CRÓNICA DE UNA INJUSTICIA
Publicado en
junio 06, 2011
El dolor de la deshonra- "Todo aquello por lo que luché está perdido", dijo el ex policía.Durante los largos años que pasó en la cárcel, no dejó de clamar que era inocente.
Por Trevor ArmbristerANICE SNOWDEN a Veces notaba marcas rojizas y moretones en las piernas y la espalda de Greg Wilkes,* de tres años, uno de los niños que cuidaba por encargo en su casa, en Homestead, Florida.
Un día de junio de 1984, su esposo, Grant, policía del sur de Miami, se enteró con sorpresa de que lo acusaban de abuso sexual del menor. Según un informe de la policía del condado Dade, esa mañana, al despertar, Greg supuestamente se señaló el pene y dijo: "Grant me besó aquí".Snowden negó el cargo. "Es absurdo", dijo. "Un terrible disparate". Llevaba casado 15 años, tenía dos hijos y lo habían nombrado Policía del Año en 1983. Fue suspendido sin goce de sueldo y obligado a entregar arma y placa.Examinaron al niño en el Centro de Atención de Violaciones del Hospital Jackson Memorial. Le hicieron dos pruebas bucales de gonorrea: la primera resultó positiva, y la otra, negativa.La fiscalía del estado concluyó que no había pruebas suficientes para iniciar juicio. Snowden regresó a la policía a realizar tareas de oficina. Sin embargo, la pesadilla apenas comenzaba.En agosto, el Herald de Miami informó del diagnóstico de gonorrea del niño y de lo que había declarado el padre de Greg, al cual le indignó que no hubiese procedido la demanda: "Me niego a creer que la fiscalía haya hecho todo lo que debía". El reportaje no hacía mención del resultado negativo del segundo examen médico.Días después Snowden recibió un telefonema de una vecina enfurecida: Judy Bishop, cuya hija, Corinne, de 11 años, aseguró que algo parecido le había hecho aquél a ella siete años atrás, cuando tenía cuatro.—Es una vil mentira —protestó Grant—. Jamás pasó eso.Janice defendió a su esposo, pero la vecina fue a denunciarlo y la policía lo aprehendió.EPIDEMIA DE CASOS
Snowden no era el primero en ser acusado de ese delito. En los años 80, en todo el país hubo casos de niños que denunciaron a los adultos que los cuidaban por practicar ritos satánicos y actos sexuales inconfesables. La policía hizo arrestos, se efectuaron juicios y varias personas terminaron tras las rejas.
Miami no fue la excepción. En el elegante barrio de Country Walk, Frank Fuster y su esposa, Ileana, tenían una guardería. Un mes antes del arresto de Snowden, fueron acusados de abusar de los niños. Por todo el condado Dade los padres exigían a la policía redoblar esfuerzos para proteger a los chicos. La fiscal del estado, Janet Reno, declaró que se tomarían en serio las acusaciones de abuso sexual de menores.En abril de 1985 Snowden fue enjuiciado por el caso Bishop. Resultó que no había pruebas médicas del abuso, sino sólo los recuerdos de la niña, cuya veracidad era dudosa. Fred Robbins, el abogado defensor, mostró al jurado unos cheques cancelados que Judy había llenado en 1977 a nombre de otras niñeras.—Es inocente —declaró el jurado.Grant suspiró aliviado... sin saber que los fiscales estaban preparando otro caso en su contra.PERSECUCION IMPLACABLE
Cuando se dio a conocer la denuncia en contra de Snowden, Timothy y Carol Blandes le preguntaron a su hija Linda, de cuatro años, si aquél la había tocado alguna vez. La niña dijo que no. Aun así, ellos acudieron a dos expertos en hacer hablar a los niños: Laurie y Joe Braga, personajes familiares en los medios informativos de Miami.
"Antes de cumplir 18 años, una de cada cuatro mujeres y uno de cada seis varones habrá sido víctima de abuso sexual o de violación", se dice que advirtió Joe a los televidentes. "Los niños pequeños no saben mentir en lo referente al abuso sexual", declaró Laurie al Herald.Los Braga carecían de licencia para ejercer como psicólogos. Ella había hecho un doctorado en problemas de aprendizaje, y él era maestro titulado. No obstante, Janet Reno les asignó una oficina —el Centro de Atención a Niños de la Fiscalía del Estado— en el Edificio Metropolitano de Justicia, anexa a la Unidad de Agresión Sexual.En la entrevista con Laurie, Linda negó que hubiese sido víctima de abuso, pero aquélla persistió y la hizo jugar con muñecos diseñados con órganos sexuales.—Los niños pequeños a veces dicen que un adulto los tocó en una parte íntima —le explicó—. Necesito saber si eso te pasó a ti. Tus papás se sentirían muy orgullosos si me contaras la verdad de lo que te ocurrió.Las preguntas que le hizo luego parecían encaminadas a inducir a la niña a revelar "secretos sucios": "¿Y qué hizo éi después de quitarse la ropa?" "Bien. Y dices que Grant desvistió a tu hermanito, ¿o no?"Finalmente, Linda empezó a ratificar las acusaciones que Laurie hacía.—¿Y te metió el dedo?—Sí. Eso no me gustó.—¿No te gustó? No te culpo.Los Blandes llevaron a sus hijos al Centro de Atención de Violaciones del Hospital Jackson Memorial. Allí, la doctora Dorothy Hicks le diagnosticó a Linda "una infección vaginal de un tipo común entre mujeres sexualmente activas". Snowden fue acusado de agresión sexual.¿JUICIO IMPARCIAL?
Cuando se inició el proceso, en febrero de 1986, la fiscalía presentó a Greg Wilkes a testificar en contra de Grant por el presunto abuso sexual. Esto era injusto a todas luces: estaban enjuiciando a Snowden por un supuesto delito en perjuicio de Linda, no del niño. Aunque, en conformidad con las leyes de Florida, se permitió testificar a Greg, el jurado dejó en claro que el testimonio no serviría para sumar cargos.
A los abogados defensores no se les permitió señalar que, en 1983, Grant fue nombrado Policía del Año.
Distinción- Snowden en 1983, cuando lo nombraron Policía del año.Cuando llamaron a declarar a Linda, el fiscal Howard Pohl le preguntó:—¿Ves a Grant en este lugar?La niña, que tenía ya seis años, negó con la cabeza. Pero Snowden estaba sentado frente a ella.Aunque la respuesta lo dejó frío, Pohl continuó:—¿Te ocurrió algo malo cuando ibas a casa de Janice?"Sí" contestó Linda, y contó que Snowden la había desvestido y tocado y luego le hizo lo mismo a James su hermano menor.Durante la presentación de cargos, el abogado defensor le había preguntado a la niña:—¿Te dijeron [los fiscales] que Grant te tocó y que debías contárselo a la gente?—Sí.—Cada vez cuentas mejor tu historia, ¿verdad?Durante el juicio, Linda no recordó haber admitido lo anterior.¿Era creíble su testimonio? Los fiscales llamaron al psicólogo de Miami Simón Miranda, el cual testificó que, de 1000 niños entrevistados por él, sólo cinco habían inventado una historia de abuso sexual con ayuda de otra persona.La defensa alegó que ese testimonio se refería a otros casos, no al que se estaba ventilando allí. La juez Amy Steele Donner declaró válido el argumento de Miranda. Los abogados de Grant presentaron entonces una solicitud de anulación del juicio, pero les fue denegada.Luego se procedió a oír el dictamen médico. La doctora Hicks confirmó que le había diagnosticado vaginitis a Linda, infección que, según explicó, suele contraerse por contacto sexual. ¿Cuáles eran sus pruebas? Dijo que había examinado al microscopio una muestra de secreción vaginal de la niña.Un experto de la defensa declaró que esa prueba tenía una exactitud de sólo 50 por ciento.En su alegato final, el fiscal David Markus acusó a Snowden de violación, a pesar de que no se le estaba enjuiciando por eso. Pese a los esfuerzos de los abogados defensores, Grant fue declarado culpable de todos los cargos. La juez lo sentenció a cinco cadenas perpetuas.—¡Soy inocente! —clamó Snowden, y entonces se lo llevaron.EL ENCIERRO
Grant apeló al Tribunal de Apelaciones del Tercer Distrito de Florida. En 1989 denegaron la apelación, y el Tribunal Supremo del estado rehusó revisar esa decisión.
Entre tanto, en todo el país estaban saliendo a la luz injusticias en casos muy sonados de abuso sexual de menores. Se reunieron pruebas científicas de que los niños eran capaces de mentir respecto a esa clase de agresiones. En 1993 Grant pidió comparecer ante el tribunal federal de distrito, pero se lo negaron. Ese mismo año, el abogado Robert Rosenthal ayudó a salir de una cárcel de Nueva Jersey a la maestra Kelly Michaels, que había sido sentenciada por abuso sexual de varios niños en un kínder. Tras la apelación, un tribunal estatal anuló la condena, en parte porque se había permitido que un experto validara indebidamente los testimonios de abuso de los niños.
Un deber personal- La periodista Dorothy Rabinowitz se propuso dar a conocer la verdad.Entonces se pidió a Rosenthal y a su colega Arthur Cohén que revisaran el caso de Snowden. Lo hicieron y se quedaron atónitos.Mientras preparaba un alegato de apelación, Rosenthal se puso en contacto con la periodista Dorothy Rabinowitz, de The Wall Street Journal, que había ganado notoriedad por sus acerbas críticas al procedimiento empleado en varios casos bien conocidos de abuso sexual.Ella revisó con cuidado la transcripción y las actas del juicio. "Se cometió una infamia en nombre de la virtud", comentó a Reader's Digest. "Ante un daño así uno tiene que reaccionar. Enterraron vivo a Grant y yo quería desenterrarlo". Entonces escribió un artículo demoledor para dar a conocer la injusticia.En septiembre de 1997, Rosenthal presentó la apelación ante tres jueces del Undécimo Circuito. Cinco meses después, éstos dictaminaron que a Snowden se le había negado el procedimiento de ley en un juicio que calificaron de "esencialmente injusto". Luego de pasar 12 años en prisión, Grant salió libre.Una tarde de mayo de 1998, Snowden se encontraba descansando en casa de su hermano Wendell. Muchas cosas habían cambiado: su hijo estaba casado y le había dado un nieto; su hija había sobrevivido al cáncer. Estaba sentado en el sofá de la sala con una caja que contenía los recuerdos de una carrera breve pero digna: la placa que recibió cuando lo nombraron Policía del Año, el memorando en que su jefe lo había llamado "ejemplo del grupo"."Todo aquello por lo que luché está perdido", dijo. "Me lo arrebataron. Quizá la gente esté enterada de que fui absuelto, pero, a pesar de eso, cuando comenten lo que me sucedió, seguramente dirán: 'Snowden, ¿no es aquel que...'?"El estado de Florida apeló la anulación de la condena de Grant, y luego de que la Suprema Corte de Estados Unidos rechazó la apelación, anunció que no solicitaría un nuevo juicio.* Se han cambiado los nombres de los niños y las familias para proteger su identidad.