Publicado en
marzo 04, 2022
SI TU NIÑO LLORIQUEA POR TODO
Una de las cosas que un niño aprende con mayor facilidad es que, si lloriquea bastante, quizás un "no" pueda convertirse en un "sí". Por eso los padres tienen que mantenerse firmes. Que el niño sepa que NO quiere decir NO, no quiere decir "quizás". Díganselo: "Por mucho que llores, la respuesta será siempre NO".
Y mantengan lo que dicen. Al principio, el niño pensará que se trata solo de llorar un poco más de tiempo... pero si ustedes se mantienen inconmovibles, al cabo se dará cuenta de que no va a conseguir nada, y abandonará el lloriqueo. Si se trata de un "antojo" en una tienda, quizás el niño y ustedes puedan ahorrarse el episodio diciéndole al niño: "¿Te gusta ese juguete? Vamos a ponerlo en la lista de los Reyes Magos".
¿COME LO SUFICIENTE?
Durante su primer año de vida, los niños toman muchísimos alimentos y triplican el peso que tenían al nacer. Pero entre el primer y el segundo años, el niño promedio aumenta solo 5 libras (2.5 Kg) de peso. Y eso, naturalmente, preocupa a los padres. En realidad, no hay razón para alarmarse, porque una serie de factores han entrado en juego: ahora corre en lugar de gatear y va quemando la típica gordura grasa del bebé. Y crece a un ritmo menos acelerado, por lo que necesita comer menos. De todas formas, se recomienda que como sus gustos son erráticos, se ofrezca al niño mayor variedad de alimentos, cosas tipo "merienditas" que pueda comer enseguida, para seguir corriendo, y una o dos tomas de leche extra ¡para estar seguros!
¿COME BASTANTE?
"Cuando les presentan a su hora los alimentos, la reacción normal en los niños muy pequeños suele ser comerlos", dice la Dra. Martha Miller, una eminente profesora de Pediatría del Hospital de Niños de Cleveland. "Cuando el niño no quiere comer, eso es síntoma de que algo anda mal". Si se trata de un bebé que se niega a ingerir sus tomas dos veces consecutivas, o que puede permanecer cuatro o cinco horas sin ingerir nada, estamos probablemente en presencia de una infección, Y debemos consultar enseguida al médico del niño, A veces los bebés se alimentan con entusiasmo, y entonces regurgitan parte de la leche ingerida, A veces, parece que escupen, y devuelven algunas pocas cucharaditas de lo ingerido. Este acto, que puede ir acompañdo de un eructo, es perfectamente normal. Puede deberse a la prisa con que se ha alimentado, o a haber ingerido demasiado líquido de un golpe. Si usted sostiene al niño verticalmente y le da suaves palmaditas en la espalda después de cada toma de leche, es probable que pueda prevenir esos episodios. Inclusive si el bebé vomita, esto no significa un problema de salud, a menos que los vómitos persistan, o que el líquido sea impulsado con mucha fuerza. En este caso puede tratarse de un virus, una infección o (con menor frecuencia) alergia a la leche o (con menor frecuencia aún) una estenosis pilórica, es decir, el niño tiene el píloro estrecho, que no permite el paso de la leche y por eso la devuelve. En presencia de cualquiera de las anormalidades descritas, debe consultarse al pediatra en el acto, para impedir la deshidratación del niño.
ELIMINANDO "TICS"
Como sabemos, los tics son movimientos convulsivos involuntarios, de los músculos, y se deben a tensión emocional, por lo que suelen afligir principalmente a muchachos inteligentes y sensibles. Pueden ocurrir en el 20% de los niños, en su mayoría varones. La edad más proclive para que se presenten, principalmente en el rostro, es entre los 6 y los 10 años. Los tics se empeoran si los padres reprenden a los hijos, ya de por sí nerviosos, o hacen comentarios negativos al respecto. Lo mejor es ayudarlos, haciéndolos sentirse relajados, puesto que esos movimientos involuntarios son indicio de una fuerte tensión interior. Si su hijo tiene un tic:
• Hágalo distraerse, pasear, divertirse un poco.
• Elimine responsabilidades excesivas, como clases adicionales o actividades extracurriculares.
• Elógielo de vez en cuando; es probable que sea un niño tímido o que se sienta culpable del tic.
• En el momento mismo de producirse el tic, ignórelo. Si el niño percibe disgusto en los padres, se disgustará consigo mismo y eso aumentará la tensión y producirá más tics o mayor frecuencia en las contracciones.
• Trate de no hablar de los tics para nada.
• Evite supuestos "tratamientos" para el tic. Si es de tipo corriente desaparecerá en un año.
MAL ALIENTO
No es usual en los niños, y por lo tanto debe investigarse.
Usualmente el aliento de los niños pequeños es o neutro o agradable, sobre todo si son muy pequeños. Pero, a medida que van aproximándose a la adolescencia, comienzan a desarrollar una especie de acumulación de bacterias, que es lo que les da a los adultos el temible "aliento mañanero". Pero, antes de llegar a esta fase, cualquier indicio de mal aliento en el niño debe investigarse. Por supuesto, la primera sospecha debe recaer sobre la higiene dental. Inspeccione la boca del niño, para ver que las encías están rosadas, los dientes intactos y la lengua limpia. También con los bebés debe observarse una vigilante inspección bucal. Límpieles la boca al menos una vez al día con una gasa de dos pulgadas cuadradas. Otra causa de mal aliento, no tan obvia, es una sinusitis, aunque sea leve, y a veces sin necesidad de otros síntomas, como secreción por la nariz. Como práctica general, si usted limpia la boca del niño cuidadosamente y el mal aliento no ha desaparecido en un término de 24 horas, lleve el niño a su médico.
CUANDO NO DUERME
Siempre ha resultado un poco problemático que los niños se vayan a la cama cuando es su hora. Pero en los últimos tiempos, la "batalla de la hora de dormir" ha cobrado proporciones epidémicas, en parte porque ambos padres trabajan y ellos, a su vez, quieren que los niños se mantengan despiertos lo más posible para disfrutar de sus hijos al menos un par de horas cada noche. La situación se agrava si los horarios de los padres no coinciden, y uno casi está llegando a la casa cuando el otro está casi marchándose, Pero... ¡no nos queda más remedio! Hay que poner límites a los niños y hacérselos cumplir. Aunque la necesidad de sueño de los niños es algo individual, puede considerarse que por lo general al cumplir 3 meses de edad el niño necesita de nueve a diez horas de sueño cada noche. Cuando los padres no se esfuerzan por proporcionarles ese sueño, los niños sufren más de pesadillas. Para ayudar a los niños a dormirse:
1) Cree un ambiente agradable a la hora de dormir, y rodee ese hábito de una serie de rituales: meterse en la cama, oír un cuento, etc,
2) Permítales a sus hijos violar la hora de dormir (pero sólo ligeramente) los fines de semana, para que no se sientan excluidos del ritmo de vida de los padres.
LA MEJOR EDAD
Las modas van y vienen, pero una que parece permanecer con cierta estabilidad es la de perforar las orejas de las niñas para que puedan usar pendientes. Y eso plantea una pregunta que se hacen muchos padres. ¿Cuándo debe realizarse esta operación? ¿En los bebés o en las niñas un poco mayores? Tradicionalmente solía realizarse en los primeros meses de vida, entre otras cosas para que la niña sufriera menos y olvidara enseguida el mal rato. Pero en nuestros días, con la preocupación creciente de no forzar la voluntad de los hijos, muchos padres han preferido esperar a que la niña tenga edad suficiente para poder participar en la decisión. En ambos casos, a cualquier edad, es muy importante que la perforación se realice de la manera adecuada, para evitar infecciones.
1) Si el marco donde va a realizarse es una joyería o una tienda, exija que usen en la niña un equipo estéril que se estrene en ese momento.
2) Exija que los primeros aros sean de acero inoxidable o de oro de 14 ó 18 quilates.
3) No se los quite durante las primeras semanas, pero limpie la parte delantera y la posterior del segmento que sobresalga de la perforación con un poco de algodón limpio y alcohol.
4) Mueva los pendientes en redondo una vez al día, usando alguna pomada que contenga antibiótico. Si a pesar de estas precauciones ocurre una infección en las orejas, quítele el pendiente enseguida y consulte al pediatra.
SI LO PICA UNA ABEJA
Parece cosa de lógica, pero en los momentos de confusión que siguen al llanto del niño, muchos padres se olvidan de que lo realmente importante es ¡EXTRAER INMEDIATAMENTE EL AGUIJÓN! que ha insertado la abeja en la piel de su hijo. Un estudio reciente, publicado en Inglaterra, demuestra que no importa tanto la forma en que se extraiga el aguijón, sino la celeridad con que se realice el procedimiento. Rascar la piel no suele ser el método más rápido. Lo mejor es pinchar la piel a ambos lados del aguijón y arrancarlo con las uñas. La razón de esta prisa es que todo el tiempo que el aguijón permanece en la piel, está soltando veneno, por lo tanto, aumenta el dolor del niño.
¿QUÉ SABE HACER?
A los tres meses, su bebé es ya un sabichoso, que puede realizar muchas proezas. Por ejemplo:
• Reconocer el rostro de papá y el rostro de mamá.
• Alzar la cabeza durante cortos períodos de tiempo.
• Chuparse los labios cuando sabe que se acerca el alimento.
• Mover la cabeza de lado a lado para mirar los objetos.
• Seguir los movimientos de un objeto, horizontal y verticalmente.
• Volver la cabeza hacia donde se scucha un sonido.
• Palmear y jugar con sus dedos.
• Sostener una sonaja si se le coloca en las manos.
• Y, por supuesto, escuchar la voz de sus padres y comenzar a hacer gorgotitos de alegría.
Ya falta poco. Gateará, correrá, irá a la escuela, a la universidad, se casará... y otro bebé ocupará su lugar.
PROTÉJALOS DEL ESTRÉS
No es necesario que los padres mantengan a sus hijos en Babia, con respecto al mundo que los rodea. Pero sí es importante que sepan distinguir qué cosas puede asimilar el niño sin preocuparse excesivamente. Es decir, los padres deben evitar que se filtren informaciones que puedan producir a su hijo un estado de inseguridad o de estrés. De hecho, hay un tipo de informaciones que sólo pertenecen al mundo adulto. Por ejemplo, las relacionadas con empleos y finanzas. Los niños que escuchan hablar de que papi perdió el empleo o de que no entra suficiente dinero en la casa pueden preocuparse mucho más de lo que los mayores imaginan. Pero, por el contrario, si se avecina una situación que puede producir estrés en el niño, trate de amortiguar sus efectos, advirtiéndole de lo que podría suceder. "Abuelita está enferma y cansada. Podría irse a dar un viaje muy largo...". Porque, como bien aseguran los sicólogos, la sorpresa es uno de los factores del estrés. No podemos cambiar el rumbo de las cosas, pero sí preparar al niño para lo que va a suceder. Con naturalidad, sin alarmismos, no vaya a ser que el remedio sea peor que la enfermedad.
¡NO HAY PROBLEMA!
Si su recién nacido comienza a mostrar "síntomas" que usted no puede explicarse... ¡calma! Probablemente no sea nada serio, si se trata de MAGULLADURAS O ROJECES EN LA PIEL. Y ojos rojos o hinchados. Todo eso es producto del trauma de nacer. Desaparecerán en unos días. PÉRDIDA DE PESO. Los recién nacidos pierden el 10% de su peso y luego lo recobran y aumentan. ESTORNUDOS. Si son ocasionales, se están limpiando las vías respiratorias. PIEL ESCAMOSA. Es la reacción al nuevo ambiente. Deberá desaparecer en dos semanas. EXCESO DE PELO. Conocido como "lanugo". Podría ser herencia de nuestros ancestros primates. También desaparecerá.
CABECITAS
La posición en que el niño duerme puede afectar la forma de su cráneo, pero esto no debe ser motivo de preocupación. La forma de la cabeza no afecta el desarrollo del cerebro, aparte de que terminará por desaparecer. El aplanamiento en ambos lados de la cabeza (dolicocefalia) suele ocurrir en los niños prematuros, que por regla general tienden a dormir con sus cabezas de lado. El aplanamiento de sólo un lado (plagiocefalia) indica que el niño, aunque lo acuesten de espalda, inclina la cabeza, y siempre al mismo lado. Sólo en casos muy, muy raros, la forma asimétrica de la cabeza del bebé puede deberse a que una de las cuatro partes del cráneo se ha cerrado antes que las otras, y eso sí requiere cirugía. Las visitas periódicas al pediatra, especialmente durante los primeros 4 años de vida, pueden prevenir muchas de estas condiciones. Cerciórese de que, como parte del chequeo habitual, el médico mida el crecimiento del niño, en todos sus aspectos posibles.
Fuente:
Revista Vanidades, Ecuador: 14-ene-1999 / 27-ene-1999 / 24-dic-2002