LA MECEDORA DEL CUARTO QUE NADIE USA
Publicado en
octubre 16, 2026
En todas las casas viejas hay un cuarto que nadie usa. Y en ese cuarto, por lo general, hay una mecedora.
En esa casa, la mecedora era de la abuela. Cuando murió, la familia la dejó ahí, tapada con una sábana, porque nadie quería tirarla, pero nadie quería usarla.
Al principio solo era el rechinido. Por las noches, a las 2:30 exactas, se escuchaba... *creeeek... craaaak... creeeek...*. Como si alguien se estuviera meciendo despacio.
Pensaron que era el aire. Hasta que una noche, la hija más chica se levantó al baño y vio la puerta del cuarto entreabierta. La mecedora se estaba moviendo sola. Fuerte. Como si alguien pesado estuviera sentado. Y no estaba vacía.
Había una marca hundida en el cojín. Como de un cuerpo. Y la mecedora no paraba.
La niña gritó. Cuando llegaron los papás, la mecedora estaba quieta. Pero seguía caliente. Como si alguien acabara de levantarse.
Desde esa noche la amarraron con una cuerda a la pared para que no se moviera.
Al día siguiente la cuerda estaba reventada en el suelo. Y la mecedora estaba en medio del cuarto, meciéndose, mirando hacia la puerta. Esperándolos.
Dicen, los que saben, que cuando una abuela muere meciendo a un bebé, su alma se queda atorada en la mecedora. Y sigue meciendo... aunque ya no haya bebé que arrullar. Y si la ves moverse, no te acerques. Porque no está vacía. Solo que tú no puedes ver quién está sentado.
Si en tu casa hay una mecedora vieja que a veces se mueve sola, no la tapes. No la amarres. Déjala mecerse.
Fuente del texto:
Entre historias y Misterios