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    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    S1
    S2
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    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    CENSURA PREVIA (Orson Scott Card)

    Publicado el sábado, abril 15, 2017
    Conocí a Doc Murphy en un curso de literatura dictado por un francés loco en la Universidad de Utah en Salt Lake City. Acababa de renunciar a mi empleo de elegante jefe de redacción de una revista conservadora, y me costaba acostumbrarme a ser nuevamente un desmañado estudiante. Doc era el más desaliñado entre esos desaliñados, y yo estaba dispuesto a cogerle manía e ignorar sus opiniones. Pero no pude ignorarlas. Al principio, por lo que él me hizo a mí. Después, por lo que le habían hecho él. Me ha marcado; su pasado se yergue sobre mí cada vez que me siento a escribir.

    Armand, el profesor, que no había mejorado su acento francés al reemplazarlo por el bostoniano, exhibía mi cuento ante el curso con expresión de desconcierto.

    —Esto es comercialmente viable —dijo—. También es bazofia. ¿Qué más puedo decir?

    Doc pudo decir más. El clavo en una mano, el martillo en la otra, procedió a crucificarme. Considerando que yo había decidido no prestarle atención, y considerando mi altanería al ser el único alumno que había vendido una novela, es sorprendente que le escuchara. Pero por debajo del feroz ataque contra mi trabajo había algo más: un respeto básico, creo, por lo que debería ser un buen escritor. Y por ese pequeño atisbo de buen escritor que asomaba en mi cuento.

    Así que escuché. Y aprendí. Y gradualmente, mientras el francés se enloquecía cada vez más, recurrí a Doc para aprender a escribir. Por muy desaliñado que fuera, tenía una mente más aguda que todas las personas con traje que yo conocía.

    Comenzamos a vernos fuera de la clase. Mi esposa me había abandonado dos años atrás, así que yo contaba con mucho tiempo libre y una casa alquilada bastante grande; bebíamos, leíamos o charlábamos; frente al fuego o mientras comíamos la sabrosa ternera parmesana de Doc o mientras podábamos un arbusto insidioso que deseaba adueñarse del mundo comenzando por mi jardín. Por primera vez desde que se había ido Denae me sentí a gusto en mi casa. Doc parecía saber por instinto qué zonas de la casa abrigaban los peores recuerdos, y pronto las equilibró y logró que de nuevo me sintiera cómodo en ellas.

    O incómodo. Doc no siempre decía cosas bonitas.

    —Entiendo por qué te dejó tu esposa —dijo una vez.
    —¿Tampoco te gusto en la cama? —Esto era una broma. Ni Doc ni yo teníamos aficiones sexuales inusitadas.
    —Tratas a la gente como un energúmeno. Si no se van cuando tú quieres, les atizas un buen garrotazo o los sacas a rastras.

    Era irritante. No me gusta pensar en mi esposa. Sólo llevábamos tres años de casados, y no eran buenos años, pero a mi modo la había amado, la echaba de menos y no había querido que se marchara. No me gustó que me refregaran ese recuerdo por las narices.

    —No recuerdo haberte dado un garrotazo.

    Doc sonrió. E inmediatamente recordé la conversación y comprendí que tenía razón. Odiaba esa maldita sonrisa.

    —Vale —dije—, tú eres el melenudo en la tierra de los últimos cortes a cepillo. Dime por qué te gusta «Cambalache». Morris.
    —No me gusta Morris. Creo que Morris es un corrupto que vende la libertad de otros para ganar votos.

    Y entonces sí me confundió. Yo la había emprendido contra «Cambalache». Morris, el comisionado del condado de Davis, por haber expulsado a la principal bibliotecaria del condado con el pretexto de que se había atrevido a conservar un libro «pronográfico» a pesar de sus objeciones. Morris presentaba todos los indicios de ser analfabeto, fascista y muy famoso, y con mucho gusto yo habría palmeado, al caballo durante su linchamiento.

    —Conque tampoco te gusta Morris… ¿Y qué he dicho de malo?
    —Según afirmas, la censura nunca tiene excusa.
    —¿Te gusta la censura?

    Y de pronto se puso totalmente serio. Dejó de mirarme. Sólo clavaba los ojos en el fuego. Vi las llamas que bailaban sobre las lágrimas que le humedecían los párpados y comprendí que con Doc no sabía a qué atenerme.

    —No —dijo—. No me gusta.

    Luego hubo un largo silencio, hasta que al fin bebió dos vasos de vino y se dispuso a coger el coche para irse. Vivía en Emigration Canyon al final de una calle tortuosa y estrecha, y temí que hubiese bebido demasiado, pero en la puerta me dijo:

    —No estoy borracho. Se necesita un litro de vino para ponerse normal después de una hora contigo. Eres demasiado sobrio.

    Un fin de semana me llevó a trabajar con él. Doc se ganaba la vida en Nevada. Salimos de Salt Lake City un viernes por la tarde y viajamos hasta Wendover, el primer pueblo de la frontera. Pensaba que sería un empleado del casino donde nos detuvimos. Pero él no marcó una tarjeta, sólo le dio su nombre a un sujeto. Y luego se sentó a esperar conmigo en un rincón.

    —¿No tienes que trabajar? —pregunté.
    —Estoy trabajando.
    —Yo trabajaba así, por eso me despidieron.
    —Tengo que esperar mi turno para una mesa. Te dije que me gano la vida con el póquer.

    Y al fin caí en la cuenta de que era un profesional, un jugador, un tahúr.

    Esa noche había cuatro tipos llamados Doc. Doc Murphy era el tercero a quien llamaron a una mesa. Jugaba en silencio y perdió sin pausa pero moderadamente durante dos horas. Luego recobró en dos manos todo lo que había perdido y le añadió mil quinientos dólares. Presentó sus disculpas tras haber perdido una cantidad aceptable de manos y regresamos a Salt Lake.

    —Habitualmente juego de nuevo el sábado por la noche —me contó. Sonrió—. Esta noche he tenido suerte. Había un idiota que creía que sabía póquer.

    Recobré ese viejo dicho: nunca comas en un restaurante llamado Miami, nunca juegues póquer con un tipo llamado Doc y nunca te acuestes con una mujer que tiene más problemas que tú. La pura verdad. Doc memorizaba la baraja, conocía las probabilidades de memoria, y no había cara de póquer que pudiera ocultarle sus secretos.

    Al final del trimestre, comprendí que desde que íbamos juntos a clase nunca había visto sus cuentos. No había escrito nada. Y allí estaba su nota en el panel de boletines: un sobresaliente.

    Hablé con Armand.

    —Oh, Doc terrible —me aseguró—. Mejor que tú, y tú tienes un sobresaliente. Dios sabrá cómo, pues no tienes talento.
    —¿Por qué no las lee al resto del curso?

    Armand se encogió de hombros.

    —¿Por qué iba a hacerlo? No está hecha la miel para la boca del cerdo.

    Pero me irritaba. Después de ver cómo Doc despedazaba a más de un escritor, no me parecía justo que nunca expusiera sus trabajos a las críticas.

    El siguiente trimestre se inscribió conmigo en un seminario y se lo pregunté. Se echó a reír y me dijo que lo olvidara. Yo me eché a reír y le dije que no lo olvidaría. Quería leer su material. Así que a la semana siguiente me dio un manuscrito de tres páginas. Era un fragmento inconcluso de un cuento acerca de un hombre que pensaba que su esposa lo había abandonado, aunque ella siempre estaba cuando él regresaba a casa por la noche. Era de lo mejor que yo había leído en mi vida, desde cualquier punto de vista. Era tan claro e interesante que cualquier cretino a quien le gustara Harold Robbins lo habría disfrutado. Pero el estilo era tan rico y el tema tan profundo que le bastaban pocas páginas para que otros «grandes» escritores quedaran como patanes. Releí el fragmento cinco veces para cerciorarme de que lo había entendido todo. La primera vez pensé que era una metáfora acerca de mí. La tercera vez supe que hablaba de Dios. La quinta vez comprendí que era sobre todo lo que importaba, y quise leer más.

    —¿Dónde está el resto? —pregunté.

    Se encogió de hombros.

    —Eso es todo —dijo.
    —No parece terminado.
    —No lo está.
    —¡Pues termínalo! Doc, podrías vender esto en cualquier parte, hasta en The New Yorker. Para ellos ni siquiera tendrías que terminarlo.
    —Hasta The New Yorker. Vaya.
    —No puedo creer que seas tan orgulloso, Doc. Termínalo. Quiero saber cómo termina.

    Sacudió la cabeza.

    —Eso es todo lo que hay. Eso será todo lo que habrá.

    Y allí terminó nuestra conversación.

    Pero en ocasiones me mostraba otro fragmento. Siempre mejor que el anterior. Y entretanto nos hicimos más amigos, no porque él fuera buen escritor —no soy tan modesto como para simpatizar con gente que escribe mejor que yo— sino porque él era Doc Murphy. Descubrimos todos los lugares decentes donde se podía beber cerveza en Salt Lake City, para lo cual no se tarda mucho. Vimos tres películas buenas y una tanda de películas tan malas que resultaban divertidas. Me enseñó a jugar a póquer tan bien que yo salía en paces todos los fines de semana. Soportó mi sucesión de novias y profetizó que acabaría casándome de nuevo.

    —Tienes tan poca fuerza de voluntad que lo intentarás —bromeó.

    Al fin, cuando yo había desistido de preguntar, me contó por qué nunca terminaba nada.

    Yo había bebido dos cervezas y media, y él se tomaba un espantoso brebaje compuesto de Tab y zumo de tomate que ingería cuando quería castigarse por sus pecados, siguiendo la teoría de que era aún peor que la práctica hindú de beber la propia orina. Me acababan de rechazar un cuento en una revista, aunque yo había estado seguro de que lo aceptarían. Pensaba en renunciar. Doc se rió de mí.

    —Hablo en serio —dije.
    —Nadie que tenga talento debe dejar de escribir.
    —Mira quién habla. El rey de los escritores perseverantes.

    Doc se enfadó.

    —Eres un parapléjico burlándose de un cojo —dijo.
    —Estoy harto.
    —Entonces renuncia. Qué más da. Cede espacio a los chapuceros. Quizá tú también seas un chapucero.

    Doc no había bebido nada que lo pusiera huraño.

    —Oye, Doc, estoy pidiendo aliento.
    —Si necesitas aliento, no lo mereces. Hay un solo modo de detener a un buen escritor.
    —No me digas que tienes un bloqueo selectivo. Que afecta los finales.
    —¿Bloqueo? Cielos, jamás en mi vida he sufrido un bloqueo. Hay bloqueo cuando no tienes talento para escribir lo que sabes que debes escribir.

    Me estaba irritando.

    —Y tú, claro, siempre tienes talento.

    Se inclinó, me miró a los ojos.

    —Soy el mejor escritor de nuestra lengua.
    —Te concederé esto: eres el mejor de los que nunca terminan nada.
    —Lo termino todo. Lo termino todo, querido amigo, y luego lo quemo todo salvo las tres primeras páginas. A veces escribo un cuento por semana. He escrito tres novelas, cuatro obras de teatro. Incluso he hecho un guión cinematográfico. Hubiera ganado millones de dólares y hubiera sido un clásico.
    —¿Quién lo dice?
    —Lo dice… No importa quién. Estaba comprado, se había hecho el reparto, estaba listo para filmar. Tenía un presupuesto de treinta millones. El estudio creía en él. La primera vez que toman una decisión inteligente.

    No podía creerlo.

    —Bromeas.
    —Si bromeo, nadie se ríe. Es verdad.

    Nunca lo había visto tan envenenado, tan amargado. Era verdad, si yo conocía a Doc Murphy, y creía conocerlo.

    —¿Por qué? —pregunté.
    —La Junta de Censura.
    —¿Qué? No hay semejante cosa en Estados Unidos.

    Rió.

    —No todo el tiempo.
    —¿Qué demonios es la Junta de Censura?

    Me contó:

    «Cuando yo tenía veintidós años —dijo—, vivía en una carretera rural de Oregón, en las afueras de Portland. Con buzones en el camino. Yo escribía, era dramaturgo, pensaba que podía hacer carrera con eso. Apenas empezaba a escribir narrativa. Una mañana salí cuando había pasado el cartero. Lloviznaba. Pero no me importó. Allí había un sobre de mi agente de Hollywood. Era un contrato. No una opción, sino una venta. Cien mil dólares. Acababa de pensar que me estaba empapando y debía entrar cuando salieron dos hombres de los arbustos… Sí, ya sé. Supongo que les gustan las apariciones dramáticas. Llevaban traje. Dios, odio a los hombres con traje. Uno de esos tíos tendió la mano y me dijo: “Démelo y ahórrese muchos problemas”. ¿Dárselo? Le dije lo que pensaba de su sugerencia. Tenían facha de mafiosos, o de parodias de mafiosos.
    »Eran de la misma estatura, y parecían la misma persona, hasta en la fiereza de los ojos. Pero luego comprendí que mi primera impresión había sido engañosa. Uno era rubio y el otro moreno; el rubio tenía una barbilla chata que daba a su rostro un aire manso desde la nariz para abajo; el moreno había sufrido un grave problema cutáneo y tenía un cuello de árbol que le daba aire de bobo, como si la cara estuviera pegada al cuello sin lugar para la cabeza. No eran mafiosos sino personas normales y corrientes.
    »Excepto por los ojos. El destello de esos ojos no era falso, y por eso yo los había visto mal al principio. Esos ojos habían visto llorar a mucha gente, y les había afectado, y aun así les habían herido. Es un aire que los ojos humanos jamás deberían tener.
    »“Es sólo el contrato, por amor de Dios”, les dije, pero el moreno con marcas de acné insistió en que se lo entregara.
    »Pero yo había vencido el temor inicial; no estaban armados y quizá pudiera librarme de ellos sin violencia. Eché a andar hacia la casa. Me siguieron.
    »“¿Para qué quieren el contrato?”, pregunté.
    »“Esa película no se rodará —dijo Manso, el rubio sin barbilla—. No lo permitiremos”.
    »Me pregunto quién les escribe el diálogo. ¿Lo copian de Fenimore Cooper?
    »“Sus cien mil dólares dicen que quieren intentarlo. Y yo quiero que lo intenten”.
    »“Nunca recibirá el dinero, Murphy. Y este contrato y ese guión dejarán de existir dentro de cuatro días. Se lo prometo”.
    »“¿Qué es usted? —le pregunté—. ¿Un crítico?”.
    »“Algo parecido”.
    »Yo acababa de entrar y ellos estaban al otro lado del umbral. Tenía que haber cerrado la puerta, pero soy jugador. Tenía que quedarme para ver qué mano habían recibido.
    »“¿Piensan quitármelo por la fuerza?”, pregunté.
    »“Es inevitable —dijo Árbol—. Verá usted, Murphy, usted es un tío peligroso con su máquina de escribir IBM Self-Correcting Selectric II, que tiene un retorno lento, de modo que a veces algunas letras le quedan encima de lo escrito. Con su padre, que una vez le dijo: “Billy, para ser franco contigo, no sé si soy tu padre o no. Yo no era el único con quien salía tu madre cuando me casé con ella, así que me importa un rábano si vives o mueres”.
    »Se lo sabía de memoria. Palabra por palabra. Lo que mi padre me había dicho cuando yo tenía cuatro años. Nunca se lo había contado a nadie. Y él lo sabía palabra por palabra.
    »La CÍA, por Dios. Eso es patético.
    »No, no eran de la CÍA. Sólo querían asegurarse de que no escribiera. Mejor dicho, de que no publicara.
    »Les dije que no me interesaban sus sugerencias. Y yo tenía razón. No eran gente de usar los músculos. Cerré la puerta y se marcharon.
    »Y al día siguiente, mientras conducía mi viejo Galaxy, por debajo del límite de velocidad, un niño en bicicleta apareció frente a mí. No atiné a frenar. Apareció de pronto. Lo atropellé. La bicicleta quedó bajo el coche, pero él quedó encima. El pie se le atascó en el parachoques, apresado por la bicicleta, el resto se deslizó sobre el capó, desgarrándole la cadera y quebrándole la espina dorsal. El adorno del capó lo destripó y la sangre cubrió el parabrisas como una tormenta, así que no pude verle nada salvo la cara, que estaba apretada contra el cristal con los ojos abiertos. Murió al instante, claro. Afortunadamente.
    »Estaba jugando a los marcianos con su hermano. El hermano estaba de pie cerca de la calle, con una pistola de rayos en la mano y una mirada estúpida en la cara. Su madre salió gritando. Yo también gritaba. Dos vecinos lo presenciaron todo. Uno llamó a la policía y a la ambulancia. El otro trató de frenar a la madre y evitó que me matara. No recuerdo adónde me dirigía. Sólo recuerdo que el coche había tardado mucho en arrancar esa mañana. Un minuto y medio, creo, demasiado tiempo para arrancar un coche. Si hubiera arrancado como de costumbre no habría atropellado al chico, pensaba. Fue pura coincidencia que pasara justo en ese momento. Medio segundo después él me habría visto y habría girado. Medio segundo después yo lo habría visto. Pura coincidencia. El padre del chico no me mató cuando vino a mi casa diez minutos después porque me encontró llorando a moco tendido. No hubo juicio porque los vecinos atestiguaron que yo no había podido frenar, y el investigador de la policía determinó que la velocidad era correcta. Ni siquiera negligencia. Sólo mala suerte.
    »Leí el artículo en el periódico. El chico tenía nueve años, pero tomaba clases especiales en la escuela y era muy inteligente, trabajaba repartiendo periódicos y siempre cuidaba de sus hermanos. Una historia lacrimógena para consumo de los suscriptores. Pensé en matarme. Y luego regresaron esos sujetos de traje. Tenían cuatro copias de mi guión. Cuatro copias. Todas las que yo había hecho. El original estaba en mi archivo.
    »“Vea, Murphy, tenemos todas las copias del guión. Usted nos dará el original”.
    »No estaba de ánimo para eso. Traté de cerrar la puerta.
    »“Tienen ustedes excelente gusto”, dije. No me importaba cómo habían conseguido el guión. Sólo quería dormir y que al despertarme el chico estuviera con vida.
    »Abrieron la puerta y entraron.
    »“Vea, Murphy, su camino y el del chico no se cruzaban hasta que ayer metimos mano en el coche. Tuvimos que probar cuatro veces para lograr una buena sincronización, pero al final lo conseguimos. Eso es lo bueno del viaje en el tiempo. Si uno comete un error, siempre puede regresar para enmendarlo”.
    »No pude creer que alguien quisiera atribuirse la muerte del chico.
    »“¿Para qué?”, pregunté.
    »Y me lo contaron. Parece que el chico era aún más inteligente de lo que todos creían. Al crecer sería escritor. Crítico y periodista. Y causaría muchos problemas a determinado gobierno al cabo de cuarenta años. Escribiría tres libros que cambiarían el modo de pensar de muchas personas. Lo cambiaría para peor.
    »“Nosotros somos escritores —me dijo Manso—. No le sorprenda que nos tomemos la literatura tan en serio. Más en serio que usted. Los escritores, los buenos escritores, pueden cambiar a la gente. Y algunos cambios no son convenientes. Al matar ayer a ese chico, usted impidió una sangrienta guerra civil dentro de sesenta años. Ya lo hemos comprobado y hay algunos efectos colaterales desagradables, pero nada que no se pueda superar. Salvó siete millones de vidas. No se sienta culpable”.
    »Recordé las cosas que sabían acerca de mí. Cosas que nadie podía saber. Me sentí estúpido porque empezaba a tomarlos en serio. Sentí miedo porque ni se conmovían al hablar de la muerte del chico.
    »“¿Y qué papel cumplo yo? —pregunté—. ¿Por qué yo?”.
    »“Oh, es muy sencillo. Usted es muy buen escritor. Destinado a ser el mejor de su época. Narrativa. Y este guión. Dentro de trescientos años lo compararán con Shakespeare y el pobre bardo saldrá perdiendo. El problema, Murphy, es que usted es un incorregible hedonista y para colmo un pesimista, y si podemos impedir que publique, la atmósfera artística de dos siglos se despejará bastante. Por no mencionar que impediremos una hambruna dentro de setenta años. La historia realiza extrañas conexiones, Murphy, y usted está en el corazón de muchos sufrimientos. Si nunca publica, el mundo será un lugar mejor para todos”.
    »Tú no estuviste allí, no los oíste. No los viste, sentados en mi sofá, las piernas cruzadas, asintiendo, gesticulando como si dijeran la cosa más natural del mundo. De ellos aprendí a describir la auténtica locura. No alguien que babea, sino alguien que se sienta como un buen amigo, diciendo cosas imposibles, crueles, sonriendo con interés y… Cielos, no tienes ni idea. Porque les creí. Ellos sabían. Y estaban demasiado locos. Incluso un demente habría fraguado una mentira mejor. Y lo cuento como si les creyera lógicamente, pero no fue así, ni creo que pueda convencerte. Pero créeme, sé muy bien cuándo un hombre miente en el juego o dice la verdad, y estos dos no mentían. Un chico había muerto, y ellos sabían cuántas veces yo había movido la llave de contacto. Y había verdad en esos ojos terribles cuando Manso dijo:
    »“Si se abstiene de publicar, se le permitirá vivir. Si rehúsa, morirá dentro de tres días. Otro escritor lo matará… accidentalmente, por supuesto. Sólo tenemos autoridad para trabajar con autores”.
    »Les pregunté por qué. La respuesta me hizo reír. Parece que eran del Gremio de Autores.
    »“Es una cuestión de responsabilidad. Si usted se niega a asumir responsabilidad por las consecuencias futuras de sus actos, tendremos que dar la responsabilidad a otra persona”.
    »Les pregunté por qué no me mataban en vez de perder tiempo hablando conmigo.
    »Fue Árbol quien respondió, y el hijo de puta estaba llorando.
    »“Porque le queremos. Amamos lo que usted escribe. Hemos aprendido a escribir gracias a usted. Y lo perderemos si muere”.
    »Trataron de consolarme diciéndome que yo estaba en excelente compañía. Thomas Hardy: le habían hecho abandonar la novela y limitarse a la poesía, porque nadie la leía y era más segura.
    »“Hemingway decidió matarse en vez de esperar a que nosotros lo hiciéramos —dijo Manso—. Hay otros que sólo tuvieron que abstenerse de escribir un libro en especial. Les afectó, pero Fitzgerald pudo hacer una buena carrera con los demás libros, y Perelman nos lo dio riendo, pues no se le podía permitir que escribiera su verdadera obra. Sólo nos molestamos con grandes escritores. Los escritores malos no constituyen una amenaza para nadie”.
    «Llegamos a un trato. Yo podía seguir escribiendo. Pero después de terminarlo todo, tenía que quemarlo. Todo salvo las tres primeras páginas.
    »“Si usted lo termina —me dijo Manso—, tendremos una copia aquí. Aquí existe una biblioteca que…, bien, creo que lo más fácil sería decir que existe fuera del tiempo. Será publicado en cierto modo. No en su propio tiempo, ni dentro de ochocientos años. Pero al menos puede escribir. Otros tuvieron que abandonar por completo. Nos rompe el corazón”.
    »Y supe muy bien lo que era un corazón roto, sí, señor. Muy bien. Quemaba todo salvo las tres primeras páginas.
    »Hay una sola razón para que un escritor deje de escribir, y es la Junta de Censura. Los demás, si renuncian, son simples gaznápiros. “Cambalache” Morris ni siquiera sabe qué es la censura. No se practica en bibliotecas, sino en el capó de un coche. Así que haz lo que quieras, dedícate a vender bienes raíces o seguros, sigue a Santa Claus y limpia la caca del reno, no me importa. Pero si abandonas algo que yo nunca tendré, he terminado contigo. No tienes nada que me interese».

    Así que escribo. Y Doc lo lee y lo hace trizas, todo excepto esto. Nunca verá esto, porque me mataría. Pero qué diablos. Nunca se publicará. No, no. Soy demasiado vanidoso. A fin de cuentas lo estás leyendo. ¿Ves cómo pongo mi ego en la mira? Si soy un escritor realmente bueno, si mi trabajo es tan importante como para cambiar el mundo, un par de tíos de traje vendrá a hacerme una propuesta que no podré rechazar, y no lo leerás, pero lo estás leyendo, ¿verdad? ¿Por qué me hago esto? Quizás espero que vengan y me den una excusa para dejar de escribir, antes de averiguar que nunca podrá escribir mejor. Pero aquí me burlo de esos malditos críticos del futuro y ellos me ignoran, me dicen cuánto vale mi obra.

    O quizá no. Quizá soy bueno, pero mi obra tiene un efecto positivo y no causa olas desagradables en el futuro. Quizá soy uno de los afortunados que pueden lograr algo poderoso que no es preciso censurar para proteger el futuro.

    Quizá los cerdos tengan alas.


    Fin



    Apostilla del autor

    Título original: Prior Restraint. Primera edición en Aboriginal SF, septiembre 1986.

    Esta historia es una ocurrencia caprichosa basada en ciertas reflexiones sobre la censura y también en la experiencia de conocer a Doc Murdock, quien fue compañero mío en el curso de escritura de François Camoin. Doc se ganaba la vida como tahúr, aunque la última vez que recibí noticias suyas obtenía muchísimo dinero escribiendo artículos sobre tecnología. No pudo sucederle a una persona más agradable.

    Casi nunca utilizo conscientemente personas reales para construir personajes ni acontecimientos reales para construir relatos. Entre otras cosas, la persona aludida casi siempre se ofende, a menos que uno la pinte como una figura totalmente romántica, tal como hice con Doc Murdock. Pero lo más importante es que no conocemos realmente a las personas que conocemos en la vida real, nunca sabemos por qué hacen lo que hacen. Aunque nos digan el motivo, no sirve de nada ya que ni siquiera ellas entienden del todo sus razones. Al tratar de describir a una persona real que conocemos, nos topamos con incógnitas y malentendidos. Narro historias mucho más veraces y vigorosas cuando trabajo con personajes totalmente ficticios, porque a ellos sí puedo conocerles hasta la médula, y nunca tropiezo con el obstáculo de pensar: «Oh, él nunca haría tal cosa», o, peor aún: «Será mejor que no le muestre haciendo tal cosa o me matará».

    Y en cierto sentido Censura previa me demuestra que basar personajes en personas reales es mala idea. Porque, aunque el cuento me parece divertido, es también uno de mis trabajos más superficiales. Si se raspa la superficie, no hay nada debajo. Nunca fue más allá de la idea consciente.

    De paso, este cuento tardó muchísimo en salir en letras de molde. Escribí la primera versión a principios de mi carrera; Ben Bova lo rechazó, pretextando que no le parecía buena idea escribir cuentos sobre gente que escribe cuentos, pues recuerdan al lector que está leyendo un cuento. El consejo era bastante atinado, aunque a veces el acto de recordar a los lectores que están leyendo un cuento es intencional. Esta idea me gustaba, a pesar de sus defectos, y se la envié a Charlie Ryan de Galileo. Él la aceptó, pero Galileo quebró. Charlie me escribió ofreciéndose a devolver el cuento. Sin embargo, yo sabía que no podría vendérselo a Ben Bova, y quizás a nadie más. Cuando Charlie sugirió que prefería conservarlo por si algún día podía relanzar Galileo o iniciar otra revista, acepté.

    Casi diez años después llegó una carta inesperada, informándome que Charlie dirigiría Aboriginal SF, y que le gustaría publicar Censura previa. Para entonces yo era muy consciente de las flaquezas del cuento, pues había aprendido mucho sobre el arte de narrar. Quizá fuera violento publicar un trabajo tan primitivo, en medio de muchos relatos más maduros. Pero Charlie había aceptado el cuento en la época en que la mayoría de las revistas no respondían a mis llamadas telefónicas y algunas me enviaban rechazos insultantes. ¿Por qué no sacar alguna ganancia ahora que las cosas habían cambiado? Mientras el cuento no fuera demasiado vergonzante. Le pedí que me enviara una copia para ver si aún me gustaba.

    Me gustó. No era un cuento sutil, pero la idea resultaba aceptable y, con un poco de revisión para limar los excesos estilísticos de esa época, quizá pudiera publicarse sin vergüenza. No sé si sentir consternación o alivio, pues nadie reparó en la diferencia. Nadie dijo que Censura previa era un Card temprano. Tal vez no he aprendido tanto como creía.