POSICIONES, ARGUCIAS Y OTRAS SUTILEZAS AMATORIAS
Publicado en
abril 29, 2012

La invitación a moderar esta mesa redonda me tomó, para decirlo con una frase relacionada con el tema, en calzoncillos. Acepté porque el tema es apasionante, aún a mi edad. Aunque quizás la intención de los organizadores de este panel haya sido enviarme el mensaje de que, en asuntos eróticos, a mis años, apenas puedo ser "moderador"
Por Omar Ospina GarcíaUn repaso histórico de las relaciones entre el erotismo y la literatura en las culturas orientales, nos lleva a tres de los libros más famosos de oriente en cuestiones amorosas. No abundaré en ello ni me referiré a la cultura occidental porque no alcanzaría el espacio. Se requeriría de un libro o de una cátedra de historia del erotismo. Y habiendo pasado de moda el marxismo, no sería mala idea aprovechar el tiempo sobrante aprendiendo algo menos aburrido que la plusvalía o la lucha de clases.
Tratemos de fijar la sutilísima diferencia entre erotismo y pornografía, con ayuda de Alexandrian, uno de los más importantes historiadores y tratadistas del tema. Dice: "La pornografía es la descripción pura y simple de los placeres carnales. El erotismo es la misma descripción revalorizada en función de una idea del amor o de lá vida social".Tal vez más preciso y en todo caso más poético, Octavio Paz arguye que: "sexo, erotismo y amor son aspectos del mismo fenómeno, manifestaciones de lo que llamamos vida. El más antiguo de los tres, el más amplio y básico, es el sexo. Es la fuente primordial. El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual". No alude Paz a la pornografía, que ni siquiera considera, englobándola en el concepto de erotismo, sobre el cual agrega: "Invención equívoca como todas las que hemos ideado, el erotismo es dador de vida y de muerte. Comienza a dibujarse ahora con mayor precisión la ambigüedad del erotismo: es represión y es licencia, sublimación y perversión. En uno y otro caso la función primordial de la sexualidad, la procreación, queda subordinada a otros fines, unos sociales y otros individuales".Más humanos, agrego contradiciendo postulados moralistas de algunas religiones represivas, para las cuales el erotismo es anatema y la sexualidad sólo es aceptada en función de procrear. Lo cual entraña grave contradicción con la naturaleza puesto que si el fin único de la sexualidad fuese la conservación de la especie, no se daría el hecho de que, para citar de nuevo a Paz: "la especie humana padece una insasiable sed sexual y no conoce, como los otros animales, períodos de celo y períodos de reposo. O dicho de otro modo, el hombre es el único ser vivo que no dispone de una regulación fisiológica y automática de su sexualidad". Con lo cual se comprueba que la naturaleza dio al ser humano el sexo para gozar de él, y no sólo para preservar la especie. Sostener lo contrario es hipocresía: Todos gozamos del sexo... Algunos sin tapujos y como se debe y otros en el burdel, a escondidas y con vergüenza.DE LA BIBLIA AL KAMA SUTRA
Quizá el primer libro erótico de la cultura occidental sea la Biblia. No solamente el Cantar de los Cantares del rey Salomón, sino muchos otros pasajes, sobre todo del Antiguo Testamento. Porque cuando se escribió el Nuevo Testamento ya campeaba en occidente la hipocresía cristiana y el tema fue hábilmente soslayado. A duras penas quedó el matrimonio que, como se sabe, no tiene mucho de erótico.
Si bien la sexualidad nació con los primeros seres humanos al amparo de su condición y sus diferencias, y el erotismo cuando se percataron, quizás mediante el olfato, de que tales diferencias entrañaban un grado de placer, la literatura erótica nació cuando la cultura estaba lo bastante avanzada como para consignar por escrito las sensaciones que la práctica de la sexualidad ocasionaba. No sería ilógico pensar que los primeros escritos de la humanidad estuviesen relacionados con el erotismo y la sexualidad y no con la filosofía o la ciencia. Aquello deviene del instinto, éstas de la razón. Como primero es lo primero, Eros fue antes que Atenea.Y como también fue la religión antes que la ciencia, esos primeros escritos debieron darse en Oriente puesto que allá el erotismo ha estado siempre vinculado a la religión, no como pecado como ocurre en la tradición judeo cristiana, sino como complemento de la religiosidad y premio a la observancia de normas y cánones. Sabemos que para las religiones orientales el paraíso consiste, entre otros placeres, en los que depara el goce sexual.Posiblemente el primer texto erótico de Oriente haya sido el Kama Sutra del poeta indú Vatsyayana, quien vivió en algún momento entre el siglo I y el VI de nuestra era. El libro, traducido del sánscrito al inglés en 1883, fue editado por primera vez en doscientos cincuenta ejemplares que circularon, como era natural en la púdica e hipócrita Inglaterra, subrepticiamente. Comprende siete partes, treinta y seis capítulos y sesenta y cuatro parágrafos que contienen cerca de mil doscientos versículos que se refieren, minuciosamente, a las prácticas amorosas. Describe, por ejemplo, cuales son las quince clases de mujeres con las cuales no sé debe intentar gozar, lista que me abstengo de mencionar para evitar frustraciones.Aquellas con las cuales es lícito el amor se denominan "mayikas", y son solamente tres, quizá porque lo bueno escasea. El libro divide al hombre en tres clases en función de sus atributos sexuales: liebre, toro y caballo. Y a la mujer, por iguales causas, en cierva, elefanta y yegua. De allí se desprende que haya tres uniones igualitarias entre personas correspondientes, y seis desiguales cuando no se corresponden. Y muchas más si eludimos la heterosexualidad. Ello no quiere decir, acoto, que las desiguales sean menos placenteras. Habría que investigar...El Kama Sutra describe, además, siete preludios amorosos, ocho gemidos, e informa detalladamente sobre las 24 clases de hombres que tienen éxito con las mujeres, y las 41 clases de mujeres suceptibles de ser conquistadas. Afortunadamente no son pocas estas últimas, pero es triste pensar que quizá no estemos en la lista de los 24. La vida es dura...Agregaría, para terminar con el Kama Sutra, que entre las 41 clases de mujeres conquistables se encuentran las cortesanas, como es lógico, de las cuales se cuentan ocho clases. A ellas les dedica el poeta la sexta parte del libro. No las describiré porque cualquier comentario al respecto podría generar vocaciones tardías. O reforzar algunas. Pero sí diré que entre los consejos que el poeta da a las cortesanas, indica veintisiete medios para obtener dinero del enamorado, y veintiocho formas de quitárselo de encima cuando ya esté sin un real. No entro en detalles que podrían ser perjudiciales para el futuro económico de algunos de mis amigos. Pasemos a otro libro.En 1850 un noble francés que entonces era capitán de Estado Mayor en Argelia, tradujo un manuscrito árabe del siglo XVI titulado El jardín perfumado por la relajación del espíritu. Había sido escrito en el año 925 de la hégira por el jeque Nefzaui, a pedido del visir Mohamed Ibn Uana ez Zuaui quien seguramente lo requería para cumplir sus penosas –literalmente– obligaciones en el serrallo, o para entretenerse mientras sus funcionarios deletreaban su nombre. La traducción francesa, que incluía 43 dibujos, se editó en 35 ejemplares. Como se trataba de Francia es de presumir que circularon libremente. En Galia, al contrario de Albión, el sexo no ocasiona rubores sino apetencias.El libro se divide en 21 capítulos a lo largo de los cuales se describen, por ejemplo, los seis movimientos usuales en el coito, las once posiciones de los árabes y las veintinueve de los Hindúes (¿Cuánto costará un pasaje a la India...?). Da explicaciones sobre las causas del placer en el acto sexual, relata anécdotas sobre los engaños y traiciones de que las pérfidas mujeres hacen víctimas a los indefensos e inocentes hombres, proporciona remedios contra la impotencia y la esterilidad, y alude a técnicas para provocar el aborto, cosa que sería muy útil en estos tiempos de superpoblación acelerada y clínicas clandestinas.También informa sobre la dieta que debe seguirse para que un hombre se convierta en amante infatigable, dieta que obviamente no necesitan las mujeres, muy superiores a nosotros en el amor como en casi todo. Para corroborar el asunto, pone como ejemplo a Abu el Heidja quien alcanzó a compartir exitosamente el lecho con ochenta vírgenes en una sola noche después de haber comido garbanzos y bebido leche de camella con miel.PARA QUE DURE EL MATRIMONIO... Y SEA DIVERTIDO
En 1885, dos viajeros desconocidos que habían descubierto una versión del Ananga Ranga, de Kalyana Malla, lo tradujeron al inglés y editaron cuatro ejemplares. Eran los tiempos de la Reina Victoria y ya sabemos lo que eso significaba: se prohibía el amor pues había que invertir el tiempo en guerrear con todo el mundo para solaz de su graciosa Majestad. Era tan fea la Reina Victoria que debía sustituir las humedades de la cama por las pringosidades de la sangre. El autor era un brahaman del siglo XVI que escribió el libro a petición, también, de un virrey hindú. Estos hindúes...
Es un libro de consejos sobre el amor conyugal que indica las horas y los días en los que el goce sexual es mayor. A manera de cuña publicitaria final, el autor dice que: "En este libro he mostrado de qué manera el marido, variando los placeres de la esposa, puede vivir con ella como si fuesen 32 mujeres diferentes, procurándose en trambos goces nuevos que hagan imposible el hastío". Si este libro se editara entre nosotros habría menos divorcios. Y menos mujeres aburridas...Texto (editado para su publicación) de la intervención en una mesa redonda sobre erotismo, pornografía y literatura, en la que participaron como expositores Pedro Saad, Ruth Román y el autor.