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    Si te gusta lo que ofrece el Blog, te invito a que nos ayudes a que siga funcionando y poder, además, agregar temas nuevos.

    Gracias por tu visita!

    PRESENTACIÓN DEL BLOG

    El objetivo de este blog es ofrecerte lectura con un estilo diferente y personalizable; brindando opciones para que el área y lo que lees o ves sean agradables, a tu gusto y necesidad.

    Aquí encontrarás lectura variada: libros y relatos completos, chistes, temas de salud, sobre la pareja, los hijos, consejos, temas variados, revistas Selecciones y Diners. Las revistas selecciones están ordenadas de manera que puedas leer cada una completamente. No requieres suscribirte, no hay publicidad ni enlaces ajenos al blog, todo es totalmente gratis.

    El blog dispone de más de 8000 publicaciones y más de 15000 imágenes. Las publicaciones están distribuidas por categoría. Puedes crear tu propia lista o listas de temas, o, categorizarlas según tu elección.

    Así como los temas de las publicaciones, también puedes organizar o categorizar las imágenes según tus gustos.

    La navegación en el blog es fácil, práctica y rápida; su manejo también es fácil e intuitivo. A continuación una visión rápida de sus características:

    Puedes darle diferentes aspectos con el sinnúmero de combinaciones que te permite el blog al SALON DE LECTURA, INICIO, INDICE O LISTA, CATEGORIA y NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL; sin perder el estilo dado cuando regreses al blog; permitiendo de esta manera dejarlo a tu gusto. Además, esos cambios realizados puedes definirlos en 10 estilos, los cuales puedes cargarlos en el momento que quieras. También puedes darle un estilo a cada post o publicación, a cada categoría, agrupar las publicaciones en 3 grupos diferentes y/o categorizarlos en "Lectura", "Leído", "Menú Personal 1 a 16"; todos independientes entre sí. Y si te preocupa que borren o dañen tus ESTILOS o CAMBIOS, también hay la opción de protegerlos.

    Puedes cambiar el tamaño, color y estilo de la letra; dar realce a: temas, subtemas, letra cursiva, texto entre comilla, dialogo entre dos personas, listas, texto en blockquote, título de la publicación; puedes ampliar o centrar la publicación; dejar marcado partes interesantes de alguna lectura; ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; emplear opacidad o transparencia, definir colores, ocultar secciones, ampliar las imágenes, crear indices de hasta 121 temas en los libros, cambiar de lado o inmovilizar el sidebar, crear listas personales de las publicaciones y catalogarlas a tu necesidad, crear sesiones para cuando dos o más personas usan la misma máquina, etc. etc.

    Si eres nuevo en el Blog y eres amante de la lectura te recomiendo leer "PERSONALIZA - MANUAL DEL BLOG" que se encuentra en el menú; pequeño manual que te permitirá sacarle el mayor provecho a las opciones brindadas; o, el tema "CÓMO FUNCIONA EL BLOG", que sigue a continuación de "OBSERVACIONES", en este mismo gadget.

    Prueba personalizando esta SECCION dando click en   P A N E L   del lado izquierdo.

    Presiona AQUI para información detallada sobre las opciones de PERSONALIZACION de este blog.

    CARACTERÍSTICAS DEL BLOG

    Algunas características requieren tener las funciones del PANEL activado.

    GENERAL
    • Las publicaciones están catalogadas por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Rápido acceso a las CATEGORIAS y SUB-CATEGORIAS por medio del MENU
    • Ventana de INTRODUCCION en todas las secciones, para las miniaturas y listas en texto
    • Tres slides de fondo (si has guardado imágenes en los slides 1, 2 y 3)
    • Listado de las publicaciones en:
      - Orden Alfabético
      - Por Categoría
      - Libros
      - Relatos Cortos
      - Por Autor (libros y relatos cortos)
      - Sólo imágenes (libros)
      - Sólo imágenes (revistas Diners y Selecciones)
      - Una sola página con todo lo arriba descrito
    • Guardar publicaciones para su acceso rápido en LECTURAS
    • Catalogar publicaciones para su acceso rápido en MENU PERSONAL (16 categorías personales y una de LEIDO)
    • Historial de las publicaciones navegadas (MENU / MENU PERSONAL / 13-16)
    • Activar o desactivar el desplazamiento del MENU
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier otra que te ofrece el blog
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier imagen del internet
    • Ver el MENU con ICONOS
    • Crear un MENSAJE como recordatorio
    • Que el MENSAJE creado aparezca en 6 intervalos diferentes de tiempo
    • Crear SESIONES cuando entran al blog más de una persona en una misma máquina
    • Agregar clave para que no puedan accesar a un usuario o sesión
    • Permitir que la imagen del header cambie automáticamente cada vez que entras a la página. Independiente por sección del blog
    • Cambiar el aspecto de la página y guardarlos en ESTILOS personales (Básico y 1 a 9), independiente en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cambiar el aspecto de la página sin que los cambios se guarden
    • Borrar los cambios que realizas en una página por cada sección de la misma, o todo
    • Cargar ESTILOS predefinidos, independientes en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cargar los ESTILOS predefinidos de forma aleatoria u ordenada
    • Cargar los ESTILOS predefinidos y que se aplique el mismo en las otras secciones
    • Cargar un ESTILO personal
    • Cargar un ESTILO personal de forma aleatoria u ordenada
    • Copiar un ESTILO, personal o predefinido
    • Copiar un ESTILO personal o predefinido a otro USUARIO
    • Proteger los ESTILOS personales
    • Agregar CLAVE para que los ESTILOS personales no puedan ser protegidos o desprotegidos por otras personas
    • Crear NOTAS indefinidas
    • Te indica qué publicaciones tienen NOTAS, y cuántas tiene cada una
    • Acceso a la última publicación navegada
    • Muestra la fecha de la última navegación hecha en el Salon de Lectura
    • Guardar las imágenes en los SLIDES y BANCOS DE IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Dar zoom a las IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Fijar una imagen como fondo (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Ver la imagen en pantalla completa (menos en en la página de INICIO)
    • Activar SLIDES, como fondo, con las imágenes guardadas en los SLIDES 1, 2 y 3
    • Indica cuál de los ESTILOS 1 a 9 y BASICO están ocupados
    • Dar a las imágenes tonos grises (independiente por sección de la página)
    • Dar al MENU para que tenga colores diferentes
    • Dar a las MINIATURAS, SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR para que tengan colores diferentes
    • Permitir que al dar click en una MINIATURA con la opción arriba indicada, la publicación adquiera ese color.
    PÁGINA DE INICIO
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (últimas publicaciones)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (sidebar)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (downbar)
    • Desactivar el cambio automático de los temas del: Slide, Sidebar y Downbar
    • Permitir ver las imágenes de las "Últimas publicaciones" a la izquierda y a la derecha
    • Cambiar de aspecto
    • Cambiar las miniaturas de "Últimas Publicaciones" por una categoría a elección
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones, el slide, menú, sidebar y downbar aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINAS DE LAS LISTAS
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas
    • Ver las listas con IMAGENES y TEXTO
    • Ver las listas solo IMAGENES o solo TEXTO
    • Diferentes formas de ver la lista en IMAGENES
    • Aumentar la cantidad de imágenes a mostrar
    • INTRO de las publicaciones
    • Cambiar el aspecto del INTRO
    • Cambio de las imágenes automático, con 4 intervalos de tiempo
    • El intervalo puede ser fijo o sólo por una vez
    • Guarda la última publicación o grupo de imágenes revisado por categoria (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINA DE CATEGORIAS
    • Guarda el último grupo revisado (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Puede adquirir el ESTILO dado en el SALON DE LECTURA, por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    SALON DE LECTURA
    • Cambiar el aspecto de la publicación por y guardarlos por:
      - ESTILOS Personales (Básico, 1 a 9), se aplica a todas las publicaciones
      - Por Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Sub-Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Publicación
      - Por Grupos 1, 2 y 3
      - Por listas de LECTURA, MENU PERSONAL (1 a 16) y LEIDO
    • Cargar un ESTILO:
      - En todas las publicaciones (ajeno a estilos Básico y 1 a 9)
      - Para todo el blog
      - Para todo el blog y publicaciones
      - Para todo el blog menos en el SALON DE LECTURA
      - Respetando si la CATEGORIA tiene un ESTILO propio
      - Respetando si la publicación tiene un ESTILO propio
      - Definiendo el orden de carga de los GRUPOS 1, 2 y 3
    • Cambiar el aspecto de la publicación y del texto
    • Diferenciar conversaciones en las publicaciones (menos libros y relatos cortos)
    • Definir para cuando se ingrese a una publicación se coloque la primera imagen como fondo
    • Guardar hasta 121 puntos o partes importantes de una publicación (como un índice). Por publicación
    • Guarda la posición donde suspendes la lectura de forma rápida
    • Desplazamiento automático de la publicación (7 niveles de velocidad)
    • Guia de lectura cuando hay mucho texto
    • Lleva un registro de las CATEGORIAS, SUB-CATEGORIAS, PUBLICACIONES y publicaciones en GRUPOS con ESTILO aplicado
    • Que los widgets del sidebar adquieran fondos de color diferente
    • Que las miniaturas del sidebar del widget OTRAS PUBLICACIONES, adquieran fondo de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente del widget OTRAS PUBLICACIONES del sidebar, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    • Colocar la imagen principal de la publicación para que ocupe el ancho de la página.
    PÁGINA NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL
    • No hay refresco de pantalla
    • Las mismas opciones del SALON DE LECTURA
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 1
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 2
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • La primera imagen de la publicación está como fondo
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 3
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda el último grupo de publicaciones revisados (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    MI LIBRERIA
    • Edición de las NOTAS guardadas
    • Edición de las imágenes guardadas en los Slides 1, 2, 3 y Bancos de Imágenes
    • Edición de las publicaciones guardadas en Lecturas, Personal 1 a 16 y Leído
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones entre Slides y Banco de Imágenes y entre Listas
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones guardadas a otro usuario o sesión

    CÓMO FUNCIONA EL BLOG

    Si eres nuevo en el blog y quieres aprender cómo funciona, o hay partes algo complicadas, te daré una explicación detallada para que puedas comprender a fondo su funcionamiento y aprovechar las características que te brinda.

    Para comenzar explicaré rápidamente las características que te ayudarán en la lectura en el SALON DE LECTURA:

    En el MENU, en "+Otros", encontrarás las opciones CREAR NOTA y VER O EDITAR NOTAS, esas opciones te permiten crear una NOTA de forma rápida y/o ver la ventana de NOTAS y revisar todas las que has creado. La letra "N" debajo de la palabra PANEL hace la misma función. En la misma sección "+Otros" encontrarás "Ultima Lectura" y una fecha, la fecha es la última vez que estuviste en el blog, y Ultima lectura es la última publicación que leiste o revisaste; dando click a esa frase te vas a esa publicación.

    Cuando estás en una publicación y te has desplazado un poco hacia abajo, ese punto se guarda automáticamente. Cuando regresas a la misma publicación, la pantalla se situará en ese punto. Cada publicación es independiente.

    Otra forma de hacerlo es dejando marcado el punto donde la suspendes, dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura; al hacer esto automáticamente aparece un punto en la parte última del MENU. Cuando regreses a la publicación das click en ese punto y te desplazarás a la línea donde suspendiste la lectura. La línea de retorno debe estar entre "I PANEL N". Una vez que haz dado click en el punto, el mismo desaparece del MENU.

    Para dejar más de un punto de la publicación guardado, das click en PANEL en la sección PUNTOS. En esa ventana vas a ver una opción: "Guardar Punto". Cuando das click en esa opción aparece una ventana donde dice "PUNTO A GUARDAR". En el recuadro blanco puedes colocar una referencia al punto o pantalla a guardar o dejarlo en blanco. Para que acepte guardar el punto debes dar click en "Referencia". Si no has colocado referencia, automáticamente toma el nombre de "Punto Guardado " y el número correspondiente al mismo. Si has guardado un punto aparece el texto "Borrar todos los Puntos". Si has guardado más de un punto, aparece otro texto que dice "Borrar por Punto". El primero te permite eliminar el punto o todos los puntos guardados; y el segundo te permite eliminar por punto específico.

    Cuando una publicación tiene NOTAS guardadas y puntos guardados, aparece en la parte última del MENU dos caracteres rectangulares, indicando que hay NOTAS y puntos guardados, le das click a ese caracter y se abre la ventana respectiva.

    La letra "I", que aparece sobre la palabra PANEL, te permite almacenar la o las imágenes de una publicación, ya sea en uno de los tres SLIDES o en los BANCOS DE IMAGENES; también permite darle zoom a cualquier imagen de la publicación. Te permite también colocar cualquier imagen de la publicación como fondo. Las imágenes guardadas en los SLIDES se pueden activar en cualquier parte del blog, y se ejecuta como fondo. Para activar el SLIDE, das click en la palabra PANEL, en la sección ESTILOS, aparece una línea con Slide1 Slide 2 Slide 3 (aparecerán las que tengan al menos una imagen guardada), das click a uno de ellos y se activa el slide.

    Si deseas guardar la publicación en LECTURAS o en alguno de MENU PERSONAL (que se encuentra en el MENU), cada tema tema tiene un "+" a la derecha, que te permite seleccionar en qué lista guardar.

    Si deseas cambiar los nombres en el MENU PERSONAL (Personal 1, Personal 2, etc. etc.), en el SALON DE LECTURA das click en PANEL, seguido de "Registros" y por último "Cambiar Tema de PERSONAL (1-16)". En INICIO, CATEGORIA e INDICE o LISTA, das click en PANEL y luego en "Varios".
    Para cambiar el nombre, tipeas el nuevo en el recuadro en blanco y das click en "Personal 1, Personal 2, etc. etc." que se encuentra a mano derecha del recuadro en blanco.

    Cuando estás en una publicación o post, cualquiera, puedes usar las opciones del MINI PANEL que se encuentra en el MENU (ocultar, columnas-imagen, tipo letra, etc.). Las opciones que ves en el MINI PANEL también las encontrarás en el PANEL, solo que ahí cada una está en su respectiva sección. La función del MINI PANEL es brindarte, de manera rápida, el acceso a funciones básicas del PANEL.

    ¿QUÉ PUEDES HACER CON EL MINI PANEL?
    El MINI PANEL te permite cambiar el aspecto a la publicación o página mediante las opciones que se explican a continuación:

    CAMBIAR PUBLICACION - OCULTAR SECCIONES: Permite ocultar el sidebar, cambiarlo de posición, etc. etc.
    COLUMNAS E IMAGENES DEL POST: Te permite ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; además, puedes ampliar o reducir las imágenes.
    TIPO LETRA-TAMAÑO LETRA-COLOR LETRA: Te permite cambiar el tipo, tamaño y color de la letra de la publicación.
    COLOR DEL TITULO: También puedes cambiar el color del título de la publicación.
    SOMBRA-BLUR DE LAS IMAGENES: Puedes darle sombra o blur a las imágenes de la publicación.
    CAMBIAR IMAGEN DEL HEADER: Puedes cambiar el header o cabecera del blog por un paisaje, del mismo tamaño que el actual o más grande.


    Cualquier opción u opciones que apliques del MINI PANEL y/o PANEL para cambiar el aspecto de la página se guardará automáticamente en lo que he denominado ESTILO BASICO, y no se perderá cuando regreses al blog, a la misma u otra publicación. Eso significa que, si te gusta leer en dos columnas, con el título en rojo y el texto de color gris y aplicas esas opciones con el MINI PANEL y/o PANEL, cuando regreses al blog verás todas las publicaciones con esos cambios.

    Estos cambios que se hacen con el MINI PANEL y el PANEL, para dar otro aspecto a la publicación, también los llamo ESTILOS, por lo que más adelante emplearé ese término sin que se refiera, específicamente, a los ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    En el PANEL encontrarás muchas más opciones, incluido para realizar cambios al MENU, SIDEBAR, MAIN y BODY.

    Este PANEL también lo encontrarás en la página de INICIO, INDICE O LISTA y CATEGORIA. Su funcionamiento es similar en cada sección e independiente entre sí; eso significa que si haces cambios en la página de INICIO, éstos no afectarán al POST o PUBLICACION ni al INDICE O LISTA, y viceversa.

    El MINI PANEL es sólo para la sección del POST o PUBLICACION (SALON DE LECTURA).

    Ahora que tienes una visión sobre lo que puedes hacer en el blog, entremos a describir otras opciones que se encuentran en el PANEL para ver cómo se puede manejar los cambios que realizaste, además de otras interesantes características.

    Seguir leyendo

    OBSERVACIONES

    Algunos efectos que aquí encontrarás requieren navegadores que soporten CSS3.

    BLOG OPTIMIZADO para Google Chrome a una resolución de pantalla de 1024 x 768.

    LAS FUNCIONES DEL PANEL están desactivadas para los nuevos en el blog o para aquellos que no han hecho cambio alguno. Debes activar las funciones del PANEL y posterior debes ir al MENU, ESTILOS y dar click en "Desactivar Carga Aleatoria u Ordenada" (en INICIO, SALON DE LECTURA y LISTA o INDICE) para que puedas hacer cambios en el blog.

    ESTE BLOG fue diseñado bajo la plataforma GOOGLE CHROME. Su constante revisión, los cambios que se realizan y las publicaciones que se agregan son hechos bajo la misma plataforma, no se emplea otro navegador; por lo que no garantizo que su aspecto y funcionalidad sea el correcto en otros navegadores. Por experiencia propia, la funcionalidad y presentación del blog no es la correcta en INTERNET EXPLORER 6, 7 y 8.

    SI TIENES ACTIVADO el traductor automático de idioma tendrás problema con las funciones que te ofrece el PANEL. Si vas a hacer cambios, debes desactivar el traductor, permitiendo que el blog quede en su idioma original (español).

    TODOS LOS CAMBIOS que hagas en el block, las imágenes guardadas en los SLIDES y BANCO DE IMAGENES, los libros guardados en LECTURA y MENU PERSONAL, las NOTAS creadas, y los PUNTOS guardados de algún libro(s), se almacenan en tu máquina. Cuando vayas a otra PC no verás lo anterior descrito. Para saber cómo llevar toda tu información a otras máquinas, da click AQUI

    LOS LIBROS CORTOS Y RELATOS no disponen de portada, por lo que, al entrar a uno de estos temas, no vas a ver la misma imagen, ya que es agregada. Cuando entras a una de estas publicaciones, aparece una imagen como portada; y si vuelves a entrar a esa misma publicación o refrescas pantalla, aparece otra diferente. Esto no sucede en las publicaciones de las opciones de NAVEGAR DIRECTO. De igual forma ocurre en las miniaturas de todas las secciones del Blog. Ninguna imagen de las designadas para los RELATOS o LIBROS CORTOS está relacionada a un tema en especial, es totalmente aleatorio; ya sea que entres a Inicio, Listas, Categorías, Navega Directo (todos) y Salón de Lectura.

    EN LAS MINIATURAS, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO. Esto no se aplica si estás en NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL.

    LOS PUNTOS no funcionan si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST. Debes tomar en cuenta, también, que si haces cambios en el HEADER (cambiar la imagen por una de mayor longitud); cambios en la publicación, como por ejemplo: cambiar el tamaño de la letra, aumentar de tamaño la LETRA CAPITAL, ampliar el post ocultando el sidebar, aumentar el tamaño de la imagen, agregar avatar a las conversaciones, etc. etc.; los PUNTOS no se desplazaran, exactamente, a la pantalla exacta. Debes marcar los puntos después de haber hecho los cambios necesarios en la publicación o en el ESTILO.

    El DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO no funciona si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST; se hace lento cuando tienes abierta la ventana del PANEL, o aplicado muchas sombras; y no funciona la barra lateral de desplazamiento mientras esté activo.

    EN EL SALON DE LECTURA, si aplicas para colocar la IMAGEN DEL POST como fondo, dedes desactivar esta opción si vas a cambiar de ESTILO a uno que tengas cambiado el fondo del BODY. Tampoco recomiendo aplicar esta opción en los ESTILOS que hayas empleado cambios en el fondo del body.

    USAR LAS OPCIONES del MINI PANEL intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    USAR LAS OPCIONES de MINIATURAS que se encuentra en el MENU (en la página de INICIO y LISTAS O INDICE) intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    EL FORMATO NUEVO del texto no está aplicado a todos los LIBROS y RELATOS. En el INDICE O LISTA los que disponen del formato tienen un (√) en el lado derecho. El resto de las CATEGORIAS disponen del formato nuevo.

    SI ESTAS EN EL INDICE O LISTA, en los LIBROS, y la carga de las miniaturas es muy demorado, la razón es que has aplicado muchos gráficos en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIAS)". Para que la carga sea más rápida debes dar click en un número de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS)", que se encuentra en el PANEL, en la sección "VISUAL".

    NOTA: Para que los cambios realizados permanezcan es necesario tener activada las cookies de tu navegador. El mismo principio se aplica si vas a dejar puntos guardados en las publicaciones, agregar temas en "LECTURAS", "LEIDO" y "MENU PERSONAL", dejar anotaciones en "NOTAS" y para que funcione la sección "REGISTROS" del PANEL del SALON DE LECTURA.
    Si eliminas el archivo "http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage" de la carpeta "LOCAL STORAGE", pierdes todos los cambios realizados, los puntos guardados en las publicaciones, lo guardado en NOTAS, las listas de LECTURAS, LEIDO y MENU PERSONAL y el control que lleva la sección REGISTROS del PANEL; dejando el blog en su estilo estándar.
    Si desactivas las funciones del PANEL no podrás hacer cambio alguno con el MINI PANEL y PANEL.

    NOMENCLATURA

    Significado de las letras que aparecen en el menú, el menú del PANEL y la sección ESTILOS del PANEL.

    Letras en la parte derecha inferior del menú del PANEL:
    EBa: Cargado o trabajando con el Estilo Básico
    E1 a E9: Cargado o trabajando con el Estilo 1, estilo 2, estilo 3.... estilo 9
    Post: Cargado o trabajando por publicación
    C1 a C3: Cargado o trabajando por categoría 1, 2 ó 3
    S: Cargado o trabajando por sub-categoría 1, 2 ó 3
    P: Cargado o trabajando el estilo respetando si la publicación tiene estilo propio.
    G1 a G3: Cargado o trabajando con el Grupo 1, 2 ó 3
    LY: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Lecturas"
    LL: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Leídos"
    P1 a P16: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Personal 1 a Personal 16"
    ALEATORIO: Carga de los estilos aleatoriamente
    ORDENADO: Carga de los estilos ordenadamente
    ALEATORIO+PP: Carga de los estilos aleatoriamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    ORDENADO+PP: Carga de los estilos ordenadamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    PREDEF.: Has cargado uno de los ESTILOS predefinidos que te ofrece el blog.
    Ho: Cambio del header ordenado
    Ha: Cambio del header aleatorio
    Pm: Publicación toma color de la miniatura
    Letra en gris Significa que la publicación también está en ese estilo, pero, el actual en rojo está en un nivel superior de prioridad.


    Letras en la parte derecha superior del menú del PANEL
    : Estilo protegido
    X: Las funciones del PANEL están desactivadas.
    T: El estilo se carga en todo el blog
    P: El estilo se carga en todas las publicaciones
    C: El estilo se carga en todo el blog y publicaciones
    F: Estilo fijo para el inicio e indice o lista (INICIO e INDICE O LISTA)
    MA: Está activado "Estilo en miniatura Aleatorio" (INICIO)
    MC: Está activado "Estilo en miniatura Continuo" (INICIO)
    SA: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Aleatorio" (INICIO)
    SC: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Continuo" (INICIO)
    DA: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Aleatorio" (INICIO)
    DC: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Continuo" (INICIO)
    AUT: Está activado el avance de las miniaturas (LISTA O INDICE)
    AUT-no fijo: Está activado el avance de las miniaturas. No queda activado cuando refrescas pantalla (LISTA O INDICE)
    A: Carga de estilos por sub-categoría (CATEGORIA)

    PANEL, sección ESTILOS, Guardar los Cambios:
    Guardar 1 a Guardar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 en el cual se guardarán los cambios.
    Guardar en Básico: Seleccionar el estilo Básico para guardar los cambios.
    LY: Seleccionar "Lecturas" (del Menú) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. LL: Seleccionar "Leído" para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. P1 a P16: Seleccionar del "Menú Peronal" (Personal 1 a 16) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esas listas adquiera el Estilo dado.

    PANEL, sección ESTILOS, Ver Estilos con Cambios
    Bás: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo Básico
    1 a 9: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo 1, 2, 3... 9.
    Cat1() a Cat3(): Se ha hecho cambio en x categorías 1, 2 y/o 3. La cantidad de categorías con estilo va entre los paréntesis.
    Post(): Se ha hecho cambio o dado estilo propio en x publicaciones. La cantidad de publicaciones con estilo propio va entre los paréntesis.
    G1() a G3(): Se ha agregado x publicaciones al grupo 1, 2 y/o 3. La cantidad de publicaciones agregadas va entre los paréntesis.
    LY, LL, P1 a P16 Se ha hecho, al menos, un cambio en "Lecturas", "Leído" y "Personal 1 a 16".

    PANEL, sección ESTILOS, Cargar ESTILOS
    Cargar 1 a Cargar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 a cargar.
    Cargar Básico: Cargar el estilo Básico.


    PRIORIDAD DE CARGA DE LOS ESTILOS:

    1) PREDEFINIDO
    2) CARGA MINIATURA CON ESTILO DE CATEGORIA
    3) PUBLICACION TOMA COLOR DE LA MINIATURA
    4) LY, LL, P1 a P16: Lecturas, Leídos y Personal 1 a Personal 16
    5) G3 - G2 - G1: Grupos 1, 2, 3
    6) POR POST
    7) POR CATEGORIA o SUBCATEGORIA 1, 2, 3
    8) ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    PREGUNTAS Y SOLUCIONES

    Lo que a continuación describo son situaciones que pueden surgir en cualquier momento, aunque estemos muy familiarizados con el blog. A veces olvidamos cuál es el motivo para que nuestra petición no responda como es debido.
    También es para aquellos visitantes, nuevos o asiduos, que no les gusta o no acostumbran a leer MANUALES u OBSERVACIONES, contestando preguntas de algunas opciones brindadas en este blog.
    Les recuerdo que el navegador empleado es el GOOGLE CHROME. Si empleas otro navegador es probable que haya situaciones o inconvenientes muy ajeno a lo aquí descrito.
    Esta sección hace hincapié de lo ya tratado en OBSERVACIONES y CÓMO FUNCIONA EL BLOG.
    Las situaciones están por sección (INICIO - SALON DE LECTURA - CATEGORIA - INDICE O LISTA) y conjunto de ellas, para su mejor búsqueda. Esta lista se va incrementando a medida que experimento situaciones o que crea conveniente debe ser expuesta.

    Nota.
    Al colocar la imagen de fondo, en la mayoría de los libros que no disponen del visto bueno o del formato para hacer cambios, no aparece la imagen. La razón es que al subir la imagen se lo hizo colocando el autor entre paréntesis. No he realizado los arreglos necesarios, y por el momento, se mantendrán así.


    SE APLICA A TODO EL BLOG
    Eso ocurre cuando has aplicado "Desactivar funciones del PANEL" o has cargado el ESTILO ORIGINAL. Debes activar las funciones del PANEL para poder realizar cualquier cambio; o cargar otro ESTILO que no sea el ORIGINAL. Esas opciones las encuentras en PANEL, la sección ESTILOS.

    Cinco razones para que eso ocurra: 1) Has aplicado "Desactivar funciones del PANEL", 2) Has cargado el estilo ORIGINAL. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL, 4) Debes tomar en cuenta en qué estilo hiciste los cambios, y cargar ese mismo estilo. Y 5) Tienes desactivada las cookies de tu navegador.

    Lo más seguro es que tienes protegido el estilo actual. Desprotégelo, preferentemente desde el SALON DE LECTURA, en la sección "SEGURIDAD" del PANEL. Otra razón es que has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL.

    El PANEL de la página de INICIO, INDICE O LISTA y SALON DE LECTURA trabajan de manera independiente. Cada uno puede tener 10 estilos diferentes sin afectarse entre sí.

    Si has seguido el proceso de su instalación correctamente, entonces, cerciórate que tengas activado las cookies del navegador.

    En este caso debes estar consciente de qué estilo está cargado, qué combinación de estilos has aplicado, a cuál estilo hiciste cambios y considerar la prioridad de carga de los estilos. El estilo cargado lo puedes ver en la parte inferior derecha del menu de la ventana del PANEL. El detalle de las siglas empleadas y la prioridad de carga de los estilos lo encuentras en este mismo gadget en "NOMENCLATURA".

    Si eso ocurre es probable que hayas aplicado sombras o blur en varios secciones de la página y a la vez tener abierta la ventana del PANEL, también, puedes haber aplicado imagen en el fondo del body y tener abierta la ventana del PANEL y/o haber aplicado sombras o blur en algunas secciones de la página. No uses muchas sombras si vas a colocar imagen en el fondo del body.

    La única razón para que eso ocurra es activando la opción de PASARLA A GRISES. En la sección que veas la imagen blanco y negro, por ejemplo en el SIDEBAR (SALON DE LECTURA), te vas a PANEL, la sección SIDEBAR, buscas "IMAGEN, PASARLA A GRISES" y eliges la opción deseada.

    En las miniaturas, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO.

    Presiona PANEL y en la ventana que aparece verás un candado color amarillo en la parte derecha superior.

    Hay dos razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado CARGA ALEATORIA u ORDENADA en esa sección, desactívala, ya que tiene prioridad sobre los ESTILOS. 2) En el SALON DE LECTURA tienes activado CARGAR EN TODAS LAS PUBLICACIONES o CARGAR EN TODO EL BLOG Y PUBLICACIONES.

    Para eliminar una NOTA debes abrirla y luego presionar ELIMINAR NOTA. Si has abierto dos o más NOTAS, solo se eliminará la última abierta, el resto no, debes cerrarlas y eliminarlas una por una. Debes abrir NOTA por NOTA e ir eliminándola a medida que la abras.

    En los ESTILOS predefinidos no puedes hacer cambios. Para hacer cambios en alguno de ellos, debes primero cargarlo y seguido copiarlo a otro ESTILO (que van desde GUARDAR 1, GUARDAR 2… hasta PERSONALIZAR GRUPO 3 O APLICARLO AL POST); hecho esto, cargas el ESTILO al que se copió y seguido haces los cambios deseados.
    Si quieres aplicar el ESTILO para todo el blog o fijarlo para el INICIO e INDICE O LISTA, sigues el proceso ya explicado, luego cargas el ESTILO a cual se copió y eliges la opción deseada (esto último sólo en el SALON DE LECTURA).

    Puede ser por cuatro razones: 1) Tienes desactivado las FUNCIONES DEL PANEL. 2) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA que se encuentra en el MENU / ESTILOS (debes hacerlo en INICIO, LISTA o INDICE y SALON DE LECTURA). 3) No has activado FONDO COLOR VARIADO, y/o 4) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA en el SALON DE LECTURA.



    SE APLICA SOLO EN EL "SALON DE LECTURA" Y EN EL "INDICE O LISTA"
    Tienen que estar ocultos. Entra en PANEL, la sección "VARIOS" en "CAMBIA-INMOVILIZA SIDEBAR-OCULTAR SECCIONES", la opción "OCULTAR SECCIONES", en el SALON DE LECTURA; en INDICE O LISTA busca las opciones similares.

    En cualquier parte del blog, cada tema tiene un "+", el cual, al darle click, te da la opción de elegir dónde guardarlo.



    SE APLICA AL "SALÓN DE LECTURA"
    Tres razones para que eso ocurra: 1) Debes haber cambiado la longitud de la publicación, 2) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación y/o 3) Cambiaste la imagen del header por una de mayor longitud, o viceversa. Si has hecho cualquiera de los tres casos descritos, o los tres, debes marcar y guardar la posición después de esos cambios.

    Eso ocurre cuando has aplicado el DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Debes detenerlo para que tomes el control de la barra de desplazamiento. La opción la encuentras en la sección VARIOS del PANEL.

    Para reducir esa cantidad a 5 miniaturas, te vas al PANEL, la sección VARIOS, presionas NIVELAR SIDEBAR CON POST y luego presionas DESACTIVAR.

    Te vas a PANEL, sección VARIOS, presionas ICONO:CAMBIAR-DIMENSIONAR-DESPLAZAR. Si quieres quitarlo presionas CAMBIAR ICONO la opción QUITAR, si quieres mostrarlo presionas ORIGINAL.

    Presiona PANEL, luego POST, seguido de COLUMNAS Y ZOOM DE IMAGENES.

    Lo primero que debes hacer es entrar a cualquier publicación que pertenezca a la categoría de la revista que desees aplicar los cambios (puedes ver la categoría en la parte última de la publicación), luego das click en "GUARDAR Y CARGAR POR SUB-CATEGORIA 1" (la 2 o la 3) que se encuentra en la sección ESTILOS en "GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL, se efectúa un reinicio de página (si la página aparece con cambios es porque ya has hecho cambios en esa subcategoría anteriormente); por último seleccionas la opción "GUARDAR POR SUB-CATEGORIA", toma unos segundos a que aparezca el visto bueno, opción que la encuentras en GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL. Ahora sí, procede a hacer los cambios que desees en esa revista. Si no das click en GUARDAR POR SUB-CATEGORIA los cambios se guardarán en la CATEGORIA que seleccionaste (1, 2 ó 3) y no en la SUB-CATEGORIA de la revista actual.

    Las razones son: 1) Has desactivado la opción para que quede igual, la cual se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego NIVELAR SIDEBAR CON POST, debes activarlo. 2) Cuando la publicación es más corta que la longitud del sidebar, el sidebar tratará de ajustarse a ésta, y por lo general no logra igualar la longitud. 3) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación. 4) La última miniatura corresponde a la primera publicación realizada y como ya no tiene qué mostrar no puede completar el sidebar. 5) El máximo de miniaturas a mostrar es de 250 y cuando son libros o relatos cortos con gran cantidad de contenido la publicación sobrepasa ese máximo.

    Eso ocurre por una de las siguientes razones: Tienes abierta la ventana del PANEL, has añadido muchas sombras, o has colocado imagen en el fondo del body.

    Eso ocurre porque has estado presionando intercaladamente la tercera y quinta opción que se encuentra en la barra del DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Para poder controlar la velocidad con las opciones brindadas presiona la cuarta opción que es para detener el desplazamiento; ahora sí, puedes elegir cualquier opción para activar el desplazamiento.

    Es todo texto centrado dentro de un rectángulo azul, que encontrarás en algunas publicaciones. Para realizar cambios en los BLOCKQUOTE, presiona PANEL, seguido de TEXTO DEL POST y luego TEXTO EN BLOCKQUOTE Y BLOCKQUOTE. Tienes algunas opciones para darle otro aspecto.

    No hay forma de recuperar la clave asignada. La única opción que te queda es eliminar el archivo http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage que se encuentra en la unidad C del disco duro, en la siguiente ruta: "C:\Documents and Settings\MAQUINA5\Local Settings\Application Data\Google\Chrome\User Data\Default\Local Storage", en este caso MAQUINA 5 es el usuario de la sesión de windows. Para eliminarlo debes cerrar el GOOGLE CHROME. Una vez eliminado abres nuevamente el GOOGLE CHROME y entras al blog, empezando de cero, con su presentación estándar.

    Presiona PANEL, luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION. Lo mismo es en la página de INICIO, cambias el color de la paginación y del selector de tema en el slide.

    CATEGORIA es cada uno de los links del menú que están a la izquierda de +LISTAS. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías; estando enmarcadas cada una en las categorías "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente

    Esto se debe a que, como estándar, está activado la nivelación de la longitud del SIDEBAR con la longitud de la publicación. Cuando la publicación es corta, dependiendo de cuán corta es, algunas ventanas o widgets no se mostrarán, tratando que la longitud del sidebar no sea demasiado larga que la longitud de la publicación; igual ocurre con las miniaturas. Para desactivar esta opción y que las ventanas o widgets del sidebar se mantengan das click en PANEL, luego en VARIOS, seguido de NIVELAR SIDEBAR CON POST, y por último DESACTIVAR.

    Cuando dejas marcado uno o varios puntos de una lectura para luego emplearlos, la línea de retorno estará debajo del MENU. Cuando aplicas guardar el PUNTO de acceso rápido, que aparece al final del MENU una vez que lo has guardado, el punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Si no es así es porque has hecho cambios significativos en la publicación, como por ejemplo: aumentar el tamaño del texto y/o de la imagen, o cualquier cambio que altere la longitud de la publicación. También afecta si has expandido la publicación ocultando el sidebar. Siempre que vayas a dejar puntos marcados debes hacerlo después de hacer los cambios necesarios en la publicación o ESTILO.

    No necesitas dejar marcado el punto donde suspendes la lectura, ya que automáticamente se guarda el punto o la pantalla que dejas de leer. El problema con esta opción es que si navegas por la lectura, el punto o pantalla se guardará dónde te quedes al dejar de navegar.
    Otra opción es dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura. Cuando dejas marcado la línea, al retornar al libro o publicación verás en la parte derecha del MENU el punto "●". Das click en el mismo y te desplazarás a la línea que suspendiste la lectura. El punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Cada publicación es independiente al resto. Cuando aplicas el "●", el mismo desaparece.

    Las opciones para activar el o los slides aparecen sólo si has guardado imágenes con la opción 'I' que se encuentra sobre el PANEL; también si guardas en MI LIBRERIA o en NAVEGA DIRECTO 1.

    Tienes dos métodos: 1) Seleccionar CARGAR SOLO POR POST y hacer los cambios deseados. 2) Cargas el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas GUARDAR POR POST y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios en la publicación o post eliges CARGAR SOLO POR POST. Si la publicación ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el estilo está protegido no podrás hacer cambio alguno.

    Primero debes cargar el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas PERSONALIZAR GRUPO 1 O APLICARLO AL POST (igual con el grupo 2 ó 3) y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios hechos en el GRUPO eliges PERMITIR CARGA DEL GRUPO 1 (igual con el 2 ó 3). Si el GRUPO ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el GRUPO está protegido no podrás hacer cambio alguno.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS DE "+LISTAS" O "INDICE O LISTA"
    Eso ocurre cuando estás en LISTA DE LOS TEMAS-LIBROS y has aplicado una de las opciones que hay en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIA)". Prueba cambiando con una de las opciones de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS), en PANEL, sección VISUAL, en la parte última. Los LIBROS y algunos LIBROS-RELATOS CORTOS, por su extenso contenido, toman más tiempo en completar las miniaturas o mostrar las imágenes.

    El visto bueno indica que la publicación tiene el formato que permite hacer cambios en el texto, lo que es: BLOCKQUOTE, TEMA, SUBTEMA, IDENTIFICADOR 1-2, LETRA CAPITAL, etc. etc. Este visto bueno se aplica sólo en los LIBROS y LIBROS-RELATOS CORTOS, ya que el resto de las publicaciones sí disponen de ese formato.

    Los LIBROS y LIBROS CORTOS-RELATOS CORTOS disponen de un visto bueno "√" al final del tema, indicando que ese libro o publicación se puede aplicar el formato nuevo. En el resto de las CATEGORIAS todas las publicaciones tienen el formato nuevo.

    La única razón por la que puede ocurrir eso es porque tu internet está fallando.

    Das click en PANEL y luego MINIATURAS. Puedes aplicar todas las opciones que comiencen con la palabra IMAGENES.

    Si ya has elegido "Imagen + Título" o "Solo Imagen", entonces el problema es que estás o muy cerca o en la primera publicación. En este caso la primera publicación es, literalmente, la primera que se realizó en esa categoría. Para solucionar el problema presiona el punto que se encuentra entre las dos flechas localizadas a mano derecha y vuelve a cambiar la cantidad de imágenes.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS "CATEGORIA"
    En esta sección no funciona las opciones para hacer cambios en el estilo de las miniaturas, no puedes aumentar ni reducir la cantidad a mostrar, no hay lista en texto, y por último, cada categoría puede tener un aspecto diferente, incluso las sub-categorías.

    CATEGORIA es cada uno de los links, del menú, que están a la izquierda de +LISTAS; a excepción de las revistas "Diners" y "Selecciones", ya que ese conjunto se enmarca en la categoría "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías.

    Esas opciones te permite cargar el ESTILO, creado en el SALON DE LECTURA, de cada categoría. Si has dado un ESTILO diferente a alguna categoría en particular o has descargado los ESTILOS DEFINIDOS que ofrezco, cuando activas la opción CARGAR ESTILOS DE LA CATEGORIA 1 ó 2, cada categoría tendrá un aspecto diferente; igual ocurre si activas CARGAR LO ANTERIOR EN SUB-CATEGORIAS, tomando cada revista el estilo dado en el SALON DE LECTURA. Esto solo se aplica cuando eliges, del MENU, cualquier link que se encuentra a la izquierda de "+LISTAS".



    SE APLICA A LA PAGINA DE "INICIO"
    Cuatro razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado el estilo ALEATORIO o CONTINUO en las miniaturas, debes desactivarlo para elegir uno en particular. 2) Tienes activado CARGAR PARA TODO EL BLOG de la sección ESTILOS del PANEL, desactívalo. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL y 4) El estilo está protegido. Si ocurre eso y has aplicado CARGAR PARA TODO EL BLOG, debes desproteger el estilo desde el SALON DE LECTURA.

    Presiona PANEL, luego VARIOS , seguido CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS y das click en CAMBIO DESACTIVADO.

    Eso puede ocurrir solo por dos razones: 1) Lo has desactivado mediante la opción que se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS " y/ó 2) Tu internet está fallando.

    Presiona PANEL luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION Y SELECTOR DEL SLIDE. Lo mismo es en el SALON DE LECTURA, solo que ahí cambias es el color de la PAGINACION.



    SE APLICA A "MI LIBRERIA"
    Las imágenes siempre van a aparecer, tarda cuando tienes una gran cantidad de imágenes guardadas, entre más imágenes guardes, más tardará. Debes tener paciencia para que carguen todas. La ventaja es que, cuando entres a MI LIBRERIA, puedes seguir agregando imágenes desde las otras secciones del blog y actualizas MI LIBRERIA sin tener que refrescar pantalla con la opción que se encuentra a mano izquierda, representada con un bolígrafo negro.

    Para guardar, elige dónde, y seguido da click en la o las imágenes deseadas.
    Para dar Zoom o Fijar,
    selecciona la opción y luego la imagen.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

    -----------------------------------------------------------
    Guardar todas las imágenes
    Dar Zoom a la Imagen
    Fijar la Imagen de Fondo
    No fijar la Imagen de Fondo
    -----------------------------------------------------------
    Colocar imagen en Header
    No colocar imagen en Header
    Mover imagen del Header
    Ocultar Mover imagen del Header
    Ver Banco de Imágenes del Header

    Imágenes para el Header o Cabecera
    Slides
    P
    S1
    S2
    S3
    B1
    B2
    B3
    B4
    B5
    B6
    B7
    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Empecemos con los dos recuadros que se encuentran a mano izquierda.

    S: Permite guardar la publicación y el punto que suspendes la lectura de forma rápida. Esta misma opción la encontrarás en el MENU, la opción "Guardar Lectura". Cuando guardas una publicación por primera vez, aparece el mensaje: "Publicación y Punto Guardado". Cuando guardas el punto donde suspendes la lectura y anteriormente has guardado la publicación, aparece el mensaje "Punto Guardado".

    TEMAS: Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Veamos ahora lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: Misma opción del recuadro con la S que se encuentra sobre el recuadro de TEMAS. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura. Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó, cuando se guardó la publicación, se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.
    Sólo se guardará un tema a la vez, o sea, si entras a una publicación cualquiera, la misma se guarda automáticamente en el historial, y, si vuelves a entrar a ese tema, al rato o cualquier otro día, ya no se guarda, porque que el tema ya se encuentra en el registro.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación y el recuadro con la S que se encuentra sobre el mismo. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación y el recuadro con la S.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...Leer" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre la INFO del tema.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de los Libros: muestra las portadas de los libros en tamaño grande. Se muestran de 32 en 32.

    Lista Gráfica de las Revistas: muestra todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la página de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color de todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color del tema.
    ● Eliminar la sombra del tema.
    ● Cambiar el color de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones nuevas.

    LA MALDICIÓN DE LOS REYES (Connie Willis)

    Publicado el jueves, septiembre 21, 2017
    HABÍA UNA MALDICIÓN. CAYÓ SOBRE TODOS NOSOTROS aunque no lo supiéramos. Al menos, Lacau no lo sabía. Allí de pie, leyéndome en voz alta a mí, en mi jaula, el sello de la tumba. Y el Sandalio, de pie sobre la cresta negra viendo los cuerpos arder, no tenía ni idea que él ya era una de sus víctimas.

    La princesa lo sabía diez mil años antes, apoyando desesperadamente la cabeza contra el muro de su tumba. Y Evelyn, a la que había devorado viva, lo sabía. Intentó decírmelo esa última noche en Colchis, mientras esperábamos la nave.

    La electricidad se había vuelto a ir, y Lacau había encendido una lámpara de fotoseno y la había acercado al traductor para que yo pudiese ver los diales. La voz de Evelyn se había vuelto tan mala que eran precisos ajustes continuos. La llama de la lámpara sólo iluminaba el espacio que me rodeaba. Lacau, inclinándose sobre la hamaca, se encontraba totalmente a oscuras.

    La bey de Evelyn estaba sentada junto a la lámpara, observando la llama rojiza, con la boca abierta y los dientes negros reluciendo a la luz. Me daba la impresión de que en cualquier momento metería la mano en la llama, pero no lo hizo. El aire estaba inmóvil y cargado de polvo. La llama de la lámpara ni siquiera se agitaba.

    —Evie —dijo Lacau—. No nos queda tiempo. Los soldados del Sandalio llegarán antes de la mañana. No nos dejarán partir.

    Evelyn dijo algo, pero el traductor no lo captó.

    —Acerca el micrófono —dije—. Eso no lo he pillado.
    —Evie —repitió—. Necesitamos que nos digas cuándo pasó. ¿Puedes hacerlo, Evie? ¿Puedes decirnos qué pasó?

    Ella lo intentó una vez más. Yo había puesto el volumen todo lo alto que era posible, y esta vez el traductor lo captó, pero sólo como estática. Evelyn se puso a toser, con un sonido agudo y terrible que el traductor convirtió en un grito.

    —Por amor de Dios, ponle el respirador —dije.
    —No puedo —respondió él—. Se ha agotado la batería.

    «Y el otro respirador había que enchufarlo —pensé yo—, y ya has usado todos los cables extensores.» Pero no dije nada. Porque si la conectaba al respirador tendría que desenchufar el refrigerador.

    —Entonces que beba agua —dije.

    De la caja que había junto a la hamaca tomó la botella de Coca-Cola,1 le metió la pajita y se inclinó hacia la oscuridad para levantar la cabeza de Evelyn y ayudarla a beber. Yo apagué el traductor. Ya era terrible escuchar cómo intentaba hablar. Me pareció que no podría soportar oírla intentando beber.

    Después de lo que pareció una hora, Lacau volvió a dejar la botella de Coca-Cola sobre la caja.

    —Evelyn —dijo—. Intenta contarnos lo que pasó. ¿Entrasteis en la tumba?

    Volví a conectar el traductor y me preparé, con el dedo sobre el botón de grabación. No tenía sentido grabar los sonidos agónicos que emitía.

    —Maldición —dijo Evelyn con claridad, y pulsé el botón—. No la abráis. No la abráis. —Calló e intentó tragar—. ¿Quedaes?
    — ¿Qué día es? —dijo el traductor.

    Intentó tragar de nuevo y Lacau tomó la botella de Coca-Cola, sacó la pajita y se la pasó a la bey.

    —Ve a buscar más agua.

    La pequeña bey se puso en pie, con los ojos negros todavía fijos en la llama, y tomó la botella.

    —Deprisa —la urgió Lacau.
    —Deprisa —dijo Evelyn—. Antes la bey.
    — ¿Abriste la tumba cuando la bey fue en busca del Sandalio?
    —Oh, no la abráis. No la abráis. Lo siento. No lo sabía.
    — ¿Qué no sabías, Evelyn? —preguntó Lacau.

    La bey seguía mirando, fascinada, la llama, con la boca abierta, de forma que yo le veía los relucientes dientes negros. Miré la gruesa botella verde que sostenía en sus manos sucias. La pajita también era de vidrio, gruesa, irregular y estaba llena de burbujas, probablemente había sido fabricada en la planta embotelladora. Estaba marcada con largos arañazos. Evelyn los había hecho al sorber el agua a través de ella. «Un día más y la habrá hecho jirones», pensé, y luego recordé que no teníamos un día más. No a menos que de pronto la bey de Evelyn cayese hacia la llama roja, los panales cortando su sucia piel marrón, en el interior de su garganta, en el interior de sus pulmones.

    —Deprisa —dijo Evelyn al silencio hipnótico, y la pequeña bey miró la hamaca como si acabase de despertar y se apresuró a salir de allí con la botella de Coca-Cola—. Deprisa. ¿Qué día es? Debo salvar el tesoro. Él la asesinará.
    — ¿Quién, Evelyn? ¿Quién la asesinará? ¿A quién asesinará?
    —No deberíamos haber entrado —dijo, y dejó escapar un suspiro que sonó como arena arañando el vidrio—. Atención. Maldición de reyes.
    —Está citando lo que decía el sello de la puerta —dijo Lacau. Se puso derecho—. No entraron en la tumba. Supongo que lo has grabado todo.
    —No —respondí, y pulsé el botón de borrar—. Todavía no se le ha pasado el efecto del dilaudid. Empezaré a grabar cuando hable con coherencia.
    —La Comisión habría fallado a favor del Sandalio —dijo Lacau—. Howard juró que no habían entrado, que esperaron al Sandalio.
    — ¿Qué más da? —dije—. Evelyn no vivirá para testificar en la vista de la Comisión y nosotros tampoco si el Sandalio y sus soldados llegan antes que la nave; por tanto, ¿qué más da? Tampoco quedará ningún tesoro una vez que la Comisión pase por aquí; por tanto, ¿para qué hacemos esta maldita grabación? Cuando la Comisión la oiga ya será demasiado tarde para salvarla.
    — ¿Y si después de todo había realmente algo en la tumba? ¿Y si era un virus?
    —No lo era —dije—. El Sandalio los envenenó. Si era un virus, ¿por qué la bey no está infectada? Estaba en la tumba con ellos, ¿no?
    —Deprisa —dijo alguien, y por un instante pensé que era Evelyn, pero era la bey. Entró corriendo en la habitación, con la botella de Coca-Cola soltando agua por todas partes.
    — ¿Qué pasa? —dijo Lacau—. ¿Ha llegado la nave?

    Le tiró de la mano.

    —Deprisa —dijo, y lo llevó por el largo pasillo de cajas de embalaje.
    —Deprisa —dijo Evelyn en voz baja, como un eco, y me levanté para acercarme a la hamaca. Apenas podía verla, lo que me lo ponía un poco más fácil. Abrí los puños y dije:
    —Soy yo, Evelyn. Soy Jack.
    —Jack —dijo. Apenas podía oírla. Lacau había fijado el micrófono a la redecilla de plástico que le llegaba hasta el cuello, pero perdía el conocimiento con rapidez y volvía a resollar. Necesitaba una inyección de morfato. La ayudaría a respirar, pero tan cerca de la dosis de dilaudid haría que se apagase como una luz.
    —Le transmití el mensaje al Sandalio —dije, inclinándome para oír su respuesta—. ¿Qué decía el mensaje, Evelyn?
    —Jack —dijo—. ¿Qué día es?

    Tuve que pensar. Me daba la impresión de que habían pasado años.

    —Miércoles —dije.
    —Mañana —dijo. Cerró los ojos y pareció relajarse, casi como si se hubiese quedado dormida.

    No iba a sacarle nada. Me apliqué plastiguantes, cogí el sistema de inyección y lo abrí. El morfato la haría dormir en cuestión de minutos, pero hasta entonces no sentiría dolor y quizás estuviese coherente.

    El brazo le caía por un borde de la hamaca. Acerqué un poco más la lámpara e intenté dar con un punto para la inyección. Tenía todo el brazo cubierto por hileras de panales de rebordes blancos, algunos ya de casi dos centímetros de grosor. Se habían ablandado y engrosado desde la primera vez que la había visto. Entonces eran delgados y afilados como cuchillas. Era imposible dar con una vena entre ellos, pero mientras miraba, el calor de la llama de fotoseno ablandó un círculo de piel en el antebrazo y el reborde de cinco lados que la rodeaba cayó y pude clavar la hipodérmica.

    Lo intenté dos veces antes de que se acumulase sangre en la depresión blanda donde había entrado la aguja. Cayó al suelo. Busqué, pero no encontré nada con lo que limpiarla. Esa mañana Lacau había usado todo el algodón. Arranqué un trozo de papel de mi cuaderno de notas y limpié la sangre.

    La bey había vuelto. Pasó por debajo de mi codo sosteniendo un trozo plano de plástico. Yo doblé el papel y lo dejé caer en el centro del plástico. La bey lo dobló por encima y plegó los extremos, formando un paquetito, teniendo cuidado de no tocar la sangre. Me puse en pie y lo miré.

    —Jack —dijo Evelyn—. Fue asesinada.
    — ¿Asesinada? —dije, y alargué la mano para volver a ajustan No obtuve más que retroalimentación—. ¿Quién fue asesinada, Evelyn?
    —La princesa. Ellos la mataron. Por el tesoro. —El morfato le hacía efecto. Entendía sin dificultad sus palabras aunque no tuvieran sentido. Nadie había asesinado a la princesa. Llevaba muerta diez mil años. Me incliné sobre ella.
    —Dime qué decía el mensaje que me diste para llevarle al Sandalio, Evelyn —dijo.

    Se encendieron las luces. Se puso la mano sobre la cara como si quisiese ocultarla.

    —Asesiné a la bey del Sandalio. Fue preciso. Para salvar el tesoro.

    Miré a la pequeña bey. Todavía sostenía el paquetito de plástico, girándolo una y otra vez en sus manitas sucias.

    —Nadie asesinó a la bey —dije—. Está aquí.

    No me oyó. La inyección le había hecho efecto. Se le relajó la mano y luego le resbaló por el pecho. Allí donde se había apretado la frente y las mejillas, los dedos habían dejado marcas profundas en la piel blanda como la cera. Con la presión de los dedos había aplastado los bordes de los panales y los había hundido, de forma que en los extremos destacaban los huesos.

    Abrió los ojos.

    —Jack —dijo claramente, con una voz tan desesperada que alargué la mano y apagué el traductor—. Demasiado tarde.

    Lacau pasó a mi lado y levantó la redecilla.

    — ¿Qué ha dicho? —quiso saber.
    —Nada —dije, quitándome los guantes de plástico y tirándolos a la caja abierta que usábamos para las cosas que Evelyn había tocado. La bey seguía jugando con el paquetito de plástico en el que había el papel manchado de sangre. Se lo quité y lo puse en la caja—. Delira —dije—. Le he puesto una inyección. ¿Ya ha llegado la nave?
    —No —dijo—, pero el Sandalio sí.
    —La maldición —dijo Evelyn. Pero no la creí.


    Yo había quemado ocho columnas sobre una maldición cuando intercepté el mensaje de Lacau. Me encontraba a medio camino del otro lado del interminable continente desierto de Colchis con el equipo de Lisii. Se me habían acabado las historias sobre el increíble descubrimiento del equipo, que consistía en dos vasijas de arcilla y algunos huesos negros. Dos vasijas era más que lo del equipo de Howard, en el Espinazo, había encontrado en cinco años, y mi agencia barajaba la posibilidad de sacarme en la siguiente nave de circuito.

    No creía que fuese a hacerlo mientras la AP mantuviese a Bradstreet en el planeta. Cuando, si eso llegaba a suceder, alguien encontrase el tesoro que todos buscaban, la agencia que tuviese a alguien en Colchis tendría la exclusiva. Y mientras tanto, las buenas historias me garantizarían estar en el lugar adecuado en el momento adecuado cuando se produjese la noticia del siglo, así que había ido volando al norte para cubrir una masacre suhundulim de tres al cuarto y luego allí, a Lisii. Cuando lo de las vasijas dejó de servirme, me inventé una maldición.

    No era una gran maldición (nada de asesinatos, avalanchas, ni fuegos misteriosos), pero cada vez que alguien se torcía un tobillo o le mordía un kustod yo escribía al menos cuatro columnas.

    Después de que se publicase la primera, titulada «La maldición de los reyes ataca de nuevo», Howard, desde el Espinazo, me envió un tierra-a-tierra: « ¡La maldición tiene que estar en el mismo lugar que el tesoro, niño!»

    Yo le respondí: « ¿Si el tesoro está ahí, qué hago atrapado aquí? Encuéntrame algo para que pueda volver.»

    No me respondió, el equipo de Lisii no dio con más huesos y la maldición cobró importancia. Seis piedras del tamaño de mi pulgar cayeron por una pendiente de lava por la que acababa de bajar el equipo de Lisii y yo titulé la noticia, «Un misterioso desprendimiento casi entierra a los arqueólogos: ¿es cosa de la maldición de los reyes?». La pasaba por el quemador cuando sonó la señal que había dispuesto para avisarme de las transmisiones del cónsul. Se suponía que los periodistas de agencias no debían escuchar trasmisiones oficiales, y Lacau, el cónsul en el Espinazo, había doblado la protección de las suyas para asegurarse de que no lo hiciésemos, pero los quemadores tienen un número limitado de líneas y yo había tenido tiempo de sobra en Lisii para probarlas todas.

    Era una petición de nave-a-zona. Había añadido «deprisa» al final. La nave de circuito no llegaría hasta al cabo de un mes y no podía esperar. Habían encontrado algo.

    Quemé el resto de la historia. Luego pasé a un tierra-a-tierra y le envié a Howard una copia del titular con un comentario: « ¿Habéis encontrado algo?» No obtuve respuesta.

    Quemé historias durante todo el camino, enviándolas tierra-a-tierra al retransmisor que tenía en mi tienda de Lisii, de forma que a Bradstreet le pareciese que seguían llegando desde allí. Continuamente tenía que parar para montar el equipo de quemado, pero no quería que él fuese al Espinazo. Él seguía en el norte, esperando otra masacre, pero disponía de un Swallow que podía llevarle al Espinazo en día y medio.

    Así que envié una historia titulada «Los kustodes amenazan la vida del equipo: ¿agentes de la maldición?» sobre los kustodes, parecidos a garrapatas, que chupaban la sangre a cualquiera tan estúpido como para meter la mano en un agujero. Dado que el equipo de Lisii se ganaba la vida precisamente metiendo la mano en agujeros, sus miembros tenían los brazos llenos de círculos blancos de piel muerta allí donde el veneno había entrado en la sangre. Los mordiscos no sanaban y, durante más o menos una semana, tu sangre era tóxica, por lo que alguien colgó un cartel en la cantina con una calavera y unos huesos debajo que decía: «No se permite mordisquear.» Por supuesto, no lo conté en mi artículo. Los había convertido en agentes de la maldición mortal, que se vengaban de todo aquel que se atreviese a alterar el sueño de los antiguos reyes de Colchis.

    Al segundo día intercepté una respuesta de una nave. Era un carguero Amenti y estaba muy lejos, pero venía. Llegaría al cabo de una semana. Lacau respondió con una única palabra: «Deprisa.»

    Si quería ganarle a la nave, no podría malgastar más tiempo quemando titulares. Cogí algunas cintas de seguridad que había preparado, deliberadamente sin fecha, y las mandé: un texto elogioso sobre Lacau, el sufrido cónsul que había mantenido la paz y dividido el tesoro; entrevistas con Howard y Borchardt; un texto no tan halagador sobre el dictador local, el Sandalio; una recapitulación del descubrimiento accidental de las tumbas saqueadas en el Espinazo, que era lo que en principio había atraído a Howard y su banda hasta allí. Me arriesgaba enviando todas esas historias sobre el Espinazo, pero tenía la esperanza de que Bradstreet comprobara el punto de transmisión y decidiese que intentaba despistarle. Con suerte, partiría raudo hacia Lisii en su maldito Swallow, convencido de que el equipo había dado con un filón y que yo intentaba mantenerlo en secreto hasta tener la exclusiva.

    Me deslicé en la aldea del Sandalio seis días después de salir de Lisii. Todavía me encontraba a día y medio del Espinazo, pero la nave llegaría al cabo de dos días y ellos tendrían que estar allí donde aterrizara y no en el Espinazo.

    Había un silencio mortal en el asentamiento de caliza blanca que me recordaba otro lugar. Eran poco más de las cinco. La hora de la siesta. No se vería un alma hasta las seis, pero de todas formas llamé a la puerta del cónsul. No había nadie en casa, y todo estaba bien atrancado. Miré por las persianas de tela, pero no vi mucho, aunque sí que el equipo de quemado de Lacau no estaba en la mesa, lo que me preocupó. Tampoco había nadie en el edificio bajo que el equipo del Espinazo empleaba como barracón, y ¿dónde demonios estaban todos? No estarían en el Espinazo si una nave llegaba al día siguiente. Quizá la nave hubiese llegado y se hubiese ido con dos días de adelanto.

    Yo no había quemado una historia desde hacía dos días. Se me habían acabado las cintas y no me había atrevido a arriesgarme a pararme a montar el equipo para no correr el riesgo de llegar tarde. En Lisii, había tenido la precaución de dejar de vez en cuando que las historias se acumulasen dos o tres días y luego las enviaba todas de golpe para que Bradstreet no llegase inmediatamente a ninguna conclusión cada vez que me saltaba una fecha límite. Pero él pronto me alcanzaría, y yo no tenía mucho más que hacer. No iba a irme al Espinazo hasta que no hubiese hablado con alguien y me hubiera asegurado de que efectivamente estaban allí. Además, de todas formas no podía irme de noche, así que me senté en el escalón bajo del porche del barracón, monté el equipo de quemado y comprobé la situación de la nave. Seguía de camino. Llegaría al cabo de dos días. Por tanto, ¿dónde estaba el equipo? « ¿La Maldición Ataca de Nuevo? ¿El Equipo Desaparece?»

    Eso no lo podía escribir, así que preparé un par de columnas sobre el otro miembro del equipo de Howard al que no conocía: Evelyn Herbert. Se había unido al equipo justo después de que yo me hubiese ido al norte a cubrir la masacre, y no sabía mucho de ella. Bradstreet había dicho que era hermosa. En realidad, no era eso lo que había dicho. Dijo que era la mujer más hermosa que hubiese visto, aunque fue porque estábamos atrapados en Khamsin y había bebido ginebra en interminables botellas de Coca-Cola.

    —Tiene una cara como la de Helena de Troya —había dicho—. Una cara que podría lanzar... —La comparación no pasó de ese punto porque en Colchis no había nada para lanzar en lo que pudiésemos pensar—. Incluso el Sandalio está loco por ella.

    Me había negado a creerlo.

    —No, en serio —había protestado Bradstreet descuidadamente—, le ha hecho regalos, incluso le ha entregado a su propia bey. Quería que Evelyn se fuese a vivir a su complejo privado, pero ella se negó. Te lo digo, tienes que verla. Es hermosa.

    Seguía sin creerlo, pero la historia era buena. La quemé como el romance del siglo y con eso me ocupé de la historia del día anterior. Pero, ¿qué hacía con la de aquel día?

    Volví a llamar a las puertas. El silencio seguía siendo terrible, y recordé qué me recordaba: Khamsin justo después de la masacre. ¿Y si el deprisa histérico de Lacau había tenido alguna relación con el Sandalio? ¿Y si el Sandalio había echado un vistazo al tesoro y había decidido que lo quería todo para sí? Volví a sentarme y quemé una historia sobre la Comisión. Cuando se producía alguna controversia con respecto a descubrimientos arqueológicos, la Comisión de Antigüedades llegaba y se sentaba encima de la cuestión hasta que todos se aburrían y estaban dispuestos a rendirse. Trataban todos los asuntos con más seriedad de la que merecían. En una ocasión se había convocado a la Comisión para decidir quién era dueño de un planeta después de que una excavación demostrara que los llamados nativos eran realmente descendientes de los tripulantes de una nave espacial que había aterrizado varios miles de años antes. La Comisión se ocupó de aquello con la máxima seriedad, aunque era como si lo neandertales hubiesen reclamado la devolución de la Tierra. Prestó atención a las pruebas durante unos cuatro años, como si realmente fuese a hacer algo, y finalmente se retiró para examinar los montones acumulados de testimonios y dejó que los bandos opuestos luchasen entre sí. Diez años después seguían examinando los documentos, pero eso no lo dije. Pinté a la Comisión como el brazo de la justicia arqueológica: justa pero firme y enemiga de cualquier avaricioso. Quizás eso hiciese que el Sandalio se lo pensase dos veces antes de masacrar al equipo de Howard y quedarse con el tesoro, si no lo había hecho ya.

    Seguía sin haber rastro de vida. ¿Y si eso significaba que no había rastro de vida? Volví a repasar las puertas, temiendo que una de ellas se abriese para mostrarme una pila de cadáveres. Pero al contrario que en Khamsin, tampoco había señales de destrucción. No se había producido ninguna masacre. Probablemente se encontrasen en la morada del Sandalio, repartiéndose el tesoro.

    No había forma de mirar por encima de los altos muros del complejo. Golpeé las exquisitas puertas de hierro y salió una bey a la que no reconocí. Traía una lámpara fotoseno; la sacaba para encenderla antes de que se pusiese el sol, y por tanto no estuve seguro de que me hubiese oído llamar a la puerta. Parecía vieja.

    Era difícil asegurarlo en el caso de los beys, que nunca son mayores que niños de doce años. En el pelo negro jamás les salen canas y no suelen perder los dientes negros, pero ésa vestía túnica negra en lugar de camisola, lo que significaba que ocupaba una posición destacada en la casa del Sandalio, aunque yo no lo recordaba, y tenía los antebrazos llenos de mordiscos de kustod. O era excepcionalmente curiosa, incluso para ser bey, o era muy mayor.

    — ¿Está el Sandalio? —dije.

    No respondió. Colgó la lámpara del gancho que había junto a la puerta y observó cómo prendía la masa de líquido fotoquímico de su base.

    —Tengo que ver al Sandalio —dije más alto: debía de ser dura de oído.
    —Nadie —dijo con su rostro impasible. ¿Significaba eso que el Sandalio no estaba o se suponía que no debía dejar entrar a nadie?
    — ¿Está el Sandalio? —dije—. Quiero verle.
    —Nadie —repitió. Había sido mucho más fácil sacarle información a la otra bey del Sandalio. Le había regalado un espejo de bolsillo y me había ganado una amiga para toda la vida. El hecho de que no estuviese allí probablemente también indicase que el Sandalio tampoco estaba. Pero, ¿adónde habían ido?
    —Soy periodista —dije, y le mostré mi carné de prensa—. Muéstraselo. Creo que querrá hablar conmigo.

    Miró la tarjeta, pasó un dedo que parecía sucio sobre la lisa superficie de plástico y le dio la vuelta.

    — ¿Dónde está? ¿En el Espinazo?

    Volvió a girar la tarjeta y clavó el mismo dedo en el logotipo holográfico de la agencia, como si pudiese meterlo entre las letras tridimensionales.

    — ¿Dónde está Lacau? ¿Dónde está Howard? ¿Dónde está el Sandalio?

    Sostuvo la tarjeta de lado y miró el borde. Le dio la vuelta, mirando las letras, y volvió a ponerla de lado, lentamente, observando cómo el efecto tridimensional se aplanaba.

    —Mira —dije—. Puedes quedarte con la tarjeta. Es un regalo. Simplemente dile a tu jefe que estoy aquí.

    Estaba intentando arrancar las letras tridimensionales con la uña negra. No debería haberle dado la tarjeta.

    Abrí la mochila, saqué una botella de Coca-Cola y se la mostré desde mi lado de la puerta. Apartó la vista de la tarjeta el tiempo suficiente para intentar agarrarla. Di un paso atrás.

    — ¿Dónde están los hombres de la excavación? —dije, y entonces recordé que son las mujeres bey las que se ocupan de todo, si a hacer recados para los suhundulim y beber Coca-Cola se le pude llamar ocuparse de todo, pero al menos están levantadas casi todo el día. Los hombres bey duermen y las mujeres pasan de ellos y de cualquier otro hombre que no les dé una orden directa, pero tal vez prestaran atención a una mujer—. ¿Dónde está Evelyn Herbert?
    —Gran nube —dijo.

    ¿Gran nube? ¿Qué significaba eso? No era la estación de las grandes tormentas que mojaban el desierto. ¿Un fuego? ¿Una nave?

    — ¿Dónde? —dije.

    Intentó agarrar la botella. Dejé que casi lo consiguiera.

    — ¿Gran nube dónde?

    Indicó al este, donde las coladas de lava formaban una cresta baja. Las naves aterrizaban en la depresión llana situada más allá. ¿Y si otra nave hubiese respondido al mensaje de Lacau? ¿Ya había llegado y se había ido alguna nave, llevándose con ella al equipo y el tesoro?

    — ¿Una nave? —dije.
    —No —dijo, y metió la mano por entre los barrotes para atrapar la Coca-Cola—. Gran nube.

    Se la di. La bey se retiró a los escalones delanteros de la casa principal y se sentó. Tomó un sorbo de la botella y dio vueltas a la tarjeta una y otra vez, haciendo que destellase al sol.

    — ¿Cuánto lleva ahí?

    Siguió tan impávida como si no me hubiera oído.


    De camino a la cresta, me convencí de que la bey había visto un remolino de polvo. No quería creer que una nave hubiese llegado y se hubiese ido con el equipo y el tesoro. Quizá si era una nave todavía estuviese allí.

    No era así. Antes de llegar a la cima de la cresta vi el círculo de un kilómetro de tierra calcinada donde siempre aterrizaban las naves, y estaba vacío, pero seguí subiendo. Y había una gran nube. Una cúpula geodésica de plastimalla en el centro de la depresión. Al otro lado estaba aparcado el todoterreno del cónsul y había varios cargadores que debían de haber empleado para traer el tesoro desde el Espinazo.

    Oculté el Jeep tras una elevación de lava y me escabullí detrás de las rocas hasta poder ver la puerta delantera. Había un par de suhundulim protegiendo la tienda, que era la mejor prueba hasta el momento de que había un tesoro. La única decisión de la Comisión era que el gobierno de los arqueólogos se llevaba la mitad de todo y los «nativos» la otra mitad. El Sandalio estaría asegurándose de recibir su mitad. Me sorprendía que Howard no hubiese asignado un guardia también, ya que, según la decisión, cualquier manipulación del tesoro implicaba la entrega de su totalidad a la parte ofendida. En Lisii los guardias prácticamente se habían sentado sobre los pobres esqueletos y fragmentos de arcilla para garantizar que nadie se llevara una espinilla en el bolsillo y esperando que alguien lo hiciese para poder reclamar el tesoro en su totalidad.

    Nunca conseguiría sortear a los guardias del Sandalio. Si quería mi historia, tendría que entrar por detrás. Retrocedí hasta el Jeep y luego recorrí la cresta, manteniendo toda la roca posible entre mi cuerpo y los guardias. No me llevé el equipo de quemado. Ni siquiera estaba seguro de poder entrar y no quería que nadie me lo confiscase amparándose en que quemar una noticia era manipular. Además, la lava negra tenía agujeros de bordes afilados. No quería arriesgarme a que se me cayese el equipo y se rompiese.

    Me mantuve oculto todo lo posible y luego corrí por la arena a campo abierto hasta el lado de la cúpula más alejado del todoterreno del cónsul y me metí bajo la capa exterior de malla de plástico. La tienda no tenía puerta trasera. No esperaba que la tuviese. El equipo de Lisii tenía una tienda igual para almacenar los objetos de arcilla y la única forma de entrar era pasando bajo la malla del fondo. Pero los laterales de esa «gran nube» estaban reforzados hasta arriba con cajas y equipo.

    Seguí el borde de la tienda hasta un punto en el que el plástico cedía un poco y lo corté con el cuchillo. Miré a través del corte, no vi más que plástico a unos pocos metros y pasé.

    Casi mato de miedo a la pequeña bey que se encontraba allí. Se aplastó contra una de las cajas, sosteniendo una botella de Coca-Cola con una pajita.

    Ella también me asustó a mí. Me llevé un dedo a los labios para hacerla callar, pero no gritó. Se aferró a la botella de Coca-Cola como si le fuese la vida en ello y empezó a apartarse de mí.

    —Eh —dije en voz baja—. No tengas miedo. Me conoces. —Ya sabía dónde estaba el Sandalio porque ésa era su bey. La vieja de la puerta debían de haberla dejado para vigilar el complejo mientras los demás no estaban—. ¿Recuerdas que te di el espejo? —susurré—. ¿Dónde está tu jefe? ¿Dónde está el Sandalio?

    Se detuvo y me miró con unos ojos como platos.

    —Espejo —dijo, y asintió, pero no se me acercó ni soltó la botella.
    — ¿Dónde está el Sandalio? —pregunté de nuevo. No hubo respuesta—. ¿Dónde están los de la excavación? —dije. Sin respuesta—. ¿Dónde está Evelyn Herbert?
    —Evelyn —dijo, y estiró un brazo de aspecto sucio para señalar en dirección a una cortina de plástico. Pasé por allí.

    Esa zona de la tienda estaba cerrada por todas partes por una capa de plástico que creaba una especie de habitación de techo bajo. Las cajas apiladas contra los laterales de la tienda impedían la entrada de la mayor parte de la luz de la tarde y apenas podía ver nada. Cerca de la pared había una especie de hamaca rodeada de más plástico. Alguien respiraba pesadamente de forma entrecortada.

    — ¿Evelyn? —dije.

    La bey me siguió al interior.

    — ¿Hay luz? —le dije.

    Pasó a mi lado y tiró de un cordón para encender una solitaria bombilla que colgaba de una confusión de cables. Luego fue a la pared opuesta. La respiración provenía de la hamaca.

    — ¿Evelyn? —llamé, y levanté la cortina de plástico. Dije—: Oh. —Sonó como un gemido.

    Me llevé la mano a la boca como si intentase sofocar un fuego, reducir el humo, y me eché atrás. Prácticamente tropecé con la pequeña bey, que presionaba con tal fuerza contra la endeble pared que pensé que iba a romperla.

    — ¿Qué le pasa? —La agarré por los hombros huesudos—. ¿Qué sucedió?

    La estaba asustando. Era imposible que me respondiera. Le solté los hombros y ella se apretó contra los pliegues de plástico hasta casi desaparecer.

    — ¿Qué le pasa? —susurré, y supe que en mi voz seguía notándose el terror—. ¿Es un virus?
    —Maldición —dijo la pequeña bey, y se apagó la luz.

    Me quedé en la oscuridad y oí la respiración torturada y entrecortada de Evelyn y el sonido rápido y asustado de la mía, y por un instante creí a la bey. Luego la luz volvió y miré la hamaca rodeada de plástico, y supe que me encontraba a pocos centímetros de la mayor noticia de mi vida.

    —Maldición —repitió la bey, y yo pensé: «No es una maldición. Es mi exclusiva.»

    Volví junto a la hamaca, levanté la cortina de plástico con dos dedos y miré lo que había sido Evelyn Herbert. Una manta acolchada la cubría hasta el cuello y tenía las manos cruzadas sobre el pecho, cubiertas por una red de rebordes blancos, incluso en las uñas. En la depresión entre rebordes, la piel era tan delgada que resultaba transparente. Debajo se le veían las venas y la carne.

    Lo que fuese también le cubría la cara, incluso los párpados y el interior de la boca abierta. Sobre las mejillas las celdillas blancas eran más gruesas y estaban más espaciadas, y parecían tan blandas que daba la impresión de que los huesos le sobresaldrían en cualquier momento. Se me puso la carne de gallina al pensar que el plástico podía estar lleno de virus, que al entrar en la habitación ya me había contagiado.

    Abrió los ojos y yo agarré con tal fuerza el plástico que casi lo arranqué. Diminutas celdillas, tan delicadas que parecían telas de araña, le cubrían los ojos. No sabía si me veía o no.

    —Evelyn —dije—. Me llamo Jack Merton. Soy periodista. ¿Puedes hablar?

    Emitió un sonido ahogado. No la entendí. Cerró los ojos y probó de nuevo, y esta vez la comprendí.

    —Ayúdame —dijo.
    — ¿Qué quieres que haga? —dije.

    Emitió una serie de sonidos que debían de ser palabras pero que me resultaban imposibles de interpretar. Deseé fervientemente haber traído el traductor en lugar de dejarlo en el Jeep.

    Intentó levantarse contrayendo los músculos de hombros y espalda, sin ni siquiera intentar usar las manos. Tosió, un sonido duro y ronco, como si intentase aclararse la garganta, y emitió un sonido.

    —Tengo una máquina que te facilitará el habla —dije—. Un traductor. Está en el Jeep. Iré a buscarlo.

    Dijo claramente:

    —No. —A continuación una secuencia de sonidos ininteligibles.
    —No te entiendo —dije, y ella se abalanzó hacia mí de pronto y me agarró de la camisa. Yo me eché atrás con tal fuerza que tropecé con la bombilla y la hice bailar. La pequeña bey se apartó de la pared para mirar.
    —Tesoro —dijo Evelyn, y soltó un largo suspiro—. Sandalio. Ven. Eno.
    — ¿Veneno? —dije. La luz se agitaba alocadamente sobre su cabeza. Me miré la camisa. Estaba hecha jirones allí por donde la había agarrado, hecha tiras por esos rebordes de sus manos—. ¿Quién te envenenó? ¿El Sandalio?
    —Ayúdame —dijo.
    — ¿El tesoro estaba envenado, Evelyn?

    Intentó negar con la cabeza.

    —Lleva... mensaje.
    — ¿Mensaje? ¿Para quién?
    —San... lio —dijo, y los músculos cedieron, devolviéndola a la hamaca, tosiendo y respirando entrecortadamente.

    Me eché atrás para que la tos no pudiese alcanzarme.

    — ¿Por qué? ¿Intentas advertir al Sandalio de que alguien te envenenó? ¿Por qué quieres que le lleve un mensaje al Sandalio?

    Dejó de toser. Permaneció tendida, mirándome.

    —Ayúdame —dijo.
    — ¿Si llevo tu mensaje al Sandalio me contarás lo que ha pasado? —dije—. ¿Me dirás quién te envenenó?

    Intentó asentir y se puso a toser otra vez. La pequeña bey avanzó con una botella de Coca-Cola, metió en ella una pajita y la inclinó para que Evelyn pudiese beber. Parte del agua le cayó sobre la barbilla y dentro de la boca, y la bey se la limpió con una punta de su vestido sucio. Evelyn intentó levantarse otra vez y la bey la ayudó, pasando el brazo alrededor de los hombros con rebordes de Evelyn. Los rebordes eran tan gruesos como los de su cara, pero no parecían cortar a la bey. En todo caso, parecían aplastarse un poco bajo el peso del brazo de la bey. Metió la pajita en la boca de Evelyn. Evelyn se atragantó y se puso a toser. La bey esperó y probó de nuevo, y esta vez Evelyn bebió. Se tendió.

    —Sí —dijo, más claramente que antes—. Lámpara.

    Creía haberla comprendido mal.

    — ¿Cuál es el mensaje, Evelyn? —dije—. ¿Qué debo decirle?
    —Lámpara —repitió, e intentó hacer un gesto con la mano. Me volví y miré. Había una lámpara de fotoseno sobre una caja de carga puesta boca abajo. A su lado había dos sistemas de inyección desechables, de los que contienen los equipos de primeros auxilios portátiles, y un paquete de plástico. La bey me lo entregó. Lo tomé con cuidado, esperando que Evelyn no lo hubiese tocado, que hubiese sido la bey la que hubiese guardado el mensaje: luego volví a mirarle las manos y a mirar mi camisa rota y supe que la bey no sólo había introducido el mensaje en el sobre de plástico, sino que probablemente también lo hubiese escrito. Esperaba que fuese legible.

    Lo guardé en la funda que empleaba para las cargas extra del quemador e intenté resistir el impulso de lavarme las manos. Fui junto a la hamaca.

    — ¿Dónde está? ¿Está aquí, en la cúpula?

    Una vez más intentó negar con la cabeza. Empezaba a ser capaz de comprender sus gestos, pero deseé una vez más haber tenido el traductor, para poder estar seguro de qué decía.

    —No —dijo, y tosió—. Aquí no. Complejo. Pueblo.
    — ¿Está en el complejo? ¿Estás segura? Estuve allí esta tarde. Sólo vi a una de sus beys.

    Suspiró. Un sonido horrible, como una vela chasqueando al viento.

    —Complejo. Deprisa.
    —Vale —dije—. Intentaré volver antes de que anochezca.
    —Deprisa —dijo, y volvió a toser.


    Me escabullí por donde había entrado. Mientras salía le pregunté a la bey si el Sandalio estaba realmente en el complejo.

    —Norte —dijo—. Soldados. —Lo que podría significar muchas cosas.
    — ¿Ha ido al norte? —dije—. ¿No está en el complejo?
    —Complejo —dijo—. Tesoro.
    — ¿Pero no está aquí en la tienda? ¿Estás segura?
    —Complejo —dijo—. Soldados.

    Me rendí. Miré el espacio rodeado de plástico en el que me encontraba y me pregunté si debía intentar dar con Howard o Lacau, o con quien fuese, antes de volver al complejo en busca del Sandalio. Apenas había luz. Si esperaba mucho más, ya sería de noche, y no podía arriesgarme a que un indignado Lacau me hiciese quedarme allí con el mensaje quemando en el bolsillo. Al menos si volvía al Jeep podría leerlo y tener algún indicio sobre qué demonios estaba pasando aquí. Me parecía que había una buena posibilidad de que el Sandalio estuviese realmente en el complejo. De haber ido al norte, no hubiese dejado a la bey atrás.

    Volví a salir por la rendija que había cortado y recorrí con cautela el espacio abierto hasta la seguridad de la cresta. Una vez allí, saqué la barraluz y la mantuve iluminándome los pies para no caer en un agujero. Me detuve a medio camino a la sombra de una larga grieta oscura para recuperar el aliento y leer el mensaje. No habría luz suficiente si esperaba a llegar al Jeep. La oscuridad ya era tan profunda que tendría que usar la luz. Saqué la funda de la camisa y fui a abrirlo.

    — ¡Volved! —gritó una voz, directamente a mis pies.

    Me aplasté contra la grieta como había hecho la bey de Evelyn. La luz se me escurrió y cayó por un agujero.

    — ¡Volved! ¡No tenéis que tocarle! ¡Yo lo haré!

    Alcé un poco la cabeza y miré. Había sido un caprichoso efecto acústico producido por la pared de lava. Lacau no estaba ni de lejos cerca de mí. Él y dos figuras fornidas vestidas con túnica blanca que debían de ser suhundulim se encontraban al otro lado de la tienda, tan lejos que apenas podía distinguirlos en la oscuridad creciente, aunque la voz de Lacau me llegaba tan claramente como si hubiese estado directamente debajo de mí.

    —Yo le enterraré, por amor de Dios. No tenéis más que cavar la tumba. —Lacau se volvió e hizo un gesto hacia la tienda, y la voz se apagó. ¿La tumba de quién? Miré hacia donde miraba y distinguí una forma gris azulada en la arena. Un cuerpo envuelto en plástico—. El Sandalio os envió para proteger el tesoro, y eso incluye hacer lo que os diga —dijo Lacau—. Cuando vuelva...

    No oí el resto, pero lo que les dijo no los convenció. Siguieron alejándose de él y, al cabo de un minuto, se dieron la vuelta y salieron corriendo. Me alegraba de que casi fuese de noche y no tuviese que verlos. Los suhundulim siempre me inquietaban. Bajo la piel les palpitaban bandas de músculos herniados, sobre todo en la cara, las manos y los pies. Cuando Bradstreet quema reportajes sobre ellos, los describe como parecidos a moratones o marcas de cuerda, pero él está loco. Parecen serpientes. El Sandalio no es tan desagradable: tiene muchas en los pies, que Bradstreet describió como sandalias cuando quemó la historia de la que proviene el nombre de Sandalio, pero apenas en la cara.

    El Sandalio. Debía de estar en el complejo, porque Lacau había dicho que volvería. Nadie me miraba, así que pasé la cresta con tanto sigilo como me fue posible, por si el truco del eco funcionaba en ambas direcciones.

    Al oeste todavía había luz suficiente para conducir. Pensé en detenerme a medio camino, encender los faros y leer el mensaje de Evelyn a su luz, pero no quería que Lacau los viese y dedujese dónde había estado yo. Podría leer el mensaje con una de las luces del pueblo, antes de entregárselo al Sandalio.

    No encendí los faros hasta que dejé de verme la mano delante de la cara y, cuando lo hice, comprobé que casi me había estrellado contra la muralla del pueblo. No había luces en la muralla. Dejé encendidos los faros del Jeep, deseando poder entrar con él.

    Tan pronto como crucé la muralla vi la lámpara que había sacado la bey. Era la única luz visible, y todavía se notaba aquella calma de masacre. Quizás hubiesen descubierto lo que yacía tendido bajo la cúpula de plástico y hubiesen salido corriendo como los guardias suhundulim.

    Fui hasta la puerta del Sandalio y miré la lámpara. No podía alcanzarla; en caso contrario la hubiera sacado de su gancho y hubiera ido a cobijarme en un callejón para leer el mensaje sin que nadie me viese. Incluido al Sandalio. No me daba la impresión de que fuese a tomarse bien que alguien le abriese el correo. Me acurruqué contra la pared y saqué la funda.

    —No hay nadie —dijo la bey. Todavía tenía el carné de prensa en la mano. Parecía mordisqueado por los bordes. Debía llevar allí sentada desde la tarde, intentando arrancar las letras holográficas.
    —Debo ver al Sandalio —dije—. Déjame pasar. Tengo un mensaje para él.

    Miraba con curiosidad la funda. Me la volví a guardar en el bolsillo.

    —Déjame pasar —dije—. Ve y dile al Sandalio que estoy aquí y que quiero verle. Dile que tengo un mensaje para él.
    —Mensaje —dijo la bey, mirando el bolsillo donde había metido la funda.

    Me rendí y saqué la funda. Quité el envoltorio de plástico y se lo mostré.

    —Mensaje. Para el Sandalio. Déjame pasar.
    —No hay nadie —respondió—. Yo lo cojo. —Sacó la mano entre los barrotes de hierro.

    Aparté el paquete.

    —El mensaje no es para ti. Es para el Sandalio. Llévame ante el Sandalio. Ahora.

    La había asustado. Se apartó de la puerta, yendo hacia los escalones.

    —No hay nadie —dijo, y se sentó. Se puso a dar vueltas una y otra vez al pase de prensa que sostenía entre sus manos sucias.
    —Te daré algo —dije—. Si le llevas el mensaje al Sandalio, te daré algo mejor que el carné de prensa.

    Regresó a la puerta, todavía mirándome con suspicacia. No tenía ni idea de qué podía llevar yo encima que a ella le pudiese gustar. Rebusqué en el bolsillo de mi camisa rota y saqué un bolígrafo con letras holográficas en un lado.

    —Te daré esto —dije, mostrándoselo—. Tú dile al Sandalio que tengo un mensaje para él. —También le mostré el paquete, para que lo entendiese—. Déjame pasar —dije.

    Fue más rápida que una serpiente al ataque. Estaba acercándose lentamente, mirando el bolígrafo. De pronto había agarrado el paquete. Tomó la lámpara del gancho y corrió escalones arriba.

    —No —dije—. ¡Espera! —Cerró la puerta al pasar. No podía ver nada.

    Genial. La bey se comería el mensaje, yo no estaba más cerca de la noticia que antes y Evelyn probablemente habría muerto cuando volviese. Me desplacé palpando el muro hasta que vi los faros del Jeep. Empezaban a apagarse. Estupendo. Ahora me quedaba sin batería. No me hubiera sorprendido toparme con Bradstreet sentado en el asiento del conductor, usando mi equipo para quemar una historia.


    No tenía ninguna posibilidad de regresar a la cúpula en la oscuridad absoluta de la noche de Colchis, así que dejé los faros encendidos y esperé que Lacau no me viese llegar. A pesar de todo, tuve que dar dos volantazos para enderezar el Jeep y choqué con un trozo de lava que no proyectaba sombra.

    Me quité la camisa hecha jirones y la dejé en el Jeep. Me llevó una eternidad bajar la cresta a oscuras, cargado con el traductor y mi equipo de quemar, y la raja que había abierto en la tienda no era lo suficientemente grande para mí y las voluminosas cajas. Las dejé, pasé de espaldas por la abertura y tiré de las cajas. Me cargué el traductor al hombro.

    — ¿Por qué has tardado tanto, Jack? —preguntó Lacau—. La guardia del Sandalio se ha ido hace un par de horas. Sabía que no debía intentar que me ayudasen. Ahora se han ido y tú has llegado. ¿También Bradstreet?

    Me volví. Lacau estaba allí de pie, con aspecto de llevar una semana sin dormir.

    — ¿Por qué no te vuelves por donde has venido y yo fingiré no haberte visto? —me preguntó.
    —He venido en busca de una noticia —dije—. No creo que me vaya hasta no haberla conseguido, ¿no te parece? Quiero ver a Howard.
    —No —dijo Lacau.
    —Derecho a la información —dije, y busqué el carné de prensa que la bey probablemente estuviese masticando en aquel mismo instante. Eso si no había empezado ya con el mensaje de Evelyn—. No puedes negarle a un periodista de agencia el acceso a los personajes principales de una historia.
    —Ha muerto —dijo Lacau—. Le enterré esta tarde.

    Intenté poner cara de haber ido a buscar una noticia sobre un tesoro, como si no hubiese visto el horror de la hamaca, y supongo que lo hice bien, porque Lacau no pareció sospechar. Quizás hubiese dejado de expresar y manifestar conmoción y esperaba lo mismo de mí. O quizá yo tenía el aspecto que se suponía que debía tener.

    — ¿Muerto? —dije. Intenté recordar su cara, pero sólo veía el lado izquierdo del rostro de Evelyn y sus manos agarrándome la camisa, afiladas como cuchillas y sin aspecto de manos—. ¿Qué hay de Callender?
    —También está muerto. Todos han muerto excepto Borchardt y Herbert, y no pueden hablar. Has llegado demasiado tarde.

    La correa del traductor se me clavaba en el hombro desnudo. La desplacé un poco.

    — ¿Qué es eso? —dijo—. ¿Un traductor? ¿Vale para el lenguaje distorsionado? ¿El de alguien que no puede hablar porque... puede traducir eso?
    —Sí —dije—. ¿Qué está pasando? ¿Qué les ha pasado a Howard y los demás?
    —Voy a confiscar tu equipo de quemado —dijo—. Y tu traductor.
    —No puedes —dije, y empecé a retroceder—. Los periodistas de agencia disfrutan de pleno acceso.
    —No, aquí no. Dame el traductor.
    — ¿Para qué lo quieres? Has dicho que Borchardt y Herbert no pueden hablar.

    Echó la mano a la espalda.

    —Coge el equipo y ven conmigo —dijo, y sacó un lanzallamas de fotoseno fabricado con lo que parecía una botella de Coca-Cola y un espejo, uno de esos artilugios caseros con los que los suhundulim habían mascarado a todo el mundo. Lacau lo inclinó, de forma que el espejo se encontraba bajo la luz de la bombilla. Recogí el equipo de quemado.

    Me llevó en sentido opuesto adonde estaba Evelyn, por un laberinto de cajas de carga, hasta el centro de la tienda. Había mallas de plástico rodeando el lugar donde supuse que Borchardt podía estar en una hamaca, igual que Evelyn. Si su intención era que me desorientase, le había salido mal. Podría dar con Evelyn con facilidad. No tenía más que seguir la red de cables eléctricos.

    La zona central parecía un almacén. Había montones de cajas abiertas por todas partes, palas, picos y cedazos, todo el equipo de los arqueólogos allí apilado. A un lado estaban las mochilas y los sacos de dormir, en un montón desordenado junto a una pila de cartones aplastados. En medio había una jaula de alambre y, frente a ella, directamente debajo de otra confusión de cables eléctricos y conectado a ella, un refrigerador. Era enorme, un antiguo modelo comercial de dos puertas, y hubiera apostado a que procedía de la planta embotelladora de Coca-Cola. No había ni rastro del tesoro, a menos que ya lo hubiesen guardado todo. O estuviese guardado en frío. Me pregunté para qué era la jaula.

    —Deja el equipo —dijo Lacau, y se puso a jugar nuevamente con el espejo—. Entra en la jaula.
    — ¿Dónde está tu equipo de quemar? —dije.
    —No es asunto tuyo.
    —Mira —dije—. Tú tienes tu trabajo y yo tengo el mío. Sólo quiero la noticia.
    — ¿La noticia? —dijo Lacau. Me empujó al interior de la jaula—. ¿Qué te parece esta noticia? Has estado expuesto a un virus mortal. Estás en cuarentena —dijo, y alzó la mano para apagar la luz.


    Chico, sí que se me daba bien conseguir noticias. Primero la bey del Sandalio y luego Lacau, y estaba tan cerca de saber lo que pasaba como cuando me encontraba en Lisii, y quizás a sólo unas pocas horas de sufrir lo que fuese que estuviese devorando a Evelyn. Durante un rato sacudí la tela metálica y grité llamando a Lacau. Luego jugueteé con el candado y grité un poco más, pero no veía nada ni oía más que el zumbido del refrigerador. Su silencio fue lo único que me indicó que la electricidad se había ido, cosa que sucedió al menos cuatro veces a lo largo de la noche. Al final me acurruqué en un rincón de la jaula e intenté dormir.

    Tan pronto como hubo luz, me quité la ropa y me examiné por todas partes, buscando pentágonos. No vi nada. Me volví a poner los pantalones y los zapatos, garabateé un mensaje en una página de mi libro de notas y me puse a golpear de nuevo a la jaula. Vino la bey. Traía una bandeja. Un trozo duro de pan local, otro aún más duro de queso y una botella de Coca-Cola con una pajita de vidrio. Sería mejor que no fuese la que había usado Evelyn.

    — ¿Quién más está aquí? —le pregunté a la bey, que se mostró recelosa. La noche antes le había dado un buen susto.

    Le sonreí.

    —Te acuerdas de mí, ¿no? Te di un espejo. —No me devolvió la sonrisa—. ¿Hay otros beys aquí?

    Dejó la bandeja sobre una caja y me pasó el pan trozo a trozo.

    — ¿Qué otros beys hay aparte de ti? —dije.

    No podía pasar la botella de Coca-Cola sin verterla toda. Después de pasarse un minuto o dos intentándolo, le dije:

    —Mira, vamos a cooperar. —Me incliné para chupar de la pajita mientras ella sostenía la botella.

    Cuando me erguí, dijo:

    —Sólo yo. No hay beys. Sólo yo.
    —Mira —dije—. Quiero que le lleves un mensaje a Lacau.

    No respondió, pero al menos no se apartó. Saqué mi querido bolígrafo con letras holográficas y lo sostuve cerca de mi cuerpo. No iba a cometer dos veces el mismo error.

    —Te daré el boli si le llevas el mensaje a Lacau.

    Retrocedió y se pegó al refrigerador, con sus enormes ojos negros clavados en el bolígrafo. Lo usé para escribir el nombre de Lacau en el mensaje y me lo volví a guardar en el bolsillo. Y sus ojos lo siguieron, fascinados.

    —Te di el espejo —dije—. Te daré esto.

    Se lanzó a coger el mensaje que le ofrecía. Yo terminé de desayunar, dormité y me pregunté qué habría sido del mensaje que había dado a la bey del Sandalio.

    Cuando desperté la luz era intensa y pude ver todo lo que no había visto la noche anterior. Mi equipo de quemar seguía allí, al otro lado de los sacos de dormir, pero no vi el traductor. Una de las cajas, una pequeña, se encontraba justo al lado de la jaula. Pasé como pude la mano por un cuadrado de alambre y acerqué la caja lo suficiente para quitarle el precinto. Me pregunté quién habría guardado el tesoro. ¿El equipo de Howard? ¿Habían empezado a caer como moscas tan pronto como lo encontraron? La caja estaba demasiado bien cerrada para ser obra de un suhundulim. Casi parecía el estilo de Lacau; pero, ¿por qué iba a encargarse él de esa tarea? Su trabajo consistía simplemente en evitar que robasen.

    Cinta adhesiva, material aislante y burbujas de plástico, todo muy bien. Pasé la mano por la tela metálica hasta donde pude, incliné la caja un poco con la otra y logré agarrar algo. Lo saqué.

    Era un jarrón. Lo sostenía por el cuello largo y estrecho. En él había un tubo de plata supuestamente con aspecto de flor, quizá de azucena, que se ensanchaba y luego se estrechaba en la boca. Las paredes del tubo estaban grabadas con delicadeza. El jarro en sí estaba fabricado con una especie de cerámica azul, tan fina como cáscara de huevo. Lo envolví en plástico y volví a colocarlo en la caja. Rebusqué un poco más y conseguí algo que parecía una mezcla entre los cuencos de cerámica de Lisii y algo que un bey hubiese masticado un rato y luego escupido.

    —Es un sello de puerta —dijo Lacau—. Según Borchardt, dice: «Guardaos de la maldición de los reyes y custodios que convierte en sangre los sueños de los hombres.» —Me quitó de las manos la tablilla de arcilla.
    — ¿Has recibido mi mensaje? —dije, intentando recuperar la mano a través del alambre. Me arañé la muñeca. Sangraba—. Bien —dije—, ¿lo has recibido?

    Me lanzó un trozo masticado de papel.

    —Más o menos —dijo—. Los beys tienden a sentir curiosidad por todo lo que les das. ¿Qué decía?
    —Quiero llegar a un acuerdo contigo.

    Lacau empezó a guardar el sello.

    —Ya sé manejar el traductor —dijo—. Y el equipo de quemar.
    —Nadie sabe que estoy aquí. He estado enviando noticias a Lisii tierra-a-tierra para su retransmisión.
    — ¿Qué tipo de noticias? —dijo. Se había envarado, todavía con el sello en la mano.
    —De relleno. La fauna local, entrevistas antiguas, la Comisión. Noticias de interés humano.
    — ¿La Comisión? —dijo. Realizó un súbito movimiento hacia delante, como si casi se le hubiese caído el sello y lo recuperara en el último momento. Me pregunté si se encontraba bien. Tenía mal aspecto.
    —En Lisii tenía montado un retransmisor. Mis transmisiones salen de él y Bradstreet cree que sigo en Lisii. Si dejo de quemar historias, sabrá que pasa algo. Tiene un Swallow. Mañana mismo podría estar aquí.

    Lacau colocó con cuidado la vasija en la caja de cartón y la rodeó de material protector. La cerró con cinta y la dejó a un lado.

    — ¿Cuál es el acuerdo?
    —Empiezo a mandar historias que convencerán a Bradstreet de que sigo en Lisii.
    — ¿Y a cambio?
    —Me contarás qué pasa. Me dejarás entrevistar al equipo. Me das la exclusiva.
    — ¿Puedes mantenerle lejos hasta pasado mañana?
    — ¿Qué pasa mañana?
    — ¿Puedes?
    —Sí.

    Lo pensó.

    —La nave llega mañana por la mañana —dijo lentamente—. Me hará falta ayuda para cargar el tesoro.
    —Te ayudaré —dije.
    —Nada de entrevistas en privado, ni de acceder en privado al equipo de quemar. Puedo censurar lo que envíes.
    —Vale —dije.
    —No envías nada sobre este asunto hasta que no hayamos salido de Colchis.

    Hubiese aceptado cualquier condición. Aquello no era sólo un asunto local desagradable, tipo pequeño potentado envenena a unos extranjeros. Allí había una noticia nunca vista y para conseguirla hubiera aceptado besar los pies cubiertos de serpientes del Sandalio.

    —Trato hecho —dije.

    Lacau inspiró hondo.

    —Encontramos un tesoro en el Espinazo —dijo—. Hace tres semanas. La tumba de una princesa. Vale... no lo sé. La mayor parte de los artefactos son de plata y sólo su valor arqueológico ya es incalculable.

    »Hace una semana, dos días después de terminar de vaciar la tumba y traerlo aquí donde podíamos trabajar, el equipo enfermó de... algo. De algún tipo de virus. Sólo el equipo. No los representantes del Sandalio, ni los porteadores que lo trajeron todo desde el Espinazo. Sólo los miembros del equipo. El Sandalio afirma que abrieron la tumba sin esperar la autorización local.

    —Y si así fue, significaría que lo pierden todo y el Sandalio se lo queda. Muy conveniente. ¿Dónde estaba el representante del Sandalio mientras ellos supuestamente hacían todo eso?
    —Era la bey. Regresó para traer al Sandalio. El equipo se quedó para proteger el tesoro. Howard jura y vuelve a jurar que no entraron, que esperaron a la llegada del Sandalio y sus porteadores. Dice que envenenaron al equipo.

    «Ven... eno —había dicho Evelyn—. Sandalio.»

    —El Sandalio afirma que fue un veneno de protección que los antiguos dejaron en la tumba y que el equipo tocó al abrirla ilegalmente.
    — ¿Cómo dijo Howard que los envenenaron? —dije.
    —No lo dijo. Él... lo que pillaron fue a sus gargantas. Después del primer día Howard no podía hablar. Evelyn Herbert todavía puede hablar, pero es difícil entender lo que dice. Por eso necesito el traductor. Tengo que hablar con Evelyn y descubrir cómo los envenenaron.

    Pensé en lo que había dicho. Algún tipo de veneno de protección en la tumba. De eso sabía. Había quemado historias sobre los venenos que los antiguos de todas las culturas habían puesto en sus tumbas para evitar que los profanadores las saqueasen, los venenos por contacto que depositaban en los propios artefactos. Yo había manipulado el sello.

    Lacau me observaba. Dijo:

    —Yo ayudé a traer el tesoro desde el Espinazo. También los porteadores. Y he estado manipulando los cuerpos. He usado guantes, pero eso no me protegería de una infección por el aire. Sea lo que sea, no creo que sea contagioso.
    — ¿Crees que es un veneno, como dijo Howard? —pregunté.
    —Mi posición oficial es que se trata de un virus presente en la tumba y que todo el equipo, incluidos los representantes del Sandalio, quedó expuesto al abrirla.
    —Y el Sandalio.
    —La bey del Sandalio entró en la tumba antes que él. Luego entraron los del equipo. Luego entró el Sandalio. Mi postura oficial es que el virus era anaeróbico y que cuando la tumba llevaba abierta unos minutos ya no era virulento.
    —Pero, ¿lo crees?
    —No.
    —Entonces, ¿por qué adoptar esa postura? ¿Por qué no acusar al Sandalio? Si lo que quieres es el tesoro, así te asegurarás de recibirlo. La Comisión...
    —La Comisión cerraría el planeta e investigaría las acusaciones.
    — ¿Y no quieres que lo haga?

    Quería preguntar por qué, pero me pareció mejor salir de la jaula antes de preguntar.

    —Pero si es un virus, ¿cómo explicas que la bey no haya enfermado? —dije.
    —Diferencias en la química corporal y de tamaño. Yo declaré la cuarentena y el Sandalio la aceptó, más o menos. Aceptó concedernos un aplazamiento de una semana para compensar la diferencia de tiempo de incubación del virus en el cuerpo de la bey antes de presentar su queja ante la Comisión. La semana termina pasado mañana. Si la bey enferma en los próximos dos días...

    Lo que explicaba que la bey del Sandalio estuviese allí, en cuarentena con los arqueólogos, cuando nadie más, ni siquiera los guardias del Sandalio, ponía el pie dentro de la tienda. No era la enfermera de Evelyn. Era la única esperanza de la expedición.

    Y no iba a pillar nada. El Sandalio había aceptado el aplazamiento. Había estado dispuesto a dejarla con el equipo. Jamás lo hubiese hecho de creer que existía la más mínima posibilidad de que enfermase. Así que no la había. A menos que Evelyn supiese cuál era el veneno. A menos que hubiese amenazado con envenenar a la bey del Sandalio. A menos que ése fuese el contenido del mensaje.

    — ¿Por qué no se limitó a matar al equipo allí, en la tumba? —dije—. Si sólo quiere el tesoro, ¿por qué no se aseguró de que lo enterrase un desprendimiento o algo así y decir que había sido un accidente?
    —Aun así se hubiera abierto una investigación. No podía arriesgarse.

    Estaba a punto de preguntar por qué no podía, pero se me ocurrió algo más importante.

    — ¿Y dónde está?
    —Ha ido al norte, a Khamsin, para traer un ejército —dijo.

    Khamsin. Así que después de todo el Sandalio no estaba en el complejo y a esas alturas la bey probablemente se estuviese preparando un buen almuerzo con el mensaje. Y cuando el Sandalio llegase a Khamsin, nada de lo que yo dijese podría convencer a Bradstreet de que no pasaba nada. Me pregunté si Lacau ya se habría dado cuenta.

    Abrió la jaula.

    —Voy a llevarte a ver a Evelyn Herbert —dijo—. Pero primero quiero que envíes una noticia.
    —Vale —dije. Yo ya había decidido lo que iba a enviar. No iba a conseguir engañar a Bradstreet, pero quizá lo despistara el tiempo suficiente para lograr mi exclusiva.
    —Primero quiero una copia impresa —dijo Lacau.
    —Este quemador no tiene —dije—, pero puedes retener el mensaje y luego borrar lo que quieras en el monitor antes de quemarlo. —Señalé el botón de retención.
    —Vale —dijo.
    —Lo bloquearé —dije, pero durante todo el mensaje tuvo la mano sobre la tecla de retención.

    Tecleé un prioritario privado que decía: «Grandes acontecimientos en el Espinazo. Reservar 12 columnas.»

    — ¿Intentas mandarlo al Espinazo? —dijo Lacau—. No saldrá bien. Verá la cúpula. En cualquier caso, no puede leer un mensaje oficial, ¿no?
    —Claro que puede. ¿Cómo crees que sabía yo que llegaba la nave? Pero también sabe que yo sé que puede y no confiará en este mensaje. Éste es el que se creerá. —Tecleé el código para una trasmisión tierra-a-tierra, envié el mensaje y esperé a que el quemador me dijese que no podía enviarlo. No podría hacerlo mientras Lacau no soltase la tecla de retención, y ni siquiera tuve que pedírselo. Levantó la mano, se la llevó a la barbilla y miró la pantalla.

    Esperé el tiempo que me hubiese llevado estimar las probabilidades de que Bradstreet pasase de un mensaje local de no estar marcado como prioritario y luego decidí enviarlo directamente.

    —Vuelvo tan rápido como puedo. Gana tiempo —tecleé. Lo firmé—: Jackie.
    — ¿A quién va dirigido ese mensaje? —me preguntó Lacau.
    —A nadie. En mi tienda tengo un retransmisor. Almacenará el mensaje y lo retendrá. Por la mañana enviaré una historia sobre el Espinazo. Sería transmitida desde aquí, que está a un día de viaje del Espinazo.
    —Así creerá que haces lo que dijiste. Que vas hacia Lisii.
    —Sí —dije—. ¿Ahora puedo ver a Evelyn Herbert?
    —Sí —dijo, y se puso a recorrer, seguido por mí, el laberinto de cajas y cables eléctricos. A medio camino se detuvo y dijo, como si acabase de recordarlo—: Eso... que sufre, es muy desagradable. Tiene un aspecto... quiero que estés preparado.
    —Soy periodista —dije, de forma que si no parecía adecuadamente horrorizado Lacau pensase que era porque estaba acostumbrado a ver horrores, pero lo dije en vano. No tuve ningún problema para manifestar conmoción. La segunda vez Evelyn horrorizaba igual.


    Lacau le había puesto un artilugio sobre el pecho. Estaba enchufado a la maraña de cables que colgaba del techo. Monté el traductor. Lo cierto era que no podía hacer mucho hasta que Evelyn no nos diese una calibración, pero de todas formas jugueteé con él y la bey me observó, todo ojos. Lacau se roció plastiguantes y se acercó a la hamaca.

    —Le he puesto una inyección hace media hora —dijo—. Faltan unos minutos más.
    — ¿Qué le estás administrando? —dije.
    —Dilaudid y morfatos de sulfadina. Era todo lo que había en el equipo de primeros auxilios. Había bolsas intravenosas, pero todas goteaban.

    Lo dijo sin emoción, como si no hubiese pasado por el horror de intentar poner una vía en un brazo capaz de hacer jirones una bolsa intravenosa. No parecía tenerle miedo.

    —El dilaudid la deja frita una hora, y luego está bastante lúcida, pero sufre mucho dolor. Los morfatos son mejores para el dolor, pero la hacen dormir a los pocos minutos.
    —Si va a tardar un rato, voy a enseñarle el traductor a la bey, ¿vale? —dije—. Si lo desmonto y se lo explico todo, reducimos las posibilidades de encontrarlo mañana desmontado. ¿Algún inconveniente?

    Dijo que no y volvió a mirar a Evelyn.

    Quité la parte frontal de la caja, le indiqué a la bey que se acercase y me puse a hablar. Todos los chips de quemado, todos los cables, todos los circuitos, los saqué todos y dejé que los tocase, que los pusiese bajo la luz, que se los metiese en la boca y, finalmente, que con sus propias manitas sucias los colocase en su sitio. En mitad del proceso la electricidad volvió a fallar y nos quedamos sentados cinco minutos en tinieblas, pero Lacau no hizo ademán de levantarse ni de encender la lámpara de fotoseno.

    —Es el respirador —dijo—. También lleva uno Borchardt. No deja de sobrecargar el generador. —Deseé que volviese la luz para poder verle la cara con más claridad. Estaba más que dispuesto a creer que se podía sobrecargar el generador. El de Lisii fallaba la mitad de las veces sin respiradores, pero aun así estaba seguro de que mentía. Era aquel refrigerador de dos puertas situado junto a la jaula lo que sobrecargaba el generador y apagaba la luz. ¿Y qué había en ese refrigerador? ¿Coca-Cola?

    Volvió la luz. Lacau se inclinó sobre Evelyn, y la pequeña bey y yo encajamos el último chip y volvimos a cerrar el traductor. Le di a la bey una cinta usada de quemado como regalo y se fue a un rincón a examinarla.

    Lacau dijo:

    — ¿Evelyn?

    Evelyn murmuró algo.

    —Creo que estamos casi listos —dijo Lacau—. ¿Qué quieres que nos diga?

    Le pasé un micrófono con pinza para que lo colocara en la cortina de plástico, sobre su cabeza.

    —Refrigerador —dije, y supe que me había pasado. Era probable que acabase otra vez en la jaula—. Lo que sea que me permita realizar un ajuste. Su nombre. Lo que sea.
    —Evie —dijo, y su voz fue sorprendentemente tierna—. Tenemos una máquina para ayudarte a hablar. Quiero que digas tu nombre.

    Dijo algo, pero la caja no lo registró.

    —El micrófono no está lo suficientemente cerca —dije yo.

    Lacau bajó un poco la cortina de plástico y ella volvió a emitir el sonido, y en esta ocasión salió de la caja en forma de estática. Moví diales para conseguir un sonido inicial, pero no pude encontrar un ajuste.

    —Que lo diga de nuevo. No consigo nada —dije, y pulsé retención para quedarme con el sonido y trabajar con él, pero seguía siendo ruido hiciera lo que hiciese. Empecé a preguntarme si la bey habría montado los tubos al revés.
    — ¿Puedes intentarlo otra vez? —dijo tiernamente Lacau—. ¿Evelyn? —En esta ocasión se inclinó tanto sobre la mujer que prácticamente la tocaba. Ruido.
    —Hay algún problema con el aparato —dije.
    —No está diciendo «Evelyn» —dijo Lacau.
    — ¿Qué dice entonces?

    Lacau se levantó y me miró.

    —Mensaje —dijo.

    Las luces volvieron a apagarse, sólo unos segundos, y mientras estaban apagadas dije, intentando parecer un poco impaciente y en absoluto nervioso:

    —Vale, entonces ajustaremos a «mensaje». Haz que lo repita.

    Regresó la luz y luego las luces de centrado del traductor parpadearon y su voz, que ahora sonaba a voz de mujer, dijo:

    —Mensaje. —Y luego—: Algo que decirte.

    Se produjo un silencio mortal. Me sorprendía que el aparato no estuviese registrando los latidos de mi corazón y los tradujese por «pillado». Las luces volvieron a apagarse y así se quedaron. Evelyn empezó a resollar. La respiración empeoró rápidamente.

    — ¿No puedes hacer que el respirador funcione con baterías? —dije.
    —No —dijo Lacau—. Tendré que ir a buscar el otro. —Sacó una barra y la empleó para encender la lámpara de fotoseno. La sujetó por la base y salió.

    Tan pronto como dejé de ver la sombra agitada siguiendo el pasillo de cajas, palpé para acercarme al lecho. Casi tropecé con la bey, que estaba sentada con las piernas cruzadas, junto a la cama, chupando la cinta.

    —Trae agua —le ordené—. Evelyn —dije, guiándome por los sonidos que emitía para localizarla—. Evelyn, soy yo. Jack. He venido antes.

    El resuello paró, así de simple, como si contuviese el aliento. —Le entregué el mensaje al Sandalio —dije—. Se lo entregué yo mismo.

    Dijo algo, pero yo estaba demasiado lejos del traductor para entenderlo. Sonó a «luz».

    —Fui directamente. Tan pronto como me marché de aquí anoche. Esta vez entendí la palabra.
    —Bien —dijo, y las luces se encendieron.
    — ¿Qué decía el mensaje, Evelyn?
    — ¿Qué mensaje? —dijo Lacau.

    Colocó el respirador junto a la cama. Comprendía por qué no había querido usarlo. Era de los que se colocan en la tráquea e impiden hablar.

    — ¿Qué intentabas decir, Evie? —dijo.
    —Mensaje —dijo ella—. Sandalio. Bien.
    —No tiene mucho sentido —dije—. ¿Sigue bajo el efecto del morfato? Pregúntale algo de lo que ya sepas la respuesta.
    —Evelyn —dijo—. ¿Quiénes te acompañaban en el Espinazo?
    —Howard. Callender. Borchardt. —Paró un minuto, como si intentase recordar—. Bey.
    —Está bien. No tienes que nombrar a los demás. Cuando encontrasteis el tesoro, ¿qué hicisteis?
    —Esperar. Enviar bey. Esperar Sandalio.
    — ¿Entrasteis en la tumba? —Ya había hecho esas preguntas antes. Era evidente por su forma de plantearlas. Pero en la última pregunta cambió de tono, y yo también esperé a oír la respuesta.
    —No —dijo, y la palabra sonó con absoluta claridad—. Esperamos Sandalio.
    — ¿Qué intentabas decirme, Evelyn? Ayer. Intentabas decirme algo, pero yo no te comprendía. Pero ahora tengo un traductor. ¿Qué intentabas decirme?

    ¿Qué iba a decirle? ¿No importa? ¿He hecho que otro lo entregue? Se me pasó por la cabeza, entonces y más tarde, que ella no podía distinguirnos, que también tenía los oídos llenos de paneles, que nuestras voces le parecían iguales. No era cierto, claro. Hasta el final supo con quién hablaba. Pero en ese momento contuve el aliento, con la mano flotando sobre el interruptor, pensando que, si esperaba, ella le diría a Lacau que yo ya había estado allí. Pensando también que, si esperaba, me diría el contenido del mensaje.

    — ¿Intentabas hablarme del veneno, Evelyn?
    —Demasiado tarde —dijo ella.

    Lacau se volvió.

    —No he entendido eso último —dijo—. ¿Qué ha dicho?
    —Creo que ha dicho «tesoro».
    —Tesoro —dijo ella—. Maldición. —Su respiración se tranquilizó. El traductor dejó de registrarla. Lacau se enderezó y dejó caer la cortina.
    —Duerme —dijo—. Con los morfatos nunca aguanta mucho. —Se volvió y me miró. La bey había estado esperando su oportunidad. Agarró la botella de Coca-Cola que había sobre la caja de cartón y pasó a su lado. Lacau se volvió para mirarla.
    —Quizá tenga razón —dijo sin emoción—. Quizá sea una maldición.

    Yo también miraba a la bey, de pie, esperando a que Evelyn despertase para darle de beber, no más alta que una niña de diez años, agarrando la botella de Coca-Cola con una mano y con la cinta en la otra. Me pregunté qué aspecto tendría cuando el veneno empezase a afectarle.

    —En ocasiones creo que casi podría hacerlo —dijo Lacau.
    — ¿Hacer qué? —dije.
    —Creo que podría envenenar a la bey del Sandalio para salvar el tesoro si supiese de qué veneno se trata. ¿Es una especie de maldición, no, desear algo con tanta intensidad que estarías dispuesto a matar para conseguirlo?
    —Sí —dije. La bey se metió la cinta en la boca.
    —Desde que vi el tesoro, yo...

    Me puse en pie.

    — ¿Matarías a una indefensa bey por una maldita vasija azul? —dije con furia—. ¿Cuándo de todos modos vas a recibir el tesoro? Puedes tomar muestras de sangre. Puedes demostrar el envenenamiento del equipo. La Comisión te entregará el tesoro.
    —La Comisión cerrará el planeta.
    — ¿Qué importa eso?
    —Destruirán el tesoro —dijo Lacau, como si hubiese olvidado mi presencia.
    — ¿De qué hablas? No dejarán que el Sandalio o sus matones se acerquen al tesoro. Se asegurarán de que nadie dañe la mercancía. Se tomarán su tiempo, pero al final tendrás el tesoro.
    —No has visto el tesoro —dijo—. Tú... —Con las manos hizo un gesto de desesperación—. No lo comprendes.
    —Entonces quizá sea mejor que me enseñes tan maravilloso tesoro —dije.

    Dejó caer los hombros.

    —Vale —dijo, y todo en mí gritó: «Exclusiva.»

    Me volvió a encerrar en la jaula mientras volvía a conectarle el respirador a Borchardt. No pedí acompañarle. Conocía a Borchardt desde hacía tanto tiempo como conocía a Howard, aunque él no me caía tan bien. Pero no le hubiera deseado algo así. Era casi mediodía. El sol estaba prácticamente sobre nuestras cabezas y calentaba tanto como para agujerear el plástico. Lacau regresó a la media hora, con un aspecto espantoso.

    Se sentó en una caja y se llevó las manos a la cabeza.

    —Borchardt ha muerto —dijo—. Murió mientras estábamos con Evelyn.
    —Déjame salir de la jaula —dije.
    —Borchardt tenía una hipótesis sobre los beys —dijo Lacau—. Sobre su curiosidad. La consideraba una maldición.

    «Maldición», había dicho la bey de Evelyn, acurrucada contra la pared.

    —Sácame de la jaula —dije.
    —Creía que cuando los suhundulim llegaron los beys sintieron curiosidad por ellos y las «serpientes subyacentes». Tanta curiosidad que los dejaron quedarse. Y los suhundulim los esclavizaron. Borchardt sostenía que los beys eran un gran pueblo con una civilización muy desarrollada hasta que llegaron los suhundulim y les arrebataron Colchis.
    —Déjame salir de la jaula, Lacau.

    Se inclinó y hundió la mano en la caja que tenía a su lado.

    —Un suhundulim jamás hubiera podido crear algo como esto —dijo, y sacó la mano, esparciendo trocitos de aislante por todas partes—. Son cuentas de cerámica ensartadas en plata hilada, tan diminutas que sólo se pueden ver con un microscopio. Ningún suhundulim podría hacer algo así.
    —No —dije. No parecían cuentas ensartadas en un hilo de plata. Parecía una nube, una majestuosa nube tormentosa del desierto. Cuando Lacau la colocó a la luz que entraba por el tejado de plástico, adoptó tonalidades rosa y lavanda. Era hermoso.
    —Sin embargo, un suhundulim podría hacer esto —dijo, y le dio la vuelta para que pudiese ver el otro lado. El objeto estaba aplastado, convertido en una apagada masa gris—. Uno de los porteadores del Sandalio lo dejó caer al sacarlo de la tumba.

    Lo volvió a colocar con cuidado en su nido de burbujas de plástico y cerró la caja con cinta. Se acercó y se colocó frente a la jaula.

    —Cerrarán el planeta —dijo—. Incluso si puede evitar que el Sandalio le ponga la mano encima, la Comisión tardará un año, dos, en tomar una decisión. Quizá más.
    —Déjame salir —dije.

    Se volvió y abrió las puertas dobles del refrigerador. Retrocedió para que yo pudiese ver su contenido.

    —La electricidad se va continuamente. En ocasiones durante días —dijo.

    Desde que había interceptado el mensaje de Lacau había sabido que se trataba de la noticia del siglo. Lo había sentido en la médula. Y allí estaba.

    Era la estatua de una chica. Una niña, quizá de unos doce años. De no más de doce. Estaba sentada sobre un bloque sólido de plata hilada. Llevaba un vestido azul y blanco con flecos y se apoyaba en la pared del refrigerador, con la mano y el antebrazo contra el aparato y la cabeza apoyada en la mano, como si sufriese una pena inmensa. No podía verle el rostro.

    Llevaba el pelo negro recogido con el mismo material plateado de la nube que había visto, y alrededor del cuello un collar azul grabado en plata. Tenía una rodilla ligeramente adelantada, y podía verle el pie calzado con un zapato de plata. Era de cera, blanda y blanca como la piel, y supe que, si de alguna forma lograba girar ese rostro desesperado hacia mí, sería el rostro por el que había suspirado toda mi vida. Agarré los alambres de la jaula y no pude respirar.

    —La civilización de los beys era muy avanzada —dijo Lacau—. Artes, ciencia, embalsamamiento. —Sonrió al ver mi fruncimiento de ceño de incomprensión—. No es una estatua. Es una princesa bey.

    »El proceso de embalsamamiento convirtió sus tejidos en cera. —Se inclinó hacia ella—. La tumba se encontraba en una cueva que contaba con refrigeración natural, pero debíamos traerla del Espinazo. Howard me envió para intentar encontrar un equipo de control de temperatura. Esto es todo lo que pude conseguir. Estaba en la planta embotelladora —dijo Lacau, y le levantó el borde azul y blanco de la falda—. No intentamos moverla hasta el último a día. Los porteadores del Sandalio la golpearon contra la puerta de la tumba —dijo.

    La cera de la pierna estaba aplastada y rota. Se veía la mitad del fémur negro.

    No era de extrañar que la primera palabra de Evelyn hubiese sido «Deprisa». No era de extrañar que Lacau se hubiese reído cuando le dije que la Comisión mantendría el tesoro a salvo. La investigación llevaría un año o más, y ella se quedaría allí, con una electricidad que iba y venía.

    —Tenemos que sacarla del planeta —dije, y mis manos agarraron con tal fuerza la red metálica que los cables casi me cortaron hasta el hueso.
    —Sí —dijo Lacau en un tono que me indicó lo que yo debiera haber sabido.
    —El Sandalio no la dejará salir de Colchis —dije—. Teme que la Comisión intente quitarle el planeta. —Y, para asustarle, yo había quemado un artículo sobre la Comisión—. No harán nada. No van a entregar Colchis a un montón de niños de diez años que se meten cosas en la boca. No importa quién apareciese aquí primero.
    —Lo sé —dijo Lacau.
    —Envenenó al equipo —dije, y me di la vuelta para mirar a la princesa, con su hermoso rostro que no podía ver vuelto hacia la pared, poseído por una antigua pena. Había matado al equipo y, cuando regresara del norte con su ejército, nos mataría a nosotros. Y destruiría a la princesa—. ¿Dónde está tu equipo de quemar? —dije.
    —Lo tiene el Sandalio.
    —Entonces sabe cuándo llegará la nave. Debemos sacarla de aquí.
    —Sí —dijo Lacau. Soltó el borde azul y blanco que cayó cubriendo los pies de la princesa. Cerró la puerta del refrigerador.
    —Déjame salir de la jaula —dije—. Te ayudaré. Hagas lo que hagas, te ayudaré.

    Me miró largamente, como si estuviese intentando decidir si podía confiar en mí.

    —Te dejaré salir —dijo al fin—. Pero todavía no.


    Era nuevamente de noche cuando vino a sacarme. Había atravesado la zona central en dos ocasiones. La primera vez para sacar una pala del montón de equipo apilado contra las cajas de cartón. La segunda vez había abierto el refrigerador para sacar un equipo para inyectar a Evelyn, y yo me puse de pie en la jaula y miré a la princesa, esperando que volviese la cabeza. Sentado allí, después, esperando a que Lacau terminase de hacer aquello que hacía y para lo que no confiaba en mí, me sorprendió comprobar que el alambre de la jaula no me había aplastado las manos como si fueran de sebo.

    Había pasado ya una hora de oscuridad cuando Lacau vino y me dejó salir. Traía un rollo amarillo de cables extensores, y la pala. Se inclinó contra la pila de cajas aplastadas, tiró los cables a un lado y abrió la jaula.

    —Tendremos que mover el refrigerador —dijo—. Lo situaremos contra la pared trasera de la tienda, para poder cargarlo en la nave en cuanto ésta aterrice.

    Me acerqué al montón de cables y me puse a desenredarlos. No le pregunté de dónde los había sacado. Uno parecía el cable del respirador de Evelyn. Enchufamos los cables entre sí y a continuación Lacau desenchufó el refrigerador. Cuando lo hizo agarré el cable con más fuerza, a pesar de que sabía que lo iba a enchufar de inmediato al extensor y que todo el proceso no duraría más de treinta segundos. Lo enchufó con cuidado, como si temiese que al hacerlo se fuese la luz, pero ésta ni siquiera parpadeó.

    Las luces se apagaron ligeramente cuando levantamos el refrigerador entre los dos, pero pesaba menos de lo que pensaba. Tan pronto como dejamos atrás la primera fila de cajas, vi a qué se había dedicado en parte Lacau durante todo el día. Había desplazado tantas cajas como había podido y las había apilado contra la pared oriental de la tienda, abriendo un pasillo lo suficientemente ancho para que pasásemos con el refrigerador y un espacio en la pared del fondo de la tienda. También había enchufado una luz. El cable extensor no era lo suficientemente largo y tuvimos que situar el refrigerador a unos metros de la pared. Aun así, estaba bastante cerca de ella. Si la nave llegaba a tiempo.

    — ¿Ya ha llegado el Sandalio? —pregunté. Lacau iba rápidamente hacia la zona central y yo no estaba del todo seguro de si debía seguirle. No iba a dejar que me encerrase en una jaula para que me encontrasen los soldados del Sandalio. Me quedé donde estaba.
    — ¿Tienes un grabador? —dijo Lacau. Se detuvo y me miró—. ¿Tienes un grabador?
    —No —dije.
    —Quiero que grabes el testimonio de Evelyn —dijo—. Nos hará falta cuando se convoque a la Comisión.
    —No tengo grabador —dije.
    —No te volveré a encerrar —dijo. Metió la mano en el bolsillo y me lanzó algo. Era el candado de la jaula—. Si no confías en mí, se lo puedes dar a la bey de Evelyn.
    —El traductor tiene un botón de grabación —dije. Así que fuimos a entrevistar a Evelyn. Me dijo que había una maldición y yo no la creí. Y llegó el Sandalio.


    A Lacau no parecía preocuparle que el Sandalio estuviese acampado en la cresta.

    —He desenroscado todas las bombillas —dijo— y no pueden ver el interior de esta habitación. Esta tarde he colocado una lona sobre el tejado. —Se sentó junto a Evelyn—. Tienen lámparas, pero no intentarán bajar de noche.
    — ¿Qué pasará cuando salga el sol? —dije.
    —Creo que empieza a despertar —dijo—. Activa la grabación. Evelyn, tenemos un grabador. Necesitamos que nos digas qué sucedió. ¿Puedes hablar?
    —Ultimo día —dijo Evelyn.
    —Sí —dijo Lacau—. Este es el último día. La nave llegará por la mañana para llevarnos a casa. Te llevaremos a un médico.
    —Último día —repitió—. En tumba. Cargando princesa. Frío.
    — ¿Qué ha sido eso último? —dijo Lacau.
    —Creo que «frío» —dije yo.
    —Hacía frío en la tumba, ¿verdad, Evie? ¿A eso te refieres?

    Intentó negar con la cabeza.

    —Coca-Cola —dijo—. Sandalio. Aquí. Debe tener sed. Coca-Cola.
    — ¿El Sandalio te dio una Coca-Cola? ¿El veneno estaba en la Coca-Cola? ¿Así envenenó al equipo?
    —Sí —dijo como un suspiro, como si eso fuese lo que hubiese estado intentando decirnos desde el principio.
    — ¿Qué tipo de veneno, Evelyn?
    —Azul.

    Lacau se volvió rápidamente para mirarme.

    — ¿Ha dicho «sangre»?

    Negué con la cabeza.

    —Pregúntale de nuevo —dije.
    —Sangre —dijo Evelyn con claridad—. Kustod.
    — ¿De qué habla? —dije—. El mordisco de un kustod no te mata. Ni siquiera te enferma.
    —No —dijo Lacau—, pero sí la cantidad suficiente de veneno de kustod. Debería haberme dado cuenta de las similitudes: el reemplazo de las estructuras celulares, el tejido ceroso... Los antiguos beys empleaban como líquido para embalsamar una destilación concentrada de sangre infestada con kustodes. «Guardados de la maldición de los reyes y los "kustodes".» ¿Cómo crees que lo dedujo el Sandalio?

    Quizá no había tenido que hacerlo, pensé. Quizá siempre había tenido el veneno. Quizá sus antepasados, los que aterrizaron en Colchis, hubieran sentido tanta curiosidad como los beys a los que iban a robar el planeta. «Enseñadnos vuestro proceso de embalsamamiento», podían haber dicho, y luego, una vez comprendidos los beneficios más evidentes, habían dicho a los más listos de los beys, como el Sandalio les había dicho a Howard, a Evelyn y al resto del equipo: «Tomad. Bebed una Coca-Cola. Debéis de tener sed.»

    Pensé en la hermosa princesa, apoyada en su mano. Y en Evelyn. Y en la bey de Evelyn, sentada frente a la llama de fotoseno, sin saber qué pasaba.

    — ¿Es contagioso? —pregunté por última vez—. ¿La sangre de Evelyn también sería venenosa?

    Lacau parpadeó mirándome, como si no comprendiese a qué me refería.

    —Creo que sólo si la bebes —dijo tras un minuto. Miró a Evelyn—. Me pedía que envenenase a la bey —dijo—. Pero no podía comprenderla. Fue antes de que llegases con el traductor.
    —Lo hubieras hecho, ¿verdad? —dije—. De haber sabido cuál era el veneno, que su sangre era venenosa, ¿habrías matado a la bey para salvar el tesoro?

    No me escuchaba. Miraba al techo de la tienda, allí donde la lona no cubría.

    — ¿Clarea? —preguntó.
    —Falta una hora —dije.
    —No —dijo—. Por ella hubiese hecho casi cualquier cosa —su voz contenía tanto anhelo que me avergonzó escucharla—, pero eso no.

    Le administró a Evelyn una segunda dosis y apagó la lámpara. Tras unos minutos, dijo:

    —Quedan tres dosis. Por la mañana se las administraré todas. —Me pregunté si me miraba como me había mirado cuando me tenía en la jaula, preguntándose si podía confiar en mí para hacer lo que era preciso hacer.
    — ¿La matará? —dije.
    —Eso espero —contestó—. No podríamos moverla de ninguna forma.
    —Lo sé —dije, y nos quedamos un buen rato sentados en la oscuridad.
    —Dos días —dijo, con una voz repleta del mismo anhelo—. El periodo de incubación fue de sólo dos días.

    Y luego nos quedamos sentados en silencio, esperando a que saliese el sol.


    Cuando amaneció, Lacau me llevó a lo que había sido la habitación de Howard, donde había cortado una especie de ventana en la pared de plástico que daba a la cresta, y vi lo que había hecho. Los soldados del Sandalio se alineaban en la cima de la cresta. Estábamos demasiado lejos para ver las serpientes agitándose en sus rostros, pero sabía que miraban la cúpula. En la arena, delante de ellos, dispuestos horizontalmente uno tras otro, se encontraban los cuerpos.

    — ¿Cuánto tiempo llevan ahí? —dije.
    —Los coloqué ayer por la tarde. Cuando murió Borchardt.
    — ¿Desenterraste a Howard? —dije. Howard era el que se encontraba más cerca de nosotros. No tenía tan mal aspecto como había imaginado. Casi no tenía panales, y aunque su piel tenía un aspecto cerúleo y blando como la de las mejillas de Evelyn, seguía casi como recordaba. Era por efecto del sol. Se fundía al sol.
    —Sí —dijo—. El Sandalio sabe que es veneno, pero los demás suhundulim no lo saben. Jamás atravesarán esa línea de cuerpos. Temen pillar el virus.
    —Se lo dirá —dije.
    — ¿Le creerían? —preguntó—. ¿Cruzarían esa línea simplemente porque les diga que no es un virus?
    —Estuvo bien que me retuvieses en la jaula —dije—. Jamás te hubiese ayudado a hacerlo.

    Destelló una luz desde la cresta.

    — ¿Nos disparan? —dije.
    —No —dijo—. La bey principal del Sandalio tiene en la mano un objeto brillante que refleja la luz del sol.

    Era la bey del complejo. Tenía mi carné de prensa y lo movía de forma que reflejaba la luz.

    —Antes no estaba —dijo Lacau—. El Sandalio ha debido de traerla para demostrar a sus soldados que ella no ha pillado el virus y que ellos tampoco lo pillarán.
    — ¿Qué? —dije—. ¿Por qué iba a pillarlo ella? Creía que era la bey de Evelyn la que había acompañado al equipo.

    Me miraba frunciendo el ceño.

    —La bey de Evelyn jamás estuvo cerca del Espinazo. Ella era la sirvienta que el Sandalio entregó a Evelyn. ¿Cómo se te ocurrió la idea de que era la representante del Sandalio? —Me miró con incredulidad—. No creerás que el Sandalino nos iba a dejar acercarnos a su bey después de que negociásemos los días extra, ¿verdad? No podía confiar en que no la envenenáramos como él había envenenado al equipo. Antes de partir al norte la encerró en el complejo —dijo con amargura.
    —Y Evelyn lo sabía —dije—. Ella sabía que el Sandalio había partido al norte. Ella sabía que había dejado a la bey. ¿No es así?

    Lacau no respondió. Observaba a la bey. El Sandalio le ofreció algo y ella lo aceptó. Parecía un cubo. Tuvo que meterse el carné de prensa en la boca para dejar libres ambas manos y levantarlo. El Sandalio le dijo algo y ella descendió de la cresta dejando caer líquido del cubo al avanzar. El Sandalio había dejado a su bey en el complejo, encerrada, pero los guardias habían huido como los guardias de la cúpula, y un bey curioso podía abrir cualquier cerradura.


    —No parece enferma, ¿verdad? —dijo Lacau con amargura—. Y la semana ha terminado. El equipo lo pilló en dos días.
    —Dos —dije—. ¿Sabía Evelyn que el Sandalio había dejado a su bey?
    —Sí —dijo Lacau mirando la cresta—. Yo te lo he dicho.

    La pequeña bey había descendido de la cresta y llegado al llano. El Sandalio gritó algo y ella echó a correr. El cubo le golpeaba las piernas y le cayó más líquido. Cuando llegó junto a los cuerpos se detuvo y miró atrás. El Sandalio volvió a gritar. Estaba a mucha distancia, pero la cresta amplificaba su voz. Yo le oía con toda claridad.

    —Vierte —dijo—. Vierte el fuego. —Y la pequeña bey empezó a recorrer la fila.
    —Fotoseno —dijo Lacau sin emoción—. La luz del sol lo encenderá.

    El cubo había perdido mucho líquido en el camino de bajada, aunque no había caído nada sobre la bey, por lo que me sentía agradecido. Sólo quedaban unas gotas para echar sobre Howard. La bey dejó caer el cubo y regresó. Al otro extremo de la fila, la camisa de Callender se incendió. Cerré los ojos.

    —Dos míseros días —dijo Lacau. El bigote de Callender ardía. Borchardt echó humo y luego se encendió de amarillo como una vela. Lacau ni siquiera me vio irme.

    Seguí los cables eléctricos para volver a la habitación de Evelyn, a medio correr. La bey no estaba allí. Activé el traductor, aparté la cortina y la miré.

    — ¿Cuál era el mensaje, Evelyn? —dije.

    El sonido de su respiración era tan fuerte que al traductor no le llegaría nada. Tenía los ojos cerrados.

    —Cuando me enviaste al complejo ya sabías que el Sandalio había partido al norte, ¿no? —El traductor registraba mi propia voz y me la devolvía—. Sabías que mentía cuando te dije que había entregado el mensaje al Sandalio. Pero no te importaba. Porque el mensaje no iba destinado a él. Era para la bey.

    Dijo algo. El traductor no pudo sacar nada en claro, pero daba igual. Sabía lo que era.

    —Sí —dijo, y sentí el deseo súbito de golpearla, de ver cómo las mejillas cubiertas de celdillas cedían bajo la fuerza de mi mano y se hundían contra el hueso.
    —Sabías que se lo metería en la boca, ¿no?
    —Sí —dijo, y abrió los ojos. Fuera se oía un rugido apagado.
    —La asesinaste —dije.
    —Debía... salvar el tesoro —dijo—. Lo siento. Maldición.
    —No hay ninguna maldición —dije, manteniendo las manos a los costados para no golpearla—. Eso fue un cuento que te inventaste para ganar tiempo hasta que el veneno surtiese efecto, ¿no es así?

    Se puso a toser. La bey se colocó rápidamente delante de mí con la botella de Coca-Cola. Metió la pajita en la boca de Evelyn, levantó la cabeza de Evelyn con la mano y la inclinó delicadamente hacia delante para que pudiese beber.

    —De haber sido necesario también habrías matado a tu propia bey, ¿no es así? —dije—. Por el tesoro. ¡Por el maldito tesoro!
    —Maldición —dijo Evelyn.
    —La nave ha llegado —dijo Lacau a mi espalda—, pero jamás lo lograremos. Sólo queda el cuerpo de Howard. Mandan a la bey con más fotoseno.
    —Lo lograremos —dije, y apagué el traductor. Saqué mi navaja y rasgué la pared de la tienda por detrás de la hamaca de Evelyn. La bey de Evelyn se puso en pie y se nos acercó. La bey del Sandalio había recorrido ya la mitad del llano con el cubo. Esta vez se movía más despacio y no se le caía una gota de fotoseno. Arriba, en la cresta, los soldados del Sandalio avanzaron un poco.
    —Podremos cargar el tesoro —dije—. Evelyn ya se ocupó.

    La bey llegó junto a los cuerpos. Fue a inclinar el cubo sobre Howard, luego pareció cambiar de opinión y dejó el cubo. El Sandalio le gritó algo. Ella recogió el cubo, lo volvió a dejar y cayó.

    —Ya ves —dije—. Después de todo, era un virus.

    Desde arriba llegó un ruido parecido a un suspiro entrecortado y los soldados del Sandalio empezaron a alejarse del borde de la cresta.


    Una cuadrilla de carga llegó antes de que hubiésemos abierto la parte posterior de la tienda. Lacau les indicó las cajas más cercanas y ni siquiera hicieron preguntas. Simplemente se pusieron a cargarlas en la nave. Lacau y yo levantamos delicadamente el refrigerador, con mucho cuidado, para no golpear las canillas de la princesa, y la llevamos por la arena hasta la zona de carga de la nave.

    El capitán le echó un vistazo y gritó al resto de la tripulación que viniese a ayudar.

    —Deprisa —dijo—. Traen algún arma a la cresta.

    Nos dimos prisa. Pasamos material por la puerta trasera y la tripulación llevó las cajas por la arena con más rapidez que la bey de Evelyn iba a buscar agua con una botella de Coca-Cola, y aun así no fue lo suficientemente rápido. Se oyó un zumbido bajo y un golpe en el tejado, y un líquido goteó por las láminas de plástico.

    —Tienen un cañón de fotoseno —dijo Lacau—. ¿El vaso azul está fuera?
    — ¿Dónde está la bey de Evelyn? —dije, y fui a la habitación de Evelyn. La cortina de la hamaca ya se fundía, el fuego la cortaba como un cuchillo. La pequeña bey estaba aplastada contra la pared interior donde la había visto aquella primera noche, observando el fuego. La agarré por debajo del brazo y fuimos a la zona central.

    No podía pasar. Las cajas que cubrían la tienda eran un muro de llamas. Regresé a la habitación de Evelyn. Comprobé de inmediato que tampoco podíamos pasar por allí y, con igual rapidez, recordé el corte que había hecho en la pared.

    Puse la mano sobre la boca de la bey para que no respirase los gases del plástico fundido, contuve el aliento y pasé junto a la hamaca.

    Evelyn seguía viva.

    Debido al fuego no podía oírla resollar, pero vi su pecho subiendo y bajando antes de empezar a fundirse. Estaba tendida con el rostro contra un lateral de la hamaca que se fundía, y volvió la cara hacia mí cuando me detuve, como si me hubiese oído. Los panales de su rostro se ensancharon y se aplastaron, y luego el calor los suavizó y, por un instante, la vi con el aspecto que debió de ver Bradstreet para decir que era hermosa, y con el aspecto que debía de tener cuando el Sandalio le entregó a su propia bey. El rostro con el que me miró era el rostro que había esperado ver durante toda mi vida. Y lo vi demasiado tarde.

    Ardió como una vela, y yo me quedé allí, observándola, y cuando murió, el techo había cedido sobre Lacau y dos miembros de la tripulación. Y el jarro azul se rompió en la carrera desesperada por llevar a la nave lo que quedaba del tesoro.

    Pero salvamos a la princesa. Y yo conseguí mi exclusiva.


    Es la noticia del siglo. Al menos así la definió el jefe de Bradstreet cuando le despidió. Mi jefe me pide cuarenta columnas cada día. Yo se las doy.

    Son artículos geniales. En ellos Evelyn es una víctima hermosa y Lacau un héroe. Yo también soy un héroe. Después de todo, contribuí a salvar el tesoro. Lo que quemo no cuenta que Lacau desenterró a Howard y lo usó para construir un fuerte ni que yo hice que matasen al equipo de Lisii. En lo que quemo sólo hay un villano.

    Envío cada día cuarenta columnas por el quemador e intento reconstruir el jarro azul, y en el tiempo que me sobra escribo esta historia, que no enviaré a ninguna parte. La bey juguetea con las luces.

    Nuestro camarote dispone de un sistema de luces sensible a las corrientes de aire que se oscurecen y ganan brillo automáticamente al moverte. El bey no se cansa de ellos. Ni siquiera se molesta con el jarro azul ni intenta meterse las piezas en la boca.

    Por cierto, he deducido la naturaleza del jarro. Las líneas grabadas en la pajita de plata que parece una azucena son arañazos. Estoy recomponiendo una botella de Coca-Cola de diez mil años. Toma. Debes de tener sed. Es posible que los beys tuviesen una civilización maravillosa, pero años antes de que los abuelos del Sandalio se presentasen en el planeta, estaban muy ocupados envenenando princesas. La asesinaron, y ella debía de saberlo, y por eso apoyaba la cabeza contra la mano con ese gesto de desesperación. ¿Por qué la asesinaron? ¿Por un tesoro? ¿Por un planeta? ¿Por una exclusiva? ¿Alguien intentó salvarla?

    Lo primero que me dijo Evelyn fue: «Ayúdame.» ¿Y si lo hubiese hecho? ¿Si hubiese dicho que le den a la exclusiva, hubiese llamado a Bradstreet, lo hubiese enviado a recoger al doctor del equipo de Lisii y hubiese evacuado al resto del equipo? ¿Y si, mientras estaba de camino, hubiese quemado un mensaje para el Sandalio que dijese: «Puedes quedarte con la princesa si nos dejas salir del planeta»? ¿Y si luego le hubiese puesto aquel respirador traqueal que no le hubiese permitido hablar pero que podría haberla mantenido con vida el tiempo suficiente para subirla a la nave?

    Me gusta creer que habría hecho todo eso si la hubiese conocido, y si no hubiese llegado, como dijo ella, «demasiado tarde». Pero no lo sé. El Sandalio, que estaba tan enamorado de ella que le regaló a su propia bey, se plantó en la tumba y le ofreció veneno en una botella de Coca-Cola. Y Lacau la conocía, pero por lo que regresó, por lo que murió, no fue por ella sino por el jarro azul.

    —Había una maldición —digo.

    La bey de Evelyn se desplaza lentamente por la estancia y las luces brillan o se oscurecen a su paso.

    —Todo —dice, y se sienta en el camastro. La luz para leer del extremo de la cama se enciende.
    — ¿Qué? —digo, deseando tener todavía el traductor.
    —Maldición para todos —dice—. Tú. Yo. Todos. —Cruza las manos sucias sobre el pecho y se tiende en la cama. Las luces se apagan. Como en los viejos tiempos.

    Dentro de un minuto se cansará de estar a oscuras y se levantará, y yo volveré a ponerme a etiquetar las piezas del puzle que es el jarro azul de forma que pueda reconstruirlo un equipo de arqueólogos a los que la maldición no haya matado todavía. Pero por ahora debo sentarme en la oscuridad.

    «Maldición para todos.» Incluso para el equipo de Lisii. A causa del retransmisor de mi tienda, el Sandalio creyó que me ayudaban a sacar el tesoro de Colchis. Los enterró vivos en la cueva que excavaban. No pudo matar a Bradstreet porque ya estaba a medio camino del Espinazo en su Swallow averiado, y cuando consiguió repararlo la Comisión había aterrizado, a él lo habían despedido, y mi jefe le había contratado para escribir sobre la vista. Tienen al Sandalio bajo custodia en una cúpula geodésica como la que él quemó. Los demás suhundulim se presentan en la vista de la Comisión, pero los beys, según Bradstreet, no les prestan atención. Les interesan más las pelucas judiciales de la Comisión. Ya han robado cuatro.

    La bey de Evelyn se pone en pie y luego se deja caer en el camastro, intentando que las luces parpadeen... no siente demasiada curiosidad por la historia que escribo, este relato de asesinatos, envenenamientos y otras maldiciones de las que son víctimas los hombres. Quizá su gente ya se hartase de todo eso en el pasado. Quizá Borchardt se equivocase y los suhundulim no les quitasen Colchis. Quizás en cuanto aterrizaron los beys dijeron: «Aquí está. Vuestro. Deprisa.»

    Se ha quedado dormida. Oigo su respiración tranquila y regular. Al menos ella no sufre la maldición.

    La salvé, y salvé a la princesa, a pesar de que llegué mil años tarde... por lo que quizá yo tampoco sufra del todo la maldición. Pero en unos minutos encenderé la luz y terminaré esta historia, y cuando la acabe la guardaré en un lugar seguro. Como una tumba. O un refrigerador.

    ¿Por qué? ¿Porque habiendo conseguido la noticia a un coste tan alto estoy empeñado en contarla o porque la maldición de los reyes me rodea por todas partes como una jaula, cuelga sobre mi cabeza como una confusión de cables eléctricos?

    —La maldición de reyes y custodios —digo, y mi bey salta del camastro, sale del camarote y me trae agua en una botella de Coca-Cola que debió de traer consigo cuando la arrastré a bordo, como si yo fuese su nuevo paciente, y estuviese tendido bajo una malla de plástico, moribundo.


    Fin