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    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:
    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
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    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
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    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
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    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Si cambias en la publicación no afecta a la página de INICIO, y viceversa.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    EL DUENDE VERDE MUSGOSO (Anónimo)

    Publicado el domingo, enero 31, 2016
    Hace algunos años vivió un muchacho llamado Gilberto que estaba empleado en una granja. Como residía en el pueblo, todas las mañanas debía marchar al trabajo; y al atardecer regresaba a su casa.

    Su tarea laboral consistía en mantener limpios los establos, atender a los caballos, cortar el heno y almacenar el grano en los silos. El dueño de la granja le vigilaba estrechamente para que sacara el mayor provecho de su tiempo y le concedía pocos descansos. En descargo de tan exigente personaje diremos que pagaba bien, lo que conseguía que Gilberto se sintiera bastante contento, a pesar de que le hubiera gustado disponer de un mayor tiempo libre, ya que, seamos sinceros, mostraba una cierta inclinación a la pereza cuando no se le marcaba de cerca.

    El camino que separaba la granja del pueblo era de los que acostumbran a denominarse «propio de carretas». Las gentes acostumbraban a utilizarlo por ser el más lógico, a pesar de que hacía un pequeño arco. Podía elegirse otro, más bien un atajo, aunque atravesaba unas tierras cenagosas. Esto entrañaba cierto peligro, especialmente en los días lluviosos o de niebla espesa. Las gentes contaban que en aquellos terrenos moraban unas criaturas malignas y sanguinarias, de esas que prefieren los parajes húmedos, malolientes, oscuros y aislados.

    Gilberto siempre elegía el atajo de las ciénagas; pero sólo las mañanas que se le habían pegado las sábanas. Como le permitía ganar un tiempo precioso, así podía llegar a la granja a la hora convenida. Al conocer esta peligrosa costumbre, sus padres y amigos le aconsejaron que no corriese tantos riesgos, debido a que podía tropezarse con alguna experiencia bastante desagradable. Sin embargo, el muchacho desoía todo lo que no fueran sus propias ideas sobre lo que más le convenía. Se limitaba a decir bromeando:

    —Todos sois una pandilla de cobardicas y fantasiosos. Dejad a un lado esas historias cargadas de mentiras que se cuentan sobre las tierras cenagosas. Yo las he atravesado en miles de ocasiones y nunca he sufrido ningún tropiezo maligno... ¡Vaya, excepto una vez que metí un pie en un charco fangoso!

    Una mañana otoñal en la que se había quedado en la cama más de la cuenta, se lanzó a la carrera por el atajo de las ciénagas. Iba más de prisa que nunca, porque debía ganar unos veinte minutos. Avanzaba a grandes zancadas, sin perder el rumbo, cuando un ruido muy singular le obligó a pararse. Lo venía escuchando desde hacía un rato, pero al incrementarse quiso comprobar a qué obedecía. No tardó en deducir que se trataba del lamento de una bestia herida o quizá el llanto de un recién nacido.

    El ruido se estaba intensificando en la tranquilidad de la mañana; sin embargo, de pronto, dejó de oírse. Gilberto acabó por decirse que acaso hubiera sido el silbido del viento al atravesar los juncales o la llamada de algún ave desconocida. Prosiguió la carrera, hasta que el ruido volvió a producirse, en esta ocasión con mayor insistencia.

    Parecía un lamento más prolongado y lastimoso, como de alguien que estuviera sufriendo mucho. Gilberto se detuvo con el corazón sobrecogido por una combinación de pánico y de angustia. En seguida intentó averiguar de dónde surgía aquella especie de llamada.

    —Es posible que cerca haya una bestia herida, que ha sido atrapada por uno de los cepos de los furtivos, o algún niño que se ha perdido.

    Terminó creyendo que los gemidos surgían de una masa de árboles que crecía en las orillas de la ciénaga mayor. Se encaminó en esa dirección. Sin embargo, no encontró nada, aunque se cuidó de mirar en cada uno de los matorrales, así como examinó bien las raíces salientes y el ramaje caído. Cuando el ruido continuaba llegando a sus oídos, con un tono que se iba haciendo más angustioso y estremecedor.

    —¿Dónde estás? ¿Qué te sucede? ¿Puedes darme una pista para que te encuentre? —chillaba sus preguntas el joven, impaciente al no recibir ninguna respuesta.

    También buscó en otros lugares, mirando entre los juncos y la maleza, y hasta en la ciénaga, aunque sin pisarla por miedo a las arenas movedizas... Mientras tanto, los pájaros escapaban al ser sobresaltados por los gritos del joven, los lagartos correteaban temiendo ser pisados y las ranas brincaban entre las piedras.

    Pasada una media hora, Gilberto se quedó inmóvil junto a una gran charca de aguas verdosas. No sabía qué decisión tomar. Hasta que se fijó en una enorme piedra redondeada, que se hallaba medio sepultada por el limo y semioculta entre la maleza acuática. Se diría que no correspondía a aquel lugar. Se acarició la barbilla pensativo...

    Súbitamente, el gemido adquirió tonos escalofriantes, se hizo más nítido y localizable... ¡Provenía del centro de la charca! Y las palabras que lo componían se podían entender, aunque estuvieran mezcladas con sollozos y prolongados suspiros:

    —¡Ay de mí... Qué desgracia... Ay, ay, no lo soporto... Alguien... tiene que... retirar esta piedra... Ay, ay...!

    Los gemidos resultaban tan angustiosos que Gilberto se decidió a entrar en la charca, venciendo la repugnancia que siempre le causaba el fango y, sobre todo, el hedor nauseabundo que brotaba del agua al ser removida. Se le ensuciaron los pantalones hasta más arriba de las rodillas y sus pies se enredaron en algunas ramas de las plantas acuáticas. Pero superando todos estos obstáculos llegó junto a la gran piedra.

    Parecía de pedernal, tenía una forma plana y redondeada. El muchacho comprendió, sin saber cómo, que se hallaba delante de unas de esas Lastras Encantadas, sobre las cuales se juntan a bailar los duendes y las otras criaturas mágicas del bosque, especialmente en las noches de plenilunio.

    Recordó que esas piedras nunca podían ser tocadas por los seres humanos. Lo aconsejable era huir de ellas nada más contemplarlas para, luego, intentar olvidar de inmediato el sitio donde habían sido localizadas. Ir en contra de estas reglas de precaución era castigado con la peor mala suerte.

    Sin embargo, la voz no dejaba de escucharse, suplicando que la Lastra Encantada fuese levantada. Y agobiado por la sollozante demanda, el joven tomó la decisión de obedecerla.

    Sujetó la piedra con las dos manos e intentó levantarla realizando un esfuerzo sobrehumano; no obstante, los dedos se le escurrían sobre el musgo y la humedad que cubría los bordes de la piedra. Tuvo que quitarse la chaqueta roja para envolver la parte superior de la lastra. En seguida, haciendo acopio de todas sus energías, logró alzarla lentamente, hasta dejarla caer a su derecha.

    Entonces lo contempló delante de él, echado tendido bajo el agua verdusca. No era mayor que un bebé, llevaba una barba y unos pelos verdosos, tan exageradamente largos que le cubrían la totalidad del cuerpo. Ofrecía el aspecto de un anciano de cien años, con la piel arrugadísima. Además parecía estar formado de musgo.

    Dos ojillos vivarachos asomaban entre la abundante pelambrera, dejando claro que ofrecían una mirada abrasadora y maliciosa. Y el escaso cuerpo que mostraba presentaba el aspecto de la tierra recién arada: el tono pardo más intenso que se puede conseguir.

    Aquella rara y pequeña criatura se levantó con dificultad y asomó la cabeza por la superficie del agua. Se sacudió las hierbas que tenía pegadas en la cabeza y en los hombros y miró a Gilberto. Sus párpados temblaban permanentemente, acaso al ser heridos por la claridad del día que estaba amaneciendo.

    Pasados unos segundos logró incorporarse del todo y fijó en el muchacho sus ojillos penetrantes.

    —Debo reconocer que eres un chico bondadoso —comentó casi en forma de risa.

    El tono de su voz era suave y ligeramente estridente, igual que si imitara con torpeza el trino de las aves. Gilberto se hallaba tan asombrado que se quedó sin saliva, luego le fue imposible formular una sola palabra. Lo único que pudo hacer fue contemplar al singular personajillo, sin advertir que había quedado hundido en el cieno hasta las rodillas, al mismo tiempo que su chaqueta continuaba envolviendo la parte superior de la Lastra Encantada.

    —¡Relámpagos! ¡Deja de sentir pánico ante mí, chiquillo! ¡Acabas de salvarme la vida, lo que me obliga a recompensarte! —exclamó el duendecillo.

    El muchacho continuaba sin poder hablar, aunque sí pensaba de una forma muy inquieta:

    «¡Madrecita mía! ¡Me encuentro delante de un duende! ¡Debe ser el duende de las Ciénagas!»

    —¡Te equivocas! No me considero un duende. Claro que me costaría bastante explicarte lo que soy en realidad... ¡Pero estoy muy lejos de considerarme un duende de las ciénagas! —gritó el personajillo al mismo tiempo que daba un brinco para situarse en el centro de la Lastra Encantada.

    Gilberto notó que se le paralizaba hasta el interior de los huesos... ¿Qué otro ser demoníaco podía leerle el pensamiento que no fuera un duende?

    Superados unos instantes de indecisión, consiguió recuperar la seguridad al comprender que el duende, o lo que fuera, le acababa de hablar con amabilidad. También parecía dispuesto a favorecerle. Con esta idea se decidió a preguntar, sin poder evitar un cierto tartamudeo al tener la lengua un poco menos reseca:

    —¿Puedo conocer... tu nombre...?
    —Vaya... En lo que se refiere a mi nombre... Si quieres saber mi auténtico nombre —contestó la singular criatura tocándose las barbas—. Considero que será mejor que lo desconozcas... Puedes llamarme, si te apetece... Creo que es lo mejor, dame el nombre de Verde Musgoso... No me llamó así, aunque queda bien descrita mi identidad. ¿Verdad? De todas las maneras, ¿qué importancia puede tener un nombre? Sólo te interesa saber que Verde Musgoso es tu aliado, chico, el mejor que puedes encontrar.
    —Te lo agradezco, amigo Verde Musgoso —dijo Gilberto casi balbuceando.
    —Será mejor que nos centremos en la recompensa que te debo por el favor que me has hecho. Como he de marcharme de aquí lo antes posible, dime: ¿qué desearías conseguir de mí? ¿Acaso una esposa? Me resultaría sencillo traerte a la chiquilla más bonita y trabajadora de la comarca. ¿Prefieres un tesoro? Sólo debes pedírmelo, y yo te proporcionaré todo el oro que seas capaz de cargar con tus brazos... ¿Necesitas que colabore contigo en el trabajo? Te aconsejaré cómo puedes mejorarlo...

    Gilberto no cesaba de acariciarse el cogote. Terminó pensando en voz alta:

    —No sé, no sé... Has dicho una esposa... Soy demasiado joven para necesitarla... La responsabilidad de la familia me asusta... En lo que se refiere al oro... Nunca me vendría mal; pero...

    Continuó dudando al hablar. La verdad es que se hallaba muy inseguro de que el duende pudiera darle lo que le había prometido. Si se hallaba desnudo... ¿De dónde podía obtener ese tesoro?

    Sin embargo, al final tomó una decisión:

    —Prefiero tu tercera oferta. Me gusta poco trabajar... Mejor diría que me disgusta que abusen de mis fuerzas, como puedes comprender. Si me ayudaras en mis obligaciones laborales, me sentiría de lo más agradecido, hasta recordarlo toda la vida...
    —¡Deja de hablar! —le interrumpió Verde Musgoso con la velocidad del rayo—. Puedo facilitarte el trabajo más de lo que imaginas; sin embargo, como vuelvas a darme las gracias, te aseguro que dejaremos de ser amigos. Nunca lo olvides: ¡jamás me des las gracias! ¡Detesto esa palabra y sus derivadas! ¡Te prohíbo decirlas!

    El duendecillo pataleaba sobre la Lastra Encantada mientras protestaba. Pasados unos instantes, se tranquilizó un tanto y siguió:

    —Ten la seguridad de que contarás con mi colaboración. Cada vez que me necesites, sólo tendrás que llamarme de esta manera. «¡Verde Musgoso, abandona la ciénaga que te estoy llamando!». Yo llegaré a tu lado al momento.

    Nada más terminar de hablar, arrancó una flor de cardo, acaso la única reseca que había en la ciénaga, y la dio un soplido para que las semillas se esparcieran sobre la cara de Gilberto. En el momento que éste pudo abrir los ojos, al haberlos cerrado temiendo que le dejara ciego, pudo comprobar que el duende ya no se encontraba allí.

    Lo ocurrido había pasado tan velozmente, junto a su singularidad, que de no hallarse la piedra removida y la chaqueta empapada, junto a sus piernas hundidas en el cieno, el muchacho hubiese creído que acababa de sufrir una alucinación.

    Salió en seguida de la charca, cogió su chaqueta y se dirigió lo más deprisa posible hasta la granja. Como ya era muy tarde supuso que el dueño estaría enfadado...

    Sin embargo, al llegar al establo pudo comprobar que todo el trabajo había sido realizado: los caballos disponían del pienso necesario, estaban lavados y cepillados, en los pesebres se acababa de renovar la paja, los excrementos aparecían amontonados... Al comprobar todo esto, el muchacho se quedó sorprendido, hasta que se dijo que aquello correspondía a la ayuda que le estaba proporcionando el duende.

    Por este motivo se metió las manos en los bolsillos y comenzó a pasearse silbando. Le divertía observar cómo faenaban sus compañeros, a la vez que él ya lo tenía todo hecho.

    Lo mismo fue ocurriendo a lo largo de la semana. Cuando Gilberto llegaba a la granja, comprobaba que sus labores habían sido realizadas, y siempre con mayor eficacia que al efectuarlas él mismo. Y si el patrón le ordenaba otras tareas, no tenía necesidad de abandonar su asiento bajo el sol, ya que quedaban resueltas al momento con toda perfección: segar el heno, afilar las guadañas y las azadas, herrar a los caballos, cargar sacos de avena desde los silos a los corrales o coser los arneses... Cada uno de los trabajos aparecía bien realizado, sin que el muchacho tuviera necesidad de mover un solo dedo...

    Como el duende no hacía acto de presencia, parecía como si todos los trabajos los efectuaran seres invisibles que se movían con una gran velocidad. Sólo algunas mañanas o al atardecer, se diría que Verde Musgoso se encontraba por allí dando brinquitos a la manera de un saltamontes.

    Durante las primeras semanas a Gilberto la vida no pudo irle mejor. Como si llegara a la granja a pasar unas vacaciones; y encima recibía un buen salario todos los sábados. Sin embargo, lentamente, la situación se fue complicando. El trabajo que a él le correspondía quedaba resuelto, a la vez que el de los otros mozos nunca terminaba de completarse por mucho esfuerzo que desarrollaran. Y si los abrevaderos correspondientes al muchacho jamás dejaban de estar llenos, no sucedía lo mismo con los otros, ya que se vaciaban en seguida por muchos cubos que se echaran en ellos. Lo mismo sucedía en las cuadras a cargo de Gilberto, pues sus caballos se encontraban limpios y bien alimentados, lo que no ocurría en los correspondientes a los otros servidores. También la guadaña del protegido del duende no dejaba de contar con el mejor filo y el resplandor del acero bien cuidado, a la vez que se guardaba en el lugar conveniente; sin embargo, las de los demás aparecían melladas, cubiertas de óxido o abandonadas en los sitios más imprevisibles. Y algo similar se producía en todos los utensilios y faenas.

    Y como el suceso no dejaba de repetirse, los compañeros de Gilberto empezaron a murmurar entre ellos. Varios comentaban que habían visto corretear a un duende por la granja, moviéndose con la celeridad de un rayo. Y a esta presencia se fue reprochando que el trabajo de Gilberto se realizara solo, mientras que el de los otros nunca se podía completar y, lo peor, en la mayoría de los casos quedaba malogrado.

    Esto se fue trasluciendo en que al muchacho se le negara la palabra, y hasta se le rehuyera cada vez que se aproximaba a un grupo. Con el paso de los días, algunos se atrevieron a criticarle abiertamente. Hasta recurrieron al dueño para exigirle explicaciones...

    Las cosas empeoraron para Gilberto, impidiéndole vivir en paz. Terminó maldiciendo la ayuda del duende al considerarla un maleficio. Decidió volver a trabajar como antes, ya que de esta manera conseguiría que Verde Musgoso entendiese que ya no era necesario, con lo que desaparecería de la granja y le dejaría en paz.

    No obstante, desde el primer momento que pretendió barrer, la escoba se le escapó de las manos; las asas de los cubos de agua no se dejaron coger; la guadaña pareció empezar a bailar al irla a utilizar; y los capachos de grano salieron volando al intentar removerlos.

    La desesperación de Gilberto llegó a tales extremos, que volvió a quedarse inmóvil para que sus trabajos se realizaran solos. A costa de que sus compañeros le mirasen con malas caras o le dedicasen sus insultos. Finalmente, el dueño le despidió de la granja. Acaso fuera la mejor solución, porque los demás estaban dispuestos a lincharle, pues le consideraban el culpable de todo.

    Al muchacho le dolió muchísimo el despido, debido a que el salario era excelente; además, acababa de perder a unos amigos que antes de conocer al duende habían sido de lo más noble. Se notó tan dominado por la furia, que levantó los puños al aire y gritó al cielo:

    —¡Verde Musgoso, abandona la ciénaga que te estoy llamando!

    Nada más que pronunció estas palabras, advirtió que le pellizcaban una pierna por detrás. Dio un salto hacia delante asombrado y, al volverse, lo descubrió. Allí mismo se encontraba, con su pelambrera y su cuerpo de color terroso, el duendecillo de la ciénaga.

    —Amigo Verde Musgoso, quiero que desde ahora te apartes de mi camino y me dejes tranquilo. Te agradezco lo que me has ayudado; sin embargo, preferiría...
    —¡Ji, ji, ji! —rompió en carcajadas el personajillo con los ojos resplandecientes de malicia y con la risa cargada de crueldad—. ¡Me lo has «agradecido», cuando yo te advertí que nunca lo hicieras...!

    No dejaba de carcajearse de una forma enloquecida. Tanto lo hizo, que debió ponerse una mano en el costado. Hasta que con uno de sus brazos peludos señaló al muchacho, que se hallaba paralizado por el pánico.

    Verde Musgoso prosiguió:

    —Ya no te prestaré mi colaboración. ¡Tampoco permitiré que trabajes como deseas! Y eso de que me aparte de tu camino, ¡ni lo sueñes! Me encontraré a tu lado permanentemente... ¡Nunca te dejaré tranquilo por mucho que lo desees! Te diré que antes, cuando me hallaba retenido por la Lastra Encantada yo resultaba inofensivo; sin embargo, cuando tú me dejaste libre... ¡Los duendes como yo nos divertimos causando daño! ¡Y lo seguiré haciendo, porque nadie volverá a encerrarme en la ciénaga! Te has comportado como un idiota al no saber obtener el mejor provecho de tu oportunidad. ¡A partir de hoy sufrirás el destino de los imbéciles!

    Comenzó a dar brincos alrededor de Gilberto, hasta que se entregó a bailar y a dar piruetas enloquecidamente. Esto consiguió que el joven se sintiera tan desesperado que, tumbándose en el suelo, se tapó el rostro con las dos manos. Al volver a mirar, pudo advertir que el duende había desaparecido.

    Logró ponerse de pie unos minutos más tarde. Decidió regresar a su casa, intentando olvidar la mala experiencia que había sufrido con Verde Musgoso; sin embargo, le fue imposible. Todo lo que intentó realizar a partir de entonces se malogró al sentir la presencia del duende malvado: si intentaba arar, los surcos se convertían en unos gigantescos ochos de líneas quebradas; las bestias a las que pretendió alimentar rechazaron la comida, con lo que enflaquecieron; los sacos se rompieron al intentar acarrearlos; la huerta se secó cuando él la regó...

    No le quedó más remedio que resignarse a un destino tan adverso. Y ni siquiera durmió, intentando encontrar la manera de romper el maleficio que pesaba sobre él. Quizá si consiguiera llevar a Verde Musgoso a la ciénaga, donde le volvería a dejar apresado bajo la Lastra Encantada... ¡Pero esto nunca lo consiguió!

    Confiamos en que lo que acabamos de contar os sirva de ejemplo: si alguna vez encontráis una Lastra Encantada, de la cual surjan los gemidos de un bebé o de un ser parecido; ¡jamás se os ocurra ni tocarla!


    Fin