• OTRAS OPCIONES
  • ● Eliminar Lecturas
  • ● Ultima Lectura
  • ● Ayuda
  • PUNTO A GUARDAR



  • Tipea en el recuadro blanco alguna referencia, o, déjalo en blanco y da click en "Referencia"
  • TODAS LAS REVISTAS
  • Todas Las Revistas Diners
  • Todas Las Revistas Selecciones
  • CATEGORIAS
  • Libros
  • Libros-Relatos Cortos
  • Arte-Graficos
  • Bellezas Del Cine Y Television
  • Biografias
  • Chistes
  • Consejos Sanos
  • Cuidando Y Encaminando A Los Hijos
  • Datos Interesantes
  • Paisajes Y Temas Varios
  • La Relacion De Pareja
  • La Tia Eulogia
  • La Vida Se Ha Convertido En Un Lucro
  • Mensajes Para Reflexionar
  • Personajes Disney
  • Salud Y Prevencion
  • Sucesos-Proezas
  • Temas Varios
  • Tu Relacion Contigo Mismo Y El Mundo
  • Un Mundo Inseguro
  • REVISTAS DINERS
  • Diners-Agosto 1989
  • Diners-Mayo 1993
  • Diners-Septiembre 1993
  • Diners-Noviembre 1993
  • Diners-Diciembre 1993
  • Diners-Abril 1994
  • Diners-Mayo 1994
  • Diners-Junio 1994
  • Diners-Julio 1994
  • Diners-Octubre 1994
  • Diners-Enero 1995
  • Diners-Marzo 1995
  • Diners-Junio 1995
  • Diners-Septiembre 1995
  • Diners-Febrero 1996
  • Diners-Julio 1996
  • Diners-Septiembre 1996
  • Diners-Febrero 1998
  • Diners-Abril 1998
  • Diners-Mayo 1998
  • Diners-Octubre 1998
  • Diners-Temas Rescatados
  • REVISTAS SELECCIONES
  • Selecciones-Enero 1965
  • Selecciones-Julio 1968
  • Selecciones-Abril 1969
  • Selecciones-Febrero 1970
  • Selecciones-Marzo 1970
  • Selecciones-Mayo 1970
  • Selecciones-Marzo 1972
  • Selecciones-Julio 1973
  • Selecciones-Diciembre 1973
  • Selecciones-Enero 1974
  • Selecciones-Marzo 1974
  • Selecciones-Marzo 1976
  • Selecciones-Noviembre 1976
  • Selecciones-Enero 1977
  • Selecciones-Septiembre 1977
  • Selecciones-Enero 1978
  • Selecciones-Diciembre 1978
  • Selecciones-Enero 1979
  • Selecciones-Marzo 1979
  • Selecciones-Julio 1979
  • Selecciones-Agosto 1979
  • Selecciones-Abril 1980
  • Selecciones-Agosto 1980
  • Selecciones-Septiembre 1980
  • Selecciones-Septiembre 1981
  • Selecciones-Abril 1982
  • Selecciones-Mayo 1983
  • Selecciones-Julio 1984
  • Selecciones-Junio 1985
  • Selecciones-Septiembre 1987
  • Selecciones-Abril 1988
  • Selecciones-Febrero 1989
  • Selecciones-Abril 1989
  • Selecciones-Marzo 1990
  • Selecciones-Abril 1991
  • Selecciones-Mayo 1991
  • Selecciones-Octubre 1991
  • Selecciones-Diciembre 1991
  • Selecciones-Febrero 1992
  • Selecciones-Junio 1992
  • Selecciones-Septiembre 1992
  • Selecciones-Febrero 1994
  • Selecciones-Mayo 1994
  • Selecciones-Abril 1995
  • Selecciones-Mayo 1995
  • Selecciones-Septiembre 1995
  • Selecciones-Junio 1996
  • Selecciones-Mayo 1997
  • Selecciones-Enero 1998
  • Selecciones-Febrero 1998
  • Selecciones-Julio 1999
  • Selecciones-Diciembre 1999
  • Selecciones-Febrero 2000
  • Selecciones-Diciembre 2001
  • Selecciones-Febrero 2002
  • Selecciones-Mayo 2005
  • CATEGORIAS
  • Arte-Gráficos
  • Bellezas
  • Biografías
  • Chistes que llegan a mi Email
  • Consejos Sanos para el Alma
  • Cuidando y Encaminando a los Hijos
  • Datos Interesantes
  • Fotos: Paisajes y Temas varios
  • La Relación de Pareja
  • La Tía Eulogia
  • La Vida se ha convertido en un Lucro
  • Mensajes para Reflexionar
  • Personajes Disney
  • Salud y Prevención
  • Sucesos y Proezas que conmueven
  • Temas Varios
  • Tu Relación Contigo mismo y el Mundo
  • Un Mundo Inseguro
  • TODAS LAS REVISTAS
  • Selecciones
  • Diners
  • REVISTAS DINERS
  • Diners-Agosto 1989
  • Diners-Mayo 1993
  • Diners-Septiembre 1993
  • Diners-Noviembre 1993
  • Diners-Diciembre 1993
  • Diners-Abril 1994
  • Diners-Mayo 1994
  • Diners-Junio 1994
  • Diners-Julio 1994
  • Diners-Octubre 1994
  • Diners-Enero 1995
  • Diners-Marzo 1995
  • Diners-Junio 1995
  • Diners-Septiembre 1995
  • Diners-Febrero 1996
  • Diners-Julio 1996
  • Diners-Septiembre 1996
  • Diners-Febrero 1998
  • Diners-Abril 1998
  • Diners-Mayo 1998
  • Diners-Octubre 1998
  • Diners-Temas Rescatados
  • REVISTAS SELECCIONES
  • Selecciones-Enero 1965
  • Selecciones-Julio 1968
  • Selecciones-Abril 1969
  • Selecciones-Febrero 1970
  • Selecciones-Marzo 1970
  • Selecciones-Mayo 1970
  • Selecciones-Marzo 1972
  • Selecciones-Julio 1973
  • Selecciones-Diciembre 1973
  • Selecciones-Enero 1974
  • Selecciones-Marzo 1974
  • Selecciones-Marzo 1976
  • Selecciones-Noviembre 1976
  • Selecciones-Enero 1977
  • Selecciones-Septiembre 1977
  • Selecciones-Enero 1978
  • Selecciones-Diciembre 1978
  • Selecciones-Enero 1979
  • Selecciones-Marzo 1979
  • Selecciones-Julio 1979
  • Selecciones-Agosto 1979
  • Selecciones-Abril 1980
  • Selecciones-Agosto 1980
  • Selecciones-Septiembre 1980
  • Selecciones-Septiembre 1981
  • Selecciones-Abril 1982
  • Selecciones-Mayo 1983
  • Selecciones-Julio 1984
  • Selecciones-Junio 1985
  • Selecciones-Septiembre 1987
  • Selecciones-Abril 1988
  • Selecciones-Febrero 1989
  • Selecciones-Abril 1989
  • Selecciones-Marzo 1990
  • Selecciones-Abril 1991
  • Selecciones-Mayo 1991
  • Selecciones-Octubre 1991
  • Selecciones-Diciembre 1991
  • Selecciones-Febrero 1992
  • Selecciones-Junio 1992
  • Selecciones-Septiembre 1992
  • Selecciones-Febrero 1994
  • Selecciones-Mayo 1994
  • Selecciones-Abril 1995
  • Selecciones-Mayo 1995
  • Selecciones-Septiembre 1995
  • Selecciones-Junio 1996
  • Selecciones-Mayo 1997
  • Selecciones-Enero 1998
  • Selecciones-Febrero 1998
  • Selecciones-Julio 1999
  • Selecciones-Diciembre 1999
  • Selecciones-Febrero 2000
  • Selecciones-Diciembre 2001
  • Selecciones-Febrero 2002
  • Selecciones-Mayo 2005
  • Para guardar la imagen elige dónde vas a guardarla y seguido da click en la o las imágenes deseadas.
    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

    -----------------------------------------------------------
    Dar Zoom a la Imagen
    Fijar la Imagen de Fondo
    No fijar la Imagen de Fondo
    -----------------------------------------------------------
    Colocar imagen en Header
    No colocar imagen en Header
    Mover imagen del Header
    Ocultar Mover imagen del Header
    Ver Banco de Imágenes del Header

    Imágenes para el Header o Cabecera
    Slides
    P
    S1
    S2
    S3
    B1
    B2
    B3
    B4
    B5
    B6
    B7
    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU; el cual dispone de 22:

    Este ícono aparece en todo el blog y te permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la pantalla.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminaran todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: puedes eliminar del registro de publicaciones guardadas por selección. Cuando presionas esta opción, según la velocidad de proceso de tu celular o tablet, toma unos segundos en aparecer la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Esta opción sólo aparecerá si tienes como mínimo 2 publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y la misma desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto. Opción sólo en las publicaciones.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos que has guardado en esa publicación.

    Ultima Lectura: puedes acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones.

    Ver Imagen Principal. permite ver la imagen de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y aparece sólo en las publicaciones.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog, y te permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:
    Por Categoría (lista alfabética por Categoría)
    Libros (lista alfabética de todos los libros)
    Relatos (lista alfabética de todos los Relatos)
    Por Autor (lista alfabética por autor de los Libros y Relatos)
    Alfabético de Todo (lista alfabética de todo lo publicado en el Blog)


    En la lista 'Por Categoría' no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, en la imagen o en '...más'.
    Las listas "Por Autor" y "Alfabético de todo", según la fuerza del wifi, se vuelven un poco lentas al cargar, debes tener paciencia.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto, el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y te permite visualizar las siguientes opciones:

    Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.

    Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.

    Cambiar el tamaño del texto. Si cambias en la publicación no afecta a la página de INICIO, y viceversa.

    Cambiar el color del texto.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto en que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto en que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto en que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto de retorno funcione, debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog: la primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono ; y la segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación. Este último método sólo te permite ver la categoría de esa publicación.


    OBSERVACIONES

    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres mes, o a su defecto, cada 100 publicaciones.
    ● Esta versión no dispone de todas las opciones disponibles para PC.

    AL DÍA SIGUIENTE A LA LLEGADA DE LOS MARCIANOS (Frederick Pohl)

    Publicado el martes, agosto 30, 2016
    Había dos camas plegables en cada habitación del motel, además del habitual número de camas, y el señor Mándala, el gerente, había convertido la parte trasera del vestíbulo de entrada en un dormitorio para hombres. Sin embargo, no se sentía satisfecho, y estaba intentando persuadir a sus botones de color para que limpiaran la sala de equipajes y pusieran camas en ella también.

    —Por favor, señor Mándala —dijo el capitán de los botones, gritando fuerte por encima del ruido del vestíbulo—, usted sabe que lo haríamos si pudiéramos. Pero no podemos, primero porque no tenemos ningún otro lugar donde colocar esos viejos aparatos de televisión que usted desea guardar, y segundo porque no tenemos más camas plegables.
    —Estás discutiendo conmigo, Ernest. Te dije que no discutieras conmigo —dijo el señor Mándala.

    Tamborileó con sus dedos sobre el mostrador de recepción y miró irritado a su alrededor en el vestíbulo. Al menos había cuarenta personas en él, hablando, jugando a las cartas y dormitando. El aparato de televisión murmuraba algo mientras ofrecía un montaje de cintas de la NASA, y en la pantalla el señor Mándala pudo ver la imagen de uno de los marcianos mirando a la cámara con sus grandes, gelatinosos y lagrimeantes ojos.

    —Ya basta —ordenó el señor Mándala, volviéndose a tiempo para ver a su botones mirando también a la pantalla—. No te pago para que veas la televisión. Ve a ver si puedes ayudar en la cocina.
    —Hemos estado en la cocina, señor Mándala. No nos necesitan.
    —¡Ve donde te digo que vayas, Ernest! Tú también, Berzie. Los observó salir por la puerta de servicio, y deseó poder librarse tan fácilmente de algunos de los que llenaban el vestíbulo.

    Ocupaban todos los asientos, y los sobrantes ocupaban los brazos de los sillones, o se apoyaban contra las paredes y las mesas del bar, que llevaba dos horas cerrado de acuerdo con la ley. Según los libros de registro, todos ellos pertenecían a periódicos, agencias de prensa, cadenas de radio y televisión y cosas así, y aguardaban para dirigirse por la mañana a cubrir la información en Cabo Kennedy. El señor Mándala deseaba con impaciencia que llegara la mañana. No le gustaba tanta gente reunida en su vestíbulo, especialmente teniendo en cuenta el hecho de que estaba casi seguro de que la mayoría de ellos ni siquiera eran clientes del motel.

    En la pantalla de televisión un montaje hecho apresuradamente estaba mostrando ahora el regreso de la sonda espacial Algonquino Nueve enviada a Marte, pero nadie la estaba mirando. Era la tercera vez que aquella cinta en particular había sido repetida desde medianoche, y todo el mundo la había visto al menos una vez; pero cuando cambió a otra imagen de uno de los marcianos, parecido a un perro pachón triste con largas aletas de foca como miembros, uno de los jugadores de póquer se desperezó y dijo:

    —¡Sé un chiste de marcianos! ¿Por qué un marciano no nada en el océano Atlántico?
    —Tú sabrás —dijo el que tenía la banca.
    —Porque dejaría un anillo a su alrededor —dijo el periodista, recogiendo sus cartas.

    Nadie rió, ni siquiera el señor Mándala, aunque algunos de los chistes habían sido francamente buenos. Todo el mundo empezaba a sentirse un poco cansado de ellos, o quizá simplemente cansado.

    El señor Mándala se había perdido la primera excitación sobre los marcianos, porque había estado durmiendo. Cuando el gerente de día le telefoneó, despertándole, el señor Mándala había pensado al principio que se trataba de una broma y, luego, que su compañero de día estaba loco; después de todo, ¿a quién le preocupaba que la sonda marciana hubiera traído de vuelta algún tipo de animales, o aunque no fueran exactamente animales? Cuando vio la gran cantidad de reservas que estaban llegando por el teletipo se dio cuenta de que en realidad a algunas personas sí les interesaba. Sin embargo, el señor Mándala no se tomaba excesivo interés en cosas como aquélla. Estaba bien que hubieran llegado los marcianos, puesto que habían hecho que su motel se llenara, así como todos los demás moteles en un radio de un centenar de kilómetros de Cabo Kennedy, pero cuando uno había dicho eso ya había dicho todo lo que podía interesar al señor Mándala sobre los marcianos.

    En la pantalla de televisión la imagen se oscureció y fue reemplazada por el rótulo Boletín informativo de la NBC. El juego de póquer se detuvo momentáneamente.

    El vestíbulo se mantuvo casi en silencio mientras un invisible locutor leía un nuevo comunicado de la NASA.

    —El doctor Hugo Bache, el veterinario de Fort Worth, Texas, que llegó a última hora de esta tarde para examinar a los marcianos en el centro de recepción de la base Patrik de las Fuerzas Aéreas, ha emitido un informe preliminar que acaba de sernos transmitido por el coronel Eric T. «Happy» Wingerter, hablando en nombre de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio.

    Un tipo de una agencia de prensa aulló:

    —¡Subid el sonido!

    Hubo un movimiento convulsivo en torno al aparato. El sonido desapareció por completo durante un momento; luego restalló:

    —...los marcianos son vertebrados, de sangre caliente y aparentemente mamíferos. Un examen superficial indica un nivel bajo generalizado del metabolismo, aunque el doctor Bache afirma que es posible que eso sea en buena parte el resultado de su difícil y confinado viaje a lo largo de doscientos veinte millones de kilómetros por el espacio en la cámara de especímenes de la espacionave Algonquino Nueve. No hay, repito, no hay evidencia de enfermedades contagiosas, aunque las normales precauciones de esterilización han sido...
    —Está diciendo tonterías —gritó alguien, probablemente un corresponsal de la CBS—. Walter Cronkite ha entrevistado en la Clínica Mayo a uno que...
    —¡Cállate! —rugieron una docena de voces, y la televisión se hizo audible de nuevo:
    —...completa el texto del informe del doctor Hugo Bache tal como nos ha sido comunicado hace un momento por el coronel Happy Wingerter.

    Hubo una pausa; luego la voz del locutor, cansada pero animosa, reanudó el hilo y prosiguió su recapitulación de los anteriores comunicados. La partida de poker prosiguió mientras el locutor iba describiendo la conferencia de prensa del doctor Sam Sullivan, del Instituto de Lingüística de la Universidad de Indiana, y sus conclusiones de que los sonidos emitidos por los marcianos eran sin lugar a dudas alguna especie de lenguaje.

    Qué tontería, pensó el señor Mándala, que se caía de sueño. Cogió un taburete y se sentó, sintiendo que los ojos se le cerraban.

    Luego el ruido de unas risas lo despertó, y se alzó con aire beligerante. Hizo sonar su campanilla para llamar la atención.

    —¡Caballeros! ¡Señoras! ¡Por favor! —gritó—. Son las cuatro de la madrugada. Nuestros otros huéspedes están intentando dormir.
    —Oh, sí, claro —dijo el hombre de la CBS, alzando impaciente una mano—. Pero espere un momento. Tengo uno muy bueno. ¿Qué es un rascacielos marciano? ¿Lo captan?
    —Oh, dilo ya —murmuró una pelirroja de Life.
    —¡Veintisiete pisos de apartamentos subterráneos!
    —De acuerdo —dijo la chica—, yo también tengo uno. ¿Cuál es la prohibición religiosa que impide a las mujeres marcianas mantener los ojos abiertos mientras hacen el amor? —Aguardó a que alguien dijera algo—. ¡Dios les prohibe ver a sus maridos pasando un buen rato!
    —¿Estamos jugando al póquer o no? —gruñó uno de los jugadores, pero eran demasiados para él.
    —¿Quién ganó el concurso de belleza marciano?... ¡Nadie!
    —¿Cómo conseguir que una mujer marciana renuncie al sexo?... ¡Casándose con ella!

    El señor Mándala se echó a reír fuertemente ante aquél, y cuando uno de los periodistas se le acercó y le pidió una caja de cerillas, se la dio.

    —Gracias —dijo el hombre, encendiendo su pipa—. Una larga noche, ¿eh?
    —Y que lo diga —respondió el señor Mándala jovialmente.

    En la pantalla de televisión estaban pasando de nuevo la cinta, por cuarta vez. El señor Mándala bostezó, mirándola con ojos vacuos; no había mucho que ver, realmente, pero aquello era todo lo que la gente había visto y probablemente vería de los marcianos. Todos aquellos periodistas, cámaras, columnistas e ingenieros de sonido, pensó el señor Mándala con placer, que aguardaban allí desde las diez de la mañana para conseguir información en Cabo Kennedy, efectuarían un viaje de sesenta kilómetros entre los pantanos de palmitos para nada. Porque todo lo que verían cuando llegaran allí sería exactamente lo mismo que estaban viendo ahora.

    Uno de los jugadores de póquer estaba contando una larga y complicada historia sobre marcianos que llevaban abrigos de pieles en Miami Beach. El señor Mándala miró al grupo con disgusto. Si al menos algunos de ellos se fueran a sus habitaciones a dormir un poco podría intentar preguntar a los otros si estaban registrados en el motel. Aunque de todos modos no podía admitir realmente a nadie más, pues todas las habitaciones estaban ocupadas al doble de su capacidad. Rechazó el pensamiento y miró con aire ausente a los marcianos en la pantalla, intentando imaginar a toda la gente del mundo mirando aquella misma imagen en sus aparatos de televisión, leyendo sobre ellos en sus periódicos, interesándose por ellos. No parecían en absoluto dignos de que nadie se interesara por ellos, arrastrándose de aquel modo sobre sus largas y débiles piernas, parecidas a alargadas aletas de foca, jadeando fuertemente bajo el tirón de la gravedad terrestre y mirándolo todo con sus grandes ojos vacuos.

    —Parecen más bien estúpidos —dijo uno de los periodistas al fumador de pipa—. ¿Sabes lo que he oído decir? Que la razón por la que los astronautas los mantuvieron encerrados a la vuelta es porque hieden.
    —Es probable que ellos no lo noten en Marte —dijo juiciosamente el fumador de pipa— . El aire es más tenue, ¿sabes?
    —¿Que no lo noten? Lo adoran. —Echó un billete de un dólar sobre el mostrador ante el señor Mándala—. ¿Tiene usted cambio para la máquina de Coca-Cola?

    El señor Mándala contó en silencio diez monedas de diez centavos. No se le había ocurrido pensar que los marcianos pudieran oler mal, pero sólo porque no había pensado en ello. Si lo hubiera hecho, probablemente se le habría ocurrido también.

    El señor Mándala tomó otra moneda de diez centavos para él y siguió a los dos hombres hacia la máquina de Coca-Cola. La imagen en la pantalla de televisión cambió para mostrar algunas fotos más bien imprecisas, tomadas por los astronautas, mostrando unos bajos e irregulares edificios color arena sobre un suelo de arena resplandeciente. Eso era lo que la NASA llamaba «la mayor ciudad marciana», compuesta aproximadamente de un centenar de aquellas estructuras bajas y sin ventanas.

    —No sé... —dijo finalmente el segundo periodista, llevándose su botella de Coca-Cola a los labios—. ¿Crees que son lo que tú llamarías inteligentes?
    —Es difícil decirlo exactamente —dijo el fumador de pipa. Pertenecía a la Reuter y lo parecía, con su rojiza y ancha cara inglesa—. Construyen casas —observó.
    —Los gorilas también.
    —Sin duda, sin duda —murmuró el hombre de la Reuter. Su rostro se iluminó—. Hey, espera un momento. Eso me hace pensar en uno bueno. Era..., déjame ver, en casa lo contábamos refiriéndonos a los irlandeses... Sí, ya lo tengo. La próxima espacionave llega a Marte, y descubren que alguna terrible enfermedad terrestre ha borrado del planeta a toda la raza, a toda menos una hembra. Todos eliminados. Todos desaparecidos excepto ella. Bien, se sienten terriblemente trastornados, y hay un debate en la ONU, y se firma un pacto antigenocidio, y América vota doscientos millones de dólares como reparación y, bueno, en pocas palabras, se decide que para preservar la raza se aparee a un hombre con esa hembra marciana sobreviviente.
    —¡Caramba!
    —Sí, así es. Bien, entonces van a buscar a Paddy O'Shaughnessy, que se encuentra pasando un apuro, y le dicen: «Mira, Paddy, vas a entrar en esa jaula; dentro encontrarás una buena hembra. Todo lo que tienes que hacer es dejarla preñada, ¿entiendes?» Responde O'Shaughnessy: «¿Y qué conseguiré a cambio?». Le ofrecen miles de libras. Y por supuesto acepta. Pero luego abre la puerta de la jaula y ve lo que parece aquella hembra. Y se vuelve atrás. —El hombre de la Reuter dejó su botella de Coca-Cola vacía en el estante e hizo una mueca, mostrando la expresión de repulsión de Paddy—. «Santo cielo», dice, «no creí que sería algo así». «Miles de libras, Paddy», le dicen, animándole a seguir adelante. «Oh, está bien entonces», dice él, «pero con una condición». «¿Cuál?», le preguntan. «Tenéis que prometerme que los niños serán educados en la religión católica», contesta Paddy.
    —Sí, ya lo había oído —dijo el otro periodista.

    Se adelantó para depositar también su botella, y al hacerlo su pie se enganchó en la estantería, y cuatro botellas de Coca-Cola vacías se estrellaron ruidosamente contra el suelo.

    Aquello fue más de lo que el señor Mándala podía soportar; jadeó, tartajeó, agitó su campanilla y gritó:

    —¡Ernest! ¡Berzie! ¡Venid inmediatamente! —Cuando Ernest apareció, pasando su oscura cabeza color ciruela por la puerta de servicio con una expresión que revelaba una anticipación de desastre, el señor Mándala gritó—: ¡Pandilla de cabezas de chorlito, os he dicho cien veces que mantengáis esas estanterías limpias y vacías.

    Y se mantuvo de pie allí, dominando a los dos botones con su estatura, refunfuñando, mientras se agachaban sobre el caos de botellas y cristales rotos, mirándole de tanto en tanto con el rabillo del ojo, preocupados, ciruela oscura y arena árabe. Sabía que todos los periodistas lo estaban mirando y que desaprobaban su conducta.

    Entonces salió al aire de la noche para tranquilizarse, porque se sentía apesadumbrado y sabía que iba a sentirse aún más apesadumbrado.

    La hierba estaba húmeda. El rocío condensado goteaba de la estructura del trampolín de la piscina. El motel no estaba tan tranquilo como debería haberlo estado tan cerca del amanecer, pero estaba bastante tranquilo. Sólo se oía alguna distante y ocasional risa, y los ruidos procedentes del vestíbulo. Para el señor Mándala aquello era tranquilizador. Reconfortó su alma caminando por todas las galerías, comprobando las máquinas de cubitos y las expendedoras de cigarrillos, y encontrándolas todas en orden.

    Un jet militar de McCoy aullaba en el cielo sobre su cabeza. Tras él las estrellas aún brillaban, pese al naciente amanecer allá en el este. El señor Mándala bostezó, alzó la vista cansadamente y se preguntó cuál de ellas sería Marte; luego regresó a su mostrador. Muy pronto estaría demasiado ocupado con la larga y agotadora ronda de llamadas a las habitaciones y con las comprobaciones para pensar en marcianos.

    Más tarde, cuando la mayor parte de los clientes montaban ruidosamente en sus coches y camionetas, y el equipo de día estaba llegando, el señor Mándala destapó dos botellas de Coca-Cola y le llevó una a Ernest a la puerta de servicio.

    —Dura noche —dijo, y Ernest, aceptando la Coca-Cola y la buena intención, asintió y bebió. Se dirigieron hacia el muro que protegía la piscina de la carretera de acceso y observaron a los periodistas de ambos sexos dirigirse hacia la carretera general y hacia su conferencia de prensa de las diez. La mayoría de ellos no habían dormido. El señor Mándala agitó la cabeza, desaprobando tanta conmoción por tan poca causa.

    Ernest chasqueó los dedos, sonrió y dijo:

    —Sé un chiste de marcianos, señor Mándala. ¿Cómo llamaría usted a un marciano de tres metros que avanzara hacia usted con una lanza?
    —Oh, demonios, Ernest —dijo el señor Mándala—, le llamaría «señor». Todo el mundo lo sabe. —Bostezó y se estiró, y dijo reflexivamente—: Cabía pensar que sacarían algunos chistes nuevos con ellos. Todos los que he oído eran viejos, sólo que dedicados a los judíos, a los católicos y a los..., a todo el mundo; y ahora los aplican a los marcianos.
    —Sí, ya me he dado cuenta de eso, señor Mándala —dijo Ernest.

    El señor Mándala volvió a desperezarse.

    —Será mejor que vayamos a dormir un poco —aconsejó—, porque puede que vuelvan esta noche. No sé para qué... ¿Sabes lo que pienso, Ernest? Aparte los chistes, no creo que dentro de seis meses nadie se acuerde ya de que existen los marcianos. No creo que su llegada suponga ningún cambio para nadie.
    —Lamento tener que disentir, señor Mándala —dijo Ernest amablemente—, pero yo no lo creo así. Van a cambiar muchas cosas para alguna gente. De hecho, va a suponer un gran cambio para mí.


    Fin


    Hay muy pocas cosas que puedan decirse de Frederik Pohl, excepto todo. Es el director de la revista Galaxy, fue el hombre que, en 1953, concibió y dirigió la justamente famosa serie de antologías titulada Star Science Flction Storíes; fue el coautor, con Cyril Kornbluth, de The Space Merchants (Mercaderes del espacio); fue el antologista que sacó de la oscuridad el relato de Cordwainer Smith Scanners Live in Vain (Los exploradores viven en vano) publicándolo en su antología de 1952 Beyond the End of Time (Más allá del fin del tiempo); es el sabueso que rastreó al doctor Linebarger, que era Cordwainer Smith, y lo trajo de vuelta al campo de la ficción especulativa; es el rastreador de talentos que dio el tono a todas las obras de ciencia ficción de Ballantine Books; es el conferenciante que recorrió todos los Estados Unidos promulgando las últimas novedades científicas y sirviendo incidentalmente como embajador de buena voluntad para el campo de la ficción especulativa; es el director que censuró despiadadamente una de mis más recientes y brillantes historias bajo el pretexto de que expresiones tales como «neceser para lavados vaginales» y «partes íntimas» eran ofensivas. Bueno, nadie es perfecto.

    Fred Pohl es un hombre extremadamente alto, de unos cuarenta y cinco años, cuyo tiempo transcurre entre las oficinas de Galaxy en la calle Hudson y su casa familiar en Red Bank, Nueva Jersey. En las primeras considera las posibilidades del mundo que nos estamos construyendo, y en la segunda, los programas de televisión que llevan las semillas de ese mundo. Obviamente, se siente inquieto por lo que ve. Como atestigua la siguiente historia.

    Sólo una frase o dos sobre esta historia. Trata de un problema terriblemente complejo, en sus términos más básicos y sustanciales: la reducción de las reacciones irracionales humanas a su más bajo común denominador posible, a fin de que puedan ser vistas como las insensibilidades que en realidad son. Es casi una historia periodística, pero no se dejen engañar por su aparente simplicidad; Pohl apunta a la yugular.

    Siempre he estado convencido, y sigo estándolo, de que una historia habla por sí misma, y que cualquier palabra que un escritor le añada tras terminarla no es más que una retractación, una mentira o un error. Pero hay una cosa que me gustaría decir acerca de la razón por la cual fue escrita esta historia. No para persuadirles a ustedes de que es una buena razón o de que la historia cumple con su finalidad..., ya se habrán hecho una idea sobre eso, o deberían habérsela hecho..., sino para decirles cómo la naturaleza imita fielmente al arte.

    Después de haber escrito El día siguiente a la llegada de los marcianos conocí a un sacerdote de una pequeña ciudad de Alabama. Como muchas iglesias, no sólo en Alabama, la suya se ve dividida por la cuestión de la integración. Él ha encontrado una forma, cree, de resolver el problema —o al menos de mejorarlo— entre los adolescentes blancos de su congregación: les anima a que lean ciencia ficción, con la esperanza de que lleguen a aprender, primero, a preocuparse de los hombrecillos verdes marcianos en vez de los hombres negros norteamericanos, y segundo, que todos los hombres son hermanos..., al menos frente a un enorme universo que muy probablemente estará poblado de criaturas cuya apariencia no será en absoluto humana.

    Me gusta la forma en que este hombre sirve a su Dios. Es una buena idea. Debería funcionar. Será mejor que funcione, o de otro modo que Dios nos ayude a todos.