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    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
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    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    EL MULTIFACÉTICO MARK TWAIN

    Publicado el sábado, noviembre 12, 2016
    Retrato de Gordon Stevenson, cortesía de The Plateas.

    Sección de libros

    Desde su niñez, que pasó libre de cuidados en Hannibal (Misurí) y que inmortalizó en Las aventuras de Tom Sawyer, hasta el momento —más de 50 años después— en que recibió un doctorado honorífico de la Universidad de Oxford, Mark Twain llevó más de media docena de vidas y siguió otras tantas carreras novelescas. Se familiarizó con el río Misisipí, por el cual navegó en balsas de troncos y en la elevada cabina del timonel de los espléndidos vapores de ruedas; conoció a fondo el indómito Oeste norteamericano en su época más violenta, desde las tabernas de Carson City hasta las minas de plata del Territorio de Nevada. Fue el más "norteamericano" de los escritores, si bien vivió diez años en Europa; fue asimismo esposo y padre ejemplar, y hombre que sabía gozar intensamente las satisfacciones y llorar las tragedias de la existencia. Con su ingenio y su gracia universales, mereció el afecto del mundo entero.


    Compilado por la Redacción.


    SAMUEL LANGHORNE CLEMENS, conocido universalmente como Mark Twain, nació el 30 de noviembre de 1835. En ese mismo mes el cometa de Halley llameaba en el cielo nocturno. El cometa reaparecería 74 años y unos meses después, en abril de 1910; precisamente en la fecha en que Clemens había de morir, según lo predijo él mismo. Estaba cierto, le aseguró a un amigo suyo, de que el Todopoderoso había decretado: "He aquí dos fenómenos inexplicables; llegaron juntos, y juntos se marcharán".*1


    VINO AL mundo en lo que describió como "la casi invisible aldea de Florida, en Misurí". Y agregaba: "El caserío tenía cien habitantes y yo vine a aumentar la población en uno por ciento. Eso es más de lo que pudieron hacer por cualquier pueblo muchos de los más distinguidos personajes de la historia. Quizá se juzgue inmodesto de mi parte mencionarlo, pero es la pura verdad".*2


    SAMUELITO, que nació prematuramente, fue un niño enfermizo; la familia y los amigos se maravillaron al verlo sobrevivir a su primer invierno en Misurí, que fue muy crudo. "Sabía yo que debía hacer por él lo humanamente posible", contaba su madre; "pero resultaba muy difícil criarlo".*3


    YA ADULTO, Clemens preguntó en cierta ocasión a su madre si no le había causado aflicciones cuando era niño:

    "Con el pretexto de reunir recuerdos sentimentales de mi niñez, le pregunté qué sentía en aquella época por mí. Con franqueza casi patética me respondió:"

    "—Al principio, tenía yo miedo de que murieras."

    "Y como hablando sólo para sí, agregó luego:"

    "—¡Después me dio miedo que siguieras viviendo!"


    CASI desde el mismo día en que comenzó a hablar, Samuelito fue un amenísimo cuentista, y algunas de sus invenciones se podían llamar asombrosas. Cierta vez, al oír una de sus exageraciones, una vecina advirtió a la señora Clemens:

    —¡Supongo que no creerá usted ni una palabra de lo que dice este niño!
    —¡Bah! Ya sé hasta dónde debo creerle —repuso Jane Clemens—. Desecho el 90 por ciento de lo que cuenta. Pero el resto es oro puro.*1


    EL PADRE de Sam, John Clemens, se mudó en el otoño de 1839 con su familia a la población de Hannibal, situada a 50 km. de la aldea, a orillas del río Misisipí. En Hannibal abrió John una tienda con mercancías adquiridas a crédito en su mayor parte.

    Orion, entonces de 14 años de edad, empezó a trabajar allí como dependiente, mientras Pamela, de 12, asistía a la escuela. Orion, Pamela y Benjamín, de siete años, eran niños obedientes y juiciosos. Henry, nacido también en Florida, niño robusto que todavía gateaba, era el orgullo de la familia. Y Sam, la oveja negra. Su madre decía que le causaba más quebraderos de cabeza que todos sus demás hijos juntos.

    "Cuando ese niño está en casa", declaraba, "me vuelve loca con sus travesuras. Y cuando anda fuera, a cada momento temo que algún vecino me lo traiga medio muerto".

    En efecto, al poco tiempo de haberse mudado los Clemens a Hannibal, Sam estuvo a punto de morir ahogado, en el primero de nueve intentos de aprender a nadar. Una tarde lo sacaron del río y lo llevaron a casa "desfallecido y en estado deplorable", como él mismo contaría más adelante. Una vez que consiguió reanimarlo con ayuda de una infusión de candelaria y otros remedios caseros, su madre sentenció: "No creo que haya corrido gran peligro. Los destinados a morir en la horca están a salvo en el agua".*1


    SAM tenía alrededor de cinco años de edad cuando su madre decidió que bien valdría la pena pagar los 25 centavos semanales que costaba mandarlo a la escuela, para quitárselo de encima aunque fuera unas horas al día. La escuela de párvulos de Hannibal era una casa de troncos situada en la calle principal, y estaba a cargo de la señora Elizabeth Horr.

    "Recuerdo con toda claridad mi primer día de clases en aquella casita de troncos", escribiría Mark Twain más de 60 años después. "Desobedecí una de las reglas y me advirtieron que no lo volviera a hacer, puntualizándome que el castigo por una segunda falta consistiría en una tunda. No tardé en cometer de nuevo la misma falta, y la señora Horr me ordenó ir en busca de una vara. Me alegró que la maestra me hiciera el encargo, pues creí que yo sería el más indicado para escoger la vara adecuada."

    "Encontré en el lodo una duela de tonelero. Se la llevé a la señora Horr y permanecí delante de ella en la actitud de humildad y contrita resignación que me pareció más eficaz para ganarme su conmiseración; pero no fue así. Dividió la maestra una larga mirada de reprobación, por partes iguales, entre mi persona y la duela, y luego, llamándome por mi nombre completo, Samuel Langhorne Clemens, declaró que estaba avergonzada de mí. (Después aprendí que, cuando la maestra llamaba a un alumno por su nombre y apellidos, se avecinaba una tormenta.) A continuación me dijo que daría el encargo a algún chico mejor que yo para escoger varas, y hasta la fecha recuerdo con tristeza a cuántos de mis condiscípulos se les iluminó el semblante con la esperanza de ser el designado. Quien recibió el encargo fue Jim Dunlap, y cuando volvió con la vara elegida, comprendí que, en ese aspecto, Jim era todo un conocedor".*2


    AL VOLVER a casa a mediodía el niño le dijo a su madre que no le gustaba la escuela. Siguió asistiendo a clase, pero jamás le tomó gusto, como tampoco se lo tomó a ninguna de las escuelas en que estuvo después.

    Con la llegada del estío, cuando Sam veía desde su pupitre el fresco verde de la colina Holliday iluminado por los rayos de sol, y, más allá, la rojiza lejanía y el resplandor del río, le parecía que el estarse encerrado con un silabario y una maestra de mal carácter era más de lo que puede soportar un ser humano.*1


    AL DAR su paisaje a Hannibal, la naturaleza había procedido con singular comprensión de los anhelos y los placeres de un chico, como recordaría Mark Twain complacido al compartir su emoción con millones de lectores.*1


    EL PUEBLO estaba rodeado de farallones; al norte se alzaba la colina Holliday; al sur, Lover's Leap (o Salto de los amantes), y en primer término fulguraba el río. ¡El río, salpicado de islas! ¡El río, con sus grandes balsas perezosas, sus magníficos vapores de ruedas y su majestuosa corriente, que zigzagueando seguía rumbo al mar! Aquel era el camino que conducía a la aventura, la vía de escape al mundo. El muchacho permanecía horas enteras sentado en la ribera, acariciando sus sueños.*1


    MÁS TARDE saldría de Hannibal para recorrer el mundo como oficial impresor, piloto del Misisipí, minero, periodista, conferenciante y, por último, escritor famoso; mas nunca dijo adiós al terruño. Siempre lo acompañaron los recuerdos de su adolescencia, y con ellos dio forma a un Hannibal universal: el pueblo natal de los muchachos del mundo entero.*3


    Mark Twain Memorial, Hartford (Connecticut).


    AÑOS DE JUVENTUD


    TENÍA Sam ocho o nueve años de edad cuando dio comienzo su época juvenil que más adelante relataría con tanto encanto. Para entonces ya se había repuesto su salud, y con ella una gran capacidad para valerse por sí mismo. No era un muchacho alto para su edad, pero sí fuerte y musculoso. Tenía una tupida cabellera pelirroja y se la alisaba constantemente para que no se le formaran rizos. Era de ojos entre azules y grises, y de tez blanca cuando no se bronceaba al sol. Poseía gran simpatía innata y una atractiva sonrisa que, junto con su graciosa y pausada manera de hablar, le granjeó la predilección de sus compañeros de juegos.*1


    AL REFERIRSE a Las aventuras de Tom Sawyer, Mark Twain dice que todos sus personajes están tomados de la vida real. Y lo mismo puede afirmarse de la mayoría de los incidentes del libro, salvo ciertas exageraciones teatrales, o lo que Huck Finn calificaba de "abultamientos". Sam, como Tom, engatusó a no pocos muchachos para que blanquearan una cerca. Y lo mismo que él, fue culpable de administrar un "paliativo" al gato Pedro.

    "Corrían los días de la epidemia de cólera de 1849. La gente que habitaba en las riberas del Misisipí estaba paralizada de terror. Los que podían hacerlo se marchaban. Los demás tomaban sin cesar medicamentos preventivos; en mi caso mi madre escogió el Específico del Dr. Perry, Davis. Me arrancó la promesa de tomarme una cucharadita todos los días. Al principio tuve la intención de cumplirla, pero no tenía idea del sabor de aquel Específico hasta que lo probé. El piso de la habitación no estaba alfombrado y presentaba algunas hendiduras por las que yo vertía el remedio, y con muy buenos resultados, pues en el sótano no hubo ningún caso de cólera.

    "En una de esas ocasiones se me acercó aquel amistoso gato moviendo la cola y rogándome que le diera la medicina, a lo que no pude negarme. A continuación el animal se puso histérico y se dio de topes contra los muebles; por último se lanzó por la ventana abierta y derribó los tiestos en el momento en que llegaba mi madre, quien miró por encima de los anteojos, petrificada de asombro, y exclamó:"

    "—¿Qué mosca le habrá picado a Pedro?"

    En cuanto a los personajes humanos, Tom Sawyer no es otro, por supuesto, que Sam Clemens de pies a cabeza. Para crear a Huckleberry Finn, el autor se inspiró en Tom Blankenship, hijo del borrachín de la aldea: "Era un chico ignorante, sucio, mal nutrido, pero con mejor corazón que cualquiera. Gozaba de libertad ilimitada. Era el único ser humano que disfrutaba de absoluta independencia en el pueblo, y por ello vivía en una felicidad serena e ininterrumpida, motivo de envidia para todos nosotros. Le teníamos afecto y nos gustaba su compañía. Y como nuestros padres nos habían prohibido tratarlo, la prohibición triplicaba y aun cuadruplicaba el valor de su amistad".

    La tía Polly era en realidad la madre de Sam; Sid, el hermano de Tom, era una caricatura de Henry, hermano de Sam: "Fue él quien hizo notar a mi madre que había cambiado de color el hilo con que me había cosido el cuello de la camisa para impedirme que me escapara a nadar".2


    LA NOVIA de Tom, Becky Thatcher, era en la vida real Laura Hawkins. Ella describió así su encuentro con Sam:

    "Un día estaba yo en el patio de mi casa cuando me vio Sam, que pasaba por allí. Llevaba una rosa en la mano. Se la puso entre los dedos del pie y, dando una voltereta en el aire, me la arrojó por encima de la cerca. A raíz de eso nos hicimos grandes amigos".6


    SAM ERA el cabecilla sin contrincante de una banda de muchachos de Hannibal; cuando no había clases (y también, con bastante frecuencia, cuando las había) vagaban por colinas y barrancos y a través de dos bosques. Los muchachos llegaban a menudo hasta la isla Turtle, a unos tres kilómetros de Hannibal, y pasaban el día divirtiéndose. Había allí gran cantidad de tortugas y de huevos puestos por ellas, así como almejas y peces. Los pasatiempos preferidos de los chicos eran la pesca y la natación, además de la busca de aventuras. Durante el día nadaban en Bear Creek, y al anochecer hacían otro tanto en el río.*1


    LA CAVERNA de MacDougall, en la que se extraviaron Tom y Becky Thatcher, era fuente de constante solaz para la banda; una maravilla subterránea de profundos túneles y cámaras abovedadas, que conducía hasta los farallones y a lo más profundo de los negros silencios de la tierra; llegaba incluso bajo el lecho del río, según decían. En Sam ejercía inagotable fascinación. Aquella caverna, con sus largos pasadizos, sus majestuosas cámaras cubiertas de estalactitas, sus recónditos escondrijos, las posibilidades que ofrecía como refugio de una valerosa partida de forajidos, albergaba cuanto anhelara un adolescente soñador.

    En Tom Sawyer, el indio Joe muere en la cueva. En la vida real no murió allí, pero sí hubo vez en que se internó en sus profundidades y estuvo perdido durante varios días antes de que lo encontraran. La noche en que Joe murió realmente se desencadenó una tempestad tan terrible que Sam Clemens, ya en casa y en la cama, tuvo la certeza de que el mismo Satanás había bajado a llevarse el alma perversa del indio. Sam se cubrió la cabeza con las sábanas y oró fervorosamente pidiendo que al Malo no se le ocurriera llevárselo también a él para ahorrarse otro viaje. Fue una noche preñada de un terror que sólo se disipó al despuntar el día.*1


    "A LA mañana siguiente", escribiría, "comprendí que había sido una falsa alarma y decidí reanudar mis actividades de costumbre hasta nuevo aviso".*2


    DÍAS DICHOSOS


    "Mi Tío, John Quarles, era agricultor y su granja se hallaba a unos seis kilómetros y medio de Florida", nos cuenta Sam. "Era yo su huésped dos o tres meses cada año, a partir del cuarto año de nuestra mudanza a Hannibal, hasta que cumplí los 11 o 12 de edad. Para un chico aquel lugar era la gloria".

    "La casa se alzaba en medio de una vasta finca, con cercas en tres de sus lados y una alta empalizada al fondo; contra ésta quedaba el ahumadero; más allá de la empalizada se extendía el huerto, y detrás de él estaban las habitaciones de los negros y los sembradíos de tabaco."

    "Un poco más adelante había una cabaña de troncos; y allí la boscosa colina descendía bruscamente, dejando atrás los graneros, las trojes, los establos y el cobertizo donde se curaba el tabaco, para llegar hasta un transparente riachuelo que corría cantando y que, serpenteando y saltando, se adentraba en la densa oscuridad de colgantes frondas y hiedras; era un sitio incomparable para vadear el arroyo, el cual brindaba también pozos donde nadar, que nos estaban vedados y que, por lo mismo, frecuentábamos. Porque éramos buenos niños cristianos a quienes se había enseñado desde temprana edad el valor de la fruta prohibida."

    "En la cabañita de troncos vivía, obligada a guardar cama, una esclava de pelo ya blanco, a quien visitábamos todos los días y mirábamos aterrorizados, pues estábamos seguros de que tenía más de mil años y había hablado con Moisés. Los muchachitos negros creían a pie juntillas en tales estadísticas y nos las habían comunicado de buena fe. No dudábamos que la anciana había enfermado durante el largo viaje que hizo desde Egipto a través del desierto y jamás había recobrado la salud. Tenía en la coronilla un espacio circular completamente calvo, y solíamos acercarnos sigilosamente para contemplarlo en reverente silencio y decirnos que sin duda se lo había causado la impresión de ver ahogarse al faraón."

    "En mis días de escuela no sentía yo aversión contra la esclavitud. No veía en ella nada de malo. La prensa local no la censuraba, y desde el púlpito de la iglesia del lugar se nos decía que la esclavitud tenía la aprobación divina. Sin embargo, ocurrió un pequeño incidente en relación con ella, que debió de impresionarme mucho, o no lo habría retenido en la memoria, claro y preciso, todos estos largos años."

    "Teníamos en Hannibal un esclavo de corta edad que nos había alquilado no sé quién. Procedía de la costa oriental del Estado de Maryland; lo habían separado de su familia y de sus amigos, y lo habían vendido tras hacerlo atravesar medio país. Poseía un carácter alegre, manso y amable, y era la criatura más bulliciosa que se pudiera imaginar. Se pasaba el día entero cantando, silbando, gritando, aullando, riendo a carcajadas: resultaba enloquecedor, devastador, insoportable. Hasta que un día perdí la paciencia y, furioso, fui en busca de mi madre para decirle que Sandy cantaba sin cesar desde hacía una hora, que ya no podía aguantarlo más y que, por favor, le ordenara callarse. A mi madre se le llenaron los ojos de lágrimas y con un temblor en los labios me respondió, poco más o menos:"

    "—¡Pobrecito! Si canta, quiere decir que no recuerda nada de su vida y eso me consuela; cuando está callado me da miedo que esté pensando en sus penas, y no lo puedo tolerar. Nunca volverá a ver a su madre; si puede cantar, no seré yo quien se lo impida; al contrario, me alegra que así sea. Si fueras mayorcito me comprenderías, y entonces el escándalo que hace ese infortunado te llenaría de júbilo."

    "El discurso de mi madre fue sencillo y llano, pero me abrió los ojos, y la algarabía de Sandy no volvió a molestarme."

    "Todavía hoy recuerdo la granja con absoluta claridad. A lo largo de la cerca delantera corría el camino, polvoriento en el verano y muy frecuentado por las culebras, que gustaban de echarse allí a tomar el sol. Cuando se trataba de reptiles inofensivos, de los rayados, nos los llevábamos a casa y los metíamos en el costurero de la tía Patsy para darle un susto. Esta señora detestaba las culebras, y cuando ponía la cesta sobre su regazo y los reptiles comenzaban a escapar de ella, enloquecía de miedo. Al parecer nunca se pudo acostumbrar a los ofidios, y las oportunidades que le dimos de nada valieron. También mostró siempre una aversión insuperable a los murciélagos. No obstante, aún pienso que el murciélago es un animalito de lo más sociable."

    "Nuestra enorme caverna, situada a cinco kilómetros de Hannibal, estaba llena de murciélagos, y a menudo cargaba yo a casa con unos cuantos para divertir a mi madre. Esto me era fácil hacerlo en día de clases, pues se suponía que había asistido a la escuela y que no llevaba conmigo ninguno de esos animales. Mi madre no era persona recelosa, sino, por el contrario, crédula y confiada, y cuando le decía:"

    "—Traigo una cosa para ti en el bolsillo de mi chaqueta —metía ella la mano, e invariablemente la sacaba en seguida. No hacía falta que yo le dijera de qué se trataba."

    "Recuerdo bien la rústica escalera de madera de casa de mi tío, y la vuelta que daba hacia la izquierda, encima del rellano; las vigas y el techo inclinado, arriba de mi cama; los rectángulos de luz de luna proyectados en el piso y el blanco mundo exterior, nevado y frío, que veía desde mi ventana sin cortinas. Recuerdo también el ulular del viento, cómo crujía toda la casa durante las noches tormentosas, y lo abrigado y cómodo que me sentía bajo las mantas, aguzando el oído; la forma en que el polvo de nieve se colaba por los marcos de las ventanas para apilarse en el suelo, fingiendo serranías minúsculas y dando a aquel rincón, por las mañanas, un aspecto glacial que reprimía mi insensato impulso de levantarme..., si acaso tal impulso me asaltaba. Me acuerdo bien de la profunda oscuridad de aquella habitación, a la sombra de la luna; cómo estaba inmersa en espectral quietud, cuando me despertaba accidentalmente en mitad de la noche y algunos pecados ya olvidados acudían en tropel, escapando de los recintos secretos de la memoria, y pugnaban por hacerse oír; y cuán inoportuno me parecía el momento; cuán lúgubres se oían el grito de la lechuza y el aullido del lobo, que vibraban tétricamente en el viento nocturno."

    "Evoco perfectamente el furioso embate de la lluvia sobre el tejado en las noches de verano, y lo agradable que era estar acostado oyéndola azotar mientras disfrutaba del blanco resplandor del relámpago y del estruendo majestuoso del trueno. Era aquella una habitación rica en satisfacciones, y tenía la casa un pararrayos al que se podía llegar desde la ventana: objeto caprichoso y adorable por el cual subir y bajar en las noches de estío, cuando tenía yo por cumplir tareas de esas que nos hacen apetecible el aislamiento."

    "Mi vida allí estuvo llena de sortilegios, y no lo está menos su evocación. Aún puedo revivir el solemne crepúsculo y el misterio de los bosques sombríos, los olores de la tierra, el tenue aroma de las flores silvestres, el brillo del follaje lavado por la lluvia, la momentánea vislumbre de los animales del monte que huían entre la hierba: aún puedo evocarlo todo y sentirlo tan real como siempre lo fue, e igual de venturoso".*2


    El retrato más antiguo que se conoce del aprendiz de impresor Sam Clemens:"El dueño de la imprenta me daba lo acostumbrado: hospedaje y ropa, pero no dinero". Foto con permiso de los herederos de Samuel Clemens.


    EL GRAN MISISIPÍ


    CUANDO Sam tenía 11 años de edad su padre falleció, con lo que la familia quedó en situación moral y económica muy penosa. El muchacho tuvo que conseguir un trabajo por horas como aprendiz de impresor en uno de los diarios del pueblo. Posteriormente trabajó para su hermano Orion, que fundó un periódico en Hannibal; mas la empresa fracasó, y en 1853 Sam decidió marcharse. Se dirigió primero a San Luis (Misurí), de allí a Nueva York, y por último a Filadelfia (Pensilvania) ; en todas estas ciudades trabajó de aprendiz de impresor. Regresó a la región central del país en 1855, a Keokuk (Iowa), donde Orion había montado una modesta imprenta. Pero transcurridos 18 meses, Sam comprendió que, una vez más, había llegado la hora de vivir su propia vida.


    HABÍA leído el relato de las exploraciones recientes en el alto Amazonas y se había interesado especialmente por las extraordinarias propiedades de la coca (arbusto medicinal). "Resolví trasladarme a las fuentes del Amazonas y cosechar allí la coca para comerciar con ella y labrarme una fortuna". El problema de reunir dinero suficiente siquiera para salir de Keokuk lo resolvió un increíble momento de suerte. Cierto nevoso día de noviembre, poco antes de que cumpliera 21 años, Sam encontró en la calle un billete de 50 dólares. En su Autobiografía nos cuenta que fue el primer billete de 50 dólares que había visto en toda su vida, y agrega:

    "Puse un anuncio en los diarios informando del hallazgo, y durante los días que siguieron sufrí alarmas y zozobras por valor de más de mil dólares, temeroso de que el legítimo propietario del billete leyera mi anuncio y se presentara para llevarse mi fortuna. Pasaron cuatro días sin que apareciera el dueño, y ya no pude soportar más aquel tormento. Estaba yo seguro de que no pasarían otros cuatro días sin que reclamaran el billete. Y decidí poner aquel dinero fuera de peligro".*2


    SE FUE a Cincinnati (Ohio) con su inesperada fortuna, y en esta ciudad pasó el invierno, trabajando y acrecentando su capital. Luego, en abril, compró pasaje en el vapor Paul Jones con destino a Nueva Orleáns. Pensaba tomar allí un barco que fuera a Brasil, pero a medida que el Paul Jones avanzaba hacia el sur con la primavera, la ilusión de Sam de viajar al Amazonas se fue desvaneciendo. Poco a poco la remplazó un sueño más antiguo y entrañable.*1


    "CUANDO era yo niño", escribe, "entre mis amiguitos del pueblo no existía más que una aspiración: trabajar en un vapor de ruedas. Teníamos también efímeras aspiraciones de otra índole: cuando el circo se iba dejaba en nosotros el ardiente deseo de ser payasos; el primer espectáculo de cantantes imitadores de los negros que nos visitó nos dejó obsesionados con la idea de probar ese género de vida; de vez en cuando concebíamos la esperanza de que, si vivíamos lo suficiente y nos portábamos bien, Dios nos permitiría ser piratas. Todos estos sueños se fueron desvaneciendo uno tras otro, pero invariablemente se mantenía viva la ilusión de trabajar a bordo de un vapor de ruedas".*6


    HORACE BIXBY, piloto del Paul Jones, iba al timón cuando oyó una voz pausada y agradable que decía:

    —¿Le gustaría enseñar a un joven la navegación fluvial?

    Bixby volvió la cabeza y se halló ante un muchacho delgado, desenvuelto; de tez blanca y enmarañada cabellera rojiza.

    —No; no me gustaría —repuso—. Los aprendices de piloto no ayudan: estorban.

    No por esto se descorazonó el solicitante, y por fin Bixby le propuso:

    —Sólo con una condición contrataría a un muchacho para adiestrarlo como piloto de río, y sería a cambio de dinero. Quinientos dólares; y sin que yo tenga que hacer ningún gasto.

    Sam reflexionó acerca de la suma que probablemente podría obtener prestada, y concluyó:

    —Muy bien. Le daré 100 dólares en efectivo y el resto cuando me lo haya ganado.

    Y así llegaron a un acuerdo.*1


    "CON LA espontánea confianza propia de mi edad, me lancé a familiarizarme con el inmenso río Misisipí", nos relata Mark Twain. "Si hubiera sabido realmente lo que me disponía a exigir de mis facultades, no habría tenido valor para comenzar siquiera. Pensaba que la única labor del piloto era mantener su nave en el río, y no consideraba que eso requiriera gran destreza, ya que el Misisipí era tan ancho".*6


    EN EL curso de un aprendizaje de casi dos años, Sam se familiarizó con la forma exacta del río a lo largo de 1900 kilómetros, corriente arriba y corriente abajo; con el aspecto de la ribera a la luz del día, a la claridad de las estrellas, detrás de la engañosa neblina gris, al claro de luna y en las tinieblas.*1


    BIXBY le decía: "En una noche despejada, alumbrada por las estrellas, hay unas sombras tan densas que, si no conocieras a la perfección los contornos de la costa, te desviarías por esquivar cualquier montón de troncos, pues confundirías la negra sombra de los maderos con un cabo de tierra, y cada 15 minutos, reloj en mano, pasarías un susto mayúsculo. Irías siempre a 50 yardas de la orilla cuando deberías hallarte a menos de 50 pies. Imagina una noche muy oscura; en una noche negra como el betún, el río toma una forma completamente diferente de la que tiene cuando hay estrellas. En la oscuridad total la costa parece una línea recta y desdibujada; y si no supieras lo que sabes, te irías derecho a ella. Guías tu barco decididamente hacia lo que te parece una pared larga y maciza (aunque uno sabe muy bien que en realidad allí hay un recodo), y la pared cede y se abre delante de ti".*6


    SAM DEBIÓ retener en la memoria la profundidad del río en cada rabión y vado, en todos y cada uno de los 500 bajos que hay entre San Luis y Nueva Orleáns; las ondas oblicuas sobre la superficie del agua, que denunciaban la presencia de mortales arrecifes; los rizos, en forma de abanico, causados por pequeños escollos que pronto serán una amenaza; los remolinos sobre los restos sumergidos de alguna embarcación; el hervor del agua donde la corriente cambia de dirección; los amontonamientos que crecerán hasta convertirse en islas.

    El grito del sondeador, repetido por quienes debían correr la voz en cubierta, lo ayudaban a guiarse en los sitios más peligrosos: "¡Tres brazas!... ¡Tres brazas!... ¡Tres menos cuarto!... ¡Dos menos cuarto!... ¡Una braza!... ¡Dos brazas!... ¡Dos brazas!..."**7


    GOLPE TRÁGICO


    ADQUIRIÓ, además, conocimientos de otro género. A bordo de los grandes vapores unas hermosas señoras de miriñaque paseaban por la cubierta acompañadas por caballeros tocados con sombrero de copa; se bailaban cuadrillas en los dorados salones, suntuosamente adornados con chillonas pinturas al óleo y arañas de prismas de cristal. Los rumbosos jugadores profesionales frecuentaban los bares llenos de humo de tabaco; familias enteras, no pocas con sus caballos y carromatos para el temerario viaje al Oeste, se apiñaban en las cubiertas inferiores; en el castillo de proa se mezclaban estrechamente fogoneros, marineros y estibadores negros.*7


    EN Life on the Mississippi ("La vida en el Misisipí"), Mark Twain relata: "En aquella breve e intensa escuela conocí personal e íntimamente casi todos los caracteres humanos que puedan existir. Cuando encuentro en cualquier novela o biografía algún personaje bien delineado, generalmente siento por él un vivo interés personal, por haberlo conocido antes; por haberme topado con él en el río".*6


    SAM CONSIGUIÓ un puesto para su hermano Henry, en calidad de escribiente de tercera, a bordo del Pennsylvania, el más espléndido de los vapores del río. De niño Sam había molestado a Henry sin piedad, pero al crecer ambos hermanos se habían cobrado gran afecto. Henry tenía ya 20 años de edad y era un muchacho inteligente, bien parecido, de quien Sam estaba orgulloso.

    A mediados de junio de 1858 estallaron cuatro de las ocho calderas del Pennsylvania, a 100 kilómetros al sur de Memphis (Tenesí). Toda la sección de proa voló en pedazos. Muchas personas, entre ellas el piloto, murieron instantáneamente; otras muchas, escaldadas por el vapor, agonizaban. En la lista de los que habían resultado gravemente heridos aparecía Henry.

    Sam halló a su hermano tendido sobre un jergón en un edificio público convertido en hospital de urgencia. En el mismo edificio había otras 40 víctimas del desastre sin esperanza de salvación. Le dijeron a Sam que su hermano estaba terriblemente escaldado y que incluso había inhalado vapor hirviendo.


    "EL ESPECTÁCULO que se ofreció a mis ojos al entrar en aquella enorme sala fue nuevo y extraño para mí", escribiría Sam más tarde. "Vi dos largas hileras de figuras tendidas, y cada cabeza y cada rostro era una masa informe de algodón en rama. La sensación fue horripilante. Velé allí durante seis días con sus noches, y cierta práctica diaria resultaba singularmente deprimente: el traslado de los desahuciados a una habitación aparte para que los demás pacientes no vieran agonizar a sus compañeros. En todos los casos sacaban al moribundo sigilosamente, pero a nadie se le escapaba el significado de aquel grupito de figuras inclinadas y un estremecimiento general las seguía como una ola".

    "El médico, Dr. Peyton, hizo por Henry cuanto un ilustrado criterio y una gran destreza aconsejaban, pero las quemaduras que sufrió mi hermano no tenían remedio. La noche del sexto día Henry daba vueltas a viejos proyectos en su trastornado cerebro. Su hora había llegado; y lo llevamos a la sala de los agonizantes".*6


    SAM SE culpaba a sí mismo por la presencia de su hermano en el vapor incendiado; escribió a la esposa de Orion:

    "Algunos me estrechan la mano, me felicitan y aseguran que fui muy afortunado al no encontrarme a bordo del Pennsylvania cuando estalló. ¡Dios los perdone, porque no saben lo que dicen!"

    Después de la muerte de Henry, Sam reanudó su adiestramiento en el río. Era joven, y pocó a poco se mitigó su dolor. En la primavera de 1859 obtuvo la licencia. Por fin era todo un piloto, uno de los privilegiados, un soberano del Misisipí. A los 23 años de edad había adquirido una profesión en cuyo ejercicio ganaba una suma igual a la que recibía entonces el vicepresidente de los Estados Unidos.

    Durante los dos años siguientes navegó en aquel río como maestro piloto. Era inmensamente popular. Cuando aparecía en los salones de la Asociación de Pilotos, en San Luis y Nueva Orleáns, sus colegas se congregaban durante horas enteras en torno de él para escuchar los relatos de Sam. "Eran tan graciosos", comentaba un amigo suyo, "que sus oyentes se desternillaban de risa. Y, no obstante, él mantenía una expresión perfectamente grave".

    Las conversaciones en los salones de la Asociación tomaron un tono más serio al acercarse la guerra civil. Algunos de los pilotos se proponían abrazar el partido de la Unión; otros, el de la Confederación. Todos ellos vivían tanto en el Norte como en el Sur, y veían los diversos aspectos de la cuestión, pero sus simpatías estaban divididas. Sam decía que la perspectiva de que disparasen contra él de una y otra parte cuando se hallara en la cabina de cristales del piloto, no despertaba su entusiasmo, pero resolvió retirarse a su pueblo a meditar el asunto.

    Partió de Nueva Orleáns a bordo del Uncle Sam (en el que se embarcó como pasajero) el 15 de abril, día en que el presidente Lincoln lanzó la primera proclama en demanda de tropas. Zeb Leavenworth, viejo amigo de Sam, era uno de los pilotos de a bordo, y por lo general Sam lo acompañaba cuando aquél cumplía su turno. Durante todo el viaje no cesaron de oír hablar de la inminente guerra y de los preparativos que ya se hacían, pero nadie los molestó, aunque en Memphis a duras penas rompieron el bloqueo.

    El Uncle Sam remontaba ya el río aproximándose a San Luis y todos a bordo se felicitaban por haber salido ilesos, cuando de repente oyeron un cañonazo y avistaron una gran nube de humo que avanzaba hacia ellos. Sin comprender que se trataba de una señal para que se detuvieran, los pilotos siguieron adelante. Antes de un minuto se oyó un nuevo estallido, y una granada cayó precisamente frente a la cabina del piloto e hizo pedazos los cristales. Zeb Leavenworth se echó atrás contra una esquina, lanzando una exclamación:

    —¡Dios mío, Sam! ¿Qué se propondrán?

    Clemens tomó el timón, hizo virar la nave y comentó:

    —Que nos detengamos, supongo.*1


    Uno de los primeros vapores que timoneó Sam. "La superficie del agua fue como un libro maravilloso... Cada día tenía una nueva historia que contar". Foto: Archivos Nacionales.


    FIEBRE DE PLATA


    DESPUÉS de una rápida visita a Hannibal, Sam fue a ver a su hermano Orion en Keokuk. A Orion le acababan de ofrecer la plaza de secretario del gobierno del Territorio de Nevada, y no veía más que un obstáculo: no disponía de dinero para el viaje. Sam se ofreció a sufragar todos los gastos, a condición de que su hermano lo llevara consigo.

    Orion lió sus bártulos sin tardanza y los hermanos se pusieron en camino. Se dirigieron a San Luis, donde se embarcaron para Saint Joseph (Misurí), de donde partía la diligencia trascontinental, y durante seis días navegaron trabajosamente por el lodoso y poco profundo Misurí, lo que fue una nueva experiencia para un piloto acostumbrado a bregar en el "Padre de las Aguas".

    "Igual habría valido que el vapor hiciera por tierra el viaje a Saint Joseph", escribiría, "pues de cualquier modo la mayor parte del tiempo fue arrastrándose, salvando escollos y troncos sumergidos. El capitán decía que el suyo era un barco estupendo al que sólo le faltaba un poco de quilla y una rueda más grande. Un par de zancos era lo que necesitaba, pensé, pero, con sagaz prudencia, me guardé de decirlo".

    Ya en Saint Joseph, Sam pagó 150 dólares por cada uno de sus pasajes en la diligencia, y los hermanos emprendieron la marcha el 26 de julio de 1861. El vehículo, del que tiraban 16 caballos en incesante galope, paraba sólo para el relevo o para que comieran los pasajeros, y en constante carrera a través de ondulantes llanuras, la diligencia cubrió en 19 días los 2700 kilómetros que hay entre Saint Joseph y Carson City.*1


    EL SÉPTIMO día por la mañana los viajeros despertaron cuando llegaban a las Black Hills y penetraban en el entonces hostil territorio de los pieles rojas. Sam escribió:

    "Durante la noche anterior un indio había atravesado de un balazo la chaqueta del correo, pero éste siguió galopando, porque en aquel tiempo el correo tenía prohibido detenerse a averiguar tales minucias, salvo que lo mataran. Unas dos horas y media antes de que llegáramos a la posta de Laparelle, el jefe de ella había disparado ya cuatro veces contra un piel roja, pero —nos dijo con aire ofendido— el indio dio tantos saltos que fallé la puntería... ¡Y tan escasos como están los cartuchos!, dando a entender que, con tanto saltar, aquél había procedido desleal y ventajosamente."

    "La diligencia en que viajábamos tenía al frente un agujero muy visible, recuerdo de su más reciente visita a aquella región. La bala que abrió ese agujero lesionó ligeramente al postillón, pero él no se preocupó mayormente. Decía que aquello no era nada comparado con el servicio de diligencias del Sur, antes de que la empresa trasladara sus actividades a la ruta norteña. Aseguraba que allá los apaches lo fastidiaban constantemente, y que había estado a punto de morir de hambre en medio de la abundancia, pues lo tenían siempre hecho una criba con tantos agujeros de bala y no podía retener la sopa".*8


    CARSON CITY, remoto pueblo de 2000 almas enclavado en el desierto, era un conjunto de calles y casuchas de madera. Pero el entusiasmo por la minería estaba allí en su apogeo, a raíz de haberse descubierto el fabuloso filón de plata de Comstock; una abigarrada muchedumbre de cazadores de fortuna atestaba las calles de día y de noche. La minería y la especulación minera eran las industrias del lugar; el juego, la bebida y las riñas a balazos, sus diversiones. Orion y Sam fueron espectadores, el mismo día de su llegada, de una disputa a tiros entre un tal señor Harris, con quien estaban hablando, y un forastero que, según aquél les dijo, se había entremetido alguna vez en sus asuntos.*1


    EL SEÑOR Harris "llegó a caballo y comenzó a insultar al forastero con una pistola, y este último procedió a darle explicaciones con un arma igual", fue la descripción que hizo Sam del incidente.*8


    NO TARDÓ el mismo Sam en ser presa de la fiebre de la plata, y emprendió una expedición a las minas Humboldt, recién descubiertas, situadas a 300 kilómetros al nordeste de Carson City. Durante semanas enteras los periódicos habían celebrado las maravillas que se les atribuían. Pero al cabo de un mes Sam sólo había adquirido una cabaña repleta de piedras sin valor. A la postre tuvo que aceptar un empleo en una cantera de cuarzo, donde trabajaba de sol a sol sacando plata del mineral.


    "CONSEGUÍ trabajo en una cantera de cuarzo, donde cernía yo arena con una larga pala", escribió Sam. "Nunca aprendí a manejarla bien. A menudo la arena no llegaba al cernidor, sino que salía volando por encima de mi cabeza y me escurría por la espalda. Era un trabajo detestable, pero por él recibía 10 dólares a la semana aparte de la comida... y ésta valía la pena, pues se componía no solamente de tocino, alubias, café, pan y melaza, sino también de orejones de manzana cocidos, que nos servían todos los días igual que si fuera domingo. Pero aquella existencia palaciega tenía que llegar a su fin, y para ello había dos razones suficientes: yo no soportaba una tarea tan pesada, y la empresa no se creyó en la obligación de pagarme para que me echara arena a la espalda. Así pues, me despidieron en el preciso momento en que me disponía a dimitir".*2


    A MEDIADOS del verano de 1862 Sam escribió a Orion para decirle que necesitaba ganar dinero... "y pronto", concluyó.*9


    LA SOLUCIÓN llegó inesperadamente con una carta del diario principal de Nevada, el Territorial Enterprise de Virginia City. A veces, cuando el mal tiempo lo forzaba a permanecer en la cabaña, Sam se entretenía escribiendo breves relatos humorísticos acerca de la vida en el campamento minero, relatos que había enviado al Enterprise. Y he aquí que el diario le ofrecía 25 dólares a la semana por trabajar como reportero. Sam temía no poder con el cargo, pero no estaba en situación de rechazar aquel ofrecimiento.


    "NO TENGO la menor duda de que, si entonces me hubieran ofrecido dinero por traducir el Talmud del hebreo", escribiría Sam posteriormente, "lo habría aceptado".*8


    Miniatura de Livy: "Donde ella estuviera, estaba el cielo". Ilustración: Documentos de Mark Twain, Biblioteca Bancroft de la Universidad de California, en Berkeley.


    UNA AUTÉNTICA PROFESIÓN


    EN 1862 Virginia City era una bulliciosa población minera de 15.000 habitantes. Encaramada en las faldas del monte Davidson, parecía en constante peligro de desplomarse por las empinadas cuestas, aunque era aun mayor el peligro que corría de hundirse, ya que se levantaba justamente encima del fabuloso filón de Comstock, que medía 25 metros de anchura y en cuyos 50 kilómetros de tiros subterráneos trabajaban de noche y de día unos 5000 obreros.

    Todos los establecimientos comerciales estaban repletos de clientes recientemente enriquecidos y ansiosos de gastar. Hoteles, teatros, bancos, tiendas, casinos de juego, billares, prostíbulos, destilerías: todos operaban activamente. El dinero circulaba con profusión, pasando de las minas a los bolsillos, y de éstos a los mostradores. En aquella época de bonanza el tintineo de las monedas de plata era la música distintiva de la ciudad. Comparada con Virginia City, Carson City era un lugar tranquilo.*7


    WILLIAM WRIGHT, el mejor reportero del Territorial Enterprise, que escribía con el seudónimo de Dan de Quille, consiguió una habitación para Sam, y así se inició una amistad de muchos años.

    "Mark y yo estábamos ocupadísimos", cuenta de Quille, "y no nos dábamos punto de reposo. Los acontecimientos se sucedían con rapidez sensacional; al uno seguía precipitadamente otro, como en el juego del burro. Estábamos redactando apenas la crónica de un asalto a la diligencia, cuando estallaba una batalla campal; y quizá no se había apagado aún el eco de los disparos en las montañas cuando la campana de los bomberos daba la señal de alarma".*10


    ADIESTRADO por de Quille, Sam pronto fue ducho en escribir artículos de diversos géneros. "Mark o Dan resumían un caso de asesinato en dos o tres párrafos", comentaba un colega suyo, "y luego llenaban toda una columna con una crónica fantástica". Como los asesinatos eran el pan de cada día en Virginia City, para los lectores del Territorial Enterprise aquellas crónicas imaginarias resultaban mucho más divertidas.

    Durante toda su vida y en todas partes, la originalidad y el festivo humorismo de Sam fascinaban a cuantos lo conocían. No fueron excepción a esta regla quienes trabajaban en el Enterprise, que no tardaron en descubrir otra cualidad de su compañero: cierta gracia en el empleo del lenguaje irreverente que, según uno de los impresores del diario, se antojaba mucho más sonoro que cualquier música. Sam tenía un gracejo innato e incomparable, que las oficinas de redacción, el gran río y los campamentos mineros fueron puliendo hasta darle una singular perfección. Los redactores del diario, amigos todos de gastar bromas pesadas, ponían particular empeño en hacerlo rabiar.

    Uno de los métodos más certeros consistía en esconder la vela a cuya luz trabajaba por las noches. Sam se echaba a buscarla un momento y luego daba comienzo a un pausado paseo circular (hábito que había adquirido en los estrechos límites de la cabina del piloto), tronando al mismo tiempo contra los culpables con una ininterrumpida andanada de denuestos. Una ocasión que se recordaría durante mucho tiempo fue la noche en que un ministro protestante visitó la redacción del diario. El eclesiástico se quedó inmóvil, fascinado al ver a Sam, que seguía maldiciendo mientras daba vueltas y más vueltas, como una fiera enjaulada.

    "Ya sé, señor Rising", decía Sam, sin detenerse siquiera a mirar al visitante, "ya sé que no es correcto hablar así; estoy seguro de que por ello iré derecho al infierno. Pero, señor Rising, si usted tuviera una vela y esos ladrones se la escondieran todas las noches, también usted diría como yo: ¡Dios maldiga su alma impenitente! ¡Que ardan en los infiernos un millón de años!"*1


    SAM VOLVIÓ a Carson City en no viembre de 1862 para seguir los debates de la segunda legislatura territorial de Nevada. Sus crónicas, sin dejar de ser informativas, eran siempre regocijantes; inmensamente populares, se reproducían con frecuencia. El autor, sin embargo, no estaba satisfecho. Sus artículos se publicaban anónimamente y él aspiraba a que aparecieran con su firma. Al obtener de su director el consentimiento para ello, optó por firmarlos con el seudónimo de Mark Twain: nombre inspirado que sería famoso en todas partes.*11


    "QUISE ahorrar tiempo a los legisladores", explicaría el reportero. "En sus debates les resultaba más breve referirse a Mark Twain que a ese reportero parlamentario del Territorial Enterprise, embustero y sin escrúpulos".*10


    ASÍ SE inició en su verdadera profesión. De ahí en adelante, la literatura fue su vida. Se trasladó a California, donde escribió, en 1865, el cuento La rana saltadora, que publicaron muchos periódicos en todo el país. A continuación lo enviaron a las islas Sandwich (hoy Hawai), y sus crónicas acrecentaron la fama de aquellos parajes. A su regreso, Sam se dirigió a la costa oriental y allí se embarcó en el vapor Quaker City para el Mediterráneo y Tierra Santa. Los artículos que envió entonces formaron el material de su libro The Innocents Abroad, que lo convirtió en un personaje de resonancia nacional.*12


    LIVY LANGDON Y EL AMOR


    MARK TWAIN se prendó, antes de conocerla, de la mujer con quien habría de casarse. Ocurrió una tarde, durante la travesía del Quaker City, cuando Charles Langdon, joven compañero de viaje, le mostró a Mark una miniatura de su hermana Olivia. Era una joven muy hermosa, de facciones delicadas y cabellos negros. Mark advirtió que le era imposible olvidarla.

    En el mes de diciembre siguiente, de visita en Nueva York, se topó otra vez con Langdon y, por invitación de éste, fue a saludar a sus padres y a su hermana, que estaban pasando las fiestas navideñas en la ciudad.


    "ESTO sucedió hace ya 40 años; desde aquel día hasta hoy la hermana de mi amigo no ha dejado de estar presente en mis pensamientos y en mi corazón", escribió.*2


    POR TENER que viajar a California, a donde Mark fue a dar una serie de conferencias y donde escribió la mayor parte de The Innocents Abroad, le fue imposible verse otra vez con Livy antes del verano siguiente. Entonces se apresuró a recuperar el tiempo perdido. James Redpath, entonces el más conocido agente de conferenciantes, había contratado a Mark Twain para cumplir un largo programa de conferencias en la región oriental del país, y Mark arregló su itinerario de manera que pudiera visitar a menudo la casa de los Langdon en Elmira (Nueva York). Pero cuando comprendieron que el escritor cortejaba a su hija, los Langdon se sintieron indecisos, y Livy misma titubeaba en dar el sí a su pretendiente.*11


    "EN UNA conversación privada", escribe Mark Twain, "el señor Langdon me señaló detalles que yo ya había observado: que era yo casi un desconocido; que procedía del extremo opuesto del continente; y que sólo la gente de allá podría darme una recomendación, si la merecía. Así que me pidió cartas de referencias."

    "A su tiempo se recibió la respuesta. El señor Langdon me mandó llamar y ambos celebramos una segunda entrevista. Yo le había dado el nombre de seis personas distinguidas, entre ellas dos eclesiásticos. Los resultados no parecían ser muy prometedores. Todos aquellos señores se mostraban tajantemente francos. No sólo hablaban de mí en términos reprobatorios, sino que lo hacían con un entusiasmo a decir verdad innecesario.

    "Terminada la lectura de aquellas cartas, siguió una pausa prolongada. No se me ocurría agregar nada, y el señor Langdon parecía encontrarse en la misma situación. Por fin levantó la noble cabeza, fijó en mí su limpia y sincera mirada y me preguntó:

    —¿Qué clase de gente es esa? ¿Es que no cuenta usted con un solo amigo en el mundo?
    "—No, por lo visto —repuse."

    "Y en seguida él declaró:"

    "—Pues bien, yo seré su amigo. Llévese a la joven. Creo conocerlo a usted mejor que esos señores".*2


    EL HUMORISMO era en Mark su forma natural de expresión, aun en cuestiones de amor. Jamás se cansaba de discurrir complicadas trampas en que hacer caer a Livy, sólo por el gusto de ver que en ella la preocupación cedía a la sorpresa, seguida pronto por la risa incontenible y la exclamación: "¡Oh, Juventud!" (el inspirado mote que Livy daba siempre a su entusiasta esposo).*11


    EN LA finca de los Langdon había un invernadero lleno de gran variedad de flores, que se distribuían generosamente entre los amigos en las ocasiones solemnes. Al escribir a un amigo suyo, Mark se refirió al vivero diciendo:

    "Otra vez he herido la susceptibilidad de Livy. A mediados de invierno, estando yo aquí, el invernadero fue muy solicitado durante uno o dos días; quiero decir que falleció un número inusitado de personas, y sus familiares vinieron en busca de rosas y otras flores para adornar los féretros; al término de la semana apenas habrá quedado una docena de flores. Hice varias bromas acerca de ello, lo que horrorizó a Livy."

    "Pero hace un rato llegué a casa con estudiado aire de tristeza. Livy cayó en la trampa y, en un acceso de inquieta solicitud, me preguntó qué tenía, a lo que le contesté: Acabo de estar en el invernadero. Hay una enorme cantidad de flores... ¡y no tenemos hoy ni un solo cadáver!"*12


    EL 2 de febrero de 1870 Sam puso en el dedo de Livy un grueso y modesto anillo de oro. Ambos fueron declarados marido y mujer y con esto dio comienzo una vida conyugal que daría a la pareja 34 años de felicidad.*7


    La casa de los Clemens en Hartford, conocida como "la broma de Mark Twain". Foto: Mark Twain Memorial, en Hartford (Connecticut).


    LUCES Y SOMBRAS


    TRES semanas después de la boda, Livy escribía a su hermana: "Sue, formamos una pareja tan dichosa como no tienes idea. Para nosotros los días parecen estar hechos de brillante luz de sol, sin que haya en ellos la más leve sombra".*1


    Y MARK, en carta a un amigo suyo de las minas de Nevada, le aseguraba: "Si todos los días de nuestra vida matrimonial van a ser tan felices como estos últimos lo han sido para mí, he malgastado tonta y deliberadamente 30 años de mi vida. Si pudiera comenzar de nuevo, me casaría en mi primera infancia, en vez de perder tiempo en echar dientes y romper cacharros".*14


    ESCRIBIENDO al señor y a la señora Langdon acerca de las cualidades de su hija, Mark les decía:

    "Livy se desempeña cada día mejor en sus labores domésticas, y en verdad a veces me deja asombrado por su habilidad en faenas que uno supondría totalmente desconocidas para ella... Esta mañana precisamente preparó una caballa salteada, con cerdo y ostras, y les aseguro que fue un plato como para despertar en cualquiera una gran benevolencia. Se lo dimos intacto a los pobres".

    A lo cual, Livy, que leía por encima del hombro de su marido, añadió una posdata: "No es cierto".*7


    EL MATRIMONIÓ se estableció en Búfalo (Nueva York), pues Sam había comprado unas acciones del diario local Express. Por entonces comenzó a escribir una sección mensual para una revista neoyorquina. Los directores le permitían decir lo que le viniera en gana, y el humorista les envió algunos de sus primeros ensayos más graciosos. La moda femenina era uno de sus temas predilectos. Por ejemplo:

    "En la recepción en casa del general G , la otra noche, la dama más elegante era la señora G. C. Lucía un traje de seda de color de rosa, liso por delante aunque no poco vistoso... , en lo que a la cola se refiere, la cual medía de dos a tres metros de largo, según dicen. Arrastraba por el suelo todavía un rato después de pasar la señora, quien llevaba los cabellos rizados a manera de enmarañado chaparral, por delante de las orejas, mientras que a la popa los llevaba atados, estrechamente apretados y reunidos en una trenza parecida a la cola de un potrillo, vueltos bruscamente hacia arriba, además, e ingeniosamente sostenidos en lo alto de la cabeza por una cinta de terciopelo rojo, cuyo extremo delantero iba prendido con una horquilla. Su aparejo superior tenía aspecto pulcro y atractivo. Al llegar, la señora mostraba un cutis bellísimo, pero poco a poco se le fue decolorando inexplicablemente. Sin embargo el matiz no desapareció del todo, pues más tarde descubrí que en su mayor parte se me había quedado en el hombro".*15


    MAS AQUEL sereno período de felicidad que Mark y Livy gozaron en los comienzos de su matrimonio fue demasiado breve. Jervis Langdon murió de cáncer en agosto, seis meses después de haber casado a su hija. Livy se sintió profundamente abatida, y durante algún tiempo Mark creyó que jamás volvería a sonreír.

    En noviembre vino al mundo, antes de tiempo, el primer hijo de Livy, un varón a quien bautizaron con el nombre de Langdon. Luego siguieron largas semanas de angustia. Livy estuvo gravemente enferma y el niño, muy débil, necesitaba constantes cuidados.*1


    LA VIDA en Búfalo se había tornado penosa, y, en 1871, Mark y Livy pusieron en venta su casa. Mientras decidían dónde establecer su nueva residencia, pasaron varios meses en la granja Quarry, casa de la hermana de Livy en Elmira. Allí se recuperó la madre, y el niño dio al fin señales de mejoría; Mark pudo reanudar la redacción de Roughing It con parte de su entusiasmo de antaño.*11


    EL 19 de marzo de 1872, unas semanas después de regresar Clemens de una ausencia de cuatro meses, durante los cuales dio conferencias, nació el segundo vástago de Livy, esta vez una niña, Olivia Susan: la vivaz, imaginativa, apasionada Susy, a quien adoraría su padre.*7


    PERO,al parecer, en la vida de los Clemens a los días luminosos debían suceder invariablemente días sombríos. En el junio que siguió al nacimiento de Susy, el enfermizo Langdon moría de difteria a los 19 meses de edad. Livy, que no se consolaba aún de la pérdida de su padre, quedó postrada de dolor. En una carta a su hermana le decía: "A menudo presiento que mi camino estará sembrado de tumbas".*1


    LOS CUIDADOS que reclamaba un inquieto recién nacido contribuyeron mucho a aliviar la depresión que pasaba Livy. Mark Twain pudo partir tranquilo en viaje a Inglaterra hacia fines de agosto. Echaba mucho de menos a su esposa, como siempre que se separaban, y le escribió desde el barco:

    "Imagíname, amor mío, en lo alto de la popa del vapor, vuelto hacia el oeste, con las manos delante de la boca a modo de trompeta para gritar por encima del inútil batir de las olas: ¡TE AMO, LIVY ADORADA!"*7


    EL OBJETO de aquel viaje era tratar la cuestión de los derechos de autor con los hermanos Routledge, editores ingleses de Mark Twain. Al llegar éste a Londres, fue a visitar a los hermanos. Se disponían a almorzar y lo invitaron a acompañarlos.

    Los Routledge nunca habían oído hablar al escritor; en realidad, jamás habían hablado con alguien que ni remotamente se le pareciera. El almuerzo se prolongó hasta la hora de la cena, y luego asistieron todos a una reunión literaria en el Club Savage.

    A partir de esa noche se habría dicho que todos los londinenses estuviesen empeñados en agasajar al visitante. Sin la presencia de Mark Twain no había comida, recepción ni asamblea que se considerase completa. Fue la sensación de la temporada social. Desde entonces, cuando algún norteamericano de visita en Inglaterra se refería a personajes como Seward, Webster, Lowell y Holmes al hablar de los grandes estadistas y escritores estadounidenses, los ingleses comentaban: "No nos ocupemos de esos señores. Hombres como ellos, nosotros los producimos por docena. Cuéntenos usted de Lincoln y de Mark Twain. Ellos sí nos interesan, porque no tenemos equivalentes". Y era cierto: no era posible igualarlos; ambos eran singularísimos.*1


    EN PARTE VAPOR FLUVIAL, EN PARTE RELOJ DE CUCLILLO


    CLARA, la segunda hija de los Clemens, nació el 8 de junio de 1874. Fue necesario contratar los servicios de una nodriza, personaje que fascinó a Mark, quien escribiría:

    "Nunca ha habido nodriza como aquella. Medía, sin zapatos, seis pies de altura; era de porte majestuoso y llevaba la cabeza muy alta, como una emperatriz. En cuanto a su capacidad profesional, la vaca nada valía comparada con ella, y a su lado ni una bomba de agua habría tenido razón para alardear. Era fuerte como el acero, tenía el apetito de un cocodrilo y la digestión de un minero del cuarzo. Ajena a la regla inflexible de que una nodriza sólo debe comer cosas delicadas, ella devoraba lo que fuese y cuanto estuviera al alcance de su mano, llenándose de verdaderas paletadas de diabólicas mezclas de carne de cerdo, tarta de limón, col hervida, helado, manzanas verdes; mondongo en escabeche, nabos crudos, todo lo cual rociaba con ríos de café, té, coñac y whisky. Además de enormes cantidades de bebidas alcohólicas, en nuestra casa ingirió 256 pintas de cerveza en el curso de un mes. Fumaba, por añadidura: pipa, cigarros, cigarrillos; aullaba como un piel roja y juraba como un demonio; y luego, repleta con cuanto he descrito, subía a la planta alta y regalaba a la niña con un banquete que uno supondría capaz de matarla a 30 yardas de distancia, pero que la mantenía feliz, gorda, satisfecha y achispada".*16


    DURANTE ese mismo verano se desbordaron de nuevo las fuentes del vasto piélago de Mark Twain (su metáfora predilecta para referirse al despertar de su memoria) y se puso a escribir Las aventuras de Tom Sawyer.

    Los Clemens habían adquirido un terreno en Nook Farm, placentera región de Hartford (Connecticut), y allí emprendieron la construcción de una casa. Estaba todavía inconclusa y atestada de obreros cuando, en septiembre, la familia se instaló en el segundo piso. Cierto periodista comentó: "Es una de las construcciones más extrañas que jamás se hayan diseñado para servir de habitación". A los deslumbrados ojos del curioso presentaba tres torreones (el más elevado, de forma octogonal, medía 50 pies de altura) y tenía cinco balcones, una galería inmensa, una portada primorosa y un bosque de chimeneas. Era, en parte, un vapor de ruedas; en parte, una fortaleza medieval; en parte también, un reloj de cuclillo.

    En la casa, de tres pisos, había 19 grandes habitaciones, cinco baños (provistos de un sistema de cañerías interiores, cosa que entonces era una novedad). En el comedor se veía una ventana abierta encima del hogar, cuyo tiro se desviaba para seguir a ambos lados de aquélla. A Samuel Clemens le encantaba contemplar al mismo tiempo la nieve y el fuego.*17


    KATY LEARY, que sirvió a los Clemens durante 30 años, decía refiriéndose a la casa: "Era verdaderamente notable. Nunca había estado yo antes en una casa como esa. Cuando entré allí la primera vez noté que la cocina estaba en la parte delantera, lo que me pareció un poco raro. Pero el señor Clemens solía decir que habían puesto al frente la cocina para que los criados pudieran ver pasar los circos y los desfiles sin tener que salir corriendo al jardín frontal".*18


    CLEMENS permaneció en Hartford durante la primavera y el estío de 1875, y en julio ya había terminado Tom Sawyer. Quiso entonces que William Dean Howells, director de la revista Atlantic Monthly, leyera su manuscrito y que le "señalara los defectos más notables".

    "Es sin duda la mejor novela para muchachos que he leído", declaró Howells. "Será un triunfo extraordinario".*17


    Twain, Livy y sus hijas en Hartford. "Somos una familia muy feliz. La integramos mi padre, mi madre, Jean, Clara y yo. Estoy escribiendo de mi padre, y no se me dificultará hacerlo, ya que es un personaje sorprendente". Foto: Documentos de Mark Twain, Biblioteca Bancroft de la Universidad de California, en Berkeley..


    TRAVESURAS Y NIÑERÍAS


    UNO DE los mayores goces de que disfrutaba Mark Twain era la compañía de sus hijas Susy y Clara, y también, posteriormente, de Jean, que nació en 1880,

    "Quería mucho a todas las niñas", contaría luego Katy Leary, "y ellas lo adoraban".

    "—Papá —le decían—, esta noche tendrás que hacer esto o aquello."
    "—Muy bien —asentía él—. Jugaremos a cabalgar, o a lo que queráis."

    "Se ponía de rodillas y las niñas se le encaramaban en la espalda y le tiraban del pelo como de riendas; con fuerza, por añadidura. A veces les cantaba, ¡y en verdad que daba gusto oírlo! Cantaba espirituales (himnos religiosos de los negros) que escenificaba no sólo para regalo de las niñas, sino también de los mayores. Y en ocasiones tocaba algo al piano... o al menos, lo intentaba".*18


    SUSY, en la biografía de su padre, que compuso cuando tenía 13 años de edad, dice: "(Papá) narra unos cuentos deliciosos. Clara y yo solíamos sentarnos en los brazos de su sillón para oírlo relatar las historias que inventaba acerca de las figuras que había en las paredes".

    Twain mismo completa el relato:

    "Adosados a una pared de la biblioteca de nuestra casa en Hartford, a ambos lados de la chimenea, se alzaban varios estantes. En esos estantes, así como sobre la chimenea, había algunos objetos de adorno. En un extremo colgaba un cuadro al óleo que representaba la cabeza de un gato; en el opuesto, otro que representaba la cabeza de una muchacha de nombre Emmeline. Entre un cuadro y otro había 12 o 15 figuritas. De vez en cuando las niñas me pedían que improvisara un cuento, en el que tenía yo que introducir los cuadros y las figuras. En todos los casos debía comenzar mi narración con el gato y acabarla con Emmeline. Jamás me permitían el respiro que el cambiar un extremo por otro me habría proporcionado. Con el tiempo, los cuadros y las figuritas dieron muestras de desgaste, sin duda por haber tenido tantas y tan violentas aventuras"*19


    "(LA FAMILIA) pasaba por una época deliciosa y feliz", contaba Katy Leary. "Me parecía perfecta. Era aquel un hogar como el que uno habría deseado formar para sí; un hogar de ensueño; algo de lo que uno habría gozado más que de cualquier otra cosa en el mundo. Allí reinaban siempre el alborozo y la alegría, especialmente cuando el señor Clemens permanecía en casa".

    "El señor solía armar escándalo cuando se trataba de su ropa, sin embargo. Si en su cajón encontraba una camisa a la que le faltara un botón, sacaba todas las demás y las arrojaba por la ventana".*18


    EN 1876, en la granja Quarry, Mark Twain empezó a escribir Las aventuras de Huckleberry Finn. No terminó esta obra hasta 1883, y se publicó en 1885. Salvo contadas excepciones, los críticos se mostraron hostiles. La biblioteca pública de Concord (Massachusetts) quitó de sus estantes Huck Finn por ser un mal ejemplo para la niñez.*11


    POCO DESPUÉS una biblioteca pública de Brooklyn (Nueva York) descartó Tom Sawyer y Huckleberry Finn de su departamento juvenil. Un iracundo bibliotecario que objetó aquel proceder, escribió a Mark Twain para expresarle su opinión.

    Mark Twain le contestó: "Estimado señor: Me preocupa mucho lo que me dice usted. Escribí Tom Sawyer y Huckleberry Finn exclusivamente para los adultos, y siempre me aflige saber que su lectura se ha permitido a niños y niñas. La mente corrompida en la juventud ya no podrá regenerarse jamás. Lo sé por experiencia propia, y hasta la fecha guardo un rencor implacable contra los infieles guías de mi niñez, que no sólo me permitieron leer antes de que cumpliera los 15 años de edad la Biblia sin expurgar, sino que me obligaron. Nadie puede hacer tal cosa y volver a respirar un soplo de aire puro".

    "Quisiera, muy sinceramente, poder decir una o dos palabras atenuantes en defensa del carácter de Huck Finn, pero, en mi opinión, éste no es mejor que el de Salomón, David y el resto de la bíblica hermandad".*1


    BUENAS NOCHES, AMOR MÍO


    EN EL año de 1884 Mark Twain llegó a ser su propio editor al establecer la empresa Webster Publishing Co. El primer libro de la editorial fue Hucklebeny Finn; el segundo, las Memorias del general Ulysses Grant. Ambas publicaciones tuvieron en orme éxito, pero las siguientes no corrieron igual suerte. Por añadidura, Mark Twain sacaba dinero de la compañía continuamente para financiar otras empresas suyas. Para 1891 había gastado tanto que la familia resolvió marcharse a vivir en el extranjero, para economizar.

    Ya en Europa viajaron mucho y en ocasiones pasaron varios meses en diferentes ciudades: Berlín, Lausana, París, Florencia. Pero la época era de zozobra.


    ENTRE junio de 1892 (cuando Mark Twain volvió solo a los Estados Unidos, donde permaneció un mes y mayo de 1894, en que regresó arruinado a Europa, Clemens atravesó el Atlántico ocho veces y estuvo separado de Livy cerca de un año. De su aislamiento en Europa lo arrancó la difícil situación de su empresa editorial, que estaba al borde de la quiebra.*17


    AL OCURRIR el derrumbe de la bolsa en 1893, el país cayó en una de las peores depresiones económicas de su historia, lo cual vino a empeorar aun más la situación de la industria editorial. Poco tiempo después, una noche de septiembre, en el Hotel Murray Hill, de Nueva York, se registró uno de los incidentes más venturosos en la vida de Clemens: lo presentaron con Henry Rogers, socio de John Rockefeller en la Standard Oil Co. y devoto lector de las obras de Mark Twain.

    Se habló entonces de que era necesario revisar las finanzas del escritor. En ese momento terminaron sus reveses de fortuna, pues aunque Clemens habría de perder temporalmente casi todo cuanto tenía, en lo futuro sus negocios, gracias a la intervención de Rogers, le aportarían una estable prosperidad.*20


    CUANDO la empresa editorial fracasó, Twain se encaró a una doble disyuntiva. Escribió entonces:

    "Algunos negociantes amigos míos me decían:"

    "—Los negocios son negocios; algo muy aparte del sentimentalismo... Y en este caso se trata de negocios. Ponga usted su activo en manos de los acreedores y que ellos se den por liquidados con eso. Hay acreedores que se conforman con menos del 33 por ciento."

    "Mi esposa me aconsejó:"

    "—¡De ninguna manera! Tendrás que pagar hasta el último centavo de lo que debes."

    "El señor Rogers estuvo de acuerdo con mi esposa. Fue el único que vio la situación con claridad y se dio cuenta de que era diferente de otras situaciones aparentemente semejantes. He aquí, en resumen, lo que me dijo:"

    "—El mundo de los negocios tiene sus leyes y costumbres, que no carecen de justificación; pero la vida de un hombre de letras se cifra en su reputación; un escritor puede permitirse ser pobre, pero no puede adolecer de una mala fama. Tendrá usted que ganar lo necesario para liquidar el ciento por ciento de sus deudas".*19


    A PESAR de los afanes y tropiezos de los años que mediaron entre 1891 y 1894, Mark Twain escribió una serie de crónicas de viaje para el diario The Sun, de Nueva York, buen número de cuentos y ensayos humorísticos, y cuatro libros.

    Pero era evidente que con sólo escribir no se sacudiría jamás la carga de sus deudas; Clemens recurrió a un viejo expediente: la tribuna del conferenciante.

    Mark habría podido permanecer en los Estados Unidos y Canadá, y haber ganado mucho dinero. Sin embargo, ya se acercaba a los 60 años de edad; aparte de esto, la tribuna le atemorizaba más que nunca. Pensaba hacer un viaje alrededor del mundo, confiando en que le daría material para un nuevo libro de viajes en el que trataría de pueblos y lugares sobre los que no hubiera escrito con anterioridad. Un año pasado en ello, seguido por una obra nueva, debería aportarle lo suficiente para cumplir con todos sus compromisos.*11


    EN MAYO de 1895 los Clemens desembarcaron en Nueva York, procedentes de Southampton (Inglaterra), y el 14 de julio Mark partió en compañía de Livy y Clara para Cleveland (Ohio), primera de las 100 ciudades que visitarían. Atravesando el continente llegaron a Vancouver (Canadá), donde embarcaron para hacer el viaje traspacífico y a continuación recorrer el resto del mundo.

    La gira fue un triunfo completo para Clemens, y al cabo de pocos años todos sus acreedores recibieron hasta el último centavo que se les adeudaba.

    El matrimonio regresó a Inglaterra el 31 de julio de 1896.


    "UNA SEMANA después", escribiría Mark Twain, "cuando Susy y Jean debían volver de los Estados Unidos, en vez de verlas llegar recibimos una carta. En ésta nos decían que Susy se hallaba ligeramente indispuesta, aunque no era nada serio. Pero nos preocupamos y cablegrafiamos pidiendo noticias más detalladas. No recibimos contestación en todo el día, pero supimos que al día siguiente iba a zarpar un barco de Southampton. Clara y su madre comenzaron a hacer el equipaje para estar preparadas en caso de malas noticias. Por fin llegó un cablegrama diciéndonos que la curación de Susy era segura, aunque lenta. Esto fue para mí de gran alivio, pero no para mi esposa. Livy y Clara se embarcaron en el vapor y zarparon para los Estados Unidos. Yo me quedé."

    "Eso ocurrió el 15 de agosto de 1896. Tres días después, cuando mi esposa y Clara iban a la mitad del viaje trasatlántico, y estando yo en el comedor de casa dejando vagar mis pensamientos, me pusieron en las manos un cablegrama que decía: Hoy Susy pasó apaciblemente a mejor vida."

    "Tenía mi hija 24 años y cinco meses. El día 23 su madre y sus hermanas acompañaron a su última morada a quien había sido para nosotros objeto de adoración".*2


    A Twain le fascinaba usar sus vestiduras de Oxford. "El hábito hace al monje. La gente desnuda tiene poca o ninguna influencia en la sociedad".Foto: Mark Twain Memorial, en Hartford (Connecticut).

    VUELTA AL TERRUÑO


    POR INVITACIÓN de la Universidad de Misurí, que deseaba honrarlo con el título de doctor en leyes durante las ceremonias de graduación de 1902, Mark Twain regresó a su natal Misurí por última vez. Al llegar primeramente a San Luis, le dieron la bienvenida a bordo de la nave portuaria del municipio, que llevaba su nombre, y el escritor tomó el timón para demostrar que no era poco lo que aún recordaba de navegación fluvial. Cuando el encargado de la sonda anunció a voces la profundidad de las aguas, el famoso piloto entonó la réplica: "Mark Twain... Buen fondo y agua segura para cualquiera. No podría mejorarse sin un poco de whisky".*14


    AQUEL verano, en el puerto de York, en el Estado de Maine, el desesperado Clemens veía a su esposa caer en cama víctima de la que sería su última enfermedad. Livy pasaba gran parte de la noche sentada en la cama para poder respirar. Decían los médicos que su trastorno se debía a una cardiopatía y a postración nerviosa.

    Durante el otoño y el invierno los médicos aislaron a la enferma en su habitación y a Clemens le prohibieron visitarla; el día de febrero en que Sam y Livy cumplieron 33 años de casados, a no pudo estar con ella más de cinco minutos. Se comunicaba con su esposa por escrito, en notas joviales, afectuosas, algunas de las cuales estaban en clave privada: "Sozodont y Sozodont y sales de amoniaco sincrónicamente pax vobiscum. S.L.C." Con lo que Sam le decía que la seguía amando apasionadamente.

    Los médicos recomendaron a Livy que pasara el invierno en Florencia, y los Clemens zarparon de Nueva York en octubre de 1903. Mas ya en mayo Livy se había dado por vencida. Tras una corta remisión, durante la cual se mostró de pronto vivaz y juvenil como en otros tiempos, Clemens observó en su mirada "esa expresión patética que denuncia el secreto de una esperanza frustrada". Livy murió la noche del 5 de junio, incorporada en la cama, con el tubo de oxígeno en la boca. Su muerte no afectó a Sam con la fuerza del rayo, como la muerte de Susy, sino como algo inevitable y como el preludio de la suya propia. Contemplando a su esposa por última vez, revivió en su memoria el rostro de aquella miniatura de marfil que Charles Langdon le había mostrado.*17


    "LIVY ERA mi vida misma, y ha partido; era toda mi fortuna; ahora soy un mendigo".*2


    CERCA de 200 personalidades del mundo literario se reunieron en el restaurante Delmonico's, en Nueva York, en honor de Mark Twain, para celebrar su septuagésimo natalicio. Mark pronunció entonces este discurso:

    "He llegado a los 70 años de edad como es costumbre: observando estrictamente un plan de vida que sería mortal para otro cualquiera. Me he fijado la regla de no irme a la cama hasta que no quede nadie con quien charlar; y he respetado fielmente la regla de no levantarme mientras no me he visto obligado a hacerlo. De ello ha resultado una invariable regularidad en la irregularidad."

    "En lo que a régimen alimentario se refiere, me he mostrado inflexible en la norma de comer a menudo platos que no me sentaban bien, para ver si vencían esos platos o yo. Hasta hace poco, siempre pude más que ellos. Pero la primavera pasada renuncié al pastel de picadillo después de medianoche, que había considerado inocuo."

    "He observado siempre la regla de no fumar más de un cigarro a la vez. Para dar ejemplo a los demás (y no es que me guste la moderación), me he abstenido de fumar mientras duermo; pero no me he privado nunca de este placer en estado de vigilia. En cuanto a beber, no he seguido ninguna norma. Cuando los demás beben, gustosamente los secundo. Nunca he practicado ningún ejercicio corporal, salvo los del sueño y el descanso, y no pienso practicar jamás ningún otro. El ejercicio corporal es repugnante".*21


    EL 7 de diciembre de 1906 Clemens se trasladó a Washington a prestar testimonio ante una comisión del Congreso que estudiaba la cuestión de los derechos de autor. Iba vestido de pies a cabeza con ropa de sarga blanca, y, con su gran melena de cabellos blancos, destacaba en la penumbra del salón de la comisión como un rayo de sol. "Nada habría podido ser más impresionante", contaba Howells. "Fue un espléndido efecto".

    A partir de ese invierno Clemens dio en vestir traje blanco cada vez con mayor frecuencia. Para empezar, le había encargado a su sastre que le hiciera seis; en primavera ya los llevaba constantemente y en todas las ocasiones. Tenía un traje de etiqueta de fino paño blanco, de largos faldones que le daba el pálido aspecto de un fantasma. Era "sencillamente sensacional", les contó a sus hijas Clara y Jean; "un traje hermosísimo y conspicuo".*17


    LA UNIVERSIDAD inglesa de Oxford anunció en la primavera de 1907 que otorgaría a Mark Twain el doctorado honoris causa. Desde hacía dos años Mark repetía que para él se habían acabado los viajes, pero ¿un doctorado de Oxford? "Por recibir semejante galardón iría yo muy lejos, y en cualquier momento", confiesa Mark Twain en su autobiografía.*14


    HACIA el final de su visita a Oxford, Mark Twain pronunció un discurso de despedida a Inglaterra que remató con esta anécdota:

    "Había una vez un jactancioso capitancito de una balandra de las de cabotaje dedicada a transportar orejones de manzana y trastos de cocina. El capitán se desvivía por ponerse al habla con cuanto barco avistaba. Cierto día pasó un majestuoso navío de los que comercian con la India, cuyo espléndido velamen llegaba hasta el cielo y en cuyos palos y cubiertas se apiñaba una muchedumbre de marineros; llenaba su casco un abundante cargamento de finas especias, que impregnaban la brisa con exquisitos y misteriosos aromas de Oriente. ¡Qué noble espectáculo! Por supuesto, el capitancito apareció entre las jarcias y, con voz chillona, se puso así al habla:"

    "—¡Ah del barco! ¿Qué navío es ese? ¿De dónde procede y adónde se dirige?"

    "Una voz grave le contestó:"

    "—El Begum, de Bengala, con 142 días de navegar desde su partida de Cantón... ¡y ya en viaje de regreso! Y ese ¿qué barco es?"

    "Pues bien, aquello dejó por los suelos la vanidad del pobre marinero, que gritó de nuevo, esta vez con gran humildad:"

    "—Nada más la Mary Ann, a 14 horas de su partida de Boston, rumbo a la punta Kittery... ¡y con un cargamento insignificante!"

    "¡Ah! ¡Con cuánta elocuencia expresó ese nada más la magnitud de su humildad!"

    "Y tal es mi caso precisamente. Durante una hora de las 24 del día, hago pausa en la quietud de la noche para meditar, mientras resuena en mis oídos el eco de la bienvenida que me ha dado Inglaterra, y me siento entonces lleno de humildad. Durante ese breve lapso, soy nada más la Mary Ann, con 14 horas de navegación y cargada de legumbres y cacharros. Pero durante las 23 horas restantes, mi vano engreimiento navega soberbio sobre las blancas crestas de vuestra aprobación, y entonces me siento la augusta nave de Oriente que surcara el mar océano con su hinchado velamen, cargada con las frases más generosas que creo se hayan otorgado aquí a un extranjero; y los 26 venturosos días que he pasado en este suelo de la madre patria me parecen entonces multiplicados por seis, y me veo convertido en el Begum, a 142 días de navegación desde Cantón... ¡y ya de regreso!"*22


    LA ÚLTIMA tragedia que Mark Twain sufrió en su vida ocurrió el 24 de diciembre de 1909, al morir su hija Jean, a los 29 años de edad. Más tarde escribiría Mark: "Perdí a Susy hace 13 años; hace cinco y medio perdí a su madre, ¡su incomparable madre!; Clara se ha ido a vivir a Europa; y ahora pierdo a Jean. ¡Cuán pobre soy, tras haber sido tan rico!"*2


    CUATRO meses después Clara y su marido tuvieron que volver de Europa. Mark Twain agonizaba. Clara acudió a su lado el 17 de abril de 1910. El día 19 su padre la llamó para pedirle que le cantara tres tonadillas escocesas que siempre le habían deleitado. Y dice Clara:

    "El jueves 21 de abril, por la mañana, mi padre despertó con muestras de gran vigor y claridad mental, pero poco dispuesto a conversar. Al poco tiempo se durmió. Estaba yo sentada a su cabecera cuando abrió repentinamente los ojos, me tomó la mano y me miró a la cara fijamente. Con voz débil murmuró: Adiós hija mía. Si nos encontramos..."

    "Después cayó en un letargo profundo. Mientras el Sol desaparecía en el horizonte, el gran corazón de Mark Twain se fundió en ese estado sin habla, majestuoso y sereno que él había anhelado con tanto fervor. Una paz sonriente le iluminaba el rostro. Y una vez más el cometa de Halley fulguraba en el firmamento, como cuando él nació."

    "No habríamos hecho sino obedecer a un impulso natural, si nos hubiésemos encerrado con nuestra pena y llorado en la intimidad a nuestro ser querido, pero no podíamos ser indiferentes al general deseo de que se velara el cadáver del idolatrado Mark Twain donde pudiera verlo la multitud de sus fervientes admiradores de la Ciudad de Nueva York. Y así fue. Vestido de blanco, Sam Clemens estuvo en su ataúd, en la iglesia Brick, y millares de personas acudieron a mirar con reverencia por última vez aquel noble rostro. El ambiente se hallaba cargado de la grandeza de un profundo y conmovido homenaje. Después lo trasladamos a Elmira, y allí procedimos a sepultarlo al lado de la mujer a quien tanto había amado".*13



    FUENTES


    1. Mark Twain, por Albert Bigelow Paine.*
    2. The Autobiography of Mark Twain, de Charles Neider, editor, © 1959 por Charles Neider.
    3. Sant Clemens of Hannibal, de Dixon Wecter, © 1952 por Elizabeth Farrar Wecter Pike.
    4. Mark Twain's Hannibal, Walter Blair, editor.*
    5. Young Sam Clemens, de Cyril Clemens, © 1942 por Cyril Clemens.
    6. Life on the Mississippi, de Mark Twain.*
    7. The Adventures of Mark Twain, de Jerry Allen, © 1954 por Jerry Allen, reimpreso con permiso de McIntosh & Otis, Inc.
    8. Roughing It, de Mark Twain.*
    9. Mark Twain of the Enterprise, de Henry Nash Smith & Frederick Anderson.*
    10. Mark Twain, de Archibald Henderson, © 1912 por Frederick Stokes Co.
    11. Mark Twain, Man and Legend, de Delancey Ferguson, © 1971 por Marion Ferguson.
    12. Carl Van Doren, en Dictionary of American Biography, editado por Allen Johnson & Dumas Malone, © 1928 por American Council of Learned Societies.
    13. My Father Mark Twain, de Clara Clemens.*
    14. Mark Twain Himself, Milton Meltzer, editor, © 1960 por Milton Meltzer.
    15. The Complete Humorous Sketches and Tales of Mark Twain, Charles Neider, editor.*
    16. Susy and Mark Twain, publicada, preparada y © 1965 por Edith Colgate Salshury.
    17. Mr. Clemens and Mark Twain, de Justin Kaplan, © 1966 por Justin Kaplan.
    18. A Lifetime With Mark Twain: The Memories of Katy Leary, de Mary Lawton, © 1925 por Mary Lawton.
    19. Mark Twain's Autobiography, Albert Bigelow Paine, editor.*
    20. Mark Twain Handbook, de E. Hudson Long, © 1957 por Hendricks House.
    21. Francis Wilson Himself, de Francis Wilson.
    22. Mark Twain's Speeches.


    * Detalles con asterisco, sin número a la derecha, de las obras de Mark Twain publicadas por Harper & Row, Publishers, Inc., y reproducidas con su permiso.
    **En el original: M-a-r-k Twain!... M-a-r-k Twain!... ("¡Dos brazas!") El futuro escritor adoptaría este grito como su seudónimo. (N. de la R.)