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    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    S1
    S2
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    B1
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    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    CUESTIÓN DE TAMAÑO (Howard Fast)

    Publicado el martes, febrero 14, 2017
    Abigail Cooke, la esposa de Herbert Cooke, tenía una profunda conciencia social y un desarrollado sentido de justicia. Descendía de cinco generaciones de habitantes de Nueva Inglaterra que habían poseído conciencia social y sentido de justicia, cualidades bastante comunes en Nueva Inglaterra después de la quema de brujas. Vivía en una encantadora casa colonial, muy antigua, rodeada por quince acres de tierra, en Redding, estado de Connecticut. No permitía que se rociara a sus árboles con pesticidas, y respetaba fielmente los principios ecológicos. Creía firmemente en el abono, en los fertilizantes orgánicos y en la Nueva Izquierda. Vivía apaciblemente con sus hijos adolescentes (su marido era abogado, tenía su estudio en Danbury), y su corazón estaba siempre de parte de una infinidad de buenas causas, a las que contribuía enviando cheques. Era una mujer atractiva que aún no había cumplido los cuarenta, pertenecía a la secta congregacionista, aunque no iba a la iglesia con mucha frecuencia, y creía en los derechos civiles con pasión religiosa. No era, de ninguna manera, una persona histérica.

    Una hermosa mañana de verano, estaba sentada en la galería abierta de la parte de atrás de la casa, pelando arvejas, cuando vio que algo se movía. Después dijo que le había parecido que era una mosca, por lo que tomó un matamoscas y la aplastó. La mosca quedó pegada en la palmeta, y la miró con detenimiento. Entonces se empezó a poner histérica, se controló, dio gracias a Dios de que sus hijos no estuvieran en la casa, y con gran dificultad para controlar el llanto llamó a su esposo por teléfono.

    —He matado a un hombre —le dijo
    —¿Qué? Espera un minuto —dijo él—. Serénate. ¿Te sientes bien?
    —Estoy bien.
    —¿Están bien los chicos?
    —Hoy están en el campamento.
    —Bien, bien. ¿Estás segura de que tú estás bien?
    —Sí. Un poquito histérica...
    —¿Dijiste que habías matado a un hombre?
    —Sí. ¡Oh, Dios mío! Sí, eso dije.
    —Por favor, serénate, ¿me oyes, Abby? Quiero que te tranquilices y me digas exactamente lo que pasó.
    —No puedo.
    —¿Quién es el hombre que dices que mataste? ¿Un ladrón?
    —No.
    —¿Llamaste a la policía?
    —No, no puedo.
    —¿Por qué no? Abby, ¿estás bien? No tenemos armas. ¿Cómo es posible que hayas matado a alguien?
    —Te lo ruego, por favor, ven a casa. En seguida.

    A la media hora Herbert Cooke llegaba a la casa. Saltó del auto y abrazo a su mujer, que todavía seguía temblando.

    —¿Qué pasa? —le preguntó.

    Ella sacudió la cabeza, lo tomó de la mano, lo llevó a la galería, y señaló la palmeta.

    —Es una palmeta para matar moscas —dijo él con impaciencia—. Abby, ¿qué te sucede, por amor de Dios?
    —¿Quieres mirarla de cerca, por favor? —rogó ella, y empezó a llorar una vez mas.
    —¡Deja de llorar!

    Estaba convencido de que su mujer sufría un colapso nervioso, y entonces decidió complacerla. Tomó la palmeta y la miró. La miró durante un rato muy largo, y luego dijo, en voz apenas audible:

    —Oh, Dios mío, ¿cómo es posible? Sin dejar de mirar, le dijo a su mujer:
    —Abby, querida, hay una lupa en el primer cajón de mi escritorio. Tráela, por favor. Ella entró en la casa y regresó con la lupa.
    —No me pidas que mire —dijo.

    Herbert colocó la palmeta sobre la mesa con mucho cuidado y la observó con la lupa.

    —Dios mío —murmuró—, Dios misericordioso. Es un hombre, y blanco, además.
    —Y eso, ¿qué importa?
    —No importa en absoluto. Sólo que... Dios mío. Abby, es de una pulgada y media de alto. Si estuviera parado, quiero decir. Perfectamente formado. El golpe no lo reventó. Se distingue el pelo, la cabeza, los rasgos. Está completamente desnudo...
    —¿Qué importa todo eso? Yo lo maté. ¿No es eso lo esencial?
    —Debes serenarte, querida.
    —Pensé que era una mosca. La vi por el rabillo del ojo. La vi y la aplasté. Voy a vomitar
    —Basta, no sigas. No mataste a un ser humano. No hay ser humano de este tamaño.
    —Me voy a descomponer.

    Corrió a la casa. Herbert Cooke siguió estudiando con la lupa el diminuto objeto.

    —Qué cosa extraña —murmuraba—. Es un hombre, sí. Tiene cinco dedos en la mano, cinco en el pie, rasgos agradables, pelo rubio. Un tipo buen mozo. ¿Qué habrá sentido bajo la palmeta? Le habrá parecido que lo aplastaba un enorme enrejado de hierro. Aunque esta apenas aplastado...

    Cuando regresó, Abigail estaba pálida, aunque más dueña de sí. Dijo:

    —¿Sigues mirando ese horror?
    —No es un horror, Abby.
    —¿No puedes deshacerte de eso?

    Herbert levantó la vista de la lupa y se quedó mirando a su mujer por un momento.

    —En realidad, no es eso lo que quieres.
    —Sí que lo quiero.
    —Abby, nunca nos ha sucedido nada tan extraño, posiblemente no le haya sucedido a nadie. No puede existir un ser humano de este tamaño.
    —Estás viendo uno, allí, en la palmeta.
    —Exactamente. No lo podemos tirar. ¿Quién es?
    —¿Qué es?
    —Exactamente —dijo Herbert—. ¿Qué es? ¿De dónde vino? Creo que entiendes lo que quiero decir —dijo con paciencia y dulzura.
    —¿Qué es lo que quieres decir? —preguntó ella, con cierta frialdad en el tono.
    —Soy ahogado, Abby. Trabajo en un juzgado, es mi vida, y es algo que tengo muy presente.
    —Y yo soy tu mujer, aunque parece que lo hubieras olvidado.
    —De ningún modo. No has hecho nada malo. Nada. Apuesto mi profesión a que no has hecho nada malo.
    —Continúa.
    —Aquí hay un cuerpo. De pulgada y media, pero sin embargo sigue siendo un cuerpo. Tenemos que avisar a la policía.
    —¿Para qué? Lo hecho, hecho está. Lo maté. ¿No es bastante que tenga que vivir con ese remordimiento?
    —No dramaticemos, querida. No sabemos que es. Tú aplastaste un insecto. Para nosotros, sigue siendo eso.
    —Déjame ver con la lupa.
    —¿Estás segura de que te animas?
    —Ya estoy perfectamente bien.

    Le dio la lupa, y ella observó la palmeta un rato.

    —No es un insecto —dijo.
    —No.
    —¿Qué van a decir los chicos? Ya sabes cómo son... recuerda la vez que quisiste poner veneno para los conejos que comían la lechuga.
    —Los chicos no tienen que enterarse de nada. Llamaré al jefe de Policía Bradley. Me debe un favor.

    Herbert y Bradley, sentados en la oficina de éste, contemplaban la palmeta matamoscas.

    —No me animé a despegarlo de la palmeta —dijo Herbert—. Pero me olvidé de traer la lupa.

    Con deliberada lentitud, el jefe sacó una lupa de un cajón del escritorio y la colocó sobre la palmeta.

    —No puede ser —murmuró—. Nunca me imaginé que vería uno de éstos. Es un hombre, ¿no?
    —No existen hombres de una pulgada y media.
    —¿Y pigmeos?
    —Tienen más de un metro, noventa y seis veces más grandes que eso.
    —Pues...
    —¿Qué quisiste decir con eso de que nunca creías que verías a uno de éstos? No pareces ni siquiera sorprendido.
    —Oh, estoy sorprendido, Herb.
    —Pero no lo suficiente.
    —Quizá sea más difícil sorprenderse cuando uno es un policía. Todo es posible entonces.
    —Pero esto no.
    —Está bien, Herb. La verdad es que Abigail no es la primera. Yo no había visto ninguno antes, pero he oído hablar de ellos y he leído los informes. Ha habido varios casos: chicos asustados, amas de casa, el viejo Ezra Bean que todavía trabaja en el campo en su granja de Newtown, una anciana que se asustó en Bethel (dice que su perro se comió a un montón), otra señora de Ridgefield que dice que su perro olfateó a un grupo de esos seres y que le llenaron el hocico de flechitas de un cuarto de pulgada de largo y que tuvo que sacárselas con pinzas de las cejas. Claro que nadie pudo creer que era verdad, así que los que los oyeron tampoco les creyeron—. Volvió a mirar con la lupa—. Yo tampoco puedo creerlo.
    —¿Con arcos y flechas?
    —El muy desvergonzado no tiene ropas. bastante difícil creer algo así.
    —Si tienen arcos y flechas, quiere decir que son inteligentes —dijo preocupado Herbert Cooke.
    —Ah, ¿quién sabe? A lo mejor alguno metió el hocico en un arbusto espinoso.
    —Abigail está desolada. Dice que mató a un hombre.
    —Tonterías.
    —¿Puedo decirle que es inocente, desde el punto de vista legal?
    —Claro. De cualquier manera, fue un accidente.
    —¿Qué vas a hacer con eso? —preguntó Cooke, indicando la palmeta.
    —Lo voy a poner en formol. ¿Quieres que te devuelva la palmeta?
    —No creo que Abby la quiera. Pero no puedes dejarlo en formol.
    —No, supongo que no. A lo mejor éste es un caso para el FBI, aunque no he oído de ningún otro caso fuera de Connecticut. A lo mejor voy a ver al juez Billings. Puede ocurrírsele alguna idea. Dile a Abby que no se preocupe.
    —No va a ser fácil —dijo Herbert—. El estaba lejos de sentirse satisfecho. Como varios millones de norteamericanos, había estado pensando en la violencia de la guerra y del asesinato, en Vietnam, y hasta había pensado en convertirse a los cuáqueros. Eso no sería muy fácil para Abigail, que descendía de tantas generaciones de congregacionistas, pero ya lo habían discutido, y se sentía seguro en su posición de hombre de conciencia.
    —Dile que no se preocupe, que yo hablaré con el juez Billings.

    Cuando Herbert Cooke regresó a su casa al día siguiente, lo recibió una esposa desolada.

    —Quiero vender la casa y mudarme —anunció ella.
    —Vamos, vamos, Abby. Piensa en lo que dices. Sabes muy bien que nunca harías una cosa así.
    —Quiero vender la casa.
    —Estás de nuevo como ayer.
    —De nuevo no. Sigo igual. No dormí en toda la noche. Hoy Billy se clavó una astilla en el pie.
    —Cosas que pasan. Los chicos andan siempre descalzos.
    —Quiero mostrarte la astilla. La guardé—. Lo condujo hasta el escritorio, desenvolvió algo, y le dio la lupa—. Mira.

    Él observó la pequeña astilla de madera, de menos de un cuarto de pulgada de largo, con mucho detenimiento.

    —¡Dios mío!
    —Sí.
    —Es increíble.
    —Sí —repitió su mujer.
    —Con una púa en la punta, que podría ser de metal. Parece de metal.
    —No me importa de qué es. No me importa lo que parece. Quiero vender la casa e irme.
    —Esa es una reacción emocional —le aseguró él con el tono de voz más calmo y profesional que pudo encontrar.
    —Así lo siento yo.
    —Pero éste es un acontecimiento sin precedentes. Fuera de Los viajes de Gulliver, esto no le ha ocurrido nunca a nadie, y si no estoy equivocado, los seres de Gulliver eran de tres o cuatro pulgadas. No de media.
    —Es terrible vivir sabiendo que una ha matado a un hombre con una palmeta matamoscas.

    Pocos días después de esta conversación, Abigail leyó un editorial en un diario de Danbury. Con estilo zumbón, decía: ¿"Es verdad que hay hadas en nuestros jardines? Una cantidad de ciudadanos respetables han afirmado ver seres diminutos, cuyo tamaño oscila entre media pulgada y tres cuartos de pulgada, mucho más pequeños que los de Gulliver. Nosotros no nos hemos encontrado con ninguno de estos caballeritos, pero tenemos una abuela irlandesa que continuamente anda viendo duendes. Pero allá no es extraño, ni aquí tampoco, si se toma un poco de whisky irlandés en cantidad necesaria Como los chicos estaban presentes, Abigail le pasó el diario a su marido sin hacerle ningún comentario. Él leyó, y luego dijo:

    —Le pedí al reverendo Somers que viniera a visitarnos.
    —¿Sí?
    —Es una cuestión moral, ¿no? Pensé que eso te tranquilizaría.

    La hija los miró con curiosidad. Es difícil tener secretos con los chicos.

    —¿Por qué no puedo jugar en el bosque? —quiso saber Billy.
    —Porque lo digo yo —contestó Abigail, aunque nunca había actuado así con los chicos antes.
    —Effie Jones dice que hay seres pequeños en el bosquue —continuó diciendo Billy—. Effie Jones dice que ella aplastó a uno.
    —Effie Jones es una mentirosa, como sabe todo el mundo —dijo su hermana.
    —No me gusta que digas que alguien es mentiroso —dijo Herbert, incómodo—. No está bien.

    No todo lo que hacemos nosotros está bien, pensó Abigail. Sin embargo, se sintió aliviada cuando llegó el reverendo Somers esa tarde. Somers era un hombre de gran sentido común que contemplaba el mundo sin rabia ni asco, algo que no era muy fácil de lograr en la década de 1970.

    Somers probó su jerez, lo elogió, y dijo que estaba encantado de estar en compañía de gente tan agradable, gente de su preferencia.

    —Pero no muy felices —dijo Herbert.
    —No conozco ningún pasaje de la Biblia donde se diga que la felicidad es una condición normal de la humanidad.
    —La semana pasada yo era muy feliz —dijo Abigail.
    —Permítanme hablar de teología —dijo Herbert de pronto—. ¿Cree usted que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza?
    —Antropológicamente, no. En un sentido más amplio, sí. ¿Qué pasa, Herbert? ¿Es por los seres pequeños?
    —¿Ha oído hablar de ellos?
    —Sí, he oído hablar. Nadie hace otra cosa que hablar de ellos, Herbert.
    —¿Usted cree que existen?
    —No sé qué creer.
    —Créalo, reverendo. Abby mató a uno. Con la palmeta de matar moscas. Lo aplastó. Se lo llevé el comisario Bradley.
    —No.
    —Sí —dijo Abigail con amargura.
    —¿Qué era? —preguntó el reverendo.
    —No sé —contestó tristemente Herbert—. Bajo la lupa, era un hombre. Un hombre completo, del tamaño de una hormiga. Un hombre blanco.
    —¿Por qué insistes con eso de que era un hombre blanco? —preguntó Abigail—. Por el amor de Dios, no era mas grande que una mosca, ¿qué puede importar el color?
    —Así es —concedió Herbert.
    —Lo que quieren decir ustedes dos —dijo Somers lentamente—, es que se parecía a un hombre.
    —Pues sí.
    —¿Dónde está ahora?
    —El comisario Bradley lo guardó en formol.
    —Me gustaría echarle un vistazo. Decimos que parece un hombre, pero, ¿de qué está hecho un hombre? ¿No se necesita ante todo que posea un alma?
    —Eso es discutible —dijo Abby.
    —¿Por qué? Conocemos al hombre bajo dos aspectos, tal cual es y tal como nos es revelado por Dios. Dos aspectos necesarios para definir al hombre. El resto pertenece al reino animal y al vegetal. El hombre se presenta como una criatura del tamaño nuestro. Dios también lo revela como una criatura de nuestro tamaño.
    —No si proviene de otra galaxia —dijo Abby.
    —¿Qué quiere decir eso? —preguntó su marido.
    —Quiere decir que, vista desde una nave espacial, la tierra tiene el tamaño de una naranja. Y desde esa perspectiva el hombre no es muy grande, ¿no?
    —Por amor de Dios —dijo Herbert—, no estás hablando de proporciones correctas. Estás hablando de punto de vista, de perspectiva. Un hombre sigue teniendo el mismo tamaño en cualquier parte del espacio.
    —¿Cómo lo sabes? —preguntó ella con la falta de razonamiento bastante razonable que es propia de toda mujer inteligente.
    —Querida amiga —dijo Somers—, usted está fuera de sí, todos nosotros estamos así, y probablemente estaremos peor antes de que esto termine; pero creo que debemos conservar el sentido de la proporción. El hombre es tal cual lo ha hecho Dios y tal cual lo conocemos. Yo soy un hombre sensible. Ya saben que nunca he cambiado de opinión con respecto a esta horrible guerra en Vietnam, a pesar de todas las dificultades que he tenido para conservar unidos a todos los miembros de mi congregación. Les hablo, no como alguien que toma la Biblia al pie de la letra, sino como una persona que cree en Dios en un sentido indefinible.
    —Aun en el caso de que Dios sea indefinible, sigue siendo grande, ¿verdad? Si Dios se aleja un millón de años luz, ¿qué tamaño tendremos para Él?
    —Abby, tus suposiciones no tienen sentido.
    —¿No? —desenvolvió algo envuelto en un pedazo de papel y lo puso bajo la lupa. Somers miró y dijo que la astilla parecía en realidad una flecha.
    —Es una flecha. Se la saqué a Billy del dedo del pie. El no vio quién le disparó, pero, ¿cuanto va a pasar antes de que pise a uno de ellos?
    —Debe haber una explicación para esto; debe ser un nuevo insecto que se parece mucho al hombre. Como los monos, que sin embargo siguen siendo monos y no hombres.
    —¿Insectos de pelo rubio, piel blanca con dos piernas y dos brazos y que disparan flechas? Me extraña, reverendo Somers.
    —Sea lo que fuere, Abby, es parte del reino natural, y así debemos aceptarlo. Que algunos hayan muerto, bueno, esto también es parte de la vida, igual que las calamidades que ocurren, como las inundaciones, terremotos, la desaparición de ciudades antiguas como Pompeya.
    —¿Quieres decir que como son tan pequeños, una palmeta matamoscas se convierte para ellos en una calamidad natural?
    —Bueno, sí.

    Aparte de una nota satírica acerca del extraño comportamiento de algunos ciudadanos en el condado de Fairfield, qué apareció en el "New York Times", nadie más tomó muy en serio el asunto de los seres pequeños, y la mayoría de los habitantes del condado en cuestión decía que la gente veía visiones debido al calor excesivo. Los Cooke no vendieron la casa, pero Abigail Cooke dejó de pasear por el bosque, y hasta se alejaba del césped cuando estaba muy crecido. Se daba cuenta de que observaba el suelo continuamente y que cada vez dormía menos. Herbert encontró un roedor que estaba lleno de pequeñas flechas, pero no le dijo nada a su mujer.

    El juez Billings lo llamó por teléfono.

    —¿Por qué no vienes a verme a eso de las cuatro, Herb? —le dijo—. Van a venir algunas personas que te interesarán.

    Billings ya le había dicho a Herbert Cooke que lo consideraba como un excelente candidato para el Congreso cuándo quedara una vacante (pronto se retiraría un miembro del partido, de setenta y tantos años). A Cooke le halagaba que Billings lo llamara Herb, y esperaba que lo de esa tarde tuviera algo que ver con las próximas elecciones. Por eso se sorprendió al encontrar al comisario Bradley y a otros dos hombres, entre ellos, Dobson, del FBI, y el otro, el profesor Channing, de la Universidad de Yale, entomólogo de profesión.

    —Herb —explicó el juez— es el marido de la señora que mato a esa cosa, la primera que conseguimos. Ahora ya tenemos una docena.

    Channing saco una caja de madera, chata, de su bolsillo. Era una caja como de seis pulgadas cuadradas. La abrió y exhibió una serie de placas, en cada una de las cuales había uno de los seres pequeños, prolijamente aplastado. Cooke miró un momento, sintió que se descomponía, y trató de controlarse.

    —Además —decía el juez—, Herb es un hombre muy sensato. Va a ser nuestro candidato para el Senado cualquiera de estos días y un hombre muy importante en el país. Me pareció que hoy debía estar aquí con nosotros.
    —Debo aclarar —dijo el hombre del FBI—., que ya hemos discutido esto a otro nivel. Participaron el gobernador y una cantidad de personas del estado. Gracias a Dios que es algo local.
    —Sucede —dijo Channing— que este fenómeno tiene algunos años. Creemos que comenzó en los bosques cerca del dique Saugatuck. Desde entonces se han desparramado unas seis o siete millas a la redonda. Eso no parece mucho, pero si pensamos que el paso que dan es de un cuarto de pulgada, en comparación con el del hombre, que puede alcanzar a un metro, es bastante. Han ocupado un área mas o menos circular de más de mil quinientas millas de diámetro, si medimos comparativamente la invasión. Es un poder dinámico cuyas implicancias son aterradoras.
    —¿Qué demonios son? —preguntó Bradley.
    —Son una mutación, o una degeneración evolucionaria, o monstruos. Es imposible decir qué son exactamente.
    —¿Son hombres? —preguntó el juez.
    —No, no, hombres no. Estructuralmente parecen muy similares, pero hemos practicado disecciones, y hay diferencias internas fundamentales. Las relaciones entre corazón; hígado y pulmones es completamente distinta. Además, tienen una especie de antenas en los oídos, parecidas a las de los insectos.
    —Pero sin embargo son inteligentes, ¿verdad? —preguntó Herbert Cooke—. Los arcos y flechas...
    —Precisamente, y por esa razón son peligrosos.
    —¿No los transforma en seres humanos esa inteligencia? —preguntó el juez.
    —No lo creo. El tamaño y la estructura del cerebro del delfín indican que es tan inteligente como nosotros, pero eso no lo transforma en un ser humano.

    Channing miró a los otros hombres, uno por uno. Tenía una barba corta y anteojos gruesos, y hablaba con una seguridad profesional que Herbert Cooke encontró tranquilizadora.

    —¿Por qué son peligrosos? —preguntó Cooke, pensando que Channing quería que se lo preguntaran.
    —Porque surgieron hace un año o dos, y ya poseen arcos y flechas. Suponemos, con cierto fundamento, que tienen un distinto sentido subjetivo del tiempo. Igual que los insectos. Para un insecto, un día puede ser toda una vida, porque es todo lo que viven, y subjetivamente puede parecerle muy largo. Si ocurre lo mismo con estos seres, entonces en estos dos años pueden haberse sucedido muchas generaciones. Si ya han ideado el arco y la flecha, dentro de seis meses tendrán revólveres. ¿Cuánto pasará hasta que algo como una bomba atómica supere el problema del tamaño? Y consideren el asunto de la población. Es como con un tablero de damas. Si ponen un grano de arena en el primer cuadrado, dos granos en el segundo, cuatro en el tercero, ocho en el cuarto, al llegar al último ya no habrá suficiente arena en todas las playas del mundo para llenarlo.

    La discusión prosiguió. Herbert Cooke estaba nervioso. No dejaba de mirar de vez en cuando las placas que estaban sobre la mesa.

    —Cuando esto se sepa... —decía el juez.
    —No puede saberse —dijo el hombre del FBI—. Eso ya está decidido. Cuando se piensa lo que pueden hacer los chicos y los hippies con una cosa así... Debemos terminar con ellos. ¿Cuándo? Depende de ustedes.
    —Tan pronto como sea posible —dijo Channing.
    —¿Qué piensan hacer? —preguntó Herbert.
    —El DDT está prohibido por la ley, pero en este caso se hará una excepción. Ya hemos experimentado con un concentrado de DDT...
    —¿Experimentado?
    —Atrapamos vivos a unos dieciocho seres. El DDT es tremendamente efectivo. Incluso con un concentrado no demasiado fuerte, mueren en quince minutos.
    —Usaremos cuarenta helicópteros —explicó el hombre del FBI—. Rociaremos desde el aire en un operativo entre las tres y las cuatro de la mañana. Todos estarán dormidos, y pocos sabrán lo que sucedió. Rocío de saturación.
    —Es nocivo para las abejas y para algunos animales, pero no nos queda otro remedio.
    —Y fíjense en los jóvenes de este país —le dijo el comisario Bradley a Herbert—. ¿Sabe que están haciendo manifestaciones en favor de la paz en un lugar como New Milford? Los hippies andan haciendo líos en Nueva York, Washington y Los Angeles, pero ahora los tenemos encima. ¿Se imagina lo que pasaría si se enteraran que vamos a usar veneno contra estos bichos?
    —¿Cómo mueren? —preguntó Herbert—. Quiero decir, ¿cómo mueren cuando les echan veneno?
    —Lo que pasa, Herb —interrumpió el juez Billings—, es que necesitamos tu imagen. A veces ha provocado reacciones desfavorables, como cuando tu mujer pegó esa etiqueta en el paragolpes con las palabras Madre por la Paz y todo eso, o esa otra vez cuando hizo circular esa petición por el asunto de la ecología, que es un tema candente en estos momentos. Pero supongo que siempre hay algo de verdad en lo que dicen, y yo reconozco que no es posible terminar con toda una generación de criaturas. Malditos sean, ni siquiera se puede meterlos presos. Hay que conversar con ellos, y ésa es una de tus virtudes, Herb. Tú sabes tratarlos. Tu imagen es la imagen de un hombre honrado, y eso vale oro para nosotros. Líos va a haber, pero queremos que haya los menos posible. Esos fanáticos unitarios están metiendo bulla, y aunque yo mismo soy congregacionista, reconozco que hay dos o tres ministros congregacionistas a los que les gusta revolver el avispero. Pero creo que tú eres capaz de calmar los ánimos.
    —Me gustaría saber cómo mueren cuando se los rocía —dijo Herbert.
    —De eso se trata —dijo Channing, ansioso—. Tal vez sea conveniente no dar demasiadas explicaciones. Parece que el DDT los paraliza casi instantáneamente, aunque no sea directo. Dejan de moverse, se vuelven marrones y se secan. Queda algo informe, imposible de identificar. Fíjese en esta placa.

    Tomó una de las placas y la miró con una lupa. Los hombres se amontonaron para ver, y Herbert se les unió.

    —Parece como una cucaracha muerta hace meses —dijo Bradley.
    —¿Y los peligros del DDT?
    —Han sido muy exagerados. Nosotros no estamos recomendando que se lo vuelva a usar.

    El Ministerio de Agricultura es muy firme al respecto, pero para decir verdad, hace muchos años que lo usamos. Una vez mas no va a causar demasiado daño. Para cuando salga el sol todo habrá terminado.

    —Cuanto antes lo hagamos, mejor —dijo el comisario Bradley.

    Esa noche el zumbar de los helicópteros despertó a Herbert Cooke. Se levantó, fue al baño, y miró su reloj. Eran las tres pasadas. Cuando volvió a la cama, Abigail estaba despierta, y le preguntó:

    —¿Que es eso?
    —Parece un helicóptero.
    —Cien helicópteros, más bien.
    —Es porque todo está tan silencioso. Unos minutos después, ella murmuró:
    —Dios mío, ¿por qué no para ese ruido? Herbert cerró los ojos y trató de dormir.
    —¿Por qué no para? Herbert, ¿por que no para?
    —Ya va a parar. ¿Por qué no tratas de dormir? Debe ser un ejercicio del ejército. No hay por qué preocuparse.
    —Parece como si estuvieran arriba de nuestro techo.
    —Trata de dormir, Abby.

    Transcurrió el tiempo, el sonido de los helicópteros se alejó, se fue apagando, luego paró. El silencio era completo. Un silencio enorme. Herbert Cooke, acostado, escuchaba el silencio.

    —¿Herb?
    —Creí que dormías.
    —No puedo dormir. Tengo miedo.
    —No hay por qué temer.
    —Estaba tratando de acordarme del tamaño del universo.
    —¿Con qué fin, Abby?
    —¿Te acuerdas de ese libro de sir James Jean, el astrónomo? Creo que decía que el universo tiene doscientos millones de años luz de extremo a extremo...

    Herbert seguía escuchando el silencio.

    —¿Qué tamaño tenemos nosotros, Herb? —preguntó, como en un lamento—. ¿Qué tamaño tenemos?


    Fin