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    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    S1
    S2
    S3
    B1
    B2
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    B4
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    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    LA PROFESIÓN DEL GENERAL HARDY (Howard Fast)

    Publicado el viernes, abril 21, 2017
    La señorita Kanter no estaba segura si estaba enamorada del doctor Blausman o no, pero sentía que el privilegio que significaba trabajar para él recompensaba y equilibraba su devoción, aunque en realidad el doctor Blausman nunca se tiró un lance, ni siquiera se permitió esa intimidad especial que tienen muchos hombres con sus secretarias. No es que el doctor Blausman fuera un hombre frío. Era muy feliz en su matrimonio y se dedicaba por entero a su trabajo y a su familia. Era verdaderamente brillante. La señorita Kanter lloró de alegría el día que lo eligieron presidente de la Sociedad.

    Por su parte, la señorita Kanter era una persona muy capaz y dedicada, y después de trabajar cinco años junto al doctor Blausman había llegado a desarrollar un sentido de percepción clínica muy característico. Cuando tomaba la historia de un paciente nuevo, no sólo hacía algo completo, sino revelador al mismo tiempo. El caso de Alan Smith, sin embargo, constituyó una excepción.

    —Eso me molesta un poco —decía el doctor Blausman—. No me gusta tomar a nadie que no haya sido recomendado.
    —Pero él ha sido recomendado, o alguien lo envió acá. Dijo algo que me hace pensar que es de Washington o de Boston. De Washington, creo. Supongo que no le conviene que se sepa que estuvo haciendo terapia.
    —¿Por qué no puede convenirle?
    —Ya sabe cómo es el gobierno para estas cosas.
    —Debe haberlo encontrado muy atractivo.
    —Muy buen mozo, doctor. Soy una mujer —la señorita Kanter no perdía oportunidad de recordárselo—. Pero necesitaba ayuda desesperadamente. Si es del gobierno, y de las altas esferas, pues... eso podría ser importante, ¿no?
    —Pero se niega a decir quién lo recomendó, ¿eh?
    —Sí. Pero estoy segura de que a usted se lo dirá.
    —¿Le dijo cuánto eran mis honorarios?
    —Por supuesto.
    —¿Tiene un rostro familiar?
    —Sí, vagamente familiar. Pero no tengo idea de quién es, en realidad.

    El doctor Blausman tampoco tenía idea de quién era su nuevo paciente. Al día siguiente el hombre estaba sentado frente a su escritorio. Era fornido y bien parecido, de ojos celestes, pelo canoso y una mandíbula cuadrada que le habría quedado muy bien a un actor de películas del oeste en la década de 1930. Tenía unos cuarenta y seis años, un metro ochenta y tantos, y representaba un perfecto estado físico. Estaba nervioso, pero ése era el síntoma que llevaba a los pacientes al consultorio, por lo que no era nada extraño.

    —Bien, señor Smith —empezó diciendo el doctor Blausman—, ¿por qué no me dice algo de usted, qué hizo que viniera a verme, quién lo recomendó, qué problemas tiene...?
    —Mis conocimientos sobre el psicoanálisis son muy rudimentarios, doctor.
    —Eso no importa,. Importa que mis conocimientos sean algo más que rudimentarios. Como sinceramente lo espero. Pero por ahora, olvídese del psicoanálisis, olvídese que yo soy un psiquiatra, y piense que lo que yo hago es psicoterapia. ¿Le molesta pensar en el psicoanálisis?
    —Supongo que sí. El diván y todo eso...
    —Puede recostarse si quiere, o sentarse en una silla... Eso no es importante, señor Smith. Lo que importa es llegar a la raíz de lo que lo preocupa y ver si podemos aliviar el dolor. Comenzamos estableciendo una relación. Así que debe ser bastante franco. Es verdad que en terapia hasta las mentiras pueden ser reveladoras, pero así no conviene empezar.
    —No lo entiendo.
    —Yo creo que si. Debo saber quién es usted. De lo contrario...
    —Ya le dije que me llamo Alan Smith.
    —Ese no es su verdadero nombre —dijo Blausman con suavidad.
    —¿Cómo lo sabe?
    —Si no me diera cuenta de cosas así, usted estaría cometiendo un error al acudir a mi.
    —Ya veo... —El paciente se quedó en silencio por un momento—. ¿Y si me niego a darle otro nombre?
    —En ese caso va a tener que buscar ayuda en otra parte. Ya bastante desconocida es una persona que hace frente en un plano de sinceridad. De otra manera es imposible.

    El paciente asintió y durante un momento pareció reflexionar acerca de las palabras del médico.

    —¿Es confidencial su tratamiento?
    —Absolutamente confidencial.
    —¿Graba las sesiones?
    —No.
    —¿Toma notas?
    —En la mayoría de los casos, sí. Si hubiera una razón bastante convincente para que no tomara notas, no las tomaría. —Como el paciente no parecía estar seguro aún, el doctor Blausman agregó—: ¿Quizá querría pensarlo y regresar mañana?
    —No, eso no va a ser necesario. Yo también me precio en ser un buen conocedor de las personas, y me parece que puedo confiar en usted. Me llamo Franklin Hardy. Soy general. Un general de tres estrellas, segundo comandante de la Junta Militar. Y una persona como yo no puede consultar a un psicoanalista.
    —¿No ha pensado en renunciar o en pedir licencia, general Hardy?
    —Sí, he pensado en eso. Pero mi orgullo me impide renunciar, y la situación actual es demasiado seria como para que pida licencia. Por otra parte, puedo funcionar. El país ha invertido mucho dinero en mí, doctor Blausman. Me parece que tengo que tener eso presente.
    —¿Cómo llegó a mí? Usted está en Washington, ¿no?
    —En el Pentágono.
    —Así que si tenemos que vernos tres veces por semana (y me temo que eso sería lo mínimo), va a tener que viajar mucho. ¿No va a ser una molestia?
    —Quiero que esto se mantenga en secreto, y eso sería imposible con alguien de Washington.
    —Pero, ¿por qué me prefirió a mí?
    —Leí un trabajo suyo que me impresionó muchísimo. Su monografía sobre el síndrome de la amnesia.
    —¿Sí? ¿Usted no tendrá amnesia, no?
    —Tal vez... No lo sé.
    —Muy interesante —el doctor Blausman miró fijamente al general—. Si leyó mi trabajo, sabrá que hay muchas variedades de amnesias, aunque la más común para la gente es la pérdida de identidad. De eso no sufre, claro. Hay amnesias infantiles, amnesias en los adolescentes, amnesias traumáticas, y cien variedades más causadas por shock, traumatismo de cráneo, drogas, senilidad... etc. ¿Por qué cree usted que padece de amnesia?

    El general pensó por un rato, y luego habló con brusquedad:

    —No estoy muy seguro de quién soy. El doctor Blausman sonrió levemente:
    —Eso es muy interesante. Pero, ¿en qué sentido? Tengo muchos pacientes jóvenes que están desesperados por saber quiénes son. Pero eso es en un sentido religioso, filosófico o teológico. ¿Qué significado tiene su presencia en la tierra?
    —Ese no es mi caso.
    —Me acaba de decir que es el general Franklin Hardy. Le podría pedir que me mostrara sus documentos, pero eso no es necesario.
    —¿Por qué no? —el general buscó en los bolsillos y le mostró varios documentos de identidad. Sonrió agradablemente—. No es que sean todo lo que necesito para identificarme. He estado en el ejército veintisiete años, y no hay blancos en mi memoria. Luché en la Segunda Guerra Mundial, en Corea y en Vietnam. Tal vez lo recuerde.

    El doctor Blausman asintió.

    —Lo leí en los diarios —esperó durante un momento muy largo—. Continúe, por favor.
    —Muy bien, permítame ser específico. Hace tres noches, me desperté. No soy casado, doctor. Como le decía, me desperté como a las cuatro de la mañana, y entonces no era el general Hardy.
    —¿Está seguro que estaba despierto?
    —Absolutamente seguro. No estaba soñando. Me levanté, y me di cuenta de que era otra persona.
    —¿Estaba en un lugar extraño? Quiero decir, ¿era su dormitorio un lugar extraño para usted? ¿Estaba oscuro?
    —No, podía ver. Nunca bajo las persianas, y había luz de luna. ¿Era extraño el lugar?
    —Frunció el ceño y cerró los ojos—. No, no del todo. Recordaba vagamente un lugar que debía haberme sido muy familiar. Me pregunté qué estaría haciendo allí. Debía saberlo.
    —¿Y después?
    —Y después volví a ser yo, y todo había terminado. Pero no pude volver a dormirme... Estaba muy nervioso... No soy un hombre nervioso, pero nunca me había sentido así. El doctor Blausman miró su reloj.
    —Me temo que se nos ha acabado el tiempo por hoy. ¿Puede volver el miércoles a la misma hora?
    —Entonces...
    —Sí, lo voy a ayudar. Voy a tratarlo, si lo prefiere así.

    Durante el intervalo que se tomaba para almorzar, el médico le dijo a la secretaria:

    —Puede hacerle una nueva historia al señor Smith, señorita Kanter. Volverá el miércoles.
    —¿Desentrañó el misterio?
    —Creo que sí. Es el general Franklin Hardy.
    —¿Qué?
    —Sí, el general Hardy.
    —Y... usted... No, no es asunto mío.
    —Precisamente. No soy un moralista ni un jurado, señorita Kanter. Soy un médico.
    —Pero, por Dios, Vietnam no es solo una guerra. Usted está enterado de lo que ha hecho.
    —¿Qué diría usted si viniera aquí desangrándose, señorita Kanter? ¿Sería correcto emplear un torniquete? ¿O sería más moral dejar que se desangre?
    —¿Es una pregunta, doctor?
    —No, simplemente se lo digo, señorita Kanter.
    —No hay por qué enojarse. He tenido una reacción completamente normal. De cualquier manera, es un consuelo saber que se ha enloquecido.
    —No se ha enloquecido. Además; esto debe ser absolutamente confidencial. Pidió que se guardara el secreto, y le prometí que así sería. Nadie debe saber que es paciente mío, ni su padre, ni su madre, ni su novio, nadie. ¿Está claro?
    —Perfectamente claro —dijo la señorita Kanter con un suspiro.

    Sentado frente al doctor Blausman con las piernas estiradas, el general Hardy dijo que nunca había pensado en la terapia de esa manera.

    —Es el resultado el que cuenta, general, descubrir por qué. ¿Sueña mucho?
    —Como cualquier persona, supongo. No me acuerdo nunca de mis sueños.
    —Me gustaría que tomara notas. Tenga siempre un lápiz y un anotador junto a la cama. Con respecto a la noche que sucedió esto... ¿era la primera vez?
    —No, no era la primera vez.
    —¿Cuándo fue la primera vez?
    —Hace dos años, en Vietnam. Habíamos tenido que retroceder ante una gran ofensiva, y habíamos sufrido grandes pérdidas. Se habló de muchas cosas, y en una de nuestras reuniones se incluyó en el orden del día el uso de armas atómicas. Contra mi voluntad, le advierto. Ningún hombre en su sano juicio puede ni siquiera pensar en eso sin sentir un sudor frío, pero como estaban decididos a hablar del tema, resolví dejarlos hablar, para que se descargaran. Después de todo, no podían hacer nada sin mi voto. Escuché la discusión, y había un idiota (que no voy a nombrar) que se inclinaba por usar armas atómicas y terminar la guerra en cuestión de horas. Claro que ni siquiera hubiera terminado la guerra, pero el tipo estaba entusiasmado con su laboratorio, decía que nunca íbamos a saber si resultarían los nuevos inventos a menos que experimentáramos, y que éste era el lugar apropiado para el experimento. Yo no dije palabra, porque lo mejor en esos casos es dejar que ellos mismos se convenzan, y fue entonces cuando sucedió.
    —¿Sucedió qué?
    —Yo ya no era más el general Hardy. Era otro, y estaba escuchando a ese imbécil y riéndome de lo que proponía.
    —¿Riéndose? ¿De qué manera?
    —No como despreciándolo, ni en señal de desaprobación, sino que me reía como uno se ríe de un chico que tiene un juguete nuevo y está enloquecido con él. Me parecía divertido y... —se interrumpió.
    —¿Qué iba a decir?

    El general permaneció en silencio.

    —No soy la Comisión del Congreso —dijo Blausman suavemente—. No soy el público. Soy un médico. No estoy aquí para acusarlo ni descubrirlo, sino para ayudarlo. Si no quiere que lo ayude... bueno, la puerta está abierta.
    —¡Ya sé que la maldita puerta ésa está abierta!. —gritó el general—. ¿Piensa que estaría aquí si pudiera seguir viviendo así? Iba a decir que estaba divertido y fascinado.
    —¿Por qué no lo dijo?
    —Porque el yo es una mentira. No era yo. No era Franklin Hardy. Era el otro.
    —¿Por qué dice el otro? —preguntó Blausman—. ¿Por qué no dice el otro hombre?
    —No sé.
    —¿Ha leído algo acerca de los seres posesos? ¿Y de los malos espíritus?
    —Sí.
    —Tiene referencias psicológicas interesantes. ¿Le parece posible, se le ocurre que pudo haber sido poseído?
    —¡No!
    —Parece estar muy seguro.
    —Estoy seguro —dijo el general acentuando lo que afirmaba.
    —¿Por qué?
    —Porque el síndrome (como lo llaman ustedes) no es sentirse posesionado o utilizado o manipulado, sino recordar, simplemente. Recuerdo quién soy.
    —¿Quién?
    —Eso es lo difícil. Pasa muy rápido.
    —En esa reunión, ¿cuánto duró el recuerdo?
    —Un minuto. Poco más o menos.
    —Según entiendo yo —dijo el doctor Blausman cuidadosamente—, durante ese tiempo usted estaba encantado con que se usaran armas atómicas. ¿Admite eso?
    —¿Me está preguntando si me animo a admitirlo? —dijo el general con dureza—. Está bien, lo reconozco. Sí, pero no como Franklin Hardy. Lo reconozco como el otro hombre.
    —¿Que es usted mismo?
    —Sí. ¿Entiende ahora por qué viajo desde Washington todos los días para consultar a un psiquiatra?
    —¿Qué sucedió por fin en esa reunión?
    —Como sabe, las armas atómicas no son fuegos artificiales. Descartamos la idea.

    En la sesión siguiente, el doctor Blausman volvió al incidente nocturno, preguntándole al general si alguna otra vez se había despertado.

    —Sí.
    —¿Cuántas veces?

    Hardy pensó un momento.

    —Catorce... o trece.
    —¿Siempre a la misma hora?
    —No. Algunas veces más temprano, otras más tarde.
    —¿Recuerda alguna ocasión más que las demás?
    —Sí. —Y el general cerró la boca, apretó la mandíbula, evitando mirarlo a los ojos. El médico esperó.
    —No quiere hablar de eso —dijo por fin Blausman—. ¿Por qué?
    —Maldito sea, ¿quiere enterarse de todo?
    —De todo no. No le pregunto con quién se acuesta, ni los planes secretos de la Junta Militar, ni cómo juega al golf —dijo Blausman suavemente—. Si tuviera un trozo de metralla en el brazo izquierdo, no me metería con su pie derecho. Ya que estamos, ¿fue herido alguna vez?
    —No.
    —Ha tenido una suerte extraordinaria, con toda su experiencia. Volvamos al asunto del que hablábamos. Esa ocasión, de la que no quiere hablar... No es algo que lo asuste.
    —¿Cómo lo sabe?
    —Le molesta, pero no lo asusta. Existe una diferencia. ¿Qué pasó esa noche, general?
    —Me desperté, y era otra persona.
    —Era otra persona. ¿Por qué se acuerda de esa noche particularmente?
    —Usted no afloja el hueso, ¿eh?
    —Si lo hiciera, le estaría robando el dinero —dijo Blausman con dulzura—. Por eso es mejor que me hable de esa noche.
    —Está bien. Me desperté. Era en mayo, y yo estaba todavía en Vietnam. Estaba por amanecer. Yo era yo (no Hardy) y ¡por Dios, qué bien me sentía! Me sentía como si hubiera ingerido diez granos de Dexedrina y tomado una botella de whisky sin emborracharme. ¡Me sentía tan fuerte físicamente, y tan contento! Tenía ganas de correr y saltar, de emplear todo ese vigor, como si hubiera estado con una camisa de fuerza durante años. Me sentí completo.
    —¿Cuánto duró?
    —Dos o tres minutos.
    —¿Salió?
    —¿Cómo sabe? —preguntó con curiosidad el general—. Sí. Salí, envuelto en mi bata. Era como caminar sobre nubes. Estaba amaneciendo, era una mañana limpia, fresca, maravillosa, como hay a veces en esa parte de Vietnam. Frente a donde dormía había una reja de alambre de púas de una pulgada de espesor. Tomé un alambre y lo doblé como si fuera goma.
    —Usted es fuerte.
    —No tan fuerte. Bueno... después pasó. Volví a ser Franklin Hardy;
    —¿Por qué no quería contármelo? —preguntó Blausman.
    —No lo sé.
    —¿Recuerda lo que dijo hace un momento? Dijo que cuando se despertó era usted mismo, no el general Hardy. Eso es extraño, ¿verdad?
    —¿Dije eso?
    —Sí.
    —Es extraño —reconoció Hardy, frunciendo el ceño—. Siempre había dicho que era otra persona, ¿no?
    —Hasta ahora.
    —¿Cómo lo interpreta?
    —¿Cómo lo interpreta usted, general? Eso es lo que importa.

    Cuando el general se fue, el doctor Blausman le preguntó a la señorita Kanter si Alejandro Magno había sido herido alguna vez.

    —Nunca me distinguí en historia. ¿El general piensa que él es Alejandro Magno?
    —¿Y Napoleón?
    —¿Si fue herido? ¿O piensa el general que él es Napoleón?
    —Quiero que contrate a un investigador —dijo el doctor Blausman—. Que investigue a los trescientos militares más importantes de la historia. Quiero saber cuántos murieron en el campo de batalla y cuántos fueron heridos.
    —¿Va en serio esto?
    —Absolutamente.
    —Bueno, si está dispuesto a pagar —dijo la señorita Kanter.

    En la sesión siguiente, el doctor Blausman le hizo preguntas acerca de sus sueños:

    —¿Ha estado haciendo anotaciones?
    —Lo hice una vez.
    —¿Sólo una vez?
    —Parece que soñé una sola vez. O me acordé de un solo sueño.
    —Cuénteme.
    —Lo que me acuerdo. Estaba manejando un camión.
    —¿Qué clase de camión? Quiero que sea muy especifico y trate de recordar todos los detalles que pueda.
    —Un camión tanque. Eso lo sé. Un camión tanque de un metal muy brillante, con un motor poderoso, seis marchas... —cerró los ojos y luego meneó la cabeza.
    —Está bien, un camión tanque. ¿Qué llevaba? ¿Aceite, leche, productos químicos, jarabe? Trate de acordarse, trate de visualizar.

    El general seguía con los ojos cerrados. Su rostro bien parecido tenía una expresión de concentración, y el ceño estaba fruncido.

    —Sí, un gran camión tanque. Con los cambios marcados en la palanca, pero ya sabía dónde iban. No tenían que enseñarme. Me bajé una vez, caminé alrededor del camión. Caños...
    —¿Qué clase de caños?
    —De plástico negro, creo. Un hermoso equipo para bombear. Recuerdo que pensé que el que lo había hecho era un experto.
    —¿Por qué se bajó?
    —Pensé que tenía que utilizar el equipo.
    —¿Para qué? —insistió Blausman—. ¿Para qué? Meneó la cabeza, y abrió los ojos.
    —No lo sé.
    —¿Era un camión de bomberos?
    —No.
    —¿Volvió al camión, luego?
    —Sí. Arranqué de nuevo. En primera gemía como un gato enloquecido, o algo así.
    —¿Dónde estaba usted? ¿Cómo era el lugar?
    —Un lugar muerto. Como un desierto, sólo que no era el desierto. Era un lugar que alguna vez había estado lleno de vida, pero que ahora estaba muerto, seco.
    —¿Seco? ¿Quiere decir que había árboles? ¿Plantas? El general negó con la cabeza.
    —Era un desierto. No crecía nada allí.
    —Arrancó de nuevo. ¿Adónde iba?
    —No sé.
    —Piense. ¿Qué era usted?
    —¿Qué quiere decir con eso?
    —¿Qué profesión tenía?
    —Ya le dije que manejaba un camión.
    —Pero, ¿qué profesión tenía? —insistió Blausman—. ¿Pensaba que era un camionero? Después de pensar un momento, el general dijo:
    —No, no pensaba que fuera un camionero.
    —¿Qué, entonces?
    —No sé. No lo sé. ¿Qué demonios importa?
    —Importa muchísimo —dijo Blausman, asintiendo con la cabeza—. Un hombre es lo que hace. ¿No ha visto cómo hablan los chicos cuando dicen qué van a ser cuando sean grandes? Serán lo que hagan. Un hombre es su profesión, su trabajo. ¿Qué profesión tenía el hombre que manejaba el camión?
    —Ya le dije que no sé.
    —Usted manejaba el camión. ¿Quién era? ¿Era el general Hardy?
    —No.
    —¿Cómo estaba vestido? ¿Llevaba puesto un uniforme? El general Hardy volvió a cerrar los ojos.
    —¿Trajo las anotaciones? —preguntó el médico.
    —Sé que decían las anotaciones.
    —¿Estaba de uniforme, entonces? —dijo Hardy en voz muy baja.
    —¿Qué clase?

    Hardy frunció el ceño y apretó los puños.

    —¿Qué clase de uniforme? —insistió Blausman. Hardy meneó la cabeza.
    —Trate de recordar —dijo suavemente Blausman—. Es importante.

    Blausman lo acompañó hasta la puerta, y cuando la cerró tras sí la señorita Kanter dijo:

    —Dios, ¡qué buen mozo!
    —Si, ¿verdad?
    —¿Cómo se sentirá una siendo la esposa de un general?
    —Está perdiendo sus principios morales, señorita Kanter.
    —Estoy especulando, simplemente, y eso no tiene nada que ver con la moral.
    —¿Se ocupó de la investigación?
    —Dios mío —dijo la señorita Kanter—, hace tan sólo dos días que me lo dijo.
    —Estamos en el tercer día entonces. ¿Qué se sabe?
    —Se la encargué a Evelyn Bender, que es amiga mía y enseña historia en la universidad de Hunter. Está muy entusiasmada con la idea. y le va a cobrar ciento cincuenta dólares.
    —Le pregunté que se sabe.
    —¿En este momento?
    —Sí, en este preciso instante. Llámela.

    La señorita Kanter empezó a decir algo, miró al doctor Blausman, y a continuación habló a Evelyn Bender en Hunter. Blausman volvió a su consultorio con otro paciente. Cuando éste se marchó, la señorita Kanter le informó, con aspereza, que la señora Bender recién empezaba a investigar.

    —Debe tener alguna indicación. ¿Le preguntó algo?
    —Conociéndola, se lo pregunté. Es una estudiosa, y no le gusta hacer suposiciones.
    —Pero las hizo.
    —Cree que tal vez el noventa por ciento murió en la cama. Dijo que no se sabe mucho de las heridas.
    —Esté permanentemente en contacto con ella.

    Había una diferencia notable en el general Hardy en su visita siguiente. Se sentó en el cómodo sillón que usaba en lugar de diván, y miró durante mucho tiempo al doctor Blausman antes de decir algo. Sus ojos azules se veían muy fríos y muy distantes.

    —Ha estado pensando acerca de su profesión —dijo Blausman.
    —¿La profesión de quién? ¿Mi profesión?
    —Estaba interesado en ver su reacción.
    —Ya veo. ¿Sabe cómo pasé el fin de semana?
    —No.
    —Estuve leyendo acerca de la esquizofrenia.
    —¿Por qué hizo eso? —preguntó el médico.
    —Por curiosidad... lo que es razonable. Me gustaría saber por qué usted no la mencionó nunca.
    —Porque usted no es esquizofrénico.
    —¿Cómo lo sabe?
    —Hace veintitrés años que ejerzo mi profesión, general Hardy. Sería muy extraño que no reconociera un caso de esquizofrenia.
    —¿Cualquier caso?
    —Cualquier caso. Y no existiría duda después de una segunda visita.
    —Entonces, si no soy esquizofrénico, doctor Blausman, ¿qué explicación le da a mi conducta?
    —¿Qué explicación le da usted, general?
    —Pues, bien... el neurótico encuentra la causa de su neurosis, destapa el pozo de horror, ¿a eso se refiere, doctor?
    —Más o menos.
    —Los sueños son muy importantes en el esquema freudiano. ¿Es usted freudiano, doctor?
    —Todo analista es freudiano hasta cierto punto, general. Fue Freud el que estableció las técnicas de nuestra disciplina. Podemos haber cambiado muchas de sus técnicas, modificado muchas de sus premisas, pero seguimos siendo freudianos, hasta aquéllos de nosotros que repudian ese rótulo.
    —Me refería a los sueños.
    —Por supuesto —dijo Blausman con tranquilidad—. Los sueños son importantes. El paciente se vale de ellos para enfrentarse con sus problemas. Pero en lugar de las realidades de cuando está despierto, sus problemas se ven cubiertos de símbolos. Hay veces que los símbolos son muy oscuros. Otras veces no. Hay veces que son muy claros.
    —¿Como en mi sueño?
    —Sí, como en su sueño.
    —Entonces, si entiende los símbolos, ¿por qué no me lo dice?
    —Porque así no lograríamos nada. Es usted quien debe descubrir lo que significan los símbolos.

    Y ahora ya lo sabe.

    —¿Está seguro de eso?
    —Creo que sí.
    —¿Y el camión?
    —El camión exterminador, claro. Veo que ha recordado quién es.
    —Soy el general Franklin Hardy.
    —Eso lo convertiría en esquizofrénico. Ya le dije que usted no lo es.
    —Dice que hace veintitrés años que ejerce su profesión. ¿Ha tenido un caso como el mío alguna vez, doctor?
    —¿En alguien que no es esquizofrénico? No.
    —Entonces, ¿este caso es para la historia médica?
    —Quizá. Tendría que saber mucho más.
    —Admiro su interés científico.
    —Es también simple curiosidad. ¿Quién es usted, señor?
    —Antes de contestar esa pregunta, permítame formularle otra, doctor. ¿Se le ha ocurrido pensar alguna vez que en la historia y práctica de lo que llamamos humanidad hay una cierta falta de lógica?
    —Sí, se me ha ocurrido.
    —¿Qué piensa entonces?
    —Soy psiquiatra, general. Me ocupo de la psicosis y de la neurosis, y ninguna de las dos es lógica. Son comprensibles, pero no lógicas.
    —No me entiende.
    —¿No? —dijo Blausman con paciencia—. ¿Qué quiere decir, entonces?
    —Es algo fantástico.
    —Nada me sorprende.
    —Bien. Entonces, permítame que se lo explique a mi manera. La tierra es un planeta hermoso, rico y espléndido. Tiene todo lo que desea el hombre, pero nada de ello es ilimitado, ni el aire, ni el agua, ni siquiera la fertilidad de la tierra. Supongamos que existe otro planeta muy similar a la tierra... pero cuyos recursos se han extinguido. En ese planeta hay hombres igual que aquí, pero con una tecnología más avanzada. Como muchos hombres, son egoístas y todo lo quieren para sí, y quieren la tierra. Pero quieren la tierra sin su población humana. Necesitan la tierra para sus propios propósitos. Veo que no cree.
    —La idea es ingeniosa.
    —Y entonces llega a la conclusión de que los locos son ingeniosos.

    Permítame seguir con mi premisa, y como me ha asegurado que no soy esquizofrénico, puede meditar un poco acerca del tipo de locura del que padezco.

    —Siga, por favor —dijo Blausman.
    —Podrían atacar la tierra, pero eso causaría graves pérdidas y no se descartaría la posibilidad de una derrota, por más pequeña que fuera esa posibilidad. Entonces, hace algún tiempo, se les ocurrió otro plan. Se dedicarían a entrenar hombres para una profesión específica, los entrenarían a la perfección, y luego los traerían a la tierra, los colocarían en puestos clave, y luego los inducirían a una amnesia condicionada. De esa manera, los hombres sabrían lo qué tenían que hacer, para qué habían sido entrenados, aunque no sabrían por qué debían hacerlo.
    —Absolutamente fascinante —dijo Blausman—. Y en su caso, la amnesia se disipó.
    —Creo que es algo limitado, de todas maneras. Llega el momento en que recordamos, pero de manera mucho más clara que yo. Conocemos nuestra profesión, y también por qué se nos ha entrenado para ella.
    —Y ¿su profesión? —preguntó Blausman.
    —Naturalmente, somos exterminadores. Pensé que lo había entendido por el sueño. Entonces, doctor, ¿diría usted que estoy curado?
    —Ah, eso sí que es difícil de asegurar —dijo Blausman, sonriendo.
    —¿No me cree? ¿En verdad no me cree?
    —No sé. ¿Qué intenciones tiene, general? ¿Me va a matar?
    —¿Por qué diablos voy a hacer tal cosa?
    —Acaba de definir su profesión.
    —¿Matar a un insignificante psiquiatra de Nueva York, que tiene unos kilos de más? Vamos, doctor Blausman, padece de delirios de grandeza. Soy un exterminador, no un asesino.
    —Pero como me ha dicho quién es... Ahora le tocaba sonreír al general.
    —Mi querido doctor Blausman, ¿qué podría hacer usted? ¿Le va a contar mi historia al intendente, al gobernador; al presidente, al FBI, a la prensa? ¿Cuánto tiempo podría mantener su status profesional? ¿Contaría una historia acerca de hombrecitos verdes, o de platos voladores? No, no hace falta matarlo, doctor. Eso sería un inconveniente. —Se puso de pie, listo para despedirse.
    —Esto no lo exime del pago de mis honorarios —dijo Blausman. No se le ocurrió otra cosa que decir.
    —Por supuesto. Envíeme la cuenta a Washington.
    —Y como despedida, déjeme decirle que no creo ni una sola palabra de todo lo que me contó.
    —Precisamente, doctor.

    El general se fue, y el médico tuvo que esperar un rato hasta calmarse. Entonces salió del consultorio y le dijo con cierta brusquedad a la señorita Kanter:

    —Saque el caso de este hombre y guárdelo en el archivo. Ya no vuelve mas.
    —¿No? Evelyn Bender acaba de llamar diciendo que va a tener el informe listo para el miércoles.
    —Dígale que lo rompa, y mándele un cheque. Cancele el resto de las sesiones de hoy. Me voy a casa.
    —¿Pasa algo?
    —No, señorita Kanter, no pasa absolutamente nada. Todo sigue exactamente igual.


    Fin