LA NOCHE DE LAS ÁNIMAS ERRANTES
Publicado en
octubre 28, 2026
Guanajuato, MÉXICO.
En el México colonial, Guanajuato no era solo una ciudad minera de riqueza desbordante, sino también un punto de encuentro para hechiceros, curanderos y antiguos nigromantes que buscaban en las entrañas de los cerros metales preciosos y secretos de ultratumba. Cuenta la tradición popular que la noche del 31 de octubre, justo cuando el reloj marca las 12:00 AM y el velo entre el mundo de los vivos y los muertos se vuelve más delgado que el papel de arroz, las almas de aquellos que practicaron artes oscuras regresan a los callejones más estrechos de la ciudad para cobrar una vieja deuda: buscar un cuerpo fresco que sirva de portal para regresar a la vida.
La leyenda cobra vida para los turistas o lugareños que caminan solos por los callejones empedrados y oscuros en la madrugada de Halloween.
Estás caminando por un callejón tan estrecho que los balcones de las casas casi se tocan arriba. De repente, el eco de tus propios pasos cambia: escuchas un segundo par de pasos pisando justo detrás de ti, al mismo ritmo exacto. Cuando te detienes para mirar... el sonido también se detiene de golpe.
Las antiguas farolas de hierro forjado titilan y se apagan una a una. Una corriente de aire helado y espeso desciende desde los tejados, acompañada de un olor penetrante a copal quemado, cera de vela negra y flores de cempasúchil marchitas.
Si levantas la vista hacia las ventanas de madera oscura de las casonas coloniales, verás que los cristales actúan como espejos a pesar de la oscuridad. En el reflejo verás a una figura encapuchada, con el rostro completamente cubierto por una máscara de barro negro, pegada a tu espalda.
Si cometes el error de mirar hacia atrás o pronunciar cualquier palabra en voz alta, las paredes del callejón parecerán cerrarse sobre ti, inmovilizándote las piernas contra el suelo de piedra. Una voz ronca y susurrante te hablará directamente al oído, como si viniera de muy lejos: "Ya abriste la puerta... ahora déjame entrar en tu casa".
En la madrugada del 1 de noviembre de 2020, un grupo de jóvenes que realizaba un recorrido turístico nocturno independiente por los callejones de Guanajuato vivió un momento de pánico real.
Uno de los integrantes del grupo, que se había adelantado unos metros para tomar una fotografía con su teléfono en el Callejón del Beso, desapareció de la vista de sus amigos durante menos de dos minutos. Cuando lo encontraron en la siguiente esquina, el joven estaba apoyado contra la pared, completamente pálido, con la respiración agitada y sosteniendo el teléfono con ambas manos.
En la pantalla del celular no había una foto del callejón: había una selfie donde aparecía él sonriendo... pero detrás de su hombro, asomándose desde la ventana cerrada de una casa abandonada, se veía claramente el rostro pálido y desfigurado de una persona con los ojos completamente blancos, mirando directo a la cámara. El joven sufrió un cuadro de ansiedad severo y aseguró durante semanas que sentía que alguien respiraba a su lado cada vez que se apagaban las luces de su cuarto.
Los guías más antiguos de Guanajuato advierten siempre a los visitantes en esta fecha: si caminas por los callejones la noche de Halloween y sientes que las paredes se vuelven estrechas... cruza los brazos, baja la mirada y camina en absoluto silencio hasta ver la luz de la plaza principal.
Fuente del texto: IA Gemini.