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    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    BAJO LA TAPA (Orson Scott Card)

    Publicado el sábado, enero 07, 2017
    Géminis se reclinó en la silla acolchada y se acomodó la caja sobre la cabeza. En el interior reinaba una negrura absoluta, excepto por la luz que le aureolaba los hombros.

    —Vale, se inicia la secuencia —dijo Orión.

    Géminis se preparó. Oyó el chasquido de un interruptor (¿o el chasquido de un sorprendido entrechocar de dientes?) y la tapa se cerró ocultando la luz. Entrevió una lluvia de colores: verde, naranja y un color sin nombre que estaba más allá del rojo.

    De pronto se encontró en un pastizal al borde de un camino. Una rama cargada de hojas se meció en la brisa acariciándole la espalda. Avanzó, buscando…

    La carretera, como había dicho Orión. Un minuto de espera, pues.

    Géminis resbaló por la zanja, ensuciándose las manos. Para su sorpresa era un polvo blando y húmedo, pegajoso. Esperaba que fuera duro. «Te lo mereces por creer en las figuras de la enciclopedia», pensó. El suelo cedía bajo sus pies.

    Miró alrededor. Dos surcos en el barranco mostraban su trayectoria. «He dejado una marca en este mundo —pensó—. No cambiará nada, pero hay un rastro de mí en esta época, cuando los hombres aún podían dejar rastros».

    Luego, luces fulgurantes camino arriba. El camión se acercaba, Géminis olfateó. No percibía nada, aunque los libros señalaban que los motores de gasolina dejaban un intenso olor. Tal vez estaba muy lejos.

    Las luces viraron. La curva. Dentro de poco estaría aquí, doblando por el camino de montaña hacia donde no debía, hasta que fuera demasiado tarde.

    Géminis salió a la carretera temblando de ansiedad. Había estado muchas veces bajo la tapa. Como todos los demás, había visto los principales espectáculos. Miguel Ángel pintando la Capilla Sixtina. Händel componiendo el Mesías (todos tenían prohibido tararear una melodía). El estreno de Trabajos de amor perdidos. Y algunos episodios menores adónde lo había llevado su afición por la historia: el asesinato de John F. Kennedy, un político; la reunión de Lorenzo de Medici con el rey de Nápoles; la muerte de Juana de Arco en la hoguera, un episodio truculento.

    Y ahora, al fin, experimentar en el pasado algo que no podía vivir en el presente. La muerte.

    El camión dobló en el recodo, las luces barrieron el terraplén y giraron, deslumbrando a Géminis un instante antes de que él brincara hacia el parabrisas (¡cuánto horror en el rostro del conductor, cuánto brillo en las luces, cuánta dureza en el metal!), y luego agonía. Ah, agonía en un desgarrón que le hizo sentir, por primera vez, un alarido de dolor en cada partícula del cuerpo. Huesos aullando mientras se astillaban como madera vieja bajo un mazazo. Carne y grasa resbalando como gelatina, arriba y abajo y a los costados. Sangre caracoleando en la superficie del camión. Ojos desorbitados mientras cráneo y cerebro volaban hacia adelante. No no no no no, gritó Géminis dentro del último fragmento de su mente. ¡Nono no no no no, basta!

    Verde y naranja y más que rojo en los lindes de la visión. Un retortijón en las entrañas, una sacudida en la mente, y regresó, el cuerpo intacto. Sentía en cada partícula el impacto del camión, pero ahora con placer, un placer tan pleno que ni siquiera notó el orgasmo que su cuerpo añadió a esa sinfonía de deleites.

    Alzaron la tapa. La caja se deslizó. Géminis jadeaba, sudaba, riendo y llorando y con ganas de cantar.

    ¿Cómo fue?, preguntaron ávidamente los demás, agolpándose en torno. ¿Cómo fue, cómo es? ¿Es como…?

    —No es como nada. Es y punto. —Géminis no tenía palabras—. Es todo lo que Dios prometió a los justos y Satanás a los pecadores, todo en uno. —Trató de explicarles la deliciosa agonía, la alegría que superaba todas las alegrías, el…
    —¿Es mejor que el polvo de las hadas? —preguntó un joven apocado, y Géminis comprendió que era apocado porque acababa de espolvorearse.
    —Después de esto —dijo Géminis—, espolvorearse es como ir al cuarto de baño.

    Todos reían, parloteaban, se ofrecían para ser los siguientes («Orión sí que sabe dar una fiesta») mientras Géminis se alejaba de la silla y de la tapa y se reunía con Orión ante los controles.

    —¿Te ha gustado el paseo? —preguntó Orión, sonriendo.

    Géminis sacudió la cabeza.

    —Nunca más —dijo.

    Orión pareció perturbado, preocupado.

    —¿Tan mal resultó?
    —Mal no. Fuerte. Nunca lo olvidaré, nunca me sentí tan… vivo, Orión. ¿Quién hubiera pensado que la muerte era tan…?
    —Rutilante —dijo Orión, sugiriendo la palabra adecuada. El cabello limpio le caía sobre la frente. Se lo apartó de los ojos—. La segunda vez es mejor. Tienes más tiempo para apreciar la agonía.

    Géminis meneó la cabeza.

    —Con una vez me basta. La vida no volverá a ser insípida. —Rió—. Bien, ahora le toca a otro, ¿verdad?

    Armonía ya se había tendido en la silla. Se había desnudado, para excitación de los demás juerguistas, diciendo:

    —No quiero nada entre el frío metal y yo.

    Orión la hizo esperar, sin embargo, mientras ajustaba la sintonía. Mientras Orión trabajaba, Géminis pensó una pregunta.

    —¿Cuántas veces has hecho esto, Orión?
    —Bastantes —respondió el otro, estudiando el modelo holográfico del recorte temporal. Y Géminis se preguntó si la muerte no sería tan adictiva como el polvo de las hadas, los alucinógenos y las orgías.

    Rod Bingley frenó el camión, jadeando de horror y espanto. Los ojos aún seguían adheridos a la viscosidad del parabrisas. Sólo ellos parecían reales. El resto eran salpicaduras, manchas de barro.

    Rod abrió la portezuela y corrió al frente del camión, esperando… ¿qué? No había esperanzas de que ese hombre estuviera con vida. Pero quizá pudiera identificarlo. ¿Un loco de manicomio que había escapado con su ropa blanca para vagar por los caminos de montaña? Pero no había ninguna clínica en las cercanías.

    Y no había nadie en el frente del camión.

    Pasó la mano por el metal reluciente, el parabrisas limpio. Algunos insectos en la parrilla.

    ¿Esa melladura en el metal ya estaba antes? Rod no lo recordaba. Miró alrededor. Ningún rastro de nada. ¿Lo había imaginado?

    Sin duda. Pero había parecido muy real. Y ni siquiera había bebido, ni había ingerido estimulantes. Ningún camionero en su sano juicio tomaba esas cosas. Sacudió la cabeza. Se sentía raro. Observado. Miró por encima del hombro. Sólo árboles curvándose en el viento. Ni siquiera un animal. Algunas polillas revoloteando ante los faros. Eso era todo.

    Se avergonzó por atemorizarse sin motivo, pero subió al camión de un salto, cerró la portezuela y echó el seguro. Hizo girar la llave del arranque. Y tuvo que obligarse a mirar por ese parabrisas. Temía ver de nuevo esos ojos.

    El parabrisas estaba limpio. Y como tenía que cumplir un horario, pisó el acelerador. La carretera se extendía por delante en una curva infinita.

    Apuró la marcha, resuelto a regresar a la civilización antes de sufrir otra alucinación.

    Al doblar un recodo, mientras las luces barrían los árboles del otro lado del camino, creyó ver un destello blanco a la derecha, en medio de la carretera.

    Los faros la alumbraron un segundo antes del impacto, una bella muchacha, desnuda, voluptuosa y ávida. Frenéticamente ávida, de pie, las piernas separadas, los brazos abiertos. Se lanzó contra el camión mientras Rod hundía el pie en el freno, viraba a un costado. A causa de ese viraje ella no quedó centrada, sino en el lado izquierdo, justo frente a Rod, agitando un brazo contra el flanco de la cabina, golpeando con la mano el vidrio lateral. Despedazada.

    Rod gimió al detener el camión. La mano había caído al lado, así que ya no bloqueaba la puerta. Rod bajó deprisa, salió por la portezuela entornada y la tocó.

    Cuerpo tibio. Mano real. Cadera suave, mullida, aunque debajo se notaba la pelvis fracturada. Y luego el cuerpo se desprendió, resbaló hasta la áspera superficie del camino y desapareció.

    Rod procuró reflexionar: se desprendió del camión y de pronto no estuvo más; excepto por una pequeña (¡y nueva, sin duda nueva!) grieta en el parabrisas, no había rastros de ella. Rodney gritó.

    El grito rebotó en el peñasco del otro lado del barranco. Los árboles amplificaron el sonido, haciéndolo retumbar entre los troncos. Un búho graznó su respuesta.

    Rod subió al camión y reanudó la marcha, despacio, pero erráticamente, preguntándose qué, Dios mío, dime qué diantre pasa por mi mente.

    Armonía bajó del diván, jadeando y tiritando.

    —¿Es mejor que el sexo? —le preguntó un hombre. Alguien que sin duda había intentado, infructuosamente, acostarse con ella.
    —Es sexo —respondió ella—. Pero mejor que hacerlo contigo. Todos rieron. Qué fiesta tan sensacional. Incomparable. Los futuros anfitriones desesperaban de competir con esto, incluso mientras pedían a gritos meterse bajo la tapa.

    Pero entonces se abrió la cámara, con el zumbido de una señal policial.

    —¡Nos arrestan! —chilló alguien alegremente, y todos rieron y batieron palmas.

    La policía era joven y no parecía acostumbrada al escudo de fuerza. Entró desmañadamente en la sala.

    —¿Orión Orate? —preguntó, mirando alrededor.
    —Soy yo —respondió Orión desde los controles, cautelosamente. Géminis estaba a su lado.
    —Agente Misericordia Másculo, Patrulla Temporal de Los Ángeles.
    —Oh, no —murmuró alguien.
    —Está fuera de su jurisdicción —señaló Orión.
    —Tenemos un acuerdo recíproco con la compañía Cronofoco Canadiense. Y tenemos razones para creer que usted está interfiriendo con las pistas temporales en la octava década del siglo veinte. —Sonrió parcamente—. Hemos presenciado dos suicidios, y al realizar un chequeo del uso reciente de su tapa temporal, hemos descubierto otros. Al parecer usted ha hallado un nuevo pasatiempo, señor Orate.

    Orión se encogió de hombros.

    —Es sólo una afición pasajera. Pero no interfiero con las pistas temporales.

    Ella se acercó a los controles y buscó infaliblemente el interruptor. Orión le apartó la muñeca con la mano. Géminis se sorprendió al ver los abultados músculos del antebrazo. ¿Orión practicaba algún deporte? Sería típico de Orión, adoptar las costumbres de la plebe…

    —Una orden —exigió Orión.

    Ella retiró el brazo.

    —Tengo una denuncia oficial del equipo de observación de la Patrulla Temporal. Con eso basta. Debo interrumpir sus actividades.
    —Según la ley —objetó Orión—, debe mostrarme una causa. Nada de lo que hemos hecho esta noche alterará la historia.
    —Ese camión no tiene guía robot —chilló la agente—. Hay un hombre allí. Usted le está cambiando la vida.

    Orión se echó a reír.

    —Los observadores no se han preocupado por investigar. Yo sí. Mire.

    Se volvió hacia los controles y reprodujo una secuencia acelerada, focalizada siempre en la imagen fantasmal de un camión que recorría un camino de montaña. El camión giraba en un recodo tras otro, y como el holograma estaba centrado en el vehículo, el paisaje circundante se deslizaba en un borrón espasmódico, virando a izquierda y derecha, arriba y abajo, mientras el camión giraba en las curvas o chocaba con bultos.

    Y al fin, cerca del fondo de la grieta que separaba las montañas, el camión cogía una larga curva que llevaba a un puente que cruzaba un río.

    Pero el puente no estaba.

    El camión, sin poder frenar, resbalaba y giraba en el extremo del camino truncado, colgaba en el aire, volcaba, caía, estrellándose de flanco y resbalando barranco abajo. Quedó clavado entre dos protuberancias rocosas a más de diez metros del agua. La cabina estaba totalmente triturada.

    —Él muere —dijo Orión—. Eso significa que lo que hagamos antes de su muerte y después de su último contacto con otro ser humano es legal según el código.

    La policía enrojeció de furia.

    —Le he visto jugar con aviones y barcos que se hunden. Pero esto es una crueldad, señor Orate.
    —La crueldad hacia un muerto no es crueldad, por definición. Yo no cambio la historia. Y el señor Rodney Bingley está muerto desde hace más de cuatro siglos. No estoy perjudicando a ningún ser vivo. Y usted me debe una disculpa.

    La agente Misericordia Másculo sacudió la cabeza.

    —Creo que usted es tan malo como los romanos, que en sus circos arrojaban personas a las garras de los leones…
    —Sé algunas cosas acerca de los romanos —dijo fríamente Orión—, y también acerca de quiénes arrojaban. Sin embargo, yo estoy arrojando a mis amigos. Y rescatándolos ilesos mediante el mecanismo de recuperación y reconstitución del dispositivo de seguridad incorporado a todas las tapas temporales. Y usted me debe una disculpa.

    La agente se irguió.

    —La Patrulla Temporal de Los Ángeles se disculpa oficialmente por presentar alegatos improcedentes acerca de las actividades de Orión Orate.

    Orión sonrió.

    —No muy sinceras, pero las acepto. Y ya que está aquí, ¿puedo ofrecerle una copa?
    —Sin alcohol —dijo ella, y miró de soslayo a Géminis, quien la observaba con ojos tristes pero intensos. Orión fue a buscar copas y trató de encontrar una bebida sin alcohol en la casa.
    —Te has portado admirablemente —dijo Géminis.
    —Y tú, Géminis —dijo ella con un hilo de voz—, tú fuiste el primero en viajar.

    Géminis se encogió de hombros.

    —Nadie dijo que no debía participar.

    Ella le dio la espalda. Orión regresó con el trago.

    —Coca-Cola —rió—. He tenido que importarla de Brasil. Allá todavía la beben. Fórmula original.

    Misericordia aceptó y bebió. Orión se sentó a los controles.

    —¡El siguiente! —exclamó.

    Un hombre y una mujer saltaron juntos al diván, riendo mientras los demás les deslizaban la tapa sobre la cabeza.

    Rod había perdido la cuenta. Al principio había intentado contar las curvas. Luego las líneas blancas de la carretera, hasta que una nueva superficie de asfalto las cubrió. Luego estrellas. Pero el único número que le quedaba en la cabeza era nueve.

    9.
    NUEVE.

    Oh Dios, rezó en silencio, qué me pasa, qué me pasa, termina con esta noche, despiértame, detén lo que me está ocurriendo.

    Un hombre de pelo cano orinaba junto a la carretera. Rod aminoró la marcha. Tanto que apenas se movía. Pasó junto al hombre tan despacio que si él hubiera pestañeado Rod habría podido frenar. Pero el hombre de pelo gris sólo terminó, se bajó la túnica y saludó jovialmente. Rod suspiró de alivio y aceleró.

    Se bajó la túnica. El hombre llevaba túnica. Excepto en esa noche siniestra, los hombres no llevaban túnica. Y en ese momento vio por el espejo lateral el relámpago blanco del hombre lanzándose contra las llantas traseras. Rod apretó el freno, apoyó la cabeza en el volante y rompió a llorar en sollozos convulsivos que sacudieron el camión, que hicieron balancear el camión entero sobre los amortiguadores.

    Pues en cada muerte Rod veía el rostro de su esposa después del accidente (¡no fue culpa mía!) que la había matado al instante permitiendo que Rod sobreviviera sin un rasguño.

    Yo no debía sobrevivir, pensó entonces, y pensaba ahora. Yo no debía sobrevivir, y ahora Dios me está diciendo que soy un homicida con mis ruedas y mi motor y mi volante.

    Y alzó los ojos.

    Orión no podía dejar de reírse. Héctor acababa de contar cómo había inducido al conductor del camión a acelerar.

    —¡Pensó que yo orinaba en los arbustos del borde del camino! —Rió de nuevo, y Orión lanzó una nueva carcajada.
    —¡Y de pronto una zambullida en la carretera, contra las llantas!

    ¡Ojalá lo hubiese visto! —gritó Orión. Los demás invitados también reían. Excepto Géminis y la agente Másculo.

    —Puede verlo, por cierto —murmuró Másculo.

    Sus palabras penetraron a través del bullicio, y Orión sacudió la cabeza.

    —Sólo en el holo. Y la imagen no es muy buena.
    —Servirá.

    Y Géminis, a espaldas de Orión, murmuró:

    —¿Por qué no, Orión?

    El tono afectuoso sorprendió a Orión, pero resultó alentador. ¿Acaso Géminis atesoraba esos recuerdos como Orión? Orión se volvió despacio y miró los ojos tristones y profundos de Géminis.

    —¿Te gustaría verlo en el holo? —preguntó.

    Géminis sonrió. Mejor dicho, torció los labios en esa sonrisa fragmentaria y fugaz que Orión conocía de tantos años antes (sólo cuarenta años, pero cuarenta años era en mi infancia, cuando yo sólo tenía treinta y Géminis tenía quince: el ilota de mi espartano; el eslavo de mi huno) y Orión respondió con otra sonrisa. Sus dedos aletearon sobre los controles.

    Muchos invitados se reunieron alrededor, aunque otros, aburridos con las idas y venidas en la tapa temporal, por extravagante que fuera como entretenimiento para una fiesta («Suficiente energía para alumbrar todo México durante una hora», dijo la joven de risa achispada que ya había prometido su cuerpo a cuatro hombres y una mujer y ahora se lo entregaba a otro que no quería esperar), se consagraron a una actividad decadente y deliciosa en los rincones más umbríos de la sala.

    El holo se encendió. El camión reptaba por la carretera, una imagen saltarina.

    —¿Por qué salta? —preguntó alguien.
    —No hay tantos cronones como fotones —respondió Orión mecánicamente—, y tienen más superficie que cubrir.

    Luego la imagen fluctuante de un hombre en el borde del camino. Todos rieron al ver que era Héctor, orinando con gran entusiasmo. Otra risa cuando se bajó la túnica y saludó. El camión aceleró y el hombre se lanzó bajo las ruedas traseras. El cuerpo se arqueó bajo las llantas dobles, se desparramó en la carretera mientras el camión se detenía a pocos metros. Instantes después el cuerpo desapareció.

    —¡Estupendo, Héctor! —exclamó Orión—. ¡Mejor que cuando lo contaste!

    Todos aplaudieron aprobatoriamente y Orión se dispuso a apagar el holo. Pero la agente Másculo lo detuvo.

    —No lo apague, señor Orate. Deténgalo, y mueva la imagen.

    Orión la miró un instante, se encogió de hombros y obedeció.

    Expandió la visión y el camión se encogió. Y de pronto se puso rígido, al igual que los invitados que se tomaban la molestia de interesarse. A menos de diez metros del camión estaba el despeñadero donde aguardaba el puente roto.

    —Él puede verlo —jadeó alguien. La agente Másculo deslizó un cordel de amor sobre la muñeca de Orión, lo tensó y se sujetó el otro extremo al cinturón.
    —Orión Orate, queda arrestado. Ese hombre puede ver el despeñadero. No morirá. Fue detenido con antelación suficiente para comprender que le aguarda una muerte segura… vivirá, recordando lo que sucedió esta noche. Y usted ya ha alterado el futuro, el presente y todo el pasado desde este instante hasta el presente.

    Por primera vez en su vida, Orión comprendió que había motivos para tener miedo.

    —Pero eso constituye un delito gravísimo —murmuró intimidado.
    —Ojalá incluyera la tortura —dijo acaloradamente la agente Másculo—, la clase de tortura a que sometió a ese pobre conductor.

    Y se llevó a Orión de la sala.

    Rod Bingley apartó los ojos del volante y miró estólidamente el camino. Los faros del camión alumbraban claramente la carretera. Y durante un breve o infinito instante de varios segundos a media hora no atinó a comprender.

    Bajó de la cabina y caminó hasta el borde del barranco, miró hacia abajo. Por unos minutos sintió alivio.

    Regresó al camión y observó los desperfectos de la cabina. Las abolladuras de la parrilla y el liso metal. Tres fisuras en el parabrisas.

    Regresó hacía el lugar donde orinaba ese hombre. No había orina, pero había una hendidura en el suelo, donde había caído el caliente líquido, manchas en el polvo, donde había salpicado.

    Y en el asfalto fresco, tendido sin duda esa mañana (¿Por qué no hay señales de advertencia en el puente? Quizá las tumbó el viento), se veían claramente las huellas de las llantas. Excepto por una franja de la anchura de un hombre, donde las llantas traseras izquierdas no habían dejado ninguna marca.

    Y Rodney recordó los rostros muertos y triturados, especialmente esos ojos brillantes y lívidos entre los cuajarones y los huesos partidos. Todo le evocaba a Rachel. Rachel que había querido… ¿Qué? ¿Ni siquiera recordaba los sueños?

    Regresó a la cabina y aferró el volante. Estaba mareado y le dolía la cabeza pero se sentía al borde de una maravillosa conclusión, una respuesta sencilla. Existían pruebas, sí, aunque se hubieran esfumado los cuerpos, existían pruebas de que había atropellado a esas personas. No lo había imaginado.

    Entonces debían de ser (tropezó con la palabra, rió de sí mismo al pensarla): ángeles. Jesús los enviaba, tal como su madre le había enseñado, ángeles destructores que le mostraban la muerte que había hecho sufrir a su esposa, teniendo luego el descaro de salir indemne.

    Era hora de saldar la deuda.

    Arrancó y avanzó lentamente hacia el final de la carretera. Las llantas delanteras giraron en el vacío y por un instante Rod temió que el camión fuera demasiado pesado para que las ruedas de tracción lo siguieran impulsando. Se entrelazó las manos delante del rostro y rezó:

    —¡Adelante!

    El camión patinó, volcó, colgó en el aire, cayó. Rod se aplastó contra el asiento. Las manos entrelazadas le pegaron en el rostro. Quería decir «En tus manos encomiendo mi espíritu», pero en cambio aulló «No no no no no» en una infinita negación de la muerte que, a fin de cuentas, no sirvió de nada una vez que se lanzó hacia las manos suaves pero firmes del barranco. Lo atajaron, lo plegaron, lo estrujaron, le cerraron los ojos y le aplastaron la cabeza entre al tanque de gasolina y el granito.

    —Un momento —dijo Géminis.
    —¿Por qué diablos? —rezongó la agente Másculo, deteniéndose en la puerta, seguida dócilmente por Orión. Orión también se detuvo y miró a la policía con la expresión de adoración que ponían todos los cautivos del cordel de amor.
    —Dale un respiro a ese hombre —dijo Géminis.
    —No lo merece. Y tampoco tú.
    —Digo que le des un respiro. Al menos espera la prueba.

    Ella resopló.

    —¿Qué otra prueba se necesita, Géminis? ¿Una declaración jurada de Rodney Bingley diciendo que Orión Orate es un maldito hitler?

    Géminis sonrió y abrió las manos.

    —No hemos visto qué hizo Rodney, ¿verdad? Tal vez lo partió un rayo dos horas más tarde, antes de que viera a nadie… Es decir, hay que demostrar que se causó un daño. Y no siento ningún cambio…
    —Sabes que los cambios no se sienten. ¡Ni siquiera se conocen, pues sólo recordaríamos el modo en que realmente ocurrieron las cosas!
    —Al menos, observa lo que ocurre y mira a quién se lo cuenta Rodney.

    La agente llevó a Orión hasta los controles y le ordenó que pusiera el holo en movimiento. Orión obedeció mansamente.

    Y ante los ojos de todos, Rodney Bingley caminó hasta el barranco, regresó al camión, lo condujo hasta el borde, saltó al precipicio y se mató contra las rocas.

    —¡Murió a pesar de todo! —exclamó muy alegremente Héctor—. ¡Orión no introdujo el menor cambio!

    Másculo se volvió disgustada.

    —Usted me da náuseas —le dijo.
    —El hombre está muerto —gorjeó Héctor—. Quítele ese estúpido cordel a Orión o la denunciaré por…
    —Ve a vomitar a un rincón —masculló la agente, y varias mujeres fingieron escandalizarse. Másculo aflojó el cordel de amor. Orión se volvió de inmediato hacia ella.
    —¡Fuera de aquí! —rugió—. ¡Lárguese!

    La siguió hasta la puerta de la cámara. Géminis no fue el único que se preguntó si le pegaría. Pero Orión se dominó y ella partió ilesa.

    Orión regresó de la cámara frotándose los brazos como si se enjabonara, purificándose después del contacto del cordel de amor.

    —Habría que prohibir esa cosa. La amé de verdad. En serio, quise a esa policía podrida, asquerosa y borde.

    Tiritó tan violentamente que varios invitados rieron y se rompió el hechizo. Orión atinó a sonreír y todos volvieron a su diversión. Con esa sensibilidad que a veces manifiestan incluso los insensibles y los libertinos, lo dejaron a solas con Géminis ante los controles de la tapa temporal.

    Géminis tendió la mano para apartar un mechón de los ojos de Orión.

    —Cómprate un peine algún día —dijo.

    Orión sonrió y le acarició la mano. Géminis la apartó lentamente.

    —Lo siento, Orión —dijo—. No más.

    Orión fingió indiferencia.

    —Lo sé. Ni siquiera por los viejos tiempos. —Rió suavemente—. Ese estúpido cordel me hizo amarla. Ni siquiera los delincuentes merecen semejante cosa.

    Jugueteó con los controles del holo, que aún estaba encendido. La imagen se aproximó. La cabina del camión se volvió cada vez más grande. Los cronones estaban demasiado desperdigados y la imagen comenzó a difuminarse y disiparse. Orión la detuvo.

    Mirando desde la ventanilla de la cabina, Orión y Géminis pudieron ver el lugar exacto donde la protuberancia rocosa había aplastado la cabeza de Rod Bingley contra el tanque de gasolina. Los detalles, desde luego, eran indescifrables.

    —Me pregunto si será diferente —dijo Orión.
    —¿Qué?
    —La muerte. Si será diferente cuando no despiertas después.

    Un silencio.

    Luego la suave carcajada de Géminis.

    —¿Dónde está la gracia? —preguntó Orión.
    —En ti —respondió el hombre más joven—. Te queda una sola cosa que no hayas probado, ¿verdad?
    —¿Cómo podría hacerlo? —preguntó Orión, no del todo en broma—. Me reconstituirían por clonación.
    —Es sencillo. Sólo necesitas a un amigo que esté dispuesto a apagar la máquina mientras estés del otro lado. No queda nada. Y tú mismo te puedes encargar del suicidio.
    —Suicidio —dijo Orión con una sonrisa—. Sólo tú podrías usar esa palabreja de policía.

    Y esa noche, mientras los demás invitados dormían la mona en camas u otros lugares, Orión se tendió en el diván y se puso la caja sobre la cabeza. Y al recibir el último beso de Géminis en la mejilla, y una vez que Géminis apoyó la mano izquierda en los controles, Orión dijo:

    —Vale, se inicia la secuencia.

    Poco después Géminis quedó solo en la habitación. Ni siquiera vaciló en ir a la caja interruptora y cortar la energía durante unos críticos segundos. Cuando regresó, se quedó a solas con la máquina desconectada y el diván vacío. La señal policial zumbó en la cámara y apareció Misericordia Másculo. Enfiló directamente hacia Géminis, lo abrazó. Él la estrechó con fuerza.

    —¿Hecho? —preguntó ella.

    Él asintió.

    —Ese bastardo no merecía vivir —dijo ella.

    Géminis meneó la cabeza.

    —No obtuviste tu justicia, querida Misericordia.
    —¿No está muerto?
    —Oh sí, eso. Bien, es lo que él quería. Le dije lo que planeaba. Y me pidió que lo hiciera.

    Ella lo miró con furia.

    —Típico de ti. Y luego me lo cuentas, para que yo no sienta la menor satisfacción.

    Géminis se encogió de hombros.

    Másculo se alejó, caminó hacia la tapa temporal. Acarició la caja. Desenfundó el láser y derritió la tapa hasta que sólo quedó un amasijo de plástico caliente sobre un pedestal de metal. Hasta las pocas piezas metálicas se derritieron un poco, curvándose hasta deformarse.

    —Joder, a la mierda el pasado —dijo—. ¿Por qué no se queda en su sitio?


    Fin



    Apostilla del autor

    Título original: Closing the Timelid. Primera edición en The Magazine of Fantasy and Science Fiction, diciembre 1979.

    Creo recordar que durante una conversación con Jay y Lane nos preguntamos qué se sentiría al morir. Tal vez, a pesar de nuestros temores, el momento de la muerte —no las lesiones que conducían a ella, sino el momento mismo— constituyera el mayor placer imaginable. Al cabo de varios meses de jugar con esta idea, di con el recurso de usar el viaje temporal como un modo de lograr que la gente experimentara la muerte sin morir.

    El viaje temporal es uno de los recursos más flexibles de la ciencia ficción. Sirve para cualquier cosa, según las reglas que se establezcan. En este caso, hice que el cuerpo del viajero se materializara en el pasado y pudiera sufrir daños, pero al regresar el cuerpo recobraba el estado en que estaba al partir, aunque conservando las sensaciones que experimentó antes del regreso. Para los escritores de ciencia ficción, inventar nuevas variaciones sobre las reglas del viaje por el tiempo constituye un ejercicio divertido. Cada variación permite miles de cuentos posibles. Por eso resulta desalentador que muchos cuentos de viaje temporal utilicen los mismos clichés remanidos. Estos escritores son como turistas con cámara. No van a experimentar una tierra extraña. Sólo toman fotos de sí mismos y continúan la marcha. No vale la pena escribir ciencia ficción turística. ¿Para qué escribir un cuento de viaje por el tiempo si no elaboramos la mecánica de nuestra fantasía y hallamos las implicaciones de nuestras reglas concretas para viajar por el tiempo? Ya que tratamos sobre imposibilidades, ¿por qué no volverlas interesantes y nuevas?

    Pero estoy divagando. Siendo predicador de corazón, descubrí que este cuento era una homilía sobre el hedonismo como autodestrucción. Aunque estas personas parezcan absurdas, su obsesión por un placer perverso no es más extraña que la obsesión por otros placeres que alejan a quienes los cultivan de la sociedad de los seres humanos normales. Los drogadictos, los homosexuales, los especialistas en apropiación de empresas, los culturistas y los atletas que se administran esteroides para tener músculos abultados constituyen grupos que, en una u otra ocasión, han organizado sociedades cuyo propósito consiste en celebrar el placer a cuya búsqueda consagran la vida, aunque los separe del resto del mundo, cuyas reglas y normas detestan y desdeñan. Más aún, buscan ese placer con el riesgo constante de la autodestrucción. Y luego se preguntan por qué los demás los miran con una mezcla de horror y disgusto.