Publicado en
febrero 10, 2010
Hace tiempo que soy lector de haikus, pero confieso que el primero que me sedujo con forma poética se lo debo a Julio Cortázar, cuyo título póstumo, Salvo el crepúsculo, fue tomado de un notable haiku de Matsuo Bashoo (1644-1694): “Este camino / ya nadie lo recorre / salvo el crepúsculo”. Años después me enteré de que la traducción pertenecía a Octavio Paz (en colaboración con Eikichi Hayashiya).
El origen del haiku, con su severa pauta silábica, 5-7-5, se remonta al siglo XVI. Ciertos eruditos lo vinculan formalmente al katauta, un breve poema que oscilaba entre la pauta 5-7-5 y la 5-7-7; otros lo derivan del haikai, que se creaba en grupo y podía tener hasta cien versos. Paulatinamente se fue asentando la forma de 17 sílabas, en la rígida combinación 5-7-5, que es sin duda la que produce un efecto poético más impactante. No obstante, hubo al parecer otras formas precursoras del haiku: choka, tanka, sedooka, y especialmente el renga, canción encadenada, fruto de varios poetas, que vino a introducir un elemento festivo en la literatura japonesa. En todas estas formas aparecen los versos de 5 y de 7 sílabas en distintas concatenaciones, y también se va a firmando el concepto de estación. Vale la pena aclarar que la rima casi no se usa en este envase lírico tan peculiar; en cambio se ha empleado bastante en las traducciones.
Para ésta revisión histórica, recomiendo especialmente el excelente y documentado estudio de Fernando Rodríguez-Izquierdo, El haiku japonés / Historia y traducción, 2ª ed. Hiparión, Madrid, 1994 (es autor de diez o doce libros más sobre tema tan especializado) y, para no salir del aporte en castellano, diversos estudios y traducciones de Ricardo de la Fuente y Yutaka Kawamoto (Haijin. Antología del jaiku, Hiparión, Madrid, 1992), y Antonio Cabezas (Jaikus inmortales, Hiparión, Madrid, 3ª ed. 1997), así como cuidadas traducciones, casi siempre en edición bilingüe, de autores de haikus como Matsuo Bashoo, Yosa Buson, Issa Kobayashi y Masaoka Shiki.
En América Latina, el estudio más serio y bien informado pertenece a la puertorriqueña Gloria Ceide-Echavarría: El haiku en la lírica mexicana, Ediciones de Andrea, México, 1967, basado en la tesis doctoral del mismo título, presentada en la Universidad de Illinois en 1965.
El gran maestro y creador de haikus es, sin lugar a dudas, Matshuo Bashoo, a quien Octavio Paz (en colaboración con Eikichi Hayashiya), dedicó su excelente estudio: Matsuo Bashoo, “Sendas de Oku”, Barral Editores, Barcelona, 1970. No obstante, como bien señala Fernando Rodríguez-Izquierdo (ob. cit., pág. 65), “Bashoo no representa un corte radical con el pasado literario. Su formación estética e intelectual era muy profunda, y gracias a ella había asimilado el espíritu de la cultura del Japón. En haiku, él mismo se reconoce deudor de la escuela Dantin. Bashoo viene a reanimar el haiku, pero sin prescindir de tendencias que ya estaban insertas en su proceso de evolución”.
Después de Bashoo, viene una larga nómina de autores de haikus: Onitsura (1660-1738), incluso una mujer, Chiyo (1701-1775), Taniguchi Buson (1716-1783), Issa Kobayashi (1762-1826). Ya en el siglo XIX aparece Masaoka Shiki, que después de tantos poetas religiosos, incorpora su presencia de agnóstico (ver: Masaoka Shiki, Cien haikus, traducción y presentación de Justino Rodríguez, edición bilingüe, Hiparión, Madrid, 1996).
Mas cercano a Buson que a Bashoo y aunque sólo vive 35 años, Shiki es uno de los más notables autores de haikus. Ya en el siglo XX, una nueva tendencia, “Shinkeiroo”, hace que los nuevos poetas japoneses se aparten del haiku clásico y su rigor tradicional.
Desde inicios del siglo XX, el haiku empezó a extender su influencia en poetas de Occidente, en especial el francés Paul Louis Couchoud y el inglés B. H. Chamberlain, así como algunos españoles. Pero sólo influencias. No era frecuente hallar en la lírica occidental (particularmente la parnasiana y la impresionista) la fiel transcripción de la célebre pauta 5-7-5. Ni siquiera en traducciones. En España, y tal como rescata Ricardo de la Fuente, aparecen rastros (sólo rastros) del haiku en los Machado, Juan Ramón Jiménez, Guillén, García Lorca y e particular Juan José Domenchina, autor de un haiku tan clásico como: “Pájaro muerto / ¡Qué agonía de plumas / en el silencio!”.
En América Latina, el poeta más cercano al haiku fue indudablemente Juan José Tablada. No obstante, y tal como señala Ceide-Echavarría, “no intenta conservar las 17 sílabas del haikai [o haiku] japonés; en sólo tres de los poemas de Un día…se ciñe a las 17 sílabas tradicionales, aunque no a la distribución clásica de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas”, Por otra parte, Tablada apela casi siempre a la rima, un recurso normalmente descartado por los poetas japoneses.
De todas maneras, la introducción del haikai efectuada por Tablada en la poesía mexicana, tuvo influencia en muchos otros poetas de ese país. Cabe mencionar a Rafael Lozano y otros poetas de ese país. Cabe mencionar a Rafael Lozano y otros posmodernistas; a José Gorostiza, Jaime Torres Bidet, Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, Elías Nandino y otros “contemporáneos”. También, y fundamentalmente, a Octavio Paz, y, en capas más recientes, Juan Porras Sánchez y Carlos Gaytán. Cabe destacar que la influencia del haiku en casi todos estos nombres fue más bien indirecta. Curiosamente, un sevillano, José María González de Mendoza, considerado mexicano porque vivió largamente en México, gran admirador de Tablada, es uno de los pocos que fue fiel a la clásica estructura del 5-7-5, como en este haiku: “El rojo acento / de tus labios me llama / donde me quemo”, o en este otro: “Mi vida es muda / ni novia ni amistades… / ¡Ah sí! La luna”.
Personalmente, no he estado en Japón no conozco su lengua. Tampoco soy un experto en la historia y el desarrollo del haiku, Sí tengo bien leídos y disfrutados, en buenas traducciones, numerosos haikus en la pauta clásica, que es la que siempre me ha cautivado. Está de más decir que, por el mero hecho de presentar en este volumen más de doscientos haikus de mi propia cosecha, no me considero un “haijin” (así se denomina en japonés al que escribe haikus) rioplatense.
Simplemente, el haiku clásico, como forma lírica, se me figuró siempre un desafío, tanto por su estructura fija como por su brevedad obligada, que lo hace aún mas ceñido que, por ejemplo, el soneto, que en la poética española es tal vez la estructura clásica más rígida. Con solo 17 sílabas y con una distribución invariable (5-7-5), el haiku es en sí mismo una unidad, un poema mínimo y no obstante completo. De ahí su visión instantánea, su condición de chispazo, a veces su toque de humor o de ironía. Bashoo dejó para la posteridad esta curiosa definición: “Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”.
También forma parte del desafío el hecho de que si bien el haiku ha encontrado en América Latina Buenos y hasta excelentes traductores, en cambio ha tenido escasos cultores originales. Salvo el ya mencionado Tablada, los otros que se atrevieron con esta pauta lo hicieron muy tímida y esporádicamente. Y aun esos intentos ocurrieron casi exclusivamente en México y cercanías. El mismo Tablada casi nunca se ciñó a la pauta clásica, aunque debe reconocerse que sus mejores logros los obtuvo cuando no se evadió del 5-7-5, verbigracia: “Trozos de barro, / por la senda en penumbra / saltan los sapos.” En Perú, está el caso singular de Arturo Corchera, que en sus varias veces editado Noé delirante, sin incorporar ningún haiku propiamente dicho, revela una influencia muy bien asimilada, que lo conduce a un libro original y chispeante.
En el Río de la Plata, y en general en América del Sur, el haiku ha sido casi ignorado como lectura (no olvidar el argentino Kazuya Sakai, que sin embargo fue en México donde publicó su libro Japón: hacia una nueva literatura, El Colegio de México, 1968) y por supuesto cómo género a cultivar. Una singular excepción es nada menos que jorge Luis Borges, que fue un buen conocedor de la poesía japonesa. En 1972 ya había incorporado seis takas en El oro de los tigres, pero es en La cifra (1981), libro dedicado a María Kodama, donde incluye 17 haikus originales, no traducciones (curiosamente la cifra 17 se corresponde con el número obligatorio de sílabas del haiku clásico), todos con la estructura fija heredada de Bashoo (5-7-5). Hay que señalar que en esos poemas mínimos de última hora hay algunos de notable calidad. A diferencia de Tablada, Borges, cuando elige el haiku, no se aparta ni una sola vez de la norma clásica.
En mi caso particular, es obvio que no me he puesto a imitar a poetas japoneses, ni siquiera a incorporar sus imágenes y temas preferidos. Apenas he tenido la osadía de introducirme en esa pauta lírica, pero no apelando a tópicos japoneses sino a mis propios vaivenes, inquietudes, paisajes y sentimientos, que después de todo no difieren demasiado de mis restantes obras de poesía.
Encerrar en 17 sílabas (y además, con escisiones predeterminadas), una sensación, una duda, una opinión, un sentimiento, un paisaje, y hasta una breve anécdota, empezó siendo un juego. Pero de a poco uno va captando las nuevas posibilidades de la vieja estructura, Así la dificultad formal pasa a ser un aliciente y la brevedad una provocativa forma de síntesis.
Ahora, con el perdón de Bashoo, Busom, Issa y Shiki, ya considero al haiku como un envase propio, aunque mi contenido sea inocultablemente latinoamericano. Y ya que en mi caso no se trata de traducciones que a menudo exigen matices y variaciones formales que no figuran en la pauta tradicional, he querido que mis haikus no se desvíen en ningún caso del 5-7-5. Esta fidelidad estructural es, después de todo, lo único verdaderamente japonés de este modesto trabajo latinoamericano.
M.B.
Puerto Pollença, Mallorca-Madrid, 1999.
Nos sigas las huellas
de los antiguos
busca lo que ellos buscaron.
Matsuo Bashoo
1.
si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo
2.
la muerte invade
de vez en cuando el sueño
y hace sus cálculos
3.
los pies de la lluvia
nos devuelven el frío
de la desdicha
4.
por si las moscas
hay profetas que callan
su profecía
5.
invierno invierno
el invierno me gusta
si hace calor
6.
los premios póstumos
se otorgan con desgana
y algo de lástima
7.
y al laureado
no se le mueve un pelo
allá en su nicho
8.
las religiones
no salvan / son apenas
un contratiempo
9.
pasan misiles
ahítos de barbarie
globalizados
10.
después de todo
la muerte es sólo un síntoma
de que hubo vida
11.
las hojas secas
son como el testamento
de los castaños
12.
lo peor del eco
es que dice las mismas
barbaridades
13.
a nuestra muerte
no conviene olvidarla
ni recordarla
14.
los sentimientos
son inocentes como
las armas blancas
15.
la mariposa
recordará por siempre
que fue gusano
16.
hay pocas cosas
tan ensordecedoras
como el silencio
17.
son manos locas
de pianista o de herrero
las que nos hablan
18.
los hombres odian
presumen sueñan pero
las aves vuelan
19.
los dos ladrones
miraron a jesús
y se miraron
20.
cada suicida
sabe dónde le aprieta
la incertidumbre
21.
óyeme oye
muchacha transeúnte
bésame el alma
22.
no hay alegría
más alegre que el prólogo
de la alegría
23.
la vida es breve
lo afirmaron a una
falla y onetti
24.
si no se esfuman
hay que tener cuidado
con los fantasmas
25.
me gustaría
mirar todo de lejos
pero contigo
26.
no sé tu nombre
sólo sé la mirada
con que lo dices
27.
después de todo
la maniquí no sabe
que es libertina
28.
cada trasplante
incorpora los flecos
del dueño antiguo
29.
almas en pena
almas que lleva el diablo
todas son almas
30.
cada comarca
tiene los fanatismos
que se merece
31.
los que caminan
sobre ríos de vino
a veces flotan
32.
puedo morirme
mas no acepto que muera
la humanidad
33.
si hubiera dios
nadie rezaría
por no aburrirle
34.
cuando la pena
proviene del candor
puede ser dulce
35.
dame cobijo
con toda la ternura
que te he prestado
36.
cuando te ríes
mis ojos te acompañan
con lagrimones
37.
durante el sueño
los amantes son fieles
como animales
38.
en cada historia
el perdón y la inquina
son estaciones
39.
viejo curtido
ya no quiero pasar
por otro espanto
40.
en plena noche
si mis manos te llaman
tus pechos vienen
41.
el exiliado
se fue adaptando al tedio
de la nostalgia
42.
la golondrina
de vuelta a su pasado
no encuentra el nido
43.
la caracola
me deja en el oído
viejos pregones
44.
no quiero verte
por el resto del año
o sea hasta el martes
45.
diez de septiembre
no recuerdo otros vientos
tan desbocados
46.
pasan las nubes
y el cielo queda limpio
de toda culpa
47.
el río avanza
con los cisnes estáticos
y vanidosos
48.
no sé mentir
nunca he mentido salvo
cuando he sabido
49.
desde la biblia
el cielo y el desnudo
pecaron juntos
50.
quiero vivir
hasta el último instante
de la tiniebla
51.
las plantas oyen
si uno las lisonjea
se hinchan de verde
52.
si me mareo
puede que esté borracho
de tu mirada
53.
las soledades
está de más decirlo
siempre andan solas
54.
el cocodrilo
y el sauce llorón lloran
de puro vicio
55.
cuando diluvia
pienso que está cayendo
el mar de arriba
56.
al amor simple
la paz de los burdeles
no le hace daño
57.
drama cromático
el verde es un color
que no madura
58.
las añoranzas
son menos añoranzas
cerca del río
59.
cuando mis ojos
se cierran y se abren
todo ha cambiado
60.
quién lo diría
los débiles de veras
nunca se rinden
61.
me siento viejo
pero el zorzal es joven
y me provoca
62.
oscuro unánime /
sólo queda un farol
que pide auxilio
63.
cuando anochece
se estremecen los pinos
y no es de frío
64.
no me seduce
el burdel del poder /
prefiero el otro
65.
pasa que al trébol
si tiene cuatro hojas
no hay quien lo aguante
66.
en todo idilio
una boca hay que besa
y otra es besada
67.
los apagones
permiten que uno trate
consigo mismo
68.
cómo disfrutan
en un bando y en otro
los asesinos
69.
en la laguna
el agua es un espejo
sin exigencias
70.
mientras revivo
acuden primaveras
a mi memoria
71.
mas si agonizo
los inviernos se instalan
como sabuesos
72.
los grillos rezan
pero son oraciones
iconoclastas
73.
en cofre nuevo
guardé los sentimientos /
perdí la llave
74.
los epitafios
vienen a ser la gracia
del cementerio
75.
me gustan cristo /
santo tomás de aquino /
la sulamita
76.
por este puente
transcurren ilusiones
y contrabandos
77.
llueve sin ruido
pero bajo el paraguas
funciona el beso
78.
con la alborada
renacen los mejores
remordimientos
79.
la novia piensa
en sábanas en tules
y en otro estreno
80.
fiebre de oro
y en las calles y campos
barro y mendigos
81.
conforme truena
los oídos del bosque
se cubren de hojas
82.
van las muchachas
cada paso más lindas
y yo más viejo
83.
con la piedad
a veces se organizan
lindas colectas
84.
quisiera verte
en vigilia o en sueños
o dondequiera
85.
solo más solo
que hojarasca de solos
prójimos léjimos
86.
con tres rencores
hay quien amasa odios
por todo el resto
87.
ya no hay secretos
por tus ojos espío
nuevas conjuras
88.
sólo un milagro
puede hacer de un velorio
dos carnavales
89.
me gustaría
que el año comenzara
todos los sábados
90.
la mujer pública
me inspira más respeto
que el hombre público
91.
no te acobardes
son grises del crepúsculo
sombras de asombro
92.
las grandes urbes
no saben lo que saben
ni lo que ignoran
93.
la vía láctea
tan sólo nos protege
cuando no hay nubes
94.
cuando uno viaja
también viaja con uno
el universo
95.
sólo el murciélago
se entiende en el mundo
pero al revés
96.
si el corazón
se aburre de querer
para qué sirve
97.
ola por ola
el mar lo sabe todo
pero se olvida
98.
amor en vilo
la sospecha entreabre
su celosía
99.
cómo reirían
los puntos cardinales
si fueran cinco
100.
en la razón
sólo entrarán las dudas
que tengan llave
101.
no es grave pero
el insomnio en la siesta
no tiene cura
102.
si cae un rayo
los valientes se abrazan
a los cobardes
103.
sólo jactancia
mi maleta es enorme
y está vacía
104.
cuando te vayas
no olvides de llevarte
tus menosprecios
105.
parece cuento
al barco lo defienden
los tiburones
106.
te espero en tierra
me dijo la azafata
pero no vino
107.
una campana
tan sólo una campana
se opone al viento
108.
allí en tu alma
allí en tu corazón
allí no hay nadie
109.
se despidieron
y en el adiós ya estaba
la bienvenida
110.
ya todo es rojo
geranios rosas vino
banderas sangre
111.
aquí seguimos
los niños y los viejos
irresponsables
112.
tantos amigos
entre un invierno y otro
nos van dejando
113.
bueno sería
que las mafias se fueran
a otro planeta
114.
las piernas de ella
nos dejaban sin habla
y arrugaditos
115.
cuando me entierren
por favor no se olviden
de mi bolígrafo
116.
patrias de nailon
no me gustan los himnos
ni las banderas
117.
cuando prometen
los políticos ríen
con los suplentes
118.
palabras que arden
palabras que se apagan
palabrerío
119.
cuando lloramos
las alegres toxinas
nos abandonan
120.
yacente y hurras
los legatarios bailan
después del réquiem
121.
cuando no estemos
la gracia de la duda
se habrá perdido
122.
nos van dejando
sin árboles sin ubres
sin fe sin ríos
123.
hijo sé atento
préstale una toalla
al pez mojado
124.
dedicatoria /
a ella sin descuentos
ella desnuda
125.
como aventura
sólo queda arrimarnos
al horizonte
126.
tiembla el rocío
y las hojas moradas
y un colibrí
127.
no más matracas
so más celebraciones
ya vino el llanto
128.
cuando era niño
las canciones de cuna
me develaban
129.
templo vacío
los viejos santos juegan
un solitario
130.
me gustaría
ser noble y elegante
como un pingüino
131.
pasan las horas
y ya nos queda un poco
menos de vida
132.
botella al mar
esa que esperan todos
y está vacía
133.
somos tristeza
por eso la alegría
es una hazaña
134.
con sueños turbios
se arma y se desarma
la pesadilla
135.
al sur al sur
está quieta esperando
Montevideo
136.
siempre se vuelve
con los viejos amores
o con los nuevos
137.
canción protesta
después de los sesenta
canción de próstata
138.
viudo de cine
margaret greta ingrid
se me murieron
139.
un exiliado
lo será de por vida
y de por muerte
140.
suena una flauta
en la noche despierta
y yo en mi nube
141.
cuando se empaña
el vidrio arma el paisaje
que a mí me gusta
142.
el bosque crea
nidos juncos en fin
vocabulario
143.
el preso sueña
algo que siempre tiene
forma de llave
144.
en cada infancia
hay una canción tonta
que allí se queda
145.
todo arrabal
tiene lujos de pobre
miserias ricas
146.
cómo cavilo
siempre que el cirujano
me abre la panza
147.
no sé si vengo
tampoco sé si voy
ando al garete
148.
el árbol sabe
de quién es cada paso
de quién el hacha
149.
sé que el abismo
tiene su seducción
yo ni me acerco
150.
si voy remando
siento que el río ríe
a carcajadas
151.
con la tristeza
se puede llegar lejos
si uno va solo
152.
eran los brazos
de la venus de milo
los que aplaudían
153.
le costó pero
por fin halló el camino
del camposanto
154.
hay sinvergüenzas
que agravian hieren matan /
tienen estatuas
155.
la rabia dulce
no sirve / sólo vale
la rabia amarga
156.
nada hay más mágico
que la ruta del semen
por el que somos
157.
qué terremoto
cruje el remordimiento
crujen las piedras
158.
como es notorio
jesús no era cristiano
pero sufría
159.
si me enternezco
dejaré e ser justo
pero qué importa
160.
el mar de todos
no es como mi mar
él me conoce
161.
desde el espejo
mis ojos no me miran
miran al tiempo
162.
el pobre dios
tan solo tan sin nadie
y tan sin vírgenes
163.
con la verdad
no se juega / se juega
con la mentira
164.
reveló el papa
que no hay cielo ni infierno
vaya noticia
165.
van al unísono
la vejez los achaques
la telaraña
166.
el foto sepia
estabas vos y el tiempo
se fue contigo
167.
de la escritura
sólo el apocalipsis
nos acompaña
168.
el purgatorio
tiene sala de espera
y un bar y aseos
169.
testigo lóbrego
en el lugar del crimen
quedó la rata
170.
en los harapos
suele haber más historia
que en la etiqueta
171.
setenta y nueve
años / setenta y nueve
años / y qué
172.
la poesía
dice honduras que a veces
la prosa calla
173.
cuando reuní
mis insomnios completos
quedé dormido
174.
no más rodeos
prefiere que la besen
a quemarropa
175.
para embriagarse
no hay nada como un cuerpo
de esta cosecha
176.
dice el corrupto
que no que no que sí
y allí se queda
177.
aquel vigía
se equivocaba a veces
porque era ciego
178.
sólo los náufragos
valoran con justicia
la natación
179.
el zángano es
el seguro de vida
de la colmena
180.
el viejo sócrates
fue obligado a beber
cicuta cola
181.
cuando seducen
las mujeres se vuelven
una guitarra
182.
resucitar
es tan difícil como
morir con ganas
183.
del cine mudo
lo bueno era el pianista
beso y acordes
184.
los bombardeos
remedian para siempre
la sed y el hambre
185.
narciso el nene
pidió a los reyes magos
un espejito
186.
cada mujer
puede ser dos mujeres
déjenme una
187.
si me torturan
no diré nada nunca
dijo el cadáver
188.
sé de un ateo
que en las noches rezaba
pero en francés
189.
en lontananza
se ven lenguas de fuego /
aquí hay rocío
190.
el amor núbil
puede nacer a veces
de un parpadeo
191.
qué buen insomnio
si me desvelo sobre
tu cuerpo único
192.
vuelva señora /
tras la aduana del beso
vendrá el tuteo
193.
en el amor
es virtuoso ser fiel
mas no fanático
194.
los parlamentos
tienen cuatro mujeres
por feminismo
195.
qué astuto el mar /
si antes hubo sirenas
quedan las colas
196.
lo que se aprende
en la cama de dos
no tiene precio
197.
en el dos mil
tendremos seis misiles
por cada cuervo
198.
qué linda época
aquella en que decíamos
revolución
199.
hace unos años
me asustaba el otoño
ya soy invierno
200.
no eras nadie
hoy sos el personaje
de tu velorio
201.
cuántos semáforos
para encontrar la senda
del viejo escrúpulo
202.
me compré un tango
en el kiosco de adioses
del aeropuerto
203.
se venció el plazo
la conciencia te aguarda
con tres querellas
204.
una mirada
puede tener la fuerza
de un esperpento
205.
follar coger
fornicar aparearse
cuántos sinónimos
206.
la madrugada
pasa tan lentamente
que me apacigua
207.
la calle asciende
por la ventana abierta /
yo la saludo
208.
tras el desfile
qué solitaria viene
la muchedumbre
209.
bloqueo / alzheimer /
hiroshima /otan / sida /
no fue un buen siglo
210.
¿zurdos o diestros?
no sabe no contesta
pero estornuda
211.
¿romperse el alma?
ojo / para las almas
no hay accesorios
212.
a este desierto
le hacen falta un oasis
y diez camellos
213.
un pesimista
es sólo un optimista
bien informado
214.
los pistoleros
no se arrepienten / piden
mejores cómplices
215.
tu ciudad sigue
con el sol y sin jactancia
siempre esperándote
216.
estas tristezas
me las trajo el crepúsculo
y no se fueron
217.
nada conforta
como una teta tibia
o mejor dos
218.
el que se queda
dormido entre laureles
sueña entre abrojos
219.
llego alelado
a este final de siglo
qué encontraremos
220.
los que te fían
se vuelven los gestores
de tu calvario
221.
tenés tu táctica /
ácido en la respuesta
dulce en el ruego
222.
el girasol
no conoce de eclipses
siempre te alumbra
223.
el miedo es ágil
el coraje es pesado
como una roca
224.
y aquí termino
sin hacer sombra a nadie
ni descuidarme
FIN