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  • SOMBRA DEL TEMA
  • ● Quitar
  • ● Normal

  • PRESENTACIÓN DEL BLOG

    El objetivo de este blog es ofrecerte lectura en línea con un estilo diferente y personalizable; brindando opciones para que el área y la lectura sean agradables, a tu gusto y necesidad.

    Aquí encontrarás lectura variada, desde libros completos hasta revistas Selecciones. No requieres suscribirte, no hay publicidad ni enlaces ajenos al blog, todo es totalmente gratis.

    El blog dispone de más de 8000 publicaciones y más de 15000 imágenes. Las publicaciones están distribuidas por categoría. Puedes crear tu propia lista o listas de temas, o categorizarlas según tu elección.

    Así como los temas de las publicaciones, también puedes organizar o categorizar las imágenes según tus gustos.

    La navegación en el blog es fácil, práctica y rápida; su manejo también es fácil e intuitivo. A continuación una visión rápida de sus características:

    Puedes darle diferentes aspectos con el sinnúmero de combinaciones que te permite el blog al SALON DE LECTURA, INICIO, INDICE O LISTA, CATEGORIA y NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL; sin perder el estilo dado cuando regreses al blog; permitiendo de esta manera dejarlo a tu gusto. Además, esos cambios realizados puedes definirlos en 10 estilos, los cuales puedes cargarlos en el momento que quieras. También puedes darle un estilo a cada post o publicación, a cada categoría, agrupar las publicaciones en 3 grupos diferentes y/o categorizarlos en "Lectura", "Leído", "Menú Personal 1 a 16"; todos independientes entre sí. Y si te preocupa que borren o dañen tus ESTILOS o CAMBIOS, también hay la opción de protegerlos.

    Puedes cambiar el tamaño, color y estilo de la letra; dar realce a: temas, subtemas, letra cursiva, texto entre comilla, dialogo entre dos personas, listas, texto en blockquote, título de la publicación; puedes ampliar o centrar la publicación; dejar marcado partes interesantes de alguna lectura; ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; emplear opacidad o transparencia, definir colores, ocultar secciones, ampliar las imágenes, crear indices de hasta 30 temas en los libros, cambiar de lado o inmovilizar el sidebar, crear listas personales de las publicaciones y catalogarlas a tu necesidad, crear sesiones para cuando dos o más personas usan la misma máquina, etc. etc.

    Si eres nuevo en el Blog y eres amante de la lectura te recomiendo leer "PERSONALIZA - MANUAL DEL BLOG" que se encuentra en el menú; pequeño manual que te permitirá sacarle el mayor provecho a las opciones brindadas; o, el tema "CÓMO FUNCIONA EL BLOG", que sigue a continuación de "OBSERVACIONES", en este mismo gadget.

    Prueba personalizando esta SECCION dando click en   P A N E L   del lado izquierdo.

    Presiona AQUI para información detallada sobre las opciones de PERSONALIZACION de este blog.

    CARACTERÍSTICAS DEL BLOG

    Algunas características requieren tener las funciones del PANEL activado.

    GENERAL
    • Las publicaciones están catalogadas por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Rápido acceso a las CATEGORIAS y SUB-CATEGORIAS por medio del MENU
    • Ventana de INTRODUCCION en todas las secciones, para las miniaturas y listas en texto
    • Tres slides de fondo (si has guardado imágenes en los slides 1, 2 y 3)
    • Listado de las publicaciones en:
      - Orden Alfabético
      - Por Categoría
      - Libros
      - Relatos Cortos
      - Por Autor (libros y relatos cortos)
      - Sólo imágenes (libros)
      - Sólo imágenes (revistas Diners y Selecciones)
      - Una sola página con todo lo arriba descrito
    • Guardar publicaciones para su acceso rápido en LECTURAS
    • Catalogar publicaciones para su acceso rápido en MENU PERSONAL (16 categorías personales y una de LEIDO)
    • Historial de las publicaciones navegadas (MENU / MENU PERSONAL / 13-16)
    • Activar o desactivar el desplazamiento del MENU
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier otra que te ofrece el blog
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier imagen del internet
    • Ver el MENU con ICONOS
    • Crear un MENSAJE como recordatorio
    • Que el MENSAJE creado aparezca en 6 intervalos diferentes de tiempo
    • Crear SESIONES cuando entran al blog más de una persona en una misma máquina
    • Agregar clave para que no puedan accesar a un usuario o sesión
    • Permitir que la imagen del header cambie automáticamente cada vez que entras a la página. Independiente por sección del blog
    • Cambiar el aspecto de la página y guardarlos en ESTILOS personales (Básico y 1 a 9), independiente en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cambiar el aspecto de la página sin que los cambios se guarden
    • Borrar los cambios que realizas en una página por cada sección de la misma, o todo
    • Cargar ESTILOS predefinidos, independientes en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cargar los ESTILOS predefinidos de forma aleatoria u ordenada
    • Cargar los ESTILOS predefinidos y que se aplique el mismo en las otras secciones
    • Cargar un ESTILO personal
    • Cargar un ESTILO personal de forma aleatoria u ordenada
    • Copiar un ESTILO, personal o predefinido
    • Copiar un ESTILO personal o predefinido a otro USUARIO
    • Proteger los ESTILOS personales
    • Agregar CLAVE para que los ESTILOS personales no puedan ser protegidos o desprotegidos por otras personas
    • Crear NOTAS indefinidas
    • Te indica qué publicaciones tienen NOTAS, y cuántas tiene cada una
    • Acceso a la última publicación navegada
    • Muestra la fecha de la última navegación hecha en el Salon de Lectura
    • Guardar las imágenes en los SLIDES y BANCOS DE IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Dar zoom a las IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Fijar una imagen como fondo (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Ver la imagen en pantalla completa (menos en en la página de INICIO)
    • Activar SLIDES, como fondo, con las imágenes guardadas en los SLIDES 1, 2 y 3
    • Indica cuál de los ESTILOS 1 a 9 y BASICO están ocupados
    • Dar a las imágenes tonos grises (independiente por sección de la página)
    • Dar al MENU para que tenga colores diferentes
    • Dar a las MINIATURAS, SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR para que tengan colores diferentes
    • Permitir que al dar click en una MINIATURA con la opción arriba indicada, la publicación adquiera ese color.
    PÁGINA DE INICIO
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (últimas publicaciones)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (sidebar)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (downbar)
    • Desactivar el cambio automático de los temas del: Slide, Sidebar y Downbar
    • Permitir ver las imágenes de las "Últimas publicaciones" a la izquierda y a la derecha
    • Cambiar de aspecto
    • Cambiar las miniaturas de "Últimas Publicaciones" por una categoría a elección
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones, el slide, menú, sidebar y downbar aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINAS DE LAS LISTAS
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas
    • Ver las listas con IMAGENES y TEXTO
    • Ver las listas solo IMAGENES o solo TEXTO
    • Diferentes formas de ver la lista en IMAGENES
    • Aumentar la cantidad de imágenes a mostrar
    • INTRO de las publicaciones
    • Cambiar el aspecto del INTRO
    • Cambio de las imágenes automático, con 4 intervalos de tiempo
    • El intervalo puede ser fijo o sólo por una vez
    • Guarda la última publicación o grupo de imágenes revisado por categoria (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINA DE CATEGORIAS
    • Guarda el último grupo revisado (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Puede adquirir el ESTILO dado en el SALON DE LECTURA, por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    SALON DE LECTURA
    • Cambiar el aspecto de la publicación por y guardarlos por:
      - ESTILOS Personales (Básico, 1 a 9), se aplica a todas las publicaciones
      - Por Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Sub-Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Publicación
      - Por Grupos 1, 2 y 3
      - Por listas de LECTURA, MENU PERSONAL (1 a 16) y LEIDO
    • Cargar un ESTILO:
      - En todas las publicaciones (ajeno a estilos Básico y 1 a 9)
      - Para todo el blog
      - Para todo el blog y publicaciones
      - Para todo el blog menos en el SALON DE LECTURA
      - Respetando si la CATEGORIA tiene un ESTILO propio
      - Respetando si la publicación tiene un ESTILO propio
      - Definiendo el orden de carga de los GRUPOS 1, 2 y 3
    • Cambiar el aspecto de la publicación y del texto
    • Diferenciar conversaciones en las publicaciones (menos libros y relatos cortos)
    • Definir para cuando se ingrese a una publicación se coloque la primera imagen como fondo
    • Guardar hasta 121 puntos o partes importantes de una publicación (como un índice). Por publicación
    • Guarda la posición donde suspendes la lectura de forma rápida
    • Desplazamiento automático de la publicación (7 niveles de velocidad)
    • Guia de lectura cuando hay mucho texto
    • Lleva un registro de las CATEGORIAS, SUB-CATEGORIAS, PUBLICACIONES y publicaciones en GRUPOS con ESTILO aplicado
    • Que los widgets del sidebar adquieran fondos de color diferente
    • Que las miniaturas del sidebar del widget OTRAS PUBLICACIONES, adquieran fondo de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente del widget OTRAS PUBLICACIONES del sidebar, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    • Colocar la imagen principal de la publicación para que ocupe el ancho de la página.
    PÁGINA NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL
    • No hay refresco de pantalla
    • Las mismas opciones del SALON DE LECTURA
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 1
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 2
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • La primera imagen de la publicación está como fondo
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 3
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda el último grupo de publicaciones revisados (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    MI LIBRERIA
    • Edición de las NOTAS guardadas
    • Edición de las imágenes guardadas en los Slides 1, 2, 3 y Bancos de Imágenes
    • Edición de las publicaciones guardadas en Lecturas, Personal 1 a 16 y Leído
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones entre Slides y Banco de Imágenes y entre Listas
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones guardadas a otro usuario o sesión

    CÓMO FUNCIONA EL BLOG

    Si eres nuevo en el blog y quieres aprender cómo funciona, o hay partes algo complicadas, te daré una explicación detallada para que puedas comprender a fondo su funcionamiento y aprovechar las características que te brinda.

    Para comenzar explicaré rápidamente las características que te ayudarán en la lectura en el SALON DE LECTURA:

    En el MENU, en "+Otros", encontrarás las opciones CREAR NOTA y VER O EDITAR NOTAS, esas opciones te permiten crear una NOTA de forma rápida y/o ver la ventana de NOTAS y revisar todas las que has creado. La letra "N" debajo de la palabra PANEL hace la misma función. En la misma sección "+Otros" encontrarás "Ultima Lectura" y una fecha, la fecha es la última vez que estuviste en el blog, y Ultima lectura es la última publicación que leiste o revisaste; dando click a esa frase te vas a esa publicación.

    Cuando estás en una publicación y te has desplazado un poco hacia abajo, ese punto se guarda automáticamente. Cuando regresas a la misma publicación, la pantalla se situará en ese punto. Cada publicación es independiente.

    Otra forma de hacerlo es dejando marcado el punto donde la suspendes, dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura; al hacer esto automáticamente aparece un punto en la parte última del MENU. Cuando regreses a la publicación das click en ese punto y te desplazarás a la línea donde suspendiste la lectura. La línea de retorno debe estar entre "I PANEL N". Una vez que haz dado click en el punto, el mismo desaparece del MENU.

    Cuando una publicación tiene NOTAS guardadas y puntos guardados, aparece en la parte última del MENU dos caracteres rectangulares, indicando que hay NOTAS y puntos guardados, le das click a ese caracter y se abre la ventana respectiva.

    Para dejar más de un punto de la publicación guardado, das click en PANEL en la sección PUNTOS. En esa ventana vas a ver una opción: "Guardar Punto". Cuando das click en esa opción aparece una ventana donde dice "PUNTO A GUARDAR". En el recuadro blanco puedes colocar una referencia al punto o pantalla a guardar o dejarlo en blanco. Para que acepte guardar el punto debes dar click en "Referencia". Si no has colocado referencia, automáticamente toma el nombre de "Punto Guardado " y el número correspondiente al mismo. Si has guardado un punto aparece el texto "Borrar todos los Puntos". Si has guardado más de un punto, aparece otro texto que dice "Borrar por Punto". El primero te permite eliminar el punto o todos los puntos guardados; y el segundo te permite eliminar por punto específico.

    La letra "I", que aparece sobre la palabra PANEL, te permite almacenar la o las imágenes de una publicación, ya sea en uno de los tres SLIDES o en los BANCOS DE IMAGENES; también permite darle zoom a cualquier imagen de la publicación. Te permite también colocar cualquier imagen de la publicación como fondo. Las imágenes guardadas en los SLIDES se pueden activar en cualquier parte del blog, y se ejecuta como fondo. Para activar el SLIDE, das click en la palabra PANEL, en la sección ESTILOS, aparece una línea con Slide1 Slide 2 Slide 3 (aparecerán las que tengan al menos una imagen guardada), das click a uno de ellos y se activa el slide.

    Si deseas guardar la publicación en LECTURAS o en alguno de MENU PERSONAL (que se encuentra en el MENU), cada tema tema tiene un "+" a la derecha, que te permite seleccionar en qué lista guardar.

    Si deseas cambiar los nombres en el MENU PERSONAL (Personal 1, Personal 2, etc. etc.), en el SALON DE LECTURA das click en PANEL, seguido de "Registros" y por último "Cambiar Tema de PERSONAL (1-16)". En INICIO, CATEGORIA e INDICE o LISTA, das click en PANEL y luego en "Varios".
    Para cambiar el nombre, tipeas el nuevo en el recuadro en blanco y das click en "Personal 1, Personal 2, etc. etc." que se encuentra a mano derecha del recuadro en blanco.

    Cuando estás en una publicación o post, cualquiera, puedes usar las opciones del MINI PANEL que se encuentra en el MENU (ocultar, columnas-imagen, tipo letra, etc.). Las opciones que ves en el MINI PANEL también las encontrarás en el PANEL, solo que ahí cada una está en su respectiva sección. La función del MINI PANEL es brindarte, de manera rápida, el acceso a funciones básicas del PANEL.

    ¿QUÉ PUEDES HACER CON EL MINI PANEL?
    El MINI PANEL te permite cambiar el aspecto a la publicación o página mediante las opciones que se explican a continuación:

    CAMBIAR PUBLICACION - OCULTAR SECCIONES: Permite ocultar el sidebar, cambiarlo de posición, etc. etc.
    COLUMNAS E IMAGENES DEL POST: Te permite ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; además, puedes ampliar o reducir las imágenes.
    TIPO LETRA-TAMAÑO LETRA-COLOR LETRA: Te permite cambiar el tipo, tamaño y color de la letra de la publicación.
    COLOR DEL TITULO: También puedes cambiar el color del título de la publicación.
    SOMBRA-BLUR DE LAS IMAGENES: Puedes darle sombra o blur a las imágenes de la publicación.
    CAMBIAR IMAGEN DEL HEADER: Puedes cambiar el header o cabecera del blog por un paisaje, del mismo tamaño que el actual o más grande.


    Cualquier opción u opciones que apliques del MINI PANEL y/o PANEL para cambiar el aspecto de la página se guardará automáticamente en lo que he denominado ESTILO BASICO, y no se perderá cuando regreses al blog, a la misma u otra publicación. Eso significa que, si te gusta leer en dos columnas, con el título en rojo y el texto de color gris y aplicas esas opciones con el MINI PANEL y/o PANEL, cuando regreses al blog verás todas las publicaciones con esos cambios.

    Estos cambios que se hacen con el MINI PANEL y el PANEL, para dar otro aspecto a la publicación, también los llamo ESTILOS, por lo que más adelante emplearé ese término sin que se refiera, específicamente, a los ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    En el PANEL encontrarás muchas más opciones, incluido para realizar cambios al MENU, SIDEBAR, MAIN y BODY.

    Este PANEL también lo encontrarás en la página de INICIO, INDICE O LISTA y CATEGORIA. Su funcionamiento es similar en cada sección e independiente entre sí; eso significa que si haces cambios en la página de INICIO, éstos no afectarán al POST o PUBLICACION ni al INDICE O LISTA, y viceversa.

    El MINI PANEL es sólo para la sección del POST o PUBLICACION (SALON DE LECTURA).

    Ahora que tienes una visión sobre lo que puedes hacer en el blog, entremos a describir otras opciones que se encuentran en el PANEL para ver cómo se puede manejar los cambios que realizaste, además de otras interesantes características.

    Seguir leyendo

    OBSERVACIONES

    Algunos efectos que aquí encontrarás requieren navegadores que soporten CSS3.
    BLOG OPTIMIZADO para Google Chrome a una resolución de pantalla de 1024 x 768.

    LAS FUNCIONES DEL PANEL están desactivadas para los nuevos en el blog o para aquellos que no han hecho cambio alguno. Debes activar las funciones del PANEL y posterior debes ir al MENU, ESTILOS y dar click en "Desactivar Carga Aleatoria u Ordenada" (en INICIO, SALON DE LECTURA y LISTA o INDICE) para que puedas hacer cambios en el blog.

    ESTE BLOG fue diseñado bajo la plataforma GOOGLE CHROME. Su constante revisión, los cambios que se realizan y las publicaciones que se agregan son hechos bajo la misma plataforma, no se emplea otro navegador; por lo que no garantizo que su aspecto y funcionalidad sea el correcto en otros navegadores. Por experiencia propia, la funcionalidad y presentación del blog no es la correcta en INTERNET EXPLORER 6, 7 y 8.

    SI TIENES ACTIVADO el traductor automático de idioma tendrás problema con las funciones que te ofrece el PANEL. Si vas a hacer cambios, debes desactivar el traductor, permitiendo que el blog quede en su idioma original (español).

    TODOS LOS CAMBIOS que hagas en el block, las imágenes guardadas en los SLIDES y BANCO DE IMAGENES, los libros guardados en LECTURA y MENU PERSONAL, las NOTAS creadas, y los PUNTOS guardados de algún libro(s), se almacenan en tu máquina. Cuando vayas a otra PC no verás lo anterior descrito. Para saber cómo llevar toda tu información a otras máquinas, da click AQUI

    LOS LIBROS CORTOS Y RELATOS no disponen de portada, por lo que, al entrar a uno de estos temas, no vas a ver la misma imagen, ya que es agregada. Cuando entras a una de estas publicaciones, aparece una imagen como portada; y si vuelves a entrar a esa misma publicación o refrescas pantalla, aparece otra diferente. Esto no sucede en las publicaciones de las opciones de NAVEGAR DIRECTO. De igual forma ocurre en las miniaturas de todas las secciones del Blog. Ninguna imagen de las designadas para los RELATOS o LIBROS CORTOS está relacionada a un tema en especial, es totalmente aleatorio; ya sea que entres a Inicio, Listas, Categorías, Navega Directo (todos) y Salón de Lectura.

    EN LAS MINIATURAS, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO. Esto no se aplica si estás en NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL.

    LOS PUNTOS no funcionan si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST. Debes tomar en cuenta, también, que si haces cambios en el HEADER (cambiar la imagen por una de mayor longitud); cambios en la publicación, como por ejemplo: cambiar el tamaño de la letra, aumentar de tamaño la LETRA CAPITAL, ampliar el post ocultando el sidebar, aumentar el tamaño de la imagen, agregar avatar a las conversaciones, etc. etc.; los PUNTOS no se desplazaran, exactamente, a la pantalla exacta. Debes marcar los puntos después de haber hecho los cambios necesarios en la publicación o en el ESTILO.

    El DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO no funciona si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST; se hace lento cuando tienes abierta la ventana del PANEL, o aplicado muchas sombras; y no funciona la barra lateral de desplazamiento mientras esté activo.

    EN EL SALON DE LECTURA, si aplicas para colocar la IMAGEN DEL POST como fondo, dedes desactivar esta opción si vas a cambiar de ESTILO a uno que tengas cambiado el fondo del BODY. Tampoco recomiendo aplicar esta opción en los ESTILOS que hayas empleado cambios en el fondo del body.

    USAR LAS OPCIONES del MINI PANEL intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    USAR LAS OPCIONES de MINIATURAS que se encuentra en el MENU (en la página de INICIO y LISTAS O INDICE) intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    EL FORMATO NUEVO del texto no está aplicado a todos los LIBROS y RELATOS. En el INDICE O LISTA los que disponen del formato tienen un (√) en el lado derecho. El resto de las CATEGORIAS disponen del formato nuevo.

    LA LONGITUD DEL SIDEBAR debe quedar igual con la longitud de la PUBLICACION o POST siempre y cuando la longitud de la PUBLICACION o POST sea superior a la longitud del SIDEBAR; si es lo contrario habrá diferencia; y, cuando no se ha alterado la longitud de la publicación con cualquier tipo de cambio de formato en su contenido; como por ejemplo: cambiar el tamaño del texto, cambiar la longitud entre líneas, aplicar letra capital, etc. etc. Si aplicas REDUCIR LARGO SIDEBAR Y POST (derecho o izquierdo), debes refrescar pantalla para que quede parejo.

    SI ESTAS EN EL INDICE O LISTA, en los LIBROS, y la carga de las miniaturas es muy demorado, la razón es que has aplicado muchos gráficos en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIAS)". Para que la carga sea más rápida debes dar click en un número de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS)", que se encuentra en el PANEL, en la sección "VISUAL".

    NOTA: Para que los cambios realizados permanezcan es necesario tener activada las cookies de tu navegador. El mismo principio se aplica si vas a dejar puntos guardados en las publicaciones, agregar temas en "LECTURAS", "LEIDO" y "MENU PERSONAL", dejar anotaciones en "NOTAS" y para que funcione la sección "REGISTROS" del PANEL del SALON DE LECTURA.
    Si eliminas el archivo "http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage" de la carpeta "LOCAL STORAGE", pierdes todos los cambios realizados, los puntos guardados en las publicaciones, lo guardado en NOTAS, las listas de LECTURAS, LEIDO y MENU PERSONAL y el control que lleva la sección REGISTROS del PANEL; dejando el blog en su estilo estándar.
    Si desactivas las funciones del PANEL no podrás hacer cambio alguno con el MINI PANEL y PANEL.

    NOMENCLATURA

    Significado de las letras que aparecen en el menú, el menú del PANEL y la sección ESTILOS del PANEL.

    Letras en la parte derecha inferior del menú del PANEL:
    EBa: Cargado o trabajando con el Estilo Básico
    E1 a E9: Cargado o trabajando con el Estilo 1, estilo 2, estilo 3.... estilo 9
    Post: Cargado o trabajando por publicación
    C1 a C3: Cargado o trabajando por categoría 1, 2 ó 3
    S: Cargado o trabajando por sub-categoría 1, 2 ó 3
    P: Cargado o trabajando el estilo respetando si la publicación tiene estilo propio.
    G1 a G3: Cargado o trabajando con el Grupo 1, 2 ó 3
    LY: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Lecturas"
    LL: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Leídos"
    P1 a P16: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Personal 1 a Personal 16"
    ALEATORIO: Carga de los estilos aleatoriamente
    ORDENADO: Carga de los estilos ordenadamente
    ALEATORIO+PP: Carga de los estilos aleatoriamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    ORDENADO+PP: Carga de los estilos ordenadamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    PREDEF.: Has cargado uno de los ESTILOS predefinidos que te ofrece el blog.
    Ho: Cambio del header ordenado
    Ha: Cambio del header aleatorio
    Pm: Publicación toma color de la miniatura
    Letra en gris Significa que la publicación también está en ese estilo, pero, el actual en rojo está en un nivel superior de prioridad.


    Letras en la parte derecha superior del menú del PANEL
    : Estilo protegido
    X: Las funciones del PANEL están desactivadas.
    T: El estilo se carga en todo el blog
    P: El estilo se carga en todas las publicaciones
    C: El estilo se carga en todo el blog y publicaciones
    F: Estilo fijo para el inicio e indice o lista (INICIO e INDICE O LISTA)
    MA: Está activado "Estilo en miniatura Aleatorio" (INICIO)
    MC: Está activado "Estilo en miniatura Continuo" (INICIO)
    SA: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Aleatorio" (INICIO)
    SC: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Continuo" (INICIO)
    DA: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Aleatorio" (INICIO)
    DC: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Continuo" (INICIO)
    AUT: Está activado el avance de las miniaturas (LISTA O INDICE)
    AUT-no fijo: Está activado el avance de las miniaturas. No queda activado cuando refrescas pantalla (LISTA O INDICE)
    A: Carga de estilos por sub-categoría (CATEGORIA)

    PANEL, sección ESTILOS, Guardar los Cambios:
    Guardar 1 a Guardar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 en el cual se guardarán los cambios.
    Guardar en Básico: Seleccionar el estilo Básico para guardar los cambios.
    LY: Seleccionar "Lecturas" (del Menú) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. LL: Seleccionar "Leído" para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. P1 a P16: Seleccionar del "Menú Peronal" (Personal 1 a 16) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esas listas adquiera el Estilo dado.

    PANEL, sección ESTILOS, Ver Estilos con Cambios
    Bás: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo Básico
    1 a 9: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo 1, 2, 3... 9.
    Cat1() a Cat3(): Se ha hecho cambio en x categorías 1, 2 y/o 3. La cantidad de categorías con estilo va entre los paréntesis.
    Post(): Se ha hecho cambio o dado estilo propio en x publicaciones. La cantidad de publicaciones con estilo propio va entre los paréntesis.
    G1() a G3(): Se ha agregado x publicaciones al grupo 1, 2 y/o 3. La cantidad de publicaciones agregadas va entre los paréntesis.
    LY, LL, P1 a P16 Se ha hecho, al menos, un cambio en "Lecturas", "Leído" y "Personal 1 a 16".

    PANEL, sección ESTILOS, Cargar ESTILOS
    Cargar 1 a Cargar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 a cargar.
    Cargar Básico: Cargar el estilo Básico.


    PRIORIDAD DE CARGA DE LOS ESTILOS:

    1) PREDEFINIDO
    2) CARGA MINIATURA CON ESTILO DE CATEGORIA
    3) PUBLICACION TOMA COLOR DE LA MINIATURA
    4) LY, LL, P1 a P16: Lecturas, Leídos y Personal 1 a Personal 16
    5) G3 - G2 - G1: Grupos 1, 2, 3
    6) POR POST
    7) POR CATEGORIA o SUBCATEGORIA 1, 2, 3
    8) ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    PREGUNTAS Y SOLUCIONES

    Lo que a continuación describo son situaciones que pueden surgir en cualquier momento, aunque estemos muy familiarizados con el blog. A veces olvidamos cuál es el motivo para que nuestra petición no responda como es debido.
    También es para aquellos visitantes, nuevos o asiduos, que no les gusta o no acostumbran a leer MANUALES u OBSERVACIONES, contestando preguntas de algunas opciones brindadas en este blog.
    Les recuerdo que el navegador empleado es el GOOGLE CHROME. Si empleas otro navegador es probable que haya situaciones o inconvenientes muy ajeno a lo aquí descrito.
    Esta sección hace hincapié de lo ya tratado en OBSERVACIONES y CÓMO FUNCIONA EL BLOG.
    Las situaciones están por sección (INICIO - SALON DE LECTURA - CATEGORIA - INDICE O LISTA) y conjunto de ellas, para su mejor búsqueda. Esta lista se va incrementando a medida que experimento situaciones o que crea conveniente debe ser expuesta.

    Nota.
    Al colocar la imagen de fondo, en la mayoría de los libros que no disponen del visto bueno o del formato para hacer cambios, no aparece la imagen. La razón es que al subir la imagen se lo hizo colocando el autor entre paréntesis. No he realizado los arreglos necesarios, y por el momento, se mantendrán así.


    SE APLICA A TODO EL BLOG
    Eso ocurre cuando has aplicado "Desactivar funciones del PANEL" o has cargado el ESTILO ORIGINAL. Debes activar las funciones del PANEL para poder realizar cualquier cambio; o cargar otro ESTILO que no sea el ORIGINAL. Esas opciones las encuentras en PANEL, la sección ESTILOS.

    Cinco razones para que eso ocurra: 1) Has aplicado "Desactivar funciones del PANEL", 2) Has cargado el estilo ORIGINAL. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL, 4) Debes tomar en cuenta en qué estilo hiciste los cambios, y cargar ese mismo estilo. Y 5) Tienes desactivada las cookies de tu navegador.

    Lo más seguro es que tienes protegido el estilo actual. Desprotégelo, preferentemente desde el SALON DE LECTURA, en la sección "SEGURIDAD" del PANEL. Otra razón es que has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL.

    El PANEL de la página de INICIO, INDICE O LISTA y SALON DE LECTURA trabajan de manera independiente. Cada uno puede tener 10 estilos diferentes sin afectarse entre sí.

    Si has seguido el proceso de su instalación correctamente, entonces, cerciórate que tengas activado las cookies del navegador.

    En este caso debes estar consciente de qué estilo está cargado, qué combinación de estilos has aplicado, a cuál estilo hiciste cambios y considerar la prioridad de carga de los estilos. El estilo cargado lo puedes ver en la parte inferior derecha del menu de la ventana del PANEL. El detalle de las siglas empleadas y la prioridad de carga de los estilos lo encuentras en este mismo gadget en "NOMENCLATURA".

    Si eso ocurre es probable que hayas aplicado sombras o blur en varios secciones de la página y a la vez tener abierta la ventana del PANEL, también, puedes haber aplicado imagen en el fondo del body y tener abierta la ventana del PANEL y/o haber aplicado sombras o blur en algunas secciones de la página. No uses muchas sombras si vas a colocar imagen en el fondo del body.

    La única razón para que eso ocurra es activando la opción de PASARLA A GRISES. En la sección que veas la imagen blanco y negro, por ejemplo en el SIDEBAR (SALON DE LECTURA), te vas a PANEL, la sección SIDEBAR, buscas "IMAGEN, PASARLA A GRISES" y eliges la opción deseada.

    En las miniaturas, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO.

    Presiona PANEL y en la ventana que aparece verás un candado color amarillo en la parte derecha superior.

    Hay dos razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado CARGA ALEATORIA u ORDENADA en esa sección, desactívala, ya que tiene prioridad sobre los ESTILOS. 2) En el SALON DE LECTURA tienes activado CARGAR EN TODAS LAS PUBLICACIONES o CARGAR EN TODO EL BLOG Y PUBLICACIONES.

    Para eliminar una NOTA debes abrirla y luego presionar ELIMINAR NOTA. Si has abierto dos o más NOTAS, solo se eliminará la última abierta, el resto no, debes cerrarlas y eliminarlas una por una. Debes abrir NOTA por NOTA e ir eliminándola a medida que la abras.

    En los ESTILOS predefinidos no puedes hacer cambios. Para hacer cambios en alguno de ellos, debes primero cargarlo y seguido copiarlo a otro ESTILO (que van desde GUARDAR 1, GUARDAR 2… hasta PERSONALIZAR GRUPO 3 O APLICARLO AL POST); hecho esto, cargas el ESTILO al que se copió y seguido haces los cambios deseados.
    Si quieres aplicar el ESTILO para todo el blog o fijarlo para el INICIO e INDICE O LISTA, sigues el proceso ya explicado, luego cargas el ESTILO a cual se copió y eliges la opción deseada (esto último sólo en el SALON DE LECTURA).

    Puede ser por cuatro razones: 1) Tienes desactivado las FUNCIONES DEL PANEL. 2) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA que se encuentra en el MENU / ESTILOS (debes hacerlo en INICIO, LISTA o INDICE y SALON DE LECTURA). 3) No has activado FONDO COLOR VARIADO, y/o 4) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA en el SALON DE LECTURA.



    SE APLICA SOLO EN EL "SALON DE LECTURA" Y EN EL "INDICE O LISTA"
    Tienen que estar ocultos. Entra en PANEL, la sección "VARIOS" en "CAMBIA-INMOVILIZA SIDEBAR-OCULTAR SECCIONES", la opción "OCULTAR SECCIONES", en el SALON DE LECTURA; en INDICE O LISTA busca las opciones similares.

    Si estás en el SALON DE LECTURA en la publicación de tu interés, simplemente agrégalo a la lista deseada. Si estás en INDICE O LISTA, cuando agregas a la lista siempre se agregará la primera publicación superior que aparece a mano izquierda (cuando son varias miniaturas o imágenes). Para que sea un tema elegido, debes darle click al INTRO de ese tema y luego agregarlo a la lista deseada; o dar click en el caracter "+" y elegir dónde guardarlo.



    SE APLICA AL "SALÓN DE LECTURA"
    Tres razones para que eso ocurra: 1) Debes haber cambiado la longitud de la publicación, 2) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación y/o 3) Cambiaste la imagen del header por una de mayor longitud, o viceversa. Si has hecho cualquiera de los tres casos descritos, o los tres, debes marcar y guardar la posición después de esos cambios.

    Eso ocurre cuando has aplicado el DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Debes detenerlo para que tomes el control de la barra de desplazamiento. La opción la encuentras en la sección VARIOS del PANEL.

    Para reducir esa cantidad a 5 miniaturas, te vas al PANEL, la sección VARIOS, presionas NIVELAR SIDEBAR CON POST y luego presionas DESACTIVAR.

    Te vas a PANEL, sección VARIOS, presionas ICONO:CAMBIAR-DIMENSIONAR-DESPLAZAR. Si quieres quitarlo presionas CAMBIAR ICONO la opción QUITAR, si quieres mostrarlo presionas ORIGINAL.

    Presiona PANEL, luego POST, seguido de COLUMNAS Y ZOOM DE IMAGENES.

    Lo primero que debes hacer es entrar a cualquier publicación que pertenezca a la categoría de la revista que desees aplicar los cambios (puedes ver la categoría en la parte última de la publicación), luego das click en "GUARDAR Y CARGAR POR SUB-CATEGORIA 1" (la 2 o la 3) que se encuentra en la sección ESTILOS en "GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL, se efectúa un reinicio de página (si la página aparece con cambios es porque ya has hecho cambios en esa subcategoría anteriormente); por último seleccionas la opción "GUARDAR POR SUB-CATEGORIA", toma unos segundos a que aparezca el visto bueno, opción que la encuentras en GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL. Ahora sí, procede a hacer los cambios que desees en esa revista. Si no das click en GUARDAR POR SUB-CATEGORIA los cambios se guardarán en la CATEGORIA que seleccionaste (1, 2 ó 3) y no en la SUB-CATEGORIA de la revista actual.

    Las razones son: 1) Has desactivado la opción para que quede igual, la cual se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego NIVELAR SIDEBAR CON POST, debes activarlo. 2) Cuando la publicación es más corta que la longitud del sidebar, el sidebar tratará de ajustarse a ésta, y por lo general no logra igualar la longitud. 3) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación. 4) La última miniatura corresponde a la primera publicación realizada y como ya no tiene qué mostrar no puede completar el sidebar. 5) El máximo de miniaturas a mostrar es de 250 y cuando son libros o relatos cortos con gran cantidad de contenido la publicación sobrepasa ese máximo.

    Eso ocurre por una de las siguientes razones: Tienes abierta la ventana del PANEL, has añadido muchas sombras, o has colocado imagen en el fondo del body.

    Eso ocurre porque has estado presionando intercaladamente la tercera y quinta opción que se encuentra en la barra del DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Para poder controlar la velocidad con las opciones brindadas presiona la cuarta opción que es para detener el desplazamiento; ahora sí, puedes elegir cualquier opción para activar el desplazamiento.

    Es todo texto centrado dentro de un rectángulo azul, que encontrarás en algunas publicaciones. Para realizar cambios en los BLOCKQUOTE, presiona PANEL, seguido de TEXTO DEL POST y luego TEXTO EN BLOCKQUOTE Y BLOCKQUOTE. Tienes algunas opciones para darle otro aspecto.

    No hay forma de recuperar la clave asignada. La única opción que te queda es eliminar el archivo http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage que se encuentra en la unidad C del disco duro, en la siguiente ruta: "C:\Documents and Settings\MAQUINA5\Local Settings\Application Data\Google\Chrome\User Data\Default\Local Storage", en este caso MAQUINA 5 es el usuario de la sesión de windows. Para eliminarlo debes cerrar el GOOGLE CHROME. Una vez eliminado abres nuevamente el GOOGLE CHROME y entras al blog, empezando de cero, con su presentación estándar.

    Presiona PANEL, luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION. Lo mismo es en la página de INICIO, cambias el color de la paginación y del selector de tema en el slide.

    CATEGORIA es cada uno de los links del menú que están a la izquierda de +LISTAS. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías; estando enmarcadas cada una en las categorías "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente

    Esto se debe a que, como estándar, está activado la nivelación de la longitud del SIDEBAR con la longitud de la publicación. Cuando la publicación es corta, dependiendo de cuán corta es, algunas ventanas o widgets no se mostrarán, tratando que la longitud del sidebar no sea demasiado larga que la longitud de la publicación; igual ocurre con las miniaturas. Para desactivar esta opción y que las ventanas o widgets del sidebar se mantengan das click en PANEL, luego en VARIOS, seguido de NIVELAR SIDEBAR CON POST, y por último DESACTIVAR.

    Cuando dejas marcado uno o varios puntos de una lectura para luego emplearlos, la línea de retorno estará debajo del MENU. Cuando aplicas guardar el PUNTO de acceso rápido, que aparece al final del MENU una vez que lo has guardado, el punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Si no es así es porque has hecho cambios significativos en la publicación, como por ejemplo: aumentar el tamaño del texto y/o de la imagen, o cualquier cambio que altere la longitud de la publicación. También afecta si has expandido la publicación ocultando el sidebar. Siempre que vayas a dejar puntos marcados debes hacerlo después de hacer los cambios necesarios en la publicación o ESTILO.

    No necesitas dejar marcado el punto donde suspendes la lectura, ya que automáticamente se guarda el punto o la pantalla que dejas de leer. El problema con esta opción es que si navegas por la lectura, el punto o pantalla se guardará dónde te quedes al dejar de navegar.
    Otra opción es dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura. Cuando dejas marcado la línea, al retornar al libro o publicación verás en la parte derecha del MENU el punto "●". Das click en el mismo y te desplazarás a la línea que suspendiste la lectura. El punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Cada publicación es independiente al resto. Cuando aplicas el "●", el mismo desaparece.

    Para activar LA GUIA DE LECTURA debes estar en el comienzo de la publicación.

    Las opciones para activar el o los slides aparecen sólo si has guardado imágenes con la opción 'I' que se encuentra sobre el PANEL; también si guardas en MI LIBRERIA o en NAVEGA DIRECTO 1.

    Tienes dos métodos: 1) Seleccionar CARGAR SOLO POR POST y hacer los cambios deseados. 2) Cargas el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas GUARDAR POR POST y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios en la publicación o post eliges CARGAR SOLO POR POST. Si la publicación ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el estilo está protegido no podrás hacer cambio alguno.

    Primero debes cargar el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas PERSONALIZAR GRUPO 1 O APLICARLO AL POST (igual con el grupo 2 ó 3) y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios hechos en el GRUPO eliges PERMITIR CARGA DEL GRUPO 1 (igual con el 2 ó 3). Si el GRUPO ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el GRUPO está protegido no podrás hacer cambio alguno.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS DE "+LISTAS" O "INDICE O LISTA"
    Eso ocurre cuando estás en LISTA DE LOS TEMAS-LIBROS y has aplicado una de las opciones que hay en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIA)". Prueba cambiando con una de las opciones de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS), en PANEL, sección VISUAL, en la parte última. Los LIBROS y algunos LIBROS-RELATOS CORTOS, por su extenso contenido, toman más tiempo en completar las miniaturas o mostrar las imágenes.

    El visto bueno indica que la publicación tiene el formato que permite hacer cambios en el texto, lo que es: BLOCKQUOTE, TEMA, SUBTEMA, IDENTIFICADOR 1-2, LETRA CAPITAL, etc. etc. Este visto bueno se aplica sólo en los LIBROS y LIBROS-RELATOS CORTOS, ya que el resto de las publicaciones sí disponen de ese formato.

    Los LIBROS y LIBROS CORTOS-RELATOS CORTOS disponen de un visto bueno "√" al final del tema, indicando que ese libro o publicación se puede aplicar el formato nuevo. En el resto de las CATEGORIAS todas las publicaciones tienen el formato nuevo.

    La única razón por la que puede ocurrir eso es porque tu internet está fallando.

    Das click en PANEL y luego MINIATURAS. Puedes aplicar todas las opciones que comiencen con la palabra IMAGENES.

    Si ya has elegido "Imagen + Título" o "Solo Imagen", entonces el problema es que estás o muy cerca o en la primera publicación. En este caso la primera publicación es, literalmente, la primera que se realizó en esa categoría. Para solucionar el problema presiona el punto que se encuentra entre las dos flechas localizadas a mano derecha y vuelve a cambiar la cantidad de imágenes.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS "CATEGORIA"
    En esta sección no funciona las opciones para hacer cambios en el estilo de las miniaturas, no puedes aumentar ni reducir la cantidad a mostrar, no hay lista en texto, y por último, cada categoría puede tener un aspecto diferente, incluso las sub-categorías.

    CATEGORIA es cada uno de los links, del menú, que están a la izquierda de +LISTAS; a excepción de las revistas "Diners" y "Selecciones", ya que ese conjunto se enmarca en la categoría "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías.

    Esas opciones te permite cargar el ESTILO, creado en el SALON DE LECTURA, de cada categoría. Si has dado un ESTILO diferente a alguna categoría en particular o has descargado los ESTILOS DEFINIDOS que ofrezco, cuando activas la opción CARGAR ESTILOS DE LA CATEGORIA 1 ó 2, cada categoría tendrá un aspecto diferente; igual ocurre si activas CARGAR LO ANTERIOR EN SUB-CATEGORIAS, tomando cada revista el estilo dado en el SALON DE LECTURA. Esto solo se aplica cuando eliges, del MENU, cualquier link que se encuentra a la izquierda de "+LISTAS".



    SE APLICA A LA PAGINA DE "INICIO"
    Cuatro razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado el estilo ALEATORIO o CONTINUO en las miniaturas, debes desactivarlo para elegir uno en particular. 2) Tienes activado CARGAR PARA TODO EL BLOG de la sección ESTILOS del PANEL, desactívalo. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL y 4) El estilo está protegido. Si ocurre eso y has aplicado CARGAR PARA TODO EL BLOG, debes desproteger el estilo desde el SALON DE LECTURA.

    Presiona PANEL, luego VARIOS , seguido CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS y das click en CAMBIO DESACTIVADO.

    Eso puede ocurrir solo por dos razones: 1) Lo has desactivado mediante la opción que se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS " y/ó 2) Tu internet está fallando.

    Presiona PANEL luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION Y SELECTOR DEL SLIDE. Lo mismo es en el SALON DE LECTURA, solo que ahí cambias es el color de la PAGINACION.



    SE APLICA A "MI LIBRERIA"
    Las imágenes siempre van a aparecer, tarda cuando tienes una gran cantidad de imágenes guardadas, entre más imágenes guardes, más tardará. Debes tener paciencia para que carguen todas. La ventaja es que, cuando entres a MI LIBRERIA, puedes seguir agregando imágenes desde las otras secciones del blog y actualizas MI LIBRERIA sin tener que refrescar pantalla con la opción que se encuentra a mano izquierda, representada con un bolígrafo negro.

    Para guardar la imagen elige dónde vas a guardarla y seguido da click en la o las imágenes deseadas.
    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

    -----------------------------------------------------------
    Guardar todas las imágenes
    Dar Zoom a la Imagen
    Fijar la Imagen de Fondo
    No fijar la Imagen de Fondo
    -----------------------------------------------------------
    Colocar imagen en Header
    No colocar imagen en Header
    Mover imagen del Header
    Ocultar Mover imagen del Header
    Ver Banco de Imágenes del Header

    Imágenes para el Header o Cabecera
    Slides
    P
    S1
    S2
    S3
    B1
    B2
    B3
    B4
    B5
    B6
    B7
    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura. Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.
    Sólo se guardará un tema a la vez, o sea, si entras a una publicación cualquiera, la misma se guarda automáticamente en el historial, y, si vuelves a entrar a ese tema, al rato o cualquier otro día, ya no se guarda, porque que el tema ya se encuentra en el registro.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...Leer" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre la INFO del tema.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de los Libros: muestra las portadas de los libros en tamaño grande. Se muestran de 48 en 48.

    Lista Gráfica de las Revistas: muestra todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la página de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color de todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color del tema.
    ● Eliminar la sombra del tema.
    ● Cambiar el color de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones nuevas.

    MURALLA ESTELAR (Walt G. Dovan)

    Publicado el viernes, mayo 12, 2017
    PREFACIO

    ESTO no puede suceder jamás. Lo sé...

    Pero si sucediera... ¡Oh, sería angustioso! ¡Nada se podría hacer para evitar la destrucción! ¡Nada en absoluto!

    ¿Cuánto tiempo podría vivir un hombre, un ser maligno y exterminador, convirtiendo en átomos disueltos, ingrávidos, todo cuanto tocara? Pero él no se podía destruir a sí mismo...

    Bueno, esto no es completamente cierto. Sólo existía un medio para destruir a Ivji Vibor, ¡sólo un sor podía aniquilarle...! ¡Para ello debía aniquilarse a sí mismo!

    ¿Incomprensible?

    ¡Lo absurdo e incongruente era que Ivji Vibor poseía dos cuerpos distintos!

    Este suceso, ya hemos dicho, no puede suceder jamás. De ser así, la mente humana no podría concebirlo. Estaría más allá del hombre, en los arcanos recovecos de su metafísica, donde el conocimiento y la ciencia no tienen albergue, y, posiblemente, en un mundo que en nada se podría parecer al nuestro.

    Sólo un subconsciente atribulado o un desquiciado mental podría imaginar la locura que se pretende narrar aquí. Empero, la imaginación tiene recursos inagotables.

    ¿Se ha concebido monstruosidad mayor?

    Lo ignoro. Desde Edgar Allan Poe hasta nuestros días, pasando por Herbert George Wells, Aldous Huxley, Verne, Willy Ley, Isaac Asimov, Hugo Gernsoack, etc., etc., por no citar a tantos otros escritores famosos que han tocado el tema de la «Science-Fiction», la materia de la fantasía ha sido muy «trillada». Desgraciadamente, no he podido leer todas las obras que existen sobre el particular, muchas de ellas verdaderas obras de arte; sin embargo, «MURALLA ESTELAR» pretende romper el molde.

    No es una obra de arte, estoy seguro. Y dudo que llegue a ser poco más que «una de tantas». Pero posee una marcada intención, algo que, posiblemente, no haya hecho nadie aún.

    Es puramente subconsciente, más allá de lo real, de la ficción inclusive, y apuesto a que no dejará la lectura hasta saber cuál es el fin de Ivji Vibor. Esto se lo digo a usted, lector.

    ¿Vale la apuesta?

    Es más. Le explicaré el final. ¡Le diré que Ivji Vibor se estrangula a sí mismo! Pero..., ¿quién es Ivji Vibor? ¿Por qué poseía tan destructivo poder? ¿Cómo se engendró?

    Explicar todo esto es largo. Es imposible hacerlo en cuatro palabras. De poder ser, con mucho gusto se lo diría. Es preciso que yo lo escriba primero y que usted lo lea. Y cuando hayamos concluido nada nuevo sabremos, sin duda. Pero habremos conocido al monstruo de Ivji Vibor, al hipnóbata aniquilador.

    —¿Es interesante saber esto?

    Lo ignoro, no lo sé...

    Mas..., ¿es interesante saber de lo que es capaz la imaginación? Creo que sí. Incluso para mí puede ser una curiosa experiencia, puesto que nunca sabemos exactamente de lo que somos capaces.

    Vaya por delante la buena intención.

    Y para concluir esta introducción aclaratoria, basta decir que, si es usted amante de esta clase de literatura, le anticipo que disfrutará. Si no lo es, léalo, por favor, no perderá nada, y tendrá un concepto distinto del que tenía acerca de estos temas hiperimaginativos.

    —Lejos de mi mente ensalzar en exceso «MURALLA ESTELAR». Mi modestia no me lo permitiría, se lo aseguro. El propósito de este preámbulo es muy otro.

    Lea la obra y se convencerá.

    Lo siento, no puedo anticiparle más. Sin embargo, en esta nota preparatoria va mi trampa.

    ¿Qué es?

    —¡Ah...!

    Suyo affmo.

    Walt G. Dovan.



    CAPÍTULO I


    HANY Nynie habla: —¡Les aseguro que está loco...! ¡Completamente loco! ¡Es un parafrénico agudo!

    —¿Un qué?

    La muchacha se vuelve y mira al obeso Director.

    —Más aún...—pero vacila. Dos asesores se inclinan hacia el obeso. Sus cuchicheos parecen sesgar la templada atmósfera de la sala.

    Por su parte Yenamo, entornados los ojos, parece no hacer caso al relato deshilvanado de la muchacha de la boca pintada de verde. Es bonita dentro del gusto de la época, claro está—, sugestiva y fascinante. ¿Qué más puede ser una mujer?

    ¿Vivaz?... ¡También! Y muy expresiva.

    El tener los ojos grandes es cualidad privativa de pocas mujeres en Kamsack. También da distinción.

    Ahora bien, para los cuatro hombres que dirigen el Orden Civil en la metrópoli superior, Hany Nynie era una intrusa, una muchacha anormal, excitada...

    —Por favor...

    La muchacha se vuelve hacia Yenamo. El dedo de éste apunta al rostro de ella.

    —¿Qué?
    —Necesitamos una garantía de ese peligro. Ese hombre... ¿Ivji Vibor, no?... ¿Sale de su residencia?

    Yenamo habla pausadamente, modulando las palabras. Debe tener mucha ascendencia sobre el Director, pues éste y los asesores se han vuelto a mirarle.

    Hany Nynie se ha puesto de pie. Está indignada.

    —¡Eso han de evitarlo ustedes!—grita.

    Pero Yenamo sacude la cabeza.

    —Por favor, no se excite... Dral, tenga la bondad de darle un calmante a la señorita.

    Uno de los asesores se levanta y avanza hasta un anaquel metálico. Una puerta se abre, descorriéndose —influjo de proximidad— y el sujeto toma un frasco incoloro, volviéndose.

    —¿Es que no quieren comprenderme? —vuelve a gritar la muchacha—. ¡Yo he visto las manipulaciones de Ivji Vibor...! ¡Son peligrosas!
    —¿Y por eso hemos de aislarle? —inquiere el Director.
    —¡Sí!
    —¡No! —responde Yenamo en el mismo tono enérgico.

    Se pone también de pie, toma el frasco incoloro y el vaso que trae Dral y se lo tiende a Hany Nynie.

    —¡Tómese esto!

    Ella vacila.

    —...desagradecimiento...! ¡Claro que sí! Incluso rebeldía... — son palabras aisladas del otro, asesor, junto al oído del Director de Orden Civil.

    Yenamo lleva la cabeza rapada, enfunda sus brazos y su pecho en una vestimenta ambarina, muy elegante, y calza botas de cristal, con adornos en relieve hasta la cintura. Es el prototipo de la elegancia de la época. Los relieves son costosísimos, hechos con máquinas especiales.

    Luce cinto negro y lleva «ejecutor» (forma de pistola capaz de lanzar cápsulas explosivas letárgicas) colgado de él. Sobre el pecho, bajo el signo extendido de Segundo Oficial de Orden Civil, está su «control» de mando.

    Ahora, Yenamo está mirando fijamente a Hany Nynie. Sus ojos parecen despedir chispas... ¡Brillan inusitadamente! Y la muchacha toma el frasco y el vaso. Se sienta, vierte con mano trémula el contenido del frasco en el vaso y vacila de nuevo.

    —¡Bébaselo! —ordena imperioso Yenamo.
    —De todos modos deberíamos hacer algo —comenta el obeso Director.
    —Naturalmente —responde Yenamo—. Pero a su debido tiempo.

    Hany Nynie termina de beber y deposita el vaso junto al frasco sobre la mesa, frente a ella.

    —¿Se encuentra ahora mejor?—pregunta solicito el Director, cuyo nombre se pronuncia Vayaah, o algo parecido.
    —Sí... Sí, señor.

    Antes de quedar dormida, el otro asesor del Director de Orden Civil ha colocado sobre la mesa un aparato con dos focos. Uno apunta a la cabeza de Hany Nynie y el otro se gradúa, de forma que viene a proyectar una especie de luz ovalada sobre los muros translúcidos.

    —¿Está ya? —pregunta el sujeto.

    Yenamo, antes de responder, se acerca a Hany Nynie y le levanta los párpados, mirándola a las pupilas con atención. Luego, le inclina la cabeza y murmura: —Es bonita esta chica... ¡Sí, ya está, Borgo!

    Es Dral quien va a un rincón y pulsa un botón, o algo parecido, de un panel, e, inmediatamente, la luz que parece penetrar en la estancia a través de los muros se va esfumando, hasta que todo queda sumido en la penumbra.

    Borgo hace funcionar el aparato bifocal y el rayo de luz proyecta imágenes mentales en el muro. En realidad, viene a ser como una proyección fílmica del cerebro subconsciente de Hany Nynie.

    Nadie ve nada, de momento. Pero, poco a poco, en el muro convertido en pantalla van apareciendo sombras en claroscuro.

    Borgo manipula en su aparato, regula los registros y las imágenes se van haciendo más nítidas, hasta llegar a ser casi perfectas. Entonces, se escucha de nuevo la voz de Yenamo: —Concéntrese en Ivji Vibor, señorita Hany. ¡Piense en él!

    ¡Lo que han visto los cuatro hombres proyectarse en el muro es una escena que les reproducía fielmente a ellos, vistos a través del cerebro de la muchacha dormida!

    Mas pronto empieza a cambiar la proyección, como si Hany Nynie hubiera escuchado la orden del Segundo Oficial de Orden Civil.

    Y aparece algo así como un moderno pero revuelto laboratorio invadido de extraños aparatos. También pueden ver a un sujeto delgado vuelto de espaldas...

    —Hany, ¿cómo está el catalizador electrónico? — preguntó el hombre, sin volverse, mientras manipulaba en un proyector de rayos «gamma», ajustándolo.

    Llevaba las manos enfundadas en guantes aislantes especiales.

    La muchacha se volvió.

    —No funciona bien, profesor —dijo.

    El hombre delgado murmuró algo entre dientes y se dirigió hacia donde trabajaba Hany Nynie.

    —¡Déjeme! —ordenó. Y agregó—. ¡Apártese!

    Hany Nynie retrocedió unos pasos. Sus labios temblaban y el sudor perlaba su frente.

    —Las mujeres son inexpertas... No tienen imaginación—iba monologando el hombre.
    —He seguido sus instrucciones, profesor —se defendió Hany Nynie—. Pero hay algo que no marcha...
    —¡Cállese! —gritó el hombre enfurecido.

    Se volvió de repente y se encaró con ella.

    Sus ojos hundidos, su rostro demacrado y pálido, su boca retorcida y el temblor de su barbilla eran los signos característicos de Ivji Vibor. La túnica ajustada le cerraba el delgado cuello y terminaba algo más abajo de las rodillas, sobre las que le suben las botas de goma aislante.

    Pero dentro del laboratorio hacía calor. ¡Mucho calor! Y el científico no llevaba más que la túnica.

    Hany Nynie también vestía túnica azul, muy sutil; pero debajo llevaba un «crisol» verde, muy primoroso y refrescante. Ella era mujer. Y joven, además.

    No era una mujer extraña, como el profesor Ivji Vibor.

    —¡Hemos de proyectar... Proyectar...! ¿Comprende?
    —No lo conseguirá —musitó débilmente Hany.
    —Sí —respondió Ivji, con ojos centelleantes— ¡No puedo aún expresar la razón... No puedo! ¡Pero la Teoría de los Desquiciamientos nucleares es exacta!
    —Además... ¡Sería monstruoso! —argumentó ella, pasándose la mano por el rostro.
    —¡La ciencia no es monstruosa, Hany! Es... ¡es especulativa, irreductible a veces; pero no monstruosa! —Se cruzó de brazos Ivji Vibor y avanzó dos pasos hacia la atemorizada Hany Nynie—. Debemos seguir adelante... ¡Podemos crear mundos nuevos, cosas nuevas de densidad molecular inferior!
    —¿Pero no ha tenido en cuenta el equilibrio nuclear?
    —¡Eso es viejo como tiempo! ¡Son los principios de la atomística! Tenga en cuenta, señorita Nynie que Rutherford murió hace bastantes siglos. No soy Planck, ni Broglie, ni Schroedinger... ¡Y mucho menos un teorizante del átomo!
    —Yo puedo descomponer la materia, manejarla a mi antojo, transformar la energía, trasladar los átomos. ¿O acaso no lo ha visto?
    —Sí, lo he visto... ¡Vi la copa!
    —¡Ah, la copa!... ¡Esa copa!

    Ivji Vibor se acercó a una mesa desprovista de aparatos científicos, en la que había dos copas de cristal y las cogió con ambas manos, levantándolas ante su rostro.

    —¡Mis copas! —exclamó con voz hiriente—. Antes sólo tenía una copa. Ahora poseemos dos. ¡Los átomos de sílice que formaban ésta se han fraccionado, separado, para volverse a reunir creando otra copa de menor peso atómico...! ¡Pero de las mismas características!

    «¡De una copa hemos sacado dos! Y todo gracias a mi proyector tridimensional. Es todo simultáneo, maravilloso. ¡Sólo Ivji Vibor es capaz de hacer una cosa así! Los mundos del Universo se postrarán ante mi ciencia, ante mi sabiduría...

    Calló. Depositó cuidadosamente las copas sobre la mesa y se frotó el rostro.

    Estoy cansado —dijo suavemente—. Creo que iré a descansar. Arregle un poco esto y váyase a comer. Seguiremos luego. ¿Quiere?

    —Sí —murmuró Hany Nynie.

    Ivji Vibor salió del laboratorio, caminando cansino, por una puerta osmótica —¡atravesó la puerta como si ésta no existiera!—, y Hany Nynie quedó sola.

    Al ponerse un cigarrillo en los labios y encenderlo con parsimonia miró hacia donde estaban los cobayas .Escuchó sus débiles chillidos y se estremeció...

    ¡Aquella tarde, Ivji Vibor intentaría efectuar su experimento con un conejito de Indias!

    Haría lo mismo que con la copa: ¡de un conejo obtendría dos!

    Yenamo se ha puesto de pie bruscamente.

    —¡Corta, Borgo!—exclama.

    Dral vuelve a dar la luz y los cuatro hombres se miran entre sí. Luego, todos miran a la muchacha.

    —¿Es posible eso?—pregunta el voluminoso Director de Orden Civil.

    Hanv Nvnie está sumida en el letargo y no puede responder.

    —Debe tratarse de un error —asevera Yenamo—. De ser cierto nos encontramos ante un caso dificilísimo.
    —¿Son legales esos experimentos? —pregunta Borgo.
    —¡Tú debes saberlo! —grita Vayaah—. ¿Quién es aquí el asesor?
    —¿Dudas de mi eficacia?
    —No dudo de nada —retruca el Director—. Pero no creo ni en mis propios ojos. ¿Qué habéis visto en el cerebro de esta chica?
    —Lo mismo que usted, Vayaah —responde Yenamo, seguro de sí mismo—. Lo que ocurre es que no tenemos precedente.
    —¡Eso es; no hay precedente! —afirma Borgo.
    —Recuerdo el caso de Heimert —dice lentamente Dral—. Esto ocurrió allá por el 2215, si no recuerdo mal. Utilizó una mente humana para aplicarla a un robot mecánico. ¡Fue algo horrendo!
    —Heimert fue internado en un Sicocomio —agrega Borgo.
    —¿Crees que debemos aislar a Ivji Vibor? —pregunta Vayaah.
    —No nos precipitemos —ataja Yenamo—. El caso es bien distinto. Aquí no se ha eliminado ninguna vida humana...
    —¡Pero el peligro es latente! Nosotros debemos evitar el daño... Impedir que ocurra.
    —No se me escapa el alcance que tiene el experimento del profesor Ivji Vibor —afirma Yenamo—. Pero, ¿estamos facultados para una intervención? ¿Dificultamos la labor de la Ciencia? Podemos investigar, vigilar y estar prevenidos, puesto que Ivji Vibor puede intentar su experimento con un ser humano...
    —¡Primero con el cobaya!—argumenta Borgo.
    —Eso. Y luego con el hombre... ¿Quién resiste la tentación de intentarlo?

    Yenamo hace un gesto con la mano a sus compañeros del Orden Civil y se inclina sobre Hany Nynie, mirándola fijamente al rostro. Su teleintelecto funciona con toda intensidad. Las palabras mentales surgen de su cerebro y penetran en el asequible de ella.

    —¿Cree usted que Ivji Vibor es capaz de experimentar con un ser humano?

    Esta pregunta la capta el cerebro dormido de Hany Nynie. También la captan débilmente Vayaah, Borgo y Dral, puesto que no va dirigida a ellos.

    —Sí, creo a Ivji Vibor capaz de experimentar con un ser humano —responde la mente de ella.

    Yenamo se incorpora, mira a su jefe y dice: —Le sugiero que ordene la inmediata detención de Ivji Vibor. Un interrogatorio a fondo nos aclarará el misterio y la duda.

    —Bueno. Yenamo—. El Director de Orden Civil de Kamsack parece dudar —; tal vez tengas razón. ¿Pero por qué? ¿La causa?
    —Borgo y Dral le inventarán una. Así opino yo, usted puede hacer lo que quiera. Mientras moviliza sus huestes voy a bajar a charlar un rato con Ivji Vibor. Diga que atiendan a esta muchacha.

    En aquel momento exacto, en Kamsack existían dos Ivji Vibor.

    El profesor Ivji Vibor, seguidor de la Teoría de los Desquicimientos Nucleares, había experimentado con un conejo de Indias, logrando otro ejemplar idéntico que parecía tener la misma vitalidad que el primero.

    Solo en el laboratorio, sumergido en una caótica vorágine, el experimentador, que ya había entrevisto aquella posibilidad, se dijo: —¡Puede reproducir el ser humano! ¿Qué ocurrirá si alguien se interpone entre mis rayos «Gamma-proyectores»?... Reproduce los objetos, los animales. ¿Qué es el hombre? ¿Un objeto o un animal?

    Excitadísimo, Ivji Vibor, preparó las cosas. Sólo tenía que ampliar el proyector, darle la longitud adecuada —datos que ya tenía calculados—, y centrar el catalizador de materia.

    —Será como un espejo que me reproducirá en carne y hueso —se dijo.

    ¡Su razón no podía regir más! ¡Estaba loco, completamente loco, al querer verse a sí mismo!

    Y no lo pensó más.

    Hizo sitio suficiente, puso en marcha sus aparatos...

    Luego, con paso vacilante se interpuso en el foco proyector.

    ¡Sólo pudo resistir un segundo!

    Cayó fulminado al suelo, donde quedó hecho un ovillo.

    ¡¡Pero a un metro de distancia se materializó lentamente un hombre que yacía en la misma posición que Ivji Vibor. Un hombre que vestía sus mismas ropas y que tenía sus mismas facciones!!

    ¡¡¡Era la otra mitad de Ivji Vibor!!!

    Así le encuentra Yenamo una hora después, cuando cansado de llamar en el zumbador de la puerta, decide penetrar en la vivienda por una de las ventanas.

    Nadie ve al Segundo Oficial, de Orden Civil penetrar sigilosamente en la casa. Yenamo tiene medios para abrir puertas cerradas por dentro. Es sigiloso como un felino, astuto como un asesino, y silencioso como una sombra.

    Cuando penetra en el laboratorio, a través de la puerta osmótica, y descubre los dos cuerpos tendidos en el suelo, se guarda muy bien de acercarse.

    Lo primero que hace es desconectar las llaves de entrada de la corriente eléctrica. Luego, hace funcionar su «control» de mando, que lleva al pecho, y cursa un mensaje a las Patrullas de Orden Civil.

    —¡Vengan inmediatamente a la plataforma «O», residencia del Profesor Ivji Vibor!

    ¡¡Yenamo ha visto dos cuerpos exactamente iguales tendidos en el suelo!!


    CAPÍTULO II


    ¿QUE es Kamsack?

    ¿Cuál es el extraño mundo en ei que suceden estas cosas?

    ¿Quiénes son Yenamo Verda, Vayaah, Hany Nynie, Ivji Vibor, Dral y Borgo?)


    Primero.

    Kamsack es un mundo supercivilizado que orbita mucho más allá de Plutón, y gira en derredor del Sol. Fue construido por el hombre hacia el siglo XXV; pero en la actualidad, sus distintas superficies-plataformas albergan a más de cien millones de seres.

    En principio, obra del ingeniero anglo-soviético Bernard-Sukov, era una esfera artificial, cuya superficie poseía cinco mil metros aproximadamente —un diámetro de cuarenta metros—. A dicha esfera le fueron aplicando techos metálicos y envolventes, sujetos unos a otros con gruesas barras de acero, de modo que en la actualidad cuenta con mil doscientas plataformas superpuestas.

    La superficie del nuevo planeta metálico es de más de siete mil millones de metros cuadrados, en su plataforma superior, y ha de tenerse en cuenta que las mil doscientas interiores también están habitadas, aunque menos densamente que un planeta natural.

    Para construir Kamsack se ha trabajado durante seis siglos.

    Esto quiere decir que estamos en el siglo XXXI, e incluso han cambiado las medidas del tiempo. Ahora, el tiempo se mide por «segundos-luz», medida casi equivalente a la antigua solar. Otra diferencia es que los «astros artificiales» han disipado las tinieblas de la noche por sistemas de reflexión.

    Mucho más podemos decir de Kamsack. Pero preferimos pasarlo por alto. ¡De meternos en descripciones nadie nos podría sacar de ellas! Sería como volver a escribir una historia Universal, labor que, como comprenderán, no es nada sencilla.


    Segundo.

    Primero vivieron en Kamsack técnicos de la estación sideral, instalando allí sus instrumentos de medición, tanto robóticos como humanos. Luego, vinieron las familias de éstos.

    Así es formó la primera colonia en la plataforma ««Antigua». Necesidades de expansión, en especial durante la Gran Epidemia de Cólera Joviana, agrupó allí a varios miles de familias.

    Fue preciso traer mineral de Plutón y construir otra plataforma. Luego otra, y otra...

    Aquellas gentes se regían por un Director Técnico que era nombrado desde La Tierra. Pasados los años, se creó una constitución y se formó una Junta de Gobierno Parlamentario, análogo al de otros planetas de la Federación Interplanetaria.

    Luchas, guerras y cataclismos cambiaron sucesivamente la faz de los planetas del Sistema Solar.

    Y de todo aquello surgió la nueva generación de Supertécnicos.

    Ya no es preciso ninguna clase de Gobierno, y los mundos se rigen por una autodisciplina. Bien es verdad que está el Servicio de Orden Civil, con su Director y sus patrullas armadas. Pero también es cierto que han de transcurrir años sin que surja el incidente que haga intervenir a estas fuerzas.

    ¡Y en Kamsack, el Segundo Oficial de Orden Civil, acaba de movilizar a sus patrullas!


    Tercero.

    Vayaah es Director de Orden Civil desde hace cuarenta años. De joven, ganó una convocatoria de Segundo Oficial, y, a la muerte de su antecesor —ciento sesenta y seis años— ocupó el puesto. Otro sujeto fue nombrado Segundo Oficial.

    Recientemente, un accidente de autobólido hirió mortalmente al Segundo de Vayaah, y el Consejo hubo de seleccionar a otro, nombrándose a Yenamo Verda, de treinta y cuatro años, por unos méritos relevantes que nadie pudo refutar.

    Y entre diez mil jóvenes psicotécnicos, Yenamo fue investido de su cargo, con un elevado sueldo y una ocupación que no le distraía ni un solo segundo de su jornada.

    ¿Qué podía suceder en Kamsack que no estuviera previsto?

    Bueno, lo que podía suceder, ya había sucedido.

    Ya no se robaba ni se mataba en Kamsack. Todo el mundo cumplía su deber, y existían, ¡qué duda cabe!, horas de esparcimiento.

    ¡Pero un hombre había dividido su cuerpo!

    ¿Era esto asunto de la competencia del Orden Civil?

    Yenamo Verda así lo cree.


    Cuarto.

    ¿Qué es el Orden Civil?

    Una organización jurídico-policíaca inactiva. Sus miembros están considerados como parásitos necesarios. El contribuyente ha de mantener una serie de oficinas distribuidas por todo el planeta, autobólidos, estaciones de observación, disciplina, psico-criminalogía, y estadística. Este último servicio es más activo que los otros, pues se encarga de los registros, fichas e identificación de súbditos, regulando la emigración e inmigración.

    Últimamente, antes del ingreso de Yenamo en el Orden Civil, Vayaah, como Director, hubo de intervenir en un caso de contrabando de perfumes —delito muy menor—, y en otro caso de un mecánico que se negó a trabajar, produciendo el paro de una cadena de trabajo.

    Este último caso, se comprobó, era debido a una afección mental del individuo, a quien hubo da operarse. Nada grave.

    Ahora, la denuncia presentada por Hany Nynie era algo así como una revolución «kamsackiana». ¡Jamás se había dado un caso semejante!

    ¡Lo que ignoraba Vayaah, era la hecatombe que se avecinaba!

    Pero Yenamo pronto intuyó el grave peligro. Por esto no vaciló en movilizar a las patrullas de Orden Civil...

    Ivji Vibor yace inconsciente sobre un lecho flexible-metálico. En una litera contigua yace también Ivji Vibor. Son exactamente iguales, incluso la fórmula dactiloscópica, el color del cabello, la disposición de sus canas las arrugas del rostro... ¡Todo es idéntico!

    Pero son dos cuerpos distintos.

    La junta médica ha entregado su informe a Yenamo quien lee detenidamente, mirando de vez en cuando a los dos cuerpos inmóviles sobre el lecho.

    «Respiran normalmente. Sus vísceras cardiacas van al unísono, así como sus riegos sanguíneos. Sin embargo, hay algo anormal. La presión de la sangre es la mitad de lo normal y los tejidos son más blandos que los de un hombre corriente.
    »Hemos tenido en cuenta que se trata de dos hombres delgados, pero reconocemos que es un fenómeno de semejanza inusitado...»

    Yenamo levanta la cabeza y se dirige a un agente inmóvil que está junto a la puerta: —Haga usted pasar a la señorita Hany Nynie, por favor.

    El agente se retira y al poco regresa acompañado de la nerviosa muchacha, cuyos ojos miran fijos a los dos cuerpos que yacen sobre las literas.

    —¿Reconoce usted a estos hombres —pregunta Yenamo.
    —Sí... Este es el Profesor Ivji Vibor.

    Vacila mirando al otro.

    —¿Y ese?... ¿Le conoce?
    —Sí... ¡También es el Profesor Ivji Vibor!

    Hany Nynie retrocede llevándose la mano a la boca. La pintura verde es indeleble, pero se ha cuarteado, está pálida, y afea a la muchacha.

    —¿Se da usted cuenta de lo que dice? —pregunta incisivo Yenamo—. ¿No puede ser otro individuo que haya adquirido el mismo aspecto que Ivji Vibor?
    —¿No les expliqué lo que sucedía? —parece gritar Hany—. Ya les dije que esto podía suceder.
    —¡Es imposible! —vocifera Yenamo, aunque su rostro está impenetrable.

    Hany guarda silencio. Mira una y otra vez a los dos cuerpos yacentes. Luego, vuelve el rostro hacia Yenamo.

    —Si quiere usted venir al laboratorio le puedo hacer la experiencia. Los conejos de Indias están aún allí...
    —Lo sé —dice Yenamo con voz débil—. Lo sé —repite.

    Hay un silencio opresivo en la estancia.

    —Bueno, venga usted a mi despacho, señorita Hany Nynie. Tenemos que hablar detenidamente. ¿Le han tomado ya declaración oficial?
    —Sí —responde Hany con un hilo de voz.

    Salen.

    —Vigilad bien— dice Yenamo a los agentes uniformados del Orden Civil—. Esos dos hombres no pueden salir de aquí.
    —Comprendido, señor—responde un agente más antiguo que los demás—. No saldrá nadie.

    Dentro de la estancia van pasando los segundos. El vigilante de vista es relevado y otro ocupa su puesto. De cuando en cuando sale al exterior a fumar y a charlar con sus compañeros que forman el retén en el pasillo metálico.

    Dos horas y media después de haber salido Yenamo y Hany Nynie, Ivji Vigor «empiezan» a mover los párpados, se «agitan». El sedante que les dieron los médicos empieza a hacer su efecto.

    Dos gemidos que parece uno solo...

    Dos cabezas que se mueven.

    Dentro de la estancia no hay nadie; pues el agente está fuera con sus compañeros viendo un entretenido espectáculo de la esfera tridimensional de Televisión en relieve. La proyección es muy pequeña, puesto que los agentes tienen poco espacio. Pero como están todos en torno a la mesa, muy cerca, lo ven perfectamente.

    (Los proyectores de televisión tridimensional logran reproducir figuras del tamaño que se quiero. Por lo general en los hogares se emplean aparatos que reproducen figuras de veinte centímetros. Pero en el Valle de Arkas, en Marte Nuevo, se proyectó un espectáculo televisado tridimensional que reproducía figuras de un kilómetro de altura.) Ala sazón, los agentes del Orden Civil presenciaban las evoluciones de un «ballet» de cincuenta figuritas gráciles evolucionando sobre una pista de baile.

    —Es muy bueno esto —dice un agente—. Es el «Canadian Ballet» de Kraw, una atracción interestelar.

    Y dentro de la estancia que tienen orden de vigilar, dos «cuerpos» humanos se miran. Se han incorporado y se examinan.

    Mejor dicho, es uno quien examina al otro.

    —¿Quién eres?—pregunta Ivji Vibor.
    —Soy Ivji Vibor —responde Ivji Vibor.

    ¡Los dos se estremecen!

    Se miran con mayor detenimiento. Y aunque piensan los dos del mismo modo, algo del equilibrio biológico que los une está empezando a romperse.

    Tanto es así, que cuando uno de ellos se pone lentamente en pie, el otro permanece sentado, frotándose el rostro.

    —Esto es... es obra mía
    —Lo sé. ¡Es tu obra! ¡Mi obra! ¡Nuestra obra!... ¿No esperarás que te dé las gracias, verdad?
    —¿Qué quieres decir?

    El otro, en vez de responder, efectúa una pregunta: —¿Te das cuenta del alcance de lo que has hecho?

    Ivji Vibor no responde.

    Ninguno de los dos hombres ha tenido que emplea los labios para hablar. Han sido sus reflejos mentales, ¡los reflejos de un mismo cerebro!, los que han mantenido el diálogo.

    Ahora se miran con concentrada atención. La ira asoma a los ojos del «medio ser» que está de pie. El que se sienta sobre la litera ha bajado la vista al suelo.

    —¿No te encuentras bien, eh?
    —No —responde el otro.
    —Hemos de volver al laboratorio. Tengo que estudiar esto... Me parece que algo no ha ido bien. ¡Allí lo estudiaremos!
    —¿Sabes dónde estamos ahora?
    —No... ¡No lo sé!

    Pero en este instante el agente de Orden Civil penetra en la estancia algo aturdido y nervioso, debido a que está consciente de haber abandonado su servicio.

    —¡Eh!... ¿Ya se han recobrado ustedes?

    Ivji Vibor mira a Ivji Vibor. Habla el que está de pie.

    —¿Qué significa esto? ¿Dónde estoy? ¿Quién es usted?
    —Pertenecemos al Orden Civil, señor. Tengo orden de avisar al señor Yenamo en cuanto se recobren ustedes... ¿Se encuentran bien?
    —No. Deseo volver a mi domicilio.
    —Eso no puede ser aún. El señor Yenamo tiene que hablar con ustedes. Ahora mismo le avisaré. Aguarden unos minutos.

    El agente sale.

    Ivji Vibor que está de pie se vuelve hacia su otro él.

    —¡Estamos detenidos por el Orden Civil!
    —Supongo de que se trata. Hany Nynie no estaba muy de acuerdo con tus experimentos.

    Ivji Vibor mira a su otro yo de un modo intenso.

    —Pareces darme a entender que tú tampoco lo estás... ¿Es que no queréis comprender que es lo más grande que puede haber sucedido dentro del campo de la investigación científica? ¿No te das cuenta de lo que he conseguido?
    —¡Dímelo! ¿Quién eres? Dímelo... ¡Dónde estabas antes?
    —Dentro de ti —responde el hombre que está sentado en la litera—. ¡Soy una parte desprendida de tu cuerpo...! ¡Pero somos distintos!... ¡Cómo si hubieras hecho resucitar a un muerto para darle vida de tu propia vida!

    Ivji Vibor ha quedado aterrado al escuchar esto. Algo que no es ciencia pura centellea en su cerebro.

    —¡Eso es! —exclama el otro—. Lo que estás pensando ahora. ¿Quién ha intervenido en tu obra? ¿Qué poder maléfico no se está burlando de ti?

    Ivji Vibor retrocede sin dejar de mirar a su homónimo. Su mente se vuelve caótica, confusa... ¡igual que la mente del «medio ser» que tiene delante! ¡Su otro él! ¡Un Ivji Vibor que está dentro y fuera de su cuerpo y mente!

    —¿Acaso no he hecho bien? —pregunta vacilando y frotándose el rostro con la mano—. ¡Responde sinceramente!
    —No, pues las consecuencias de esto son imprevisibles.
    —¡Oh!

    En aquel momento aparece Yenamo Verda en la puerta.

    ¡Era lo más fantástico que podía darse!

    Ivji Vibor declaró lo que había hecho. Explicó con palabras técnicas e incomprensibles para los altos miembros del Orden Civil lo que había realizado, concebido y estudiado, de forma que había logrado reproducirse a sí mismo.

    Incrédulos, pese a ya estar enterados por la declaración psíquica-proyectada de Hany Nynie, Yanemo, el director Vayaah y los dos consejeros Borgo y Dral le escuchaban boquiabiertos.

    —Entonces... ¿ustedes dos son una misma persona?—pregunta Vayaah, sin acabar de creer en lo que está oyendo.
    —Exacto —asienten los dos Ivji Vibor.

    Ha sido preciso recurrir a los hombres de Ciencia de Kamsack. Se ha tenido que convocar una junta de expertos para que examinen a los dos cuerpos. Han acudido seres eminentes de diversos planetas. Se ha informado a La Tierra y...

    Desgraciadamente, ciertas noticias no se pueden guardar muy bien y los servicios de información han difundido el secreto.

    «¡Kasack se ha convertido en el centro de la atención Universal!» «¡Un hombre llamado Ivji Vibor, profesor de Bioquímica y Físico eminente, se ha reproducido a sí mismo con un proyector de rayos «gamma» de su invención!».
    «¡Al parecer se trata de un curioso experimento basado en la Teoría de los Desquiciamientos nucleares!»

    Y mil detalles más, muchos de los cuales, cazados al vuelo, no reproducen la exacta realidad. Pero la difusión es completa. Llega hasta los mismos confines de la Galaxia, atraviesa el Cosmos con la centelleante velocidad de la «infraluz» —la infinita velocidad del cero, por ser simultánea— y alcanza les oídos de alguien que abre dos ojos monstruosos.

    ¡B’poxo, un ser de allende la muralla estelar, en los confines de Andrómeda, conocía el secreto de Ivji Vibor! Pero B’poxo estaba confinado, carecía de piernas y brazos; todo su poder radicaba en un prodigioso cerebro y una fuerza mental magnética de tanta intensidad que le permitía incluso mover ciertos objetos...

    ¡Ivji Vibor y B’poxo estaban íntimamente ligados, pese a la tremenda distancia que les separaba!


    CAPÍTULO III


    B’POXO vivía solo en un mundo gigantesco.

    Tenía conocimiento de la existencia de seres humanos y humanoides en otros mundos del Universo, pero siempre le habían importado muy poco aquellos bípedos que caminaban erguidos. No había visto nunca ninguno y su conocimiento era puramente intelectual.

    ¡No en vano B’poxo había pasado siglos ejercitando su cerebro gigantesco!

    No dormía, no tenía necesidad de alimentarse, sus células se reproducían a sí mismas conservándose vigorosas y eficientes. B’poxo era capaz de pensar mil años en la misma cosa...

    ¡Y capaz de enviar su maligno poder al otro lado de la muralla de estrellas entimagnéticas!

    Esto, claro está, le había costado muchos siglos de intensa concentración, horadando persistentemente el antimagnetismo, abriéndose paso mentalmente hacia mundos civilizados.

    De este modo llegó a captar el sonido que procedía de la Galaxia, cual si fuese un gigantesco y maravilloso radarcospio. Así tuvo noticias del Hombre y sus avances técnicos, la mayoría de los cuales no hicieron encoger a B’poxo de hombres porque carecía de ellos; pero le llenaron de indiferencia.

    ¡Él lo conocía todo!

    ¡Pero desconocía el medio de reproducirse a sí mismo!

    El poder divino le había confinado a su estado actual, todo cerebro, dándole un poder tal que ni él mismo era capaz de calcular su alcance. Pero B’poxo quería saber cómo habían conseguido hacer retroceder la radiación «gamma». ¡Esto era lo incomprensible para el maligno B’poxo!

    —Naturalmente, ese humano ha debido cometer un error en sus cálculos. Inconscientemente ha encontrado lo que buscaba. Pero no es capaz de saber la causa. ¡La vida de un humano no es suficiente para solucionar un problema que me lleva pensado cien siglos!

    Aquel monstruo «sólo cerebro», era longevo. Si un agente exterior no cambiaba las condiciones reinantes en su mundo líquido —en el cual vivía sumergido—, su vida sería eterna.

    Pero B’poxo debía pensar intensamente. ¡Sólo el pensar le mantenía vivo! Si dejase de pensar su vida languidecería y terminaría por extinguirse, como se había extinguido la de sus antiguos semejantes.

    —¿Cómo?—se preguntaba B’poxo una y otra vez—. ¿Qué influencia reciben los rayos gamma proyectados con el catalizador electrónico? Lógicamente, la dispersión se efectúa en línea recta. Nada ni nadie puede interponerse en su curso rectilíneo. ¿Por qué vuelven, pues, para reproducir las moléculas de los átomos que han atravesado, desquiciándolos?

    B’poxo se agitó. Las ondulaciones sinuosas de su cerebro se trasladaron al ambiente líquido que lo envolvía. Todo aquel sector del mundo acuático se agitó, se convulsionó, como estremeciéndose.

    Y siguió pensando intensamente...

    Mientras tanto, las cosas siguen un curso acelerado.

    Todo Kamsack ha quedado sorprendido por la avalancha de cosmonaves que llegan a la plataforma del espaciódromo de la metrópoli superior. Desembarcan hombres importantes seguidos de docenas de ayudantes.

    Hombres de la talla científica del Doctor Vorodo, el precursor de la famosa Teoría de los Desquiciamientos nucleares; hombres del conocimiento biológico, físico y químico de «Herr» Want, una lumbrera en disciplinas tan vastas y complicadas como las Ciencias Naturales, y miles de otros sujetos semejantes.

    Procedían de los más distintos mundos de la Galaxia. Incluso los había con forma humanoide, pero no dejaban de ser perfectísimas máquinas pensantes de una capacidad intelectual insospechada.

    Yenamo Verda, Segundo Oficial del Orden Civil en Kamsack ha sido el responsable de la llegada de tales hombres. Ahora, el inteligente colaborador de Vayaah se las ve y se las desea para alojar a tanto hombre «importante».

    Tiene que distribuir su tiempo entre examinar a Ivji Vibor, confrontar miles de metros de «hilo sonoro», conteniendo la complicada declaración de los dos recluidos, y al mismo tiempo atender y explicar mil detalles a los recién llegados.

    Estos no tienen paciencia para esperar la reunión que ha preparado Yenamo y que constantemente tiene que aplazar al recibir el aviso de nuevos enviados de la Ciencia que se encuentran en camino, y a los que no conviene desairar.

    Por esto cena con Vorodo y unos cuantos más, y explica: —La reunión debe aplazarse hasta pasado mañana, señores. He recibido un mensaje del Planificador del Sistema de Algol. También tiene mucho interés en escuchar a lvji Vibor.

    —¿Pero no tiene usted ya una declaración completa de él? —pregunta un físico—. ¿Por qué no reproducirla íntegra y dar a cada hombre de ciencia una copia? ¿Cada uno de nosotros podemos empezar a estudiarla inmediatamente.
    —Ruego a ustedes que tengan paciencia —ataja el Profesor Vorodo—. Hoy mismo he sugerido eso al Director de Orden Civil, señor Vayaah, y ha prometido complacernos cuanto antes, parece ser que el único que obstaculiza nuestra labor es nuestro querido Anfitrión el Oficial Segundo, Yenamo...
    —Yo... yo..., —El aludido ha enrojecido ostensiblemente.
    —No se disculpe usted, mi querido amigo —sonrió el Profesor Vorodo—. Le comprendo perfectamente. Es usted joven, tiene ambiciones y... Bueno, yo en su lugar haría lo mismo. Hacerse rogar un poco por gente influyente como nosotros es bueno.
    —¡Les prometo a ustedes que no es esa mi intención!

    Vorodo hace un gesto ambiguo y condescendiente al mismo tiempo con la mano. Sonríe y agrega: —Por complacerle a usted, Yenamo, he aceptado asistir a esta cena. Cuente, a partir de ahora, con mi apoyo dentro del Gobierno Central. Sepa que me tuteo con el Bi-mariscal Hugar. Una sugerencia mía y podría usted escalar puestos muy altos...

    La jactancia del famoso Profesor Vorodo hace que todos los asistentes a la cena se sientan algo incómodos. Muchos miran hacia Yenamo Vorodo sonríe y ejecuta su gesto característico.

    —Bueno, señores míos, con el permiso dé ustedes me retiro. Me siento un poco indispuesto. Siempre que un empleadillo intenta obstaculizar la labor de la Ciencia se me indispone el estómago...

    El Profesor Vorodo se retira seguido de sus diez ayudantes. Más de cincuenta científicos que habían permanecido mudos durante la breve charla de la sobremesa le imitan... No secundar la ofensiva y ultrajante actitud de Vorodo era cerrarse las puertas de los más famosos laboratorios del universo habitado.

    Otros, nerviosamente, procurando desviar la mirada del grupo de Vorodo, permanecen sentados y silenciosos.

    Sólo un hombre obeso y rosado se pone abiertamente al lado del incandescente Yenamo. Este es un sujeto gordo y de buenos sentimientos que se llama «Herr» Wantt, y la única cosa que le une a Yenamo en este momento es su aversión hacia Vorodo.

    Mejor dicho, Want ha odiado siempre a Vorodo.

    —No se inquiete usted, Yenamo Verda —dice Want sonriendo—. Vorodo es así. Le conozco muy bien. Cuando sale de su laboratorio se convierte en un niño al que hay que complacer en todo, de lo contrario se enoja.
    —¡Le aseguro a usted que jamás me he sentido más vejado en mi vida! —protesta Yenamo, todavía con el rostro enrojecido.
    —No se lo tenga en cuenta. Yo, personalmente, agradezco mucho cuanto hace usted por nosotros. Comprendo su situación y la trascendencia del caso que le ocupa.

    Tranquilizándose un poco, Yenamo toma el café. Luego, se traslada con los científicos restantes a un salón próximo, en el hotel donde han cenado, y allí, sentados en cómodas butacas de aire, Yenamo habla del «caso Ivji Vibor».

    —Desconozco la técnica empleada —dice lentamente, mirando en particular al comprensivo y obeso «Herr» Want —; pero Ivji Vibor se ha reproducido así mismo.

    »Ha dicho que de su cuerpo ha hecho dos cuerpos. El suyo original y otro, cuva densidad molecular es la mitad del primitivo. Esto ha afectado a su intelecto de un modo curioso. Tiembla mucho más que antes, dice; pero las repercusiones que pueda tener las desconoce.
    »También ha declarado estar dispuesto a someterse a tantas pruebas y exámenes como la Ciencia estime oportunos.

    —¡Eso está bien!—exclama uno del grupo—. Estoy impaciente por reconocer a esos dos «cuerpos».
    —En realidad se trata de un solo hombre —apunta «Herr» Want—. No nos hagamos ilusiones.
    —¡De un solo hombre... pero dividido!—apunta a su vez Yanamo—. Mas debo decirles que humanamente no podemos someter a Ivji Vibor a una tortura clínica. He pensado que todos ustedes se agrupen por especialidades. De este modo, los biólogos pueden trabajar juntos y celebrar consultas e impresiones. Los físicos por otro lado, los bioquímicos, los psiquiatras, etc.
    —Muy acertado —señala Want.
    —¿Y no se cansará Ivji Vibor? —pregunta otro sujeto bajito y delgado—. Sería interesante poder analizar sus tejidos.

    Una mirada fulminante de Yenamo corta bruscamente al hombrecillo.

    —Han de tener ustedes en cuenta que Ivji Vibor es un investigador, un hombre de ciencia también. ¡Pero no un conejo de Indias!
    —¿Seremos autorizados a inspeccionar su laboratorio? —inquiere otro.
    —Ahora tenemos el laboratorio precintado y vigilado. Sólo el propio Ivji Vibor dispone de ello. Supongo que esto es algo que sólo él puede autorizarlo.

    Pocos días más tarde empezaron los trabajos.

    Ivji Vibor compareció, ¡acompañado de su hosco y ceñudo homónimo!, ante los hombres de Ciencia acreditados en Kamsack. Para la primera conferencia se utilizó una vasta sala de disertaciones del Hospital General, habilitada al efecto, donde se sentaron todos los personajes interesados en el caso.

    Habían llegado, en total, cinco mil trescientos cuarenta científicos: y todos estaban allí reunidos, mirando con curiosidad a los dos hombres.

    Vayanh Yenamo y los consejeros del Orden Civil también estaban presentes, acompañados de enviados especiales de La Tierra, con estenógrafas particulares que hacían funcionar sus «registradores de sonido y visión». Además, en torno a la sala, había doscientos agentes de las Patrullas del Orden Civil.

    Un día...

    Otro día...

    Ivji Vibor no parecía cansarse de hablar, de responder a preguntas. De discutir, incluso, buscando frases nuevas y ejemplos concisos.

    —¿Cómo ha conseguido hacer retroceder la radiación «gamma»? —fue el Profesor Vorodo quien efectuó la pregunta que dejó pensativo a Ivji Vibor.

    Los dos hombres delgados que vestían la túnica blanca ajustada hasta el cuello se miraron. Estaban sentados uno junto al otro. Ante la mesa Yenamo había hecho poner dos placas. Una con el nombre de Ivji Vibor y correspondía al Ivji Vibor natural, al primitivo.

    La otra placa, con el nombre de «Repro» Vibor, correspondía a la persona engendrada por Ivji Vibor, al hombre que surgió de sus experimentos.

    Y durante todo el tiempo que duró la conferencia, «Repro» Vibor no había despegado los labios, manteniéndose en su extraño mutismo. Cuando terminaban las sesiones salía siempre delante de Ivji Vibor e iba a encerrarse en el departamento que le había sido asignado en el Hospital General.

    Jamás hablaba.

    Por esto, todo el mundo quedó sorprendido cuando le vieron ponerse de pie y dirigirse al Profesor Vorodo.

    —La radiación «gamma», como usted dice, caballero, la hice retroceder yo mismo. No puedo explicarle cómo, ni la razón. ¡Tampoco la podría explicar usted si quiere someterse al tratamiento!... Ni la copa de cristal que ustedes han examinado, y mucho menos el cobaya reproducido.
    —Entonces, ¿es un fenómeno casual? —exclamó Vorodo—. Lo digo porque usted no tenía existencia antes de someterse Ivji Vibor al proyector...

    Hubo un intenso silencio en la sala.

    «Repro» Vibor miraba fijamente al Profesor Vorodo. De repente todos le vieron llevar la mano a la frente y caer sentado en su silla. Ivji Vibor se volvió hacia él rápidamente.

    —¿Qué te ocurre? —preguntó alarmado.
    —Ese... ese hombre... —murmuró débilmente.

    Luego, cayó desmayado.Vorodo dice:

    —No lo comprendo. Intenté escudriñar su mente por medios ultrasensoriales. Me parecía que estaba mintiendo.

    Yenamo tiene ahora la oportunidad de desquitarse de la ofensa que recibió de aquel hombre altivo y jactancioso. Están en el despacho de Vayaah, con Borgo y Dral, como asesores.

    La interrogación de Vorodo está justificada plenamente.

    Yenamo explica la situación:

    —Usted dialogaba con «Repro» Vibor, quien no había despegado los labios hasta entonces. La pregunta de usted fue significativa. Nadie había preguntado acerca de ello.
    —Sí, admítalo, Profesor Vorodo —dice Vayaah, no muy convencido de lo que está diciendo, pero considerando que como Director está en la obligación de decir algo.
    —¡Por vida de Dios!... ¡Claro que lo admito!

    Yo soy de los pocos que conocen detenidamente la teoría de los Desquiciamientos Nucleares... ¡Yo la concebí y he dedicado mi vida a ella! Pero no había pensado jamás en un posible retroceso de la radiación «gamma». ¡No podía pensar en ello puesto que de existir el más mínimo retroceso toda mí teoría se vendría al suelo!... ¡No sé por qué lo pregunté, lo juro!

    Los cuatro hombres del Orden Civil se miran entre sí.

    —El caso es que usted empleó la telepatía para hurgar en la insegura mente de «Repro» Vibor...
    —¡También lo han hecho ustedes, y cientos de los hombres que estaban en la sala! ¿No pudo haber sucedido que tal concentración de preguntas ultrasensoriales afectasen su débil organismo?
    —Sí, puede ser. Pero fue usted el que estaba más concentrado con él. ¡Usted era el foco de la atención de «Repro» Vibor! —ataca Yenamo Verda, inflexible.

    Le da la sensación de gozar ante la creciente inquietud del hombre de Ciencia. Encuentra placer en vengarse de él, en hacerle sudar.

    —Ahora, «Repro» Vibor está inconsciente. Ignoramos si podrá recuperarse. Por esto hemos de saber exactamente si hubo mala intención en usted o actuó consciente de su deber científico.
    —¡No hubo mala intención! —vocifera Vorodo.
    —Pero admite no saber por qué hizo tal pregunta —insinúa Dral, que está muy inclinado sobre la mesa—. Ante esto, suponemos que no tendrá usted inconveniente en someterse a un escudriñador mental.

    El Profesor Vorodo se pone en pie rápidamente.

    —¡No! —grita.

    De pronto, se estremece, se lleva las manos al cuello y cae a tierra como fulminado por un rayo.

    ¡Su rostro se ha tornado verdoso, grisáceo!...

    Y ante el estupor de los cuatro hombres que se han levantado a mirarle, consternados, ven cómo su figura va fundiéndose, como convirtiéndose en un humo pestilente, acre y asfixiante.

    Antes de que Vayaah, Dral, Borgo y Yenamo hayan alcanzado la puerta, huyendo de aquel horrible humo, el cuerpo del Profesor Vorodo ha desaparecido en el suelo.

    El humo invade toda la estancia. Luego, empieza a disiparse.

    ¡El hombre de Ciencia ha quedado desintegrado misteriosamente!


    CAPÍTULO IV


    A B’poxo no le había costado mucho matar al Profesor Vorodo. Sólo tuvo que concentrarse un poco, teletransmitir su maligno poder y destruir aquel cuerpo, del que se había apoderado por breve lapso de tiempo, por medio de ondas mentales aniquiladoras.

    —Era un infeliz en el fondo —se dijo B’poxo, malhumorado—. Pensé que sería una lumbrera y no era más que una nulidad, sin pizca de voluntad... ¡Un engreído de sí mismo, fatuo y poco útil!

    »De haberle dejado en poder de esos humanos, el proyector de imágenes mentales me habría descubierto. No a mí, sino a mi poder. Y eso no me conviene... ¡Significaría mi destrucción! No puedo controlar a todos los cerebros del Universo y los hombres terminarían encontrándome. Claro que causaría mucho daño, ¡muchísimo!, pero ¿qué utilidad puede reportarme?
    »No, tengo que emplear otros medios. Vorodo ha desaparecido. Ahora, los humanos pasarán una temporada intentando descubrir la causa sin hallarla. Al final, se cansarán y desistirán.
    »¡Pero yo necesito esa respuesta! ¡La necesito!
    »Controlar la mente de Ivji Vibor es como matar la gallina de los huevos de oro. No conduciría a nada. En cambio... Ahí está ese Yenamo Verda que es sumamente inteligente. Mas no puedo cometer dos veces el mismo error. ¿Hasta qué punto puede él sondear la mente de «Repro» Vibor, como le han llamado?
    »Carece de los conocimientos técnicos necesarios. Pero puedo influirle de ellos. Mis pensamientos pueden hacer fecunda su mente. Me puede ser útil. Aunque... un analítico como él, ¿no puede caer en la cuenta de que su discernimiento se ha transformado? Puede eludir, incluso, mi poder telesensorial y localizarme. Con un humano como él, el más leve descuido significaría un desastre...
    »He de meditar concienzudamente antes de obrar.
    »También tengo a esa muchacha, Hany Nynie. Ella conoce bastante bien el procedimiento de Ivji Vibor. Ha trabajado con él en el laboratorio y ha podido captar inconscientemente el método. Ha podido ver «algo»...
    »Sin embargo, apoderarse de la mente de una mujer es peligroso. Las hembras humanas tienen un peculiar instinto, adivinan más que ven, y parte de su cerebro ha de quedar libre para que pueda desenvolverse. ¿Qué parte debo presionar para hacerla obedecer a mis mandatos?
    »Sería conveniente estudiar esto. Y...
    »¡Y detenerse ahora a estudiarlo representa que, para ellos, pasarán varios siglos! No, Hany Nynie no vivirá lo suficiente. Debo examinar más profundamente el caso... ¡correr cierto riesgo!
    »¿Lo has visto?
    »¡Sólo él puede darme la respuesta...! ¡Él la conoce! No obstante, el riesgo es grande. Su mente es pura, vive atormentado, no es, en realidad, un ser normal. Ninguno de los dos son ahora seres normales.
    »Ivji Vibor empieza ya a languidecer y no tardara en extinguirse. Le falta vitalidad. Y a «Repro» Vibor le ocurre lo mismo. Si me apodero de él, ¿qué ocurrirá? ¿Fertilizará en su mente algo nuevo, el poder de B’poxo, por ejemplo? ¿O surgirá un nuevo engendro inclasificable y de una naturaleza completamente distinta?
    »¡Ah, estoy seguro de que él me sirve! Sin embargo, no puedo precipitarme. Vorodo ha sido una experiencia nefasta...
    »Tengo tres humanos para escoger: Yenamo Verda, un analítico a quien temo. Sus reacciones son imprevisibles. Segundo, a Hany Nynie, de cuya mente intuitiva no puedo fiarme, y menos perder el tiempo en estudiar detenidamente. Y por último, «Repro» Vibor...
    »¿Es éste el que necesito? De «apoderarme» de él puede surgir un verdadero monstruo... ¿No es así? Sus átomos inestables pueden dispersarse... con una sacudida «infraluz» mi defensa líquida carece de eficacia. Claro que la distancia es mucha. Pero, ¿existe realmente la distancia en el Universo? Este problema tengo que resolverlo en otra ocasión.
    »Sí —admitió al fin B’poxo, después de una pausa a su monólogo—, creo que puedo correr ese riesgo. Después de todo, destruirse o vivir eternamente en esta incógnita inextinguible es cuestión de criterio. Si yo desaparezco también se esfuma el último vestigio de mi raza. ¿Qué importa el «después»?
    »«To be or not to be, that is the question», frase que inmortalizó un humano llamado Shakespeare en una obra teatral. «Ser o no ser, esa es la cuestión», repito yo también sumergido en el tiempo. Si me apodero de «Repro» Vibor y no puedo dominarle mi fin es inmediato, transmitiéndole a él un poder destructivo que puede aniquilar el Universo entero.
    »Si le domino averiguo por qué han retrocedido las radiaciones «gamma». Entonces puedo reproducirme, transmitir a una raza semejante a mi una ciencia casi infinita. ¿Merece la pena correr ese riesgo?

    B’poxo, sumergido en su mundo acuático, estudió intensamente el problema durante varios días solares. Al fin, hastiado, tomó una decisión —habría de arrepentirse de ella—, pero la tomó.

    —¡Sí, tanto si vale la pena como si no, voy a «apoderarme» de esa mente aturdida! ¡«Repro» Vibor me dirá lo que necesito saber, puesto que su homónimo actuó influido por un instinto que no deja memoria!

    »Así lo he decidido y así lo haré...

    Cuando Yenamo vuelve a entrar en el despacho de Vayaah, el cuerpo de Vorodo ha desaparecido. El humo también se ha esfumado y no queda el menor vestigio del cuerpo humano que cayó fulminado ante sus ojos.

    Hace entrar a Vayaah y le dice:

    —Es lo más asombroso que ha ocurrido jamás.
    —Sí... sí... ¿Cómo ha podido desaparecer ese hombre? ¿Crees que ha muerto?
    —Estoy seguro. Fulminado por un procedimiento desconocido. Alguna onda enviada por alguien para impedirle seguir hablando. Recuerde que se erguió cuando insinuó Dral de someterle al escudriñador mental.
    —Sí —asiente Vayaah con el miedo recorriéndole la médula cervical—. ¿Qué podemos hacer, Yenamo?
    —No lo sé aún... Pero intuyo que no hemos de decir ni una palabra a nadie hasta que no hayamos averiguado lo sucedido.
    —Sí. El escándalo que se armaría podría arruinarnos. Nos procesarían. Alguien se apresuraría a decir que le hemos matado nosotros.

    La mente de Yenamo es un caos uniforme. Intenta analizar uno por uno cuantos datos posee. Lo primero que decide es abandonar cuanto antes el despacho de Vayaah.

    Sale, seguido del Director, y se encara con Borgo y Dral.

    —Escúchenme, alguien tiene que conservar la serenidad en este asunto.
    —¡Claro, claro!—admite Borgo, nervioso.

    Vayaah también ve el cielo abierto y se agarra a ello con vehemencia.

    —¡Sí, ocúpate tú de este asunto, Yenamo! ¡Te concedo plenos poderes! Será mejor que yo me vaya a mi morada. Me encerraré en una cámara antimagnética y no pienso recibir a nadie. Si deseas algo de mí llámame a través del control de mando.

    «¡Cobarde!», piensa Yenamo.
    «¡Cobarde!», piensa Dral.

    ¡Y lo mismo piensa Borgo! Pero los dos consejeros no están muy seguros de sí mismos.

    —Está bien —accede Yenamo—. Yo me ocuparé de este asunto. Le tendré informado de cuanto ocurra. Ahora voy a ver de nuevo a Ivji Vibor. Presiento que todo este misterio gira en torno a él.

    Al salir del extenso edificio de acero donde está ubicado el Centro de Orden Civil de Kamsack, Yenamo se dirige a su autobólido particular. En el aparcamiento hay varios agentes vigilando. Por esto, cuando Yenamo alcanza su vehículo y ve a una muchacha sentada junto al tablero de control, recibe una sorpresa.

    ¡Es Hany Nynie!

    —Le estaba esperando, señor Yenamo —dice la muchacha.
    —¿Cómo ha llegado hasta aquí?
    —Me he hecho transparente —responde ella.
    —¿Transparente?—exclama él, asombrado.
    —Si, transparente. No en vano he trabajado con Ivji Vibor. La luz atraviesa mis tejidos y los ojos humanos no me pueden captar. Es muy sencillo. Me rocío con un ingrediente que me dio mi maestro. Ivji Vibor no es tonto, todo lo contrario, es un sabio. Pero está algo desequilibrado. Ha descubierto muchos procedimientos para...
    —¡Explíqueme eso de la transparencia! Luego le haré otras preguntas.
    —No lo entendería usted nunca. Está basado en el principio osmótico de las células. En realidad, el cuerpo no desaparece. Está ahí, pero la luz lo atraviesa.
    —¿Y cómo es que yo no veo la transparencia por ninguna parte?
    —¡Hombre, ya se han pasado los efectos! Fui a casa, me sometí al tratamiento y vine aquí. Por cierto, de poco me atropellan. Quise entrar a verle a su despacho, pero las puertas no se abrían. Por eso, antes de que desaparecieran los efectos de la transparencia me refugié en su autobólido.

    Yenamo se frota el mentón y termina por entrar en el vehículo, sentándose junto a ella. Antes de poner en marcha los motores, mira de soslayo a Hany.

    Le agrada su perfil recto, su boca jugosa y pintada de verde, sus ojos grandes, chispeantes y la forma perfecta que permite adivinar su cuerpo a través de la túnica ajustada. Es una muchacha moderna y preciosa.

    ¡Pero Yenamo no está para fijarse en la belleza de una mujer!

    —Bueno, venga conmigo. Puede serme útil... ¿Me gustaría saber hasta dónde puedo confiar en usted?
    —¿Se imagina que una mujer enamorada no es de confianza?
    —¿Qué quiere decir con eso? —pregunta incrédulamente Yenamo.
    —Me enamoré de usted en cuanto le vi. Fue cuando hice la denuncia contra mi jefe. Sentí un vahído al verle a usted. Luego, comprendí que estaba locamente enamorada... ¡Por favor, no se ría; le hablo en serio!

    Yenamo había estado al borde de soltar una carcajada. Ahora, se limita a sonreír y mirar a Hany con curiosidad...

    —Una muchacha invisible y enamorada. ¿De qué Sicocomio ha escapado usted? —pregunta.

    El vehículo de Yenamo ha atravesado la salida del aparcamiento a tal velocidad que ningún agente ha podido observar a la muchacha que se sienta junto al Oficial Segundo de Orden Civil. Ahora, el autobólido desciende por una pista metálica oscilante a una velocidad fantástica. El sol artificial está permanentemente en el cielo y la atmósfera artificial posee una tonalidad azulina, semejante a la que tiene en La Tierra un día primaveral y despejado.

    —Vamos hacia el Hospital General —dice Yenamo a una mirada inquisitiva de Hany.
    —¿Por qué se han suspendido las sesiones?
    —Hubo una indiscreción —dice el Oficial Segundo distraídamente.
    —¿Acaso por la pregunta del prestigioso Profesor Vorodo?

    Yenamo detiene suavemente el autobólido y lo hace deslizarse un poco hasta sacarlo de la pista. Luego, se vuelve lentamente a ella.

    —¿Cómo sabe usted eso? —pregunta.
    —He estado hablando con Ivii Vibor. Por ello decidí venir a verle. Mi profesor se encuentra enfermo. Me ha confesado íntimamente que está arrepentido de haber hecho el experimento. Bueno, pues hablamos de la pregunta de Vorodo, del retroceso de los rayos «gamma» particularmente.
    —¿Sí? —pregunta Yenamo mirando con intensidad a Hany.
    —Sí... ¡Y, por favor, no me mire así! Ivji Vibor se equivocó en algo. Está dispuesto a reconocerlo.
    —¿Y pese a su error, el experimento dio resultado?
    —Eso mismo, pero a la inversa. ¡Dio resultado el experimento a causa del error! —responde con énfasis la muchacha.
    —Bueno, antes de hablar con Ivji Vibor, cuéntemelo todo...

    Hany Nynie era hiia de un Técnico de Atomocinética que trabajaba en la Central de Estudios Electrónicos de Kamsack, sita en la plataforma 504. Desde muy pequeñita su interés por las ciencias se despertó: tanto fue así que su padre la envió a la Universidad de Plutón, donde estuvo quince años, y de donde salió con el título de doctora en Ciencias Naturales y Exactas. Posteriormente, se especializó en «Radioactivación».

    En estas actividades conoció al profesor Ivji Vibor y sintió gran interés en los experimentos que éste llevaba a cabo.

    Hany Nynie trabajó durante tres años con el demacrado y esquelético profesor de la plataforma «O». Tenía a la sazón veintisiete años, o sea que estaba en toda la plenitud de su juventud. No pensaba en el matrimonio, ni en los hijos, ni en nada, excepto en los experimentos de Ivji Vibor.

    Con él practicaron y descubrieron la transparencia de los tejidos, un gran adelanto científico ya que tanto se había especulado siempre con la invisibilidad del ser humano.

    Pero en aquella ocasión, Ivji Vibor dijo: —Escuche, Hany; no creo que sea conveniente divulgar esto. ¿Me entiende? ¿A quién puede beneficiar? Presiento que si la transparencia de los tejidos perteneciera al dominio público se podría hacer mucho más daño que bien. Las gentes están autoeducadas. No hay medio alguno de eludir la responsabilidad que concierne a todo ser humano de cumplir con sus deberes cívicos. Por si fuese poco, el Orden Civil vigila constantemente.

    »Pero alguien podría ampararse en la impunidad de su transparencia para cometer algún acto de vesanía.

    —Estoy de acuerdo con usted, profesor.
    —Bien. En ese caso, no diremos nada de esto. Yo no ambiciono honores ni alabanzas. Usted como yo trabajamos y especulamos con la ciencia pura. Nadie nos debe recompensar lo que hacemos por puro amor al estudio y la investigación.

    En aquel tiempo, Hany Nynie sentía una gran admiración por su jefe y maestro. Trabajaban unidos por los mismos deseos, por las mismas ambiciones. Y juntos estudiaron la Teoría de Vorodo, o de los Desquiciamientos Nucleares, encontrándola apasionante y subyugadora.

    —¡Esto sí que es base para dedicar la vida de un hombre!
    —¡Y de una mujer! —agregó Hany.

    Así empezaron con lo que había de terminar con la desunión, la angustia y la inquietud constante. Poco a poco, a medida que avanzaban los trabajos, que construían nuevos aparatos de laboratorio, el carácter franco y abierto de Ivji Vibor se fue tornando hosco, arisco, agrio.

    Los fracasos no habían deprimido tanto a Ivji Vibor como en aquella ocasión. Pero, por frases y palabras dejadas ir al descuido dentro del laboratorio, Hany comprendió que Vibor estaba atravesando una aguda crisis parafrénica.

    ¡Incluso llegó a decir que con la investigación que llevaban entre mano, un hombre podría reproducirse a sí mismo!

    Hany Nynie se decepcionó. Meditó sobre aquello durante muchos días, observando en silencio a su jefe, hasta que vio reproducirse la copa de sílice... ¡luego un conejo de Indias!

    ¡Y se dijo que Ivji Vibor debía ser detenido en sus experimentos! De no hacerse, podía crear algo irreparable, algo monstruoso, algún engendro capaz de producir daño a la humanidad.

    —Lo presiento, Profesor —dijo un día—. No debemos continuar.

    ¿Por qué no? —preguntó Ivji Vibor sorprendido.

    —¡Porque puede intentar reproducirse a sí mismo!
    —¡Eso sería maravilloso! —respondió él.
    —Y puede usted morir... —terminó Hany.
    —¿Morir?. —La sorpresa de Ivji Vibor había aumentado—. No olvide que morir por la ciencia es inmortalizarse. ¿Qué más querría yo? Le dejaría a usted un bagaje formidable de experiencias que la coronarían de imperecedero éxito...
    —¿Y si no muere y se convierte en un engendro monstruoso?
    —¿Eh?... En ese caso, sería una fabulosa aportación a la ciencia. Nadie ha conseguida nada en ese sentido... ¡Nadie!

    Hany Nynie sintió como si una tenaza fría se cerrase en torno a su corazón. Luego Vibor agregó: —Continuemos.


    CAPÍTULO V


    AL llegar al Hospital General, Yenamo Verda recibe la primera noticia desagradable. ¡Noticia que, sin duda, no tiene comparación con la muerte y desintegración del Profesor Vorodo!

    Se la da en persona el propio «Herr» Want.

    —¡Algo terrible, señor Yenamo! —exclama el científico de La Tierra—, El director del Hospital ha intentado ponerse en contacto con usted. Pero en Orden Civil no hay nadie capaz de tomar una determinación...
    —Bueno, ¿de qué se trata?—pregunta Yenamo, viendo que Hany Nynie se ha tornado pálida y temblorosa.
    —Ivji Vibor está agonizando y... «Repro» Vibor se ha escapado a través de un enorme agujero practicado en el muro.
    —¿Un agujero? ¿Cómo ha sido practicado?

    Sospecho que con un potente desintegrador. ¡Es lo más incongruente que he visto jamás! Sus agentes aseguran que ninguna clase de desintegrador ha entrado en el hospital.

    —¡Vamos allá!

    Encuentran a un grupo de hombres ante la puerta del alojamiento de los dos Ivji Vibor. Hay agentes del Orden Civil, científicos que se han enterado de la desaparición y se debaten para averiguar algo de los herméticos agentes.

    La llegada de Yenamo sirve de tregua en aquella contusión sin vértebras.

    —¡Por favor, retírense! ¡Despejen inmediatamente el pasillo! —grita Yenamo.

    Los agentes actúan entonces con energía.

    —¡Soy el Director del Hospital! —se oye gritar a una voz.

    Pero los agentes no parecen oír nada. Ni siquiera «Herr» Want consigue abrirse paso hacia la puerta. Los únicos que lo consiguen son Yenamo y Hany, porque el primero lleva a la segunda agarrada del brazo.

    Cuando la puerta metálica se ha cerrado tras ellos, y se encuentran dentro de la estancia, ante un lecho vacío y ante el otro en el que yace como un cadáver Ivji Vibor, mirando con ojos incrédulos el enorme boquete en el muro, Yenamo presiona un mando de su «control» que lleva pendiente del pecho y da una orden en voz alta: —¡Todas las Patrullas de Servicio que se concentren en torno al Hospital General! ¡Hay que rodearlo completamente y no permitir la entrada y la salida de nadie!

    —¡Comprendido, señor Yenamo!—le responden por control remoto desde la Base de Operaciones de Orden Civil.
    —¡Dios mío! —exclama a su vez Hany, acercándose al lecho donde esta postrado Ivji Vibor.

    Pero Yenamo Verda está ahora examinando unas manchas que ha visto en la cama vacía. Son como quemaduras profundas. El colchón de goma está desinflado, roto, ¡y las quemaduras poseen un contorno verdoso-grisáceo!

    El mismo contorno tiene el boquete practicado en el muro metálico. La macha es como un óxido desconocido, algún vestigio de la corrosión. Por el agujero se divisa un jardín artificial y, al otro lado, en un muro de ladrillos, hay una resquebrajadura muy semejante a la del muro de la habitación.

    —Por allí ha escapado... ¡Quédese aquí, Hany! —grita Yenamo—. Tenemos que buscar a ese individuo.

    Corre Yenamo a la puerta y grita: —¡Que vengan conmigo dos agentes! El director del Hospital que pase a ocuparse dé Ivji Vibor. Inyéctele epinefrina y manténganle vivo a todo trance. Si es preciso aplíquenle plasma sanguíneo. ¡Vamos, pronto!

    Los dos agentes aludidos corren hacia Yenamo. También el director del Hospital obedece. Los científicos llegados de otros planetas se han retirado en su mayor parte y el orden es casi completo en el pasillo.

    Pero allí está «Herr» Want que se acerca rápido a Yenamo, pese a su pesadez.

    —¿Me permite acompañarle, Yenamo?

    Yenamo vacila sólo un segundo. Luego, responde: —Bueno, venga usted.

    Efectúan la salida por el mismo boquete del muro. Hany les ve marchar y exclama impulsivamente: —¡Ten cuidado, Yenamo; presiento un gran peligro... Un terrible peligro!

    Y estas son las palabras que hieren constantemente los oídos de Yenamo, mientras se apresura detrás de los dos agentes de Orden Civil que atraviesan en el momento aquel jardín, hacia el muro de ladrillos, seguido de «Herr» Want, quien respira entrecortadamente.

    Al atravesar el boquete del muro, en el jardín, salen a una superficie despoblada, lisa y metálica, como todo el suelo de Kamsack.

    —¿Por dónde ha podido irse? —pregunta un agente, vacilando y mirando en todas direcciones.
    —Vamos hacia aquello edificios negros —indica Yenamo—. Allí encontraremos algún vehículo que podamos incautar.

    Pronto comprenden que van por el buen camino, al ver Yenamo manchas verde-grisáceas en el suelo, como si hubieran disparado con un extraño desintegrador, sin terminar de fundir la recia plancha metálica que formaba la plataforma de la metrópoli superior de Kamsack.

    El que con más atención examina aquellas marcas es «Herr» Want.

    Y dice:

    —Observe esto, Yenamo. Casi todas tienen las mismas características... Parece la gran huella de una mano.
    —Sí, me he dado cuenta. Las mismas improntas que dejaría una mano sucia al posarse en el suelo.
    —¡Exacto! Como si «Repro» Vibor hubiera caído...

    De pronto vieron venir a un gran número de vehículos que rodearon por completo el vasto edificio plano del Hospital General. Es preciso hacer pastar que los edificios de Kamsack, por una razón obvia, todos poseían un solo piso, o sea la planta baja.

    Uno de aquellos autobólidos alcanzó a los cuatro hombres. Un agente de Orden Civil salta a tierra para saludar a Yenamo.

    —Perdón, señor —dice—. Les vi correr y, de momento no les había reconocido. ¿Necesitan algo?
    —Llega usted a tiempo —responde Yenamo—. Necesitamos el autobólido. Vuelva usted al Hospital y monten la vigilancia. Yo mismo conduciré. Mi vehículo ha quedado a la entrada.
    —Muy bien, señor —responde el agente.

    «Herr» Want y los dos agentes que acompañaban a Yenamo penetran en el autobólido. Dentro hay cinco agentes más, todos armados con «ejecutores» que llevan en las manos, desenfundados.

    Yenamo se hace cargo de los mandos y el aparato sale despedido hacia adelante con cierta brusquedad. Así remonta los edificios negros que tiene delante y no tarda en ver a un grupo de gente correr Todos visten de blanco v parecen empleados de un gran laboratorio que existe en las cercanías.

    —¡Allá abajo! —exclama Want, excitado, señalando con la mano extendida.

    Pero Yenamo también ha visto al grupo de personas hombres y mujeres, y hace evolucionar el autobólido, yendo a posarse delante de aquellas gentes que parecen huir enloquecidas.

    —Eh, ¿qué ocurre?
    —¡Aquel hombre...! —exclaman más de cien voces.
    —¡Allí, en el laboratorio! ¡Desintegra los muros con las manos! —grita otro, más fuerte que los demás—. ¡Debe ser un humanoide cargado de radiactividad!

    Yenamo no espera a oír más. Su aparato se levanta y vuela hacia donde le han indicado. También ven salir a gentes despavoridas de una de las enormes naves pintadas de negro. Son gente que huye alocada, atropellándose, sin respetar nada, buscando el modo más rápido de alejarse cuanto antes de allí.

    De pronto suena una tremenda explosión y un edificio que hay contiguo al que han evacuado los operarios parece abrirse arrojando al aire una pavorosa llamarada.

    Yenamo, que conduce su aparato hacia allí, desvía rápidamente y vira el autobólido hacia el suelo. Está nervioso, y lo mismo ocurre a sus acompañantes, que se inclinan ávidos hacia las ventanillas, sin preocuparse de la elemental seguridad que requiere el viajar en aparatos de tan rápido desplazamiento.

    Un instante después, sin que dentro del autobólido haya ocurrido ningún percance, se posan en tierra, cerca del que ha sido pronto pasto de las llamas.

    —¡Grak, avise inmediatamente a las fuerzas contra incendios! —grita Yenamo.

    ¡Y es en aquel momento cuando ve abrirse el muro de acero que tiene delante, salir primero una densa humareda y luego, entre las llamas, emerge una figura humana tambaleándose que va a caer a escasa distancia del edificio!

    Yenamo ha reconocido la figura del hombre: es «Repro» Vibor, la reproducción esotérica del Profesor lvji Vibor.

    Intenta echar a correr hacia él, pero la mano de «Herr» Want le contiene.

    —¡No vaya usted! —exclama el hombre de ciencia de La Tierra.
    —¿Por qué?... ¡Oh!

    Se ha quedado con la boca abierta, viendo a «Repro» Vibor intentando ponerse en pie. Ha visto también sus manos apoyadas en el suelo metálico y ha visto levantarse humo y chispas. ¡El humo es verdoso, denso... muy semejante al que desintegró completamente al Profesor Vorodo!

    Pero «Repro» Vibor consigue ponerse en pie. Va vestido igual que cuando le encontró Yenamo en el suelo del laboratorio de la plataforma «O»: la túnica blanca ajustada y cerrada por el cuello, y botas aislantes hasta la rodilla. Lo único que le falta son los guantes.

    ¡Pero Yenamo queda petrificado al verle venir como un hipnóbata, extendidas las manos, descompuesto el cadavérico semblante y tambaleándose como un beodo!

    Viene hacia donde ellos están.

    —¡Cójanle! —grita Yenamo.
    —¡¡Noooo!! —vocifera Want, desgañitándose.

    Y agarra a Yenamo para llevárselo de allí—. ¡Que no le toque nadie!

    Pero Yenamo se sacude al obeso científico, también gritando.

    —¡Hemos de detenerle!
    —¡No lo intenten... Les matará a todos!

    Entonces ocurre lo monstruoso. Dos agentes han echado a correr hacia «Repro» Vibor, pretendiendo cogerle. Vibor, con las manos extendidas, parece ir a ciegas, enloquecido.

    Y cuando lo tocan los dos agentes se oyen dos gritos escalofriantes... Dos gritos de angustia infinita, paralizante, obsesiva...

    ¡Y los dos agentes caen al suelo sin brazos, los cuales se han fundido al tocar a «Repro» Vibor!

    Yenamo no da crédito a lo que ha visto. Hace un instante, los dos agentes tenían manos. Ahora, después de una breve expulsión de humo verde-grisáceo, los dos hombres yacen en tierra, mutilados y muertos posiblemente.

    Pero no acaba aquí el espectáculo inverosímil.

    «Repro» Vibor sigue avanzando como a tientas y se dirige recto hacia el autobólido del cual han descendido los agentes de Orden Civil. Yenamo y «Herr» Want. Pero antes de llegar a él, el hipnóbata cae al suelo de nuevo. Un grito surge de su garganta. ¡Un grito infrahumano, estremecedor!

    ¡¡Y el suelo vuelve a despedir chispas y humo, fundiéndose bajo la presión de las manos de «Repro» Vibor, las cuales parecen haberse convertido de pronto en poderosos irradiadores de algún poder destructivo!!

    Mientras el individuo se levanta y avanza hacia el vehículo que tiene delante. Toca, lo funde, agita la manos con gesto de dolor y grita... ¡Pero el vehículo queda fraccionado, despidiendo denso humo, luego estalla violentamente, lanzando a Yenamo y sus acompañantes al suelo... ¡Sin embargo, «Repro» Vibor atraviesa aquellos detritus metálicos sin afectarle para nada la explosión de los motores del autobólido, y sigue su tambaleante camino!

    —¡El cielo...
    —¡El cielo nos proteja! —exclama Yenamo al ver lo que ha sucedido ante sus ojos.

    Y queda sentado en el suelo, con los ojos muy abiertos, viendo la figura del hipnóbata alejarse hacia un muro metálico, el cual atraviesa del mismo modo que el autobólido, horadándolo con las manos, fundiéndolo, ¡desintegrándolo!

    Las correrías de «Repro» Vibor por la metrópoli superior fueron un verdadero cataclismo. Sembró la muerte y la destrucción como si estuviera maldito. Era un Atila reencarnado y dondequiera que tocaba dejaba el vestigio corrosivo de su alto poder desintégrate.

    Atravesaba edificios, muros, puertas, muebles, máquinas...

    ¡Provocó una horrísona explosión en una central eléctrica, al internarse entre las dínamos en marcha! El estallido resonó en todo Kamsack, al lanzar al aire, en cien mil fragmentos, los restos de las instalaciones. Murieron cientos de hombres que trabajaban en las cercanías, pero a «Repro» Vibor no le sucedió nada. Cascotes de hierro retorcidos le tocaban, pareciendo que iban a destrozarlo a causa de la tremenda velocidad.

    Pero nada. Cuando un objeto cualquiera le tocaba se desmaterializaba de un modo fulminante.

    Y al mismo tiempo, cada vez que «Repro» Vibor caía al suelo, los agujeros que practicaba en las planchas de acero eran más profundos, como si su poder desintegrador fuese en aumento por instantes.

    Lo mismo sucedió con las cargas que le disparó un agente de Orden Civil enloquecido. Las mortíferas cápsulas le tocaban y se desintegraban haciendo una explosión que apenas conseguían tambalearse.

    ¡Todo cuanto tocara «Repro» o le tocase a él, que venía a ser lo mismo, ¡desaparecía!

    Un hombre enloquecido de terror —luego se supo que «Repro» había provocado la muerte de toda su familia —corrió detrás de él y quiso estrangularlo. Nada más tocó con sus manos el cuello del hipnóbata, las manos del hombre se fundieron, convertidas en humo, y cayó al suelo, muerto.

    «Repro» parecía no darse cuenta de lo que hacía. Era un sonámbulo, un autómata de la destrucción, cuyos ojos no parecían ver, ni mirar siquiera a ninguna parte. Los tenía muy abiertos, según pudo ver mucha gente, y de sus negras pupilas parecían surgir llamas verdes... ¡Llamas aniquiladoras!, según dijo la gente enloquecida.

    Luego, «Repro» Vibor echó a correr, y su precipitación fue aún más destructiva. Agitaba las manos rompiendo, segando, destruyendo. Gritaba como un azotado y sus gritos eran espeluznantes, horribles...

    Nadie pudo detenerlo. ¡Nadie!

    Al fin, «Repro» cayó al suelo y sus manos horadaron completamente la gruesa plancha que sustentaba la plataforma superior. ¡Un instante después, aquel extraño engendro de destrucción y aniquilamiento desaparecía en el agujero, yendo a caer violentamente, cien metros más abajo, a la plataforma inferior!

    Cualquier persona normal se habría destrozado ante semejante caída. «Repro» Vibor estaba demostrando no ser una persona normal. ¡Ni siquiera una persona!

    Y no quedó reventado por la caída, ni mucho menos. Al golpear el firme de la plataforma inferior, una columna de humo se levantó de su cuerpo, fundiendo al mismo tiempo que golpeaba, la plataforma metálica.

    Pero no la atravesó. Se levantó instintivamente y se movió, con el rostro ya deformado completamente, avanzando como un loco homicida hacia la gente que había salido de los planos edificios a ver lo que ocurría.

    ¡Al mismo tiempo se daba la alarma!

    Una alarma que no había sonado en muchos años, en siglos. Una alarma desesperada, angustiosa, cuyo significado mucha gente había olvidado, pero que intentaba comunicar a los habitantes de Kamsack que era preciso evacuar inmediatamente el inmenso planeta artificial.

    ¡Un terrible azote había caído sobre el hasta poco antes pacífico mundo! Y «Repro» Vibor parecía destinado a seguir destruyendo todo cuanto tocase. Ni las balas podían acabar con él.

    ¿Qué hacer?

    —¿Cuál era la solución?

    Este era el grave dilema con el que se enfrentó Yenamo Verda, el problema que se había agarrado espasmódicamente a su cerebro, impidiéndole incluso pensar. ¡Porque Yenamo no estaba libre del terror que se extendió por todo Kamsack en pocos minutos!

    ¡¡Nadie estaba libre de él!!


    CAPÍTULO VI


    EL único que tiene una idea más clara de lo que está sucediendo en Kamsack es el obeso de ciencia «Herr» Want. Este personaje era un tanto filósofo y sabía que se hallaban ante un caso completamente nuevo.

    El es quien ayuda a Yenamo a alejarse del laboratorio en llamas y le conduce a un aparcamiento, donde lo introduce en un autobólido cuyo dueño había preferido escapar por piernas.

    —Hemos de irnos de aquí cuanto antes. Hay que dar la alarma, Yenamo. ¿Comprende?
    —Sí..., sí. Creo que debemos hacer algo —responde el Oficial Segundo de Orden Civil, procurando reponerse de la nefasta impresión sufrida.
    —Los agentes han huido —añade Want.
    —Sí.

    Ahora es Want quien pilota el autobólido con cierta maestría. En el aire vuelan rápidos vehículos, como si todas las leyes del tráfico aéreo se hubiesen olvidado de repente.

    ¡Es el terror! ¡El pánico!

    —Esta gente está enloquecida —comenta Want, mirando de reojo a Yenamo—. Opino que alguien debe conservar la serenidad. Le llevaré al hospital. Allí se tomará usted un calmante. ¿Me oye, Yenamo?
    —Sí, sí...—responde el aludido de un modo mecánico.

    En la mente de Yenamo existe una confusión indescriptible. Parece como si todo hubiera dejado de tener importancia, como si un tremendo vacío se hubiera abierto a sus pies... ¡un vacío mental! Sabe que no tiene miedo, que no le importa la muerte.

    Mas lo que acaba de ver es capaz de amedrentar a cualquiera. ¿Por qué «Herr» Want está tan tranquilo?, se pregunta.

    La respuesta la recibe inmediatamente de labios del propio Want.

    —Este caso me apasiona, Yenamo. —Hace Want una pausa, para depositar el autobólido en el aparcamiento que hay ante el hospital y prosigue—: La curiosidad puede más que mi miedo. Sospecho que Kamsack puede desaparecer de un momento a otro, y yo también. Sin embargo, me gustaría vivir lo suficiente para saber qué es lo que ha ocurrido con «Repro» Vibor.
    —¡Es el fruto del experimento de Ivji Vibor! —responde Yenamo al salir del autobólido.
    —No lo creo. Ese poder no ha nacido en el laboratorio de ningún ser humano. Posiblemente haya sido consecuencias de ello, pero su origen verdadero está más allá de nuestro alcance... ¡A menos que podamos someter a «Repro» Vibor de algún modo!

    Yenamo se vuelve hacia su acompañante con ojos brillantes.

    —¿Cree usted que existe ese medio? —pregunta.
    —¡Naturalmente que sí! Siempre existe un medio!

    Un grupo de agentes de Orden Civil se acerca corriendo. Uno de ellos grita; —¿Qué ha ocurrido, señor?

    Yenamo se estremece involuntariamente. Tiene que tomar una decisión. Piensa en su Directo, Va-paah a quien supone escondido en su morada, y murmura: —Hemos oído muchas explosiones —sigue diciendo el agente.

    —Sí, he de tomar una decisión.

    Pero en este momento, Yenamo está consciente de su deber. Su mano se mueve hacia el control que lleva colgado al pecho y presiona un disco, girándolo un poco. Sólo bajo un poco la cabeza y dice: —¡Atención a todas las Patrullas de Orden Civil! Que se dé inmediatamente la alarma. ¡Kamsack ha de ser evacuado rápidamente! Los servicios de transporte deben trasladarse sin pérdida de tiempo a Plutón. Trasmitan la alarma a la Federación Interplanetaria. Digan que un ser poseído de un alto poder radioactivo está destruyendo todo cuanto toca.

    Los agentes que se han acercado se quedan petrificados.

    «Herr» Want pone la mano sobre el hombro de Yenamo con gesto de afecto.

    —Será algo épico—comenta.
    —¡Trágico!—exclama Yenamo a su vez—. No tenemos astronaves ni para la milésima parte de los habitantes de Kamsack. Todo el mundo correrá a los espaciopuertos y se matarán para intentar subir a las naves.

    «¿Se imagina lo que ocurrirá?

    —Casi, casi —responde Want.

    La alarma que Yenamo no tuvo más remedio que dar tenía una justificación. Era la antigua llamada del instinto de conservación, el «sálvese el que pueda» de un naufragio en plena tempestad.

    La misma decisión hubieron de tomarla millones de seres, capitanes de naves en peligro, si no querían que todo el pasaje pereciera con la embarcación. En un caso como aquel era preferible dar a la gente una oportunidad de vivir. El destino de cada cual está marcado de un modo distinto.

    Mucha gente vive bajo el mismo signo. Otros no. ¡Y si Kamsack estaba destinada a perecer había que dar a sus habitantes la posibilidad de luchar por sus vidas!

    ¿Era sabio?

    ¿Quién puede saberlo?

    Desde luego, la alarma fue catastrófica, inhumana, fatal... Las gentes corrieron enloquecidas hacia los espaciopuertos, donde escasas naves estaban en posición de espera. Otras astronaves estaban siendo aprovisionadas de combustible. Muchas de estas operaciones se efectuaban con toda clase de precauciones.

    Pero las gentes no se preocuparon del peligro radioactivo, ni de las tuberías flexibles de oxígeno a temperaturas bajísimas. Una oleada de personas enloquecidas cayó sobre los espaciopuertos, rompieron las barreras, penetraron en las pistas magnéticas, pisotearon los cables de alta tensión, murieron electrocutados, congelados, aplastados.

    ¡Y seguía afluyendo gente a los espaciopuertos!

    Encima de éstos, miles de autobólidos particulares pretendían tomar suelo. Unos chocaban con otros, cayendo el metal retorcido sobre la muchedumbre que había abajo, estallando sus pequeños reactores nucleares y produciendo más víctimas aún.

    Pero muchas personas llegaban a las naves siderales, se encaramaban por las traviesas de las torres metálicas y alcanzaban las escotillas. Dentro de las naves ocurrían sangrientos sucesos.

    En una de ellas, varios tripulantes, temerosos de no poder escapar con tanta gente, pretendieron cerrar la escotilla. La multitud se lo impidió, penetrando como fieras, y saltando sobre ellos. Uno de los oficiales enloqueció ante tanto horror y desenfundó su «ejecutor» atómico, disparando sobre la gente.

    ¡Ni aún así pudo contenerlo! Al agotarse la carga destructiva, después de haber estropeado los cierres automáticos de la escotilla, el río de fieras en que se habían convertido las gentes de Kamsack cayó sobre el oficial, triturándolo.

    Desde la cabina de mando, el comandante pidió que cerrasen todas las escotillas, pues iba a despegar a todo trance.

    —¡La gente está al pie de la nave! —gritó el segundo oficial—. ¡Morirán todos achicharrados!
    —¡Y si nos quedamos aquí sucumbiremos nosotros también!

    No había más alternativa. Y viendo a la gente hormiguear entre los travesaños metálicos de las torres de sustentación, el capitán puso en marcha los reactores. El clamor de la muerte fue horrísono. La gigantesca astronave despegó del suelo, dejando tras sí dos mil cadáveres calcinados. Pero no fueron muy lejos. La escotilla abierta fue un freno terrible que costó la vida a todos los pasajeros y tripulantes de la cosmonave.

    Poco después se estrellaba ésta sobre uno de los edificios de la Ciudad. Estallaron sus motores atómicos y todo el planeta artificial sufrió una sacudida sísmica.

    En otros espaciopuertos sucedía lo mismo.

    Sin embargo, hubo un jefe de Comunicaciones que comprendió el alcance de aquella desastrosa desbandada y tuvo el suficiente coraje para organizar las cosas como era debido.

    Provisto de una ametralladora y un potente amplificador de mano corrió hacia la entrada del espaciopuerto y ordenó cerrar todas las puertas.

    —¡Quien intente saltar los muros le mataré!
    —gritaba—. ¡Atrás todo el mundo!

    De esto modo pudo imponer una relativa disciplina, naturalmente, actuando con energía desde el primer momento de darse la alarma.

    Luego, gritó:

    —Disponemos de doce astronaves seis de las cuales pueden ser ocupadas inmediatamente. Cada una de ellas tiene cabida para doscientos pasajeros; pero dadas las circunstancias y desalojando el equipaje, podremos alojar cuatrocientas personas.

    «Ahora mismo se abrirá la puerta principal y la gente pasará con orden hacia las naves. Mientras tanto, el personal adscrito a la base preparará las otras naves. Hay cabida sólo para las cinco mil primeras personas. Los demás deben acudir a otros espaciopuertos.

    ¡Lo innegablemente catastrófico era que, rodeando la base espacial, había más de veinte mil personas, y cada vez acudían más!

    Sin embargo, dada la energía del Jefe de Comunicaciones Espaciales, se pudo embarcar a las personas citadas y unos centenares más. Fue preciso, no obstante, efectuar una descarga contra la puerta cuando la gente enloquecida pretendía lanzarse en avalancha. Un muro de cadáveres hizo retroceder a los demás. Luego se abrió otra puerta y las gentes pudieron seguir entrando.

    —¡Por allí!—gritaban los empleados del espaciopuerto—. Hacia aquella nave del fondo.

    Cuando una cosmonave estaba completamente llena de personas, se despejaba la pista y se le daba orden de despegar. Todos los comandantes habían recibido la misma orden: —Permaneced orbitando en torno a Kamsaek. Muchos autobólidos particulares podrán adherir sus cables magnéticos a vosotros y podrán viajar a remolque hasta Plutón. Espero que pronto recibiremos socorro.

    Y a las gentes que se atropellaban en torno a la base espacial, el enérgico jefe les gritó con su altavoz: —¡Todo el que disponga de autobólido puede proveerse de cables magnéticos y lanzarlos contra las astronaves en vuelo ¡Es una posibilidad de sobrevivir...

    Eran órdenes extremas, pero con posibilidades de éxito. Así, muchas personas abandonaron las proximidades del espaciopuerto y fueron en busca de autobólidos abandonados.

    De todas las plataformas de Kamsaek. la gente fluía despavorida hacia la metrópoli superior. Los ascensores neumáticos lanzaban al exterior un chorro de personas. Pero otros se averiaron y miles de infelices perecieron dentro de ellos a consecuencias de las terribles caídas.

    Uno de estos ascensores neumáticos quedó completamente lleno de cadáveres, en una altura de más de dos kilómetros. La obstrucción la produjo el propio «Repro» Vibor en su alocado deambular, fundiéndolo todo. Incluso llegó a tocar las paredes exteriores metálicas del tubo, perforándolo. Una corriente de aire se escapó con violencia que obligó a «Repro» a retroceder.

    Pero el escape de aire a presión hizo que las gentes que subían por el tubo cayeran desde una considerable altura, estrellándose unos con otros.

    ¡La locura!

    Hubo plataformas que quedaron completamente a oscuras e incomunicadas con la superficie. Las escaleras de emergencia y los antiguos montacargas mecánicos se vieron bloqueados por millares de mujeres y niños, mientras que los hombres gateaban dentro de los tubos neumáticos. Hubo quien se confundió, en la precipitación, y se metió en los depósitos de trituración de basura, algunas de las cuales aún permanecían funcionando.

    De aquellos infelices, como de otros tantos, no se volvió a saber nada más. Sus cuerpos se transformaron en pasta esterilizada...

    ¿Para qué seguir relatando horrores?

    Incluso la imaginación se queda corta ante tanto desastre...

    En pocas horas, los cien millones de habitantes de Kamsack quedaron reducidos a una décima parte. Varios centenares de miles pudieron huir, la mayoría sucumbió. Los incendios y las explosiones se sucedieron rápidamente y plataformas enteras se vieron arrasadas por el fuego y la hecatombe.

    El cielo de la metrópoli superior se vio pronto invadido de autobólidos. De todas partes del Sistema empezaban a llegar poderosos navíos espaciales que no sabían dónde aterrizar ni qué hacer. Un grupo de Patrulleros Siderales recogieron a los ocupantes de los pequeños autobólidos. Entre estos rescataron a Vayaah, el director de Orden Civil.

    Luego, acudió un mensajero del Bi-Mariscal Hugar con órdenes de estudiar la situación. Pero las explosiones dentro del planeta artificial se sucedían, y prefirieron orbitar en torno a él, pero a prudente distancia, y tomar allí las determinaciones que fueran precisas.

    Ante todo, interesaba conocer la situación.

    ¿Quién había provocado aquella hecatombe?

    En una de las grandes cámaras de la cosmonave llegada de Plutón, se reunieron los altos jefes militares a deliberar. Hicieron venir a varios refugiados, pero estos no sabían nada. Estaban aterrados. Casualmente, una de las naves de socorro comunicó con la del General Soro, el enviado de Hugar, diciendo que el Director de Orden Civil de Kamsack estaba a bordo.

    —¡Envíenlo inmediatamente hacia aquí! —rugió el General Soro.

    Vayaah fue recibido con impaciencia y exigida responder de lo sucedido.

    Vayaah no era realmente tonto. Cobarde y reposado sí, pero su mente había trabajado con celeridad buscando una salida airosa. Y esto fue lo que explicó: —Este cataclismo lo ha provocado un hombre llamado Ivji Vibor.

    —¿El científico que se reprodujo a sí mismo? —preguntó Soro.
    —Exacto. Por lo visto debió de influirse de tal poder radioactivo, que todo cuanto ha tocado se ha destruido.
    —¿Qué más? —preguntó Soro, viendo que Va-yaah se detenía y miraba en derredor perplejo, examinando los rostros inquisitivos de tantos altos jefes del Ejército del Cosmos.
    —¿Cómo que qué más? —barbotó Vayaah—. ¡Ya han visto el resultado! Dejé el asunto en manos de mi segundo Oficial, quien, por lo visto, no ha podido, o no ha sabido atajar el peligro.

    Soro consultó un informe que tenía ante sí.

    —¿Yenamo Verda?
    —Sí, ese es su nombre —declaró Vayaah.
    —El fue quien dio la alarma. Pero, ¿no debió ser usted? —inquirió agudo el General Soro.
    —Sí, ¡naturalmente! Pero no se me comunicó nada. Yo estaba trabajando en el caso del Profesor Vorodo, ¡un endiablado asunto! Murió fulminado delante de nuestros ojos, transformándose en humo.

    Vayaah sabía decir las cosas, mezclando medias verdades, de modo que tuvo a la junta de jefe del Ejército enteramente pendientes de sus palabras durante media hora. Y terminó diciendo: —Supongo que Yenamo no quiso perder más tiempo y tomó el mando. ¡No comprendo por qué no me consultó par dar la orden de evacuación!

    —¡Orden que ha costado más vidas que las producidas por ese monstruo radioactivo! —gritó Soro—. La obligación de ustedes era capturarle y no dar esa orden tan catastrófica.
    —¡Yo no la di!... ¡No sabía!...

    El General Soro miró fijamente a Vayaah y luego se volvió a sus oficiales, diciendo: —Encierren a este hombre. Que permanezca enteramente incomunicado hasta que yo avise.

    —¡Por favor, señor General...!
    —Y luego que envíen a Kamsack una patrulla y me busquen a Yenamo Verda. Tengo que hablar detenidamente con él. ¡Pronto!

    La Patrulla fue enviada en un pequeño bólido militar y minutos después tomaba suelo en un claro, detrás de la Central de Orden Civil. Pero Kamsack estaba humeando y solo se veían cadáveres por todas partes. Un silencio de tumba se cernía sobre su enrarecida atmósfera.

    ¡Y silencio fétido, opresivo, sangriento...!


    CAPÍTULO VII


    MIENTRAS tanto, Yenamo Verda ha sufrido una extraña transformación. Incluso «Herr» Want, quien no se ha separado de su lado, queda un tanto sorprendido, al oírle decir: —¡Claro que hay un solución! ¿Se fijó usted en que «Repro» Vibor sólo destruye con las manos?... ¡Y en cambio sus pies no producen ningún daño por donde pisa!

    —Lleva botas aislantes —admite Want.
    —¡Naturalmente! Si no las llevase fundiría el suelo bajo sus pies. Eso quiere decir que si aislamos sus manos no podrá seguir destruyendo.
    —¡Magnífico, Yenamo!—exclama ahora Want—. ¡He ahí la solución al problema!

    Mas de pronto suelta una carcajada.

    —¿De qué se ríe usted, «Herr» Want?
    —Me río de un refrán muy antiguo... ¿quién le pone los cascabeles al gato? ¿Lo ha oído alguna vez?
    —Sí, y voy a ser yo quien se los ponga. Venga usted conmigo. Tenemos que examinar el material de que están compuestas las botas que usa Ivji Vibor.

    Penetran en el hospital. La alarma está cundiendo por todas partes y la gente les bloquea el camino. Ni siquiera los agentes del Orden Civil pueden contenerles. ¡Y hay que ver lo rápidamente que se vacían los grandes edificios cuando la gente está asustada!

    Incluso los heridos más graves se levantaban de sus lechos para huir. Aún no habían llegado Yenamo y Want a la habitación donde estaba postrado lvji Vibor cuando ya el Hospital General estaba materialmente evacuado.

    Los científicos que pretendían entrevistar a Ivji Vibor habían escapado a las primeras explosiones. Sin embargo, junto al moribundo encontraron a dos personas. Una era Hany Nynie, que se volvió esperanzada al vez aparecer a Yenamo. El otro era el director del Hospital, que acababa de inyectar al paciente.

    —¡Me ha parecido oír mucha gente corriendo! —dice el hombre.

    Entonces, habla Hany Nynie:

    —Sí, han dado la alarma. Yo estaba en el pasillo cuando la gente huía. No quise decirle nada para no perjudicar al Profesor Ivji Vibor... ¿Qué ha ocurrido, Yenamo?

    En pocas palabras, explica el aludido lo que acontece en Kamsack, y sin terminar de oírle, el director del Hospital desaparece con una premura sorprendente. Al mismo tiempo, Yenamo se ha inclinado sobre el hombre demacrado que yace en el lecho y le examina las botas.

    —Caucho puro, «Herr» Want —murmura.
    —Lo había supuesto. ¿Dónde podemos encontrar una buena pieza de este material?
    —No sé si habrá aquí en el hospital. Pero en la Central de Orden Civil existen grandes piezas en los almacenes. Los vi en cierta ocasión.
    —Es conveniente que vaya a buscarlo cuanto antes —apunta Want.
    —¿Viene usted conmigo?
    —No, me quedaré aquí a ver si puede hacerle abrir los ojos a Ivji Vibor. ¡Todo el mundo nos ha abandonado!
    —¡Yo iré contigo, Yenamo! —exclama Hany Nynie—. No pienso irme dejándote aquí.

    Yenamo mira a la muchacha de un modo extraño. Mira los ojos de ella, relucientes y llenos de admiración por él. ¡Eso es lo que necesita, alguien que tenga confianza en él, que le admire! Así tendrá el valor suficiente para ejecutar lo que tiene en la mente.

    Y le ha sorprendido que Hany le tutee. Bien está que dijo ser una muchacha enamorada. Pero... ¿por qué? ¿Qué razón ignota existía para ello?

    Él no ha dado motivos a la muchacha. Mas la situación le gusta. ¡Y la muchacha también le gusta!

    —Está bien... Ven conmigo —responde dirigiéndose a la puerta.

    Y Hany Nynie corre tras él, alborozada y llena de alegría.

    En la puerta de la alita donde está Ivji Vibor, «Herr» Want los ve marchar con una sonrisa en los labios.

    —Me parecen que se salvarán el uno al otro —murmura—. Buenos chicos. Les deseo suerte.

    Sólo en el hospital, Want se inclinó sobre Ivji Vibor. Le examinó los párpados, las articulaciones, le auscultó y le tomó el pulso. Hizo un reconocimiento completo. Incluso salió del cuarto y buscó uno de los botiquines que existían dentro del vasto hospital.

    No escuchó los gritos de algunos enfermos imposibilitados. El tenía una idea fija en la mente y quería llevarla a cabo. Al fin encontró lo que buscaba: un laboratorio completo de cirugía, instrumental adecuado, cauterizadores, insensibilizadores y un pequeño aparato rayos «X» portátil.

    —Ya tengo bastante—se dijo el hombre de ciencia—. Ahora vamos a escudriñar detenidamente a ese hombre.

    Regresó a la salita donde yacía Ivji Vibor y preparó detenidamente todo lo que había traído sereno y resuelto, no existía un mundo en destrucción. Ni siquiera escuchaba las explosiones lejanas ni los gritos próximos. Nada. Estaba completamente absorto en su labor.

    Desnudó completamente a Ivji Vibor y lo examinó con el aparato de rayos «X», anotando cuidadosamente en un papel plástico cuanto iba descubriendo, hasta tener el papel completamente lleno de guarismos.

    De cuando en cuando asentía y sonreía satisfecho.

    «Herr» Want era un apasionado de la Ciencia. Había viajado millones de kilómetros por el Espacio para examinar a Ivji Vibor y ahora que tenía la posibilidad no quería desaprovecharla. ¿Qué le importaba a él que los habitantes de Kamsack se estuvieran matando para huir del terror?

    ¿Y si moría él también?

    Ya lo había tenido en cuenta. Pero, ¿qué más daba? Hacer lo que estaba haciendo valía una vida.

    —Es lo más sorprendente que he visto jamás. Creo que he solucionado el problema... ¡Claro que sí! No puede ser de otro modo.

    Estaba examinando al trasluz la sangre que había extraído en una pequeña dosis y que introdujo en un tubo de ensayo. Luego, con aquel objeto en la mano, se dirigió al laboratorio y examinó una gota en un microscopio electrónico de gran potencia.

    Cuando llevaba cierto tiempo examinando aquella gota de sangre escuchó la voz de Yenamo Verda llamándole. Pero ni siquiera se movió.

    Yenamo y Hany Nynie han regresado con un autobólido trayendo varias grandes piezas de caucho. Penetran rápidamente en el hospital en busca de Want, pero no lo encuentran.

    En la salita donde está Ivji Vibor ven todo el despliegue de material quirúrgico y Yenamo se estremece.

    —¿Qué ha hecho ese hombre? ¿Dónde está?
    —¡Dios mío! —Hany Nynie, entornando los ojos, va y cubre el cuerpo del que había sido su maestro—. ¡«Herr» Want ha estado estudiando con él!
    —Sí, presumo que eso era lo que él quería. Bueno, vamos. No tenemos tiempo que perder. Luego buscaremos a Want. Ahora tenemos que localizar a «Repro» Vibor y sujetarle. ¿Llevas las «tenazas»?
    —Sí, las he dejado en el autobólido.
    —Pues andando. ¿Tienes miedo, Hany? —pregunta Yenamo cuando salen por el pasillo.

    En aquel mismo instante aparece «Herr» Want, saliendo del laboratorio y mirándoles sonrientes.

    —Ya les había oído —dice como disculpándose—. Pero estaba muy ocupado.
    —¿Qué ha hecho usted con Ivji Vibor? —le increpa Yenamo furiosamente.
    —Estudiarle, naturalmente. No hago ningún daño. ¡Por el contrario, creo haber hecho un gran bien!
    —¡No le comprendo...!
    —No es necesario, mi querido amigo —responde Want con calma asombrosa—. Vaya usted a ver si consigue apoderarse de «Repro» y tráigale aquí. Creo poseer el medio de inutilizar su terrible poder destructivo... ¡Estoy viviendo unas maravillosas experiencias!
    —Pero... ¿cómo tiene calma para ponerse a estudiar en estas circunstancias? —pregunta furioso Yenamo.
    —Sé lo que hago. Ande, vaya a ver si puede capturar a «Repro» Vibor. ¿Tiene usted medios de conseguir algún vestido de caucho? En La Tierra se utilizan mucho para inmersiones submarinas... Le puede hacer falta. Estoy seguro que «Repro» intentará defenderse. Su fuerza física no puede ser mucha y podrá reducirle.
    —¡En el Museo Terrestre hay escafandras submarinas! —exclama Hany Nynie.
    —Pues vayan por ellas... ¡Aquí les espero! Cuando vuelvan estará todo a punto. Tengan la precaución de envolver bien a su presa, Yenamo. Cualquier error podría ser fatal.

    Sin saber por qué, Yenamo decide obedecer al obeso científico. Le parece que algo importante va a tener lugar pronto. Pero reconoce que es necesario capturar a «Repro» Vibor.

    —Muy bien, «Herr» Want —dice tras una breve pausa de meditación—. Procuraremos traerle a «Repro» Vibor. Si ocurre algo y no podemos, procuraré avisarle por control ultrasensorial.
    —Conforme.

    Hany y Yenamo salen corriendo del hospital.

    Al montar en el autobólido que han traído desde la Central de Orden Civil ven varias astronaves moviéndose centelleantes por el cielo azulado. En Kamsack no parece haber nadie. Pero allá lejos, cuando el autobólido se remonta por encima de las casas, ven un espaciopuerto, donde se mueven múltiples personas.

    —¡Se están matando por escapar! —murmura Hany, acercándose mucho a Yenamo.
    —Lo siento. Espero que alguien haya podido salir antes de que esto desaparezca por completo. Con que se haya salvado sólo una vida está justificada mi orden. Estoy dispuesto a afrontar las consecuencias que resulten de todo esto.

    Localizar a «Repro» no resulta tarea fácil. Las simétricas cortaduras escalonadas que permiten penetrar en las plataformas inferiores a bordo de auto-bólidos a reacción están muy distantes. A miles de kilómetros. Y, a través de estas cortaduras, características de la construcción artificial de Kamsack, emergen, de cuando en cuando, raudos autobólidos con familias que huyen de la destrucción.

    Yenamo se pone en contacto radiofónico con algunos de ellos.

    —¿Dónde han visto últimamente a ese monstruo destructor?
    —¡No le hemos visto! Pero nos han dicho que estaba en la plataforma 58.

    Otros informan a Yenamo:

    —Lo hemos visto en la plataforma 71. Despedía chispas rojas de las manos y su poder destructivo es fantástico. En cuanto se acerca a cosa de un metro de un muro, éste se funde.

    Y otro que huyen alocadamente en un vehículo familiar dicen: —¡Va atravesando las plataformas, cayendo hacia el abismo...! ¡Y ni siquiera se mata! Rebota de un lugar a otro, desintegrándolo todo... ¡Lo hemos visto atravesar por entre una muchedumbre y no ha dejado ni vestigios de ellos! ¡La gente se fundía a su paso!

    —Yo lo vi a distancia; pero me dio la impresión de ser una persona enloquecida por algún terrible dolor.

    Y otros:

    —¡Cayó en una piscina e hizo hervir el agua al instante!

    Según los cálculos de Yenamo, «Repro» Vibor debía encontrarse cerca de la plataforma 50; y hacia allí dirige su autobólido a una velocidad escalofriante, sorteando infinidad de obstáculos.

    Al penetrar en dicha plataforma escuchan un ruido tremendo. La escarpadura es allí más estrecha que en las plataformas superiores, y hay que maniobrar con mayor habilidad si se quiere evitar una colisión. Por esto. Yenamo reduce al mínimo la velocidad.

    Y cuando penetran en la oscura plataforma, ven doblarse una de las gruesas columnas de acero que sostienen el piso superior. Un brusco viraje consigue sacar el aparato del peligro de ser aplastado, sacándolo otra vez al cono abierto donde está la escarpadura del acceso aéreo.

    Algunos centenares de metros más allá ve Yenamo un paso. Hany Nynie se agarra convulsivamente a su brazo.

    —No sé hasta qué punto es preferible desistir, Yenamo —murmura la muchacha.
    —¡Hemos de contener a «Repro» Vibor! —silabea Yenamo entre dientes—. ¡Y, por Dios, Hany, ciérrate bien ese atuendo de goma! En especial el cuello y las muñecas...
    —Sí, pero ya te he dicho que la esfera de la cabeza no nos ofrece ninguna protección.

    Ahora, el vehículo pilotado por Yenamo ha penetrado en el interior de la plataforma 50 y se desliza a oscuras sobre los tejados de las casas.

    —Una luz nos haría falta. ¿Cómo se ha apagado esto?

    Avanzan en silencio durante un rato. Sobre sus cabezas oyen de pronto un tremendo ruido, como si dos gigantescas chapas de hierro golpeasen entre sí de plano. El aire vibra.

    ¡Y, de pronto, frente a ellos, el techo se hunde! ¡Algo envuelto en llamas vivísimas cae de una altura de sesenta metros!—La altura de algunas plataformas es arbitraria; las últimas construidas tienen todas cien metros; pero las antiguas, pertenecientes al siglo XXVI y XXVII, y según los cálculos de Bernard-Sukov, oscilan entre treinta y sesenta metros.

    —¡Mírale, Yenamo! —exclama Hany Nynie—. ¡Es «Repro» Vibor envuelto en llamas!

    Yenamo le ve caer sobre el tejado metálico de una casa. Despide una extraña fosforescencia rojiza. El golpe que se da contra el tejado es suficiente para matar a cualquiera. Sin embargo, envuelto en humo verde-grisáceo, «Repro» Vibor se pone en pie de un salto. De su primitivo atuendo sólo quedan las botas de caucho, y vestigios de la túnica hecha jirones.

    Extiende las manos suplicantes y grita algo que Yenamo y Hany no pueden oír. Al mismo tiempo, el techo de la morada que le sostiene se empieza a hundir, fundiéndose a causa de la potente radiación que emana de su cuerpo.

    Entonces, Yenamo detiene el autobólido en la calle oscura, ante la casa donde está «Repro» Vibor. De un salto sale al exterior y extiende en el suelo la alfombra de caucho que ha sacado del bólido.

    Grita:

    —¡Aquí, Ivji Vibor; salta aquí!

    El hipnóbata enloquecido se mueve al oír aquella voz que le resulta familiar. En su mente, dominada por el terror de la más infinita angustia, fruto del exterminio que está causando, chispea una luz de reconocimiento. Se acerca al borde del tejado y mira abajo.

    Ante la propia luz que despide su horrible cuerpo ve en primer lugar a Hany Nynie, de pie ante el autobólido. Pese a su atuendo, la reconoce, aunque le asombra ver la esfera transparente que cubre su cabeza.

    Y la voz de aquel hombre desesperado resuena de un modo horrible: —Hany Nynie... Huya usted de aquí... Márchese lejos...

    —¡Salte, Ivji Vibor! ¡Salte sobre esta plancha de caucho! ¡Es el mismo material de sus botas, le aislará y podremos salvarle! —grita desesperadamente Yenamo.

    «Repro» Vibor no tiene culpa de lo que está haciendo. Él no quiere causar tanto daño, no tiene apenas voluntad; algo más fuerte que él misma le empuja de un lado a otro causando aquellos destrozos que le anonadan. Ni siquiera comprende cómo puede resistir tanto. Ansia la muerte con vehemencia, quiere desaparecer como desaparece todo ante sus manos diabólicas.

    Y ve la alfombra que ha puesto Yenamo Ver da. También reconoce al Oficial Segundo de Orden Civil. Hay como un chispazo en su mente. ¡Ha dejado de ver!

    Pero esto ocurre en el mismo instante en que se arroja a la calle. ¡Así tampoco ve a Yenamo echarle encima otra pieza de caucho y envolverle en ella!

    ¡¡Ya no ve nada más!!

    —¡Ya lo tenemos! —gritan Hany y Yenamo al mismo tiempo.


    CAPÍTULO VIII


    CON una pértiga de madera que termina en gancho, Yenamo arrastra el bulto amarrado por las «tenazas» magnéticas, sacándolo del autobólido. El calor dentro de éste se ha vuelto insoportable.

    Dentro de su envoltorio de caucho, «Repro» Vibor se debate desesperadamente. Sin embargo, ha resultado relativamente fácil capturarle, amarrarle con las «tenazas» que trajeron del Centro de Orden Civil, y meterlo en el vehículo a reacción.

    Ahora, cuando lo sacan del autobólido para introducirlo en el hospital de los aullidos —¡son muchos los enfermos imposibilitados que claman auxilio al silencio!—, sucede algo imprevisto.

    De la escalinata principal surge un grupo de soldados. Van armados y encañonan a Yenamo Verda con sus terribles desintegradores de combate.

    —¡Queda usted detenido! —exclama un oficial.
    —¿Qué ocurre? —Yenamo se vuelve con la pértiga en la mano y mira asombrado a la tropa—. ¿Es que no ven mi distintivo? ¡Soy Oficial Segundo de Orden Civil y me llamo Yenamo Verda!
    —Precisamente —responde el oficial acercándose con la mano puesta en la empuñadura de su ejecutor—. Por eso venimos a detenerle. Es una orden del General en Jefe Soro, enviado de la Federación Interplanetaria. Tiene usted que comparecer ante él.
    —Ahora no puedo ir —responde Yenamo resuelto.
    —¡Desarmadle! —grita a su vez el oficial a sus hombres.

    Pero Hany Nynie se interpone ante Yenamo.

    —Un momento... ¡Alto! Escúchenme todos. Tenemos aquí al hombre que ha causado todo el destrozo de Kamsack. Lo hemos capturado y ha de examinarlo el profesor «Herr» Want... ¡Es vital que este sujeto sea anulado de su poder y creemos que Want puede conseguirlo!
    —Lo siento, señorita —responde el oficial—. Pero yo tengo órdenes tajantes. He de llevar a Yenamo Verda a la nave del General Soro... ¡Y vive el cielo que le llevaré!

    Hany Nynie mira descorazonada al bulto de caucho que yace en el suelo. Las bridas de acero que forman las «tenazas» están muy calientes. A través del caucho, «Repro» Vibor las está atacando con su poder desintegrador.

    ¡Y si Yenamo se va...!

    —No puede usted hacer esto, capitán —protesta Yenamo—. Deme unos minutos... Venga usted conmigo dentro del hospital... ¡No se puede perder mucho en hacer el experimento! ¡Le prometo que iré con usted inmediatamente!... Pero hemos de inutilizar a este individuo...

    El oficial parece dudar por vez primera. Los soldados están inmóviles, muy afectados; ellos también han visto la hecatombe y presienten que Yenamo dice la verdad.

    —Imaginen que no me han encontrado —sigue diciendo Yenamo—. Me he jugado la vida para apoderarme de este engendro. ¡Déjenme terminar mi labor! Luego iré donde ustedes quieran.

    En aquel mismo instante aparece «Herr» Want, que sale del hospital y se acerca al grupo a paso vivo. Una ojeada le hace comprender la situación.

    Y exclama:

    —¡Sabía que lo conseguiría usted, Yenamo! —se inclina sobre el bulto de «Repro» Vibor y pregunta—: ¿Está aquí?
    —Sí. Lo hemos cogido.
    —Bien, ayúdenme a entrarlo. — Want se ha vuelto a los soldados—. Venga, hombres.

    El capitán aún duda. Al fin, dice: —Bueno, supongo que podemos perder unos minutos... ¡A ver si me entero de una maldita vez de lo que ocurre aquí!

    —No le toquen. Pese a la envoltura irradia destrucción—comenta Yenamo—. Lo he podido comprobar durante el trayecto desde la plataforma 50. Será mejor que lo arrastremos con la pértiga.

    Así, tirando entre varios soldados, consiguen introducir a «Repro» Vibor dentro del hospital. Luego lo llevan por los pasillos hasta la salita donde sigue Ivji Vibor inconsciente. Durante el camino Yenamo ha explicado detenidamente al oficial enviado del General Soro todo cuanto ha sucedido. El hombre no parece comprender muy bien, y opta por callarse.

    —Pónganlo sobre la litera —pide Want.
    —¡No, no lo toquen! —exclama Yenamo. Y, volviéndose hacia Want le pregunta—: ¿Qué piensa hacer con él?... En cuanto lo quite de la envoltura empezará a destruir de nuevo.
    —Ya he pensado en eso.
    —¿Y por qué no lo destruyen?
    —Es inútil —dice Want—. No conseguiríamos nada. Las balas y las descargas radioactivas se funden al tocarle. Las más potentes explosiones apenas le conmueven. ¡Pero yo he pensado volverle a introducir dentro de su cuerpo original,..!
    —¿Eh? —exclama Yenamo.
    —Sí. «Repro«Vibor es fruto de Ivji Vibor. Pues bien, creo que tengo el medio de que vuelva a su cuerpo original. Estoy seguro de que desaparecerá su intensa radioactividad...

    ¡Aquel era el riesgo que había corrido B’poxo!

    Lo había calculado detenidamente. Y se dijo que nadie pensaría en ello. ¿Cómo iba a suponer que «Herr» Want, un científico extraño, podría dar con la única solución viable para destruir su obra tele-mental?

    Un estremecimiento sacudió el enorme cerebro de B’poxo. El mensaje de «infraluz» llegó hasta él instantáneamente. ¡Aquello podía significar su propia muerte! ¡Había dado demasiado poder a «Repro» Vibor, pretendiendo apoderarse de su mente!

    A B’poxo no le importaba la destrucción de Kamsack. Había pensado en casi todo. ¡Le faltó sólo el «casi»!

    —¡Ese estúpido científico! ¡Tengo que destruirlo ahora mismo! Su ensayo puede terminar conmigo... ¡Y yo necesito saber lo que hay en la mente de «Repro» Vibor!

    B’poxo dejó de pensar y se estremeció de nuevo. Todo su mundo acuático se estremeció con él. Sus enormes ojos bizquearon y su boca hendida, que hacía siglos no se abría, se crispó.

    ¿Sería aquello el primer indicio de su muerte?, se preguntó.

    —¡No, no puede ser! Ahora tengo solucionado el problema. He de concentrarme con «Herr» Want y anularle. Debí darme cuenta antes. ¿Quién podía suponer que...?

    »¡Claro que sí!... Ivji Vibor trabajaba en su laboratorio de la plataforma «O». Allí la gravedad era casi nula. ¡Y las radiaciones «gamma» carecían de gravedad, por eso retrocedían! Ni Ivji Vibor se dio cuenta del círculo a que estaban sometidas.
    »Yo puedo proyectarlas en el centro mismo de este planeta líquido. Necesito un catalizador electrónico, pero mi mente puede substituirlo. El problema lo tengo resuelto.
    »¡Lo peor es que Want puede aniquilarme de un momento a otro! Es imposible ahora, bruscamente, anular el poder enviado a «Repro». Si se extingue la radiación, de su mente pueden obtener mis pensamientos, puesto que son reflejos míos los que actúan en él. Y no me cabe la solución de eliminarle, como hice con el Profesor Vorodo.
    »Tampoco puedo dejar que «Herr» Want siga adelante...
    »¿Acaso Want conoce o sospecha mi existencia? Es improbable. Acaba de llegar de La Tierra, planeta densamente poblado donde no he podido nunca ejercer influencia aislada. Claro que sus cálculos pueden estar basados en experiencias adquiridas en otros planetas... ¡En Júpiter, por ejemplo! ¿Ha estado Want en Júpiter?
    »¡Qué torpe he sido! No tengo tiempo de influir en él. Necesito unas horas, unos minutos... ¡Debo concentrarme! Pero estos estremecimientos y esta precipitación me anulan...
    »Parece como si la onda de «Repro» volviera ya hacia mí...
    »¿Será que Want está actuando?

    B’poxo sufre el primer espasmo. Es el instinto de conservación el que le impide seguir atacando. Ahora tiemblo más y sacude el mundo líquido que le envuelve.

    —¡No! —gritó—. No puedo permanecer inmóvil... ¡He de luchar! ¡Tengo que luchar!...

    Want acaba de inyectar a Ivji Vibor y ha conseguido hacerle abrir los ojos. Ahora le levanta la cabeza suavemente y murmura: —Ivji Vibor, amigo mío... ¿Cómo te encuentras?

    —¿«Herr«Want... pero eres tú? —exclama débilmente el moribundo.

    Luego mira en torno, viendo a Yenamo Verda, A Hany Nynie, al capitán y a varios soldados que empuñan desintegradores.

    —¿Qué ocurre? —pregunta.
    —¡Miren! —exclama de pronto un soldado, señalando con ojos inmensamente abiertos al bulto de caucho en el cual está encerrado «Repro» Vibor.

    ¡Y al volver las cabezas, todos pueden ver que las «tenazas» se han fundido y el caucho se está desenvolviendo, agitado por el monstruo que está dentro!

    De pronto emerge la enrojecida cabeza de «Re-pro», luego sus manos que despiden la radiación, mucho más rojas y chispeantes que cuando fue capturado por Yenamo.

    Lo ocupantes de la estancia retroceden. Ivji Vibor vuelve la cabeza, para mirar también. Al mismo instante, uno de los soldados, enloquecido de terror, dispara su desintegrador sobre «Repro», pero la descarga toca su rostro y no le causa ningún efecto, desparramándose en cascada de chispas inofensivas hacia el suelo, o cayendo sobre la litera.

    Se produce una desbandada hacia la puerta. Los soldados se atropellan unos a otros. El oficial les sigue, y Yenamo, empujando a Hany Nynie, sale en pos de ellos. Dentro de la estancia sólo quedan tres hombres. «Herr» Want, que se ha erguido, y mira impasible o indiferente como «Repro» Vibor desintegra la litera que lo sostiene, y Ivji Vibor que extiende una mano hacia su otro yo.

    —¡Quieto, Ivji; quieto ahí!

    ¡«Repro» Vibor se obedece a sí mismo!

    ¡Pero las radiaciones se acentúan en él, intentando alcanzar al hombre que yace medio incorporado en la litera!

    —¡¡Atrás... Retrocede!!

    La pared metálica a espaldas de «Repro» Vibor se funde también «Herr» Want está hierático, detrás de Ivji Vibor, viendo aquella lucha entre dos cuerpos que pertenecen a la misma alma, al mismo cerebro.

    Want está seguro de haber obrado cuerdamente, de haber sabido atajar el peligro. Había comprendido dónde estaba ubicado el mal, el error del monstruoso y desconocido ser que se había apoderado de «Repro» Vibor y del cual no podía desprenderse, puesto que «Repro» Vibor y Ivji Vibor eran una misma persona.

    ¡Una sola persona de dos cuerpos!

    Le deducción no era asequible a una mentalidad normal. Pero «Herr» Want había vivido cien años de su vida enfrascado en los ilimitados recovecos de la mente infrahumana. Sustentaba la teoría de la existencia de seres «todo-cerebro» capaces de destruir o crear a distancia. Entes que la naturaleza tenía dispersos por el infinito cosmos y capaces de influir en los demás de un modo decisivo, con sólo proponérselo.

    Ignoraba, claro está, que era una cuestión de supervivencia. Ignoraba quién era B’poxo y dónde estaba ubicado. Pero estaba seguro de su existencia. Y el problema que había planteado inconscientemente su antiguo amigo Ivji Vibor era muy capaz de interesar a mentes mucho más profundas que la suya.

    «Herr» Want había efectuado un repaso mental, de los hechos. Un repaso profundo. Y con la explicación que le diera Yenamo Verda, acerca de la muerte de Vorodo, precisamente después de hacer una pregunta en público que Vorodo no era capaz de razonarla, puesto que no se puede hablar de lo que no se ha pensado nunca, comprendió que «algo» estaba detrás de Vorodo.
    «Algo» capaz de apoderarse de una mente humana y capaz de destruir un cuerpo, desintegrándolo a distancia, si era preciso. Con Vorodo esto fue fácil, como sabía muy bien Want. Pero con «Repro», ¡que era precisamente el medio ser tras el que iba el «Algo»!, la cosa era muy distinta.

    Aquí se felicitaba Want. Había comprendido bien. Su misterioso enemigo estaba interesado en algo que «Repro» había dicho saber. Recordaba sus palabras antes de desmayarse en la sala de conferencias del Hospital General.

    «La radiación «gamma», como usted dice, caballero, la hice retroceder yo mismo. No puedo explicarle cómo, ni la razón. Tampoco la podría explicar usted si quisiera someterse al tratamiento... Ni la copa de cristal que ustedes han examinado, y mucho menos el cobaya reproducido».

    ¡No eran palabras del «Algo, puesto que aún no podía controlar a «Repro»! El fue quien intuyó que Vorodo no preguntaba por cuenta propia. Su mente estaba virgen entonces. Y antes de desmayarse le señaló: «Ese... ese hombre...».

    «Herr» Want recordaba todo esto.

    Había unido datos sueltos, formado una conclusión. Y de ésta se desprendía que el «Algo» cometió un error, peligroso error, de introducirse en una mente cuyos mensajes sensoriales se habían de convertir en potente radioactividad... ¡Es una radioactividad como sólo existía más allá de la Muralla Estelar! ¡Radioactividad antimagnética capaz de destruir y no ser destruida!

    ¡¡Y ahora, el otro «él» de «Repro» Vibor, Ivji Vibor, se ordenaba a sí mismo sumisión, porque no estaba sujeto al mandato del «Algo»!!

    —¡Este es mi triunfo! —se dijo Want—. Logrando reanimar a Ivji Vibor, inyectándole el antídoto que ha recibido, contrarresto la influencia externa de nuestro enemigo común. Y Ivji Vibor puede sobre sí mismo.
    —Sólo se trata de que Ivji Vibor mantenga despierta su inteligencia humana. Así se contiene a «Repro», siempre y cuando esté bien aislado con caucho —explica Want a Yenamo y al oficial del ejército, —¿Y no es peligroso? —inquiere el oficial, no muy seguro de salir bien parado del trance.
    —No lo creo. Le estimulo a Ivji Vibor y neutralizamos la influencia que recibe del exterior. El equilibrio terminará rompiéndose. Esa influencia nefasta no puede estar mucho tiempo dominando a «Repro»... ¡Y es muy posible que las radiaciones que envía terminen volviéndose contra él!
    —¿Y no podemos utilizar a Ivji Vibor para averiguar quién es esa influencia?—? interpela Yenamo—. El escudriñador mental nos lo podría decir...
    —No lo creo. De ser así toda mi teoría se vendría al suelo por sí sola. Precisamente de eso me he valido para neutralizar... Ese «Algo» ha cometido un error, el craso error de no tener en cuenta que Ivji Vibor y su doble son una misma persona. ¡Ahí es donde está amarrado!

    «Es como un círculo cerrado y sin salida, en el cual ha quedado «Algo», y como intente escapar por algún lado sus propias radiaciones antimagnéticas le matarán.

    —¡No entiendo nada! —exclama el capitán.
    —Yo creo comprender —dice lentamente Hany Nynie—. «Repro» Vibor ha de obedecer forzosamente a dos mentalidades. Una fortísima, que le viene desde el exterior, y la suya propia, que está dividida en dos. Una es de «Algo» y la otra de mi maestro.
    —¡Eso es!—exclama Want.
    —Pero «Algo» puede captar también la otra mitad de Ivji Vibor.
    —¡Eso quisiéramos nosotros! Si lo intenta y lo consigue se cierra el circuito de dos mentes en una. Hablando en términos electrónicos, el chispazo le mataría, por muy fuerte que sea —Want habla satisfecho—. Incluso puede que haya pensado en mí. Eliminándome, deja a Ivji Vibor sin protección. ¡Y si Ivji Vibor no controla a «Repro» seguirá la desintegración de Kamsack!

    »Vean por qué es tan importante que Ivji Vibor siga dominándose... ¿Ha comprendido usted bien, señorita Hynie, qué es lo que mantiene vivo a su profesor?

    —Sí —responde la muchacha.
    —Pues si algo me sucede... ¡Siga usted, por favor! Presiento que algo empieza a dominarme...

    Y cuando «Herr» Want daba media vuelta, para entrar de nuevo en la salita donde están Ivji Vibor y «Repro» Vibor, Yenano ve con terror una repetición exacta de la muerte del Profesor Vorodo.

    ¡«Herr» Want se ha estremecido, su mano sube al cuello, y luego cae al suelo, fulminado!

    ¡¡Allí le ven tornarse verdoso, grisáceo, desprender humo y terminar por desaparecer!!...


    CAPÍTULO IX


    EL caso era como para perder la cabeza.

    Y el capitán del Ejército del Cosmos estaba autodisciplinado. Ya había perdido bastante tiempo pretendiendo secundar a Yenamo Verda. No podía hacer nada más. El terror se apoderó de él, viendo desaparecer a Want.

    —¡Vámonos de aquí! —vocifera.
    —¡No! —protesta Yenamo—. Ahora no podemos irnos.
    —Moriremos todos, ¿es que no lo comprende?
    —insiste el capitán. Se vuelve a sus aterrados soldados y agrega—: Detened a este hombre y volvamos hacia la nave.

    Hany Nynie está recostada contra el muro. Pálida como la cera.

    El capitán se dirige hacia ella solícito.

    —Será mejor que venga usted también.
    —No puedo. He de quedarme con mi maestro... Me necesita... ¡Es el único medio de contener a «Repro» Vibor!
    —¡Quedarse aquí es un suicidio! ¡Yo no le...!

    Le interrumpe un alarido dentro de la salita donde están Ivji Vibor y su atormentado doble. Yenamo se lanza impensadamente hacia allí y abre la puerta.

    Sólo tiene tiempo de ver una pavorosa escena: ¡Ivji Vibor se retuerce de agonía sobre el lecho, mientras que «Repro» Vibor se desliza, retrocediendo, por el agujero practicado en el muro!

    —¡Socorro! —grita Ivji Vibor.

    Instintivamente, el Oficial Segundo de Orden Civil se abalanza sobre Ivji Vibor y lo toma en brazos. Como el científico pesa muy poco no es difícil trasladarle. Y con él en las manos, como si fuera un niño enfermo, sale de la salida.

    Los soldados lo rodean.

    —¿Dónde ha ido? —pregunta el capitán.
    —A seguir destruyendo —murmura tristemente Yenamo. Y agrega—: Vamos, capitán. Cuando usted quiera.
    —¿Piensa traer a ese hombre?—el capitán indica a Ivji Vibor, agitándose epilépticamente en brazos de Yenamo.
    —Sí. Habiendo muerto «Herr» Want hemos de seguir las instrucciones que nos dio. ¿Tienes los medicamentos, Hany?
    —Los tengo —responde ella con un hilo de voz.
    —Vamos, pues...

    Durante el trayecto hacia la nave capitana, Yenamo no había despegado los labios, ni apartado los ojos de donde Ivji Vibor parecía dormir el último sueño.

    Hany Nynie estaba arrodillada junto al que había sido su profesor. Y el capitán miraba hacia Kamsack, estremeciéndose cada vez que veía surgir una nueva llamarada.

    —De seguir así, Kamsack desaparecerá muy pronto —comenta.

    Yenamo Verda se vuelve presto hacia él.

    —¿Y sabe usted lo que ocurrirá luego?
    —¿Qué?
    —Cuando Kamsack haya sido recudido a polvo, ese engendro será arrojado al vacío, irá a caer sobre otro mundo y empezará su nuevo y paulatino desquiciamiento...! Hará desaparecer los mundos! ¡Desorbitará los planetas, chocarán unos con otros y la hecatombe será monstruosa!

    »¡No será Kamsack la única víctima, sino Plutón, y luego Neptuno, los cometas gigantes, Urano, Saturno...! ¡Todo perecerá en un cataclismo espantoso! ¿Comprende usted? ¡«Repro» Vibor es un ente aniquilador, un ser humano!... El fruto diabólico de un laboratorio maldito...
    »¡Pero nosotros le hemos dejado escapar! ¡Usted le ha dejado escapar! Hoy momento en que es necesario desobedecer una orden, mandar al cuerno al propio Bi-Mariscal Hugar, y morir, si es preciso, como ha muerto «Herr» Want, para salvar a la Humanidad. ¿Es que en su reglamento no han escrito leyes así? ¿No le han pedido juramento de arriesgar la vida, incluso darla, por bien de la Humanidad?

    —¡Claro que me lo han pedido! —grita el capitán—. ¡Pero también me han exigido obediencia!

    Y, créalo, ahora recibo órdenes. Todo eso que me dice usted a mí, dígaselo al General en Jefe Soro. ¡Emplee usted el mismo tono con él! ¡Hágalo y... no doy una moneda por su vida!

    —¡Claro que se lo diré! —Yenamo se ha levantado y se encara con el oficial. Todos los componentes de la patrulla, incluso Tany Nynie, le miran sorprendidos—. ¡Y le diré más! ¡Le diré que vaya él, como yo fui, a capturar a «Repro» Vibor! Le diré que eche una ojeada por las plataformas y vea los cadáveres calcinados de los niños en tomo a las devastadas escuelas... Le diré que vaya a ver los ascensores neumáticos llenos de cadáveres, y los espaciopuertos...! ¡Y le diré que dentro de poco todo el Universo estará igual, se habrá destruido, será devastado por una muerte horrenda! ¡Y le diré que si él permite esto, sobre su conciencia caerá todo el furor de Dios y de los hombres!

    Aun está hablando Yenamo Verda, un Oficial Segundo de Orden Civil, cuando comparece ante el General Soro. Y no quiere callar. Necesita esa válvula de escape de su enardecido léxico.

    No le importa que esté delante de un grupo de altos jefes Militares del Cosmos, ni que varios hombres de Ciencia le escuchen atentamente. No le importa nada el aire de poder y suficiencias de aquellos hombres erguidos, silenciosos.

    Habla...

    Habla y habla.

    ¡Y dice todo lo que dijo al capitán, y mucho más!

    Es Hany Nynie quien se le acerca por detrás, le pone la mano en el hombro y le tiende un vaso de agua, donde ha diluido un calmante.

    —¡Por favor, Yenamo! —murmura la muchacha—. Ya está bien. Ya lo has dicho todo.
    —Sí —dice lentamente el General Soro—, ya ha hablado usted bastante. Ahora, me gustaría que nos diera usted la solución para atajar ese cataclismo que tan tenebrosamente nos ha descrito. Pues... ¡nosotros queremos soluciones, vengan de quien vengan, y no palabras!
    —¡El fue quien dio la alarma! —apunta otro alto jefe.
    —Sí, yo fui—contesta Yenamo poniéndose en pie—. ¿Qué habría hecho usted en mi lugar?
    —Posiblemente lo mismo —replica el individuo con una sonrisa incisiva—. Pero teniendo a un superior a quien dirigirme habría consultado con él.
    —Exacto —admite Yenamo—. Eso habría hecho yo también. Es lo más adecuado. Sin embargo, cuando el Doctor Vorodo desapareció ante nuestros ojos de un modo inexplicable, el más abyecto miedo se apoderó de Vayaah, Fue él quien dejó el asunto en mis manos, yendo a esconderse, fue él quien primero escapó de la hecatombe, fue él quien...!
    —¡Basta! —grita Soro dando un golpe furioso sobre la mesa—. ¡No le hemos hecho venir para escuchar sus acusaciones! ¡Ahora nos dirá que usted es el único héroe!

    Un silencio de mausoleo rielado por la luna cae en la sala de la nave insignia. La exclamación del General Jefe ha sido tajante. No es hombre que se deje amilanar fácilmente. Si ha escuchado a Yenamo dándole cuerda, ha sido por razones de información. Ahora, ve que las disquisiciones toman un sesgo que no conduce a nada, y él es hombre práctico.

    Su voz, sin embargo, es suave cuando prosigue: —Escuche, Yenamo Verda. Sé que tiene usted razón en cuanto ha dicho. No se me escapa que la situación es grave; como usted ha dicho bien, gravísima. Pero yo no he venido aquí a buscar responsables y castigarlos. ¡He venido para solucionar el problema! Por lo tanto, si tiene usted alguna solución factible, expóngala. Pero hágalo ahora mismo, de lo contrario pasará usted a ocupar la celda contigua de su superior Vayaah y las soluciones las buscaremos nosotros.

    ¡¡Y es entonces cuando Yenamo Verda deja admirados a cuantos le escuchan, cuando demuestra que es un carácter íntegro, firme y resuelto, a quien importan poco las amenazas distinguidas de un General tan altivo y seguro de sí mismo como Soro! Pues dando otro porrazo tanto o más fuerte que su interlocutor sobre la mesa, ruge: —¡Engreído, estúpido! ¡Y estúpido también quien le ha enviado aquí con ese talante de todopoderoso! ¡No es así como se soluciona este asunto, y yo no le necesito a usted para nada!

    —¿Sabe lo que le digo?

    Soro ha enrojecido ostensiblemente, perdiendo por primera vez el aplomo de que está poseído. Tiembla y sus labios se mueven de rabia, sin poder articular palabra.

    Es Yenamo quien sigue hablando, atronando la sala de la cosmonave, y volviéndose a todos cuantos están allí: —¡Le digo que debería estar salvando gente en aquellos espaciopuertos, recogiendo y salvando a los infelices que se atropellan tumultuosamente para escapar de un mundo condenado! ¡Allí es donde deberían estar las astronaves que manda usted!

    »Yo sólo quiero que me dejen volver a Kamsack con el profesor Ivji Vibor. «Herr» Want nos dio la oportunidad de hacer algo y debemos seguir su ejemplo. ¡Estoy seguro de que él no estaba equivocado! ¡«Repro» Vibor puede ser dominado, pero no con palabras, ni encerrándome en una celda; sino combatiendo al ser monstruoso que se ha apoderado de él! ¿Por qué, si no han aniquilado a Want? ¡Porque tenía el medio de vencer al terrible y desconocido enemigo!

    El General Soro ha dejado de temblar. Ahora, una fría calma se apoderó de él. Se sienta lentamente y mira con atención a Yenamo. Un gesto de su mano, suave y tranquilo hace callar al Oficial Secundo.

    —Atienda un momento, Yenamo. Me ha convencido usted. Lo confieso públicamente. Puede usted volver a Kamsack ahora mismo. Pida lo que le haga falta y lléveselo. Espero volverle a ver, y esto será señal de que ha triunfado usted en su propósito. Si no ocurre así, su propia egolatría le habrá castigado. Incluso le disculpo los insultos que me ha dirigido.
    —Ande, váyase a Kamsack y procure destruir a ese monstruo, de lo contrario él le destruirá a usted. Mientras tanto, nosotros procuraremos hacer algo por la gente que aún esté con vida.

    Al oírle, Yenamo Verda no se inmuta siquiera. Efectúa una ligera reverencia y da media vuelta, saliendo de la sala seguido de Hany Nynie.

    —¡Lo has conseguido, Yenamo!—exclama ella.

    Pero él no replica.

    B’poxo también había conseguido un triunfo deshaciéndose de «Herr» Want. Había sido preciso concentrarse mucho, esforzarse de un modo inusitado. Aquel extraño hombre de ciencia había ido demasiado lejos.

    Pero B’poxo logró apoderarse de él, aniquilándole.

    Ahora, se sentía tranquilizado. Incluso sabía lo que le interesaba. ¿Valía la pena seguir luchando?

    —No —se dijo—. «Repro» Vivor tiene suficiente poder para seguir destruyendo mientras le quede vida. Como no puede alimentarse, llegará un momento en que él mismo se aniquilará. Su organismo dejará de funcionar y caerá inanimado. Incluso cabe que muera antes de eso.

    ¿Puede afectarme a mí su muerte? Posiblemente «Herr» Want tenía razón, pero dejaré de enviar mi influencia, me aislaré a este lado de la muralla estelar. El circuito no podrá cerrarse, será interceptado por el antimagnetismo... ¡Bah! ¡Esos humanos son unos infelices!

    ¡Mas sería un desastre cualquier error! Ahora no presiento ninguno, y sin embargo, siempre hay que tener un margen erróneo. A nadie se le escapa que una equivocación en un cálculo la puede tener cualquiera. Yo, no obstante, estoy mucho más capacitado que todos los humanos juntos.

    He estudiado a fondo el problema y no puede existir error.

    Aunque, antes de hacer nada, puedo repasarlo de nuevo. Veamos.

    «Repro» Vibor está influido de mi poder desintegrador. Los átomos inestables de su organismo están efectuando constantemente una fisión con los átomos dispersos que le rodean. Es una verdadera reacción en cadena circunscrita a su derredor. Esto ha sido consecuencia de la proyección «infraluz» de mi mente radioactiva. Naturalmente, existe una comunicación entre él y yo, de lo contrario no habría podido penetrar en su mente. La penetración ha producido la inestabilidad atómica, dado que su organismo disimilar al humano, y al mismo tiempo homólogo de otro, es asequible a tal transformación en «hombre-energía», o algo semejante.

    Ahora bien, la situación cierra su ciclo. Yo retiro mi poder energético y ¿qué ocurre? ¿Muere «Repro» Vibor? ¿Se desintegra? ¿O vuelve a su estado primitivo de medio ser?

    B’poxo analizaba concienzudamente, estudiaba con profundo análisis el problema. Y sin embargo, se dejaba algo. En otras circunstancias, no habría pasado nada por alto. Sin embargo, en aquel momento sentía ansiedad.

    Conocía el secreto de reproducirse a sí mismo. ¡Las radiaciones «gamma» sometidas a una gravedad ínfima retrocedían! Y esto era lo que le serviría pronto para reproducir a un ser semejante a él. Así tendría ocupada su existencia durante otros tantos siglos. Esperaba hallar nuevas soluciones que se abrirían a los respectivos problemas.

    Confiaba solucionarlo todo. Y por eso pretendía dejar zanjado un asunto que ya no podía perjudicarle. Sus reflejos de seguridad estaban tranquilos.

    ¡Lamentable error!

    En realidad, a B’poxo le quedaban escasos «segundos-luz» para morir violentamente. Pero él no se daba cuenta de ello. Pese a esto seguía escudriñando con avidez en su gigantesco cerebro por si le había pasado algo por alto.

    Y pensaba rápidamente, sin duda...

    Pero el pequeño disco plateado que conduce a Yenamo Verda de regreso a Kamsack se mueve también rápidamente. Acaba de despegar de la rampa de la cosmonave sideral y lleva a cuatro personas en su interior, sin contarle a él.

    —Ya estamos llegando —murmura Hany Nynie, la cual toma el pulso al inconsciente Ivji Vibor.
    —Aún parece moverse alguien entre aquellos edificios derruidos —comenta el capitán Reng.

    Reng, el mismo que fue a detener a Yenamo Verda, a quien el General Soro ha enviado a morir o cumplir su deber. Y el miedo no ha dejado ni un momento de sacudir la gelatinosa gordura del Director de Orden Civil.

    Había suplicado lastimosamente, arrodillándose ante Soro, pidiendo clemencia y compasión; pero todo fue inútil.

    Ahora, Vayaah acompaña a Yenamo Verda hacia el planeta condenado y que ya en nada se parece al mundo metálico en el cual habían vivido durante siglos millones de personas ajenas de preocupación.

    Tampoco surcaban el espacio naves siderales.

    ¡Todo ha sido recogido en una rápida labor de salvamento!

    Sin embargo, como ha dicho el capitán Reng, alguien se mueve entre las ruinas metálicas.

    Cuando el disco plateado se posa silenciosamente en una amplia pista, junto a una enorme hendidura de la plataforma, Yenamo dice; —Quédese usted aquí, Vayaah. Y compréndalo, yo no he hecho nada para que le hayan mandado aquí.

    —Lo... lo sé, Ye... Yenamo... Lo sé. ¡Pero no puedo evitarlo! ¡Tengo un miedo horrible!
    —También lo tenemos nosotros —dice Reng—. ¿Mas qué importa? Lo interesante es saber dominarlo. Yo vengo aquí a reparar una falta. Debí desobedecer las órdenes y permitir a Yenamo que llevase adelante el plan de «Herr» Want... ¡Estoy arrepentido! Hay momentos en que un militar tiene que saber desobedecer una orden. Es una especie de autocastigo.

    Yenamo tiene miedo, ¡qué duda cabe!, pero ha vuelto a cumplir con su deber.

    En cuanto a Hany Nynie viene por dos motivos. Es fiel al hombre que ama. ¡Esto la ensalza a mis ojos, la ennoblece! ¡Para mí quisiera yo una mujer semejante! Y el segundo motivo es que también ha de reparar algo su culpa.

    —Cierto, capitán —admite Hany—. Yo también debí desobedecer a Ivji Vibor cuando me ordenaba ayudarle en sus experimentos. Yo comprendí el peligro, capté el alcance, intuí lo que podía suceder. Y, sin embargo, sólo fui a denunciarla cuando ya era demasiado tarde. De haberlo hecho antes esto no habría sucedido.
    —Bueno, dejémoslo —dice Yenamo, que está abriendo la compuerta para salir al exterior—. Capitán, le ruego que acompañe a Hany Nynie a ver si encuentran algún vestigio de su domicilio. Necesitamos el ingrediente para hacerse invisible.
    —Usted, Vayahh, cuide de Ivji Vibor, inyéctele otra dosis a ver si se recupera.
    —¿Y tú dónde vas? —pregunta Hany Nynie con un jadeo.

    Yenamo Verda vacila en responder. Al fin, gravemente, dice: —Yo voy a buscar a «Repro» Vibor, esté donde esté y le traeré aquí... Este ha de ser nuestro punto de reunión. ¿Comprendido?

    —¡Déjame ir contigo! El ingrediente lo podemos recoger de paso. Puede que esté mi morada destruida.
    —¡Necesitamos que Ivji Vibor se haga invisible! —exclama Yenamo.
    —Si no está el ingrediente en mi casa podemos descender a la plataforma «O» —agrega Hany—. En el laboratorio de Ivji Vibor lo encontraremos. Ya hemos quedado de acuerdo antes en que la plataforma «O» debe estar intacta, de los contrario los condensadores de gravedad artificial se habrían destruido y de Kamsack no quedaría ni rastros...
    —Sí —dice Yenamo—. Eso es cierto. Hemos de impedir que «Repro» atraviese la plataforma «O».


    CAPÍTULO X


    NO existe posible retroceso. Yenamo Verda lo sabe. La sutileza del General en Jefe Soro es aguda, penetrante e incisiva.

    —¡Vaya, triunfe o muera, Yenamo!

    Era un ultimátum sagaz.

    Pero también la oportunidad que Yenamo necesita.

    El atribulado Oficial Segundo de Orden Civil de Kamsack ha tenido, no obstante, un instante fugaz de clarividencia. Ha penetrado más allá del secreto de «Herr» Want, ¡el secreto que desapareció con él!

    ¡Sabe que hay que anular a «Algo» y cree tener el medio de conseguirlo! Un chispazo en su mente le ha recordado algo que había dicho Hany Nynie: un procedimiento para hacerse invisible.

    ¿Puede captarse la presencia mental de un hombre que no se ve? «Repro» no podía transmitir lo que no veía, «Algo» tampoco podría verlo, ¿era imposible que pudiera estar en todo, siendo como era una mente diabólica y antinatural! Por lo tanto, sacrificando a Ivji Vivor —¡si es que tal sacrificio podía dar resultado!— la solución podía ser fácil.

    «¡Se trata de que Ivji Vibor vuelva a apoderarse de su otro «él», que desaparezcan las inestables condiciones de un cuerpo engendrado por medios antinaturales!», esto había sido lo que manifestó «Herr» Want antes de morir.

    Hany Nynie lo había comprendido.

    —Naturalmente, «Repro» Vibor puede resistirse a desaparecer... Si no él, el que le domina. Pero nosotros hemos de burlar a quien sea... Puesto que si la luz puede atravesar su cuerpo y su mente, es señal de que no se detiene en él, y con ello puede desaparecer el influjo. —Había dicho Yenamo.

    La teoría era atrevida. Pero valía la pena probarla.

    Ahora, se disponía a llevarla a cabo.

    Los ocupantes del disco plateado se separan. Reng y Hany se van en busca de la morada de ella. Un autobólido abandonado en un garaje particular les sirve. Vayaah, queda con Ivji-Vibor.

    Y Yenamo Verda, corriendo, se acerca a donde poco antes han visto moverse a alguien.

    Llega al lugar exacto y grita:

    —¿He, dónde está usted?

    Un alarido le hace volverse. Alguien sale arrastrándose de una puerta medio fundida. Un escalofrío recorre la espina dorsal de Yenamo al ver lo que queda de aquel hombre a quien conoce muy bien.

    —¡Borgo!

    ¡Pero Borgo. el asesor jurídico de Orden Civil, tiene las dos manos amputadas y arrastra detrás de sí una pierna ensangrentada!

    —Yenamo —murmura el infeliz.

    Este se inclina sobre el herido.

    —¿Qué te ha ocurrido, Borgo?
    —No quiero acordarme... ¡Quiero morir pronto!... Estoy gangrenado y quiero morir... Huí en busca de mi familia... ¡Oh, fue horrible, Yenamo! ¡Aquel ser, «Repro» Vibor era una antorcha radioactiva, brillaba en la oscuridad! Enloquecí y cerré la puerta. Pero creo que me reconoció...
    —¿Cuándo ha sido eso?
    —No lo sé... Cerré la puerta y me apoyé con las manos. Sentí gritar mi nombre y empujó la puerta desde fuera... ¡Mis manos desaparecieron! ¡Grité...! ¡Oh, Yenamo, ten compasión de mí! ¡Dispara tu «ejecutor» sobre mi cabeza! ¡No te costará mucho!

    Yenamo se pone en pie y retrocede. Por un instante su mano ha asido la culata del «ejecutor». Pero luego da media vuelta, para no ver la expresión suplicante de Borgo. Se frota el rostro con la mano, desliza ambas manos por su rapada cabeza en gesto de intensa desesperación.

    Por fin, echa a correr sin hacer caso a Borgo, quien queda detrás suplicando: —¡Yenamo, por caridad... mátame...!

    Corriendo alocadamente, Yenamo encuentra un autobólido arrimado al muro de una casa. Dentro hay un hombre que se ha aplastado la cabeza contra el parabrisas. Presiente que el aparato volador puede estar aún en condiciones.

    Arrastra fuera el cadáver y pulsa un botón, viendo con cierta alegría que los reactores funcionan. Es un bólido pequeño, individual, pero muy rápido. Tiene algunos desperfectos en su proa, mas sirve perfectamente para lo que Yenamo ha de emprender.

    Un instante después, Yenamo sobrevuela el edificio del Hospital General. Sabe que el Ejército del Cosmos ya ha estado allí poco antes y han evacuado a los heridos.

    Conduce el aparato hasta el techo semiderrumbado del sector dónde estuvieran Ivji Vibor. Allí lo posa suavemente y salta al suelo. Las alfombras de caucho están aún dentro de la salita, cuyo muro está destruido. Recorre rápidamente algunas dependencias y no tarda en encontrar lo que busca. Cuerda de fibra plástica muy resistente de la que usan en los sótanos termodinámicos para lavar y colgar la ropa.

    Con ella en la mano regresa, amarra la alfombra de caucho y con el otro extremo vuelve a subir al autobólido. Tirando iza la alfombra de caucho hasta el aparato.

    —Ya está —murmura—. Ahora, vamos a buscarle...

    Pasa una «hora-luz». Yenamo ha volado por las mismas entrañas silenciosas del mundo muerto. Está desesperado y angustiado. Para colmo de ansiedad, ni siquiera oye ruidos, ni explosiones.

    Parece como si hasta «Repro» Vibor hubiese muerto.

    ¿Podía ser eso posible?

    Como una exhalación ha atravesado superficialmente las distintas plataformas, desde la 50 para abajo. Ahora va provisto de un potente foco que ha tomado de la Central de Vigilancia de Orden Civil. Sujeto a la ventanilla corrediza del aparato que pilota, va hurgando en la oscuridad. En varias ocasiones se ha filtrado por enormes hendiduras para descender. No ha sido preciso volver a la escarpadura escalonada de entrada aérea.

    Los desastres que han contemplado sus ojos son innumerables. Pero algo parece haberse transformado en él, y ya está insensibilizado. No obstante, hay algo en su mente que ha dejado huella.

    Fue al volar sobre uno de los talleres de vestuario. Sobre una gran mesa de cortar vio el cuerpo de una mujer completamente seccionado de arriba abajo.

    ¿Cómo había sido posible aquello?

    Se dijo que la mujer debió recurrir a tal medio para acabar con una angustia inenarrable. Tal vez había visto desaparecer a toda su familia. Ponerse sobre la mesa y dejar que bajase la cuchilla era cosa fácil.

    Yenamo no puede apartar de su mente aquella visión. Le horroriza. ¿Cómo ha podido la locura enseñorearse en tan breve tiempo de un mundo supercivilizado?

    Pero, ¿dónde está «Repro» Vibor? Tiene que encontrarle cuanto antes. Tal vez en aquellos instantes está perforando las gruesas planchas del piso de la plataforma «O», ¡Si penetra en el interior de los condensadores antigravitatorios...!

    —¡Oh, sería tremendo!

    Luego se dice que «Repro» Vibor no puede haber llegado allí, de lo contrario Kamsack no estaría aún girando en el espacio. Sin embargo decide cambiar de procedimiento. Buscará primero en la reducida superficie de la plataforma «O».

    Pasará por alto desde la veinte a la primera y recorrerá la que cierra el cúmulo de plataformas. Es entonces cuando recuerda que Ivji Vibor tenía el laboratorio en la plataforma «O».

    —¡Tal vez...!—se dice esperanzado.

    Como un verdadero demonio dirige el autobólido hacia allá. Conoce una rampa neumática que permite el paso del aparato que dirige. Sin embargo, ha de entornar los ojos al contemplar el río de cadáveres que encuentra en su camino.

    Gentes retorcidas y humeantes.

    ¡Por allí debió pasar, arrollándolo todo, «Repro» Vibor!

    ¡Aquellos cadáveres medio desintegrados hablan elocuentemente de su paso destructor, son mudos testigos de una macabra procesión fulminada en su huida!

    —¡Dios mío! ¿Cómo es posible tanto horror? —murmura Yenamo, sintiendo encogérsele el corazón.

    Poco después sale a la plataforma «O».

    Allí queda asombrado de ver luz en las calles y paseos. Las casas parecen intactas iluminadas, pero vacías. Y un silencio que raya en el martilleo agudo repercute en todas partes. Con un viraje lleva el autobólido ante la que fue mansión y laboratorio de Ivji Vibor.

    Detiene el aparato y salta al suelo.

    Saca la alfombra de caucho y toma la cuerda de fibra plástica. Con todo ello debajo del brazo se acerca a la morada de Tvji Vibor. Su primer impulso es tocar el zumbador. Luego de vacilar un instante prefiere más penetrar por la ventana.

    Está seguro de que allí dentro ha de encontrar a «Repro» Vibor. Pero ¿por qué no se funde la metálica mansión? ¿Ha perdido acaso el monstruo su poder desintegrante? ¿Qué ha ocurrido?

    No tarda en obtener una respuesta.

    Con infinitas precauciones, viendo por todas partes huellas de objetos fundidos, se desliza hasta el laboratorio. La puerta de ésta ha desaparecido y dentro reina un silencio absoluto. Incluso la luz está apagada allí. Pero en un rincón brilla algo rojizo.

    —¡Ivji Vibor, Ivji Vibor...! ¿Está usted ahí?

    Y con un silbido que le deja helado, una voz profunda responde desde el interior: —Sí, estoy aquí. ¿Quién es?

    —Soy Yenamo Verda...
    —Pase usted, Oficial... ¡Pase! Puede dar la luz, está a su izquierda...

    Yenamo, sobrecogido, obedece y la luz se hace en el revuelto y semi destruido laboratorio. Entonces, el joven ahoga un grito. El sudor se apodera de su cuerpo, un sudor frío, glacial, angustioso.

    ¡Ve a «Repro» Vibor! Al menos, lo que queda de él.

    Está sentado en tierra, en cuclillas sobre una gruesa alfombra de goma. ¡Pero su rostro ha desaparecido! Y su piel también. Sólo se ve algo ennegrecido y adherido a unos huesos brillantes.

    ¡Nadie diría que aquel hombre, ente o engendro, era el mismo que horas antes hablaba con Yenamo suavemente, tristemente, como si presintiera su sino efímero y destructivo!

    Sus ojos habían dejado de brillar. Eran cuencas profundas y vacías, huesos ennegrecidos, manos descarnadas y miembros como calcinados. Pero aún irradiaba poder destructivo, pues agregó al instante: —¡No se acerque a mí, Yenamo! ¡No se acerque, por el amor de Dios!... Vea en qué estado me encuentro... Sentí que me iba dejando, que me abandonaba. ¡Ya tenía lo que deseaba saber! ¡He sido su víctima por unas horas, Oficial!

    Yenamo no osaba ni respirar. Sólo escucha, apretando el envoltorio de caucho que lleva debajo del brazo.

    —Sí, Oficial; yo he sido la víctima mayor de toda esta tragedia. Yo no tenía razón de ser. ¡No soy culpable!
    —Lo sé... —dice Yenamo con un hilo de voz.
    —Pero ahora ya no le intereso. Me ha soltado... ¡Yo podía seguir deambulando, destruyendo, aniquilando todo cuanto toco! Pero me he venido aquí, a sentarme en espera de mi minuto final. ¡Ansío morir, desaparecer, Yenamo, se lo juro!

    »Mas ni eso me está permitido.

    —¿Sabe quién es él?
    —No. No lo sé. Creo haberme dado cuenta de que me dirigía desde muy lejos... ¡Desde millones de «parsecs» de aquí! Pero no sé quién es. Dígaselo a la Ciencia. ¡Es un monstruo aniquilador que puede repetir su hazaña cuando quiera! Mientras no se le aniquile a él, la Humanidad estará en peligro...

    »He tenido hace poco como un sueño. Me ha parecido ver a un hombre grueso, a un hombre que vi en la sala de conferencias del Hospital General y que se llama Want o algo así, que se acercaba y me hablaba...

    Yenamo contiene ahora el aliento.

    ¿Qué le ha dicho? —silabea, como quien se halla ante un misterio sobrenatural.

    —Me ha dicho que vuelva yo con Ivji Vibor y quedará zanjado el peligro. ¡Está seguro!, terminó diciendo. Pero Ivji Vibor soy yo.
    —¿Está usted dispuesto a venir donde está su homónimo?
    —Sí —responde roncamente «Repro» Vibor—. Estoy dispuesto.
    —¿Qué debemos hacer para terminar con esto? —pregunta Yenamo.
    —Yo tengo que morir... Tengo que morir... ¡Tengo que morir!
    —¿Y no quiere morir?
    —Sí, deseo morir, desaparecer... ¡Pero B’poxo no me deja! Ha puesto en mí ansia de lucha, deseo de conservación ¡Y lo único que pretende es aniquilarme poco a poco! Lo sé porque él está dentro de mí, pero yo estoy dentro de él. ¿Comprende usted, Yenamo?

    Yenamo sacude la cabeza.

    —Dígale a Ivji Vibor que ha de matarme cuando yo no lo sepa.

    ¡Yenamo comprende entonces que el espíritu de «Herr» Want le dio la solución desde el más allá! ¡Él también sabe el procedimiento!

    —Déjese envolver en esta alfombra de caucho, Ivji Vibor. Le llevaré hasta donde está

    Ivji Vibor.

    —Sí... Veo que usted sabe que somos el mismo... Acérquese, Yenamo; amárreme bien luego... ¿Sabe por qué puedo hacer esto aquí? Es el laboratorio en el cual surgí a la vida. No hay apenas gravedad, los rayos «gamma» irradian en círculo y los mensajes ultrasensoriales giran en torno mío, sin alcanzarme... ¡B’poxo está furioso!

    »¡Ja, ja, Yenamo; vaya una pasada que le vamos a dar!

    La alfombra de caucho cae sobre el esquelético cuerpo de «Repro» Vibor. Un instante después, Yenamo le tiene bien envuelto y sujeto con la cuerda de fibra plástica, de la cual tira, arrastrando el envoltorio frágil hacia el exterior.

    En breve tiempo lo tiene dentro del autobólido. Luego, se sienta frente al tablero de mandos y pone en marcha el motor, saliendo de la plataforma «O».

    ¡Un extraño temblor agita las manos de Yenamo mientras conduce hacia la luz del sol artificial que refleja sus rayos sobre el semidestruido Kamsack!

    Hany Nynie y Reng han regresado ya.

    Afortunadamente, han encontrado la morada de la muchacha intacta. Por aquel lugar no había pasado la hecatombe, y habían traído el ingrediente que permitiría a Ivji Vibor hacerse invisible.

    Antes de sacar el envoltorio en el que está «Repro» Vibor, Yenamo sale del aparato y se acerca al disco plateado donde están los otros esperándole.

    —¿Lo has encontrado? — pregunta anhelante Hany.
    —Sí, ahí lo tengo. ¿Se ha recobrado Ivji Vibor?

    Vayaah es quien sacude negativamente la cabeza.

    Yenamo se lanza dentro del disco volador militar y se arrodilla junto al moribundo. Le toma el pulso, viendo que late débilmente y luego le roza las sienes. Los demás han penetrado tras él y le observan en silencio.

    —Dame la hipodérmica, Hany —pide Yenamo.

    Ella le tiende lo pedido. Está cargada. Yenamo la examina y reza interiormente. Luego, tomando el brazo desnudo de Ivji Vibor le inyecta la doble epinefrina.

    Hany sujeta la muñeca del yacente y murmura: El pulso se acelera... ¡No me explico cómo resiste tanto!

    —Creo que ahora se reanimará un poco —añade Reng—. ¿Por qué no probamos de enfrentarle con el otro?

    Yenamo es vuelve y comenta:

    —¡Está horriblemente desfigurado! ¡Ya no parecen el mismo! Cuando le encontré quedé helado. No es un espectáculo grato...
    —¡Tampoco es el que nos hemos visto obligados a presenciar! Hany se ha desmayado —dice furioso Reng—. Tuve que darle un estimulante. ¿Se cree usted que estamos ahora para sensiblerías?

    Yenamo sacude la cabeza.

    —No es eso... Nuestra vida vale muy poco ahora. Lo importante es Ivji Vibor. Si se reanima un poco rocíale con el tratamiento invisible, Hany.
    —¿Qué pretendes conseguir con eso, Yenamo? —pregunta temblorosamente Vayaah.
    —No lo sé. Es puro instinto. Algo me dice que dará resultado. El desenlace lo desconozco. ¡Pero tanto el propio «Repro» Vibor como «Herr» Want han dicho que este encuentro es favorable!
    —¿«Repro» Vibor ha dicho eso? —pregunta el capitán Reng.

    Sí. Está dispuesto a colaborar... ¡Si es que le dejan!

    Yenamo se pone en pie y sale por la escotilla al exterior.

    —Vengan ustedes conmigo. Que se quede Hany con el enfermo.

    Reng y Vayaah le siguen.Se acercan al autobólido que ha traído Yenamo y sacan con precaución el envoltorio en el que se agita débilmente el engendro que tantos trastornos ha causado.

    Deshacen los nudos de la cuerda de fibra plástica y desenvuelven el caucho. Cuando está medio suelto se retiran un poco. «Repro» Vibor hace el resto, sacando fuera sus esqueléticos brazos y asomando luego la cabeza.

    Un grito penetrante surge de la garganta de Vayaah, quien cae desmayado antes de que Reng tenga tiempo de sujetarle.

    —¡Virgen Santísima! —exclama el capitán.

    Pero Yenamo queda de pie ante «Repro», impasible, aunque a cierta prudente distancia. Sus ojos están fijos en la figura que intenta ponerse de pie sin conseguirlo. La radiación envuelve aún a «Repro».

    —¡Piedad. Yenamo! —murmura el infeliz.

    En aquel momento suena un grito angustioso detrás de Yenamo. Ha sido Hany Nynie, quien añade: —¡Yenamo, ya está despierto!

    —¡Haz lo que te he dicho! —grita él.

    Pero «Repro» ha recobrado nuevos bríos. Ahora consigue ponerse en pie y da un paso sobre la alfombra de caucho en dirección a Yenamo. Extiende los brazos y una voz ronca surge de su garganta: —¡No quiero morir! —exclama en un tono que hace disminuir el volumen del corazón de Yenamo.

    De repente corre adelante. Yenamo y Reng retroceden rápidamente. Pero el infeliz Vayaah ha quedado en el suelo. El monstruo radioactivo tropieza con él, cae...

    ¡Reng y Yemano ven las manos descarnadas hundirse en el cuerpo adiposo de Vayaah, ven surgir el humo verdoso...!


    EPÍLOGO


    EL relato se termina.

    Toda narración tiene que tener un fin. Este podría ser el fin. Sin embargo, ello no sería posible.

    ¡Queda tanto, y a la vez tan poco que decir!

    ¿Qué sucede a continuación? Apenas si las palabras son expresivas para decirlo. Pero, al menos se debe intentar. ¡Todo hay que intentarlo en este mundo, y en otros, si los hay!

    (Esto fue lo que pasó.)


    Yenamo retrocedió aterrado. No daba crédito a lo que estaba viendo. ¿Cómo era posible aquello? ¿Qué había sucedido? ¿Por qué «Repro» Vibor se revolvía de aquel modo?

    Sin embargo, todo sucedió muy rápidamente. ¡Demasiado rápidamente para que su mente y reflejos pudieran captarlo! Hubo varios gritos, sintió un golpe, como si alguien le empujase a un lado. ¡No obstante, a su lado no había nadie!

    Vio a Reng correr, alejándose de allí y detenerse justamente ante la hendidura. De haber caído por ella se habría matado en la plataforma inferior.

    Con el rabillo del ojo, cuando intentaba ponerse bruscamente en pie, vio a Hany Nynie saliendo por la escotilla del disco volante plateado. La vio abrir la boca, gritar desgarradoramente...

    ¡Y también vio a «Repro» Vibor detenerse a escasa distancia de él! ¡Le vio agitarse, llevar sus descarnadas manos al cuello, debatirse contra algo que le atenazaba!

    —¡Es Ivji Vibor! —se dijo Yenamo poniéndose en pie.

    Ahora lo vio todo claro. Hany había obedecido, haciendo invisible a Ivji Vibor, el cual se recobró lo suficiente para comprender lo que sucedía. Por esto salió del disco plateado, empujando a Yenamo con frenesí, apartándole y encarándose con su otro yo.

    ¡¡Y en su invisibilidad no le ocurría nada!!

    «Repro» Vibor no podía luchar contra sí mismo. Era algo incomprensible, pero que debía de ser así por algún designio inescrutable y misterioso.

    Yenamo se abrazó a Hany, cogiéndola por la cintura. Ambos, con ojos desorbitados, presenciaron aquella lucha denodada de un cuerpo visible y descarnado contra otro, más fuerte, invisible, pero palpable. ¡Era la lucha de la muerte!

    Incluso el capitán Reng se acercó fascinado, hipnotizado por aquellas contorsiones de la propia muerte, pues «Repro» Vibor no parecía otra cosa, agitando sus ennegrecidos huesos, su cráneo sin ojos.

    Y dos manos firmes se cerraban en tomo a su Cuello.

    Oyeron los gritos de los dos seres que eran uno mismo. Los jadeos, y vieron a «Repro» Vibor caer de rodillas. Un alarido infrahumano surgió de la hendidura de su boca monstruosa.

    ¡Luego quedó tendido en tierra!

    Y los tres estupefactos testigos vieron cómo su tétrica figura iba transformándose, adquiriendo un aspecto más humano, menos brillante —desaparecía la irradiación nociva —y recobraba su aspecto anterior.

    —¡Cielos! —exclamó Yenamo—. ¡Era cierto!
    —Sí —dijo Hany con un jadeo, apretándose más contra él.

    Al cabo de unos segundos, Ivji Vibor yacía en el suelo, enteramente como era él, pero su rostro denotaba la contracción brutal de la muerte por estrangulamiento. Tenía las manos en torno al cuello y los ojos vidriados.

    —¿Ha... han muerto? —preguntó el capitán Reng.
    —Creo que sí —murmuró Yenamo.

    Y B’poxo también había muerto.

    Su enorme cerebro recibió una sacudida tremenda. Ondas inmensas de antimagnetismo radioactivo penetraron en el mundo acuático que le envolvía. Primero fue un estremecimiento muy agudo a causa de la altísima temperatura que adquirió el líquido.

    —¿Qué es esto? —se preguntó el monstruo que creía saberlo y dominarlo todo—. ¿Acaso es que la muralla estelar no ha resistido...?

    No pudo hablar más, ¡ni pensar siquiera en el motivo de su error! Su enorme cerebro estalló de pronto. Sus enormes ojos reventaron como grandes pompas de jabón, todo él se dispersó, destruido, en todos los sentidos.

    ¿Qué había sucedido?

    Simplemente, regresaban a él en forma de oleadas magnéticas las radiaciones que envió a «Repro» Vibor a fin de dominarle. Eso era todo. Ya había él previsto tal contingencia, había intentado defenderse.

    Pero hasta la criatura más diabólica es incapaz de tenerlo en cuenta todo. Su propia ambición le destruía. Su maligno poder sólo había servido para matar a unos cuantos millones de seres inocentes, y darle muerte, al fin, con su mismo poder.

    Con B’poxo se extinguía una raza de monstruos que el hombre no llegaría a conocer jamás. Pero los humanos habían llegado a entrever el peligro, intuyeron su existencia en aquella espantosa hecatombe.

    Sólo pudo ser la Providencia divina, velando siempre por la inquieta existencia de la raza humana, la que influyó para producir el chispazo fatal en aquel cortocircuito cósmico previsto por «Herr» Want.

    Se pagó la contribución a la supervivencia. Siempre había sido así a través de la historia del hombre. ¡Y siempre lo sería!

    ¡Lo importante era que B’poxo no pudo aniquilar a la humanidad! No es que lo hubiese querido, sin duda. El llevaba otros fines, pero no era perfecto. Su raciocinio profundo, entrenado durante millones de años, le llevó a conclusiones hiperimaginativas.

    Sólo olvidó un detalle, puesto que no lo podía comprender, como no lo ha podido, ni lo podrá comprender nadie jamás: y es que un hombre no puede transformarse en dos. ¡Y si, por los medio que sean, lo consigue, no por eso dejará de ser el mismo! ¡Tarde o temprano, la sabia Naturaleza deshará el error, volviendo las cosas a su sitio!

    ¡Ivji Vibor había muerto! Su otro «él» le mató, lo cual viene a significar que se mató a sí mismo.

    ¡B’poxo tenía que correr la misma suerte! No podía ser de otro modo, dado que su poder era análogo al de «Repro» Vibor. Es axiomático que si dos cosas son iguales (A = B), y la segunda es igual a una tercera (B = C), forzosamente, la primera y la tercera serán también iguales (A = C).

    El trío de poderes se cerraba así: B’poxo se hizo a sí mismo igual a «Repro» Vibor; pero éste era igual ¡exactamente! que Ivji Vibor; por lo tanto, Ivji Vibor y B’poxo eran también iguales. Y al matar uno a sí mismo, se mataban los tres.

    ¡Y los tres murieron en el mismo instante!

    El General Soro descendió de su cosmonave lentamente. Al pie de la escalerilla metálica habían tres personas: Reng, Yenamo y Hany Nynie. Tendió la mano a Yenamo y dijo: —Le felicito, Director de Orden Civil. Recibí, su informe. Tengo mucho gusto en estrechar su mano.

    —Yo también, señor —respondió Yenamo—. Mi prometida y el capitán Reng también han jugado un papel importante.
    —Yo he sido un simple testigo, mi general—respondió Reng.
    —No importa. Vamos a ver a ese... ese individuo.
    —Nosotros preferimos no verle más —murmuró Hany Nynie—. El pobre ha sufrido mucho, —Y ha causado mucho daño —dijo Soro, volviendo la mirada en derredor.
    —Mucho, señor —admitió Yenamo seriamente.
    —¿Cree usted que se podrán explicar científicamente las causas de todo esto? —preguntó luego el General Jefe.
    —Lo dudo, señor. La causa debe estar en algún mundo remoto, en algo que no podemos comprender. Debió existir un circuito cerrado de poderes mentales... No sé. Si «Herr» Want estuviera vivo tal vez nos podría aclarar sus experiencias. Yo no he llegado a captarlo claramente.
    —Bien... bien —murmuró Soro—. Ahora habrá re reconstruirse todo esto. ¿Le interesa seguir aquí, Yenamo? Haré que le nombren Director de Orden Civil. También se encargará usted de la reconstrucción... ¡Al pobre Vayaah le enviamos a la muerte!
    —Así fue, señor —dijo simplemente Yenamo.
    —Sí. De no haber sido así habríamos tenido que ajusticiarle. ¡En fin, esto son avatares inesperados! Bueno, pueden retirarse. Vayan que les examinen los médicos. Un buen reconocimiento psiquiátrico no les vendrá mal. Una pequeña cura de reposo y luego al trabajo.

    »A usted, Reng, por temerario, le propondré para un ascenso. ¿O prefiere la excedencia y el ingreso como Oficial Segundo de Orden Civil, aquí mismo en Kamsack?

    —Pues... Preferiría esto último, señor.
    —¿También le parezco engreído y estúpido? —preguntó Soro arqueando las cejas.
    —¡No, no, señor! —Reng miró de reojo a Yenamo y le vio enrojecer—. ¡De ningún modo, señor!
    —¡Pues no lo soy! —Soro se volvió hacia el erguido Yenamo—. ¡No lo soy, Yenamo! Comprendí al momento que el hombre capaz de decir tales cosas en mi propia cara también era capaz de solucionar este problema.
    —Me alegro de habérselo dicho, señor —respondió Yenamo.

    El General en Jefe Soro fue a decir algo, pero optó por dar media vuelta y alejarse hacia donde estaba inmóvil el disco plateado. Allí, con las manos a la espalda, estuvo largo rato mirando el cadáver de Ivji Vibor; a Vayaah, que estaba medio destrozado a pocos pasos, apenas lo miró.

    La mente de aquel hombre enérgico estaba perdida en un mundo de cábalas y suposiciones. ¿Con que aquel hombrecillo delgado y de ojos hundidos, cuyas manos se cerraban en torno a un flaco cuello, era el que había convulsionado al Universo?

    —¡Qué poca cosa somos! —murmuró el General.

    Yenamo, Hany Nynie y Reng fueron hallados en perfecto estado físico. Se les durmió, naturalmente, borrándoles de la mente los horrores que habían sufrido y dejándoles sólo un remoto recuerdo, puesto que los psiquiatras convinieron en que la experiencia era beneficiosa, y luego se les alimentó convenientemente.

    Algunos días más tarde, cuando recibieron sus despachos respectivos, firmados por el Bi-Mariscal Hugar, regresaron a Kamsack. Reng se encargó de redactar una enmienda en la Ley de Emigración, reclamando técnicos para Kamsack, y aunque la gente no quería venir al principio, las seguridades que se dieron hicieron cambiar a muchos de opinión.

    También Yenamo y Hany contrajeron matrimonio. Fue una ceremonia íntima, terminada la cual se presentó el General Soro, vestido de gala con un obsequio de boda. Luego, mientras brindaba con los novios susurró unas palabras al oído de Hany Nynie.

    La muchacha asintió y transmitió el mensaje a su marido, el cual respondió: —Luego hablaremos de eso.

    Se trataba de que Soro quería utilizar el sistema de la invisibilidad para formar un ejército de hombres que habían de ser enviados a los confines del Cosmos.

    —Estos hombres invisibles tienen una gran ventaja. El enemigo no puede verlos. De la desgracia que ha sufrido Kamsack he sacado eso en limpio. ¡No intentaremos nunca hacer dos hombres de uno! Pero la invisibilidad es muy interesante. Al Bi-Mariscal Hugar le ha parecido una idea excelente.
    —Bien, creo que al pobre Ivji Vibor ya no puede importarle —resumió Hany Nynie con una triste sonrisa.
    —Eso creo yo también —terminó Yenamo—. Ahora, prosigamos la fiesta.
    —¡Como quiera el señor Director! —Soro levantó de nuevo su copa y agregó—: ¡Por vuestra felicidad!
    —¡Gracias, General! —replicaron Yenamo y Hany a coro.


    FIN



    Naviatom/04
    Autor: Dovan, Walt G.
    ©1962, Manhattan
    Colección: Naviatom/04