LONDRES EN LA PALETA IMPRESIONISTA
Publicado en
agosto 26, 2012
El Támesis bajo Westminster, de Monet.
GALERIA NACIONAL, LONDRESEl mágico paisaje de la capital inglesa inspiró muchos de los grandes cuadros de Monet, Sisley y Pissarro.
Por Marina Vaizey (Ha colaborado como crítica de arte en varios diarios británicos, como el Financial Times y el Sunday Times. En la actualidad es miembro de la junta directiva de tres museos de Gran Bretaña.)LOS PUENTES de Londres cruzan el Támesis envueltos en un vaporoso manto de tonos azules, violetas y grises. El palacio del Parlamento, sobrio a pesar de su elegancia, se yergue altivo en medio de la niebla. El jardín botánico Kew Gardens refulge de verdor, al igual que los parques del oeste de la ciudad, mientras que el palacio Hampton Court es un idílico paraíso. Así veían a Londres los grandes pintores impresionistas Claude Monet, Camille Pissarro y Alfred Sisley.
¿Impresionismo en Londres? Para la mayoría de la gente, el nombre de la corriente pictórica más popular de todos los tiempos evoca esplendorosas imágenes de París, de sus barrios y de las aldeas ribereñas de las cercanías. En suma, un mundo de belleza en el que los artistas plasmaron en el lienzo los efectos más sutiles y huidizos de la luz. Sin embargo, los impresionistas tuvieron con Londres una relación muy particular y nos legaron algunas de las más cautivadoras escenas de la ciudad que jamás se hayan pintado.Alfred Sisley visitó la capital británica en el verano de 1874 y pintó unos 15 cuadros, catalogados entre los mejores de su producción. Casi todos son vistas de Hampton Court y el distrito de Molesey. En dos de ellos se representan regatas en el Támesis, y también se conserva un pequeño cuadro de la City.
Bedford Park, situado en el oeste de la ciudad. Obra de Camille Pissarro.
MUSEO ASHMOLEAN DE ARTE Y ARQUEOLOGÍAPissarro y Monet llegaron allí por primera vez en 1870, huyendo de la guerra franco-prusiana. Esto ocurrió cuatro años antes de que se reconociera como tal a la corriente impresionista, a raíz de una exposición.Ambos artistas permanecieron en Londres menos de un año. Pissarro, que llegó acompañado por su amante y sus dos hijos, halló morada en Lower Norwood, "un suburbio encantador" del sur de la ciudad. Tiempo después recordaría el entusiasmo que los paisajes londinenses despertaron en él y su colega. Monet, relata Pissarro, gustaba de pintar en los parques, mientras que él prefería estudiar los efectos de la niebla, la nieve y la primavera.Ese primer viaje, realizado antes de que fueran famosos, marcó el inicio de su estrecha relación. En las cuatro visitas que efectuó a Londres, Pissarro pintó unos 35 cuadros, cuyo tema predominante son los suburbios: un tren que avanza sobre las vías en Dulwich, arrojando al cielo una columna de humo; partidos de críquet y jardines; la fiesta del barrio en Bedford Park en ocasión del jubileo de diamante de la reina Victoria; grupos de personas que pasan en Kew un día feriado.Sin embargo, el visitante más asiduo fue Monet. Además de las frecuentes visitas que hacía a la ciudad para reunirse con amigos y admirar exposiciones, pasó allí tres periodos de arduo trabajo, los cuales fructificaron en sendas series de obras, todas con escenas de la capital.
Fox Hill, en el suburbio de Upper Norwood. Obra de Camille Pissarro.
GALERIA NACIONAL, LONDRES.Monet estuvo en Londres en el otoño de 1899, y en el invierno y a comienzos de la primavera de los dos años siguientes. Durante sus visitas siempre se hospedaba en el hotel Savoy, desde cuyos balcones pintó varias vistas del Támesis. También plasmó en lienzos el palacio del Parlamento desde una habitación del hospital Saint Thomas, en el extremo meridional del río.En total, pintó cerca de 100 cuadros: 40 de ellos tuvieron como tema el puente de Waterloo; 35, el puente ferroviario de Charing Cross, y 20, el palacio de Westminster. El artista se llevó consigo a Francia todas esas obras, y en su estudio de Giverny las retocó y volvió a retocar.Quería que la serie de pinturas que hizo con motivos centrados en el Támesis se mostraran en conjunto, para crear la sensación del cambio de la luz y el paso del tiempo. "Mis ojos experimentados han descubierto que en la niebla londinense la apariencia de los objetos cambia más, y más rápidamente, que en cualquier otra atmósfera", comenté en una ocasión. Por ese motivo iba a Londres en invierno, pues entonces tenía la certeza de encontrar la ciudad envuelta en niebla. Y fue precisamente allí donde este gran artista se inspiró para crear la serie de paisajes urbanos más bellos de toda su carrera.
Regata en Molesey, hermoso cuadro de Alfred Sisley.
MUSEO ASHMOLEAN DE ARTE Y ARQUEOLOGÍA®1989 POR MARINA VAIZEY. CONDENSADO DE "IN BRITAIN" (JULIO DE 1989), DE LONDRES.