POTENCIAR LAS CÉLULAS MADRE
Publicado en
abril 01, 2012

Podemos estimular de forma natural nuestras propias células madre y su poder curativo. ¿Cómo? Con determinados tipos de algas, los germinados vegetales o las yemas florales.
Por Juan Carlos MirreNos acompañan desde nuestra concepción hasta el día de nuestra muerte. Siempre están allí, en todos nuestros órganos y tejidos, regenerándose constantemente. Circulan por nuestra sangre, lo que les permite llegar a cualquier punto de nuestro cuerpo, donde pueden transformarse en cualquier célula propia del tejido u órgano dañado.
Son la auténtica expresión material del flujo vital, del Qi. del Prana, de la Vis Natura Medicatrix de Hipócrates. En realidad, la buscada fuente de la eterna juventud está dentro de nosotros, somos portadores de un mecanismo que produce constantemente nuevas células embriónicas. Al tiempo que envejecemos, nos estamos renovando continuamente y, día tras día, volvemos a nacer.Después de varios meses de mantenerse en placas de cultivo, estas células no sólo son capaces de multiplicarse como tales, sino que además pueden transformarse en cualquiera de los distintos tipos de células que hay en nuestro organismo (sangre, músculos, piel, nervios, etc.).Pero ante todo conviene aclarar que existen dos tipos de células madre: las embrionarias y las adultas. Las células madre embrionarias se originan inmediatamente después de la fertilización del óvulo y unos cinco días antes de su implantación en el útero. En este periodo no existe propiamente un embrión sino más bien el denominado blastomero, un conjunto de células madre aún indiferenciadas. A partir del quinto día se produce la primera diferenciación: una capa externa empieza a transformarse en la futura placenta, mientras que la masa de células internas continúa sin diferenciarse. Si en ese momento se separan estas células internas y se las cultiva exteriormente se obtendrá un gran número de células madre, cuyas aplicaciones terapéuticas abren un nuevo campo de la medicina: la medicina regenerariva.GENERADORAS DE SANGRE
Hace años se descubrió que las células de la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas) se generaban de forma constante en la médula de los huesos huecos (especialmente en los huesos largos de ambas extremidades). Al principio se pensó que en la médula ósea había unas células especializadas que fabricaban las células de la sangre. Pero hace unos 40 años se encontró que lo que en realidad se genera son células indiferenciadas o células madre y, a su vez, una parte de ellas evoluciona con posterioridad para transformarse en células de la sangre. La sangre de nuestro cuerpo se renueva totalmente cada 120 días, lo que significa que la médula ósea genera unas 100.000 millones de células sanguíneas cada día (equivalentes a más de un millón cada segundo). Pues bien, la única fuente de esta enorme producción de células sanguíneas son las denominadas células madre hematopoyéticas (CMH), generadoras de sangre.
Para poder entender el origen y posibles métodos curativos de algunas de las enfermedades que han sufrido los hombres a lo largo de la historia, como las de los supervivientes de la explosión atómica de Hiroshima, se experimentó con ratas que eran sometidas a dosis variables de radiación artificial. Se observó entonces que si se protegía un solo hueso del efecto radiactivo se evitaba la aparición de las típicas enfermedades de la sangre. Más adelante se comprobó que estas ratas condenadas podían restablecer su regeneración de sangre si se les inyectaba una suspensión de células sanas de la médula ósea. Esto significaba que la presencia de un pequeño porcentaje de células madre hematopoyéticas en la inyección era suficiente para regenerar nuevas CMH en una médula destruida por la radiación. Hoy se sabe que a partir de la diferenciación de las CMH se genera toda la gran variedad de corpúsculos que se encuentran en nuestra sangre, desde eritrocitos o glóbulos rojos, que son unas extrañas células sin núcleo, hasta los complejos linfocitos, que defienden nuestro organismo de los gérmenes patógenos.EVITAR POSIBLES RECHAZOS
Al parecer, no hay diferencia entre las células madre embriónicas y las CMH, y tanto unas como otras son capaces de diferenciarse o transformarse en cualquier tipo de célula de nuestros órganos y tejidos. La gran ventaja de este hecho es que si logramos aislar suficiente cantidad de CMH de un organismo no sólo evitamos la insoslayable polémica sobre el uso ético de los embriones humanos; además, nos libramos de los posibles rechazos por incompatibilidad de células madre foráneas al cuerpo donde se injerten.
Según el profesor Ulrich von Andrian, de la Harvard Medical School de Boston (Estados Unidos), las CMH viajan en la sangre por todo el cuerpo y cuando encuentran a un invasor patógeno comienzan a dividirse y transformarse en leucocitos o glóbulos blancos para empezar la defensa de forma inmediata. Esto plantea una provocativa tesis: que las CMH forman parte de nuestro sistema inmunitorio, además de ser las creadoras de los leucocitos en la médula ósea.Pero, a medida que se avanzaba en los conocimientos acerca de las CMH de las médulas óseas, se iban encontrando evidencias de presencia de células madre adultas en otros órganos y tejidos del cuerpo humano. Hoy se sabe que hay acumulaciones de células madre adultas en el hígado, pulmones, piel, intestinos, cerebro, riñones, páncreas, músculos (incluso en el miocardio o músculos del corazón). Se las ha detectado incluso en los dientes, en el líquido amniótico yen los adipositos que rellenan nuestros michelines.En el caso de los vegetales, cuando una semilla empieza a brotar o germinar, se forman dos meristemas: el apical, que crece hacia arriba y alejándose de la tierra, y el radical, que se desarrolla hacia abajo profundizando en el suelo. En ambos casos se trata de células madre, que a medida que la planta crece se van diferenciando en nuevas células y tejidos. Así, de las apicales se originarán las células específicas de las ramas, hojas, flores, etc.,y de las otras, las raíces, rizomas, etc.Pero parece haber una diferencia fundamental entre las plantas y los animales. Tal como saben los jardineros y expertos en frutales, las células maduras de una planta pueden transformarse en células madre con relativa facilidad. Así, si clavamos una rama de sauce en tierra húmeda, rápidamente se empezará a generar tanto el sistema radicular como las nuevas ramas y hojas: esto significa que las células específicas y diferenciadas pueden transformarse fácilmente en células madre. En cambio, en el caso de los animales, esta capacidad de regeneración sólo se encuentra en casos excepcionales y normalmente sólo se pueden regenerar algunos de los órganos y tejidos, pero no todo el conjunto del cuerpo.
NUTRITIVOS GERMINADOS. Los brotes de semillas de soja, alfalfa o lentejas son una rica fuente de proteínas, vitaminas, enzimas y minerales, y están formados por células madre vegetales, por lo que tienen muchos beneficies para la salud.LA ORDEN DE MULTIPLICARSE
Lo que todavía no está muy claro es si estos mecanismos regenerativos comunes a casi todas las plantas y también existentes en algunos animales se deben a la presencia de células madre adultas junto con las demás células en los tejidos de los seres vivos o a que en un determinado momento (amputación, corte, herida, etc.) se dispara un mecanismo bioquímico que provoca la rediferenciación de las células normales de la zona afectada para su transformación en células madre, que inmediatamente comienzan a multiplicarse y a transformarse en los conjuntos celulares que han sido eliminados o afectados en el proceso.
Pero en realidad, poco nos importa el mecanismo de generación o regeneración que siguen las células madre. Lo que sí nos interesa para nuestra salud es poder responder a las siguientes preguntas:"¿Son las células madre adultas (CMH y otras) que se encuentran en nuestra sangre y tejidos capaces de reemplazar las células dañadas, enfermas o envejecidas? ¿Son realmente ellas la base de la curación natural, de la energía vital, del Qi de las medicinas orientales?"Si es así, resulta bastante obvio que la forma más práctica y directa para defendernos de una enfermedad sería la de potenciar al máximo la generación de células madre para que éstas acudan de manera rápida y en suficiente cantidad al reemplazo de las células dañadas. O mejor aún, que su producción no decaiga nunca, de manera que siempre estén reparando los tejidos u órganos dañados al tiempo que, según la tesis del doctor Ulrich von Andrian, potencien el sistema inmunitario y sean capaces de eliminar tanto los patógenos invasores como de detener la proliferación de células cancerosas.PRODUCCIÓN ALTERNATIVA
Siguiendo el hilo de la idea de potenciar al máximo la generación de células madre para curar enfermedades, un grupo de científicos decidió estudiar los efectos de la ingesta del alga denominada Aphanizomenon flos-aquae (AFA) sobre la producción de células madre maduras humanas. Para ello se preparó un extracto de polisacáridos provenientes de estas algas que se administró a un número determinado de pacientes. Se comprobó que transcurrida una hora desde su ingesta, el número de células madre presentes en su sangre había aumentado entre un 20% y un 30%.
Según los laboratorios HealthSciences Inc., que comercializan el alga AFA, tomar un extracto de la misma tiene un doble efecto sobre el organismo: por un lado potencia la multiplicación de las CMH en la médula ósea y, por otro, facilita la migración de estas células por el torrente sanguíneo del cuerpo.Las algas AFA pertenecen al grupo de las algas verde-azuladas, al igual que la espirulina y la chlorella. Todas ellas son muy utilizadas desde hace tiempo en medicina natural como complemento alimentario, dada la riqueza de las mismas en proteínas, ácidos grasos esenciales, minerales, carotenos y vitaminas del grupo B.Las algas verde-azuladas (algunos expertos las consideran bacterias) fueron los primeros seres vivos de nuestro planeta, en el que llevan establecidas desde hace unos 3.500 millones de años. Son individuos unicelulares muy básicos, que sólo necesitan luz solar y algunos pocos nutrientes para sobrevivir y multiplicarse rápidamente hasta formar masas de miles de millones de individuos. Han sobrevivido a todos los cataclismos que ha sufrido el planeta y son ellos los creadores de nuestra atmósfera oxigenada.Pero lo más importante es que estas algas fueron las células madre de toda la vida planetaria, ya que de su estructura primitiva básica han derivado todas las complejas formas de vida pluricelular que han ido surgiendo a lo largo de miles de años, tanto de plantas como de animales.
MICROALGAS CON PROPIEDADES
Aunque todavía no ha demostrado su efecto potenciador de las células madre, es probable que la mundialmente famosa alga espirulina tenga propiedades similares a las del AFA. Según los estudios del doctor J. Tennant, del San Francisco Medical Research Foundation (Estados Unidos), la espirulina debe su color verde-azulado al polipéptido phycocyanina, que tiene la propiedad de estimular la hematopoyesis de la misma forma que muestra hormona eritropoyetina.
Así, la phycocianina se comporta como una fitohormona que estimula las células de la médula ósea para iniciar la cascada de CMH. La espirulina se utilizó con este fin, con éxito, en un grupo de niños rusos anémicos e inmunodeficientes cuya médula ósea había sido afectada por las consecuencias de la radiación sufrida por la población tras el accidente de la central nuclear de Chernobil, en el año 1986.Otra microalga que podría tener propiedades similares es la chlorella, también verde-azulada y con altísimos contenidos en clorofila, muy consumida en Japón y considerada como uno de los alimentos naturales más completos.La medicina natural, por otra parte, recomienda desde hace muchos años el consumo de germinados de distintas semillas como una fuente de salud. Los orientales comen brotes de soja casi a diario, como un plato tradicional que ingieren tanto crudo como cocido. Además, múltiples estudios de salud y nutrición han demostrado que los germinados de cereales son mucho más ricos en proteínas, enzimas, vitaminas y minerales que el propio grano, y algunos de ellos, como la alfalfa, sólo son apetecibles como tales, ya que raramente se utiliza la propia planta como producto comestible.En realidad, los brotes o germinados no son más que los meristemas iniciales de las plantas, que están casi exclusivamente formados por células madre. Pero ¿en qué medida estas células madre o sus fitohormonas, ácidos nucleicos u otras moléculas biológicas que puedan contener pueden potenciar el crecimiento o la liberación de nuestras propias células madre? La respuesta a esta pregunta está contenida en la descripción de los beneficiosos efectos sobre nuestra salud que tienen el consumo de brotes o germinados.TEJIDO FITOEMBRIONARIO
La yemoterapia es la rama de la fitoterapia que promueve el uso de las propiedades curativas de los embriones de las plantas, en lugar de sus componentes usuales (hojas, flores, raíces, etc.). Fue un médico belga Henry Pol, quien, a mediados del pasado siglo, comenzó a investigar el efecto farmacológico de las yemas de las flores (botones florales). Sus trabajos científicos se basaban en la hipótesis de que éstas contenían una enorme "fuerza vital", ya que representaban la etapa embrionaria de la planta.
En efecto, el tejido fitoembrionario tiene altísimas concentraciones de nutrientes, hormonas, vitaminas, minerales y enzimas en comparación con otras partes de la misma planta. Sobre la base de esta riqueza en nutrientes y los principios holísticos de su fuerza vital, el doctor H. Pol y sus colaboradores idearon un sistema de extracción hidroalcohólica de las moléculas (macerados glicolados) de este tejido y ensayaron sus efectos terapéuticos sobre distintas patologías.Actualmente, la yemoterapia forma parte del arsenal terapéutico de la medicina natural y es utilizada tanto por naturópatas como extractos de plantas, como por homeópatas como remedios de efecto drenante y desintoxicante.Lo notable es que, además, los brotes se repiten año tras año en el mismo punto de la rama, precisamente donde se encuentra un tejido meristemático formado por células madres indiferenciadas. Este hecho no fue apropiadamente evaluado por los descubridores de la yemoterapia. Las yemas son en realidad un conjunto de células madre embrionarias vegetales, y son éstas y sus especiales componentes químicos los que promueven el efecto curativo sobre nuestro organismo: potenciando nuestras propias células madre.LA REGENERACION DE ORGANOS HUMANOS, EN EL PUNTO DE MIRA
Los científicos estudian desde hace años el caso de algunos animales, ya que el papel de las células madre es fundamental en el proceso de regenerar órganos humanos.
DESDE HACE CASI UN SIGLO se vienen realizando estudios sobre la capacidad que tienen algunos animales de regenerar órganos completos. Probablemente, el más estudiado sea la salamandra, una especie de lagarto (en realidad es un anfibio, una especie de sapo con cola), capaz de regenerar casi todo su cuerpo en el caso de amputación o pérdida accidental.LOS EXTENSOS ESTUDIOS del doctor R. O. Becker en el Hospital de Veteranos de Guerra en Virginia (Estados Unidos) demostraron hace años que la salamandra no sólo regenera una pata amputada con todos sus tejidos completos (huesos, ligamentos, músculos, nervios, vasos sanguíneos y piel) sino que es también capaz de regenerar sus ojos y hasta el corazón! A diferencia de las regeneraciones de algunos gusanos o peces, la salamandra es especialmente interesante ya que es un vertebrado con una conformación fisiológica similar a la humana. Los estudios de Becker han dado un salto cuantitativo al lograr regeneraciones casi totales con animales sin capacidad regenerativa natural, como ranas y ratones. Las experiencias con ratones son especialmente interesantes ya que se trata de mamíferos más cercanos aún a nosotros.LOS TRABAJOS DE BECKER han sido posteriormente confirmados por los del doctor S. Badylak, del Instituto Gowan de Medicina Regenerativa en la Universidad de Pittsburg (Estados Unidos), quien ya ha realizado decenas de regeneraciones de dedos humanos amputados a la altura de la raiz de las uñas (sin pérdida total de la falange más distal). Hace años se pensaba que esta posibilidad sólo se daba en niños, pero ya se han regenerado extremos de dedos en personas mayores, y con un éxito total.ES OBVIO QUE LAS CÉLULAS MADRE adultas juegan un papel fundamental en este proceso (sólo se regenera el dedo si no se impide la formación de un blastoma en el extremo abierto de la herida), pero aún no se conoce a fondo cuál es el mecanismo exacto por el cual se dispara en el organismo la orden de regeneración celular.
UNA PLANTA REGENERADORA (La centella asiática induce al crecimiento celular)
UN EQUIPO DE MÉDICOS de la Universidad de Hong Kong dirigido por el profesor C. Lung Cheng estudia los efectos del extracto de la planta centella asiática como inductora del crecimiento celular. Esta planta es mundialmente famosa por su eficaz acción cicatrizante y, como tal, se comercializa bajo distintos nombres de preparados farmacéuticos.
Pero las nuevas investigaciones revelan que, además de potenciar la proliferación de células de fibrina, también tiene efectos angiogénicos, es decir, que regenera los vasos sanguíneos dañados.Si bien todavía se ignora la forma en que actúa a nivel celular, es posible que tenga un efecto regenerador sobre las células madre que abundan en las capas profundas de la piel.ADEMÁS, YA SE HAN RECONOCIDO varias plantas con demostrado efecto hematopoyético, activadores de la neoformación de glóbulos rojos y blancos. Y si bien aún no ha sido demostrado in vivo, hay claras evidencias que tanto el ginseng como el eleuterococo promueven la actividad de las Células Madre Hematopoyéticas.LA VENTAJA DE SER MUJER
Ya se sabia que el epitelio uterino contenía abundantes células madre adultas, pero su extracción es muy complicada y peligrosa para la salud de un tejido tan delicado.
Pero recientemente dos grupos de trabajo en distintas empresas biotecnológicas de tos Estados Unidos han anunciado el descubrimipnto de que en el flujo menstrual se encuentra precisamente un importante número de células madre.Ambas empresas han diseñado un sistema específico que permite la separación de éstas del resto de la sangre para así lograr su conservacion para posteriores aplicaciones médicas.La empresa Cryo-Cell de Florida (EE UU) permite que cualquier mujer pueda almacenar y preservar sus propias células madre para utilizarlas en el caso de ser necesarias en el futuro para tratamientos regenerativos, especialmente en casos de diabetes, trastornos cardíacos y lesiones de medula espinal.Fuente:
REVISTA INTEGRAL -ABRIL 2008