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  • SOMBRA DEL TEMA
  • ● Quitar
  • ● Normal

  • PRESENTACIÓN DEL BLOG

    El objetivo de este blog es ofrecerte lectura con un estilo diferente y personalizable; brindando opciones para que el área y lo que lees o ves sean agradables, a tu gusto y necesidad.

    Aquí encontrarás lectura variada: libros y relatos completos, chistes, temas de salud, sobre la pareja, los hijos, consejos, temas variados, revistas Selecciones y Diners. Las revistas selecciones están ordenadas de manera que puedas leer cada una completamente. No requieres suscribirte, no hay publicidad ni enlaces ajenos al blog, todo es totalmente gratis.

    El blog dispone de más de 8000 publicaciones y más de 15000 imágenes. Las publicaciones están distribuidas por categoría. Puedes crear tu propia lista o listas de temas, o, categorizarlas según tu elección.

    Así como los temas de las publicaciones, también puedes organizar o categorizar las imágenes según tus gustos.

    La navegación en el blog es fácil, práctica y rápida; su manejo también es fácil e intuitivo. A continuación una visión rápida de sus características:

    Puedes darle diferentes aspectos con el sinnúmero de combinaciones que te permite el blog al SALON DE LECTURA, INICIO, INDICE O LISTA, CATEGORIA y NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL; sin perder el estilo dado cuando regreses al blog; permitiendo de esta manera dejarlo a tu gusto. Además, esos cambios realizados puedes definirlos en 10 estilos, los cuales puedes cargarlos en el momento que quieras. También puedes darle un estilo a cada post o publicación, a cada categoría, agrupar las publicaciones en 3 grupos diferentes y/o categorizarlos en "Lectura", "Leído", "Menú Personal 1 a 16"; todos independientes entre sí. Y si te preocupa que borren o dañen tus ESTILOS o CAMBIOS, también hay la opción de protegerlos.

    Puedes cambiar el tamaño, color y estilo de la letra; dar realce a: temas, subtemas, letra cursiva, texto entre comilla, dialogo entre dos personas, listas, texto en blockquote, título de la publicación; puedes ampliar o centrar la publicación; dejar marcado partes interesantes de alguna lectura; ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; emplear opacidad o transparencia, definir colores, ocultar secciones, ampliar las imágenes, crear indices de hasta 121 temas en los libros, cambiar de lado o inmovilizar el sidebar, crear listas personales de las publicaciones y catalogarlas a tu necesidad, crear sesiones para cuando dos o más personas usan la misma máquina, etc. etc.

    Si eres nuevo en el Blog y eres amante de la lectura te recomiendo leer "PERSONALIZA - MANUAL DEL BLOG" que se encuentra en el menú; pequeño manual que te permitirá sacarle el mayor provecho a las opciones brindadas; o, el tema "CÓMO FUNCIONA EL BLOG", que sigue a continuación de "OBSERVACIONES", en este mismo gadget.

    Prueba personalizando esta SECCION dando click en   P A N E L   del lado izquierdo.

    Presiona AQUI para información detallada sobre las opciones de PERSONALIZACION de este blog.

    CARACTERÍSTICAS DEL BLOG

    Algunas características requieren tener las funciones del PANEL activado.

    GENERAL
    • Las publicaciones están catalogadas por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Rápido acceso a las CATEGORIAS y SUB-CATEGORIAS por medio del MENU
    • Ventana de INTRODUCCION en todas las secciones, para las miniaturas y listas en texto
    • Tres slides de fondo (si has guardado imágenes en los slides 1, 2 y 3)
    • Listado de las publicaciones en:
      - Orden Alfabético
      - Por Categoría
      - Libros
      - Relatos Cortos
      - Por Autor (libros y relatos cortos)
      - Sólo imágenes (libros)
      - Sólo imágenes (revistas Diners y Selecciones)
      - Una sola página con todo lo arriba descrito
    • Guardar publicaciones para su acceso rápido en LECTURAS
    • Catalogar publicaciones para su acceso rápido en MENU PERSONAL (16 categorías personales y una de LEIDO)
    • Historial de las publicaciones navegadas (MENU / MENU PERSONAL / 13-16)
    • Activar o desactivar el desplazamiento del MENU
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier otra que te ofrece el blog
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier imagen del internet
    • Ver el MENU con ICONOS
    • Crear un MENSAJE como recordatorio
    • Que el MENSAJE creado aparezca en 6 intervalos diferentes de tiempo
    • Crear SESIONES cuando entran al blog más de una persona en una misma máquina
    • Agregar clave para que no puedan accesar a un usuario o sesión
    • Permitir que la imagen del header cambie automáticamente cada vez que entras a la página. Independiente por sección del blog
    • Cambiar el aspecto de la página y guardarlos en ESTILOS personales (Básico y 1 a 9), independiente en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cambiar el aspecto de la página sin que los cambios se guarden
    • Borrar los cambios que realizas en una página por cada sección de la misma, o todo
    • Cargar ESTILOS predefinidos, independientes en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cargar los ESTILOS predefinidos de forma aleatoria u ordenada
    • Cargar los ESTILOS predefinidos y que se aplique el mismo en las otras secciones
    • Cargar un ESTILO personal
    • Cargar un ESTILO personal de forma aleatoria u ordenada
    • Copiar un ESTILO, personal o predefinido
    • Copiar un ESTILO personal o predefinido a otro USUARIO
    • Proteger los ESTILOS personales
    • Agregar CLAVE para que los ESTILOS personales no puedan ser protegidos o desprotegidos por otras personas
    • Crear NOTAS indefinidas
    • Te indica qué publicaciones tienen NOTAS, y cuántas tiene cada una
    • Acceso a la última publicación navegada
    • Muestra la fecha de la última navegación hecha en el Salon de Lectura
    • Guardar las imágenes en los SLIDES y BANCOS DE IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Dar zoom a las IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Fijar una imagen como fondo (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Ver la imagen en pantalla completa (menos en en la página de INICIO)
    • Activar SLIDES, como fondo, con las imágenes guardadas en los SLIDES 1, 2 y 3
    • Indica cuál de los ESTILOS 1 a 9 y BASICO están ocupados
    • Dar a las imágenes tonos grises (independiente por sección de la página)
    • Dar al MENU para que tenga colores diferentes
    • Dar a las MINIATURAS, SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR para que tengan colores diferentes
    • Permitir que al dar click en una MINIATURA con la opción arriba indicada, la publicación adquiera ese color.
    PÁGINA DE INICIO
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (últimas publicaciones)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (sidebar)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (downbar)
    • Desactivar el cambio automático de los temas del: Slide, Sidebar y Downbar
    • Permitir ver las imágenes de las "Últimas publicaciones" a la izquierda y a la derecha
    • Cambiar de aspecto
    • Cambiar las miniaturas de "Últimas Publicaciones" por una categoría a elección
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones, el slide, menú, sidebar y downbar aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINAS DE LAS LISTAS
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas
    • Ver las listas con IMAGENES y TEXTO
    • Ver las listas solo IMAGENES o solo TEXTO
    • Diferentes formas de ver la lista en IMAGENES
    • Aumentar la cantidad de imágenes a mostrar
    • INTRO de las publicaciones
    • Cambiar el aspecto del INTRO
    • Cambio de las imágenes automático, con 4 intervalos de tiempo
    • El intervalo puede ser fijo o sólo por una vez
    • Guarda la última publicación o grupo de imágenes revisado por categoria (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINA DE CATEGORIAS
    • Guarda el último grupo revisado (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Puede adquirir el ESTILO dado en el SALON DE LECTURA, por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    SALON DE LECTURA
    • Cambiar el aspecto de la publicación por y guardarlos por:
      - ESTILOS Personales (Básico, 1 a 9), se aplica a todas las publicaciones
      - Por Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Sub-Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Publicación
      - Por Grupos 1, 2 y 3
      - Por listas de LECTURA, MENU PERSONAL (1 a 16) y LEIDO
    • Cargar un ESTILO:
      - En todas las publicaciones (ajeno a estilos Básico y 1 a 9)
      - Para todo el blog
      - Para todo el blog y publicaciones
      - Para todo el blog menos en el SALON DE LECTURA
      - Respetando si la CATEGORIA tiene un ESTILO propio
      - Respetando si la publicación tiene un ESTILO propio
      - Definiendo el orden de carga de los GRUPOS 1, 2 y 3
    • Cambiar el aspecto de la publicación y del texto
    • Diferenciar conversaciones en las publicaciones (menos libros y relatos cortos)
    • Definir para cuando se ingrese a una publicación se coloque la primera imagen como fondo
    • Guardar hasta 121 puntos o partes importantes de una publicación (como un índice). Por publicación
    • Guarda la posición donde suspendes la lectura de forma rápida
    • Desplazamiento automático de la publicación (7 niveles de velocidad)
    • Guia de lectura cuando hay mucho texto
    • Lleva un registro de las CATEGORIAS, SUB-CATEGORIAS, PUBLICACIONES y publicaciones en GRUPOS con ESTILO aplicado
    • Que los widgets del sidebar adquieran fondos de color diferente
    • Que las miniaturas del sidebar del widget OTRAS PUBLICACIONES, adquieran fondo de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente del widget OTRAS PUBLICACIONES del sidebar, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    • Colocar la imagen principal de la publicación para que ocupe el ancho de la página.
    PÁGINA NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL
    • No hay refresco de pantalla
    • Las mismas opciones del SALON DE LECTURA
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 1
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 2
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • La primera imagen de la publicación está como fondo
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 3
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda el último grupo de publicaciones revisados (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    MI LIBRERIA
    • Edición de las NOTAS guardadas
    • Edición de las imágenes guardadas en los Slides 1, 2, 3 y Bancos de Imágenes
    • Edición de las publicaciones guardadas en Lecturas, Personal 1 a 16 y Leído
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones entre Slides y Banco de Imágenes y entre Listas
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones guardadas a otro usuario o sesión

    CÓMO FUNCIONA EL BLOG

    Si eres nuevo en el blog y quieres aprender cómo funciona, o hay partes algo complicadas, te daré una explicación detallada para que puedas comprender a fondo su funcionamiento y aprovechar las características que te brinda.

    Para comenzar explicaré rápidamente las características que te ayudarán en la lectura en el SALON DE LECTURA:

    En el MENU, en "+Otros", encontrarás las opciones CREAR NOTA y VER O EDITAR NOTAS, esas opciones te permiten crear una NOTA de forma rápida y/o ver la ventana de NOTAS y revisar todas las que has creado. La letra "N" debajo de la palabra PANEL hace la misma función. En la misma sección "+Otros" encontrarás "Ultima Lectura" y una fecha, la fecha es la última vez que estuviste en el blog, y Ultima lectura es la última publicación que leiste o revisaste; dando click a esa frase te vas a esa publicación.

    Cuando estás en una publicación y te has desplazado un poco hacia abajo, ese punto se guarda automáticamente. Cuando regresas a la misma publicación, la pantalla se situará en ese punto. Cada publicación es independiente.

    Otra forma de hacerlo es dejando marcado el punto donde la suspendes, dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura; al hacer esto automáticamente aparece un punto en la parte última del MENU. Cuando regreses a la publicación das click en ese punto y te desplazarás a la línea donde suspendiste la lectura. La línea de retorno debe estar entre "I PANEL N". Una vez que haz dado click en el punto, el mismo desaparece del MENU.

    Cuando una publicación tiene NOTAS guardadas y puntos guardados, aparece en la parte última del MENU dos caracteres rectangulares, indicando que hay NOTAS y puntos guardados, le das click a ese caracter y se abre la ventana respectiva.

    Para dejar más de un punto de la publicación guardado, das click en PANEL en la sección PUNTOS. En esa ventana vas a ver una opción: "Guardar Punto". Cuando das click en esa opción aparece una ventana donde dice "PUNTO A GUARDAR". En el recuadro blanco puedes colocar una referencia al punto o pantalla a guardar o dejarlo en blanco. Para que acepte guardar el punto debes dar click en "Referencia". Si no has colocado referencia, automáticamente toma el nombre de "Punto Guardado " y el número correspondiente al mismo. Si has guardado un punto aparece el texto "Borrar todos los Puntos". Si has guardado más de un punto, aparece otro texto que dice "Borrar por Punto". El primero te permite eliminar el punto o todos los puntos guardados; y el segundo te permite eliminar por punto específico.

    La letra "I", que aparece sobre la palabra PANEL, te permite almacenar la o las imágenes de una publicación, ya sea en uno de los tres SLIDES o en los BANCOS DE IMAGENES; también permite darle zoom a cualquier imagen de la publicación. Te permite también colocar cualquier imagen de la publicación como fondo. Las imágenes guardadas en los SLIDES se pueden activar en cualquier parte del blog, y se ejecuta como fondo. Para activar el SLIDE, das click en la palabra PANEL, en la sección ESTILOS, aparece una línea con Slide1 Slide 2 Slide 3 (aparecerán las que tengan al menos una imagen guardada), das click a uno de ellos y se activa el slide.

    Si deseas guardar la publicación en LECTURAS o en alguno de MENU PERSONAL (que se encuentra en el MENU), cada tema tema tiene un "+" a la derecha, que te permite seleccionar en qué lista guardar.

    Si deseas cambiar los nombres en el MENU PERSONAL (Personal 1, Personal 2, etc. etc.), en el SALON DE LECTURA das click en PANEL, seguido de "Registros" y por último "Cambiar Tema de PERSONAL (1-16)". En INICIO, CATEGORIA e INDICE o LISTA, das click en PANEL y luego en "Varios".
    Para cambiar el nombre, tipeas el nuevo en el recuadro en blanco y das click en "Personal 1, Personal 2, etc. etc." que se encuentra a mano derecha del recuadro en blanco.

    Cuando estás en una publicación o post, cualquiera, puedes usar las opciones del MINI PANEL que se encuentra en el MENU (ocultar, columnas-imagen, tipo letra, etc.). Las opciones que ves en el MINI PANEL también las encontrarás en el PANEL, solo que ahí cada una está en su respectiva sección. La función del MINI PANEL es brindarte, de manera rápida, el acceso a funciones básicas del PANEL.

    ¿QUÉ PUEDES HACER CON EL MINI PANEL?
    El MINI PANEL te permite cambiar el aspecto a la publicación o página mediante las opciones que se explican a continuación:

    CAMBIAR PUBLICACION - OCULTAR SECCIONES: Permite ocultar el sidebar, cambiarlo de posición, etc. etc.
    COLUMNAS E IMAGENES DEL POST: Te permite ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; además, puedes ampliar o reducir las imágenes.
    TIPO LETRA-TAMAÑO LETRA-COLOR LETRA: Te permite cambiar el tipo, tamaño y color de la letra de la publicación.
    COLOR DEL TITULO: También puedes cambiar el color del título de la publicación.
    SOMBRA-BLUR DE LAS IMAGENES: Puedes darle sombra o blur a las imágenes de la publicación.
    CAMBIAR IMAGEN DEL HEADER: Puedes cambiar el header o cabecera del blog por un paisaje, del mismo tamaño que el actual o más grande.


    Cualquier opción u opciones que apliques del MINI PANEL y/o PANEL para cambiar el aspecto de la página se guardará automáticamente en lo que he denominado ESTILO BASICO, y no se perderá cuando regreses al blog, a la misma u otra publicación. Eso significa que, si te gusta leer en dos columnas, con el título en rojo y el texto de color gris y aplicas esas opciones con el MINI PANEL y/o PANEL, cuando regreses al blog verás todas las publicaciones con esos cambios.

    Estos cambios que se hacen con el MINI PANEL y el PANEL, para dar otro aspecto a la publicación, también los llamo ESTILOS, por lo que más adelante emplearé ese término sin que se refiera, específicamente, a los ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    En el PANEL encontrarás muchas más opciones, incluido para realizar cambios al MENU, SIDEBAR, MAIN y BODY.

    Este PANEL también lo encontrarás en la página de INICIO, INDICE O LISTA y CATEGORIA. Su funcionamiento es similar en cada sección e independiente entre sí; eso significa que si haces cambios en la página de INICIO, éstos no afectarán al POST o PUBLICACION ni al INDICE O LISTA, y viceversa.

    El MINI PANEL es sólo para la sección del POST o PUBLICACION (SALON DE LECTURA).

    Ahora que tienes una visión sobre lo que puedes hacer en el blog, entremos a describir otras opciones que se encuentran en el PANEL para ver cómo se puede manejar los cambios que realizaste, además de otras interesantes características.

    Seguir leyendo

    OBSERVACIONES

    Algunos efectos que aquí encontrarás requieren navegadores que soporten CSS3.
    BLOG OPTIMIZADO para Google Chrome a una resolución de pantalla de 1024 x 768.

    LAS FUNCIONES DEL PANEL están desactivadas para los nuevos en el blog o para aquellos que no han hecho cambio alguno. Debes activar las funciones del PANEL y posterior debes ir al MENU, ESTILOS y dar click en "Desactivar Carga Aleatoria u Ordenada" (en INICIO, SALON DE LECTURA y LISTA o INDICE) para que puedas hacer cambios en el blog.

    ESTE BLOG fue diseñado bajo la plataforma GOOGLE CHROME. Su constante revisión, los cambios que se realizan y las publicaciones que se agregan son hechos bajo la misma plataforma, no se emplea otro navegador; por lo que no garantizo que su aspecto y funcionalidad sea el correcto en otros navegadores. Por experiencia propia, la funcionalidad y presentación del blog no es la correcta en INTERNET EXPLORER 6, 7 y 8.

    SI TIENES ACTIVADO el traductor automático de idioma tendrás problema con las funciones que te ofrece el PANEL. Si vas a hacer cambios, debes desactivar el traductor, permitiendo que el blog quede en su idioma original (español).

    TODOS LOS CAMBIOS que hagas en el block, las imágenes guardadas en los SLIDES y BANCO DE IMAGENES, los libros guardados en LECTURA y MENU PERSONAL, las NOTAS creadas, y los PUNTOS guardados de algún libro(s), se almacenan en tu máquina. Cuando vayas a otra PC no verás lo anterior descrito. Para saber cómo llevar toda tu información a otras máquinas, da click AQUI

    LOS LIBROS CORTOS Y RELATOS no disponen de portada, por lo que, al entrar a uno de estos temas, no vas a ver la misma imagen, ya que es agregada. Cuando entras a una de estas publicaciones, aparece una imagen como portada; y si vuelves a entrar a esa misma publicación o refrescas pantalla, aparece otra diferente. Esto no sucede en las publicaciones de las opciones de NAVEGAR DIRECTO. De igual forma ocurre en las miniaturas de todas las secciones del Blog. Ninguna imagen de las designadas para los RELATOS o LIBROS CORTOS está relacionada a un tema en especial, es totalmente aleatorio; ya sea que entres a Inicio, Listas, Categorías, Navega Directo (todos) y Salón de Lectura.

    EN LAS MINIATURAS, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO. Esto no se aplica si estás en NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL.

    LOS PUNTOS no funcionan si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST. Debes tomar en cuenta, también, que si haces cambios en el HEADER (cambiar la imagen por una de mayor longitud); cambios en la publicación, como por ejemplo: cambiar el tamaño de la letra, aumentar de tamaño la LETRA CAPITAL, ampliar el post ocultando el sidebar, aumentar el tamaño de la imagen, agregar avatar a las conversaciones, etc. etc.; los PUNTOS no se desplazaran, exactamente, a la pantalla exacta. Debes marcar los puntos después de haber hecho los cambios necesarios en la publicación o en el ESTILO.

    El DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO no funciona si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST; se hace lento cuando tienes abierta la ventana del PANEL, o aplicado muchas sombras; y no funciona la barra lateral de desplazamiento mientras esté activo.

    EN EL SALON DE LECTURA, si aplicas para colocar la IMAGEN DEL POST como fondo, dedes desactivar esta opción si vas a cambiar de ESTILO a uno que tengas cambiado el fondo del BODY. Tampoco recomiendo aplicar esta opción en los ESTILOS que hayas empleado cambios en el fondo del body.

    USAR LAS OPCIONES del MINI PANEL intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    USAR LAS OPCIONES de MINIATURAS que se encuentra en el MENU (en la página de INICIO y LISTAS O INDICE) intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    EL FORMATO NUEVO del texto no está aplicado a todos los LIBROS y RELATOS. En el INDICE O LISTA los que disponen del formato tienen un (√) en el lado derecho. El resto de las CATEGORIAS disponen del formato nuevo.

    LA LONGITUD DEL SIDEBAR debe quedar igual con la longitud de la PUBLICACION o POST siempre y cuando la longitud de la PUBLICACION o POST sea superior a la longitud del SIDEBAR; si es lo contrario habrá diferencia; y, cuando no se ha alterado la longitud de la publicación con cualquier tipo de cambio de formato en su contenido; como por ejemplo: cambiar el tamaño del texto, cambiar la longitud entre líneas, aplicar letra capital, etc. etc. Si aplicas REDUCIR LARGO SIDEBAR Y POST (derecho o izquierdo), debes refrescar pantalla para que quede parejo.

    SI ESTAS EN EL INDICE O LISTA, en los LIBROS, y la carga de las miniaturas es muy demorado, la razón es que has aplicado muchos gráficos en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIAS)". Para que la carga sea más rápida debes dar click en un número de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS)", que se encuentra en el PANEL, en la sección "VISUAL".

    NOTA: Para que los cambios realizados permanezcan es necesario tener activada las cookies de tu navegador. El mismo principio se aplica si vas a dejar puntos guardados en las publicaciones, agregar temas en "LECTURAS", "LEIDO" y "MENU PERSONAL", dejar anotaciones en "NOTAS" y para que funcione la sección "REGISTROS" del PANEL del SALON DE LECTURA.
    Si eliminas el archivo "http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage" de la carpeta "LOCAL STORAGE", pierdes todos los cambios realizados, los puntos guardados en las publicaciones, lo guardado en NOTAS, las listas de LECTURAS, LEIDO y MENU PERSONAL y el control que lleva la sección REGISTROS del PANEL; dejando el blog en su estilo estándar.
    Si desactivas las funciones del PANEL no podrás hacer cambio alguno con el MINI PANEL y PANEL.

    NOMENCLATURA

    Significado de las letras que aparecen en el menú, el menú del PANEL y la sección ESTILOS del PANEL.

    Letras en la parte derecha inferior del menú del PANEL:
    EBa: Cargado o trabajando con el Estilo Básico
    E1 a E9: Cargado o trabajando con el Estilo 1, estilo 2, estilo 3.... estilo 9
    Post: Cargado o trabajando por publicación
    C1 a C3: Cargado o trabajando por categoría 1, 2 ó 3
    S: Cargado o trabajando por sub-categoría 1, 2 ó 3
    P: Cargado o trabajando el estilo respetando si la publicación tiene estilo propio.
    G1 a G3: Cargado o trabajando con el Grupo 1, 2 ó 3
    LY: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Lecturas"
    LL: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Leídos"
    P1 a P16: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Personal 1 a Personal 16"
    ALEATORIO: Carga de los estilos aleatoriamente
    ORDENADO: Carga de los estilos ordenadamente
    ALEATORIO+PP: Carga de los estilos aleatoriamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    ORDENADO+PP: Carga de los estilos ordenadamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    PREDEF.: Has cargado uno de los ESTILOS predefinidos que te ofrece el blog.
    Ho: Cambio del header ordenado
    Ha: Cambio del header aleatorio
    Pm: Publicación toma color de la miniatura
    Letra en gris Significa que la publicación también está en ese estilo, pero, el actual en rojo está en un nivel superior de prioridad.


    Letras en la parte derecha superior del menú del PANEL
    : Estilo protegido
    X: Las funciones del PANEL están desactivadas.
    T: El estilo se carga en todo el blog
    P: El estilo se carga en todas las publicaciones
    C: El estilo se carga en todo el blog y publicaciones
    F: Estilo fijo para el inicio e indice o lista (INICIO e INDICE O LISTA)
    MA: Está activado "Estilo en miniatura Aleatorio" (INICIO)
    MC: Está activado "Estilo en miniatura Continuo" (INICIO)
    SA: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Aleatorio" (INICIO)
    SC: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Continuo" (INICIO)
    DA: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Aleatorio" (INICIO)
    DC: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Continuo" (INICIO)
    AUT: Está activado el avance de las miniaturas (LISTA O INDICE)
    AUT-no fijo: Está activado el avance de las miniaturas. No queda activado cuando refrescas pantalla (LISTA O INDICE)
    A: Carga de estilos por sub-categoría (CATEGORIA)

    PANEL, sección ESTILOS, Guardar los Cambios:
    Guardar 1 a Guardar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 en el cual se guardarán los cambios.
    Guardar en Básico: Seleccionar el estilo Básico para guardar los cambios.
    LY: Seleccionar "Lecturas" (del Menú) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. LL: Seleccionar "Leído" para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. P1 a P16: Seleccionar del "Menú Peronal" (Personal 1 a 16) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esas listas adquiera el Estilo dado.

    PANEL, sección ESTILOS, Ver Estilos con Cambios
    Bás: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo Básico
    1 a 9: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo 1, 2, 3... 9.
    Cat1() a Cat3(): Se ha hecho cambio en x categorías 1, 2 y/o 3. La cantidad de categorías con estilo va entre los paréntesis.
    Post(): Se ha hecho cambio o dado estilo propio en x publicaciones. La cantidad de publicaciones con estilo propio va entre los paréntesis.
    G1() a G3(): Se ha agregado x publicaciones al grupo 1, 2 y/o 3. La cantidad de publicaciones agregadas va entre los paréntesis.
    LY, LL, P1 a P16 Se ha hecho, al menos, un cambio en "Lecturas", "Leído" y "Personal 1 a 16".

    PANEL, sección ESTILOS, Cargar ESTILOS
    Cargar 1 a Cargar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 a cargar.
    Cargar Básico: Cargar el estilo Básico.


    PRIORIDAD DE CARGA DE LOS ESTILOS:

    1) PREDEFINIDO
    2) CARGA MINIATURA CON ESTILO DE CATEGORIA
    3) PUBLICACION TOMA COLOR DE LA MINIATURA
    4) LY, LL, P1 a P16: Lecturas, Leídos y Personal 1 a Personal 16
    5) G3 - G2 - G1: Grupos 1, 2, 3
    6) POR POST
    7) POR CATEGORIA o SUBCATEGORIA 1, 2, 3
    8) ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    PREGUNTAS Y SOLUCIONES

    Lo que a continuación describo son situaciones que pueden surgir en cualquier momento, aunque estemos muy familiarizados con el blog. A veces olvidamos cuál es el motivo para que nuestra petición no responda como es debido.
    También es para aquellos visitantes, nuevos o asiduos, que no les gusta o no acostumbran a leer MANUALES u OBSERVACIONES, contestando preguntas de algunas opciones brindadas en este blog.
    Les recuerdo que el navegador empleado es el GOOGLE CHROME. Si empleas otro navegador es probable que haya situaciones o inconvenientes muy ajeno a lo aquí descrito.
    Esta sección hace hincapié de lo ya tratado en OBSERVACIONES y CÓMO FUNCIONA EL BLOG.
    Las situaciones están por sección (INICIO - SALON DE LECTURA - CATEGORIA - INDICE O LISTA) y conjunto de ellas, para su mejor búsqueda. Esta lista se va incrementando a medida que experimento situaciones o que crea conveniente debe ser expuesta.

    Nota.
    Al colocar la imagen de fondo, en la mayoría de los libros que no disponen del visto bueno o del formato para hacer cambios, no aparece la imagen. La razón es que al subir la imagen se lo hizo colocando el autor entre paréntesis. No he realizado los arreglos necesarios, y por el momento, se mantendrán así.


    SE APLICA A TODO EL BLOG
    Eso ocurre cuando has aplicado "Desactivar funciones del PANEL" o has cargado el ESTILO ORIGINAL. Debes activar las funciones del PANEL para poder realizar cualquier cambio; o cargar otro ESTILO que no sea el ORIGINAL. Esas opciones las encuentras en PANEL, la sección ESTILOS.

    Cinco razones para que eso ocurra: 1) Has aplicado "Desactivar funciones del PANEL", 2) Has cargado el estilo ORIGINAL. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL, 4) Debes tomar en cuenta en qué estilo hiciste los cambios, y cargar ese mismo estilo. Y 5) Tienes desactivada las cookies de tu navegador.

    Lo más seguro es que tienes protegido el estilo actual. Desprotégelo, preferentemente desde el SALON DE LECTURA, en la sección "SEGURIDAD" del PANEL. Otra razón es que has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL.

    El PANEL de la página de INICIO, INDICE O LISTA y SALON DE LECTURA trabajan de manera independiente. Cada uno puede tener 10 estilos diferentes sin afectarse entre sí.

    Si has seguido el proceso de su instalación correctamente, entonces, cerciórate que tengas activado las cookies del navegador.

    En este caso debes estar consciente de qué estilo está cargado, qué combinación de estilos has aplicado, a cuál estilo hiciste cambios y considerar la prioridad de carga de los estilos. El estilo cargado lo puedes ver en la parte inferior derecha del menu de la ventana del PANEL. El detalle de las siglas empleadas y la prioridad de carga de los estilos lo encuentras en este mismo gadget en "NOMENCLATURA".

    Si eso ocurre es probable que hayas aplicado sombras o blur en varios secciones de la página y a la vez tener abierta la ventana del PANEL, también, puedes haber aplicado imagen en el fondo del body y tener abierta la ventana del PANEL y/o haber aplicado sombras o blur en algunas secciones de la página. No uses muchas sombras si vas a colocar imagen en el fondo del body.

    La única razón para que eso ocurra es activando la opción de PASARLA A GRISES. En la sección que veas la imagen blanco y negro, por ejemplo en el SIDEBAR (SALON DE LECTURA), te vas a PANEL, la sección SIDEBAR, buscas "IMAGEN, PASARLA A GRISES" y eliges la opción deseada.

    En las miniaturas, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO.

    Presiona PANEL y en la ventana que aparece verás un candado color amarillo en la parte derecha superior.

    Hay dos razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado CARGA ALEATORIA u ORDENADA en esa sección, desactívala, ya que tiene prioridad sobre los ESTILOS. 2) En el SALON DE LECTURA tienes activado CARGAR EN TODAS LAS PUBLICACIONES o CARGAR EN TODO EL BLOG Y PUBLICACIONES.

    Para eliminar una NOTA debes abrirla y luego presionar ELIMINAR NOTA. Si has abierto dos o más NOTAS, solo se eliminará la última abierta, el resto no, debes cerrarlas y eliminarlas una por una. Debes abrir NOTA por NOTA e ir eliminándola a medida que la abras.

    En los ESTILOS predefinidos no puedes hacer cambios. Para hacer cambios en alguno de ellos, debes primero cargarlo y seguido copiarlo a otro ESTILO (que van desde GUARDAR 1, GUARDAR 2… hasta PERSONALIZAR GRUPO 3 O APLICARLO AL POST); hecho esto, cargas el ESTILO al que se copió y seguido haces los cambios deseados.
    Si quieres aplicar el ESTILO para todo el blog o fijarlo para el INICIO e INDICE O LISTA, sigues el proceso ya explicado, luego cargas el ESTILO a cual se copió y eliges la opción deseada (esto último sólo en el SALON DE LECTURA).

    Puede ser por cuatro razones: 1) Tienes desactivado las FUNCIONES DEL PANEL. 2) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA que se encuentra en el MENU / ESTILOS (debes hacerlo en INICIO, LISTA o INDICE y SALON DE LECTURA). 3) No has activado FONDO COLOR VARIADO, y/o 4) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA en el SALON DE LECTURA.



    SE APLICA SOLO EN EL "SALON DE LECTURA" Y EN EL "INDICE O LISTA"
    Tienen que estar ocultos. Entra en PANEL, la sección "VARIOS" en "CAMBIA-INMOVILIZA SIDEBAR-OCULTAR SECCIONES", la opción "OCULTAR SECCIONES", en el SALON DE LECTURA; en INDICE O LISTA busca las opciones similares.

    Si estás en el SALON DE LECTURA en la publicación de tu interés, simplemente agrégalo a la lista deseada. Si estás en INDICE O LISTA, cuando agregas a la lista siempre se agregará la primera publicación superior que aparece a mano izquierda (cuando son varias miniaturas o imágenes). Para que sea un tema elegido, debes darle click al INTRO de ese tema y luego agregarlo a la lista deseada; o dar click en el caracter "+" y elegir dónde guardarlo.



    SE APLICA AL "SALÓN DE LECTURA"
    Tres razones para que eso ocurra: 1) Debes haber cambiado la longitud de la publicación, 2) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación y/o 3) Cambiaste la imagen del header por una de mayor longitud, o viceversa. Si has hecho cualquiera de los tres casos descritos, o los tres, debes marcar y guardar la posición después de esos cambios.

    Eso ocurre cuando has aplicado el DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Debes detenerlo para que tomes el control de la barra de desplazamiento. La opción la encuentras en la sección VARIOS del PANEL.

    Para reducir esa cantidad a 5 miniaturas, te vas al PANEL, la sección VARIOS, presionas NIVELAR SIDEBAR CON POST y luego presionas DESACTIVAR.

    Te vas a PANEL, sección VARIOS, presionas ICONO:CAMBIAR-DIMENSIONAR-DESPLAZAR. Si quieres quitarlo presionas CAMBIAR ICONO la opción QUITAR, si quieres mostrarlo presionas ORIGINAL.

    Presiona PANEL, luego POST, seguido de COLUMNAS Y ZOOM DE IMAGENES.

    Lo primero que debes hacer es entrar a cualquier publicación que pertenezca a la categoría de la revista que desees aplicar los cambios (puedes ver la categoría en la parte última de la publicación), luego das click en "GUARDAR Y CARGAR POR SUB-CATEGORIA 1" (la 2 o la 3) que se encuentra en la sección ESTILOS en "GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL, se efectúa un reinicio de página (si la página aparece con cambios es porque ya has hecho cambios en esa subcategoría anteriormente); por último seleccionas la opción "GUARDAR POR SUB-CATEGORIA", toma unos segundos a que aparezca el visto bueno, opción que la encuentras en GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL. Ahora sí, procede a hacer los cambios que desees en esa revista. Si no das click en GUARDAR POR SUB-CATEGORIA los cambios se guardarán en la CATEGORIA que seleccionaste (1, 2 ó 3) y no en la SUB-CATEGORIA de la revista actual.

    Las razones son: 1) Has desactivado la opción para que quede igual, la cual se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego NIVELAR SIDEBAR CON POST, debes activarlo. 2) Cuando la publicación es más corta que la longitud del sidebar, el sidebar tratará de ajustarse a ésta, y por lo general no logra igualar la longitud. 3) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación. 4) La última miniatura corresponde a la primera publicación realizada y como ya no tiene qué mostrar no puede completar el sidebar. 5) El máximo de miniaturas a mostrar es de 250 y cuando son libros o relatos cortos con gran cantidad de contenido la publicación sobrepasa ese máximo.

    Eso ocurre por una de las siguientes razones: Tienes abierta la ventana del PANEL, has añadido muchas sombras, o has colocado imagen en el fondo del body.

    Eso ocurre porque has estado presionando intercaladamente la tercera y quinta opción que se encuentra en la barra del DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Para poder controlar la velocidad con las opciones brindadas presiona la cuarta opción que es para detener el desplazamiento; ahora sí, puedes elegir cualquier opción para activar el desplazamiento.

    Es todo texto centrado dentro de un rectángulo azul, que encontrarás en algunas publicaciones. Para realizar cambios en los BLOCKQUOTE, presiona PANEL, seguido de TEXTO DEL POST y luego TEXTO EN BLOCKQUOTE Y BLOCKQUOTE. Tienes algunas opciones para darle otro aspecto.

    No hay forma de recuperar la clave asignada. La única opción que te queda es eliminar el archivo http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage que se encuentra en la unidad C del disco duro, en la siguiente ruta: "C:\Documents and Settings\MAQUINA5\Local Settings\Application Data\Google\Chrome\User Data\Default\Local Storage", en este caso MAQUINA 5 es el usuario de la sesión de windows. Para eliminarlo debes cerrar el GOOGLE CHROME. Una vez eliminado abres nuevamente el GOOGLE CHROME y entras al blog, empezando de cero, con su presentación estándar.

    Presiona PANEL, luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION. Lo mismo es en la página de INICIO, cambias el color de la paginación y del selector de tema en el slide.

    CATEGORIA es cada uno de los links del menú que están a la izquierda de +LISTAS. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías; estando enmarcadas cada una en las categorías "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente

    Esto se debe a que, como estándar, está activado la nivelación de la longitud del SIDEBAR con la longitud de la publicación. Cuando la publicación es corta, dependiendo de cuán corta es, algunas ventanas o widgets no se mostrarán, tratando que la longitud del sidebar no sea demasiado larga que la longitud de la publicación; igual ocurre con las miniaturas. Para desactivar esta opción y que las ventanas o widgets del sidebar se mantengan das click en PANEL, luego en VARIOS, seguido de NIVELAR SIDEBAR CON POST, y por último DESACTIVAR.

    Cuando dejas marcado uno o varios puntos de una lectura para luego emplearlos, la línea de retorno estará debajo del MENU. Cuando aplicas guardar el PUNTO de acceso rápido, que aparece al final del MENU una vez que lo has guardado, el punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Si no es así es porque has hecho cambios significativos en la publicación, como por ejemplo: aumentar el tamaño del texto y/o de la imagen, o cualquier cambio que altere la longitud de la publicación. También afecta si has expandido la publicación ocultando el sidebar. Siempre que vayas a dejar puntos marcados debes hacerlo después de hacer los cambios necesarios en la publicación o ESTILO.

    No necesitas dejar marcado el punto donde suspendes la lectura, ya que automáticamente se guarda el punto o la pantalla que dejas de leer. El problema con esta opción es que si navegas por la lectura, el punto o pantalla se guardará dónde te quedes al dejar de navegar.
    Otra opción es dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura. Cuando dejas marcado la línea, al retornar al libro o publicación verás en la parte derecha del MENU el punto "●". Das click en el mismo y te desplazarás a la línea que suspendiste la lectura. El punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Cada publicación es independiente al resto. Cuando aplicas el "●", el mismo desaparece.

    Para activar LA GUIA DE LECTURA debes estar en el comienzo de la publicación.

    Las opciones para activar el o los slides aparecen sólo si has guardado imágenes con la opción 'I' que se encuentra sobre el PANEL; también si guardas en MI LIBRERIA o en NAVEGA DIRECTO 1.

    Tienes dos métodos: 1) Seleccionar CARGAR SOLO POR POST y hacer los cambios deseados. 2) Cargas el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas GUARDAR POR POST y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios en la publicación o post eliges CARGAR SOLO POR POST. Si la publicación ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el estilo está protegido no podrás hacer cambio alguno.

    Primero debes cargar el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas PERSONALIZAR GRUPO 1 O APLICARLO AL POST (igual con el grupo 2 ó 3) y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios hechos en el GRUPO eliges PERMITIR CARGA DEL GRUPO 1 (igual con el 2 ó 3). Si el GRUPO ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el GRUPO está protegido no podrás hacer cambio alguno.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS DE "+LISTAS" O "INDICE O LISTA"
    Eso ocurre cuando estás en LISTA DE LOS TEMAS-LIBROS y has aplicado una de las opciones que hay en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIA)". Prueba cambiando con una de las opciones de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS), en PANEL, sección VISUAL, en la parte última. Los LIBROS y algunos LIBROS-RELATOS CORTOS, por su extenso contenido, toman más tiempo en completar las miniaturas o mostrar las imágenes.

    El visto bueno indica que la publicación tiene el formato que permite hacer cambios en el texto, lo que es: BLOCKQUOTE, TEMA, SUBTEMA, IDENTIFICADOR 1-2, LETRA CAPITAL, etc. etc. Este visto bueno se aplica sólo en los LIBROS y LIBROS-RELATOS CORTOS, ya que el resto de las publicaciones sí disponen de ese formato.

    Los LIBROS y LIBROS CORTOS-RELATOS CORTOS disponen de un visto bueno "√" al final del tema, indicando que ese libro o publicación se puede aplicar el formato nuevo. En el resto de las CATEGORIAS todas las publicaciones tienen el formato nuevo.

    La única razón por la que puede ocurrir eso es porque tu internet está fallando.

    Das click en PANEL y luego MINIATURAS. Puedes aplicar todas las opciones que comiencen con la palabra IMAGENES.

    Si ya has elegido "Imagen + Título" o "Solo Imagen", entonces el problema es que estás o muy cerca o en la primera publicación. En este caso la primera publicación es, literalmente, la primera que se realizó en esa categoría. Para solucionar el problema presiona el punto que se encuentra entre las dos flechas localizadas a mano derecha y vuelve a cambiar la cantidad de imágenes.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS "CATEGORIA"
    En esta sección no funciona las opciones para hacer cambios en el estilo de las miniaturas, no puedes aumentar ni reducir la cantidad a mostrar, no hay lista en texto, y por último, cada categoría puede tener un aspecto diferente, incluso las sub-categorías.

    CATEGORIA es cada uno de los links, del menú, que están a la izquierda de +LISTAS; a excepción de las revistas "Diners" y "Selecciones", ya que ese conjunto se enmarca en la categoría "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías.

    Esas opciones te permite cargar el ESTILO, creado en el SALON DE LECTURA, de cada categoría. Si has dado un ESTILO diferente a alguna categoría en particular o has descargado los ESTILOS DEFINIDOS que ofrezco, cuando activas la opción CARGAR ESTILOS DE LA CATEGORIA 1 ó 2, cada categoría tendrá un aspecto diferente; igual ocurre si activas CARGAR LO ANTERIOR EN SUB-CATEGORIAS, tomando cada revista el estilo dado en el SALON DE LECTURA. Esto solo se aplica cuando eliges, del MENU, cualquier link que se encuentra a la izquierda de "+LISTAS".



    SE APLICA A LA PAGINA DE "INICIO"
    Cuatro razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado el estilo ALEATORIO o CONTINUO en las miniaturas, debes desactivarlo para elegir uno en particular. 2) Tienes activado CARGAR PARA TODO EL BLOG de la sección ESTILOS del PANEL, desactívalo. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL y 4) El estilo está protegido. Si ocurre eso y has aplicado CARGAR PARA TODO EL BLOG, debes desproteger el estilo desde el SALON DE LECTURA.

    Presiona PANEL, luego VARIOS , seguido CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS y das click en CAMBIO DESACTIVADO.

    Eso puede ocurrir solo por dos razones: 1) Lo has desactivado mediante la opción que se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS " y/ó 2) Tu internet está fallando.

    Presiona PANEL luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION Y SELECTOR DEL SLIDE. Lo mismo es en el SALON DE LECTURA, solo que ahí cambias es el color de la PAGINACION.



    SE APLICA A "MI LIBRERIA"
    Las imágenes siempre van a aparecer, tarda cuando tienes una gran cantidad de imágenes guardadas, entre más imágenes guardes, más tardará. Debes tener paciencia para que carguen todas. La ventaja es que, cuando entres a MI LIBRERIA, puedes seguir agregando imágenes desde las otras secciones del blog y actualizas MI LIBRERIA sin tener que refrescar pantalla con la opción que se encuentra a mano izquierda, representada con un bolígrafo negro.

    Para guardar la imagen elige dónde vas a guardarla y seguido da click en la o las imágenes deseadas.
    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

    -----------------------------------------------------------
    Guardar todas las imágenes
    Dar Zoom a la Imagen
    Fijar la Imagen de Fondo
    No fijar la Imagen de Fondo
    -----------------------------------------------------------
    Colocar imagen en Header
    No colocar imagen en Header
    Mover imagen del Header
    Ocultar Mover imagen del Header
    Ver Banco de Imágenes del Header

    Imágenes para el Header o Cabecera
    Slides
    P
    S1
    S2
    S3
    B1
    B2
    B3
    B4
    B5
    B6
    B7
    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura. Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.
    Sólo se guardará un tema a la vez, o sea, si entras a una publicación cualquiera, la misma se guarda automáticamente en el historial, y, si vuelves a entrar a ese tema, al rato o cualquier otro día, ya no se guarda, porque que el tema ya se encuentra en el registro.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...Leer" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre la INFO del tema.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de los Libros: muestra las portadas de los libros en tamaño grande. Se muestran de 48 en 48.

    Lista Gráfica de las Revistas: muestra todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la página de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color de todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color del tema.
    ● Eliminar la sombra del tema.
    ● Cambiar el color de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones nuevas.

    PROGRAMA DE INSEMINACIÓN (James Blish)

    Publicado el domingo, diciembre 29, 2013
    1


    La espacionave reanudó su zumbido en torno a Sweeney sin que éste se diera cuenta del cambio. Cuando la voz del capitán Meiklejon le llegó finalmente a través del altavoz de la pared, Sweeney seguía tendido y sujeto en su litera, en un peculiar estado de tranquilidad que nunca antes había conocido, y que posiblemente hubiera sido incapaz de describir, ni siquiera a sí mismo. De no ser porque su pulso seguía latiendo, habría llegado a la conclusión de que estaba muerto. Necesitó varios minutos para reaccionar.

    —Sweeney, ¿me oyes? ¿Estás..., estás bien?

    La breve vacilación en la voz del piloto hizo sonreír a Sweeney. Desde el punto de vista de Meiklejon, y de la mayoría del resto de la humanidad, Sweeney era un completo error. De hecho, estaba muerto.

    La cabina completamente aislada, con su propia compuerta estanca que daba al exterior, sin ningún acceso para Sweeney al resto de la nave, era un testimonio claro del error que representaba. Lo mismo que el tono de la voz de Meiklejon: un hombre dirigiéndose no a otro ser humano, sino a algo que debía ser mantenido en una bóveda estanca.

    Una bóveda estanca diseñada para proteger al universo que había fuera de ella..., no para proteger a su contenido del universo.

    —Claro que estoy bien —dijo Sweeney, soltando sus correas de sujeción y sentándose. Comprobó el termómetro, que seguía señalando —90 °C, la temperatura media de Ganímedes, tercera luna de Júpiter—. Me había quedado dormido. ¿Dónde estamos?
    —Estoy situando la nave en órbita; nos hallamos ahora a unos mil quinientos kilómetros del satélite. Pensé que desearías echar un vistazo.
    —Claro que sí. Gracias, Mickey.
    —Bien, te hablaré luego —dijo la voz desde la pared.

    Sweeney se agarró al riel de guía y se impulsó hacia la única portilla de observación de la cabina, maniobrando con considerable precisión. Para un hombre habituado a una gravedad equivalente a 1/6 de la terrestre, la caída libre —una situación de absoluta ausencia de gravedad— sólo constituía un caso extremo.

    Lo cual podía aplicarse también al propio Sweeney. Era un ser humano..., pero era también un caso extremo.

    Miró afuera. Sabía exactamente lo que iba a ver; lo había estudiado exhaustivamente a partir de fotos, telerregistros, mapas, y a través de telescopios, tanto desde casa como desde la Luna y Marte. Cuando uno se acerca a Ganímedes en su conjunción inferior, tal como estaba haciendo Meiklejon, lo primero que salta a la vista es la enorme mancha ovalada llamada "el Tridente de Neptuno"..., apodada así por los primeros exploradores jovianos, debido a que estaba señalada con la letra griega psi en el antiguo mapa compuesto Howe. A la larga había resultado que el nombre había sido bien elegido: esa mancha es un profundo y ramificado mar, prolongándose hacia el este, que va desde los 120° hasta los 165° de longitud, y desde los 10° hasta los 33° de latitud norte. ¿Un mar de qué? Pues de agua, por supuesto...; agua helada hasta convertirse en sólida y eterna roca, y cubierta por una capa de polvo de roca de casi ocho centímetros de espesor.

    Al este del Tridente, y avanzando en línea recta hacia el polo norte, hay una gran hendidura triangular denominada "la Muesca", un retorcido valle obstruido por las raíces y sacudido por las avalanchas, que se prolonga en torno al polo y asciende luego por el otro hemisferio, abriéndose a medida que avanza (asciende, debido a que el norte para los pilotos espaciales, al igual que para los astrónomos, está abajo). No hay nada absolutamente parecido a la Muesca en ningún otro planeta, aunque desde la conjunción inferior, cuando la nave de uno se aproxima en vertical sobre el meridiano 180° de Ganímedes, puede que recuerde en algo al Syrtis Mayor de Marte.

    Sin embargo, no existe ningún parecido real. Syrtis Mayor es quizá la región más agradable de todo Marte. La Muesca, en cambio, es... una muesca.

    En la pared oriental de esta enorme cicatriz, a los 218° de longitud y 32° de latitud norte, hay una aislada montaña de unos tres mil metros de altura, que por lo que Sweeney sabía carecía de nombre; estaba señalada con la letra pi en el mapa Howe. Debido a su aislamiento, cuando el terminador del amanecer solar coincide con esa longitud puede ser vista fácilmente desde la Luna de la Tierra con ayuda de un buen telescopio, con su pico brillando en medio de las tinieblas como una pequeña estrella. Una cornisa semicircular se proyecta hacia el oeste desde la base del pi de Howe y por encima de la Muesca, con sus abruptos flancos desconcertantes en un mundo que no muestra ningún otro signo de estratos en pliegues.

    Era en esa cornisa donde vivían los demás Hombres Adaptados.

    Sweeney miró hacia abajo durante largo rato, en dirección a la casi invisible montaña con su cima brillante como una estrella, preguntándose por qué no reaccionaba ante ella. Cualquier emoción apropiada hubiera servido: anticipación, alarma, ansiedad, cualquier cosa, incluso miedo. Tras dos meses encerrado en aquella segura cárcel hubiera debido estar ansioso por salir de allí, aunque sólo fuera para ir a reunirse con los Hombres Adaptados. En cambio, persistía la tranquilidad. Era incapaz de ir más allá de una momentánea curiosidad con respecto al pi de Howe, mientras que sus ojos eran atraídos hacia Júpiter, colgando monstruoso y con alocados colores a un millón de kilómetros de distancia, más menos unos cuantos miles. Y aun el planeta le atraía tan sólo porque era más brillante; excepto aquello, no tenía el menor significado.

    —¿Mickey? —dijo, obligándose a mirar al fondo de la Muesca.
    —Estoy aquí, Sweeney. ¿Qué te parece?
    —Oh, como un mapa en relieve. Así es como parece siempre. ¿Dónde vas a dejarme? Las órdenes no te obligan a ningún lugar determinado, ¿verdad?
    —Aja. Pero no creo que hayan muchas posibilidades —dijo la voz de Meiklejon, menos vacilante—. Tendrá que ser la gran llanura..., la H de Howe.

    Sweeney examinó el ovalado mar con un suave disgusto. De pie allí, sería tan visible como en mitad del Mare Crisium de la Luna. Lo hizo notar así.

    —No tienes otra elección —repitió Meiklejon tranquilamente.

    Hizo funcionar los cohetes varias veces. Sweeney notó que su peso volvía brevemente a él; mientras intentaba decidir hacia qué lado vomitar, el peso desapareció de nuevo. La nave se hallaba ahora en órbita; pero Sweeney era incapaz de decir si Meiklejon iba a mantenerla allí o en cambio iba a avanzar en zigzag por encima del satélite. Tampoco lo preguntó. Cuanto menos supiera, mejor.

    —Bien, es una larga caída —dijo Sweeney—. Y esa atmósfera no es precisamente la más densa del sistema. Deberé posarme al abrigo de la montaña. No deseo tener que caminar doscientos o trescientos kilómetros a través de la H de Howe.
    —Por otra parte —adujo Meiklejon—, si desciendes demasiado cerca, nuestros amigos de ahí abajo descubrirán tu paracaídas. Quizá sea mejor si te depositamos en la Muesca, después de todo. Hay tanto revoltijo allí dentro que los ecos del radar deben de ser tremendos...; no hay ninguna posibilidad de que puedan localizar algo tan pequeño como un hombre en un paracaídas.
    —No, gracias. Todavía queda la localización óptica, y la sombrilla de un paracaídas no tiene ningún parecido con un promontorio rocoso, ni siquiera para un Hombre Adaptado. Tiene que ser detrás de la montaña, donde disponga a la vez de una sombra óptica y de radar. Además, 6cómo puedo trepar para salir de la Muesca y llegar hasta esa cornisa? Si se han establecido en el borde de un risco no ha sido sin motivo.
    —De acuerdo —convino Meiklejon—. Bien, tengo la catapulta apuntada. Me pondré el traje y me reuniré contigo en el casco.
    —Está bien. Dime de nuevo exactamente lo que vas a hacer mientras yo esté fuera, a fin de no encontrarme dándole al silbato cuando tú ya no estés por ahí.

    El sonido del armario de los trajes al ser abierto le llegó claramente al piloto por el intercom. Sweeney ya se había colocado el arnés del paracaídas, y sujetarse el respirador y el laringófono sólo iba a ocuparle un momento. Sweeney no necesitaba otra protección.

    —Me quedaré aquí arriba en órbita libre, con toda la energía desconectada excepto la de mantenimiento, durante trescientos días. —La voz de Meiklejon parecía sonar más distante ahora—. Se supone que para entonces habrás hecho buenas migas con nuestros amigos de ahí abajo y sabremos a qué atenernos. Permaneceré atento a un mensaje tuyo en una frecuencia prefijada. Tú me enviarás únicamente una serie de letras codificadas; yo las pasaré a la computadora y ésta me dirá qué debo hacer, y actuaré en consecuencia. Si no tengo ninguna noticia tuya pasados los trescientos días, recitaré una breve pero ferviente plegaria y regresaré a casa. Después de eso. Dios me ayude, no sé nada más.
    —Es suficiente. Vamos.

    Sweeney se dirigió a su compuerta particular. Como todas las auténticas naves interplanetarias, el vehículo de Meiklejon no tenía un casco único que la recubriese de proa a popa. Consistía en varios módulos englobando sus componentes esenciales, incluida la esfera del habitáculo, unidos entre sí por un armazón de tubos y viguetas en una de las más largas de estas últimas, apuntada ya hacia la H de Howe, sería la que serviría como "catapulta".

    Sweeney alzó la vista hacia el globo del satélite. La vieja sensación familiar de caída se apoderó de él por un momento; miró hacia abajo, reorientándose con relación a la nave, hasta que la sensación desapareció. Aunque la verdadera caída no iba a tardar mucho en producirse.

    Meiklejon apareció por el horizonte de la esfera del habitáculo, deslizando sus zapatos magnéticos por el metal. Revestido con su aparatoso e informe traje espacial, era él quien parecía el miembro no humano del dúo.

    —¿Listo? —preguntó.

    Sweeney asintió y se dejó caer boca abajo en la vigueta en I, asegurando las sujeciones de su arnés en sus lugares correspondientes. Sintió las enguantadas manos de Meiklejon moviéndose a su espalda, sujetando la unidad de propulsión JATO(1) ahora no podía ver nada, excepto el trineo de madera que protegería su cuerpo del chorro del cohete.


    1 Jet Assisted Take Off: dispositivo de despegue con ayuda de reacción. (N. del T.)


    —Todo listo —dijo el piloto—. Buena suerte, Sweeney.
    —Gracias. Cuando quieras, Mickey.
    —Ignición en cinco segundos. Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. ¡Ya!

    La unidad JATO se estremeció y le propinó a Sweeney un golpe casi paralizante entre los omoplatos. Por un instante la aceleración lo aplastó contra su arnés, y el trineo se deslizó por el metal de la vigueta en I.

    Luego, repentinamente, la vibración cesó. Estaba en caída libre. Con un cierto retraso, tiró de la anilla de su paracaídas.

    El trineo estaba alejándose de él en una suave curva descendente, y pronto se perdió entre las estrellas. La presión a su espalda desapareció cuando la unidad JATO, aún funcionando, se alejó también de él, llameando. Por un instante la vaharada de sus gases de escape le hizo sentirse mal; luego la sensación desapareció. Cuando llegara al suelo su impacto sería demasiado fuerte como para dejar algo más que un agujero.

    No quedaba más que Sweeney, cayendo de cabeza hacia Ganímedes.

    Casi desde el principio, desde aquel día apenas recordado de su temprana infancia en que se dio cuenta por primera vez de que el domo subterráneo de la Luna representaba el universo entero para todo el mundo menos para él, Sweeney había deseado ser humano; había deseado en forma de un vago e impersonal dolor que había cristalizado rápidamente en una fría amargura que impregnaba tanto su modo de ser como su actitud hacia la vida cotidiana, y en sueños de ardiente soledad que se iban haciendo más infrecuentes pero también más intensos a medida que maduraba, hasta el punto de despertarse en mitad de la noche, mudo y tembloroso, y quedar postrado varios días, como si hubiera escapado a duras penas a un terrible accidente.

    El equipo de psicólogos, psiquiatras y analistas que se ocupaba de él hacía todo lo que podía, pero no era mucho. La historia de Sweeney no contenía prácticamente nada que fuera manipulable por ningún sistema de psicoterapia desarrollado para ayudar a los seres humanos. Ni siquiera eran capaces de ponerse de acuerdo entre ellos con respecto a la meta principal que debía alcanzar esa terapia: si ayudar a Sweeney a vivir con el hecho de su inhumanidad esencial, o por el contrario soplar sobre la única chispa de esperanza que la gente no médica de la Luna le mostraba constantemente a Sweeney como única razón de su existencia.

    Los hechos eran simples e implacables. Sweeney era un Hombre Adaptado. Adaptado, en su caso, al frío extremo, a la débil gravedad y a la tenue y malsana atmósfera que prevalecía en Ganímedes. La sangre que corría por sus venas y el sustrato no sólido de cada una de sus células eran en sus nueve décimas partes amoniaco líquido; sus huesos eran Hielo IV; su respiración era un complejo ciclo de hidrógeno-metano basado no en la catálisis de un pigmento de naturaleza férrica, sino en el cierre y apertura de una doble relación de azufre; y podía sobrevivir durante semanas, si era necesario, con una dieta de polvo de roca.

    Siempre había sido así. Lo que había hecho de él lo que era había ocurrido literalmente antes incluso de su concepción; se trataba de la aplicación a las células germinales que más tarde se unirían para formarlo de una elaborada constelación de técnicas: envenenamiento mitótico selectivo, irradicación localizada con rayos X, microcirugía tectogenética, inhibición metabólica competitiva, y quizás otras cincuenta cosas cuyos nombres nunca habían sido oídos y que colectivamente habían sido bautizadas como pantropía. Una palabra que, traducida libremente, significaba "cambiarlo todo", y que se correspondía con la realidad.

    Al mismo tiempo que los pantropistas habían cambiado por anticipado los esquemas humanos de la constitución y química de Sweeney, habían cambiado también su educación, su mundo, sus pensamientos, incluso sus antepasados. Uno no podía fabricar un Hombre


    Adaptado simplemente agitando una varita, le había explicado orgullosamente en cierta ocasión el doctor Alfven a Sweeney por el intercom. Incluso las células germinales definitivas eran el resultado de un centenar de generaciones anteriores de células, nacidas las unas de las otras antes de pasar al estadio de zigotos como animales unicelulares, y cada una de ellas decantada un poco más hacia el cianuro y el hielo y todas las demás cosas de las que estaban hechos los niñitos como Sweeney. El equipo psico había apartado al doctor Alfven a finales de aquella misma semana, tras la habitual revisión de las cintas de lo que se le había dicho a Sweeney y de lo que éste había contestado, pero no hubiera sido necesario que se tomaran esa molestia. Sweeney nunca había oído ninguna canción de cuna ni se había visto expuesto al complejo de Edipo. Era una ley en sí mismo, con la mayor parte de los considerandos en blanco.

    Observó, por supuesto, que Alfven no acudía a la siguiente sesión, pero eso era algo normal. Los científicos iban y venían constantemente por la gran caverna sellada, siempre acompañados por la educada y bien uniformada policía particular de la Autoridad del Puerto de la Gran Tierra, pero raramente se quedaban mucho tiempo. Incluso entre el equipo psico había siempre una tensión peculiar, una furiosa pulsión que estallaba periódicamente con terribles batallas a gritos. Sweeney nunca había llegado a saber a qué se debían esos gritos, puesto que cada vez que se iniciaba una de esas batallas el sonido del exterior era cortado inmediatamente; sin embargo, había observado que cada vez algunos de los participantes desaparecían para siempre.

    —¿Dónde está el doctor Emory? ¿No ha venido hoy?
    —Ha terminado su turno de servicio.
    —Pero quiero hablar con él. Me prometió traerme un libro. ¿Cuándo volverá a visitarme?
    —No creo que vuelva a hacerlo, Sweeney. Ha cogido el retiro. Pero no te preocupes por ello; todo seguirá como antes. Yo te traeré el libro.

    Fue después del tercero de esos incidentes cuando Sweeney fue llevado por primera vez a la superficie de la Luna..., custodiado, es cierto, por cinco hombres con trajes espaciales, aunque eso a Sweeney no le importara en absoluto. La nueva libertad le pareció algo enorme, y su propio traje, sólo un símbolo en relación con los de los guardias del Puerto, parecía no existir. Fue el primer anticipo de la libertad que iba a disfrutar, si podía creer en todo lo que le habían insinuado, una vez hubiera terminado su trabajo. Podría incluso ver la Tierra, allí donde vivía la gente.


    Acerca de su trabajo sabía todo lo que tenía que saber, y lo subía como si fuera una segunda naturaleza. Le había sido embutido desde su fría y solitaria infancia, siempre con la misma orden al final:

    —Tenemos que traer de vuelta a esos hombres.

    Esas ocho palabras eran la razón de existir de Sweeney; eran también la única esperanza de Sweeney. Los Hombres Adaptados tenían que ser capturados de nuevo y devueltos a la Tierra...; o más exactamente, devueltos al domo de la Luna, el único lugar además de Ganímedes donde podían ser mantenidos con vida. Y si no podía hacerlos regresar a todos —esto tenía que ser considerado únicamente como una posibilidad—, tenía que volver al menos con el doctor Jacob Rullman. Sólo Rullman conocía con seguridad el secreto fundamental: cómo convertir de nuevo un Hombre Adaptado en un ser humano.

    Sweeney comprendía que Rullman y sus asociados eran criminales, pero la magnitud de su crimen era algo que nunca había intentado responderse a sí mismo. Sus estándares eran demasiado incompletos. Sin embargo, desde un principio había quedado claro que la colonia de Ganímedes se había instalado sin el consentimiento de la Tierra, mediante métodos que la Tierra no aprobaba (excepto casos especiales como Sweeney), y que la Tierra deseaba desmantelarla. No por la fuerza, ya que la Tierra deseaba primero conocer lo que sabía Rullman, sino a través de la sutil estratagema que era el propio Sweeney.

    Tenemos que traer de vuelta a esos hombres. Después de lo cual, decían las insinuaciones —sin prometer nunca nada directamente—, Sweeney podría ser convertido en humano, y conocer una libertad mejor que caminar por la superficie sin aire de la Luna en compañía de cinco guardias.

    Normalmente, era tras una de esas insinuaciones cuando estallaba una de esas repentinas batallas entre los miembros del equipo. Cualquier hombre dotado de una inteligencia normal hubiera empezado pronto a sospechar que esas insinuaciones ni siquiera estaban fundadas en expectativas reales; el entrenamiento de Sweeney lo ayudó a que esas sospechas aparecieran muy pronto; pero a largo plazo no importaba. Las insinuaciones le ofrecían su única esperanza, y las aceptaba con ilusión aunque sin confianza. Además, las pocas palabras que solía escuchar al iniciarse las disputas antes de que el intercom dejara oír su clic y se quedara mudo le habían sugerido que había muchos más elementos de desacuerdo que la simple duda acerca de la convertibilidad de los Hombres Adaptados. Había sido Emory, por ejemplo, quien había estallado con un inesperado y explosivo:

    Pero supongamos que Rullman tenía razón...

    ¿Razón acerca de qué? ¿Puede tener alguna vez "razón" un fuera de la ley*? Sweeney no podía saberlo.

    Luego estaba el técnico que había dicho:

    El problema con la terraformación es el coste...

    ¿Qué quería decir con aquello? Apenas un minuto más tarde había sido sacado apresuradamente de la sala de exámenes con un pretexto inventado. Habían habido muchos casos como aquéllos, pero inevitablemente Sweeney fracasaba en intentar relacionar todos los fragmentos en un esquema común. Finalmente, llegó a la conclusión de que no afectaban directamente a sus posibilidades de convertirse en humano, y muy pronto los abandonó en el enorme desierto de su ignorancia general.

    En el largo proceso, sólo las directrices eran reales, las directrices y las pesadillas. Tenemos que traer de vuelta a esos hombres.

    Esas ocho palabras constituían la razón por la cual Sweeney, como un hombre cuyo último esfuerzo por despertar hubiera fracasado, estaba cayendo de cabeza hacia Ganímedes.

    Los Hombres Adaptados encontraron a Sweeney a mitad de camino de su subida al gran puerto que constituía el único acceso a su colonia en la cornisa del risco desde la llanura de la H de Howe. No los reconoció; no correspondían a ninguna de las fotografías que había memorizado; no obstante, aceptaron rápidamente su historia. Y no tuvo necesidad de fingir agotamiento...; la gravedad de Ganímedes era normal para él, pero había sido un largo trayecto y una larga subida.

    De todos modos, se sorprendió al descubrir que había gozado con la caminata. Por primera vez en su vida había andado sin nadie que lo vigilara, ni hombres ni máquinas, en un mundo donde se sentía físicamente en casa; un mundo sin murallas, un mundo donde se sentía esencialmente solo. El aire era rico y agradable, los vientos soplaban por donde querían, la temperatura era considerablemente mucho más fría que todo lo que se podía conseguir en el domo de la Luna, y el cielo estaba a todo su alrededor, teñido de índigo y salpicado de estrellas que parpadeaban aquí y allá.

    Tendría que ser cuidadoso. Podía resultar demasiado fácil aceptar Ganímedes como hogar. Le habían advertido en contra de eso, Pero no había llegado a comprender que el peligro podía ser no solamente real... sino atractivo.

    Los jóvenes lo llevaron rápidamente dentro del camino hasta la colonia. Se habían mostrado tan poco curiosos como anónimos eran. Pero Rullman era distinto. La expresión de sorprendida incredulidad en el rostro del científico, cuando Sweeney fue introducido en su oficina de alto techo y paredes de roca, era tan total que asustaba.

    —¿Qué es eso? —exclamó.
    —Lo hemos encontrado subiendo el puerto. Pensamos que estaba perdido, pero dice que pertenece a la nave madre.
    —Imposible —dijo Rullman—. Absolutamente imposible.

    Y se mantuvo en silencio, estudiando al recién llegado desde la cabeza a los pies. La expresión de sorpresa disminuyó apenas un poco.

    El largo escrutinio le dio a Sweeney tiempo de examinar a su vez al otro. Rullman era más viejo que en sus fotos, pero eso era normal; quizás incluso parecía un poco menos señalado por los años de lo que Sweeney había anticipado. Era delgado, parcialmente calvo y de hombros arqueados, pero la leve curva de su vientre más abajo del cinturón que mostraban las fotografías había desaparecido casi por completo. Evidentemente, vivir en Ganímedes lo había endurecido. Las fotos habían fracasado en prevenir a Sweeney contra los ojos del hombre; eran tan enmarcados y escrutadores como los de un búho.

    —Será mejor que me cuente quién es —dijo finalmente Rullman—. Y cómo ha llegado hasta aquí. No es usted uno de nosotros, eso es evidente.
    —Soy Donald Leverault Sweeney —dijo Sweeney—. Quizá no sea uno de ustedes, pero mi madre decía que sí lo era. He llegado hasta aquí en su nave. Ella me dijo que ustedes me aceptarían.

    Rullman agitó la cabeza.

    —Eso también es imposible. Discúlpeme, señor Sweeney, pero probablemente no tiene usted ni idea de la sorpresa que representa. Entonces, tiene que ser el hijo de Shirley Leverault..., pero (cómo ha llegado hasta aquí? ¿Cómo ha sobrevivido durante todo este tiempo? 6Quién lo cuidó y lo mantuvo con vida después de que nosotros abandonáramos la Luna? Y sobre todo, ¿cómo consiguió escapar de las autoridades del Puerto? Sabemos que Puerto Tierra descubrió nuestro laboratorio lunar antes incluso de que nosotros lo abandonáramos. Apenas puedo creer que usted exista realmente.

    Sin embargo, la expresión de clara incredulidad del científico iba ablandándose por momentos. Sweeney calculó que estaba empezando a convencerse. Y no podía hacer otra cosa: ahí estaba Sweeney, de pie ante él, respirando el aire de Ganímedes, a sus anchas en la gravedad de Ganímedes, con el polvo de Ganímedes manchando su fría piel, un hecho más entre otros muchos hechos irrebatibles.

    —Efectivamente, la policía del Puerto encontró el gran domo dijo Sweeney—. Pero nunca encontraron el pequeño, la planta piloto. Papá hizo volar el túnel entre los dos antes de que aterrizaran... T resultó muerto por el desprendimiento de rocas. Naturalmente, yo era apenas una célula en un tubo de ensayo cuando ocurrió eso.

    Entiendo —dijo Rullman pensativo—. Captamos una explosión con los instrumentos de nuestra nave antes de despegar. Pero imaginamos que era el inicio de un bombardeo por parte del grupo incursor, por inesperado que fuera. ¿Entonces tampoco destruyeron el laboratorio grande, después de todo?

    —No-dijo Sweeney. Seguro que Rullman sabía eso; las comunicaciones por radio entre la Tierra y la Luna debían de ser captadas desde allí, aunque sólo fuera ocasionalmente—. También quedaron algunas líneas de intercom en servicio entre los dos; mi madre acostumbraba a pasar mucho tiempo escuchando para saber lo que estaba ocurriendo. Yo también lo hice, cuando fui lo suficientemente mayor como para comprender. Así fue como supimos que la colonia ganimediana no había sido bombardeada tampoco.
    —¿Pero de dónde obtenían la energía?
    —La mayor parte de ella de nuestra propia célula de estroncio"". Todo estaba blindado, de modo que los policías no podían detectar ningún campo de dispersión. Cuando la célula empezó finalmente a dar signos de desfallecimiento, tuvimos que conectarnos a las líneas del acumulador central del Puerto...; primero con precaución, pero luego según nuestras necesidades. —Se alzó de hombros—. Más pronto o más tarde tenían que descubrirlo. Y eso fue lo que pasó.

    Rullman permaneció en silencio por un momento, y Sweeney supo que estaba efectuando mentalmente operaciones aritméticas, comparando los 20 años de vida media del estroncio11 con la cronología de Sweeney y de los Hombres Adaptados. Las cifras concordaban, por supuesto. La policía del Puerto había sido muy cuidadosa con detalles como aquél.

    —De todos modos es asombroso tener que volver a pensar en todo este episodio después de tantos años —dijo Rullman—. Con el debido respeto, señor Sweeney, es difícil imaginar a Shirley Leverault pasando por toda esa prueba..., y sola, excepto un niño al que ni siquiera podría tocar nunca, un niño tan difícil de cuidar, humana y técnicamente, como una pila atómica. La recuerdo como una muchacha frágil y de poco empuje, yendo detrás de nosotros simplemente porque Robert estaba en el proyecto. —Frunció el ceño ante la reminiscencia-—. Acostumbraba a decir: "Es su trabajo". Nunca pensó en ello más que como eso, un trabajo.


    —Yo era su trabajo —dijo Sweeney con voz átona. Los policías habían intentado enseñarle a hablar amargamente cuando mencionaba a su madre, pero nunca había sido capaz de captar la emoción que deseaban que imitara. Sin embargo, había descubierto que, cuando pronunciaba las sílabas casi sin inflexión, se sentían satisfechos con el efecto—. La juzgó usted mal, doctor Rullman..., o ella cambió tras la muerte de papá. Su valor valía el de diez personas. Y pagó por él al final. Con la única moneda que conocen los policías del Puerto.
    —Lo siento —dijo Rullman suavemente—. Pero al menos usted consiguió escapar. Estoy seguro de que eso es lo que ella hubiera deseado. ¿Dónde consiguieron la nave de la que me ha hablado?
    —Siempre la tuvimos. Pertenecía a papá, supongo. Estaba oculta en una chimenea natural cerca de nuestro domo. Cuando los policías penetraron en la sala de comunicaciones, yo salí por el otro lado del domo mientras ellos estaban... ocupados con mi madre, y la tomé. No había ninguna otra cosa que yo pudiera hacer.
    —Por supuesto, por supuesto —dijo Rullman, con voz tranquila y suave—. No hubiera podido resistir ni un segundo en su aire. Hizo lo correcto. Prosiga.
    —Bien, pues tomé la nave y partí. No tuve tiempo de coger nada excepto lo que llevaba puesto. Me estuvieron siguiendo durante todo el camino, pero no me dispararon. Creo que debe de haber todavía alguno de ellos ahí arriba en estos momentos.
    —Efectuaremos un rastreo en su busca; sin embargo, no hay nada que podamos hacer excepto mantenerlo localizado. Supongo que saltó usted en paracaídas.
    —Sí. De otro modo no hubiera tenido ninguna oportunidad: parecía como si quisieran capturarme para hacerme volver por todos los medios. Supongo que a estas alturas ya deben de haber capturado la nave, y deben de tener también las coordenadas de la colonia.
    —Oh, tienen esas coordenadas desde que aterrizamos la primera vez. Tuvo usted suerte, señor Sweeney, y valor también. Me ha traído de vuelta una sensación de inmediatez que no había sentido desde hacía años, desde que escapamos la primera vez. Pero hay otro problema.
    —¿Cuál? Si puedo ayudar...
    —Tenemos que efectuar una prueba. Su historia parece coherente; y realmente no veo cómo hubiera podido convertirse usted en lo que es a menos que fuera realmente uno de nosotros. Pero tenemos que asegurarnos.
    —Por supuesto —acordó Sweeney—. Adelante.

    Rullman le hizo un signo, y lo condujo fuera de la oficina a través de una puerta baja tallada en la piedra. El corredor por el que pasaron era tan parecido a aquellos que Sweeney había visto en la Luna que apenas reparó en él. Incluso la gravedad natural y el aire circulante sin ningún tipo de procesado eran más tranquilizadores que inquietantes. Era la prueba lo que preocupaba a Sweeney, precisamente debido a que sabía que estaría indefenso para influir en el resultado. O bien los expertos de la Autoridad del Puerto lo habían preparado lo suficiente como para que pudiera pasar cualquier prueba o... nunca tendría la posibilidad de convertirse en humano.

    Rullman le hizo un signo con la cabeza a Sweeney, indicándole otra puerta que conducía a una larga habitación de techo bajo amueblada con media docena de mesas de laboratorio con gran número de instrumental de vidrio. El aire era más activo allí; como en la Luna, había ventiladores renovándolo. Alguien apareció de detrás de un enorme y retorcido aparato fraccionador en el que orbitaban numerosas burbujas de pequeño tamaño y avanzó hacia ellos. Sweeney vio que era una muchacha bajita de lustroso pelo, con blancas manos, ojos oscuros y pies delicados y precisos. Llevaba la típica bata corta blanca de los técnicos y una falda color ciruela.

    —Hola, doctor Rullman. ¿Puedo ayudarle en algo?
    —En mucho, si puede olvidar por un momento su filtro, Mike. Desearía efectuar una identificación hematológica; tenemos a un nuevo hombre aquí. ¿Es posible?
    —Oh, creo que sí. Tomará un minuto extraer el suero. Se alejó en dirección a otra mesa y empezó a sacar ampollas y a agitarlas ante una luz tamizada. Sweeney la observó. Había visto técnicos femeninos antes, pero ninguno tan bien modelado, tan desenvuelto, tan..., tan cercano como éste. Sintió como un ligero mareo, y esperó no tener que hablar durante los momentos siguientes. Notaba sus palmas húmedas y el murmullo de la sangre en su oído interno, y tuvo la impresión de que iba a echarse a llorar.

    Había sido sumergido repentinamente en el centro de una adolescencia largo tiempo retrasada y nunca experimentada, y eso no le gustaba más de lo que podría gustarle a cualquier otro.

    Sin embargo, su cautela tallada en diamante no se alteró por completo. Se dijo que tenía que recordar que la muchacha se había mostrado tan poco sorprendida al verle como los dos jóvenes que lo habían encontrado subiendo el puerto. 6Por qué? Seguramente el doctor Rullman no era el único Hombre Adaptado que conocía de vista a todo el mundo en la colonia, por lo que no tenía que haber sido el único en mostrar sorpresa ante la contemplación de un rostro extraño. A estas alturas, los habitantes de Ganímedes deberían conocer hasta las más pequeñas arrugas de todos sus compañeros; deberían saber de memoria cada gesto, actitud, hoyuelo, matiz, defecto o virtud que les ayudara a diferenciarse entre sí del resto de la hostil y abrumadora humanidad.

    La muchacha tomó la mano de Sweeney, y por un momento su cadena de pensamientos se desmoronó por completo. Luego sintió un brusco pinchazo en la punta del dedo medio de su mano derecha, y Mike estaba exprimiendo gotitas de sangre y dejándolas caer en pequeños charcos de una solución azulada depositada sobre tres plaquitas de delgado cristal. Placas para examen microscópico; Sweeney las había visto con anterioridad. En cuanto a la sangre, podía tomar toda la que deseara.

    Pero sus pensamientos volvieron obstinadamente a la cuestión. ¿Por qué los jóvenes y Mike no se habían mostrado sorprendidos ante Sweeney? ¿Era porque pertenecían a otra generación? Era probable que los colonos originales de Ganímedes se conocieran mutuamente y conocieran a sus hijos sólo con verlos, mientras que los más jóvenes, para quienes todo constituía esencialmente una novedad, no vieran nada extraño en un rostro nuevo.

    Hijos. Entonces, los colonos eran fértiles. No había oído nada acerca de ello, allá en la Luna. Por supuesto, aquello no significaba nada para Sweeney, a nivel personal. Nada en absoluto.

    —Oiga, está usted temblando —dijo la muchacha con voz sorprendida—. No ha sido más que un pinchazo. Será mejor que se siente.
    —Por supuesto —dijo Rullman inmediatamente—. Ha estado usted bajo una gran tensión, señor Sweeney; discúlpeme por haber sido tan desconsiderado. Esto habrá terminado en un momento.

    Sweeney se sentó, agradecido, e intentó no pensar en nada. Tanto la muchacha como Rullman estaban también sentados ahora, delante de la mesa, examinando con microscopios las plaquitas de sangre diluida que Mike había tomado de Sweeney.

    —Tipo O, Rh negativo —dijo la muchacha. Rullman estaba tomando notas—. MsMs, P negativo, cdE/cde, Luther a-negativo, Kell-Cellano negativo, Lewis a-menos b-más.
    —Humm —dijo Rullman, sin precisar nada, dejándolo en suspenso en el aire—. Duffy también a-negativo, Jk-a, U positivo, Jay positivo, Bradbury-inmune, plaquetas IV, ninguna degradación. Un buen análisis. ¿Significa algo para usted, Mike?
    —Debería —dijo ella, mirando especulativamente a Sweeney—. Desea que compruebe la compatibilidad, ¿no?

    Rullman asintió. La muchacha se acercó a Sweeney de nuevo, y su pequeña lanceta se clavó en la punta de otro de sus dedos. Una vez hubo regresado ante su mesa, Sweeney vio que se pinchaba la punta del dedo medio de su propia mano izquierda y dejaba caer una gota de su sangre sobre otra plaquita. Luego silencio.

    —Compatible, doctor Rullman.

    Rullman se volvió hacia Sweeney y sonrió por primera vez.

    —Ha pasado usted la prueba —dijo. Parecía realmente contento—. Bienvenido, señor Sweeney. Ahora, si quiere volver conmigo a mi oficina, veremos lo que podemos hacer para buscarle un alojamiento, y por supuesto un trabajo; estamos llenos de esto último. Gracias, Mike.
    —No hay de qué. Adiós, señor Sweeney. Parece que vamos a vernos muy a menudo en el futuro.

    Sweeney asintió y tragó saliva. Hasta que no estuvo de vuelta en la oficina de Rullman no pudo controlar de nuevo su voz.

    —¿Qué ha sido todo esto, doctor Rullman? Quiero decir, sé que estaba analizando usted mi sangre, pero ¿qué es lo que le ha dicho ese análisis?
    —Me ha mostrado su buena fe —dijo Rullman—. Los grupos sanguíneos son hereditarios; siguen muy estrictamente las leyes mendelianas. Su análisis sanguíneo me ha proporcionado su identidad, no como individuo, sino como miembro de una familia. En otras palabras, ha mostrado que es realmente quien afirma ser, un descendiente de Bob Sweeney y Shirley Leverault.
    —Entiendo. Pero también la comprobó con la de la muchacha. ¿Qué significaba esa prueba?
    —Los llamados factores privados, los que aparecen tan sólo dentro de una familia y no en la población en general. Entienda, señor Sweeney: tal como consideramos estas cosas aquí, Michaela Leverault es su sobrina.


    2


    Al menos por décima vez en dos meses, Mike estaba mirando sorprendida a Sweeney, turbada y divertida a la vez.

    —¿De dónde diablos has sacado esa idea? —dijo.

    La pregunta, como de costumbre, era peligrosa, pero Sweeney se tomó su tiempo. Mike sabía que siempre era lento en responder a las preguntas, y a veces parecía no oírlas siquiera. La necesidad de aquella costumbre protectora era claramente obvia para Sweeney. y lo único que hacía era posponer el momento en que sería obvia también para los ganimedianos; sólo la manifiestamente patológica introversión de su carácter en conjunto les había impedido sospechar ya que estaba eludiendo las preguntas difíciles.

    Mas pronto o más tarde, Sweeney estaba seguro de ello, esas sospechas iban a surgir. Sweeney no tenía experiencia con mujeres, pero sin embargo estaba convencido de que Mike era un ejemplar excepcional. Su rápida perspicacia parecía a veces próxima a la telepatía. Rumió la pregunta, apoyado en la barandilla que circundaba la cornisa en la parte baja de la montaña; contemplaba reflexivamente la Muesca, mientras elaboraba su respuesta. Cada día se veía obligado a acortar aquellos tiempos de reflexión, aunque eso no significaba que las preguntas fueran menos difíciles.

    —De la policía del Puerto —dijo—. Sólo hay dos respuestas a esa pregunta, Mike. Lo que no he aprendido de mi madre, lo he aprendido escuchando a la policía.

    Mike también estaba mirando las brumas de la Muesca. Era un cálido día de verano, largo —tres días y medio de la Tierra—. mientras el satélite se hallaba en el lado diurno de Júpiter, avanzando, junto con Júpiter, más y más hacia el Sol. El viento que soplaba sobre las anfractuosidades de aquel lado de la montaña era tan suave y variable como el aliento de un flautista, y ni siquiera agitaba los enormes y enmarañados estolones y plantas trepadoras que llenaban el fondo del gran valle, ni las envolventes hojas unidas a ellos como otros tantos centenares de verdeazuladas bandas de Moebius.

    La tranquilidad que había allí en el fondo era engañosa. Se oía un murmurar y un retumbar de caída de rocas y lejanas avalanchas mucho más intenso que el que podía oírse durante la estación fría. Las raíces cubiertas de fragmentos de granito crecían rápidamente en aquella breve época, enterrándose insistentemente en las paredes del valle, engendrando nuevas plantas y nuevas rocas. En los riscos, el aumento de la temperatura cambiaba el agua cristalizada de Hielo IV a Hielo III, y el aumento de volumen cuarteaba los estratos de roca. Sweeney sabía cómo se producía el fenómeno: exfoliación; era común en la Luna, aunque en la Luna era causado por la recongelación del Hielo I en los estratos de yeso. Pero el resultado final era el mismo: deslizamiento de rocas.

    Todo aquel incesante retumbar errático y sordo tronar era el rumor característico del pleno verano en la Muesca. Era un sonido tan apaciguador para los oídos de Sweeney como el zumbar de una abeja para un terrestre, aunque Sweeney nunca había visto una abeja excepto en los libros. Y como las cosas vivas de todas partes, las terribles plantas trepadoras de allí abajo despedían un aroma que los Hombres Adaptados encontraban relajante; el olor específico de la lucha a muerte de los vegetales, que adormece el olfato y las glándulas de los animales haciéndoles olvidar sus propias luchas pasadas.

    Ganímedes era, de hecho, un mundo delicioso, incluso para un hombre muerto. O únicamente para un hombre muerto.

    —No puedo comprender por qué la policía del Puerto perdería el tiempo esparciendo mentiras aquí y allá —dijo finalmente Mike—. Ellos saben que nunca nos hemos dedicado a la piratería comercial. Nunca hemos salido de Ganímedes desde que nos posamos aquí. Y no podríamos hacerlo aunque quisiéramos, por ahora. ¿Por qué iban a pretender que sí podemos? ¿Por qué iban a hablar de ello como si fuera un hecho, especialmente no sabiendo que tú estabas escuchando? No tiene sentido.
    —No lo sé. Nunca se me pasó por la cabeza que vosotros no estuvierais dedicándoos a la piratería. Si hubiera tenido la menor idea de que no estaban diciendo la verdad, habría escuchado en busca de indicios que me mostraran por qué estaban actuando de esa forma.


    Pero nunca se me ocurrió. Y ahora es demasiado tarde; todo lo que puedo hacer son suposiciones.

    —Tienes que haber oído algo. Algo que no recuerdas conscientemente. Yo también puedo hacer suposiciones, pero son tus suposiciones las que son importantes. Tú estabas escuchándoles; yo no. Inténtalo, Don.
    —Bueno, tal vez ni ellos sabían que lo que estaban diciendo no era cierto. No hay ninguna ley que diga que los jefes de la policía del Puerto deban decirles la verdad a sus hombres. Ellos están allá abajo en la Tierra; yo estaba en la Luna, y sus subordinados también. Y parecían plenamente convencidos; el tema salía una y otra vez, todo el tiempo, de la forma más casual, como si todo el mundo lo supiera. Todos creían que Ganímedes estaba abordando las líneas de pasajeros hasta zonas tan lejanas como la órbita de Marte. Era un hecho establecido. Así es como yo lo oía.
    —Eso encaja —convino Mike.

    Sin embargo, no estaba mirando a Sweeney; en vez de ello, inclinó su cabeza más hacia el borde de la Muesca; las manos unidas ante ella, hasta que sus pequeños pechos se apoyaron ligeramente sobre la barandilla. Sweeney inspiró profundamente. El efluvio de las plantas trepadoras pareció de pronto todo menos apaciguador.

    —Dime, Don —dijo ella—. ¿Cuándo oíste a la policía empezar a hablar de este tema? Por primera vez, quiero decir.

    La atención de Sweeney regresó tan brusca y restallantemente al frío centro de su ser que dejó tras de sí un brillante verdugón, como si un látigo hubiera flagelado su expuesto cerebro. Mike era peligrosa; peligrosa. Tenía que recordar eso.

    —¿Cuándo? —repuso—. No lo sé, Mike. Los días eran todos iguales. Fue hacia el final, creo. Cuando era un niño solía oírles hablar de nosotros como si fuéramos criminales, pero no podía imaginarme por qué. Sospechaba que solamente se debía a que éramos distintos. Fue sólo al final cuando empezaron a hablar acerca de crímenes específicos, e incluso entonces la cosa no tenía demasiado sentido para mí. Ni mi madre ni yo habíamos pirateado nunca una nave, eso era seguro.
    —Sólo al final. Eso es lo que había pensado. Empezaron a hablar así por primera vez cuando vuestra energía empezó a fallar. ¿No es eso?

    Sweeney pensó largo tiempo, al menos dos veces más de lo que habitualmente consideraba seguro frente a Mike. Sabía ya adonde le estaban conduciendo las preguntas de ésta. En aquellas circunstancias, una respuesta rápida podía ser fatal. Tenía que aparentar estar intentando, no sin dolor, extraer una información que carecía de sentido para él. Finalmente, dijo:

    Sí; fue por aquel entonces. Estaba empezando a acortar los periodos de escucha de sus llamadas; no era que se necesitara mucha energía para ello, pero necesitábamos de toda la que disponíamos. Quizá no oí las partes más importantes; es posible.

    —No —dijo Mike lúgubremente—. Creo que lo oíste todo. O al menos todo lo que se suponía que debías oír. Y creo que interpretaste lo que oíste exactamente de la forma que ellos deseaban que lo hicieras, Don.
    —Podría ser —repuso lentamente Sweeney—. Yo sólo era un chiquillo. Tomaba todo lo que oía exactamente al pie de la letra. Sin embargo, eso significa que ellos sabían que nosotros estábamos allí. Me pregunto... No lo recuerdo exactamente, pero no creo que hubiéramos empezado a tomar su energía aún. Por aquel entonces, todavía estábamos pensando en la posibilidad de instalar una célula solar en la superficie.
    —No, no. Ellos debían de saber que vosotros estabais allí años antes de que empezarais a tomar su energía. Rullman ha estado hablando recientemente de eso. Hay formas simples de detectar una conexión en una línea telefónica, y tampoco pudo pasar mucho tiempo sin que vuestra batería de estroncio fuera detectada. Aguardaron simplemente a estar seguros de que no ibais a escapar cuando finalmente lanzaran su ataque. Es su forma de pensar. Mientras tanto, os iban inundando con su palabrería cada vez que escuchabais.

    Aquello comenzaba a rebasar la historia que los policías le habían dicho a Sweeney que contara. Sólo la extrema estupidez que suponía en los Hombres Adaptados le había protegido tanto tiempo; nadie se defiende a sí mismo, al menos al principio, basándose en la suposición de que su oponente piensa que es un idiota microcéfalo. El engaño había durado dos meses, pero nunca duraría trescientos días.

    —¿Por qué iban a hacer eso? —dudó Sweeney—. Iban a matarnos tan pronto como pudieran... abrirse camino hasta nosotros sin dañar nuestro equipo. ¿Por qué preocuparse de lo que pensáramos?
    —Tortura — dijo Mike, alzándose y aferrando sus manos en la barandilla con la automática rigidez de las patas de un pájaro agarrándose a su percha. Miró hacia el otro lado de la Muesca, a la pared opuesta del valle—. Deseaban que pensarais que todo lo que vuestra gente había planeado y hecho no había servido para nada, que no habíamos conseguido otra cosa que convertirnos en unos viciosos criminales. Puesto que no podían alcanzaros a ti y a tu madre inmediatamente, se divertían atormentándoos mientras aguardaban. Quizá pensaran que eso ayudaría a ablandaros, que os empujaría a cometer algún error que hiciera más fácil el trabajo de llegar hasta vosotros. O quizá simplemente lo hacían porque disfrutaban con ello. Porque les hacía sentirse mejor.

    Tras un corto silencio, Sweeney dijo:

    —Quizá fuera eso. Quizá no. No lo sé, Mike.

    Ella se volvió bruscamente hacia él y lo sujetó por los hombros. Sus ojos tenían el azul del cristal.

    —¿Cómo ibas a saberlo? —dijo, clavando sus dedos en los músculos deltoides de él—. ¿Cómo ibas a saber nada cuando no había nadie que pudiera decírtelo? La Tierra debe de estar llena de mentiras sobre nosotros ahora. ¡Mentiras y nada más que mentiras! Tienes que olvidarlos..., olvidarlos a todos, exactamente como si acabaras de nacer. Acabas de nacer, Don, créeme. Ahora mismo. Todo lo que oíste en la Luna eran mentiras; tienes que empezar a aprender la verdad aquí, aprender desde el principio, ¡como un niño!

    Lo mantuvo sujeto durante un instante. En realidad, lo estaba sacudiendo. Sweeney no sabía qué decir; ni siquiera sabía qué emoción expresar. La emoción que sentía realmente era desconocida para él; no se atrevía a dejarla traslucir, a permitir que aflorara al exterior. Mientras la muchacha le miraba intensamente a los ojos, ni siquiera osó parpadear.

    Después de todo, realmente había nacido hacía poco tiempo. Nacido muerto.

    La dolorosa e intensa presión sobre sus hombros se transformó bruscamente en un hormigueo residual por encima de un profundo dolor. Las manos de Mike cayeron a sus costados. Desvió la mirada, de nuevo más allá de la Muesca.

    —Es inútil —dijo oscuramente—. Lo siento. Esta no es forma de hablarle a un tío.
    —No te preocupes, Mike. Estaba interesado.
    —Estoy segura... Vayamos a dar un paseo, Don. Estoy harta de seguir mirando a la Muesca.

    Estaba ya dirigiéndose de vuelta a la imponente montaña a cuyo pie vivía la colonia.

    Sweeney la contempló alejarse, sintiendo que su helada sangre zumbaba en sus oídos. Era terrible ser incapaz de pensar; nunca había experimentado aquella especie de vértigo hasta que había conocido a Mike Leverault; sin embargo, ahora parecía que no iba a abandonarle nunca. A veces disminuía, pero nunca desaparecía por completo. Al principio había sentido una apesadumbrada alegría al saber que existían lazos de "sangre" entre él y Mike, una relación genética que era absolutamente real, puesto que él era de hecho el hijo Adaptado de Shirley Leverault, lo cual le impedía sentirse interesado por la muchacha según las costumbres de la Tierra. Pero en realidad el efecto no había sido ése. Los tabúes de la Tierra no actuaban sobre él, y allí en Ganímedes ese tabú en particular había sido rechazado de plano. Rullman le había explicado el porqué.

    No pienses más en ello —le había dicho el primer día, sonriendo ante el sorprendido rostro de Sweeney—. No tenemos ninguna razón genética que impida las uniones consanguíneas; más bien al contrario. En un grupo pequeño como el nuestro, la influencia evolutiva más fuerte e inmediata es la dispersión genética. A menos que tomemos medidas para prevenirla, habrá una pérdida de genes no fijados a cada nueva generación. Obviamente, no podemos permitirnos eso, o terminaríamos siendo un grupo en el cual no existirían auténticas individualidades: todo el mundo sería igual a todo el mundo en algún aspecto crucial y absolutamente impredecible. Ningún tabú tiene validez ante ese tipo de resultado.

    Rullman había seguido explicándose a partir de ahí. Había dicho que el hecho de permitir las uniones consanguíneas no iba a detener por sí solo esa dispersión genética; que en algunos aspectos la favorecía, y que la colonia estaba tomando medidas positivas para contrarrestar esa dispersión, medidas que empezarían a dar frutos dentro de ocho generaciones. A partir de ahí había empezado a hablar en términos de alelos e isomorfos y recesivos letales, y a garabatear criptogramas tales como rrR:rRR/('rA)rr/R'Rr en la hoja de mica que tenía ante él. Entonces, bruscamente, había levantado la cabeza y se había dado cuenta de que había perdido a su auditorio. Aquello le había hecho sonreír.

    Sweeney no había sonreído. Sabía que era un ignorante. Además, los planes de la colonia no significaban nada para él; estaba en Ganímedes para terminar con la colonia. Por lo que a Mike se refería, sabía que nada podría gobernarle excepto su monumental soledad, que por otro lado gobernaba todo lo demás que hacía y sentía.

    No obstante, se quedó tremendamente sorprendido al descubrir que, al menos de una forma encubierta, esa misma soledad gobernaba a todos los demás miembros de la colonia, con la única posible excepción de Rullman.

    Mike miró hacia atrás y, endureciendo el rostro, apresuró el paso. Sweeney la siguió, como ella sabía que haría; pero aún seguía luchando por pensar.

    Mucho de lo que había aprendido sobre la colonia, si era cierto y al menos todo lo que había conseguido comprobar había superado la prueba—, entraba en completa contradicción con lo que le había enseñado la policía del Puerto. Por ejemplo, la policía le había dicho que la supuesta piratería tenía dos objetivos: secundariamente, aprovisionarse de comida y equipo, pero primariamente aumentar el número de colonos capturando gente normal para su Adaptación.

    En aquel momento no había piratería de ningún tipo, de eso estaba seguro, y Sweeney se sentía inclinado a creer la negativa de Mike de que hubiera habido alguna en el pasado. Una vez comprendía uno la balística del viaje espacial, comprendía también que la piratería era una imposibilidad práctica, simplemente porque el coste de la operación no compensaba sus posibles beneficios. No obstante, más allá de esta persuasiva objeción práctica existía la imposibilidad del motivo que la policía del Puerto había imputado a los ganimedianos. El objetivo principal era un contrasentido. Los colonos eran fértiles, y por lo tanto no necesitaban reclutas; y además, era imposible convertir a un ser humano adulto normal en un Hombre Adaptado; la pantropía debía iniciarse antes de la concepción, del mismo modo que se había iniciado con Sweeney.

    Calamitosamente, sin embargo, lo inverso parecía ser también cierto. Sweeney había sido incapaz de encontrar a nadie en la colonia que creyera que era posible convertir a un Hombre Adaptado en un ser humano. La promesa que le había hecho la policía del Puerto —aunque nunca había sido formulada de una forma directa— no parecía estar fundada en algo más sólido que polvo. El si era posible, sin embargo, devolver a la vida a un hombre como Sweeney era algo que sólo Rullman sabía, y Sweeney tenía que ser supercauteloso en sus preguntas al científico. Rullman había efectuado ya algunas incómodas deducciones de los hechos dispersos y de las numerosas mentiras que Sweeney, por orden de la policía del Puerto, le había suministrado. Como todos los demás en Ganímedes, Sweeney había aprendido a respetar la determinación y el valor implícitos en cada cosa que Rullman decía y hacía; pero al revés de todos los demás en Ganímedes, temía la perspicacia de Rullman.

    Y mientras tanto —mientras Sweeney aguardaba, con un fatalismo alterado solamente por Mike Leverault, a que Rullman viera a través de él, más allá de la ranura que en Sweeney constituía un helado y enmarañado sustituto de un alma humana—, quedaba aún la cuestión del crimen.

    Tenemos que traer de vuelta a esos hombres. ¿Por qué? Porque necesitamos saber lo que ellos saben. ¿Por qué no preguntárselo? No nos lo dirán. ¿Por qué no? Porque tienen miedo. ¿De qué? Cometieron un crimen, y deben ser castigados. ¿Qué es lo que hicieron?


    SILENCIO

    Así que la cuestión del crimen subsistía. No era piratería; aunque los ganimedianos hubieran realizado realmente lo imposible y hubieran pirateado espacionaves, aquél no era el primer crimen, el que había hecho huir a Ganímedes a los Hombres Adaptados, el crimen del cual había surgido toda la técnica de la pantropía. ¿Qué gran crimen habían cometido los padres de los Hombres Adaptados, para obligarles a desterrar a sus hijos a Ganímedes para siempre?

    La responsabilidad no era de los hijos, eso resultaba obvio. Ellos no habían estado nunca en la Tierra. Habían nacido y se habían criado en la Luna, bajo un estricto secreto. La pretensión de la policía de que eran los propios colonos quienes debían ser devueltos a la Tierra para pagar su antiguo crimen era otro fraude, como la historia de la piratería. Si se había cometido algún crimen en la Tierra, había sido cometido por los terrestres normales, cuyos gélidos hijos vagabundeaban ahora por Ganímedes; no podía haber sido cometido por nadie más.

    Excepto, naturalmente, por Rullman. Tanto en la Luna como en Ganímedes todo el mundo suponía que Rullman había sido en un tiempo un terrestre normal. Eso era imposible, pero era la creencia general. El propio Rullman eludía la cuestión en vez de negarla. Quizás el crimen había sido sólo suyo, puesto que no había nadie más que hubiera podido cometerlo.

    ¿Pero qué crimen? Nadie en Ganímedes podía, o quería, decírselo a Sweeney. Ninguno de los colonos creía en ello. La mayoría pensaban que no había nada contra ellos excepto su diferencia de los seres humanos normales; unos cuantos, muy pocos, pensaban que el propio desarrollo de la pantropía era el crimen esencial. De lo cual, evidentemente, era culpable Rullman, si culpable era la palabra aplicable.

    El porqué la pantropía —o la responsabilidad de su desarrollo— debía ser considerada como algo criminal constituía un misterio para Sweeney, pero había tantas cosas que ignoraba acerca de las leyes y estándares de la Tierra que no perdía ya más tiempo rompiéndose la cabeza sobre ello. Si la Tierra decía que inventar o utilizar la pantropía era un crimen, eso es lo que era. Y la policía del Puerto le había dicho claramente que no debía fracasar en su misión de llevar de vuelta a Rullman, aunque fracasara estrepitosamente en todas las demás instrucciones que había recibido. Era una respuesta, y bastaba.

    Pero ¿por qué la policía no había empezado diciendo eso en primer lugar? ¿Y por qué, si la pantropía era un crimen, la propia policía había cometido un crimen idéntico... creando a Sweeney?

    Tardíamente, apresuró el paso. Mike había desaparecido ya bajo el amplio reborde que formaba una cornisa en la boca de la gran caverna. No podía recordar cuál de la docena de pequeñas entradas que partían de ella había tomado la muchacha, y no conocía adonde conducían ninguna de ellas excepto dos. Eligió una al azar.

    Cuatro revueltas más tarde, estaba irremediablemente perdido.

    Aquello no le había ocurrido nunca, pero no era inesperado. La red de túneles debajo del pi de Howe era un laberinto, no sólo de hecho sino intencionadamente. Cuando habían horadado su hogar, los Hombres Adaptados habían tomado en consideración la posibilidad de que hombres armados protegidos con trajes espaciales pudieran llegar algún día en su busca. Tales hombres jamás podrían encontrar la salida desde el interior de la montaña a menos que un Hombre Adaptado que se supiera de memoria el laberinto le condujera al exterior; y tampoco iba a encontrar a ningún Hombre Adaptado. La memorización era la única llave, puesto que no existía ningún mapa del laberinto, y los colonos tenían una ley muy estricta prohibiendo trazar ninguno.

    Sweeney había conseguido aprenderse quizá la mitad del laberinto de memoria. Si no encontraba a nadie conocido —puesto que, después de todo, nadie se ocultaba de él—, terminaría desembocando más pronto o más tarde en alguna sección conocida. Mientras tanto, sentía curiosidad por ver todo lo que fuera posible.

    Lo primero interesante que vio fue al doctor Rullman. El científico surgió de un túnel orientado en un ángulo de 20° con respecto a aquel en que Sweeney se encontraba en ese momento, alejándose de Sweeney y sin haber reparado en su presencia. Tras un instante de vacilación, Sweeney lo siguió, tan silenciosamente como le fue posible. El ruidoso sistema de ventilación ayudaba a cubrir el sonido de sus pisadas.

    Rullman tenía la costumbre de desaparecer durante periodos que abarcaban desde medio día hasta una semana. Nadie de los que sabían adonde iba y lo que hacía hablaba de ello. Era posible, naturalmente, que las desapariciones de Rullman estuvieran relacionadas con la inminente crisis meteorológica a la que estaba abocado Ganímedes, y acerca de la cual Sweeney había estado oyendo un creciente número de alusiones. Por otra parte..., ¿qué había por otra parte? No iba a causar ningún daño un poco de investigación.

    Rullman caminaba rápidamente, la barbilla hundida en el pecho, como si estuviera recorriendo un camino tan familiar que pudiera confiar en su costumbre para que le llevara. En un momento dado Sweeney casi lo perdió, y a partir de entonces redujo un poco, cautelosamente, la distancia que los separaba; el laberinto era lo suficientemente complejo como para ofrecer multitud de escondites rápidos si Rullman daba muestras de volverse o dar media vuelta. A medida que el científico avanzaba, de su boca surgían una serie de sonidos inarticulados, impredecibles pero dotados de un cierto ritmo, más cantados que hablados. No transmitían nada, no accionaban ningún mecanismo, no proporcionaban a Rullman ningún salvoconducto, como resultaba evidente por el hecho de que Sweeney estaba efectuando su mismo recorrido sin producir ningún sonido similar. De hecho, el propio Rullman parecía no ser consciente de estarlos produciendo.

    Sweeney estaba desconcertado. Nunca antes había oído a nadie canturrear.

    La roca empezó a inclinarse hacia abajo suave pero apreciable-mente bajo los pies de Sweeney. Al mismo tiempo, observó que el aire se hacía marcadamente más cálido, y que la temperatura iba aumentando progresivamente a cada nuevo paso. Un débil sonido de maquinaria en funcionamiento pulsaba a su alrededor.

    Cada vez hacía más y más calor, pero Rullman no vacilaba en su caminar. El ruido —que Sweeney podía ahora identificar de una forma definida como de bombas, varias de ellas— se incrementaba también. Los dos hombres caminaban ahora por un largo, inclinado y recto corredor flanqueado por puertas cerradas en vez de por bifurcaciones del laberinto; estaba mal iluminado, pero pese a ello Sweeney dejó que Rullman se le adelantara un poco más. Hacia el otro extremo del corredor, el calor empezó a disminuir, con gran alivio de Sweeney, que empezaba a sentirse un poco mareado. Rullman no parecía ni siquiera darse cuenta de ello.

    Al extremo, Rullman giró bruscamente hacia una entrada lateral que resultó ser la parte superior de un tramo de escaleras de piedra. Una perceptible corriente de aire cálido descendía por ellas. Según sabía Sweeney, se suponía que en un campo gravitatorio el aire cálido ascendía; el porqué éste estaba yendo en dirección opuesta era algo que no podía imaginar, especialmente cuando no parecía haber ventiladores actuando en aquel nivel. Puesto que estaba soplando en dirección a Rullman, llevaría hasta él cualquier ruido que produjera Sweeney. Empezó a bajar las escaleras de puntillas.

    Rullman no era visible cuando Sweeney llegó al final de las escaleras. Frente a él, en cambio, había un largo pasillo de techo alto que se curvaba suavemente hacia la derecha hasta desaparecer de su campo de visión. En la parte interior de la curva, espaciadas a intervalos regulares, había rechonchas máquinas provistas de series de tubos metálicos lateralmente espiralados alzándose ante ellas. Eran la fuente de los sonidos que Sweeney había oído.

    Allí volvía a hacer frío; un frío anormal, pese a la densa corriente de aire cálido que descendía por las escaleras. Había algo radicalmente erróneo en el comportamiento de las leyes de la termodinámica allí abajo, pensó Sweeney.

    Avanzó cautelosamente. Tras unos pocos pasos, rebasado el primero de los mecanismos en funcionamiento —sí, hacía más frío junto a las brillantes espirales, como si el frío fuera radiado realmente por ellas—, descubrió una inconfundible compuerta estanca. Además, se hallaba en pleno funcionamiento; la puerta exterior estaba cerrada, pero una lucecita a su lado indicaba que se estaba produciendo un reciclado. Frente a la puerta, en la otra pared, una hilera de trajes espaciales colgaban fláccidamente de sus perchas, abiertos y vacíos.

    Pero fue la inscripción pintada en la válvula de la compuerta lo que finalmente hizo que todo encajara en su lugar. Decía:


    LABORATORIO DE PANTROPÍA N.° 1 ¡Peligro! — Prohibida la entrada


    Sweeney dio un salto hacia atrás, apartándose de la compuerta con un destello de puro pánico, como saltaría un hombre buscado por asesinato viendo un letrero que indicara "50.000 voltios". Ahora todo quedaba claro. No había nada erróneo en la termodinámica de aquel corredor que no fuera igualmente "erróneo" en el interior de cualquier aparato refrigerador. Las enormes máquinas eran bombas, correcto..., bombas térmicas. Sus serpentines estaban libres de hielo simplemente porque en el aire de Ganímedes no existe el vapor de agua; sin embargo, estaban tomando el calor de aquel aire y transfiriéndolo al otro lado de aquella pared de roca, al laboratorio de pantropía.

    No era extraño que el laboratorio estuviera aislado del resto del laberinto por una compuerta estanca, y que Rullman tuviera que meterse en un traje espacial para penetrar en él.

    Hacía calor en el otro lado. Demasiado para un Hombre Adaptado.

    ¿Pero qué Hombre Adaptado?

    ¿Qué interés tenía la pantropía para Rullman allí? Esa fase de la historia se suponía que estaba cerrada y superada. Sin embargo, lo que estaba ocurriendo dentro de aquel laboratorio era obviamente tan extraño al entorno de Ganímedes como el entorno de Ganímedes lo era en relación con la Tierra.

    A es a B como B es a... ¿qué? ¿A C? ¿O a A?

    Estaba Rullman enfrentándose a la imposibilidad de un proyecto como aquél, intentando readaptar a su gente a la Tierra?

    Debían de haber diales o medidores en aquel lado de la pared que proporcionaran más información de las condiciones al otro lado. Y allí estaban efectivamente, en una pequeña oquedad que Sweeney no había visto en su primer sobresalto. Decían:


    Algunas de aquellas indicaciones no significaban nada para Sweeney: nunca antes se había encontrado con una presión expresada en milibares, y menos aún del modo en que estaba abreviada en el medidor que tenía delante; ni tampoco sabía cómo extraer la humedad relativa a partir del punto de condensación. Estaba vagamente familiarizado con la escala Fahrenheit, lo bastante como para haber olvidado cómo convertirla en grados centígrados. Pero...

    ¡Tensión del oxígeno!

    Sólo había un planeta donde una medición como aquélla tuviera algún significado.

    Sweeney echó a correr.

    Ya no corría cuando llegó a la oficina de Rullman, aunque estaba completamente sin aliento. Sabiéndose incapaz de volver sobre sus pasos de nuevo hasta el laboratorio de pantropía, sintiendo aquel calor azotarle el rostro y sabiendo al menos en parte lo que significaba, había ido en dirección opuesta, más allá de los gigantescos intercambiadores de calor, avanzando torpemente hacia el otro lado. Había recorrido cinco erráticos kilómetros por aquellos intrincados corredores, haciendo al mismo tiempo varios descubrimientos adicionales que le habían impresionado casi tanto como el primero.

    Empezaba a dudar incluso de su propia cordura. Pero tenía que saber. Ahora nada era tan importante para él como la respuesta a la más importante cuestión, la respuesta que afirmaría o destruiría la esperanza con la cual había vivido durante tanto tiempo.

    Rullman estaba ya de vuelta en su oficina, y se hallaba rodeado por casi todos sus colaboradores. Sweeney se abrió camino entre los ganimedianos, la mandíbula encajada, el diafragma pulsando contra sus pulmones.

    —Esta vez cerraremos todas las compuertas de seguridad-estaba diciendo Rullman por teléfono—. Los frentes de presión van a ser demasiado fuertes para permitirnos confiar únicamente en las compuertas exteriores. Asegúrense de que todo el mundo sabe lo que hay que hacer tan pronto como suene la alerta, y esta vez asegúrense bien: no deseamos que nadie quede atrapado entre las compuertas durante la duración de la emergencia. Recuerden que en esta ocasión puede presentarse casi sin previo aviso.

    El teléfono murmuró algo, y Rullman colgó.

    —Hallam, ¿cómo está la cosecha? Ya sabe que tiene menos de una semana.
    —Sí, doctor Rullman; terminaremos a tiempo.
    —Y otra cosa..., ah, hola, Donald. 6Qué ocurre? Pareces un poco alterado. Estoy muy ocupado, así que procura ser breve, por favor.
    —Seré breve —dijo Sweeney—. Puedo resumirlo en una sola pregunta si puedo hablar con usted en privado. Serán tan sólo unos segundos.

    Las rojizas cejas de Rullman se alzaron, pero tras examinar más de cerca el rostro de Sweeney el científico asintió y se levantó.

    —Ven por esta puerta, entonces... Ahora, muchacho, adelante, suéltalo. Con la tormenta a punto de llegar, no tenemos mucho tiempo para chácharas.
    —Está bien —dijo Sweeney, inspirando profundamente—. Simplemente es esto: ¿es posible volver a transformar a un Hombre Adaptado en un ser humano? ¿Un ser humano terrestre normal?

    Los ojos de Rullman se entrecerraron muy ligeramente; y durante lo que pareció un largo tiempo, no dijo nada. Sweeney tenía los ojos clavados en él. Tenía miedo, pero ya no de Rullman.

    —Veo que has estado abajo —dijo finalmente el científico, tamborileándose el mentón con dos dedos—. Y por los términos que utilizas, me temo que los métodos educativos de Shirley Leverault dejaban mucho que desear. Pero dejemos eso por el momento.

    En cualquier caso, la respuesta a tu pregunta es "no. Nunca serás capaz de vivir una vida normal en ninguna otra parte excepto Ganímedes, Donald. Y te diré algo más que tu madre hubiera debido decirte: deberías sentirte tremendamente feliz por ello.

    —¿Por qué? —dijo Sweeney, casi desapasionadamente.
    —Porque, como todas las demás personas en esta colonia, posees un tipo de sangre Jay positivo. No te lo ocultamos cuando lo descubrimos, el primer día que te encontramos, pero evidentemente tú no te diste cuenta de ello..., o no tuvo un significado especial para ti. La sangre Jay positiva no significa nada en Ganímedes, es cierto. Pero la gente terrestre normal con sangre Jay positiva es propensa al cáncer. Es tan susceptible al cáncer como un hemofilia) lo es a desangrarse hasta morir, y de forma tan imprevista como ellos.

    Si por algún milagro consiguieras ser transformado en un terrestre normal, Donald, te hallarías ante una inmediata sentencia de muerte. Por eso te digo que tienes que sentirte tremendamente feliz de que eso no pueda ocurrirte. ¡Tremendamente feliz!


    3


    La crisis de Ganímedes —que por supuesto no habría pasado de ser un incidente de no haber existido nadie allí para vivirla— se producía periódicamente, más o menos cada once años y nueve meses. Era al cumplirse este periodo cuando Júpiter —y con él su familia de una cincuentena de satélites grandes y pequeños— pasaba por su punto más cercano al Sol.

    La excentricidad de la órbita de Júpiter es sólo de 0,0484, lo cual resulta ser muy poco para una elipse que por término medio está a 773.300.000 kilómetros de sus puntos focales. Sin embargo, en su perihelio Júpiter está aproximadamente dieciséis millones de kilómetros más cerca del Sol de lo que está en su afelio, y el clima de Júpiter, que nunca es menos que infernal, se convierte en algo indescriptible durante esa aproximación. Lo mismo ocurre, a una escala menor pero suficiente, con el clima de Ganímedes.

    La temperatura de Ganímedes en su perihelio nunca asciende lo suficiente para fundir el hielo del Tridente de Neptuno, pero sí sube los grados suficientes para hacer que el Hielo III desprenda un poco de vapor en el aire de Ganímedes. Nadie en la Tierra soñaría siquiera en denominar al fenómeno resultante humedad, pero el clima de Ganímedes se altera bajo tan microscópicos cambios; una atmósfera que no contiene agua reacciona rápidamente al más mínimo contenido de vapor. Por un lado, absorbe más calor. El ciclo resultante no tarda en recuperar su equilibrio, pero no por ello el producto final es menos peligroso.

    Según supo Sweeney, la colonia había pasado ya por uno de tales periodos sin más que unas pocas dificultades menores, refugiándose simplemente en el interior de la montaña; pero por varias razones esta solución ya no era posible. Había ahora instalaciones semipermanentes —estaciones meteorológicas, observatorios, radiorastreadores, señalizaciones y otros dispositivos de vigilancia—, que sólo podían ser desmanteladas a costa de perder mucho tiempo antes de la crisis, y mucho más en su posterior reinstalación. Además, algunas de estas instalaciones eran necesarias para informar y registrar los avances de la propia crisis, y por lo tanto debían quedarse allí donde estaban.

    —Y no os hagáis a la idea de que la montaña va a protegernos durante todo el tiempo esta vez —-dijo Rullman en una masiva reunión de los colonos, apiñados en la caverna mayor del laberinto—. Ya os he dicho antes, y vuelvo a recordároslo ahora, que este año el clímax coincide con el punto crítico del ciclo de las manchas solares. Todo el mundo sabe los efectos que eso produce en el clima del propio Júpiter. Podemos esperar efectos similares, a su correspondiente escala, en Ganímedes. Vamos a vernos en problemas, por muy bien que nos preparemos. Todo lo que podemos esperar es que los inevitables daños sean lo más pequeños posible. Cualquiera que piense que vamos a salir bien parados de ésta será mejor que escuche primero durante un minuto.

    En la calculada y dramática pausa que siguió, todo el mundo prestó atención. El viento era audible incluso allí abajo, aullando por las entradas y salidas del sistema de ventilación, arrastrado, amplificado e incrustado en innumerables ecos por los kilómetros de metal de las conducciones de aire. El sonido era un recordatorio de que en el transcurso de la tormenta que se aproximaba todas las aberturas al exterior deberían permanecer cerradas, de modo que todo el mundo bajo la montaña tendría que respirar aire reciclado. Tras un momento, un enorme suspiro —una involuntaria inspiración de aire, como una previsión contra el fácilmente imaginable futuro— recorrió la audiencia de Rullman. Éste sonrió.

    —No pretendo asustaros —dijo—. Saldremos de ésta. Pero tampoco deseo que abriguéis falsas esperanzas; y por encima de todo, no admitiré ninguna relajación en los preparativos. Es particularmente importante que esta vez mantengamos las instalaciones exteriores intactas, porque vamos a necesitarlas antes del final del próximo año joviano; mucho antes, si todo continúa yendo bien.

    La sonrisa desapareció bruscamente de sus labios.

    —No necesito recalcaros a algunos de vosotros la urgencia de que nuestro proyecto sea completado en el tiempo previsto —prosiguió Rullman suavemente—. Puede que no tengamos mucho tiempo antes de que la policía del Puerto decida lanzarse sobre nosotros Me sorprende que aún no lo hayan hecho, particularmente desde que hemos dado asilo a un fugitivo que la policía se tomó la molestia de perseguir hasta casi nuestra propia atmósfera. De modo que no podemos confiar en que sigan dejándonos tranquilos mucho tiempo todavía.

    Para aquellos de vosotros que solamente conocen los rasgos generales del proyecto, dejadme señalar que de él dependen muchas más cosas de las que podría parecer a simple vista. Todo el futuro del hombre en el espacio puede quedar determinado por la magnitud de nuestro éxito; no podemos permitirnos ser vencidos, ni por la Tierra ni por el clima. Si lo somos, toda nuestra lucha por la supervivencia habrá carecido de sentido. Cuento con cada uno de vosotros para que esto no suceda.

    Era difícil saber de qué estaba hablando Rullman cuando mencionaba el "proyecto". Resultaba claro que tenía algo que ver con los laboratorios de pantropía; y que tenía algo que ver también con la espacionave original de la colonia, con la que Sweeney se había tropezado accidentalmente aquel mismo día, almacenada en una chimenea de lanzamiento casi idéntica a aquella de la Luna por la que Sweeney había sido lanzado para iniciar su propia vida libre, y preparada —si podía confiarse en el juicio basado en un examen rápido— o bien para un largo viaje de unas pocas personas, o para un viaje corto de un grupo numeroso.

    Aparte de eso, Sweeney no sabía nada acerca del "proyecto", excepto un hecho adicional del cual no podía extraer ninguna conclusión: tenía algo que ver también con las disposiciones a largo plazo de la colonia para evitar la pérdida de los genes no fijados. Posiblemente —nadie era más incapaz que Sweeney de tener en cuenta esa posibilidad— la única conexión que tenía este hecho con el "proyecto" era que era a largo plazo.

    En cualquier caso, Sweeney procuraba no hacer demasiadas preguntas. Sin embargo, la tormenta que se estaba formando en su interior estaba anteponiéndose a todo lo demás; por lo que a él se refería, era incluso más importante que las tormentas que estaban barriendo Ganímedes, o cualquier otra que pudiera barrer aquel mundo en un previsible futuro. No estaba acostumbrado a pensar en términos de sociedad, ni siquiera de una sociedad pequeña; las llamadas de Rullman al Ideal le resultaban incomprensibles. Era el más extremado individualista de todo el Sistema Solar, no por naturaleza sino por diseño.

    Quizá Rullman se diera cuenta de ello. Fuera o no así, la misión que confió a Sweeney podía haber sido perfectamente calculada para situar a un hombre solitario en el más definitivo aislamiento que pudiera temer; para depositar el peso de una agónica decisión enteramente sobre los hombros del hombre que debía tomarla, o... para aislar a un espía del Puerto allí donde pudiera hacer el menor daño posible mientras la atención de la colonia estaba ocupada por completo en otro lado. O posiblemente, incluso probablemente, no tenía en mente ninguno de esos motivos; lo que contaba, en cualquier caso, era que lo hizo.

    Asignó a Sweeney a la estación meteorológica del polo sur, para toda la duración de la emergencia.

    No había casi nada que hacer allí excepto contemplar los cristales de "nieve" de metano amontonarse contra las ventanas, y mantener la estación en buen orden de estanqueidad. Los instrumentos informaban a la base automáticamente, y no necesitaban mayor atención. En el momento de la crisis quizá Sweeney tuviera un poco de trabajo; o quizá no. Eso estaba por ver.

    Mientras tanto, tenía todo el tiempo del mundo para hacer preguntas... y nadie a quien hacerlas excepto él mismo y el ululante e interminable viento.

    Hubo un interludio. Sweeney partió, a pie, de vuelta a la H de Howe, para recuperar el transmisor de radio que había enterrado allí, y luego regresó a pie a la estación meteorológica. Le tomó once días, y esfuerzos y privaciones con los cuales Jack London hubiera escrito toda una novela. Para Sweeney no significaron nada; ni siquiera sabía si deseaba o no utilizar la radio una vez la hubo llevado de vuelta consigo. En cuanto a la saga de su viaje en solitario, no sabía lo que era una saga, y ni siquiera si había sido realmente algo difícil y penoso. No tenía nada con que compararlo, ni siquiera en la ficción; nunca había leído un libro. Medía las cosas por los cambios que producían en su situación, y la posesión de la radio no había cambiado las preguntas que se hacía a sí mismo; sólo nacía posible actuar de acuerdo con las respuestas, una vez consiguiera alguna respuesta.

    En el camino de vuelta a la estación vio un pájaro pinnah. Se enterró en la primera duna apenas lo vio, pero por un breve instante había tenido compañía. Nunca volvió a verlo, pero de tanto en tanto Pensó en él.

    La cuestión, planteada simple y llanamente, era: ¿qué iba a hacer ahora?

    El hecho de que estaba perdidamente enamorado de Mike Leverault era algo que ya no podía ser discutido. Resultaba doblemente difícil dominar la emoción, además, debido a que no conocía el nombre que debía darle, de modo que cada vez tenía que razonar con la propia cruda experiencia, a falta del más conveniente símbolo de un nombre que pudiera envolverla. Cada vez que pensaba en ello sentía el mismo shock. Pero no podía evitarlo.

    En cuanto a los colonos, estaba seguro de que no eran criminales de ninguna clase, excepto por disposición arbitraria de la Tierra. Eran un grupo de personas trabajadoras, animosas, decentes, y le habían ofrecido a Sweeney la primera amistad desinteresada que jamás había conocido.

    Y como todos los demás colonos, Sweeney no podía hacer otra cosa que admirar a Rullman.

    En esas tres afirmaciones se apoyaba su razonamiento en contra de la utilización de la radio.

    El plazo para comunicarse con Meiklejon estaba a punto de cumplirse. Sólo tenía que emitir por el transmisor que tenía en la mesa ante él una de entre cinco combinaciones de letras, y la colonia de Ganímedes habría terminado. Las combinaciones eran las siguientes:

    WAVVY: Tengo prisioneros necesito recogida NAVVY: Tengo prisioneros necesito ayuda VVANY: No tengo prisioneros tengo ayuda AAVYV: No tengo prisioneros necesito recogida YYAWY: Tengo prisioneros tengo recogida

    Ignoraba la respuesta que iba a dar la computadora de la nave a ese mensaje, qué tipo de acción iba a dictar en respuesta a cada una de esas señales, pero ahora era algo casi irrelevante. Cualquier respuesta sería inapropiada, puesto que ninguna de las cinco señales encajaba con la situación actual, pese a todo el trabajo intelectual que había requerido su elaboración.

    Si ninguno de esos mensajes era enviado, Meiklejon se marcharía al término de los 300 días. Eso podía significar que el "proyecto" de Rullman, fuera cual fuese, podría seguir adelante. Pero eso no salvaría a la colonia. La Tierra necesitaría un mínimo de dos generaciones para preparar y madurar a otro Sweeney Leverault de los ovarios artificialmente conservados de Shirley Leverault, muerta afortunadamente para ella hacía muchos años, y era muy difícil que la Tierra decidiera seguir adelante con aquello. Probablemente la Tierra sabía mucho más que Sweeney acerca del "proyecto" —era difícil que supiera menos—, y sí Sweeney fracasaba en detenerlo, lo más probable era que el siguiente intento fuese una bomba. La Tierra dejaría de desear la vuelta de "esos hombres", una vez resultara evidente que no podía conseguirlos ni siquiera a través de algo tan sutil como un agente doble del estilo de Sweeney.

    Resultado de todo ello: reacción en cadena. Sweeney sabía que existía una considerable cantidad de deuterio en Ganímedes, una gran parte de él alojado en las heladas extensiones del Tridente de Neptuno, y una cantidad menor esparcida por entre las rocas combinado con litio. Una bomba de fisión que estallase allí tenía excelentes probabilidades de iniciar una fusión en cadena que podía hacer saltar todo el satélite. Si cualquier fragmento aún activo de esa explosión alcanzaba a Júpiter, a alrededor de un millón de kilómetros de distancia en aquel momento, dicho planeta podía ser lo suficientemente grande como para albergar un ciclo de Bethe o de carbono. Era hipotético, pero sólo él de entre todos los demás planetas tenía la masa suficiente. La ola frontal de esa inimaginable catástrofe haría arder los mares de la Tierra en sus lechos; podía también desencadenar el proceso de convertir al Sol en una nova —las probabilidades eran de 3/8—, aunque nadie estaría vivo por aquel entonces para sentirse agradecido de que tal cosa no se produjera.

    Puesto que Sweeney sabía eso, tenía que suponer que era algo de conocimiento común, por lo que la Tierra se limitaría a utilizar únicamente explosivos químicos en Ganímedes. Pero ¿lo haría? El conocimiento común y el de Sweeney habían tenido desde un principio tan poco en común...

    De todos modos, tampoco importaba demasiado. Si la Tierra bombardeaba la colonia, daría buena cuenta de él. Como daría buena cuenta también de toda aquella reducida camaradería, su mudo amor, su sensación de que aún podía volver a renacer... Todo desaparecería. Él desaparecería. Lo mismo que aquel pequeño y reducido mundo.

    Pero si enviaba su señal a Meiklejon y a la computadora, él seguiría con vida..., aunque lejos de Mike, lejos de Rullman, lejos de la colonia, lejos y lejos. Seguiría siendo el muerto que era ahora. Tendría la oportunidad de aprender de nuevo la misma interminable lección acerca de las infinitas formas que puede tomar la soledad; o la Tierra podía obrar el milagro y convertirlo en un ser humano, vivo y Jay positivo.

    El viento soplaba y soplaba. Las congruentes furias de las tormentas dentro y fuera de Sweeney aumentaban paralelamente en intensidad. Hubiera podido reconocer que su congruencia era un clásico ejemplo del artificio literario denominado "el sofisma patético"; Pero Sweeney jamás había leído ninguna ficción, y reconocer a la naturaleza en el proceso de imitar al arte no le hubiera servido de nada.

    Como tampoco sabía, cuando la crisis de la tormenta exterior empezó a socavar el ángulo de la fachada expuesto al viento, royendo los cimientos de la estación con un millón de dientes de invisible cólera, que su solitaria batalla por salvar la estación hubiera podido ser un canto épico. Capítulos enteros, cantos, versos de sublime heroísmo consciente en otro hombre, en un ser humano, eran simplemente un trabajo que había que cumplir y que Sweeney realizó mientras su mente seguía con su solitario debate.

    No disponía de ninguna señal que pudiera transmitir a Meiklejon o a la computadora la verdad. No había capturado a los hombres que la Tierra deseaba, y no deseaba hacerlo, así que era una tontería pedir ayuda para atraparlos. Ya no creía que la Tierra tuviera que recuperar a esos hombres, ni por el interés de la Tierra —por misterioso que fuera— ni por el suyo propio, que ahora se le presentaba como absolutamente inalcanzable.

    No obstante, cualquier señal que enviara lo llevaría lejos de Ganímedes..., si él deseaba ser llevado lejos.

    Se dio cuenta de que la crisis había terminado. Aseguró rápidamente la estación.

    Comprobó la radio una vez más. Funcionaba. Giró el sintonizador hasta uno de sus contactos de cobre y cerró el circuito, enviado a Meiklejon VVANY. Al cabo de media hora, el oscilador empezó a lanzar unos rítmicos pitidos, indicando que Meiklejon se hallaba todavía en el cielo de Ganímedes y que le había oído.

    Sweeney dejó el transmisor sobre la mesa de la estación, regresó a la montaña, y le dijo a Rullman quién era y lo que había hecho.

    La furia de Rullman era muy tranquila, y un millar de veces más terrible que la rabia más incontrolada que hubiera podido exhibir. Simplemente, se quedó sentado tras su escritorio y miró a Sweeney, con toda su amabilidad ausente de su rostro y el calor desaparecido de sus ojos. Tras unos pocos instantes, Sweeney se dio cuenta de que la fijeza de los ojos de Rullman significaba que no le estaba mirando en absoluto; su mente estaba vuelta hacia su interior. Y también su cólera.

    —Estoy asombrado —dijo finalmente, con una voz tan átona que no parecía contener la menor sorpresa—. Sobre todo, estoy asombrado de mí mismo. Hubiera debido anticipar algo así. Pero ni siquiera llegué a soñar que ellos poseyeran la inteligencia o la astucia suficiente para embarcarse en un programa a largo plazo como éste. En pocas palabras, he sido un idiota.


    Por un momento, su voz adquirió una sombra de color, pero era tan mordiente que hizo a Sweeney retroceder. Y sin embargo, Rullman no había pronunciado ninguna palabra de condena hacia Sweeney todavía; el hombre estaba atacándose a sí mismo. Sweeney dijo tentativamente:

    —¿Cómo iba usted a saberlo? Había un montón de detalles por los cuales yo podía haberme traicionado, pero hice todo lo imposible por mantenerlos ocultos. Habría podido seguir guardando el secreto más tiempo, si lo hubiera deseado.
    —¿Tú? —le espetó Rullman. La seca sílaba fue peor que un puñetazo—. Tú eres menos culpable que una máquina, Donald. Sé demasiado acerca de la pantropía para pensar de otro modo. Es muy fácil aislar a un niño Adaptado, impedirle que se convierta en un ser humano bajo ningún aspecto, si uno es lo bastante retorcido como para desearlo. Tu comportamiento era predecible, después de todo.
    —¿Realmente? —dijo Sweeney, con un cierto tono de burla en su voz—. He venido yo a decírselo, ¿no?
    —¿Y qué significa el que lo hayas hecho? ¿Acaso eso cambia la situación ahora? Estoy seguro de que la Tierra había incluido este factor altamente probable en sus planes. En cuanto a tu capacidad de experimentar lealtad, era lógico que llegara un momento en que te sintieras dividido entre dos lealtades contradictorias; pero ellos probablemente calcularon que esta división se mantendría, es decir que no cambiarías por completo. Y aquí estás ahora, intentando jugar ambos extremos contra el centro, que eres tú mismo, desvelando tu mascarada ante mí y traicionando al mismo tiempo a la colonia. No vas a conseguir nada con esto.
    —¿Está usted seguro?
    —Completamente seguro —dijo Rullman fríamente—. Supongo que te ofrecieron una recompensa. A juzgar por las preguntas que me has ido haciendo, debieron de prometerte convertirte en un hombre normal..., tan pronto como descubrieran de nosotros el modo de hacerlo. Pero el hecho es que eso es imposible, y tú lo sabes. Así que ahora no hay ningún futuro para ti, ni siquiera entre nosotros. Lo siento por ti, Donald, créeme; no es culpa tuya que hicieran de ti una Criatura en vez de una persona. Sin embargo, ahora no eres sino una bomba que ya ha estallado.

    Sweeney nunca había conocido a su padre, y la autoridad de la policía del Puerto había sido demasiado difusa como para instilar en él ningún respeto centrado automáticamente en las personas que ocupan el lugar de los padres. Descubrió de pronto que se sentía furioso hacia Rullman.

    —Eso es hablar de una forma terriblemente estúpida-dijo, mirando fijamente al otro lado del escritorio, hacia el hombre sentado con los hombros ligeramente caídos —. Nada ha estallado todavía. Hay montones de información que puedo transmitirle y que usted puede usar, si es que realmente siente deseos de actuar. Por supuesto, si se admite derrotado ya desde un principio...

    Rullman alzó la vista.

    —¿Qué es lo que sabes? —le atajó, no sin cierta sorpresa—. Tú mismo has dicho que es la computadora a bordo de la nave de ese capitán Meiklejon la que decidirá el curso de la acción. Y no puedes comunicarte directamente con Meiklejon. No es momento de baladronadas, Donald.
    —o Por qué considera esto como una baladronada? Sé más acerca de lo que probablemente hará la Tierra con mi mensaje que nadie en la colonia. Mi experiencia con la Tierra es más reciente. No hubiera acudido a usted si creyera que la situación es desesperada, y si no hubiera elegido cuidadosamente el mensaje que creo deja algunas esperanzas a la colonia para enviárselo a Meiklejon. No estoy haciendo un doble juego. Estoy de su lado. No enviar ningún mensaje hubiera sido la peor cosa que hubiera podido hacer. De esta forma, puede que dispongamos de un periodo de gracia.
    —¿Y cómo esperas que confíe en ti? —dijo Rullman lentamente.
    —Ese es su problema —respondió Sweeney con brusquedad—. Si realmente estoy llevando un doble juego, será debido a que la colonia no ha conseguido convencerme de que mi futuro está aquí. Y si ése es el caso, entonces no estoy solo..., y es culpa de la propia colonia por haber mantenido demasiados secretos con su propia gente.
    —¿Secretos? —preguntó Rullman, ahora con abierta sorpresa—. ¿Sobre qué?
    —Sobre el "proyecto". Sobre el crimen original del que les acusa la Tierra. Sobre el porqué la Tierra los quiere de vuelta allí..., a usted en particular, doctor Rullman.
    —Pero... eso es del conocimiento general, Donald. Todo el mundo lo sabe.
    —Quizá sí. Pero no es del conocimiento general para mí. Y la mayoría de los colonos originales lo dan tan por sentado que ni siquiera hablan de ello, salvo por medio de algunas referencias crípticas, como un chiste particular que se supone que todo el mundo sabe. Pero no todo el mundo lo sabe. ¿Es usted consciente de ello? He descubierto que aproximadamente la mitad de los miembros de la segunda generación tienen apenas una nebulosa noción del pasado. La cantidad de información disponible aquí para un recién llegado, sea éste un extraño que acude por primera vez. como yo, o más simplemente un recién nacido, cabe en un ojo de un pájaro pinnah. Y eso es peligroso. Por eso yo habría podido traicionar completamente a la colonia si lo hubiera decidido así, y usted no habría podido detenerme.

    Rullman se reclinó en su asiento y permaneció inmóvil durante un largo rato.

    —Los niños no suelen hacer preguntas cuando creen que se supone que deben conocer las respuestas —murmuró. Parecía considerablemente más impresionado que cuando Sweeney le había hecho su confesión original—. Les gusta aparentar que saben aunque de hecho no sepan nada. Eso les proporciona un status a sus propios ojos.
    —Niños y espías. Hay algunas preguntas que ni unos ni otros pueden hacer, y casi por las mismas razones. Y cuanto más engañoso es en realidad el conocimiento de los niños, más fácil le resulta al espía moverse entre los adultos.
    —Empiezo a comprender. Pensábamos que éramos inmunes al espionaje, por la mera razón de que un espía de la Tierra no puede vivir aquí sin elaboradas y detectables protecciones. Pero era un problema físico, y ese tipo de problemas pueden resolverse. Tendríamos que haberlo supuesto desde un principio. En vez de ello, nos volvimos socialmente tan vulnerables como era posible.
    —Así es como yo lo veo. Y apostaría a que mi padre no le habría dejado cometer ese error si él hubiera venido con ustedes. Se suponía que era un experto en ese tipo de cosas. No lo sé; nunca llegué a conocerlo. Y supongo que ahora ya no importa, de todos modos.
    —Te equivocas. Sí que importa, y mucho; y creo que tú acabas de probarlo, Donald. Tu padre no pudo prevenirnos sobre ello, pero quizá nos proporcionó un instrumento con el que reparar el error.
    —¿Se refiere a mí?
    —Sí. Impostor o no impostor, la sangre que llevas, así como tus genes, han estado con nosotros desde el principio, y sé cómo se manifiestan sus afectos. Ahora mismo los estoy viendo. Siéntate, Donald. Empiezo a tener esperanzas. ¿Qué es lo que debemos hacer?
    —Antes que nada —dijo Sweeney—, explíqueme, por favor, por favor, cuál es la razón de ser de esta colonia.

    No era una tarea fácil.

    Primero: las Autoridades. Mucho antes de los viajes espaciales, las grandes ciudades de los Estados Unidos se habían visto tan impotentes para controlar sus propios problemas de tráfico que cualquier posible solución política era una quimera. Ninguna administración de ninguna ciudad podía gastarse la cantidad de dinero necesaria para una cura radical, sin verse barrida en las siguientes elecciones por los rabiosos conductores y peatones, que eran quienes más necesitaban la ayuda.

    Los crecientes problemas de tráfico fueron desviados, con gratitud y mayores privilegios, a las Autoridades semipúblicas de Puertos, Puentes y Carreteras: enormes sociedades con fines lucrativos modeladas sobre la Autoridad del Puerto de Nueva York, que había demostrado su capacidad de montar y/o explotar operaciones tan enormes como los Túneles Holland y Lincoln, el Puente George Washington y los aeropuertos de Teterboro, La Guardia, Idlewild y Newark, así como muchas otras empresas menores. Hacia 1960 era posible viajar desde el extremo de Florida hasta la frontera de Maine enteramente sobre territorio propiedad de la Autoridad, si uno podía pagar los correspondientes peajes (y no le importaba recibir los disparos de los propietarios de los Poconos, que aún seguían resistiéndose al gigantesco proyecto Incadel).

    Segundo: los derechos de peaje. Las Autoridades eran creaciones de los estados, actuando normalmente a su mismo nivel, y gozando por ello de protecciones legales no permitidas a otras firmas privadas dedicadas al comercio interestatal. Entre esas protecciones, en el típico documento de autorización, se hallaba la mención de que "ninguno de los estados podrá [...] negar o reducir el derecho de la Autoridad a establecer, exigir y cobrar los derechos de peaje y otras cargas...". El gobierno federal ayudó en ello; aunque la Ley Federal sobre Puentes de 1946 requería que el cobro de peajes terminara cuando se hubiera producido la amortización, el Congreso casi nunca invocó la Ley contra ninguna Autoridad. En consecuencia, los peajes nunca terminaron; en 1953 la Autoridad del Puerto de Nueva York informaba de unos beneficios de más de veinte millones de dólares al año, y las recaudaciones anuales aumentaban a un índice de un diez por ciento anual.

    Parte de estos beneficios eran empleados en el desarrollo de nuevas obras, la mayoría de ellas pensadas para incrementar los beneficios, antes que para resolver el problema del tráfico. De nuevo la Autoridad del Puerto de Nueva York mostró el camino; contra todo buen sentido, construyó una tercera galería en el Túnel Lincoln, arrojando así ocho millones y medio más de coches al año en el centro de Manhattan, donde la ciudad se estaba ya asfixiando ante la absoluta imposibilidad de abrir nuevas vías a las corrientes del tráfico.

    Tercero: la policía de la Autoridad. Desde un principio las Autoridades habían sido autorizadas a tener su>propia policía privada. A medida que las Autoridades fueron creciendo, también crecieron esas fuerzas de policía.

    Cuando llegaron los viajes espaciales, las Autoridades se hicieron con el monopolio. No escatimaron esfuerzos por conseguirlo; habían aprendido de sus operaciones con los aeropuertos —el único, entre todos sus proyectos, que siempre se había saldado con pérdidas— que un negocio no era interesante si no se conseguía el control absoluto. Y de forma característica, nunca demostraron el menor interés hacia ninguna forma de viaje espacial que no acarreara enormes gastos; de otro modo no habrían podido sacar provecho de los subcontratos; de las rápidas amortizaciones de los préstamos; de las leyes que les permitían reducir impuestos con nuevas inversiones, y de las indefinidamente prolongadas colecciones de tasas y peajes una vez amortizado el coste inicial y los gastos de mantenimiento.

    En el primer espaciopuerto comercial del mundo. Puerto Tierra, al propietario de una nave le costaba 5.(XX) dólares cada vez que su aparato tocaba el suelo. Las tasas de aterrizaje estaban prohibidas por la ley en la aviación atmosférica privada desde hacía años, pero la Autoridad del Puerto de la Gran Tierra actuaba bajo sus propios precedentes; creó tasas de aterrizaje para los vuelos espaciales. Y siguió manteniendo la primera fuerza de policía del Puerto, que era más importante que las fuerzas armadas de la nación que le había concedido esta franquicia. Tras un cierto tiempo, la distinción desapareció, y la policía del Puerto pasó a ser las fuerzas armadas de los Estados Unidos. No fue difícil conseguirlo, puesto que la Autoridad del Puerto de la Gran Tierra era en la actualidad un holding que abarcaba a todas las Autoridades del país, incluido Puerto Tierra.

    Y cuando la gente, poco después de iniciarse los vuelos espaciales, empezó a preguntarse: "¿Cómo vamos a colonizar los planetas?", la Autoridad del Puerto de la Gran Tierra ya tenía preparada su respuesta.

    Cuarto: terraformación.

    La terraformación..., la remodelación de los planetas hasta crear imágenes parecidas a la Tierra, de tal modo que la gente de la Tierra pudiera vivir en ellos. Puerto Tierra estaba preparado para empezar a nivel modesto. Deseaba desplazar a Marte de su órbita hasta un punto un poco más cerca del Sol, y efectuar unos cuantos ajustes menores a las órbitas de los demás planetas; transportar a Marte aproximadamente una cantidad de agua equivalente a vaciar el océano índico, sólo una menudencia para la Tierra después de todo, y ni siquiera el 10% de lo que se necesitaría más tarde para terraformar Venus; transportar al pequeño planeta una cantidad de humus más o menos equivalente a la superficie del estado de Iowa, a fin de empezar a sembrar plantas que cambiaran lentamente la atmósfera de Marte, y así sucesivamente. La totalidad del proyecto era perfectamente realizable desde el punto de vista de la energía y los recursos disponibles, apuntó razonablemente Puerto Tierra, e iba a costar menos de treinta y tres mil millones de dólares. La Autoridad del Puerto de la Gran Tierra estaba preparada para recuperar esta inversión sin ninguna repercusión en los impuestos en menos de un siglo, a través de medios tales como 50 dólares por el correo espacial, 10.000 dólares por tasas de amartizaje, 1.000 dólares por cada billete de viaje (sólo ida) al planeta, 100 dólares por acre de desierto marciano en títulos de propiedad, etc. Por supuesto, las tasas se seguirían manteniendo una vez recuperado el coste..., para el mantenimiento.

    Y después de todo, preguntó la Autoridad razonablemente, ¿acaso había alguna otra alternativa? Ninguna, excepto los domos. La Autoridad del Puerto de la Gran Tierra odiaba los domos. Eran demasiado baratos de construir, y el volumen del tráfico hacia ellos y desde ellos siempre sería minúsculo. La experiencia de la Luna lo había evidenciado con dolorosa claridad. Y también el público odiaba los domos; había demostrado ya una reluctancia masiva a vivir bajo ellos.

    En cuanto a los gobiernos, aparte del de los Estados Unidos, que la Autoridad aún toleraba, ninguno de ellos sentía el menor amor hacia los domos, o hacia el tipo de colonización limitada que los domos proporcionaban. Necesitaban librarse de sus excedentes de población a cubos, no con cuentagotas. Aunque la Autoridad sabía que la emigración incrementa antes que frenarla la expansión demográfica en los países de origen, se guardó mucho de decírselo a los gobiernos implicados; ya descubrirían la Ley de Franklin por sí mismos. Los domos fueron desterrados; se optó por la terraformación.

    Entonces llegó la pantropía.

    Si esta tercera alternativa al problema de la colonización de los planetas resultó ser una sorpresa para la Autoridad, y para Puerto Tierra, a nadie hay que echarle la culpa excepto a ellos mismos. Los signos anticipadores habían sido numerosos. La noción de modificar el stock genético humano para vivir en otros planetas a medida que fueran hallados, en vez de cambiar los planetas para acomodarlos a la gente, pertenecía a la época de Olaf Stapledon. Numerosos escritores se habían interesado más tarde por el tema. En esencia, se remontaba hasta Proteo, y se hallaba tan arraigado en la mente humana como la noción del hombre lobo, el vampiro, los cuentos de hadas y la transmigración de las almas.

    Pero, de pronto, era posible; y no mucho más tarde, era un hecho.


    La Autoridad la odiaba. La pantropía requería una enorme inversión inicial para producir los primeros colonos, pero era un método que, con los refinamientos, iría convirtiéndose en más y más barato. Una vez implantados los colonos, no requería la menor inversión; los colonos se hallaban cómodos en su mundo de adopción, y podían producir nuevos colonos sin ayuda exterior. La pantropía, además, resultaba al menos un cincuenta por ciento más barata que la instalación del más pequeño y más fácil de montar de los domos. Comparada con el costo de terraformar incluso un planeta tan favorable como Marte, no costaba absolutamente nada, desde el punto de vista de la Autoridad.

    Y no había forma de cobrar derechos, ni siquiera sobre los gastos iniciales. Era demasiado barato para ocuparse de ello.

    ¿SERÁ UN MONSTRUO SU HIJO?

    Si un cierto número de científicos influyentes prosiguen por el camino que han emprendido, es probable que alguno de sus hijos o nietos arrastren una vida miserable en las heladas llanuras de Plutón, donde incluso el Sol es apenas una pequeña chispa en el cielo. Y jamás podrá volver a la Tierra hasta después de su muerte, ¡si es que puede entonces!

    Sí, actualmente ya hay preparados planes para transformar a niños inocentes aún no nacidos en criaturas alienígenas que morirán de una forma terrible en el momento mismo en que pongan el pie sobre el verde planeta de sus antepasados. Impacientes ante el lento pero seguro programa de la conquista de Marte por el hombre, prominentes pensadores están trabajando en sus torres de marfil para hallar medios de producir todo tipo de caricaturas de la forma humana; caricaturas que serán capaces de sobrevivir, de algún modo, en los más implacables y amargos infiernos planetarios.

    El proceso que puede producir esos desgraciados monstruos —a un costo enorme— se denomina pantropía. Existe ya, aunque en una forma imperfecta y peligrosa. La cabeza visible de esos profetas es un hombre de pelo blanco y ojos soñadores, el doctor Jacob Rullman, que...

    —¡Basta! —estalló Sweeney.

    Apoyó las yemas de sus dedos contra sus sienes y luego, temblando, las apartó y miró fijamente a Rullman. El científico dejó sobre la mesa el viejo recorte de revista, que incluso dentro de su protección de teflón estaba completamente amarillo tras pasar la mitad de su vida en el aire de Ganímedes. Las manos de Rullman no temblaban en absoluto; y lo que quedaba de su pelo tenía el mismo color marrón rojizo de siempre.

    —¡Esas mentiras! —bramó Sweeney—. Lo siento. Pero funcionan, sé que funcionan. Por eso me llenaron con ellas. Es diferente cuando uno se da cuenta de lo retorcidos que son.
    —Lo sé —dijo suavemente Rullman—. Es tan fácil de hacer... Criar a un niño Adaptado es un proceso especial; el niño está siempre aislado y ansioso de imitar, puedes contarle todo lo que quieras; no tiene otra elección sino creerte; está desesperado por un contacto más íntimo, por recibir una aceptación, por los abrazos que nunca ha conocido. Es lo último en niños probeta; el pecho que puede haberle alimentado es probable que esté tan sólo al otro lado del cristal, pero se halla igualmente a generaciones en el pasado. Incluso la voz de la madre llega a través de cables..., si es que llega. Lo sé, Donald, créeme. También me ocurrió a mí. Y es muy duro.
    —Jacob Rullman era su...
    —Mi padre, remoto e inmediato. Mi madre murió pronto. Ocurre a menudo, a causa de las privaciones, creo: como la tuya. Pero mi padre me enseñó la verdad, allá en las cavernas de la Luna, antes de ser asesinado.

    Sweeney inspiró profundamente.

    —Al fin estoy sabiendo todo esto. Continúe.
    —6Estás seguro, Donald?
    —Sí, continúe. Necesito saber, y aún no es demasiado tarde. Por favor.
    —Bien —dijo Rullman reflexivamente—. La Autoridad consiguió que se dictaran leyes contra la pantropía, pero durante un tiempo esas leyes no fueron muy severas; por aquella época, el Congreso estaba dudando acerca de prohibir la vivisección, y no sabía exactamente qué era lo que se le pedía que prohibiera; el Puerto no deseaba ser demasiado explícito. Mi padre estaba decidido a ensayar la pantropía mientras las leyes proporcionasen aún una forma de burlarlas; sabía demasiado bien que la Autoridad las endurecería y las aplicaría con todo rigor apenas tuviera oportunidad de hacerlo sin peligro. Además, estaba convencido de que nunca colonizaríamos las estrellas con domos o con terraformación. Esos métodos podían servir para algunos de nuestros planetas locales. Marte, Venus. .., pero no fuera del Sistema Solar.
    —¿Fuera del Sistema Solar? ¿Cómo es posible ir hasta allí?
    —Con el impulsor estelar, Donald. Existe desde hace décadas, de hecho desde hace casi medio siglo. Se efectuaron con él algunos viajes de exploración poco después de su descubrimiento y tuvieron un gran éxito, aunque no hallarás ninguna mención de ello en la prensa de la época. El Puerto no podía ver ningún beneficio en el vuelo interestelar, de modo que eliminó las noticias, secuestró las patentes, destruyó los informes de los vuelos..., hizo todo lo que pudo. Pero todas las naves de la Autoridad llevan el impulsor, por si acaso. Incluso nuestra nave lo lleva. Del mismo modo que lo lleva tu amigo el piloto que te trajo hasta aquí.

    Sweeney no dijo nada.

    —El asunto es: la mayoría de los planetas, incluso aquí, dentro del Sistema Solar, no pueden ser equipados con domos, ni pueden ser terraformados de ninguna manera. Júpiter, por ejemplo. Muchos otros podrían ser transformados, pero demasiado lentamente y sin posibilidad de beneficios inmediatos para tentar al Puerto. Por otra parte, la Autoridad ni siquiera se ha planteado las distancias interestelares, puesto que no habrá ni tráfico ni comercio en ellas que poder tasar.

    La pantropía era la respuesta obvia. No para el Puerto, evidentemente, sino para el futuro de los hombres en general. De alguna forma, mi padre vendió esa idea a algunos políticos, y también a gente con dinero. Finalmente, fue capaz de encontrar a algunos supervivientes de esas primeras expediciones interestelares, gente que sabía algo acerca de los planetas extrasolares y conocía la forma de manejar el impulsor interestelar. Toda esa gente deseaba efectuar al menos una demostración experimental de la pantropía, que dejara la puerta abierta para otras si tenía éxito.

    Nosotros somos ese experimento: esta colonia en Ganímedes.

    La Autoridad consiguió declararla ilegal antes de que se iniciara realmente, pero cuando descubrieron los laboratorios en la Luna ya era demasiado tarde; nosotros habíamos partido. Fue entonces cuando endurecieron al máximo las leyes, y las hicieron retroactivas; tenían que eliminar la pantropía, y lo sabían.

    Por eso nuestra propia existencia es un crimen, Donald. La policía del Puerto necesita absolutamente que la colonia sea un fracaso, y poder probarlo. Ése es el motivo de que deseen hacernos volver. Desean poder exhibirnos, mostrar los monstruos indefensos que somos en la Tierra, y decirle a todo el mundo que no hemos podido sobrevivir en Ganímedes y que ellos han tenido que venir a sacarnos de aquí.

    Y además..., bien, están esas falsas acusaciones de piratería de que me has hablado. Seremos juzgados. Seremos ejecutados, casi con toda seguridad exponiéndonos en público a las condiciones normales de la Tierra. Será una lección ejemplar; de hecho, el toque final.

    Sweeney permanecía hundido en su silla, agitado por la primera emoción completa que había experimentado nunca: el asco hacia sí mismo. Ahora comprendía las alusiones en la voz de Rullman. Todo el mundo había sido traicionado... ¡Todo el mundo!

    La voz prosiguió despiadadamente, removiendo las cenizas:

    —Bien, en cuanto al proyecto, nuestro proyecto, es tan simple como todo lo demás. Sabemos que a la larga la humanidad no podrá colonizar las estrellas sin la pantropía. Sabemos que el Puerto no va a permitir que la pantropía sea utilizada. Y sabemos, en consecuencia, que somos nosotros quienes deberemos llevar la pantropía a las estrellas, antes de que la Autoridad pueda impedírnoslo. Una, dos, tres veces, hasta el infinito.

    Así que eso es lo que estamos haciendo, o estábamos haciendo. Nuestra vieja nave está dispuesta para el viaje, y hemos preparado una nueva generación de niños, sólo unos pocos, entrenándolos para manejarla, y adaptados para..., bien, para algún lugar. Los chicos no pueden vivir en la Tierra, y no pueden vivir en Ganímedes: pero pueden vivir en uno de seis planetas extrasolares distintos que hemos elegido, cada uno de ellos en una dirección distinta y a diferente distancia del Sol. Yo sólo conozco los nombres de dos de ellos; los chicos son los únicos que conocen los demás. A cuál de ellos irán es algo que decidirán únicamente cuando estén a bordo y en camino. Nadie de los que quedemos atrás podrá traicionarles. La Tierra nunca los encontrará.

    Ése será el inicio del más inmenso programa de inseminación" en la historia humana: sembrar las estrellas con gente.

    Si podemos conseguir que la nave despegue.

    En el silencio que siguió, la puerta de la oficina de Rullman se abrió suavemente, y Mike Leverault entró, con aspecto preocupado y llevando una tablilla con un sujetapapeles. Se detuvo al verles, y el corazón de Sweeney se encogió sobre el helado flujo que arrastraban sus rígidas cámaras de bombeo.

    —Disculpen —dijo Mike—. Pensé... ,,Ocurre algo? Se ven los dos tan taciturnos.
    —Sí, ocurre algo —dijo Rullman.

    Miró a Sweeney.

    Una comisura de la boca de Sweeney se crispó, más allá de su voluntad. Se preguntó si estaba intentando una sonrisa, y si era así, acerca de qué.

    —No hay otra solución —aseguró—. Doctor Rullman, sus colonos deberán rebelarse contra usted.


    4


    La bengala estalló alta, quizás a cinco mil metros. Aunque lo hizo por encima del lado occidental de la llanura, arrojó la suficiente luz al fondo de la Muesca para revelar el bamboleante y gruñente vehículo oruga que avanzaba por ella.

    El sonido, sin embargo, era demasiado débil para imponerse al ruido de las turbinas, y Sweeney no se sentía preocupado por la breve luz. El vehículo, avanzando hacia el norte a unos buenos treinta kilómetros por hora bajo la vegetación, sería tan difícil de detectar desde el aire como un ratón corriendo entre raíces.

    Además, seguramente nadie estaba mirando a la Muesca en aquellos momentos. Las evidencias de la batalla que asolaba las tierras altas atraían demasiado la atención; el propio Sweeney las estaba siguiendo tensamente.

    Mike conducía, dejando a Sweeney libre para acurrucarse en medio de los útiles e instrumentos que llenaban el habitáculo al lado del gran barril de aluminio, observando la pantalla de radar. La antena parabólica del radar en la parte superior del oruga no estaba girando; estaba enfocada directamente hacia atrás, hacia el camino que Mike y él habían recorrido, captando el relé de microondas de la última estación automática junto a la que habían pasado. El barrido estaba siendo efectuado para Sweeney por el gran radiotelescopio en la cima del pi de Howe.

    Sweeney apenas prestó atención a las rápidas y zigzagueantes estrías que cruzaban la pantalla. Correspondían a los cohetes de escaso calibre, una parte de la batalla que apenas tenía incidencia en el contexto general. Un contexto que era claro ya: mostraba, como había mostrado desde hacía días, que las fuerzas insurgentes seguían dominando la montaña y sus armas pesadas, pero que los leales conservaban la iniciativa al norte y se iban haciendo cada vez más fuertes.

    La situación había desembocado en un punto muerto. Aunque obviamente los insurgentes habían conseguido echar a los leales del pi de Howe, quizás a través de algún truco con los ventiladores, quizá mediante alguna forma de guerrilla, resultaba también evidente que los leales tenían superioridad en el campo. Estaban perdiendo terreno dos veces más aprisa de lo que lo habían tomado originalmente. El fuego de apoyo desde la montaña no parecía estar ayudándoles mucho; era pesado, pero terriblemente impreciso. Las frecuentes bengalas hablaban de mala visibilidad y peor inteligencia. Y los leales, aunque habían sido desalojados, poseían todos los aviones; tenían la desfachatez de hacerlos volar sobre las líneas enemigas, con todas las luces encendidas.

    Lo que iban a hacer los leales cuando se enfrentaran al problema de reconquistar la montaña era otro asunto. Nada excepto la artillería más pesada podía hacerle mucha mella al pi de Howe. Y aun prescindiendo del hecho de que toda la artillería pesada estaba en la montaña, sería un suicidio para ambas fuerzas utilizarla en Ganímedes. La lucha no se había vuelto tan dura todavía. Pero podía volverse.

    Y las naves de la Tierra que señalaba la pantalla en el interior del oruga lo sabían. Quedaba claramente demostrado por su situación. Estaban allí, casi con toda seguridad, porque habían deducido que Sweeney se hallaba al mando de los insurgentes; pero no mostraban ninguna intención de intervenir y echarle una mano. En vez de ello, permanecían aparte, un poco más adentro de la órbita de Calixto, a un millón y medio de kilómetros de Ganímedes; lo bastante lejos como para tener tiempo de huir si divisaban alguna explosión atómica en Ganímedes, lo bastante cerca como para acudir en busca de Sweeney si parecía que éste conseguía la victoria.

    La voz de Mike, gritando algo ininteligible, le llegó mezclada con el rugir de las turbinas del oruga.

    —¿Qué ocurre? —gritó Sweeney, inclinando la cabeza.
    —... ese amontonamiento de rocas ahí delante. Si es como... antes. .. probablemente hará de pantalla.
    —Detente —gritó Sweeney—. Quiero efectuar otra lectura.

    El oruga se detuvo obedientemente, y Sweeney comprobó su pantalla con los datos que le había dado Rullman y que tenía clavados en la pared cerca de su codo. Concordaban: 1.500.000 era lo bastante próximo. Quizás un poco demasiado cerca, pero no mucho. La onda frontal de una explosión satelitaria cruzaría aquella distancia en unos cinco segundos, trayendo consigo la aniquilación total; pero cinco segundos podían ser tiempo suficiente para permitir a los controles automáticos de las naves de la Tierra conectar los impulsores transfinitos.

    Dio dos palmadas en el hombro a Mike.

    —Por ahora vamos bien. Sigue adelante.

    Su respuesta se perdió, pero la vio asentir con la cabeza cubierta por su pesado casco, y el vehículo empezó a trepar lentamente por el inclinado talud lleno de rocas y cascotes, formado por la multitud de desprendimientos que cada año caían al fondo de la Muesca por exfoliación de sus paredes. Mike se volvió y le sonrió alegremente; y él le. devolvió la sonrisa; las orugas resonaban demasiado fuertemente como para permitir cualquier otra respuesta.

    Toda la operación había dependido desde un principio de una larga cadena de si... que podía desmoronarse en un momento si fallaba uno sólo de los eslabones. Sólo podían confiar en el principio. La señal que Sweeney había enviado a Meiklejon-VVANY— no le había dicho a éste nada; sin embargo, le había indicado a la computadora que Sweeney no había capturado todavía a los Hombres Adaptados que la Tierra deseaba, pero que disponía de una ayuda que le permitiría conseguir finalmente sus propósitos. Eso era sabido. Las órdenes que la computadora le había dado a Meiklejon en respuesta a su señal constituían el primer 5.

    La computadora, por supuesto, podía reaccionar con alguna increíble pieza de sutilidad que ningún ser humano fuera capaz de imaginar; las máquinas jugadoras de ajedrez de Shannon ganaban a veces sus partidas con los grandes maestros de este modo, aunque normalmente apenas podían ganar a los jugadores medianos. Puesto que no había ninguna forma de anticipar cómo podía ser ese gambito, ni Sweeney ni Rullman habían perdido tiempo intentando averiguar cuál sería.

    No obstante, la otra alternativa era mucho más probable. La máquina supondría que Sweeney estaba a salvo, como evidenciaba la llegada de la señal codificada; y que si había conseguido ayuda, eso sólo podía significar que había reunido en torno suyo a un grupo secreto de colonos descontentos, una resistencia ganimediana" o su equivalente. La Tierra podía haber supuesto, y transmitido esa suposición a las memorias de la computadora, que algunos de los colonos estaban insatisfechos con sus vidas; era una ilusión que la Tierra Podía convertir en un hecho sin ser consciente del engaño, puesto que nadie en la Tierra podía sospechar lo hermoso que era Ganímedes. Y la computadora podía asumir también que era sólo cuestión de tiempo el que Sweeney terminara deteniendo a los otros hombres, y pudiera enviar a Meiklejon WAWY... o quizás incluso YYAWY,

    —¿Cómo sabremos que actúa de esa forma? —había preguntado Rullman.
    —Si lo hace, se cumplirá el plazo sin que Meiklejon haga ningún movimiento. Se limitará a permanecer en su órbita hasta que la computadora cambie de idea. ¿Qué otra cosa puede decirle ésta que haga, de todos modos? Él es simplemente un hombre en una nave pequeña sin armamento potente. Y es un terrestre; no puede bajar y unirse a mi pretendido grupo de resistencia ni aunque se le ocurriera la idea de hacerlo. Seguirá allí.

    El oruga trepó por un peñasco casi cúbico, se deslizó de costado por una de sus inclinadas caras y cayó pesadamente sobre un lecho de redondeadas piedras de tamaño más pequeño. Sweeney alzó la vista de los controles de radar para comprobar cómo soportaba la marcha el enorme barril de aluminio. Estaba metido en un mar de herramientas —picos, azadas, palas, clavos, rollos de cable que podían desenrollarse rápidamente—, pero estaba firmemente asegurado. El milagro de la química pirotécnica (y específicamente la química ganimediana) dormitaba todavía en su interior. Se arrastró hacia delante hasta la cabina junto a Mike y se ató a su asiento para gozar del viaje.

    No había forma de predecir ni de calcular cuánto podía prolongar el plazo la máquina en la nave de Meiklejon, cuánto tiempo podía concederle a Sweeney para iniciar su insurrección. La colonia trabajó como si no hubiera ningún periodo de gracia en absoluto. Cuando el plazo límite pasó sin ninguna señal de que Meiklejon hubiera existido nunca —aunque el radiotelescopio mostraba que aún seguía allí—, Sweeney y Rullman no se felicitaron el uno al otro. No podían estar seguros de que el silencio y la prolongación del plazo significaran lo que ellos creían que significaba. Lo único que podían hacer era seguir trabajando.

    Los movimientos de máquinas y hombres y la exhibición de energía, que tenían que parecerle a Meiklejon el estallido de una revuelta de los colonos, surgieron del pi de Howe once días más tarde. Todos los signos mostraban que habían sido los leales quienes habían instalado su base cerca del polo norte de Ganímedes. Sweeney y Mike habían recorrido toda la Muesca previamente, instalando en la lujuriante jungla opaca al radar una serie de pequeños artilugios, todos ellos automáticos, todos ellos destinados a registrar en los detectores de Meiklejon un enorme despliegue de maquinaria pesada. Los movimientos estratégicos visibles de los ejércitos enemigos sugerían la misma concentración leal en el polo.

    Y ahora Sweeney y Mike estaban en su camino de vuelta.

    La computadora parecía estar aguardando; evidentemente, Meiklejon había almacenado los datos de todo aquello como una auténtica rebelión. Al principio, el bando de Sweeney estaba ganando la confrontación. La computadora no tenía ninguna razón para efectuar una nueva extrapolación hasta el día en que las fuerzas leales consiguieran mantener sus líneas; entonces debería extrapolar la pregunta de cómo los leales podrían apoderarse de nuevo de la montaña si en las siguientes semanas conseguían barrer a Sweeney de allí.

    —Es un juego de niños —había dicho Sweeney—. No tiene ninguna razón para pensar de otra forma. Es demasiado simple como para efectuar una extrapolación más allá de la primera derivada.
    —Eres muy confiado, Donald.

    Sweeney se agitó incómodo en su asiento mientras recordaba la sonrisa de Rullman. Ningún Hombre Adaptado, y Sweeney menos que nadie, había tenido una auténtica infancia; ningún "juego de niños". Afortunadamente, la policía del Puerto había creído esencial que Sweeney conociera la teoría de los juegos para desarrollar su tarea.

    El oruga se hallaba ahora en un terreno relativamente más llano, y Sweeney fue atrás para comprobar la pantalla. Tal como Mike había anticipado, el talud impedía la recepción de la estación retransmisora de radar detrás de ellos; Sweeney empezó a efectuar barridos con la antena. Una buena parte del campo estaba obstaculizado por el cercano borde de la Muesca, pero ese efecto iba a empezar a desaparecer poco a poco de la pantalla a partir de ese momento. El fondo de la Muesca se elevaba gradualmente a medida que se acercaban al polo norte, aunque nunca llegaba a alcanzar el nivel de la llanura. Ahora ya podía captar el suficiente cielo como para sentirse satisfecho de que las naves de la Tierra estuvieran exactamente allí donde habían estado antes.

    Ése había sido el último riesgo: que Meiklejon, alarmado ante los constantes consejos de inacción de la computadora, hubiera radiado a la Tierra solicitando consejo de las autoridades superiores. Obviamente, una revuelta de colonos en Ganímedes, un movimiento que podía ser descrito como "Queremos volver a casa", sería ideal para los propósitos de la Tierra. La Tierra insistiría no sólo en que Meiklejon se mantuviera quieto en su lugar tal como le había indicado su computadora..., sino que podía incluso apresurarse a enviar refuerzos a Sweeney, sólo por si acaso.


    Tanto Sweeney como Rullman sabían las probabilidades que había de que ocurriera eso, y habían decidido correr el riesgo, y prepararse contra él. Las probabilidades habían estado a punto de volverse contra ellos —las naves de la Tierra estaban allí—, pero las cosas aún parecían estar a su favor.

    Tan satisfecho como era posible dadas las circunstancias, Sweeney volvió a la cabina. Antes de sujetarse con su cinturón, se entretuvo en besar a Mike, con considerable detrimento del control del bamboleante vehículo oruga.

    La explosión lo proyectó, brutalmente, contra el asiento vacío.

    Se enderezó trabajosamente en su asiento, con la cabeza resonándole. Los motores del oruga parecían haberse detenido; por encima del ruido que llenaba su cabeza sólo podía oír el sonido de los ventiladores.

    —¡Don! ¿Estás bien? ¿Qué ha sido eso?
    —Uf — dijo Sweeney, sentándose—. No me he roto nada. Me he dado un golpe en la cabeza. Ha sido un explosivo potente, por el ruido. Uno de los grandes.

    El rostro de Mike era tenso y ansioso al débil resplandor del cuadro de instrumentos.

    —¿Uno de los nuestros? OO... ?
    —No lo sé, Mike. Sonaba como si hubiera impactado en el barranco detrás de nosotros. ¿Qué ocurre con el motor?

    Ella accionó el encendido. Zumbó, y el motor se puso en marcha inmediatamente.

    —Debe de haberse parado —dijo disculpándose. Insertó la marcha—. Pero esto no va bien. La tracción se desvía hacia tu lado.

    Sweeney abrió la puerta de la cabina y saltó al rocoso suelo. Luego lanzó un silbido.

    —¿Qué ocurre? —le apremió Mike.
    —Ha caído más cerca de lo que pensaba. La oruga de la derecha está casi partida por la mitad. El impacto de alguna roca, supongo. Pásame el cortador.

    Ella se inclinó en su asiento, tomó el cortador de arco y se lo tendió, junto con las gafas protectoras. Él se encaminó hacia la parte de atrás del vehículo y pulsó el botón. El arco eléctrico ardió con un azul sulfuroso; un momento más tarde, la dañada oruga saltó de alrededor de los cuatro grandes neumáticos para la nieve como una agonizante serpiente. Arrastrando el cordón tras de sí, Sweeney cortó también la oruga izquierda, y luego regresó a la cabina, enrollando el cordón al mismo tiempo.

    —Ya está, pero ve despacio. Esos neumáticos estarán hechos trizas cuando lleguemos a la base.

    El rostro de la joven aún estaba blanco, pero no hizo más preguntas. El vehículo empezó a arrastrarse hacia delante, perdida ya su cualidad de oruga. No habían recorrido aún tres kilómetros cuando el primero de los ocho neumáticos estalló, sobresaltándolos a los dos. Un rápido examen mostró que era el exterior trasero de la derecha. Otros cinco kilómetros más, y el delantero interior de la derecha estalló también. Era malo haber perdido dos del mismo lado del vehículo, pero al menos era en diferentes ejes y en posición alterna. El siguiente en estallar, ocho kilómetros más adelante —el suelo estaba menos lleno de rocas a medida que ascendía—, fue el trasero interior izquierdo.

    —Don...
    —¿Sí, Mike?
    —¿Crees que ha sido una bomba de la Tierra?
    —No lo sé, Mike. Lo dudo; están demasiado lejos para arrojar proyectiles contra Ganímedes excepto al azar. Y por otro lado, ¿por qué iban a hacerlo? Lo más probable es que haya sido uno de nuestros torpedos, que ha perdido el control. —Hizo estallar sus dedos—. Espera un momento. Si estamos arrojándonos mutuamente artillería pesada, la policía tiene que haberlo observado, y eso podemos comprobarlo.

    ¡Bang!

    El vehículo se inclinó hacia la derecha y empezó a patinar. Sweeney no necesitaba comprobarlo para saber que esta vez había sido el delantero exterior derecho. Esas dos ruedas debían de estar rodando ahora sobre las llantas desnudas, y quedaban aún más de trescientos metros de recorrido. El peso principal se hallaba en la parte de atrás; los neumáticos direccionales estaban soportando poco castigo, relativamente.

    Apretando los dientes, se soltó el cinturón de seguridad y se arrastró a la parte de atrás, junto al radar, comprobando automáticamente el barril de aluminio.

    Ahora la pantalla rastreaba una parte más amplia del cielo. Era imposible triangular la posición de las naves de la Tierra ahora que la transmisión desde el pi de Howe quedaba interrumpida, pero los breves silbidos en la pantalla eran marcadamente más débiles. Sweeney supuso que se habían retirado al menos otros ciento cincuenta mil kilómetros. Sonrió y se inclinó al oído de Mike.

    —Ha sido uno de los nuestros —dijo—. Rullman está utilizando la artillería pesada, eso es todo. Uno de sus proyectiles automáticos debe de haberse extraviado en la Muesca. La policía del Puerto debe de haber detectado el incremento del fuego... y han retrocedido. Las cosas están empezando a parecer cada vez más como si los rebeldes pudieran aplastar la base de los leales con una bomba de fisión, y no desean estar mejilla contra mejilla con el planeta cuando eso ocurra. ¿Falta mucho todavía para llegar?

    Mike dijo:

    —Ya es...

    ¡Bang! Mike cerró un interruptor, y el motor se detuvo.

    —... tamos-concluyó, y entonces, sorprendentemente, empezó a reír.

    Sweeney tragó saliva, y luego descubrió que también estaba riendo.

    —Con tres neumáticos intactos —dijo—. ¡Hurra por nosotros! Vamos al trabajo.

    Otra bengala estalló en el cielo, no tan cerca como antes. Sweeney rodeó el vehículo hasta la parte de atrás, con Mike a sus talones, y ambos se quedaron mirando sombríos los jirones de caucho siliconado que antes habían sido dos excelentes neumáticos. Dos de las llantas estaban prácticamente desnudas; el quinto neumático, que no había estallado sino que tenía tan sólo un pinchazo, podía ser reparado.

    —Suelta el bidón y hazlo rodar hasta la puerta de atrás —prosiguió Sweeney—. Con cuidado. Ahora pásamelo y ayúdame a bajarlo al suelo.

    En torno suyo, ocultos entre las rocas y los gruesos y retorcidos troncos, estaban los pequeños instrumentos cuyo ajetreado parloteo electrónico hacía que aquel lugar les sonara como un importante campamento militar a las naves que aguardaban fuera de Ganímedes. Las fotografías, por supuesto, no iban a mostrar nada; la luz visible era insuficiente, la infrarroja también era débil, y la ultravioleta era retenida por la atmósfera. Nadie podía esperar ver nada desde el espacio por ningún método, no en la Muesca; no obstante, los detectores informarían de un gran derroche de energía, y de ocasionales estallidos de energía aquí y allá...; los cohetes rebeldes bombardeando la zona. Aquello debía de ser suficiente.

    Con la ayuda de Mike, Sweeney depositó el barril de aluminio de pie en el centro de todos los aparatos, aproximadamente.

    —Voy a retirar ese neumático pinchado —dijo—. Nos quedan quince minutos hasta el momento del despegue, y puede que más tarde lo necesitemos. ¿Sabes cómo montar esto?
    —No soy una idiota. Ve a cambiar tu neumático.


    Mientras Sweeney trabajaba, Mike localizó el cable principal que proporcionaba la energía a los pequeños charlatanes invisibles, e hizo una derivación. Le conectó un interruptor a resorte que saltaría a Off tan pronto como la corriente llegara a un solenoide que actuaba como disparador. Un cable eléctrico iba a este solenoide, y otro a un terminal rojo a un lado del barril de aluminio. Mike comprobó el interruptor manual al otro lado del cable. Todo estaba preparado. Cuando ese interruptor fuera accionado, los pequeños charlatanes dejarían de actuar, y en el mismo momento el barril entraría en acción.

    —¿Todo listo, Mike?
    —Listo y esperando. Cinco minutos para el momento del despegue.
    —Estupendo —dijo Sweeney, tomando el rollo de cable de manos de ella—. Será mejor que te metas en el vehículo y lo lleves al otro lado del polo, más allá del horizonte de este punto.
    —¿Por qué? No hay auténtico peligro. Y si lo hubiera, ¿qué iba a hacer yo allí completamente sola?
    —Mira, Mike... —Sweeney estaba ya andando hacia atrás, siempre en dirección al norte, desenrollando el cable—. Lo único que deseo es alejar el vehículo de aquí; quizá podamos utilizarlo, y una vez este barril empiece a actuar, puede que incendie todo lo que haya a su alrededor. Además, supongamos que la policía decide echar una mirada desde más cerca a este lugar. El vehículo sería visible, o al menos sospechosamente identificable. Pero a mí no podrán verme. Es mucho mejor que el oruga esté más allá de la línea del horizonte. ¿De acuerdo?
    —Oh, de acuerdo. Simplemente, procura no resultar muerto, eso es todo.
    —Lo procuraré. Me reuniré contigo una vez haya terminado el espectáculo. Anda, vete ya.

    Frunciendo el ceño, aunque no muy convincentemente, ella subió al vehículo, que empezó a avanzar con lentitud pendiente arriba. Sweeney pudo oír sus llantas desnudas rechinando contra las rocas mucho tiempo después de que hubiera desaparecido, pero finalmente también estuvo fuera del alcance de sus oídos.

    Siguió caminando hacia atrás, desenrollando el cable del carrete hasta que estuvo por completo desenrollado, y el falso campamento lo halló a casi dos kilómetros al sur. Tomo el interruptor manual con su mano derecha, comprobó su reloj y se puso en cuclillas detrás de Un largo saliente rocoso para aguardar.

    Una serie de bengalas trazaron una hilera de soles azules en el cielo. En algún lugar aulló un misil, y luego el suelo se estremeció intensamente. Sweeney deseó fervientemente que los artilleros "insurgentes" no se mostraran tan finos en su puntería.

    Pero aquello ya no iba a durar mucho. En unos pocos segundos, la nave de supervivencia —la nave dirigida a una de las seis desconocidas estrellas, y llevando consigo la nueva generación de niños Adaptados— despegaría del pi de Howe.

    Veinte segundos.

    Quince.

    Diez.

    Nueve.

    Ocho.

    Siete.

    Seis.

    Sweeney pulsó el interruptor.

    El barril de aluminio entró en acción con una tos cavernosa, y una intensa bola de luz, demasiado brillante pese a tener los ojos fuertemente cerrados o llevar las gafas protectoras de soldar o ambas cosas, ascendió en el cielo de Ganímedes. El calor azotó la piel de Sweeney con tanta intensidad como lo hiciera contra su espalda la unidad JATO , hada tanto tiempo. La conclusión, que siguió aproximadamente unos nueve segundos más tarde, lo aplastó contra el suelo e hizo sangrar su nariz.

    Sin preocuparse por ello, giró sobre sí mismo y miró hacia arriba. La luz ya casi había muerto. Ahora había una torbellineante columna de humo blanco, atravesada por siniestros e incandescentes colores, elevándose hacia el cielo a una velocidad de más de mil quinientos metros por minuto.

    Era una convincente explosión de una bomba de fisión, al menos visualmente..., pese a ser un fraude.

    La columna no empezó a abrirse para adquirir su forma de seta hasta que estuvo a casi ocho kilómetros de altura; no obstante, para entonces Sweeney estaba seguro de que no había ninguna nave de la Tierra dentro de un radio de diez unidades astronómicas de Ganímedes. Nadie se pararía a hacer preguntas, especialmente cuando todos los instrumentos del "campamento" habían dejado de transmitir simultáneamente a la "explosión".

    Quizás a la Autoridad se le ocurriera más tarde que la "explosión" podía haber sido una enorme candela romana de un solo disparo lanzada desde un barril de aluminio, y propulsada por una mezcla de compuestos fumígenos y explosivos químicos de baja acción. Pero para entonces la nave de supervivencia estaría ya más allá de toda posibilidad de rastrear su rumbo.


    De hecho, ya había partido. Había despegado a la cuenta, que Sweeney no había llegado a contar, de Cero.

    Sweeney se puso en pie, tarareando alegremente —y casi con tan poca entonación como Rullman—, y siguió caminando hacia el polo norte. Al otro lado del polo, se suponía que la Muesca continuaba alzándose progresivamente a medida que avanzaba por el hemisferio de Ganímedes orientado siempre a Júpiter. Había allí una zona crepuscular, iluminada irregularmente por el Sol debido a la libración cuando Ganímedes se hallaba en el lado de Júpiter iluminado por el Sol, y muy regularmente cuando el satélite entraba y salía de su periodo de ocultación del gran primario. Naturalmente, los periodos de ocultación iban a ser más bien fríos, pero cada uno de ellos duraba menos de ocho horas.

    Por todas partes en Ganímedes los otros colonos estaban dirigiéndose a lugares parecidos, una vez destruido su espurio equipo de guerra, cumplido su propósito. Iban equipados de las más diversas maneras, pero todos tan completamente como Sweeney. Éste disponía de un vehículo de diez ruedas para la nieve en el cual serían redistribuidos los seis neumáticos que quedaban para convertirlo en un adecuado tractor pesado, y llevaba el compartimento posterior lleno de herramientas, semillas, medicinas, comida y combustible de reserva. También tenía una esposa.

    La Tierra visitaría Ganímedes, por supuesto. Pero no encontraría nada. El interior del pi de Howe había sido arrasado tras el despegue de la nave de supervivencia. En cuanto a la gente, sería inofensiva, ignorante, y estaría muy dispersa.

    Campesinos, pensó Sweeney. Silbando, cruzó el polo norte. Únicamente campesinos.

    Finalmente vio la achaparrada forma del vehículo, detenido junto a la embocadura de un valle. En un primer momento Mike no resultaba visible, pero finalmente la descubrió, de pie dándole la espalda, en una elevación. Trepó hasta situarse a su lado.

    El valle se estrechaba durante una treintena de metros delante de ellos, y luego se abría en una amplia extensión de terreno llano. Una débil neblina flotaba sobre él. Para un terrestre, nada hubiera parecido más desolado..., pero no había ningún terrestre contemplándolo.

    —Apuesto a que es el mejor terreno cultivable de Ganímedes susurró Sweeney—. Me gustaría...

    Mike se volvió y le miró. Él dejó su deseo informulado, pero no había duda alguna de que Mike había captado el resto. Sin embargo, Pullman ya no estaba en Ganímedes para compartir sus bellezas, ésta o cualquier otra. Aunque nunca llegaría a ver el final del viaje, no sobreviviría para alcanzar su distante meta, se había ido con los niños en la nave, llevándose su conocimiento con él.

    Sweeney comprendía que había sido un gran hombre. Más grande quizá que su propio padre.

    —Ve delante con el vehículo, Mike —dijo Sweeney en voz muy baja—. Yo caminaré detrás.
    —¿Por qué? Funciona estupendamente sobre este suelo; el peso extra no importa.
    —No me preocupa el peso. Es simplemente que tengo ganas de andar. Es..., bueno, infiernos, Mike, ¿acaso no sabes que apenas acabo de nacer? ¿Alguna vez se ha oído que un niño llegase a este mundo en un catorce toneladas?


    Fin