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    Slide 1     Slide 2     Slide 3










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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    LA RISITA ADQUISITIVA (Isaac Asimov)

    Publicado el domingo, febrero 16, 2014
    Hanley Bartram era esa noche el invitado de los Viudos Negros, quienes se reunían todos los meses en su silenciosa guarida y juraban matar a la mujer que se entrometiera... durante esa noche del mes, al menos.

    El número de concurrentes variaba, pero en esa ocasión estaban presentes cinco miembros.

    Geoffrey Avalon era el anfitrión de esa noche. Alto, de bigote cuidadosamente recortado y una barbita ahora más blanca que negra, conservaba, sin embargo, el cabello casi tan negro como siempre.

    Como anfitrión era su deber ofrecer el brindis ritual que señalaba el comienzo de la comida en sí. En voz alta y con placer, dijo:

    —Por el viejo King Cole, cuya memoria es sagrada. Que su pipa esté siempre encendida, su plato siempre lleno, su espíritu siempre alto, y por nosotros, para que seamos tan felices como él durante toda nuestra vida.

    Todos contestaron “Amén” se llevaron el vaso a los labios y se sentaron. Avalon puso la copa a un costado de su plato. Era la segunda y ahora se hallaba justamente por la mitad. Así permanecía durante el resto de la comida, sin que la tocara nuevamente. Avalon era abogado en derecho patentario y su vida social reflejaba toda la minuciosidad de su trabajo. Una copa y media era todo lo que se permitía en esas ocasiones.

    Thomas Trumbull irrumpió por las escaleras a último momento, con su grito de siempre.

    —¡Whisky con soda para un hombre moribundo, Henry!

    Henry, camarero de esas reuniones desde hacía ya varios años (sin que aún ningún Viudo Negro hubiera oído mencionar su apellido), tenía el whisky y la soda ya preparados. Frisaba por los sesenta, pero tenía la cara lisa y sin arrugas. Su voz parecía sonar a la distancia, aun mientras hablaba.

    —Aquí está, Sr. Trumbull.

    Trumbull vio a Bartram en seguida y en un aparte le preguntó a Avalon.

    —¿Tu invitado?
    —Él me pidió que lo trajera —dijo Avalon, procurando decirlo casi en un susurro—. Buen muchacho. Te gustará.

    La cena era tan variada como los asuntos de los que se ocupaban los Viudos Negros. Emmanuel Rubin, que también gastaba barba -una barbita escasa y desigual bajo una boca de dientes muy espaciados-, pertenecía al género de los escritores y se hallaba ocupado en contar con fruición los detalles de la historia que acababa de terminar. James Drake, de rostro rectangular y bigote, pero sin barba, lo interrumpía de vez en cuando recordando otras historias que guardaban cierta relación con ésa. Drake era sólo especialista en química orgánica, pero poseía un conocimiento enciclopédico sobre literatura de todo tipo.

    Trumbull, experto en códigos, pasaba por ser un alto consejero del gobierno y se le había metido en la cabeza demostrar su desprecio por los pronunciamientos políticos de Mario Gonzalo.

    —¡Maldición! —gritaba en su lenguaje menos escabroso—. ¿Por qué no te quedas con tu idiota pintura abstracta y tus telas de arpillera y dejas los asuntos mundiales a tus superiores?

    Trumbull no se había recuperado de la magnífica exposición que Gonzalo había hecho algunos meses atrás, y Gonzalo que lo sabía, rió en tono tolerante y dijo:

    —Muéstrame a mis superiores.
    —Nombra a uno —replicó. Bartram, bajo y regordete, de cabello crespo, se mantuvo estrictamente en su papel de invitado. Escuchó a cada uno, sonrió a todos y habló poco.

    El momento llegó, finalmente, cuando Henry sirvió el café y comenzó a colocar los postres delante de cada invitado como un experto prestidigitador. Era en ese instante cuando debía comenzar el tradicional interrogatorio del invitado.

    Casi por hábito, la primera pregunta correspondía (en las ocasiones en que se hallaba presente) a Thomas Trumbull. Su rostro moreno, arrugado en perenne descontento, parecía enojado cuando comenzó con la invariable primera pregunta:

    —Sr. Bartram, ¿cómo justifica usted su existencia?

    Bartram sonrió y habló con precisión.

    —Nunca lo he intentado. Mis clientes, en aquellas ocasiones en que mi trabajo les brinda satisfacción, encuentran que mi existencia se justifica.
    —¿Sus clientes? —preguntó Rubin—. ¿En qué trabaja usted, Sr. Bartram?
    —Soy investigador privado.
    —¡Qué bien! —dijo James Drake—. Creo que hasta ahora no había venido ninguno. Manny, esta vez vas a poder conseguir algunos datos correctos para ese héroe de folletín sobre el que escribes.
    —No por mi intermedio, —dijo Bartram rápidamente. Trumbull arrugó el ceño.
    —Si no les importa, caballeros, ya que a mí me corresponde dirigir el interrogatorio, les rogaría que me dejasen esto a mí. Sr. Bartram, usted aludió a las ocasiones en que su trabajo brinda satisfacción. ¿Es siempre así?
    —Hay veces en que este asunto es discutible, —dijo Bartram—. En realidad, esta noche quisiera hablarles respecto a una ocasión en que resultó particularmente discutible. Puede ser incluso que uno de ustedes sea útil en relación con esto. Pensando en eso fue que le pedí a mi buen amigo, Jeff Avalon, que me invitara a una de estas reuniones, una vez que me hube interiorizado de los detalles de la organización. Él tuvo la amabilidad de hacerlo y yo estoy encantado.
    —¿Está listo ahora para hablar de la dudosa satisfacción que brindó o dejó de brindar en este caso en particular?
    —Sí, si ustedes me lo permiten.

    Trumbull miró a los otros buscando algún signo de oposición. Los ojos prominentes de Gonzalo estaban fijos en Bartram mientras decía:

    —¿Podemos interrumpir? —Rápidamente y con una gran economía de trazos estaba dibujando una caricatura de Bartram en el reverso de la carta. Esta se uniría a las que, para inmortalizar a otros invitados, ya se hallaban en gallarda sucesión sobre una de las paredes.
    —Dentro de limites razonables —dijo Bartram. Hizo una pausa para tomar un sorbo de café y luego agregó—: La historia comienza con Anderson, al que sólo me referiré con ese nombre. Era un "adquisidor".
    —¿Un inquisidor? —preguntó Gonzalo, frunciendo el ceño.
    —Un "adquisidor". Ganaba cosas, las adquiría, las compraba, las tomaba, las coleccionaba. El mundo se movía en una sola dirección con respecto a él: se movía hacia él, nunca desde él. Esa marea de objetos, de todo tipo y valor, iba a parar a una casa que él poseía y ya nunca volvía a salir de allí. A través de los años, esa marea fue engrosándose gradualmente y volviéndose increíblemente heterogénea. Anderson tenía además un socio de negocios al que llamaré Jackson solamente.

    Trumbull lo interrumpió frunciendo el ceño, no porque hubiera algo respecto a qué fruncir el ceño, sino porque lo hacía siempre.

    —¿Es ésta una historia verídica? —preguntó.
    —Cuento solamente historias verídicas —dijo Bartram lentamente y con precisión—. Me falta imaginación para mentir.
    —¿Es confidencial?
    —No contaré esta historia de modo que resulte fácilmente reconocible; pero si así fuera, sería confidencial.
    —Advierto que emplea Ud. el potencial —repuso Trumbull—; pero quiero asegurarle que, lo que se dice entre las cuatro paredes de esta habitación, jamás se repite ni se menciona, ni siquiera en forma tangencial, fuera de ellas. Henry también lo sabe.

    Henry, ocupado en volver a llenar dos de las tazas de café, sonrió levemente e inclinó la cabeza en señal de asentimiento.

    Bartram sonrió también y continuó.

    —Jackson también tenía una enfermedad. Era honrado, ineludible y profundamente honrado. Su alma estaba impregnada de esta característica como si desde muy temprana edad lo hubieran puesto a remojar en ella de pies a cabeza. Para un hombre como Anderson, era sumamente útil tener al honrado Jackson como socio, debido a que su negocio, al que evito cuidadosamente describir en detalle, requería cierto contacto con el público. Este contacto no era para Anderson, debido a que su tendencia a adquirir se interponía en el camino. Con cada objeto que adquiría, otra arruga de astucia le cruzaba la cara hasta que se asemejó a una tela de araña que asustaba a todas las moscas a la vista. Era Jackson, puro y honrado, quien daba la cara ya quien acudían las viudas con sus óbolos y los huérfanos con sus centavitos. Por otro lado, Jackson, también encontraba necesario a Anderson, porque con toda su honradez, o quizás debido a ésta, carecía de habilidad para multiplicar el dinero. Dejado a su suerte, perdería completamente, sin que fuera ésta su intención, cada centavo que le fuera confiado, y luego rápidamente se vería forzado a matarse como dudosa forma de compensación. Las manos de Anderson, sin embargo, eran para el dinero como el fertilizante para las rosas; y él y Jackson, juntos, eran una exitosa combinación.

    Ningún paraíso dura cien años, sin embargo, y si se hace caso omiso de una situación habitual, ésta se profundizará, se agrandará y se volverá cada vez más extrema. La honradez de Jackson alcanzó proporciones tan colosales que Anderson, con toda su astucia, a veces se veía arrinconado contra la pared y forzado a pérdidas monetarias. De igual modo, la tendencia a adquirir de Anderson tocó profundidades tan infernales, que Jackson, con toda su moralidad, se encontró a sí mismo ocasionalmente envuelto en prácticas cuestionables. Naturalmente, como a Anderson no le gustaba perder dinero y Jackson aborrecía perder su personalidad, surgió cierta frialdad entre ambos. En tal situación, la ventaja estaba claramente del lado de Anderson, quien no ponía límites razonables a sus acciones, mientras que Jackson se sentía atado a su código de ética.

    Anderson trabajó y maniobró astutamente hasta que, eventualmente, el pobre y honrado Jackson se encontró forzado a vender su parte de la sociedad bajo las condiciones más desventajosas posibles.

    La tendencia adquisitiva de Anderson había llegado a su clímax, podríamos decir, porque adquirió total control sobre su empresa. Su intención era retirarse en ese momento y dejar el manejo cotidiano a sus empleados para no preocuparse más que de embolsar sus ganancias. Jackson, por su parte, se quedó sin nada, a excepción de su honradez, y aunque ésta es una característica admirable, tiene bajo valor directo en una tienda de empeños. Fue en ese punto, caballeros, cuando yo entré en escena. Ah, gracias, Henry.

    Las copas de coñac estaban siendo distribuidas.

    —¿Usted no conocía a ninguna de esas personas, al principio? —preguntó Rubin, mientras sus ojos penetrantes parpadeaban repetidamente.
    —En absoluto —dijo Bartram, oliendo delicadamente el cognac y llevándoselo a los labios—, aunque creo que uno de los que están en esta habitación sí los conocía. Fue hace algunos años. Conocí a Anderson cuando éste irrumpió en mi oficina absolutamente trastornado. "Quiero que encuentre lo que he perdido", dijo. Yo he manejado muchos casos de robo en mi carrera de modo que, como era natural, le pregunté: "¿Qué es lo que ha perdido exactamente?" Y él respondió: "¡Maldita sea, hombre! Eso es lo que acabo de pedirle que averigüe". La historia fue surgiendo en forma deshilvanada. Anderson y Jackson habían tenido una disputa de proporciones. Jackson estaba indignado, como sólo puede estarlo un hombre honrado que descubre que su integridad no le sirve de escudo contra la astucia de otros. Juró vengarse y Anderson descartó estas palabras con una risa.
    —"Cuídate de la ira de un hombre paciente" —citó Avalon, con ese aire de precisión que ponía hasta en las menos ominosas de sus afirmaciones.
    —Así lo he oído —dijo Bartram— aunque nunca he tenido ocasión de probar esa máxima. Ni tampoco la había tenido Anderson, aparentemente, ya que no sentía ningún miedo de Jackson. Según me explicó, Jackson era tan psicóticamente honrado y su obediencia a la leyera tan fanática que no había ninguna posibilidad de que cayera en algún hecho delictuoso. O así pensaba Anderson. Ni siquiera se le ocurrió pedirle a Jackson que le devolviera la llave de la oficina; lo que era incluso más sorprendente ya que la oficina estaba situada en la misma casa de Anderson, entre todas las chucherías. Anderson recordó esta omisión unos pocos días después de la pelea, porque al regresar de una cita a media tarde, encontró a Jackson en su casa. Jackson tenía su viejo portafolio y lo estaba cerrando justamente cuando Anderson entró; pero lo cerraba con rapidez alarmada, según le pareció a Anderson. Este frunció el ceño y le preguntó, sin poder evitarlo: “¿Qué estás haciendo aquí?” Jackson repuso: “Vengo a devolverte algunos papeles que estaban en mi poder y que ahora te pertenecen, y también la llave de la oficina”. Con esta observación le entregó la llave, indicó algunos papeles sobre el escritorio, y aseguró la cerradura de combinación de su portafolio con dedos que, Anderson podría jurar, temblaban un poco. Jackson echó una mirada alrededor de la habitación con una sonrisa que a Anderson le pareció curiosa, casi secretamente satisfecha, y dijo: “Ahora me iré”. Lo que procedió a hacer. Sólo cuando oyó el motor del coche de Jackson partir y luego perderse en la distancia Anderson pudo despertar de un tipo de estupor que lo había paralizado. Sabía que le habían robado y al día siguiente vino a verme.

    Drake frunció los labios, hizo girar su copa de cognac casi vacía y dijo:

    —¿Por qué no a la policía?
    —Había una complicación —dijo Bartram—. Anderson no sabía qué era lo robado. Cuando tuvo la certeza del robo, se abalanzó hacia la caja de caudales como es natural. Su contenido estaba a salvo. Registró a fondo su escritorio. No parecía faltar nada. Fue de habitación en habitación. Todo parecía estar intacto según todas las evidencias.
    —¿No estaba seguro? —preguntó Gonzalo.
    —No podía estarlo. La casa se hallaba increíblemente repleta de todo tipo de objetos y él no recordaba todas sus posesiones. Me dijo, por ejemplo, que durante un tiempo. Había coleccionado relojes antiguos. Los guardaba en una pequeña gaveta de su estudio; había seis de ellos. Los seis estaban allí, pero lo atormentaba el vago recuerdo de un séptimo. Por más esfuerzos que hacía no podía recordar precisamente. De hecho, le sucedía algo peor, porque uno de los seis le parecía extraño. ¿Podría ser que él tuviera sólo seis, pero que uno de mayor valor hubiera sido sustituido por uno de menor valor? Algo así le sucedió una docena de veces y se repitió en cada uno de sus escondrijos, y con cada una de sus extrañas adquisiciones. De modo que acudió a mí.
    —Un momento —dijo Trumbull, dando un fuerte golpe sobre la mesa—. ¿Qué hacía que estuviese tan seguro de que Jackson se había llevado algo?
    —Ah —dijo Bartram—, ésa es la parte fascinante de la historia. El modo de cerrar el portafolio y la secreta sonrisa de Jackson mientras examinaba la habitación, sirvieron en sí para despertar la sospecha de Anderson; pero al cerrar la puerta tras él, Jackson lanzó una risita. No fue una risita cualquiera. Pero permítanme contárselo con las mismas palabras de Anderson, tan fielmente como pueda recordarlas. “Bartram”, dijo él, “he escuchado esa risita innumerables veces en mi vida. Yo mismo me he reído de ese modo miles de veces. Es una risita característica, inconfundible, imposible de ocultar. Es la risita adquisitiva; es la risita del hombre que acaba de obtener algo que deseaba ardientemente a expensas de algún otro. Si hay alguien en el mundo que conozca esa risita y que pueda reconocerla incluso detrás de una puerta cerrada, ése soy yo. No puedo haberme equivocado. Jackson se ha llevado algo mío y se vanagloriaba de ello”. No se podía discutir con ese hombre sobre ese punto. Estaba prácticamente esclavizado por la idea de haber sido víctima y, en realidad, yo tenía que creerle. Yo tuve que suponer que, a pesar de la honradez patológica de Jackson, éste se había sentido tentado a robar cuando su paciencia, por una sola vez en su vida, se agotó. Lo que debió haberle ayudado fue su conocimiento de Anderson. Debió de conocer la fuerte atracción que Anderson sentía hasta por la menos valiosa de sus posesiones y darse cuenta de que el daño sería más profundo y más grande que el valor del objeto robado, por muy elevado que éste fuese.
    —Quizá fue el portafolio lo que se llevó —dijo Rubin.
    —No, no, ése era de Jackson. Hacía años que lo tenía. De modo que aquí tiene el problema. Anderson quería que yo descubriera lo que había sido robado, porque hasta que él pudiera identificar el objeto y probar que ese objeto estaba, o había estado, en poder de Jackson, no podía demandarlo —y lo que más deseaba era demandarlo. Mi tarea, entonces, consistía en registrar su casa y decirle lo que faltaba.
    —¿Cómo podía ser posible, si él mismo no podía decirlo? —gruñó Trumbull.
    —Le señalé esto —dijo Bartram—, pero él se hallaba desesperado y no razonaba. Me ofreció una gran cantidad de dinero: o lo encontraba o nada. Era una linda suma, no había duda, y dejó como anticipo una cantidad considerable. Estaba claro que lo que más le dolía era el deliberado insulto a su tendencia adquisitiva. La idea de que un “no-adquisidor” amateur como Jackson se atreviera a burlarse de la más sagrada de sus pasiones había llegado a trastornarlo, y estaba dispuesto a cualquier gasto para evitar que la victoria del otro fuera final. Yo soy sólo humano. Acepté el anticipo y el pago ofrecido. Después de todo, razoné, tengo mis métodos. Me ocupé primero del problema de las listas de seguro. Todas eran anticuadas, pero sirvieron para eliminar los muebles y los objetos más grandes como posibles víctimas del robo de Jackson, ya que todo lo que figuraba en las listas se hallaba aún en la casa.

    Avalon interrumpió.

    —Estos se hallaban eliminados de antemano, de todos modos, ya que el objeto robado debía caber en el portafolio.
    —Suponiendo que fuera realmente el portafolio lo que se usó para transportar el objeto fuera de la casa —señaló Bartram pacientemente—. Pudo haber sido fácilmente un señuelo. Antes que Anderson regresara, Jackson pudo haber tenido un camión de transporte frente a la puerta y haber sacado el piano de cola si así lo hubiera querido y luego cerrado el portafolio en las barbas de Anderson para despistarlo. Pero dejemos eso. No era probable. Lo llevé a través de la casa, habitación por habitación, siguiendo un procedimiento sistemático, examinando piso, paredes y cielorraso, estudiando todas las estanterías, abriendo todas las puertas, registrando todas las piezas del mobiliario y dando vuelta todos los armarios. Tampoco olvidé la buhardilla y el sótano. Nunca Anderson se había visto forzado hasta entonces a pensar en cada objeto de su vasta y heterogénea colección con el fin de que en algún lado, de alguna manera, uno de ellos estimulara su memoria a pensar en otro objeto similar que no estuviese allí. Era una casa enorme, sin fin. Nos llevó días, y el pobre Anderson estaba más confundido cada día. Después ataqué desde otro flanco. Era obvio que Jackson, deliberadamente, se había llevado algo que pasara inadvertido, quizás algo pequeño; sin duda algo que Anderson no extrañara fácilmente y algo, por lo tanto, que él no apreciase demasiado. Por otro lado, tenía sentido suponer que sería algo que Jackson deseaba llevarse y que encontraría valioso. En realidad, el hecho le daría mayor satisfacción si Anderson también lo considerara valioso una vez que se diera cuenta de que había desaparecido. ¿Qué podría ser, entonces?
    —Un pequeño cuadro —dijo Gonzalo rápidamente—, alguno que Jackson sabía que era un auténtico Cézanne, pero que Anderson pensaba que era una basura.
    —Una estampilla de la colección de Anderson —dijo Rubin—, en la que Jackson notó una falla de grabado muy poco común. —Una vez había escrito una historia que giraba alrededor de este punto en particular.
    —Un libro —dijo Trumbull— que contenía algún oculto secreto de familia con el que, a su debido tiempo, Jackson podría chantajear a Anderson.
    —Una fotografía —dijo Avalon dramáticamente— que Anderson había olvidado, pero que era el retrato de un antiguo amor y por la cual, eventualmente, él daría una fortuna para recuperarla.
    —No sé en que negocios estarían —dijo Drake pensativamente—, pero puede haber sido de aquellos en que una chuchería insignificante pudiese ser en realidad algo de gran valor para un competidor y llevar a Anderson a la bancarrota. Recuerdo un caso en que una fórmula de hidracina...
    —Aunque parezca extraño —interrumpió Bartram firmemente—, pensé en todas esas posibilidades y las examiné con Anderson. Era claro que no tenía ningún gusto artístico y que las piezas que poseía eran realmente inservibles, sin lugar a dudas. No coleccionaba estampillas, y aunque tenía muchos libros y no podía decir con certeza si alguno de ellos había desaparecido, me juró que no tenía ningún secreto de familia escondido que pudiera merecer la atención de un chantajista. Ni jamás había tenido tampoco antiguos amores, ya que en los días de su juventud se había dedicado exclusivamente a damas profesionales cuyas fotografías no tenían ningún valor para él. En cuanto a sus secretos de negocios, eran más bien de los que podían interesarle al gobierno más que a algún competidor, y había mantenido todo lo referente a ellos fuera de la mirada honrada de Jackson en primer lugar. En segundo lugar, éstos se hallaban todavía en la caja de seguridad (o en el fuego, desde hacía mucho). Pensé en otras posibilidades, pero una por una fueron descartadas. Por supuesto, siempre cabía la posibilidad de que Jackson se traicionara a sí mismo. Podía aparecer floreciente de un día: para otro e indagando sobre la fuente de su riqueza, podríamos descubrir algo sobre la identidad del objeto robado. Anderson mismo lo sugirió y pagó generosamente para que se vigilara a Jackson durante las veinticuatro horas. Fue inútil. El hombre llevaba una vida sencilla y se comportaba precisamente como era de esperar de una persona que sólo poseía unos ahorros. Vivía una vida muy moderada y eventualmente tomó un empleo doméstico donde su honradez y su conducta tranquila le ganaron una buena reputación. Finalmente, sólo me quedó una alternativa.
    —Espere, espere —dijo Gonzalo—; déjeme adivinar, déjeme adivinar. —Terminó el resto de coñac que le quedaba, le hizo señas a Henry para que le sirviera otro y dijo—: ¡Le preguntó a Jackson!
    —Me sentí muy tentado de hacerlo —dijo Bartram en tono lastimero—, pero eso habría sido difícilmente factible. En mi profesión no conviene insinuar siquiera una acusación sin tener algún tipo de pruebas. Nuestras matrículas profesionales son muy frágiles y en cualquier caso, de ser acusado, él simplemente negaría el robo y se pondría en guardia contra cualquier incriminación.
    —Y, entonces... —dijo Gonzalo, pero no continuó. Los otros cuatro fruncieron el entrecejo al unísono, pero sólo hubo silencio.

    Habiendo esperado cortésmente, Bartram dijo:

    —No adivinarán, caballeros, porque ustedes no están en esta profesión. Ustedes conocen sólo lo que leen en revistas de aventuras y por lo tanto creen que las personas como yo tienen un número ilimitado de alternativas y solucionan invariablemente todos los casos. Yo, por mi parte, como pertenezco a la profesión, sé que es de otro modo. Caballeros, la única alternativa que me quedaba era confesar mi fracaso. Anderson me pagó, sin embargo. Eso, por lo menos, tengo que reconocerlo. Cuando me despedí, él había perdido casi cinco kilos. Sus ojos tenían una expresión vacía, y mientras nos estrechábamos las manos aún recorrían la habitación en que nos hallábamos, buscando, buscando. Entonces musitó: “le repito que no puedo haberme equivocado con esa risita. Él me robó algo. Me robó algo”. Lo vi en dos o tres ocasiones después de eso. Nunca cesaba de buscar; nunca encontró el objeto perdido. Comenzó a decaer. Los sucesos que les he descrito tuvieron lugar casi cinco años atrás y el mes pasado él murió.

    Hubo un breve silencio.

    —¿Sin encontrar jamás el objeto perdido? —preguntó Avalon.
    —Sin encontrarlo jamás.
    —¿Acude a nosotros para que le ayudemos a solucionar el problema ahora? —inquirió Trumbull con un tono de desaprobación.
    —En cierto modo, sí. La ocasión es demasiado buena para perderla. Anderson está muerto y lo que se diga dentro de estos muros no saldrá de aquí, según todos nosotros hemos convenido, de modo que ahora puedo preguntar lo que no pude hacer antes. Henry, ¿me puede dar fuego?

    Henry, que había estado escuchando con una cierta deferencia ausente, sacó una caja de fósforos y encendió el cigarrillo de Bartram.

    —Permítame presentarlo, Henry, a quienes usted sirve en forma tan eficiente. Caballeros, les presento a Henry Jackson.

    Hubo un momento de evidente turbación y Drake dijo:

    —¿Este es Jackson?
    —Exactamente —afirmó Bartram—. Sabía que estaba trabajando aquí, y cuando me enteré de que ustedes realizaban en este club sus reuniones mensuales, tuve que rogar, casi descaradamente, que me invitaran. Era solamente aquí donde yo podía encontrar al hombre de la risita adquisitiva y verlo en una atmósfera de amabilidad y discreción.

    Henry sonrió e inclinó la cabeza.

    —Hubo momentos durante el transcurso de la investigación —prosiguió Bartram— en los que no pude menos que preguntarme, Henry, si Anderson no se había equivocado y si, acaso, no habría habido ningún robo. Siempre, sin embargo, volvía al tema de la risita adquisitiva y confiaba en el juicio de Anderson.
    —Hizo bien —dijo Jackson suavemente—, porque en realidad le robé algo a mi ex socio, al caballero al que usted se ha referido como Anderson. Nunca me arrepentí de ese acto ni por un momento.
    —Era algo de valor, supongo.
    —De mucho valor, y no pasó un día en que yo dejara de pensar en el robo y de alegrarme por el hecho de que ese hombre inescrupuloso ya no tuviera lo que le había robado.
    —¿Y usted provocó deliberadamente sus sospechas de manera de poder experimentar un placer mayor?
    —Sí, señor.
    —¿Y no temió ser apresado?
    —Ni por un momento, señor.
    —Por Dios —rugió Avalon, de pronto, con una voz que rompía los tímpanos—. Vuelvo a repetirlo. Cuídense de la ira del hombre paciente. Soy un hombre paciente y ya estoy cansado de este interminable interrogatorio. Cuídese de mi ira, Henry. ¿Qué fue lo que se llevó en su portafolio ese día?
    —Nada, por supuesto, señor. Estaba vacío.
    —¡Por amor de Dios! ¿Dónde puso lo que le robó?
    —No tuve que ponerlo en ningún lado, señor.
    —Entonces, ¿qué fue lo que le robó?
    —Solamente la paz, señor —dijo Henry suavemente.


    Fin