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Un hombre vestido de rojo se deslizó anoche por la chimenea de mi casa y entró a mi habitación... Como estaba dormida pensé que era un sueño, pero aquel hombre de barba blanca se desnudó y se metió a mi cama... Antes de que pudiera hacer o decir algo, se montó sobre mí y me echó el mejor polvo que me han echado en toda mi vida. Mis gritos de gozo y mis alaridos de un largo orgasmo fueron ahogados con su mano para no despertar a los demás.