FRESNO, EL ÁRBOL DEL MUNDO
Publicado en
octubre 24, 2010

El bosque no tiene orejas ni ojos, pero escucha y ve.
Proverbio Veneciano
Por Ignacio AbellaUna de las descripciones más impresionantes que se han hecho de un árbol en la mitología europea se encuentra en las Eddas, unos textos nórdicos del siglo XIII, y se refiere al célebre Yggdrasil, el inmenso fresno que contiene y sostiene el universo. En su copa se halla el Asgard o jardín de los dioses; a sus pies, el mundo en el que vivimos los hombres y entre sus raíces, está la fuente de Mimir, fuente de la memoria a la que desciende cíclicamente Odín para renovar su sabiduría.
En las culturas pastoriles que han dado origen a estos mitos, el fresno ocupaba un lugar protagonista, ya que cubría muchas de las necesidades básicas. Los hombres vivían en muchos sentidos al amparo de este árbol: criaban sus rebaños en cercados de fresnos que proporcionaban sombra y protección y podían obtener leche de fresno cuando alimentaban al ganado con este ramón que tanto favorece la producción lechera. Pero, además, cocían la leche y los alimentos con leña de este árbol, que por su gran poder calorífico era uno de los combustibles más apreciados.Por si fuera poco, su madera es idónea para fabricar casi todo lo que un pastor necesita. Eso explica que en los pastos de altura de todas nuestras sierras, desde los países escandinavos hasta la Kabilia argelina, el fresno se continúe plantando junto a las cabañas ganaderas.Nos decía un amigo maderista que "los árboles huyen del hombre", en referencia a esa imagen tan común en el medio rural en la que una casa o un pueblo se rodean de huertos, campos de labor y prados, mientras los setos y el bosque parecen agolparse en la periferia, como en desbandada. Sin embargo, la cultura del árbol estuvo muy viva entre los pastores y la tradición mandaba poner anualmente cierto número de plantones para repoblar montes y majadas. De hecho, muchos de los que ahora vemos son fruto de estas costumbres que tuvieron gran raigambre hasta hacer de este árbol una especie útil, pero también bendita.En buena parte del norte de la Península, el ramo de fresno fue signo de amor si se colocaba en el balcón de una moza o de celebración cuando se ponía sobre el tejado recién terminado o en el último carro que cerraba la temporada de la siega. En el País Vasco, en concreto, se pensaba que, a diferencia de otras hierbas y ramos que suelen llevarse a bendecir el día de San Juan para proteger las puertas de las casas, el fresno es de por sí bendito y no necesita bendición.Tradiciones muy extendidas lo consideraban protector infalible contra los rayos, pues éstos no caen en sus inmediaciones, pero también contra las serpientes, ya que estos reptiles evitan su sombra.SUS EFECTOS PARA LA SALUD
Un lugar muy habitual para plantar el fresno era junto a casas y cabañas como guardián o benefactor en un sentido más amplio, pues se decía que atraía la salud y la fortuna o evitaba la desgracia sobre la familia y la hacienda. Y al igual que bajo el fresno Yggdrasil se reunía diariamente el tribunal de los dioses nórdicos, entre los bereberes se creía que fue el primer árbol creado por Dios y que al pie de un fresno sagrado celebran sus asambleas los santos y los "invisibles". Y es que aparte de cualquier otra consideración, un gran fresno siempre resulta imponente por su tamaño, su fuerza y su extraordinaria belleza.
Sus propiedades medicinales lo hicieron muy popular hasta que la medicina moderna vino a sustituir a la ciencia de los simples. El gran curandero francés Maurice Mességué cuenta haber curado mediante tratamientos a base de hojas de fresno casos difíciles de gota y reumatismo. Para ello recomendaba un puñado de hojas secas por medio litro de agua administrado en dos enemas diarios o una taza de la decocción cada dos o tres horas. Por otra parte, las propiedades febrífugas de su corteza lo hicieron muy popular también en casos de fiebres por infecciones víricas y bacterianas. De ahí el nombre con el que se le conocía: "la quinina de Europa".CÓMO PLANTARLO
Pocos árboles son tan fáciles de plantar y cuidar. Basta con sembrar sus semillas en otoño, enterrándolas ligeramente sin separarlas de su ala. Una parte germinará en la primavera próxima y otras lo harán en la siguiente. En realidad, sólo puede tener problemas en lugares muy secos en los que se precisa riego, aunque hay que tener en cuenta, eso sí, el gran tamaño que puede llegar a alcanzar para no caer en el error de ponerlo demasiado cerca de una construcción.
Fuente:
REVISTA INTEGRAL - MARZO 2008