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    Si te gusta lo que ofrece el Blog, te invito a que nos ayudes a que siga funcionando y poder, además, agregar temas nuevos.

    Gracias por tu visita!

    PRESENTACIÓN DEL BLOG

    El objetivo de este blog es ofrecerte lectura con un estilo diferente y personalizable; brindando opciones para que el área y lo que lees o ves sean agradables, a tu gusto y necesidad.

    Aquí encontrarás lectura variada: libros y relatos completos, chistes, temas de salud, sobre la pareja, los hijos, consejos, temas variados, revistas Selecciones y Diners. Las revistas selecciones están ordenadas de manera que puedas leer cada una completamente. No requieres suscribirte, no hay publicidad ni enlaces ajenos al blog, todo es totalmente gratis.

    El blog dispone de más de 8000 publicaciones y más de 15000 imágenes. Las publicaciones están distribuidas por categoría. Puedes crear tu propia lista o listas de temas, o, categorizarlas según tu elección.

    Así como los temas de las publicaciones, también puedes organizar o categorizar las imágenes según tus gustos.

    La navegación en el blog es fácil, práctica y rápida; su manejo también es fácil e intuitivo. A continuación una visión rápida de sus características:

    Puedes darle diferentes aspectos con el sinnúmero de combinaciones que te permite el blog al SALON DE LECTURA, INICIO, INDICE O LISTA, CATEGORIA y NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL; sin perder el estilo dado cuando regreses al blog; permitiendo de esta manera dejarlo a tu gusto. Además, esos cambios realizados puedes definirlos en 10 estilos, los cuales puedes cargarlos en el momento que quieras. También puedes darle un estilo a cada post o publicación, a cada categoría, agrupar las publicaciones en 3 grupos diferentes y/o categorizarlos en "Lectura", "Leído", "Menú Personal 1 a 16"; todos independientes entre sí. Y si te preocupa que borren o dañen tus ESTILOS o CAMBIOS, también hay la opción de protegerlos.

    Puedes cambiar el tamaño, color y estilo de la letra; dar realce a: temas, subtemas, letra cursiva, texto entre comilla, dialogo entre dos personas, listas, texto en blockquote, título de la publicación; puedes ampliar o centrar la publicación; dejar marcado partes interesantes de alguna lectura; ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; emplear opacidad o transparencia, definir colores, ocultar secciones, ampliar las imágenes, crear indices de hasta 121 temas en los libros, cambiar de lado o inmovilizar el sidebar, crear listas personales de las publicaciones y catalogarlas a tu necesidad, crear sesiones para cuando dos o más personas usan la misma máquina, etc. etc.

    Si eres nuevo en el Blog y eres amante de la lectura te recomiendo leer "PERSONALIZA - MANUAL DEL BLOG" que se encuentra en el menú; pequeño manual que te permitirá sacarle el mayor provecho a las opciones brindadas; o, el tema "CÓMO FUNCIONA EL BLOG", que sigue a continuación de "OBSERVACIONES", en este mismo gadget.

    Prueba personalizando esta SECCION dando click en   P A N E L   del lado izquierdo.

    Presiona AQUI para información detallada sobre las opciones de PERSONALIZACION de este blog.

    CARACTERÍSTICAS DEL BLOG

    Algunas características requieren tener las funciones del PANEL activado.

    GENERAL
    • Las publicaciones están catalogadas por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Rápido acceso a las CATEGORIAS y SUB-CATEGORIAS por medio del MENU
    • Ventana de INTRODUCCION en todas las secciones, para las miniaturas y listas en texto
    • Tres slides de fondo (si has guardado imágenes en los slides 1, 2 y 3)
    • Listado de las publicaciones en:
      - Orden Alfabético
      - Por Categoría
      - Libros
      - Relatos Cortos
      - Por Autor (libros y relatos cortos)
      - Sólo imágenes (libros)
      - Sólo imágenes (revistas Diners y Selecciones)
      - Una sola página con todo lo arriba descrito
    • Guardar publicaciones para su acceso rápido en LECTURAS
    • Catalogar publicaciones para su acceso rápido en MENU PERSONAL (16 categorías personales y una de LEIDO)
    • Historial de las publicaciones navegadas (MENU / MENU PERSONAL / 13-16)
    • Activar o desactivar el desplazamiento del MENU
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier otra que te ofrece el blog
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier imagen del internet
    • Ver el MENU con ICONOS
    • Crear un MENSAJE como recordatorio
    • Que el MENSAJE creado aparezca en 6 intervalos diferentes de tiempo
    • Crear SESIONES cuando entran al blog más de una persona en una misma máquina
    • Agregar clave para que no puedan accesar a un usuario o sesión
    • Permitir que la imagen del header cambie automáticamente cada vez que entras a la página. Independiente por sección del blog
    • Cambiar el aspecto de la página y guardarlos en ESTILOS personales (Básico y 1 a 9), independiente en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cambiar el aspecto de la página sin que los cambios se guarden
    • Borrar los cambios que realizas en una página por cada sección de la misma, o todo
    • Cargar ESTILOS predefinidos, independientes en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cargar los ESTILOS predefinidos de forma aleatoria u ordenada
    • Cargar los ESTILOS predefinidos y que se aplique el mismo en las otras secciones
    • Cargar un ESTILO personal
    • Cargar un ESTILO personal de forma aleatoria u ordenada
    • Copiar un ESTILO, personal o predefinido
    • Copiar un ESTILO personal o predefinido a otro USUARIO
    • Proteger los ESTILOS personales
    • Agregar CLAVE para que los ESTILOS personales no puedan ser protegidos o desprotegidos por otras personas
    • Crear NOTAS indefinidas
    • Te indica qué publicaciones tienen NOTAS, y cuántas tiene cada una
    • Acceso a la última publicación navegada
    • Muestra la fecha de la última navegación hecha en el Salon de Lectura
    • Guardar las imágenes en los SLIDES y BANCOS DE IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Dar zoom a las IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Fijar una imagen como fondo (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Ver la imagen en pantalla completa (menos en en la página de INICIO)
    • Activar SLIDES, como fondo, con las imágenes guardadas en los SLIDES 1, 2 y 3
    • Indica cuál de los ESTILOS 1 a 9 y BASICO están ocupados
    • Dar a las imágenes tonos grises (independiente por sección de la página)
    • Dar al MENU para que tenga colores diferentes
    • Dar a las MINIATURAS, SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR para que tengan colores diferentes
    • Permitir que al dar click en una MINIATURA con la opción arriba indicada, la publicación adquiera ese color.
    PÁGINA DE INICIO
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (últimas publicaciones)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (sidebar)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (downbar)
    • Desactivar el cambio automático de los temas del: Slide, Sidebar y Downbar
    • Permitir ver las imágenes de las "Últimas publicaciones" a la izquierda y a la derecha
    • Cambiar de aspecto
    • Cambiar las miniaturas de "Últimas Publicaciones" por una categoría a elección
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones, el slide, menú, sidebar y downbar aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINAS DE LAS LISTAS
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas
    • Ver las listas con IMAGENES y TEXTO
    • Ver las listas solo IMAGENES o solo TEXTO
    • Diferentes formas de ver la lista en IMAGENES
    • Aumentar la cantidad de imágenes a mostrar
    • INTRO de las publicaciones
    • Cambiar el aspecto del INTRO
    • Cambio de las imágenes automático, con 4 intervalos de tiempo
    • El intervalo puede ser fijo o sólo por una vez
    • Guarda la última publicación o grupo de imágenes revisado por categoria (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINA DE CATEGORIAS
    • Guarda el último grupo revisado (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Puede adquirir el ESTILO dado en el SALON DE LECTURA, por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    SALON DE LECTURA
    • Cambiar el aspecto de la publicación por y guardarlos por:
      - ESTILOS Personales (Básico, 1 a 9), se aplica a todas las publicaciones
      - Por Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Sub-Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Publicación
      - Por Grupos 1, 2 y 3
      - Por listas de LECTURA, MENU PERSONAL (1 a 16) y LEIDO
    • Cargar un ESTILO:
      - En todas las publicaciones (ajeno a estilos Básico y 1 a 9)
      - Para todo el blog
      - Para todo el blog y publicaciones
      - Para todo el blog menos en el SALON DE LECTURA
      - Respetando si la CATEGORIA tiene un ESTILO propio
      - Respetando si la publicación tiene un ESTILO propio
      - Definiendo el orden de carga de los GRUPOS 1, 2 y 3
    • Cambiar el aspecto de la publicación y del texto
    • Diferenciar conversaciones en las publicaciones (menos libros y relatos cortos)
    • Definir para cuando se ingrese a una publicación se coloque la primera imagen como fondo
    • Guardar hasta 121 puntos o partes importantes de una publicación (como un índice). Por publicación
    • Guarda la posición donde suspendes la lectura de forma rápida
    • Desplazamiento automático de la publicación (7 niveles de velocidad)
    • Guia de lectura cuando hay mucho texto
    • Lleva un registro de las CATEGORIAS, SUB-CATEGORIAS, PUBLICACIONES y publicaciones en GRUPOS con ESTILO aplicado
    • Que los widgets del sidebar adquieran fondos de color diferente
    • Que las miniaturas del sidebar del widget OTRAS PUBLICACIONES, adquieran fondo de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente del widget OTRAS PUBLICACIONES del sidebar, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    • Colocar la imagen principal de la publicación para que ocupe el ancho de la página.
    PÁGINA NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL
    • No hay refresco de pantalla
    • Las mismas opciones del SALON DE LECTURA
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 1
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 2
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • La primera imagen de la publicación está como fondo
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 3
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda el último grupo de publicaciones revisados (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    MI LIBRERIA
    • Edición de las NOTAS guardadas
    • Edición de las imágenes guardadas en los Slides 1, 2, 3 y Bancos de Imágenes
    • Edición de las publicaciones guardadas en Lecturas, Personal 1 a 16 y Leído
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones entre Slides y Banco de Imágenes y entre Listas
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones guardadas a otro usuario o sesión

    CÓMO FUNCIONA EL BLOG

    Si eres nuevo en el blog y quieres aprender cómo funciona, o hay partes algo complicadas, te daré una explicación detallada para que puedas comprender a fondo su funcionamiento y aprovechar las características que te brinda.

    Para comenzar explicaré rápidamente las características que te ayudarán en la lectura en el SALON DE LECTURA:

    En el MENU, en "+Otros", encontrarás las opciones CREAR NOTA y VER O EDITAR NOTAS, esas opciones te permiten crear una NOTA de forma rápida y/o ver la ventana de NOTAS y revisar todas las que has creado. La letra "N" debajo de la palabra PANEL hace la misma función. En la misma sección "+Otros" encontrarás "Ultima Lectura" y una fecha, la fecha es la última vez que estuviste en el blog, y Ultima lectura es la última publicación que leiste o revisaste; dando click a esa frase te vas a esa publicación.

    Cuando estás en una publicación y te has desplazado un poco hacia abajo, ese punto se guarda automáticamente. Cuando regresas a la misma publicación, la pantalla se situará en ese punto. Cada publicación es independiente.

    Otra forma de hacerlo es dejando marcado el punto donde la suspendes, dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura; al hacer esto automáticamente aparece un punto en la parte última del MENU. Cuando regreses a la publicación das click en ese punto y te desplazarás a la línea donde suspendiste la lectura. La línea de retorno debe estar entre "I PANEL N". Una vez que haz dado click en el punto, el mismo desaparece del MENU.

    Para dejar más de un punto de la publicación guardado, das click en PANEL en la sección PUNTOS. En esa ventana vas a ver una opción: "Guardar Punto". Cuando das click en esa opción aparece una ventana donde dice "PUNTO A GUARDAR". En el recuadro blanco puedes colocar una referencia al punto o pantalla a guardar o dejarlo en blanco. Para que acepte guardar el punto debes dar click en "Referencia". Si no has colocado referencia, automáticamente toma el nombre de "Punto Guardado " y el número correspondiente al mismo. Si has guardado un punto aparece el texto "Borrar todos los Puntos". Si has guardado más de un punto, aparece otro texto que dice "Borrar por Punto". El primero te permite eliminar el punto o todos los puntos guardados; y el segundo te permite eliminar por punto específico.

    Cuando una publicación tiene NOTAS guardadas y puntos guardados, aparece en la parte última del MENU dos caracteres rectangulares, indicando que hay NOTAS y puntos guardados, le das click a ese caracter y se abre la ventana respectiva.

    La letra "I", que aparece sobre la palabra PANEL, te permite almacenar la o las imágenes de una publicación, ya sea en uno de los tres SLIDES o en los BANCOS DE IMAGENES; también permite darle zoom a cualquier imagen de la publicación. Te permite también colocar cualquier imagen de la publicación como fondo. Las imágenes guardadas en los SLIDES se pueden activar en cualquier parte del blog, y se ejecuta como fondo. Para activar el SLIDE, das click en la palabra PANEL, en la sección ESTILOS, aparece una línea con Slide1 Slide 2 Slide 3 (aparecerán las que tengan al menos una imagen guardada), das click a uno de ellos y se activa el slide.

    Si deseas guardar la publicación en LECTURAS o en alguno de MENU PERSONAL (que se encuentra en el MENU), cada tema tema tiene un "+" a la derecha, que te permite seleccionar en qué lista guardar.

    Si deseas cambiar los nombres en el MENU PERSONAL (Personal 1, Personal 2, etc. etc.), en el SALON DE LECTURA das click en PANEL, seguido de "Registros" y por último "Cambiar Tema de PERSONAL (1-16)". En INICIO, CATEGORIA e INDICE o LISTA, das click en PANEL y luego en "Varios".
    Para cambiar el nombre, tipeas el nuevo en el recuadro en blanco y das click en "Personal 1, Personal 2, etc. etc." que se encuentra a mano derecha del recuadro en blanco.

    Cuando estás en una publicación o post, cualquiera, puedes usar las opciones del MINI PANEL que se encuentra en el MENU (ocultar, columnas-imagen, tipo letra, etc.). Las opciones que ves en el MINI PANEL también las encontrarás en el PANEL, solo que ahí cada una está en su respectiva sección. La función del MINI PANEL es brindarte, de manera rápida, el acceso a funciones básicas del PANEL.

    ¿QUÉ PUEDES HACER CON EL MINI PANEL?
    El MINI PANEL te permite cambiar el aspecto a la publicación o página mediante las opciones que se explican a continuación:

    CAMBIAR PUBLICACION - OCULTAR SECCIONES: Permite ocultar el sidebar, cambiarlo de posición, etc. etc.
    COLUMNAS E IMAGENES DEL POST: Te permite ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; además, puedes ampliar o reducir las imágenes.
    TIPO LETRA-TAMAÑO LETRA-COLOR LETRA: Te permite cambiar el tipo, tamaño y color de la letra de la publicación.
    COLOR DEL TITULO: También puedes cambiar el color del título de la publicación.
    SOMBRA-BLUR DE LAS IMAGENES: Puedes darle sombra o blur a las imágenes de la publicación.
    CAMBIAR IMAGEN DEL HEADER: Puedes cambiar el header o cabecera del blog por un paisaje, del mismo tamaño que el actual o más grande.


    Cualquier opción u opciones que apliques del MINI PANEL y/o PANEL para cambiar el aspecto de la página se guardará automáticamente en lo que he denominado ESTILO BASICO, y no se perderá cuando regreses al blog, a la misma u otra publicación. Eso significa que, si te gusta leer en dos columnas, con el título en rojo y el texto de color gris y aplicas esas opciones con el MINI PANEL y/o PANEL, cuando regreses al blog verás todas las publicaciones con esos cambios.

    Estos cambios que se hacen con el MINI PANEL y el PANEL, para dar otro aspecto a la publicación, también los llamo ESTILOS, por lo que más adelante emplearé ese término sin que se refiera, específicamente, a los ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    En el PANEL encontrarás muchas más opciones, incluido para realizar cambios al MENU, SIDEBAR, MAIN y BODY.

    Este PANEL también lo encontrarás en la página de INICIO, INDICE O LISTA y CATEGORIA. Su funcionamiento es similar en cada sección e independiente entre sí; eso significa que si haces cambios en la página de INICIO, éstos no afectarán al POST o PUBLICACION ni al INDICE O LISTA, y viceversa.

    El MINI PANEL es sólo para la sección del POST o PUBLICACION (SALON DE LECTURA).

    Ahora que tienes una visión sobre lo que puedes hacer en el blog, entremos a describir otras opciones que se encuentran en el PANEL para ver cómo se puede manejar los cambios que realizaste, además de otras interesantes características.

    Seguir leyendo

    OBSERVACIONES

    Algunos efectos que aquí encontrarás requieren navegadores que soporten CSS3.

    BLOG OPTIMIZADO para Google Chrome a una resolución de pantalla de 1024 x 768.

    LAS FUNCIONES DEL PANEL están desactivadas para los nuevos en el blog o para aquellos que no han hecho cambio alguno. Debes activar las funciones del PANEL y posterior debes ir al MENU, ESTILOS y dar click en "Desactivar Carga Aleatoria u Ordenada" (en INICIO, SALON DE LECTURA y LISTA o INDICE) para que puedas hacer cambios en el blog.

    ESTE BLOG fue diseñado bajo la plataforma GOOGLE CHROME. Su constante revisión, los cambios que se realizan y las publicaciones que se agregan son hechos bajo la misma plataforma, no se emplea otro navegador; por lo que no garantizo que su aspecto y funcionalidad sea el correcto en otros navegadores. Por experiencia propia, la funcionalidad y presentación del blog no es la correcta en INTERNET EXPLORER 6, 7 y 8.

    SI TIENES ACTIVADO el traductor automático de idioma tendrás problema con las funciones que te ofrece el PANEL. Si vas a hacer cambios, debes desactivar el traductor, permitiendo que el blog quede en su idioma original (español).

    TODOS LOS CAMBIOS que hagas en el block, las imágenes guardadas en los SLIDES y BANCO DE IMAGENES, los libros guardados en LECTURA y MENU PERSONAL, las NOTAS creadas, y los PUNTOS guardados de algún libro(s), se almacenan en tu máquina. Cuando vayas a otra PC no verás lo anterior descrito. Para saber cómo llevar toda tu información a otras máquinas, da click AQUI

    LOS LIBROS CORTOS Y RELATOS no disponen de portada, por lo que, al entrar a uno de estos temas, no vas a ver la misma imagen, ya que es agregada. Cuando entras a una de estas publicaciones, aparece una imagen como portada; y si vuelves a entrar a esa misma publicación o refrescas pantalla, aparece otra diferente. Esto no sucede en las publicaciones de las opciones de NAVEGAR DIRECTO. De igual forma ocurre en las miniaturas de todas las secciones del Blog. Ninguna imagen de las designadas para los RELATOS o LIBROS CORTOS está relacionada a un tema en especial, es totalmente aleatorio; ya sea que entres a Inicio, Listas, Categorías, Navega Directo (todos) y Salón de Lectura.

    EN LAS MINIATURAS, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO. Esto no se aplica si estás en NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL.

    LOS PUNTOS no funcionan si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST. Debes tomar en cuenta, también, que si haces cambios en el HEADER (cambiar la imagen por una de mayor longitud); cambios en la publicación, como por ejemplo: cambiar el tamaño de la letra, aumentar de tamaño la LETRA CAPITAL, ampliar el post ocultando el sidebar, aumentar el tamaño de la imagen, agregar avatar a las conversaciones, etc. etc.; los PUNTOS no se desplazaran, exactamente, a la pantalla exacta. Debes marcar los puntos después de haber hecho los cambios necesarios en la publicación o en el ESTILO.

    El DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO no funciona si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST; se hace lento cuando tienes abierta la ventana del PANEL, o aplicado muchas sombras; y no funciona la barra lateral de desplazamiento mientras esté activo.

    EN EL SALON DE LECTURA, si aplicas para colocar la IMAGEN DEL POST como fondo, dedes desactivar esta opción si vas a cambiar de ESTILO a uno que tengas cambiado el fondo del BODY. Tampoco recomiendo aplicar esta opción en los ESTILOS que hayas empleado cambios en el fondo del body.

    USAR LAS OPCIONES del MINI PANEL intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    USAR LAS OPCIONES de MINIATURAS que se encuentra en el MENU (en la página de INICIO y LISTAS O INDICE) intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    EL FORMATO NUEVO del texto no está aplicado a todos los LIBROS y RELATOS. En el INDICE O LISTA los que disponen del formato tienen un (√) en el lado derecho. El resto de las CATEGORIAS disponen del formato nuevo.

    SI ESTAS EN EL INDICE O LISTA, en los LIBROS, y la carga de las miniaturas es muy demorado, la razón es que has aplicado muchos gráficos en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIAS)". Para que la carga sea más rápida debes dar click en un número de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS)", que se encuentra en el PANEL, en la sección "VISUAL".

    NOTA: Para que los cambios realizados permanezcan es necesario tener activada las cookies de tu navegador. El mismo principio se aplica si vas a dejar puntos guardados en las publicaciones, agregar temas en "LECTURAS", "LEIDO" y "MENU PERSONAL", dejar anotaciones en "NOTAS" y para que funcione la sección "REGISTROS" del PANEL del SALON DE LECTURA.
    Si eliminas el archivo "http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage" de la carpeta "LOCAL STORAGE", pierdes todos los cambios realizados, los puntos guardados en las publicaciones, lo guardado en NOTAS, las listas de LECTURAS, LEIDO y MENU PERSONAL y el control que lleva la sección REGISTROS del PANEL; dejando el blog en su estilo estándar.
    Si desactivas las funciones del PANEL no podrás hacer cambio alguno con el MINI PANEL y PANEL.

    NOMENCLATURA

    Significado de las letras que aparecen en el menú, el menú del PANEL y la sección ESTILOS del PANEL.

    Letras en la parte derecha inferior del menú del PANEL:
    EBa: Cargado o trabajando con el Estilo Básico
    E1 a E9: Cargado o trabajando con el Estilo 1, estilo 2, estilo 3.... estilo 9
    Post: Cargado o trabajando por publicación
    C1 a C3: Cargado o trabajando por categoría 1, 2 ó 3
    S: Cargado o trabajando por sub-categoría 1, 2 ó 3
    P: Cargado o trabajando el estilo respetando si la publicación tiene estilo propio.
    G1 a G3: Cargado o trabajando con el Grupo 1, 2 ó 3
    LY: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Lecturas"
    LL: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Leídos"
    P1 a P16: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Personal 1 a Personal 16"
    ALEATORIO: Carga de los estilos aleatoriamente
    ORDENADO: Carga de los estilos ordenadamente
    ALEATORIO+PP: Carga de los estilos aleatoriamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    ORDENADO+PP: Carga de los estilos ordenadamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    PREDEF.: Has cargado uno de los ESTILOS predefinidos que te ofrece el blog.
    Ho: Cambio del header ordenado
    Ha: Cambio del header aleatorio
    Pm: Publicación toma color de la miniatura
    Letra en gris Significa que la publicación también está en ese estilo, pero, el actual en rojo está en un nivel superior de prioridad.


    Letras en la parte derecha superior del menú del PANEL
    : Estilo protegido
    X: Las funciones del PANEL están desactivadas.
    T: El estilo se carga en todo el blog
    P: El estilo se carga en todas las publicaciones
    C: El estilo se carga en todo el blog y publicaciones
    F: Estilo fijo para el inicio e indice o lista (INICIO e INDICE O LISTA)
    MA: Está activado "Estilo en miniatura Aleatorio" (INICIO)
    MC: Está activado "Estilo en miniatura Continuo" (INICIO)
    SA: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Aleatorio" (INICIO)
    SC: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Continuo" (INICIO)
    DA: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Aleatorio" (INICIO)
    DC: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Continuo" (INICIO)
    AUT: Está activado el avance de las miniaturas (LISTA O INDICE)
    AUT-no fijo: Está activado el avance de las miniaturas. No queda activado cuando refrescas pantalla (LISTA O INDICE)
    A: Carga de estilos por sub-categoría (CATEGORIA)

    PANEL, sección ESTILOS, Guardar los Cambios:
    Guardar 1 a Guardar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 en el cual se guardarán los cambios.
    Guardar en Básico: Seleccionar el estilo Básico para guardar los cambios.
    LY: Seleccionar "Lecturas" (del Menú) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. LL: Seleccionar "Leído" para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. P1 a P16: Seleccionar del "Menú Peronal" (Personal 1 a 16) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esas listas adquiera el Estilo dado.

    PANEL, sección ESTILOS, Ver Estilos con Cambios
    Bás: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo Básico
    1 a 9: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo 1, 2, 3... 9.
    Cat1() a Cat3(): Se ha hecho cambio en x categorías 1, 2 y/o 3. La cantidad de categorías con estilo va entre los paréntesis.
    Post(): Se ha hecho cambio o dado estilo propio en x publicaciones. La cantidad de publicaciones con estilo propio va entre los paréntesis.
    G1() a G3(): Se ha agregado x publicaciones al grupo 1, 2 y/o 3. La cantidad de publicaciones agregadas va entre los paréntesis.
    LY, LL, P1 a P16 Se ha hecho, al menos, un cambio en "Lecturas", "Leído" y "Personal 1 a 16".

    PANEL, sección ESTILOS, Cargar ESTILOS
    Cargar 1 a Cargar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 a cargar.
    Cargar Básico: Cargar el estilo Básico.


    PRIORIDAD DE CARGA DE LOS ESTILOS:

    1) PREDEFINIDO
    2) CARGA MINIATURA CON ESTILO DE CATEGORIA
    3) PUBLICACION TOMA COLOR DE LA MINIATURA
    4) LY, LL, P1 a P16: Lecturas, Leídos y Personal 1 a Personal 16
    5) G3 - G2 - G1: Grupos 1, 2, 3
    6) POR POST
    7) POR CATEGORIA o SUBCATEGORIA 1, 2, 3
    8) ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    PREGUNTAS Y SOLUCIONES

    Lo que a continuación describo son situaciones que pueden surgir en cualquier momento, aunque estemos muy familiarizados con el blog. A veces olvidamos cuál es el motivo para que nuestra petición no responda como es debido.
    También es para aquellos visitantes, nuevos o asiduos, que no les gusta o no acostumbran a leer MANUALES u OBSERVACIONES, contestando preguntas de algunas opciones brindadas en este blog.
    Les recuerdo que el navegador empleado es el GOOGLE CHROME. Si empleas otro navegador es probable que haya situaciones o inconvenientes muy ajeno a lo aquí descrito.
    Esta sección hace hincapié de lo ya tratado en OBSERVACIONES y CÓMO FUNCIONA EL BLOG.
    Las situaciones están por sección (INICIO - SALON DE LECTURA - CATEGORIA - INDICE O LISTA) y conjunto de ellas, para su mejor búsqueda. Esta lista se va incrementando a medida que experimento situaciones o que crea conveniente debe ser expuesta.

    Nota.
    Al colocar la imagen de fondo, en la mayoría de los libros que no disponen del visto bueno o del formato para hacer cambios, no aparece la imagen. La razón es que al subir la imagen se lo hizo colocando el autor entre paréntesis. No he realizado los arreglos necesarios, y por el momento, se mantendrán así.


    SE APLICA A TODO EL BLOG
    Eso ocurre cuando has aplicado "Desactivar funciones del PANEL" o has cargado el ESTILO ORIGINAL. Debes activar las funciones del PANEL para poder realizar cualquier cambio; o cargar otro ESTILO que no sea el ORIGINAL. Esas opciones las encuentras en PANEL, la sección ESTILOS.

    Cinco razones para que eso ocurra: 1) Has aplicado "Desactivar funciones del PANEL", 2) Has cargado el estilo ORIGINAL. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL, 4) Debes tomar en cuenta en qué estilo hiciste los cambios, y cargar ese mismo estilo. Y 5) Tienes desactivada las cookies de tu navegador.

    Lo más seguro es que tienes protegido el estilo actual. Desprotégelo, preferentemente desde el SALON DE LECTURA, en la sección "SEGURIDAD" del PANEL. Otra razón es que has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL.

    El PANEL de la página de INICIO, INDICE O LISTA y SALON DE LECTURA trabajan de manera independiente. Cada uno puede tener 10 estilos diferentes sin afectarse entre sí.

    Si has seguido el proceso de su instalación correctamente, entonces, cerciórate que tengas activado las cookies del navegador.

    En este caso debes estar consciente de qué estilo está cargado, qué combinación de estilos has aplicado, a cuál estilo hiciste cambios y considerar la prioridad de carga de los estilos. El estilo cargado lo puedes ver en la parte inferior derecha del menu de la ventana del PANEL. El detalle de las siglas empleadas y la prioridad de carga de los estilos lo encuentras en este mismo gadget en "NOMENCLATURA".

    Si eso ocurre es probable que hayas aplicado sombras o blur en varios secciones de la página y a la vez tener abierta la ventana del PANEL, también, puedes haber aplicado imagen en el fondo del body y tener abierta la ventana del PANEL y/o haber aplicado sombras o blur en algunas secciones de la página. No uses muchas sombras si vas a colocar imagen en el fondo del body.

    La única razón para que eso ocurra es activando la opción de PASARLA A GRISES. En la sección que veas la imagen blanco y negro, por ejemplo en el SIDEBAR (SALON DE LECTURA), te vas a PANEL, la sección SIDEBAR, buscas "IMAGEN, PASARLA A GRISES" y eliges la opción deseada.

    En las miniaturas, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO.

    Presiona PANEL y en la ventana que aparece verás un candado color amarillo en la parte derecha superior.

    Hay dos razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado CARGA ALEATORIA u ORDENADA en esa sección, desactívala, ya que tiene prioridad sobre los ESTILOS. 2) En el SALON DE LECTURA tienes activado CARGAR EN TODAS LAS PUBLICACIONES o CARGAR EN TODO EL BLOG Y PUBLICACIONES.

    Para eliminar una NOTA debes abrirla y luego presionar ELIMINAR NOTA. Si has abierto dos o más NOTAS, solo se eliminará la última abierta, el resto no, debes cerrarlas y eliminarlas una por una. Debes abrir NOTA por NOTA e ir eliminándola a medida que la abras.

    En los ESTILOS predefinidos no puedes hacer cambios. Para hacer cambios en alguno de ellos, debes primero cargarlo y seguido copiarlo a otro ESTILO (que van desde GUARDAR 1, GUARDAR 2… hasta PERSONALIZAR GRUPO 3 O APLICARLO AL POST); hecho esto, cargas el ESTILO al que se copió y seguido haces los cambios deseados.
    Si quieres aplicar el ESTILO para todo el blog o fijarlo para el INICIO e INDICE O LISTA, sigues el proceso ya explicado, luego cargas el ESTILO a cual se copió y eliges la opción deseada (esto último sólo en el SALON DE LECTURA).

    Puede ser por cuatro razones: 1) Tienes desactivado las FUNCIONES DEL PANEL. 2) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA que se encuentra en el MENU / ESTILOS (debes hacerlo en INICIO, LISTA o INDICE y SALON DE LECTURA). 3) No has activado FONDO COLOR VARIADO, y/o 4) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA en el SALON DE LECTURA.



    SE APLICA SOLO EN EL "SALON DE LECTURA" Y EN EL "INDICE O LISTA"
    Tienen que estar ocultos. Entra en PANEL, la sección "VARIOS" en "CAMBIA-INMOVILIZA SIDEBAR-OCULTAR SECCIONES", la opción "OCULTAR SECCIONES", en el SALON DE LECTURA; en INDICE O LISTA busca las opciones similares.

    En cualquier parte del blog, cada tema tiene un "+", el cual, al darle click, te da la opción de elegir dónde guardarlo.



    SE APLICA AL "SALÓN DE LECTURA"
    Tres razones para que eso ocurra: 1) Debes haber cambiado la longitud de la publicación, 2) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación y/o 3) Cambiaste la imagen del header por una de mayor longitud, o viceversa. Si has hecho cualquiera de los tres casos descritos, o los tres, debes marcar y guardar la posición después de esos cambios.

    Eso ocurre cuando has aplicado el DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Debes detenerlo para que tomes el control de la barra de desplazamiento. La opción la encuentras en la sección VARIOS del PANEL.

    Para reducir esa cantidad a 5 miniaturas, te vas al PANEL, la sección VARIOS, presionas NIVELAR SIDEBAR CON POST y luego presionas DESACTIVAR.

    Te vas a PANEL, sección VARIOS, presionas ICONO:CAMBIAR-DIMENSIONAR-DESPLAZAR. Si quieres quitarlo presionas CAMBIAR ICONO la opción QUITAR, si quieres mostrarlo presionas ORIGINAL.

    Presiona PANEL, luego POST, seguido de COLUMNAS Y ZOOM DE IMAGENES.

    Lo primero que debes hacer es entrar a cualquier publicación que pertenezca a la categoría de la revista que desees aplicar los cambios (puedes ver la categoría en la parte última de la publicación), luego das click en "GUARDAR Y CARGAR POR SUB-CATEGORIA 1" (la 2 o la 3) que se encuentra en la sección ESTILOS en "GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL, se efectúa un reinicio de página (si la página aparece con cambios es porque ya has hecho cambios en esa subcategoría anteriormente); por último seleccionas la opción "GUARDAR POR SUB-CATEGORIA", toma unos segundos a que aparezca el visto bueno, opción que la encuentras en GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL. Ahora sí, procede a hacer los cambios que desees en esa revista. Si no das click en GUARDAR POR SUB-CATEGORIA los cambios se guardarán en la CATEGORIA que seleccionaste (1, 2 ó 3) y no en la SUB-CATEGORIA de la revista actual.

    Las razones son: 1) Has desactivado la opción para que quede igual, la cual se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego NIVELAR SIDEBAR CON POST, debes activarlo. 2) Cuando la publicación es más corta que la longitud del sidebar, el sidebar tratará de ajustarse a ésta, y por lo general no logra igualar la longitud. 3) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación. 4) La última miniatura corresponde a la primera publicación realizada y como ya no tiene qué mostrar no puede completar el sidebar. 5) El máximo de miniaturas a mostrar es de 250 y cuando son libros o relatos cortos con gran cantidad de contenido la publicación sobrepasa ese máximo.

    Eso ocurre por una de las siguientes razones: Tienes abierta la ventana del PANEL, has añadido muchas sombras, o has colocado imagen en el fondo del body.

    Eso ocurre porque has estado presionando intercaladamente la tercera y quinta opción que se encuentra en la barra del DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Para poder controlar la velocidad con las opciones brindadas presiona la cuarta opción que es para detener el desplazamiento; ahora sí, puedes elegir cualquier opción para activar el desplazamiento.

    Es todo texto centrado dentro de un rectángulo azul, que encontrarás en algunas publicaciones. Para realizar cambios en los BLOCKQUOTE, presiona PANEL, seguido de TEXTO DEL POST y luego TEXTO EN BLOCKQUOTE Y BLOCKQUOTE. Tienes algunas opciones para darle otro aspecto.

    No hay forma de recuperar la clave asignada. La única opción que te queda es eliminar el archivo http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage que se encuentra en la unidad C del disco duro, en la siguiente ruta: "C:\Documents and Settings\MAQUINA5\Local Settings\Application Data\Google\Chrome\User Data\Default\Local Storage", en este caso MAQUINA 5 es el usuario de la sesión de windows. Para eliminarlo debes cerrar el GOOGLE CHROME. Una vez eliminado abres nuevamente el GOOGLE CHROME y entras al blog, empezando de cero, con su presentación estándar.

    Presiona PANEL, luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION. Lo mismo es en la página de INICIO, cambias el color de la paginación y del selector de tema en el slide.

    CATEGORIA es cada uno de los links del menú que están a la izquierda de +LISTAS. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías; estando enmarcadas cada una en las categorías "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente

    Esto se debe a que, como estándar, está activado la nivelación de la longitud del SIDEBAR con la longitud de la publicación. Cuando la publicación es corta, dependiendo de cuán corta es, algunas ventanas o widgets no se mostrarán, tratando que la longitud del sidebar no sea demasiado larga que la longitud de la publicación; igual ocurre con las miniaturas. Para desactivar esta opción y que las ventanas o widgets del sidebar se mantengan das click en PANEL, luego en VARIOS, seguido de NIVELAR SIDEBAR CON POST, y por último DESACTIVAR.

    Cuando dejas marcado uno o varios puntos de una lectura para luego emplearlos, la línea de retorno estará debajo del MENU. Cuando aplicas guardar el PUNTO de acceso rápido, que aparece al final del MENU una vez que lo has guardado, el punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Si no es así es porque has hecho cambios significativos en la publicación, como por ejemplo: aumentar el tamaño del texto y/o de la imagen, o cualquier cambio que altere la longitud de la publicación. También afecta si has expandido la publicación ocultando el sidebar. Siempre que vayas a dejar puntos marcados debes hacerlo después de hacer los cambios necesarios en la publicación o ESTILO.

    No necesitas dejar marcado el punto donde suspendes la lectura, ya que automáticamente se guarda el punto o la pantalla que dejas de leer. El problema con esta opción es que si navegas por la lectura, el punto o pantalla se guardará dónde te quedes al dejar de navegar.
    Otra opción es dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura. Cuando dejas marcado la línea, al retornar al libro o publicación verás en la parte derecha del MENU el punto "●". Das click en el mismo y te desplazarás a la línea que suspendiste la lectura. El punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Cada publicación es independiente al resto. Cuando aplicas el "●", el mismo desaparece.

    Las opciones para activar el o los slides aparecen sólo si has guardado imágenes con la opción 'I' que se encuentra sobre el PANEL; también si guardas en MI LIBRERIA o en NAVEGA DIRECTO 1.

    Tienes dos métodos: 1) Seleccionar CARGAR SOLO POR POST y hacer los cambios deseados. 2) Cargas el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas GUARDAR POR POST y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios en la publicación o post eliges CARGAR SOLO POR POST. Si la publicación ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el estilo está protegido no podrás hacer cambio alguno.

    Primero debes cargar el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas PERSONALIZAR GRUPO 1 O APLICARLO AL POST (igual con el grupo 2 ó 3) y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios hechos en el GRUPO eliges PERMITIR CARGA DEL GRUPO 1 (igual con el 2 ó 3). Si el GRUPO ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el GRUPO está protegido no podrás hacer cambio alguno.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS DE "+LISTAS" O "INDICE O LISTA"
    Eso ocurre cuando estás en LISTA DE LOS TEMAS-LIBROS y has aplicado una de las opciones que hay en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIA)". Prueba cambiando con una de las opciones de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS), en PANEL, sección VISUAL, en la parte última. Los LIBROS y algunos LIBROS-RELATOS CORTOS, por su extenso contenido, toman más tiempo en completar las miniaturas o mostrar las imágenes.

    El visto bueno indica que la publicación tiene el formato que permite hacer cambios en el texto, lo que es: BLOCKQUOTE, TEMA, SUBTEMA, IDENTIFICADOR 1-2, LETRA CAPITAL, etc. etc. Este visto bueno se aplica sólo en los LIBROS y LIBROS-RELATOS CORTOS, ya que el resto de las publicaciones sí disponen de ese formato.

    Los LIBROS y LIBROS CORTOS-RELATOS CORTOS disponen de un visto bueno "√" al final del tema, indicando que ese libro o publicación se puede aplicar el formato nuevo. En el resto de las CATEGORIAS todas las publicaciones tienen el formato nuevo.

    La única razón por la que puede ocurrir eso es porque tu internet está fallando.

    Das click en PANEL y luego MINIATURAS. Puedes aplicar todas las opciones que comiencen con la palabra IMAGENES.

    Si ya has elegido "Imagen + Título" o "Solo Imagen", entonces el problema es que estás o muy cerca o en la primera publicación. En este caso la primera publicación es, literalmente, la primera que se realizó en esa categoría. Para solucionar el problema presiona el punto que se encuentra entre las dos flechas localizadas a mano derecha y vuelve a cambiar la cantidad de imágenes.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS "CATEGORIA"
    En esta sección no funciona las opciones para hacer cambios en el estilo de las miniaturas, no puedes aumentar ni reducir la cantidad a mostrar, no hay lista en texto, y por último, cada categoría puede tener un aspecto diferente, incluso las sub-categorías.

    CATEGORIA es cada uno de los links, del menú, que están a la izquierda de +LISTAS; a excepción de las revistas "Diners" y "Selecciones", ya que ese conjunto se enmarca en la categoría "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías.

    Esas opciones te permite cargar el ESTILO, creado en el SALON DE LECTURA, de cada categoría. Si has dado un ESTILO diferente a alguna categoría en particular o has descargado los ESTILOS DEFINIDOS que ofrezco, cuando activas la opción CARGAR ESTILOS DE LA CATEGORIA 1 ó 2, cada categoría tendrá un aspecto diferente; igual ocurre si activas CARGAR LO ANTERIOR EN SUB-CATEGORIAS, tomando cada revista el estilo dado en el SALON DE LECTURA. Esto solo se aplica cuando eliges, del MENU, cualquier link que se encuentra a la izquierda de "+LISTAS".



    SE APLICA A LA PAGINA DE "INICIO"
    Cuatro razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado el estilo ALEATORIO o CONTINUO en las miniaturas, debes desactivarlo para elegir uno en particular. 2) Tienes activado CARGAR PARA TODO EL BLOG de la sección ESTILOS del PANEL, desactívalo. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL y 4) El estilo está protegido. Si ocurre eso y has aplicado CARGAR PARA TODO EL BLOG, debes desproteger el estilo desde el SALON DE LECTURA.

    Presiona PANEL, luego VARIOS , seguido CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS y das click en CAMBIO DESACTIVADO.

    Eso puede ocurrir solo por dos razones: 1) Lo has desactivado mediante la opción que se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS " y/ó 2) Tu internet está fallando.

    Presiona PANEL luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION Y SELECTOR DEL SLIDE. Lo mismo es en el SALON DE LECTURA, solo que ahí cambias es el color de la PAGINACION.



    SE APLICA A "MI LIBRERIA"
    Las imágenes siempre van a aparecer, tarda cuando tienes una gran cantidad de imágenes guardadas, entre más imágenes guardes, más tardará. Debes tener paciencia para que carguen todas. La ventaja es que, cuando entres a MI LIBRERIA, puedes seguir agregando imágenes desde las otras secciones del blog y actualizas MI LIBRERIA sin tener que refrescar pantalla con la opción que se encuentra a mano izquierda, representada con un bolígrafo negro.

    Para guardar, elige dónde, y seguido da click en la o las imágenes deseadas.
    Para dar Zoom o Fijar,
    selecciona la opción y luego la imagen.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

    -----------------------------------------------------------
    Guardar todas las imágenes
    Dar Zoom a la Imagen
    Fijar la Imagen de Fondo
    No fijar la Imagen de Fondo
    -----------------------------------------------------------
    Colocar imagen en Header
    No colocar imagen en Header
    Mover imagen del Header
    Ocultar Mover imagen del Header
    Ver Banco de Imágenes del Header

    Imágenes para el Header o Cabecera
    Slides
    P
    S1
    S2
    S3
    B1
    B2
    B3
    B4
    B5
    B6
    B7
    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Empecemos con los dos recuadros que se encuentran a mano izquierda.

    S: Permite guardar la publicación y el punto que suspendes la lectura de forma rápida. Esta misma opción la encontrarás en el MENU, la opción "Guardar Lectura". Cuando guardas una publicación por primera vez, aparece el mensaje: "Publicación y Punto Guardado". Cuando guardas el punto donde suspendes la lectura y anteriormente has guardado la publicación, aparece el mensaje "Punto Guardado".

    TEMAS: Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Veamos ahora lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: Misma opción del recuadro con la S que se encuentra sobre el recuadro de TEMAS. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura. Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó, cuando se guardó la publicación, se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.
    Sólo se guardará un tema a la vez, o sea, si entras a una publicación cualquiera, la misma se guarda automáticamente en el historial, y, si vuelves a entrar a ese tema, al rato o cualquier otro día, ya no se guarda, porque que el tema ya se encuentra en el registro.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación y el recuadro con la S que se encuentra sobre el mismo. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación y el recuadro con la S.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...Leer" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre la INFO del tema.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de los Libros: muestra las portadas de los libros en tamaño grande. Se muestran de 32 en 32.

    Lista Gráfica de las Revistas: muestra todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la página de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color de todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color del tema.
    ● Eliminar la sombra del tema.
    ● Cambiar el color de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones nuevas.

    ALUNIZAJE (Lester del Rey)

    Publicado el jueves, octubre 19, 2017
    1


    El cuerpo de Grey estaba cubierto de un sudor frío, que resbalaba desde sus sobacos y se condensaba en gotitas sobre su cuerpo. Se agitó en su saco, gimiendo suavemente. Debió de despertarle el sonido de su propia voz, porque salió de su sueño, en el que caía de manera interminable hacia una conciencia creciente. La sensación de caída persistía. Esbozó un gesto instintivo y frenético, buscando algo a qué asirse. Sus manos encontraron el flojo tejido del saco. Hizo una mueca.

    Aun antes de tocar la trama, la reacción de sus movimientos debió de aclararle dónde se encontraba, cuando su cuerpo chocó contra la parte opuesta de la superficie del saco. Aquello era el espacio. La gravedad había quedado muy atrás, salvo por los delicados dedos que ahora se acercaban cautelosamente desde la Luna y le empujaban de nuevo hacia la parte superior del saco. Por unos segundos, permaneció allí, sonriendo apenas al recordar los cuentos que había leído, según los cuales la falta de gravedad hacía latir agitado el corazón o contraerse el estómago. Pero el espacio no era así. Ahora lo sabía y, en realidad, debió de haberlo sabido antes. Se parecía muchísimo a los primeros momentos de la caída libre, antes de abrirse el paracaídas, como una sensación de paz, al comprender que no había peligro. Y el corazón se veía liberado de parte del esfuerzo necesario y se ajustaba a un latido tranquilo y fácil, mientras que el estómago controlaba la situación. No era la falta de gravedad, sino sus modificaciones, lo que provocaba el mareo.

    Por supuesto, notaba en los oídos una sensación extraña… una sensación de mareo, que aumentaba poco a poco a medida que los líquidos internos quedaban libres del tirón de la gravedad. No obstante, las horas en la cámara de aclimatación surtieron su efecto, y el malestar pasó pronto. La mayor dificultad consistía en la adaptación mental precisa para superar la costumbre de tener algo debajo y considerar las seis paredes iguales. Una vez logrado, el espacio se convertía en una cosa muy agradable.

    Con la escasa energía necesaria para moverse allí, tendió la mano y abrió la cremallera que había sobre él. Salió culebreando de su saco de dormir y bajó hasta el suelo, sujetándose a las cuerdas adosadas a las paredes y que servían de agarraderas. La cámara, pequeña y cargada con los olores de los cuerpos humanos colgados en otros tantos sacos apoyados contra las paredes, resonaba a causa de los ronquidos de Wolff y el silbido del aire acondicionado.

    Uno de los sacos se abrió, y Alice Benson asomó la cabeza, sonriéndole con calma.

    —¿Es usted, Grey?

    ¿Por qué al mirarla le abandonaba la impaciencia que debería sentir?

    Demasiado vieja y frágil para embarcarse en un viaje semejante, sobre todo porque nada parecía justificar su presencia, la total normalidad de su conducta en tales condiciones resultaba extrañamente tranquilizadora. En la atiborrada y maloliente cabina de la Polilla Lunar, su porte conservaba una distinción que, según sospechaba él, ocultaba el sentimiento de urgencia que la invadía a veces.

    —Sí, señora.

    Los escasos modales que había aprendido salían a la superficie cuando se veía ante ella.

    —¿Por qué no duerme? —se interesó.

    Ella meneó la cabeza. Un asomo de sonrisa arqueó las comisuras de su boca.

    —No podía, hijo. He vivido demasiados años con algo bajo mis pies para adaptarme tan bien como vosotros, los jóvenes. De todas formas, tiene sus compensaciones. Nunca había descansado tan bien, ni dormida, ni despierta. ¿Le apetece un poco de café?

    Él asintió, acercándose con precaución gracias a las cuerdas que le servían de asidero, mientras que Alice Benson sacaba un termo de un armario y reemplazaba el tapón por otro con dos pajillas incrustadas. Sobre sus cabezas, Wolff seguía roncando y gargarizando de un modo muy desagradable. La mujer miró disgustada hacia su saco, pero no dijo nada. Grey tomó agradecido el café, sorbiendo lentamente por una de las pajillas. Las tazas hubiesen sido más que inútiles, ya que los líquidos, negándose a caer, formaban burbujas redondeadas, que conservaban su forma gracias a la tensión superficial.

    —Ralston fue ya a encargarse de las máquinas —explicó ella, respondiendo a la mirada de Grey hacia el saco vacío—. Y June sigue en la cabina de mando. Los demás duermen. Puse un sedante en su caldo para que no despertaran durante el aterrizaje. Yo también tomaré un sedante suave cuando inviertan la marcha. No tendrán que preocuparse por nosotros.

    Grey apuró el café y le devolvió el termo, con una sonrisa de agradecimiento. Luego, se volvió hacia la angosta escotilla que llevaba a la cabina de mando. Un tirón a las cuerdas le envió deslizándose por la escotilla, aunque tuvo que guiarse apoyando una mano en la pared, antes de controlar su impulso en la parte inferior y abrir dificultosamente la portezuela. En el interior, June Correy, inclinada sobre la pantalla de observación, observaba por el pequeño telescopio, tomando notas en una libreta. Entró en silencio, sin molestarla, y se instaló en el acolchado asiento de control, sacando un cigarrillo.

    June le miró nerviosa cuando llegó hasta ella el olor del tabaco y, por un breve instante, hubo algo más que mero desprecio en sus ojos. Unos ojos bonitos…, al menos cuando ella lo deseaba. Grey había visto ardor y coraje en ellos cuando el dificultoso despegue había inquietado a los demás. Pero para él sólo había una mirada que le recordaba invariablemente sus treinta y cinco kilos de peso y su metro cuarenta y cinco de estatura. Le sonrió, recorriendo con la mirada su esbelto cuerpo de un metro cincuenta, hasta los cabellos color de miel, reconociéndole en su pensamiento la belleza y sabiendo que ella la aprovechaba sin escrúpulos para lograr sus fines. El hecho de que él fuera exteriormente inmune a sus encantos no aumentaba el cariño que la chica le otorgaba.

    Encogiéndose de hombros, June volvió a la pantalla de observación, fingiendo ignorar el humo que flotaba hacia ella, aunque las aletas de su nariz vibraron de modo casi imperceptible. Habituada a un paquete diario, sin duda se había fumado los cinco cigarrillos del racionamiento en unas horas.

    —¿Un pitillo, Zanahoria?
    —No me gusta abusar de los enanos.

    Pero sus ojos se volvieron involuntariamente hacia el cilindro blanco que sostenía la mano de Grey.

    —Ración de aterrizaje, especial para el piloto jefe —dijo éste, lanzándoselo—. Me concedieron un paquete entero para el momento del aterrizaje, por si necesitaba calmarme los nervios. Teniendo en cuenta tu grado técnico, no lo mereces, pero mi caballerosidad no soporta el sufrimiento femenino. Fúmatelo y deja de gemir.

    El gruñido de ella fue muy elocuente, pero el cigarrillo ya estaba encendido. Cuando se recostó, había menos hostilidad en sus ojos.

    —¡Caballerosidad! No conoces el significado de esa palabra.
    —Quizá no. Hasta ahora, nunca había tratado a mujeres menores de sesenta años, de modo que no sé… Es verdad, no me mires así. Por lo que alcanzo a recordar las chicas me han acogido siempre como un veneno, cosa que no me molesta… ¿Nerviosa?
    —Un poco. —Miró de nuevo a la pantalla—. La Tierra no parece tan amistosa desde aquí arriba. Y no consigo olvidar a Swanson. Debe de haberse estrellado, ¿no? ¿Estarán vivos, aún?

    Grey meneó la cabeza. Aparte de la exploración, su expedición llevaba la misión de rescatar a Swanson, y sus dos hombres, si quedaba alguno con vida. Ochenta días antes, se había encendido la doble bengala de oxígeno y magnesio prevista para señalar un accidente, y las provisiones que llevaban no sobrepasarían el mes.

    —Tal vez si sus provisiones no sufrieron ningún daño. Se aguanta mucho cuando no hay más remedio. Que hayan intentado salir antes de nuestra llegada depende de si esperaban o no que les rescatasen… Voy a invertir la marcha. ¿Te quedas?

    June asintió. Grey levantó el pequeño teléfono que conectaba con la sala de máquinas.

    —¿Ralston? Dispóngase a girar. ¿Los giróscopos están preparados? ¿Y la energía? Muy bien, ajústese el cinturón.

    Y diciendo esto, se abrochó el suyo, al tiempo que June Correy se sentaba a su lado y le imitaba. Una última mirada al cronómetro, y Grey tendió la mano hasta la palanca del giróscopo, empujándola hacia abajo.

    La Polilla se detuvo lentamente, dejando caer de mala gana su cola. A través de la pantalla de observación que tenía delante situada en paralelo con los tubos de escape de los cohetes, Grey vio alejarse el pequeño balón que era la Tierra, hasta desaparecer de la vista. Los segundos transcurrían con lentitud, mientras los giróscopos reaccionaban, dando mil vueltas para que la Polilla diera media, ya que la relación entre su masa y la de la nave se reducía a medio kilo por tonelada. En el espacio no se precisaban maniobras súbitas. En cambio, importaba muchísimo ahorrar peso, aun cuando el combustible atómico proporcionaba la energía necesaria. Al fin, la rugosa superficie de la Luna apareció a un lado de la pantalla, y Grey apagó todas las luces de la cabina, enfocando el brillante visor de aquélla. Volvió a maniobrar los controles de los giróscopos, desplazando poco a poco la nave, hasta que el punto elegido quedó justo en el cruce de las líneas de la pantalla. Satisfecho, soltó la palanca.

    —¡Buen trabajo, medio litro! No lo haces mal cuando se trata de trabajos delicados…

    June había hablado en tono gruñón, pero él reconocía la justicia de sus palabras y las aceptó en lo que valían.

    —¡Hum! Supongamos que pones en marcha la radio y llamas a la Tierra. Tan pronto como intensifique el chorro, te resultará imposible. El campo que se cree interferirá tu señal. ¿Sabes lo que tienes que decir?
    —¿Después de trabajar cinco años en la agencia de noticias? No seas tonto. ¿De cuánto tiempo dispongo?
    —Unos diez minutos.
    —Bien. ¿Quieres enviar algún mensaje? ¿Amigos, parientes? Incluiré unas palabras en tu honor, si quieres. Para compensar el cigarrillo.

    Ya estaba accionando la palanca de la radio, adelante y atrás, con objeto de dar la máxima potencia a las baterías. Así, la emisión atravesaría el espacio en forma de ondas ultracortas, capaces de integrar un rayo razonablemente compacto.

    —Ni amigos, ni parientes, ni mensajes. Una vez tuve un perro, pero murió. Será mejor que lo olvidemos.

    Grey, por su parte estaba calculando velocidades y distancias, sirviéndose de sus escasos instrumentos y la tosca guía que le proporcionaba la imagen de la Luna, sabiendo que los cálculos efectuados en la Tierra eran mucho más exactos que los que él podía hacer, pero sintiendo la necesidad de comprobarlos, para su propia satisfacción.

    June apartó la vista de la radio, mostrando un destello de curiosidad.

    —Sabía que eras un tipo raro, Grey, pero no que fueras también misántropo.
    —No, no soy un misántropo. Sólo que la gente no piensa como yo. Quizá porque nadie escribió nada sobre mis páginas en blanco. Todo lo que hay en ellas lo garabateé por mí mismo.

    Se pasó una mano por el cabello de un gris acerado apartándolo de sus fríos ojos grises y sonriendo ante la imagen mental que se había forjado de su propia persona. Un ser fuera de todas las normas, ya que una piel humana sana no toma al tostarse ese color castaño oscuro sobre fondo gris, que le daba un tono uniforme.

    —No hagas preguntas personales, Zanahoria, porque no podré contestarlas. Soy un amnésico. Mi madre fue una psicóloga de setenta años; mi padre, una enciclopedia, y mi escuela, la angustia de ganarme la vida.

    No veía la cara de su compañera pero, cuando ella habló, en su voz no se advertía la piedad ni la sensiblería que estaba habituado a esperar cuando mencionaba los hechos.

    —¿Y entonces, cómo elegiste venir?
    —Ni siquiera lo sé. Supongo que por capricho… ¿Terminaste ya? En ese caso calla mientras intento que esto empiece a descender. La Luna no presenta muy buen aspecto, pero en algún lado encontraremos una zona nivelada para apoyar nuestro trípode. ¡Adelante, Ralston! ¡Con suavidad!

    Los dedos largos y sensitivos de Grey se dirigieron a las clavijas que controlaban la acción del único tubo. Interrumpió los circuitos, dejando que se calentara, y dio después la enorme potencia necesaria para hacerlo arrancar, antes de realizar las maniobras normales. Una lucecita roja parpadeó en el panel. Grey se echó hacia atrás, aumentando poco a poco la potencia, mientras que el borde de la pantalla más próximo al tubo se iluminaba con un suave resplandor azul y un vago brillo aparecía en derredor suyo. La infernal raya azul del escape de los cohetes fulguraba detrás de ellas… Delante, mejor dicho, ya que la llamada base de la nave se dirigía siempre hacia el punto de destino cuando se conectaba la energía de desaceleración. De llevar cohetes en ambos extremos, o a los lados, no se hubiera logrado controlar el peso. La aguja del gravígrafo comenzó a subir: desaceleración de un cuarto de gravedad, de media luego, una gravedad entera les golpeó por detrás.

    La sensación de peso se abatió sobre Grey, provocando en su estómago una retardada sensación de náusea para la que se encontraba totalmente desprevenido. Por fortuna, fue momentánea. El ritmo de su corazón se aceleró a causa del esfuerzo rutinario por igualar presión y circulación y se regularizó en seguida, adaptándose a la fuerza de la gravedad. Pasó el paquete de cigarrillos a Correy, que encendió también uno para él. Hablar hubiese sido inútil en tanto se filtrase el rugido del cohete, martilleando sus oídos. Tal vez en teoría un cohete debería ser silencioso, pero éste en verdad que no lo era. Desde ahora hasta el momento de iniciar el verdadero aterrizaje, sólo se trataba de permanecer sentados en silencio, aguardando a que la ciega aceleración de la nave se redujera y disminuyera la distancia con un mínimo de atención por su parte. Se recostó, fumando perezosamente, sumido en sus pensamientos, reuniendo sin emoción sus recuerdos, estimulado por las anteriores palabras de Correy.

    Según parece, ningún niño recuerda su primera infancia al llegar a la edad adulta. En cambio, una mente recién nacida en un cuerpo adulto puede absorber y recordar impresiones a las que no sabe dar nombre. Los ojos conservan su entrenamiento, y aíslan los objetos. Los oídos separan y clasifican los sonidos, aunque carezcan de sentido. Y aún ahora, como si hubiese sucedido un momento antes, recordaba su despertar allí, en la extraña pradera verde, y sus movimientos carentes de finalidad, suscitados por los calambres del hambre. Debajo de él, sus piernas se movieron, pero había olvidado cómo caminar, y tuvo que arrastrarse hasta un arroyo cercano. Acuciante, el llamamiento de la sed era más fuerte que la amnesia. El granjero le encontró allí, medio ahogado a causa de su torpeza. Mientras le conducía hacia la granja, sus piernas comenzaron a aprender de nuevo el difícil arte de sostenerle, aunque estaban débiles y temblorosas.

    El médico le había enviado a un psiquiatra. Días más tarde, las palabras empezaron a cobrar significado y las primeras frases volvieron a resultarle familiares. ¡Ah, sí, había aprendido rápido!… quedaban algunos canales neurológicos, aunque débiles, que facilitaron el trabajo de aprender. Le habían dicho que padecía de amnesia… No parcial, sino completa, que había borrado todos sus recuerdos con total determinación. Durante el año siguiente, se dedicó a almacenar en su mente vacía toda la información accesible en las bibliotecas y todas las extrañas relaciones entre los humanos que pudo atisbar. Se vio obligado a pensar a su manera, sin apenas relación con quienes le rodeaban. Esto tenía sus ventajas, claro. Pero no había lugar para amistades en aquella frenética búsqueda del conocimiento. Nunca se dio cuenta, hasta que la psiquiatra murió, de que le mantenían por caridad. Poco después descubrió que la vida se ganaba mediante el sudor de la frente.

    Bueno, no había sido tan difícil, considerado en conjunto. Le habían analizado antes y le habían dicho que tenía facilidad para la mecánica, de modo que obtuvo trabajo en la fábrica de aviones de modo casi automático. Los otros hombres miraron al principio con fijeza su extraña figurita y rieron, con bromas bien intencionadas, que se transformaron en rencoroso disgusto ante su falta de respuesta a cosas que no alcanzaba a entender. No obstante, el trabajo le había ido bien. Luego, el deseo de conducir los aviones que construía fue creciendo en su interior, y la escuela de aviación que le acogió después hubo de admitir, de mala gana, su habilidad. Aprender constituía para Grey el único placer, y afrontaba todo lo nuevo con una firme voluntad que no reconocía obstáculos.

    Tres años de vuelo en las grandes naves le habían ganado un cierto respeto y hasta una familiaridad exterior con los otros pilotos, además de una reputación de valor que le parecía injustificada. No poseía verdadera audacia. Sólo le faltaba la sensación de tener algo que perder. La vida le parecía extrañamente poco valiosa. No obstante, reaccionaba de manera automática según la antigua ley de la autoconservación cuando se enfrentaba a algún problema.

    Hacía dos años que pilotaba cuando las primeras noticias sobre el cohete de Swanson aparecieron en la prensa. Algo que valía la pena intentar, pensó, y, por primera vez, experimentó la vulgar pasión de la envidia. Los demás pilotos habían rodeado el nombre de Swanson de una aureola de leyenda, y su elección por la misteriosa compañía que construía el cohete era totalmente justa. Aun así, Grey sintió celos. Había magia en la idea de navegar fuera de la Tierra, hacia la Luna, magia que agitaba en él extraños sentimientos, nunca padecidos fuera de los fantásticos sueños que le asaltaban a veces.

    Y entonces, cuando Swanson encendió las dos bengalas para señalar un accidente, se anunció que una segunda nave sería enviada, en un valiente aunque sin duda inútil intento por rescatar a los tres hombres que ocupaban la primera. Esta vez, sin embargo, no se eligió a dedo a los tripulantes, sino que se procedió a una serie de duras pruebas competitivas entre los pilotos comerciales o privados que se presentaron voluntarios. A la larga, fueron su estatura y su peso y, por consiguiente, la cantidad menor de aire y comida que necesitaba, los que forzaron la decisión en favor suyo. Había otros pilotos tan buenos como él, de reacciones igualmente rápidas, tan capaces de aprender las nuevas rutinas. Sin embargo, ninguno resultaba tan económico para la nave, y la balanza se había inclinado en su favor. El mismo factor se había aplicado al resto de la tripulación elegida, con excepción de Bruce Kennedy, diseñador de la Polilla. Kennedy media casi un metro ochenta, pero June Correy, con su metro y medio, era la más alta de todos los demás. Y aun entre ellos, Grey seguía siendo el más bajo.

    Eso no le preocupaba. Al menos en apariencia, carecía de los complejos que los seres humanos suelen sentir en esos casos y, durante las semanas que siguieron, el esfuerzo de prepararse lo mejor posible para la tarea que le esperaba no le dejó tiempo para pensar. Swanson y otros dos hombres estaban allá, en la Luna, faltos de alimento y agua, y del aire decisivo para la vida. Entre tanto, el misterioso promotor de las naves, actuando a través de un trust, apresuraba lo más posible el despegue de la Polilla. En el mejor de los casos, la demora sería muy grande, pero se confiaba aún en que los hombres hubiesen logrado sobrevivir.

    Desde luego, la lucha por salvar a aquellos tres hombres, que gozaban ya de una gloria mayor de la que se obtiene en una vida normal, causaba impresión en Grey. Sentía esperanzas por ese extraño grupo de la humanidad. Sin embargo, para él, el factor más importante era que la Polilla debía llegar, ya que no habría más naves… Eso estaba claro. Las naves costaban una fortuna, y no todo el mundo podía ni quería gastar el dinero necesario… Ahora, allí estaba él y, bajo sus dedos, descansaba quizá el futuro de la navegación espacial y, con toda seguridad, la vida de la extraña tripulación que le acompañaba. A sus pies, los pozos y cráteres del satélite, hambrientos, parecían mostrar sus afilados dientes para tragarse aquel presuntuoso insecto, que insistía en osar hacer lo que los hombres no habían sido creados para hacer.

    —¡Qué extraño! —murmuró Grey, inclinándose hacia la pantalla, a fin de observar más de cerca la selenografía blanca y negra. Lógicamente, todo lo que hay ahí debajo debería parecerme raro, pero no es así. Ni la mitad de lo rara que me pareció la vieja Tierra la primera vez que la vi en realidad… ¿Eh, qué ocurre?

    Correy le apretaba el hombro, zarandeándole y tratando de llamar su atención. La combinación de periodista, operadora de radio y segundo piloto le señaló el casco. Grey gruñó, colocándose sin muchas ganas el incómodo aparato. Había mucho equipo en la Polilla que mostraba al mismo tiempo las prisas del último momento y la falta de fondos. Sin embargo, las cosas importantes se habían hecho a conciencia.

    La voz de la muchacha le llegó por los auriculares, ahora que el trueno del cohete se había amortiguado.

    —¡Despierta de tus sueños, amigo! ¡Fíjate en ese tubo! Hay algo que no va bien. No estoy segura de oír nada, pero creo que sí. ¡Y no me gusta!

    Grey apartó uno de los auriculares y escuchó, orillándose a causa de la concentración. Al principio, no advirtió nada raro. El ruido del escape llegaba zumbando como una gigantesca abeja alrededor de un micrófono, un tumultuoso sh-sh-sh-sh que, gradualmente, se transformaba en algo diferente, un sh-sh-zh-zh-zh-zh-zh un poco cambiante, muy difícil de precisar. Ese cambio no presagiaba nada bueno. Mientras se esforzaba por distinguirlo bien, su intensidad aumentó.

    —¡Maldita sea! ¡Ya lo oigo, Correy! ¿Cuánto hace que empezó?
    —Ni idea… Lo noté hace un momento, gracias a que escuchaba deliberadamente, tratando de encontrar una bonita descripción para cuando volvamos…, si volvemos. ¿A qué se debe?
    —No lo sé, pero tengo mis sospechas. ¡Ralston! ¡Eh, Ralston, corte! ¿Nota algo raro en el sonido del tubo?

    Hubo un largo silencio por parte del ingeniero. Luego, se oyó un gruñido por el intercomunicador que podía significar cualquier cosa. Grey volvió a llamar, sin obtener respuesta. Su piel se atirantó, en una reacción que reconocía como una respuesta emocional ante el peligro. Correy empezó a librarse de las correas, obviamente dispuesta a ir en busca del pequeño Ralston, pero Grey denegó con la cabeza, y algo en su aspecto la obligó a dejarse caer sin una palabra en su asiento. Por último, les llegó un ruido amortiguado, seguido por la voz excitada del muchacho, de la que se había borrado la amargura habitual.

    —Sí, Grey, pasa algo muy raro. Lo he revisado todo y no depende de mí. No puedo hacer nada. Los motores se alimentan sin problemas, el voltaje y el amperaje no se han desviado una línea, el ionizador marcha de maravilla. Toda la red funciona como es debido. ¿Tiene alguna idea o quiere oír las mías?
    —Tengo, aunque confío en haberme vuelto loco. Durante el control de campo, ese tubo no presentaba ninguna anomalía, ¿verdad?

    La voz del muchacho les llegó débilmente.

    —¿Así que ha pensado lo mismo que yo? Sí, la prueba dio resultado, y Kennedy me aseguró que en teoría todo saldría perfecto, pero… ¿Grey, se estrellaría Swanson por eso?

    No se le había ocurrido… En fin, era una idea.

    —¡Hum! Tal vez. Oiga, ¿y cómo lo comprobamos?
    —No hay manera. Si la cosa empeora en progresión geométrica, señal de que tenemos razón. Los iones están corroyendo el tubo a pesar del campo, afectando a sus propios controles. Cuanto más daño hagan, más rápido será todo. Claro que, si apaga el cohete, le da tiempo para enfriarse y me deja salir con un traje espacial, quizá pueda arreglarlo… He dicho quizá, aunque lo dudo.
    —¡Imposible! La Luna está demasiado cerca y llegaríamos antes de que regresara. ¿Y si disminuyésemos un poco la velocidad…? No. No servirá. A la larga, sufriríamos los mismos daños. Tendríamos que cambiar de rumbo y trazar una nueva órbita. El viaje se prolongaría y eso nos causaría más mal que bien. Si seguimos así, ¿cuánto durará?
    —Puede adivinarlo tan bien como yo, Grey, pero diría que hora y media.

    June les interrumpió. Había alivio en su voz.

    —Entonces no hay por qué preocuparse hasta el aterrizaje. Dentro de media hora, habremos llegado.
    —Dije si seguimos así —le recordó Grey con brusquedad—. Si esto aumenta, perderemos potencia muy de prisa. Entonces, tendremos que incrementar el combustible, con lo que se producirán más daños, que necesitarán más combustible, y etcétera, etcétera. ¿Tengo o no razón, Ralston?
    —Sí. Nos vendrá muy justo. Y creo que ha derivado un poco. De todas formas, Swanson lo consiguió, aunque se haya estrellado, y nuestro cohete cuenta con un factor margen de seguridad ligeramente superior al suyo, de modo que debería acompañarnos la suerte, si en realidad fue eso lo que falló en su nave. ¿Sigue usted ahí, June? Bueno…, tal vez podría… Los otros…

    Grey sonrió, tan divertido por las extrañas volteretas del pensamiento humano que casi se sentía avergonzado de sus propios meandros. Respondió en su lugar:

    —Duermen todos, a menos que la señora Benson siga despierta. No hay necesidad de despertarles. Sólo serviría para que se preocupen, sin que puedan hacer nada. Y si piensa en Helen Neff, la doctora roncaba como una encantadora soprano cuando la dejé. Se encuentra a salvo en la medida de lo posible. Vuelva a sus máquinas y deje que yo me preocupe por los demás.

    Cortó la comunicación con Ralston, sonriendo aún, y observó el ceño fruncido de Correy.

    —¿Tiene el corazón en la mano, eh, Zanahoria? A veces comprendo por qué a las mujeres no les gustan los hombres bajos… Demasiado apasionados y transparentes. La doctora sabe que lo tiene en el bolsillo, así que se dedica a perseguir al grandullón de Bruce Kennedy.
    —Tú tampoco eres ningún gigante, Pulgarcito —le recordó ella en tono distraído—. ¿Y desde cuándo te has hecho cargo de la nave?
    —Sólo que yo no me siento bajo… No me preocupa pensar de una forma o de otra. Ahí está la diferencia. En cuanto al mando, me hice cargo de él al despegar por decisión propia. A nadie se le ocurrió que se precisaba un jefe aquí, de modo que me autoasigné el nombramiento. Si tienes alguna objeción, dímela. La olvidaré en seguida.
    —Tú aterriza y ya discutiremos después. ¡Oye, ha empeorado!

    Por un momento, Grey pensó que la chica se lo imaginaba, pero pronto se dio cuenta de que tenía razón. Era un silbido muy claro, para el cual no existía ninguna razón válida, y que sonaba cada vez más fuerte. Gruñó, aumentando ligeramente la velocidad y vigiló el gravígrafo hasta que la aguja volvió al punto admisible. El paisaje lunar que divisaba en la pantalla todavía estaba demasiado lejos para convenirle… A caso dentro de muy poco lo vería demasiado cerca. Lástima que le sucediese algo malo a la Polilla, con todos los sueños y esperanzas que se concentraban en ella… Recordó la cara dulce e inexpresiva de Alice Benson, que ocultaba su tenaz propósito, y la cálida malicia que había visto en el rostro de June Correy. De todos modos para él significaban menos que la nave.

    Miró de nuevo a la pantalla, y otra vez a la chica.

    —Aterrizaremos como sea, June, te doy mi palabra. Aunque tenga que meterme en el tubo y soltar tacos contra la gravedad.
    —Como sea… Ya me imagino ese como sea. —Meneó la cabeza, entre sorprendida e intrigada—. ¿Sabes, Nemo Grey? Nunca presté crédito a todas esas historias acerca del grupo que rescataste en Canadá… Ahora lo creo. ¿Nunca sientes miedo?

    Él denegó lentamente.

    —Supongo que no… Cuidado, Zanahoria, te estás ablandando. Dentro de un minuto, te colgarás de mi brazo, como una mujercita que confía en el hombre. ¿Estás asustada?
    —Sí. Ese ruido sigue intensificándose. Y cuando miro la pantalla… ¿Me das otro cigarrillo, Grey?

    Lo encendió y aspiró con avidez el humo. Sin duda, sufría a causa de su demasiado buena imaginación, supuso él. No obstante, su súbito cambio le había sorprendido, invocando el fantasma de otra emoción que no podía localizar. Las mujeres suponían una especie desconocida para él, y lo poco que sabía sobre ellas provenía de los libros.

    —¿Quieres que te diga una cosa? En este momento, no soy más que una mujer, y tu musculoso brazo presenta muy buen aspecto. Por lo menos hasta que aterricemos… Pareces tan seguro de ti, tan tranquilo…
    —Muy bien, apóyate si te apetece. No lo usaré como argumento después del aterrizaje. De todos modos, en este momento preferiría que te dedicaras al telescopio y trataras de localizar los restos de la nave de Swanson. Por la situación de las bengalas, debería de estar por allí, creo.

    Señaló un punto en la pantalla, que ahora mostraba una gran imagen de la cara de la Luna, o al menos parte de ella.

    Correy aprovechó la oportunidad para recuperar un poco de confianza, al tener algo en que ocupar su mente, dejando aparte la imagen del accidente. Grey, entre tanto, ocupaba sus manos en tratar de mantener el indicador en el lugar correcto pese a la deriva que provocaba el cohete. Y ahora que se habían acercado ya mucho, intervenía otro factor, un factor que había tomado en cuenta, pero para el cual no se hallaba preparado. La cima de la nave era más pesada que el resto, con su centro de gravedad situado más de un metro por encima del centro del impulso. La débil gravedad de la Luna ejercía ya su acción sobre ella. Así que la parte superior demostraba una alarmante tendencia a volverse hacia la Luna, desviándose de la línea de caída.

    El impulso de un cohete nunca se centraba ni se equilibraba con total exactitud en ambos lados, y la más débil desviación bastaba para provocar el escoraje. Grey dejó escapar una maldición y controló la ligera oscilación del paisaje lunar sobre la pantalla, moviendo los mandos de los giróscopos a fin de corregirla y centrarla de nuevo. Mientras sólo se tratara de un leve escoraje, los giróscopos lo compensarían, pero, tan pronto como superara los dos grados, carecerían de la fuerza necesaria para ejecutar su trabajo. Entonces, su única posibilidad consistiría en apagar el cohete y dejar que los giróscopos funcionaran sin impulso. Lo había hecho así durante el despegue. Sólo que en aquel momento disponía del tiempo preciso. Ahora, con la Luna tan próxima y el cohete averiado, no había la menor oportunidad de intentarlo con éxito.

    De nuevo, el ruido se intensificó, y la temperatura aumentó dentro de la cámara. El calor irradiaba de la pared contigua al cohete. Eso significaba una notable pérdida de eficacia. Grey soltó los mandos de los giróscopos, aumentó la potencia y volvió a disminuir en el preciso instante en que la inclinación decidió aprovechar su descuido. Llegó justo a tiempo, por un ligero margen. El contraído rostro de Correy se apartó del telescopio. Sin embargo, asintió. Dominándose, prosiguió su búsqueda.

    Según las estimaciones de Grey, la caída era más rápida de lo que permitían los márgenes de seguridad. Desplazó la mirada de la pantalla al gravígrafo, graduando la potencia a un décimo por encima de una gravedad, siguiendo las correcciones del indicador de radio, que ya funcionaba, señalando la altitud por medio de la frecuencia de los ecos. Nuevamente tuvo que atender a los giróscopos. El cohete se comportaba ahora de manera abominable, desperdiciando buena parte de su energía, luchando contra sí mismo, mientras la temperatura seguía en aumento.

    June se movió de súbito. Enfocó el telescopio sobre la pantalla, al máximo de ampliación, y señaló un puntito más brillante que el escarpado terreno que lo rodeaba. Se encontraba en el cráter de forma irregular hacia el que se dirigían, y una cuidadosa inspección pareció diseñar el contorno de un cohete destrozado.

    —Son ellos, ¿no crees, Grey?
    —Sin duda. Y en el lado malo del cráter, ¿cómo no? ¡Maldita sea! Deja el telescopio y comprueba si estás bien sujeta. El aterrizaje será más bien brusco… Los hombres deberían tener tres brazos… Si, son ellos, seguro. Veo el brillo del metal… —Se inclinó hacia delante y empujó la palanca con la boca—. Ralston, prepárese. Aterrizamos dentro de diez minutos. El cohete marcha muy mal, pero confío en que aguantará.
    —De acuerdo, Grey. —El chico estaba asustado, pero decidido a no demostrarlo—. Dejaré la mano sobre el contacto y trataré de cortarlo en cuanto toquemos, para no perder el control. ¡Suerte!
    —¡Suerte, Phil!

    Le llamó por su nombre de pila con toda intención. Casi nunca los usaba, pero en este momento quería mostrarse familiar. Volvió a empujar la palanca con la boca, entrecerró los ojos para ver con claridad los indicadores y retrocedió. Lenta, cautelosamente, dejó que la nave girara dos grados en dirección a los restos del naufragio. En la pantalla, el paisaje se deslizó a un lado, a medida que se acercaban. No obstante, no podría mantener esa posición, so pena de que el escoraje aumentase con exceso. Enderezó la nave y dio el máximo de potencia. El cohete estaba dando toda la energía que le quedaba. De repente, la tendencia a la desviación desapareció y se oyó un zumbido procedente de algún lugar situado en el centro de la nave.

    —¡Dios bendiga a Ralston!

    Grey comprendía ahora lo que había sucedido. Durante el viaje, el muchacho se había dedicado a fabricar giróscopos extra, burdos y poco seguros, sí, pero lo mejor que se podía con los materiales al alcance de la mano, sabiendo que los ya existentes no habían bastado para el despegue. Probablemente se quemarían en sus toscos ejes, incapaces de soportar la fuerza centrífuga, y sus motores se recalentarían en pocos minutos. Por el momento, sin embargo, funcionaban. Sería suficiente.

    —¡A eso se le llama coraje, Zanahoria! El chico está muerto de miedo, pero se despabila a tiempo. Bueno, la nave va bien encaminada. Se dirige al mejor punto que pude localizar, de modo que sólo tendré que ir tanteando la potencia. Creo que nos alcanzará… ¡Eh!

    Al mirar a Correy, había visto sus nudillos blancos, sus dientes apretados, sus ojos fijos en la pantalla, en el terreno que subía hacia ellos, creciendo como la cara de un monstruo en una película estereoscópica, dispuesto a tragarlos. Obedeciendo a un impulso que reconoció sin duda como normal, pero sorprendente en él, rodeó los hombros de June con su brazo libre, atrayéndola hacia sí y forzándola a desviar los ojos del espectáculo.

    —¡Vamos, Zanahoria! No es tan malo. Te dije que lo conseguiríamos, ¿verdad?

    Ella asintió, hundiendo su cara contra él. Cuando habló, su voz sonó tan débil que casi resultaba inaudible.

    —¡Tengo miedo, Grey! ¡Tengo miedo!

    Los brazos de la muchacha le rodearon, ciñéndole, buscando el consuelo puramente animal que le proporcionaba su solidez. Y pese a saber que aquello no tenía nada que ver con su persona, le proporcionó un extraño placer.

    Se dirigió a ella en tono pausado, con una mano en la palanca de control, tratando de dominar los erráticos movimientos de la nave frente a la gravedad, y la otra dando palmaditas en el hombro de la chica.

    —Tranquila, June. ¡Todo va bien!

    Mentía, claro. El escape del cohete se desvanecía de forma irregular, complicando sus cálculos hasta imposibilitar un buen aterrizaje. Por último, la corriente de iones chocó contra la superficie de la Luna, y la pantalla se transformó en un resplandor azulado. Siguiendo una premonición, aumentó la potencia, a fin de compensar su movimiento.

    Durante un cuarto de minuto, tal vez menos, un instante interminable, la sostuvo en ese punto. Luego, retiró la mano y cortó el contacto de golpe, en el preciso momento en que alguien pareció agarrar el tren de aterrizaje de tres patas, en tanto que su estómago se hundía en el asiento.

    —¡Aterrizamos!

    La palabra pasó por su cabeza con la velocidad de un relámpago mientras una punzada de dolor le atravesaba y todo se oscurecía a su alrededor.


    2


    Grey se agitó sin recobrar el conocimiento por completo. Su mano trataba de palpar el bulto dolorido que tenía en la frente, en tanto que su mente perseguía algo inalcanzable. Su parte perversamente calma, sin embargo, reconocía el impulso y su frustración. Cada vez que sufría un fuerte golpe, esperaba en su inconsciente la desaparición de la amnesia, como sucedía en los libros. Y nunca ocurría nada, aunque no fuera la primera vez que perdía el conocimiento. Una mano apartó el fuerte pelo de su frente, y se encontró ante los inquietos ojos de June Correy.

    —¡Hola, Zanahoria! ¿Estás bien?
    —Todos lo estamos. —Retiró la mano, y algo parecido a la vergüenza pasó por su rostro—. No fue un mal aterrizaje, Grey, pero la combinación de mi peso cayendo sobre ti y el hecho de que llevabas el cinturón de seguridad flojo hizo que te dieras contra el panel de control. Lo siento, me sentía aterrorizada.
    —Olvídalo.

    Él no lo sentía en absoluto. Las frágiles manos de Alice Benson apoyaron una compresa fría sobre el doloroso chichón. Al mirar a su alrededor, comprobó que se hallaba en la cámara principal de la nave, donde casi todos los demás se entregaban a alguna clase de preparativos. Alice puso algo que escocía en uno de los cortes y le sonrío.

    —Un aterrizaje estupendo, hijo. Casi ni lo notamos, gracias a los resortes que sostienen los sacos. ¿Mejor?
    —Estupendamente, gracias.

    Su mirada localizó al amargado y pequeño Philip Ralston. Se volvió hacia él:

    —¿Se lo ha dicho ya?
    —Preferí dejarlo para usted. —Los ojos azules del chico se posaron en Helen Neff y se apartaron en seguida, mientras sus manos seguían desplegando los trajes espaciales—. Venga, Grey, dígaselo.

    Grey apartó de sí las manos de la señora Benson y se puso en pie, luchando por sostenerse en la escasa gravedad. Observó a los demás, que se volvían hacia él, intentando adivinar sus reacciones.

    —De acuerdo. Para decirlo en dos palabras, hemos avistado a la otra nave a cierta distancia. Ahora bien, en este momento no me atrevería a subir tres metros con este cohete… Tenemos una avería. Convendría que le echase una ojeada, Kennedy, pero no creo que logremos gran cosa, a menos que quede algún trozo intacto del tubo de Swanson y podamos amañar uno con los elementos de los dos.
    —¿Una avería?

    Kennedy rió con sarcasmo, sin que la risa se reflejase en su cara, más agresiva que de costumbre.

    —Oiga, Grey —continúo—, ese cohete estaba bien… Lo sometimos a una prueba que duró el doble que el viaje. ¿Qué pasó? ¿Olvidó calentarlo? Si lo estropeó, le voy a…
    —¿Conque sí, eh?

    Ralston se había plantado de un salto frente al grandullón, como un gnomo rubio desafiando a un gigante moreno.

    —Pues entonces tendrá que vérselas con dos, Kennedy. Grey hizo un trabajo estupendo, y no es culpa suya si las teorías de usted fallan a la hora de la verdad.

    Grey puso una mano en el hombro del muchacho, empujándolo con suavidad.

    —Está bien, Phil, déjelo. Kennedy, sabe muy bien que en un banco de pruebas no se dan las condiciones exactas que se dan en la realidad. Además, probablemente Swanson se estrelló por la misma razón. No me parece el momento oportuno para discutirlo. Tenemos que salir de aquí, encontrar la otra nave y descubrir si se puede hacer algo con los dos tubos. De otro modo… Bueno, no hay otro modo. Ahora, afuera, y métanse en ese tubo. Descubrirán qué pasó e intentarán arreglarlo. Los demás, pónganse los trajes espaciales. Vamos a salir. ¡Es una orden del comandante!
    —¿Y quién le ha nombrado a usted comandante?

    El diseñador de la nave permanecía de pie, inmóvil. Sus ojos desafiaban al piloto y había en su rostro una expresión desagradable.

    Grey sonrió, volviéndose hacia sus compañeros. Correy le dirigió una mueca, junto con una reverencia de exagerada humildad. La muchacha se colocó a su derecha, mientras que Ralston se apresuraba a situarse a su izquierda. Con una sonrisita casi divertida, la señora Benson se unió a ellos, dejando a Neff y Wolff junto a Kennedy. Ralston hizo un enérgico movimiento de cabeza.

    —Ven aquí, Helen, o te arrastraré por el pelo.

    La doctora abrió sus enormes ojos con dolorida sorpresa, llevándose una mano al cabello. Grey nunca había entendido qué había en sus marcados rasgos para atraer tanto al muchacho. Ella miró al grandullón, descubrió que él no la miraba y volvió la vista hacia Ralston. Al fin, como un niño mimado al que obligan a cumplir con su deber, obedeció. Quizás al chico le conviniera usar aquella táctica con más frecuencia.

    Wolff, un enano, meneó su enorme cabeza, encogió los altos hombros, que le daban casi la apariencia de jorobado, y se humedeció los delgados labios con la lengua.

    —Yo… Bueno, por supuesto estoy de acuerdo con los demás, señor Grey.

    Obedeceré con gusto sus ordenes. De todas formas… ¡Hum…! Preferiría no salir si…

    —Tendrá que venir. Harán falta seis personas para traer a los tres hombres hasta aquí, si todavía siguen con vida. Primero les traeremos a ellos. Después, haremos un segundo viaje para transportar las partes del tubo que necesitamos. Bien, Kennedy, ¿qué decide?

    Kennedy se encogió de hombros. Con el rostro impasible, recogió su traje y comenzó a vestirse. Satisfecho, Grey tomó el suyo, preguntándose qué haría Alice Benson. Pero ésta terminó de arreglarse antes que nadie, y su voz sonaba alegre en los auriculares cuando se ofreció para ayudar a los demás. A juzgar por sus reacciones, parecía participar en una agradable excursión, aunque había en su voz una domeñada ansiedad que Grey no sabía a qué achacar. Se puso el traje y se volvió hacia Correy.

    —¿Cómo va la radio, Zanahoria?
    —Todavía funciona… Por lo menos funcionaba cuando envié el último informe. Pero hay dos lámparas fundidas. Se quemaron al cambiar el sentido para saber si habían recibido el mensaje. Se trata de las lámparas grandes, las especiales, y sólo tenemos un recambio. De modo que más vale no contar con ella. Al fin y al cabo, no nos serviría de gran cosa… ¿Sabes, Medio Litro? Con ese traje casi pareces un hombre.

    Él sonrió.

    —Tú también, Pelirroja, así que de nada te servirán tus trucos femeninos cuando salgamos. Bueno, adelante. Éste es un asunto serio, así que nada de tonterías. Tal vez Swanson, Englewood y Marsden estén moribundos en su nave. Además, hemos de preocuparnos por nuestras propias vidas. No se pongan nerviosos. Recuerden que aquí sólo hay un sexto de gravedad. No inhalen demasiado oxígeno y no se separen. Examinaremos lo que haya descubierto al volver, Kennedy, y le diremos cómo está ese otro tubo. Hasta la vista.
    —De acuerdo.

    El grandullón había decidido aceptar la situación o, al menos, lo aparentaba. Consiguió sonreír a través del casco.

    —¡Buena suerte! —les deseó.

    Grey tendría que haberse sentido raro al abrir la escotilla al exterior y salir, con su traje hinchándose por la falta de presión. En cambio, le asaltaba la extraña impresión de haber regresado a casa. Le gustaban las oscuras sombras recortadas y la cegadora luz del sol, sin matices, y el accidentado terreno le resultaba familiar. Se hizo a un lado y dejó que los demás descendieran cuidadosamente, contemplando como ellos la nave y el paisaje que les rodeaba.

    Se encontraban en un curioso cráter, algo así como un valle, en uno de cuyos bordes se levantaba un acantilado que parecía no terminar nunca, perpendicular y colosal. La gran nave se alzaba unos dieciocho metros del suelo, apoyada en sus tres patas, un cilindro puntiagudo que terminaba en el tubo del cohete y la pantalla de observación. Arriba, el cielo negro, con un fuerte sol brillando a un lado, y una enorme Tierra en el otro, resplandeciente al reflejar la luz del primero. Un espectáculo bellísimo aunque frío e impersonal. Respiró hondo, tranquilizándose. Después, encogiéndose de hombros, se volvió hacia el punto donde habían visto la otra nave en la pantalla.

    Ralston y Correy tropezaban con problemas para adaptarse a la baja gravedad. Ambos se esforzaban con exceso. Rebotaban en el suelo, forcejeando para mantener el equilibrio, luchando en vez de relajarse, y aprendiendo muy poco a poco a dominar la situación. Neff avanzaba remilgadamente, de manera no del todo eficaz, pero con cierto éxito, mientras que Wolff se desplazaba sobre el terreno como si le aguardara la muerte en cualquier instante. Sólo Alice Benson se lo tomaba con calma, serena y silenciosa, manteniéndose junto a Grey, a la cabeza de los demás. Al cabo de un rato, se detuvieron, y él la vio sonreír.

    —Me gusta esto, Grey. Vuelvo a sentirme joven, andando sin esfuerzo y viendo que adelanto, en lugar de arrastrarme… ¿Dónde se ha dejado las suelas de plomo, hijo?

    Él lanzó una rápida ojeada a sus pies y advirtió que había olvidado ponerse las gruesas suelas que compensaban en parte la falta de gravedad. Sin embargo, no había notado su ausencia. Su andar le había parecido totalmente normal.

    —Supongo que no se necesitan. ¿Por qué no se quita las suyas, señora? Se desenvuelve muy bien y no tendría problemas.

    Ella levantó un pie, y él se descubrió a sí mismo agachándose para retirarle las suelas. Una vez sin ellas, la mujer intentó andar, vacilando al principio y moviéndose con facilidad poco después.

    —¡Qué magnífico, Grey! Es como esos sueños en que te deslizas sin esfuerzo. ¿Cree posible que otros hombres hayan llegado aquí antes que nosotros, dejándonos el recuerdo…? ¿El sueño de caer y luego esto?
    —Lo dudo, señora. Temo que se deja usted llevar por el romanticismo, aunque no puedo probar lo contrario. Acabará por decir que vamos a encontrar poblado el satélite.

    Ella sonrió de nuevo, y Grey se preguntó si en verdad esperaría encontrar a alguien allí. Cosa curiosa, tampoco a él le hubiese sorprendido. Los demás les alcanzaron, y el grupo echó a andar por una pendiente no muy marcada, hacia el fondo liso de la parte baja del valle. Avanzaban con rapidez, ahora que incluso Wolff se había acostumbrado a los leves impulsos necesarios. Marchaban a una especie de trote, capaz de cubrir de dieciocho a veinte kilómetros por hora. La larga pendiente se acortaba a ojos vistas.

    Llegaban al fondo, cuando June le dio un golpecito en el hombro para llamar su atención.

    —¡Mira, Pulgarcito! ¿No ves algo verde allá en el fondo…? ¿No te parece un vegetal?

    Grey esforzó la vista. En efecto, había allí algo verde…, del mismo color verde que si se tratara de hierba. Pero sabía que eso no significaba nada. Había muchas rocas que presentaban ese color y, sin atmósfera, ¿cómo podían crecer allí plantas con clorofila? Con el rabillo del ojo, captó un movimiento. Le asaltó una absurda corazonada.

    —Te apuesto un cigarrillo contra un beso a que encontramos animales.
    —¡Hecho! Eres un tonto.

    Por supuesto, los demás habían oído sus palabras y el estremecimiento de excitación que les recorrió fue bueno al menos para su moral. Todos se apresuraron. Grey, Correy y la señora Benson encabezaban el grupo, con ágiles saltos de seis metros, cayendo primero sobre un pie y luego sobre el otro, como bailarines de ballet. Unos minutos después, habían llegado todos al fondo del cráter y observaban el terreno.

    Aparecía cubierto de cúpulas formadas por un material parecido al celofán. Algunas sólo medían unos centímetros de diámetro, otras sobrepasaban el metro. Lo que había en su interior era, sin la menor duda, plantas.

    —Líquenes. Y bastante complejos —dijo Neff—. De algún modo, se han adaptado.

    Grey asintió.

    —Probablemente se trata de cuatro o cinco especies diferentes, viviendo en simbiosis. Una debe de formar la cúpula… y ese anillo de color castaño verdoso donde se apoyan. Otra se encarga quizá de extraer las materias primas de las rocas; otra de tomar energía de la luz solar… Deben de multiplicarse a partir de una célula de la planta principal. Al parecer, se circunscriben a estas rocas. Carbonatos, nitratos, tal vez yeso, incluyendo agua de cristalización. Supongo que así obtienen todos los elementos necesarios para la vida. Los líquenes de la Tierra lograron salir del agua y alimentarse de las rocas antes de que aparecieran las demás plantas. La vida tiende a mantenerse. La única cuestión es de dónde proviene en este caso.

    Se agachó y rompió la fuerte membrana de una de las cúpulas más pequeñas. Se desinfló rápidamente. El aire del interior se hallaba a muy alta presión, entre dos y tres kilos.

    —¿Saben lo que significa esto, verdad? Si sucede lo peor, podríamos extraer una buena cantidad de oxígeno de estas cosas… Hay miles de ellas. También conseguiríamos agua. Quizás incluso contengan sustancias alimenticias. Desde luego, no lograríamos vivir indefinidamente de ellas, pero nos resultarían muy útiles.

    Wolff le miró incrédulo, si bien con una chispa de interés.

    —Es decir, hasta que…
    —Sí. —Era una tontería—. Acabaríamos por morir, de todos modos. Ninguna nave vendría a rescatarnos. ¿Y bien, Zanahoria?
    —¿Qué hay de los animales? —le recordó ella, sonriendo.
    —Ahí vienen.

    Señaló hacia la zona cubierta de líquenes, en el sitio donde un movimiento le había llamado la atención. En el primer momento, pensó en una roca que caía. Ahora que estaba más cerca, se sentía seguro de que no era ninguna roca. Parecía más bien un cruce entre un canguro y un pájaro rechoncho, rematado por debajo por dos largas patas y con un pico alargado al frente.

    —¡Mirad!

    La cosa avanzaba a toda velocidad, volando a grandes saltos. Se detuvo a pocos metros de ellos, clavó el pico en una de las cúpulas de mayor tamaño e ingirió parte de lo que había crecido allí, mientras la cúpula se aplastaba ligeramente, como si el animal aspirase casi todo el aire que contenía, pero dejando un poco, lo justo para que el liquen no muriera. La criatura debería de haberse hinchado mucho, pero no se notó diferencia alguna en su aspecto.

    —Sin duda tiene algún truco para absorber el oxígeno y fijarlo en un compuesto químico inestable, a menos que lleve un magnífico tanque de presión metido en el cuerpo. Lo más probable es que cuente con un sistema parecido al que poseen las ballenas para almacenar oxígeno antes de sumergirse durante largo tiempo. Fíjense en que exuda una especie de cemento por el pico al retirarlo. De ese modo, sella la cúpula, a fin de no matar al liquen.

    June gruñó.

    —De acuerdo, tú ganas. Mira, ya se marcha.
    —No le queda otro remedio… No puede permanecer en la parte oscura de la Luna, supongo, de modo que ha de moverse muy rápido para ajustarse a la velocidad de rotación… Ha de dar la vuelta completa a la Luna una vez al mes. Cabe muy bien en lo posible, considerando la rotación, el tamaño y la gravedad. En cuanto a los líquenes, sin duda producen esporas durante los quince días de oscuridad y crecen mientras hay luz. Y probablemente, esa cúpula dispone de algún filtro para el calor, como el cristal aislante. ¿Te has dado cuenta de que ese bicho lleva encima una concha brillante para reflejar el calor?
    —Estaba pensando en su vida amorosa. —La muchacha rió de nuevo, mirando a la criatura que se alejaba—. Aquí no deben de estilarse los largos noviazgos… A menos que sea como las chinches y se las arregle solo.
    —Casi seguro. De acuerdo, pandilla. Ya hemos perdido demasiado tiempo, aunque más tarde tendremos que estudiar todo esto. Después recogeré unas muestras, Zanahoria.

    Dieron la vuelta, esquivando las cúpulas que crecían por todas partes, oyendo fragmentos de conversación a través de las radios de sus compañeros. El descubrimiento de que existía vida en el satélite les había alegrado a todos, haciéndoles sentir que no era tan inhóspito como les pareció al principio. Se trataba de una especie de vida protoplasmática, por extraña que fuera. Grey acepto el hecho con naturalidad, preguntándose si no esperaba ya aquello. Siguió adelante, entornando los ojos para descubrir la otra nave.

    La señora Benson la vio primero. Se detuvo y señaló la punta que sobresalía, apenas una mota en el accidentado terreno.

    —¡Grey, June, Philip! ¡Miren!

    Éstos intensificaron sus saltos y se acercaron a toda prisa. Correy se arrancó las suelas de plomo, las tiró y se tambaleó, antes de redoblar sus esfuerzos por no rezagarse de Grey. Delante de ellos, las piernas supuestamente débiles de Alice Benson se movían raudas, cubriendo el terreno con una fluidez de movimientos que traicionaba a la bailarina que había sido alguna vez. Su voz llegaba débil a través de los auriculares. Parecía rezar, aunque sus palabras resultaban incomprensibles. Al llegar a un punto algo más elevado, dejó de hablar y miró hacia abajo.

    —¡Bill! —gritó. Era como un grito y una plegaria al mismo tiempo, y su voz resonó, no ya cascada, sino fuerte y joven. Grey miró a June y meneó la cabeza. No había ningún Bill, ni en su tripulación ni en la de Swanson. Pero de nuevo les llegó el grito:
    —¡Bill! ¡Oh, Dios mío!

    Se acercaron a ella y observaron la nave que yacía allá abajo, tumbada de costado. Grey sujetó a la doctora por un brazo cuando ésta quiso precipitarse hacia delante. No obstante, su mirada no se apartó del objeto que tenía ante sus ojos. No era la nave de Swanson, sino un cilindro de unos nueve metros de longitud, achatado por la proa y la popa, con un gran cohete en un extremo y una serie de escapes, frágil, pero en apariencia intacto. Quienquiera que hubiese dirigido el aterrizaje había realizado un magnífico trabajo, entrando en ángulo y deslizándose sobre patines metálicos, en vez de caer sobre la cola. Lanzó una mirada en dirección a Correy, pero ella se mostraba tan atónita como él.

    La señora Benson se puso de pie, con un esfuerzo. Dos manchas rojas destacaban sobre la palidez de sus mejillas.

    —Lo siento, chicos. Me temo que perdí el control por un instante. Conozco esa nave, ¿saben? Participé en su construcción…, hace treinta años.
    —¿Treinta años…? ¿Justo antes de la Gran Guerra, no? June la miraba con atención, buscando síntomas de histeria. No descubrió ninguno.
    —Sin embargo —continúo la muchacha—, en aquélla época no había aún motores de fisión ni escapes de iones. ¿Cómo funcionaba entonces la nave? ¿Con cohetes de combustible líquido?
    —Bill contaba con un motor de fisión, June. No era muy bueno, claro, pero funcionaba. Y no usaba escape de iones. Descomponía el agua en hidrógeno y oxígeno monoatómicos y después los dejaba explotar de nuevo. Conseguía así una potencia superior que con cualquier reacción normal oxígeno-hidrógeno. Treinta años… y por fin estoy aquí. ¿Comprende ahora por qué una anciana se empeñó en formar parte de su tripulación, hijo? Venga, bajemos.

    Emprendieron el descenso. La señora Benson se movía con calma, narrándoles la historia mientras andaba. Los demás les alcanzaron. Pudo ser un relato lleno de colorido, una gran historia, pero ella la contó con sencillez, exponiendo sólo los momentos culminantes y dejando que la imaginación de sus oyentes rellenara los huecos.

    Unos treinta años antes más o menos, al estallar la Gran Guerra y cuando se descubrió la fisión del uranio, se había casado con un chico obsesionado por un sueño. Un maravilloso sueño, sin duda, ya que Benson no pertenecía al tipo de hombres que se gastan la fortuna de su mujer. Y no obstante la había derrochado sin tasa, aplicando su notable genio a la extracción y la aplicación del isótopo U-235. Y había encontrado la solución mientras que otros se perdían en tanteos. Hasta se las había ingeniado para armar un motor lo bastante ligero para el cumplimiento de su sueño y construir dos naves, adaptando a su proyecto el escape monoatómico ya conocido y utilizado en las soldaduras, ahora que disponía de una fuente de energía segura.

    —¿Dos naves? —la interrumpió Grey.
    —Dos, Grey. Era necesario.

    Continuó en voz baja. Una de las naves la pilotaría él mismo. A ella le hubiera gustado acompañarle, pero resultó imposible, aunque lo habían intentado. La otra iba controlada por radio. Una noche, Bill había despegado en secreto, y ella había dirigido la segunda nave hasta situarla cerca de la primera, poniéndola en órbita alrededor de la Tierra, a una altura suficiente para escapar un poco al tirón de la gravedad. Una sola nave no alcanzaba para almacenar todo lo que necesitaría durante el viaje. Sirviéndose de sus controles de radio, Bill consiguió atraer la segunda nave junto a la suya, estableció el contacto y transbordó suministros y combustible. Luego, se apartó y aguardó hasta que su órbita le permitió lanzarse hacia la Luna. Ella vio la nave auxiliar estallar en mil fragmentos, que cayeron a la Tierra sin causar daños o derivaron por el espacio. Su vigía, apostado en uno de los observatorios, había creído ver la bengala disparada por Bill, que indicaba el éxito del aterrizaje.

    —Teníamos dos naves más en construcción —prosiguió la señora Benson—. Se suponía que yo iba a seguirle y esperábamos que en una de las dos, reuniendo el combustible que quedara en ambas, escaparíamos a la gravedad menor de la Luna. Luego, nos arriesgaríamos a tirarnos en paracaídas, con nuestros trajes espaciales, una vez próximos a la Tierra. Podría haber funcionado. Creo que sí, porque hubiéramos obtenido agua del yeso que hay aquí. Por desdicha, estalló la guerra… Era cada vez más difícil obtener metal y, por último, se volvió imposible. La mayoría de nuestros obreros ingresaron en el ejército. Pasaron muchos meses…

    Al escucharla, Grey imaginó su desesperación al transcurrir el tiempo, mientras luchaba inútilmente por seguir adelante, estrellándose contra lo imposible, temerosa de decir demasiado y revelar el horror que la energía atómica significaría en la guerra, incapaz de obtener materiales o mano de obra. Tuvo que pasar tres años en una clínica, de la que salió para enterarse de que el fuego había destruido sus talleres y las notas que contenían los preciosos secretos de Bill. Por entonces, incluso ella sabía que no había ya esperanzas de salvarle. No obstante, le había prometido que se reuniría con el…

    —Me quedaba algún dinero. Y recordaba parte de los secretos. Nuevos ingenieros, trabajando a partir de mis recuerdos, lograron finalmente volver a separar los isótopos. Wohl se encargó de perfeccionar el motor para mí. Después de todo… Bueno, el dinero ya había dejado de suponer un problema. La Atomic Power me pertenece. Aparte de ustedes, pocas personas lo saben, a excepción de Cartwright, mi administrador… Sí, así es, Wolff. En realidad, soy su patrona, aunque usted ignoraba por qué el señor Cartwright le dio instrucciones para que se cuidase de mí, además de informar sobre las posibilidades comerciales, en caso de haber alguna. Yo no quería, pero él insistió. Bueno, ya lo sabe todo… De todas maneras, se precisó tiempo para resolver de nuevo todos los problemas… Pero con dinero se consiguen cerebros, y lo que se había hecho por primera vez pudo hacerse la segunda, mejor quizá. Quise acompañar a Swanson, pero fue imposible. Ahora… —Tendió una mano y tocó la nave, a la que habían llegado—. Ahora he cumplido por fin mi promesa a Bill. Me gustaría…

    Grey asintió, conteniendo a los demás.

    —Adelante, señora. Aguardaremos aquí.

    Ella sonrió apenas, agradeciendo en silencio su gesto. Abrió la escotilla, que llevaba a un lado su nombre. Luego, penetró en ella, mientras sus compañeros se agrupaban alrededor de la nave, olvidando por un momento la situación de Swanson y la suya propia.

    Wolff inició un movimiento. Grey le detuvo con una orden que sonó como un ladrido:

    —¡Silencio!

    En esta ocasión, la voz grave de Alice Benson les llegó por los auriculares, y sus breves palabras fueron como una consagración eterna para el alma de su Bill. Oyeron que regresaba a la escotilla y la vieron bajar, tranquila y controlada, con una libreta en una mano y una hoja de papel en la otra.

    —Su cuerpo no está ahí dentro. Todo figura escrito aquí, en su diario. Ya lo leerán. Bill aguantó todo el tiempo que pudo, hasta que comprendió que algo había sucedido. ¡Nunca pensó que le hubiéramos fallado! Al final, se puso su traje y salió… Quería ver el mundo al que había llegado. Creo que no valdrá de nada el buscarle.

    Evidentemente, nunca albergó la ilusión de encontrarle vivo, por lo cual no había sufrido ningún choque. Sacudió su canosa cabeza y sonrió a la tripulación.

    —Bueno, Grey, ¿no deberíamos dedicarnos a localizar a Swanson? Lamento haber desperdiciado tanto tiempo. Tal vez estén a punto de morir, y es muy importante que dispongamos de ese otro tubo. Lo siento, de veras.

    Grey se movió. Las emociones que pudo haber sentido se contuvieron al ver el dominio de sí misma que demostraba la señora Benson.

    —Tiene razón, señora. Sin embargo, sería inútil buscarles desde aquí… La nave que vimos antes era ésta. Tendremos que trepar a un punto más alto para divisar la otra, de modo que será mejor volver a la Polilla. Desde allí abarcaremos bien toda la zona. Nunca veríamos la nave desde aquí.

    Ella se mostró de acuerdo. Emprendieron el retorno, todos juntos ahora, intercambiando observaciones acerca de lo que veían. Por un acuerdo tácito, no comentaron nada sobre la historia de Alice Benson y su Bill. Lentamente, la charla se animó, discutiendo sobre todo la cuestión de los líquenes, cuando volvieron a pasar junto a ellos. Otro de los animales semejantes a pájaros cruzó a toda prisa el terreno, deteniéndose de cuando en cuando y continuando después su incesante marcha alrededor de la Luna.

    Grey atrapó a uno de ellos, que no reveló ningún miedo, sólo impaciencia por continuar. Su carne era anormalmente dura, pero sin la menor duda protoplasmática, cubierta por una gruesa piel de una consistencia de goma. En la Tierra, hubiese pesado unos diecisiete kilos. Lo soltó, y el animal salió corriendo, en busca de sus compañeros.

    —Son sexuados —le explicó a Correy—. Cosa extraña, de acuerdo con lo que pensábamos sobre el satélite, pero hay dos sexos. Las hembras tienen una especie de bolsa. No sé si notaste que ésa estaba llena. Supongo que ponen huevos y los incuban en la misma bolsa. Luego, cuando salen los pollitos, reciben aire de la madre, a través de los pequeños conductos que hay en ella. Debe de alimentarlos con los líquenes que picotea en las cúpulas. La naturaleza parece seguir siempre las mismas normas.
    —Ojalá hubiese traído una cámara —murmuró Correy, enfurruñada.

    Había una en la nave, pero la discusión sostenida antes de salir la había borrado de su mente. O acaso, de manera inconsciente, había preferido tener las manos libres durante la tentativa de rescate.

    Salieron del valle de los líquenes, treparon por la cuesta, y su nave apareció a la vista, en la parte superior. Pronto distinguieron el tubo, y después el trípode, apoyado en las rocas que rodeaban el pequeño hoyo que había excavado el escape del cohete. Grey accionó un conmutador en la parte exterior de su traje espacial y apuntó la antena hacia la Polilla.

    —Grey llamando a Kennedy. Responda, Kennedy. Responda.

    No hubo respuesta, aunque lo intentó dé nuevo. No era importante, pero sí raro. Se suponía que las radios permanecían conectadas en todo momento y, gracias a la antena direccional, Kennedy debería oírle con toda claridad. Sin embargo, en el caso de que éste se hallase dentro del tubo, tal vez el metal debilitase la señal. En la misma nave, la antena exterior hubiese pasado directamente su llamada a los altavoces. La nave contaba con un sistema de radio más sólido que el sistema experimental de los trajes. Funcionaría casi con entera seguridad.

    El grupo se detuvo, rodeando el cohete. Ralston se deslizó bajo el tubo, mirando hacia arriba y golpeándolo. Tampoco recibió respuesta alguna, y Grey no vio nada al pasear la luz de su linterna por su interior, negro como la tinta a causa de la ausencia de aire que difundiera la luz.

    —¡Qué extraño! —exclamó Ralston—. Tiene que estar dentro. ¿Por qué no nos contesta el muy imbécil?

    Helen Neff le miró resentida.

    —Bruce no es ningún imbécil, Phil Ralston. Probablemente estará muy ocupado arreglando ese tubo vuestro. ¿Por qué has de ser siempre tan agresivo?
    —¡Hum! —gruñó Grey.

    No le gustaba el aspecto de la situación. Kennedy debería de haber respondido… Según las reglas, todas las radios se mantendrían conectadas mientras hubiese alguien fuera y se respondería en el acto. No obedecerlas podía significar la diferencia entre la vida y la muerte. Si al diseñador se le había ocurrido tomar decisiones por su cuenta, recibiría una buena reprimenda.

    —De acuerdo. ¡Todos adentro!

    Subieron la escalerilla, se introdujeron en la cámara de presión y esperaron a que entrara el aire. Luego, se despojaron rápidamente de los trajes espaciales y los cascos. Obedeciendo a un gesto de Grey, dejaron los trajes amontonados en la cámara, respirando la fresca mezcla de oxígeno y helio de la nave. Dada la baja gravedad del satélite, que exigía menos energía, los cuatro kilos y medio de presión del aire resultaban más que suficientes, aunque les habían parecido pocos la primera vez que bajó la presión en el espacio.

    —¡Kennedy!

    La voz de Grey retumbó en la cámara, bajó hasta la sala de máquinas y subió a la cabina de mando, provocando un eco metálico. Ralston se deslizó hasta la sala de máquinas. Tardó sólo un instante en reaparecer.

    —No está ahí, Grey.
    —Ni en la cabina de mando —informó June—. ¿Dónde se habrá metido ese idiota?

    Alice Benson volvió del depósito con expresión tensa.

    —Temo que ni él mismo lo sepa. Su traje continúa en el armario, pero él no se encuentra en la nave.

    Se miraron unos a otros, sin saber qué hacer. El temor asomaba en sus rostros. La nave fue cuidadosamente registrada sin resultado alguno. De Kennedy, sólo quedaba su traje espacial. Y no llevaban más que siete, seis de los cuales habían sido usados por el equipo de rescate.

    —Sin su traje espacial, no ha podido alejarse de la nave sin que le viéramos. Desde aquí dominamos cientos de metros. Phil, salga y búsquele.

    Grey observó cómo Ralston se metía en la cámara, con los músculos tensos y expresión preocupada.

    El muchacho volvió un cuarto de hora después.

    —¡No está! He revisado toda la zona.

    Era imposible que Bruce Kennedy se hubiera alejado más de mil pasos sin su traje espacial… No obstante, lo había hecho. ¿Cómo?


    3


    Todavía no habían encontrado la solución cuando Neff y la señora Benson retiraron los restos de la comida y los platos de papel. Era imposible, pero había sucedido. Por supuesto, tal vez Kennedy hubiese preparado una especie de frasco de oxígeno y un respirador y hubiese salido, pero aquello supondría una locura, a causa del resplandor actínico del sol. De todas formas, no hubiese llegado muy lejos, de modo que más valía no especular sobre la cuestión.

    —Locura —sugirió June, no muy convencida—. Aquí hay vida. Por lo tanto también podría haber bacterias.

    Neff meneó la cabeza.

    —Cualquier cosa que afectara a las formas de vida que vimos difícilmente atacaría al hombre. Demasiadas diferencias en su organización corporal. Por supuesto, la gangrena ataca a casi cualquier tejido animal, pero las enfermedades más complicadas eligen muy bien a sus huéspedes.

    No había respuesta para eso, fuera de formular hipótesis improbables. Grey se recostó en su asiento, encogiéndose de hombros.

    —Muy bien, creo que será mejor afrontar la realidad. Kennedy no se marchó. ¡Se lo llevaron!
    —Pero…
    —Nada de peros. Cuando sólo existe una solución simple para un problema, debe considerase esa solución como la correcta, a menos que surja otra. Hemos encontrado vida…, vida vegetal y animal. Ninguna de ellas le haría daño a Kennedy, pero no sabemos si hay otros seres que todavía no hemos descubierto. Concedo que sigue en pie la cuestión de la forma en que ese ser pasó por las escotillas y se llevó a Kennedy, sin su traje. La única respuesta que se me ocurre es que posee alguna clase de inteligencia. De modo que nos enfrentamos a una forma de vida inteligente… Muy inteligente, a decir verdad… y, al menos en apariencia, hostil. No tenemos armas. Nadie pensó que fueran necesarias. Bueno, supongo que todos esperábamos que hubiese vida inteligente en Marte, no aquí. No obstante, la hemos hallado.

    Wolff se humedeció los delgados labios.

    —Al gobierno le interesará mucho enterarse de esto cuando volvamos.
    —¿Ah, sí? ¿Por qué? ¿Para enviar una nave espacial y aniquilar a los nativos, a fin de que paguen por lo de Kennedy? ¿Por qué cree que el gobierno se mostraría interesado?
    —Me parece bien claro. Yo… Bueno, soy un buen metalúrgico, señor Grey. Hay muchas materias primas aquí, tal como sospechaba el señor Cartwright. Todos estos cráteres y demás… Sea cual fuere la causa que los provocó, forzó a los metales raros a subir a la superficie. El señor Cartwright lo suponía, aunque la Luna sea mucho más ligera que la Tierra. Ya domaremos a esas criaturas lunares. Las pondremos a excavar minerales, eso es.

    Ralston se revolvió, indignado.

    —¡La esclavitud se acabó con la Decimocuarta Enmienda, víbora! Claro que hay metales aquí. Yo también vi cosas bastante valiosas al explorar cerca de los acantilados. Pero no llegará muy lejos si piensa tratar a los nativos de esa manera.
    —No son exactamente… humanos, ya lo sabe. —Wolff desvió la mirada, pero se mantuvo firme—. No se llama esclavizar a hacer trabajar a un caballo, ¿verdad?

    El muchacho dio un paso hacia él y Grey le detuvo.

    —Estoy de acuerdo con usted, chico, pero, no logrará convencer a un tío semejante. Nunca ha oído hablar de esas cosillas llamadas ideales, que usted conoce. El problema no es nuevo… Wolff y Kennedy ya lo comentaron, allá en la Tierra, y hay muchos que se sentirían de acuerdo con ellos, muchos que disponen del dinero necesario para algo comercialmente provechoso. Para usted y algunos otros, tal vez incluso para mí, los viajes interplanetarios constituyen un ideal, una especie de sueño. Para ellos, significan sólo dinero, y no les importa la forma de obtenerlo.
    —Creo que tiene razón, hijo —intervino Alice Benson—. A Bill también le preocupaban esas cosas… Wolff, yo sigo pagando su sueldo. No dirá usted una palabra sobre lo que hemos encontrado aquí.

    La orden había sido pronunciada con voz firme, y el hombre asintió. No obstante, Grey vio la expresión de su cara y comprendió que no obedecería. Había gente dispuesta a pagar la información, y Wolff quería dinero.

    —De todos modos, eso no soluciona nuestros problemas. Ahora, lo principal es averiguar el lugar donde aterrizó Swanson y tratar de obtener su tubo. Ralston, ¿se cree capaz de efectuar la reparación? ¿Sí? ¡Estupendo! Entonces, ¿por qué no sube hasta la escotilla de emergencia y trata de localizar la nave desde allí? Confiemos en no tropezar con esos hipotéticos nativos hasta el momento de marcharnos. Cuanto antes lo hagamos, mejor. Los demás vayan pensando en prepararse para el despegue.

    Ralston ya había empezado a trepar, telescopio en mano. Wolff se agitó nervioso en su asiento.

    —Yo… Esto… ¿No cree que alguien debería quedarse aquí?
    —¿Qué pasa? ¿Tiene miedo de salir y enfrentarse con esos nativos que estaba decidido a explotar? Bueno, Kennedy se quedó en la nave. ¿Le gusta la idea?
    —Hay cerraduras. Si… si cierro por dentro…

    Grey le miró con ojos más fríos que de costumbre, pero se encogió de hombros.

    —De acuerdo, quédese a lloriquear un poco. Si le atrapan, le aseguro que nadie se molestará en ir a buscarle. ¿Ve algo, Ralston?
    —La vi en seguida. La ocultaba la sombra del acantilado. Cuando aterrizamos estaba demasiado oscuro para que apareciese en la pantalla. A unos cinco kilómetros de distancia, todo lo más.

    Por una vez, habían tenido más suerte de la que esperaba Grey. Supervisó su pasaje por la pantalla, mientras escuchaba la descripción que hacía Ralston de la situación de la nave. Después, ordenó al chico que saliese, reteniendo a June. Ella pareció sorprenderse cuando se le acercó.

    —Me debes algo —le recordó Grey, sonriente.
    —¡Maldito seas! Creí que lo habías olvidado. La maravilla sin nervios, ¿eh? Muy bien, de acuerdo. —Se enfrentó a él con una expresión a medio camino entre la mueca y la sonrisa—. ¡Cobra tu deuda, Shylock!

    Nunca había besado a una chica. Sintió su piel aún más tirante que al advertir la desaparición de Kennedy. Pero las películas resultan muy instructivas, si uno es lo suficientemente curioso acerca de los hábitos humanos. Y descubrió la existencia en él de instintos que guiaban sus brazos y los ceñían en el lugar preciso. Al principio los labios de ella permanecían tensos, hasta que sus propios instintos los relajaron. Después, Grey perdió parte de su calma analítica. Por fin, se apartó de June. La cara de la muchacha se había sonrojado ligeramente.

    —¡Vaya! —exclamó—. Para ser un tío sin nervios, no lo haces tan mal, Pulgarcito. ¿Y dónde escondías todos esos músculos? —Sacudió la cabeza, al parecer sorprendida ante su propia reacción—. Necesito de verdad ese maldito cigarrillo.
    —¿Y si repitiéramos…?

    No sonreía de modo tan burlón como debiera, pensó Grey. También él se ablandaba… Bien, valía la pena. La muchacha aspiró el humo, estudiándole con una expresión que nunca había visto en ella. Compartieron el cigarrillo hasta su rápida consunción. Afuera, alguien golpeaba, indicándoles que había llegado el momento de salir. Ambos se sintieron muy tontos. Alice Benson sonrió, y sus compañeros la imitaron. En aquel momento la diversión superaba a sus preocupaciones. June evitó su mirada y se alejó, colocándose al lado de la anciana cuando emprendieron el camino.

    Esta vez el terreno era más difícil, casi intransitable desde el punto de vista terráqueo. Sin embargo, avanzaron con facilidad, saltando por encima de los peñascos más grandes o brincando de un punto elevado a otro. Marchaban con cierta lentitud, ya que Grey iba eligiendo el recorrido, pero progresaban de manera satisfactoria. No había signos de vida en ningún lado. Ni sendas, ni signos de construcciones inteligentes. Sólo el impresionante acantilado, cada vez más próximo, con sus bordes aserrados, no erosionados por el viento o el agua.

    Grey aguardó a Alice Benson, observándola con admiración cuando saltó hasta él.

    —Estaba preguntándome que clase de muchacha fue usted, señora. Aún ahora, se comporta como el mejor hombre del grupo.
    —Gracias, Grey. No me agradaría ser un estorbo. —Sonrió—. A decir verdad, era un verdadero diablillo. Más o menos como June Correy. La chica tiene buena pasta. Sólo necesita a alguien que le sujete bien las riendas…

    June dejó escapar un gruñido de burla.

    —No dejes que te convenza, Medio Litro. ¡Se precisa un hombre entero para manejar estas riendas!

    Grey iba a contestarle cuando vio que la anciana meneaba la cabeza, advirtiéndole. Respetó su juicio. June levantó la mirada, aguardando la respuesta. Frunció el ceño sorprendida al no recibirla. La señora Benson le guiñó un ojo a Grey, mientras seguían su camino. Éste se sentía intrigado. Quizá se había ablandado un poco, pero no era tan tonto como para creer que tenía la menor posibilidad con la chica… aun en el caso de que lo deseara.

    Por último, la nave se hizo visible, yaciendo cerca del acantilado. Había sufrido un buen golpe, no cabía duda. Aparentemente, había aterrizado sobre una sola pata del trípode, tras descender con excesiva velocidad. La pata no resistió, doblándose, y la nave se había estrellado. Las paredes externas reventaron en la parte que ocupaban las máquinas, aunque la pata del trípode debía de haber amortiguado un tanto el choque inicial, disminuyendo en cierta medida el impacto de la caída.

    Pero el hecho de que se hubieran encendido las dos bengalas indicaba que el aire interior no había escapado. Las naves estaban diseñadas para soportar un golpe relativamente fuerte en la cubierta sin que se agrietaran las paredes interiores. Grey movió el conmutador y transmitió su llamada:

    —¡Swanson! ¡Englewood! ¡Marsden! La nave Polilla lunar llamando a la nave Cita aplazada. ¡Adelante!

    Aguardaron una respuesta, que no llegó. Aquello no quería decir nada. Podía haber mil razones para el silencio. Acaso los tripulantes habían muerto o se hallaban moribundos. O bien, la antena exterior de la nave se había roto o, con mayor probabilidad, todo el aparato de radio quedó destruido, ya que no se había recibido ninguna señal en la Tierra. Acortó la distancia con largos saltos, hasta que se vio debajo de la nave.

    Dada la posición de ésta la cámara de compresión era accesible. Grey se estiró e hizo girar la palanca. Se abrió con facilidad, permitiendo que todos entraran detrás él. Una vez que pasaron, se cerró suavemente, emitiendo un ligero silbido. Grey retiró su casco, probando el aire. Había esperado encontrarlo demasiado cargado y rancio, pero, aparte del olor provocado por las repetidas filtraciones, seguía siendo respirable. Los demás siguieron su ejemplo, quitándose los cascos.

    Se abrió la compuerta interior que daba a la zona habitable, aún más pequeña que en la Polilla y muy desordenada. Las máquinas y los tubos de la cabina de mandos aparecían sellados, indicando que habían perdido el aire. ¡En el interior no había un solo ser viviente!

    Grey meneó la cabeza, examinando al pasar los tanques de comida y agua y notando que aún estaban medio llenos. Abrió el cajón de los papeles, recogió el cuaderno de bitácora y lo hojeó rápidamente. Las primeras anotaciones se referían a las pruebas de rutina, el despegue y el viaje por el espacio, después de apagar el cohete. Luego se presentaron los problemas, parecidos a los de la Polilla, pero más graves.

    29 de junio. Al fin conseguimos aterrizar anoche, temiendo a cada instante quedarnos sin energía. La nave se torció y nos inclinamos hacia un lado, destrozándose la sala de máquinas. El pobre Englewood no pudo hacer nada. Hoy le enterramos, después de descubrir que la radio estaba estropeada y encender las bengalas. Dudo de que las vieran desde la Tierra, pero esperamos que, de algún modo, las captaran. Marsden confía en que seremos rescatados por la segunda nave. Siendo sólo dos aguantaremos algún tiempo. ¡Los primeros hombres en pisar la Luna!

    Un error, según sabía ahora Grey, aunque Swanson y Marsden tenían todo el derecho a creerlo. Seguían páginas con estimaciones, actividades poco importantes, salidas… Y esperanzas que se iban desvaneciendo poco a poco, a medida que calculaban más exactamente la cantidad de tiempo necesario para completar la construcción de la otra nave.

    11 de julio. Marsden y yo hablamos esta mañana y decidimos que un hombre solo resistiría fácilmente hasta el rescate. Dos no. Convinimos en echarlo a suertes mañana. Esta noche, mientras el chico duerma, saldré. Ya he vivido bastante y me contento. Mantén la serenidad, Bob. Cuando leas esto espero que comprendas mis razones para marcharme.

    12 de julio. ¡Pobre Bob Marsden! Debe de haber puesto un somnífero en mi comida, porque me acosté para aguardar a que se durmiera, y el que se durmió fui yo. Cuando desperté, salí a buscarle, pero las dificultades del terreno me condenaron al fracaso. ¡Un magnífico ayudante, un caballero, un gran muchacho! Dios acoja su alma. Por todos los medios, aguantaré, hasta que llegue la nave de rescate, para estar seguro de que obtendrá la fama que merece.

    A continuación, había menos anotaciones, aunque Swanson conservaba las esperanzas. Algunas citas de la Biblia mostraban la forma en que empleaba su tiempo. Luego, Grey llegó a la breve anotación final:

    23 de julio. Es horrible no tener con quien hablar, pero me siento bastante satisfecho. Mañana limpiaré el desorden que hay en la cabina. Hoy saqué parte de la basura y la enterré. Mi pala dejó oro al descubierto… una veta muy rica. Gracias a Dios, no valdría la pena llevarlo hasta la Tierra. De lo contrario, quizá la Luna viviese un caos terrible, como los provocados en el planeta por las fiebres del oro. Además, las reservas de oro perderían todo su valor en el mercado monetario. No obstante, sospecho que hay otros minerales más valiosos.

    Después, sólo encontró páginas en blanco. Grey buscó alguna anotación, por breve que fuese. No había ninguna.

    —¡Ojalá supiera cuántos trajes espaciales se trajeron! —exclamó.

    La señora Benson se apresuró a contestarle.

    —Dos. Se suponía que siempre debía quedar un hombre en la nave, de modo que sólo se incluyeron dos trajes. ¿Quiere decir que…?
    —Probablemente. Hay uno muy usado en el armario. Sin duda Marsden salió con el otro. Toma todas las fotografías que puedas para confirmarlo, Correy. Y nos llevaremos el cuaderno de bitácora. Algo se apoderó de Swanson, haciéndolo desaparecer, sin su traje… y sin señales de lucha.

    Volvió a colocarse el casco y se dirigió a la compuerta, sin pasar por el lugar donde la joven tomaba fotografías y retiraba los rollos de la máquina. Luego, todos se dirigieron a la parte posterior de la Cita aplazada. Notó que Neff temblaba y se mantenía muy cerca de Philip Ralston, que parecía casi contento de los problemas con que se enfrentaban. June fruncía el ceño y le miraba, esperando instrucciones.

    No tenía ninguna que darles. Buscar a los hombres desaparecidos le parecía más que insensato. Lo único que les restaba por hacer ahora era retirar las piezas que necesitaban del tubo, en la medida de lo posible, y volver a la Polilla. Llamó a Ralston, y los dos rodearon la nave, dirigiéndose hacia el tubo.

    ¡Sólo quedaba el cascarón! La parte interna había sido retirada y, cuando iluminó con su linterna, vio que quedaban algunas tuercas, pero que todos los alambres y las tuberías de conexión habían sido limpiamente recogidas. Alguien se les había adelantado.

    —¡Dios mío! —suspiró Ralston, retrocediendo poco a poco, mientras la antigua amargura cubría su cara—. ¿Qué haremos ahora?

    Grey se dejó caer sobre el terreno, debajo de la nave, encendió la linterna y buscó alguna pista sobre los autores del hecho. No había ninguna. Las duras rocas no conservaban huellas y la capa de polvo parecía intacta, pese a que no había viento que pudiera removerla y borrar las huellas. La parte interna del tubo suponía una carga capaz de obligar a tambalearse a cualquiera, aun aquí, pero no quedaba rastro de quienes se la habían llevado.

    —¿Qué hacemos? —respondió a Ralston—. Supongo que volver a la nave con las manos vacías. Somos seis. Con las provisiones y el aire de esta nave y la Polilla, podremos vivir unos dos meses, si ponemos cuidado. Entonces no, mejor antes, tendremos que obtener aire y comida de los líquenes. Quizás esos extraños pájaros sean comestibles, aunque lo dudo. Y tal vez encontremos minerales y otros materiales para reparar la Polilla.

    Miró a Ralston, que guardó silencio. Grey lo prefirió así. No ignoraba que carecía de las herramientas precisas para ejecutar ese trabajo. No obstante, acaso con eso los demás conservaran alguna esperanza.

    Volvieron a separarse. Ahora andaban lentamente. Grey se preguntó si habría alguna posibilidad de encontrar a los nativos, si de ellos se trataba. En caso positivo, quizá no fueran hostiles, sino indiferentes. Cabría entonces en lo posible establecer un contacto que condujera a un entendimiento. En su fuero interno, dudaba de la existencia de selenitas inteligentes. Los pájaros sobrevivían manteniéndose siempre en movimiento… ¿Cómo podía surgir la inteligencia con semejante tipo de vida? Y se necesitaba una civilización muy adelantada para alcanzar el nivel que les permitiría sobrevivir a la larga noche en el mismo lugar. Hasta arribar a ese nivel, la evolución de la inteligencia parecía imposible y, sin inteligencia, ¿cómo iban a llegar a él?

    Correy se aproximó. Vio que conectaba su radio, dirigiéndose a él en una frecuencia que les aislaba de los demás.

    —¿Es el final, verdad? Dime la verdad, Medio Litro.

    Grey emitió su respuesta.

    —Probablemente, aunque podremos postergarlo durante bastante tiempo… ¡Y adiós a los viajes espaciales! Y resultaba difícil antes de que se produjeran dos accidentes. A partir de ahora, tendrán la seguridad de que es imposible. De todos modos, trataremos de regresar. Quizá consigamos reparar la vieja máquina de Bill Benson, que parece en buenas condiciones, y mandar a una persona que cuente lo sucedido. Y dirija después una partida de rescate. Disponemos de combustible necesario, y extraeremos el agua para sus motores a reacción. ¿Te animarías a intentarlo?
    —¿Yo? ¿Pretendes comportarte de nuevo como un caballero? —protestó, pero sus ojos reflejaban la misma expresión especulativa que había visto otras veces en ellos—. En caso necesario, me arriesgaré, por supuesto.
    —Tú eres la informadora oficial de este viaje. Sólo tú cuentas con los medios para convencerles. Yo no. Los otros tampoco servirían. Por ahora, no veo otra solución. De todos modos, si no consigo desembarazarme de tu presencia, podría habituarme a ti. Y entonces te pondrías insufrible.
    —¿Tú crees?

    Grey no acertó a desentrañar la observación y la atribuyó a su picardía, que deseaba hacerle pasar por tonto.

    —Pues yo pienso que serías tú el que se volvería insufrible, Pulgarcito. Me gustan los hombres, pero…

    Pasó la radio a una frecuencia no direccional y se acercó a la señora Benson, dejándolo solo a la cabeza del grupo. Ahora bien, si creyó que él se quedaría pensando en ella, se equivocaba. Tenía otras preocupaciones y se entregó a ellas. En aquel momento se hubiese sentido más feliz sin el mando que había asumido, aunque se sabía más necesario que nunca. Allá lejos les esperaba la Polilla lunar, el mejor observatorio para investigar el paisaje en busca de algún signo de vida.

    Se adelantó a los demás, conectando la radio y llamando a la nave. Sus temores estaban justificados. Nadie contestó. Wolff se hubiese alegrado demasiado al anuncio de su retorno como para no atender a la llamada. ¿De modo que Wolff había pasado a formar parte de los desaparecidos? No significaba una gran pérdida, pero intensificaba el misterio. ¿Cómo conocían aquellas cosas el momento oportuno para atacar?

    Era obvio que habían desarrollado un método. Aparentemente no les interesaba apoderarse de un grupo, sino que preferían apresarles uno por uno. Eso explicaba el caso de Bill Benson y de Bob Marsden. No obstante, habían esperado algún tiempo antes de apresar a Swanson —quizás a causa de la escotilla, o por razones propias—, después a Kennedy, en la primera oportunidad, y ahora a Wolff. Según todas las apariencias, si permanecían siempre juntos, estarían a salvo. ¿O no?

    Manipuló la cerradura exterior y sintió alivio al ver que no había sido cerrada. Si ellos —se tratara de quien se tratara— podían abrirla desde fuera, también podían volver a cerrarla… De ser así, no habría ningún medio para él de forzar la entrada. Los demás se sintieron aliviados, suponiendo que Wolff les abría desde el interior. Grey se guardó bien de decir nada, esperando a entrar y confirmar los hechos, antes de preocuparlos más. Despojándose del traje espacial, abrió la compuerta interior para completar la inspección.

    Le recibió un suave ronquido. El cuerpo de Kennedy rodó alejándose de la puerta cuando Grey la empujó. Dormía profundamente. No mostraba ningún signo de violencia. Wolff, en cambio, no se hallaba presente, y no respondió a los gritos de Grey. Kennedy no despertó. Siguió roncando tranquilamente, relajado, deslizándose por el piso cuando el piloto abrió por completo la compuerta y entró en la habitación.

    Neff se quedó boquiabierta cuando Grey levantó al enorme diseñador y lo colocó en un lugar más cómodo. Los ojos parecían salírsele de las órbitas.

    —¡Ha vuelto!
    —En efecto, ha vuelto. ¿Qué le parece si procura averiguar por qué sigue durmiendo, después de todos los empujones que le ha dado?

    Grey la dejó pasar, preguntándose cómo una chica con semejante mentalidad de solterona se había decidido a embarcarse en un viaje tan aventurado, cómo podía ser un médico de primera categoría sin que sus ideas hubiesen evolucionado al menos un poco.

    —Ha sufrido heridas graves o está drogado.

    Neff empezó a revisar a Kennedy, mientras Grey la observaba, pensando en cómo unos seres extraterrestres podían conocer los efectos de las drogas sobre el cuerpo humano, a menos que hubieran decidido administrarle una droga inofensiva… si en efecto su sueño se debía a una droga. Esa podía ser una explicación de su retorno. Si sentían curiosidad y no albergaban malas intenciones, tal vez resolvieran traerle de vuelta, a fin de que sus semejantes le atendieran y corrigieran los posibles daños. Por otra parte, su sueño podía ser causado también por el agotamiento, después de alguna especie de tortura mental. De ser así su retorno supondría una advertencia, un aviso para que se alejaran y no volvieran.

    Todo dependía de Neff. Si lograba revivirle, pronto se enterarían de la solución a través del propio Kennedy. En aquel momento, le inyectaba un fluido incoloro, vigilando su reacción. Al terminar, se volvió hacia la tripulación.

    —Estoy segura de que le han dado alguna droga, pero no conozco ninguna capaz de producir este resultado. En general, las que tienen un efecto tan ligero —parece dormir normalmente— no lo prolongan tanto. De todas formas, creo que el estimulante que le he aplicado surtirá efecto.

    Sin duda tenía razón, puesto que Kennedy empezó a retorcerse, moviendo también la boca, un espectáculo nada agradable. Neff se volvió para no verlo. Kennedy gruñó, emitiendo una serie de sonidos involuntarios. Neff se inclinó de nuevo, le puso otra inyección y aguardó el resultado.

    Esta vez, la reacción fue más rápida y más fuerte. El hombre se incorporó de repente, mirando a sus compañeros.

    —¡Eh…! Grey, Ralston, ¿qué ocurre aquí? Faltan horas para el despegue. Oigan, ¿cómo llegué aquí?
    —Eso es lo que queremos saber. ¿Qué paso? ¿Vio a esos seres? ¿Cómo son? ¿Le dieron algún mensaje para nosotros?

    Kennedy meneó la cabeza, desconcertado.

    —No sé de que me habla. ¡Qué ambiente más raro hay aquí…! ¿Dónde diablos estoy?
    —Sigue en la Luna, por supuesto. A la nave de Swanson le falta el tubo de…
    —¿En la Luna? —Kennedy esbozó un gesto de extrañeza y miró al grupo, atónito—. ¿Bromea, verdad? No, ya veo que no. Advierto que hay poca gravedad y todo parece un poco extraño. ¿Pero cómo llegamos aquí? Lo último que recuerdo es que nos mandaron a dormir, un rato antes del despegue. ¿Va a decirme que dormí durante todo el viaje?
    —No. Se suponía que estaba arreglando nuestro tubo. Y cuando volvimos, se había esfumado.

    Grey no entendía nada. Kennedy, defectos aparte, poseía una inteligencia clara y una memoria excelente.

    —Trate de dominarse, por favor, e intente recordar lo que sucedió. Hay muchas cosas que dependen de eso, sobre todo ahora que Wolff ha desaparecido.
    —Bueno… No sé… ¡Dios mío, qué sueño tengo! —Bostezó y se recostó, cerrando los ojos—. No recuerdo nada, Grey. Márchese y déjeme dormir. ¡Déjeme dormir, por favor!

    Las palabras que pronunció después se perdieron en un murmullo indistinto acompañado de los mismo suaves ronquidos que Grey había oído al llegar. Tampoco consiguieron nada sacudiéndole.

    Neff encogió sus delgados hombros.

    —Si continúa durmiendo a pesar de todas esas inyecciones, me rindo. Despertarlo otra vez podría ser peligroso. Ninguna droga que yo conozco actúa de esa manera. ¿Cree que…?
    —No creo nada. Al principio, parecía muy lúcido, pero no recordaba nada. No trataba de engañarnos. ¿Y bien?

    Los demás no presentaron ninguna sugerencia, aunque era obvio que su imaginación hacía horas extraordinarias. Entretanto, la de Grey reposaba. Los datos, tal como los conocía, no se ajustaban a ninguna de las posibilidades que se le ocurría y no se hallaba más cerca que antes de comprender las intenciones de los selenitas.

    —Posiblemente ya se habrán dado cuenta de que Wolff ha desaparecido. No pretenderé que lo considere una gran pérdida, pero lo buscaría si supiera dónde. Mientras ustedes intentan resolver la cuestión, iré hasta la nave de Benson. Quiero revisar el motor y todo lo demás. Ustedes quédense aquí. Permanezcan atentos por si sucede algo sospechoso.

    June le miró, frunciendo el ceño.

    —No deberías salir solo, Pulgarcito. Esas cosas parecen elegir a quienes se apartan de sus compañeros. Podrían capturarte. ¡No seas tonto!
    —Quizá quiera que me cojan, Zanahoria. —Se dirigió a la compuerta, ajustándose el casco—. Volveré cuando vuelva. Si no lo hago, no perderéis nada… Os tocarán más provisiones para repartir. ¡Hasta la vista!

    La compuerta interior se cerró tras él. Salió y bajó por la escalerilla. Las exclamaciones de protesta de Correy se apagaron, y ahora sólo llegaba a sus oídos, propagado por el aire de su traje, el sonido de sus propios pies golpeando las rocas del suelo. Si había seres vivientes esperándole, podrían acercársele sin ningún ruido. De todos modos, se negaba a mirar constantemente hacia atrás.

    Atravesó a toda prisa el valle de los líquenes, trepó por la ladera y cruzó entre las rocas hasta llegar al Alice, sin advertir más señales de vida que las ya conocidas. Dudó un momento, preguntándose si habrían adivinado sus intenciones y le estarían aguardando dentro de la nave. Por fin, se encogió de hombros y se dirigió a la pequeña compuerta.


    4


    A su regreso, todos le estaban esperando o, más bien, picoteando la comida que les habían colocado delante. Durante los escasos instantes que permaneció detrás de la compuerta interior, no oyó que nadie hablara. Cuando abrió la puerta, se pusieron en pie de un salto, con diferentes expresiones en sus caras. La de Ralston reflejaba admiración y un franco alivio, mientras que la de Correy se iluminó por un momento. Grey se volvió hacia la puerta.

    —¿Algún problema durante mi ausencia? ¿Oyeron algo?
    —Nada, Grey. Pasamos el tiempo muy tranquilos, en espera de que nos hablara por el altavoz. Diez minutos más y pensaba salir a buscarlo.

    Y Ralston atacó su comida con mejor apetito.

    —¡Hum!

    Grey arrastró hacia adentro el cuerpo de Wolff, fláccido y roncando suavemente. Lo depositó en el centro de la cámara.

    —¡Un regalito para ustedes! Lo hallé entre las dos compuertas, tal como le ven. Por suerte, le descubrí en seguida y entré antes de que el escape de aire le causara algún daño. No hacía ruido, y era lógico que no le oyeran, pero no entiendo cómo abrieron la compuerta y le metieron ahí en un silencio tan absoluto. Échele un vistazo, Neff.

    Esta vez su diagnóstico fue rápido.

    —Exactamente lo mismo que el otro. ¿Cree que debo intentar despertarle?
    —No se moleste. Obtendría los mismos resultados. Fíjese, sin embargo, en que no lleva traje espacial. Eso significa que disponen de combinaciones diseñadas para los humanos, o bien, que transportan a sus clientes en vehículos herméticamente cerrados. El hombre soporta un poco de vacío durante algunos segundos… siempre que no se asuste. Bonito juego, ¿verdad? Sólo que no se trata de un juego… Debe de haber buenas razones detrás de todo esto. Nadie trabaja tanto para gastar una simple broma. Si fuéramos capaces de encontrar esas razones, quizá tendríamos la clave.

    Metieron al dormido Wolff en su saco, a falta de un lugar mejor, y Grey denegó con la cabeza cuando la señora Benson comenzó a disponer los platos de papel para él.

    —Todavía no. Voy a subir a echar una ojeada por la salida de emergencia.
    —¿Qué encontraste en la otra nave? —preguntó Correy, con la mirada fija en los sacos donde dormían Wolff y Kennedy.
    —¡Adivina! Tendría que haberlo sospechado.

    Ella le miró, y su curiosidad dejó lugar a una súbita expresión de sospecha.

    —Faltan los motores. ¿Es eso?
    —En efecto. Y faltan desde hace mucho tiempo. Todavía queda aire en la nave, muy bien construida por cierto, y el metal aparece opaco en los pernos, demostrando que las tuercas fueron retiradas bastante tiempo atrás. No hay esperanzas por ese lado.

    Hizo bajar la escalerilla que llevaba a la salida de emergencia y empezó a trepar. June se echó el pelo hacia atrás y le siguió en su largo ascenso hasta el pequeño compartimento donde apenas cabían los dos. Al levantar las persianas de las cuatro pequeñas ventanas de cuarzo, se mostró ante ellos el cráter que le rodeaba. Aquél era un lugar de observación, tanto como una salida de emergencia.

    Grey movió el telescopio hacia todos lados y la casi totalidad del cráter se hizo visible, extendiéndose hacia el abrupto horizonte por un lado y hasta los impresionantes acantilados por el otro. Buscaba huellas de un sendero, de una zona aplanada entre las rocas, de cualquier signo de vida… No encontró ninguno. No había edificios, ni montones de basura, ni la más mínima señal significativa. Sólo una larga fila de pájaros selenitas, que saltaban uno tras otro desde algún punto oculto a su visión, para comer y aprovisionarse de aire antes de desaparecer.

    —Tal vez no viven aquí —aventuró Correy—. Tal vez proceden de otra parte y están aquí de paso, para traer o llevar a alguien.
    —Tal vez, pero no lo creo. Han de tener su base cerca. De lo contrario, no serían tan rápidos. No sabrían cuándo nos alejamos, ni aprovecharían nuestros momentos de descuido. Bueno, eso sólo nos deja un sitio posible: el acantilado.

    Hizo girar el telescopio y estudió la rugosa pared, hasta que ella le apartó y miró a su vez.

    —A mí no me parece eso un hogar, Medio Litro. Si viviera gente ahí, sin duda habría alguna estructura en la entrada.
    —No son necesariamente hombres. Pueden tener otro tipo de mentalidad.
    —Supongo que tienes razón. —Dejó el telescopio, restregándose los ojos—. No veo nada. Lo intentaré de nuevo cuando mis ojos se calmen un poco… Molesta mirar con este resplandor… ¿Te queda algún cigarrillo?

    Él sonrió, enseñándole un paquete casi lleno.

    —Bueno… No soy ningún cerdo, Pelirroja. ¿Te apetece? No, no, aguarda un minuto… No tengas tanta prisa. Hemos de establecer un ritual para disponer de esta reserva, ¿no te parece? ¿Se te ocurre algo?
    —¡Vete al diablo, Grey! ¡Guárdate tus cigarrillos!
    —Como quieras.

    Sacó uno, parsimoniosamente, lo hizo girar entre el índice y el pulgar, lo golpeó varias veces y lo encendió. La brasa brillaba en la semioscuridad del compartimiento, y la débil corriente de aire que llegaba por las tuberías sólo servía para agitar el humo, permitiendo que enturbiara el aire antes de desvanecerse. Grey soltó un gruñido de placer animal, dobló las piernas y se tendió en el suelo.

    —¡Y es nuestra marca favorita! Da pena pensar que se acabarán muy pronto.

    June aguantó más de lo que él esperaba, sabiendo hasta qué punto la dominaba el hábito. Al fin, se encogió de hombros y se dejó caer junto a él.

    —De acuerdo, de acuerdo. Pórtate como un canalla, si quieres. ¿Qué harás cuando se te acaben?
    —Fumarme los dos cartones que había en la nave de Swanson… Englewood y Marsden dejaron una buena cantidad y, según parece, Swanson no los aprovechó. Dado que somos los únicos que fumamos en el grupo, nos durarían algún tiempo. Y no te molestes en buscarlos. Están bien guardados en mi mochila. ¿Y bien?

    Se sentó, frotándose la cara, e intentó abrazarla. Ella le esquivó sonriente.

    —Eres una rata, Nemo Grey, y te mereces lo peor. Éste es el truco más sucio que he visto en mi vida.
    —Lo es —admitió él alegremente.

    Empezaba a entender por qué los hombres que trabajan en condiciones extremas dedican tanto tiempo a bromear. En parte asombrado de sí mismo, en parte divertido, preguntó.

    —¿Y qué vas a hacer?
    —Supongo que cortarte el cuello cuando sepa que ya no te quedan más… Bueno, ¿me das o no ese maldito cigarrillo?

    Había cuatro colillas en el suelo cuando, por último, volvió al telescopio. Para entonces, se sentía menos divertido y más asombrado. June se arregló la ropa y se levantó a su vez.

    —De verdad que nos encontramos en un mundo lunático, Medio Litro. Una se vuelve chiflada aquí… ¿Sabías que por fin Neff ha decidido que Phil es el amor de su vida? Se lo ha dicho, y él está medio loco de alegría. No le importa regresar o no.
    —No sé qué ve en ella, pero le considero un chico estupendo y me alegro de que sea feliz… ¡Oye! Echa una mirada hacia allí, entre aquella cosa verdinegra y la hendedura que hay detrás. ¿Ves lo mismo que yo?

    Ella miró, frunciendo el entrecejo.

    —Parece un agujero.
    —Tiene que serlo. En algún lugar han de vivir, y apuesto a que respiran oxígeno. Deséame suerte, Pelirroja.

    Grey se asió a la cuerda y bajó velozmente por ella, dirigiéndose a la cámara con la muchacha a sus talones.

    —¡Eh! Tú te quedas aquí —la detuvo Grey—. Ralston, creo que he descubierto su escondite y voy a explorarlo. Tome el mando durante mi ausencia.

    Correy se deslizó por la compuerta interior.

    —Sólo pretendo proteger el suministro de tabaco, ¡so usurero! Pensabas irte corriendo y dejarme sin fumar. Es inútil que lo niegues.

    Él supo que hablaba en serio y asintió, poniéndose su traje y ayudándola a colocarse el suyo. Llevar a alguien consigo podía resultar una buena idea, ya que por lo menos uno tendría posibilidades de volver con información. Salieron de la nave y saltaron por entre las rocas, dirigiéndose al acantilado, por senderos distintos, pero manteniéndose cerca. La nave de Swanson estaba a unos ochocientos metros a su derecha. Cuando la sobrepasaron, el terreno se tornó más abrupto, lleno de zanjas y peñascos, obligándoles a disminuir el ritmo de la marcha.

    —Hay muchos minerales por aquí —anunció Grey por el micrófono—. Apuesto a que en el fondo de ese acantilado yace un verdadero tesoro. A lo mejor, incluso hay una buena cantidad de radio… ¿Dónde estás?

    No la veía, pero su voz le llegó en el acto.

    —A la izquierda, en la zanja. Da muchas vueltas y es estrecha, pero me parece el mejor camino. Ven.
    —Vio el lugar que le indicaba y se dirigió hacia allí. Cosa extraña, el suelo no presentaba asperezas, y sus saltos le impulsaban a buena velocidad. Correy no le esperó, convencida aparentemente de que nada les amenazaba. La zanja se iba haciendo más recta y más estrecha a medida que avanzaban. Miró hacia la derecha, deseando conocer un poco más sobre metales y minerales. Cuando volvió a mirar a June, ésta se había caído boca abajo.
    —¡June!
    —Creo…, creo que estoy bien. Rocé una roca suelta y me golpeó en la espalda. Yo… ¡Socorro, Grey! ¡Se me ha roto el tubo del aire!

    Su voz sonaba frenética, y el traje empezó a desinflarse. Retorciéndose, la chica suplicó débilmente:

    —¡Grey!
    —¡Aguanta! —Corrió hacia ella sin tomar ninguna precaución—. Contén la respiración, si puedes. Te alcanzaré en un segundo. No malgastes energía. ¡Ya estoy aquí!

    Retiró la piedra incrustada en la espalda de la combinación espacial arrojándola a un lado, y examinó el tubo desgarrado que llevaba el oxígeno desde el tanque al casco. Era corto y estaba bien protegido, pero el filo de la roca lo había seccionado limpiamente y las últimas moléculas de aire escapaban mientras lo miraba, más rápido ahora que la piedra no taponaba el agujero.

    A toda prisa se quitó los guantes, apretando las bandas de las muñecas para no perder tanto aire, y sus dedos desnudos asieron el metal ardiente del tubo, cubriendo la parte rota. El aire volvió a llenar el traje cuando puso en funcionamiento la válvula, y oyó cómo ella respiraba.

    —Tranquila ahora. Respira profundamente dos o tres veces. Vacía bien los pulmones en cada ocasión. Así. Necesitaré un par de minutos para cambiar el tubo… Gracias a Dios que traje un recambio… Tendrás que volver a contener la respiración. ¡Ahora! Respira una vez y después aguanta.

    El sol brillaba sobre el metal, recalentándolo, aunque parte del camino se habían mantenido a la sombra. Pero no tenía tiempo para preocuparse por las quemaduras en tanto que sus dedos atornillaban el recambio, tras quitar el tubo averiado. Los cuatro kilos y medio de presión que pesaban sobre su cuerpo provocaban la hinchazón de sus manos en el vacío, aunque no lo bastante para causarle daños serios. Al fin, el nuevo tubo quedó instalado y volvió a girar la válvula, dejando pasar el oxígeno.

    June se puso en pie, tambaleándose, mirando las manos enrojecidas de él mientras se calzaba de nuevo los guantes.

    —Lo siento, Grey. Me mostré demasiado descuidada. Eres…
    —Olvídalo. —Él también respiraba con dificultad, avergonzado por el temblor de sus piernas, y habló con brusquedad—. Nada serio. De ahora en adelante, nos mantendremos juntos, eso es todo. ¡En marcha!
    —¡Un momento!

    La voz llegó por la radio, de una dirección no determinada. Ambos se volvieron y vieron a Alice Benson que se acercaba.

    Espérenme, por favor. Me ha costado mucho trabajo seguirles. Apenas les veía. ¿No les importa, verdad?

    —Ralston no debió dejarla salir, señora —le dijo Grey—. ¿Por qué lo hizo?
    —Porque estoy cansada de esperar que sucedan cosas, hijo. Quiero saber qué ocurre, igual que usted. Y aquí soy casi joven de nuevo, de modo que no les supondré ninguna molestia. Además, ¿qué importa? Si les cogen, de todos modos quedaré abandonada, para morir lentamente.
    —¡Déjala venir, Grey! —pidió June.

    El muchacho lo pensó un momento y acabó por asentir, reemprendiendo el camino hacia el acantilado. Como ella había dicho, allí era lo bastante ágil para no suponer un estorbo, y sus posibilidades igualaban a las de ellas.

    Llegaron al final de la grieta, en la base del acantilado. Sobre sus cabezas el círculo oscuro, sin duda un agujero, resaltaba muy visible en la empinada pared rocosa, a unos dieciocho metros de altura.

    Grey no perdió tiempo en explicaciones. Tomó carrerilla y, de un salto, se elevó unos seis metros, arreglándoselas para asirse a un resalto, junto a una especie de ménsula. Sus pies encontraron apoyo y descubrió otro punto al que aferrarse, antes de sacar un rollo de cuerda y dejarlo caer con cuidado hasta las dos mujeres, que se apresuraron a trepar y reunirse con él.

    En realidad, lo que parecía difícil a causa de los recuerdos de la Tierra les fue sorprendentemente fácil. Sus cuerpos, a pesar de los trajes, pesaban la cuarta parte que en la Tierra, y el acantilado estaba lleno de salientes. Había uno debajo del agujero y lo alcanzaron en pocos segundos. Estaba oscuro.

    —Tendremos que tantear el camino —ordenó—. ¡Nada de luces!

    La oscuridad total resultaba inquietante, ya que carecía de los habituales toques de penumbra normales cuando hay atmósfera. Grey comprobaba cada paso, con una mano apoyada en la fría pared de rocas y la otra tendida hacia delante, para no golpearse la cabeza. Caminaron lentamente. Oía la respiración de ambas mujeres por los auriculares. Por último, su mano tropezó con un obstáculo plano. Lo palpó. Habían llegado al final del túnel. Cubrió la linterna con las manos, dejando sólo un estrecho orificio, y la encendió. Frente a él, descubrió una puerta metálica, encajada en la roca, con un tirador y una hilera de extrañas letras a su lado. Al otro, en caracteres normales, brillaba la palabra ¡BIENVENIDOS!

    June contuvo el aliento, pero la mente de él encontró una pista para la solución. Ya hacía días que se habían apoderado de Swanson y sin duda habían logrado ya comunicarse. Imposible saber si el cartel significaba un saludo o una trampa. Ni siquiera podía estar seguro de que supusiera algo más que una chispa de humor negro procedente de Swanson.

    Accionó el tirador, notando que giraba con facilidad. Un resplandor se encendió al abrir la puerta y penetrar en el interior. Sus compañeras dejaron escapar un leve grito, pero le siguieron, y la puerta se cerró automáticamente, con un silbido neumático. Unos segundos después, se abrió otra compuerta que daba a un largo y liso vestíbulo de piedra blanca, iluminada por una luz tenue que brotaba de los muros y el techo. Grey sintió que su piel se atirantaba. Sin embargo, cruzó el umbral, con las mujeres detrás. La compuerta se cerró sin ruido.

    Quitándose el casco, se dio cuenta de que el aire olía a ozono. Más tenue que la mezcla de la nave, era no obstante respirable y, al cabo de un minuto, le pareció incluso agradable. Pensó en no despojarse del traje espacial, por si había necesidad de huir. Al fin decidió lo contrario. Las puertas automáticas les impedirían el paso.

    —Más vale que nos pongamos cómodos —recomendó a las mujeres—. Quitémonos los trajes y presentémonos a nuestros anfitriones con cierta elegancia. Me preguntó por qué no habrán aparecido aún. Toma, Zanahoria, enciende uno —añadió, tendiéndole un cigarrillo.
    —Gracias, bondadoso señor —dijo ella en tono de burlón asombro—. Si no lo viese, supondría que se trata de un regalo con condiciones. ¿Hacia dónde vamos? ¿Cruzamos el vestíbulo?
    —¿Y qué otra cosa podemos hacer? ¿Quiere intentarlo, señora Benson?
    —Sí, Grey. Una gente capaz de diseñar unas luces tan suaves y trabajar la roca para formar estos muros no creo que sea mala. Poseen una cultura. Y muy desarrollada.

    Una especie de alfombra amortiguó sus pasos cuando atravesaron el vestíbulo y se acercaron a una habitación que se abría al fondo. Entonces se detuvieron, incrédulos.

    Bob Marsden dejó a un lado al extraño rollo de escrituras que estudiaba y corrió hacia ellos, con una amplia sonrisa en su rostro familiar y Swanson a sus talones.

    —¡Terráqueos, por fin! ¿Cómo están, amigos? Ya vemos que no les han traído dormidos.

    Entretanto, Swanson estrechaba sonriente la mano de Grey.

    —¿Así que le eligieron para este viaje, eh? ¡Estupendo! Ya me enteré de que se portó mejor que yo. ¿Qué le parece si me presenta a las señoras, amigo? ¡Eh, Burin Dator! ¡Tenemos visita!

    Una criatura entró en la habitación. Recordaba a un hombre por su conformación general, aunque sólo media noventa centímetros y era de complexión delicada. Tenía las facciones muy separadas, con la nariz debajo de la boca, no encima, y una piel gruesa y correosa, desprovista de pelo. Parecía una tosca caricatura humana fabricada en goma. No obstante, presentaba un aspecto civilizado y agradable, como un animal gracioso y bien formado.

    —¡Mike!

    Habló en voz baja y sonora, un poco absurda considerando su tamaño, pero con una entonación entusiasta y alegre.

    —¡Mike, hijo, por fin has vuelto! Te echamos mucho de menos. Nos preguntábamos por qué no habías llegado en la primera nave. Swanson nos explicó que te fue imposible, de modo que esperábamos que vendrías en la nave de rescate. Sin embargo, no conseguimos acercarnos lo suficiente para verte, y la descripción que le sacamos a ese tal Kennedy no era tan exacta como para sentirnos seguros. Me disponía ya a salir para conocer a tu grupo… ¡Bienvenido a casa, hijo!

    Burin Dator deslizó su delicada «mano» en la de Grey, con una mirada cariñosa y la expresión que —Grey lo sabía— equivalía en él a una sonrisa.

    —¡Asamblea general! ¡Mike ha vuelto! Lursk, un poco de vino sintético. ¡Esto hay que celebrarlo!


    5


    Y fue una buena celebración, por cierto. El resto de los marcianos fueron entrando y uniéndose silenciosamente a la fiesta, todos mirando a Grey con la misma expresión de familiaridad. Por último, Burin Dator se levantó y les condujo a una confortable habitación, donde una serie de asientos tapizados rodeaban una mesa baja y ocupaban los rincones. Su arrugada cara resplandecía de felicidad El trío de terráqueos le siguió con creciente sorpresa, un poco irritados contra Swanson y Marsden, quienes se negaban a contestar a sus preguntas. Aún no osaban creer en la realidad de lo que veían, y ansiaban oír las explicaciones que se habían sugerido. Grey se aferraba ceñudo a su cordura, manteniéndose de manera inconsciente muy cerca de June, a fin de asegurarse un mínimo de normalidad.

    El pequeño marciano se tomó su tiempo para elegir un asiento.

    —¿Están cómodos? Lamento sinceramente que nuestros primeros contactos hayan sido desagradables, pero necesitábamos saber con qué tipo de personas nos encontrábamos. Por desgracia, los dos hombres que capturamos primero nos forzaron a tomar ciertas medidas. Así que los devolvimos en buen estado de salud, si bien con sus funciones un tanto restringidas.

    June se agitó inquieta.

    —¿Qué les hicieron, exactamente?
    —Nada irreparable, se lo aseguro. Borramos algunos de los recuerdos, después de comprender que sus palabras, una vez en la Tierra, hubieran tenido malas consecuencias para nosotros… Se proponían explotar este mundo, ¿saben? Ahora han olvidado todo lo ocurrido en los últimos días, con la ayuda de una pequeña operación, y se hallan bajo los efectos de una droga que les impedirá enterarse de nada. Les daremos un antídoto, para que lo tomen antes del aterrizaje… Fue un trabajo delicado eliminar algunos de los recuerdos y preservar los demás, excepto los relativos a los acontecimientos más recientes. Me siento orgulloso de no haberme visto obligado a dejar sus mentes en blanco.
    —Los cirujanos de la Tierra son capaces de destruir la memoria —asintió Grey, que conocía bien el tema, puesto que, naturalmente, le interesaba mucho—. En cambio, no pueden hacer eso, y menos a gente de otra raza. Tiene buenas razones para sentirse orgulloso.
    —Resultó difícil. Pero recuerda que nuestras manos son un poco más delicadas que las vuestras y que hemos estudiado con gran cuidado la mente humana. Sólo hace muy poco descubrimos la forma en que el hombre clasifica sus recuerdos y qué nervios los controlan. Además, aunque tu raza nos supera con mucho en sentido mecánico y en inventiva, nosotros estamos más avanzados en medicina, psicología y en el estudio general de la química orgánica y el pensamiento. Ni Swanson ni Marsden fueron los primeros. Conocimos a nuestro primer terráqueo mucho antes.

    Alice Benson se inclinó hacia delante. Sus ojos brillaban.

    —Ese hombre, señor Dator… ¿Se llamaba Bill Benson?
    —En efecto, señora. Y supongo que es usted su esposa. Le entregaremos sus escritos antes de que se vaya. Él la creyó muerta al ver que no venía. No sabía que había estallado una guerra. De lo contrario, hubiese regresado a la Tierra… Ahora bien, para empezar, en Marte contamos con un medio mejor que el terrestre para efectuar observaciones astronómicas. Nuestro aire es más tenue y se pierden menos detalles. Vimos su bengala en la Luna por casualidad, pero la observamos y la analizamos con todo cuidado. Dedujimos, pues, que había vida en el mundo de ustedes y que habían atravesado el espacio con éxito. Por aquel tiempo, gracias a una afortunada casualidad, habíamos completado la construcción de una nave espacial, en la que nuestro pueblo —o por lo menos, nuestro grupo— había trabajado durante doscientos años terrestres. Somos lentos para estas cosas, como ya he dicho. Nos servimos de un simple motor a reacción de oxigeno-hidrógeno, suficiente para traernos desde nuestro mundo de baja gravedad hasta la Luna. Tuve la fortuna de que me eligiesen para formar parte de la tripulación. Cuando encontramos a Bill Benson, pasamos casi un mes curando las lesiones que había sufrido a causa de sus paseos fuera de la nave y por la falta de aire. Tardamos mucho en localizarle. Estaba casi muerto cuando le hallamos. Nos llevó algún tiempo llegar a entendernos, pero, aunque nuestros pueblos son muy diferentes, sus semejanzas en materia de conducta y manera de pensar resultan sorprendentes.

    El marciano hizo una pausa, meditando antes de proseguir.

    —Igual que en la Tierra, en Marte hay un tipo práctico y un tipo idealista. Del primero, sólo se han de esperar problemas en un encuentro entre las dos razas. Se entablaría una lucha por la supremacía, que terminaría mal para todos. A diferencia de ustedes, nuestros idealistas reconocieron ese hecho cuando iniciamos las primeras tentativas de construir un cohete y se organizaron en un pequeño grupo secreto. De ese grupo proviene toda nuestra gente, y sólo él sabe algo de nuestro éxito. Nos vemos obligados a engañar a los demás. Bill Benson se mostró de acuerdo en poner sólo al tanto a los idealistas de su raza. Ustedes lo son, nosotros también. Los dos hombres que duermen en su nave, no. Por consiguiente, no deben saber nada, ni su mundo tampoco.

    »El satélite es rico en cosas que ambas razas necesitamos: metales y minerales en extremo valiosos, incluso en pequeñas cantidades. Quienes se apoderasen de ellas amasarían enormes fortunas, como las amasan a partir de los secretos arrebatados a otros. Nosotros ya hemos empezado a aprovechar sus máquinas, sus aparatos, otras cosas que Bill Benson nos describió, en especial la energía atómica, que supone la verdadera clave. Hemos digerido lentamente esos conocimientos, al parecer resultado de la suerte o la habilidad individual. Ustedes deben hacer lo mismo.
    »Nos proponemos, pues, formar un pequeño grupo en cada planeta, que vaya controlando poco a poco una parte cada vez más importante de las riquezas de este mundo, en apariencia sin conexiones con la Luna, hasta que la compañía tenga en sus manos el equilibrio del poder. La encabezarían, naturalmente, hombres que sabrían y simpatizarían. Luego, cuando los idealistas hayan desbrozado el camino, abriremos las puertas a ambas razas, dirigiendo con precaución las opiniones para que las masas se mantengan de acuerdo con nosotros. Nunca lograríamos vivir en un planeta tan pesado como la Tierra, y ustedes encontrarían muy poco atractivo el nuestro. Pero aquí, en la Luna, encontraremos un medio común para nuestro futuro. De otro modo, nos espera la destrucción mutua. ¿Conseguiremos todo eso?

    Grey asintió, con la cabeza llena de planes para un futuro quizás a muchos siglos de distancia.

    —Sí, creo que sí. Sin la menor duda, los hombres que controlan las finanzas de una nación pueden hacer mucho para conformar sus ideas y sus leyes.
    —Y el núcleo de la compañía existe ya —señaló excitada la señora Benson—. Soy la dueña de la Atomic Power, un poderoso instrumento. En este momento dispongo de poca liquidez, pero eso no importa. El verdadero capital no se ha tocado. Y aunque Cartwright, que dirige la compañía, no me parece de confianza, se retirará pronto. Entonces se hará cargo de ella mi sobrino. Él sabrá organizarla muy bien. Pediremos ayuda por radio, diciendo que hemos aterrizado en un lugar desolado, dañando la nave, y que en la Luna no hay nada de valor, que se trata de un mundo peligroso e inaprovechable…
    —Precisamente, señora. —Burin Dator le dedicó otra de sus desdentadas sonrisas—. Esos dos hombres sufrieron daños en el cerebro a causa de alguna radiación. A usted le hubiera pasado lo mismo, si su edad no la hubiese confinado en el interior de la nave… Los demás parecerán haber sufrido mucho, gracias a ciertas drogas que poseemos. Las fotos que han tomado no mostrarán nada. Más tarde, se organizarán ustedes en secreto, formando compañías mineras, pequeños grupos de inventores y una flota pequeña, aunque muy eficiente, de cargueros espaciales, con base en alguna isla remota, supongo, que se encargará de transportar a los idealistas, de recoger los metales preciosos en pequeñas cantidades y las gemas de los cráteres… Creo que podemos confiar en el futuro.

    Grey estaba de acuerdo, y se imaginaba el funcionamiento de la compañía, muy discreto, bajo distintos nombres. Pero eso dejaba sin resolver el gran problema.

    —¿Cómo volveremos? Nuestro tubo se ha agujereado, y probablemente ustedes usan otro sistema que no se adaptará a la Polilla.
    —Ahora usamos un tipo de propulsión similar al vuestro, perfeccionado por Bill Benson y mucho más eficaz. No se destruye a sí mismo. Lo arreglaremos con facilidad. Somos visionarios, Mike, pero no tontos.
    —¿Por qué me llama siempre «Mike»? ¡No me diga que soy un marciano modificado!

    El constante recurso a aquel nombre en combinación con el tono paternal de los marcianos, empezaba a crisparle los nervios.

    Burin Dator rió, en una obvia imitación de las emociones humanas, aunque, evidentemente, la risa se había convertido para él en algo natural.

    —Nada de eso, hijo. Ya expliqué que estamos muy avanzados en bioquímica. Cuando Bill decidió quedarse aquí, quiso un hijo, siempre que nuestros métodos funcionasen tan bien como decíamos. Fracasamos nueve veces, y la décima, fracasamos a medias, pero aprendimos. Tú eres nuestro undécimo intento de exogénesis. Creo que no resultaste adaptado por completo a la vida en la Tierra, ya que siempre presentaste algunas características peculiares. En resumen eres el… sí, el hijastro de la señora Benson.
    —¿Y cómo llegué a la Tierra sin ningún recuerdo?
    —Prometimos a tu padre, antes de su muerte, que te enviaríamos allí. No obstante, consideramos una imprudencia confiar en un chico que no sabía nada sobre su planeta de origen, de modo que nos vimos obligados a borrar tus recuerdos. Esperábamos que tus hábitos de pensamiento y tus emociones desarrollarían un carácter similar al que tenías y que algunas sugestiones sin palabras que implantamos después de la operación te traerían de vuelta, si era posible. Por fortuna, no nos equivocamos.
    —¿Me devolverán la memoria?
    —No. La operación es definitiva, aunque te enseñaremos documentos sobre tu vida anterior, desde su comienzo. Te servirán casi lo mismo.

    Dator dudó, mirando a uno y otro.

    —Naturalmente, esperamos que te quedes con nosotros, cuando los demás se vayan. Explicarán tu ausencia achacándola a un ataque de locura lunar. Te alejaste andando y no regresaste nunca. El señor Swanson conducirá la nave de vuelta. Le encontraron al borde de la muerte, por supuesto, pero se salvó porque nunca salió de su nave. O cualquier otra cosa por el estilo. Ahora bien, necesitamos que se quede por lo menos un representante de tu planeta.

    Grey consideró con calma la cuestión. La Tierra nunca había sido muy bondadosa con él, un monstruo entre los hombres. Sólo aquí había encontrado amigos: la señora Benson, Ralston, los marcianos… Quizás incluso June Correy. Cuando volvieran, el trabajo les absorbería y él volvería a quedarse solo. No obstante…

    June interrumpió sus cavilaciones, decidiendo el problema.

    —Por supuesto que nos quedaremos. Es la única solución.

    El sonido de su voz le sobresaltó, y se volvió para mirarla. Su cara se mostraba tranquila.

    —¿Nos? Yo me quedaré, claro, pero tú…
    —Me quedo también, si no te importa. Seré honesta contigo. Aquí eres un hombre y, en estas condiciones, me sirves. El tamaño no cuenta. En la Tierra, me daría vergüenza andar por la calle a tu lado. Te borraría de mi vida con tanta rapidez que nunca sabrías qué paso. ¡Y no quiero hacerlo!

    Grey no se detuvo a pensar en sí mismo. Tal vez estuvieran en un mundo lunático, pero esta locura era mucho mejor de lo que había sido su vida normal. Había tenido miedo de pensar en esas cosas, aun aquí. Ahora en cambio…

    —¿Los marcianos celebran alguna ceremonia para el matrimonio, Dator?

    Burin Dator asintió entusiasmado.

    —Sí, por cierto. Además, tenemos una copia de la ceremonia terráquea. Mis ingenieros arreglarán vuestra nave mañana y habréis de despediros de vuestros amigos. ¿Por qué no proceder esta noche a la boda? Invítalos por la radio, para que actúen de testigos.

    Los ojos de Alice Benson reflejaban la rapidez con que había aceptado a Grey como a un hijo.

    —Muy amable, señor Dator. Algún día volveré. Considero la Luna como mi propio mundo. ¿Qué quieres como regalo de bodas, Mike?

    También era el mundo de él, el único lugar donde se sentía a gusto. Pero mundo nuevo o no, sus emociones se sobreponían, demasiado nuevas para expresarlas de la manera adecuada. Fue June la que respondió, con una sonrisa muy dulce, aunque se pretendía burlona.

    —Cigarrillos, señora Benson. Este chico corre más con un poco de tabaco que todos sus cohetes juntos.


    Fin



    Al parecer, todo tiene su precio. Escribir en condiciones de extrema premura lleva cerca de diez veces más tiempo que el trabajo normal. Si el escritor lo sabe de antemano y lo tiene lo bastante en cuenta, resolverá el problema tomándose un par de días de descanso, sin mirar siquiera la máquina de escribir, hasta adaptarse de nuevo a su propio ritmo. Cuando no se espera a esa recuperación, las consecuencias pueden ser mucho peores. Yo descubrí que había desarrollado una enorme aversión contra todo lo que se relacionase con el oficio de escritor, y esa reacción duró más de lo debido. En lugar de aceptarla y dejar que se desvaneciera por sí misma, empeoré las cosas tratando de forzarme a escribir. Como resultado, obtuve un montón de papeles en el suelo y una buena idea para una novela corta, que se perdió para siempre a causa de la magnitud de los errores que cometí al intentar transcribirla.

    Sin embargo, disponía del dinero suficiente y me encontré llevando a cabo algunos trueques muy peculiares gracias a un par de circunstancias inesperadas. El primero fue consecuencia directa de la falta de materiales y mano de obra especializada, motivada por la guerra. De pronto, la gente se vio incapacitada para reemplazar los artefactos que dejaban de funcionar, siendo muy difícil encontrar repuestos o alguien que efectuara la reparación. Me di cuenta de eso cuando la tostadora del drugstore se pasó al enemigo y se negó a cumplir su obligación. No fue difícil repararla, una vez que descubrí cómo se quitaba la decorativa cubierta. El pago consistió en varias comidas gratuitas. Luego, una adorable y pequeña calculadora se rompió, y me llamaron para ver si lograba hacerla funcionar.

    Siempre he disfrutado con los mecanismos. Por aquellos días, poseía un cierto conocimiento improvisado sobre las máquinas y la electrónica. Sin embargo, en aquella ocasión el éxito dependía más de una especie de simpatía entre la máquina y yo. Años más tarde, me tomé el trabajo de aprender a fondo la teoría electrónica, aunque nunca conseguí saber lo suficiente para equipar con nuevas instalaciones eléctricas algunos de los aparatos de televisión a los que cambiaba los tubos. Y no obstante, cuando terminaba de reparar una radio…, ¡el maldito aparato funcionaba! Se corrió la voz a partir del drugstore por todo el vecindario y me encargaron una sorprendente cantidad de reparaciones. Disfruté con ello, ya que produce una gran satisfacción curar un mecanismo enfermo…, aunque detestaría dedicarme a eso como una actividad permanente.

    Luego estaban los juegos electrónicos. En ese momento, en Saint Louis, la mayoría de los establecimientos abonaban en metálico las partidas ganadas. Todo aquello resultaba una novedad para mí y no resistí a la tentación. (Después de todo, los tales dispositivos también eran artefactos). Ante mi sorpresa, descubrí que en la mayoría de los casos se trataba de juegos de destreza… siempre y cuando se los estudiase a fondo antes, a fin de dominar la técnica que permitía mover la máquina sin que se anulara la partida al cometer una falta.

    Al drugstore le daba lo mismo quien ganara, y el gerente parecía pensar que yo merecía atenciones especiales por el hecho de ser un cliente habitual y, a veces, un útil peón para todo. De modo que, con frecuencia, me permitía adjudicarme las partidas gratuitas que obtenía el técnico de servicio cada vez que instalaba una máquina nueva. Eso me proporcionaba la experiencia necesaria con el artefacto para trazar la estrategia requerida. Casi todas mis comidas en el establecimiento fueron pagadas con las ganancias.

    Por la misma época, el encargado nocturno del hotel comprobó que no me importaba reemplazarle de vez en cuando. Una buena parte de mi cuenta me fue descontada a cambio de esos servicios.

    Es asombrosa la habilidad que un escritor puede desplegar para no enfrentarse con la necesidad de escribir y cuántas excusas llega a inventar. A mí me sucedió así, aunque di por sentado que se debía a una peculiaridad de mi carácter. Sólo más tarde comprendí que constituye un riesgo inherente al oficio. No sé por qué sucede de esa forma. No es pereza, ya que la mayoría de los subterfugios requieren más tiempo y esfuerzo que el hecho de escribir, aparte de dejar menos beneficios. Pero resulta inevitable. Quizá Campbell haya encontrado la respuesta correcta: «Todos los escritores están locos —explicó, añadiendo—: Y los escritores de ciencia ficción más locos todavía. Por su parte, los editores están, si cabe, más locos que los peores escritores. Y en cuanto a los editores de ciencia ficción… su locura no tiene límites».

    Sin embargo, en aquel momento, yo racionalizaba todas esas cuestiones, como de costumbre. Trabajaba en una serie de relatos acerca de un hombre que, por accidente, se convertía en un ser inmortal, en un mundo desoladoramente arrasado y que le necesitaba. No deseaba más continuaciones. No obstante decidí que una serie concebida desde el principio para abarcar muchos relatos sería diferente. Tal vez lo haya sido. Nunca lo he averiguado.

    Por fin, comencé la serie. En todas partes se respiraba una atmósfera bélica, que, naturalmente, influía sobre todo cuanto pensaba y escribía. La narración comenzaba con una devastadora guerra que se situaba en el futuro. La titulé Objetor. Campbell, con muy buen acierto, la rebautizó con el título de Quinta libertad. Alcanzó las ocho mil palabras, la máxima extensión que Astounding permitía para un cuento.

    Lógicamente, tenía que usar un nuevo seudónimo para diferenciar la serie de los demás relatos que pensaba escribir. De manera que Quinta libertad apareció bajo la firma de John Alvarez.