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octubre 25, 2026
Cuentan los antiguos de los pueblos del norte que hay un momento, justo antes de que alguien muera, en que se ve algo que no debería estar aquí. Se le conoce como "el destello".
Dicen que ocurre en el instante en que el alma se prepara para partir. Quien está cerca ve, por apenas un parpadeo, una luz súbita que brilla dentro de los ojos del que se va. Es fría, blanca como la luna llena, y en ese resplandor, el moribundo mira hacia algo que nadie más puede ver.
Algunos dicen que son los que ya se fueron, que vienen por él. Otros susurran que es el umbral mismo abriéndose por un instante. Pero lo más inquietante de la leyenda es esto: "Si tú también lo ves, significa que pronto vendrá por ti también".
Una noche de invierno, en un rancho solitario de Coahuila, una anciana estaba al borde del final. Su nieta la cuidaba, sentada a su lado, cuando sucedió. La habitación estaba en silencio, solo el viento afuera. De pronto, los ojos de la abuela se iluminaron con esa luz extraña. Sonrió suavemente, como si saludara a alguien que entraba por la puerta.
—Ya vienes... te esperaba —susurró ella.
Y en ese instante, la niña, sin querer, miró justo en esa dirección. Y lo vio. Un resplandor pálido que nadie más debería poder ver.
La anciana cerró los ojos para siempre. Pero esa luz se le quedó grabada en la memoria de la niña. Años después, una noche igual de fría, la joven estaba en su cama cuando esa misma luz apareció en la habitación. Y comprendió lo que su abuela ya sabía: el destello no es solo una despedida. Es también una invitación.
“Se dice que la muerte nos avisa. No con palabras, sino con un destello. Y a veces... curiosamente, nosotros también lo reconocemos."
Fuente del texto:
Entre historias y Misterios