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    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    P
    S1
    S2
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    B1
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    B4
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    B8
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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    ¡NO, NO, ROGOV, NO! (Cordwainer Smith)

    Publicado el sábado, junio 10, 2017
    La figura dorada en los escalones dorados temblaba y se sacudía como un pájaro enloquecido, como un pájaro dotado de inteligencia y alma, y sin embargo arrastrado a la locura por éxtasis y terrores que sobrepasan el entendimiento humano, éxtasis materializados momentáneamente en la consumación de un arte superlativo. Mil mundos miraban.

    Era el año 13582 d. C., de acuerdo con el antiguo calendario. Después de la derrota, después del desengaño, después de la caída y la reconstrucción, la humanidad había dado un salto, subiendo a las estrellas: La humanidad había encontrado allá un arte inhumano, y aun danzas no humanas, y mediante un espléndido esfuerzo creador había subido al escenario de todos los mundos.

    Los escalones dorados danzaban ante los ojos. Algunos ojos tenían retinas. Algunos tenían conos cristalinos. Pero todos estaban clavados en la figura dorada que interpretaba Gloria y afirmación del hombre en el Festival Intermundial de Danzas de lo que hubiese sido el año 13852 d. C.

    La humanidad ganaba otra vez la competencia. La música y la danza eran irresistiblemente hipnóticas, imperiosas, asombrosas a ojos humanos e inhumanos. La danza era un triunfo de la emoción: la emoción de la belleza dinámica.

    La figura dorada en los escalones dorados dibujaba expresivas y luminosas formas. El cuerpo era dorado pero humano. El cuerpo era una mujer, pero más que una mujer. En los escalones dorados, a la luz dorada, la mujer temblaba y se sacudía como un pájaro enloquecido.



    I


    El Ministerio de Seguridad del Estado se había horrorizado de veras cuando descubrieron que un agente nazi, más heroico que prudente, casi había llegado a N. Rogov.

    Rogov valía más para las fuerzas armadas soviéticas que dos ejércitos aéreos, y tres divisiones motorizadas. El cerebro de Rogov era un arma, un arma del poder soviético.

    Como el cerebro era un arma, Rogov era un prisionero.

    No le importaba.

    Rogov era del tipo ruso puro: cara ancha, pelo rubio, ojos azules, y una sonrisa caprichosa y arrugas divertidas en las mejillas.

    —Claro que soy un prisionero —solía decir Rogov —. Soy un prisionero del Ministerio de Estado de los pueblos soviéticos. Pero los trabajadores y los campesinos son buenos conmigo. Soy miembro de la Academia de Ciencias de la Unión, general de división de la Fuerza Aérea Roja, profesor de la Universidad de Kharkov, subdirector de los Talleres de Producción de Aviones de Combate Bandera Roja. De cada uno de ellos recibo un sueldo.

    A veces Rogov miraba a los colegas rusos entornando los ojos y les preguntaba muy seriamente:

    — ¿Tendría que servir yo al capitalismo?

    Los atemorizados colegas trataban de salir del paso tartamudeando una común lealtad a Stalin o a Beria, o a Zhukov, o a Molotov, o a Bulganin, según el caso. Rogov ponía una cara muy rusa: tranquila, burlona, divertida. Dejaba que tartamudearan.

    Luego se reía.

    La solemnidad transformada en hilaridad, Rogov estallaba en burbujeantes, efervescentes, joviales carcajadas:

    —Claro que no serviría al capitalismo. Mi pequeña Anastasia no me dejaría.

    Los colegas sonreían incómodos, y deseaban que Rogov no hablase de un modo tan disparatado, o tan cómico, o tan libre.

    Hasta Rogov podía terminar muerto. Rogov no lo creía. Ellos sí.

    Rogov no le tenía miedo a nada.

    La mayoría de los colegas se tenían miedo entre ellos, le tenían miedo al sistema soviético, al mundo, la vida y la muerte.

    Quizá en otro tiempo Rogov había sido común y mortal como los otros hombres, y lleno de temores. Pero se había convertido en el amante, el colega, el marido de Anastasia Fyodorovna Cherpas.

    La camarada Cherpas había sido rival, antagonista y contendiente de Rogov en la lucha por la eminencia científica dentro de las osadas fronteras eslavas de la ciencia rusa.

    La ciencia rusa no alcanzaría nunca la perfección inhumana del método alemán, la rígida disciplina intelectual y moral del trabajo de equipo alemán; pero los rusos podían adelantarse a los alemanes, y lo hicieron, dando rienda suelta a sus audaces, fantásticas imaginaciones. Rogov había organizado los primeros lanzamientos de cohetes en 1939.

    Cherpas había completado el trabajo, y los mejores cohetes pudieron ser guiados por radio.

    En 1942 Rogov había inventado todo un nuevo sistema para obtener mapas fotográficos, La camarada Cherpas lo había aplicado a la fotografía en color. Rogov, rubio, de ojos azules, y sonriente, en las negras noches de invierno de 1943, en las reuniones secretas de los científicos rusos, había censurado la ingenuidad y los defectos de la camarada Cherpas. La camarada Cherpas, con el pelo rubio de color manteca que le caía hasta los hombros como agua viva, la cara sin pintar centelleando de fanatismo, inteligencia y dedicación, lo desafiaba a gritos, en nombre de la correcta teoría comunista, tratando de humillarlo, golpeando los puntos más débiles de las hipótesis intelectuales de Rogov.

    En 1944 valía la pena viajar para ver una disputa Rogov —Cherpas.

    En 1945 estaban casados. El noviazgo fue un secreto, la boda una sorpresa, la unión un milagro en las jerarquías superiores de la ciencia rusa.

    La prensa emigrada informó que el eminente científico Peter Kapitza había dicho una vez: "Rogov y Cherpas, ese es un equipo. Comunistas, buenos comunistas; ¡pero algo más! Rusos, suficientemente rusos como para vencer al mundo. Mírenlos... ¡He ahí el futuro, nuestro futuro ruso!" Tal vez la cita era una exageración, pero mostraba el respeto que los colegas científicos soviéticos les tenían a Rogov y a Cherpas.

    Poco después del casamiento les ocurrió algo extraño. Rogov seguía feliz. Cherpas estaba radiante.

    Sin embargo, los dos empezaron a tener caras misteriosas, como si hubieran visto cosas que no se podían expresar con palabras, como si hubieran tropezado con secretos tan importantes que no se podían susurrar ni siquiera a los agentes más seguros de la policía soviética.

    En 1947 Rogov tuvo una entrevista con Stalin, Cuando salió del despacho de Stalin, el gran líder en persona fue hasta la puerta, la frente arrugada por la reflexión, y asintiendo con la cabeza: "Da, da, da." Ni siquiera los funcionarios privados de Stalin supieron por qué el jefe decía "Sí, sí, sí", pero vieron las órdenes que salieron selladas: SÓLO POR MANO SEGURA, y PARA SER LEÍDO Y DEVUELTO, NO GUARDADO, y otras que decían SÓLO PARA OJOS AUTORIZADOS y NO SE COPIE BAJO NINGÚN CONCEPTO..

     
    Al verdadero y secreto presupuesto soviético de aquel año, por órdenes directas y personales de un reservado Stalin, se agregó una partida titulada "Proyecto Telescopio".

    Stalin no toleró preguntas, no permitió comentarios. Una aldea que había tenido nombre se volvió anónima. Un bosque que había estado abierto a trabajadores y campesinos se convirtió en territorio militar. En el correo central de Kharkov apareció un nuevo número de casilla para la aldea de Ya. Ch. Rogov y Cherpas, camaradas y amantes, ambos científicos y ambos rusos, desaparecieron de la vida cotidiana. Nadie volvió a verles las caras en las reuniones de gente dedicada a la ciencia. Sólo aparecían muy, de tarde en tarde.

    Las pocas veces que se los vio, generalmente llegando a Moscú, o yéndose de Moscú, en la época en que se preparaba el presupuesto de la Unión, parecían sonrientes y felices. Pero no bromeaban con nadie. Lo que el mundo exterior no sabía era que Stalin, al autorizar el proyecto y concederles un paraíso propio, también había puesto una serpiente en el paraíso.

    La serpiente esta vez no era una, sino dos personas:

    Gausgofer y Gauck.


    II


    Murió Stalin... Murió también Beria..., no de buena gana.

    El mundo siguió andando.

    En la olvidada aldea de Ya. Ch. entraba todo, y no salía nada. El mismo Bulganin, se decía, había visitado a Rogov y a Cherpas. Se murmuraba incluso que mientras iba hacia el aeropuerto de Kharkov para volar a Moscú, Bulganin dijo: "Es tremendo, tremendo. Si lo consiguen, no habrá guerra fría. No habrá ninguna guerra de ningún tipo. Acabaremos con el capitalismo antes que los capitalistas puedan empezar a luchar. Si lo consiguen. Si lo consiguen." Cuentan que Bulganin sacudió lentamente la cabeza, perplejo, y no dijo nada más, pero cuando un mensajero de confianza le trajo un sobre de Rogov, puso sus propias iniciales autorizando de nuevo el presupuesto del Proyecto Telescopio.

    Anastasia Cherpas se convirtió en madre. El primer niño se parecía al padre. Después vino una niña, Luego otro niño. Los niños no interrumpieron el trabajo de Cherpas. Tenían una dacha grande y unas niñeras profesionales se encargaban de la casa. Todas las noches cenaban los cuatro juntos. Rogov, ruso, chistoso, valiente, divertido.

    Cherpas, mayor, más madura, más hermosa que nunca pero tan mordaz, tan alegre, tan sagaz como siempre. Y los otros dos, los dos que se sentaban con ellos a través de los años de todos los días, los dos colegas enviados por la palabra todopoderosa del mismísimo Stalin. Gausgofer era una mujer: exangüe, de cara estrecha, y tenía una voz que parecía un relincho. Era mujer de ciencia y policía, y competente en ambas tareas. En 1917 había comunicado al Comité de Terror Bolchevique el paradero de su propia madre. En 1924 había ordenado la ejecución del padre. El padre era un ruso alemán de la vieja nobleza báltica que había tratado inútilmente de adaptarse al nuevo sistema. En 1930 Gausgofer permitió que un amante confiara un poco demasiado en ella. El amante había sido un comunista rumano, con un alto cargo en el Partido, pero que tenía una oculta simpatía por Trotsky. Cuando el rumano se lo dijo al oído a Gausgofer, en la intimidad del dormitorio, cuando se lo dijo con lágrimas corriéndole por la cara, ella escuchó callada y afectuosamente, y al día siguiente lo repitió todo a la policía.

    Así Stalin había sabido de ella.

    Stalin había sido duro. Le habló brutalmente:

    —Camarada, tú tienes juicio. Veo que conoces lo que es el comunismo. Entiendes la lealtad. Vas a ir adelante sirviendo al Partido y a la clase trabajadora, ¿pero es eso todo lo que quieres?

    Stalin había escupido la pregunta.

    Gausgofer se había asombrado tanto que se quedó boquiabierta.

    El viejo cambió entonces de expresión, favoreciendo a Gausgofer con una mirada de astuta benevolencia, y poniéndole el dedo índice en el pecho:

    —Estudia ciencia, camarada. Estudia ciencia. Comunismo más ciencia es igual a victoria. Eres demasiado inteligente para quedarte en el trabajo de policía. El malévolo programa de aquel homónimo alemán, el viejo y malvado geógrafo que hizo de la geografía misma un arma terrible en la lucha nazi-soviética, enorgullecía de algún modo a Gausgofer. Nada le hubiera gustado más que entremeterse en el matrimonio de Cherpas y Rogov. Gausgofer se enamoró de Rogov en el momento en que lo vio.

    Gausgofer odió a Cherpas —y el odio puede ser tan espontáneo y tan milagroso como el amor— en el momento en que la vio.

    Pero Stalin había previsto eso también.

    Junto con la exangüe y fanática Gausgofer había mandado a un hombre llamado B. Gauck. Gauck era sólido, impasible, de cara inexpresiva, y casi de la misma estatura que Rogov. Donde Rogov era musculoso, Gauck era fofo. Donde la piel de Rogov era tersa y rosada por la salud y el ejercicio, la piel de Gauck era como tocino rancio, grasienta, de un color gris verdoso, enfermizo, hasta en los mejores días. Los ojos de Gauck eran negros y pequeños, y de una mirada fría y afilada como la misma muerte. Gauck era un hombre sin amigos, sin enemigos, sin creencias, sin entusiasmo. Hasta Gausgofer le tenía miedo. Gauck nunca bebía, nunca salía, nunca recibía correspondencia, nunca enviaba correspondencia, nunca decía una palabra espontánea. Nunca era brusco, nunca era amable, nunca era amistoso, nunca se encerraba en sí mismo realmente: no podía ir más allá del encierro constante que era su propia vida. Rogov se había vuelto hacia su mujer en el secreto del dormitorio poco después que llegaran Gausgofer y Gauck, y había dicho:

    —Anastasia, ¿ese hombre estará cuerdo?

    Cherpas cruzó los dedos de las hermosas y expresivas manos. Ella que había sido el ingenio de mil reuniones científicas, ahora no encontraba una respuesta. Miró a Rogov.

    —No sé, camarada... de veras no sé...

    Rogov sonrió con su divertida sonrisa eslava.

    —Por lo menos no creo que Gausgofer lo sepa tampoco.

    Cherpas resopló de risa y recogió el peine.

    —No lo sabe. Realmente no lo sabe, ¿verdad? Apostaría que ni siquiera sabe a quién informa Gauck. La conversación se había perdido en el pasado.

    Gauck, Gausgofer, los ojos muertos y los ojos negros, esos quedaban.

    A todas las comidas se sentaban juntos los cuatro.

    Todas las mañanas se encontraban los cuatro en el laboratorio.

    El gran ánimo de Rogov, su elevada sensatez y su afilado humor mantenían el trabajo en marcha.

    Cuando la rutina abrumaba la magnífica inteligencia de Rogov, el centelleante genio de Cherpas servía de combustible.

    Gausgofer espiaba y observaba y sonreía con aquella sonrisa muerta; a veces, curiosamente, Gausgofer sugería algo genuinamente constructivo. Nunca entendió la totalidad del trabajo, el marco de referencia, pero sabía bastante de detalles técnicos y de ingeniería como para ser ocasionalmente útil.

    Gauck entraba, se sentaba tranquilamente, no decía nada, no hacía nada. Ni siquiera fumaba. Nunca se inquietaba. Nunca se iba a dormir. Miraba simplemente.

    El laboratorio creció, junto con la inmensa estructura de la máquina de espionaje.


    III


    En teoría lo que Rogov había propuesto, secundado por Cherpas, no parecía imposible. Se trataba ante todo de encontrar una fórmula que comprendiese todos los fenómenos eléctricos y radiactivos que acompañan a la conciencia, y duplicar luego las Funciones eléctricas de la mente sin el punto de apoyo de la materia orgánica.

    La línea de productos potenciales era inmensa.

    El primer producto que había pedido Stalin era un receptor; un receptor capaz de sintonizar los pensamientos de una mente humana y de traducir esos pensamientos a una cinta perforada, a una máquina de escribir alemana adaptada o al lenguaje Fonético. Si fuese posible invertir los circuitos, de modo que la máquina, semejante ahora a un cerebro, pudiera usarse no como receptor sino como transmisor, nada impediría la transmisión de asombrosas fuerzas que paralizarían o destruirían el proceso del pensamiento. En el mejor de los casos, la máquina de Rogov podría confundir los pensamientos humanos a grandes distancias, elegir blancos humanos y confundirlos, y mantener un sistema electrónico de interferencias, que perturbaría directamente el cerebro humano, sin necesidad de tubos o receptores.

    Rogov había tenido éxito... en parte. En el primer año de trabajo había conseguido un terrible dolor de cabeza.

    En el tercer año había matado ratones a una distancia de diez kilómetros. En el séptimo año había provocado alucinaciones en masa y una ola de suicidios en una aldea vecina. Fue esto lo que impresionó a Bulganin.

    Rogov trabajaba ahora en el receptor. Nadie había explorado nunca las infinitamente estrechas, infinitamente sutiles bandas de radiación que distinguían a una mente humana de otra, pero Rogov trataba, por decirlo así, de sintonizar mentes lejanas.

    Había intentado desarrollar una especie de casco telepático, pero no dio resultado.

    Abandonó la recepción de pensamiento puro y se dedicó a la recepción de imágenes visuales y auditivas. Rogov, a lo largo de los años, había logrado localizar núcleos enteros de microfenómenos en los sitios donde las terminaciones nerviosas tocan el cerebro, y había llegado a identificar algunos de esos núcleos. Mediante un sistema de sintonía infinitamente delicado, Rogov logró captar un día, la mirada del segundo chofer, y gracias a la ayuda de una aguja que se clavó directamente debajo del párpado derecho llegó a "ver" por los ojos del otro hombre que lavaba la limousine Zis a un kilómetro y medio de allí, sin darse cuenta de nada.

    Luego, ese mismo invierno, Cherpas superó la hazaña de Rogov, trayendo al laboratorio la imagen de toda una familia que cenaba en un pueblo cercano. Cherpas invitó a B. Gauck a que se clavara una aguja en el pómulo, y viera así por los ojos de un extraño que no sospechaba la presencia de un espía. Gauck se resistió a todo tipo de agujas, pero Gausgofer miró con los demás.

    La máquina de espionaje parecía ya posible.

    Faltaban dos pasos más. El primero consistía en sintonizar algún objetivo distante, como la Casa Blanca en Washington, o el cuartel general de la NATO en las afueras de París. La máquina misma podía obtener una perfecta información espiando los cerebros de la gente de esos sitios.

    El segundo problema era encontrar un modo de interferir en esas mentes desde lejos, aturdiéndolas de tal manera que el personal dominado rompiera a llorar, o se desorientara enloqueciendo por completo. Rogov lo había intentado varias veces, pero nunca había, llegado a más de treinta kilómetros de la anónima aldea de Ya. Ch.

    En un mes de noviembre, en la ciudad de Kharkov, a varios cientos de kilómetros de distancia, hubo setenta casos de histeria, que terminaron casi todos en suicidio; pero Rogov no estaba seguro de que la culpa fuera de la máquina.

    La camarada Gausgofer se atrevió a acariciarle la manga a Rogov. Los labios blancos sonrieron y los ojos acuosos se animaron mientras le decía con aquella voz aguda y cruel:

    —Tú puedes hacerlo, camarada. Tú puedes hacerlo.

    Cherpas la miró con desprecio. Gauck no dijo nada.

    La agente Gausgofer encontró los ojos dé Cherpas, y durante un momento un arco de verdadero odio saltó entre las dos mujeres.

    Los tres volvieron a trabajar en la máquina.

    Gauck miraba sentado en un taburete.

    Los trabajadores del laboratorio nunca hablaban mucho y el cuarto estaba tranquilo.


    IV


    La máquina empezó a funcionar en el año de la muerte de Eristratov. Eristratov murió después que las democracias soviéticas populares trataran de dejar atrás la guerra fría. Era el mes de mayo. Fuera del laboratorio las ardillas corrían entre los árboles. Los restos de la lluvia nocturna se escurrían en la tierra húmeda. Era agradable abrir las ventanas del taller y respirar los aromas del bosque.

    El olor de los calentadores de aceite y el olor rancio del cuarto cerrado, el olor del ozono y del mecanismo electrónico de transmisión, todos esos olores ya los conocían demasiado.

    Rogov había notado que de tanto clavarse la aguja receptora cerca del nervio óptico, para, obtener así impresiones visuales de la máquina, estaba dañándose la vista. Luego de meses de experimentación con sujetos animales y humanos, Rogov decidió copiar uno de los experimentos últimos, probado ya exitosamente con un muchacho prisionero de quince años: la inserción directa de una aguja a través del cráneo encima y detrás del ojo. A Rogov no le gustaba utilizar prisioneros, pues Gauck, hablando en nombre de la seguridad, siempre decía que esos sujetos tenían que ser destruidos en un plazo no mayor de cinco días a partir de la fecha del primer experimento. Rogov estaba seguro de que la técnica del cráneo y la aguja no era peligrosa, pero estaba ya cansado de asustar a gente ajena a la ciencia pidiéndoles que soportasen la carga de la intensa y científica atención que demandaba la máquina.

    Rogov les recapituló la situación a su mujer y a los dos extraños colegas.

    Un tanto malhumorado, le gritó a Gauck:

    — ¿Supiste alguna vez qué significa todo esto? Hace años que estás aquí. ¿Sabes qué estamos intentando? ¿No te interesa participar? ¿Has pensado en los años de matemática invertidos en el diseño de esos circuitos y el cálculo de esas ondas? ¿Sirves para algo?

    Gauck, tranquilo, dijo en una voz sin tono:

    —Camarada profesor, obedezco órdenes. Tú también obedeces órdenes. Nunca te molesté.

    Rogov se salió casi de sus casillas:

    —Ya sé que nunca me molestaste. Todos somos buenos servidores del Estado Soviético. No es cuestión de lealtad. Es cuestión de entusiasmo. ¿No te interesa nunca echar una mirada a nuestra ciencia? Les llevamos una ventaja de cien o de mil años a los capitalistas norteamericanos. ¿Eso no te excita? ¿No eres un ser humano? ¿Por qué no participas? ¿Me entenderás cuando te lo explique?

    Gauck no dijo nada: miró a Rogov con ojos de abalorio, y una cara inexpresiva de color gris sucio. Gausgofer resopló en un suspiro de alivio grotescamente femenino, pero tampoco dijo nada. Cherpas sonriendo, miró afectuosamente al marido y a los dos colegas.

    —Empieza, Nikolai —dijo —. El camarada te entenderá si quiere entenderte.

    Gausgofer miró con envidia a Cherpas. Parecía inclinada a callar, pero al fin dijo:

    —Empieza, camarada profesor.
    —Kharosho —dijo Rogov —, haré lo posible. La máquina es capaz ya de recibir ondas mentales a través de inmensas distancias. —Torció la boca en una mueca de divertido desprecio. — Quizá hasta podamos meternos en la miente del bribón principal, y descubrir qué planea hacer hoy Eisenhower contra el pueblo soviético. ¿No sería maravilloso si nuestra máquina pudiera aturdirlo, confundiéndolo, y dejarlo así en su escritorio?

    Gauck dijo:

    —No lo intente. No sin órdenes.

    Rogov ignoró la interrupción y siguió hablando.

    —Primero recibo. No sé qué voy a encontrar, ni a quién voy a encontrar, ni dónde estará. Sólo sé que la máquina atravesará todas las mentes, de hombres y de bestias, y me traerá de un modo directo los oídos de una sola mente. La nueva aguja clavada directamente en el cerebro me ayudará a conocer la posición exacta. Ese muchacho de la semana pasada... aunque sabíamos que veía algo fuera de este cuarto, parece que le llegaban sonidos en otro idioma y no conocía bastante de inglés o de alemán. No podía saber a dónde o a qué lo había llevado la máquina.

    Cherpas se rio:

    —No estoy preocupada. Vi que no había peligro. Anda tú primero, esposo mío. Si los camaradas no se oponen.

    Gauck hizo una seña afirmativa.

    Gausgofer se llevó una mano huesuda a la flaca garganta y dijo, con voz ahogada:

    —Por supuesto, camarada Rogov, por supuesto. Tú hiciste todo el trabajo. Tú debes ser el primero. Rogov se sentó.

    Un técnico de bata blanca le trajo la máquina.

    Estaba montada sobre tres ruedas de goma, y parecía uno de esos pequeños aparatos de rayos X que usan los dentistas. En el sitio del cono, en la parte superior de la máquina, asomaba una aguja larga y de extraordinaria dureza, fabricada especialmente por los mejores artesanos de herramientas quirúrgicas de Praga.

    Otro técnico llegó con una palangana, una brocha y una navaja de afeitar. Bajo la mirada mortal de Gauck, el técnico afeitó un área de cuatro centímetros cuadrados en el centro de la cabeza de Rogov. Luego continuó la misma Cherpas. Puso la cabeza de Rogov en las grampas, y ajustó las piezas que sujetaban el cráneo mediante un micrómetro. La aguja atravesaría así la duramáter en el sitio indicado.

    Cherpas trabajó hábilmente, con dedos cariñosos y fuertes. Cherpas era dulce, pero también firme. Era la mujer, de Rogov, pero también una camarada científica y una colega en las filas del Estado Soviético. Cherpas dio un paso atrás y observó su trabajo. Le sonrió a Rogov, de un modo muy especial, con una alegre sonrisa secreta. No se sonreían así sino cuando estaban solos.

    —No querrás repetirlo todos los días, me parece. Tendremos que encontrar otro medio de llegar al cerebro, pero no te dolerá.
    — ¿Y qué importa si duele? —dijo Rogov —. Esto es el triunfo de nuestro trabajo. Clava la aguja.

    Gausgofer parecía estar deseando que la invitasen al experimento, pero no se atrevió a interrumpir a Cherpas. Cherpas, con los ojos atentos, centelleantes, extendió la mano y bajó la palanca. La aguja se clavó a menos de una décima de milímetro del sitio preciso. Rogov habló con mucho cuidado:

    —Sólo sentí una pequeña picadura. Ya puedes abrir la llave de energía.

    Gausgofer no se pudo contener. Se volvió tímidamente a Cherpas:

    — ¿Puedo abrir, yo la llave?

    Cherpas asintió. Gauck miró. Rogov esperó. Gausgofer bajó el interruptor. La energía siguió adelante.

    Con un ademán impaciente, Anastasia Cherpas ordenó a los ayudantes que se fueran al otro lado del cuarto. Dos o tres de ellos habían dejado de trabajar y miraban a Rogov como ovejas lerdas. Se desconcertaron y corrieron al otro extremo del laboratorio en un rebaño de batas blancas.

    El viento húmedo de mayo entraba por las ventanas. El aroma del bosque y las hojas flotaba alrededor.

    Los tres miraban a Rogov. Rogov empezó a cambiar. Se le encendió la cara. La respiración era pesada y ruidosa, y se la oía desde variar metros. Cherpas cayó de rodillas delante de Rogov alzando las cejas, preguntando en silencio.

    Rogov no se atrevió a inclinar la cabeza, no con una aguja en el cerebro. Movió los labios encendidos, hablando lenta y pesadamente:

    —No... paren... ahora.

    El mismo Rogov no sabía qué pasaba. Pensó que iba a ver un cuarto norteamericano, o un cuarto ruso, o una colonia tropical. Palmeras, o bosques, o escritorios. Cañones o edificios, retretes, o camas, hospitales, casas, iglesias. Iba a ver con los ojos de un niño, una mujer, un hombre, un soldado, un filósofo, un esclavo, un obrero, un salvaje, un religioso, un comunista, un reaccionario, un gobernador, un policía. Oiría voces: en inglés, francés, ruso, swahili, hindi, malayo, chino; ucranio, armenio, turco, griego. No sabía.

    Algo extraño estaba pasando.

    Le parecía que había dejado el mundo, que había dejado el tiempo. Las horas y los siglos se encogieron junto con los metros, y la máquina, desenfrenada, fue en busca de la señal más poderosa que hubiese transmitido jamás cualquier humanidad. Rogov no lo sabía, pero la máquina había dominado el tiempo.

    La máquina llegó a la danza, a la representante humana y al festival de danzas de un año que no era 13582 d. C., pero que podía haber sido.

    Ante los ojos de Rogov la figura dorada y los escalones dorados temblaban y se sacudían en un ritual mucho más persuasivo que cualquier técnica hipnótica. El ritmo no significaba nada para Rogov, y significaba todo. Esto era Rusia, esto era el comunismo.

    Esta era la vida: si, esto era realmente su alma, representada ante sus propios ojos. Durante un segundo, el último segundo de la vida ordinaria de Rogov, Rogov miró por los ojos de carne y sangre y vio a una mujer inexpresiva que en otro tiempo le había parecido hermosa., Vio a Anastasia Cherpas, y no le interesó.

    La visión de Rogov se concentró otra vez en la imagen danzante, esta mujer, esas posturas, esa, danza Entonces llegó el sonido: una música que hubiese hecho llorar a Tchaikovsky, orquestas que, podían dejar mudos para siempre a Shostakovich o Kachaturian; no había en el siglo veinte nada parecido.

    Los hombres-que-no-eran-hombres y vivían entre los astros habían transmitido a la humanidad muchos modos del arte. La mente de Rogov era la mejor de su época, pero la época de Rogov estaba muy, muy atrás de la época de la gran danza. Luego de esa visión Rogov; enloqueció firme y completamente. Dejó de ver a Cherpas, a Gausgofer y a Gauck. Olvidó la aldea de Ya. Ch. Se olvidó de sí mismo. Era como un pez engendrado en agua estancada y tirado por primera vez a una corriente de agua viva. Era un insecto que deja la crisálida. La mente del siglo veinte no podía soportar las imágenes y el impacto de la música y la danza.

    Pero la aguja estaba allí y la aguja transmitía a la mente más de lo que la mente podía tolerar. Las sinapsis del cerebro restallaban como látigos.

    El futuro inundó a Rogov.

    Rogov se desmayó. Cherpas saltó hacia adelante y quitó la aguja. Rogov cayó de la silla.


    V


    Fue Gauck quien consiguió los médicos. Al anochecer tenían a Rogov descansando cómodamente. Le habían inyectado unos sedantes, y lo acompañaban dos médicos, ambos del cuartel general militar. Gauck había obtenido la autorización mediante una llamada telefónica directa a Moscú.

    Los dos médicos estaban molestos. El más viejo no dejaba de rezongarle a Cherpas.

    —No tenías que haberlo hecho, camarada Cherpas. Lo mismo el camarada Rogov. No puedes andar clavando cosas en el cerebro. Es un problema médico. Ninguno aquí es doctor en medicina. Está bien que prueben aparatos con los prisioneros, pero estas cosas no se las pueden hacer al personal científico soviético. Me van a reprochar que no puedo hacer despertara Rogov. Escuchaste lo que decía. "Esa figura dorada en los escalones dorados, esa música, ese mi es un mi verdadero, esa figura dorada, esa figura dorada, quiero estar con esa figura dorada", y tonterías por el estilo Quizá estropeaste para siempre un cerebro de primera... El médico calló bruscamente, como si hubiera hablado demasiado. Después de todo el problema era un problema de seguridad, y al parecer tanto Gauck como Gausgofer estaban allí como representantes del servicio de seguridad.

    Gausgofer volvió los ojos acuosos hacia el médico, y dijo, con una voz apagada, firme, increíblemente venenosa:

    — ¿Podría haberlo hecho ella de propósito camarada médico?

    El médico miró a Cherpas, y le respondió a Gausgofer:

    — ¿Cómo? Tú estabas aquí. Yo no. ¿Cómo pudo haberlo hecho? ¿Por qué tenía que hacerlo? Tú estabas aquí.

    Cherpas no dijo nada. El dolor le apretaba los labios. El pelo rubio le centelleaba a la luz, pero en ese momento el pelo era lo único que le quedaba de toda su belleza. Estaba asustada y se estaba preparando para cuando la tristeza llegase. No tenía tiempo para odiar a mujeres tontas ni para pensar en los sistemas de seguridad; pensaba en el colega, el amante, el esposo Rogov.

    Poco más podían hacer que esperar. Entraron en una sala y trataron de comer.

    Los criados habían servido inmensos platos de comida fría en tajadas, potes de caviar, y un surtido de panes en rebanadas, manteca pura, café genuino, y licores.

    Ninguno comió mucho.

    Todos esperaban.

    A las nueve y cuarto el sonido de unos rotores golpeó contra la casa.

    El helicóptero había llegado de Moscú. Autoridades superiores se hicieron cargo de la situación.


    VI


    La autoridad superior era un ministro representante, un hombre llamado V. Karper.

    Karper iba acompañado de dos o tres coroneles uniformados, de un ingeniero civil, de un hombre de la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética, y de dos médicos.

    Prescindieron de las cortesías. Karper dijo simplemente:

    —Tú eres Cherpas. Te conozco. Tú eres Gausgofer. He visto tus informes. Tú eres Gauck.

    La delegación entró en el dormitorio de Rogov. Karper dijo violentamente:

    —Despiértenlo.

    El médico militar que le había dado los sedantes a Rogov dijo entonces:

    —Camarada, no se debe hacer...

    Karper lo interrumpió.

    —Cállate. —Se volvió hacia el médico de Moscú y señaló a Rogov. — Despiértalo.

    El médico habló brevemente con el médico militar más viejo. Este también meneó la cabeza. Miró con ojos inquietos a Karper. Karper adivinó cuál podía ser la respuesta del médico.

    —Adelante —dijo —. Sé que el paciente puede correr peligro, pero tengo que volver a

    Moscú con un informe.

    Los médicos se inclinaron sobre Rogov. Uno pidió el maletín y le dio una inyección a Rogov. Luego todos se apartaron de la cama.

    Rogov se retorció. Arqueó el cuerpo. Abrió los ojos, pero no vio a la gente del cuarto.

    Empezó a hablar de un modo infantilmente claro y simple:

    —... esa figura dorada, los escalones dorados, la música, llévenme otra vez a la música, quiero estar con la música, soy realmente la música...

    Así siguió hablando en el mismo tono, interminablemente.

    Cherpas se inclinó, poniendo la cara ante los ojos de Rogov.

    — ¡Querido! Querido, despierta. Es grave.

    Fue claro para todos que Rogov no la oía, pues siguió hablando de figuras doradas.

    Por vez primera en muchos años Gauck tomó la iniciativa. Le habló directamente a Karper, el hombre de Moscú.

    —Camarada, ¿puedo hacer una sugerencia?

    Karper lo miró. Gauck le hizo una seña afirmativa a Gausgofer.

    —A ambos nos enviaron aquí por orden del camarada Stalin. Ella tiene más antigüedad.

    Ella es la responsable. Yo todo lo que hago es secundarla. El ministro representante se volvió hacia Gausgofer. Gausgofer había estado mirando a Rogov, en los ojos azules y acuosos no había lágrimas, y la cara se le contraía en una expresión de ansiedad. Karper ignoró la escena y le dijo a Gausgofer con firmeza, clara, imperativamente:

    — ¿Qué aconsejas?

    Gausgofer lo miró muy directamente y dijo con voz tranquila.

    —No me parece qué sea un caso de lesión cerebral.

    Creo que ha obtenido una comunicación que debiera compartir con otro ser humano, y que a menos que uno de nosotros lo siga quizá no tengamos respuesta.

    Karper ladró:

    —Muy bien. ¿Pero qué haremos?
    —Déjenme ir ahora a mi, a la máquina.

    Anastasia Cherpas no pudo contenerse y se echó a reír. Tomó a Karper por el brazo y señaló con el dedo a Gausgofer. Karper la miró.

    Cherpas dominó un poco la risa y le gritó a Karper:

    —La mujer está loca. Estuvo enamorada de mi marido muchos años. Odió mi presencia y ahora cree que puede salvarlo. Cree que puede seguirlo. Cree que él quiere comunicarse con ella. Es ridículo. ¡Iré yo misma!

    Karper miró alrededor. Eligió a dos miembros de la escolta y juntos fueron hasta un rincón del cuarto. Los otros oyeron que hablaba, pero no alcanzaron a entender. Luego de una conferencia de seis o siete minutos Karper volvió.

    —Hemos estado oyendo acusaciones muy serias, de unos contra otros. Observo que una de nuestras mejores armas, la mente de Rogov, está seriamente dañada. Rogov no es sólo un hombre. Es un proyecto soviético. —El desprecio entró en la voz de Karper.

     
    Descubro que el funcionario de seguridad más antiguo, una mujer policía de notable hoja de servicios, es acusado por otro científico soviético con un ridículo apasionamiento.

    Rechazo esas acusaciones. El desarrollo del estado soviético y la obra de la ciencia soviética no pueden ser impedidos por individuos. Irá la camarada Gausgofer. Será esta misma noche porque mi propio médico dice que Rogov puede no sobrevivir, y es muy importante para nosotros descubrir exactamente qué le pasó y por qué.

    Karper volvió la mirada ponzoñosa hacia Cherpas.

    —No protestes, camarada. Tu mente es propiedad del estado ruso. Tu vida y tu educación han sido pagadas por los trabajadores. No puedes malgastar todo eso en sentimientos personales. Si hay algo que encontrar, la camarada Gausgofer lo encontrará para ambos. El grupo entero volvió al laboratorio. Trajeron del cuartel a los asustados técnicos. Encendieron las luces y cerraron las ventanas. El viento de mayo era frío ahora.

    Esterilizaron la aguja. Volvieron a calentar los circuitos electrónicos.

    La cara de Gausgofer era una impasible máscara de triunfo. Se sentó en la silla receptora. Le sonrió a Gauck, y un ayudante trajo el jabón y la navaja para afeitarle a Gausgofer una zona del cuero cabelludo.

    Gauck no le devolvió la sonrisa. Los ojos negros miraron a la mujer. No dijo nada. No hizo nada. Miró.

    Karper caminaba de un lado a otro, echando una ojeada de vez en cuando a los hombres que preparaban el experimento, de prisa y ordenadamente.

    Anastasia Cherpas se sentó a una mesa de laboratorio, a unos cinco metros del grupo. Miró la nuca de Gausgofer cuando bajaron la aguja. Ocultó la cara en las manos. Algunos pensaron que lloraba, pero nadie le prestó mucha atención. Todos estaban absortos, mirando a Gausgofer.

    La cara de Gausgofer se encendió. La transpiración le corrió por las mejillas fofas. Los dedos apretaron el brazo de la silla.

    De pronto gritó:

    —Esa forma dorada en los escalones dorados.

    Se puso de pie de un salto, arrastrando consigo el aparato. Nadie había esperado esto. La silla cayó al suelo. El porta agujas se balanceó en el aire. La aguja se retorció como una guadaña en el cerebro de Gausgofer. Ni Rogov ni Cherpas habían esperado nunca un forcejeo en la silla. No sabían que iban a sintonizar el año 13582 d. C.

    El cuerpo de Gausgofer quedó tendido en el suelo, rodeado de funcionarios. Karper tuvo la suficiente agudeza como para volverse y mirar a Cherpas. Cherpas dejó la mesa de laboratorio y se adelantó.

    Un delgado hilo de sangre le corría desde el pómulo. Otro hilo de sangre le goteaba desde la mejilla, a un centímetro y medio de la oreja izquierda. Tremendamente serena, la cara pálida como nieve que acaba de caer, Cherpas le sonrió a Karper.

    —Vi.
    — ¿Qué? —dijo Karper.
    —Vi, vi —repitió Anastasia Cherpas —. Alcancé a ver a dónde fue mi marido. No es ningún sitio de este mundo. Es algo hipnótico que está más allá de los límites de nuestra ciencia.

    Hemos construido un arma poderosa, pero el arma nos ha disparado a nosotros antes que nosotros pudiéramos dispararla. Y si piensas que me harás cambiar de opinión, camarada ministro, te digo que no lo conseguirás.

    Sé lo que ha ocurrido. Mi marido no volverá nunca. Y sin él no daré otro paso adelante.

    El Proyecto Telescopio se ha terminado. No busques a algún otro para que lo acabe, porque no lo encontrarás.

    Karper miró a Anastasia y de pronto dio media vuelta.

    Gauck le cerró el paso.

    — ¿Qué quieres? —dijo Karper, violento.
    —Decirte —le susurró Gauck —, decirte, camarada ministro, que Rogov se ha ido como dice ella, que se ha acabado como dice ella, que todo eso es verdad. Yo lo sé.

    Karper lo miró ferozmente:

    — ¿Y cómo lo sabes?

    Gauck no se inmutó. Mostrando una seguridad sobrehumana, una calma perfecta, le dijo a Karper:

    —Camarada, no discuto. Conozco a esta gente, aunque no conozca los aspectos científicos del caso. Rogov se acabó.

    Karper le creyó al fin. Se sentó en una silla junto a una mesa. Miró a los otros.

    — ¿Es posible?

    Nadie le respondió.

    Todos miraban a Anastasia Cherpas, el hermoso pelo, los resueltos ojos azules, y los dos delgados hilos de sangre que le salían de donde había mirado con la ayuda de unas pequeñas agujas.

    Karper se volvió hacia Cherpas.

    — ¿Qué hacemos ahora?

    Como respuesta Cherpas cayó de rodillas y gritó sollozando:

    — ¡No, no, Rogov, no! ¡No, no, Rogov, no!

    Y eso fue todo lo que pudieron arrancarle. Gauck siguió mirando.

    En los escalones dorados a la luz dorada, una figura dorada danzaba un sueño que ninguna imaginación hubiese podido alcanzar, danzaba y la música iba hacia ella hasta que un suspiro de anhelo, anhelo que se transformó en seguida en esperanza y tormento, atravesó los corazones de mil mundos.

    Los bordes de la escena dorada se apagaron desigual e irregularmente, ennegreciéndose. El oro empalideció: un resplandor oro-plateado, luego plateado, y finalmente blanco. La bailarina que había sido dorada era ahora una desamparada figura de color rosa-blanco, que se erguía, serena y fatigada, en los inmensos escalones blancos. Los aplausos de mil mundos estallaron de pronto.

    La mujer miró ciegamente. La danza también la había abrumado a ella. Los aplausos no tenían quizá significado. La danza era un, fin en sí misma. Ahora ella tendría que vivir, de algún modo, hasta la próxima danza.


    Fin