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    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    EL EXTRAÑO VIAJE DE RICHARD CLAYTON (Robert Bloch)

    Publicado el martes, febrero 14, 2017
    Richard Clayton se asió de tal forma que quedó erguido como si fuera un saltador esperando para zambullirse desde un alto trampolín hacia el azul. Realmente, era un saltador. Una espacionave plateada era su trampolín, y pensaba zambullirse no hacia abajo, sino hacia arriba, hacia e! cielo azul. Y tampoco pensaba recorrer nueve o diez metros, sino que se zambulliría millones de kilómetros.

    Con una profunda inspiración, el regordete y barbudo científico alzó sus manos hacia la fría palanca de acero, cerró los ojos y jaló. La palanca se movió hacia abajo.

    Por un momento no sucedió nada. Luego, un repentino estremecimiento lanzó a Clayton por el suelo. ¡La «Futuro» se estaba moviendo!

    De alas de pájaro batiendo mientras se alzan al cielo, de alas de mosca zumbando en su vuelo, de estremecimientos que sacuden los músculos que saltan, de todas estas cosas estaba compuesto el golpe.

    La espacionave «Futuro» vibraba locamente. Se agitaba de lado a lado, y un zumbido estremecía las paredes de acero. Richard Clayton yacía atontado mientras crecía un zumbido agudo en e! interior de la nave. Se puso en pie, frotándose la magullada frente, y se tambaleó hasta su pequeña litera. La nave se estaba moviendo, y sin embargo la terrible vibración no disminuía. Contempló los controles y maldijo suavemente.

    —¡Buen Dios! ¡El panel está roto!

    Era cierto. El cuadro de mandos se había roto por el tirón. El cristal partido había caído al suelo, y los diales colgaban inútiles de la faz desnuda del panel.

    Clayton se sentó desesperado. Esto era una gran tragedia. Sus pensamientos retrocedieron treinta años, hasta el tiempo en que, siendo un niño de diez años, había sido inspirado por el vuelo de Lindberg. Recordó sus estudios, y cómo había utilizado el dinero de su millonario padre para perfeccionar una máquina voladora que cruzaría el espacio mismo.

    Durante años, Richard Clayton había trabajado, soñado y planeado. Había estudiado a los rusos y a sus cohetes, y organizado la fundación Clayton, y contratado mecánicos, matemáticos, astrónomos e ingenieros para trabajar con él.

    Y entonces se había producido el descubrimiento de la propulsión atómica, y la construcción de la «Futuro». La «Futuro» era un casco de acero y duraluminio, sin ventanas y aislado por un procedo secreto. En su pequeña cabina había tanques de oxígeno y depósitos con tabletas alimenticias, productos químicos energizantes, un sistema de aire acondicionado y el suficiente espacio como para que un hombre pudiera caminar seis pasos.

    Era una pequeña celda de acero, pero en su interior Richard Clayton pensaba realizar sus ambiciones. Se ayudaría mediante cohetes para escapar de la esfera gravitatoria de la Tierra, y luego movería la nave mediante la propulsión por descargas atómicas. Clayton pensaba llegar a Marte y regresar.

    Le llevaría diez años llegar a Marte, y otros diez el regresar. Porque el aterrizaje de la nave necesitaría de otras descargas de cohetes adicionales. A mil quinientos kilómetros por hora... No era una imaginaria travesía a la «velocidad de la luz», sino un viaje lento y pesado, pero científicamente cierto. Los paneles estaban dispuestos, y Clayton no tenía necesidad de guiar su navío. Era automático.

    —Pero y ahora, ¿qué? —dijo Clayton, contemplando el cristal astillado. Había perdido contacto con el mundo exterior. Le había sido imposible averiguar su progreso en el panel, incapaz de juzgar el tiempo, la distancia y la dirección. Estaría ahí sentado durante diez, veinte años... solo en la diminuta cabina. No había habido espacio para libros, o papel, o juegos con los que divertirse, Estaba prisionero en el negro vacío del espacio.

    La Tierra ya debía de haberse esfumado muy lejos por debajo de él; pronto sería una esfera de ardiente fuego verde más pequeña que la esfera de rojo fuego situada delante: el fuego de Marte.

    El campo se había llenado con multitudes para verlo partir; su asistente, Jerry Chase, las había controlado. Clayton se los imaginaba contemplando cómo su brillante cilindro de acero emergía del gaseoso humo de los cohetes y se abalanzaba como una bala hacia el cielo. Luego, su cilindro debía de haberse perdido en el cielo, y las multitudes se irían a sus casas y olvidarían.

    Pero él permanecería aquí en la nave... durante diez, durante veinte años.

    Sí, permanecería, pero ¿cuándo terminaría la vibración? El estremecimiento de las paredes y del suelo a su alrededor era difícil de soportar. Ni él ni los expertos habían contado con este problema. Los temblores le agitaban su dolorida cabeza. ¿Qué ocurriría si no cesaban? ¿Si duraban durante todo el viaje? ¿Cuánto tiempo podría resistir sin volverse loco?

    Podía pensar. Se echó en su litera y recordó: repasó cada pequeño detalle de su vida desde su nacimiento hasta el presente. Y pronto hubo gastado toda la memoria en un tiempo ridículamente corto. Entonces volvió a notar la horrible pulsación a su alrededor.

    —Puedo hacer ejercicio —dijo en voz sita. Y paseó por el piso: seis pasos hacia adelante, seis hacia atrás. Y se cansó de eso. Suspirando, Clayton se dirigió a las alacenas y tomó sus cápsulas—. Ni siquiera puedo pasar el tiempo comiendo —observó amargado—. Las trago, y ya está.

    La vibración borró la sonrisa de su rostro. Era enloquecedora. De nuevo se recostó en la agitada litera, añadiendo oxígeno al sistema de aire. Dormiría entonces, dormiría si es que ese maldito tamborileo se lo permitía. Soportó los horribles chasquidos, y gruñó durante todo el rato, cerrando la luz. Sus pensamientos giraron alrededor de su extraña posición: un prisionero en el espacio. Afuera giraban los ardientes planetas, y las estrellas se deslizaban por la negra oscuridad de la nada espacial. Aquí yacía seguro y cobijado, en una cámara vibratoria; a salvo del gélido frío; ¡si tan sólo cesasen aquellas terribles sacudidas!

    Y no obstante, tenía sus compensaciones. No habría periódicos en el viaje, para atormentarle con los relatos de la inhumanidad del hombre con el hombre, ni tontos programas de radio o televisión para molestarle. Tan sólo esa maldita y omnipresente vibración...

    Clayton durmió, atravesando el espacio.

    No era de día cuando despertó. No era de día ni de noche. Tan sólo estaban él y la nave en el espacio. Y la vibración era continua, destrozándole los nervios en el incesante golpeteo contra su cerebro. Las piernas de Clayton temblaban, mientras se llegaba al armario y comía sus píldoras.

    Luego, se sentó y comenzó a sufrir. Una terrible sensación de soledad estaba comenzando a asaltarlo. Estaba tan aislado aquí... tan separado de todo. No había nada que hacer. Era peor que estar prisionero en aislamiento confinado; al menos, los prisioneros tenían celdas más grandes, veían el sol, respiraban aire fresco, y contemplaban algún rostro ocasionalmente.

    Clayton había pensado siempre ser un misántropo, un recluso. Ahora, deseaba ver otro rostro. A medida que pasaban las horas, tuvo extrañas ideas. Deseaba ver la vida, en cualquier forma... hubiera dado una fortuna por la compañía, aun de un insecto, en este calabozo volador. El sonido de una voz humana hubiera sido un cielo. Estaba tan «solo».

    No había nada que hacer sino soportar los tirones, pasear por el estrecho suelo, comer sus píldoras, tratar de dormir. Nada en que pensar. Clayton comenzó a desear que llegase el momento en que sus uñas necesitasen ser cortadas. Haría que esa tarea durase horas.

    Examinó cuidadosamente sus ropas, contempló durante horas en el pequeño espejo su barbudo rostro. Memorizó su cuerpo, escrutó tocios los artículos que contenía la cabina de la «Futuro». Y sin embargo, no estaba lo suficientemente cansado como para dormir de nuevo. Sentía constantemente un pulsante dolor de cabeza. Al fin logró cerrar los ojos y sumergirse en otra duermevela, interrumpida por tirones que lo agitaban, haciéndole despertar.

    Cuando finalmente se alzó y encendió la luz, al tiempo que dejaba pasar algo más de oxígeno, hizo un terrible descubrimiento.

    «Había perdido todo sentido del tiempo.»

    El tiempo es relativo, le habían dicho siempre. Y ahora se daba cuenta de cuan verdadera era. No tenía nada con que medir el tiempo: ni reloj, ni posibilidad de ver el sol o la luna o las estrellas, ni tampoco actividades regulares. ¿Cuánto tiempo llevaba viajando? Por mucho que tratase, no lograba recordarlo.

    ¿Había comido cada seis horas? ¿O cada día? ¿O cada veinte? ¿Había dormido una vez cada día? ¿Una vez cada tres o cuatro días? ¿Cuan a menudo había paseado?

    Sin instrumentos con los que situarse, estaba totalmente perdido. Comió sus píldoras en forma irregular, tratando de pensar a pesar del atontamiento que abotargaba sus sentidos. Esto era tremendo. Si había perdido la medida del tiempo, quizá pronto perdería el conocimiento de su propia identidad. Enloquecería allí, en la astronave, mientras cruzaba por el vacío hacia los planetas. Solo, atormentado en una pequeña celda, tenía que aferrarse a algo. ¿Qué era el tiempo?

    Ya no quería pensar en él. Ya no quería pensar en nada. Tenía que olvidar el mundo que había abandonado, o la memoria lo pondría frenético.

    —Tengo miedo —murmuró—. Tengo miedo de estar solo en la oscuridad. Quizás haya pasado la Luna. Quizá me encuentre a millón y medio de kilómetros de la Tierra... o a quince millones.

    Entonces Clayton se dio cuenta de que estaba hablando consigo mismo. En ese camino se hallaba la locura. Pero no podía detenerse, como tampoco podía parar la horrible vibración desmembradora que lo rodeaba.

    —Tengo miedo —murmuró en una voz que sonaba a vacía en la pequeña habitación zumbante—. Tengo miedo. ¿Qué hora es?

    Cayó dormido, todavía susurrando, y el tiempo siguió su marcha.

    Se despertó con nuevo valor. Había perdido el control, razonó. La presión exterior, a pesar de la presurización, debía haber afectado sus nervios. Tai vez el oxígeno lo hubiera atontado, y la dieta de píldoras era mala. Pero ahora había pasado la debilidad. Sonrió, atravesando la cabina. Entonces volvieron de nuevo sus pensamientos: ¿Qué día era?

    ¿Cuántas semanas habían pasado desde que había partido? Quizá ya hubiesen, pasado meses, un año, dos años. Todo lo referente a la Tierra parecía lejano, casi parte de un sueño. Se sentía ahora más cercano a Marte que a la Tierra. Comenzó a anticipar en vez de recordar.

    Durante un tiempo, todo había sido mecánico. Había encendido y apagado la luz cuando lo había necesitado, tomado las píldoras por hábito, recorrido el suelo sin pensar, atendido inconscientemente el sistema de aire, dormido sin saber cómo ni cuándo.

    Gradualmente, Richard Clayton olvidó su cuerpo y los alrededores. El permanente zumbido en su cerebro se convirtió en una parte de él. Una dolorida parte que le decía que estaba zumbando a través del espacio en una bala plateada. Pero significaba algo más, porque Clayton va no hablaba consigo mismo. Se olvidó de él mismo y soñó tan solo con Marte que se hallaba enfrente. Cada pulsación de la nave decía:

    —Marte... Marte... Marte.

    Sucedió una cosa maravillosa: Aterrizó. El navío se clavó de proa, temblando. Luego se depositó suavemente sobre el gaseoso césped del planeta rojo. Durante largo tiempo Clayton había sentido el tirón de la extraña gravitación. Sabía que los ajustes automáticos de su navío estaban disminuyendo las descargas atómicas y usando del tirón gravitacional natural del mismo Marte. Ahora, el navío aterrizó, y Clayton abrió la puerta. Rompió los sellos y salió fuera. Rebotó suavemente en el césped púrpura. Sentía su cuerpo libre, flotante. Había aire fresco, y la luz del sol parecía más fuerte, más intensa, aunque las nubes velaban el brillante globo.

    A lo lejos se alzaban los bosques, los verdes bosques con la vegetación púrpura que cubría los árboles. Clayton abandonó la nave y se acercó al fresco bosque. El primer árbol tenía ramas que se inclinaban hacia el suelo como dos brazos.

    ¡Brazos... eran brazos! Se extendieron unos brazos verdes. Unas ramas lo asieron y lo alzaron. Fríos anillos, viscosos como los de una serpiente, lo mantuvieron así aferrado mientras era apretado contra un oscuro tronco de árbol. Y ahora estaba mirando a la inflorescencia púrpura que cubría las hojas. Los crecimientos púrpura eran... cabezas.

    Malvados rostros púrpura que lo miraban con ojos putrefactos como sapos muertos. Cada rostro estaba arrugado como una coliflor púrpura, pero bajo la masa pulposa había una gran boca. Cada rostro púrpura tenía una boca púrpura, y cada boca púrpura se abría para babear sangre. Ahora, los brazos vegetales lo apretaron más fuertemente contra el frío y palpitante tronco, y uno de los rostros púrpura, el rostro de una mujer, se acercaba para besarle.

    ¡El beso del vampiro! La sangre brillaba escarlata en los sensuales labios que se acercaban a los suyos. Se debatió, pero las extremidades lo aferraban fuertemente. Y llegó el beso, frío como la muerte. Su llamarada helada le recorrió todo su ser, y sus sentidos se ahogaron.

    Entonces Clayton se despertó, y supo que era un sueño. Su cuerpo estaba cubierto de sudor. Esto le hizo darse cuenta de su propio cuerpo. Se acercó al espejo. Una sola mirada le hizo retroceder horrorizado. ¿Era esto también una parte del sueño? Mirando al espejo, Clayton vio reflejada la faz de un hombre envejecido. Las facciones estaban muy barbudas, y se veían pliegues y arrugas, mientras que las antes mofletudas mejillas estaban ahora hundidas. Los ojos eran lo peor... Clayton ya no reconocía sus propios ojos. Rojos y hundidos en sus huesudas cuencas, ardían con una asombrada mirada de horror. Tocó su rostro y vio como la mano cubierta de venas azules se alzaba en el espejo y recorría el canoso pelo.

    Retornó un parcial sentido del tiempo. Había estado aquí durante años. ¡Años! ¡Se estaba haciendo viejo! Naturalmente, la poco normal vida lo hacía envejecer más rápidamente, pero no obstante debía haber pasado un gran intervalo de tiempo. Clayton sabía que pronto alcanzaría el final de su viaje. Deseaba alcanzarlo antes de tener más sueños. De ahora en adelante, la cordura y sus reservas físicas deberían combatir contra el invisible enemigo que era el tiempo. Trastabilleó de vuelta a la litera, mientras, temblando como un metálico monstruo volador, el «Futuro» cruzaba la negrura del espacio interestelar.

    Ahora estaban golpeando el exterior de la nave; sus brazos de acero estaban rompiendo la puerta. Los negros monstruos metálicos entraron con un paso de hierro. Sus severos rostros tallados en acero no tenían ninguna expresión cuando aferraron a Clayton por los costados y lo arrastraron fuera. Se lo llevaron a través de la plataforma metálica, caminando tiesos con pies que claqueteaban al chocar contra el metal. Grandes tubos de acero se alzaban en plateadas espiras a todo su alrededor, y lo llevaron a una torre de hierro. Subieron las escaleras, clang, clang clang, resonaban los grandes pies metálicos.

    Las escaleras de hierro, giraban sin fin. Y sin embargo, continuaban. Sus rostros estaban fijos, y el hierro no suda.

    Nunca se cansaban, pero Clayton era una basura jadeante cuando alcanzaron el domo y lo empujaron ante la Presencia en la habitación de la cúspide. La voz metálica zumbó, mecánicamente, como un disco fonográfico roto:

    —«Lo-hallamos-en-un-pájaro-oh-amo.»
    —«Está-hecho-de-blandura.»
    —«Está-vivo-en-alguna-extraña-manera.»
    —«Un-a-ni-mal.»

    Y entonces la resonante voz del centro de la habitación de la torre:

    —«Tengo-hambre.»

    Alzándose en un trono de hierro sobre el suelo, estaba el Amo. Simplemente una gran trampa de hierro, con mandíbulas metálicas similares a las de una pala mecánica. Las mandíbulas se abrieron con un click, y los horribles colmillos brillaron. Una voz llegó de las profundidades.

    —«Alimentadme.»

    Lanzaron a Clayton hacia delante, con sus brazos de hierro, y cayó dentro de las mandíbulas-trampa del monstruo. Las mandíbulas se cerraron, masticando con gusto la carne humana...

    Clayton se despertó chillando. El espejo brilló cuando sus temblorosas manos encontraron el interruptor de la luz. Contempló el rostro de un hombre envejecido, con el cabello casi blanco. Se estaba haciendo viejo. Y se preguntaba si su cerebro resistiría.

    Comer píldoras, caminar en la cabina, escuchar la vibración, regenerar el aire, acostarse en la litera. Eso era todo ahora. Y el resto... esperar. Esperar en una zumbante cámara de tortura, durante horas, días, años, siglos, incontables eones.

    Y cada eón, un sueño. Aterrizaba en Marte, y los fantasmas llegaban enroscándose desde una neblina grisácea. Eran formas en la neblina, como cenagoso ectoplasma, y podía ver a su través. Pero se retorcían y llegaban, y sus voces eran débiles susurros en su alma.

    —Aquí hay Vida —susurraban—. Nosotros, cuyas almas han cruzado el Vacío tras la muerte, hemos esperado Vida para tener un festín. Tengámoslo ahora.

    Y lo ahogaban bajo las grises sábanas, y sorbían con grises bocas chuponas su sangre...

    De nuevo aterrizaba en el planeta, y no había nada. Absolutamente nada. El suelo estaba desnudo, y se extendía hasta horizontes de nada. No había ni cielo ni sol, tan solo el suelo sin fin en todas direcciones.

    Puso cautamente el pie en él. Se hundió en la nada. La nada vibraba ahora, como vibraba la nave, y lo estaba tragando. Estaba cayendo a un profundo pozo sin lados, y la inexistencia se cerraba sobre él...

    Clayton soñó esto último estando en pie. Abrió sus ojos ante el espejo. Sus piernas estaban débiles, y se sujetó con manos que temblaban por la edad. Miró al rostro en el espejo: la faz de un hombre de setenta años.

    —¡Dios! —murmuró. Era su propia voz: el primer sonido que había oído ¿en cuánto tiempo? ¿En cuántos años? ¿Por cuánto tiempo no había oído nada, por encima de las infernales vibraciones de la nave? ¿Cuan lejos había llegado la «Futuro»? Ya era viejo.

    Un horrible pensamiento mordió su cerebro. Tal vez algo había ido mal. Tal vez los cálculos eran defectuosos y se estaba moviendo demasiado lentamente en el espacio. Quizá nunca llegase a Marte. O tal vez, y esta era una terrorífica posibilidad, había pasado a lo largo de Marte, errada la cuidadosamente calculada órbita al planeta. Y ahora estaba zambulléndose en los solitarios vacíos de más allá.

    Tragó sus píldoras y yació en la litera. Se notaba algo más en calma ahora. Tenía que estarlo, por primera vez recordaba la Tierra.

    ¿Y si hubiera sido destruida? ¿Y si hubiera sido invadida por la guerra, o por la peste, o por las enfermedades, mientras él se había ido? ¿O si había sido golpeada por meteoros, o alguna estrella moribunda había llameado la muerte sobre ella desde cielos enloquecidos? Unas nociones fantasmales lo asaltaron: ¿y qué ocurriría si unos ' Invasores cruzaban el espacio para conquistar la Tierra, tal como él lo estaba cruzando hacía Marte?

    Pero no tenía sentido el preocuparse acerca de esto.

    El problema era alcanzar su propio objetivo. Tenía que esperar, inerme, mantener la vida y la cordura durante el tiempo suficiente para conseguir su objetivo. En el vibrante horror de su celda, Clayton se hizo una firme promesa con toda su desvaneciente fuerza. Viviría, y cuando aterrizase vería Marte. Muriese o no en el largo viaje de vuelta, existiría hasta alcanzar su meta. Lucharía contra los sueños desde este momento. No tenía forma de calcular el tiempo: tan sólo un largo anonadamiento, y el zumbido de esta infernal espacionave. Pero viviría.

    Ahora llegaban voces desde el exterior de la nave. Los fantasmas aullaban en las oscuras profundidades del espacio. Llegaron visiones de monstruos y sueños torturadores, y Clayton los rechazó todos. Cada hora, o día, o año, ya no podía saber cuando, Clayton lograba arrastrarse hasta el espejo. Y siempre le mostraba que estaba envejeciendo rápidamente. Su cabello blanquecino y su rugoso rostro le recordaban su increíble senilidad. Pero Clayton vivía. Era ya demasiado viejo para pensar, y estaba demasiado cansado. Simplemente, vivía en el zumbido de la nave.

    Al principio no se dio cuenta. Estaba recostado en la litera, y sus agotados ojos estaban cerrados en una especie de estupor. Repentinamente, se dio cuenta de que la vibración había cesado. Sabía que debía estar soñando de nuevo. Se alzó dolorido, y se frotó los ojos. No, el «Futuro» estaba inmóvil. ¡Había aterrizado!

    Estaba temblando incontroladamente. Los años de vibración habían producido esto. Los años de aislamiento con tan solo sus locos pensamientos por compañía. Casi no podía ponerse en pie.

    Pero éste era el momento. Esto era por lo que había esperado durante diez largos años. No, debían de haber pasado más años. Pero podía ver Marte. Lo había conseguido, había hecho lo imposible.

    Era un pensamiento inspirador. Pero, en alguna forma, Richard Clayton lo habría dado todo por saber tan sólo en qué tiempo se hallaba, y oírlo en una voz humana.

    Se tambaleó hasta la puerta: la puerta sellada hacía tanto tiempo. Allí había una palanca.

    Su anciano corazón bombeó excitado cuando empujó la palanca hacia arriba, la puerta se abrió, la luz del sol se deslizó al interior, el aire sopló: aire que cosquilleó en sus pulmones y luz que no le hizo parpadear. Sus pies lo estaban llevando afuera.

    Clayton cayó en brazos de Jerry Chase.

    No sabía que era Jerry Chase. Ya no sabía nada. Había sufrido demasiado. Chase estaba contemplando el debilitado cuerpo que yacía en sus brazos.

    —¿Dónde está el señor Clayton? —murmuró—. ¿Quién es usted? Contempló la envejecida y arrugada cara.
    —Pero... ¡si es Clayton! —jadeó—. Señor Clayton, ¿qué es lo que ha ido mal? Las descargas atómicas fallaron cuando puso en marcha la nave, y lo que pasó fue que continuaron estallando. La nave nunca abandonó la Tierra, pero la violencia de las descargas nos impidió llegar hasta usted hasta ahora. No podíamos acercarnos al

    «Futuro» hasta que se detuvieron. Hace un poco, la nave dejó de temblar, la hemos estado vigilando de día y de noche. ¿Qué le pasó a usted, señor?

    Los apagados ojos azules de Richard Clayton se abrieron. Su boca tembló mientras, débilmente, suspiraba:

    —Perdí... la medida del tiempo. ¿Cuánto... cuánto tiempo he pasado en el «Futuro»?

    El rostro de Jerry Chase era grave cuando miró de nuevo al viejo y respondió, suavemente:

    —«Tan solo una semana.»

    Y, mientras los ojos de Richard Clayton se helaban con la muerte, el largo viaje terminó.


    Fin