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    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    S1
    S2
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    B1
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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
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    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    MUERTE TUNA (Manuel Yáñez Solana)

    Publicado el viernes, diciembre 30, 2016
    Todos en el internado le llamaban Muerte Tuna. Nadie era capaz de calcular su edad, y ni siquiera se podía saber su estatura exacta. Porque siempre permanecía sentado en el mismo rincón del patio, con las piernas juntas, sólo huesos entre los cuales se encajaba un rostro que era una calavera. Cuando se levantaba, arrastraba las zapatillas en un caminar de caracol humano, herido por unos sabañones purulentos y por una espalda que no parecía haber conocido jamás la vertical. Y una estela nauseabunda iba dejando el hedor de los excrementos que portaba, ya que la imposibilidad de sujetar sus intestinos hasta llegar al retrete se había terminado por aceptar como un mal menor, después de someterle a unas sevicias despiadadas, entre las que el castigo físico y la privación de la comida se contaban entre las menos crueles.

    Muerte Tuna era un niño calificado de «imposible». Nadie venía a verle los domingos de visita, no se le conocía familia alguna, y se decía que había llegado al Hogar después de pasar por otros internados de Auxilio Social. Podía ser considerado una especie de deshecho que siempre había sido rechazado, pero que, al fin, parecía encontrarse en un lugar permanente. Su presencia despertaba más intranquilidad que piedad, y una mayor repulsión general que un sentimiento de culpa lógico en aquel colectivo educacional.

    Sin embargo, lo que todos ignoraban era que Muerte Tuna se hallaba en las simas más profundas de la degradación, por lo que su existencia alentaba a escasa distancia de lo sobrenatural. Igual que el místico o el yogui, a los que la privación del alimento, el sacrificio del cuerpo, la esclavitud de su voluntad y la soledad les permite conquistar la levitación, el poder de trasladarse mentalmente y otras facultades paranormales, este pequeño «monstruito» se encontraba en la frontera de la energía mental. Lo único que necesitaba era tropezarse con el impulso activador, de carácter emotivo, que pusiera en marcha unas facultades que ningún ser humano de los que le rodeaban podía ni siquiera imaginar.

    ¡Y el detonante se hallaba en la persona de Carlos, el Niño de la Güeva, el único amigo que tenía Muerte Tuna en todo el hogar!


    * * *

    Carlos Solana contaba trece años, no medía más de un metro y cincuenta y cuatro centímetros de estatura, a pesar de lo cual era de los más altos del hogar «Joaquín García Morato». Se le podían contar los huesos del cuerpo cuando se desnudaba todas las mañanas para ir al cuarto de las duchas, tenía el pelo castaño rapado a lo alemán, ojos grandes, hundidos, que delataban un hambre ancestral –hambre de comida, saber, diversión y, sobre todo, de libertad– y su imaginación, lo único que resistía la manipulación, correspondía a una rebeldía innata, que en otros lugares menos tiránicos hubiera sido tachada de ingenua, pero que allí, muy pronto, cobraría unos alcances desorbitados, demenciales y hasta satánicos. Le llamaban el Niño de la Güeva por dos manchitas de cabellos pajizos, acaso unos antojos de su madre, que lucía en la zona del parietal izquierdo.

    Aquella mañana, Carlos, José Félix, Sauquillo y Vicente se encontraban limpiando la capilla, debido a que al día siguiente se iba a celebrar una misa especial. Como ya habían terminado la tarea y llevaban más de media hora solos, lejos de la estricta vigilancia de las profesoras o de alguna de las guardadoras, las fantasías del Niño de la Güeva se dispararon. Por lo que avanzó unos pasos hasta la estatua del rey San Fernando, le quitó la espada de las manos y gritó:

    –¡Soy el Guerrero del Antifaz! ¡Voto al Cielo que voy a rebanaros el gaznate, malditos sarracenos! ¡No me negaréis que habéis venido a profanar los Santos Lugares! ¡Pagaréis con sangre vuestra felonía!

    Y asestando mandobles al aire, consiguió que sus tres compañeros, cómicamente aterrorizados, retrocedieran hasta la puerta. Carlos brincaba de un banco a otro, suponiendo que estaba salvando los obstáculos propios de las murallas de una fortaleza castellana. Durante unos minutos fue abrazado por una melopea heroica: juguete de unos tebeos que estimulaban lo mejor que había en él.

    Inmerso en este entusiasmo, fuera de un control racional, tardó en escuchar los gritos de José Félix:

    –¡Queo, queo! ¡Don Rómulo! ¡Vienen don Rómulo, doña Carmela y la señorita Engracia! ¡Queo, queo!

    La fuga de sus tres compañeros por la puerta trasera de la sacristía, consiguió que «el guerrero del antifaz» de pacotilla reaccionase a tiempo. Saltó a una zona de sombras, aún sosteniendo la espada de San Fernando, y se escurrió hasta una de las columnas que sostenían el balcón reservado al coro. Luego, palpitándole las venas de las sienes más que el corazón y con las manos sudorosas, utilizó la misma vía de escape que los «ex sarracenos».

    Pero, nada más llegar al jardín, bajo un sol castellano de primeros de mayo, se dio cuenta de que llevaba la espada. Devolverla a la estatua ya era imposible, debido a que le descubrirían sus superiores. Temblando al imaginar el castigo que podía recibir, no vaciló en el momento de incrustar en la tierra el pedazo de madera endurecida, pintada de plata, purpurina y rojo. En unos segundos logró enterrarla por completo. Seguidamente, corrió hasta el campo de fútbol, donde jugaban los otros doscientos chicos del internado.

    Antes de llegar al edificio de los retretes, se encontró frente al trío de fugados. Todos sonreían de una forma nerviosa; y fue Vicente, el Huevo Frito, quien mostró el alivio de los demás:

    –¡De menuda paliza nos hemos librado, Güeva! ¡Ya nos veíamos de rodillas sobre garbanzos y con los brazos en cruz, hasta que los músculos se nos quedaran tiesos... O con veinte correazos en las manos y en las costillas! ¿Has puesto la espada en la estatua del Santo?
    –No la he podido poner... He tenido que esconderla en un sitio seguro... ¡Oye, vais a darme ahora vuestra palabra de honor de que jamás contaréis a nadie lo que ha pasado en la capilla!

    Los tres se miraron, muy intranquilos; sin embargo, terminaron por asentir con la cabeza y, después, exclamaron:

    –¡Palabra de honor!
    –¡Qué os muráis aquí mismo si no cumplís vuestra palabra! –exigió Carlos, queriendo contar con todas las seguridades.
    –¡Palabra de honor! –repitió el trío, totalmente convencidos sus componentes de que por nada del mundo se irían de la lengua.


    * * *

    Ya había finalizado la visita al Santísimo de todas las tardes, y los rezos de los chicos, cantinelas sin emoción al verse lastradas por la rutina, todavía colgaban de los techos de la capilla, cuando la voz tronante de don Rómulo puso en evidencia que se había producido un suceso excepcional. Algo que era infinitamente superior a cualquiera de los pecadillos que resultaban comunes en los internos.

    –¡Han robado la Espada Sagrada! ¡Han profanado con un sacrilegio este Santo Recinto! ¡No quiero pensar que ha sido uno de vosotros... Porque sé que ahora sus manos estarían abrasadas por el rayo exterminador! ¡Ha debido ser el demonio... Algún pecador le ha servido de cómplice, de intermediario en una acción... QUE ES MERECEDORA DEL CASTIGO ETERNO! ¡Robar un Objeto Sagrado significa el infierno para el culpable y sus cómplices... POR ESO OS EXIJO QUE ME AYUDÉIS A DESCUBRIRLO! ¡No hay duda de que os habrá amenazado. Me dirijo a los que le han visto... No temedle a él... TEMED AL DIOS IMPLACABLE, QUE TODO LO VE Y ANTE EL CUAL NADA SE PUEDE OCULTAR! ¡Tened presente que la Espada Sagrada pertenece a nuestro Santo Patrón, al Protector de este Hogar! ¿VAIS A TRAICIONARLE HASTA EL PUNTO DE NEGAROS A RECUPERAR LA ESPADA SAGRADA?

    Las frases apocalípticas eran dardos que se clavaban en los corazones de todos los presentes, transformando la sorpresa inicial en aversión, y la aversión en un odio fanático. Todos comenzaban a sentirse cruzados en una empresa religiosa, y escuchaban asintiendo con la cabeza, dominados por una pasión verbal que los hipnotizaba en lugar de convencerlos.

    Sólo cinco no compartían la misma emoción heroica de los doscientos paladines. Carlos Solana temblaba, buscando con la mirada a quienes le habían dado su palabra de honor, a los juramentados. Y éstos se notaban aterrorizados, vacilando entre la promesa y la fe; pero sintiéndose demasiado paralizados por el espectáculo al que estaban asistiendo, ya que tenía mucho de proclama flamígera.

    No obstante, hemos de resaltar la existencia de un quinto personaje, el único entre los ocupantes de la capilla que no se dejaba influenciar por las palabras, a pesar de lo desgarradoras y amenazadoras que fuesen. Y es que a Muerte Tuna le importaba más seguir vivo y contar con la amistad de Carlos.

    Por este motivo, al ver a Carlos agitándose sin poder dormir, después de que la corneta hubiese hecho oír el toque nocturno de silencio, prestó atención queriendo averiguar la causa del sufrimiento que aquél le afligía. Sus camas estaban muy juntas, en uno de los extremos del espacioso dormitorio. Y antes de que pudiera evitarlo, cuando se había convencido de que su amigo se hallaba entregado al sueño, le escuchó gritar:

    –¡Me habéis dado vuestra palabra de honor...! ¡Os moriréis en el acto... si llegaseis a chivaros de lo que hice...! ¡José Félix, Sauquillo y Vicente... no podéis traicionarme...!
    –¡Quieres callarte de una vez, Güeva...! Pero, ¿qué estás diciendo...? –preguntó uno de los chicos, empezando a entender el miedo de Carlos.

    Entonces, Muerte Tuna cerró los ojos, presionó los párpados y comenzó a vociferar mentalmente:

    –¡Duérmete, estúpido... Duérmete! ¡Tú no has oído nada... NADIE HA OÍDO NADA! ¡Carlos es mi amigo... NADIE PUEDE HACERLE DAÑO!

    La respuesta tuvo una evidencia inmediata, ya que el joven se dejó caer sobre su almohada, para quedarse dormido. Ningún otro se despertó, aunque las voces de queja del Niño de la Güeva continuaron escuchándose hasta altas horas de la madrugada.

    Mucho más tarde, desde el toque de diana, se comprobó que los internos sólo hablaban de la espada y del castigo que recibirían los sacrílegos. Las guardadoras ni siquiera se fijaron si los chicos se enjabonaban bien el cuerpo, para luego entrar en las duchas. Y durante el desayuno volvió a tronar la voz terrorífica de don Rómulo:

    –¡Este Colegio ha estado toda la noche sin la protección de la Espada Sagrada... LOS RESPONSABLES IRÁN AL INFIERNO... SE ABRASARÁN EN EL FUEGO ETERNO! –sus amenazas se dejaron oír durante unos minutos. Después, anunció–: ¡Cuando salgáis del comedor, quiero que forméis cuadrillas de rastreo! ¡Para recorrer cada palmo del suelo! ¡Ordeno que recojáis aquello que os resulte extraño! ¡Al mismo tiempo, todos iréis rezando el –Yo Pecador»... PORQUE LA ORACIÓN SIEMPRE VENCE A LOS PECADORES SACRÍLEGOS!

    En aquel mismo instante, aterrorizado y casi babeante, Sauquillo, el Chulo, abandonó su mesa, derribando la silla en la que había estado sentado, y alzó la mano derecha. Pero le estaba prohibido interrumpir a un superior. Se limitó a esperar a que el párroco le viese.

    Entonces, Muerte Tuna volvió a actuar con la misma energía mental que la noche anterior. Realmente desconocía sus facultades; pero se había propuesto no consentir que los tres chicos traicionasen la palabra de honor que habían dado a Carlos.

    Volvió a cerrar los ojos con fuerza, apretó los dedos sobre los bordes de la mesa, y gritó con su mente:

    –¡No te chivarás de lo que hizo Carlos... JAMÁS TRAICIONARÁS TU PALABRA DE HONOR!

    Repentinamente, el Chulo se desplomó en el suelo, retorciéndose como un epiléptico y echando espuma por la boca. La reacción de los chicos que le estaban mirando fue unánime: gritaron como locos, aterrorizados, aunque estuvieran quebrantando toda prohibición. Porque lo que veían les parecía tan insólito como escalofriante.

    –¿Qué ocurre aquí? –preguntó doña Carmela, abriéndose paso entre el grupo de asustados chiquillos–. ¡Sauquillo! ¡Si es el alumno más fuerte y sano del Hogar...! ¡Dadme una cuchara! ¡Hay que impedir que se muerda la lengua!

    Poco después, finalizado el rastreo de todo el suelo de aquel internado de Auxilio Social, se celebró una misa de desagravio en lugar de la especial programada anteriormente. Al llegar el momento de la plática, se escuchó la sirena de la ambulancia que se llevaba al enfermo.

    –¡No será el último! ¡Dios os ha maldecido! –clamó don Rómulo, gesticulante y flamígero con su lengua y con sus brazos–. ¡EL SACRILEGIO HA TRAÍDO AL DEMONIO A ESTE HOGAR... TODOS ESTARÉIS ENDEMONIADOS MIENTRAS NO APAREZCA LA ESPADA SAGRADA! ¡REZAD... REZAD CON EL MAYOR FERVOR PARA QUE APAREZCA! ¡IRÉIS AL INFIERNO... EL FUEGO ETERNO OS ESPERA SI NO LA ENCONTRÁIS!

    Los gritos admonitorios y las amenazas terroríficas, demoledoras, que dejaban a la mayoría de los chicos aniquilados frente a cualquier posibilidad de rebeldía, provocaron que Vicente, el Huevo Frito, cayese de rodillas en el frío suelo del pasillo central de la capilla, extendiera los brazos en cruz y comenzase a llorar; luego, gritó:

    –¡Perdón... Perdón... PERDÓN...!

    Pero Muerte Tuna se hallaba cerca, pendiente de cualquier reacción que pusiera en peligro a su único amigo. Por eso cerró los ojos, se encorvó aún más de lo que en él era corriente, apretó las manos sobre el respaldo del largo banco que tenía delante, y vociferó mentalmente:

    –¡No te chivarás de lo que hizo Carlos... JAMÁS TRAICIONARÁS TU PALABRA DE HONOR!

    En aquel mismo instante, al Huevo Frito se le desencajaron las mandíbulas, los ojos se le desorbitaron y sus brazos se aflojaron como si las mangas de la camisa se hubieran quedado vacías. Y su garganta perdió todas las facultades para emitir sonidos, por lo que la boca se le quedó entreabierta, vomitando un estertor ininteligible. Luego se entregó a una agitación nerviosa, que lentamente fue en aumento hasta degenerar en una serie de convulsiones irrefrenables.

    –¡Está poseído por el demonio... COMO LOS OTROS! ¡COMPROBAD LAS CONSECUENCIAS DE VUESTRO SACRILEGIO! –bramó don Rómulo, comportándose como los profetas del Apocalipsis, para los cuales toda anormalidad era un signo evidente de un castigo merecido. Y siguió con su manipulación infrahumana–: ¡SÉ QUE LA ESPADA SAGRADA ESTÁ AQUÍ, EN EL HOGAR! ¡VAIS A ENCONTRARLA ANTES DE QUE EL FUEGO ETERNO DEL INFIERNO OS ABRASE A TODOS!

    Igual que unos autómatas, perdida la voluntad bajo la carga de un terror que no entendían, todos los internos salieron de la capilla, una vez finalizada la misa de desagravio. Ninguno dejó de mirar hacia el cuerpo caído, todavía agitado por unos temblores incomprensibles. Después se entregaron a un nuevo rastreo. Hasta se dieron la vuelta a los colchones de todas las camas, se examinaron las cisternas de los retretes y los altillos de los armarios, así como la carbonera, el cuarto de las basuras, los lavaderos y las obras de albañilería que se estaban realizando para alojar a los tiñosos de todos los hogares de Auxilio Social.

    Por la noche, a la hora de arriar banderas, después de cantar el «prietas las filas», la negra mole de don Rómulo se situó ante el mástil, dominando a las cinco formaciones de internos, nunca tan compactas a pesar del cansancio y la intranquilidad. El párroco alzó su voz como un trueno que anuncia el más arrasador cataclismo atmosférico:

    –¡La Espada Sagrada continúa sin aparecer... Y TODOS SEGUÍS BAJO LA MALDICIÓN DIVINA! ¡YA HABÉIS VISTO LO QUE LES SUCEDE A LOS ENDEMONIADOS...! ¡Vuestro silencio es tan pecaminoso y sacrílego como el mismo robo de la Espada Sagrada! ¡OS EXIJO QUE HABLÉIS AHORA MISMO! ¡SATANÁS, TE ORDENO QUE ABANDONES EL CUERPO DE TUS VÍCTIMAS... Y DEJES QUE CONFIESEN SUS PECADOS!

    Una descarga eléctrica de alta tensión emotiva hirió a José Félix, el Pecho Toro: mientras, casi todos los chicos se hallaban petrificados, congelados por un pecado que los convertía en reos de los castigos más abominables. Sin comprender su culpa, la aceptaban como otra, la mayor, de las injusticias que habían ido jalonando sus vidas.

    Y cuando el vozarrón del párroco había alcanzado el techo de su intento de exorcismo, el último de los conjurados abandonó las filas, se clavó de rodillas en las baldosas de cemento y piedrecillas salientes que cubrían el patio, e intentó expulsar su sentimiento de culpa por medio de una confesión pública. Sin embargo, únicamente pudo llorar y abrir los brazos...

    ¡Porque su cuerpo fue proyectado contra la circunferencia del pozo artesano de adorno, cuyas paredes eran de ladrillo macizo, volando materialmente a unos veinte centímetros del suelo, donde fue estampado: su cuerpo acusó una especie de reventón, la sangre brotó por su boca y por sus fosas nasales, y todo él quedó tan inmóvil como un pellejo de aceite semivacío!

    Al mismo tiempo, Muerte Tuna mantenía los párpados presionados, los puños pegados a las rodillas y la columna vertebral transformada en un ángulo de ciento diez grados con relación a las piernas. Estaba repitiendo mentalmente:

    –¡NADIE TRAICIONARÁ LA PALABRA DE HONOR QUE DIO A MI AMIGO CARLOS! ¡¡NADIE!!

    Era suya la energía mental que había aniquilado a José Félix, el Pecho Toro; pero él no podía saberlo, aunque las pruebas fuesen tan concluyentes. Y es que su capacidad de raciocinio se hallaba aletargada. Sólo funcionaba como un instinto desesperado, que suplicaba imperiosamente para no perder a la persona que le ofrecía su amistad.

    Al mismo tiempo, Carlos Solana, el Niño de la Güeva, se hallaba atrapado por el terror y la cobardía. Las dimensiones de su pecado estaban alcanzando los niveles de infinito que es capaz de asimilar un chiquillo: un aturdimiento rayano con la locura, o un embobamiento anulador, en el que la razón se retrotraía a la supervivencia más primitiva, ya que avanzar en busca de una respuesta lógica suponía un imposible.

    La reacción de don Rómulo, por otra parte, fue la del profeta que se tropieza con la evidencia de que la realidad ha ido más allá de sus amenazas. Cogiendo el cuerpo aún con vida de José Félix, lo alzó en vilo, igual que si estuviera realizando una ofrenda a su impotencia. Y, luego, vociferó demencialmente:

    –¡Todos a los dormitorios! ¡ESTA NOCHE OS QUEDARÉIS SIN CENAR! ¡SE TOCARÁ SILENCIO UNA HORA ANTES! ¡¡ASÍ OS DARÉIS CUENTA DE QUE SOIS UNOS MALDITOS ENDEMONIADOS!!


    * * *

    Nadie le había puesto un nombre. Era un chucho callejero escapado de un camión, volcado cerca del kilómetro catorce de la carretera de Aragón cuando se dirigía al matadero de la perrera. Después de dos semanas de encierro, sin apenas comida ni agua, uniendo sus ladridos al coro de las demás bestias que presentían su fin, se había transformado en una masa de músculos y huesos, en un montón de rabia enloquecida, lo que se detectaba en la espuma que manchaba sus fauces.

    Rebuscando en unos cubos de basura, junto a la carretera, el claxon de un camión le obligó a escapar, acaso recordando el reciente susto, el vuelco que le hizo golpearse contra los otros perros, y la caída final, después de la cual pudo encontrarse libre, dolorido y sin saber dónde se hallaba. Pero estaba lejos de los hombres. A uno de éstos le escuchó gritar a la vez que se disponía a golpearle. Parecía como si le estuviera ofreciendo ayuda. Recordó que así le engañaron aquellos otros que le encerraron en unas jaulas, donde apenas comió y bebió. Por eso a éste le enseñó los dientes, queriendo demostrarle que ya no temía los golpes y, acto seguido, se lanzó a través del aire fresco de la noche.

    Igual que en aquel momento, sin ningún rumbo. Falto de la certeza de hallar un refugio y un poco de alimento. En sus recuerdos nada más que había odio, y su presente únicamente conocía el impulso homicida. Con este instinto llegó ante las tapias del Hogar. No tardó en localizar un hueco a ras de tierra, por donde se introdujo hasta llegar a la sombra del campanario de la capilla.


    * * *

    Sólo dos de los cuarenta internos que ocupaban aquel dormitorio se encontraban despiertos a las tres de la madrugada. Más de cinco horas había costado que el sueño venciese a la necesidad de comentar lo sucedido, de compartir terrores y lágrimas, de hacer concesiones a la fantasía, ninguna disparatada, ya que la realidad superaba la imaginación de aquellos niños no mayores de trece años, y de olvidar el hambre física y espiritual.

    –¿Dónde vas, Carlos? –preguntó Muerte Tuna, viendo que el tembloroso amigo estaba abandonando la cama.
    –Al water... Me estoy meando... Anda, intenta echar un sueño... si puedes, Joaquinito.

    La respuesta fue cariñosa, un tanto paternal, como siempre; además, había vuelto a llamarle con el diminutivo de su nombre, sin ese mote que él tanto aborrecía. Por eso el ser excepcional se quedó conforme, aunque se mantuvo a la espera. Pero en ningún momento hubiese aceptado esta pasividad de saber que el Niño de la Güeva se disponía a abrir una de las ventanas de los lavabos.

    Lo hizo éste intentando originar el menor ruido posible; sin embargo, su miedo iba en aumento. Al dejar caer la falleba, originó un golpeteo metálico; y al saltar al césped, las maderas de las contraventanas provocaron un pequeño estrépito. Que fue oído por Muerte Tuna.

    Carlos ya estaba siendo devorado por la noche, entregado al frenesí de una carrera hacia lo desconocido. En la oscuridad acechaba el demonio, ¡lo sabía! Sabía que él lo había traído al hogar después de quitar la espada a San Femando: don Rómulo así lo reconocía. La más cruel evidencia se hallaba en la tragedia que acababan de sufrir sus amigos, ¡los tres endemoniados!

    Llegó a la altura del edificio de dirección, donde tuvo que frenar sus pasos. Sólo había recorrido doscientos metros, contaba trece años, y se notaba tan exhausto como si fuera un asmático sesentón. A pesar del ahogo, continuó avanzando a gatas, mirando a un lado y a otro, creyendo que las sombras de los cipreses enanos, los pinos y los sauces correspondían a seres infernales, delgados y ululantes, que le acechaban. Se dio ánimos apoyándose en el césped húmedo, y consiguió rebasar el jardín que rodeaba la piscina... ¡Sólo necesitaba un esfuerzo más, aunque le estallasen los pulmones!

    Lo consiguió. El corazón le latía en las sienes y buscaba el aire con la boca casi desencajada. Las lágrimas cegaban sus ojos. Arrastrándose intentó localizar los dos rosales, agradeciendo que la claridad lunar le estuviera facilitando la búsqueda... ¡Sí, era allí! Sus manos escarbaron en la tierra, destrozándose las uñas, y tocaron la dura madera de la Espada Sagrada, ¡el motivo del sacrilegio!

    Nada más desenterrarla, Carlos notó una especie de quemadura interior. Todo el peso de su culpabilidad, de miserable pecador, de reo infernal, le condujo a pensar que no sería capaz de llevar la Espada Sagrada a la capilla. Tendría que dejarla allí, porque sus manos se abrasarían si continuaba sosteniéndola. La soltó creyéndose un ser abyecto... ¿No lo demostraba ese estertor diabólico que estaba oyendo a sus espaldas?

    Intentó no moverse, buscó inútilmente una oración protectora, cuando su cerebro únicamente era capaz de pensar en los mil motivos que le aterrorizaban... ¡Y, de pronto, allí encontró al mismo demonio: fauces abiertas, dientes afilados, ojos brillantes y coléricos y una lengua chasqueante, cuyos movimientos despedían infinidad de gotas de una saliva blanquecina y abrasadora...!


    * * *

    Muerte Tuna llegó al jardín de la capilla en el momento que el chucho rabioso empezaba a ladrar, muy cerca del cuerpo arrodillado de Carlos. Le había costado un gran esfuerzo recorrer aquellos trescientos metros; pero, ¿acaso había realizado un acto inútil?

    –¡No..., no...! ¡Este maldito perro no lo va a estropear todo... JAMÁS HARÁ DAÑO A MI AMIGO! –se dijo con todo el odio que era capaz de transmitir.

    Súbitamente, el salto de la bestia, en busca de la víctima indefensa se transformó en una explosión de piel, sangre, carne, músculos, tendones y huesos. Todo ocurrió porque una fuerza paranormal había actuado en un lugar donde nadie podía entenderla.

    –¡LO HE VISTO TODO... Y AQUÍ ESTÁ LA ESPADA SAGRADA DE SAN FERNANDO! ¡TÚ ERES EL MISMO SATANÁS! –gritó don Rómulo, que portaba un misal y una gruesa correa de cuero–. ¡SEGURO QUE LA HAS DESENTERRADO PARA PROFANARLA! ¡PERO YO TE LO IMPEDIRÉ!

    El brazo del verdugo se levantó dispuesto a descargar el golpe, sus pupilas llameaban con el fuego del inquisidor y en sus labios se dibujaba la mueca triunfal del fanático, que ha terminado por creer su falsa interpretación de la verdad. Pero todos estos gestos y expresiones se convulsionaron, dando un giro de ciento ochenta grados, cuando la correa de cuero, que ya surcaba el aire buscando el cuerpo de Carlos, giró en un sentido absurdo, y se enrolló en el cuello de su portador, ¡dando origen a una fulminante estrangulación!


    * * *

    A la mañana siguiente, nadie pudo hallar una respuesta a aquella escena dantesca: don Rómulo ahorcado con una correa de cuero; Carlos muerto de rodillas, igual que una estatua, con los ojos abiertos y mostrando una mueca de terror, un perro reventado y la Espada Sagrada de San Fernando.

    También se localizó a Muerte Tuna, gimiendo quedamente. Dado que se hallaba tan cerca de los cadáveres, alguien se atrevió a preguntarle. Pero nada más se obtuvo la respuesta de una mirada asustadiza.

    –¡Qué va a saber ese esqueleto cagón y meón! –exclamó otro de los hombres, quizá el más cínico–. Habrá venido en busca de los capullos de los rosales. Más de una vez le han visto comiéndoselos. ¡Mejor será que avisemos a la directora, para que ella se ponga en contacto con la policía!

    Mientras tanto, el chico que llegó a conquistar una energía mental capaz de matar a sus enemigos, seguía allí sentado, como un vegetal. Ya no oía, ni pensaba. ¿Para qué hacerlo si ni siquiera había podido salvar a su único amigo?


    Fin



    Manuel Yáñez es un escritor autodidacta, que nació en Madrid el 23 de enero de 1939. Luego de publicar novelas populares, se dedicó a escribir miles de guiones de cómic para diferentes editoriales de Europa. En 1972, casi toda su labor la concentró en la realización de adaptaciones de los grandes clásicos del Terror y de la Aventura, hasta comenzar a escribir sus propios relatos. La mayoría de este trabajo se publicó en el diario «Pueblo». Luego de una abundante producción en el terreno del Erotismo, cuando la censura española se aligeró lo suficiente, publicó en la colección «Biblioteca Universal del Misterio y del Terror», de Ediciones V, varios relatos de gran calidad, entre los cuales destaca éste de Muerte Tuna.

    Actualmente, Yáñez es un colaborador asiduo de «ME Editores S. L.», para la cual ha escrito «El gran libro de los nombres», varias obras de Enigmas y una veintena de cuentos infantiles. La gran versatilidad de este creador queda patente en los dos relatos «sobrenaturales» que ofrecemos a continuación. El primero fue escrito en 1986, mientras que el segundo se realizó en 1993.