LA SOMBRA QUE ATRAVESÓ EL CERCO
Publicado en
octubre 27, 2026
Esta historia me la contó un oficial cuando estaba de alta en un destacamento militar. Según me relató, durante una noche, mientras realizaba una ronda junto con cinco soldados que estaban bajo su mando, vivió una experiencia que jamás pudo olvidar.
Contaba que aquella noche descendían por unas calles polvorientas de una zona rural. Él caminaba al frente del grupo, mientras los cinco soldados lo seguían a corta distancia. La noche estaba oscura y, a medida que avanzaban, las luces de sus lámparas apenas alcanzaban a iluminar el camino.
Cuando llegaron a una parte plana de la calle, se encontraron con una carreta de bueyes abandonada a la orilla del camino. El militar contó que, justo en ese momento, alcanzó a ver una sombra que se ocultaba detrás de la carreta, como si alguien estuviera esperando que ellos pasaran.
Sin perder tiempo, sacó su lámpara de codo, de esas que utilizaban los militares en aquella época, y dirigió el potente haz de luz hacia el lugar donde había visto la sombra. Sin embargo, por más que alumbró, no logró distinguir absolutamente nada. La oscuridad detrás de la carreta era tan densa que parecía tragarse la luz de las lámparas, a pesar de que estas eran bastante potentes.
Entonces, mientras todos observaban con atención, vieron una sombra salir de detrás de la carreta y correr hacia un cafetal que se encontraba a pocos metros de la calle. Lo más extraño ocurrió cuando aquella figura llegó hasta un cerco de alambre de púas que separaba el camino del cafetal.
Según contó el militar, la sombra atravesó el cerco sin detenerse, como si los alambres no existieran, y desapareció entre los cafetos.
Los seis hombres se quedaron helados. Eran militares entrenados para enfrentarse a situaciones peligrosas, hombres acostumbrados a patrullar durante la noche y a mantener la calma ante cualquier amenaza. Sin embargo, aquella vez fue diferente. Todos sintieron cómo se les erizaba la piel y un escalofrío les recorría el cuerpo.
El militar aseguró que ninguno de ellos se atrevió a acercarse al cerco ni a internarse en el cafetal para averiguar qué había sido aquello. No necesitaban decirse demasiado para comprender que lo que acababan de presenciar no parecía algo humano.
Así que decidieron continuar su camino, sin mirar atrás y procurando mantenerse juntos hasta llegar a su destino.
Con el paso de los años, aquel hombre nunca pudo olvidar lo sucedido. Siempre que recordaba aquella noche, insistía en que no había sido una persona escondida detrás de la carreta, ni un animal que hubiera cruzado el camino. Lo que vieron fue una sombra que se movía en medio de una oscuridad inexplicable y que atravesó un cerco de alambre de púas como si no existiera.
Y aunque jamás supo qué era aquella presencia que se ocultaba en el cafetal, estaba convencido de algo: aquella noche, él y sus cinco soldados se habían encontrado con algo que no pertenecía a este mundo.
Fuente del texto: Relatos de Terror