NO SE DEJE ABATIR POR EL SÍNDROME PREMENSTRUAL
Publicado en
agosto 05, 2012

Ya existe ayuda para los millones de mujeres afectadas por este trastorno poco estudiado y a menudo doloroso.
Por Carol KrucoffEL DÍA en que la maestra Linda Ciotola derramó en el suelo un enorme tazón de ensalada de pasta y empezó a llorar inconsolablemente, se dio cuenta de que necesitaba ayuda. La profesora, que a la sazón tenía unos 35 años, era víctima de un acceso de torpeza, irritabilidad y temblor, y se sentía como si fuera a sobrevenirle una desgracia. "De veras siento que me estoy volviendo loca", le confió a su ginecólogo.
Linda pensaba que sus síntomas podrían estar relacionados con su ciclo menstrual, ya que solían presentarse acompañados de un fuerte dolor de cabeza que desaparecía en cuanto se iniciaba el sangrado. Se preguntaba si el síndrome premenstrual (SPM) era la causa de que se hinchara y necesitara ropa una talla más grande durante dos semanas de cada mes. Su ginecólogo descartó esa posibilidad.—Lo único que tiene que hacer es reducir el consumo de sal —le indicó—, y descansar más.Finalmente, después de observar con detenimiento en qué momento se presentaban los síntomas, Linda llegó a la conclusión de que, en efecto, padecía de SPM. Con unas sencillas técnicas de tratamiento, cuya difusión crece día a día, no ha vuelto a tener aquellos síntomas desde hace más de diez años.Se calcula que entre 20 y 50 por ciento de las mujeres en edad fértil presentan algunos de los síntomas del SPM, lo que hace de este uno de los trastornos femeninos más comunes. Pero, paradójicamente, es muy poco lo que se sabe de él. Un número sorprendente de personas —entre ellas algunos profesionales de la salud—continúan opinando que es un mal imaginario.Pero las últimas investigaciones han arrojado más luz sobre el SPM, lo que ha llevado a la propuesta de una diversidad de soluciones inocuas y sencillas para tratarlo. Aunque los científicos todavía desconocen la causa precisa del trastorno, muchos conjeturan que se trata de una alteración del sistema reproductivo endocrino que se presenta durante una o dos semanas antes del inicio de la menstruación. "El SPM se debe a una interacción compleja y poco estudiada entre las hormonas sexuales y las sustancias neurotrasmisoras del cerebro, las prostaglandinas y otros sistemas del organismo", explica el doctor Samuel Smith, coautor con el doctor Isaac Schiff de Modern Management of Premenstrual Syndrome ("Tratamiento moderno del síndrome premenstrual"). Se produce como parte del ciclo ovulatorio, en el que intervienen más de 12 hormonas del cerebro, el hipotálamo, la hipófisis, el útero y los ovarios.El SPM tiene quizá un componente hereditario. Aunque puede presentarse en adolescentes, es más común en mujeres mayores de 30 años, y suele ser especialmente molesto para las que se acercan a la menopausia. También es frecuente entre las mujeres que han experimentado grandes cambios hormonales, como los que ocurren con el embarazo, la ligadura de las trompas de Falopio, el aborto espontáneo y la histerectomía.Los síntomas suelen aparecer de 7 a 14 días antes del inicio de la menstruación, cuando las concentraciones de progesterona llegan a su nivel más alto en preparación para un posible embarazo. Aunque su manifestación e intensidad varían, pueden dividirse en cuatro grupos: hipersensibilidad o agrandamiento de los senos, o ambas cosas; retención de líquidos e inflamación abdominal; alteración del apetito y antojo de carbohidratos; y cambios de estado de ánimo, como mayor irritabilidad, ansiedad, frustración y depresión.Entre los síntomas también se incluyen dolores de espalda, pesadillas, insomnio, estreñimiento, sudación y dificultad para respirar. Algunas mujeres notan un cambio en su letra, pues la mano les tiembla al escribir. Otras se quejan de dificultades urinarias, problemas oculares e hipersensibilidad auditiva, olfativa y del tacto. Otras más aseguran que tienden a sufrir accidentes. "Antes de mi periodo, me lleno de moretones de arriba abajo porque tropiezo con todas las cosas", dice la trabajadora social Judy Belsito, de 48 años.Más aun, algunos padecimientos recurren o se intensifican antes de la menstruación, entre ellos el asma, la artritis, las alergias, la epilepsia, las migrañas, el herpes genital, las infecciones vaginales por levaduras patógenas y la artritis reumatoide.Sin embargo, no todas las alteraciones son negativas. En un estudio de 100 mujeres, se observó que 66 experimentaban por lo menos un cambio premenstrual positivo, como mayor creatividad, energía y apetito sexual. "Algunas aseguran tener mayor sensibilidad a los colores, las imágenes, los olores y los sonidos, lo cual sirve para estimular la expresión creativa", señala la doctora Michelle Harrison, profesora clínica adjunta de medicina familiar en la Escuela de Medicina Robert Wood Johnson y autora de Self Help for Premenstrual Syndrome ("Ayúdese a superar el síndrome premenstrual"). "Algunas pacientes me dicen que antes de la menstruación experimentan un gran aumento de energía".De hecho, el SPM puede afectar casi todo en la vida de una mujer: cómo se ve, piensa, actúa y siente, y lo que come. Para no ser esclava de este mal, los especialistas recomiendan estas sencillas estrategias:Trace una gráfica. Si no está segura de que padece el SPM, lleve un registro mensual de sus cambios. No son los síntomas en sí, sino la regularidad de su manifestación, lo que indica que se trata de este trastorno. Además, las mujeres con SPM no deben presentar síntomas durante la semana que sigue al sangrado menstrual. "Muchas mujeres que suponen que tienen el SPM no presentan una pauta cíclica cuando trazan una gráfica", advierte la doctora Anna Stout, directora de la clínica de SPM en el Centro Médico de la Universidad Duke. Lleve la gráfica durante dos meses por lo menos, comenzando con el primer día de la menstruación. Siga con atención sus síntomas, y anote si son leves, moderados, acentuados o si desaparecieron.Llevar una gráfica puede dar tranquilidad a las mujeres que temen padecer una enfermedad grave, y que posteriormente descubren la naturaleza cíclica de su mal. Wanda Hudak, legisladora, había consultado a un gran número de especialistas por las migrañas y los calambres musculares que había sufrido desde hacía años. "Pensaba que tenía esclerosis múltiple o un tumor cerebral", confiesa. Finalmente relacionó sus problemas con su ciclo menstrual.Si descarta que padece el SPM después de trazar su gráfica, consulte con un médico para que le haga un reconocimiento físico completo.Coma alimentos para el buen humor. El consumo de carbohidratos aumenta temporalmente las concentraciones de serotonina en el cerebro, lo que atenúa las alteraciones del estado anímico. "La ingestión de carbohidratos calma, de suerte que la tensión y la irritabilidad disminuyen", observa Judith Wurtman, del Departamento de Ciencias Cognoscitivas y del Cerebro, del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Así, las mujeres con SPM deben seguir una dieta que contenga muchos carbohidratos y pocas grasas. (Las que experimentan hinchazón también deben reducir el consumo de sal para retener menos agua.)Como la elevación del ánimo debida a los carbohidratos dura de dos a tres horas, Wurtman recomienda tomar seis pequeñas comidas durante los días previos a la menstruación. Aconseja tener a mano refrigerios nutritivos y de bajo contenido de grasas, como tortas de arroz, verduras, frutas frescas y rosquillas de pan. Los hot cakes con miel —pero sin mantequilla— constituyen un alimento ideal para los días de SPM, al igual que la pasta con salsa de tomate, la sopa de verduras o de chícharos secos, y los cereales. "Estas frugales comidas también ayudan a que la concentración de azúcar en la sangre no sufra variaciones", agrega Julie Miller Jones, profesora de nutrición en la Escuela Superior de Saint Catherine, en Minnesota.En vez de dormir, póngase a sudar. Cada vez hay más pruebas de que la actividad aeróbica atenúa o elimina muchos de los síntomas del SPM. "Según una teoría, el ejercicio eleva la temperatura corporal y estimula el hipotálamo —que regula la producción de estrógenos y progesterona—, lo que contribuye a un mayor equilibrio del sistema hormonal", explica la doctora Jerilynn Prior, profesora de endocrinología en la Universidad de Columbia Británica. Sus estudios demuestran que las mujeres que empezaron o intensificaron un programa de ejercicio, experimentaron una disminución de los síntomas relacionados con la retención de líquidos, la depresión y la angustia.La doctora Prior recomienda practicar cualquier tipo de ejercicio aeróbico (como caminar a paso veloz, montar en bicicleta, nadar o correr) que aumente la frecuencia cardiaca por encima de 120 latidos por minuto, durante 20 o 30 minutos, tres o cuatro veces por semana.Piénselo bien antes de beber. Los cambios premenstruales pueden volver a las mujeres más sensibles a la cafeína, el alcohol y otras drogas. La cafeína es un estimulante que aumenta la irritabilidad, la angustia, el nerviosismo y las alteraciones del estado de ánimo. Además, en algunas mujeres incrementa la sensibilidad de los pechos. Susan Lark, autora de The Premenstrual Syndrome Self Help Book ("Guía para aliviarse del síndrome premenstrual"), observó que muchas mujeres que sufrían de excesiva sensibilidad de los senos sentían alivio cuando dejaban de tomar bebidas con cafeína.El alcohol también puede agravar los síntomas del SPM. "Las bebedoras suelen sentirse más volubles que nunca antes de menstruar", observa Lark. Además, es posible que su sensibilidad al alcohol aumente y que se embriaguen con mayor facilidad.Recurra a los suplementos. La eficacia de las vitaminas para aliviar el SPM no se ha demostrado, pero algunos estudios indican que el calcio, el magnesio y la vitamina B6 tienen efectos benéficos sobre este trastorno. Los doctores Smith y Schiff informan que una dosis diaria de un gramo de suplemento de calcio alivia considerablemente los síntomas, tanto físicos como emocionales, del SPM. "La depresión, la irritabilidad, las cefaleas, los cambios de humor, la inflamación abdominal y el dolor de espalda se redujeron en 50 por ciento en una prueba controlada", dicen los médicos en su libro. Otro estudio indica que la retención de agua y los estados anímicos negativos disminuyeron con el consumo de 360 miligramos diarios de magnesio durante por lo menos dos meses.Algunos investigadores han observado que la vitamina B6 en grandes dosis contribuye a aliviar algunos síntomas premenstruales. Pero la ingestión excesiva de esta sustancia puede ocasionar peligrosos efectos secundarios, como entumecimiento, debilidad muscular y degeneración de las neuronas sensoriales del organismo. En consecuencia, hay que consultar al médico antes de tomar suplementos de dicha vitamina.Reduzca las presiones. "Cuando están aquejadas de mucho estrés, las mujeres tienden a reaccionar más a menudo a los cambios hormonales con síntomas físicos y alteraciones del estado de ánimo", señala Kathleen Ulman, profesora de psicología en la Facultad de Medicina de la Universidad Harvard.El yoga, los masajes, la meditación y otros recursos para aminorar el estrés son excelentes antídotos. El investigador de Harvard Rene Goodale, que trabajó con el doctor Herbert Benson, autor de The Relaxation Response ("Los efectos de la relajación"), observó que los síntomas del SPM disminuían de manera importante con la práctica de ejercicios de relajación y de meditación, entre ellos, sentarse en silencio durante 20 minutos, dos veces al día.De hecho, vale la pena que pruebe cualquier cosa que la haga sentirse mejor, ya sea escuchar música o tomar por largo rato un buen baño de burbujas. Algunas mujeres dicen que las relaciones sexuales moderan los síntomas. También ayudan los grupos de apoyo dirigidos por un terapeuta experimentado.Si estas sencillas estrategias no le calman los síntomas, busque un médico experto en el SPM que le prescriba medicamentos. Estos pueden resultar beneficiosos para el caso severo de SPM conocido como "trastorno disfórico premenstrual", un raro estado depresivo debilitante que incapacita a las mujeres a tal grado que les impide llevar a cabo sus actividades habituales.DURANTE MILES de años, las mujeres han batallado con el SPM, y encontrado poco alivio. Hace casi 2600 años, el poeta griego Semonides escribió acerca de su esposa: "Tiene dos clases de estado de ánimo. Un día es toda sonrisas y alborozo, pero hay otros en que es imposible convivir con ella, pues sufre ataques de ira". Hoy, por fortuna, las manifestaciones más molestas del SPM pueden controlarse.