• GUARDAR IMAGEN


  • GUARDAR TODAS LAS IMAGENES

  • COPIAR IMAGEN A:

  • OTRAS OPCIONES
  • ● Eliminar Lecturas
  • ● Ultima Lectura
  • ● Historial de Nvgc
  • ● Borrar Historial Nvgc
  • ● Ayuda
  • PUNTO A GUARDAR



  • Tipea en el recuadro blanco alguna referencia, o, déjalo en blanco y da click en "Referencia"
  • TODAS LAS REVISTAS
  • Todas Las Revistas Diners
  • Todas Las Revistas Selecciones
  • CATEGORIAS
  • Libros
  • Libros-Relatos Cortos
  • Arte-Graficos
  • Bellezas Del Cine Y Television
  • Biografias
  • Chistes
  • Consejos Sanos
  • Cuidando Y Encaminando A Los Hijos
  • Datos Interesantes
  • Paisajes Y Temas Varios
  • La Relacion De Pareja
  • La Tia Eulogia
  • La Vida Se Ha Convertido En Un Lucro
  • Mensajes Para Reflexionar
  • Personajes Disney
  • Salud Y Prevencion
  • Sucesos-Proezas
  • Temas Varios
  • Tu Relacion Contigo Mismo Y El Mundo
  • Un Mundo Inseguro
  • REVISTAS DINERS
  • Diners-Agosto 1989
  • Diners-Mayo 1993
  • Diners-Septiembre 1993
  • Diners-Noviembre 1993
  • Diners-Diciembre 1993
  • Diners-Abril 1994
  • Diners-Mayo 1994
  • Diners-Junio 1994
  • Diners-Julio 1994
  • Diners-Octubre 1994
  • Diners-Enero 1995
  • Diners-Marzo 1995
  • Diners-Junio 1995
  • Diners-Septiembre 1995
  • Diners-Febrero 1996
  • Diners-Julio 1996
  • Diners-Septiembre 1996
  • Diners-Febrero 1998
  • Diners-Abril 1998
  • Diners-Mayo 1998
  • Diners-Octubre 1998
  • Diners-Temas Rescatados
  • REVISTAS SELECCIONES
  • Selecciones-Enero 1965
  • Selecciones-Julio 1968
  • Selecciones-Abril 1969
  • Selecciones-Febrero 1970
  • Selecciones-Marzo 1970
  • Selecciones-Mayo 1970
  • Selecciones-Marzo 1972
  • Selecciones-Julio 1973
  • Selecciones-Diciembre 1973
  • Selecciones-Enero 1974
  • Selecciones-Marzo 1974
  • Selecciones-Marzo 1976
  • Selecciones-Noviembre 1976
  • Selecciones-Enero 1977
  • Selecciones-Septiembre 1977
  • Selecciones-Enero 1978
  • Selecciones-Diciembre 1978
  • Selecciones-Enero 1979
  • Selecciones-Marzo 1979
  • Selecciones-Julio 1979
  • Selecciones-Agosto 1979
  • Selecciones-Abril 1980
  • Selecciones-Agosto 1980
  • Selecciones-Septiembre 1980
  • Selecciones-Septiembre 1981
  • Selecciones-Abril 1982
  • Selecciones-Mayo 1983
  • Selecciones-Julio 1984
  • Selecciones-Junio 1985
  • Selecciones-Septiembre 1987
  • Selecciones-Abril 1988
  • Selecciones-Febrero 1989
  • Selecciones-Abril 1989
  • Selecciones-Marzo 1990
  • Selecciones-Abril 1991
  • Selecciones-Mayo 1991
  • Selecciones-Octubre 1991
  • Selecciones-Diciembre 1991
  • Selecciones-Febrero 1992
  • Selecciones-Junio 1992
  • Selecciones-Septiembre 1992
  • Selecciones-Febrero 1994
  • Selecciones-Mayo 1994
  • Selecciones-Abril 1995
  • Selecciones-Mayo 1995
  • Selecciones-Septiembre 1995
  • Selecciones-Junio 1996
  • Selecciones-Mayo 1997
  • Selecciones-Enero 1998
  • Selecciones-Febrero 1998
  • Selecciones-Julio 1999
  • Selecciones-Diciembre 1999
  • Selecciones-Febrero 2000
  • Selecciones-Diciembre 2001
  • Selecciones-Febrero 2002
  • Selecciones-Mayo 2005
  • CATEGORIAS
  • Arte-Gráficos
  • Bellezas
  • Biografías
  • Chistes que llegan a mi Email
  • Consejos Sanos para el Alma
  • Cuidando y Encaminando a los Hijos
  • Datos Interesantes
  • Fotos: Paisajes y Temas varios
  • La Relación de Pareja
  • La Tía Eulogia
  • La Vida se ha convertido en un Lucro
  • Mensajes para Reflexionar
  • Personajes Disney
  • Salud y Prevención
  • Sucesos y Proezas que conmueven
  • Temas Varios
  • Tu Relación Contigo mismo y el Mundo
  • Un Mundo Inseguro
  • TODAS LAS REVISTAS
  • Selecciones
  • Diners
  • REVISTAS DINERS
  • Diners-Agosto 1989
  • Diners-Mayo 1993
  • Diners-Septiembre 1993
  • Diners-Noviembre 1993
  • Diners-Diciembre 1993
  • Diners-Abril 1994
  • Diners-Mayo 1994
  • Diners-Junio 1994
  • Diners-Julio 1994
  • Diners-Octubre 1994
  • Diners-Enero 1995
  • Diners-Marzo 1995
  • Diners-Junio 1995
  • Diners-Septiembre 1995
  • Diners-Febrero 1996
  • Diners-Julio 1996
  • Diners-Septiembre 1996
  • Diners-Febrero 1998
  • Diners-Abril 1998
  • Diners-Mayo 1998
  • Diners-Octubre 1998
  • Diners-Temas Rescatados
  • REVISTAS SELECCIONES
  • Selecciones-Enero 1965
  • Selecciones-Julio 1968
  • Selecciones-Abril 1969
  • Selecciones-Febrero 1970
  • Selecciones-Marzo 1970
  • Selecciones-Mayo 1970
  • Selecciones-Marzo 1972
  • Selecciones-Julio 1973
  • Selecciones-Diciembre 1973
  • Selecciones-Enero 1974
  • Selecciones-Marzo 1974
  • Selecciones-Marzo 1976
  • Selecciones-Noviembre 1976
  • Selecciones-Enero 1977
  • Selecciones-Septiembre 1977
  • Selecciones-Enero 1978
  • Selecciones-Diciembre 1978
  • Selecciones-Enero 1979
  • Selecciones-Marzo 1979
  • Selecciones-Julio 1979
  • Selecciones-Agosto 1979
  • Selecciones-Abril 1980
  • Selecciones-Agosto 1980
  • Selecciones-Septiembre 1980
  • Selecciones-Septiembre 1981
  • Selecciones-Abril 1982
  • Selecciones-Mayo 1983
  • Selecciones-Julio 1984
  • Selecciones-Junio 1985
  • Selecciones-Septiembre 1987
  • Selecciones-Abril 1988
  • Selecciones-Febrero 1989
  • Selecciones-Abril 1989
  • Selecciones-Marzo 1990
  • Selecciones-Abril 1991
  • Selecciones-Mayo 1991
  • Selecciones-Octubre 1991
  • Selecciones-Diciembre 1991
  • Selecciones-Febrero 1992
  • Selecciones-Junio 1992
  • Selecciones-Septiembre 1992
  • Selecciones-Febrero 1994
  • Selecciones-Mayo 1994
  • Selecciones-Abril 1995
  • Selecciones-Mayo 1995
  • Selecciones-Septiembre 1995
  • Selecciones-Junio 1996
  • Selecciones-Mayo 1997
  • Selecciones-Enero 1998
  • Selecciones-Febrero 1998
  • Selecciones-Julio 1999
  • Selecciones-Diciembre 1999
  • Selecciones-Febrero 2000
  • Selecciones-Diciembre 2001
  • Selecciones-Febrero 2002
  • Selecciones-Mayo 2005
  • Para guardar la imagen elige dónde vas a guardarla y seguido da click en la o las imágenes deseadas.
    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

    -----------------------------------------------------------
    Guardar todas las imágenes
    Dar Zoom a la Imagen
    Fijar la Imagen de Fondo
    No fijar la Imagen de Fondo
    -----------------------------------------------------------
    Colocar imagen en Header
    No colocar imagen en Header
    Mover imagen del Header
    Ocultar Mover imagen del Header
    Ver Banco de Imágenes del Header

    Imágenes para el Header o Cabecera
    Slides
    P
    S1
    S2
    S3
    B1
    B2
    B3
    B4
    B5
    B6
    B7
    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    NINGÚN PÁJARO CANTA (E.F. BENSON)

    Publicado el domingo, diciembre 14, 2014
    Las chimeneas rojas de la casa a la que me dirigía eran visibles desde el exterior de la estación en la que me había apeado, y según me dijo el chófer la distancia no llegaba a un paseo de dos kilómetros si se tomaba un sendero por entre los campos. Iba en línea recta hasta llegar a la linde de un bosque que pertenecía a mi anfitrión y por encima del cual se veían las chimeneas. Encontraría una puerta en la valla que rodeaba el bosque, desde la que salía un camino que lo atravesaba y desembocaba cerca del jardín. Por eso, en aquella adorable primera hora de la tarde de un día de principios de mayo, me pareció una pérdida de tiempo hacer otra cosa que no fuera pasear cruzando prados y bosques, y partí a pie mientras el vehículo llevaba mi equipaje.

    Era uno de esos días dorados que ocasionalmente se salen del paraíso y caen sobre la tierra. La primavera había llegado tarde, pero ahora había explotado y el mundo entero hervía con la sabia de la vida. Jamás había visto tal riqueza de flores primaverales, ni tal fuerza del verde, ni había escuchado cantos tan melodiosos de los pájaros que había en los setos; ese paseo por los prados fue un jubileo de éxtasis festivo. Y lo mejor de todo, me prometía a mí mismo, sería cruzar el bosque que tenía delante y que hacía poco que se había cubierto de un verde lechoso. Encontré la puerta delante de mí y al cruzarla entré en el moteado de sombras y luces del camino cubierto de hierba.

    Viniendo de la brillante luz del sol era como entrar en un túnel oscuro; se tenía la sensación de haber subido repentinamente del brillo de la primavera para entrar en una caverna subacuática. Por encima, las copas de los árboles formaban un techo verde que excluía la luz en un grado notable. Había entrado en un mundo de oscuridad movediza. Después, conforme se fueron distanciando más, su lugar era ocupado por espesos avellanos arbustáceos que irrumpían en el camino, y finalmente el terreno descendía y me condujo hasta un claro cubierto de helecho y brezo y tachonado de abedules. Pero aunque volvía a caminar bajo el cielo luminoso, desde el que se derramaba la luz del sol, el brillo parecía haber perdido su fulgor. El resplandor estaba velado —¿se trataba de alguna extraña ilusión óptica?—, como si brotara desde detrás de un crespón. Y sin embargo allí estaba el sol, muy por encima de las copas de los árboles, en un cielo sin nubes; no obstante la luz era la de un día invernal tormentoso, sin calidez ni brillo. Había además un extraño silencio; había previsto que los arbustos y los árboles resonarían con el canto de apareamiento de los pájaros, pero aunque presté atención no pude oír ninguna nota, ni el aflautado del zorzal o el mirlo, ni el alegre run run del pinzón, ni el arrullo de la paloma torcaz, ni el clamor estridente del arrendajo. Me detuve para verificar ese silencio extraño; no había ninguna duda. Resultaba fantástico y misterioso, pero supuse que los pájaros sabían bien lo que hacían, y si estaban demasiado atareados para cantar era asunto de ellos.

    Al avanzar me sorprendió que desde que había entrado en el bosque no había visto ningún tipo de pájaro; y ahora, al cruzar el claro, mantuve la mirada alerta, pero en vano, y poco después crucé el círculo espeso de árboles que lo rodeaba. Me di cuenta de que en su mayor parte eran hayas que crecían muy cerca unas de otras, y en el suelo sólo había una alfombra de hojas caídas y algunas zarzas delgadas. Con esa curiosa oscuridad y con el espesor de los árboles era imposible ver muy lejos a derecha o izquierda del camino, y por primavera vez desde que salí del claro escuché algún sonido indicativo de que había vida. No lejos oí un crujido de hojas, y pensé que se estaba moviendo algún conejo. Pero no sé por qué me dio la impresión de que no transmitía la pauta de movimiento de un animal pequeño; tenía una pesadez sigilosa, como si algo mucho más grande se estuviera deslizando y deseara que no le oyeran. Me volví a detener para ver qué podía surgir de la maleza, pero en ese instante cesó el sonido. Simultáneamente me di cuenta de que llegaba hasta mí un olor débil pero pestilente, un olor sofocante y corrupto, y sin embargo acre, más semejante al olor de algo vivo que de algo podrido. Resultaba especialmente vomitivo, y como no quería acercarme más a su origen seguí mi camino.

    Al poco llegué a la linde del bosque; directamente delante de mí había una extensión de prado y tras éste una puerta de hierro situada entre dos muros de ladrillo, a través de la cual pude vislumbrar un prado bien cuidado y lechos de flores. A la izquierda se levantaba la casa, y sobre la casa y el jardín se derramaba el brillo sorprendente de las últimas horas de la tarde.

    Hugh Granger y su esposa estaban sentados fuera, sobre la hierba, con el grupo habitual de perros de diversas razas: un collie galés, un perdiguero amarillo, un foxterrier y un pequinés. Sus protestas al entrar yo dieron paso a la bienvenida cuando me reconocieron y fui admitido en el círculo. Teníamos muchas cosas que contarnos, pues había estado fuera de Inglaterra en los últimos tres meses, durante los cuales Hugh se había mudado a esta pequeña finca que le había dejado un tío de costumbres solitarias, y Daisy y él habían estado atareados durante las vacaciones de Pascua mudándose a la casa. Se trataba ciertamente de una herencia muy atractiva; la casa, que me estaban enseñando en ese momento, era una deliciosa y pequeña mansión de la época de la Reina Ana, y su situación junto a la estribación de la cordillera de Surrey, recubierta de brezo, era soberbia. Tomamos el té en un pequeño salón entablado que daba al jardín, y al poco tiempo los temas generales fueron reduciéndose a los del día y el momento. Daisy me preguntó si había llegado caminando desde la estación: ¿lo había hecho a través del bosque o siguiendo el camino que lo rodeaba? Planteada así, la cuestión resultaba bastante trivial; no había en su voz indicio alguno de que le importara en absoluto el camino por el que yo había llegado. Pero me pareció evidente que no sólo ella, sino también Hugh, prestaron una atención intensa a mi respuesta. Él acababa de encender una cerilla para el cigarrillo, pero la mantuvo en alto hasta que oyó la respuesta. Cierto, había cruzado el bosque; pero, aunque hubiera tenido en él algunas impresiones extrañas, me pareció ridículo mencionarlas. No podía decir seriamente que la luz del sol era de muy mala calidad, y que en un punto de mi travesía había olido algo horrible. Había cruzado el bosque; eso era lo único que tenía que decirles.

    Hacía muchos años que conocía a mis anfitriones, y entonces, cuando pensé que sólo podía ofrecer de las experiencias que allí había tenido un material puramente imaginario, observé que intercambiaron una rápida mirada que pude interpretar con facilidad. Cada uno de ellos miró al otro con expresión de alivio; tal como deduje de las miradas, se decían que en todo caso yo no había encontrado nada inusual en el bosque, y se sentían complacidos de ello.

    Pero entonces, antes de que se hubiera producido una verdadera pausa a mi respuesta de que había cruzado el bosque, recordé la extraña ausencia de pájaros y sus cantos, y me pareció una observación inocente de historia natural que pensé podría mencionar.

    —Me sorprendió algo extraño —empecé a decir, y al instante vi que la atención de ambos volvía a clavarse en mí—. No vi un solo pájaro ni escuché a ninguno desde que entré en el bosque hasta que salí de él.
    —También yo había observado eso —dijo Hugh encendiendo el cigarrillo—. Y resulta bastante notable. Se trata ciertamente de un bosque antiguo, y cabría pensar que los pájaros habrían anidado en él desde época inmemorial. Pero lo mismo que tú no he visto ni oído a ninguno en él. Y tampoco he visto un conejo.
    —Creí oír uno esta tarde —añadí yo—.Se movió algo entre las hojas de haya caídas en el suelo.
    —¿Lo viste? —preguntó él.

    Recordé entonces que había decidido que el ruido no era el de un conejo.

    —No, no lo vi; y quizás no fuera un conejo. Recuerdo que sonaba como si fuera algo más grande.

    De nuevo Hugh y su esposa cruzaron una mirada inequívoca, y ella se levantó.

    —Debo irme —dijo—. El correo sale a las siete y he pasado toda la mañana sin hacer nada. ¿Qué vais a hacer vosotros?
    —Algo al aire libre, por favor —dije yo—. Quisiera conocer la propiedad.

    Hugh y yo salimos a pasear con la cohorte de perros. La finca era realmente atractiva; al otro lado del jardín había un pequeño lago con un juncal del que brotaban múltiples trinos, y unos márgenes cubiertos de matas por los que al llegar nosotros se alejaron velozmente fochas y pollas de agua. En el extremo se elevaba un montículo cubierto de brezo y lleno de madrigueras de conejo, que los perros olfatearon con placenteras expectativas, y ahí nos quedamos sentados un rato, observando el bosque que cubría el resto de la finca. Incluso entonces, bajo el destello del sol cercano a su puesta, parecía hallarse en sombras, mientras el resto de la vista reflejaba el brillo, pues ni una sola nube moteaba el cielo y los rayos envolvían el mundo en un esplendor carmesí. El bosque, en cambio, estaba gris y oscurecido. Me di cuenta de que también Hugh lo estaba mirando, y en ese momento, con aire de estar abordando un tema desagradable, se volvió hacia mí.

    —Cuéntame, ¿te sorprende algo de ese bosque?
    —Así es, parece yacer en la sombra.
    —Pero no puede ser, entiéndeme —replicó frunciendo el ceño—. ¿De dónde viene esa sombra? No del exterior, pues cielo y tierra están encendidos.
    —¿Del interior, entonces? —pregunté.
    —Hay algo extraño en ello —dijo por fin tras guardar un momento de silencio—. Allí hay algo y no sé qué es. Daisy también lo percibe; nunca va al bosque, y parece ser que tampoco lo cruzan los pájaros. ¿Será sólo el hecho de que por alguna razón inexplicable no haya pájaros en él lo que pone en marcha nuestra imaginación?
    —Bueno, todo eso son tonterías —contesté poniéndome en pie de un salto—. Entremos ahora en él y encontraremos un pájaro. Te apuesto a que lo encontramos.
    —Seis peniques por cada uno que veas —añadió Hugh.

    Bajamos la colina y rodeamos el bosque hasta encontrar la puerta por la que había entrado aquella tarde. La sostuve abierta después de haberla cruzado para que lo hicieran los perros. Pero se quedaron allí, aproximadamente a un metro, sin que ninguno de ellos se moviera.

    —Vamos, perros —dije, y Fifi el foxterrier, se adelantó un paso, pero luego, lanzando un pequeño gemido, volvió a retroceder.
    —Siempre hacen lo mismo —dijo Hugh—. Ninguno de ellos pondrá una pata dentro del bosque. ¡Fíjate!

    Les silbó y les llamó, les halagó y les reprendió, pero fue inútil. Los perros permanecían allí, moviendo la cola y lanzando pequeños gemidos de excusa, pero absolutamente decididos a no entrar.

    —Pero, ¿por qué? —pregunté.
    —El mismo motivo que tienen los pájaros, supongo; sea el que sea. Fíjate por ejemplo en Fifi, la perrita de temperamento más dulce; una vez intenté cogerla para entrar con ella en brazos, y me mordió. No quieren tener ninguna relación con el bosque; lo rodean al trote y regresan a casa.

    Los dejamos allí y bajo la luz del crepúsculo, que empezaba ahora a desaparecer, nos pusimos en marcha. Usualmente la sensación de algo fantástico desaparece cuando se tiene un compañero, pero entonces, aunque Hugh caminaba a mi lado, el lugar me pareció más extraño todavía que aquella tarde, y me obsesionó una sensación intolerable de inquietud que fue aumentando hasta convertirse en una especie de pesadilla en estado de vigilia. Antes había pensado que el silencio y la soledad habían engañado a mis nervios; pero con Hugh a mi lado no podía ser eso, y me di cuenta de que ciertamente no era esa la idea que estaba en la raíz del miedo, sino más bien la convicción de que acechaba allí alguna presencia, todavía invisible, pero que invadía la oscuridad que allí se reunía. No podía hacerme ni la más ligera idea de qué podía ser, o de si se trataba de algo material o fantasmal; lo único que podía diagnosticar, basándome en mis sensaciones, era que se trataba de algo maligno y antiguo.

    Cuando llegamos al claro de la mitad del bosque Hugh se detuvo, y observé que había sudor en su frente, aunque la tarde era fría.

    —Realmente desagradable —dijo—. No me extraña que a los perros no les guste. ¿Qué opinas de esto?

    Antes de que pudiera responder levantó la mano señalando con ella el anillo de árboles que había más allá.

    —¿Qué es eso? —preguntó con un susurro.

    Seguí la dirección de su dedo y por medio segundo pensé haber visto sobre el bosque una vaga vibración, gris o débilmente luminosa. Se agitó como si hubiera sido la cabeza o la parte delantera de una serpiente enorme que se alzara sobre la parte posterior, pero desapareció al instante y mi visión había sido tan momentánea que no pude confiar en mi impresión.

    —Ha desaparecido —dijo Hugh, mirando todavía en la dirección que había señalado; y mientras estábamos allí en pie escuché de nuevo lo mismo que aquella tarde, un crujido entre las hojas caídas. Pero allí no había viento ni se movía brisa alguna.

    Hugh se volvió hacia mí.

    —¿Qué diablos fue eso? —preguntó—. Parecía como una enorme babosa irguiéndose. ¿Lo viste?
    —No estoy seguro de si lo vi o no —contesté—. Creo que simplemente capté una visión fugaz de lo que dices.
    —¿Pero qué podía ser? —volvió a preguntar—. ¿Un ser material y real, o...?
    —¿Algo fantasmal, quieres decir? —pregunté.
    —Algo a medio camino entre los dos. Más tarde, cuando hayamos salido de aquí, te diré a qué me refería.

    Aquella cosa, fuese lo que fuese, había desaparecido entre los árboles situados a la izquierda de donde estaba nuestro camino, y en silencio cruzamos el claro hasta que llegamos a la zona en la que los árboles formaban una especie de túnel. Sinceramente, odiaba y temía pensar en sumergirnos en esa oscuridad con la conciencia de que no lejos de allí había algo de la naturaleza acerca de lo cual yo no podía ni siquiera tener la más débil conjetura, pero que no me cabía duda que era lo que llenaba el bosque con un terror innombrable. ¿Era algo material, algo fantasmal, o (y entonces comenzó a formarse en mi mente un atisbo de lo que Hugh quería decir) un ser que estaba en la línea fronteriza entre ambas cosas? De todas las posibilidades siniestras, ésa parecía la más aterradora.

    Cuando volvimos a entrar en los árboles, percibí de nuevo ese hedor, vivo y sin embargo corrupto, que ya había olido antes, pero que resultaba ahora mucho más poderoso, y apresuramos el paso, sofocados por el olor que, me daba cuenta ahora, no era el de la putrefacción de la decadencia, sino la sustancia viva de aquello que se arrastraba y se erguía en la oscuridad del bosque en el que ningún pájaro buscaría abrigo. En algún lugar entre aquellos árboles acechaba aquel ser reptiliano que desafiaba toda capacidad de credibilidad, y sin embargo obligaba a ella.

    Fue un bendito alivio salir del oscuro túnel hacia el aire sano del claro y la luz de la tarde. Cuando regresamos vimos las cortinas corridas, y lámparas encendidas dentro de la casa. Había un principio de helada y Hugh encendió con una cerilla el fuego de su habitación, donde los perros, todavía con actitud de querer excusarse, nos saludaron con grandes movimientos de cola.

    —Y ahora hablemos y tracemos nuestros planes —dijo Hugh—. Pues sea lo que sea lo que hay en el bosque, tenemos que llegar al final. Y si quieres saber lo que creo que es, te lo diré.
    —Adelante —contesté.
    —Puedes reírte de mí, si quieres, pero creo que es un elemental. A eso me refería cuando dije que era un ser a medio camino entre lo material y lo fantasmal. Nunca había visto uno hasta esta tarde; sólo sentí que había allí algo horrible. Pero ahora lo he visto y es tal como los espiritualistas y esas personas describen a un elemental. Una babosa enorme y fosforescente nos dicen de él, que puede rodearse de oscuridad a voluntad.

    Ahora que nos encontrábamos seguros dentro de la casa, bajo la alegre luz y el calor de la habitación, aquella sugerencia me resultó simplemente grotesca. Fuera, en la oscuridad de ese incómodo bosque, algo en mi interior había temblado y estaba dispuesto a creer en cualquier horror; pero ahora el sentido común se rebelaba.

    —¿No querrás decirme que crees en esa basura? Lo mismo podrías decir que era un unicornio. Y además, ¿qué es un elemental? ¿Quién ha visto nunca a uno, salvo esas personas que escuchan golpes en la oscuridad y dicen que los ha producido su tía fallecida?
    —Entonces, ¿qué es?
    —Pensaría que sobre todo son nuestros nervios —contesté—. Sinceramente reconozco que tuve escalofríos cuando crucé el bosque la primera vez, y fue mucho peor cuando lo hice acompañado por ti. Pero eran sólo nervios; nos asustábamos de nosotros mismos, y nos dábamos miedo el uno al otro.
    —¿Y también los perros se asustan de sí mismos, y los unos a los otros? ¿Y los pájaros?

    Era bastante difícil darle una respuesta; y lo cierto es que abandoné. Hugh, siguió hablando:

    —Bueno, sólo por el momento supongamos que alguna cosa, no nosotros mismos, nos asustó a nosotros, a los perros y los pájaros; y que vimos algo semejante a una babosa enorme y fosforescente. No le daré el nombre de elemental, si pones objeciones a eso; lo llamaré Eso. Además hay otra cosa que explicaría la existencia de Eso.
    —¿A qué te refieres?
    —Bueno, se supone que Eso es alguna encarnación del mal; es una forma corpórea del diablo. No sólo es espiritual, es material en la medida en que puede ser visto, en forma corporal, y oído, y también, tal como observaste, olido, y... que Dios no lo permita, tocado. Entonces se mantendrá vivo alimentándose. Y eso explica quizás la razón de que todos los días, desde que estoy aquí, he encontrado en el montículo hasta media docena de conejos muertos.
    —Armiños y comadrejas —dije.
    —No, no son armiños ni comadrejas. Los armiños matan su presa y se la comen. A esos conejos no los habían comido: los habían bebido.
    —¿Qué demonios quieres decir? —pregunté.
    —Examiné a varios. Sólo tenían un pequeño agujero en la garganta, y les habían chupado la sangre. Quedaba sólo la piel y los huesos, y una especie de amasijo gris de fibra, como... como la fibra de una naranja que haya sido succionada. Además había sobre ellos un olor horrible. ¿Y aquello que vislumbraste se parecía a un armiño o una comadreja?

    Se detuvo cuando oímos el tirador de la puerta.

    —Ni una palabra a Daisy —dijo Hugh cuando ésta entró.
    —Os oí llegar —dijo ella—. ¿Dónde estuvisteis?
    —Por la finca —contesté yo—, y regresamos por el bosque. Es extraño; no vimos ni un solo pájaro; aunque en parte puede explicarse porque estaba oscuro.

    Vi que sus ojos buscaban los de Hugh, pero no encontró allí ninguna comunicación. Imagino que estaba planeando algún ataque a Eso al día siguiente, y no deseaba que ella se enterara de lo que estaba tramando.

    —El bosque no es muy popular—dijo él—. Ahí no van ni los pájaros, ni los perros ni Daisy. Debo añadir que también yo comparto esa sensación, pero tras vencer el terror de su oscuridad, he roto el hechizo.
    —Estaba todo tranquilo, ¿no? —preguntó ella.
    —Tranquilo no sería la palabra exacta. Podríamos haber oído a un kilómetro de distancia la caída de la aguja más pequeña.

    Esa noche, después de que ella se acostara, hablamos de nuestros planes. La historia de Hugh sobre los conejos succionados era bastante horrible, y aunque no existiera una conexión cierta entre esos cuerpos vacíos de animales y lo que habíamos visto, parecía razonable que existiera dicha relación. Pero en cualquier caso, tal como señaló Hugh, lo que podía alimentarse de ese modo no carecía, evidentemente, de un aspecto material... los fantasmas no cenaban, y si aquello era material, era vulnerable.

    Por tanto nuestros planes eran muy simples: íbamos a recorrer el bosque de la misma manera que se acerca uno a las perdices en un campo de nabos, cada uno con una escopeta y cartuchos. No puedo decir que disfrutara anticipando la expedición, pues odiaba el pensamiento de aproximarme a ese misterioso habitante de los bosques; pero sí producía una cierta excitación suficiente para mantenerme despierto mucho tiempo, y para producirme, cuando me dormí, sueños vívidos y terribles.

    No se cumplió en la mañana la promesa del claro atardecer; el cielo estaba bajo y nuboso y caía una lluvia fina. Daisy tenía que hacer unas compras que la obligaban a ir a la ciudad, y en cuanto partió iniciamos nuestro asunto. El perdiguero amarillo, loco de alegría al ver las escopetas, vino dando saltos con nosotros a través del jardín, pero en cuanto entramos en el bosque regresó cabizbajo a la casa.

    El bosque tenía una forma aproximadamente circular, con un diámetro de un kilómetro. Tal como dije, en el centro había un claro de unos quinientos metros de diámetro, rodeado por el anillo de árboles gruesos, y después por un bosquecillo de unos doscientos metros de anchura. Nuestro plan era recorrer primero juntos el camino que conducía a través del bosque, con todo el sigilo posible, esperando escuchar algún movimiento de aquello que habíamos ido a buscar. Si no lo lográbamos, penetraríamos en el bosque en una dirección circular y separados el uno del otro por unos cincuenta metros; con dos o tres de esos circuitos cubriríamos bastante bien todo el terreno. No teníamos ninguna idea de la naturaleza de nuestra presa, si trataría de escapar de nosotros o podría atacar; sin embargo parecía que el día anterior nos había evitado.

    La lluvia llevaba una hora cayendo uniformemente cuando entramos en el bosque; siseaba un poco en las copas de los árboles; pero era tan espesa la cobertura que el suelo apenas estaba húmedo. Fuera hacía una mañana oscura; dentro podría decirse que el sol ya se había puesto y había caído la noche. Con gran silencio recorrimos el camino de hierba, donde nuestros pasos no hacían ruido, y en una ocasión captamos una vaharada de ese olor a corrupción viva; pero aunque nos detuvimos y prestamos atención no se oyó sonido alguno, salvo la lluvia sibilante sobre nuestras cabezas. Cruzamos el claro y llegamos a la puerta del otro extremo sin encontrar señal alguna.

    —Nos tendremos que meter entre los árboles —dijo Hugh—. Será mejor empezar por donde antes lo olimos.

    Regresamos allí, una zona situada hacia la mitad del círculo de árboles. El olor seguía suspendido en el aire sin viento.

    —Adelántate unos cincuenta metros —dijo él—. Luego partiremos. Si cualquiera de nosotros da con una pista, lanzará un grito.

    Avancé por el camino hasta tener la distancia adecuada, le hice una señal y nos metimos entre los árboles.

    Jamás había conocido esa sensación de soledad profunda. Sabía que Hugh avanzaba en paralelo conmigo, a sólo cincuenta metros, y si detenía mi avance podía oír débilmente sus pasos sobre las hojas de haya. Pero al mismo tiempo, en ese lugar oscuro me sentía como si estuviera completamente apartado de toda compañía humana; el único ser vivo que acechaba allí era esa monstruosa y misteriosa criatura maligna. Tan juntos estaban los árboles unos de otros que no podía ver más allá de diez metros en ninguna dirección; todos los lugares exteriores al bosque parecían infinitamente remotos, e infinitamente remoto me resultaba también todo lo que me había sucedido en la vida humana normal. En ese lugar antiguo y maligno me sentía desprovisto de todas las experiencias sanas. La lluvia había cesado, ya no susurraba en las copas de los árboles, ya no era un testigo de que existía un mundo y un cielo exteriores, y sólo algunas gotas caían desde los árboles sobre las hojas de haya.

    De repente oí la señal de la escopeta de Hugh, seguida por un grito.

    —He fallado —gritó—. Va en tu dirección.

    Le oí correr hacia mí, sobre las crujientes hojas de haya, y sin duda sus pasos ahogaron un ruido más sigiloso que estaba cercano a mí. Supongo ahora que hasta que volví a oír otro tiro de Hugh todo sucedió en menos de un minuto. De haber tardado más creo que no podría estar contándolo ahora.

    Me preparé entonces, tras oír las voces de Hugh, con la escopeta amartillada, dispuesta a llevármela al hombro, y escuché sus pasos a la carrera. Pero seguía sin ver nada ni oír nada a lo que disparar. De pronto, entre dos hayas, muy cerca de mí, vi lo que sólo soy capaz de describir como una esfera de oscuridad. Rodaba velozmente hacia mí, sobre los escasos metros que nos separaban, y ya demasiado tarde escuché debajo el crujido de las hojas de haya. Antes de que me alcanzara, mi cerebro comprendió qué era, o qué podía ser, pero antes de que pudiera levantar la escopeta para disparar esa nada estaba sobre mí. Me arrebataron la escopeta de la mano y me vi envuelto en la negrura, que era la esencia misma de la corrupción. Me derribó, caí boca arriba y mientras estaba allí tumbado sentí sobre mí el peso de ese asaltante invisible.

    Al mover desesperadamente las manos, éstas tocaron algo frío, barroso y peludo. Mis manos resbalaron en aquello y un momento después sentí sobre mi hombro y cuello algo parecido a un tubo de goma. El extremo se sujetó a mi cuello como una serpiente, y sentí que la piel se levantaba debajo. Intenté de nuevo desgarrar y apartar de mí aquella fuerza obscena, y mientras forcejeaba oí los pasos de Hugh muy cerca de mí a través de aquella capa de oscuridad que lo ocultaba todo.

    Como tenía la boca libre, grité:

    —¡Aquí, aquí! Cerca de ti, donde está más oscuro.

    Sentí sus manos sobre las mías y que esa fuerza añadida separaba de mi cuello lo que lo estaba succionando. Lo que tenía enrollado con fuerza sobre las piernas y el pecho se sacudió, forcejeó y se relajó. Fuera lo que fuera lo que nuestras cuatro manos sujetaban, se escabulló y vi a Hugh de pie junto a mí. A uno o dos metros, desapareciendo entre los troncos de hayas, estaba esa negrura que había caído sobre mí. Hugh levantó la escopeta y le disparó su segundo cartucho.

    La negrura se dispersó, y allí estaba lo que habíamos buscado, sacudiéndose y retorciéndose como un enorme gusano. Todavía estaba vivo, así que cogí la escopeta, que tenía a mi lado, y le disparé dos cartuchos más. Las sacudidas fueron convirtiéndose en simples estremecimientos hasta que finalmente se quedó inmóvil.

    Con la ayuda de Hugh me puse en pie y los dos volvimos a cargar antes de acercarnos. Sobre el suelo había algo monstruoso, mitad babosa mitad gusano. No tenía cabeza; terminaba en una punta roma con un orificio. Era de color gris, cubierto de unos pelos negros dispersos; creo que su longitud era de algo más de un metro, su grosor en la zona más ancha era como el del muslo de un hombre, reduciéndose hacia cada extremo. Los perdigones le habían dado por todas partes, y de los agujeros que habían hecho no rezumaba sangre, sino una materia gris y viscosa.

    Mientras estábamos allí en pie se inició un rápido proceso de desintegración y decadencia. Fue perdiendo el perfil, se fundió, se licuó y un minuto después estábamos observando una masa de hojas de haya manchadas y coaguladas. Rápidamente el licor de la corrupción desapareció, y no quedó a nuestros pies rastro alguno de lo que allí había habido. Desapareció el poderoso hedor y brotó entonces el dulce aroma de la tierra húmeda de primavera, y desde arriba entró el fulgor de un rayo de sol que traspasaba las nubes. Entonces unos ruidos repentinos entre las hojas muertas hicieron que el corazón se me sobresaltara de nuevo y amartillé la escopeta. Pero sólo era el perdiguero amarillo de Hugh, que se había unido a nosotros.

    Nos miramos el uno al otro.

    —¿No estás herido? —preguntó él.
    —Ni una pizca —contesté manteniendo alta la barbilla—. No tengo la piel abierta, ¿verdad?
    —No; sólo una marca redonda y rojiza. Dios mío, ¿qué era eso? ¿Qué sucedió?
    —Primero habla tú —respondí—. Y empieza por el principio.
    —Di con él de pronto. Yacía enroscado como un perro durmiendo detrás de una gran haya. Antes de que pudiera disparar partió en la dirección en la que sabía que estabas tú, le disparé un cartucho entre los árboles, pero debí fallar, pues oí los crujidos que se alejaban. Te grité y corrí tras él. Había un círculo de oscuridad absoluta en el suelo, y tu voz salía del centro. No podía verte en absoluto, pero al meter mis manos en esa negrura me encontré con las tuyas. También toqué algo más.

    Regresamos a casa y ya habíamos guardado las escopetas antes de que Daisy regresara de sus compras. También nos habíamos frotado, cepillado y lavado. Ella entró en la sala de fumadores.

    —Qué perezosos sois —dijo ella—. El tiempo ha aclarado y todavía estáis en casa. Salgamos enseguida.
    —Hugh me ha contado que te desagrada el bosque —dije yo poniéndome en pie—. Y la verdad es que es un bosque encantador. Ven y lo verás; él y yo caminaremos a tu lado, cogiéndote de la mano. Y los perros nos protegerán.
    —Ni uno de ellos penetrará un metro en ese bosque —dijo ella.
    —Oh sí, lo harán. Al menos trataremos de que lo hagan. Prométenos que entrarás si ellos lo hacen.

    Hugh les silbó y emprendimos el camino hacia la puerta. Se sentaron jadeando hasta que la abrimos, y se metieron en la espesura persiguiendo olores interesantes.

    —¿Y quién decía que no hay pájaros aquí? —preguntó Daisy—. ¡Fijaros en ese petirrojo! Vaya, si son dos. Y parece que están buscando una casa.


    Fin