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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
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    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    ASESINATO EN MISISIPÍ

    Publicado el miércoles, septiembre 09, 2015

    Durante algún tiempo, en el verano de 1964, pareció que el Estado norteamericano de Misisipí había caído en poder del Ku Klux Klan, infame sociedad secreta formada por los militantes de la supremacía blanca. Tres jóvenes que luchaban por los derechos civiles fueron brutalmente asesinados: Michael Schwerner, Andrew Goodman y James Chaney. Los secuaces del Klan ponían su antorcha en las iglesias de negros, aterrorizaban a la gente de color y a sus simpatizantes, quemaban cruces por la noche como símbolo feroz de su oposición a la integración racial. En respuesta, el presidente Johnson puso en movimiento a la FBI, ordenándole investigar los homicidios de Schwerner, Goodman y Chaney, buscar a los culpables y acabar con la influencia del Klan en el sur.

    Hasta ahora jamás se habían relatado los episodios que se desarrollaron entre telones durante aquella operación. Al reconstruir sus detalles, el escritor Don Whitehead, obtuvo la cooperación plena de la FBI, en todos los niveles, entrevistó a veintenas de los agentes investigadores y habló extensamente con blancos y negros que vivieron aquel aciago verano de 1964 en que el terror se extendió como nefasta niebla sobre el Estado de Misisipí.


    Por Don Whitehead (Condensado del libro "Ataque sobre el terror: la FBI contra el Ku Klux Klan en Misisipí").


    MUCHOS kilómetros a la redonda llegaban hombres que convergían sobre una iglesia perdida en los pinares de las afueras de Raleigh (Misisipí). La ruta había sido marcada con claridad: a corta distancia de la ciudad habían dejado estacionado un automóvil junto a un camino de tierra, con una caja de Coca Cola en el guardabarros. Los viajeros penetraron por el camino y, siguiendo por un corredor de árboles, pasaron al lado de un pantano y llegaron a una encrucijada, donde otra caja de Coca Cola pendía de un árbol.

    Allí doblaron a la izquierda y al poco rato fueron detenidos por dos guardias armados. Mientras uno de ellos anotaba el número de las placas de cada automóvil, el otro preguntaba: "¿De qué distrito son? Denme sus números de unidad". A nadie se le pedía el nombre, pues todos pertenecían a una sociedad secreta llamada los Caballeros Blancos del Ku Klux Klan de Misisipí y cada uno tenía un número particular de identificación.

    Una vez satisfechos, los guardias indicaban al conductor que podía seguir adelante, advirtiéndole: "Dejen las pistolas en el automóvil cuando lleguen a la iglesia".

    Era el domingo 7 de junio de 1964. Pero no los habían convocado para ningún acto religioso. Afuera del templo, situado en un claro, a unos 750 metros del punto de vigilancia, los recién venidos cambiaron saludos con los amigos que ya estaban allí. Desde el aire, miembros del Klan en dos aviones ligeros vigilaban la región, comunicándose con tierra por medio de radios portátiles. Alrededor del claro se apostaron guardias, mientras seis jinetes armados patrullaban los bosques aledaños.

    A media mañana ya se habían reunido unos 300 hombres, quienes a una voz de mando entraron en la iglesia. Un tipo alto, de cabello rojizo, subió al púlpito. Era Sam Holloway Bowers, hijo, de 39 años, uno de los fundadores de los Caballeros Blancos y primer "Mago Imperial" de la secta.

    "Compañeros del Klan", dijo, "estamos aquí para discutir qué disposiciones hemos de tomar contra la invasión de Misisipí por negros y comunistas, que comenzará dentro de pocos días. Tengo una Orden Imperial Ejecutiva. Les ruego escucharme atentamente".

    Sostuvo en alto un voluminoso documento y empezó a leerlo: "Este verano el enemigo lanzará su acometida final para vencer en Misisipí. La ofensiva consistirá de dos salientes básicas. Una: manifestaciones callejeras en masa y agitación de los negros para provocar contramanifestaciones de blancos y combates en las calles, lo que resultaría en un caos civil. Dos: un decreto de las autóridades comunistas que manejan el Gobierno nacional, que declarará a este Estado en rebelión abierta y decretará la ley marcial, seguida por una intervención masiva de tropas federales..."

    Los congregados escuchaban con gran interés, sintiéndose corno una solitaria brigada de patriotas, última línea de defensa contra una alambicada conspiración.

    Bowers explicó entonces las tácticas que se emplearían para combatir la "invasión". Superficialmente el Klan apoyaría a la policía local y colaboraría con otras agencias encargadas de velar por la ley. "En cada caso, sin embargo", agregó, "debemos tener un grupo secundario, al margen de la zona principal de conflicto, armado y listo para entrar en acción de inmediato. Debe ser un cuerpo velocísimo, intensamente violento, preparado para atacar y desaparecer".

    El enemigo a que Bowers aludía —y al que repetidamente llamaba "comunista"— era el Consejo de Organizaciones Federadas (COFO). Establecido en 1963 por dirigentes de la lucha por los derechos civiles de los negros, el COFO contaba con el apoyo de otros organismos más antiguos, como el Congreso de Igualdad Racial (CORE), la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP), y otras.

    Durante 1962 y 1963, Misisipí se había convertido en meta primordial del movimiento de derechos civiles de los Estados Unidos, con énfasis cada vez mayor en el empadronamiento de electores negros. (De los 400.000 ciudadanos negros en edad para votar, menos de 24.000 estaban inscritos en el registro electoral.) Para adelantar su campaña, el COFO estaba movilizando a centenares de jóvenes para trabajar en el Estado durante el verano. Para Bowers estos eran los "invasores".

    "Debemos acumular armas y pertrechos", dijo Bowers en conclusión. "Los pelotones deberán ejercitarse. Hay que instalar equipo para propaganda; e inculcar a todos los miembros un espíritu solemne, resuelto, de reverencia cristiana".

    Ya caía la tarde cuando el último de los automóviles se alejó de la vieja iglesia. Esa misma noche la FBI recibió una copia de la Orden Imperial Ejecutiva de Bowers, más un informe completo sobre la reunión. Uno de sus párrafos decía: "Bowers, al referirse a las manifestaciones propuestas, dijo a los presentes que no se metieran en embrollos hasta que no los pillemos fuera de la ley. Entonces, conforme a las leyes de Misisipí, tenemos el derecho de matarlos".

    Era evidente que no se trataba de una simple lucha contra el COFO. Los Caballeros Blancos estaban diciendo "¡Nunca, jamás!" a toda ordenanza sobre derechos civiles aprobada en los Estados Unidos durante el último decenio, y parecían decididos a apoyar su actitud aun con el homicidio.


    LAS MUCHAS VIDAS DEL KKK


    EL PRIMER Ku Klux Klan de los Estados Unidos, organizado a fines de 1865 —y a raíz de la derrota de la Confederación del Sur en la guerra de secesión— difería muy poco de las fraternidades universitarias. Sus fundadores, seis jóvenes de Tenesí, tomaron la palabra griega kyklos (círculo) y la corrompieron a kuklux. Inventaron un ritual absurdo y se dieron nombres ridículos. Al presidente lo llamaron Gran Cíclope; al vicepresidente, Gran Mago, y a los miembros de número, vampiros.

    Una noche se cubrieron con sábanas y máscaras y se echaron a galopar por la campiña. "Somos los espectros de los confederados muertos", plañía uno de ellos. La comarca hervía en emociones, y muchos negros, recién libertados de la esclavitud, pero criados en un ambiente de supersticiones, se aterraron al ver a aquellos fantasmones blancos que cabalgaban a medianoche.

    En un principio no hubo más que la insinuación de una amenaza de violencia. Pero algunos hombres mayores —muchos de ellos ex generales del Ejército sureño— comenzaron a ver en el Klan una posible organización de guerrillas para luchar contra el odiado yugo de los conquistadores de su terruño. Pronto en toda la región del Sur se desató una ola de violencia: linchamientos, asesinatos, palizas, incendios, mutilaciones.

    Hasta 1870, cuando el Congreso nacional de los Estados Unidos aprobó leyes dirigidas contra el Klan, se pudo reprimir el salvajismo. A partir de 1872, al restituirse los derechos políticos (inclusive el del voto) a los ex confederados, el Klan fue desvaneciéndose paulatinamente

    Durante 43 años la organización existió sólo como un recuerdo amargo. En 1915, sin embargo, el Estado de Georgia dio una patente legal a los Caballeros del Ku Klux Klan, Inc. La nueva sociedad se dedicó no sólo a mantener la supremacía blanca sino también a combatir la "amenaza" de extranjeros, anarquistas, católicos, judíos y sindicatos obreros. A mediados del decenio 1921-1930 ya se había extendido a otros sectores del país y podía ufanarse de tener cuatro millones de miembros. Pero nuevamente los excesos de violencia, unidos a la depresión económica, causaron su declinación.

    El segundo resurgimiento comenzó cuando en 1954 la Corte Suprema dictó un fallo en favor de la integración racial obligatoria de las escuelas públicas. Los astutos organizadores del Klan aprovecharon los temores comunes para predicar que los comunistas eran los principales instigadores del movimiento de los derechos civiles.

    Por todo el Sur proliferaron klanes independientes, si bien con vagos nexos comunes. El Klan reapareció en Misisipí en 1963, como brazo de los "Primeros Caballeros del Ku Klux Klan de Luisiana". Tras una disputa de carácter financiero, sin embargo, los misisipenses se separaron y Sam Bowers se designó jefe de los "Caballeros Blancos".

    Bowers se sentía intensamente orgulloso de que su abuelo hubiera sido diputado federal por Misisipí y de que sus antepasados figurasen entre los primeros colonos de Virginia. En los círculos del Klan lo consideraban un intelectual, porque la mayoría de los miembros no había completado la segunda enseñanza. Bowers, en cambio, después de servir en la Marina durante la segunda guerra mundial, había asistido a los cursos de verano de la Universidad de California del Sur, y luego se había dedicado a vender máquinas tragamonedas en Laurel (Misisipí).

    Solía dejar boquiabiertos a los amigos con su habilidad para apoyar con citas bíblicas sus puntos de vista en cualquier discusión. Sin embargo, su comportamiento también los desconcertaba a veces. Un día lo vieron ponerse un brazalete nazi con la insignia svástica, cuadrarse rígidamente y saludar a su perro con estentóreo "Heil, Hitler!"

    Bowers juraba que el movimiento de los derechos civiles era una "conspiración judeocomunista", y decía que los marxistas estaban adiestrando un ejército de negros en Cuba para invadir a los Estados Unidos. Aquel contingente desembarcaría en la costa de Misisipí en el golfo de México. El Presidente federalizaría la Guardia Nacional del Estado, los blancos leales serían evacuados por la fuerza... y se entregaría el Estado entero a los negros y sus simpatizadores blancos. Era una patraña difícil de pasar, pero los del Klan se la tragaron.

    En su terruño y los alrededores, Bowers y sus adláteres organizaron a principios de 1964 cinco "klavernas" o grupos locales del Klan. Los periódicos daban la noticia de que millares de jóvenes irían a Misisipí durante el verano para trabajar en la campaña de empadronamiento de nuevos votantes, organizada por el COFO, y un imprudente porta voz de este se jactó de que ascenderían a 30.000. El número era una descomunal exageración, pero el impacto fue tremendo, y nuevos reclutas acudieron en bandadas a las klavernas a prestar juramento de lealtad imperecedera.


    "LA PAGARÁS"


    LOS CABALLEROS BLANCOS pronto trasladaron su cuartel de reclutamiento más al norte, al distrito de Neshoha y luego a Meridian, ciudad de 53.000 habitantes y cabecera del distrito de Lauderdale. Allí ya estaba trabajando el COFO, representado por un estudiante neoyorquino llamado Michael Schwerner.

    Joven alegre, rubio, de 24 años, Schwerner había llegado con su esposa Rita a la ciudad ese invierno. Con estropajo y pintura habían transformado una ruinosa casa de cinco habitaciones, a orillas del barrio negro, en un flamante Centro Comunal. Contaba hasta con una biblioteca de 10.000 volúmenes donados por amigos, y servía de casa matriz para organizar "escuelas de libertad", cuyo personal docente lo constituirían estudiantes universitarios voluntarios. Estos se concentrarían en la instrucción básica de lectura, escritura y aritmética. Al igual que en los ideales del movimiento de derechos civiles.

    Schwerner comenzaba ya a prepararse para la campaña de empadronamiento de electores. Muchas veces lo acompañaba James Chaney, joven negro, delgado, de 20 años, oriundo de Meridian, que lo presentaba a otros negros. Chaney manejaba una camioneta azul Ford 1963 del COFO y se conocía al dedillo la maraña de caminos vecinales que serpentean a través del bosque y la escasamente poblada zona agrícola. Durante aquella primavera fue por esas terrosas sendas infinidad de veces en que creyó que alguien estaba siguiéndolos a él y a Schwerner.

    Para la mayoría de los vecinos blancos, Michael era un forastero que deliberadamente trataba de perturbar el orden. No tardaron los del Klan en describir despectivamente a Schwerner como "el barbudo" (usaba perilla) o "judío ateo". Comenzó a recibir llamadas telefónicas: "¡Maldito comunista!... No queremos ateos aquí... Sal del pueblo o te va a pesar".

    Mas no se concretaron a hostigarlo simplemente, ni se limitaron a insultos y lenguaje soez. Semanas antes de que Bowers hiciese su llamamiento a las armas en la iglesia abandonada, los Caballeros Blancos se habían congregado secretamente en Meridian para discurrir qué hacer con Schwerner. "Es el jefe del COFO", dijo uno de ellos. "Deberíamos liquidarlo".

    No obstante un "klansman" visitante lo interrumpió advirtiendo: "Ustedes no toquen al barbudo. Sólo complicarían las cosas. El organismo estatal ya aprobó su liquidación... pero otra unidad se encargará de ello".

    Y así corrió de boca en boca la noticia de que a Schwerner no le quedaba ya mucha vida.




    SANGRE Y FUEGO


    A MEDIADOS de junio una vanguardia de 200 voluntarios del COFO se congregó en el Western College for Women, de Oxford (Ohio), para recibir adiestramiento durante una semana. Michael Schwerner, Rita y James Chaney tomaron el automóvil y asistieron a los últimos tres días de esta primera sesión.

    Los voluntarios eran en su mayoría estudiantes universitarios, de 18 o 20 y pico de años, y el 40 por ciento, muchachas. Lejos de comulgar con el comunismo, eran idealistas motivados tan solo por el deseo de ver que el negro mejorase de condición en el Sur.

    Durante la semana, un conjunto de 80 veteranos del movimiento de los derechos civiles dictó conferencias sobre la conducta que debían observar, la ropa que era propio usar y las costumbres locales de Misisipí. "Lo que parece un gesto totalmente inocente en el Norte —como, por ejemplo, echar el brazo al hombro de una persona de raza diferente— se considera un acto impúdico y obsceno en Misisipí". Ensayaron las exhortaciones que harían a los negros para hacerlos registrarse como votantes.

    Se simularon posibles choques. Representando el papel de misisipenses blancos hostiles, varios estudiantes lanzaban gritos de burla, provocación e insultos a otro que fingía marchar con ánimos de ayudar a inscribir negros en el registro electoral. Se les enseñó cómo protegerse de los chorros de agua de las mangueras de bomberos (acostándose pegados al suelo y tapándose los ojos) y cómo reducir las heridas causadas por puntapiés (apretujándose como un ovillo en el suelo).

    Aunque el número de voluntarios para la campaña de empadronamiento se había reducido de "millares" a 800, ambos bandos presentían que la situación se estaba poniendo cada vez más explosiva. Y por fin el Klan asestó el primer golpe.

    Este se produjo la noche del 16 de junio. Más de 100 "klansmen" de los distritos de Neshoba y Lauderdale se congregaron en el gimnasio de una escuela vacía; a poco más de seis kilómetros al oriente de Filadelfia, cabecera del distrito de Neshoba. "Vamos a hablar del jovenzuelo judío a quien llaman el barbudo", dijo uno de los miembros a otro. "Ha estado reuniéndose en Longdale con los negros".

    Longdale es un barrio negro donde estaba la iglesia metodista Monte Sión. Schwerner quería usarla como centro del COFO, pero no había llegado a ningún acuerdo con los funcionarios eclesiásticos.

    Al comenzar la asamblea del Ku Klux Klan en el gimnasio, uno de los asistentes anunció que los niggers (término despectivo con que se alude a los negros) estaban deliberando en aquella iglesia. Los Caballeros Blancos entraron en acción.

    —Si "el barbudo" está allí —dijo uno, sin saber que Schwerner en ese momento se hallaba en Ohio—, es la oportunidad de liquidarlo.
    —¿Qué esperamos? —gritó otro, y salieron del gimnasio unos 15 voluntarios que se apiñaron en tres automóviles y una camioneta para trasladarse a la iglesia.

    En el templo de Monte Sión se habían congregado diez personas para la habitual reunión semanaria en que se trataba de finanzas. La sesión se levantó a eso de las 9 de la noche. Cornelius Steele, su esposa y dos hijos subieron a la cabina de su camión. James Cole montó atrás, como pasajero gratuito. Steele encendió los faros del vehículo y se alejó de la iglesia, seguido por T. J. Miller, en su automóvil. Apenas habrían recorrido unos metros cuando vieron venir a todo escape, por el camino de tierra, un auto y un camión que pararon en seco frente a ellos. Se apearon al instante cinco hombres armados de escopetas y pistolas.

    "¿Dónde están los blancos?" preguntó perentoriamente uno de ellos.

    Steele negó que hubiese habido blancos allí aquella noche. Ya aplacados; los del Klan advirtieron: "Si ustedes se meten con ellos, no responderemos de lo que les pase". Entonces permitieron a los Steele y a Miller seguir su camino.

    No salieron tan bien librados los amigos de estos. Antes de que la señora Georgia Rush y su hijo pudieran poner en marcha su camión, lo rodeó gente armada. Cuando John Thomas Rush explicó que a la iglesia no había acudido ningún blanco, sólo enfureció a los del Klan. "¡Cállate!" le gritó uno. "Echa ese maldito camión hacia el vallado".

    Rush hizo lo que se le ordenaba. Abrieron de un tirón la portezuela y lo sacaron de la cabina. Recibió varios puñetazos en la cara y un instrumento contundente le golpeó el cráneo; otro individuo gritaba improperios a la señora Rush, y terminó por darle en la cabeza con la culata de la pistola, mientras ella se acurrucaba aterrada en la cabina.

    A los esposos Junior Roosevelt Cole los sacaron a la fuerza del asiento delantero de su automóvil y los registraron. Uno de los bravucones hurgó en el bolso de Beatrice Cole, pero sólo halló impresos religiosos.

    —¿Qué hacen con la guardia apostada? —preguntó un klansman.
    —No tenemos ninguna guardia —repuso Cole.

    Un minuto después un cachiporrazo en la cabeza lo dejó tambaleante. Le pegaron repetidas veces. Alejaron a la señora Cole pero ella volvió la cabeza y vio que los valentones lo estaban moliendo a patadas y pisotones.

    "¡Misericordia, Señor!" gimió Beatrice. "¡No dejes que me lo maten!" Arrodillándose a un lado del camino, inclinó la cabeza e imploró: "Padre mío: te tiendo los brazos... No conozco otra ayuda".

    De repente uno de los asaltantes gritó: "Dejadlo vivir". Y cesó la paliza. La señora Cole corrió hacia donde se hallaba su marido, sin conocimiento y ensangrentado, y le tomó la cabeza entre los brazos. Sus verdugos se habían marchado.

    No obstante, el trabajo de aquella noche aún no había terminado. Hacia medianoche un negro oyó pasar un automóvil a toda velocidad frente a su granja, rumbo a la iglesia Monte Sión. Al poco rato, asomado a una ventana, vio la silueta de los altos pinos trazada en el cielo por un resplandor anaranjado. Luego, las llamas se asomaron sobre las copas de los árboles.

    A la mañana siguiente corrió la voz de que la iglesia Monte Sión se había incendiado y consumido totalmente. Sólo quedaban las ennegrecidas piedras de los cimientos entre los rescoldos. La campana, desprendida del campanario, era lo único digno de salvarse. En las inmediaciones se encontró un oscuro cántaro de vidrio que olía a gasolina.


    DETENIDOS PARA INVESTIGARLOS


    AL VOLVER a Meridian el sábado 20 de junio, Schwerner dijo: "Iré a Longdale mañana para ver qué logro averiguar".

    Pasó la noche en su apartamento con Andrew Goodman, joven de 20 años, que estudiaba antropología en el Queens College, de Nueva York (Rita Schwerner se había quedado temporalmente en Ohio). Goodman, uno de seis nuevos voluntarios despachados a Meridian, había sido uno de los más entusiastas alumnos en Oxford.

    Schwerner, Goodman y Chaney se reunieron en las oficinas del COFO a la mañana siguiente y acórdaron hacer el viaje juntos. Schwerner tomó las precauciones de costumbre, notificando a uno de los oficinistas a donde pensaba ir. Regresaría, a más tardar, a las 4 de la tarde. "Si no estamos de vueltaa esa hora", dijo, "deben comenzar a buscarnos".

    El distrito de Neshoba donde está situado Longdale, tiene unos 20.500 habitantes, de los cuales la mitad vive en Filadelfia, cabecera del distrito. Sólo 5500 son negros; otros mil son indios choctaw. El movimiento de los derechos civiles jamás había alcanzado hasta aquella remota región. Y había algunos decididos a que nunca llegara, entre ellos el sherift o alguacil Lawrence Rainey, quien se había postulado para el puesto bajo el lema de "El hombre que puede hacer frente a cualquier situación que se presente". No hacía falta que dijese más.

    En Longdale Schwerner, Goodman y Chaney se detuvieron a ver las ominosas ruinas de la iglesia Monte Sión. Luego fueron a ver a Cornelius Steele y a su esposa.

    Steele les contó lo que había visto y oído antes de su afortunado escape. "¿Vendrá usted el martes entrante a las oficinas del COFO a darnos una declaración juramentada? Pensamos entablar un pleito civil contra el distrito de Neshoba por lo sucedido", preguntó Schwerner. Steele prometió ir.

    Los tres trabajadores de los derechos civiles entrevistaron también a Junior Cole, quien aún tenía la cara hinchada. Schwerner le preguntó si iría a Meridian, con Steele, a prestar declaración juramentada. "No me siento muy bien", repuso Cole. "Iré si de aquí a entonces estoy con ánimo".

    Schwerner, Goodman y Chaney emprendieron el viaje de regreso a Meridian por la ruta de Filadelfia. Pero a 750 m. adentro de los límites del municipio, Chaney fue detenido y acusado de viajar con exceso de velocidad por el subalguacil del distrito de Neshoba, Cecil Price. Empezaba la tragedia que habría de conmover al país.

    Ayudado por dos patrulleros de carreteras, Price condujo a los tres jóvenes a la cárcel, un edificio pequeño con aspecto de fortaleza. Interrogando brevemente a sus prisioneros, Price se enteró de que habían ido a Longdale a investigar el incendio. Luego, señalando a Chaney, dijo a Minnie Herring (la esposa del carcelero): "A este puedes anotarlo como infractor, por exceso de velocidad. Los otros dos quedarán detenidos para investigarlos".

    Schwerner pidió permiso a Price de hacer una llamada telefónica. "Tendrá que esperar un momento", respondió Price, quien se fue rnientras los prisioneros eran encerrados.

    Más tarde Schwerner volvió a insistir en que lo dejasen llamar por teléfono a Meridian. "No puedo dejarlo salir de la celda", le informó el carcelero Virgil Herring. "Pero si quiere hacer una llamada por cobrar, puedo hacérsela yo".

    Schwerner rechazó la oferta. Al parecer creía, equivocadamente, que él y sus compañeros estaban fuera de todo peligro.


    LOCA CARRERA POR LA VIDA


    EN MERIDIAN comenzaron a preocuparse por los tres jóvenes al pasar las 4 de la tarde sin tener noticias de ellos. A las 4:45 se notificó a la oficina del COFO en Jackson, capital del Estado. De allí aconsejaron aguardar un poco más antes de dar la alarma. Pero a las 5:30 también el grupo de Jackson comenzó a sentir temores.

    Después, durante algunas horas, se estuvieron haciendo llamadas telefónicas a las autoridades policiacas de la región. El teléfono sonó en la oficina del alguacil Rainey, pero nadie lo atendía los domingos. Tampoco fue posible comunicarse con él en su casa: dijeron que había salido de la ciudad. Fue igualmente inútil una llamada al guardia nocturno de la estación de policía de Filadelfia. El paradero de los tres jóvenes seguía siendo un misterio. Sin embargo, no lo era para el Klan. Menos de una hora después de haber quedado los prisioneros tras los barrotes, corrió la voz entre los Caballeros Blancos de que se les había echado el guante a tres trabajadores de los derechos civiles "y que uno de ellos, ¡era el barbudo!"

    Price volvió a la cárcel pocos minutos después de las 10 de la noche. Dijo que por fin había logrado comunicarse con un juez de paz que le dio instrucciones de dejarlos en libertad, si Chaney ponía una fianza de 20 dólares. Así, pues, se devolvió a los jóvenes sus objetos personales. Schwerner pagó los 20 dólares y los tres salieron a la calle. Price los acompañó hasta el automóvil, advirtiéndoles que deberían largarse del distrito de Neshoba.

    Chaney condujo el auto despacio por la ciudad y viró al sur, por la carretera 19, hasta Meridian. La Luna brillaba débilmente en un cielo casi encapotado. Un manto de calor cubría los campos sombríos y en el horizonte resplandecían, de vez en cuando, los súbitos destellos de rayos lej anos.

    Si los tres respiraron al verse en libertad, su tranquilidad quizá se desvaneció cuando Chaney vio en el espejo retrovisor los faros de automóviles que los perseguían. Pisando el acelerador, Chaney hizo que la camioneta volara. Pero un auto seguía ganándole terreno.

    Quince kilómetros al sur de Filadelfia, Chaney paró, dejando deslizar el auto sobre un camino secundario. Fue inútil la maniobra. Una luz roja parpadeaba en la capota del vehículo que venía detrás, y sus faros brillaban ya con más intensidad. Quien estaba persiguiéndolos aparentemente conocía aquellos caminos vecinales aun mejor que Chaney.


    LA BUSCA


    A LA mañana siguiente, como aún no había noticias de los jóvenes, la preocupación por su seguridad se extendió de Meridian hasta Washington. J. Edgar Hoover, jefe de la FBI, ordenó a su oficina de Meridian practicar una busca preliminar. Los agentes locales no tardaron en seguir la pista de Schwerner a Longdale, y descubrir que los tres muchachos habían estado presos algunas horas en Filadelfia.

    —Si Chaney fue el infractor del reglamento de velocidad —preguntó un agente—, ¿por qué arrestó a Schwerner y Goodman?

    Price explicó:

    —Me dijeron que habían pasado el día en Longdale. Pensé que podían haber tenido algo que ver con el incendio de la iglesia.

    Después de quedar en libertad, dijo Price, él los había escoltado hasta los límites del pueblo.

    —Eso fue lo último que supe de ellos —manifestó a los agentes. El informe fue enviado a Washington esa misma tarde, cuando se vio que las autoridades locales no harían un esfuerzo serio para encontrar a los jóvenes. A las 6:20 de la tarde el procurador general, Robert Kennedy, resolvió que ya era hora de que el Gobierno federal tomara cartas en el asunto, tratando el caso, por lo pronto, como secuestro. Un grupo de agentes de la FBI llegó de Nueva Orleáns a Meridian el martes por la mañana, y se trasladó en el acto a Filadelfia, para reanudar la pista. Era la avanzada de una fuerza de 150 agentes que pronto tomaría parte en la busca.

    Poco después de mediodía de esa misma fecha agentes de la FBI encontraron la camioneta del COFO. Estaba a 20 kilómetros al noreste de Filadelfia, entre unos matorrales, junto a la ciénaga Bogue Chitto. Era un armatoste ennegrecido por el fuego y, su interior, un montón de cenizas.

    Se inició una exploración en gran escala de la ciénaga Bogue Chitto, con 100 infantes de Marina de una estación naval vecina. Pronto su número aumentó a 400, que trabajaban por turnos con agentes de la FBI y de la Patrulla de Carreteras de Misisipí. Los zapadores trabajaban casi hombro con hombro a través del bosque y en las aguas fangosas, se examinaron veintenas de pozos cegados y edificios desiertos. Agentes en helicópteros dirigían la pesquisa desde el aire. La Comisión de Caza y Pesca de Misisipí prestó cuatro barcos para dragar el río Pearl. Pero pasaban los días y no se descubría la menor pista.

    Al mismo tiempo la FBI interrogaba a toda persona del distrito de Neshoba capaz de esclarecer lo que había sucedido aquel domingo por la noche. "Hubo mucho silencio en aquellos primeros días", recuerda un agente. "La gente temía represalias". Los blancos tenían miedo de ser vistos en público con agentes de la FBI; y los negros alegaban que se perjudicarían si trascendiera cualquier cosa que ellos dijesen "a la autoridad".

    No obstante, en cierta ocasión un comerciante se acercó a un agente y estuvo charlando de temas generales. Pero en un momento dado, cuando vio que estaban solos, dijo: "Si yo estuviese en su lugar, comenzaría por la oficina del sherift".

    En realidad, la FBI ya había dado mucha atención al alguacil Rainey y a su lugarteniente, Cecil Price. La declaración de Rainey sobre donde había pasado la noche del 21 de junio (visitando a su esposa en un hospital de Meridian) había sido comprobada. Pero al examinar la de Price se descubrió una notable discrepancia; nadie podía corroborar su afirmación de que había estado en Filadelfia entre las 10:40 y las 11:30 de la noche, el período crítico en que Schwerner, Goodman y Chaney salieron en automóvil y desaparecieron. La FBI había resuelto averiguar qué hizo Price en ese vital lapso de 50 minutos.

    Durante algún tiempo, en aquel aciago verano de 1964, la noche se convirtió en reino del Ku Klux Klan, como lo había sido casi un siglo antes. Por todo el Estado, las llamas iluminaban los cielos mientras ardían las iglesias de los negros. Los merodeadores, a la sombra de las noches, balaceaban las casas de los negros que habían estado apoyando el movimiento de los derechos civiles. Desde raudos autos se arrojaban petardos de dinamita o bombas de gasolina contra las casas. Se quemaban cruces, como símbolos ígneos de la oposición de la integración y de reto a los "invasores". Y el terror del "Imperio Invisible" silenciaba eficazmente las voces de los blancos moderados.

    El 2 de julio, el presidente Johnson tomó una determinación crítica. Tras una larga discusión, dijo a J. Edgar Hoover: "Quiero que ponga agentes a seguir al Klan, y a estudiarlo, distrito por distrito. Quiero que la FBI cree el mejor sistema posible de espionaje para vigilar las actividades de esa gente".

    Con tales palabras, las operaciones de la FBI entraron en una fase más amplia.

    Sabía Hoover que el control del terrorismo sólo puede ser responsabilidad de las autoridades locales, apoyadas por una fuerte opinión pública. Los misisipenses mismos tendrían que tomar una participación activa para que las fuerzas de la ley y del orden pudieran prevalecer. Hoover se propuso lograr que la campaña contra el Klan fuera un esfuerzo conjunto de la nación y las autoridades locales, y así buscó y obtuvo la ayuda de la Policía de Carreteras del Estado de Misisipí y, hasta donde fue posible, también la de alguaciles y cuerpos de policía vecinales.

    El 10 de julio viajó por avión a Jackson y por espacio de una hora discutió con el gobernador Paul Johnson los problemas creados por el Ku Klux Klan. Johnson prometió colaborar, y poco más tarde los dos funcionarios, junto con altos empleados municipales y estatales inauguraron una oficina de la FBI en Jackson.

    Antes de tres semanas los agentes de la FBI habían identificado e interrogado a más de 300 hombres del Klan. Se enteraron de que los socios del Klan habían aumentado de 300 en marzo hasta más de 2000, y aun seguían multiplicándose. Pero debido a la implacable investigación, los Caballeros Blancos se mostraban cada vez más intranquilos y alarmados. Revelar el nombre de otro miembro era una "traición" castigada con la muerte. Sin embargo la FBI seguía identificando a centenares. Era evidente que a alguien se le había aflojado la lengua.

    Y así era. Durante el mes de julio un sujeto misterioso, a quien la FBI sólo identificaba como "Mister X", llegó a la habitación que ocupaba en un motel el agente especial Joseph Sullivan. En un principio habló en términos generales y un tanto vagos de los Caballeros Blancos. Pero conforme menudeaban las visitas se hizo evidente que sabía mucho más de los tres jóvenes desaparecidos de lo que estaba dispuesto a contar.

    Hombre paciente, Sullivan no apremió a su visitante. Esperó hasta el momento en que Mister X estuvo listo para revelar cuanto sabía.




    LOS DESENTERRADORES


    ESE MOMENTO se produjo el 31 de julio. Y se descorrió el velo que había ocultado la suerte de Schwerner, Goodman y Chaney. Mister X reveló a Sullivan que habían sido inmolados a balazos por los del Klan, al final de una desesperada persecución, a altas horas de la noche; y que por conocimientos personales y observación sabía que sus cadáveres yacían en el dique de una granja situada a unos diez kilómetros al sudoeste de Filadelfia.

    —¿Quién es el dueño de la granja? —inquirió Sullivan.
    —Olen Burrage —respondió Mister X; y no quiso dar más detalles.

    Esa noche Sullivan dijo a siete agentes que se preparasen para salir a las 5 de la madrugada del día siguiente a un viaje por el campo, y que "estuviesen listos para cavar".

    Poco después del amanecer este cortejo salió de Meridian, rumbo a la granja de Burrage. Dieron un gran rodeo para no pasar por Filadelfia, y antes de que transcurriera mucho tiempo ya estaban explorando a pie el terreno ondulado. No tardó en llegar un helicóptero de la estación naval a circunvolar el lugar. Un agente avisó desde arriba a través de su radio portátil: "Acabamos de ver el dique: está a unos 400 metros de ustedes".

    La presa era grande. Con palas mecánicas se había arrancado la arcilla roja de dos montículos para amontonarla a la entrada de un vallecito formado por dos colinas. El dique tenía casi 170 metros de largo y seis metros en su parte más alta.

    No había agua embalsada. Sólo un pequeño arroyo corría por una tubería de desagüe que aún nadie había cerrado. Pero Sullivan se asombró de su tamaño. "Es obra para equipo pesado", dijo.

    A hora temprana del 4 de agosto, los agentes presentaron a Burrage una orden judicial de requisa. Mientras los trabajadores descargaban una rasadora con una cuchilla de tres metros y una excavadora con una enorme cuchara, varios agentes se dispersaron para cerrar todos los caminos de acceso a esa zona. Jay Cochran, agente de la FBI, explicó a un técnico de la compañía que había alquilado la maquinaria que lo que se buscaba quizá estaría a tres o cuatro metros bajo el nivel superior del dique.

    —¿Por dónde cree que debemos comenzar a cavar? —preguntó.

    El técnico estudió la construcción de la presa. Luego hundió en la tierra la punta de una varita, a unos 50 metros del extremo occidental.

    —Yo diría que aquí —dijo.

    Pero por un impulso que nunca ha podido explicar, Cochran sacó la vara del suelo, dio unos 15 pasos hacia el centro del dique, y la clavó en la arcilla roja, diciendo:

    —Vamos a comenzar por aquí. La rasadora fue llevada a la cima del dique, para nivelarlo y ampliarlo, a fin de dar cabida a la excavadora. Colocada esta en posición, la cuchara comenzó a recoger grandes trozos del terraplén. Cada carga de tierra era examinada antes de sacar una nueva. Con una temperatura de más de 35 grados, el trabajo prosiguió durante toda la mañana y parte de la tarde.

    De repente, un agente que estaba al borde de la excavación, gritó: "¡Deténganse!" Creía haber percibido un olor tenue a carne corrompida. La fetidez se colaba a través de la tierra.

    Lentamente se sacó más tierra y el tufo aumentó. Los agentes que habían estado en los campos de batalla de la segunda guerra mundial y Corea recordaban aquel mal olor. Las moscas se arremolinaban y algunos buitres ya estaban revolando. Nuevamente entró en acción la rasadora para levantar la tierra en finas capas.

    A las 3 de la tarde en punto, el filo de la cuchilla descubrió un objeto oscuro. Era una bota negra de hombre.

    Se acercaron varios agentes con palas y cuidadosamente fueron retirando la tierra hasta destapar la silueta de un cuerpo humano. El cadáver estaba tendido boca abajo, con los brazos estirados sobre la cabeza. Abajo de la axila izquierda había una perforación que parecía de bala. Por fin lo desenterraron totalmente. Un agente metió la mano en el bolsillo trasero del pantalón de dril de la víctima y extrajo una cartera. En ella halló una credencial a nombre de Michael Henry Schwerner.

    Se había extendido una lona sobre el hoyo para proteger a los trabajadores de los rayos del sol. A la sombra, los agentes prosiguieron ahora su lenta tarea. A las 5:07 de la tarde desenterraron el cadáver de Andrew Goodman. También él tenía los brazos estirados sobre la cabeza y la mano izquierda apretaba un montoncito de arcilla. A los pocos minutos hallaron el cadáver de James Chaney. Estaba de espaldas, junto al de Goodman.

    Avisaron por teléfono, en clave, a la oficina central de la FBI en Washington y un funcionario de la Casa Blanca comunicó el informe a las familias de Goodman y Schwerner, en Nueva York, y a la madre de Chaney, en Meridian. La noticia se difundió a toda la nación.

    Por fin los agentes de la FBI acabaron de sacar los cadáveres de su tumba, casi a cinco metros bajo la cima del terraplén. En un reconocimiento posterior se extraería una sola bala de calibre .38 de la cavidad pulmonar izquierda de Schwerner. Goodman había recibido también un balazo, pero Chaney había sido herido tres veces: en el abdomen, la espalda y la cabeza. Debido a la descomposición, no fue posible determinar si habían sido o no golpeados antes de morir.

    Un grupo de agentes de la FBI hurgó en la tierra, bajo la tumba, hasta un metro más de profundidad, buscando claves. Otros dos grupos, andando a un brazo de distancia, exploraron todos los senderos, caminos y veredas en un radio de 1500 metros de la presa. No pudieron hallar absolutamente nada que pudiera facilitar su próxima empresa: la caza de los asesinos.


    REMORDIMIENTO DE CONCIENCIA


    ENTONCES se hizo palpable un cierto cambio paulatino en la comunidad blanca del distrito de Neshoba. Mucha gente se había aferrado a la creencia de que la desaparición de los tres jóvenes había sido una triquiñuela ideada por el COFO para crear simpatías y recaudar fondos. Ahora quedaba descartada esa teoría, y los misisipenses sabían que algunos asesinos andaban sueltos.

    Pero entre los negros no se habían disipado el temor a la "autoridad" local ni el recelo hacia la FBI. Ciertamente tenían razones de sobra para temer, pues continuaba la campaña de terror de los Caballeros Blancos. En un espacio de tres meses manos criminales de blancos habían quemado 27 iglesias de negros. Las casas de la gente de color eran dinamitadas; los propulsores de los derechos civiles eran bárbaramente aporreados; los blancos que intentaban ser moderados recibían amenazas. Cuando John Nosser, alcalde de la población de Natchez, trató de actuar como moderador racial, un petardo destruyó su casa mientras su esposa y él veían la televisión.

    Con burda astucia los jefes del Klan pretendieron propagar la especie de que los tres jóvenes habían sido víctimas, no de los klansmen, sino de una conspiración forjada por el COFO y los comunistas. Y acusaron a la FBI de "policía nacional" empeñada en perseguir a la gente inocente. Muchos misisipenses se tragaron esas patrañas y para el otoño la secta ya tenía unos 5000 miembros.

    Sin embargo, dentro del própio Klan había algunos a quienes les remordía la conciencia. Uno de ellos era Wallace Miller, sargento de la policía de Meridian y racista convencido, que se había afiliado al Klan a principios del año. Ahora experimentaba un profundo sentimiento de culpabilidad. Sabía quiénes se habían confabulado para matar a Schwerner y a sus compañeros y resolvió acercarse a la FBI. Se concertó una entrevista para la segunda semana de septiembre y, en la primera de muchas reuniones secretas, comenzó a relatar su historia. Noche tras noche habló con el agente con quien había hecho su primer contacto, dándole todos los datos que conocía del Klan y sus operaciones. Finalmente dijo:

    —He terminado con el Klan. No me mezclaré más en actos de violencia.
    —Wallace —le dijo el agente—, si sigue adelante, como si nada hubiera sucedido, le prestará un servicio a su patria y al Estado de Misisipí. ¿No ve que si trabajamos juntos podremos desbaratar esto ?

    Se acordó que la FBI le pagaría el tiempo que dedicara a su servicio y que se tomarían precauciones especiales para protegerlo. Y así comenzó la policía secreta federal el juego de colocar a espías en puestos de confianza, como lugartenientes del Mago Imperial Sam Bowers.


    TENEMOS EL LUGAR DONDE ENTERRARLOS


    LA INFILTRACIÓN de los Caballeros Blancos se desarrolló rápidamente durante septiembre y octubre. Otros informantes —ninguno advertía que formaba parte de una red— ayudaron a esclarecer fragmentos del cuadro completo.

    La FBI conocía ya a muchos de los que figuraron en el caso Schwerner, pero no hizo nada por poner a los sospechosos bajo vigilancia. La red de informadores trabajaba con demasiada eficacia para arriesgarse a poner en alerta al Klan. Sin embargo, en octubre, un informe identificó a Doyle Barnette, de 26 años, vendedor de repuestos de automóvil, como uno de los inodados en el crimen... y Barnette había desaparecido de Meridian, con su esposa, a los tres días de haberse encontrado los cadáveres. Luego se recibió un informe más: James Jordan, de 38 años, también sospechoso, había huido de la ciudad y el Klan lo andaba buscando. La FBI entró en acción.

    Ocho días después de haber desaparecido Jordan, dos agentes lo encontraron en Gulfport (Misisipí), trabajando en una empresa constructora. Al principio Jordan insistió en que no sabía nada de los asesinatos. Durante la cuarta entrevista, sin embargo, comenzó a soltar la lengua. A Barnette lo hallaron en Luisiana, en noviembre. También él negó al principio toda participación en el crimen. Pero luego admitió estar comprometido. Ambos reos dieron a la FBI declaraciones firmadas. Estas se empalmaron con los informes obtenidos de diversos klansmen, y los detalles de aquella noche horrible por fin salieron a la luz.

    En aquel día de infamia, Cecil Price, avisado de que los trabajadores del COFO andaban por su rumbo, salió a interceptarlos. Pocos minutos después de que Schwerner, Goodman y Chaney fueron encerrados, los klansmen de Filadelfia lo supieron. Cuando los jóvenes fueron puestos en libertad, a las 10:30 de la noche, ya los esperaban dos coches llenos de voluntarios.

    Las intenciones del grupo eran muy claras. Uno había dicho: "Tenemos donde enterrarlos, y un obrero contratado para manejar la motoniveladora que los tapará".

    Como se lo había dicho a la FBI, Price siguió a los jóvenes hasta los límites de la ciudad. Luego regresó a la estación de policía donde bajó su ayudante, que lo había acompañado. Entonces Price atravesó de nuevo la ciudad y fue al sur de Filadelfia a reunirse con la gente del Klan, para dirigir en persona la persecución a alta velocidad.

    Ahora eran tres automóviles: el de la patrulla de Price, un Ford de dos colores conducido por Doyle Barnette, y un Chevrolet rojo manejado por Billy Wayne Posey, de 28 años, operador de una bomba de gasolina. Una descompostura obligó al Chevrolet a rezagarse; pero Barnette logró no perder de vista las luces posteriores del coche de Price, durante la persecución de la camioneta del COFO. Price ya le estaba dando alcance cuando Chaney viró súbitamente hacia una ruta secundaria. El alguacil hizo lo mismo. Entonces Chaney observó el parpadeo del faro rojo y se detuvo a la orilla del camino.

    Con pasos rápidos, Price se acercó a la camioneta:

    —Entendí que pensaban volver a Meridian...
    —Allá íbamos —dijo Chaney.
    —Me parece que están dando un rodeo muy grande —comentó Price—. ¡Salgan del coche!

    Abriendo la puerta, sacó de un empellón a Chaney. Schwerner y Goodman se acomodaron en el asiento trasero del auto de patrulla. Cuando Chaney se disponía a seguirlos, Price le asestó un cachiporrazo en la cabeza y lo empujó hacia adentro. Uno de los del Klan tomó el volante de la camioneta.

    La procesión de automóviles viró en redondo, rumbo a Filadelfia. Quizá por algunos minutos los cautivos pensaron que los llevaban de nuevo a la cárcel.

    Por el camino pasaron junto al Chevrolet rezagado y recogieron a tres klansmen. Uno de ellos era Wayne Roberts, vendedor, de 26 años. Poco después Price dobló a la izquierda, por un camino de tierra y luego de recorrer una corta distancia se detuvo.

    Aquí discrepan las versiones de Jordan y de Barnette del incidente. Según el primero, al llegar el convoy al camino de tierra, él bajó a esperar la llegada del Chevrolet y, mientras aguardaba, oyó que los demás autos paraban y luego, varios disparos. Cuando llegó al lugar, dijo, los tres jóvenes Yacían muertos.

    Barnette lo contradijo. Según él, Jordan se hallaba en el sitio del crimen cuando este ocurrió: "Antes que yo pudiera bajar del coche, pasó Roberts corriendo hacia el auto de Price, abrió la puerta posterior, sacó de un tirón a Schwerner, lo hizo girar con violencia y le dijo:

    "—Conque tú eres el amante de los negros, ¿eh?"

    "Schwerner respondió:"

    "—Comprendo sus sentimientos."

    "Y Wayne le descerrajó un balazo."

    "Wayne volvió al auto de Price, sacó a Goodman y llevándolo a la orilla izquierda del camino, le pegó un tiro."

    "En eso Jordan exclamó:"

    "¡—Deja uno para mí!"

    "Bajándose del coche de Price, sacó a Chaney. Recuerdo que Chaney retrocedía de cara al camino. Jordan, parado en el centro de la vía, le hizo un disparo.* Entonces dijo Jordan:"

    "—No me dejaron más que un negro; pero, en fin, maté mi negro".

    Al terminar la balacera Wayne Posey dijo: "Bueno: carguemos a estos tipos en la camioneta y llevémoslos al lugar".

    Trasladaron los cadáveres a la granja de Burrage. Entonces el dique tenía apenas un metro de altura. Arrastraron los cadáveres hacia la parte superior. La rasadora mecánica se colocó en posición. Una de sus orugas de acero pasó sobre Chaney. A los pocos minutos, los tres jóvenes estaban sepultados. Los del Klan no abrigaban ningún temor de que fueran a encontrar los cuerpos del delito. Los operadores de la motoniveladora volverían a ese lugar por la mañana para continuar la construcción de la presa.

    Los homicidas acordaron deshacerse de la camioneta quemándola, y una vez terminada la obra, se separaron. Brutal, veloz e inceremoniosamente se había cumplido la orden de exterminio del Mago Imperial Sam Bowers.




    OBSTACULOS A LA LEY


    LA FBI anunció el 25 de noviembre que sabía quiénes eran los asesinos. La reacción inicial en Misisipí fue de incredulidad. El alguacil Rainey dijo: "Si la FBI lo sabe, ¿por qué no arresta a nadie?"

    El Gobierno federal norteamericano no puede procesar por homicidio a una persona a menos de que el crimen se haya cometido en territorio federal. Pero a los presuntos conspiradores se les podría imputar la violación de los estatutos federales sobre derechos civiles. La noche del 3 de diciembre la luz del centro regional de la FB1 en Meridian estuvo prendida hasta muy tarde, mientras los agentes se preparaban para arrestar a 21 personas. A 19 de ellas las acusaría de conspirar para "lesionar, oprimir, amenazar e intimidar a Michael Henry Schwerner, James Earl Chaney y Andrew Goodman, en el libre ejercicio y disfrute de los derechos que les garantizaban la Constitución y las leyes de los Estados Unidos". (Por aquellos días eso constituía un crimen mayor, castigable con un máximo de 10 años de cárcel y multas de 5000 dólares.) Las otras dos serían acusadas de encubrir un delito mayor, por haber tenido conocimiento de él y no haber informado a las autoridades. Poco antes del amanecer, los agentes se dispersaron para hacer las detenciones.

    En la mañana del 10 de diciembre, los acusados —con excepción de Jordan y Doyle Barnette— comparecieron ante el tribunal para la audiencia preliminar. Para empezar, la comisionada federal que presidía la sesión, señorita Esther Carter, no aceptó que un agente de la FBI rindiera declaración sobre la confesión firmada de Doyle Barnette. En ausencia de este, según la comisionada, la deposición equivaldría a un simple "oí decir".

    Dicho fallo no tenía precedentes. Pero la señorita Carter se mantuvo firme. Ante esto, la parte acusadora resolvió no presentar más pruebas. Entonces la señorita Carter sobreseyó la causa. Repentinamente, ante el asombro general, los reos habían quedado libres.

    A pesar de que el Departamento de Justicia afirmaba que esto era sólo un revés momentáneo, no cabía duda alguna de que los Caballeros Blancos habían ganado la primera escaramuza. El 11 de enero de 1965 se formó en Jackson un jurado federal para considerar los cargos. Cuatro días más tarde, el jurado instituyó dos sumarios contra 18 acusados, 17 habían sido arrestados el 4 de diciembre. Nuevamente el cargo principal era el de conspirar para privar a las tres víctimas del ejercicio de derechos garantizados por el Gobierno federal.

    Los abogados defensores no tardaron en elevar pedimentos, y a fines de febrero el juez federal de distrito Harold Cox falló que los reos no podrían ser procesados de no ser por delitos menores. Ello significaba que, de ser declarados culpables de todos los cargos especificados, a lo sumo se los podría condenar a pagar 1000 dólares de multa y a un año de cárcel.

    El Departamento de Justicia apeló inmediatamente ante la Corte Suprema, pidiendo que se restablecieran todas las imputaciones contra los reos tan pronto como fuese posible. Los abogados defensores objetaron la aceleración del procedimiento judicial, y ganaron este punto: la vista de la causa tendría que esperar el turno que le correspondía en la orden del día de la Corte.


    ANOTACION GORDA


    MIENTRAS, seguía pesando la amenaza de una violencia despiadada sobre Misisipí. El terrorismo del Klan obedecía a la creencia arrogante de que nada tenía que temer de la ley.

    A partir del primero de diciembre de 1964, Sam Bowers ordenó una suspensión, por 90 días, de los actos de violencia "de tercero y cuarto grados": bombas, incendios y homicidios. No lo hizo por ningún sentimiento humanitario, sino porque los honorarios de los abogados para defender a los klansmen de Misisipí estaban agotando los fondos de la sociedad y era necesario reponerlos.

    Pero no se podía contener a los impacientes. Un buen día una media docena de klansmen se reunió en un café de Vidalia, pueblo de Luisiana asomado al Misisipí, frente a Natchez. Hablaron de la "falta de valor" del Klan mientras uno de ellos jugaba con un dólar de plata. Así nació la "Pandilla del Dólar de Plata", grupo secreto interior del Klan formado expresamente para ejecutar actos de violencia.

    El primer atentado, homicidio e incendio, lo realizaron el 10 de diciembre; y en los meses siguientes, fueron responsables de conectar sendas cargas de dinamita a los sistemas de encendido eléctrico de un auto y un camión, con saldo trágico de otra muerte y heridas graves a un tercero.

    Aunque la mayoría de los misisipenses quizá favorecía la segregación racial, no podía justificar los asesinatos. La rabia y la repugnancia incitadas por los Caballeros Blancos llegó al colmo cuando los del Klan mataron a Vernon Dahmer, granjero negro de 58 años que vivía cerca de Hattiesburgo.

    Ciudadano nada ordinario, Dahmer poseía una granja de 160 hectáreas, una tienda de víveres, situada a pocos metros de su cómoda casa de un piso, y un aserradero. Dahmer solía llevar su cosechadora mecánica de algodón, o la embaladora de heno, a la granja de algún vecino blanco, para ayudarlo a levantar su cosecha, antes que la suya. Tenía muchos amigos, tanto blancos como negros, y no se le conocía enemigo alguno. Pero propugnaba el empadronamiento de los negros para votar. Y eso bastó.

    Durante una reunión del Klan a fines de diciembre de 1965, se fraguó la muerte de Dahmer. En los días siguientes, los del Klan hicieron dos recorridos de "ensayo" frente a su casa y a la tienda para familiarizarse con el terreno.

    Por fin, el domingo 9 de enero, al anochecer, ocho klansmen salieron en dos automóviles.

    Un coche fue a la casa y se estacionó frente al jardín. Saltaron del auto dos hombres que, hincados de rodillas, comenzaron a disparar con escopetas y destrozaron un gran ventanal. Otros dos corrieron hacia la esquina de la casa, desde donde echaron por la ventana rota dos jarras de material plástico llenas de gasolina y dos más sobre el tejado del garaje. Luego arrojaron antorchas encendidas al interior de la casa. El combustible explotó con un sonido sordo, y en pocos segundos las llamas estaban devorando el hogar de los Dahmer.

    Entre tanto, el segundo grupo abrió fuego contra la tienda de víveres, donde dormía, en una pieza interior, la señora Lauranie Heidelberg, de 83 años, tía de Dahmer. Ardió el edificio y los dos coches huyeron a todo escape.

    Por extraño que parezca, los escopetazos no despertaron ni a los esposos Dahmer ni a sus tres hijos. Pero ella al fin despertó, debido al prolongado ulular de la bocina del automóvil: el incendio del garaje había causado un cortocircuito en el sistema eléctrico del coche. Oyendo entonces el ominoso crujir de las llamas, sacudió a su marido gritando angustiosamente:

    —¡Esta vez nos han matado!

    Saltando de la cama, Dahmer tomó una escopeta automática, y gritó:

    —Saca a los niños: yo les protegeré la retirada.

    En pijama y desde la puerta disparó por entre las llamas que lo asediaban, negándose a retroceder un paso. Su esposa despertó a los niños y todos salieron por las ventanas de la recámara, poniéndose así a salvo. Sólo entonces, horriblemente quemado y sofocado, Dahmei los siguió. Con la señora Heidelberg, que había escapado de la tienda en camisón de dormir, la familia observó impotente cómo consumía el fuego su hogar.

    Vernon Dahmer sobrevivió pocas horas.

    Al día siguiente, Sam Bowers dijo en confidencia a un amigo que el grupo asaltante se había anotado "un tanto gordo" y que era "mejor que el de Filadelfia. Desde el punto de vista técnico", agregó, "su labor fue inferior a la obra de Filadelfia; pero son hombres que no hablarán".

    Sin embargo, antes de 72 horas la FBI ya tenía una lista de sospechosos... basada en datos de informadores que estaban dentro del Klan. Y en esa lista figuraba el nombre del Mago Imperial.

    La muerte brutal de Dahmer causó expresiones de condolencia en todo el Estado y atizó el resentimiento contra los Caballeros Blancos como nada antes lo había logrado. Tal cambio de actitud iba a traer un gran cambio en los tribunales.


    "NOSOTROS ENCONTRAMOS AL ACUSADO..."


    AUNQUE la agonía de Vernon Dahmer sirvió de ariete para penetrar en el baluarte de Bowers, la inmolación de Schwerner, Goodman y Chaney seguía en primer témino en la batalla contra el Klan. Y por un tiempo no se anotó en el expediente nada que indicara que las cosas hubieran variado un ápice desde la desaparición de los jóvenes. No había acusaciones pendientes contra nadie. Ninguno estaba en la cárcel. Pero este era simplemente un compás de espera judicial.

    Finalmente en febrero de 1967 un gran jurado expidió un nuevo sumario en Jackson. De la lista de 1965 había sido borrado uno de los acusados, pero la nueva contenía otros dos nombres, incluyendo el muy importante de Sam Bowers. Sólo quedaba por resolver una interrogante mayor: ¿Podría el Gobierno federal probar sus cargos a satisfacción de un jurado de Misisipí?

    El proceso se inició en el tribunal federal de Meridian el 9 de octubre de 1967: tres años, dos meses y cinco días después de que los agentes de la FBI sacaron los cadáveres de la arcilla roja del dique de Olen Burrage. La sala estaba abarrotada. La mayoría de los espectadores eran parientes y amigos de los 18 acusados, ahora sentados junto a un batallón de 12 abogados defensores y bajo la mirada adusta del juez Harold Cox.

    El Mago Imperial Sam Bowers observaba los preliminares del proceso con los ojos entrecerrados y un aire de estudiada indiferencia. El alguacil Lawrence Rainey y su fornido ayudante, Cecil Price, se movían incómodos.

    Con estos estaban 15 más, entre ellos Wayne Roberts (presunto autor material), Doyle Barnette (que había dado a los agentes de la FBI una confesión y a última hora se había hecho el mudo), Jimmy Arledge, Jimmy Showden y Billy Wayne Posey (todos acusados de estar presentes la noche en que tuvieron lugar los asesinatos).

    El único ausente era James Jordan, señalado por Doyle Barnette como matador de Chaney. Su proceso había sido trasladado a Atlanta (Georgia). Jordan esperaba afuera, para rendir declaración como testigo de cargo.

    Se seleccionó al jurado (todos blancos) y luego, en manos del hábil subprocurador general, John Doar, fue desenvolviéndose el caso del Gobierno federal: el hallazgo del coche incendiado, el descubrimiento de los cadáveres, la averiguación de la FBI. La primera descarga eléctrica vino al tercer día, cuando se llamó a declarar al sargento de policía Wallace Miller, quien identificó a Sam Bowers como la persona que había "aprobado" la eliminación de Schwerner. Pero la sorpresa cumbre se reservó para el cuarto día: el reverendo Delmar Dennis, "Titán Provincial" de los Caballeros Blancos, entró en la sala del tribunal y se dirigió hacia el banco de los testigos.

    Ninguno, ni siquiera Bowers, quien había dicho a un amigo íntimo: "No hay nadie de quien me fie más", sospechaba ni remotamente que Dennis había sido informador de la FBI durante tres años. Todo el mundo experimentó una sacudida casi visible: las declaraciones de Dennis sobre las actividades del Klan, los atentados de Longdale y la conspiración para "liquidar" a Schwerner fueron devastadoras.

    La Procuraduría terminó de presentar sus pruebas al quinto día. La defensa empezó a refutarlas, negando la existencia de una "conspiración", intentandó desprestigiar a los testigos de cargo, especialmente a Miller, Jordan y Dennis. Un testigo tras otro —en su mayoría parientes de los reos— declararon que estos se encontraban en casa o con amigos a la hora en que ocurrió el crimen. Otros dieron fe de la "buena" reputación de que gozaban los acusados y de la "mala" conducta de Miller, Jordan y Dennis.

    Por fin, el 18 de octubre, se entregó la causa al jurado. Los 12 hombres y mujeres deliberaron hasta las 9 de esa noche y durante la mañana y la tarde del día siguiente. Alrededor de las 3:30 de la tarde del 19 de octubre el jurado regresó a la sala y su presidente informó al juez que no habían llegado a ningún acuerdo.

    La alegría se dibujó en el rostro de los acusados. Pero el juez no declaró nulo el juicio: dio a los jurados nuevas instrucciones.

    Les dijo que el caso era demasiado importante y el juicio muy costoso para anularlo antes de que ellos hubiesen agotado todos sus esfuerzos para coincidir. El juez Cox apremió a los jurados a iniciar nuevas deliberaciones y revisar una vez más todas las pruebas.

    A la mañana siguiente reapareció el jurado. El fallo fue leído por un notario de la corte: "Hallamos al reo, Cecil Price, culpable... al reo, Jimmy Arledge, culpable..."

    La voz seguía leyendo: "Horace Doyle Barnette... Billy Wayne Posey... Alton Wayne Roberts... Jimmy Snowden... Sam Holloway Bowers, hijo... todos culpables".

    Ocho fueron declarados inocentes, inclusive el alguacil Rainey, y el jurado no había podido ponerse de acuerdo con respecto a tres de los acusados. Estos últimos quedaron libres bajo fianza, mientras se entablaba un nuevo juicio.

    El público enmudeció de pasmo hasta que el juez Cox, en voz baja, dio las gracias a los miembros del jurado y estos salieron del aposento, seguidos por los reos exonerados. Los siete reos convictos quedaron de pie frente al juez. Y este les dijo que todos serían puestos en libertad, bajo fianza, mientras se tramitaba la apelación, es decir, todos, menos Wayne, Price y Roberts.

    El juez se había enterado de una amenaza de atacarlo que Roberts había hecho mientras hablaba con Price. "Si creen que pueden intimidar a esta corte, se equivocan", les dijo. "No voy a dejar que ningún salvaje ande suelto en una sociedad civilizada. Ordeno que los encierren".

    A los pocos días compareció James Jordan ante un tribunal federal en Atlanta y se declaró culpable de los cargos que se le formulaban. Lo sentenciaron a cuatro años de prisión.

    Las condenas se dieron a conocer el 29 de diciembre de 1967. El alguacil Price y Billy Posey purgarían seis años de cárcel. A Arledge, Snowden y Doyle Barnette les impusieron tres a cada uno. Las condenas más largas (10 años) fueron para el autor material Wayne Roberts y para el Mago Imperial Sam Bowers.**


    BAJA LA OLEADA


    JUZGANDO retrospectivamente, quizá las características más aterradoras del resurgimiento del Klan a principios del decenio de 1961, fueron los elementos de fanatismo religioso y patriotería que formaban parte del movimiento. Sam Bowers y otros dirigentes justificaban sus aterradoras obras arguyendo que los klansmen hacían "la voluntad de Dios", y que no podía hablarse de culpables cuando los atacados fueran negros, judíos o los que ellos tildaban de comunistas. En ese distorsionado espejo, los del Klan se reflejaban como patriotas que luchaban contra una conspiración roja atea, en la que ellos agrupaban a los dirigentes del movimiento de los derechos civiles, al presidente Johnson, a J. Edgar Hoover y al Congreso de Washington.

    El esfuerzo de la FBI por desbaratar el Klan fue, por tanto, algo más que una simple cacería de homicidas y hampones. Estaba en juego el dilema de los derechos del ciudadano medio protegidos por leyes basadas en la Constitución, o las "leyes" y los "tribunales" secretos fincados en la torcida lógica del "Imperio Invisible". En última instancia, sería el mismo pueblo quien tendría que resolver esta cuestión.

    Por eso los veredictos relativos a la muerte de Schwerner, Goodman y Chaney pronunciados por un jurado blanco de Misisipí constituyeron un hito. Se había roto el viejo patrón. Desenmascarado como lo que en realidad era, un grupo despiadado, el Klan perdió el arraigo de simpatías de que gozaba en el Sur. En muchas zonas las policías locales se libraron de los miembros del Klan que militaban en sus comunidades y bajo la dirección de la FBI se puso coto a las actividades regionales del Klan. Muchos fueron arrestados, enjuiciados y condenados. Los expedientes muestran que ha continuado ese patrón de cambio.

    Por esto es de encomiar la actuación de la FBI. Antes de 1964, la voz del misisipense blanco moderado se perdía en el violento tumulto contra la causa de los derechos civiles.

    Pero cuando la FBI lanzó su reto al Klan proporcionó a las fuerzas moderadas un punto de apoyo. Apoyando a una ciudadanía recién liberada del terror, fue el peñón contra el cual se estrelló el poderío del Klan.



    *Las huellas de las estrías del cañón demuestran que los dos proyectiles extraídos a Schwerner y Goodman procedían de una misma arma, lo mismo que el que hirió a Chaney por la espalda. Sin embargo, el alojado en el abdomen de Chaney procedía de otra pistola —la cual, por los indicios anotados y por las revelaciones de otros informantes, la FBI cree fue disparada por Jordan. Mas la herida fatal de Chaney fue la recibida en la cabeza. Las huellas del quinto proyectil no eran suficientemente precisas para demostrar en definitiva de cuál arma provino.

    **Todos los acusados, menos Jordan, apelaron de las sentencias. El 17 de julio de 1969 una Corte de Apelaciones denegó un nuevo juicio, con la siguiente observación: "Hallamos pruebas amplias de la existencia de una conspiración, y de la complicidad de cada uno de los apelantes en una conjura despiadada, premeditada a sangre fría, para asesinar a las tres víctimas". Los siete apelaron entonces a la Corte Suprema para que escuchase su petición de un nuevo juicio. Pero el 27 de febrero de 197o la Corte rehusó, sin comentarios, conceder la audiencia.



    Condensado del libro "Ataque sobre el terror: la FBI contra el Ku Klux Klan en Misisipí", © 1970 por Don Whitehead