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  • Para guardar la imagen elige dónde vas a guardarla y seguido da click en la o las imágenes deseadas.
    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    S1
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    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    ALGO A CAMBIO DE NADA (Robert Sheckley)

    Publicado el domingo, julio 20, 2014
    Pero ¿era una voz lo que había oído? No estaba muy seguro. Un momento después, Joe Collins reconstruyó los hechos. Estaba acostado en su cama, tan cansado que ni siquiera le preocupaba ensuciar las frazadas con las botas. Contemplaba la red de quebraduras abiertas en el techo amarillo y lodosa, por donde el agua se filtraba lenta y melancólicamente.

    Debió ocurrir en ese instante. Collins percibió un brillo metálico junto a su cama y se incorporó. En el suelo había una máquina; un momento antes no estaba allí. En ese primer momento de sorpresa, Collins creyó oír una voz muy lejana que decía: « ¡Ahí! ¡Ese sirve!» Con respecto a la voz, no estaba muy seguro. Pero la máquina estaba allí, sin lugar a dudas. Se arrodilló para examinarla; medía más o menos un metro de lado, y emitía un suave zumbido. La superficie, de color gris opaco, era perfectamente lisa, con excepción de un botón rojo situado en una esquina y una placa de bronce en el medio. La placa decía:

    UTILIZADOR CLASE A, SERIE AA-1256432.


    Y debajo:

    ADVERTENCIA: ESTA MAQUINA ES PARA USO EXCLUSIVO DE LA CLASE A.


    Nada más. No había interruptores, indicadores, llaves, ninguno de los dispositivos que Collins vinculaba a las máquinas. Sólo aquella placa de bronce, el botón rojo y el zumbido.

    — ¿De dónde saliste? —preguntó Collins.

    El Utilizador Clase A continuó zumbando. En realidad, él no esperaba respuesta.

    Sentado en el borde de su cama, contempló pensativo aquella máquina. La cuestión a resolver era: ¿qué hacer con ella?

    Con mucha cautela, tocó el botón rojo, consciente de que no tenía la menor experiencia en máquinas caídas de cualquier parte. ¿Qué pasaría si lo oprimiera? Tal vez el suelo se abriría en dos, o una horda de hombrecitos verdes se descolgaría desde el techo. De cualquier modo, no tenía prácticamente nada que perder. Por lo tanto, oprimió ligeramente el botón.

    No ocurrió nada.

    —Bueno, haz algo —dijo Collins, realmente decepcionado.

    El Utilizador se limitó a zumbar suavemente.

    Bien, al menos podía empeñarlo. Charlie el Honesto le daría un dólar, o quizá más, por el metal de la máquina. Trató de levantaría, pero le fue imposible. Lo intentó otra vez, empleando en ello toda su fuerza y logró levantar una esquina hasta unos dos centímetros del suelo. La soltó y volvió a sentarse sobre la cama, jadeando.

    —Deberías haber traído un par de dechangadores para ayudarme —dijo al Utilizador.

    De inmediato, el zumbido se tornó más audible y la máquina empezó a vibrar.

    Collins aguardó, pero no ocurrió nada. Dejándose llevar por una corazonada, alargó una mano y oprimió el botón rojo.

    De inmediato aparecieron dos hombres corpulentos, con ropas de trabajo y contemplaron al Utilizador con expresión apreciativa. Uno de ellos dijo:

    —Por suerte, es el modelo pequeño. Para levantar los grandes hay que hacer una fuerza de animales. El otro respondió:
    —Es peor que las canteras de mármol, ¿no? Miraron a Collins, que les devolvió la mirada. Finalmente, el primero dijo:
    —Oiga, don, no nos haga perder todo el día ¿Dónde quiere ponerlo?
    — ¿Quiénes son ustedes? —logró articular Collins.
    —Los changadores. ¿Tenemos cara de ser las Vanizaggi Sisters?
    —Pero, ¿de dónde vienen? —preguntó Collins — ¿Y por qué?
    —Venimos de Powha Minnüe Mudanzas, SRL —dijo el hombre—. Y vinimos porque usted pidió changadores. Vamos ¿dónde quiere ponerlo?
    —Váyanse —dijo Collins—. Los llamaré después.

    Los changadores se encogieron de hombros y desaparecieron. Durante varios minutos, Collins siguió con la vista clavada en el sitio que habían ocupado. Por último se volvió hacia el Utilizador Clase A, cuyo zumbido había vuelto a ser suave.

    ¿Utilizador? Había un término mejor para designarlo; máquina de cumplir deseos.

    Collins no se sintió demasiado sorprendido. Cuando los milagros se hacen realidad, sólo las mentes torpes y perezosas son incapaces de aceptarlo. Y Collins, por cierto, no era de esa clase. Estaba bien preparado para aceptar todo.

    Había pasado la mayor parte de su vida deseando, ansiando y rogando que le ocurriera algo maravilloso. En la escuela secundaria soñaba con que una mañana, al despertarse, descubriría en sí mismo la facultad de saber todas las lecciones sin la tediosa necesidad de estudiarlas. Al hacer el servicio militar, deseaba que alguna bruja o algún duende cambiara sus obligaciones; de ese modo se encontraría a cargo de la biblioteca, en vez de verse obligado a cumplir con la instrucción, como todos los demás.

    Más adelante, Collins rehuyó el trabajo, considerando que no tenía las condiciones psíquicas adecuadas. Se limitó a vagar por ahí, en la esperanza de que a alguna persona fabulosamente rica le diera por cambiar su testamento, dejándolo como heredero universal.

    En realidad, nunca había esperado que ocurriera algo de todo eso. Pero cuando así fue, él estaba preparado.

    —Quisiera tener mil dólares en billetes pequeños y sin marcar —dijo, con cautela.

    Cuando el zumbido aumentó su volumen, oprimió el botón, frente a él apareció un gran montón de billetes sucios, de uno, cinco y diez dólares. No serían nuevecitos ni relucientes, pero al menos eran dinero.

    Arrojó un puñado al aire y los miró descender graciosamente hasta el suelo. Se recostó en la cama y empezó a hacer planes.

    En primer lugar, se llevaría la máquina lejos de Nueva York; hacia el norte del estado, quizá; hasta algún sitio donde no lo molestaran los vecinos entrometidos. El impuesto a los réditos debía ser muy engorroso con respecto a esas cosas. Una vez que estuviera organizado, podría ir a Centroamérica, o a…

    En el cuarto hubo un ruido sospechoso.

    Collins se levantó de un salto. En la pared se estaba abriendo un agujero y alguien trataba de pasar por allí.

    — ¡En, yo no pedí nada! —exclamó Collins, dirigiéndose a la máquina. El agujero se ensanchó; un hombre corpulento, de cara enrojecida, forcejeó para abrirse paso.

    En ese momento, Collins recordó que las máquinas suelen tener dueños.

    Indudablemente, quien poseyera una máquina de cumplir deseos no se resignaría fácilmente a perderla. Por el contrario, llegaría a cualquier extremo con tal de recuperarla. Tal vez no repararía en…

    — ¡Protégeme! —gritó Collins al Utilizador, oprimiendo el botón rojo. Apareció entonces un hombre pequeño y calvo, vestido con un pijama de colores violentos y bostezó, atontado.
    —Sanisa Leek —dijo, frotándose los ojos, Servicio de Protección por Muros Cronológicos. ¿En qué puedo servirlo?
    — ¡Saque a ese individuo de aquí! —gritó Collins.

    El hombre de cara roja sacudía furiosamente los brazos y estaba ya casi fuera del agujero. Leek introdujo una mano en el bolsillo de su pijama y extrajo un trocito de metal brillante.

    — ¡Espere! —gritó el hombre de la cara roja — ¡Le explicaré! Este hombre…

    Leek le apuntó con el trozo de metal. El hombre desapareció con un grito. Un momento después, también el agujero se había desvanecido.

    — ¿Lo ha matado usted? —preguntó Collins.
    —Claro que no —respondió Leek, guardando el trozo de metal—. Me limité a enviarlo de regreso a través de su glomerajuste. Por ahí no tratará de volver.
    — ¿Pero puede intentar otros medios? —preguntó Collins.
    —Es posible. Podría intentar una microtransferencia e incluso una animación.

    Y agregó, dirigiendo a Collins una mirada perspicaz:

    —Este Utilizador es suyo, ¿verdad?
    —Por supuesto —respondió Collins, empezando a sudar.
    — ¿Y usted es de clase A?
    —Naturalmente —afirmó Collins—. De lo contrario, ¿qué iba a hacer con un Utilizador?
    —No era mi intención ofenderle —dijo Leek, soñoliento —; sólo quería hablar un poco. Y meneó lentamente la cabeza, agregando:
    — ¡Cuánto viajan ustedes, los de Clase A! ¿Vino aquí a escribir un libro de historia, o algo así?

    Collins se limitó a sonreír enigmáticamente.

    —Será mejor que me vaya —observó Leek, con más bostezos—. Siempre en marcha, día y noche. Estaría mejor en una cantera.

    Y desapareció en mitad de un bostezo.

    La lluvia seguía tamborileando en el techo. El ronquido continuaba, imperturbable, a través de la toma de aire. Collins estaba solo otra vez, solo con la máquina.

    Palmeó con afecto al Utilizador. Esos Clase A lo pasaban muy bien. ¿Querían algo? No tenían más que pedirlo y oprimir el botón. Sin duda, el verdadero dueño lo echaría de menos.

    Leek había dicho que el hombre podría tratar de volver por otros medios. ¿Qué medios serían aquéllos?

    Pero ¿qué importaba? Collins juntó los billetes, silbando por lo bajo. Mientras la máquina de cumplir deseos estuviera en su poder, no corría peligro alguno.

    Los días siguientes marcaron un profundo cambio en la suerte de Collins. Con la ayuda de Powha Minnile Mudanzas, SRL, transportó el Utilizador al norte de Nueva York. Allí compró una montaña de mediana altura, en cierto rincón abandonado de los Adirondacks.

    En cuanto tuvo los papeles en su poder, caminó hasta el centro de su propiedad, a varias millas de la carretera. Los dos changadores lo seguían a través de las densas malezas, que les iban arrancando monótonas maldiciones; sudaban profusamente bajo el peso del Utilizador.

    —Déjenlo aquí y lárguense —ordenó Collins, que se había tornado, en los últimos días, mucho más seguro de sí mismo.

    Los changadores lanzaron un cansado suspiro y desaparecieron. Collins miró a su alrededor. Por todas partes, hasta donde alcanzaba la vista, lo rodeaban bosques de pinos y abedules. El aire era suave y húmedo. Los pájaros piaban alegremente entre el follaje y alguna ardilla cruzaba a veces junto a él, a toda prisa.

    ¡Oh, la Naturaleza! ¡Cómo amaba la Naturaleza! Aquél sería un lugar perfecto para construir una casa grande y llamativa, con piscina de natación, cancha de tenis y quizá un pequeño aeropuerto.

    —Quiero una casa —expresó con firmeza y oprimió el botón rojo.

    Apareció entonces un hombre con gafas y traje gris impecable.

    —Sí, señor —dijo, echando a los árboles una mirada de soslayo—, pero tendrá que darme más detalles. ¿Desea algo clásico, es decir, un chalet, una estancia, una casa de dos plantas, una gran residencia, un castillo o un palacio? ¿O algo primitivo, como una cabaña o un iglú? Dada su condición de A, tal vez quiera algo a la última moda, como ser una semifaz, una Nueva Extensa o una Miniatura Hundida.
    — ¿Eh? No sé. ¿Qué me sugeriría usted?
    —Una casa solariega, no demasiado grande. Por lo general se empieza así.
    — ¿De veras?
    — ¡Oh, sí! Más tarde, es costumbre mudarse a un clima cálido y construir un palacio.

    Collins habría querido hacer otras preguntas, pero decidió contenerse. Todo iba saliendo bien. Esas gentes lo tomaban por un A, con plenos derechos sobre el Utilizador.

    No había motivos para desengañarlos.

    —Encárguese de todo —dijo.
    —Sí, señor —respondió el otro—. Así lo hago, por lo común.

    Collins pasó el resto del día reclinado en un diván, bebiendo refrescos, mientras la Compañía Constructora Máxima Olph materializaba equipos para construir la casa.

    Resultó una residencia baja, de unos veinte cuartos; dadas las circunstancias, era bastante modesta. Estaba construida con los mejores materiales, diseñada por Mig de Degma, con interiores de Towige, una piscina Muía y jardines de Vierien.

    Hacia el anochecer estuvo lista. El pequeño ejército de obreros empacó el equipo y desapareció.

    Collins permitió que su cocinero le preparara una cena ligera. Después se instaló en la sala amplia y fresca, para meditar a fondo sobre todo. El suave zumbido del Utilizador seguía frente a él.

    Collins encendió un habano y aspiró su aroma. Ante todo, rechazaba todas las explicaciones sobrenaturales. En aquello no había demonios ni seres malignos. La casa había sido construida por simples seres humanos, que maldecían y reían y decían palabrotas como cualquier ser humano. El Utilizador no era sino un artefacto científico y funcionaba según principios que él no entendía ni quería entender.

    ¿Era posible que proviniera de otro planeta? No parecía probable. Aquellos hombres no se habrían tomado la molestia de aprender el idioma para hablar con él. El Utilizador debía provenir del futuro terráqueo. Pero ¿cómo?

    Collins se recostó y dio una pitada a su habano, pensando que siempre había una probabilidad de que se produjeran accidentes. Tal vez el Utilizador se había filtrado en ese tiempo. Después de todo, creaba cosas de la nada y eso era mucho más complicado.

    ¡Qué futuro maravilloso debía ser aquél! ¡Máquinas de cumplir deseos! ¡Qué maravilloso grado de civilización! Con sólo pensar lo que se deseaba… ¡Listo! Allí estaba.

    Con el tiempo, tal vez eliminarían el botón rojo, evitando así todo trabajo manual.

    Naturalmente, él tendría que andar con cautela. Cuidarse del verdadero dueño… y del resto de la clase A. Tratarían de quitarle la máquina. Tal vez era un privilegio hereditario…

    Por el rabillo del ojo percibió un movimiento y levantó la vista. El Utilizador temblaba como una hoja bajo la brisa.

    Collins se aproximó a él, frunciendo el ceño con gesto sombrío. Un tenue velo de vapor circundaba al aparato estremecido. Parecía estar recalentado. Tal vez lo había hecho funcionar demasiado. Con un cántaro de agua quizá…

    En ese momento notó que el Utilizador había reducido visiblemente su tamaño. No medía ya más de cincuenta centímetros de lado y seguía menguando ante sus ojos.

    ¡El propietario! ¡O los otros A! Aquello debía ser la microtransferencia de la cual le hablara Leek. Si no obraba con celeridad, su máquina de cumplir deseos se reduciría a la nada, para desaparecer por completo.

    —El Servicio de Protección Leek —exclamó Collins.

    Oprimió el botón y retiró velozmente la mano: la máquina estaba muy caliente.

    Leek apareció en un rincón del cuarto, vestido con ropas de deporte y armado con un palo de golf.

    — ¿Es posible que me interrumpan cada vez que…?
    — ¡Haga algo! —gritó Collins, indicando el Utilizador, que en esos momentos no llegaba a los treinta centímetros de lado y emitía un resplandor rojizo.
    —No puedo hacer nada —respondió Leek—. Mi licencia sólo autoriza a operar Muros Cronológicos. Comuníquese con los de microcontrol.

    Levantó su palo de golf y se desvaneció en el aire.

    —Microcontrol —repitió Collins, alargando la mano hacia el botón.

    Pero la retiró bruscamente. El Utilizador medía sólo unos diez centímetros de lado y su brillo tenía el color de las cerezas. El botón era apenas visible, pues se había reducido a la cabeza de un alfiler. Collins giró sobre sí mismo, tomó un almohadón y lo echó sobre el artefacto. Apareció una muchacha con gafas de carey, armada de un bloc y lápiz.

    — ¿Con quién desea entrevistarse? —preguntó, serena.
    — ¡Consígame ayuda a toda prisa! —rugió Collins, sin apartar la vista de su preciado Utilizador, cada vez más y más pequeño.
    —El señor Vergon ha salido a almorzar —respondió la muchacha, mordisqueando el lápiz con expresión pensativa —y no puedo comunicarme con él.
    — ¿Y con quién me puede comunicar? Ella consultó su anotador.
    —El señor Vis está en el Continuo Dieg y el señor Elgis está realizando investigaciones en la Europa del Paleolítico. Si se trata de algo muy urgente, tal vez le convenga llamar a Control de Transferopunto. Es una división menos importante, pero…
    —Control de Transferopunto. Está bien, lárguese.

    Puso toda su atención en el Utilizador y lo apretó con el almohadón chamuscado. No ocurrió nada. El Utilizador medía apenas dos centímetros de lado y Collins comprendió que el almohadón no podía operar aquel botón casi invisible.

    Por un momento consideró la posibilidad de dejarlo desaparecer. Tal vez fuera tiempo.

    De cualquier modo, podría vender la casa, los muebles y vivir bastante bien.

    ¡Pero no! ¡Todavía no había pedido nada importante! No se lo quitarían sin resistencia de su parte. Se obligó a mantener los ojos abiertos y oprimió con un dedo rígido el botón, ya al rojo—blanco.

    Apareció entonces un hombre delgado, de vestiduras raídas. Tenía en las manos algo así como un huevo de Pascua adornado con colores vivos y arrojó al suelo aquel objeto.

    El huevo se partió, despidiendo un vapor anaranjado que penetró directamente en el Utilizador, ya microscópico. De él surgió una gran nube de humo. Collins se sintió sofocado. Pero el artefacto empezó a formarse otra vez. Pronto alcanzó su tamaño normal; no parecía haber sufrido daño alguno. El anciano asintió secamente, diciendo:

    —No seremos muy sofisticados, pero sabemos trabajar. Y con un nuevo ademán de asentimiento, desapareció. Collins creyó oír a la distancia un grito de cólera. Estremecido, se sentó en el suelo, frente a la máquina, La mano le palpitaba dolorosamente.
    —Cúrenme —murmuró, con los labios secos y oprimió el botón con la mano sana.

    El Utilizador zumbó más alto durante un momento y volvió a callar. El dolor desapareció del dedo chamuscado; al observarlo, Collins notó que no había en él signo alguno de quemadura, ni siquiera una señal que indicara el sitio donde los tejidos habían sufrido el daño.

    Se sirvió una buena medida de coñac y fue directamente a acostarse. Aquella noche soñó que era perseguido por una gigantesca letra A. Pero al despertar, por la mañana, ya lo había olvidado.

    En el curso de una semana, Collins descubrió que había cometido un grave error al construir su residencia en los bosques. Se vio forzado a contratar un batallón de guardianes para alejar a los mirones y los cazadores se empecinaban en acampar dentro de sus jardines.

    Además, la Oficina de Ingresos Internos comenzaba a tomar mucho interés en sus asuntos. Pero, por encima de todas las cosas, Collins descubrió que, después de todo, no era tan amante de la naturaleza. Los pájaros y las ardillas eran muy bonitos, pero no se los podía considerar grandes conservadores. Y los árboles, aunque muy decorativos, no servían como camaradas de borrachera.

    Collins decidió, finalmente, que en el fondo estaba hecho a medida para la ciudad.

    Por lo tanto, con la ayuda de Powha Minnile Mudanzas, SRL, de la Compañía Constructora Máxima Olph y la oficina de Viajes al Instante Jagton, siempre poniendo grandes cantidades de dinero en las manos adecuadas, se trasladó a una pequeña república centroamericana. Allí construyó un palacio enorme, amplio y ostentoso, puesto que el clima era más cálido y no había impuesto a los réditos.

    Lo equipó con los accesorios habituales: caballos, perros, papagayos, sirvientes, hombres para su mantenimiento, guardianes, músicos, grupos de bailarinas y todo cuanto un palacio debe tener. Collins pasó dos semanas enteras explorándolo.

    Por un tiempo, todo anduvo bien.

    Una mañana, Collins se aproximó al Utilizador, con la vaga intención de pedir un coche deportivo, o tal vez un hato de ganado fino. Se inclinó sobre la máquina gris, alargó la mano hacia el botón rojo…

    Y el Utilizador retrocedió, alejándose.

    Por un momento, Collins creyó ver visiones; tendría que dejar de tomar champaña antes del desayuno. Avanzó un paso más y trató de oprimir el botón rojo.

    El Utilizador se apartó hacia un costado, limpiamente, y salió de la habitación.

    Collins saltó en su persecución, maldiciendo al dueño y a todos los A. Tal vez ésa fuera la animación de la cual Leek le había hablado; de algún modo, el propietario se las había ingeniado para dotar de movilidad a la máquina. No importaba. Bastaría con alcanzarla, oprimir el botón y comunicarse con los de Control de Animación.

    El Utilizador cruzó una sala a la carrera, con Collins siguiéndole de cerca. Un ayudante de mayordomía, que en ese momento estaba lustrando un picaporte de oro macizo, lo miró con la boca abierta.

    — ¡Deténgalo! —gritó Collins.

    El ayudante de mayordomía, con toda torpeza, se cruzó en el camino del Utilizador. La máquina lo esquivó graciosamente y saltó hacia la puerta principal.

    Collins accionó una llave y la puerta se cerró estrepitosamente.

    El Utilizador tomó impulso y se lanzó a través de ella. Una vez al aire libre dio contra un cantero, recobró el equilibrio y se dirigió hacia el campo abierto.

    Collins corrió detrás. Si lograba acercarse un poco más…

    De pronto, el Utilizador saltó hacia lo alto y permaneció varios instantes suspendido en el aire, para caer luego al suelo. Collins saltó hacia el botón.

    El artefacto se apartó, corrió un trecho y volvió a saltar. Durante un momento pendió a cinco metros de altura, derivó unos metros y se detuvo; entonces dio una voltereta absurda y cayó.

    Collins consideró la posibilidad de que, en un tercer salto, la máquina siguiera viaje hacia arriba y se preparó para atraparla. En cuanto la vio posarse en el suelo, como a desgana, se lanzó sobre ella y oprimió el botón. El Utilizador no pudo esquivarlo a tiempo.

    — ¡Control de Animación! —rugió Collins, triunfante.

    Hubo una pequeña explosión y el Utilizador se aplacó. Ya no quedaba en él animación alguna.

    Collins, enjugándose la frente, se sentó sobre la máquina. Cada vez peor. Sería mejor expresar en ese mismo momento algún deseo muy importante, mientras aún tuviera la oportunidad.

    En rápida sucesión, pidió cinco millones de dólares, tres pozos petroleros en explotación, un estudio cinematográfico, una salud perfecta, veinticinco bailarinas más, la inmortalidad, un coche deportivo y un hato de ganado fino.

    Creyó haber oído una risita disimulada y echó una mirada en su torno. No había nadie.

    Cuando se volvió, el Utilizador se había desvanecido.

    Quedó petrificado. Y un momento después, él mismo desapareció.

    Al abrir los ojos, Collins se encontró de pie frente a un escritorio. Del otro lado estaba el hombre corpulento de cara rojiza, que un primer momento tratara de entrar en su habitación. No parecía enojado. En realidad, su expresión era resignada, casi melancólica.

    Collins se detuvo por un momento en silencio, lamentando que todo aquello terminara así. Finalmente había sido atrapado por el propietario y por los A. Pero nadie podía quitarle lo disfrutado.

    —Bueno —dijo Collins, directamente—, ya tiene su máquina. Ahora, ¿qué más quiere?
    — ¿A mi máquina? —preguntó el hombre, con una mirada de incredulidad
    — No es mía señor. En absoluto. Collins lo miró fijamente.
    —Oiga, no trate de confundirme —dijo—. Ustedes, los A, quieren proteger su monopolio, ¿no es así? El hombre de la cara roja dejó los papeles.
    —Señor Collins —dijo, severamente—. me llamo Flign. Soy agente de la Unión Protectora de los ciudadanos, una organización de interés público, cuya finalidad es proteger a los individuos como usted, por ejemplo, de los criterios equivocados.
    —Entonces, ¿no es uno de los A?

    Con serena dignidad, el hombre explicó:

    —Usted parte de una premisa equivocada, señor. La Clase A no representa un grupo social, como usted parece creer. Es sólo una categoría de crédito.
    — ¿Una qué? —preguntó Collins, pronunciando las palabras con lentitud.
    —Una categoría de crédito —repitió Flign, echando una mirada a su reloj—. Como no disponemos de mucho tiempo, trataré de explicárselo en pocas palabras. Vivimos en una era descentralizada, señor Collins. Nuestros negocios, industrias y servicios están esparcidos en una considerable extensión, dentro del tiempo y del espacio. De ahí que la Compañía de Utilización sea un vehículo esencial. Se encarga del transporte de mercaderías y servicios de un punto a otro. ¿Comprende usted?

    Collins asintió.

    —El crédito es, por supuesto, un privilegio automático. Pero a su debido tiempo todo debe ser pagado.

    A Collins no le gustó como sonaba aquello. ¿Pagar? Esa época no era tan civilizada como él creía. Nadie había hablado de pagar. ¿Recién ahora salían con eso?

    — ¿Por qué no me detuvieron? —preguntó, desesperado —Debían saber que yo no pertenecía a la categoría adecuada. Flign meneó la cabeza.
    —Las categorías de crédito son recomendaciones, pero no leyes a obedecer. En un mundo civilizado, cada uno tiene derecho a tomar sus propias decisiones. Lo siento mucho, señor.

    Volvió a mirar su reloj y entregó a Collins el papel que tenía en las manos, diciendo:

    — ¿Quiere revisar esa factura y decirme si es correcta?

    Collins tomó el papel. Decía:

    √ Un palacio, con accesorios - Créd. - 450.000.000
    √ Servicios de máxima Olph Constructora - Créd. - 111
    √ 122 bailarinas - Créd. - 122.000.000
    √ Salud perfecta - Créd. - 888.234.031

    Pasó rápidamente por encima el resto de la lista. El total ascendía a dieciocho billones y pico de créditos.

    — ¡Un momento! —gritó Collins — ¡No pueden cargarme con todo esto! ¡El Utilizador entró en mi cuarto por accidente!
    —Es precisamente lo que voy a alegar en su favor —dijo Flign — ¿Quién sabe? Tal vez se muestren razonables. Con probar no se pierde nada. Collins tuvo la impresión de que el cuarto daba vueltas. El rostro de Flign comenzó a fundirse ante sus ojos.
    —Se ha terminado el plazo —dijo Flign—. Buena suerte. Collins cerró los ojos.

    Cuando volvió a abrirlos, estaba de pie en una llanura desértica, ante una cadena de montañas escarpadas. El viento helado le azotaba el rostro y el cielo tenía el color del acero.

    Un hombre pobremente vestido, de pie ante él, le alcanzó un pico, diciendo:

    —Toma.
    — ¿Qué es esto?
    —Es un pico —explicó el hombre, con paciencia—. Y por allá hay una cantera, donde tú y yo, con otros cuantos, tenemos que cortar mármol.
    — ¿Mármol?
    —Claro. Siempre hay algún idiota que quiere un palacio —dijo el hombre, con una sonrisa irónica—. Puedes llamarme Jang. Tendremos que tratarnos durante algún tiempo.

    Collins parpadeó como un tonto.

    — ¿Cuánto tiempo?
    —Calcúlalo tú mismo —respondió Jang—. La paga es de cincuenta créditos al mes, hasta que la deuda está saldada.

    Collins dejó caer el pico. ¡No podían hacerle eso! la Compañía de Utilización debía haber descubierto su error. La falta era de ellos, por haber permitido que la máquina se filtrara en el pasado. ¿No lo comprendían?

    — ¡Es una equivocación! —protestó Collins.
    —No hay equivocación alguna —dijo Jang—. Están muy escasos de mano de obra. Tienen que buscarla por cualquier parte. Vamos. Después de los primeros mil años, ya no te pesará. Collins iba a seguir a Jang hacia la cantera, pero se detuvo.
    — ¿Los primeros mil años? ¡No viviré tanto!
    —Claro que sí —le aseguró Jang—. Pediste la inmortalidad, ¿no es así?

    Sí, así era. Lo había pedido precisamente antes de que se llevaran la máquina.

    ¿O fue después? Entonces, Collins recordó algo extraño. En la factura que le mostrara Flign no figuraba la inmortalidad.

    — ¿Cuánto cobran por la inmortalidad? —preguntó. Jang soltó una carcajada.
    —No seas ingenuo, amigo mío. A esta altura deberías haberte dado cuenta.

    Y condujo a Collins hacia la cantera.

    —Es lógico. Eso lo dan sin cobrar nada.


    Fin