• GUARDAR IMAGEN


  • GUARDAR TODAS LAS IMAGENES

  • COPIAR IMAGEN A:

  • OTRAS OPCIONES
  • ● Eliminar Lecturas
  • ● Ultima Lectura
  • ● Historial de Nvgc
  • ● Borrar Historial Nvgc
  • ● Ayuda
  • PUNTO A GUARDAR



  • Tipea en el recuadro blanco alguna referencia, o, déjalo en blanco y da click en "Referencia"
  • TODAS LAS REVISTAS
  • Todas Las Revistas Diners
  • Todas Las Revistas Selecciones
  • CATEGORIAS
  • Libros
  • Libros-Relatos Cortos
  • Arte-Graficos
  • Bellezas Del Cine Y Television
  • Biografias
  • Chistes
  • Consejos Sanos
  • Cuidando Y Encaminando A Los Hijos
  • Datos Interesantes
  • Paisajes Y Temas Varios
  • La Relacion De Pareja
  • La Tia Eulogia
  • La Vida Se Ha Convertido En Un Lucro
  • Mensajes Para Reflexionar
  • Personajes Disney
  • Salud Y Prevencion
  • Sucesos-Proezas
  • Temas Varios
  • Tu Relacion Contigo Mismo Y El Mundo
  • Un Mundo Inseguro
  • REVISTAS DINERS
  • Diners-Agosto 1989
  • Diners-Mayo 1993
  • Diners-Septiembre 1993
  • Diners-Noviembre 1993
  • Diners-Diciembre 1993
  • Diners-Abril 1994
  • Diners-Mayo 1994
  • Diners-Junio 1994
  • Diners-Julio 1994
  • Diners-Octubre 1994
  • Diners-Enero 1995
  • Diners-Marzo 1995
  • Diners-Junio 1995
  • Diners-Septiembre 1995
  • Diners-Febrero 1996
  • Diners-Julio 1996
  • Diners-Septiembre 1996
  • Diners-Febrero 1998
  • Diners-Abril 1998
  • Diners-Mayo 1998
  • Diners-Octubre 1998
  • Diners-Temas Rescatados
  • REVISTAS SELECCIONES
  • Selecciones-Enero 1965
  • Selecciones-Julio 1968
  • Selecciones-Abril 1969
  • Selecciones-Febrero 1970
  • Selecciones-Marzo 1970
  • Selecciones-Mayo 1970
  • Selecciones-Marzo 1972
  • Selecciones-Julio 1973
  • Selecciones-Diciembre 1973
  • Selecciones-Enero 1974
  • Selecciones-Marzo 1974
  • Selecciones-Marzo 1976
  • Selecciones-Noviembre 1976
  • Selecciones-Enero 1977
  • Selecciones-Septiembre 1977
  • Selecciones-Enero 1978
  • Selecciones-Diciembre 1978
  • Selecciones-Enero 1979
  • Selecciones-Marzo 1979
  • Selecciones-Julio 1979
  • Selecciones-Agosto 1979
  • Selecciones-Abril 1980
  • Selecciones-Agosto 1980
  • Selecciones-Septiembre 1980
  • Selecciones-Septiembre 1981
  • Selecciones-Abril 1982
  • Selecciones-Mayo 1983
  • Selecciones-Julio 1984
  • Selecciones-Junio 1985
  • Selecciones-Septiembre 1987
  • Selecciones-Abril 1988
  • Selecciones-Febrero 1989
  • Selecciones-Abril 1989
  • Selecciones-Marzo 1990
  • Selecciones-Abril 1991
  • Selecciones-Mayo 1991
  • Selecciones-Octubre 1991
  • Selecciones-Diciembre 1991
  • Selecciones-Febrero 1992
  • Selecciones-Junio 1992
  • Selecciones-Septiembre 1992
  • Selecciones-Febrero 1994
  • Selecciones-Mayo 1994
  • Selecciones-Abril 1995
  • Selecciones-Mayo 1995
  • Selecciones-Septiembre 1995
  • Selecciones-Junio 1996
  • Selecciones-Mayo 1997
  • Selecciones-Enero 1998
  • Selecciones-Febrero 1998
  • Selecciones-Julio 1999
  • Selecciones-Diciembre 1999
  • Selecciones-Febrero 2000
  • Selecciones-Diciembre 2001
  • Selecciones-Febrero 2002
  • Selecciones-Mayo 2005
  • CATEGORIAS
  • Arte-Gráficos
  • Bellezas
  • Biografías
  • Chistes que llegan a mi Email
  • Consejos Sanos para el Alma
  • Cuidando y Encaminando a los Hijos
  • Datos Interesantes
  • Fotos: Paisajes y Temas varios
  • La Relación de Pareja
  • La Tía Eulogia
  • La Vida se ha convertido en un Lucro
  • Mensajes para Reflexionar
  • Personajes Disney
  • Salud y Prevención
  • Sucesos y Proezas que conmueven
  • Temas Varios
  • Tu Relación Contigo mismo y el Mundo
  • Un Mundo Inseguro
  • TODAS LAS REVISTAS
  • Selecciones
  • Diners
  • REVISTAS DINERS
  • Diners-Agosto 1989
  • Diners-Mayo 1993
  • Diners-Septiembre 1993
  • Diners-Noviembre 1993
  • Diners-Diciembre 1993
  • Diners-Abril 1994
  • Diners-Mayo 1994
  • Diners-Junio 1994
  • Diners-Julio 1994
  • Diners-Octubre 1994
  • Diners-Enero 1995
  • Diners-Marzo 1995
  • Diners-Junio 1995
  • Diners-Septiembre 1995
  • Diners-Febrero 1996
  • Diners-Julio 1996
  • Diners-Septiembre 1996
  • Diners-Febrero 1998
  • Diners-Abril 1998
  • Diners-Mayo 1998
  • Diners-Octubre 1998
  • Diners-Temas Rescatados
  • REVISTAS SELECCIONES
  • Selecciones-Enero 1965
  • Selecciones-Julio 1968
  • Selecciones-Abril 1969
  • Selecciones-Febrero 1970
  • Selecciones-Marzo 1970
  • Selecciones-Mayo 1970
  • Selecciones-Marzo 1972
  • Selecciones-Julio 1973
  • Selecciones-Diciembre 1973
  • Selecciones-Enero 1974
  • Selecciones-Marzo 1974
  • Selecciones-Marzo 1976
  • Selecciones-Noviembre 1976
  • Selecciones-Enero 1977
  • Selecciones-Septiembre 1977
  • Selecciones-Enero 1978
  • Selecciones-Diciembre 1978
  • Selecciones-Enero 1979
  • Selecciones-Marzo 1979
  • Selecciones-Julio 1979
  • Selecciones-Agosto 1979
  • Selecciones-Abril 1980
  • Selecciones-Agosto 1980
  • Selecciones-Septiembre 1980
  • Selecciones-Septiembre 1981
  • Selecciones-Abril 1982
  • Selecciones-Mayo 1983
  • Selecciones-Julio 1984
  • Selecciones-Junio 1985
  • Selecciones-Septiembre 1987
  • Selecciones-Abril 1988
  • Selecciones-Febrero 1989
  • Selecciones-Abril 1989
  • Selecciones-Marzo 1990
  • Selecciones-Abril 1991
  • Selecciones-Mayo 1991
  • Selecciones-Octubre 1991
  • Selecciones-Diciembre 1991
  • Selecciones-Febrero 1992
  • Selecciones-Junio 1992
  • Selecciones-Septiembre 1992
  • Selecciones-Febrero 1994
  • Selecciones-Mayo 1994
  • Selecciones-Abril 1995
  • Selecciones-Mayo 1995
  • Selecciones-Septiembre 1995
  • Selecciones-Junio 1996
  • Selecciones-Mayo 1997
  • Selecciones-Enero 1998
  • Selecciones-Febrero 1998
  • Selecciones-Julio 1999
  • Selecciones-Diciembre 1999
  • Selecciones-Febrero 2000
  • Selecciones-Diciembre 2001
  • Selecciones-Febrero 2002
  • Selecciones-Mayo 2005

  • SOMBRA DEL TEMA
  • ● Quitar
  • ● Normal
  • L
    E
    E
    R
    D
    O
    N
    A
    R
    Si te gusta lo que ofrece el Blog, te invito a que nos ayudes a que siga funcionando y poder, además, agregar temas nuevos.

    Gracias por tu visita!

    PRESENTACIÓN DEL BLOG

    El objetivo de este blog es ofrecerte lectura con un estilo diferente y personalizable; brindando opciones para que el área y lo que lees o ves sean agradables, a tu gusto y necesidad.

    Aquí encontrarás lectura variada: libros y relatos completos, chistes, temas de salud, sobre la pareja, los hijos, consejos, temas variados, revistas Selecciones y Diners. Las revistas selecciones están ordenadas de manera que puedas leer cada una completamente. No requieres suscribirte, no hay publicidad ni enlaces ajenos al blog, todo es totalmente gratis.

    El blog dispone de más de 8000 publicaciones y más de 15000 imágenes. Las publicaciones están distribuidas por categoría. Puedes crear tu propia lista o listas de temas, o, categorizarlas según tu elección.

    Así como los temas de las publicaciones, también puedes organizar o categorizar las imágenes según tus gustos.

    La navegación en el blog es fácil, práctica y rápida; su manejo también es fácil e intuitivo. A continuación una visión rápida de sus características:

    Puedes darle diferentes aspectos con el sinnúmero de combinaciones que te permite el blog al SALON DE LECTURA, INICIO, INDICE O LISTA, CATEGORIA y NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL; sin perder el estilo dado cuando regreses al blog; permitiendo de esta manera dejarlo a tu gusto. Además, esos cambios realizados puedes definirlos en 10 estilos, los cuales puedes cargarlos en el momento que quieras. También puedes darle un estilo a cada post o publicación, a cada categoría, agrupar las publicaciones en 3 grupos diferentes y/o categorizarlos en "Lectura", "Leído", "Menú Personal 1 a 16"; todos independientes entre sí. Y si te preocupa que borren o dañen tus ESTILOS o CAMBIOS, también hay la opción de protegerlos.

    Puedes cambiar el tamaño, color y estilo de la letra; dar realce a: temas, subtemas, letra cursiva, texto entre comilla, dialogo entre dos personas, listas, texto en blockquote, título de la publicación; puedes ampliar o centrar la publicación; dejar marcado partes interesantes de alguna lectura; ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; emplear opacidad o transparencia, definir colores, ocultar secciones, ampliar las imágenes, crear indices de hasta 121 temas en los libros, cambiar de lado o inmovilizar el sidebar, crear listas personales de las publicaciones y catalogarlas a tu necesidad, crear sesiones para cuando dos o más personas usan la misma máquina, etc. etc.

    Si eres nuevo en el Blog y eres amante de la lectura te recomiendo leer "PERSONALIZA - MANUAL DEL BLOG" que se encuentra en el menú; pequeño manual que te permitirá sacarle el mayor provecho a las opciones brindadas; o, el tema "CÓMO FUNCIONA EL BLOG", que sigue a continuación de "OBSERVACIONES", en este mismo gadget.

    Prueba personalizando esta SECCION dando click en   P A N E L   del lado izquierdo.

    Presiona AQUI para información detallada sobre las opciones de PERSONALIZACION de este blog.

    CARACTERÍSTICAS DEL BLOG

    Algunas características requieren tener las funciones del PANEL activado.

    GENERAL
    • Las publicaciones están catalogadas por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Rápido acceso a las CATEGORIAS y SUB-CATEGORIAS por medio del MENU
    • Ventana de INTRODUCCION en todas las secciones, para las miniaturas y listas en texto
    • Tres slides de fondo (si has guardado imágenes en los slides 1, 2 y 3)
    • Listado de las publicaciones en:
      - Orden Alfabético
      - Por Categoría
      - Libros
      - Relatos Cortos
      - Por Autor (libros y relatos cortos)
      - Sólo imágenes (libros)
      - Sólo imágenes (revistas Diners y Selecciones)
      - Una sola página con todo lo arriba descrito
    • Guardar publicaciones para su acceso rápido en LECTURAS
    • Catalogar publicaciones para su acceso rápido en MENU PERSONAL (16 categorías personales y una de LEIDO)
    • Historial de las publicaciones navegadas (MENU / MENU PERSONAL / 13-16)
    • Activar o desactivar el desplazamiento del MENU
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier otra que te ofrece el blog
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier imagen del internet
    • Ver el MENU con ICONOS
    • Crear un MENSAJE como recordatorio
    • Que el MENSAJE creado aparezca en 6 intervalos diferentes de tiempo
    • Crear SESIONES cuando entran al blog más de una persona en una misma máquina
    • Agregar clave para que no puedan accesar a un usuario o sesión
    • Permitir que la imagen del header cambie automáticamente cada vez que entras a la página. Independiente por sección del blog
    • Cambiar el aspecto de la página y guardarlos en ESTILOS personales (Básico y 1 a 9), independiente en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cambiar el aspecto de la página sin que los cambios se guarden
    • Borrar los cambios que realizas en una página por cada sección de la misma, o todo
    • Cargar ESTILOS predefinidos, independientes en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cargar los ESTILOS predefinidos de forma aleatoria u ordenada
    • Cargar los ESTILOS predefinidos y que se aplique el mismo en las otras secciones
    • Cargar un ESTILO personal
    • Cargar un ESTILO personal de forma aleatoria u ordenada
    • Copiar un ESTILO, personal o predefinido
    • Copiar un ESTILO personal o predefinido a otro USUARIO
    • Proteger los ESTILOS personales
    • Agregar CLAVE para que los ESTILOS personales no puedan ser protegidos o desprotegidos por otras personas
    • Crear NOTAS indefinidas
    • Te indica qué publicaciones tienen NOTAS, y cuántas tiene cada una
    • Acceso a la última publicación navegada
    • Muestra la fecha de la última navegación hecha en el Salon de Lectura
    • Guardar las imágenes en los SLIDES y BANCOS DE IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Dar zoom a las IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Fijar una imagen como fondo (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Ver la imagen en pantalla completa (menos en en la página de INICIO)
    • Activar SLIDES, como fondo, con las imágenes guardadas en los SLIDES 1, 2 y 3
    • Indica cuál de los ESTILOS 1 a 9 y BASICO están ocupados
    • Dar a las imágenes tonos grises (independiente por sección de la página)
    • Dar al MENU para que tenga colores diferentes
    • Dar a las MINIATURAS, SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR para que tengan colores diferentes
    • Permitir que al dar click en una MINIATURA con la opción arriba indicada, la publicación adquiera ese color.
    PÁGINA DE INICIO
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (últimas publicaciones)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (sidebar)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (downbar)
    • Desactivar el cambio automático de los temas del: Slide, Sidebar y Downbar
    • Permitir ver las imágenes de las "Últimas publicaciones" a la izquierda y a la derecha
    • Cambiar de aspecto
    • Cambiar las miniaturas de "Últimas Publicaciones" por una categoría a elección
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones, el slide, menú, sidebar y downbar aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINAS DE LAS LISTAS
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas
    • Ver las listas con IMAGENES y TEXTO
    • Ver las listas solo IMAGENES o solo TEXTO
    • Diferentes formas de ver la lista en IMAGENES
    • Aumentar la cantidad de imágenes a mostrar
    • INTRO de las publicaciones
    • Cambiar el aspecto del INTRO
    • Cambio de las imágenes automático, con 4 intervalos de tiempo
    • El intervalo puede ser fijo o sólo por una vez
    • Guarda la última publicación o grupo de imágenes revisado por categoria (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINA DE CATEGORIAS
    • Guarda el último grupo revisado (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Puede adquirir el ESTILO dado en el SALON DE LECTURA, por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    SALON DE LECTURA
    • Cambiar el aspecto de la publicación por y guardarlos por:
      - ESTILOS Personales (Básico, 1 a 9), se aplica a todas las publicaciones
      - Por Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Sub-Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Publicación
      - Por Grupos 1, 2 y 3
      - Por listas de LECTURA, MENU PERSONAL (1 a 16) y LEIDO
    • Cargar un ESTILO:
      - En todas las publicaciones (ajeno a estilos Básico y 1 a 9)
      - Para todo el blog
      - Para todo el blog y publicaciones
      - Para todo el blog menos en el SALON DE LECTURA
      - Respetando si la CATEGORIA tiene un ESTILO propio
      - Respetando si la publicación tiene un ESTILO propio
      - Definiendo el orden de carga de los GRUPOS 1, 2 y 3
    • Cambiar el aspecto de la publicación y del texto
    • Diferenciar conversaciones en las publicaciones (menos libros y relatos cortos)
    • Definir para cuando se ingrese a una publicación se coloque la primera imagen como fondo
    • Guardar hasta 121 puntos o partes importantes de una publicación (como un índice). Por publicación
    • Guarda la posición donde suspendes la lectura de forma rápida
    • Desplazamiento automático de la publicación (7 niveles de velocidad)
    • Guia de lectura cuando hay mucho texto
    • Lleva un registro de las CATEGORIAS, SUB-CATEGORIAS, PUBLICACIONES y publicaciones en GRUPOS con ESTILO aplicado
    • Que los widgets del sidebar adquieran fondos de color diferente
    • Que las miniaturas del sidebar del widget OTRAS PUBLICACIONES, adquieran fondo de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente del widget OTRAS PUBLICACIONES del sidebar, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    • Colocar la imagen principal de la publicación para que ocupe el ancho de la página.
    PÁGINA NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL
    • No hay refresco de pantalla
    • Las mismas opciones del SALON DE LECTURA
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 1
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 2
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • La primera imagen de la publicación está como fondo
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 3
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda el último grupo de publicaciones revisados (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    MI LIBRERIA
    • Edición de las NOTAS guardadas
    • Edición de las imágenes guardadas en los Slides 1, 2, 3 y Bancos de Imágenes
    • Edición de las publicaciones guardadas en Lecturas, Personal 1 a 16 y Leído
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones entre Slides y Banco de Imágenes y entre Listas
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones guardadas a otro usuario o sesión

    CÓMO FUNCIONA EL BLOG

    Si eres nuevo en el blog y quieres aprender cómo funciona, o hay partes algo complicadas, te daré una explicación detallada para que puedas comprender a fondo su funcionamiento y aprovechar las características que te brinda.

    Para comenzar explicaré rápidamente las características que te ayudarán en la lectura en el SALON DE LECTURA:

    En el MENU, en "+Otros", encontrarás las opciones CREAR NOTA y VER O EDITAR NOTAS, esas opciones te permiten crear una NOTA de forma rápida y/o ver la ventana de NOTAS y revisar todas las que has creado. La letra "N" debajo de la palabra PANEL hace la misma función. En la misma sección "+Otros" encontrarás "Ultima Lectura" y una fecha, la fecha es la última vez que estuviste en el blog, y Ultima lectura es la última publicación que leiste o revisaste; dando click a esa frase te vas a esa publicación.

    Cuando estás en una publicación y te has desplazado un poco hacia abajo, ese punto se guarda automáticamente. Cuando regresas a la misma publicación, la pantalla se situará en ese punto. Cada publicación es independiente.

    Otra forma de hacerlo es dejando marcado el punto donde la suspendes, dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura; al hacer esto automáticamente aparece un punto en la parte última del MENU. Cuando regreses a la publicación das click en ese punto y te desplazarás a la línea donde suspendiste la lectura. La línea de retorno debe estar entre "I PANEL N". Una vez que haz dado click en el punto, el mismo desaparece del MENU.

    Para dejar más de un punto de la publicación guardado, das click en PANEL en la sección PUNTOS. En esa ventana vas a ver una opción: "Guardar Punto". Cuando das click en esa opción aparece una ventana donde dice "PUNTO A GUARDAR". En el recuadro blanco puedes colocar una referencia al punto o pantalla a guardar o dejarlo en blanco. Para que acepte guardar el punto debes dar click en "Referencia". Si no has colocado referencia, automáticamente toma el nombre de "Punto Guardado " y el número correspondiente al mismo. Si has guardado un punto aparece el texto "Borrar todos los Puntos". Si has guardado más de un punto, aparece otro texto que dice "Borrar por Punto". El primero te permite eliminar el punto o todos los puntos guardados; y el segundo te permite eliminar por punto específico.

    Cuando una publicación tiene NOTAS guardadas y puntos guardados, aparece en la parte última del MENU dos caracteres rectangulares, indicando que hay NOTAS y puntos guardados, le das click a ese caracter y se abre la ventana respectiva.

    La letra "I", que aparece sobre la palabra PANEL, te permite almacenar la o las imágenes de una publicación, ya sea en uno de los tres SLIDES o en los BANCOS DE IMAGENES; también permite darle zoom a cualquier imagen de la publicación. Te permite también colocar cualquier imagen de la publicación como fondo. Las imágenes guardadas en los SLIDES se pueden activar en cualquier parte del blog, y se ejecuta como fondo. Para activar el SLIDE, das click en la palabra PANEL, en la sección ESTILOS, aparece una línea con Slide1 Slide 2 Slide 3 (aparecerán las que tengan al menos una imagen guardada), das click a uno de ellos y se activa el slide.

    Si deseas guardar la publicación en LECTURAS o en alguno de MENU PERSONAL (que se encuentra en el MENU), cada tema tema tiene un "+" a la derecha, que te permite seleccionar en qué lista guardar.

    Si deseas cambiar los nombres en el MENU PERSONAL (Personal 1, Personal 2, etc. etc.), en el SALON DE LECTURA das click en PANEL, seguido de "Registros" y por último "Cambiar Tema de PERSONAL (1-16)". En INICIO, CATEGORIA e INDICE o LISTA, das click en PANEL y luego en "Varios".
    Para cambiar el nombre, tipeas el nuevo en el recuadro en blanco y das click en "Personal 1, Personal 2, etc. etc." que se encuentra a mano derecha del recuadro en blanco.

    Cuando estás en una publicación o post, cualquiera, puedes usar las opciones del MINI PANEL que se encuentra en el MENU (ocultar, columnas-imagen, tipo letra, etc.). Las opciones que ves en el MINI PANEL también las encontrarás en el PANEL, solo que ahí cada una está en su respectiva sección. La función del MINI PANEL es brindarte, de manera rápida, el acceso a funciones básicas del PANEL.

    ¿QUÉ PUEDES HACER CON EL MINI PANEL?
    El MINI PANEL te permite cambiar el aspecto a la publicación o página mediante las opciones que se explican a continuación:

    CAMBIAR PUBLICACION - OCULTAR SECCIONES: Permite ocultar el sidebar, cambiarlo de posición, etc. etc.
    COLUMNAS E IMAGENES DEL POST: Te permite ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; además, puedes ampliar o reducir las imágenes.
    TIPO LETRA-TAMAÑO LETRA-COLOR LETRA: Te permite cambiar el tipo, tamaño y color de la letra de la publicación.
    COLOR DEL TITULO: También puedes cambiar el color del título de la publicación.
    SOMBRA-BLUR DE LAS IMAGENES: Puedes darle sombra o blur a las imágenes de la publicación.
    CAMBIAR IMAGEN DEL HEADER: Puedes cambiar el header o cabecera del blog por un paisaje, del mismo tamaño que el actual o más grande.


    Cualquier opción u opciones que apliques del MINI PANEL y/o PANEL para cambiar el aspecto de la página se guardará automáticamente en lo que he denominado ESTILO BASICO, y no se perderá cuando regreses al blog, a la misma u otra publicación. Eso significa que, si te gusta leer en dos columnas, con el título en rojo y el texto de color gris y aplicas esas opciones con el MINI PANEL y/o PANEL, cuando regreses al blog verás todas las publicaciones con esos cambios.

    Estos cambios que se hacen con el MINI PANEL y el PANEL, para dar otro aspecto a la publicación, también los llamo ESTILOS, por lo que más adelante emplearé ese término sin que se refiera, específicamente, a los ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    En el PANEL encontrarás muchas más opciones, incluido para realizar cambios al MENU, SIDEBAR, MAIN y BODY.

    Este PANEL también lo encontrarás en la página de INICIO, INDICE O LISTA y CATEGORIA. Su funcionamiento es similar en cada sección e independiente entre sí; eso significa que si haces cambios en la página de INICIO, éstos no afectarán al POST o PUBLICACION ni al INDICE O LISTA, y viceversa.

    El MINI PANEL es sólo para la sección del POST o PUBLICACION (SALON DE LECTURA).

    Ahora que tienes una visión sobre lo que puedes hacer en el blog, entremos a describir otras opciones que se encuentran en el PANEL para ver cómo se puede manejar los cambios que realizaste, además de otras interesantes características.

    Seguir leyendo

    OBSERVACIONES

    Algunos efectos que aquí encontrarás requieren navegadores que soporten CSS3.

    BLOG OPTIMIZADO para Google Chrome a una resolución de pantalla de 1024 x 768.

    LAS FUNCIONES DEL PANEL están desactivadas para los nuevos en el blog o para aquellos que no han hecho cambio alguno. Debes activar las funciones del PANEL y posterior debes ir al MENU, ESTILOS y dar click en "Desactivar Carga Aleatoria u Ordenada" (en INICIO, SALON DE LECTURA y LISTA o INDICE) para que puedas hacer cambios en el blog.

    ESTE BLOG fue diseñado bajo la plataforma GOOGLE CHROME. Su constante revisión, los cambios que se realizan y las publicaciones que se agregan son hechos bajo la misma plataforma, no se emplea otro navegador; por lo que no garantizo que su aspecto y funcionalidad sea el correcto en otros navegadores. Por experiencia propia, la funcionalidad y presentación del blog no es la correcta en INTERNET EXPLORER 6, 7 y 8.

    SI TIENES ACTIVADO el traductor automático de idioma tendrás problema con las funciones que te ofrece el PANEL. Si vas a hacer cambios, debes desactivar el traductor, permitiendo que el blog quede en su idioma original (español).

    TODOS LOS CAMBIOS que hagas en el block, las imágenes guardadas en los SLIDES y BANCO DE IMAGENES, los libros guardados en LECTURA y MENU PERSONAL, las NOTAS creadas, y los PUNTOS guardados de algún libro(s), se almacenan en tu máquina. Cuando vayas a otra PC no verás lo anterior descrito. Para saber cómo llevar toda tu información a otras máquinas, da click AQUI

    LOS LIBROS CORTOS Y RELATOS no disponen de portada, por lo que, al entrar a uno de estos temas, no vas a ver la misma imagen, ya que es agregada. Cuando entras a una de estas publicaciones, aparece una imagen como portada; y si vuelves a entrar a esa misma publicación o refrescas pantalla, aparece otra diferente. Esto no sucede en las publicaciones de las opciones de NAVEGAR DIRECTO. De igual forma ocurre en las miniaturas de todas las secciones del Blog. Ninguna imagen de las designadas para los RELATOS o LIBROS CORTOS está relacionada a un tema en especial, es totalmente aleatorio; ya sea que entres a Inicio, Listas, Categorías, Navega Directo (todos) y Salón de Lectura.

    EN LAS MINIATURAS, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO. Esto no se aplica si estás en NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL.

    LOS PUNTOS no funcionan si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST. Debes tomar en cuenta, también, que si haces cambios en el HEADER (cambiar la imagen por una de mayor longitud); cambios en la publicación, como por ejemplo: cambiar el tamaño de la letra, aumentar de tamaño la LETRA CAPITAL, ampliar el post ocultando el sidebar, aumentar el tamaño de la imagen, agregar avatar a las conversaciones, etc. etc.; los PUNTOS no se desplazaran, exactamente, a la pantalla exacta. Debes marcar los puntos después de haber hecho los cambios necesarios en la publicación o en el ESTILO.

    El DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO no funciona si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST; se hace lento cuando tienes abierta la ventana del PANEL, o aplicado muchas sombras; y no funciona la barra lateral de desplazamiento mientras esté activo.

    EN EL SALON DE LECTURA, si aplicas para colocar la IMAGEN DEL POST como fondo, dedes desactivar esta opción si vas a cambiar de ESTILO a uno que tengas cambiado el fondo del BODY. Tampoco recomiendo aplicar esta opción en los ESTILOS que hayas empleado cambios en el fondo del body.

    USAR LAS OPCIONES del MINI PANEL intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    USAR LAS OPCIONES de MINIATURAS que se encuentra en el MENU (en la página de INICIO y LISTAS O INDICE) intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    EL FORMATO NUEVO del texto no está aplicado a todos los LIBROS y RELATOS. En el INDICE O LISTA los que disponen del formato tienen un (√) en el lado derecho. El resto de las CATEGORIAS disponen del formato nuevo.

    SI ESTAS EN EL INDICE O LISTA, en los LIBROS, y la carga de las miniaturas es muy demorado, la razón es que has aplicado muchos gráficos en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIAS)". Para que la carga sea más rápida debes dar click en un número de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS)", que se encuentra en el PANEL, en la sección "VISUAL".

    NOTA: Para que los cambios realizados permanezcan es necesario tener activada las cookies de tu navegador. El mismo principio se aplica si vas a dejar puntos guardados en las publicaciones, agregar temas en "LECTURAS", "LEIDO" y "MENU PERSONAL", dejar anotaciones en "NOTAS" y para que funcione la sección "REGISTROS" del PANEL del SALON DE LECTURA.
    Si eliminas el archivo "http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage" de la carpeta "LOCAL STORAGE", pierdes todos los cambios realizados, los puntos guardados en las publicaciones, lo guardado en NOTAS, las listas de LECTURAS, LEIDO y MENU PERSONAL y el control que lleva la sección REGISTROS del PANEL; dejando el blog en su estilo estándar.
    Si desactivas las funciones del PANEL no podrás hacer cambio alguno con el MINI PANEL y PANEL.

    NOMENCLATURA

    Significado de las letras que aparecen en el menú, el menú del PANEL y la sección ESTILOS del PANEL.

    Letras en la parte derecha inferior del menú del PANEL:
    EBa: Cargado o trabajando con el Estilo Básico
    E1 a E9: Cargado o trabajando con el Estilo 1, estilo 2, estilo 3.... estilo 9
    Post: Cargado o trabajando por publicación
    C1 a C3: Cargado o trabajando por categoría 1, 2 ó 3
    S: Cargado o trabajando por sub-categoría 1, 2 ó 3
    P: Cargado o trabajando el estilo respetando si la publicación tiene estilo propio.
    G1 a G3: Cargado o trabajando con el Grupo 1, 2 ó 3
    LY: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Lecturas"
    LL: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Leídos"
    P1 a P16: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Personal 1 a Personal 16"
    ALEATORIO: Carga de los estilos aleatoriamente
    ORDENADO: Carga de los estilos ordenadamente
    ALEATORIO+PP: Carga de los estilos aleatoriamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    ORDENADO+PP: Carga de los estilos ordenadamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    PREDEF.: Has cargado uno de los ESTILOS predefinidos que te ofrece el blog.
    Ho: Cambio del header ordenado
    Ha: Cambio del header aleatorio
    Pm: Publicación toma color de la miniatura
    Letra en gris Significa que la publicación también está en ese estilo, pero, el actual en rojo está en un nivel superior de prioridad.


    Letras en la parte derecha superior del menú del PANEL
    : Estilo protegido
    X: Las funciones del PANEL están desactivadas.
    T: El estilo se carga en todo el blog
    P: El estilo se carga en todas las publicaciones
    C: El estilo se carga en todo el blog y publicaciones
    F: Estilo fijo para el inicio e indice o lista (INICIO e INDICE O LISTA)
    MA: Está activado "Estilo en miniatura Aleatorio" (INICIO)
    MC: Está activado "Estilo en miniatura Continuo" (INICIO)
    SA: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Aleatorio" (INICIO)
    SC: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Continuo" (INICIO)
    DA: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Aleatorio" (INICIO)
    DC: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Continuo" (INICIO)
    AUT: Está activado el avance de las miniaturas (LISTA O INDICE)
    AUT-no fijo: Está activado el avance de las miniaturas. No queda activado cuando refrescas pantalla (LISTA O INDICE)
    A: Carga de estilos por sub-categoría (CATEGORIA)

    PANEL, sección ESTILOS, Guardar los Cambios:
    Guardar 1 a Guardar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 en el cual se guardarán los cambios.
    Guardar en Básico: Seleccionar el estilo Básico para guardar los cambios.
    LY: Seleccionar "Lecturas" (del Menú) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. LL: Seleccionar "Leído" para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. P1 a P16: Seleccionar del "Menú Peronal" (Personal 1 a 16) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esas listas adquiera el Estilo dado.

    PANEL, sección ESTILOS, Ver Estilos con Cambios
    Bás: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo Básico
    1 a 9: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo 1, 2, 3... 9.
    Cat1() a Cat3(): Se ha hecho cambio en x categorías 1, 2 y/o 3. La cantidad de categorías con estilo va entre los paréntesis.
    Post(): Se ha hecho cambio o dado estilo propio en x publicaciones. La cantidad de publicaciones con estilo propio va entre los paréntesis.
    G1() a G3(): Se ha agregado x publicaciones al grupo 1, 2 y/o 3. La cantidad de publicaciones agregadas va entre los paréntesis.
    LY, LL, P1 a P16 Se ha hecho, al menos, un cambio en "Lecturas", "Leído" y "Personal 1 a 16".

    PANEL, sección ESTILOS, Cargar ESTILOS
    Cargar 1 a Cargar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 a cargar.
    Cargar Básico: Cargar el estilo Básico.


    PRIORIDAD DE CARGA DE LOS ESTILOS:

    1) PREDEFINIDO
    2) CARGA MINIATURA CON ESTILO DE CATEGORIA
    3) PUBLICACION TOMA COLOR DE LA MINIATURA
    4) LY, LL, P1 a P16: Lecturas, Leídos y Personal 1 a Personal 16
    5) G3 - G2 - G1: Grupos 1, 2, 3
    6) POR POST
    7) POR CATEGORIA o SUBCATEGORIA 1, 2, 3
    8) ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    PREGUNTAS Y SOLUCIONES

    Lo que a continuación describo son situaciones que pueden surgir en cualquier momento, aunque estemos muy familiarizados con el blog. A veces olvidamos cuál es el motivo para que nuestra petición no responda como es debido.
    También es para aquellos visitantes, nuevos o asiduos, que no les gusta o no acostumbran a leer MANUALES u OBSERVACIONES, contestando preguntas de algunas opciones brindadas en este blog.
    Les recuerdo que el navegador empleado es el GOOGLE CHROME. Si empleas otro navegador es probable que haya situaciones o inconvenientes muy ajeno a lo aquí descrito.
    Esta sección hace hincapié de lo ya tratado en OBSERVACIONES y CÓMO FUNCIONA EL BLOG.
    Las situaciones están por sección (INICIO - SALON DE LECTURA - CATEGORIA - INDICE O LISTA) y conjunto de ellas, para su mejor búsqueda. Esta lista se va incrementando a medida que experimento situaciones o que crea conveniente debe ser expuesta.

    Nota.
    Al colocar la imagen de fondo, en la mayoría de los libros que no disponen del visto bueno o del formato para hacer cambios, no aparece la imagen. La razón es que al subir la imagen se lo hizo colocando el autor entre paréntesis. No he realizado los arreglos necesarios, y por el momento, se mantendrán así.


    SE APLICA A TODO EL BLOG
    Eso ocurre cuando has aplicado "Desactivar funciones del PANEL" o has cargado el ESTILO ORIGINAL. Debes activar las funciones del PANEL para poder realizar cualquier cambio; o cargar otro ESTILO que no sea el ORIGINAL. Esas opciones las encuentras en PANEL, la sección ESTILOS.

    Cinco razones para que eso ocurra: 1) Has aplicado "Desactivar funciones del PANEL", 2) Has cargado el estilo ORIGINAL. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL, 4) Debes tomar en cuenta en qué estilo hiciste los cambios, y cargar ese mismo estilo. Y 5) Tienes desactivada las cookies de tu navegador.

    Lo más seguro es que tienes protegido el estilo actual. Desprotégelo, preferentemente desde el SALON DE LECTURA, en la sección "SEGURIDAD" del PANEL. Otra razón es que has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL.

    El PANEL de la página de INICIO, INDICE O LISTA y SALON DE LECTURA trabajan de manera independiente. Cada uno puede tener 10 estilos diferentes sin afectarse entre sí.

    Si has seguido el proceso de su instalación correctamente, entonces, cerciórate que tengas activado las cookies del navegador.

    En este caso debes estar consciente de qué estilo está cargado, qué combinación de estilos has aplicado, a cuál estilo hiciste cambios y considerar la prioridad de carga de los estilos. El estilo cargado lo puedes ver en la parte inferior derecha del menu de la ventana del PANEL. El detalle de las siglas empleadas y la prioridad de carga de los estilos lo encuentras en este mismo gadget en "NOMENCLATURA".

    Si eso ocurre es probable que hayas aplicado sombras o blur en varios secciones de la página y a la vez tener abierta la ventana del PANEL, también, puedes haber aplicado imagen en el fondo del body y tener abierta la ventana del PANEL y/o haber aplicado sombras o blur en algunas secciones de la página. No uses muchas sombras si vas a colocar imagen en el fondo del body.

    La única razón para que eso ocurra es activando la opción de PASARLA A GRISES. En la sección que veas la imagen blanco y negro, por ejemplo en el SIDEBAR (SALON DE LECTURA), te vas a PANEL, la sección SIDEBAR, buscas "IMAGEN, PASARLA A GRISES" y eliges la opción deseada.

    En las miniaturas, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO.

    Presiona PANEL y en la ventana que aparece verás un candado color amarillo en la parte derecha superior.

    Hay dos razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado CARGA ALEATORIA u ORDENADA en esa sección, desactívala, ya que tiene prioridad sobre los ESTILOS. 2) En el SALON DE LECTURA tienes activado CARGAR EN TODAS LAS PUBLICACIONES o CARGAR EN TODO EL BLOG Y PUBLICACIONES.

    Para eliminar una NOTA debes abrirla y luego presionar ELIMINAR NOTA. Si has abierto dos o más NOTAS, solo se eliminará la última abierta, el resto no, debes cerrarlas y eliminarlas una por una. Debes abrir NOTA por NOTA e ir eliminándola a medida que la abras.

    En los ESTILOS predefinidos no puedes hacer cambios. Para hacer cambios en alguno de ellos, debes primero cargarlo y seguido copiarlo a otro ESTILO (que van desde GUARDAR 1, GUARDAR 2… hasta PERSONALIZAR GRUPO 3 O APLICARLO AL POST); hecho esto, cargas el ESTILO al que se copió y seguido haces los cambios deseados.
    Si quieres aplicar el ESTILO para todo el blog o fijarlo para el INICIO e INDICE O LISTA, sigues el proceso ya explicado, luego cargas el ESTILO a cual se copió y eliges la opción deseada (esto último sólo en el SALON DE LECTURA).

    Puede ser por cuatro razones: 1) Tienes desactivado las FUNCIONES DEL PANEL. 2) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA que se encuentra en el MENU / ESTILOS (debes hacerlo en INICIO, LISTA o INDICE y SALON DE LECTURA). 3) No has activado FONDO COLOR VARIADO, y/o 4) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA en el SALON DE LECTURA.



    SE APLICA SOLO EN EL "SALON DE LECTURA" Y EN EL "INDICE O LISTA"
    Tienen que estar ocultos. Entra en PANEL, la sección "VARIOS" en "CAMBIA-INMOVILIZA SIDEBAR-OCULTAR SECCIONES", la opción "OCULTAR SECCIONES", en el SALON DE LECTURA; en INDICE O LISTA busca las opciones similares.

    En cualquier parte del blog, cada tema tiene un "+", el cual, al darle click, te da la opción de elegir dónde guardarlo.



    SE APLICA AL "SALÓN DE LECTURA"
    Tres razones para que eso ocurra: 1) Debes haber cambiado la longitud de la publicación, 2) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación y/o 3) Cambiaste la imagen del header por una de mayor longitud, o viceversa. Si has hecho cualquiera de los tres casos descritos, o los tres, debes marcar y guardar la posición después de esos cambios.

    Eso ocurre cuando has aplicado el DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Debes detenerlo para que tomes el control de la barra de desplazamiento. La opción la encuentras en la sección VARIOS del PANEL.

    Para reducir esa cantidad a 5 miniaturas, te vas al PANEL, la sección VARIOS, presionas NIVELAR SIDEBAR CON POST y luego presionas DESACTIVAR.

    Te vas a PANEL, sección VARIOS, presionas ICONO:CAMBIAR-DIMENSIONAR-DESPLAZAR. Si quieres quitarlo presionas CAMBIAR ICONO la opción QUITAR, si quieres mostrarlo presionas ORIGINAL.

    Presiona PANEL, luego POST, seguido de COLUMNAS Y ZOOM DE IMAGENES.

    Lo primero que debes hacer es entrar a cualquier publicación que pertenezca a la categoría de la revista que desees aplicar los cambios (puedes ver la categoría en la parte última de la publicación), luego das click en "GUARDAR Y CARGAR POR SUB-CATEGORIA 1" (la 2 o la 3) que se encuentra en la sección ESTILOS en "GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL, se efectúa un reinicio de página (si la página aparece con cambios es porque ya has hecho cambios en esa subcategoría anteriormente); por último seleccionas la opción "GUARDAR POR SUB-CATEGORIA", toma unos segundos a que aparezca el visto bueno, opción que la encuentras en GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL. Ahora sí, procede a hacer los cambios que desees en esa revista. Si no das click en GUARDAR POR SUB-CATEGORIA los cambios se guardarán en la CATEGORIA que seleccionaste (1, 2 ó 3) y no en la SUB-CATEGORIA de la revista actual.

    Las razones son: 1) Has desactivado la opción para que quede igual, la cual se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego NIVELAR SIDEBAR CON POST, debes activarlo. 2) Cuando la publicación es más corta que la longitud del sidebar, el sidebar tratará de ajustarse a ésta, y por lo general no logra igualar la longitud. 3) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación. 4) La última miniatura corresponde a la primera publicación realizada y como ya no tiene qué mostrar no puede completar el sidebar. 5) El máximo de miniaturas a mostrar es de 250 y cuando son libros o relatos cortos con gran cantidad de contenido la publicación sobrepasa ese máximo.

    Eso ocurre por una de las siguientes razones: Tienes abierta la ventana del PANEL, has añadido muchas sombras, o has colocado imagen en el fondo del body.

    Eso ocurre porque has estado presionando intercaladamente la tercera y quinta opción que se encuentra en la barra del DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Para poder controlar la velocidad con las opciones brindadas presiona la cuarta opción que es para detener el desplazamiento; ahora sí, puedes elegir cualquier opción para activar el desplazamiento.

    Es todo texto centrado dentro de un rectángulo azul, que encontrarás en algunas publicaciones. Para realizar cambios en los BLOCKQUOTE, presiona PANEL, seguido de TEXTO DEL POST y luego TEXTO EN BLOCKQUOTE Y BLOCKQUOTE. Tienes algunas opciones para darle otro aspecto.

    No hay forma de recuperar la clave asignada. La única opción que te queda es eliminar el archivo http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage que se encuentra en la unidad C del disco duro, en la siguiente ruta: "C:\Documents and Settings\MAQUINA5\Local Settings\Application Data\Google\Chrome\User Data\Default\Local Storage", en este caso MAQUINA 5 es el usuario de la sesión de windows. Para eliminarlo debes cerrar el GOOGLE CHROME. Una vez eliminado abres nuevamente el GOOGLE CHROME y entras al blog, empezando de cero, con su presentación estándar.

    Presiona PANEL, luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION. Lo mismo es en la página de INICIO, cambias el color de la paginación y del selector de tema en el slide.

    CATEGORIA es cada uno de los links del menú que están a la izquierda de +LISTAS. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías; estando enmarcadas cada una en las categorías "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente

    Esto se debe a que, como estándar, está activado la nivelación de la longitud del SIDEBAR con la longitud de la publicación. Cuando la publicación es corta, dependiendo de cuán corta es, algunas ventanas o widgets no se mostrarán, tratando que la longitud del sidebar no sea demasiado larga que la longitud de la publicación; igual ocurre con las miniaturas. Para desactivar esta opción y que las ventanas o widgets del sidebar se mantengan das click en PANEL, luego en VARIOS, seguido de NIVELAR SIDEBAR CON POST, y por último DESACTIVAR.

    Cuando dejas marcado uno o varios puntos de una lectura para luego emplearlos, la línea de retorno estará debajo del MENU. Cuando aplicas guardar el PUNTO de acceso rápido, que aparece al final del MENU una vez que lo has guardado, el punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Si no es así es porque has hecho cambios significativos en la publicación, como por ejemplo: aumentar el tamaño del texto y/o de la imagen, o cualquier cambio que altere la longitud de la publicación. También afecta si has expandido la publicación ocultando el sidebar. Siempre que vayas a dejar puntos marcados debes hacerlo después de hacer los cambios necesarios en la publicación o ESTILO.

    No necesitas dejar marcado el punto donde suspendes la lectura, ya que automáticamente se guarda el punto o la pantalla que dejas de leer. El problema con esta opción es que si navegas por la lectura, el punto o pantalla se guardará dónde te quedes al dejar de navegar.
    Otra opción es dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura. Cuando dejas marcado la línea, al retornar al libro o publicación verás en la parte derecha del MENU el punto "●". Das click en el mismo y te desplazarás a la línea que suspendiste la lectura. El punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Cada publicación es independiente al resto. Cuando aplicas el "●", el mismo desaparece.

    Las opciones para activar el o los slides aparecen sólo si has guardado imágenes con la opción 'I' que se encuentra sobre el PANEL; también si guardas en MI LIBRERIA o en NAVEGA DIRECTO 1.

    Tienes dos métodos: 1) Seleccionar CARGAR SOLO POR POST y hacer los cambios deseados. 2) Cargas el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas GUARDAR POR POST y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios en la publicación o post eliges CARGAR SOLO POR POST. Si la publicación ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el estilo está protegido no podrás hacer cambio alguno.

    Primero debes cargar el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas PERSONALIZAR GRUPO 1 O APLICARLO AL POST (igual con el grupo 2 ó 3) y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios hechos en el GRUPO eliges PERMITIR CARGA DEL GRUPO 1 (igual con el 2 ó 3). Si el GRUPO ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el GRUPO está protegido no podrás hacer cambio alguno.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS DE "+LISTAS" O "INDICE O LISTA"
    Eso ocurre cuando estás en LISTA DE LOS TEMAS-LIBROS y has aplicado una de las opciones que hay en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIA)". Prueba cambiando con una de las opciones de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS), en PANEL, sección VISUAL, en la parte última. Los LIBROS y algunos LIBROS-RELATOS CORTOS, por su extenso contenido, toman más tiempo en completar las miniaturas o mostrar las imágenes.

    El visto bueno indica que la publicación tiene el formato que permite hacer cambios en el texto, lo que es: BLOCKQUOTE, TEMA, SUBTEMA, IDENTIFICADOR 1-2, LETRA CAPITAL, etc. etc. Este visto bueno se aplica sólo en los LIBROS y LIBROS-RELATOS CORTOS, ya que el resto de las publicaciones sí disponen de ese formato.

    Los LIBROS y LIBROS CORTOS-RELATOS CORTOS disponen de un visto bueno "√" al final del tema, indicando que ese libro o publicación se puede aplicar el formato nuevo. En el resto de las CATEGORIAS todas las publicaciones tienen el formato nuevo.

    La única razón por la que puede ocurrir eso es porque tu internet está fallando.

    Das click en PANEL y luego MINIATURAS. Puedes aplicar todas las opciones que comiencen con la palabra IMAGENES.

    Si ya has elegido "Imagen + Título" o "Solo Imagen", entonces el problema es que estás o muy cerca o en la primera publicación. En este caso la primera publicación es, literalmente, la primera que se realizó en esa categoría. Para solucionar el problema presiona el punto que se encuentra entre las dos flechas localizadas a mano derecha y vuelve a cambiar la cantidad de imágenes.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS "CATEGORIA"
    En esta sección no funciona las opciones para hacer cambios en el estilo de las miniaturas, no puedes aumentar ni reducir la cantidad a mostrar, no hay lista en texto, y por último, cada categoría puede tener un aspecto diferente, incluso las sub-categorías.

    CATEGORIA es cada uno de los links, del menú, que están a la izquierda de +LISTAS; a excepción de las revistas "Diners" y "Selecciones", ya que ese conjunto se enmarca en la categoría "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías.

    Esas opciones te permite cargar el ESTILO, creado en el SALON DE LECTURA, de cada categoría. Si has dado un ESTILO diferente a alguna categoría en particular o has descargado los ESTILOS DEFINIDOS que ofrezco, cuando activas la opción CARGAR ESTILOS DE LA CATEGORIA 1 ó 2, cada categoría tendrá un aspecto diferente; igual ocurre si activas CARGAR LO ANTERIOR EN SUB-CATEGORIAS, tomando cada revista el estilo dado en el SALON DE LECTURA. Esto solo se aplica cuando eliges, del MENU, cualquier link que se encuentra a la izquierda de "+LISTAS".



    SE APLICA A LA PAGINA DE "INICIO"
    Cuatro razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado el estilo ALEATORIO o CONTINUO en las miniaturas, debes desactivarlo para elegir uno en particular. 2) Tienes activado CARGAR PARA TODO EL BLOG de la sección ESTILOS del PANEL, desactívalo. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL y 4) El estilo está protegido. Si ocurre eso y has aplicado CARGAR PARA TODO EL BLOG, debes desproteger el estilo desde el SALON DE LECTURA.

    Presiona PANEL, luego VARIOS , seguido CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS y das click en CAMBIO DESACTIVADO.

    Eso puede ocurrir solo por dos razones: 1) Lo has desactivado mediante la opción que se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS " y/ó 2) Tu internet está fallando.

    Presiona PANEL luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION Y SELECTOR DEL SLIDE. Lo mismo es en el SALON DE LECTURA, solo que ahí cambias es el color de la PAGINACION.



    SE APLICA A "MI LIBRERIA"
    Las imágenes siempre van a aparecer, tarda cuando tienes una gran cantidad de imágenes guardadas, entre más imágenes guardes, más tardará. Debes tener paciencia para que carguen todas. La ventaja es que, cuando entres a MI LIBRERIA, puedes seguir agregando imágenes desde las otras secciones del blog y actualizas MI LIBRERIA sin tener que refrescar pantalla con la opción que se encuentra a mano izquierda, representada con un bolígrafo negro.

    Para guardar, elige dónde, y seguido da click en la o las imágenes deseadas.
    Para dar Zoom o Fijar,
    selecciona la opción y luego la imagen.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

    -----------------------------------------------------------
    Guardar todas las imágenes
    Dar Zoom a la Imagen
    Fijar la Imagen de Fondo
    No fijar la Imagen de Fondo
    -----------------------------------------------------------
    Colocar imagen en Header
    No colocar imagen en Header
    Mover imagen del Header
    Ocultar Mover imagen del Header
    Ver Banco de Imágenes del Header

    Imágenes para el Header o Cabecera
    Slides
    P
    S1
    S2
    S3
    B1
    B2
    B3
    B4
    B5
    B6
    B7
    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Empecemos con los dos recuadros que se encuentran a mano izquierda.

    S: Permite guardar la publicación y el punto que suspendes la lectura de forma rápida. Esta misma opción la encontrarás en el MENU, la opción "Guardar Lectura". Cuando guardas una publicación por primera vez, aparece el mensaje: "Publicación y Punto Guardado". Cuando guardas el punto donde suspendes la lectura y anteriormente has guardado la publicación, aparece el mensaje "Punto Guardado".

    TEMAS: Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Veamos ahora lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: Misma opción del recuadro con la S que se encuentra sobre el recuadro de TEMAS. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura. Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó, cuando se guardó la publicación, se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.
    Sólo se guardará un tema a la vez, o sea, si entras a una publicación cualquiera, la misma se guarda automáticamente en el historial, y, si vuelves a entrar a ese tema, al rato o cualquier otro día, ya no se guarda, porque que el tema ya se encuentra en el registro.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación y el recuadro con la S que se encuentra sobre el mismo. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación y el recuadro con la S.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...Leer" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre la INFO del tema.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de los Libros: muestra las portadas de los libros en tamaño grande. Se muestran de 32 en 32.

    Lista Gráfica de las Revistas: muestra todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la página de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color de todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color del tema.
    ● Eliminar la sombra del tema.
    ● Cambiar el color de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones nuevas.

    EL BARRIL DE PÓLVORA (James E. Gunn)

    Publicado el miércoles, febrero 28, 2018
    A Phillips no le gustaba la habitación. Otro hombre se hubiera encogido de hombros sin darle importancia, pero, Phillips, apartándose por completo de su profesión, no podía descansar hasta que la respuesta intuitiva hubiera sido aislada y analizada.

    Además, fue neutral, por lo menos, cuando estuvo ahí anteriormente, con otro hombre sentado tras del amplio y pulido escritorio de cedro.

    Era una habitación grande, aun en comparación con las de la parte superior. Para el sub-Pentágono, era gigantesca.

    Una de las tres puertas conducía a la antesala, las de los muros laterales a las secciones de comunicaciones y planeamiento. Las tres puertas imitaban la madera casi a la perfección. En realidad eran de blindaje de dos pulgadas de grueso.

    El piso estaba cubierto, de pared a pared, con una espesa alfombra gris. Los zapatos de Phillips no hicieron ningún ruido cuando cruzó el cuarto y permaneció en actitud de firmes frente al escritorio. El único sonido era el apagado murmullo del aire acondicionado al hacer circular aire fresco a través de los ductos del techo.

    Phillips se preguntó si el general olvidaba su presencia. Haven Ashley estaba sentado dando la espalda al escritorio, y a Phillips. Parecía estudiar el mosaico del muro trasero de la oficina, el único toque decorativo que se veía. Los otros muros eran de color gris acero.

    El mosaico era una auténtica obra de arte. Consistía en pequeñas rajuelas de vidrio de colores, laboriosamente ordenadas para formar una reproducción fiel del aspecto de la Tierra desde mil millas de altura. Los continentes eran de tonos pardos, amarillos y verdosos tamizados por un azul desvaído; los océanos eran azul grisáceo, casi negro.

    El mosaico era plano pero daba la ilusión de ser un perfecto hemisferio. Ahí abajo siempre era de noche, pero cuando el Sol se ponía más allá del Potomac para los moradores de la superficie, el disco se oscurecía en la oficina de Ashley y se salpicaba de parches rojizos, que eran ciudades, de estrellas aisladas que eran las más luminosas concentraciones de luz. Y en la aterciopelada oscuridad del rededor del planeta, aparecían estrellas auténticas, brillantes puntos oscurecidos hasta entonces por el brillo de la Tierra a la luz del día.

    No se veían satélites en el cielo. La escala era demasiado pequeña para la órbita de veinticuatro horas de la Gran Rueda y demasiado grande para que la Rueda Pequeña fuera algo más que una mota. De cualquier modo, la Rueda Pequeña no hubiera aparecido; ahí estaba el artista que logró la obra.

    El mosaico estaba estratégicamente situado. Para Phillips, quien entró por la puerta del lado opuesto, parecía como un halo en torno de la cabeza del general Haven Ashley.

    Phillips estudió por tercera vez el dorso de la cabeza del general. Ashley no era muy alto, pero era ancho. Llenaba el sillón de brazo a brazo, los gruesos muslos abultaban los pantalones del uniforme gris de la fuerza aérea y los botones dorados de la casaca eran tensados por el robusto pecho.

    Pero eso ya lo había observado Phillips al entrar. Ahora podía ver los hombros erguidos, el cuello enrojecido engrosado en la nuca por la grasa, los cabellos, grises cepillados firmemente contra su tendencia natural a erizarse, y pensó: ¿Qué hay de extraño en este cuarto? Es el mismo en donde Pickrell estaba, hasta con el modelo de acero inoxidable de un cohete de tres etapas, que servía de pisapapeles, en el escritorio. Un poco más ordenado, quizá, pero eso no es de mayor importancia.

    Tenía una tendencia incipiente hacia la claustrofobia. Quizá era eso. Podía sentir la masa de ciento cincuenta metros de concreto armado pesando sobre sus hombros y su pecho. Hasta el aire parecía enrarecido, aunque sabía bien que era más puro que el que podía respirarse en las calles de Washington.

    Tal vez era la incertidumbre de que por qué lo habría llamado Ashley. No era una llamada de cortesía como las anteriores. Esto era en serio y, por alguna razón, Ashley no podía hablar de ello.

    El general no llamaría a su oficina a un oscuro psicólogo de la fuerza aérea para discutir las opiniones personales del profesionista de la fuerza. Ni se trataba de sus neurosis personales; eso sería imposible en Ashley.

    Era el trabajo.

    Ashley lo recibió en herencia seis meses atrás, y con ello la más terrible responsabilidad de la Tierra. Sobre sus hombros, como en los de un moderno Atlas, descansaba el cielo. Si se debilitaba, si vacilaba, el cielo caería y la humanidad quedaría destruida.

    Posiblemente, pensó Phillips, era lo incierto de la situación mundial en sí misma, la cual ciertamente había empeorado en los últimos meses.

    Al inclinarse Phillips sobre el escritorio para apagar su cigarrillo en el impecable cenicero, Ashley se revolvió en su asiento, golpeó el escritorio violentamente con la palma de la mano y dijo con voz enérgica:

    —¡Intolerable!

    Phillips se inmovilizó con la mano sobre el cenicero y el cigarrillo ardiendo cerca de sus dedos.

    —No me refiero a usted, capitán —gruñó Ashley—. Apague esa cosa. Tendrá que dejar de fumar.

    Phillips lo obedeció y se sentó permaneciendo en estado tenso.

    —Ordene usted, señor.

    Ashley pareció absorberse en la contemplación del pulido pisapapeles.

    —¿Qué sabe usted acerca de la situación mundial? No importa; se lo diré en una sola palabra: desesperada. Ha sido desesperada durante cuarenta años, pero ahora es peor. Hasta las naciones más pequeñas tienen un arsenal lleno de armas atómicas y de hidrógeno; hasta la última de ellas está dispuesta a volarle la cabeza a quien les hable sin el respeto que creen merecer.
    —Estamos sentados en un barril de pólvora —dijo llanamente Phillips—, y todos tienen una mecha en una mano y un trozo de yesca ardiendo, en la otra. Si uno se mueve, todos vuelan. Tal vez decidirán, sin embargo, arrancar las mechas y apagar los fuegos.

    Las espesas cejas rojas de Ashley se fruncieron acentuando más los surcos que se marcaban entre ellas, y preguntó agriamente:

    —¿Y cómo se puede estar seguro de que todos lo harán al mismo tiempo?

    ¡Idealistas! La última nación que conserve encendida su mecha dominará al mundo.

    —Yo creía que esa era la función de la Rueda Pequeña —dijo Phillips lentamente—, mantener a todos actuando honestamente.

    Ashley dijo sobriamente:

    —No sirve de gran cosa. Es como si alguien tuviera una ametralladora mientras uno tiene una .45. Si empiezan los disparos, de todos modos se muere.
    —¿Y qué me dice usted de los satélites espías? Cada dos horas aparecen a la vista todos los puntos de la superficie terrestre.
    —¡Eso! ¿Y cómo se puede ver debajo de la tierra? No se puede. Y es ahí donde las fábricas y las máquinas IBM están instaladas.
    —Pero el espionaje...
    —Entonces retrocederíamos a donde empezamos hace veinticinco años. —Ashley se veía sólido e impasible en su sillón, pero sus ojos acariciaban el adorno con forma de cohete—. ¿Ha estado alguna vez arriba? ¿O allá afuera, como dicen los locos del espacio?
    —Sí señor. Viajes de práctica y un fin de semana en la Gran Rueda.
    —¿Y la Pequeña Rueda?
    —No, señor.
    —No. No lo dejarían ir. No dejarían que llegara allá arriba ningún psicólogo. —La voz de Ashley se hizo monótona y sus ojos miraron, sin ver, en dirección de la puerta de entrada—. Cuando tomé el mando de la fuerza aérea, heredé una orden existente en el sentido de que ningún psicólogo sería admitido, jamás, en el interior de la Pequeña Rueda. ¿Por qué, capitán? —su voz se hizo más fuerte y continuó sin aguardar una respuesta—. Temían lo que pudiera encontrar el psicólogo. Temían que acabara con su juguete.

    »Pickrell trató de hacerme seguirles el jueguito. Ya los médicos brujos han tenido a mis hombres en la Academia, decía, y no los quiero ahora que ya hay un trabajo que hacer. Bien ahora yo estoy al mando y haré las cosas a mi modo.

    Phillips trató de tranquilizarlo.

    —No hay duda de que los hombres que están arriba son estables.
    —¿Y de qué modo? —demandó fieramente Ashley—. Como hombres del espacio, quizá. ¿Pero son igualmente estables como ejecutivos? Muchacho, aquellos hombres tienen el dedo en el gatillo y no hay nadie qué les diga cuándo deben disparar; a excepción de un lunático. ¡No me interrumpa! Claro que estamos en comunicación, durante veinte minutos, cada dos horas. Pero la radio puede descomponerse. Cualquier enemigo puede esperar a que haya manchas solares, eso es obvio. ¡Eso lo complica todo! Y los astrónomos no tienen nacionalidad.

    »Nuestros hombres han estado allá arriba, durante veinte años, con el dedo tenso en el gatillo. No son hombres sensibles, capitán, no son hombres que hayan sido entrenados en las responsabilidades y las decisiones cuidadosas, sino hombres que deben estar un poco más que chiflados, en primer lugar, para querer ir allá arriba y permanecer una temporada. —Había un tono indefinible de horror en la voz profunda de Ashley—. ¡Pero sí hay un hombre allá arriba que no ha regresado durante doce años, que no ha puesto los pies en la Tierra desde que partió a la Pequeña Rueda! ¡Y ese hombre está al mando!
    » ¿Qué estable puede ser un hombre, capitán, que responde a una orden de su superior con estas palabras: En mi opinión eso es impráctico o, respetuosamente sugerimos que usted considere otras alternativas posibles?
    »Eso es todo, capitán. Recoja sus órdenes al salir. Hará una minuciosa investigación de la situación sicológica en la Rueda Pequeña y se reportará cuando haya terminado. Cuando regrese, deberá tener una respuesta a esta pregunta: ¿Es competente cada uno de aquellos hombres para ejercer un juicio maduro e infalible en los casos que comprometan el bienestar de la Tierra; son incapaces de ceder bajo la tensión constante de estar sentados en un barril de pólvora?
    »Ah si. Otra cosa. Están construyendo algo, tras de la Rueda; donde no podemos verlo. Quiero saber qué cosa es.

    Phillips miró las manos del general. El modelo del cohete estaba entre ellas y bajo los rojos vellos, las manos estaban blancas por la tensión. El pisapapeles se rompió. El sonido fue impresionante en el silencio. Ashley miró sorprendido sus manos y, despreciativamente, arrojó los pedazos lejos de sí.

    —Sí, señor —dijo Phillips pensando acerca de la pregunta que habría de contestar al término de su tarea. Sólo había una posible respuesta: no. No había en ningún lado un grupo de hombres, uniformemente competentes, para tener un juicio maduro e infalible, ningún hombre dejaría de ceder bajo la tensión de la responsabilidad, si la responsabilidad era lo suficientemente grande.

    Podía dar la respuesta a Ashley ahora mismo, pero eso no era lo que el general quería. Este deseaba el olor de la legalidad; deseaba evidencia que presentar a la Secretaría de la Defensa, al Presidente, o al Congreso.

    Estaba determinado a romper la Pequeña Rueda del mismo modo que rompió el modelo de cohete de su escritorio.

    —¿Qué clase de hombre es el comandante de la Rueda Pequeña? —preguntó Phillips con curiosidad.

    Ashley lo miró fríamente con ojos iracundos.

    —Ya se lo he dicho. Es un loco. Está fuera de sus cabales.

    Phillips decidió tomar al toro por los cuernos y preguntó:

    —¿Por qué no le ordena retornar?

    Ashley vaciló por un momento y después contestó con voz apenas audible:

    —¿Y si rehúsa venir?


    El capitán Lloyd Phillips, doctor en medicina de la fuerza aérea de los Estados Unidos de Norteamérica, estaba sentado en la sala de espera del vasto espaciopuerto de Cocoa, Florida, mirando el Lago de los Cisnes en la amplia pantalla de televisión que se extendía en el muro opuesto. La ejecución era indescriptiblemente graciosa, inimaginablemente bella; nunca se habían asemejado tanto las bailarinas a los cisnes como cuando saltaban, casi en movimiento retardado, a través de un aire que más bien parecía el interior de un estanque cristalino.

    El programa procedía de la Gran Rueda, posada eternamente a 22.000 millas de altura, en órbita, sobre los Estados Unidos. La ejecución tenía lugar en un estudio de baja gravedad en la fabulosa Telecity, no lejos del satélite comercial, y la recepción era impecable.

    Aquello era algo que Phillips podía apreciar, algo de lo que la conquista del espacio daba y que pagaba, en parte, los sacrificios de vidas humanas, trabajo, agonía, recursos terrestres, que podían haberse empleado con más provecho y en forma más realista.

    Phillips no tenía nada en contra de los vuelos espaciales, la Gran Rueda o la Rueda Pequeña. Estaba intensamente interesado en ellas, como fenómeno sicológico. Lo habían traído a la fuerza aérea y ahí lo retenían.

    Él deseaba una respuesta a su propia pregunta: ¿Por qué?

    ¿Por qué los hombres se alistaban en el cuerpo espacial de la fuerza aérea? ¿Qué los llevaba a un medio brutal y extraño donde lo más que podían esperar eran durezas y una vida estéril acortada por el daño físico debido a la mala alimentación, el aire enrarecido, el sacrificio acumulativo de presiones de aceleración y un cincuenta por ciento de probabilidades de terminar afectado de las facultades mentales o de morir de modo violento?

    ¿Por qué una raza empleaba lo mejor de su juventud en un gesto grandioso y fútil?

    El vuelo espacial era impráctico; eso era cierto. Nunca reintegraría ni la mitad de la inversión en trabajo mental, sudor, sangre y dinero puestos en ello.

    Un día habría un libro grueso, erudito, con el nombre de Phillips puesto en él. Quizá lo llamaría: Los Que Salieron, subtitulado, “Los Factores Sicológicos Involucrados en las Decisiones Vocacionales de los Voluntarios de los Cuerpos Espaciales, Ilustrado con Casos Reales”.

    O quizá: La influencia de los Hogares Desdichados en Veinte Voluntarios de los Cuerpos Espaciales...

    O, más simplemente: Los Astronautas. Un estudio de los Cuerpos Espaciales...

    Después vendría el tratado sociológico: ¿Y Por Qué el Espacio? Una Consideración de las Necesidades Sociológicas Tras el Desarrollo de la Astronáutica.

    Phillips miró en torno de la sala de espera. Estaba solo, a excepción de un oficial, dormido en un rincón alejado, con el yelmo espacial echado hacia adelante para cubrirle los ojos.

    Phillips volvió la vista a los cisnes humanos de la pantalla, pero había exigencias más urgentes e inmediatas en su mente, por ejemplo, lo referente al general Haven Ashley.

    Sus órdenes le daban un plazo de veinticuatro horas, pero las había empleado bien antes de partir. No tenía nadie a quien decir adiós: su madre descansaba en paz desde muchos años atrás, a su padre no le importaba un comino que se despidiera o no y, sus relaciones con las chicas eran de tal naturaleza, que ninguna se preocuparía demasiado si él no las llamaba por teléfono. En un compartimiento cerrado de la maleta espacial de nylon azul, estaban los resultados de sus veinticuatro horas de trabajo: microfilms de los expedientes de servicio y exámenes médicos de todo el personal de la Rueda Pequeña, desde un recién llegado de cinco meses de antigüedad en servicio, hasta un increíble veterano de doce años, el coronel Danton, a quien el general Ashley había insistido en llamar rematadamente loco.

    Phillips los estudió varias veces durante el tiempo de espera, alargado por los continuos retrasos para el despegue del cohete, pero un análisis más severo tendría que aguardar hasta que conociera personalmente a cada uno de los hombres y pudiera correlacionar sus observaciones con los detalles impersonales registrados en el microfilm. No deseaba prejuzgar a nadie.

    Era un rasgo de conciencia que resultaría un poco incómodo en esas circunstancias. La situación ya había sido prejuzgada para él. Pero ese era su modo habitual de trabajar y tendría que hacerlo nuevamente tal como acostumbraba.

    Phillips utilizó sus órdenes y su autoridad personal para hurgar en un expediente más privado, el del mismo Ashley. Ahora conocía más a fondo a Ashley, que el mismo general. Le hubiera gustado tener confirmación, certeza absoluta; una prueba de Rosschac sería buena para ello. Pero había tantas probabilidades de que Ashley se sometiera a dicha prueba como de que Danton obtuviera un ascenso. Sabía, además, por qué deseaba Ashley destruir la Rueda Pequeña. Tenía la clave una pequeña anotación en la hoja de servicios de Ashley: incapacitado para el servicio espacial, mareo del espacio.

    Ashley era uno de los de la pequeña minoría de hombres que no pueden estar sometidos a la sensación de falta de peso sin una completa desorientación sensorial y una violenta e irreprimible náusea.

    Un hombre de menor carácter no hubiera hecho caso de aquello; o, si tenía suficiente, se hubiera perdonado a sí mismo. Pero Ashley no podía hacer ninguna de las dos cosas. Lo había sublimado, y la derrota moral se convirtió en una ambición motriz que lo llevó hasta la jefatura de la fuerza aérea a través de una cantidad inconmensurable de ardua labor, mucha política y la voluntad férrea de abrirse paso a cualquier precio.

    Vio a los héroes del espacio obtener ascensos pasando sobre la antigüedad de él en el servicio, y esperó, trabajando, conspirando, bajo las órdenes de los precursores del servicio espacial como fueron Beauregard Finch y el recientemente retirado Frank Pickrell.

    Y, laboriosamente, escaló hasta la cima.

    En el expediente de Ashley aparecían artículos que escribiera y publicara, en los que hacía énfasis en la necesidad de un control civil para la defensa nacional.

    Ashley proclamaba que las promociones debían ser normadas en consideración de la capacidad ejecutiva y administrativa, y no por las hazañas espectaculares, pero inútiles, que solamente podían reflejar valor o destreza individual. “El hombre equilibrado, con los pies bien plantados en la Tierra y preocupado principalmente por el bienestar de la humanidad, deberá tener precedencia sobre visionarios e idealistas imprácticos”.

    Claro que Ashley sería el primero en negar que albergara alguna hostilidad para los cuerpos espaciales bajo su mando y estaría diciendo la verdad. Pero su subconsciente ya había decidido, largo tiempo atrás, que el vuelo espacial carecía de valor. Estaba ligado con una experiencia terrible, de angustia psíquica y física; grabada en una área inaccesible de la mente de Ashley, estaba una frase que era artículo de fe: El Hombre es una criatura terrestre.

    La combinación de genes que determinó que Ashley fuera incapaz de tolerar la falta de gravedad, condenó a la Pequeña Rueda, y quizá al futuro mismo de la astronáutica, a cincuenta años de atraso. Fue el destino. Así como el destino quiso que el primer hombre que viajó al espacio fuera incapaz de regresar, y que la angustia que dominó al mundo durante su dramática proeza hubiera sido el combustible, del gran impulso sicológico que puso en órbita la Rueda Pequeña.

    El hecho de reconocer los factores subconscientes en la decisión de Ashley, sin embargo, no la invalidaba. Ashley podía tener razón a pesar de sus prejuicios. Phillips pensaba que era muy probable que el general estuviera en lo cierto.

    Pero le parecía que su misión era un poco inútil. Ninguna respuesta que trajera a su regreso —a excepción de una mentira inaceptable— podría salvar la Rueda Pequeña. Aun así, para Ashley y el mundo, el viaje era indispensable.

    La Rueda Pequeña y la astronáutica morirían pero su muerte habría de obedecer a muy buenas razones, y tendría que estar acompañada de todo el ritual y ceremonia oficiales, para que la muerte fuera definitiva.

    —Con su permiso, señor —repitió la voz.

    Phillips levantó la vista con el hilo de sus pensamientos definitivamente roto. Un teniente de los cuerpos espaciales permanecía respetuosamente frente a él, con el yelmo azul del espacio colgando de una mano.

    —Con su permiso, señor —dijo el teniente por tercera vez—, pero creía, es decir..., me pareció que usted no miraba realmente la pantalla de televisión —hizo una vaga señal hacia el muro más lejano—. ¿Le importaría si cambio el canal?

    Era un joven delgado, alto, con hombros anchos y el pelo cortado casi al rape según la última moda, y su sonrisa era franca y amable. La clase de joven que más hace lucir el uniforme y a quien mejor sienta éste. Su rostro mostraba un bronceado ligero. Sus ojos azules miraban directamente a los de Phillips. Era un joven completamente normal, como salido de los carteles de reclutamiento de los cuerpos espaciales. La irritación de Phillips desapareció como por encanto.

    —Por supuesto que no, hágalo —dijo.

    En un momento los cisnes se convirtieron en una asombrosa exhibición de acrobacias en gravedad cero, pero el joven teniente, después de volver a tomar asiento junto a Phillips, no puso ninguna atención al acto. Se volvió de inmediato al psicólogo y le preguntó con entusiasmo.

    —¿Va usted también allá arriba, señor?
    —Sí.
    —¿Es su primer viaje?
    —El primero a la Rueda Pequeña —Phillips sonrió involuntariamente.
    —Entonces ya tendrá algo de experiencia.
    —Así es, en efecto —dijo Phillips sonriendo más ampliamente.
    —Vamos a ir juntos —dijo el chico con gran entusiasmo.
    —Bien —aseguró Phillips.

    El teniente pareció azorado.

    —Perdóneme, señor. A veces hablo más de la cuenta. Lo que ocurre es que estoy de regreso tras de una breve licencia y a duras penas puedo esperar para estar nuevamente allá arriba. Mi nombre es Grant. Jack Grant.

    Grant, pensó Phillips. Ambos padres viven felizmente casados. Relación familiar normalmente afectiva. El hermano mayor es ingeniero de energía solar. La hermana menor está en la escuela secundaria. Experiencias sexuales de la adolescencia, normales. Seis meses de servicio en el espacio. Personalidad bien ajustada para su edad cuando dejó la Academia.

    Phillips frunció el ceño. El muchacho no encajaba de ningún modo en la trama. ¿Por qué habría deseado ir allá arriba?

    —El mío es Lloyd Phillips —respondió.

    Grant continuó charlando, contándole a Phillips acerca de la Academia, la Rueda, su reciente licencia, y la chica que había conocido y lo que habían hecho juntos, deteniéndose en el límite justo de lo que un caballero debe relatar de esas cosas. Su apetito por nuevas experiencias y su incalculable buen humor eran contagiosos. Le recordaban a Phillips los de un cachorro juguetón, saltando y moviendo la cola alegremente. Phillips sintió desvanecer sus preocupaciones y casi sintió deseos de dar al chico un par de palmaditas amistosas en la cabeza.

    —¿Qué clase de hombre es el coronel Danton? —preguntó casualmente.

    La sonrisa de Grant se desvaneció. Por un momento adquirió un aire de seriedad.

    —Un oficial muy bueno, señor. Un comandante brillante, completamente leal con sus hombres, por lo que éstos son leales con él. Es muy dedicado, trabaja con más energía que nadie.

    Phillips sonrió dándole ánimos.

    —Puedes hablarme con franqueza, Jack. Te diré algo. ¿Puedes guardar el secreto? —Su voz adquirió un tono confidencial sin esperar una respuesta—. Soy un psicólogo asignado a la Rueda Pequeña. Uno de mis trabajos será determinar si Danton está calificado emocionalmente para un puesto en que la responsabilidad va más allá de la comprensión común. —Ello era cierto, aunque no en el sentido en que Grant lo tomaría—. Tú puedes ayudarme.
    —Me pone usted en una posición difícil. Me gustaría ayudarle, pero no puedo hacerlo.
    —Esto no es un chismorreo, Jack. Es mucho más importante que eso.

    Grant movió la cabeza con pesadumbre.

    —Lo siento, señor. Tendrá que investigarlo personalmente.

    Phillips movió la cabeza con aprobación, descubriendo que su opinión acerca del muchacho mejoraba.

    —Está bien. Entiendo lo que debes sentir.

    Grant no podía estar más de unos cuantos minutos. Pronto su alma juvenil se expresaba con toda libertad.

    Quince minutos más tarde el teniente Kars cruzó la entrada. Usaba uniforme de trabajo, color azul, un cinturón de vuelo ceñido al pecho, una sombría expresión cubría su rostro moreno.

    Joseph Kars, veintitrés años de edad, hijo único de una madre viuda. Tuvo tiempo de recordar Phillips antes de que Kars dijera secamente:

    —Vayamos, capitán. No podemos esperar toda la noche.
    —Ya casi era tiempo —dijo Phillips amablemente—. He estado esperando por espacio de dos días.

    Kars lo miró. Sus ojos eran negros y fríos.

    —Nunca es “casi”, capitán. Es tiempo o no lo es. Tome la maleta del capitán, Grant —ordenó bruscamente, y volvió las espaldas para conducirlos.

    Phillips se volvió rápidamente para tomar su equipaje pero ya Grant lo tenía en la mano. Sonrió al psicólogo.

    Phillips lo miró perplejo, mirando después a Kars como si los comparara y los siguió hacia el oscuro exterior.


    Caminaron a través del campo de aterrizaje de concreto hacia el cohete de tres etapas que se erguía como un rascacielos. Grant venía veinte pasos atrás. Phillips no miraba el cohete. Miraba a Kars.

    Hay una semejanza entre ellos. Una dedicación, una manía que modela sus facciones, una mirada en los ojos que está hecha para ver más allá que otros hombres. Sus rostros son diferentes así como su aspecto físico, pero las diferencias sólo sirven para dar énfasis a su especie. Todos vienen de moldes idénticos con una etiqueta que reza: “Experimental Homo Espacialis”.

    Son hombres marcados. No solamente por el bronceado oscuro de los rayos ultravioleta no filtrados por la atmósfera terrestre o por las cataratas producidas por las aceleraciones, sino también por una experiencia común y por el sueño que comparten, señalados de tal modo que cualquiera puede reconocerlos y decir: “Allá va un astronauta”.

    Todos, a excepción de Grant. Él es demasiado normal. No pertenece a la misma categoría. Phillips sentía ya afecto por Grant, como si fueran hermanos que se acabaran de reconocer, entre un grupo de extraños.

    —¿Qué nos detiene, Joe? —preguntó Phillips.
    —Si no le importa, capitán, prefiero que me llame Kars o teniente.
    —Muy bien, teniente. ¿Cuál es el problema?
    —Ninguno, capitán.
    —¿No le llama usted retraso a dos días?

    Kars lo miró en silencio como si ponderara su capacidad de comprensión. Señaló en dirección del cohete que se erguía parcialmente iluminado en el oscuro espaciopuerto. Había vida alrededor. Algunos motores rugían en sus armazones de prueba, escupiendo llamas y haciendo temblar el piso. Era como caminando de noche por un zoológico, pensando si los barrotes de las jaulas serían suficientemente resistentes.

    —He ahí una bestia, capitán. —Dijo secamente Kars—. Una bestia salvaje, impredecible, viciosa, lista a soltarse y matarme si olvido cualquier pequeño detalle de una larga lista de precauciones a tomar.

    »Estoy al mando de esa cosa. No se mueve hasta que estoy satisfecho de todo. Cada resistencia, cada bomba, cada conducto deberá trabajar a la perfección, cada conexión estará sólida; cada línea limpia, o ¡blamm! No más tripulación, no más Joseph Kars, no más capitán Lloyd Phillips. ¡Y no más carga para la Rueda Pequeña!
    »Inspeccionamos personalmente cada parte, capitán. ¿Le sorprende eso?

    —No. ¿Entonces, había algo malo?
    —No estábamos muy seguros de que todo funcionara a la perfección.
    —Me alegra que me lo diga. Odiaría tener que reportar que hubo una demora deliberada en la ejecución de mis órdenes. El general Ashley deseaba que yo estuviera desde ayer en la Rueda.

    Kars dijo a Phillips a donde se podía ir el general Ashley.

    —Además —concluyó—, siempre existe la posibilidad de sabotaje. Alguien de la tripulación debe estar siempre de guardia en el cohete.
    —¿Sabotaje enemigo? —dijo Phillips sorprendido.

    Los ojos impasibles de Kars lo miraron.

    —¿Después de toda la impedimenta oficial por la que ha pasado, cree usted que podría colocarse un agente enemigo?
    —¿Le dijo eso el coronel Danton? ¿Qué le pasa?
    —Capitán —dijo Kars con tono helado—, no se necesita que nadie lo diga. Y en cuanto al coronel, es el hombre más grande que jamás haya existido.

    Al descender los escalones de concreto que conducían a la plataforma de despegue, el cohete, a esa distancia, parecía tambalearse sobre sus cabezas. Se acercaron a la gigantesca grúa que estaba a un lado. Las pisadas de Grant resonaban a sus espaldas.

    Había olor a quemado en la plataforma, mezclado con el acre aroma de ácido y el de substancias químicas y aceite.

    —Parece que no le simpatizo, teniente —observó Phillips—. ¿Por qué?
    —No es eso, capitán —respondió inexpresivamente Kars—. No tengo nada contra usted, a excepción de la antipatía general que tengo contra los doctores. Ya tuve de ellos lo suficiente en la Academia. Siempre preguntan lo que no deben capitán.

    »Si no le doy precisamente la bienvenida es porque usted ocupará un espacio que podría ser llenado por alguien útil. Si no tuviéramos que llevarlo, podríamos trasportar otro tanque de oxígeno. Necesitamos el oxígeno capitán.

    —Y yo soy peso muerto —dijo Phillips de buen humor—. Muy bien, teniente. El hombre propone, pero la fuerza aérea dispone. Yo también he recibido mis órdenes y pienso obedecerlas si usted puede hacerlo.

    Grant los alcanzó en el elevador que formaba parte de la armazón de la grúa que los elevó a lo largo del costado de la nave, y entraron a través de la puerta cuadrada. Kars los siguió más lentamente.

    Kars condujo a Phillips a una silla sobre soportes flotantes.

    —Esa es la suya —le dijo, y pasó a ocupar el asiento de control.

    Con mano firme Phillips se abrochó el cinturón de seguridad, riendo quedamente. Así que eso era: una prueba para el psicólogo.

    Dejémoslo divertirse, pensó. Lo necesitarán.

    Después del tedio interminable del chequeo final, el arranque del cohete lo tomó por sorpresa. Kars no le advirtió por medio del sistema de intercomunicación; repentinamente hubo más de media tonelada de peso sobre su pecho, sacándole el aire del cuerpo, e impidiéndole aspirar más.

    Su cabeza se vio forzada a un lado, incrustada en el acojinado, y sin que pudiera moverla. En el exterior la noche se incendió de rojos, amarillos y blancos, hasta que tuvo que cerrar los ojos para evitar el brillo. La nave tembló y se estremeció, y el rugido de los motores llenó todo torturando todas las células de su cuerpo.

    Después de un breve descanso, durante el cual Phillips notó que la luz del exterior había desaparecido, y sus ojos deslumbrados pudieron advertir solamente la negrura absoluta, el peso volvió nuevamente. Esta vez, al acelerar la segunda etapa, la presión duró casi un minuto.

    Al desprenderse la segunda etapa, Phillips tomó una profunda bocanada de aire. Por comparación, la aceleración de la tercera etapa pasó casi desapercibida.

    Repentinamente la vibración desapareció. Los motores quedaron en silencio y Phillips empezó a caer.

    Asió vigorosamente los brazos del sillón. Es una ilusión, se dijo desesperadamente. Lo que enviaban sus sentidos, girando en la noche eterna, era la ausencia de la aceleración, la liberación de los líquidos del equilibrio en el aparato auditivo por el tirón de la gravedad...

    Su estómago se rebeló. Ácidos amargos afluyeron a su boca y tragó con dificultad...

    Caída libre, se dijo. En ese sentido estoy cayendo como caen los hombres cuando no hay resistencia a la atracción de la gravedad. Pero en realidad voy navegando hacia arriba, rumbo al abismo de la noche, protegido del hambriento vacío, de sus extremos de frío y calor, por delgadas paredes de metal y la flor y nata de la habilidad ingenieril y artesanal del hombre.

    Cayendo, cierto, ¡pero cayendo hacia arriba!

    Phillips aspiró profundamente varias veces, y una sensación de bienestar poco común se extendió por su cuerpo. Él era uno de los afortunados. Después de algunos breves momentos de incómoda transición, la gravedad cero era un deleite para él.

    Phillips miró a su alrededor. Grant estaba a su lado, del otro lado de la escalerilla de acceso, pero parecía estarla pasando bastante peor. Su rostro estaba blanco y sus quijadas se apretaban fuertemente.

    Los auriculares zumbaron y la voz sardónica de Kars llegó claramente a Phillips.

    —¿Están bien, capitán?
    —Muy bien, teniente —respondió Phillips alegremente—. El mejor despegue que pueda recordar. —Y con eso, pensó, termina la recepción especial.

    Después no hubo tiempo para hablar más: la tripulación estaba demasiado ocupada atendiendo problemas de navegación y determinando el intervalo de la aceleración final que estabilizaría la órbita de la nave a 1.075 millas, en la que también se movía la Rueda Pequeña.

    El tiempo pasó rápidamente para Phillips. Grant no estaba todavía de humor para conversar, pero el psicólogo podía ver las estrellas a través de la clara campana de plástico. Siempre le habían fascinado; se mostraban tan diferentes de las temblorosas, filtradas e intocables lucecillas de las noches terrestres. Afuera —Phillips ya empleaba los términos que acostumbraban usar los astronautas— las estrellas se contemplaban claras, firmes, con los colores bien diferenciados, y casi al alcance de la mano.

    Eso era también ilusión. Como psicólogo sabía que el artículo de la fe de Ashley era un hecho: “El Hombre es una criatura terrestre. En ningún sitio podía existir el hombre en más de un sentido marginal. Ningún otro suelo le daría sustento; ningún otro mundo sería jamás su hogar”, el delicado equilibrio de su metabolismo; aun cuando los fantásticos problemas para alcanzar las cercanas estrellas —hasta los planetas más cercanos del sistema solar— estuvieran resueltos, siempre habría hombres para recorrer el largo camino hacia fuera. Dentro de las delgadas paredes de metal estarían los hombres y, dentro de los hombres, mentes que se enfrentarían al temor extremo de enloquecer.

    Los dos satélites artificiales eran casos especiales. Contenían el medio ambiente terrestre enlatado y trasportado, a un costo increíble, a órbita en torno al mundo materno, y siempre que las presiones sicológicas se hicieran insoportables, los hombres podían mirar por las escotillas y ver el tibio, nutritivo seno materno, a sólo horas de distancia.

    Una nueva voz interrumpió los ensueños de Phillips. No era la de ninguno de los miembros de la tripulación; él ya se había acostumbrado a la entonación de todos ellos. Esta voz era despreocupada, casi risueña.

    —Muy bien, Joe —dijo—. Ya estás en rumbo; no desperdicies la hidrazina. Y ten cuidado con el cargamento especial. —Se rio—. No queremos que le pase nada al mandadero del general.


    La nave pasó al lado iluminado por el Sol. El resplandor era cegador, palidecía las estrellas. La Tierra —¿abajo? ¿arriba?— llenaba la mitad del cielo. Le recordó a Ashley el mosaico de la oficina del general. La diferencia es que esto era real y él estaba en el exterior flotando a 1.075 millas sobre el mundo que se veía abajo con sus océanos de color azul negro, sus nubes, delgadas como algodón, cubriendo casi la mitad del planeta, sus continentes borrosos, verde-café-amarillentos, distorsionados casi hasta el punto de hacerlos irreconocibles en las orillas del hemisferio; todo enmarcado en un resplandor blanquecino. Esto era real, y era majestuoso y escalofriante.

    Al otro lado, la brillante y blanca Rueda con sus dos rayos, girando lentamente, era algo triunfante deslumbrando los ojos en el sitio en donde el Sol ardía tras de su circunferencia. Era el plateado anillo del dedo de un gigante descansando en el negro y aterciopelado cojín de la noche.

    Phillips, enfundado en su traje espacial, esperó el pequeño taxi de forma oblonga que lo llevaría a ella. No lejos de la Rueda se veía un vasto círculo de metal revestido, brillando como un espejo a la luz del Sol. Pero no podía ser un espejo, no un arma para concentrar los rayos sobre una ciudad enemiga como un vidrio de aumento sobre un hormiguero, ni un reflector para iluminar la noche o calentar los casquetes polares. Estaba alineado en ángulo recto con la Tierra.

    Más allá de la Rueda estaba otra estructura. Phillips no pudo darse cuenta de lo que parecía ser; la Rueda ocultaba gran parte, pero era un armatoste extraño formado por tanques esféricos y motores cohete débilmente ensamblados.

    Un hombre lo esperaba en el cubo, de gravedad cero, y lo ayudó a despojarse del estorboso traje. El hombre tenía rostro duro, muy bronceado, y pelo blanco como la nieve; el daño ocasionado a los folículos por los rayos cósmicos era el responsable de aquello. Usaba un uniforme de trabajo, corriente, raído en el cuello y puños, y no llevaba ninguna insignia.

    No es el uniforme reglamentario, notó Phillips.

    El hombre era delgado y un poco más alto que la estatura regular, según se podía juzgar sin tener alrededor las habituales medidas de perspectiva. El contraste de sus cabellos y cejas incoloros, con el moreno rostro, era dramático. El hombre se parecía sorprendentemente al retirado general Pickrell hasta en los ojos punteados por las cataratas, pero al sonreír se desvaneció el parecido.

    —¿El capitán Phillips? —dijo con soltura flotando libremente en el aire—. Soy el coronel Amos Danton, a sus órdenes.

    Phillips lo miró sorprendido, y trató de disimular el hecho extendiendo una mano para saludar. Pero el movimiento fue demasiado violento y tuvo que trastabillar con un aire de embarazo. Los músculos no aprenden con tanta rapidez, notó Phillips.

    —Encantado de conocerlo, coronel Danton —dijo—, pero deseo enmendar cierta observación errónea. Soy demasiado viejo para ser mandadero.
    —No creí que hubiera una edad límite para ello. —Sonrió Danton—. Pero conociéndolo personalmente, me inclino a considerarlo así. No me haga caso. Soy franco hasta la brutalidad.
    —Entonces espero que continuará su franqueza conmigo, coronel. Tengo una tarea difícil que llevar a cabo y necesito toda la ayuda posible.
    —Lo sé.
    —¿Sabe cuál es mi misión? —preguntó Phillips bruscamente.
    —¿Quiere que le repita textualmente las órdenes que recibió?
    —¿Acaso cuenta usted con espías?
    —Llámelos espías si usted gusta. —El rostro de Danton se endureció—. Ahora hay espías a mi alrededor. Saboteadores. Enemigos. —Tomó aire y volvió a hablar con el habitual tono fácil. Se encogió de hombros. El gesto lo hizo iniciar un leve giro, pero lo detuvo casi sin esfuerzo—. Pensamos en ellos como astronautas forzados a permanecer en tierra. El que es astronauta una vez, lo es siempre.
    —¿Cómo me clasificaría a mí?
    —Ni una ni otra cosa, capitán. Usted es un habitante del océano, con sacos aéreos capaces de absorber oxígeno de la atmósfera, que aún no ha decidido si no sería mejor, después de todo, reptar de regreso a las flotantes extrañas del mar.
    —Estoy en desacuerdo con su análisis y su analogía, coronel.
    —Es privilegio suyo. Pero todas estas formalidades me ponen nervioso. Aquí no nos preocupamos mucho por las formalidades. Mi nombre es Amos. Y yo lo llamaré Lloyd. ¿Está bien?

    Phillips movió la cabeza afirmativamente, y eso originó una serie de sacudidas que no trató de impedir porque no sabía cómo hacerlo. Quizá no veía tan difícil como imaginaba. Danton podía estar tan loco como Ashley suponía, o ser un gran hombre tal y como Kars lo llamaba, pero obviamente no era del tipo agresivo y desconfiado. Phillips pensó en convertirlo en un aliado activo. Sintiéndose un poco tonto, por las sacudidas que aun no terminaban, dijo.

    —Si usted conoce cuál es mi misión, espero que se encargara de que yo tenga toda la cooperación que requiere.
    —Seguro —dijo Danton—. Usted viene a destrozar la Rueda. Hágalo. Si le fuera posible hacerlo, la Rueda no merecería estar aquí arriba. Usted tendrá cooperación. Y si alguno de los chicos le causa molestias, dígamelo de inmediato. Como usted sabrá, no les es nada simpático. No sólo están apegados a esta vieja Rueda, sino que usted va a frenar un trabajo que ellos saben que es importante; y usted va a consumir espacio, oxígeno y alimentos inútilmente. Pero cooperarán o se atendrán a las consecuencias.

    Como si repentinamente se hubiera cansado de la conversación, tomó la mano de Phillips y le dio un rápido tirón que detuvo las sacudidas y envió a Phillips a través de uno de los rayos tubulares. Phillips alcanzó apenas a tomar un peldaño de la escala de cuerda que subía a lo largo de uno de los costados del túnel.

    Danton estuvo a su lado en un instante.

    —Aquí Danton, por el túnel B, con ciento sesenta libras de médico brujo —dijo a un micrófono, añadiendo a Phillips— acomódese ante todo. Le daré la cabina próxima a la mía. Es pequeña e incómoda, pero es lo mejor que tenemos. Y usted necesitará aislamiento, imagino. Aquí, afuera, la comodidad es más escasa.
    —No demasiado aislamiento —respondió Phillips rápidamente mientras subían por la escala, con el peso aumentando a medida que se acercaban al borde—. Desearía tener libre acceso a todos los rincones de la Rueda. Haré una serie de entrevistas privadas con todos, pero quiero comer con los hombres.
    —Han pasado por tantas cosas que creo que también sobrevivirán a ello. Estará usted en libertad de ir a donde le plazca, pero el oficial de control de peso tiene órdenes de registrarlo si abandona su cuarto. Saboteadores, usted sabe.

    La cabina era increíblemente pequeña. A su lado, los camarotes de tercera clase de la Gran Rueda eran modelo de lujo. Ahí el espacio permitía un catre, una mesa y una silla; cuando el catre estaba doblado contra la pared podían bajarse la mesa y la silla. Cuando todos estaban alzados, se podían dar dos pasos, si estos no eran muy amplios.

    De dar crédito al letrero de la puerta, albergó anteriormente al oficial contralor de proyectiles guiados.

    A pesar de todas las privaciones, era un cuarto con vista. Cuando se removía la cubierta de la escotilla exterior, el universo era vecino de Phillips, un infinito oscuro salpicado brillantemente con muchas linternas de colores para alumbrar el camino; alternativamente, al girar la Rueda, el grande y hermoso disco de la Tierra aparecía ante él, tan cerca, como para tomarla con las manos.

    Ocasionalmente, tras de un delgado panel de metal, Phillips oía a Danton moverse en lo que debía ser una cabina gemela de la suya. ¡Aislamiento! Pensó agriamente Phillips y se alegró de tener un micrófono de oído para su grabadora.

    Si su camarote era diminuto, el dormitorio de la tripulación era imposible. Como vagabundos que rentaran camas piojosas, por hora, en los mesones más miserables, la tripulación dormía por turnos en literas acabadas de desocupar por el turno anterior y, al deslizarse en ellas, sus rostros no estaban a más de seis pulgadas de distancia de la lona de la litera superior.

    Por lo menos no había piojos.

    La comida, principalmente alimentos congelados para ahorrar espacio en el transporte, evitar los servicios de un cocinero y el espacio necesario para una cocina, era sorprendentemente buena, y aunque al comer por turnos no se podía evitar el amontonamiento humano en el pequeño comedor, era casi necesario comer al unísono para evitar hacer una madeja con los brazos.

    Siempre había una línea eterna esperando una oportunidad para hacer uso de la ducha o de los servicios sanitarios. Ocasionalmente celebraban juegos de frontón, a gravedad cero, en el cubo de la Rueda —contra todos los reglamentos, pero aun Danton participaba en ello— y juegos más arriesgados, fuera de la Rueda, en trajes espaciales o en los taxis de dos cohetes. Inevitablemente se practicaban juegos de cartas, ajedrez y las damas.

    Los hombres no hablaban cuando Phillips estaba cerca. Lo miraban fríamente o lo ignoraban.

    Aun cuando los llamaba a su cuidadosamente preparada cabina, la arcilla de Roschach sobre la mesa, la grabadora fija en la parte inferior, se mostraban hoscos y monosilábicos. Sabían para qué estaba él con ellos y lo resentían violentamente. Sólo las órdenes explícitas de Danton los hacían acudir a él.

    Phillips grababa todo. Ashley se encantaría con las grabaciones. Todos parecían estar deprimidos al punto de convertirse en maniáticos. Ninguno de ellos se daba cuenta de que la arcilla que oprimían entre sus dedos —ya que todos eran compulsivos y tomaban lo primero que estaba al alcance para mantener las manos ocupadas— revelaba más acerca de ellos que nada de lo que hubieran dicho.

    Alumbaugh, Baker, Charman, Dean, a todos diagnosticó Phillips basándose en los pedazos de arcilla que dejaban sobre la mesa. La sicología había avanzado a pasos agigantados en el último cuarto de siglo; las manchas de tinta de Roschach, interpretadas por el paciente, se convirtieron en los trozos de arcilla de Roschach manipulados inconscientemente por el paciente, y Phillips pudo clasificar a los tripulantes con certeza: esquizoides, cicloides, paranoides, homosexuales, sádicos, homicidas incipientes... todos sicópatas.

    En cierto modo, parte de esto era injusto. La moral era mejor de lo que podía esperarse entre hombres que trabajaban, manualmente muchos de ellos, en turnos de doce a dieciséis horas diarias y viviendo en condiciones que se hubieran antojado un castigo cruel y poco usual aun para los criminales más irreformables. Por otro lado, no era tan buena como podría haber sido bajo la guía de un psicólogo experimentado.

    Aun así, no les confiaría Phillips las decisiones que requería la seguridad de una pequeña ciudad. Ya no dudaba: ellos tenían personalidades inestables en un medio artificial y antinatural.

    Era un dilema: sólo hombres con defectos del carácter huirían de las diarias tensiones y decisiones de la vida en la Tierra; sólo hombres de ese tipo conquistarían el espacio porque sólo ellos desearían hacerlo, y tales hombres no podían ser responsables del futuro de la Tierra.

    Si algo podía ser llamado un barril de pólvora, era esto, esperando una chispa que volara al mundo que suponía proteger.

    Sólo existía una salida; la conquista del espacio tendría que sacrificarse en aras de la seguridad de la raza humana.

    La decisión era de Ashley, pero Phillips la confirmó. El problema era cómo fundamentarla.

    Las entrevistas grabadas, sus propias notas y observaciones, los reveladores resultados de los trozos de arcilla —conservados en una pequeña caja de seguridad mientras él estaba ausente de la cabina— quizá fueran suficientes para satisfacer al jurado que decidiría la suerte de la Rueda; aunque los neófitos siempre ven los trozos de arcilla con la misma desconfianza con que los iletrados suspicaces miraron los libros en alguna época.

    Phillips deseaba más las conversaciones casuales de la tripulación cuando creían estar solos, por ejemplo, pero no tenía los conocimientos técnicos suficientes para instalar micrófonos en el dormitorio de los tripulantes. De cualquier modo, siempre habría alguien ocupándolo.

    Con la ayuda de Danton podría arreglárselas pero antes tendría que estar seguro de que su evidencia era suficiente para justificar la necesaria decisión. Sólo entonces podía correr el riesgo de que el análisis de Danton podía ser incorrecto.

    Phillips recorría la Rueda con su problema, buscando algo patente, algo que pudiera señalar y decir:

    —¿No ve? He aquí un hombre que se ha derrumbado bajo la tensión. Él ha hecho esto o dejado de hacer aquello en un acto inconsciente de su deseo de agresión paranoica o su impulso suicida. Puede llevar a cabo también un acto que destruya a todo ser viviente sobre la Tierra.

    Pero no había nada que señalar.

    Tan neuróticos como ciertamente eran los miembros de la tripulación, tan sicopáticos como muchos de ellos parecían ser, en su trabajo hacían sólo aquellas cosas que se suponía debían hacer y no se olvidan de nada. Las áreas de la Rueda Pequeña que eran vitales para el bienestar de los hombres que la habitaban —¿y cuál no lo era?— se conservaban en inmaculadas condiciones, más inmaculadas y con mejor aspecto que los hombres que las atendían.

    La sala de control, que distribuía la energía obtenida de la radiación, enfocada a un calentador de mercurio mediante un espejo solar, se mostraba implacable. El sistema del aire acondicionado, que extraía el dióxido de carbono y la humedad del aire, inyectaba oxígeno fresco y conservaba la presión interior del satélite, era atendido con tanta solicitud como un bebé delicado. El cuarto de bombas brillaba y la planta de recuperación de agua burbujeaba alegremente en su tarea de hacer potables los desechos.

    Phillips llegó al cuarto de observación terrestre.

    La pantalla estaba activa, pero se había permitido que el telescopio se descentrara. La vista del área bajo la Rueda, era borrosa e indescifrable.

    Sólo había un tripulante de servicio y estaba dormido en una silla cercana al mamparo que separaba el cuarto de observación terrestre de lo que fue antes servicio meteorológico y que ahora era dormitorio para treintaidós hombres.


    Phillips sacudió bruscamente al hombre para despertarlo. Tan pronto como se abrieron los ojos del hombre, Phillips disparó:

    —¡Nombre y rango!

    Soñoliento, el hombre se puso en pie de un salto.

    —¡Soldado Espacial de Primera Clase, Miguel Delgado, señor! —tartamudeó. Entonces reconoció a Phillips. Se sacudió de la mano que aún aprisionaba su hombro y volvió a la silla—. Oh, el médico brujo —dijo con insolencia.
    —¿Está usted de servicio aquí?
    —Sí, capitán.
    —¿Usted solamente?
    —No se ve a nadie más, ¿no es así?
    —¿Sabe cuál es la pena por dormirse estando de guardia?
    —Lo que diga el coronel.
    —El coronel no tiene nada que ver con esto. La pena es automática y consiste en ser juzgado por una corte marcial, seguido por lo que la corte decida qué es pertinente, incluyendo la pena de muerte.
    —El coronel lo decidirá —repitió tercamente Delgado—. Lo que diga el coronel está bien.
    —Su lealtad para el coronel Danton es admirable. Lo malo es que no sea igual su lealtad para su país y la fuerza aérea.
    —¿De qué sirve hacer tanto escándalo por una pequeña siesta? —Delgado se encogió de hombros—. No es tan importante.
    —No hay nada más importante, ¿qué ocurriría si dejaras de ver una base de proyectiles a causa de tu pequeña siesta? A estas horas los proyectiles dirigidos podrían estar sobre Washington o sobre tu propio pueblo natal.
    —¿Y quién quiere usted que haga algo como eso? —dijo Delgado sorprendido.

    Phillips se dio por vencido.

    —¿Dónde está el oficial de control de los proyectiles dirigidos?
    —¿Quién?
    —El oficial de control de los proyectiles dirigidos. De acuerdo con la tabla de organización, él está a cargo de la observación terrestre.

    Delgado movió la cabeza estúpidamente.

    —Nunca he oído hablar de él. Mejor pregunte al coronel.
    —¡Eso mismo haré! —Phillips dio media vuelta tratando de no ver el irresistible bostezo de Delgado.

    Era hora de ver a Danton.

    Phillips sólo hubo de recorrer unos cuantos pasos. Tras de la siguiente puerta estaba el poco usado cuarto de observación celestial. Danton permanecía inmóvil frente a una de las pantallas amplificadoras. Phillips cerró la puerta cuidadosamente.

    —¡Coronel! —dijo secamente.

    Sin despegar la vista de la pantalla, Danton le hizo un gesto demandando silencio.

    —¡Shhhh!

    Phillips se acercó.

    —¡Amos! ¡Es importante! —Miró de reojo la pantalla. En ella aparecía una vívida amplificación de un cuadrante de Marte, claro y rojizo, con los tan largamente discutidos canales claramente delineados.
    —Oh, es usted, Lloyd —dijo Danton casualmente. Hizo girar su sillón—. ¿Qué puedo hacer por usted?
    —Mejor sería preguntar: ¿Qué puedo yo hacer por usted? —dijo Phillips con seriedad.
    —Está bien. ¿Qué puede hacer por mí?
    —Puedo reportar una falta de respeto a su autoridad, una situación moral en decadencia y un posible desastre en la estructura interna.
    —Bien, vamos —dijo perezosamente Danton—, creo que no es nada nuevo. Nunca ha habido mucho respeto por la autoridad en la Rueda Pequeña. Aquí afuera el uniforme y las insignias no son suficientes; un hombre debe ganar su propio respeto. La moral siempre ha estado en decadencia. Y siempre hay algo desastroso en la estructura. ¿Algo más?
    —Acabo de encontrar a un hombre dormido durante su guardia. —Phillips vigiló la reacción de Danton.

    El coronel saltó de la silla con movimiento fácil.

    —¿Dónde?
    —En la observación terrestre.

    Danton tomó asiento nuevamente.

    —¡Oh! Es una lástima.
    —¿Eso es todo lo que tiene que decir, que es una lástima?
    —¿Quién es el hombre?
    —Miguel Delgado, su personalidad inestable y resentida no permite que se le haya dado jamás tal responsabilidad.
    —Bueno, Loyd, tenemos que usar lo que tenemos. No creo que debamos ser demasiado duros con él. Tiene que trabajar ocho horas en las construcciones exteriores y después todavía le quedan seis horas más de una tarea aburrida y sin importancia...
    —¿Sin importancia?
    —Sin importancia para él.

    Phillips estalló.

    —En la fuerza aérea a la que pertenezco, los reclutas no son jueces de la importancia de sus trabajos.
    —Supongo que Delgado sabe que tampoco es importante para mí.

    Phillips estudió el bronceado semblante bajo los blancos mechones de pelo. Era un rostro que había envejecido más allá de su edad. Deseaba poder penetrar en él, llevar a Danton a su cabina con la grabadora bajo la mesa y la arcilla de Roschach a la mano, deseaba saber con certeza si Danton era paranoide como parecía.

    Su táctica falló. Tendría que proceder sobre la suposición de la paranoia.

    —No lo comprendo, Amos. Tiene usted el trabajo más duro que pueda estar encargado a un coronel de la fuerza aérea, quizá el puesto de mayor responsabilidad que existe, y no parece impresionarle en lo más mínimo.
    —Tal vez mis valores sean diferentes —respondió secamente el coronel.
    —La única respuesta posible es que doce años aquí afuera, sin un descanso o licencia, han alterado su juicio. —Danton empezó a hablar, pero Phillips levantó una mano y continuó, dispuesto a soltar el rayo que reservó para este momento—. No le sorprenderá saber que estoy informado acerca de las órdenes que el general Pickrell dejó en su expediente. Pero debe enterarse de esto: aquellas órdenes han sido destruidas. Usted podrá regresar a su hogar en el momento que así lo desee.

    Por un momento Danton miró inexpresivamente a Phillips; entonces empezó a reír. La risa no era insana; ni siquiera histérica. Era la risa de un hombre que acaba de escuchar algo sumamente gracioso.

    Finalmente Danton se limpió las lágrimas de los ojos y preguntó quedamente:

    —¿Cree realmente que puede comprarme, no es así? ¿Cree que a cambio de algunas miserables semanas en la Tierra puede obtener mi ayuda para destruir la Rueda Pequeña?
    —No era eso... —empezó Phillips, pero esta vez la mano de Danton se levantó.
    —Ya lo escuché; ahora présteme atención. Claro que el Pescado, perdón, el general Pickrell puso esas órdenes en mi expediente y por una buena razón; una razón que quizá le diga algún día. Más tarde será un motivo de broma entre nosotros. Pero él nunca se ofreció a retirar esas órdenes y yo nunca le pedí que lo hiciera. ¿Por qué habría de desear ir a casa? Mi madre murió dos años después de que vine aquí, sí Lloyd, yo vengo de un hogar mal ajustado y ya no queda nada de ello que me interese lo suficiente como para traicionar a la Rueda en cambio. ¿Irme a casa, capitán? Mi hogar está aquí.
    —Y por esa razón, Amos, usted no es un riesgo genuino.
    —Los exploradores nunca han sido riesgos genuinos.
    —No estoy hablando de riesgos de seguros; estoy hablando acerca del riesgo para la Tierra.

    Danton sonrió.

    —¡No continúe! Podría repetirle todo lo que el viejo cascarrabias le ha dicho. Sabe Dios cuantas veces me ha enviado las mismas órdenes: Bajo ninguna circunstancia iniciará acciones independientes, no importa cuál sea la provocación o el estado de las comunicaciones. Esperará siempre las órdenes de autoridades superiores. No necesito decirle, coronel, que no estoy satisfecho con una situación que incluye la posibilidad de que las decisiones finales estén en las manos de un hombre que no esté calificado para ello ni por carácter ni por entrenamiento.

    Danton quedó en silencio por un instante. Su mirada se perdió en la pantalla luminosa que estaba frente a él.

    —Ashley tiene un modo sórdido de proyectar sus propios deseos y carácter, en su concepto mental de sus subordinados. ¿Quién piensa que va a disparar un proyectil guiado, sin órdenes de la Tierra o sin confirmar y reconfirmar esas órdenes?
    —Un neurótico podría. Cualquiera que se derrumbe bajo la angustia de estar esperando con el dedo en el gatillo. Aun usted, Amos, tan cierto como que el espacio es su hogar, aun usted podría derrumbarse. Y usted tiene en sus manos el poder de hacerse el dictador o el destructor del Mundo.

    Esto pareció animar a Danton.

    —Dictador, quizá, ¿pero por cuánto tiempo? Hay neurosis y neurosis, Lloyd; algunas son peligrosas y otras meramente funcionales. El temor a las alturas, por ejemplo, ha librado a muchas gentes de caer desde lo alto. Yo creo que nuestro tipo de neurosis es peligrosa sólo cuando está reprimida.
    —Por desdicha, usted no es un psicólogo profesional —respondió Phillips cautelosamente—. Mi opinión personal es que la Rueda Pequeña está peligrosamente cercana a la inestabilidad. A usted le cuesta mucho esfuerzo hacer que cada parte de la Rueda esté equilibrada con la parte diametralmente opuesta. Es mucho más importante que los hombres que la tripulan, quienes deben tomar las decisiones, estén cuidadosamente equilibrados.

    »En un ambiente que se distingue por servicios de guardia descuidados, falta de respeto a la autoridad, usted se las ha arreglado para inspirar una gran lealtad personal entre sus hombres. Quizá usted pueda mantenerlos bajo control. Pero le pido que considere esto: ¿qué pasaría si usted muriera o lo relevaran repentinamente del mando? —Phillips recordó, al decir esto, la temerosa mirada de Ashley cuando se preguntaba si Danton acudiría a Tierra en el caso de que lo llamaran.

    Phillips continuó.

    —Sus hombres son nerviosos, irritables e inestables. La Rueda es un barril de pólvora en espera de una chispa.

    Danton volvió el rostro, para mirar a Phillips, con los labios sonrientes pero la mirada dura.

    —Nerviosos, sí; irritables, tal vez; pero inestables, ¡uh, uh! Una fuerza liberada siempre es estable. Es la fuerza contenida la que es inestable, y sólo esa fuerza puede explotar.

    »Seguro que somos nerviosos, pero tenemos derecho a serlo. Estamos sujetos a una docena de riesgos desconocidos para los hombres de la Tierra. Estamos conscientes continuamente de nuestro medio ambiente porque tenemos que traerlo todo. Vivimos en un mundo hueco, de setenta metros de diámetro; sus paredes no son más gruesas que una pulgada. Nos enfrentamos a una muerte inminente debido a causas tan exóticas como quemaduras solares, proyectiles meteóricos, asfixia y envenenamiento por radiación.
    »Si no se muere por causas violentas, Lloyd, no se vive para llegar a sesenta años de edad. A mí no me importa. No estaría en otra parte ni aunque me ofrecieran vivir el doble. Esa es la nerviosidad de que habla, yo la llamaría conciencia del peligro, y mientras se esté nervioso, se puede estar vivo.
    »No necesitan tener miedo de nosotros allá abajo, bastante ocupados nos mantiene el conservarnos vivos.

    La cosa ocurrió justamente a tiempo. Demasiado a tiempo, pensó Phillips mientras la alarma dejó escuchar su clamor de timbres y su parpadeo de luces de emergencia.

    Danton se irguió y Phillips miró con asombro las delgadas paredes del gabinete. Para cuando soltó el aliento, que instintivamente retuvo en los pulmones, y se hubo asegurado de que el metal que lo separaba del vacío y la muerte no había sido perforado, ya Danton estaba al teléfono de la pared.

    —¿Dónde ocurrió? —preguntó—. Muy bien, estaré allá en dos segundos. Aumenten la presión del aire y suelten el gas testigo.

    Danton abrió la puerta y salió antes de que Phillips pudiera moverse. Los siguientes minutos fueron un caleidoscopio de confusión que de algún modo ofrecieron un resultado positivo.

    Las puertas automáticas del laboratorio de pruebas de aire se cerraron. Los muros interiores fueron perforados por un meteoro que pudo desgarrar la coraza que detenía el noventa y nueve por ciento de los que golpeaban la Rueda. Bombas de aire, de emergencia, aumentaban la presión interior para dar a los hombres atrapados dentro, tiempo suficiente para ajustarse los yelmos de oxígeno de emergencia, localizar las perforaciones por medio del inofensivo coloreado gas testigo que se inyectó a la sección, y obturarlas.

    Pero algo salió mal.

    —¿Por qué tardan tanto? —preguntó Danton.

    De un enjambre de hombres desempeñando tareas incomprensibles en el exterior de la puerta estanco, un rostro sudoroso se volvió. Phillips reconoció al teniente Chapman, el encargado del control del aire.

    —No lo sé. Ya debieran estar fuera. Fred está dentro y el joven Grant. Todo lo que se oye es un quejido débil. Alguien está vivo. Hay dos hombres en el exterior tratando de tapar las fugas desde afuera. Hasta entonces no podremos abrir la puerta. ¡Aguanten!

    Se volvió al tripulante más cercano a él, que tenía unos auriculares.

    —La presión está subiendo. Sí, aquí está el reporte. La fuga está obturada. Tardará sólo un par de minutos.
    —¿Fuga? —preguntó suavemente Danton.

    Chapman lo miró y dijo:

    —Sí señor. Una fuga.

    Los minutos pasaron lentamente.

    —Está bien —dijo Chapman—. Abran.

    La puerta se abrió. A través salió una neblina roja. Phillips la olió suspicazmente, pero era inodora. Segundos más tarde sacaron a dos hombres del cuarto, uno con la cabeza descubierta e inánime, en los brazos de uno de sus compañeros que llevaba sin esfuerzo un tercio del peso que hubiera tenido que cargar en la Tierra. El otro hombre salió por su propio pie, tambaleante, y con el yelmo puesto.

    Danton dijo con impaciencia:

    —¿Y bien, que espera?

    Phillips lo miró. Danton fruncía el ceño.

    —Usted es médico. Hágase cargo de ese hombre. —Señaló al hombre inconsciente que había sido depositado cuidadosamente en el piso.
    —El otro está en estado de shock —objetó Phillips—. También necesita ayuda.
    —Vivirá. De todos modos no me importa. —Dijo Danton en tono cortante. Y notando la vacilación de Phillips, lo empujó con rudeza en dirección al hombre que yacía en el piso—. ¡Muévanse, con un demonio!

    Phillips empezó a examinarlo. Danton, ya sin emoción en la voz, dijo:

    —No lo entiende Phillips, ¿no es verdad? Cuando ese meteoro nos tocó y el aire empezó a escapar, Grant olvidó todo lo que aprendió. Se quedó paralizado. Fred empleó segundos preciosos en ponerle el yelmo, para entonces era ya demasiado tarde para ponerse el suyo.

    Phillips levantó la vista. Habían quitado el yelmo a Grant. Su rostro juvenil no estaba abierto y animado. La nariz sangraba sobre sus labios y barbilla. Los ojos, abiertos y sin expresión, miraban fijamente; sus labios se movían pero no articulaban ningún sonido.

    Repentinamente Phillips se sintió furioso. Era el único hombre normal en la Rueda y se le impedía prestarle ayuda.

    —Está en estado de shock —dijo con ira.
    —Los astronautas no sufren de shock. No podemos permitirnos ese lujo. Nuestras vidas dependen de la habilidad de cada uno de nosotros para actuar con energía en las emergencias en las que otros hombres serían víctimas del shock. Si un hombre no es capaz de reaccionar así, en toda ocasión, no pertenece a este grupo.

    Phillips se puso en pie lentamente.

    —¿Qué hace usted? —demandó Danton con rudeza.
    —Está muerto —dijo Phillips.

    Antes de que Phillips pudiera hacer ningún movimiento, Danton abofeteó violentamente a Grant. La cabeza del muchacho se sacudió, pero sus ojos continuaron inexpresivos.

    —¡Asqueroso espía! —gritó Danton.

    Cuando Phillips se volvió hacia Grant, Danton lo taladró con ojos enloquecidos. Phillips se detuvo. En un instante se aplacó la agitación del coronel. Dijo, casi calmadamente, a Chapman:

    —Llévenlo a la enfermería. Cuando vuelva en sí, díganle que recoja sus cosas. Aquí ya acabó.
    —Necesita atención inmediata —dijo Phillips con los dientes apretados—. Suero y...
    —Se la darán. Venga conmigo.

    A su pesar, Phillips siguió a Danton hasta su propia cabina. El coronel abrió la puerta y entró sin decir palabra.


    Cuando Phillips lo hubo seguido y cerrado la puerta, Danton le dijo con tono ligero:

    —Usted cree que fui muy duro con el chico.

    Phillips llevó una mano a sus espaldas para accionar la grabadora que tenía oculta bajo su mesa.

    —Sus leyes son duras.
    —Este es un sitio duro; tenemos que ser duros para permanecer aquí afuera. No culpo al chico por ser tonto. Yo fui joven, y tonto también, y casi me regresaron allá abajo por serlo. La razón por la que lo regreso es porque no hizo lo debido instintivamente: retuvo el aliento en vez de soltar el aire, usted vio sangrar su nariz. La expansión de gases en sus pulmones lo ocasionaron; lo mismo podía haber arrojado los pulmones. Lo culpo por no ponerse el yelmo de emergencia. Lo culpo por matar a un hombre, a un buen hombre, a un hombre que no podemos permitirnos perder.
    —No debía haberlo abofeteado.
    —¿Lo hice? —dijo Danton, sorprendido. Debió haber visto la respuesta en el rostro de Phillips—. Siento haberlo hecho.
    —¿Y llamarlo espía?
    —¿También eso, eh? Tampoco debí hacerlo. —Danton sonrió sin alegría—. No sé por qué estoy discutiendo con usted el hecho de enviar de regreso a un muchacho. Usted es el que desea enviarnos a todos de regreso.
    —Yo no. El general Ashley.
    —Oh, sí, el general Ashley. Nos va a dar qué hacer —Danton dio un paso hacia delante y distraídamente tomó el trozo de arcilla de la mesa—. Aquí leemos sus artículos con profundo interés.
    —¿Les llegan las revistas de sicología?
    —Microfilms de cosas que nos interesan. Muchos de nosotros deseamos saber por qué tuvimos que salir de la Tierra. Pero usted no ha encontrado la respuesta con sus investigaciones acerca de hogares desdichados y neurosis, e inseguridades.
    —¿Qué le da esa certeza?
    —Muy fácil. Mis hombres no son tan simples. Es como un Neanderthal notando un arco-iris cada vez que llueve y decidiendo que la lluvia origina el arco-iris. La lluvia es parte de él, pero el Sol es más importante. Proporciona la energía. No se pueden reducir todos los impulsos —el espíritu de aventura, la criminalidad, la grandeza— a simples causas y efectos. Después de que todas las causas sean eliminadas, aún se tendría algo indefinible que hace Hombre de un hombre; un animal curioso, ansioso de buscar.
    —No puede negar, sin embargo, el hecho de que ustedes son unos chicos, jugando a los exploradores, demasiado inmaduros para afrontar los problemas diarios de la vida allá abajo.

    Danton no mordió el anzuelo. Sonrió.

    —¿Es así como le parecemos? Bien, quizá lo somos. Pero sería muy triste para la raza humana si todos sus progresos tuvieran que ser explicados en función de los niños que huyen y encuentran algo nuevo y maravilloso detrás de la colina.

    » ¿Se ha preguntado alguna vez, Lloyd, por qué el general Ashley lo eligió para hacer su operación de campaña? Usted es un oficial capacitado, ciertamente, pero tendrá que admitir que su rango en la fuerza aérea es de categoría menor.

    —Soy joven. Mi promedio de adaptación es bueno.
    —¿Pudiera ser —preguntó amablemente Danton—, que él estuviera seguro, de antemano, de la clase de reporte que usted presentaría a su regreso, sabiendo previamente su reputación y sus convicciones...?

    Danton dejó morir la pregunta en el silencio de Phillips. Finalmente éste se encogió de hombros.

    —Eso no importa. Regresaré en el próximo cohete. Ya tengo todo lo que necesito. Y mi reporte será el que cualquier psicólogo competente rendiría. —Contestó mirando desafiante a Danton.

    Danton rio quedamente.

    —No se preocupe. No lo detendremos. Podríamos hacerlo, pero no. El Cascarrabias enviaría a alguien más, y ese alguien pudiera no ser tan fácil de tratar como usted. ¿Qué va a decir a Ashley?

    Phillips estudió a Danton durante un momento. El asunto de la paranoia estaba definido. Ahora tendría que decidir si la evidencia era suficiente o si tendría que correr el riesgo de empujar a Danton hasta el punto crítico. Decidió correr el riesgo.

    —La Gran Rueda se ha hecho cargo de todas sus funciones no militares: observación meteorológica, investigación científica, retransmisión de radio...
    —Y están haciendo un buen negocio con ello.
    —Si la Rueda Pequeña no tiene otra función que la de observación y lanzamiento de proyectiles dirigidos —continuó imperturbable Phillips—, no tiene ya razón para existir. No puede hacer esas cosas satisfactoriamente, excederse en su cumplimiento. No puedo garantizar la solidez de los hombres que hay aquí.
    —¿Y de quién puede garantizar la solidez? —Preguntó Danton—, usted ha visto al general Ashley y me ha visto a mí. ¿Cuál dedo le gustaría que estuviera en el gatillo?
    —El pueblo ha escogido al general Ashley.
    —¿Cuál pueblo? La única persona que escogió al general Ashley es el general Ashley.

    Phillips insistió tercamente.

    —Él fue elegido a través del funcionamiento adecuado de un gobierno democrático. Nadie puede ser autorizado para sustituir sus pertenencias personales o sus propias decisiones.
    —¿Aun cuando “la elección del pueblo” sea obviamente un megalómano afligido por agorafobia? —Danton vaciló; cuando habló nuevamente, su voz tenía un tono de excusa—. Eso no fue justo. Lo mencioné solamente para probarle que usted confiaría en el general Ashley para este puesto, si pudiera resistirlo, menos todavía de lo que confía en mí. Ashley lo envió a usted aquí con una pregunta que sólo tiene una respuesta: no se puede confiar en nadie.
    —Bueno, ¿no es esa una buena razón para regresarlo?
    —Si ese fuera nuestro único propósito aquí afuera, y realmente pudiéramos servir a ese propósito como todos creen, sí, ciertamente. Pero no haría ningún bien, porque hay diez veces más poder destructivo almacenado allá abajo esperando un dedo nervioso que lo desencadene.

    Danton miró directamente a los ojos de Phillips, con un tic nervioso en un párpado.

    —Usted sabe la verdadera razón por la cual Ashley no nos quiere aquí. No teme en realidad que disparemos sin órdenes. Su verdadero temor es que nos ordene disparar y que no lo obedezcamos.


    ¿Cuánto del argumento de Danton era verdad y cuánto era casuística?

    Se preguntó Phillips. Y recordó entonces el temor de Ashley para ordenar a Danton regresar a Tierra y no ser obedecido, y pensó: Si, Ashley está preocupado por eso.

    Eso arrojaba una nueva y reveladora luz sobre Ashley, pero no cambiaba las premisas básicas de la situación: aún quedaban hombres que podrían destruir el mundo, si no eran más de lo que se espera que sea un ser humano.

    El golpe en la puerta fue como la puntuación de sus pensamientos. Cuando Danton la abrió, Chapman estaba en el marco jugando con un trozo de tubo delgado que traía en la mano.

    —¿Lo encontraron, eh? —dijo Danton sin demostrar sorpresa.
    —Aún huele a pólvora.
    —¿Nadie trató de hacerlo desaparecer?
    —No podía decirlo —dijo Chapman moviendo la cabeza.

    Phillips pasó la vista del tubo a Chapman y de éste a Danton.

    —¿Qué es lo que quiere decir? ¿Qué la pared del laboratorio fue perforada por una bala y no por un meteoro?

    Danton se encogió de hombros con impaciencia.

    —Por supuesto. Un meteoro de ese tamaño hubiera pasado de lado a lado. Dos agujeros. El proyectil tuvo que proceder de dentro. Y eso derriba sus teorías, señor Freud.

    Phillips no se detuvo a pensar.

    —Por el contrario, refuerza mi creencia de que los hombres son inestables. Lo suficiente para intentar un asesinato. O un suicidio.
    —¿Usted cree que un astronauta hizo eso? Tenemos un respeto natural demasiado grande por los meteoros, para crearlos, además, artificialmente. Además, ¿dónde hubiera conseguido una bala un astronauta inestable? No. Esto fue sabotaje.
    —¿De quién?
    —Imagíneselo. Ya hemos tenido problemas anteriormente, por espacio de seis meses, para ser más exacto. —Danton miró a Phillips repentinamente, con ojos duros y fríos—. Por cierto, capitán, que usted fue el último en llegar.

    Hubo un momento de embarazoso silencio mientras Phillips se inclinaba hacia adelante, incrédulo, y las sospechas de Danton llenaban el cuarto. La voz llana y aguda del amplificador del muro se escuchó claramente.

    —Todos a las estaciones de emergencia. Los taxis se soltaron. Están a la deriva. Todos a las...

    Danton cambió instantáneamente de expresión.

    —Quizá estoy equivocado. —Una sonrisa apareció en sus labios—. Capitán aquí le dejo su arcilla de Roschach. —Y dejó cuidadosamente el trozo de arcilla sobre la mesa, antes de salir.

    Phillips miró la puerta por la que se había desvanecido Danton. ¿Acaso llegó a sospechar seriamente de él? ¿O solamente era un reflejo de su paranoia? No tenía motivos...

    Pero ahí estaba el tubo oliendo a pólvora recién quemada. Si es que efectivamente olía a pólvora, si fue realmente encontrado en el laboratorio de pruebas de aire, y si no fue colocado ahí por el mismo Danton.

    El pensamiento se le presentó cuando pensó en que ocurrió justo en el momento en que él discutía con el coronel. Pero eso implicaría una habilidad de actuación más allá de las limitaciones de la paranoia. Si Danton puso el tubo, no era paranoico. Y si no lo hizo, entonces alguien trató de sabotear la Rueda.

    Phillips se dio cuenta, un poco a destiempo, de que todo el caso referente a la Rueda dependía del estado mental del comandante. Miró en dirección a la mesa y se inmovilizó.

    La arcilla que Danton depositara encima no era un trozo informe. Era una figura, la figura de un niño erguido y mirando hacia arriba. Con soltura, mientras hablaba, los dedos de Danton trabajaron modelando, creando una obra de arte. Así debía de juzgársele y no en términos sicológicos. Con unos cuantos toques hábiles, Danton creó lo que describía: el niño que huyó y encontró algo nuevo y maravilloso tras de la colina. Pero aparecía algo más que eso... el concepto de grandeza y...

    Sin embargo, Phillips tenía que juzgarlo en sus propios términos y ahí era donde su derrota era mayor. Porque en aquella figura había entendimiento, compasión y fe en la Humanidad y ninguna traza de paranoia.

    Y eso quería decir que Danton estaba realmente rodeado de espías. Tenía razón para ser suspicaz. Su neurosis era funcional.

    El problema estribaba en que Danton sabía demasiado. ¿Qué dijo cuando se marchó? Capitán, aquí le dejo su arcilla de Roschach.

    Eso implicaba que Danton se conocía a sí mismo perfectamente y a su estado psicológico, y que era un artista consumado como para crear lo que hizo.

    Era demasiado. Phillips sintió que la cabeza le daba vueltas. La náusea jugó con su estómago como mareo espacial.

    Deliberadamente tomó la figura, y la estrujó hasta convertirla nuevamente en una masa informe.

    Pasaron algunos momentos antes de que recordara la razón por la que Danton saliera apresuradamente. Los taxis estaban sueltos, a la deriva. Y si los taxis se perdían, él estaba atrapado.

    Al llegar al cubo lo encontró vacío. Sólo dos trajes espaciales colgaban de los soportes. Se metió en uno que era demasiado grande. Se escurrió a través de una escotilla y, enganchando cuidadosamente su línea de seguridad en una anilla adosada a la entrada, se impulsó para desprenderse de la Rueda.

    Flotó suavemente, girando en la inmensa negrura de la noche; los puntos de luz de las estrellas semejaban rayas que cruzaban su visión como una fotografía astronómica de mala calidad. Con un breve tirón a su línea y empleando un instinto que nunca sospechó tener, Phillips disminuyó sus evoluciones.

    Vio uno de los taxis, como una salchicha gruesa con escotillas de plástico, flotando suavemente al alejarse del brillante borde de la Rueda. Suavemente y, sin embargo, disminuyendo de tamaño con alarmante constancia. Entonces vio otro y otro más. Todos a la deriva. Hasta donde podía ver, no quedaba ninguno unido al satélite.

    Los hombres se desbordaban por las escotillas de la Rueda, vistiendo los trajes espaciales. Dentro del aparente caos, existía un angustioso orden en silencioso movimiento.

    Los astronautas enganchaban sus líneas de seguridad a los trajes de sus compañeros, en vez de hacerlo a la Rueda. Uno de ellos, el que encabezaba la increíble cadena, se desprendía ya del borde de la Rueda proyectándose con un impulso de las piernas alejándose hasta que la línea de seguridad se aproximaba a su máxima tensión; entonces saltó el hombre que le precedía.

    Uno tras otro saltaron los hombres formando una cadena viviente, trabajando coordinadamente como una unidad dotada del instinto social de las hormigas termitas, tratando de alcanzar los taxis. Una débil llama escapó del traje espacial del primer hombre de la hilera, desviando su dirección hacia el más cercano de los pequeños navíos al garete.

    Para Phillips eso tenía toda la potencia de un símbolo definitivo. Los hombres morirían, pero otros tomarían su lugar, y algún día cruzarían por el puente que el valor y sacrificio de sus camaradas construyeran, y alcanzarían las estrellas.

    El taxi se alejaba más rápidamente, según parecía a Phillips, que la cadena que se extendía en su persecución. ¿Sería lo suficientemente larga?

    Trató de proyectarse hacia el borde de la Rueda y algo lo detuvo. Alguien, vestido como él, había hecho presa de su cinturón con el gancho en que terminaban los brazos del traje. Phillips no podía ver quién era. El visor de los yelmos era obscuro para proteger contra los rayos ultravioleta. Pero reconoció una desvaída águila en el pecho del traje.

    Su yelmo golpeó suavemente contra el otro. Transmitida a través de ese contacto, le llegó una voz metálica:

    —¿A dónde cree que va? —Era Danton.
    —Quizá no alcance la cadena.

    Danton no necesitaba preguntar a qué se refería.

    —Si no lo fuera, usted no puede hacer nada. Se requiere trabajo de equipo. Algo que usted tiene que aprender. Algo que se tiene que vivir. Cuando la vida de todos depende de la acción mancomunada, entonces se consigue con facilidad.

    La deducción era clara: él no era parte del equipo, ni siquiera de ningún otro equipo.

    —Pero es serio...
    —Por supuesto que lo es. Si no alcanzan ese taxi, estamos plantados. No podremos traer las provisiones de los cohetes. No podremos terminar nuestro... trabajo.
    —Hasta que les envíen otros taxis.

    Aun a través de los yelmos, la voz de Danton sonaba irónica.

    —Y eso es algo que Ashley puede vetar.
    —¿Y usted cree que eso está haciendo Ashley?
    —A usted le toca decidir.
    —Mejor vamos a ayudarlos —dijo Phillips tratando de soltarse.
    —¿Qué podríamos hacer por ellos? —preguntó Danton—. Sólo estorbar. Podrán hacerlo sin más ayuda.

    Ante sus ojos apareció una vez más la cadena. El primer astronauta, con sus cohetes individuales lanzando breves chorros de llamas, estaba mucho más allá del segundo eslabón de lo que permitía la línea de seguridad. La había cortado. Phillips sintió escalofríos al darse cuenta de ello. Aquel hombre avanzaba solo, atravesando el negro río sin fondo.

    Pero ya lo alcanzaba extendiendo un brazo hacia el taxi. ¡Falló! No, lo aferró a él. El traje espacial y el taxi se confundieron en uno solo...

    Por primera vez Phillips se preguntó: ¿quién soltó los taxis y por qué? ¿qué estaría haciendo mientras todos estaban fuera?

    Súbitamente, Phillips encontró la respuesta.

    Se volvió, pero Danton no estaba a su lado. Se había ido, antes de que rescataran el taxi.


    ¿Iría Ashley tan lejos?, se preguntó Phillips a sí mismo, y la respuesta fue: sí. ¿Qué tan lejos iría para destruir la Rueda?, la respuesta fue: tan lejos como fuera necesario.

    Phillips entró al cubo de la Rueda, alcanzando a ver cómo el taxi se dirigía hacia otro de los pequeños vehículos que derivaban lejos de la Rueda. Cuando se hubo terminado de quitar el traje, Danton no estaba a la vista. Phillips lo siguió, llamándolo:

    —¡Danton! ¡Amos!

    Las voces resonaron en la vacía Rueda. No recibió respuesta. El cuarto de control de peso estaba desierto. Así se encontraban la enfermería, el salón de bombas y el de control de aire. Phillips regresó al de observación celestial. Danton estaba sentado en una silla mirando calmadamente a la puerta hermética que lo separaba de la cabina de observación terrestre.

    —Más vale que salgas, Grant —decía calmadamente Danton—. Te puedes hacer daño allá adentro. —Hablaba a un micrófono de pared.

    De la bocina salió una explosión de risa histérica.

    —Usted es el que saldrá dañado coronel, usted y aquellos estúpidos animales de allá abajo. —Era la voz de Grant—. Los proyectiles están listos, coronel y tengo mi dedo sobre el botón que los enviará. ¡Trate de sacarme y bomm! ¡Volará el Mundo! ¡Volará la Rueda!
    —No podrás hacerlo, Grant —razonó Danton—. No tendrás tiempo de guiarlos. Se quemarán en la atmósfera.
    —¿Grant? —Aunque Phillips lo sabía lógico, encontraba difícil creerlo—. ¡Pero si estaba en estado de shock!

    Desde las primeras palabras de Phillips, Danton desconectó el micrófono.

    —Así lo creímos —dijo volviéndose lentamente hacia el psicólogo—. Evidentemente caímos en un error. Lo de los taxis fue una diversión. Si tenía éxito, bien. Si no, aún le daría tiempo para apoderarse de la cabina de observación terrestre.
    —¿Qué es lo que va a hacer?

    Danton se encogió de hombros.

    —Ya lo ha oído.
    —¡Está loco!
    —Usted es la autoridad competente para juzgar eso.
    —¿No hay modo de caer por sorpresa sobre él?
    —¿Antes de que oprima el botón? Ni por asomo, aunque no tuviera asegurada la puerta.
    —¿No tiene algún gas? ¿Algo para hacerlo perder el sentido?
    —¿Antes de que pueda darse cuenta de lo que ocurre? —Danton movió la cabeza con impaciencia—. No podemos hacer nada.

    Phillips se aferró desesperadamente a su idea.

    —¡Alguien se derrumbó finalmente! ¡Eso era lo que temía Ashley!
    —¿Lo cree así? —preguntó Danton sonriendo. Sus ojos se clavaron nuevamente en la puerta.
    —Continúe hablándole, Danton —le dijo Phillips rápidamente—. En su condición, si está solo demasiado tiempo, reunirá el valor necesario para oprimir el botón.
    —Usted es el psicólogo. Háblale usted.
    —¿Yo? —involuntariamente Phillips dio un paso atrás—. ¿Quién es su oficial de control de proyectiles guiados? El deberá saber cómo cortar el circuito de fuego, desarmar los proyectiles...
    —Tuvimos uno pero lo transfirieron hace cinco años. Nunca lo remplazamos.
    —Pero está en el personal reglamentario para...
    —No nos serviría de nada. ¡Mire! —Danton giró en su silla. Oprimió un botón a un lado de la claraboya y la cubierta exterior se deslizó, abriendo paso a la noche—. ¿Ve aquello?

    El gran círculo de brillante metal pasó ante la ventanilla.

    —Eso es la pantalla antiproyectiles —dijo Danton sombríamente— y es absolutamente inútil. Está ubicada delante de nosotros, en la misma órbita, barriendo el espacio. Pero lo primero que haría un agresor sería enviar un proyectil con una carga de pólvora y perdigones. Cuando alcanzara nuestra órbita, yendo en dirección opuesta, explotaría y dejaría en nuestra ruta una nube de millones de pequeños proyectiles. Cada hora atravesaríamos esa nube. La primera vez, la pantalla antiproyectiles los interceptaría, quizá la segunda, pero para entonces parecería ya una coladera. Después, la coladera seríamos nosotros.
    —Se podría devolver el golpe...
    —¿Cómo? Aunque descubriéramos el proyectil al despegar, y supiéramos de donde procedía, nos llevaría horas hacer entrar un proyectil a la atmósfera, sin quemarlo. No, Lloyd, en una nueva guerra, nosotros seríamos las primeras bajas. Esto es un barril de pólvora, muy bien, y nosotros estamos sentados en él. Lo sabemos. Vivimos en él cada minuto de cada hora. Pero la mecha está abajo, y la única forma de salvar al barril es bajar y apagarla. O estar seguros de que nunca la encenderán.
    —Entonces no hay razón alguna para que exista la Rueda Pequeña. La Gran Rueda ha tomado el desempeño de todas las otras funciones: observación meteorológica, retransmisión de televisión, investigación... Todo lo que resta es observación militar y envío de proyectiles. Usted ignora totalmente lo primero y no puede satisfacer lo segundo. Su presencia aquí es una tentación constante para resolver los problemas destruyendo su origen.
    —¿Y destruirnos a nosotros? No somos tan estúpidos. No podemos existir independientes de la Tierra... todavía no.
    —Las decisiones no son siempre lógicas. No lo son con frecuencia. Grant es el mejor ejemplo. ¡Deme ese micrófono!

    Danton dijo suavemente.

    —Creo que quizá él tenga sus razones. —Abrió el circuito del micrófono—. Pero, adelante.

    Phillips dijo con vehemencia.

    —¡Grant! ¡Soy el doctor Phillips!
    —¿Qué es lo que quiere, ajusta-cabezas?
    —¡Escúchame, Grant! ¡No oprimas ese botón! No tienes que hacerlo. Te garantizo que destruiremos la Rueda.


    Durante un largo momento hubo silencio en la pequeña cabina donde la imagen de Marte brillaba desde la pantalla. Phillips se percató de pronto del olor de la Rueda, un compuesto de aceite y sudor humano, como un taller mecánico dentro de un cuarto de baños de vapor. Y encima, el acre olor del miedo.

    Phillips sentía las gotas de sudor acumularse en su frente y escurrir hasta sus cejas.

    Danton lo miraba. Phillips se volvió para encontrarse con el desprecio tolerante de sus fríos ojos.

    El jadeo de Grant les llegó a través del altavoz.

    —No me haga reír, ajusta-cabezas. Nadie me va a engañar. Cuando esté listo, voy a oprimir el botón. Nadie podrá detenerme.

    Phillips habló fríamente.

    —¡Escucha! El general Ashley me envió para hacerle un reporte, y el reporte que voy a hacer, Grant, borrará a la Rueda del cielo. Si oprimes el botón, el Mundo morirá, Grant, y tú morirás también. Tú no deseas eso. No tienes que morir, Grant. La Rueda está condenada.
    —Aunque diga la verdad, no podrá hacerlo Phillips. Danton lo detendrá de algún modo. Está lleno de trucos. Encontrará el modo de escapar. ¡Pero no podrá impedir que yo oprima el botón!
    —¡Por amor de Dios, Grant...! —suplicó Phillips.
    —No tiene caso, doctor. Creo que está mintiendo. Porque Ashley me envió a hacer este trabajo y lo voy a hacer. Si no hay otro modo, me dijo, suelta un proyectil. Eso será el fin de la Rueda. ¡Y voy a hacer un trabajo completo! —Grant rio insanamente—. Voy a enviarle todos.
    —Está completamente loco —murmuró Phillips.

    Danton se inclinó hacia el micrófono.

    —No tiene caso oprimir el botón —dijo calmadamente—. No hay ningún proyectil. —Desconectó la intercomunicación y se recargó en el sillón.
    —Cuando un hombre ha tomado una decisión, la verdad no sirve de nada.
    —¿Qué quiere decir... la verdad?
    —Eso no servirá. Grant oprimirá los botones de todos modos. —dijo Phillips rápidamente.
    —Que no hay ningún proyectil. La Tierra no está en peligro por nuestra causa. Lástima que no podamos decírselos. Pero no podemos. Por tanto, debemos vivir en constante expectación de que un momento de locura los haga enviar contra nosotros un proyectil para destruir una amenaza que no existe.
    —¿No hay proyectiles? —Phillips movió la cabeza con incredulidad. Su rostro estaba cubierto de gotas de sudor—. ¿Qué sucedió con ellos? ¡Ustedes los tenían!
    —Oh, los teníamos. Pero como Ashley temía, su existencia era una tentación constante. Así es que los empleamos para un propósito mejor.
    —¿De qué habla? ¿Qué mejor propósito?
    —Un momento. —Danton miró a través de la claraboya hacia las estrellas que pasaban, de múltiples colores y de brillo constante—. Usted habla de barriles de pólvora. Le diré algo de la pólvora. Solamente es peligrosa cuando se aprisiona. Extiéndala al aire libre, préndale fuego, y todo lo que hará será dar una luz brillante y un sonido silbante. Mire, ahí está la Tierra. —Aquella rodaba más allá de la ventanilla, brillante por la luz solar del ocaso, como una joya increíble descansando en el terciopelo de la noche—. Ese es su barril de pólvora, masas de humanidad prisioneras en recipientes estrechos, más gente a cada minuto. Si no se les da algún escape, la explosión será inevitable. Cualquier cosa podrá encenderla; una chispa accidental, combustión espontánea...
    —¿Y ustedes son el escape?
    —Simbólicamente. No hay medio práctico de aliviar las presiones, a no ser mediante el control de la natalidad. No podemos exportar nuestros millones excedentes a los planetas o las estrellas. Pero podemos dar un escape a su exceso de energías, a sus agresiones frustradas, a sus sueños latentes. La existencia de una tierra de conquista es suficiente; no están obligados a ir todos.

    Danton hizo una pausa con los ojos fijos en la claraboya; por un instante el tic de su párpado se alivió.

    —¡Mire, ahora! —Pasó flotando enfrente la extraña armazón de tanques esféricos y motores cohete—. Ese es nuestro escape. Ahí es a donde han ido los proyectiles; sus motores son unidades para nuestra nave, sus cargas se han convertido en plantas atómicas. Las diseñamos con ese propósito.

    Phillips dijo lentamente:

    —Eso abarca todos los delitos del código: desobediencia, insubordinación, abandono del deber, uso indebido de materiales, motín...

    Danton hizo todo a un lado con un movimiento de la mano.

    —Palabras. No tienen importancia. Sobrevivir es lo importante. Y esa nave es la clave de la supervivencia.
    —¿A dónde va en esa cosa?

    Danton miró la amplificación fotográfica de la pantalla de proyección.

    —Marte.

    Phillips estudió el rostro duro y moreno. ¿Loco o profeta? ¿Traidor o algo más grande que patriota? Tendría que decidirlo pronto. Miró de nuevo a la claraboya, pero la endeble estructura había desaparecido.

    —¿En eso?
    —Los vikingos cruzaron el Atlántico en sus pequeñas naves dragón.
    —¿Y cómo espera lograrlo?
    —Planeábamos esperar hasta poder anunciar un viaje con éxito, pero es demasiado tarde para ello. Ashley está desesperado; podría no fracasar la siguiente vez. Quizá no estemos aquí cuando regrese la nave. Ahora daremos la noticia de que la nave partirá pronto. —Danton sonrió—. Y que lo niegue Ashley si se atreve.
    —Nunca descansará hasta acabar con la Rueda.
    —También lo dejaremos que trate de hacerlo, cuando el Mundo sepa lo que vamos a hacer. Es nuestra carta escondida, los sueños de billones de gentes. Regrese, Lloyd. Dígales que todos somos neuróticos, locos, y que no están en peligro a causa nuestra. Hemos convertido nuestras espadas en sueños. Les enseñaremos la Rueda, les mostraremos la nave de Marte, y los invitaremos espiritualmente, al primer viaje a otro mundo. Ellos vendrán. No pueden negarse. Son hombres como nosotros; son soñadores.
    —No les es suficiente estar aquí afuera —dijo Phillips quedamente—. Todavía desean huir más lejos.
    —Llámelo huida si así le place. Otros hombres lo llamarían conquista o aventura. Palabras. No importa, lo que hace correr al hombre es lo que hace, hacia donde va y lo que ello significa. ¿Qué le hace correr a usted, Lloyd?
    —¿Qué quiere decir? —preguntó Phillips alertado.
    —Usted ha sido analizado. ¿Qué lo condujo a ser un psicólogo? ¿Qué lo hizo enlistarse en la fuerza aérea? ¿Qué lo forzó a investigar los motivos ocultos de los astronautas? ¿Qué fue: un hogar destruido, una madre excesivamente protectora o un padre desinteresado? ¿Cuál complejo fue? ¡Nómbrelo!

    El pánico recorrió las venas de Phillips. No es posible que lo sepa. Está sólo tratando de adivinar.

    —¡Nómbrelo! —continuó Danton sin detenerse—, no me importará un comino. Lo que me incumbe es que usted es muy buen material de astronauta, demasiado bueno para desperdiciarlo. Usted es de los pocos escogidos, uno de los primeros capaces de respirar el aire que no sube a tierra porque aún le queda algún temor. Es una lástima. Necesitamos hombres como usted. Nos puede ayudar a terminar con todo, así nuestras pequeñas disputas con Ashley como la gran victoria sobre Marte.

    »Podemos usar sus conocimientos de sicología para ayudarnos a elegir a los hombres que deban hacer el viaje, permaneciendo sanos, y regresar a informar de su éxito a nosotros y al Mundo. Nos ayudaría a redactar nuestros llamados a la imaginación de los hombres, llamados que abrirían sus corazones y darían forma a sus sueños. No tiene que regresar; puede declararlo esencial y conservarlo aquí hasta que Cascarrabias o yo hayamos muerto de viejos.

    —¿Ayudarlo a hacer eso? ¿Defraudar al pueblo como han defraudado ya al gobierno y sus defensas?
    —La exploración de lo desconocido siempre es un fraude —dijo Danton, con la mirada perdida en la lejanía, recordando—. Porque no podemos saber, por definición, qué es lo que vamos a encontrar, no podemos dar las razones verdaderas que justifiquen el hallazgo o el viaje. Y las razones que nos damos a nosotros mismos serán siempre erróneas, porque la única razón real es que había algo desconocido en espera de ser descubierto.

    »¡Fraude! —repitió Danton, con el tic del párpado nuevamente en acción—. Le contaré de cierto fraude. Cuando vine aquí por primera vez, mis ojos estaban llenos de visiones y mi cabeza navegaba entre sueños. Y encontré que las visiones eran falsas y los sueños equivocados.
    »Así fue cuando yo hui. Hui al S.1.1. Usted sabe lo que es, la nave que recorre la misma órbita que la Rueda Pequeña, cien millas más adelante, en la que Rev Mc Millen conquistó el espacio por primera vez y en la que murió porque no pudo regresar.
    » ¿Sabe lo que encontré? Un cascarón vacío. Nunca hubo nadie dentro. No fue construida para llevar un pasajero, no con los fondos que se disponían y Bo Finch, Pickrell y otros más, perpetraron un fraude al pueblo para que el espacio pudiera ser conquistado. Y lo fue por las razones erróneas y del modo equívoco.
    »Las visiones eran erróneas. Los hombres jamás encuentran lo que buscan. Eso los mantiene buscando. Y nunca encontraron aquí afuera lo que buscaban, ni paz, ni bienestar económico, ni la conquista final.
    »Aprendí entonces, como todo hombre que quiera llegar a ser hombre, que hay que ser más fuerte que los sueños, que debe ser capaz de verlos hechos pedazos y continuar. Llámelo infantil. Llámelo como guste.

    La voz de Danton se apagó. Ahora parecía un anciano, en vez de un hombre menor de cuarenta años con el pelo prematuramente blanco.

    —Sin embargo, el hecho es que eso es el alma del hombre y su salvación. Somos fabricantes de sueños y el último sueño es el mejor, no importa cuántos hayan sido destruidos antes.

    »Vuelva allá abajo, capitán Phillips. Vuelva si así lo desea, y dígales lo que yo he dicho, todo absolutamente. Y yo mentiré, lo llamaré mentiroso, las mentiras no tendrán importancia, así como no la tienen los sueños rotos.
    »La gente creerá en mí porque soy un soñador y ellos entienden los sueños. Este es el sueño más nuevo acerca del sueño más antiguo, la conquista del medio del hombre, del Universo.
    »Y ese sueño es invencible.


    La puerta de la cabina de observación terrestre se abrió. Grant salió, tambaleándose, con el rostro en blanco. Sus ojos eran inexpresivos.

    —Oprimí los botones —dijo sin entonación—, los oprimí y no sucedió nada.

    Danton estaba de pie desde que se abrió la puerta. Grant chocó con él. Al contacto, se desplomó. Hundió su rostro en el pecho del coronel y rompió en sollozos.

    Danton le palmeó el hombro paternalmente.

    —Está bien, está bien. Es duro enfrentarse a la verdad, siempre lastima. Lo sé porque he pasado por lo mismo.

    Miró a Phillips.

    —Véalo —dijo calmadamente—, no es de los hombres neuróticos de aquí de lo que haya de temer, no de los que han salido. Los peligrosos son los que salieron buscando otra cosa, dinero, o gloria.

    Phillips miró a Danton durante un momento, después volvió la vista a las estrellas que aparecían enmarcadas por la claraboya. Brillaban vivamente, pero no tanto como Danton.

    El coronel tenía razón.

    Phillips no podía decir cuando se dio cuenta, finalmente, de ello. Quizá fue unos minutos antes mientras le suplicaba a Grant, no un astronauta, sino un terrestre desplazado, que perdonara a la Tierra. Quizás fue desde antes, cuando vio a los hombres del espacio construir un puente humano hacia las estrellas y sintió el impulso de ayudar. Quizá lo vio en la compasión y comprensión que descubriera en la arcilla de Roschach.

    Pero también pudo haber sido mucho antes, cuando se dio cuenta de que él mismo era un astronauta, uno de los que respiraban aire y que se arrastró hasta la tierra firme para obtener la conclusión tan satisfactoria de que nunca más volvería al mar materno.

    Si se tiene suerte, hay un momento de la vida en que se puede conocer alguien así mismo. Pero el concepto del animal humano tendría que cambiar radicalmente.

    La cualidad básica de la vida es el movimiento. Un animal inmóvil es un animal muerto. Los carnívoros y sus presas lo saben instintivamente.

    Y el hombre es un animal insatisfecho. Satisfáganlo y dejará de ser un hombre. Aquiétenlo y dejará de vivir.

    Phillips permaneció con los pies firmemente plantados contra la fuerza centrífuga que simulaba un tercio de la gravedad terrestre normal, sabiendo donde estaba, con el seguro instinto de un astronauta. Estaba a 1.075 millas de la superficie de la Tierra, en una órbita de dos horas, en un satélite que giraba sobre su eje cada veintidós segundos.

    La Tierra estaba adentro. Él estaba afuera, y con decisión, valor y sacrificios infinitos, podía permanecer afuera.

    Se movía. Vivía. Y al permanecer vivo aquí, venciendo a los eternos enemigos, calor, frío, falta de aire, distancia, aceleración, meteoros, y a los demás hombres mantenía viva a la Humanidad.

    Una sola vez en la vida, si tiene suerte, el hombre encuentra algo que valga la pena hacer. Él lo encontró.

    El largo viaje a las estrellas era la cosa más humana que pudieran hacer los hombres. Conservaría a toda la raza humana.

    El primer viaje fallaría, seguramente; quizá el segundo y el tercero. Pero algún día el hombre retornaría del largo viaje, si los hombres que nacieron equipados para llevar a cabo la tarea no perdían la fe.

    Él era uno de ellos.


    Fin