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    Slide 1     Slide 2     Slide 3










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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    MATANZA EN EL NUEVA CALEDONIA (Manuel Yáñez)

    Publicado el sábado, octubre 31, 2015
    La bestialidad humana es mayor que la del animal más sanguinario, porque obedece a la necesidad de descargar en los inferiores las propias frustraciones. Cuando este cruel fenómeno aparece en un colectivo forzado a mantener una existencia a niveles de permanente violencia, la bestialidad puede convertirse en una embriaguez de ocurrencias que bordean los límites de la muerte. Porque la ignorancia de la piedad, así como el desprecio a toda muestra de sensibilidad, lleva a creer, en estos casos, que la hombría sólo se demuestra soportando unas bromas, auténticos martirios, sin que exista la posibilidad de réplica.

    Pero, ¿dónde se encuentra el límite de este juego tan peligroso? ¿Tal vez en el momento que la burla da origen a un mortal accidente?

    La respuesta a estas dos preguntas se materializó en los alucinantes sucesos que tuvieron como escenario el velero Nueva Caledonia, cuya tripulación estaba compuesta por pescadores o cazadores de focas. Todos eran hombres extraídos de la escoria de una sociedad en decadencia, y llevaban varias semanas de viaje. Su aburrimiento degeneró en las bromas que sufrió Aga, el cocinero hindú.

    Al principio de la travesía, este personaje había gozado de cierto respeto, gracias a lo variado de su repertorio culinario y al gusto tan sabroso que ofrecían sus guisos. Pero, una vez que el mérito se convirtió en una rutina, alguien comenzó a burlarse del oriental, fijándose en sus cargadas espaldas, en su barba escrupulosamente cuidada, en sus lentos andares y en el apagado brillo de su mirada, que siempre parecía estar buscando el suelo, como si le avergonzase mirar a quienes le rodeaban.

    Fue Tobías, el Risas, uno de los arponeros, el primero que inició el tobogán de las violentas bromas, al ponerle la zancadilla al hindú cuando recorría la cubierta llevando una bandeja con dos tazas metálicas. Aga cayó aparatosamente, componiendo una ridícula postura y manchándose de café el rostro, el turbante y las ropas. Pero se levantó sin quejarse, soportando las risotadas, y recogió los cacharros teniendo que perseguirlos cómicamente debido al balanceo de la embarcación; mientras seguía bajo el acoso de las burlas y de los empujones hasta que, al undécimo golpe, perdió el conocimiento. Pero los bromistas no vacilaron al devolverle a la realidad arrojándole todo el agua de dos baldes a rebosar.

    Desde aquel momento, pareció que quedaba abierta una competición para saber quién era capaz de someter a Aga a la broma más brutal: decenas de suplicios soportó el duro oriental de edad indefinida, hasta que a Hugh, el Cuchillo, uno de los curtidores de pieles, se le ocurrió atarle los brazos a una polea a la vez que le mantenía con los pies unidos al palo mayor, persiguiendo el malicioso propósito de «enderezarle» la columna vertebral, «ya que así te libraremos de la joroba, cocinero».

    El hindú soportó la tortura y la burla sin quejarse, aunque le llevaron a los límites de la rotura de los huesos. Cuando esto iba a producirse, comenzó a emitir unos aullidos infrahumanos, mezclados con unos estertores de rabiosa desesperación, que sobrecogieron a sus verdugos. Así finalizó la diversión.

    Aquella misma noche, el hambre de las fieras humanas no encontró la satisfacción de la cena porque nadie acudió a servírsela. Rabiosos e insultantes marcharon en busca del jorobado, pensando que «el maldito viejo nos ha devuelto el golpe, ¡pero vamos a enseñarle que con nuestro estómago nadie juega!». Pero la amenaza se hizo vómito en el momento que descubrieron la verdad: ¡Aga se había ahorcado!

    El Nueva Caledonia se encontraba a ocho días de las costas de Groenlandia. Hacía mucho frío. Pero sus tripulantes lo acusaron más ante la evidencia de la muerte. Un silencio fabricado de miedos y de preguntas sin respuestas abrazó el barco, sometiéndolo a una especie de gangrena de la que debía librarse lo antes posible. Por este motivo, el capitán ordenó que el cadáver fuera metido en un saco y arrojado al mar. La normativa marítima imponía unas horas de velatorio, que no debían ser hurtadas ni siquiera a los suicidas; sin embargo, el deseo de librarse de aquella ominosa culpa se había hecho tan opresivo, que todos fueron cómplices de la macabra ceremonia, para la que ni siquiera hubo ningún tipo de oración; además, ¿quién conocía cómo se mandada «a los infiernos a un hindú jorobado»?

    Por último, un escalofrío general cubrió, de proa a popa y de estribor a babor, todo el velero. Sabían que la muerte no les había abandonado, a pesar de que el cuerpo del cocinero ya se encontraba en las negras aguas del océano.

    —¡El próximo bromista lo va a sentir! —amenazó el capitán Larson. Luego, volviéndose hacia el más joven de los marineros, ordenó—: Grauman, ve a la cocina y prepara la cena, ¡de prisa!

    Sólo los más duros acudieron al comedor, porque los otros se habían quedado sin apetito. Y en el momento que el hambre de los pocos se había confundido con la desesperación y el sueño, apareció el humeante puchero de sopa. Pero, al probarse la primera cucharada, reventó el bramido de protesta:

    —¡No hay quien se coma esta bazofia! ¡El Rata ha echado aquí toda la sal de la bodega! ¿Va a consentirlo, capitán?

    Al verse injustamente acusado, Grauman dejó caer el puchero de sus manos, retrocedió hasta que su espalda chocó contra la pared, el rostro se le llenó de incredulidad, y exclamó con un gemido:

    —¡Os equivocáis...! ¡Capitán, yo no he sido...! ¡Le juro que probé la sopa... y tenía un buen sabor...! ¡Alguien me ha gastado... una maldita broma...!

    Nadie creyó esta explicación, ni las otras cien que el muchacho profirió a lo largo de las horas siguientes. Y se le habían secado los ojos, con lo que sus pupilas ya eran dos opacos vidrios, en los minutos agónicos y alucinantes que antecedieron al castigo desproporcionado que se le impuso: ser pasado por la quilla.

    Los gritos y las rabiosas sacudidas de todo el cuerpo de Grauman, el Rata, quebraron los hielos que cubrían la cubierta, pero no consiguieron que cediera la presión de las seis manos que le arrastraban. Fue atado por los tobillos y por las muñecas, y se le arrojó al agua por la proa; luego, dos parejas de hombres se movieron exageradamente despacio por babor y estribor, manteniendo la sujeción que desplazaba al reo, golpeándole contra el casco del barco y sometiéndole a la mortal tenaza de una inmersión en agua helada, que acabó por reventarle los pulmones. Y de esta forma, sus cárdenos restos subieron por la popa dando fe de que la muerte había pedido alojamiento indefinido en el Nueva Caledonia.

    Aquellos seres violentos, huérfanos de sentimientos humanos y de afectos, se miraron con intranquilidad y compartieron el silencio y la sequedad de sus gargantas. Un temblor, que era ajeno al frío reinante, les sacudió desde la pelvis hasta la garganta, y comprendieron tácitamente que el destino jamás había estado tan lejos de su control como en aquellos instantes. Sin embargo, ninguno se resignó a aceptar el papel de sumisas víctimas; aunque se quedaron con el fatalismo, pues era algo propio de quienes practicaban un oficio propio de desesperados.

    Al anochecer se montó una doble vigilancia. El viento golpeaba sobre el tenso velamen, mordía la madera y perseguía sembrar hielo en los ojos de los abrigados rostros de los únicos que se mantenían despiertos. Pasadas unas horas, este enemigo recuperó su principal protagonismo, obligando a que sólo se pensara en el aguardiente, en el calor y en el movimiento que ahuyentase la congelación. Repentinamente, mucho antes de que las protegidas narices percibieran el olor, se escuchó un alarido desgarrador:

    —¡Fuego! ¡Tobías, Hugh, Sam y Jeremy están ardiendo vivos! ¡Traed agua, malditos! ¡Aaaayyy...!

    En el dormitorio de la tripulación, las llamas y el humo lo devoraban todo, dando origen a un coro enloquecido de gritos, de ayes de agonía y de aullidos de queja; al mismo tiempo, el caos más dantesco llevaba a los débiles a una muerte segura, y a los fuertes los sometía a una lucha angustiosa por la supervivencia. Siempre en solitario, porque ninguna de aquellas bestias humanas pensaba en los demás. A los cuerpos apresados por las maderas ardiendo, que suplicaban un auxilio que no hubiera sido imposible, se les dejó morir en la terrible agonía de la impotencia y de unas gargantas forzadas hasta la rotura de las cuerdas vocales.

    Cuando llegaron las mangueras al infierno, la tromba de agua sólo pudo evitar la propagación del fuego a las estructuras básicas de la embarcación. Pasadas unas horas de incansable trabajo, se encontraron siete cadáveres abrasados. Y una náusea de pánico se incrustó en los vientres de los nueve supervivientes.

    —El incendio ha sido provocado por uno de vosotros —advirtió el capitán, examinando a sus ocho subordinados—. Empiezo a creer que alguien se ha vuelto loco... Pero no soportaré más bromas, ¿entendido? ¡Os ordeno que seáis los vigilantes de los demás! Claro que esto no va dirigido al culpable, que lo tengo delante de mí... ¡Cuando lo descubra, juro que le aplicaré el peor martirio que se ha conocido en estos mares!

    Los gritos de amenaza no eliminaron el miedo, ni la desconfianza. A lo largo de las horas siguientes, todos intentaron mantenerse alerta, siempre al acecho de ese aviso casi imperceptible de la proximidad del enemigo. Sin embargo, cuando el cerebro empezó a traicionarles confundiendo los ruidos y los otros hechos naturales, volvieron a quedar a merced del terror.

    La siguiente víctima fue Verrion, uno de los arponeros. Se le descubrió con el cuello seccionado y con los ojos fuera de las órbitas, testimoniando que la muerte le había llegado antes de que un cuchillo certero y mortal le abriera las carnes del vientre.

    Al timonel le encontraron atado a la cofa, con el cráneo abierto y la masa encefálica desprendida como las tripas de un melón, dando idea de que también él había sido ejecutado con una eficacia silente y bestial. Y el capitán se tragó las rabiosas órdenes, porque sus seis subalternos le estaban mirando como si le considerasen culpable.

    —¡Hemos registrado cada rincón del barco! —se justificó con una protesta—. ¡Tres veces lo hemos hecho... Pero tendríamos que desmontar y vaciar el Nueva Caledonia para asegurarnos de que no sirve de escondite a ese monstruo homicida...! ¿Acaso pensáis que se puede hacer algo más? ¡Contestad, hijos de mil lobas!

    Nadie habló en su defensa o atacando, porque bastante tenía con soportar el temor que nacía de la certeza de que ellos pronto se iban a convertir en los siguientes cadáveres. Y obsesionados por este castigo incomprensible, todos los hombres se sumergieron en una opresiva atmósfera de desconfianza, porque algo más fuerte que sus instintos de supervivencia les había impuesto la idea de que podían morir en cualquier momento.

    Como unos seres netamente individualistas, educados en una jungla de bajas pasiones, montaron sus defensas sin contar con los demás, debido a que cualquiera de los otros podía ser el brutal asesino. Y hasta se privaron del sueño para no conceder una oportunidad al enemigo. De esta forma añadieron un progresivo cansancio a la furia y a sus desesperadas ansias de venganza, con lo que terminaron por obsesionarse en la búsqueda de cada anormalidad, especialmente en los sonidos dentro de aquel viejo velero que era una fabulosa caja de resonancias.

    Dos días más tarde, Johnny y Pietro se hallaban rompiendo el hielo que dificultaba la movilidad de las vigotas y los obenques. Bien abrigados, en silencio y golpeando con grandes martillos, no dejaban de mantenerse vigilantes; sin embargo, la dureza del esfuerzo al que se hallaban entregados en demasiadas ocasiones les exigía una total concentración. Y así les cazó la muerte más despiadada.

    La ejecución fue larga y brutal. Tuvo su comienzo en el instante que un botalón, que había sido desplazado de una forma no casual, golpeó la cabeza del gigantesco italiano y le derribó sobre el suelo. Seguro que la herida hubiera sido considerable de no haber llevado un grueso pasamontañas de lana y piel, pero le dejó aturdido durante unos segundos.

    —¡Has querido abrirme la «testa», hijo de puta! —gritó al levantarse con los ojos inyectados de sangre—. ¡Te voy a machacar!

    Se lanzó hacia delante, blandiendo el martillo y dispuesto a esquivar el contraataque de su rival. Su garganta dejó escapar un ronquido de enloquecida satisfacción. Porque era mejor pelear que permanecer a la espera. Y Johnny, al no haber visto el golpe que acababa de recibir el italiano, creyó que se enfrentaba al asesino. En otras circunstancias a los dos les hubiese resultado muy sencillo comprender su error, pero la embriaguez de bestialidad imposibilitaba hasta el más mínimo poder de deducción.

    Pietro esquivó el golpe, acto seguido, descargó el suyo contra el vientre de Johnny. Le acertó de lleno, derribándole. Pero resbaló cuando iba a descargar el martillazo definitivo. Cayó aparatosamente, haciéndose daño, y perdió el arma. Luego los dos hombres se enzarzaron en una pelea, en la que emplearon los puños, los dientes, los pies y todo el cuerpo. No se dieron tregua, ni pensaron en reducir al contrario a la inconsciencia. Necesitaban matar. Por este motivo, al cabo de unos quince minutos de extenuante carnicería, las manos de Johnny estrecharon su dogal sobre el cuello del italiano, hasta que la lengua escapada de los labios, quieta y exageradamente gruesa, y los ojos, proyectados fuera de sus cavidades, le revelaron que ya se estaba enfrentando a un cadáver.

    El irlandés se puso en pie, con el rostro ensangrentado y jadeando, e intentó eliminar su calor con unos trozos de hielo. Su sed no era física, pues se encontraba afincada en su cerebro. Se metió el sólido líquido en la boca. Entonces pudo oír el crujido de unos pasos, y se dio la vuelta haciendo acopio de todas sus fuerzas y, al instante, profirió un grito agónico:

    —¿¡Tú!? ¡¡Eres un... MONSTRUOOO...!!

    La última palabra tronó en el barco como si la quilla se hubiera estrellado contra un iceberg. Sin embargo, la fulminante reacción de los escasos tripulantes del Nueva Caledonia sólo les permitió encontrarse con dos nuevos cuerpos sin vida. El de Johnny apareció con un arpón clavado entre los ojos, cuyos párpados ya nadie podría cerrar. Pero no localizaron al asesino, a ese monstruo, un calificativo que todos habían podido escuchar, a pesar de que lo buscaron durante horas.

    —Capitán, ¿y si estuviéramos persiguiendo a un enemigo irreal? —preguntó Milton, el viejo engrasador, apoyando sus manos secas y afiladas en la mesa del camarote de mandos.
    —¿Qué quieres decir?
    —Hemos caído bajo una maldición del mar. No es la primera vez que esto ocurre, ni será la última. El mar es como un gigantesco animal, como un monstruo, que se niega a ser doblegado por el hombre. Pienso que ahora somos víctimas del monstruo del mar. Poco nos queda por hacer...
    —¡Cierra la boca, cabronazo! —aulló el capitán Larson, saltando en busca del cuello de aquel que se había atrevido a convertir en palabras las ideas que él ya empezaba a aceptar—. ¡Mientes!
    —¿Por qué? No lo demuestra usted con su instinto homicida, capitán... ¡Aaaggghhh...!

    Tuvieron que intervenir todos los demás para impedir que Milton fuera estrangulado. Después de un largo forcejeo, los cinco supervivientes del maleficio volvieron a entregarse al pánico. Aunque no estaban dispuestos a rendirse sin pelear. En realidad el Nueva Caledonia se había transformado en un ataúd gigantesco, en cuyo interior se movían auténticos fantasmas, a los que el cansancio y la negativa a entregarse al sueño iba lastrándoles el ánimo y la movilidad.

    Quizás el viejo Milton fuera el más entero de todos, porque se había entregado por completo al fatalismo de su cercana muerte. Y así, en el momento que el cansancio ya se había convertido en una carga irresistible, se echó sobre un montón de cuerdas y lonas, bien abrigado entre las maderas de una bodega, e intentó descansar...

    Pero no había cerrado los ojos, cuando percibió que alguien se hallaba cerca. Giró la vista hacia todas partes, sin encontrar el origen de la amenaza. Unas gotas de sudor cubrieron su labio superior y su frente, aunque éstas fueron absorbidas por la tela y la piel de la capucha. Empujó un enorme cuchillo con manos agitadas. Porque su fatalismo no llegaba a los límites del suicidio...

    —Ya seas espectro humano o animal... déjate ver... —suplicó sin darse materialmente cuenta de lo que decía—. No me sometas a esta... terrible espera...

    Un crujido de madera le forzó a girarse hacia la derecha, en un violento escorzo. A la vez la llama de la vela era agitada por una serie de corrientes de aire, hasta que se apagó. La oscuridad lo invadió todo, aferrándose al cuerpo de aquel duro viejo, que no pudo evitar un sollozo de desesperación. Se puso de pie, tanteando con la mano no armada, y quiso encontrar la salida. Antes le llegó un aliento sobrenatural: su propio terror. Luego, sin concederle la oportunidad de ver a su enemigo, el impacto de un afilado acero homicida se clavó en su espalda, arrancándole un demencial aullido de angustia y de incomprensión.

    Pero todos estos sonidos no fueron escuchados por los otros cuatro tripulantes.

    Minutos después, el gordo Simoré permanecía aferrado al timón. Hacía muchos días que no pensaba en su Brasil natal. Su piel debía ser negra, pero ofrecía una palidez enfermiza que no tenía nada que ver con el frío, ya que se alimentaba del miedo y de la negativa a morir. Sabía que todavía quedaban cincuenta horas de navegación. Un plazo demasiado largo. Cerró los ojos, olisqueó con su reseca nariz africana, y comenzó a tararear una canción infantil, cuyo sonido fue elevando en un deseo imposible de ahogar los temores de su cabeza. Las lágrimas le cegaban y la voz se le iba apagando... ¿Por qué?

    La muerte estaba cerca. La sentía latir amenazadora. Y es que un hombre violento como Simoré, que llevaba cuarenta años luchando contra todo tipo de enemigos, los peores siempre habían estado en el mar, llegaba a adquirir ese sexto sentido, el de la supervivencia, que anuncia la proximidad del peligro. Por eso lo buscó con toda la atención de que era capaz; sin embargo, debido a la fatiga y a los casi tres días que llevaba sin dormir, sus reflejos casi eran nulos.

    Dejó el timón, volvió a entonar el canto que no ahuyentaba sus miedos, y comenzó a buscar al enemigo. El corazón le latía enloquecidamente. Tragó saliva y se quedó en silencio... De pronto, muchísimo antes de que pudiera defenderse, fue brutalmente golpeado en la espalda, con lo que se desplazó hacia delante con una gran velocidad, patinando sobre la superficie helada de la cubierta, hasta que cayó a las aguas del océano...

    En el velero quedaron los tres últimos tripulantes, poco dispuestos a realizar las tareas imprescindibles para el mantenimiento de la navegación. Porque en sus mentes anidaba la seguridad de que cualquiera de los otros dos era el monstruo del mar.

    El doctor Malinowsky, un alcohólico que había venido a refugiar su fracaso en aquel barco, comenzó a planear su defensa. Blandiendo un arpón y totalmente enfundado en pieles, recorrió la cubierta y se adentro en las bodegas, sin entender que su exploración iba a adquirir, frente a los demás, la evidencia de que él era el asesino.

    Al ser enemigos de la cooperación voluntaria, los tres actuaron de forma individual. De esta manera, antes de que el doctor fuera capaz de percibir el anuncio del ataque del enemigo al que buscaba, un golpe de hacha le derribó contra el suelo. Su herida era inmensa, se desangraba. Pero aún tuvo fuerzas para volverse, con el deseo de conocer la identidad del monstruo del mar.

    —¡¿Es usted, Henry...?! ¡Pero yo... le arrastraré... a mi tumba...! —gritó a la vez que hacía acopio de energías para contraatacar con el arpón que aún blandía—. ¡Muere, engendro del averno...!

    El afilado hierro se hundió en el vientre del sorprendido contramaestre, provocándole un vómito de sangre, con lo que se quedó imposibilitado para convertir en palabras el reconocimiento de su gran error. Los dos hombres agonizaron juntos, mirándose enloquecidos, y alargando las manos para tocarse. Sabían que acababan de caer en la trampa mortal de su pánico y de su afición a actuar como fieras solitarias. La cólera convulsionó sus cuerpos y sus rostros, hasta que sus alientos se desvanecieron como la llama que consume el último milímetro de la cerilla.

    Horas después, el capitán Larson completó la enésima exploración del barco. Su pétreo rostro se había quedado sin expresión de vida. Ni siquiera le preocupaba la atención que requerían los últimos cadáveres. El viento era casi una brisa, la temperatura resultaba más soportable y quedaba mucho por hacer si quería llegar a Groenlandia. Las velas estaban tensas, y los elementos atmosféricos parecían jugar a su favor, por eso se abrazó a la rueda del timón en lugar de escapar en uno de los botes.

    Controló el rumbo con manos firmes, e intentó pensar en lo cerca que se hallaba el puerto. Llegó a silbar una tonadilla nórdica. Pero los sobrenaturales acontecimientos que no había sido capaz de evitar, acabaron por apoderarse de su mente, anunciándole que él sería la próxima y definitiva víctima del Nueva Caledonia, su barco.

    ¿Por qué? —se preguntó en voz alta, dirigiéndose al fantasma homicida que se había apoderado de todo—. Yo estoy solo... No hay duda de que todos nos hemos dejado arrastrar por un miedo colectivo... Pero, ¿quién provocó el incendio y ha venido asesinando a todos mis hombres...? ¿He de creer en la existencia de un monstruo del mar... o en algún ser de carne y hueso...?

    Su instinto de cazador le respondió que no estaba solo, que los crujidos de la madera, de los cristales y del velamen podían estar ocultando los pasos del reptante enemigo, cuyo golpe homicida era certero, igual que si lo propinase el más hábil matarife. Y él iba a ser el siguiente muerto, por eso se agudizaron sus sentidos, dentro de las limitaciones del cansancio y de llevar más de tres días sin dormir. Anhelaba localizar la presencia del invisible verdugo.

    Sus manos se cubrieron de un helado sudor, sus labios se agrietaron, sus oídos se llenaron de resonancias imposibles de clasificar y sus ojos se desplazaron, muy lentamente, hacia todas partes. El valor se le iba extinguiendo. Se decidió a sujetar el timón con unas cuerdas antes de salir a cubierta. Moviéndose no acabaría por enloquecer. Pero la inercia de una acción encadenada al pánico le llevó a reducir la velocidad de sus pasos. Todo lo que le rodeaba era normal, sin llegar a delatar la presencia del asesino.

    En la mortal soledad de la cubierta, llenándosele el olfato del hedor a muerte y a odio, insensible al frío, el capitán del Nueva Caledonia se enfrentó a un obstáculo mucho peor. Sabía que se hallaba solo. Aunque estadísticamente, según el registro de abordo, todos sus hombres habían sido víctimas de la epidemia de bestialismo, ¡él estaba seguro de que en el barco quedaba otra persona!

    Jamás había creído en poderes sobrenaturales. El mar alimentaba la soledad de los hombres, los convertía en fieras sanguinarias, y llegaba a destruirlo todo con su poder apocalíptico, pero ya no existía nada más. Luego...

    —¿Dónde está el auténtico culpable... si yo no he sido el ejecutor de los últimos asesinatos? —se preguntó, sintiendo que le dolían las sienes de tanto esfuerzo. Se apoyó en el palo mayor, con los ojos cerrados y presintiendo que la respuesta ya estaba muy cerca—. Alguien me contó la historia de un yogui que fue expulsado de su país por unas sectas religiosas rivales... ¡Ya lo tengo: Aga el cocinero! ¡Los yoguis conocen como provocarse la catalepsia... Pudo simular su muerte...! Pero, ¡¿cómo...?!

    Había hablado en voz alta. Pero sus palabras fueron cortadas, fulminantemente, por un dogal de cáñamo que se le clavó en la dura piel del cuello, estrangulándole. En el borde de la agonía, cuando aún sus oídos eran capaces de escuchar, le hirió la voz triunfal del auténtico homicida, del responsable de la matanza en el Nueva Caledonia:

    —Es usted muy inteligente, capitán. Si no me hubiera considerado un ser inferior, como los demás, esta suposición inútil de ahora le hubiera valido desde el principio. Pero, como esa historia que acaba de recordar la consideró una fantasía, ya no le vale de nada... Realmente, poco me halaga explicarle cómo organicé mi venganza. Usted acaba de acertar al suponer que me serví de la catalepsia, para engañar a los hombres que me encontraron ahorcado. Comprobaron si mi corazón latía, pero no se molestaron en quitarme la cuerda. De haberlo hecho, seguramente habrían descubierto la anilla de hierro que rodeaba mi cuello, para que no me matara la horca. Luego, me fue fácil escapar del saco-mortaja en el que me habían arrojado al mar, ya que también escondía en mis ropas un afilado cuchillo. Supongo que los otros pasos ya no necesito explicárselos: yo eché la sal en la sopa y provoqué el incendio. Durante estos días he permanecido escondido en las sentinas, donde anidan las ratas, o manteniendo un continuo desplazamiento para no ser descubierto...

    El cruel hindú soltó una carcajada y, a la vez, aplicó la presión definitiva sobre el dogal de cáñamo. Y mientras el capitán expiraba, con la lengua reventada y los ojos desorbitados, los hielos que cubrían la embarcación parecieron teñirse de un rojo total, porque la luz solar estaba creando una aurora boreal. Sin embargo, esta inmensa belleza no impidió que las risas de Aga quedasen petrificadas, al comprender su imposibilidad de llevar, estando solo, el Nueva Caledonia a puerto.


    Fin



    Manuel Yánez es un escritor autodidacta, que nació en Madrid el 23 de enero de 1939. Luego de publicar novelas populares, se dedicó a escribir miles de guiones de comic para diferentes editoriales de Europa. En 1972, casi toda su labor la concentró en la realización de adaptaciones de los grandes clásicos del Terror y de la Aventura, hasta comenzar a escribir sus propios relatos. La mayoría de este trabajo se publicó en el diario «Pueblo». Luego de una abundante producción en el terreno del Erotismo, cuando la censura española se aligeró lo suficiente, publicó en la colección «Biblioteca Universal del Misterio y del Terror», de Ediciones V, varios relatos de gran calidad, entre los cuales destaca éste de Matanza en el Nueva Caledonia.

    Actualmente, Yánez es un colaborador asiduo de «ME Editores S.L.», para la cual ha escrito El gran libro de los nombres, varias obras de Enigmas y una veintena de cuentos infantiles. La gran versatilidad de este creador queda patente en el relato de Terror que ofrecemos a continuación...