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  • SOMBRA DEL TEMA
  • ● Quitar
  • ● Normal

  • PRESENTACIÓN DEL BLOG

    El objetivo de este blog es ofrecerte lectura con un estilo diferente y personalizable; brindando opciones para que el área y lo que lees o ves sean agradables, a tu gusto y necesidad.

    Aquí encontrarás lectura variada: libros y relatos completos, chistes, temas de salud, sobre la pareja, los hijos, consejos, temas variados, revistas Selecciones y Diners. Las revistas selecciones están ordenadas de manera que puedas leer cada una completamente. No requieres suscribirte, no hay publicidad ni enlaces ajenos al blog, todo es totalmente gratis.

    El blog dispone de más de 8000 publicaciones y más de 15000 imágenes. Las publicaciones están distribuidas por categoría. Puedes crear tu propia lista o listas de temas, o, categorizarlas según tu elección.

    Así como los temas de las publicaciones, también puedes organizar o categorizar las imágenes según tus gustos.

    La navegación en el blog es fácil, práctica y rápida; su manejo también es fácil e intuitivo. A continuación una visión rápida de sus características:

    Puedes darle diferentes aspectos con el sinnúmero de combinaciones que te permite el blog al SALON DE LECTURA, INICIO, INDICE O LISTA, CATEGORIA y NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL; sin perder el estilo dado cuando regreses al blog; permitiendo de esta manera dejarlo a tu gusto. Además, esos cambios realizados puedes definirlos en 10 estilos, los cuales puedes cargarlos en el momento que quieras. También puedes darle un estilo a cada post o publicación, a cada categoría, agrupar las publicaciones en 3 grupos diferentes y/o categorizarlos en "Lectura", "Leído", "Menú Personal 1 a 16"; todos independientes entre sí. Y si te preocupa que borren o dañen tus ESTILOS o CAMBIOS, también hay la opción de protegerlos.

    Puedes cambiar el tamaño, color y estilo de la letra; dar realce a: temas, subtemas, letra cursiva, texto entre comilla, dialogo entre dos personas, listas, texto en blockquote, título de la publicación; puedes ampliar o centrar la publicación; dejar marcado partes interesantes de alguna lectura; ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; emplear opacidad o transparencia, definir colores, ocultar secciones, ampliar las imágenes, crear indices de hasta 121 temas en los libros, cambiar de lado o inmovilizar el sidebar, crear listas personales de las publicaciones y catalogarlas a tu necesidad, crear sesiones para cuando dos o más personas usan la misma máquina, etc. etc.

    Si eres nuevo en el Blog y eres amante de la lectura te recomiendo leer "PERSONALIZA - MANUAL DEL BLOG" que se encuentra en el menú; pequeño manual que te permitirá sacarle el mayor provecho a las opciones brindadas; o, el tema "CÓMO FUNCIONA EL BLOG", que sigue a continuación de "OBSERVACIONES", en este mismo gadget.

    Prueba personalizando esta SECCION dando click en   P A N E L   del lado izquierdo.

    Presiona AQUI para información detallada sobre las opciones de PERSONALIZACION de este blog.

    CARACTERÍSTICAS DEL BLOG

    Algunas características requieren tener las funciones del PANEL activado.

    GENERAL
    • Las publicaciones están catalogadas por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Rápido acceso a las CATEGORIAS y SUB-CATEGORIAS por medio del MENU
    • Ventana de INTRODUCCION en todas las secciones, para las miniaturas y listas en texto
    • Tres slides de fondo (si has guardado imágenes en los slides 1, 2 y 3)
    • Listado de las publicaciones en:
      - Orden Alfabético
      - Por Categoría
      - Libros
      - Relatos Cortos
      - Por Autor (libros y relatos cortos)
      - Sólo imágenes (libros)
      - Sólo imágenes (revistas Diners y Selecciones)
      - Una sola página con todo lo arriba descrito
    • Guardar publicaciones para su acceso rápido en LECTURAS
    • Catalogar publicaciones para su acceso rápido en MENU PERSONAL (16 categorías personales y una de LEIDO)
    • Historial de las publicaciones navegadas (MENU / MENU PERSONAL / 13-16)
    • Activar o desactivar el desplazamiento del MENU
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier otra que te ofrece el blog
    • Cambiar la imagen del Header por cualquier imagen del internet
    • Ver el MENU con ICONOS
    • Crear un MENSAJE como recordatorio
    • Que el MENSAJE creado aparezca en 6 intervalos diferentes de tiempo
    • Crear SESIONES cuando entran al blog más de una persona en una misma máquina
    • Agregar clave para que no puedan accesar a un usuario o sesión
    • Permitir que la imagen del header cambie automáticamente cada vez que entras a la página. Independiente por sección del blog
    • Cambiar el aspecto de la página y guardarlos en ESTILOS personales (Básico y 1 a 9), independiente en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cambiar el aspecto de la página sin que los cambios se guarden
    • Borrar los cambios que realizas en una página por cada sección de la misma, o todo
    • Cargar ESTILOS predefinidos, independientes en cada sección del blog (INICIO, LISTAS o INDICE y SALON DE LECTURA)
    • Cargar los ESTILOS predefinidos de forma aleatoria u ordenada
    • Cargar los ESTILOS predefinidos y que se aplique el mismo en las otras secciones
    • Cargar un ESTILO personal
    • Cargar un ESTILO personal de forma aleatoria u ordenada
    • Copiar un ESTILO, personal o predefinido
    • Copiar un ESTILO personal o predefinido a otro USUARIO
    • Proteger los ESTILOS personales
    • Agregar CLAVE para que los ESTILOS personales no puedan ser protegidos o desprotegidos por otras personas
    • Crear NOTAS indefinidas
    • Te indica qué publicaciones tienen NOTAS, y cuántas tiene cada una
    • Acceso a la última publicación navegada
    • Muestra la fecha de la última navegación hecha en el Salon de Lectura
    • Guardar las imágenes en los SLIDES y BANCOS DE IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Dar zoom a las IMAGENES (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Fijar una imagen como fondo (en la página de INICIO solo se puede en las Ultimas Publicaciones)
    • Ver la imagen en pantalla completa (menos en en la página de INICIO)
    • Activar SLIDES, como fondo, con las imágenes guardadas en los SLIDES 1, 2 y 3
    • Indica cuál de los ESTILOS 1 a 9 y BASICO están ocupados
    • Dar a las imágenes tonos grises (independiente por sección de la página)
    • Dar al MENU para que tenga colores diferentes
    • Dar a las MINIATURAS, SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR para que tengan colores diferentes
    • Permitir que al dar click en una MINIATURA con la opción arriba indicada, la publicación adquiera ese color.
    PÁGINA DE INICIO
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (últimas publicaciones)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (sidebar)
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas (downbar)
    • Desactivar el cambio automático de los temas del: Slide, Sidebar y Downbar
    • Permitir ver las imágenes de las "Últimas publicaciones" a la izquierda y a la derecha
    • Cambiar de aspecto
    • Cambiar las miniaturas de "Últimas Publicaciones" por una categoría a elección
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas de las últimas publicaciones, el slide, menú, sidebar y downbar aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINAS DE LAS LISTAS
    • Cargar, de forma aleatoria u ordenada, las diferentes formas de ver las miniaturas
    • Ver las listas con IMAGENES y TEXTO
    • Ver las listas solo IMAGENES o solo TEXTO
    • Diferentes formas de ver la lista en IMAGENES
    • Aumentar la cantidad de imágenes a mostrar
    • INTRO de las publicaciones
    • Cambiar el aspecto del INTRO
    • Cambio de las imágenes automático, con 4 intervalos de tiempo
    • El intervalo puede ser fijo o sólo por una vez
    • Guarda la última publicación o grupo de imágenes revisado por categoria (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    PÁGINA DE CATEGORIAS
    • Guarda el último grupo revisado (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • Puede adquirir el ESTILO dado en el SALON DE LECTURA, por CATEGORIA y SUB-CATEGORIA
    • Cambiar de aspecto
    • Que las miniaturas adquieran los ESTILOS dados desde el SALON DE LECTURA a su respectiva categoría
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura de las últimas publicaciones con los cambios de su respectiva categoria, al dar click en la miniatura se refleje en la publicación
    • Que las miniaturas aquieran fondos de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    SALON DE LECTURA
    • Cambiar el aspecto de la publicación por y guardarlos por:
      - ESTILOS Personales (Básico, 1 a 9), se aplica a todas las publicaciones
      - Por Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Sub-Categoria (1, 2 y 3)
      - Por Publicación
      - Por Grupos 1, 2 y 3
      - Por listas de LECTURA, MENU PERSONAL (1 a 16) y LEIDO
    • Cargar un ESTILO:
      - En todas las publicaciones (ajeno a estilos Básico y 1 a 9)
      - Para todo el blog
      - Para todo el blog y publicaciones
      - Para todo el blog menos en el SALON DE LECTURA
      - Respetando si la CATEGORIA tiene un ESTILO propio
      - Respetando si la publicación tiene un ESTILO propio
      - Definiendo el orden de carga de los GRUPOS 1, 2 y 3
    • Cambiar el aspecto de la publicación y del texto
    • Diferenciar conversaciones en las publicaciones (menos libros y relatos cortos)
    • Definir para cuando se ingrese a una publicación se coloque la primera imagen como fondo
    • Guardar hasta 121 puntos o partes importantes de una publicación (como un índice). Por publicación
    • Guarda la posición donde suspendes la lectura de forma rápida
    • Desplazamiento automático de la publicación (7 niveles de velocidad)
    • Guia de lectura cuando hay mucho texto
    • Lleva un registro de las CATEGORIAS, SUB-CATEGORIAS, PUBLICACIONES y publicaciones en GRUPOS con ESTILO aplicado
    • Que los widgets del sidebar adquieran fondos de color diferente
    • Que las miniaturas del sidebar del widget OTRAS PUBLICACIONES, adquieran fondo de color diferente
    • Permitir que al aplicar la carga de la miniatura con fondo de color diferente del widget OTRAS PUBLICACIONES del sidebar, al dar click en ésta, se refleje en la publicación
    • Colocar la imagen principal de la publicación para que ocupe el ancho de la página.
    PÁGINA NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL
    • No hay refresco de pantalla
    • Las mismas opciones del SALON DE LECTURA
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 1
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 2
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda la última publicación revisada o leída, por categoría (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    • La primera imagen de la publicación está como fondo
    PÁGINA NAVEGAR DIRECTO 3
    • No hay refresco de pantalla
    • Guarda el último grupo de publicaciones revisados (varía cuando se agrega publicaciones nuevas)
    MI LIBRERIA
    • Edición de las NOTAS guardadas
    • Edición de las imágenes guardadas en los Slides 1, 2, 3 y Bancos de Imágenes
    • Edición de las publicaciones guardadas en Lecturas, Personal 1 a 16 y Leído
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones entre Slides y Banco de Imágenes y entre Listas
    • Permite copiar las imágenes y publicaciones guardadas a otro usuario o sesión

    CÓMO FUNCIONA EL BLOG

    Si eres nuevo en el blog y quieres aprender cómo funciona, o hay partes algo complicadas, te daré una explicación detallada para que puedas comprender a fondo su funcionamiento y aprovechar las características que te brinda.

    Para comenzar explicaré rápidamente las características que te ayudarán en la lectura en el SALON DE LECTURA:

    En el MENU, en "+Otros", encontrarás las opciones CREAR NOTA y VER O EDITAR NOTAS, esas opciones te permiten crear una NOTA de forma rápida y/o ver la ventana de NOTAS y revisar todas las que has creado. La letra "N" debajo de la palabra PANEL hace la misma función. En la misma sección "+Otros" encontrarás "Ultima Lectura" y una fecha, la fecha es la última vez que estuviste en el blog, y Ultima lectura es la última publicación que leiste o revisaste; dando click a esa frase te vas a esa publicación.

    Cuando estás en una publicación y te has desplazado un poco hacia abajo, ese punto se guarda automáticamente. Cuando regresas a la misma publicación, la pantalla se situará en ese punto. Cada publicación es independiente.

    Otra forma de hacerlo es dejando marcado el punto donde la suspendes, dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura; al hacer esto automáticamente aparece un punto en la parte última del MENU. Cuando regreses a la publicación das click en ese punto y te desplazarás a la línea donde suspendiste la lectura. La línea de retorno debe estar entre "I PANEL N". Una vez que haz dado click en el punto, el mismo desaparece del MENU.

    Cuando una publicación tiene NOTAS guardadas y puntos guardados, aparece en la parte última del MENU dos caracteres rectangulares, indicando que hay NOTAS y puntos guardados, le das click a ese caracter y se abre la ventana respectiva.

    Para dejar más de un punto de la publicación guardado, das click en PANEL en la sección PUNTOS. En esa ventana vas a ver una opción: "Guardar Punto". Cuando das click en esa opción aparece una ventana donde dice "PUNTO A GUARDAR". En el recuadro blanco puedes colocar una referencia al punto o pantalla a guardar o dejarlo en blanco. Para que acepte guardar el punto debes dar click en "Referencia". Si no has colocado referencia, automáticamente toma el nombre de "Punto Guardado " y el número correspondiente al mismo. Si has guardado un punto aparece el texto "Borrar todos los Puntos". Si has guardado más de un punto, aparece otro texto que dice "Borrar por Punto". El primero te permite eliminar el punto o todos los puntos guardados; y el segundo te permite eliminar por punto específico.

    La letra "I", que aparece sobre la palabra PANEL, te permite almacenar la o las imágenes de una publicación, ya sea en uno de los tres SLIDES o en los BANCOS DE IMAGENES; también permite darle zoom a cualquier imagen de la publicación. Te permite también colocar cualquier imagen de la publicación como fondo. Las imágenes guardadas en los SLIDES se pueden activar en cualquier parte del blog, y se ejecuta como fondo. Para activar el SLIDE, das click en la palabra PANEL, en la sección ESTILOS, aparece una línea con Slide1 Slide 2 Slide 3 (aparecerán las que tengan al menos una imagen guardada), das click a uno de ellos y se activa el slide.

    Si deseas guardar la publicación en LECTURAS o en alguno de MENU PERSONAL (que se encuentra en el MENU), cada tema tema tiene un "+" a la derecha, que te permite seleccionar en qué lista guardar.

    Si deseas cambiar los nombres en el MENU PERSONAL (Personal 1, Personal 2, etc. etc.), en el SALON DE LECTURA das click en PANEL, seguido de "Registros" y por último "Cambiar Tema de PERSONAL (1-16)". En INICIO, CATEGORIA e INDICE o LISTA, das click en PANEL y luego en "Varios".
    Para cambiar el nombre, tipeas el nuevo en el recuadro en blanco y das click en "Personal 1, Personal 2, etc. etc." que se encuentra a mano derecha del recuadro en blanco.

    Cuando estás en una publicación o post, cualquiera, puedes usar las opciones del MINI PANEL que se encuentra en el MENU (ocultar, columnas-imagen, tipo letra, etc.). Las opciones que ves en el MINI PANEL también las encontrarás en el PANEL, solo que ahí cada una está en su respectiva sección. La función del MINI PANEL es brindarte, de manera rápida, el acceso a funciones básicas del PANEL.

    ¿QUÉ PUEDES HACER CON EL MINI PANEL?
    El MINI PANEL te permite cambiar el aspecto a la publicación o página mediante las opciones que se explican a continuación:

    CAMBIAR PUBLICACION - OCULTAR SECCIONES: Permite ocultar el sidebar, cambiarlo de posición, etc. etc.
    COLUMNAS E IMAGENES DEL POST: Te permite ver la publicación en dos, tres o cuatro columnas; además, puedes ampliar o reducir las imágenes.
    TIPO LETRA-TAMAÑO LETRA-COLOR LETRA: Te permite cambiar el tipo, tamaño y color de la letra de la publicación.
    COLOR DEL TITULO: También puedes cambiar el color del título de la publicación.
    SOMBRA-BLUR DE LAS IMAGENES: Puedes darle sombra o blur a las imágenes de la publicación.
    CAMBIAR IMAGEN DEL HEADER: Puedes cambiar el header o cabecera del blog por un paisaje, del mismo tamaño que el actual o más grande.


    Cualquier opción u opciones que apliques del MINI PANEL y/o PANEL para cambiar el aspecto de la página se guardará automáticamente en lo que he denominado ESTILO BASICO, y no se perderá cuando regreses al blog, a la misma u otra publicación. Eso significa que, si te gusta leer en dos columnas, con el título en rojo y el texto de color gris y aplicas esas opciones con el MINI PANEL y/o PANEL, cuando regreses al blog verás todas las publicaciones con esos cambios.

    Estos cambios que se hacen con el MINI PANEL y el PANEL, para dar otro aspecto a la publicación, también los llamo ESTILOS, por lo que más adelante emplearé ese término sin que se refiera, específicamente, a los ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    En el PANEL encontrarás muchas más opciones, incluido para realizar cambios al MENU, SIDEBAR, MAIN y BODY.

    Este PANEL también lo encontrarás en la página de INICIO, INDICE O LISTA y CATEGORIA. Su funcionamiento es similar en cada sección e independiente entre sí; eso significa que si haces cambios en la página de INICIO, éstos no afectarán al POST o PUBLICACION ni al INDICE O LISTA, y viceversa.

    El MINI PANEL es sólo para la sección del POST o PUBLICACION (SALON DE LECTURA).

    Ahora que tienes una visión sobre lo que puedes hacer en el blog, entremos a describir otras opciones que se encuentran en el PANEL para ver cómo se puede manejar los cambios que realizaste, además de otras interesantes características.

    Seguir leyendo

    OBSERVACIONES

    Algunos efectos que aquí encontrarás requieren navegadores que soporten CSS3.
    BLOG OPTIMIZADO para Google Chrome a una resolución de pantalla de 1024 x 768.

    LAS FUNCIONES DEL PANEL están desactivadas para los nuevos en el blog o para aquellos que no han hecho cambio alguno. Debes activar las funciones del PANEL y posterior debes ir al MENU, ESTILOS y dar click en "Desactivar Carga Aleatoria u Ordenada" (en INICIO, SALON DE LECTURA y LISTA o INDICE) para que puedas hacer cambios en el blog.

    ESTE BLOG fue diseñado bajo la plataforma GOOGLE CHROME. Su constante revisión, los cambios que se realizan y las publicaciones que se agregan son hechos bajo la misma plataforma, no se emplea otro navegador; por lo que no garantizo que su aspecto y funcionalidad sea el correcto en otros navegadores. Por experiencia propia, la funcionalidad y presentación del blog no es la correcta en INTERNET EXPLORER 6, 7 y 8.

    SI TIENES ACTIVADO el traductor automático de idioma tendrás problema con las funciones que te ofrece el PANEL. Si vas a hacer cambios, debes desactivar el traductor, permitiendo que el blog quede en su idioma original (español).

    TODOS LOS CAMBIOS que hagas en el block, las imágenes guardadas en los SLIDES y BANCO DE IMAGENES, los libros guardados en LECTURA y MENU PERSONAL, las NOTAS creadas, y los PUNTOS guardados de algún libro(s), se almacenan en tu máquina. Cuando vayas a otra PC no verás lo anterior descrito. Para saber cómo llevar toda tu información a otras máquinas, da click AQUI

    LOS LIBROS CORTOS Y RELATOS no disponen de portada, por lo que, al entrar a uno de estos temas, no vas a ver la misma imagen, ya que es agregada. Cuando entras a una de estas publicaciones, aparece una imagen como portada; y si vuelves a entrar a esa misma publicación o refrescas pantalla, aparece otra diferente. Esto no sucede en las publicaciones de las opciones de NAVEGAR DIRECTO. De igual forma ocurre en las miniaturas de todas las secciones del Blog. Ninguna imagen de las designadas para los RELATOS o LIBROS CORTOS está relacionada a un tema en especial, es totalmente aleatorio; ya sea que entres a Inicio, Listas, Categorías, Navega Directo (todos) y Salón de Lectura.

    EN LAS MINIATURAS, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO. Esto no se aplica si estás en NAVEGA DIRECTO + FUNCIONES DEL PANEL.

    LOS PUNTOS no funcionan si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST. Debes tomar en cuenta, también, que si haces cambios en el HEADER (cambiar la imagen por una de mayor longitud); cambios en la publicación, como por ejemplo: cambiar el tamaño de la letra, aumentar de tamaño la LETRA CAPITAL, ampliar el post ocultando el sidebar, aumentar el tamaño de la imagen, agregar avatar a las conversaciones, etc. etc.; los PUNTOS no se desplazaran, exactamente, a la pantalla exacta. Debes marcar los puntos después de haber hecho los cambios necesarios en la publicación o en el ESTILO.

    El DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO no funciona si has aplicado REDUCIR LARGO DEL SIDEBAR Y POST; se hace lento cuando tienes abierta la ventana del PANEL, o aplicado muchas sombras; y no funciona la barra lateral de desplazamiento mientras esté activo.

    EN EL SALON DE LECTURA, si aplicas para colocar la IMAGEN DEL POST como fondo, dedes desactivar esta opción si vas a cambiar de ESTILO a uno que tengas cambiado el fondo del BODY. Tampoco recomiendo aplicar esta opción en los ESTILOS que hayas empleado cambios en el fondo del body.

    USAR LAS OPCIONES del MINI PANEL intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    USAR LAS OPCIONES de MINIATURAS que se encuentra en el MENU (en la página de INICIO y LISTAS O INDICE) intercalado con las mismas del PANEL causa conflicto, provocando cambios con errores visuales....Más detalles

    EL FORMATO NUEVO del texto no está aplicado a todos los LIBROS y RELATOS. En el INDICE O LISTA los que disponen del formato tienen un (√) en el lado derecho. El resto de las CATEGORIAS disponen del formato nuevo.

    LA LONGITUD DEL SIDEBAR debe quedar igual con la longitud de la PUBLICACION o POST siempre y cuando la longitud de la PUBLICACION o POST sea superior a la longitud del SIDEBAR; si es lo contrario habrá diferencia; y, cuando no se ha alterado la longitud de la publicación con cualquier tipo de cambio de formato en su contenido; como por ejemplo: cambiar el tamaño del texto, cambiar la longitud entre líneas, aplicar letra capital, etc. etc. Si aplicas REDUCIR LARGO SIDEBAR Y POST (derecho o izquierdo), debes refrescar pantalla para que quede parejo.

    SI ESTAS EN EL INDICE O LISTA, en los LIBROS, y la carga de las miniaturas es muy demorado, la razón es que has aplicado muchos gráficos en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIAS)". Para que la carga sea más rápida debes dar click en un número de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS)", que se encuentra en el PANEL, en la sección "VISUAL".

    NOTA: Para que los cambios realizados permanezcan es necesario tener activada las cookies de tu navegador. El mismo principio se aplica si vas a dejar puntos guardados en las publicaciones, agregar temas en "LECTURAS", "LEIDO" y "MENU PERSONAL", dejar anotaciones en "NOTAS" y para que funcione la sección "REGISTROS" del PANEL del SALON DE LECTURA.
    Si eliminas el archivo "http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage" de la carpeta "LOCAL STORAGE", pierdes todos los cambios realizados, los puntos guardados en las publicaciones, lo guardado en NOTAS, las listas de LECTURAS, LEIDO y MENU PERSONAL y el control que lleva la sección REGISTROS del PANEL; dejando el blog en su estilo estándar.
    Si desactivas las funciones del PANEL no podrás hacer cambio alguno con el MINI PANEL y PANEL.

    NOMENCLATURA

    Significado de las letras que aparecen en el menú, el menú del PANEL y la sección ESTILOS del PANEL.

    Letras en la parte derecha inferior del menú del PANEL:
    EBa: Cargado o trabajando con el Estilo Básico
    E1 a E9: Cargado o trabajando con el Estilo 1, estilo 2, estilo 3.... estilo 9
    Post: Cargado o trabajando por publicación
    C1 a C3: Cargado o trabajando por categoría 1, 2 ó 3
    S: Cargado o trabajando por sub-categoría 1, 2 ó 3
    P: Cargado o trabajando el estilo respetando si la publicación tiene estilo propio.
    G1 a G3: Cargado o trabajando con el Grupo 1, 2 ó 3
    LY: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Lecturas"
    LL: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Leídos"
    P1 a P16: Cargado o trabajando el Estilo dado a "Personal 1 a Personal 16"
    ALEATORIO: Carga de los estilos aleatoriamente
    ORDENADO: Carga de los estilos ordenadamente
    ALEATORIO+PP: Carga de los estilos aleatoriamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    ORDENADO+PP: Carga de los estilos ordenadamente respetando si la publicación tiene estilo propio.
    PREDEF.: Has cargado uno de los ESTILOS predefinidos que te ofrece el blog.
    Ho: Cambio del header ordenado
    Ha: Cambio del header aleatorio
    Pm: Publicación toma color de la miniatura
    Letra en gris Significa que la publicación también está en ese estilo, pero, el actual en rojo está en un nivel superior de prioridad.


    Letras en la parte derecha superior del menú del PANEL
    : Estilo protegido
    X: Las funciones del PANEL están desactivadas.
    T: El estilo se carga en todo el blog
    P: El estilo se carga en todas las publicaciones
    C: El estilo se carga en todo el blog y publicaciones
    F: Estilo fijo para el inicio e indice o lista (INICIO e INDICE O LISTA)
    MA: Está activado "Estilo en miniatura Aleatorio" (INICIO)
    MC: Está activado "Estilo en miniatura Continuo" (INICIO)
    SA: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Aleatorio" (INICIO)
    SC: Está activado "Estilo en miniatura del Sidebar Continuo" (INICIO)
    DA: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Aleatorio" (INICIO)
    DC: Está activado "Estilo en miniatura del Downbar Continuo" (INICIO)
    AUT: Está activado el avance de las miniaturas (LISTA O INDICE)
    AUT-no fijo: Está activado el avance de las miniaturas. No queda activado cuando refrescas pantalla (LISTA O INDICE)
    A: Carga de estilos por sub-categoría (CATEGORIA)

    PANEL, sección ESTILOS, Guardar los Cambios:
    Guardar 1 a Guardar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 en el cual se guardarán los cambios.
    Guardar en Básico: Seleccionar el estilo Básico para guardar los cambios.
    LY: Seleccionar "Lecturas" (del Menú) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. LL: Seleccionar "Leído" para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esa lista adquiera el Estilo dado. P1 a P16: Seleccionar del "Menú Peronal" (Personal 1 a 16) para guardar el Estilo, y toda publicación que se agregue a esas listas adquiera el Estilo dado.

    PANEL, sección ESTILOS, Ver Estilos con Cambios
    Bás: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo Básico
    1 a 9: Se ha hecho, al menos, un cambio en el estilo 1, 2, 3... 9.
    Cat1() a Cat3(): Se ha hecho cambio en x categorías 1, 2 y/o 3. La cantidad de categorías con estilo va entre los paréntesis.
    Post(): Se ha hecho cambio o dado estilo propio en x publicaciones. La cantidad de publicaciones con estilo propio va entre los paréntesis.
    G1() a G3(): Se ha agregado x publicaciones al grupo 1, 2 y/o 3. La cantidad de publicaciones agregadas va entre los paréntesis.
    LY, LL, P1 a P16 Se ha hecho, al menos, un cambio en "Lecturas", "Leído" y "Personal 1 a 16".

    PANEL, sección ESTILOS, Cargar ESTILOS
    Cargar 1 a Cargar 9: Seleccionar el estilo del 1 al 9 a cargar.
    Cargar Básico: Cargar el estilo Básico.


    PRIORIDAD DE CARGA DE LOS ESTILOS:

    1) PREDEFINIDO
    2) CARGA MINIATURA CON ESTILO DE CATEGORIA
    3) PUBLICACION TOMA COLOR DE LA MINIATURA
    4) LY, LL, P1 a P16: Lecturas, Leídos y Personal 1 a Personal 16
    5) G3 - G2 - G1: Grupos 1, 2, 3
    6) POR POST
    7) POR CATEGORIA o SUBCATEGORIA 1, 2, 3
    8) ESTILOS 1 a 9 y BASICO.

    PREGUNTAS Y SOLUCIONES

    Lo que a continuación describo son situaciones que pueden surgir en cualquier momento, aunque estemos muy familiarizados con el blog. A veces olvidamos cuál es el motivo para que nuestra petición no responda como es debido.
    También es para aquellos visitantes, nuevos o asiduos, que no les gusta o no acostumbran a leer MANUALES u OBSERVACIONES, contestando preguntas de algunas opciones brindadas en este blog.
    Les recuerdo que el navegador empleado es el GOOGLE CHROME. Si empleas otro navegador es probable que haya situaciones o inconvenientes muy ajeno a lo aquí descrito.
    Esta sección hace hincapié de lo ya tratado en OBSERVACIONES y CÓMO FUNCIONA EL BLOG.
    Las situaciones están por sección (INICIO - SALON DE LECTURA - CATEGORIA - INDICE O LISTA) y conjunto de ellas, para su mejor búsqueda. Esta lista se va incrementando a medida que experimento situaciones o que crea conveniente debe ser expuesta.

    Nota.
    Al colocar la imagen de fondo, en la mayoría de los libros que no disponen del visto bueno o del formato para hacer cambios, no aparece la imagen. La razón es que al subir la imagen se lo hizo colocando el autor entre paréntesis. No he realizado los arreglos necesarios, y por el momento, se mantendrán así.


    SE APLICA A TODO EL BLOG
    Eso ocurre cuando has aplicado "Desactivar funciones del PANEL" o has cargado el ESTILO ORIGINAL. Debes activar las funciones del PANEL para poder realizar cualquier cambio; o cargar otro ESTILO que no sea el ORIGINAL. Esas opciones las encuentras en PANEL, la sección ESTILOS.

    Cinco razones para que eso ocurra: 1) Has aplicado "Desactivar funciones del PANEL", 2) Has cargado el estilo ORIGINAL. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL, 4) Debes tomar en cuenta en qué estilo hiciste los cambios, y cargar ese mismo estilo. Y 5) Tienes desactivada las cookies de tu navegador.

    Lo más seguro es que tienes protegido el estilo actual. Desprotégelo, preferentemente desde el SALON DE LECTURA, en la sección "SEGURIDAD" del PANEL. Otra razón es que has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS, que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL.

    El PANEL de la página de INICIO, INDICE O LISTA y SALON DE LECTURA trabajan de manera independiente. Cada uno puede tener 10 estilos diferentes sin afectarse entre sí.

    Si has seguido el proceso de su instalación correctamente, entonces, cerciórate que tengas activado las cookies del navegador.

    En este caso debes estar consciente de qué estilo está cargado, qué combinación de estilos has aplicado, a cuál estilo hiciste cambios y considerar la prioridad de carga de los estilos. El estilo cargado lo puedes ver en la parte inferior derecha del menu de la ventana del PANEL. El detalle de las siglas empleadas y la prioridad de carga de los estilos lo encuentras en este mismo gadget en "NOMENCLATURA".

    Si eso ocurre es probable que hayas aplicado sombras o blur en varios secciones de la página y a la vez tener abierta la ventana del PANEL, también, puedes haber aplicado imagen en el fondo del body y tener abierta la ventana del PANEL y/o haber aplicado sombras o blur en algunas secciones de la página. No uses muchas sombras si vas a colocar imagen en el fondo del body.

    La única razón para que eso ocurra es activando la opción de PASARLA A GRISES. En la sección que veas la imagen blanco y negro, por ejemplo en el SIDEBAR (SALON DE LECTURA), te vas a PANEL, la sección SIDEBAR, buscas "IMAGEN, PASARLA A GRISES" y eliges la opción deseada.

    En las miniaturas, sea en el INICIO, SALON DE LECTURA, INDICE O LISTA y CATEGORIA, al dar click en el tema el link se abre en otra ventana, al dar click en la imagen o en "LEER", "SEGUIR LEYENDO" o "PUBLICACION COMPLETA" el link se abre en la misma ventana. Lo mismo ocurre en el SLIDE, SIDEBAR y DOWNBAR de la página de INICIO.

    Presiona PANEL y en la ventana que aparece verás un candado color amarillo en la parte derecha superior.

    Hay dos razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado CARGA ALEATORIA u ORDENADA en esa sección, desactívala, ya que tiene prioridad sobre los ESTILOS. 2) En el SALON DE LECTURA tienes activado CARGAR EN TODAS LAS PUBLICACIONES o CARGAR EN TODO EL BLOG Y PUBLICACIONES.

    Para eliminar una NOTA debes abrirla y luego presionar ELIMINAR NOTA. Si has abierto dos o más NOTAS, solo se eliminará la última abierta, el resto no, debes cerrarlas y eliminarlas una por una. Debes abrir NOTA por NOTA e ir eliminándola a medida que la abras.

    En los ESTILOS predefinidos no puedes hacer cambios. Para hacer cambios en alguno de ellos, debes primero cargarlo y seguido copiarlo a otro ESTILO (que van desde GUARDAR 1, GUARDAR 2… hasta PERSONALIZAR GRUPO 3 O APLICARLO AL POST); hecho esto, cargas el ESTILO al que se copió y seguido haces los cambios deseados.
    Si quieres aplicar el ESTILO para todo el blog o fijarlo para el INICIO e INDICE O LISTA, sigues el proceso ya explicado, luego cargas el ESTILO a cual se copió y eliges la opción deseada (esto último sólo en el SALON DE LECTURA).

    Puede ser por cuatro razones: 1) Tienes desactivado las FUNCIONES DEL PANEL. 2) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA que se encuentra en el MENU / ESTILOS (debes hacerlo en INICIO, LISTA o INDICE y SALON DE LECTURA). 3) No has activado FONDO COLOR VARIADO, y/o 4) No has aplicado DESACTIVAR CARGA ALEATORIA U ORDENADA en el SALON DE LECTURA.



    SE APLICA SOLO EN EL "SALON DE LECTURA" Y EN EL "INDICE O LISTA"
    Tienen que estar ocultos. Entra en PANEL, la sección "VARIOS" en "CAMBIA-INMOVILIZA SIDEBAR-OCULTAR SECCIONES", la opción "OCULTAR SECCIONES", en el SALON DE LECTURA; en INDICE O LISTA busca las opciones similares.

    Si estás en el SALON DE LECTURA en la publicación de tu interés, simplemente agrégalo a la lista deseada. Si estás en INDICE O LISTA, cuando agregas a la lista siempre se agregará la primera publicación superior que aparece a mano izquierda (cuando son varias miniaturas o imágenes). Para que sea un tema elegido, debes darle click al INTRO de ese tema y luego agregarlo a la lista deseada; o dar click en el caracter "+" y elegir dónde guardarlo.



    SE APLICA AL "SALÓN DE LECTURA"
    Tres razones para que eso ocurra: 1) Debes haber cambiado la longitud de la publicación, 2) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación y/o 3) Cambiaste la imagen del header por una de mayor longitud, o viceversa. Si has hecho cualquiera de los tres casos descritos, o los tres, debes marcar y guardar la posición después de esos cambios.

    Eso ocurre cuando has aplicado el DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Debes detenerlo para que tomes el control de la barra de desplazamiento. La opción la encuentras en la sección VARIOS del PANEL.

    Para reducir esa cantidad a 5 miniaturas, te vas al PANEL, la sección VARIOS, presionas NIVELAR SIDEBAR CON POST y luego presionas DESACTIVAR.

    Te vas a PANEL, sección VARIOS, presionas ICONO:CAMBIAR-DIMENSIONAR-DESPLAZAR. Si quieres quitarlo presionas CAMBIAR ICONO la opción QUITAR, si quieres mostrarlo presionas ORIGINAL.

    Presiona PANEL, luego POST, seguido de COLUMNAS Y ZOOM DE IMAGENES.

    Lo primero que debes hacer es entrar a cualquier publicación que pertenezca a la categoría de la revista que desees aplicar los cambios (puedes ver la categoría en la parte última de la publicación), luego das click en "GUARDAR Y CARGAR POR SUB-CATEGORIA 1" (la 2 o la 3) que se encuentra en la sección ESTILOS en "GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL, se efectúa un reinicio de página (si la página aparece con cambios es porque ya has hecho cambios en esa subcategoría anteriormente); por último seleccionas la opción "GUARDAR POR SUB-CATEGORIA", toma unos segundos a que aparezca el visto bueno, opción que la encuentras en GUARDAR, BORRAR ESTILOS Y APLICADOS" del PANEL. Ahora sí, procede a hacer los cambios que desees en esa revista. Si no das click en GUARDAR POR SUB-CATEGORIA los cambios se guardarán en la CATEGORIA que seleccionaste (1, 2 ó 3) y no en la SUB-CATEGORIA de la revista actual.

    Las razones son: 1) Has desactivado la opción para que quede igual, la cual se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego NIVELAR SIDEBAR CON POST, debes activarlo. 2) Cuando la publicación es más corta que la longitud del sidebar, el sidebar tratará de ajustarse a ésta, y por lo general no logra igualar la longitud. 3) Debes haber hecho cambios significativos en el texto, título o imagen de la publicación. 4) La última miniatura corresponde a la primera publicación realizada y como ya no tiene qué mostrar no puede completar el sidebar. 5) El máximo de miniaturas a mostrar es de 250 y cuando son libros o relatos cortos con gran cantidad de contenido la publicación sobrepasa ese máximo.

    Eso ocurre por una de las siguientes razones: Tienes abierta la ventana del PANEL, has añadido muchas sombras, o has colocado imagen en el fondo del body.

    Eso ocurre porque has estado presionando intercaladamente la tercera y quinta opción que se encuentra en la barra del DESPLAZAMIENTO AUTOMATICO. Para poder controlar la velocidad con las opciones brindadas presiona la cuarta opción que es para detener el desplazamiento; ahora sí, puedes elegir cualquier opción para activar el desplazamiento.

    Es todo texto centrado dentro de un rectángulo azul, que encontrarás en algunas publicaciones. Para realizar cambios en los BLOCKQUOTE, presiona PANEL, seguido de TEXTO DEL POST y luego TEXTO EN BLOCKQUOTE Y BLOCKQUOTE. Tienes algunas opciones para darle otro aspecto.

    No hay forma de recuperar la clave asignada. La única opción que te queda es eliminar el archivo http_www.mdarena.blogspot.com_0.localstorage que se encuentra en la unidad C del disco duro, en la siguiente ruta: "C:\Documents and Settings\MAQUINA5\Local Settings\Application Data\Google\Chrome\User Data\Default\Local Storage", en este caso MAQUINA 5 es el usuario de la sesión de windows. Para eliminarlo debes cerrar el GOOGLE CHROME. Una vez eliminado abres nuevamente el GOOGLE CHROME y entras al blog, empezando de cero, con su presentación estándar.

    Presiona PANEL, luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION. Lo mismo es en la página de INICIO, cambias el color de la paginación y del selector de tema en el slide.

    CATEGORIA es cada uno de los links del menú que están a la izquierda de +LISTAS. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías; estando enmarcadas cada una en las categorías "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente

    Esto se debe a que, como estándar, está activado la nivelación de la longitud del SIDEBAR con la longitud de la publicación. Cuando la publicación es corta, dependiendo de cuán corta es, algunas ventanas o widgets no se mostrarán, tratando que la longitud del sidebar no sea demasiado larga que la longitud de la publicación; igual ocurre con las miniaturas. Para desactivar esta opción y que las ventanas o widgets del sidebar se mantengan das click en PANEL, luego en VARIOS, seguido de NIVELAR SIDEBAR CON POST, y por último DESACTIVAR.

    Cuando dejas marcado uno o varios puntos de una lectura para luego emplearlos, la línea de retorno estará debajo del MENU. Cuando aplicas guardar el PUNTO de acceso rápido, que aparece al final del MENU una vez que lo has guardado, el punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Si no es así es porque has hecho cambios significativos en la publicación, como por ejemplo: aumentar el tamaño del texto y/o de la imagen, o cualquier cambio que altere la longitud de la publicación. También afecta si has expandido la publicación ocultando el sidebar. Siempre que vayas a dejar puntos marcados debes hacerlo después de hacer los cambios necesarios en la publicación o ESTILO.

    No necesitas dejar marcado el punto donde suspendes la lectura, ya que automáticamente se guarda el punto o la pantalla que dejas de leer. El problema con esta opción es que si navegas por la lectura, el punto o pantalla se guardará dónde te quedes al dejar de navegar.
    Otra opción es dando doble click en cualquier parte de la línea que suspendes la lectura. Cuando dejas marcado la línea, al retornar al libro o publicación verás en la parte derecha del MENU el punto "●". Das click en el mismo y te desplazarás a la línea que suspendiste la lectura. El punto de retorno estará al comienzo o entre "I PANEL N", que se encuentra a mano izquierda. Cada publicación es independiente al resto. Cuando aplicas el "●", el mismo desaparece.

    Para activar LA GUIA DE LECTURA debes estar en el comienzo de la publicación.

    Las opciones para activar el o los slides aparecen sólo si has guardado imágenes con la opción 'I' que se encuentra sobre el PANEL; también si guardas en MI LIBRERIA o en NAVEGA DIRECTO 1.

    Tienes dos métodos: 1) Seleccionar CARGAR SOLO POR POST y hacer los cambios deseados. 2) Cargas el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas GUARDAR POR POST y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios en la publicación o post eliges CARGAR SOLO POR POST. Si la publicación ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el estilo está protegido no podrás hacer cambio alguno.

    Primero debes cargar el ESTILO ORIGINAL, luego seleccionas PERSONALIZAR GRUPO 1 O APLICARLO AL POST (igual con el grupo 2 ó 3) y realizas los cambios deseados. Para ver los cambios hechos en el GRUPO eliges PERMITIR CARGA DEL GRUPO 1 (igual con el 2 ó 3). Si el GRUPO ya tenía cambios hechos, los que acabas de hacer se agregan y se cambian si la opción hecha ya había sido aplicada anteriormente. Si el GRUPO está protegido no podrás hacer cambio alguno.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS DE "+LISTAS" O "INDICE O LISTA"
    Eso ocurre cuando estás en LISTA DE LOS TEMAS-LIBROS y has aplicado una de las opciones que hay en "CANTIDAD DE IMAGENES (CATEGORIA)". Prueba cambiando con una de las opciones de "CANTIDAD DE IMAGENES (LIBROS y RELATOS), en PANEL, sección VISUAL, en la parte última. Los LIBROS y algunos LIBROS-RELATOS CORTOS, por su extenso contenido, toman más tiempo en completar las miniaturas o mostrar las imágenes.

    El visto bueno indica que la publicación tiene el formato que permite hacer cambios en el texto, lo que es: BLOCKQUOTE, TEMA, SUBTEMA, IDENTIFICADOR 1-2, LETRA CAPITAL, etc. etc. Este visto bueno se aplica sólo en los LIBROS y LIBROS-RELATOS CORTOS, ya que el resto de las publicaciones sí disponen de ese formato.

    Los LIBROS y LIBROS CORTOS-RELATOS CORTOS disponen de un visto bueno "√" al final del tema, indicando que ese libro o publicación se puede aplicar el formato nuevo. En el resto de las CATEGORIAS todas las publicaciones tienen el formato nuevo.

    La única razón por la que puede ocurrir eso es porque tu internet está fallando.

    Das click en PANEL y luego MINIATURAS. Puedes aplicar todas las opciones que comiencen con la palabra IMAGENES.

    Si ya has elegido "Imagen + Título" o "Solo Imagen", entonces el problema es que estás o muy cerca o en la primera publicación. En este caso la primera publicación es, literalmente, la primera que se realizó en esa categoría. Para solucionar el problema presiona el punto que se encuentra entre las dos flechas localizadas a mano derecha y vuelve a cambiar la cantidad de imágenes.



    SE APLICA EN LAS PAGINAS "CATEGORIA"
    En esta sección no funciona las opciones para hacer cambios en el estilo de las miniaturas, no puedes aumentar ni reducir la cantidad a mostrar, no hay lista en texto, y por último, cada categoría puede tener un aspecto diferente, incluso las sub-categorías.

    CATEGORIA es cada uno de los links, del menú, que están a la izquierda de +LISTAS; a excepción de las revistas "Diners" y "Selecciones", ya que ese conjunto se enmarca en la categoría "Revistas Diners" y "Revistas Selecciones", respectivamente. SUB-CATEGORIA es cada una de las revistas Diners y Selecciones, independiente entre sí y de las Categorías.

    Esas opciones te permite cargar el ESTILO, creado en el SALON DE LECTURA, de cada categoría. Si has dado un ESTILO diferente a alguna categoría en particular o has descargado los ESTILOS DEFINIDOS que ofrezco, cuando activas la opción CARGAR ESTILOS DE LA CATEGORIA 1 ó 2, cada categoría tendrá un aspecto diferente; igual ocurre si activas CARGAR LO ANTERIOR EN SUB-CATEGORIAS, tomando cada revista el estilo dado en el SALON DE LECTURA. Esto solo se aplica cuando eliges, del MENU, cualquier link que se encuentra a la izquierda de "+LISTAS".



    SE APLICA A LA PAGINA DE "INICIO"
    Cuatro razones para que eso ocurra: 1) Tienes activado el estilo ALEATORIO o CONTINUO en las miniaturas, debes desactivarlo para elegir uno en particular. 2) Tienes activado CARGAR PARA TODO EL BLOG de la sección ESTILOS del PANEL, desactívalo. 3) Has aplicado NO GRABAR LOS CAMBIOS que se encuentra en la parte superior de la ventana del PANEL y 4) El estilo está protegido. Si ocurre eso y has aplicado CARGAR PARA TODO EL BLOG, debes desproteger el estilo desde el SALON DE LECTURA.

    Presiona PANEL, luego VARIOS , seguido CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS y das click en CAMBIO DESACTIVADO.

    Eso puede ocurrir solo por dos razones: 1) Lo has desactivado mediante la opción que se encuentra presionando PANEL, seguido de VARIOS y luego CAMBIO DE CONTENIDO DE LAS MINIATURAS " y/ó 2) Tu internet está fallando.

    Presiona PANEL luego MAIN y en la parte última la opción COLOR TEXTO DE LA PAGINACION Y SELECTOR DEL SLIDE. Lo mismo es en el SALON DE LECTURA, solo que ahí cambias es el color de la PAGINACION.



    SE APLICA A "MI LIBRERIA"
    Las imágenes siempre van a aparecer, tarda cuando tienes una gran cantidad de imágenes guardadas, entre más imágenes guardes, más tardará. Debes tener paciencia para que carguen todas. La ventaja es que, cuando entres a MI LIBRERIA, puedes seguir agregando imágenes desde las otras secciones del blog y actualizas MI LIBRERIA sin tener que refrescar pantalla con la opción que se encuentra a mano izquierda, representada con un bolígrafo negro.

    Para guardar la imagen elige dónde vas a guardarla y seguido da click en la o las imágenes deseadas.
    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

    -----------------------------------------------------------
    Guardar todas las imágenes
    Dar Zoom a la Imagen
    Fijar la Imagen de Fondo
    No fijar la Imagen de Fondo
    -----------------------------------------------------------
    Colocar imagen en Header
    No colocar imagen en Header
    Mover imagen del Header
    Ocultar Mover imagen del Header
    Ver Banco de Imágenes del Header

    Imágenes para el Header o Cabecera
    Slides
    P
    S1
    S2
    S3
    B1
    B2
    B3
    B4
    B5
    B6
    B7
    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura. Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.
    Sólo se guardará un tema a la vez, o sea, si entras a una publicación cualquiera, la misma se guarda automáticamente en el historial, y, si vuelves a entrar a ese tema, al rato o cualquier otro día, ya no se guarda, porque que el tema ya se encuentra en el registro.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...Leer" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre la INFO del tema.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en 'Intro' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema, se abre en otra ventana, o en '...tema completo', se abre en la misma ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de los Libros: muestra las portadas de los libros en tamaño grande. Se muestran de 48 en 48.

    Lista Gráfica de las Revistas: muestra todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la página de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color de todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color del tema.
    ● Eliminar la sombra del tema.
    ● Cambiar el color de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones nuevas.

    EL PLANETA DE LOS DINOSAURIOS (Anne McCaffrey)

    Publicado el lunes, agosto 08, 2016
    1


    Kai oyó el eco de los ligeros pasos de Varian en la vacía sección de pasajeros de la lanzadera en el momento en que desconectaba la unidad de comunicaciones y colocaba la cinta en su depósito de almacenamiento.

    —Lo siento, Kai, ¿me he perdido el contacto?

    Varian estaba sin aliento, el traje chorreante de sudor, y traía consigo el penetrante hedor del aire «fresco» de Ireta, que inundó el filtrado aire de la cabina del piloto de la lanzadera. Miró primero el apagado panel de comunicaciones, luego desvió la mirada hacia el rostro del hombre para ver si estaba irritado por su tardanza, pero una sonrisa triunfante hendió su fingido pesar.

    —¡Hemos capturado finalmente uno de esos herbívoros!

    Kai no pudo por menos que sonreír ante su excitación. Varian era capaz de pasar largas horas rastreando un animal en los pantanos y las hediondas junglas de Ireta; horas de paciente búsqueda jalonada de obstáculos que, la mayor parte de las veces, resultaba improductiva. Pero consideraba tediosamente nauseabundo el sentarse inmóvil en un confortable sillón durante un contacto con los theks. Kai había estado seguro de que esta vez conseguiría eludir también el tedioso intercambio con alguna excusa razonable. Sus noticias eran buenas y su excusa válida.

    —¿Cómo conseguiste capturar uno? ¿Con una de esas trampas que has estado construyendo? —preguntó con auténtico interés, aunque aquellas mismas trampas habían impedido que sus mejores mecánicos terminaran la parrilla sismológica que necesitaban sus geólogos.
    —No, no han sido las trampas —y había un punto de pesar en el tono de Varian—. No, la maldita criatura estúpida estaba herida y no pudo escapar corriendo con el resto de la horda. —Hizo una pausa para dar todo su énfasis al resto de la frase—. ¡Y, Kai, sangra auténtica sangre!

    Kai parpadeó ante la afirmación.

    —¿De veras?
    —¡Sangre roja!
    —¿Y?
    —¿Acaso eres un idiota en biología? La sangre roja significa hemoglobina…
    —¿Y qué hay de extraño en ello? Muchas otras especies utilizan como base el hierro.
    —No en el mismo planeta de esos serpenteantes seres acuáticos que Trizein ha estado disecando. Ellos utilizan un fluido pálido y viscoso. —Varian se mostró ligeramente despectiva ante el fracaso del hombre en reconocer el significado de la noticia—. Este planeta es una masa de anomalías, tanto biológicas como geológicas. Ningún mineral que valga la pena echar por nuestras tolvas, y yo encontrando animales más grandes que cualquier cosa mencionada en las cintas de texto de ningún planeta de todos los sistemas que hayamos explorado en los últimos cuatrocientos años galácticos estándar. Por supuesto, es posible que todo encaje, después de todo —añadió pensativamente, mientras echaba hacia atrás los flexibles rizos oscuros que enmarcaban su rostro.

    Era alta, como lo eran generalmente aquellos nacidos en la gravedad normal de un planeta como la Tierra, con un cuerpo esbelto pero musculoso que el mono de vuelo color naranja de una sola pieza remarcaba admirablemente. Pese a los utensilios que colgaban de su cinturón pantalla de fuerza, su talle era delgado, y los bultos en los bolsillos de sus muslos y pantorrillas no desmerecían el gracioso aspecto de sus piernas.

    Kai se había alegrado cuando Varian fue designada como su co-comandante. Habían sido algo más que amigos a bordo desde que ella se había unido a la ARCT-10 como xenoveterinaria, con un contrato por tres años galácticos estándar. Aunque la ARCT-10, como sus naves hermanas del Cuerpo de Exploración y Evaluación, poseía un personal básico administrativo y de operaciones que había nacido y se había educado en la nave, el complemento de especialistas adicionales, técnicos en prácticas y, ocasionalmente, viajeros de las altas esferas de los Planetas Sentientes Federados cambiaba constantemente, dando a los nativos de la nave el estímulo de conocer a miembros de otras culturas, subgrupos, minorías y creencias.

    Kai se había sentido atraído por Varian, primero porque era una muchacha extraordinariamente atractiva y segundo porque era el opuesto de Geril. Llevaba tiempo intentando cortar una insatisfactoria relación con Geril, que se había mostrado tan insistente que lo había obligado a cambiar de aposentos de la zona nativa al área de visitantes terrestres del la ARCT-10 a fin de evitarla. Varian resultó ser su nueva vecina de la puerta de al lado. Era alegre, con un humor burbujeante e intensamente interesada en todo lo referente a la nave exploradora del tamaño de un satélite. Le contagió su entusiasmo al tiempo que le perseguía para que la condujera en una visita guiada por las distintas zonas especiales que albergaban a las más esotéricas razas sentientes de los PSF en sus propias atmósferas o gravedades. Ella era nacida y educada en planetas, le dijo Varian, el número de ellos y su diversidad no tenía demasiada importancia ahora, pero había llegado un momento en que creía que ya era hora de ver cómo vivían los exploradores y los evaluadores. Especialmente, añadió, puesto que como xenoveterinaria había tenido que corregir a menudo algunos de los más locos juicios erróneos y equivocaciones de las NE.

    Varian era una buena narradora, y los relatos de sus aventuras planetarias, tanto de los tiempos en que era una adolescente arrastrada por unos padres también xenoveterinarios como de cuando estaba aprendiendo la misma especialidad, fascinaron a Kai. Éste había efectuado los habituales viajes por los planetas para combatir la agorafobia condicionada por la nave, y de hecho había pasado todo un año galáctico con sus abuelos maternos en su mundo natal, pero tenía la sensación de que todos ellos habían sido mundos opacos y sin vida en comparación con aquellos que habían generado las excitantes y divertidas experiencias de Varian.

    Otro aspecto en el que Varian superaba a Geril era su habilidad en discutir agradable y contundentemente sin perder en ningún momento el temperamento o el control. Geril había sido siempre opresivamente seria y demasiado ansiosa de denigrar cualquier cosa que no aprobara incondicionalmente. De hecho, mucho antes de que Kai oyera que Varian iba a ser su co-comandante, se había dado cuenta de que debía haber recibido Disciplina, por joven que pareciera ser. Había ido hasta tan lejos como pedir al ordenador una copia de impresora de su historial público de los archivos del banco de datos de la NE. Su lista de misiones era impresionante, pese a que el registro no daba ninguna evaluación de los resultados conseguidos por ella en esas expediciones. De todos modos, observó que había sido promocionada muy rápidamente: esto, combinado con el número de misiones, señalaba a una mujer joven marcada por una creciente responsabilidad y misiones cada vez más difíciles. Su inclusión en la misión iretana se había efectuado casi en el último minuto, cuando las sondas preliminares habían registrado formas de vida; pero, con sus antecedentes, Ireta no debería plantearle demasiados problemas. Y sin embargo, como ella misma había dicho, el lugar burbujeaba con anomalías.

    —Supongo —estaba diciendo en aquellos momentos— que si una tiene un sol de tercera generación con planetas, debe esperar rarezas: como Ireta, con polos más cálidos que su ecuador y apestando a… nunca conseguiré recordar el nombre de esa planta…
    —¿Planta?
    —Sí, una pequeña planta, lo bastante resistente como para crecer por todas partes en los mundos templados tipo Tierra, y que se usa a menudo para cocinar. En cantidades juiciosas, por supuesto —dijo con una irónica sonrisa—. Si pones demasiada, el guiso sabe del mismo modo que huele este planeta. Lo siento, estoy yéndome del asunto. ¿Qué dicen los theks?

    Kai frunció el ceño.

    —Nuestra errante Nave Exploradora sólo ha recogido los primeros informes.

    Secándose enérgicamente su chorreante cuerpo, Varian se volvió para mirarle, con la toalla inmóvil entre sus manos.

    —¡Mierda! —Se sentó lentamente en el sillón al lado del de él—. ¡Eso es irritante! ¿Sólo los primeros?
    —Eso es lo que dicen los theks…
    —¿Les diste tiempo suficiente de elaborar una respuesta? Piensa en ello. —Varian se dejó caer desmayadamente contra el respaldo y añadió—: Oh, sí, por supuesto que lo has hecho —dándole todo el crédito que se merecía por su habilidad en tratar con las especies de movimientos y reacciones más lentas del Sistema Federado—. Eso no es propio de las NE. Normalmente están desesperadamente ansiosas por los informes iniciales, sean o no correctos.
    —Mi explicación es que las interferencias espaciales…
    —Por supuesto —y la ansiedad se despejó del rostro de Varian—. Esa tormenta cósmica del sistema vecino… esa que los atronómos están tan ansiosos por echarle el ojo…
    —Eso es lo que dicen los theks.
    —¿Con cuántas palabras? —preguntó Varian, reafirmándose de nuevo en su irónico humor.

    Los theks eran una forma de vida a base de silicatos, como las rocas, extremadamente duradera y, aunque no inmortal, sin duda la especie que había evolucionado hasta más cerca de esa meta. Los irreverentes decían que era difícil distinguir a un thek viejo de una piedra hasta que hablaba, pero que un humano podía morir de senilidad esperando a que pronunciara su primera palabra. Ciertamente, cuanto más viejo era un thek y más conocimientos había adquirido, más tiempo se necesitaba para conseguir arrancarle una respuesta. Afortunadamente para Kai, había dos theks jóvenes en el equipo enviado al séptimo planeta de aquel sistema. A uno de ellos, Tor, Kai lo conocía de toda la vida. De hecho, aunque Tor era considerado joven en relación con las expectativas de vida de su especie, llevaba en la ARCT-10 desde que la nave exploradora había efectuado su primera misión, hacía ciento cincuenta años galácticos estándar. Tor confundía constantemente a Kai con su tatarabuelo, que había sido oficial ingeniero en la ARCT-10 y a quien se decía que se parecía Kai. Éste sentía una curiosa satisfacción ante el hecho de hallarse en la misma misión y ser un co-comandante planetario con Tor. Su conversación con Tor, dilatada por la distancia espacial y las costumbres oratorias de los theks, había sido como siempre breve.

    —De hecho, Tor dijo una sola palabra, Varian: Tormenta. —Kai añadió su propia risa a la de la mujer.
    —¿Se han equivocado alguna vez?
    —¿Qué? ¿Los theks equivocarse? Nunca, en todo lo que registra la historia.
    —¿La de ellos o la nuestra?
    —La de ellos, por supuesto. La nuestra es demasiado corta. Ahora, háblame de esa sangre roja.
    —Bueno, no se trata solamente de la sangre roja, Kai. Hay demasiadas coincidencias inverosímiles. Esos herbívoros que hemos estado rastreando no sólo son vertebrados y con sangre roja, sino que ahora que nos hemos podido acercar lo suficiente y echarles una buena mirada, hemos descubierto que también son pentadáctilos. —Abrió y cerró los dedos hacia él, en actitud de agarrar.
    —Los theks también son pentadáctilos… en cierto sentido. —Kai se sentía agradecido de que no hubiera contacto visual durante sus conversaciones con los theks, puesto que éstos tenían la inquietante costumbre de emitir seudópodos de su masa amorfa, lo cual tendía a veces a alterar a su interlocutor hasta el punto de la náusea.
    —Pero no vertebrados, ni con sangre roja. Y no coexistentes con otra forma de vida totalmente distinta, como los cuadrados marinos de Trizein. —Varian rebuscó en la bolsa de su cinturón y extrajo un objeto plano, bien envuelto en plástico—. Será interesante —dijo, espaciando las sílabas— ver el análisis de esta muestra de sangre. —Con un grácil movimiento se levantó del sillón giratorio y salió a largas zancadas de la cabina del piloto, con Kai tras sus pasos.

    Los tacones de sus botas resonaron en el vacío de la desnuda sección de pasajeos. Su mobiliario equipaba ahora los domos de plástico agrupados bajo la lanzadera en el campamento protegido por una pantalla de fuerza. Pero el trabajo de Trizein se realizaba mejor en el antiguo compartimiento de almacenaje provisto de aire acondicionado, que había sido convertido en su laboratorio. En un ángulo de la estancia se había instalado un terminal conectado al ordenador de la nave, de modo que Trizein raras veces salía de sus dominios.

    —Así que finalmente has conseguido un ocupante para tu corral —dijo Kai.
    —Con lo que se demuestra que estaba en lo cierto planeando por anticipado. Al menos disponemos de un lugar lo suficientemente grande como para alojarlo… a él-ella-ello.
    —¿No sabes cuál es su sexo?
    —Cuando lo veas, comprenderás por qué no le hemos echado una mirada tan de cerca como para averiguarlo. —De pronto se estremeció—. No sé qué le pasó, pero tiene trozos enteros arrancados de su costado, junto a su pata trasera… casi como si… —tragó apresuradamente saliva.
    —¿Como si qué?
    —Como si algo se hubiera estado alimentando de él… vivo.
    —¿Qué? —Kai sintió un repentino nudo en la garganta.
    —Esos predadores parecen lo bastante salvajes como haberlo hecho… ¿pero por qué mientras el animal aún estaba vivo?

    La abrumadora idea los mantuvo en silencio durante varios pasos. La alimentación civilizada ya no incluía la carne.

    —Me pregunto si Tanegli habrá tenido suerte con esos árboles frutales —dijo la mujer, dirigiendo rápidamente la conversación hacia otros temas.
    —¿Sabes si se llevó a los jóvenes con él? Yo estaba preparando la comunicación.
    —Sí —dijo Varian—. Divisti fue también, de modo que los chicos están en buenas manos.
    —Mejor si alguien puede manejarlos —dijo Kai con una hosca sonrisa—. No me gustaría tener que darle explicaciones a la tercer oficial de la NE si le ocurriera algo a su orgullo y alegría.

    Kai vio con el rabillo del ojo a Varian morderse el labio, mientras sus ojos resplandecían con reprimido regocijo. Era un hecho embarazosamente bien sabido que el joven Bonnard adoraba al co-comandante masculino como a un héroe.

    —Bonnard es un buen chico, Kai, y sabe arreglárselas bien…
    —Lo sé, lo sé.
    —Me pregunto si la comida de este planeta sabrá del mismo modo que huelen todas las cosas —dijo Varian, cambiando nuevamente de tema—. Si la fruta sabe a telurhídrico…
    —¿Andamos escasos de comida?
    —No —dijo Varian, que estaba encargada, según las reglamentaciones de la expedición, de proporcionar cualquier comida suplementaria que se necesitase—. Pero Divisti es un alma cautelosa. Cuanto menos provisiones básicas de subsistencia utilicemos, mejor. Y la fruta fresca… puede que vosotros, los nativos de las naves, no la echéis en falta, pero…
    —Los primates nacidos en tierra firme no tienen disciplina alimentaria.

    Ambos estaban sonriendo. Varian inclinó la cabeza hacia un lado, sus ojos grises brillando. El primer día que se conocieron, en una mesa en la zona comedor humanoide de la enorme nave del CEE, no dejaron de pincharse mutuamente acerca de sus idiosincrasias alimentarias.

    Nacido y criado en la nave, Kai estaba acostumbrado a las comidas sintetizadas, que ofrecían un limitado número de texturas. Incluso cuando había descendido a algún planeta por un breve período de tiempo, nunca había acabado de ajustarse a la infinita variedad y consistencia de los alimentos naturales. Varian había alardeado de que podía comer cualquier cosa vegetal o mineral y había encontrado la dieta de la nave, incluso cuando era suplementada con las reservas de productos frescos del domo de apoyo vital, más bien monótona.

    —Yo los llamo sabores educados. Y si el sabor de la fruta de aquí es como mínimo decente, puede que llegues a pervertirte y a apreciar la auténtica comida.

    En el momento en que alcanzaban el compartimiento de almacenaje, el panel se abrió de golpe y un excitado hombre avanzó a la carga hacia ellos.

    —¡Maravilloso! —Se detuvo a media zancada y, perdiendo el equilibrio, tuvo que apoyarse contra la pared—. Precisamente a quienes necesito ver. Varian, la formación celular de esos especímenes marinos es una auténtica innovación. Hay filamentos de cuatro tipos distintos… simplemente echa una ojeada… ―Trizein empujó a la mujer por la espalda hacia el laboratorio, haciendo gestos a Kai de que les siguiera.
    —Yo también tengo algo para ti, amigo —y Varian le tendió la muestra—. Capturamos uno de esos pesados herbívoros, herido, sangrando sangre roja…
    —Pero… ¿no comprendes, Varian? —prosiguió Trizein, aparentemente sordo a lo que ella le decía—. ¡Se trata de una forma de vida completamente distinta. Nunca, en toda mi experiencia expedicionaria, he encontrado tal formación celular…
    —Ni yo me he encontrado con una anomalía como ésta, contrastando con tu nueva forma de vida. —Varian cerró los dedos en torno a su muestra—. Anda, sé gentil y efectúa un espectroanálisis de esto.
    —¿Sangre roja, has dicho? —Trizein parpadeó, cambiando sus bisagras mentales para enfrentarse a la petición de Varian. Tomó la muestra y la llevó a la luz, frunció el ceño—. ¿Sangre roja? No es compatible con lo que acabo de decirte.

    En aquel momento la alarma lanzó su inquietante y prolongado gemido a través de toda la lanzadera y el campamento exterior, y hormigueó en las unidades de pulsera que llevaban Kai y Varian como comandantes del equipo.

    —Grupo explorador en problemas, Kai, Varian —dijo Paskutti por el intercomunicador, con su voz pastosa sin precipitarse en lo más mínimo—. Un ataque aéreo.

    Kai pulsó el botón de emisión-recepción de su unidad de pulsera.

    —Reúne a tu grupo, Paskutti. Varian y yo llegamos en seguida.
    —¿Un ataque aéreo? —murmuró Varian, y ambos se dirigieron rápidamente a la compuerta iris de la lanzadera—. ¿De qué?
    —¿Se halla el grupo todavía en el aire, Paskutti? —preguntó Kai.
    —No, señor. Tengo las coordenadas. ¿Debo llamar a los demás equipos para que acudan?
    —No, deben estar demasiado lejos para resultar útiles. —Y dirigiéndose a Varian—: ¿Con qué pueden haberse encontrado?
    —¿En este loco planeta? ¿Quién sabe?

    Varian parecía crecerse con las distintas alarmas que producía Ireta, de lo cual Kai se alegraba. En su segunda expedición el co-comandante había sido un pesimista tan convencido que la moral de todo el grupo se había visto profundamente deteriorada, ocasionando innecesarios y desastrosos incidentes.

    Como de costumbre, el primer azote de la hedionda atmósfera de Ireta cortó el aliento de Kai. Había olvidado volver a ponerse los tampones desodorizantes que se había quitado mientras estaba en la lanzadera. Los tampones ayudaban, pero no cuando uno se veía obligado a respirar oralmente, como ocurría mientras echaba a correr para reunirse con el pelotón que Paskutti estaba formando apresuradamente.

    Aunque los equipos pesados, bajo la dirección de Paskutti, eran quienes tenían más camino que recorrer, fueron los primeros en llegar al punto de reunión mientras Kai y Varian descendían la rampa desde la lanzadera hasta la abertura de acceso de la pantalla de fuerza. Paskutti entregó cinturones, máscaras y aturdidores a los dos comandantes, sin darse cuenta en aquel momento de urgencia de que el empuje casual de su pesada mano hacía vacilar sobre sus talones a los otros dos, menos corpulentos que él.

    Gaber, el cartógrafo, que era el oficial de guardia para emergencias, llegó jadeando de su domo. Como de costumbre, había olvidado el cinturón con pantalla de fuerza, pese a que había una orden de que esos cinturones debían ser llevados permanentemente. Kai tendría que amonestar a Gaber por ello cuando regresaran.

    —¿Cuál es la emergencia? Nunca terminaré esos mapas con todas estas interrupciones.
    —El equipo de búsqueda de víveres se halla en problemas. ¡Y no se pase usted todo el tiempo escabullándose por ahí! —exclamó Kai.
    —Oh, Kai… nunca , nunca haría algo así, se lo aseguro. Le prometo que no me moveré de los controles ni un centímetro, aunque no sé cómo voy a terminar alguna vez con mi trabajo… Ya llevo tres días de retraso, y…
    —¡Gaber!
    —Sí, Kai. Sí, comprendo. De veras.

    El hombre se sentó ante los controles del hangar, mirando tan ansiosamente de Paskutti a Varian que Kai tuvo que hacerle un signo tranquilizador con la cabeza. El denso rostro de Paskutti permanecía inexpresivo, al igual que sus oscuros ojos, pero de alguna forma el silencio en sí del equipo pesado podía indicar más agudamente desaprobación o desagrado que cualquier palabra que hubiera podido gruñir.

    Paskutti, un hombre de mediana edad, llevaba a cargo de la seguridad de la nave la mayor parte de su período de enganche de cinco años con el CEE. Se había presentado voluntario para este puesto cuando la nave madre había pedido subalternos para ayudar a un equipo xenobio. Los equipos pesados aceptaban a menudo períodos de enganche en puestos de semirresponsabilidad para otros mundos en las naves del CEE puesto que la paga era extremadamente buena; dos o tres de esos períodos significaban ganar lo suficiente como para vivir el resto de la vida en relativa comodidad en uno de los mundos en desarrollo. Los equipos pesados eran preferidos como subalternos, fuera cual fuese su especialidad básica, debido a su fuerza muscular. Se decía de ellos que eran los músculos de los PSF humanoides, un comentario que había adquirido una cierta respetabilidad, puesto que los equipos pesados no eran solamente «músculos», sino que contaban entre ellos tantos especialistas de alto rango como cualquier otro subgrupo humanoide.

    Nadie discutía, sin embargo, que su presencia física, con sus poderosas piernas, su compacto torso, sus enormes hombros y su piel curtida por la intemperie, proporcionaban una impresión visual que impulsaba a muchos grupos sentientes a contratarlos como fuerzas de seguridad, ya fuera simplemente para exhibición o como unidades realmente agresivas. Para contribuir a la falsa noción de que los equipos pesados estaban mal equipados en habilidades mentales, se hallaba el problema genético de que, así como sus músculos y estructuras óseas se habían alterado para resistir las fuertes gravedades, sus cabezas no. A la primera ojeada, parecían estúpidos. Apartados de las enormes gravedades y las condiciones climáticas que los habían producido, los equipos pesados tenían que pasar buena parte de su tiempo en gimnasios de alta gravedad para mantener su fuerza muscular y conservar las condiciones que les permitieran regresar en su momento a sus mundos natales. De una forma más bien perversa, los equipos pesados se sentían intensamente ligados a sus mundos natales, y la mayor parte de ellos, una vez reunido el dinero necesario para retirarse con una cierta comodidad, regresaban felices a las crueles condiciones que habían dado nacimiento a su subgrupo.

    Paskutti y Tardma se habían unido a la expedición por puro aburrimiento de los deberes de seguridad de la nave. Berru y Bakkun, como geólogos, habían sido elegidos por Kai, puesto que siempre era bueno tener a unos cuantos equipos pesados en cualquier grupo para aprovechar sus atributos físicos. Tanto él como Varian se habían sentido complacidos cuando Tanegli, como botánico, y Divisti, como biólogo, habían respondido a la petición de estas especialidades.

    Cuando llegaron al planeta y Varian vio el tipo inesperadamente grande de vida animal que poblaba Ireta, bendijo el que hubiera equipos pesados en su grupo. Cualquier emergencia con la que tuvieran que enfrentarse ahora podía ser resuelta con mayor confianza con una tal compañía.

    Paskutti hizo un gesto afirmativo con la cabeza a Gaber mientras las manos del cartógrafo se agitaban sobre los controles del hangar. La lona se alzó lentamente mientras Varian, al lado de Kai, se agitaba con impaciencia. Era imposible activar a Gaber recordándole que se trataba de una emergencia y que la rapidez era esencial.

    Paskutti se inclinó bajo la ascendente lona, preparado, con su pelotón a los talones, antes de que Gaber hubiera completado la apertura. Como siempre, caía una fina llovizna que había sido desviada, excepto las gotas más pesadas, por la pantalla principal, junto con los insectos lo bastante pequeños como para ser asados al contacto.

    Pudieron oír a Gaber murmurando ansiosamente para sí mismo acerca de la gente que nunca aguardaba para nada, al tiempo que Paskutti alzaba el puño cerrado en el gesto que significaba hacia arriba. Los rescatadores activaron sus cinturones y ocuparon en la formación los puestos asignados por Paskutti para las emergencias. Kai y Varian se situaron en las posiciones protegidas de la formación volante en V.

    Ya en el aire, Kai sintonizó a una señal de Tanegli los mandos de su comunicador a localización. Paskutti hizo un gesto hacia el oeste, en dirección a las pantanosas tierras bajas, e indicó un aumento de la velocidad mientras se ajustaba la máscara con la otra mano.

    Volaron al nivel de las copas de los árboles. Kai recordó que debía mantener la vista horizontal, fija en la espalda de Paskutti. Sorprendentemente, el prurito de su agorafobia le molestaba menos en el aire, siempre que no mirara directamente hacia abajo, al suelo que se deslizaba velozmente hacia atrás. Se sentía sostenido por el flujo del aire creado por su paso, un apoyo casi táctil a aquella velocidad. El monótono suelo de coniferas y gimnospermas que salpicaba aquella parte del continente oscilaba brevemente a su paso. Arriba, alto, muy alto, Kai captó un atisbo de monstruos alados trazando círculos. Varian no había tenido todavía la posibilidad de identificar o registrar las formas aéreas de vida: ninguna de ellas se dejaba ver demasiado cuando los exploradores se hallaban en el aire con sus cinturones o sus deslizadores.

    Incrementaron la altitud para rebasar la primera de las prominencias basálticas y luego se deslizaron de nuevo hacia abajo por el otro lado, rozando el interminable bosque primigenio con su follaje de eternamente cambiantes esquemas de azul verdoso, verde y verde púrpura. Encontraron la primera de las corrientes térmicas y tuvieron que corregir su vuelo, azotados por el aire. Paskutti señaló el descenso como la mejor solución. Para él lo era, con sus enormes músculos, carne y huesos entrenados para la alta gravedad, pero Kai y Varian tuvieron que seguir compensando con los chorros auxiliares de sus cinturones.

    Mientras el zumbido del localizador se intensificaba, Kai empezó a regañarse a sí mismo. No hubiera debido permitir que ningún grupo explorador se alejara más allá del razonable radio de los cinturones del campamento. Por otra parte, Tanegli era perfectamente capaz de combatir la mayor parte de las formas de vida vistas hasta entonces y la exuberante naturaleza de los jóvenes a su cargo. Así que, ¿en qué problema aéreo podían haber caído? Y tan rápido. Tanegli se había marchado con el deslizador justo antes del contacto previsto de Kai con los theks. Era difícil que hubiera llegado a su destino antes de que se le presentaran las dificultades, fueran cuales fuesen. Seguramente Tanegli lo habría mencionado si se hubiera producido algún herido. Luego Kai se preguntó si el deslizador no habría resultado dañado. Solamente disponían de una unidad grande, y los cuatro deslizadores biplazas para los equipos sismográficos. Los deslizadores pequeños podían llevar, en caso de necesidad, cuatro pasajeros, pero nada de equipo.

    El suelo se hundió de nuevo bajo ellos y corrigieron su línea de vuelo. Allá delante, en la distancia púrpura, podía divisarse ya la primera cordillera de volcanes al borde del mar interior; un lago condenado a ser destruido por la incansable acción tectónica de aquel activo mundo. Aquella era la primera zona que habían comprobado sismográficamente, debido a su preocupación de que quizá su plataforma granítica estuviera demasiado cerca de la actividad tectónica y pudieran producirse movimientos. Pero los primeros resultados de las sondas habían sido tranquilizadores. El lago terminaría desapareciendo, probablemente para dejar paso a una serie de pequeñas colinas empujadas desde abajo, porque aquél era el borde más cercano de la placa continental estable sobre la que habían situado el campamento.

    El humeante y nocivamente hediondo calor de las llanuras pantanosas empezó a ascender a su encuentro: una pegajosa humedad intensificó el básico hedor telurhídrico. El zumbido del localizador aumentó de intensidad y se hizo continuo.

    Kai no era el único miembro del grupo que escrutaba hacia delante. La aguda vista de Paskutti vio primero el deslizador, en un bosquecillo de angiospermas, aparcado en un elevado promontorio que se erguía por encima del pantano, alejado de la más firme masa de la jungla. Las grandes ramas de corteza púrpura, enormemente ramificadas, de los inmensos árboles de hojas desgarradas por los asaltos de los herbívoros estaban desprovistas de vida alada, y Kai empezó a sentir la furia del alivio por encima de la preocupación.

    El gesto del brazo de Paskutti llamó su atención, y siguió la dirección hacia el pantano señalada por el equipo pesado. Varios objetos de color tostado estaban siendo arrastrados lentamente bajo las aguas por los puntiagudos hocicos de los moradores del pantano. Se inició una pequeña batalla cuando dos de ellos lucharon por la posesión de uno de los cadáveres. El vencedor reclamó los despojos mediante el sencillo expediente de sentarse sobre el cuerpo y hundirse con él en las lodosas aguas.

    Tardma, la equipo pesado situado directamente delante de Kai, señaló en la otra dirección, hacia tierra firme, donde una criatura alada se estaba recobrando obviamente del golpe de un aturdidor, oscilando sobre sus patas en un intento de ponerse en pie.

    Paskutti disparó tres veces a modo de aviso y luego hizo un gesto al grupo para que aterrizaran en el lado interior del bosquecillo. Entraron en contacto con el suelo, y los equipos pesados se desplegaron automáticamente hacia el pantano, puesto que cualquier posible ataque provendría a buen seguro de aquel lado. Kai, Varian y Paskutti avanzaron hacia el deslizador, de detrás del cual surgieron los otros exploradores.

    Tanegli se mantuvo en pie, formando con su sólida y cuadrada masa un bastión junto al que se alineaban los miembros más pequeños del grupo: Kai se sintió aliviado al comprobar que los tres jóvenes parecían estar bien, al igual que la xenobotánica Divisti. Entonces observó Kai el reducido montón de variados objetos amarillos y brillantes en el compartimiento de almacenaje del deslizador: más objetos de forma y color similares estaban esparcidos por el terreno despejado del pequeño bosquecillo.

    —Os llamamos prematuramente —dijo Tanegli, a modo de saludo—. Los animales del pantano demostraron ser unos curiosos aliados. —Volvió el aturdidor a su funda y se sacudió las enormes manos como si con ello desechara el incidente.
    —¿Qué fue lo que os atacó? —preguntó Varian, mirando a su alrededor.
    —¿Eso? —quiso saber Paskutti, arrastrando una flaccida criatura alada y velluda desde detrás del tronco de un grueso árbol.
    —¡Cuidado! —dijo Tanegli, lanzando su mano hacia su cinturón antes de ver el aturdidor en la de Paskutti—. Puse la pistola a carga mínima.
    —Es uno de esos planeadores. Mirad, no tiene cavidad para poder doblar el ala —dijo Varian, ignorando las protestas de los equipos pesados mientras movía los flaccidos apéndices alares hacia delante y hacia atrás.

    Kai observó con aprensión el puntiagudo pico del animal, reprimiendo un irracional deseo de dar un paso atrás.

    —Se trata de un carroñero, a juzgar por el tamaño y la forma de esta mandíbula —observó Paskutti, mirando con considerable interés.
    —Está completamente aturdido —dijo Varian, con un tirón final a las alas para colocarlas en su sitio—. ¿Qué había por aquí lo suficientemente muerto como para atraerlos?
    —¡Eso! —Tanegli señaló hacia el borde del claro, hacia un bulto marrón moteado que sobresalía entre la vegetación.
    —¡Y yo he rescatado esto! —dijo Bonnard, apartándose de sus amigos para que Kai y Varian pudieran ver la pequeña réplica del animal muerto que sostenía entre sus brazos—. Pero él no atrajo a los planeadores. Ya estaban aquí. Es muy joven. Y su madre está muerta.
    —Lo encontramos ahí, oculto entre las raíces del árbol —dijo Cleiti, apoyando lealmente a su amigo Bonnard contra la desaprobación de los adultos.
    —El deslizador debió alarmar a los planeadores —dijo Tanegli, prosiguiendo con su relato—, alejándolos de su presa. Una vez hubimos aterrizado y empezamos a recoger las frutas, volvieron. —Encogió sus enormes hombros.

    Varian estaba examinando el pequeño y tembloroso animal, mirando dentro de su boca, estudiando sus patas. Lanzó una risita.

    —Más anomalías. Patas de perisodáctilo y dientes de herbívoro. Es un buen compañero. Qué suerte tener algo de tu propio tamaño, ¿no es así, Bonnard?
    —¿Se encuentra bien? Está temblando mucho. —El rostro de Bonnard era solemne en su preocupación.
    —Yo también temblaría si hubiera sido atrapado por unas cosas enormes que no huelen como deberían oler.
    —Esos periso… lo que sea, ¿son peligrosos?

    Varian se echó a reír y revolvió el corto pelo de Bonnard.

    —No, simplemente es una forma de clasificación. Perisodáctilo significa un número impar de dedos en las patas. Quiero echarle una ojeada a su madre. —Tomando precauciones contra las cortantes plantas con sus engañosamente decorativas hojas púrpuras, se abrió camino hacia el animal muerto. De sus labios brotó un largo silbido—. Supongo que es posible —dijo con un compasivo tono de voz—. Bien, tiene una pata rota. Eso es lo que debió convertirla en una presa fácil para los carroñeros.

    Un fuerte ruido atrajo la atención de todos; un ominoso sonido de succión. Una enorme cabeza y un cuello emergieron de la lodosa superficie del pantano y oscilaron en su dirección.

    —Puede que nosotros seamos considerados también una presa fácil para según quién —dijo Kai—. Salgamos de aquí.

    Paskutti frunció el ceño hacia la enorme cabeza de ominoso aspecto y reguló su aturdidor a intensidad máxima.

    —Puede que ese bicho requiera toda la carga de que dispongamos para detenerlo.
    —Vinimos a por fruta… —dijo Divisti, señalando hacia la esparcida por todo el claro—. Parece viable, y un poco de comida fresca no nos irá nada mal —añadió con un tono mucho más nostálgico del que Kai hubiera oído nunca en un equipo pesado.
    —Diría que tenemos un margen de seguridad de unos diez minutos antes de que el cerebro de este bicho del pantano llegue a la conclusión lógica de que somos comestibles —dijo Tanegli, tan despreocupadamente como siempre ante una amenaza física.

    Empezó a recoger las esparcidas frutas de gruesa piel y a meterlas en el compartimiento de almacenaje del deslizador de seis plazas.

    De hecho, se sabia que esos deslizadores eran capaces de transportar a veinte personas, una capacidad que no se hallaba mencionada en las especificaciones de los diseñadores. El deslizador de exploración era un vehículo todo uso, cuyo potencial definitivo aun no había sido determinado. Era de casco alto, con una longitud ligeramente superior a los ocho metros, una cabina delantera cerrada para almacenamiento, el compacto motor y la célula de energía debajo de la zona trasera de carga, y se le podían adaptar seis confortables asientos para pasajeros ademas de los del piloto y el copiloto, como estaba ahora. Cuando los asientos eran retirados o encajados en la cubierta, el deslizador podía llevar un peso enorme, a bordo o unido a las sujeciones de proa, popa y los lados. La cabina transparente de plástico que lo cerraba podía ser retirada a los lados o desmontada en secciones. Tenía chorros propulsores delante y detrás, asi como la posibilidad de despegue vertical, todo lo cual podía ser utilizado como defensa o en vuelos de emergencia. Los deslizadores biplazas eran réplicas en tamaño reducido del grande, y tenían la ventaja de poder ser desmantelados y almacenados fácilmente en vuelo, generalmente en el vehículo mayor.

    Ayudados por el grupo de rescate, los expedicionarios acumularon fruta suficiente como para llenar el compartimiento de almacenaje del deslizador en el tiempo que necesitó un nuevo grupo de carroñeros para empezar a sobrevolar en circuitos el bosquecillo. La cabeza surgida del pantano parecía como hipnotizada por las idas y venidas del grupo, oscilando lentamente hacia delante y hacia atrás.

    —Kai, no vamos a tener que dejarlo aquí, ¿verdad? —pregunto Bonnard, con una aprensiva Cleiti a su lado. Sujetaba fuertemente al huérfano entre sus brazos.
    —Varian, ¿te sirve de algo?
    —Por supuesto. No tengo ninguna intención de abandonarlo. Es un alivio no tener que perseguir algo por todo el continente para echarle una ojeada de cerca. —Frunció el ceño ante la idea del abandono—. En el deslizador contigo, Bonnard. Échale una mirada, Cleiti: tú siéntate a su derecha, yo lo haré a su izquierda. Bien, ya estamos listos. Adelante.

    Los demás retrocedieron mientras Tanegli hacía despegar el deslizador, que planeó indolentemente sobre el estanque y el indeciso animal que había surgido de él, y que seguía contemplando el bosquecillo con hipnotizado interés.

    —Preparados para potencia máxima en los aturdidores —dijo Paskutti, mirando hacia arriba—. Esos carroñeros vuelven otra vez.

    Mientras el grupo de rescate se alzaba nuevamente del suelo, Kai vio a los carroñeros descender trazando círculos, las cabezas apuntadas hacia el animal muerto entre la espesura. Kai se estremeció. Los peligros del espacio, instantáneos y absolutos, eran impersonales y el resultado del quebrantamiento de leyes inmutables. La mortífera intensidad de aquellas cosas tenía una repulsiva malignidad personal que lo inquietaba profundamente.


    2


    La lluvia y los fuertes vientos de cara azotaron de tal modo a la formación en V durante su camino de vuelta que el deslizador había aterrizado hacía ya rato cuando Kai y los equipos pesados pusieron finalmente pie en el campamento. Varian y los tres muchachos estaban atareados construyendo un corralito para el huérfano.

    —Lunzie está intentando deducir una dieta para él —le dijo Varian a Kai.
    —¿Cuál es exactamente su anomalía?
    —Contra todas las posibilidades en la galaxia, hemos socorrido a un joven mamífero. Al menos, su madre tenía tetas. No tiene mucha edad, sino que ha nacido ya maduro, capaz de caminar e incluso correr casi desde su nacimiento…
    —¿Lo has…?
    —¿Desparasitado? Externamente sí. De no hacerlo, todos estaríamos rascándonos dentro de poco. He interrumpido casi todo el trabajo previsto por Trizein para que le tome una muestra de tejido a fin de que podamos averiguar qué proteínas necesita en su dieta. Tiene que crecer hasta alcanzar el tamaño de su madre. Aunque no era muy grande.

    Kai contempló al pequeño animal de pelaje rojo amarronado: una criatura no muy agraciada, pensó, sin ningún rasgo que la redimiera excepto unos ojos melancólicos, que seguramente no enternecerían a nadie aparte su propia madre. Pero, recordando la oscilante cabeza del morador del pantano y la voraz malevolencia de los carroñeros acercandose en sus despiadados circuitos, se alegro de haberlo traído con ellos. Además, ocuparía a Bonnard e impediría que el muchacho le siguiera por todas partes.

    Kai se despojó de su cinturón y su máscara facial, frotándose las marcas dejadas por las correas. Estaba cansado tras el viaje de retorno. Los equipos pesados tenían inmensos recursos de resistencia, pero los músculos de Kai, adaptados a las condiciones de la nave, le dolían por el esfuerzo de la mañana.

    —¿No tenemos que entrar en contacto con los ryxis también? —pregunto Varian, mirando su unidad de pulsera y tabaleando sobre el 13:00 que parpadeaba en rojo, recordando una hora determinada.

    Kai le dio las gracias sonriendo por el recordatorio, y se encamino hacia la lanzadera con un convincente despliegue de energía. Todavía tenia un ajetreado día por delante. Tomaría un estim para mantener alto su nivel energético, y luego respiraría un poco mientras entraba en contacto con las aves. Luego tendría que ir a ver ese complejo de lagos coloreados que Berru había documentado ayer en su exploración al sur. Encontraba malditamente extraño que no hubiera más que rastros de los metales normales que uno considera que debería haber en abundancia en aquel mundo aún virgen. Las aguas coloreadas indicaban depósitos minerales. Solamente esperaba que las concentraciones fueran suficientes para que valiera la pena explotarlas. Tenía que haber algo en las viejas montañas de plegamiento, aunque tan sólo fuera estaño, o cinc y cobre. Habían encontrado menas minerales, pero no depósitos que merecieran ese nombre.

    Las órdenes que había recibido Kai del Cuerpo de Exploración y Evaluación eran localizar y comprobar el potencial minero y metalúrgico de aquel planeta E Ireta; un satélite de un sol supuestamente de tercera generación, tenía que ser rico en elementos pesados, rico en neptunio, plutonio y los mas esotéricos de los raros metales transuránicos y actínicos por encima del uranio en la tabla periódica, tan urgentemente y constantemente solicitados por la Federación de Poblaciones Sentientes, que su búsqueda era una de las tareas primordiales del CEE.

    Los diplomáticos decían que el CEE estaba explorando la galaxia a fin de llevar a su esfera de influencia a todos los seres sentientes racionales, aumentando así el número de dieciocho especies amantes de la paz incorporadas ya a los PSF. Pero la búsqueda de energía era el motor principal. La diversidad de sus especies miembros daba a la Federación la posibilidad de explorar más tipos de planetas, pero la colonización era incidental a la explotación.

    Los tres planetas útiles del sol Arrutan llevaban mucho tiempo señalados en los mapas estelares como prometedores, pero hasta recientemente no había decidido el Consejo Ejecutivo organizar la presente expedición a tres bandas. Kai había oído el rumor de que esto era debido a que los theks deseaban ser incluidos. El rumor fue sostenido parcialmente durante su conferencia privada con el Oficial Jefe del CEE a bordo de la nave de exploración ARCT-10. El OJ había informado particularmente a Kai de que los theks poseían un control superior de los tres equipos, y de que tenía que considerarse bajo sus órdenes si ellos decidían pasar por encima de él. Vrl, el comandante del grupo ryxi, había recibido las mismas órdenes, pero todo el mundo conocía a los ryxis. Y era bien sabido que tener a un thek en el equipo representaba el éxito asegurado: los theks eran de confianza y concienzudos, los altruistas definitivos. Los cínicos respondían que el altruismo era fácil cuando una criatura calculaba sus expectativas de vida en miles de años. Los theks habían elegido dedicarse al séptimo planeta de la primaria, un planeta de enorme gravedad y rico en metales, exactamente lo que convenía a los theks.

    El planeta de núcleo ligero, el quinto del sol Arrutan, con escasa gravedad y un clima templado, estaba siendo evaluado por los ryxis, una especie alada que se hallaba en necesidad crítica de nuevos planetas para aliviar sus presiones demográficas y dar industria y oportunidad a sus impacientes juventudes.

    El planeta asignado a Kai, el cuarto del sistema, exhibía curiosas anomalías. Arrutan, designado originalmente como un sol de segunda generación, con elementos transuránicos, no encajaba patentemente con esa clasificación. Una sonda enviada para un examen preliminar registró que el cuarto planeta era innegablemente de forma ovoide; los polos eran más cálidos que el ecuador: los mares fueron registrados como más cálidos que la masa de tierra firme que cubría el polo norte. Había una lluvia casi constante, y un viento continental de velocidad variable que alcanzaba intensidades considerables. Se calculó una inclinación axial de unos quince grados. Las lecturas indicaban formas de vida en agua y tierra firme. Al equipo geológico fue añadido otro xenobiológico.

    Kai había pedido un sensor remoto para localizar las concentraciones metálicas, pero en ese punto había sido detectada la tormenta en el sistema vecino y su petición fue colocada muy abajo en la lista de prioridades. Se le dijo que las cintas de la sonda original le proporcionarían amplia información para localizar metales y minerales, y que habría que hacer el trabajo in situ. En aquellos momentos la ARCT-10 tenía una oportunidad sin precedentes de observar la materia liberada en acción.

    Kai aceptó filosóficamente el desaire oficial. A lo que puso objeciones fue a que los jóvenes fueran puestos a su cuidado en el último minuto. A su queja de que aquélla era una expedición de trabajo, no un ejercicio de entrenamiento, se le contestó que los nacidos en las naves debían adquirir suficientes experiencias planetarias en su juventud para superar el peligro de la agorafobia condicionada. Los nacidos en las naves sabían muy bien la realidad de este peligro; era inútil intentar explicárselo a los criados en los planetas. Pero Kai protestó contra la orden que obligaba a su grupo a expandir los horizontes de tres miembros que apenas habían superado la mitad de su segundo decenio de vida. Aquel planeta era demasiado activo, tanto volcánica como tectónicamente, y peligroso para unos jóvenes nacidos y criados en una nave. Las dos chicas, Cleiti y Terilla, eran dóciles y no causaron problemas hasta que Bonnard, el hijo de la tercer oficial de la NE, empezó a instigar todo tipo de juegos peligrosos.

    El primer día, mientras Kai y su grupo estaban clavando núcleos de sondaje en torno al lugar de aterrizaje para asegurarse de que se habían posado en la parte más estable de la placa continental, Bonnard salió a «explorar», y desgarró un traje protetor porque no se acordó de activar la pantalla de fuerza. Tropezó con las plantas-navaja, tan hermosas como las inofensivas plantas decorativas del invernadero de la NE pero capaces de cortar en rodajas traje y carne al más descuidado de los contactos. Se habían producido otros incidentes durante los nueve días que llevaba el grupo en el planeta. Mientras los demás miembros del equipo parecían hacer la vista gorda a las escapadas del muchacho y se mostraban divertidos ante su adoración por Kai, el comandante del grupo esperaba sinceramente que el pequeño animal huérfano sirviera para distraer a Bonnard.

    Kai tomó un largo sorbo de estim, sintiendo que su áspero frescor suavizaba sus nervios tanto como su paladar. Miró a su unidad de pulsera, conectó el comunicador, dispuso el equipo grabador a la velocidad necesaria para retardar el habla ryxi a tonos comprensibles para una revisión posterior. Generalmente podía arreglárselas con sus rápidas voces, pero una grabación ayudaba a desentrañar cualquier duda.

    Kai había sido designado oficial de enlace entre los dos grupos. Tenía la paciencia y el tacto requeridos para tratar con los lentos theks, y el oído y la atención para seguir a los rápidos y aéreos rykis, que nunca habían conseguido comunicarse directamente con los theks, y de quienes los theks preferían no molestarse.

    A la hora prevista el comandante ryxi, Vrl, hizo el contacto, gorjeando las cortesías de rigor. Kai transmitió la información de que solamente los primeros informes de cada uno de los equipos habían sido recogidos por la NE, y lanzó su suposición de que la tormenta espacial avistada antes de que los grupos de exploración abandonaran la nave debía estar causando suficientes interferencias como para impedir la recepción de otros informes.

    Vrl, frenando educadamente su habla a un ritmo que debía resultarle frustrante, dijo que no estaba preocupado; era cosa de los lentos el inquietarse por esas cosas. El primer informe de Vrl era el importante para su gente: confirmaba el análisis inicial de la sonda de que su planeta no contenía formas de vida indígenas inteligentes y que podía sostener adecuadamente a su raza. Vrl le transmitía a continuación, a velocidad controlada, un informe completo, por si era de interés a Kai. Terminó diciendo que todos estaban con buena salud y conservando todas sus plumas. Luego preguntó qué vida alada había sido detectada en Ireta.

    Kai le dijo, hablando tan rápido como consiguió hacer pasar las palabras entre sus dientes, que habían observado diversas formas de vida aéreas a distancia, y que investigarían con mayor detenimiento en cuanto fuera posible. Se contuvo de citar que una de las formas que sí habían examinado era carroñera, pero prometió, ante la gorjeante insistencia de Vrl, transmitirle un informe grabado completo tan pronto como lo tuviera listo. Como especie, los ryxis tenían un gran pecado de presunción: odiaban pensar que alguna otra forma aérea de vida pudiera algún día disputarles su posición única en los PSF. Su prejuicio era una de las razones de que los ryxis no fueran incluidos a menudo en las NE. La otra razón válida era que los ryxis se sentían abrumados en los espacios cerrados hasta el punto del suicidio. Muy pocos calificaban para los Servicios de Exploración, puesto que estaban tan mal adaptados psicológicamente de una forma innata. La necesidad los había obligado a esta misión, y la mayor parte de los miembros habían pasado todo el tiempo del viaje en suspensión criónica. Vrl había sido despertado dos semanas antes de la llegada de la nave a destino para comunicarle todos los datos rutinarios de información y contacto con las otras dos secciones exploradoras. Vrl, como todos los de su raza, era una criatura interesante, vital, llameante en su plumaje y en su personalidad, por lo que tanto Kai como Varian se sentían aliviados de tener al otro lado a los theks para mantener el equilibrio.

    —¿Ha comunicado Vrl? —preguntó Varian, entrando en la cabina de control.
    —Sí, y todo va bien por su lado, aunque no puede reprimir su curiosidad acerca de la vida alada de aquí.
    —¡Siempre serán así esos celosos plumíferos! —Varian hizo una mueca—. Recuerdo la delegación ryxi en la universidad de Chelida. Querían viviseccionar a aquellos árboles alados ryliade de Eridani 5.

    Kai reprimió un estremecimiento de simpatía. Aquello no era sorprendente. Los ryxis eran bien conocidos por sus actitudes sanguinarias. Bastaba contemplar su danza de apareamiento… machos armados con espolones, y el vencedor matando casi siempre a su oponente. Ni siquiera se podía poner la excusa de la supervivencia del más apto. Uno no necesita matar para mejorar el genotipo.

    —¿Tienes algún otro estim por aquí? He intentado mantenerme al ritmo de mis compañeros de equipo. —Varian se dejó caer en un sillón.

    Kai lanzó un bufido ante tamaña insensatez y le tendió un vaso de estimulante junto con una risita.

    —Ya sé que no debemos intentar ponernos al ritmo de los equipos pesados —dijo Varian con un gruñido—, y sé también que ellos saben que no podemos, pero ¡no puedo evitar seguir intentándolo!
    —Es frustrante, lo sé.
    —Yo también. Oh, Trizein dice que el pequeño animal que nos hemos traído es indudablemente un mamífero y que necesitará una lactoproteína, rica en calcio, glucosa, sal y un buen puñado de fosfatos.
    —¿Pueden preparar algo así Divisti y Lunzie?
    —Ya lo han hecho. Bonnard está alimentando… o debería decir intentando alimentar a Dandy.
    —¿Ya le habéis puesto nombre?
    —¿Por qué no? Aunque por supuesto no está programado para responder a una llamada para comer… todavía.
    —¿Inteligente?
    —En una forma restringida. Se halla programado ya para un cierto número de respuestas instintivas, al nacer bastante maduro.
    —Ese herbívoro tuyo, ¿es también mamífero?
    —Noooooo…
    —¿Cuál es el sí en ese no?
    —Admito que los tipos vivíparos y ovíparos coexisten a menudo en un mismo planeta… y que se necesita alguna especialización genética muy peculiar para luchar aquí con el entorno, pero no puedo racionalizar la formación celular de esa vida acuática con Dandy o con ese gran herbívoro.

    »Y hablando del animal, Trizein dice que su estructura celular es sorprendentemente familiar; está trabajando en una comparación en profundidad. Mientras tanto, he recibido su autorización para utilizar un gas CHCL3 en él a fin de poder curar esas heridas antes de que se infecten. ¿Podemos instalar un arco de fuerza sobre ese corral que construimos para mantener las heridas libres de organismos chupadores de sangre mientras se curan? —Cuando Kai asintió, prosiguió—: Y… ¿querrías decirles a tus grupos geológicos que se mantengan atentos a cualquier carroñero que vean dando vueltas? Fuera lo que fuese lo que hirió al herbívoro, probablemente ataque a otros animales. Uno, me gustaría saber qué tipo de predador es tan salvaje con su presa; y dos, siempre hay una posibilidad de que podamos hallar especímenes dóciles salvando sus vidas. Son mucho más fáciles de capturar cuando se hallan demasiado débiles para debatirse o huir.

    —¿Eso es todo? Daré instrucciones a los grupos. Pero no conviertas este campamento en un hospital veterinario, ¿quieres, Varian? No tenemos espacio.
    —Lo sé, lo sé. Aquellos que son lo suficientemente grandes como para valerse por sí mismos escaparían del corral de todos modos.

    Se levantaron, reavivados ambos por los estims. Pero su breve respiro en el aire acondicionado de la lanzadera hacía peor la vuelta al exterior.

    —El hombre es un animal adaptable —dijo Kai, como para sí mismo—; un organismo flexible, que comprende su universo, capaz de sobrevivir a cualquier cosa. Pero ¿tenemos que ocupar un planeta que hiede?
    —No podemos ganar siempre, Kai —dijo Varian, con una carcajada—. Y encuentro este lugar fascinante.

    Lo dejó allí, de pie junto a la compuerta.

    La lluvia había cesado, observó Kai, al menos por el momento. El sol se asomó entre la capa de nubes, dispuesto a tostarles por un tiempo. Con el cese de la lluvia, batallones de insectos de Ireta se lanzaron de nuevo contra la pantalla de fuerza que se curvaba encima del campamento. Destellos azules chisporrotearon por todos lados a medida que las pequeñas criaturas eran incineradas, y resplandecieron azuladamente allá donde los organismos más grandes resultaron aturdidos por la descarga.

    Recorrió con la vista el campamento, experimentando un cierto sentimiento de realización. Tras él, y por encima del campamento en sí, se alzaba la lanzadera, con su duro casco cerámico y sus veintiún metros de largo, con el cono de su morro ennegrecido por el calor de la fricción de la entrada en la atmósfera de Ireta. Sus cortas alas estabilizadoras estaban retraídas ahora, mostrando su forma ligeramente ovoide, con su parte central más ancha que los dos extremos. En su parte superior se erguía la espira de comunicaciones y el dispositivo localizador que servía de guía a los deslizadores. Al contrario de los primeros modelos de naves-campamento de las lanzaderas planetarias, la mayor parte del aparato estaba destinada a zona de carga y alojamiento de los tripulantes y pasajeros, puesto que las increíblemente eficientes celdas de energía de diseño thek que utilizaba eran tremendamente compactas y apenas ocupaban espacio útil en el interior de la lanzadera. Un beneficio adicional de las celdas de energía thek era que las naves de carga ligeras, que disponían de cascos cerámicos especialmente desarrollados, podían cargar lo mismo que las antiguas naves de casco de titano estructuralmente reforzado necesario para los anticuados motores de fisión y fusión.

    La lanzadera descansaba sobre una plataforma de granito que, alzándose por delante y por detrás, formaba un poco profundo anfiteatro de aproximadamente cuatrocientos metros de diámetro. Varian había señalado que el primer contacto de la lanzadera con el suelo se había producido en medio mismo de algún camino de animales, a juzgar por el bien apisonado polvo. Kai no había considerado necesario ni urgente cambiar de emplazamiento. Las amplias vistas podían proporcionar la ventaja de divisar con tiempo a posibles visitantes, pero eran demasiado para sus ojos acostumbrados a los limitados espacios de una nave.

    Los postes de la pantalla de fuerza rodeaban el campamento en sí, en el que habían sido erigidos los domos temporales destinados a viviendas, dormitorios y lugares de trabajo. El agua, tomada de una fuente subterránea, tenía que ser suavizada y filtrada. Pese a ello, aquellos que, como Varian, estaban menos acostumbrados al agua reciclada, que siempre tenía un débil sabor a productos químicos, gruñían ante el ligero regusto mineral.

    Divisti y Trizein habían ensayado varias formas de vegetación iretana, hallándolas seguras para el consumo humano. Divisti y Lunzie habían colaborado y producido una pulpa a partir de plantas que podía ser alimenticiamente correcta pero que tenía un sabor tan nauseabundo y una consistencia tan curiosa que solamente los equipos pesados podían comerla: eran famosos por comer cualquier cosa…, incluso carne, según se rumoreaba.

    De todos modos, teniendo en cuenta el poco tiempo que llevaban en Ireta, Kai se sentía complacido con sus logros. El campamento estaba bien situado, seguro en una posición protegida, sobre un suelo estable compuesto de una base de roca que habría resistido por encima de los 3000 MA. Había un abundante suministro de agua y recursos indígenas de comida sintetizable a mano.

    De repente, le invadió una repentina inquietud. Deseó que la NE hubiera podido conseguir más informes del satélite de enlace. Probablemente no se trataba más que de interferencias de aquella tormenta espacial. La NE, tras establecer que las tres expediciones estaban en pleno funcionamiento, puede que no sintiera la necesidad de sondear el enlace por un tiempo. Estaría de vuelta allí dentro de un centenar de días o así. Aquella era una expedición de rutina. Del mismo modo que el interés de la NE por la tormenta. A menos, por supuesto, que la NE hubiera tropezado con los Otros.

    Los estim lo volvían a uno hiperimaginativo, además de hiperenergético, se dijo firmemente Kai mientras empezaba a bajar la rampa hacia el suelo del campamento. Los «Otros» eran un mito, pensado para asustar a los niños malos, o a los adultos con alma de niños. Aunque las unidades del CEE hallaban ocasionalmente planetas muertos, y en los mapas figuraban sistemas prohibidos sin ninguna razón ostensible, pese a que sus planetas debían ser seguramente adecuados para una u otra raza miembro de la Federación…

    Kai se sintió furioso consigo mismo y, rechazando esas reflexiones, echó a andar por entre el polvo alienígena hacia el domo de Gaber.

    El cartógrafo había vuelto a su paciente traslado de las cintas grabadas al mapa maestro, en el que habían sido sobreimpresas las fotos de la sonda. A medida que los equipos de Kai traían nuevos informes más detallados, Gaber actualizaba la cuadrícula correspondiente y retiraba la foto. En aquellos momentos el globo tridi tenía un aspecto más bien escabroso. En la otra mitad del domo se hallaba la pantalla sismográfica que estaba elaborando Portegin. Mirándola rápidamente de pasada, Kai tuvo la impresión de que Portegin estaba perdiendo cualidades: la pantalla estaba conectada y registraba demasiados puntos de sondaje, algunos apenas visibles.

    —Llevo un retraso de días. Se lo dije, Kai —se quejó Gaber, equilibrando ligeramente su tono agraviado con una reacia sonrisa. Se enderezó en su asiento, girando el cuello a uno y otro lado para aliviar sus tensos músculos—. Y me alegra que haya venido, porque no puedo trabajar con la pantalla de Portegin. Dice que está terminada, pero puede ver que no funciona correctamente.

    Gaber hizo girar su silla basculante y señaló con su entintada pluma hacia la pantalla monitora de sondeos.

    Kai le echó una mirada desde más cerca y luego empezó a trastear con los controles manuales.

    —¿Ve lo que quiero decir? ¡Ecos! Y luego respuestas débiles donde sé perfectamente bien que sus equipos no han tenido ninguna posibilidad de instalar sondas. Aquí en el sur y en el sudeste… —Graber fue dando golpecitos a la pantalla con su pluma—. A menos, por supuesto, que sus equipos estén duplicando los esfuerzos… pero las lecturas deberían ser más claras. De modo que tengo que suponer que es el aparato el que está funcionando mal.

    Kai apenas prestaba atención a las quejas de Gaber. Sintió que en su vientre se formaba una frialdad, una terrible frialdad que tenía que ver con su pensamiento acerca de los Otros. Pero, si hubieran sido los Otros quienes habían dejado aquellas sondas que respondían débilmente, entonces este planeta formaría parte de los prohibidos. Una cosa era segura en la mente de Kai: sus equipos no habían instalado aquellas otras luces, no habían duplicado su trabajo.

    —Esto es interesante, Gaber —respondió con una indiferencia que estaba muy lejos de sentir—. Obviamente se trata de alguna investigación anterior. Este planeta ha estado en los archivos del CEE desde hace mucho tiempo, ya sabe. Y las sondas son virtualmente indestructibles. ¿Ha visto aquí, en el norte, donde aparecen estas señales más débiles? Es ahí donde la acción de la placa ha deformado la masa terrestre formando esas nuevas montañas de plegamiento.
    —¿Por qué no disponemos de esos viejos registros? Naturalmente, una investigación anterior explicaría por qué no hemos encontrado más que huellas de depósitos de metales y minerales aquí. —Gaber se refería a la placa continental—. Pero no puedo llegar a comprender por qué, bajo un régimen lógico, no se ha hecho ninguna mención de una historia sísmica anterior.
    —Oh, debe ser algo muy viejo, y probablemente fue borrado de los modernos programas. Piense que un ordenador no posee una capacidad infinita de almacenamiento de datos.

    Gaber lanzó un bufido.

    —Diría que es indignantemente extraño el enviar a una expedición sin poner a su disposición todos los datos.
    —Quizá, pero acortará nuestra permanencia aquí: parte del trabajo ya está hecho.
    —¿Acortar nuestra estancia aquí? —Gaber dejó escapar una burlona risita—. No lo creo.

    Kai se volvió lentamente para mirar al hombre.

    —¿Qué idea tiene ahora en la cabeza, Gaber?

    Gaber se inclinó hacia delante, pese al hecho de que los dos hombres estaban a solas en el domo.

    —Puede que hayamos sido… —vaciló afectamente— …plantados.
    —¿Plantados? —Kai no pudo evitar el gritarlo—. ¿Plantados? ¿Sólo porque el sismógrafo muestra la existencia de viejos núcleos de sondaje aquí?
    —No sería la primera vez que a las víctimas no se les comunica su destino.
    —Gaber, llevamos con nosotros al querido y único hijo de la tercer oficial. Seremos recogidos. ―Pero el rostro de Gaber siguió en sus trece—. No tiene ningún sentido plantarnos. Además, están los ryxis y los theks.

    Gaber bufó irónicamente.

    —A los theks no les preocupa cuánto tiempo deban pasar en cualquier lugar. Viven prácticamente una eternidad, y lo ryxis merecen que se los plante, ¿o no? Y no son solamente esas sondas lo que me ha convencido. Llevo pensando en ello mucho tiempo… desde que supe que iban a venir con nosotros un xenobiólogo y varios equipos pesados.
    —¡Gaber! —Kai pronunció el nombre tan secamente como para sobresaltar al viejo—. No vuelva a mencionar la posibilidad de haber sido plantados, ni a mí ni a nadie de la expedición. ¡Es una orden!
    —Sí, señor. Seguro, señor.
    —Además, si vuelvo a verle una sola vez más sin su cinturón…
    —Señor, se me clava en el estómago cuando estoy inclinado sobre el tablero. —Pero Gaber se apresuró a ponerse el cinturón con la pantalla de fuerza.
    —Deje el cinturón flojo entonces, y sitúe la hebilla a un lado, ¡pero llévelo encima! Ahora tome su grabadora y algunas cintas nuevas. Quiero efectuar un reconocimiento a esos lagos que cartografió Berru…
    —Eso fue solamente ayer, y como le dije, llevo tres días de retraso…
    —Más razón todavía para que comprobemos personalmente esos lagos. Quiero poder mostrar algunos progresos en mi próximo informe a la NE sobre depósitos. Y… —Kai tecleó un código, aguardando impacientemente a que el terminal le imprimiera una relación de los emplazamientos de las sondas misteriosas—, bajaremos a echar una mirada desde el suelo a un par de esos puntos.
    —Bueno, será un alivio alejarme un poco de este tablero. Todavía no he hecho ningún trabajo de campo en esta expedición —dijo Gaber, cerrando las sujeciones de su mono. Tomó la unidad de grabación y unas cuantas cintas en blanco, que distribuyó en los bolsillos de sus perneras.

    Su tono era tan animado que Kai se preguntó si no había sido injusto mantener al hombre constantemente en el domo. Puede que fuera esa la razón por la que Gaber había llegado a convencerse de la sorprendente idea de que habían sido plantados. Demasiado poca acción limitaba las percepciones.

    Pero Gaber, como demostraba su despreocupación acerca del cinturón, era tan descuidado que era menos de fiar que el más joven de los jóvenes del grupo de aterrizaje. Como bien recordaba Kai, las credenciales de Gaber lo identificaban como nacido en una nave, que había participado solamente en cuatro expediciones a lo largo de sus seis décadas de existencia. Aquella podía ser la última si Kai hacía un informe sincero de su eficiencia. A menos ―y el insidioso pensamiento se infiltró en Kai― que hubieran sido realmente plantados. Kai sabía mejor que cualquier otro comandante lo desmoralizador que podía llegar a ser un rumor así. Sí, sería mejor mantener a Gaber tan completamente ocupado que no tuviera tiempo para pensar.

    Sin embargo, Kai tuvo que recordarle a Graber que se sujetara al asiento del deslizador, cosa que el cartógrafo hizo con profusas disculpas.

    —Me gustaría haber nacido thek —dijo Gaber, mientras Kai comprobaba los controles del deslizador y los niveles de energía—. Vivir lo suficiente para observar la evolución de un mundo. ¡Oh, qué oportunidad!

    Kai dejó escapar una risita.

    —Si no se hallan demasiado ocupados en pensar como para distraerse echando una mirada a su alrededor de vez en cuando.
    —Nunca olvidan una cosa cuando la han visto u oído.
    —¿Quién puede decirlo? Se necesita un año para entablar cualquier tipo de diálogo con un Viejo.
    —Ustedes los jóvenes solamente saben pensar en resultados rápidos, no en resultados definitivos. Son los resultados definitivos los que cuentan. A lo largo de mis años en la ARCT-10 he tenido muchas interesantes charlas con los theks. Con los más viejos, por supuesto.
    —¿Charlas? ¿Cuál era el lapso entre las frases?
    —Oh, no muy largo. Programábamos las respuestas sobre una base de una semana de la nave. Por mi parte, encontré realmente estimulante formular la mayor cantidad de información en el menor número de frases.
    —Oh, admito que los theks son unos auténticos maestros en el arte de formular una frase.
    —Bien, incluso una sola palabra puede tener un significado importante cuando es formulada por un thek —siguió Gaber con una inesperada volubilidad—. Cuando uno llega a darse cuenta por completo de que cada thek alberga en su cerebro el conocimiento total de sus antepasados, y puede destilar su infinita sabiduría en una sola y sucinta palabra o frase…
    —Eso no cuenta… —Kai estaba concentrado en hacer despegar el deslizador y alejarlo del campamento.
    —¿Perdón? —la palabra, en boca de Gaber, era más una reprimenda que una disculpa.
    —Su sabiduría es sabiduría thek, y no es aplicable a nuestras condiciones humanas.
    —Nunca pretendí que lo fuera. O que debiera serlo. —Gaber estaba claramente irritado con Kai.
    —No, pero la sabiduría debería ser algo relevante. El conocimiento es algo distinto, pero no debe destilar necesariamente de la sabiduría.
    —Mi querido Kai, ellos comprenden la realidad, no simplemente la ilusión de una vida breve y transitoria como la nuestra.

    El detector del aparato, tan sensible a las corrientes térmicas como al movimiento de cualquier objeto más grande que el puño de un hombre, emitió un sonido, informando que estaban pasando sobre criaturas vivas, ocultas en aquellos momentos a sus ojos por la densa vegetación. El sonido descendió de tono y se convirtió en un zumbido de fondo mientras la sensible grabadora indicaba que la forma de vida ya había sido registrada por los distintos grupos exploradores que habían investigado a todos los animales con que se habían encontrado.

    —Allí hay otra forma de vida no detectada hasta ahora —exclamo Gaber mientras el detector empezaba a zumbar de nuevo tras un corto intervalo de silencio.

    Kai altero su rumbo en la dirección que el cartógrafo señalaba con el dedo.

    —Y avanzando hacia nosotros a una respetable velocidad…

    Gaber se inclinó hacia el parabrisas para comprobar el detector, haciendo una seña con la cabeza a Kai para indicarle que estaba preparado para registrar.

    —Puede que sea uno de esos predadores que Varian ha estado intentando atrapar —dijo Kai—. Los herbívoros van en grupos. Prepárese, hay una brecha en la jungla inmediatamente delante de nosotros. No puede desviarse.
    —Estamos directamente sobre él —dijo Gaber, con la voz ronca por la excitación.

    Animal y deslizador alcanzaron el pequeño claro simultáneamente. Pero, como si reconociera el peligro de un espacio abierto con un enemigo desconocido sobre su cabeza, el animal no fue mas que un destello, un tenso y veloz cuerpo moteado rematado por una larga y rígida cola; eso fue todo lo que pudo retener Kai.

    —¡Lo tengo! —El triunfante grito de Gaber indicó que el animal había sido registrado—. Y lo he fotografiado también. Vaya rapidez…
    —Creo que es uno de los predadores de Varian.
    —No creo que los herbívoros sean capaces de tales velocidades. Ha ganado al deslizador —Gaber sonaba asombrado—. ¿Lo seguimos?
    —Hoy no. Pero lo hemos registrado. Introduzca las coordenadas, ¿quiere, Gaber? Seguro que Varian deseará venir a echar una mirada. Se trata de uno de los primeros predadores que hemos conseguido registrar. Ha sido una suerte encontrarnos con este claro.

    Kai regreso a su rumbo original, ligeramente al norte, hacia la primera masa de agua que Berru había avistado. Debía estar cerca del mar interior mostrado en las fotos del satélite.

    Realidad, pensó Kai, haciéndose eco de Gaber. Las fotos del satélite habían sido teóricas en un cierto sentido, puesto que habían sido tomadas a través de la omnipresente capa de nubes, mientras que Kai, volando sobre el terreno fotografiado, era la realidad, la experiencia directa. Kai podía apreciar la esencia del comentario de Gaber: ¡qué increíble experiencia seria contemplar la evolución de aquel planeta, ver las masas terrestres torturadas y transformadas por los temblores, los corrimientos, las fallas, las deformaciones y los pliegues! Suspiró. Aceleró mentalmente el proceso, como si pasara rápidamente una serie de fotos sucesivas tomadas de un mismo objeto. Era difícil para la corta vida de los hombres abarcar los millones de años, los miles de millones de días necesarios para formar continentes, montañas, ríos, valles. Y por hábil que fuera un geofísico en predecir los cambios, las realidades que los geofísicos habían sido capaces de observar en su no muy larga historia siempre habían excedido las proyecciones.

    El detector de vida de Gaber zumbaba ahora constantemente, y en un momento determinado se desviaron de nuevo, esta vez para registrar una numerosa horda de devoradores de árboles.

    —No recuerdo haber visto nunca monstruos así antes —le dijo Kai a Gaber mientras trazaban círculos en torno a los animales, ahora parcialmente visibles a través del claro bosque—. Quiero echarles una buena mirada. Prepare la cámara y el registrador, Gaber. Vamos a hacer otra pasada. —Kai hizo dar media vuelta al deslizador, disminuyendo la velocidad hasta adaptarla al movimiento de los pesados animales—. ¡Son las cosas más grandes que haya visto hasta ahora!
    —¡Suba! —exclamó Gaber con nerviosa excitación, porque Kai había hecho descender excesivamente el aparato—. ¡Esos cuellos son poderosos! —Los animales tenían unos cuellos muy largos, que nacían de unos masivos hombros sostenidos por piernas del tamaño de tocones de árboles.
    —Puede que los cuellos sean poderosos, pero los cerebros no lo son —dijo Kai—. Y su tiempo de reacción es doblemente lento. —Los animales estaban mirando en dirección al lugar por donde Kai había aparecido la primera vez, acercándose a ellos. Algunos ni siquiera habían captado la aparición de los extraños, sino que continuaban mordisqueando los árboles a medida que caminaban—. Herbívoros gigantes, alimentándose incluso mientras avanzan. Deben dar cuenta de medio bosque al día.

    Una de las criaturas de largo cuello arrancó limpiamente la copa de una cicadácea y prosiguió su torpe avance con las enormes frondas colgando de su no demasiado grande boca. Un miembro más pequeño de la horda se hizo cargo obsequiosamente de las hojas y ramas que colgaban y se puso a masticarlas.

    —¿Se encaminan hacia el agua? —preguntó Kai, tan impresionado como desconcertado por el tamaño de los animales. Oyó zumbar el registrador.
    —Parece haber un sendero bien señalado por entre la vegetación. Los he grabado casi a todos. —Gaber palmeó el aparato.

    Kai hizo inclinar el deslizador para poder observar a los animales. Allá delante, al final de una larga pendiente, resplandecían las aguas de uno de los lagos de Berra. Kai tomó la transparencia del registro de las sondas y la situó sobre la réplica a escala del mapa que Gaber había estado trazando pacientemente a partir de los datos de los equipos de Kai.

    —El acantilado tiene que estar a nuestra derecha, Gaber. Ajuste su máscara facial a visión de distancia y vea si puede localizarlo.

    Gaber miró intensamente hacia la lejanía.

    —Hay nubes, pero debería cambiar el rumbo unos cinco grados.

    Sobrevolaban un terreno que se iba volviendo gradualmente más y más pantanoso hasta que el agua reemplazó por completo a la tierra firme. En aquel punto apareció una definida orilla, alzándose primero en pequeños riscos de piedra gris carcomida por la intemperie, que dieron paso a abruptos farallones que se alzaban varios cientos de metros, en una antigua falla de transformación. Kai elevó el aparato, y el paso del deslizador alarmó a los moradores del acantilado, que alzaron el vuelo, provocando una exclamación de sorprendida alegría en Gaber.

    —¡Hey, son dorados! ¡Y con pelaje!

    Kai, recordando las malignas cabezas de los carroñeros, desvió apresuradamente su trayectoria.

    —Nos están siguiendo —exclamó Gaber, imperturbable.

    Kai miró por encima del hombro. Por todo lo que sabía, los carroñeros solamente atacaban a los muertos o a los moribundos. Juiciosamente, aplicó mayor velocidad. El deslizador podía distanciarlos fácilmente.

    —Todavía nos siguen.

    Kai volvió a mirar por encima del hombro. No había la menor duda: las doradas aves los estaban siguiendo, manteniendo una discreta distancia y distribuyéndose en distintos niveles. Mientras Kai observaba, las aves cambiaron posiciones, como si cada una de ellas deseara ver distintos aspectos del intruso. Kai imprimió de nuevo mayor velocidad al aparato. Los perseguidores hicieron lo mismo, aparentemente sin demasiado esfuerzo.

    —Me pregunto lo rápido que pueden llegar a volar.
    —¿Supone que son peligrosos? —preguntó Gaber.
    —Posiblemente, pero diría que este deslizador es demasiado grande para que se decidan a atacarlo, aisladamente o todos los que nos siguen ahora a la vez. Debo traer a Varian para que los vea. Y decírselo a los ryxis.
    —¿Por qué decírselo? No pueden volar en esta pesada atmósfera.
    —No, pero Vrl me preguntó por la vida aérea de Ireta. Odiaba tener que decirle que solamente había carroñeros.
    —Oh, por supuesto. Estoy de acuerdo. Dios bendito, mire abajo, a su izquierda…

    Ahora estaban sobrevolando el agua, teñida de rojo por el contenido mineral de las rocas que la rodeaban y formaban su lecho. El fondo cubierto de plantas era claramente visible, hundiéndose lentamente en una lodosa turbiedad marrón hasta una considerable profundidad, según los instrumentos de Kai. De esta profundidad surgió repentinamente un enorme cuerpo, respondiendo a la sombra arrojada por el deslizador. Kai tuvo la sobresaltada impresión de una roma cabeza, una brillante piel gris azulada, y demasiadas hileras de afilados dientes blanco amarillentos, casi como agujas. Oyó el sobresaltado grito de horror de Gaber. Instintivamente, dio un manotazo al acelerador de emergencia. Y corrigió apresuradamente el rumbo cuando comprobó que se lanzaban a toda velocidad contra los acantilados del otro lado.

    Kai miró atrás, y lo único que vio fueron los círculos concéntricos creados por la repentina salida y entrada del monstruo en la superficie del agua, unos círculos que convergían a mitad de la distancia de los veinticinco metros de su salto. Tragó dificultosamente saliva. Como si aquel ataque hubiera sido una señal, más moradores acuáticos saltaron y se sumergieron, y otras batallas se iniciaron debajo y en la superficie del agua.

    —Creo… que hemos iniciado algo —dijo Gaber, tartamudeando visiblemente.
    —Bien, pueden terminarlo por ellos mismos —respondió Kai, mientras hacía girar la roma proa del deslizador.
    —Los pájaros dorados aún nos siguen —dijo Gaber, tras unos instantes—. Se están acercando.

    Kai lanzó una mirada hacia atrás y vio la primera fila de aves acercarse por los lados al deslizador, con las cabezas vueltas hacia él y el cartógrafo.

    —Fuera —dijo Gaber, poniéndose en pie y agitando ambos brazos hacia las aves—. Fuera. No os acerquéis tanto. ¡Os haréis daño!

    Entre divertido y preocupado, Kai observó a los animales apartarse ante los gesticulantes brazos de Gaber. Pero siguieron manteniendo su velocidad y su atenta inspección.

    —Estamos rodeados por ellos, Kai —murmuró Gaber con voz preocupada.
    —Si fueran peligrosos, creo que tendrían todo el tiempo del mundo para atacar. Dejemos que sigan escoltándonos. Siéntese, Gaber, y sujétese al asiento.

    Kai accionó nuevamente el acelerador, y bruscamente dejó a los animales atrás en la sobrecalentada neblina cuando el deslizador aumentó bruscamente su velocidad. Puede que los dorados rostros no reflejaran ninguna expresión, pero Kai tuvo la clara sensación de que les asombraba el repentino aumento de velocidad.

    Tenía que preguntarle a Varian qué grado de inteligencia era posible en aquellas aparentemente primitivas formas de vida. Los ryxis no eran la única especie alada en la galaxia, pero muy pocas especies aéreas eran inteligentes. La inteligencia parecía tener una relación directa con la cantidad de tiempo pasado en el suelo.

    Fuera cual fuese la forma de vida dominante en aquel planeta, le faltaban todavía miles de años para emerger. Eso no impedía que Kai siguiera pensando y especulando. Sería divertido ver a los ryxis superados por otra especie.

    —¿Ha tomado buenas cintas de ellos? —preguntó a Gaber, mientras reducía de nuevo la velocidad a la de crucero. No servía de nada gastar más energía de la necesaria.
    —Oh, sí, por supuesto que lo he hecho —dijo Gaber, palmeando la grabadora—. ¿Sabe, Kai?, creo que han exhibido una inteligencia considerable. —Sonaba sorprendido.
    —Tendremos que pedirle opinión a Varian. Ella es la experta.

    Kai devolvió el deslizador a las coordenadas del eco más cercano de los núcleos de sondaje. Varian iba a conseguir unos cuantos rompecabezas biológicos, pero ahora ellos tenían uno geológico.

    Pese a lo que le había dicho a Gaber, la inesperada materialización de aquellos ecos le había intranquilizado. Sí, aquel planeta y el sistema llevaban mucho tiempo en los bancos de datos, pero seguramente si hubiera sido explorado quedaría alguna indicación. De todos modos, una exploración anterior explicaría la no existencia de depósitos minerales en aquellas viejas montañas. El primer grupo habría prospectado la zona, y con toda seguridad cualquier otra zona continental rica en minerales, o incluso el mar, si su explotación fuera practicable; luego, el terreno habría vuelto a recuperar su aspecto de siempre a lo largo de los años y de la actividad geológica normal. ¿Por qué, sin embargo, no había ninguna anotación al respecto en los ordenadores?

    Enviarlos a ellos allí, como si se tratara de un planeta totalmente inexplorado, era algo contrario a todo lo que sabía del proceder del CEE. La teoría de Gaber de que la expedición había sido en realidad plantada volvía una y otra vez a atormentar sus pensamientos. La NE había aguardado hasta verificar que se habían posado sanos y salvos en el planeta y luego había desaparecido convenientemente trass aquella tormenta. Pero estaban los jóvenes, cuya decisión de incluirlos en la expedición parecía más una idea tardía que algo planeado. Y por encima de todo estaba la urgente necesidad de transuránicos. Entre los chicos y la energía, Kai estaba convencido de que podía desechar el lúgubre presentimiento de Gaber.


    Pese a la habilidad de poder señalar la localización exacta de la sonda que emitía tan débiles señales, Gaber y Kai necesitaron una ardua y paciente búsqueda entre densas y peligrosas plantas-navaja y mucho cavar antes de poder desenterrarla.

    —Bien, parece similar a las que tenemos nosotros —dijo Gaber, sin poder ocultar una casi ultrajada sorpresa.
    —No —dijo Kai, dando vueltas pensativamente al dispositivo entre sus manos—. La caja es más gruesa, el cristal más opaco, y parece vieja.
    —¿Cómo hace una sonda para parecer vieja? ¿Acaso la caja está llena de arañazos, o abollada, o ha perdido su brillo?
    —Compruébelo usted mismo. Parece vieja —dijo Kai con un ligero toque de impaciencia, y se sintió en cierto modo regocijado al ver a Gaber examinar vacilantemente la vieja sonda y devolvérsela aprisa.
    —Las fabrican los theks, ¿verdad? —preguntó el cartógrafo, lanzando a Kai una mirada de reojo.
    —Lo han hecho, pero creo… Gaber, esto no encaja.
    —Pero… ¿es que no lo ve, Kai? Los theks saben que este planeta ha sido explorado. Nos trajeron de vuelta por alguna razón particular suya. Usted sabe muy bien cómo les gusta observar el desarrollo de una colonia…
    —¡Gaber!

    Kai deseaba sacudir al viejo, sacarle su estúpida y peligrosa idea de que la expedición había sido plantada en aquel planeta. Pero, mientras contemplaba el ansioso e intenso rostro del hombre, Kai se dio cuenta de lo patético que era el cartógrafo. Gaber tenía que saber seguramente que aquélla iba a ser su última misión, y estaba esperando en vano poder prolongarla.

    —Gaber. —Kai dio al hombre un ligero empujón, sonriendo amistosamente—. Aprecio que me haya confiado su teoría. Ha hecho exactamente lo que debía. Y aprecio los hechos en los que la basa. Pero, por favor…, no se lo diga a nadie. Odio dar a los equipos pesados cualquier excusa para ridiculizar a alguien de mi grupo.
    —¿Ridiculizar? —Gaber se mostró sorprendido e indignado.
    —Me temo que sí, Gaber. La finalidad de esta expedición estaba demasiado claramente establecida en el programa original. Ésta es simplemente una expedición ordinaria de búsqueda de recursos energéticos, con algo de xenobiología para que Varian practique un poco y para mantener a los equipos pesados en buena forma y a los jóvenes ocupados mientras la NE persigue esa tormenta cósmica. Para tranquilizarle, sin embargo, informaré a la NE de su teoría en mi próximo informe. Si, por cualquier remota posibilidad, estuviera usted en lo cierto, nos lo dirán. Pero estamos aquí abajo, y eso ya no puede remediarse. Mientras tanto, le aconsejo lealmente que mantenga sus opiniones estrictamente entre nosotros dos, ¿de acuerdo, Gaber? Le tengo en demasiado buen concepto como cartógrafo como para desear que los equipos pesados se burlen de usted.
    —¿Burlarse?
    —Como hacen con sus pequeños chistes sobre nuestras pequeñas gravedades. No quiero que hagan chistes sobre usted. Será mejor que seamos nosotros quienes nos riamos, de los theks al menos, por esto —y Kai alzó la sonda—. Nuestros rocosos amigos no son tan infalibles después de todo. Aunque no puedo culparles por olvidarse completamente de este planeta, teniendo en cuenta en modo en que huele.
    —¿Los equipos pesados harían chistes sobre mí?

    Gaber estaba teniendo dificultades en aceptar la posibilidad, pero Kai estaba seguro de que había encontrado el arma de convicción adecuada para impedir que el hombre siguiera difundiendo su insidioso rumor.

    —Bajo las presentes circunstancias sí, si menciona usted esa teoría. Como le he dicho, tenemos con nosotros a los jóvenes. No creerá realmente que la tercer oficial de la NE aceptaría plantar a su propio hijo…
    —No, no, por supuesto que no lo haría. —La impresión de Gaber cambió de inquieta a irritada—. Tiene usted razón. Se habría opuesto. —Gaber encajó los hombros—. Me ha tranquilizado, Kai. Realmente no me gustaba la idea de haber sido plantado: dejé una investigación sin terminar, y solamente acepté esta misión para obtener una nueva perspectiva sobre ella…
    —Buen chico —Kai le dio una palmada en el hombro al cartógrafo y se volvió hacia el deslizador.

    Se le ocurrió que iba a tener que pensar en argumentos para parar a Gaber, y a los demás, cuando supieran que la NE no había recibido los informes secundarios. Pero se preocuparía de aquello cuando llegara el momento. Ahora tenía que pensar en la antigua sonda que tenía en sus manos. No creía que tuvieran en la lanzadera ningún aparato para determinar la edad del dispositivo. No podía recordar haber discutido alguna vez acerca de lo que podían durar hasta que dejaban de funcionar. Portegin era el más adecuado para preguntárselo. ¿Acaso no se sentía desconcertado por el mal funcionamiento de su pantalla?


    De hecho, Portegin estaba ya cavilando sobre los resultados de los datos de su pantalla cuando Kai y Gaber penetraron en el domo de mapas.

    —Kai, tenemos algunos ecos locos en el sísmico… ¿Qué es eso?
    —Uno de esos ecos que tanto te preocupan.

    Portegin, con su delgado rostro fruncido en desmoralizadas arrugas, sopesó el dispositivo entre sus manos, lo examinó, lo volvió de todos lados, y terminó mirando a Kai con intensa acusación.

    —¿Dónde lo consiguió?
    —Aproximadamente aquí —dijo Kai, señalando el hueco en la línea de viejos ecos de la pantalla.
    —Todavía no hemos plantado sondas en esa zona, jefe.
    —Lo sé.
    —Pero jefe, esto es de fabricación thek. Puedo jurarlo.

    Margit, que había estado redactando su informe, se acercó a los dos hombres. Tomó el núcleo de sondaje de las manos de Portegin, que no opuso resistencia.

    —Parece más pesada. Y su cristal parece casi apagado. —Miró a Kai como buscando una explicación.

    Kai se alzó de hombros.

    —Gaber vio los ecos en la grabadora, pensó que usted se había equivocado en algo, Portegin… —sonrió cuando el mecánico miró ceñudo al cartógrafo—, pero decidí que sería mejor ir a comprobarlo. Esto es lo que encontramos.

    Margit produjo un sonido gutural, entre disgustado e irritado, que sonó casi como si surgiera de su estómago.

    —¿Quieren decir que hemos malgastado horas haciendo lo que ya había sido hecho? ¡Ustedes, cabezas gordas, hubieran podido ahorrarnos un montón de tiempo y energía inútiles en montar esta maldita pantalla!
    —Según los bancos de datos de nuestro ordenador, este planeta no había sido explorado nunca —dijo Kai apaciguadoramente.
    —Bien, pues lo ha sido. —Margit miró con ojos llameantes la pantalla—. Y si observan bien, hemos seguido paralelamente su propia línea de sondajes con toda exactitud. No está mal para una primera expedición de trabajo —añadió, hablando casi para sí misma—. Hey —dijo de pronto, con voz mucho más fuerte y menos alegre—, no es extraño que no hayamos encontrado nada digno de echarle una mirada. Ya lo hicieron. ¿Hasta donde llega la antigua línea de sondajes?
    —Se detiene al borde de la placa, amiga mía —dijo Portegin—, y ahora que sabemos por las antiguas sondas dónde termina la placa, podemos empezar a buscar en algún otro sitio para variar. No creo que hayamos duplicado demasiado el trabajo…, excepto en el norte y el nordeste.

    Kai dio las gracias al compasivo ordenador que había puesto a aquellos dos elementos en su equipo con él: podían quejarse un poco, pero ya estaban hablando constructivamente acerca de la duplicación de esfuerzos.

    —Me siento mucho mejor ahora, sabiendo que había una buena razón de que no encontráramos ninguna mena en nuestro camino. —Margit estudió la pantalla y luego señaló varias zonas—. Aquí no hay nada, y aquí tampoco. ¡Y debería haberlo!
    —Las señales son muy débiles —dijo Portegin—. Puede que algunas simplemente hayan desaparecido. Si todo esto ya ha sido trabajado, no veo ninguna razón en seguir plantando nuevas sondas. ¿Kai?
    —Ninguna.

    Aulia y Dimenon entraron en el domo cartográfico, seguidos de cerca por los otros cuatro geólogos.

    —Adivinad lo que Kai y Gaber han descubierto —dijo Margit—. ¡Han averiguado por qué no hemos podido encontrar nada todavía!

    La declaración fue recibida con expresiones de sorpresa y desagrado. Kai y Gaber contaron de nuevo sus actividades vespertinas, y el alivio que se difundió por toda la habitación fue tranquilizador para el comandante del grupo. Cada cual se tomó su turno en examinar el viejo dispositivo, comparándolo con aquellos que estaban plantando, haciendo bromas sobre fantasmas y ecos.

    —Podemos establecer campamentos secundarios en los bordes de la placa —dijo excitadamente Triv—. ¿Podríamos empezar mañana, Kai?
    —Por supuesto, reasignaré a cada uno a la zona aparentemente más aprovechable. Déjenme trabajar un poco en ello. Y… Bakkun, mañana saldré contigo.

    Sonó el gong de la cena, reverberando de mal modo bajo la pantalla de fuerza, pero todos lo ignoraron, ocupados en establecer los nuevos esquemas de vuelo para el día siguiente. Iban a tener que instalar campamentos secundarios, como sugería Triv, pero Kai todavía dudaba.

    Varian aún no había tenido tiempo ni oportunidad de catalogar a los peores predadores y, pese a las pantallas de fuerza personales, cualquiera de los grupos podía verse atrapado demasiado lejos para que ninguna ayuda pudiera llegar a tiempo. Ese predador que habían visto hoy no se vería detenido por una insignificante pantalla de fuerza personal. Tampoco podía poner trabas a que los equipos descubrieran nuevos depósitos: conseguían bonificaciones importantes basadas en las muestras de sus descubrimientos individuales. Ésa era una de las razones por las cuales la falta de hallazgos hasta entonces había minado seriamente su moral. No podía correr el riesgo de seguir poniendo a prueba su espíritu y ambiciones, pero tampoco podía arriesgarse a enviarlos a luchar contra predadores como aquellos que había visto hoy.

    Debía tener una charla con Varian.

    Emergió a una noche zumbante de ruidosos insectos. La pantalla de fuerza, formando un arco sobre el campamento, resplandecía con azules destellos de luz a medida que las criaturas nocturnas intentaban alcanzar las hipnóticas luces que iluminaban el campamento.

    ¿Había acampado allí mismo aquel otro grupo explorador, hacía milenios? ¿Volvería algún otro grupo, dentro de otros milenios, cuando sus sondas emitieran huecos fantasmas de blips en otra pantalla?

    ¿Habían sido realmente plantados?

    El inquietante pensamiento flotó hasta la superficie de sus pensamientos, casi del mismo modo que los monstruos acuáticos habían sido atraídos por la sombra del deslizador sobre el agua. Intentó hundir de nuevo la inquietante idea. ¿Había acaso alguien de los demás que hubiera sido advertido privadamente de aquello? ¿Varian? No; como co-comandante, era la menos probable en ser informada. ¿Tanegli, y era por eso por lo que estaba tan interesado en buscar frutas comestibles? No, Tanegli era un hombre responsable, pero no el tipo del hombre al que se le dieran instrucciones privadas mientras los comandantes del grupo eran mantenidos en la ignorancia.

    En absoluto tranquilizado con sus propios pensamientos, Kai decidió que necesitaba un poco de compañía para alejar aquellos pensamientos de su cabeza, y se encaminó decididamente hacia el mayor de los domos y su cena.


    3


    Varian se sintió divertida ante la recepción que hizo Kai de la fruta cuando fue servida en la cena. Divisti y Lungie habían colaborado, y la mesa fue desplegada con la fruta en su forma natural, cortada a rodajas en verdes y jugosas porciones: fruta sintetizada como pasta, reforzada con nutrientes y vitaminas, fruta añadida a las proteínas de subsistencia, fruta en almíbar, fruta seca… Kai probó melindrosamente un trozo pequeño de la fruta fresca, chasqueó educadamente la lengua, y terminó su cena con la pasta. Luego se quejo de un regusto metálico.

    —Son los aditivos. No hay regusto en la fruta fresca —dijo Varian, reprimiendo una mezcla de irritación ante sus gustos conservadores, y de regocijo ante su reacción. Los nativos de las naves siempre se mostraban recelosos ante cualquier cosa en su forma natural.
    —¿Por qué fomentar la afición hacia algo de lo que no podré disponer siempre? —pregunto Kai, cuando ella intentó animarle a que comiera más fruta fresca.
    —¿Por que no concederte este capricho, ahora que tienes la oportunidad? —respondió ella—. Además —añadió—, una vez tengas el sabor, puedes programarlo en el sintetizador y duplicarlo a bordo de la nave, con gran alegría de tu corazón.
    —Un punto a tu favor.

    Varian había decidido hacia algún tiempo que eran precisamente esas pequeñas diferencias derivadas de su nacimiento y crianza en una nave lo que más le fascinaba de Kai. Físicamente no era muy distinto de los atractivos jóvenes que había conocido en los distintos planetas de su infancia y primer entrenamiento como especialista. Si acaso, Kai se adaptaba físicamente más a los diversos deportistas humanoides de las NE que a los de sus contemporáneos planetarios. Poseía un cuerpo esbelto y resistente, algo más alto que la media; era más alto que ella, y ella no era precisamente baja para un planeta normal tipo Tierra, con su 1,75 metros. Pero mas importante que su apostura era la fuerza que reflejaba su rostro, la chispa de humor en sus ojos castaños y la serenidad interior que emanaba de él cuando se conocieron por primera vez en la zona del comedor humanoide de la NE. Ella había reconocido rápidamente en él el aura de la Disciplina, y se había sentido abrumadoramente aliviada de que fuera un Discípulo, y se sintió regocijada al pensar que el hecho de que había pasado el Entrenamiento significara tanto para ella cuando hacia tan poco que lo conocía. Ella misma había aceptado la Disciplina no hacía mucho, y únicamente porque significaba que podría proseguir su promoción en el servicio de los PSF. Un comandante tenía que poseer Disciplina, puesto que era la única defensa personal contra otros humanoides permitida por los PSF y el CEE, y de un inestimable valor en situaciones de emergencia.

    Varian se había sentido animada a crear una relación con Kai, y se había alegrado particularmente cuando supo que había sido elegida inesperadamente como xenob en su expedición geológica a Ireta.

    —¿Qué es lo que he oído? —quiso saber ahora—. ¿Que este planeta ya había sido explotado antes?
    —La placa continental sobre la que nos hallamos ha sido a todas luces despojada ya —respondió Kai, sonriendo ante su franca pregunta—. Portegin no terminó la pantalla sismográfica hasta ayer por la noche. Gaber pensó que funcionaba mal, puesto que obteníamos ecos donde no habíamos clavado ninguna sonda, y débiles impulsos allá donde no debía haberlos. Así que efectué una pequeña exploración… y descubrí un antiguo, muv antiguo núcleo de sondaje.

    Varian había oído ya algunos de los detalles.

    —Durante la información que recibimos en la nave se nos dijo que el sistema había permanecido almacenado mucho tiempo en la base de datos.
    —Si, pero no hubo ninguna mención de que hubiera sido explorado geológicamente con anterioridad.
    —Cierto —dijo Varian, y miró pensativamente hacia un punto impreciso a media distancia, como si dudara en hacer una afirmación categórica. Había habido algo así como un apresuramiento de último minuto para formar aquella expedición iretana, aunque los theks y los ryxis habían sido designados por sus respectivos planetas hacía ya algunos meses—. Mi grupo fue añadido sin lugar a dudas a toda prisa, después de que obtuvieran indicios de formas de vida en las sondas automáticas enviadas al planeta.
    —Con los debidos respetos, mi querida colega, la inclusión de tu grupo no me desconcierta tanto como la no mención de un sondeo geológico anterior.
    —Lo comprendo perfectamente. ¿Cuál crees que es la antigüedad de esas sondas?
    —Demasiado viejas para mi gusto, Varian. ¡La línea termina en el borde mismo de la placa estable!

    Varian contuvo el aliento y silbó suavemente.

    —Kai, eso puede significar millones de años. ¿Es posible que un dispositivo, incluso fabricado por los theks, dure tanto tiempo?
    —¿Quién sabe? Ven, puedes echarle un vistazo al chisme por ti misma. Y tenemos algunas grabaciones que creo te gustará ver.
    —¿Esas cosas voladoras de las que no deja de hablar Gaber?
    —Entre otras.
    —¿Seguro que no quieres otro trozo de fruta fresca? —no pudo resistir el pincharle de nuevo.

    Kai le lanzó una breve e irritada mirada, luego sonrió. Tenía una atractiva sonrisa, pensó ella, y no por primera vez. Habían tenido tiempo de conocerse bien el uno al otro durante las etapas de planificación, pero demasiado poco ahora que tenían que ocuparse de sus separadas responsabilidades.

    —Ya he comido suficiente. Gracias, Varian.
    —Y yo soy una glotona, ¿eh? —Pero tomó una rodaja más de una bandeja, al levantarse de la mesa—. ¿Cuál es exactamente el aspecto de esos pájaros? No confío en las observaciones de Gaber.
    —Tenían un pelaje dorado, y me atrevería a decir que eran inteligentes. La curiosidad corre pareja solamente con la inteligencia, ¿no?
    —Generalmente sí. ¿Pájaros inteligentes? Eso no va a gustarles nada a los ryxis. —Varian lanzó una risita divertida—. ¿Dónde tropezasteis con ellos?
    —Fuimos a ver esos lagos coloreados de Berra, y nuestro paso los hizo salir de los acantilados. Por cierto, el lago contiene monstruos tan grandes y peligrosos como esos moradores de los pantanos que vimos esta mañana.
    —Este planeta parece ideal para las cosas grandes…
    —Y para los grandes enigmas también. —Habían penetrado en el domo cartográfico, y Kai tomó la vieja sonda y se la tendió a la mujer—. Éste es el último.

    Varian la sostuvo en la palma de su mano. Vio otra sonda sobre la mesa.

    —¿Ésa es una de las vuestras?

    Kai miró por encima de las cintas que estaba eligiendo y asintió.

    Puestas una al lado de la otra, Varian pudo ver las ligeras diferencias en circunferencia, longitud y peso.

    —¿Explican esas sondas antiguas por qué habéis tenido tan poca suerte en encontrar menas?
    —Sí. La placa ha sido despojada de todas ellas. Mi grupo se ha sentido aliviado al saber que había una buena razón para ello; este planeta tendría que estar rebosante de minerales. Ahora, sin embargo, vamos a establecer campamentos secundarios en las montañas de plegamiento reciente…
    —¿Campamentos secundarios? Kai, eso no es seguro. Incluso si lo peor con lo que tenéis que enfrentaros es con ese caracolmillos…
    —¿Caracolmillos?
    —Bueno, así es como le llamo a lo que fuera que clavó sus dientes en el costado de Mabel.
    —¿Mabel?
    —¿Quieres dejar de repetir lo que digo? Considero mucho más fácil darles un nombre que llamarles el «herbívoro número uno» o el «predador con dientes A».
    —No sabía que hubieras identificado al predador.
    —No lo he hecho. Pero puedo suponer, por las marcas de los dientes…
    —¿Podría ser éste tu caracolmillos? —preguntó Kai, mientras las cintas que él y Gaber habían tomado aquella tarde empezaban a desfilar por la pantalla visora. Detuvo la cinta en la imagen que habían tomado de la cabeza del predador.

    Varian dejó escapar una exclamación y se acercó para echarle una buena mirada a la cabeza de dentada boca entreabierta y ojos vueltos hacia el deslizador mientras el animal corría a toda velocidad cruzando el pequeño claro.

    —Sí, ése podría ser el malo de la película. Seis metros hasta los hombros. No podréis montar un campamento secundario que lo mantenga fuera. Podría derribarte aunque llevaras un par de cinturones de pantalla de fuerza. No, no puedo aconsejar campamentos secundarios hasta que descubramos hasta dónde se extiende el radio de acción de estos animales.
    —Podemos trasladar la lanzadera…
    —No hasta que Trizein haya completado su serie actual de experimentos. Y ¿por qué trasladarla? ¿Tenemos poca energía para ir de un lado a otro?
    —No, pero estaba teniendo en cuenta el tiempo que llevan los traslados. Reducen enormemente el tiempo efectivo sobre el terreno.
    —Cierto. Francamente, Kai, preferiría examinar bien la zona antes de que instalaras ningún campamento secundario. Incluso esos herbívoros como Mabel, por inútiles que sean, pueden ser peligrosos si se produce una estampida ante el ataque de un caracolmillos. De todos modos… —añadió, viendo que él se mostraba inflexible—, cada animal de la creación tiene miedo de algo. Investigaré contra qué animales tenéis que protegeros dentro de una zona determinada y podremos establecer algunas salvaguardias en torno a, digamos, un campamento secundario más grande y situado en un lugar conveniente, donde tus grupos puedan hallarse relativamente a salvo.
    —No suenas muy segura.
    —No estoy segura de nada respecto a este loco planeta, Kai. Y tu descubrimiento de hoy sólo hace que mi incertidumbre sea más… segura —sonrió.

    Él se echó a reír.

    Ella examinó de nuevo más detenidamente las hileras de dientes afilados como agujas del predador, y luego pidió a Kai que prosiguiera con la cinta.

    —Seguro que te alegraste de estar en el aire cuando os encontrasteis con ese bicho. ¿Consiguió Gaber clasificarlo? Eso ayudaría a estimar su territorio. Oh, mira… ¡son encantadores!

    Los animales voladores dorados estaban en la pantalla, y aunque hubieran podido ser muy bien la yuxtaposición del anterior predador, parecían tan benévolos y graciosos…

    —¡Oh, detén ese encuadre, Kai, por favor! —Varian hizo gestos de que retrocediera la cinta hasta conseguir el encuadre que quería del animal, suspendido en pleno vuelo, su crestada cabeza ligeramente vuelta hacia la cámara de tal modo que eran visibles sus ojos dorados.
    —Sí, estoy de acuerdo en que es inteligente. ¿No es eso una bolsa bajo su pico para almacenar peces? Y creo que es también un planeador. Sigue adelante, Kai, quiero ver si esa ala puede girar. ¡Sí, mira, aquí! Y puede doblarse también. Sí, sí. Mucho más avanzado que el carroñero de esta mañana. ¿Por qué tanto de nuestra reacción depende de los ojos de un animal? —alzó la mirada hacia Kai, cuyos grises ojos se abrieron con sorpresa.
    —¿Los ojos?
    —Sí. Los ojos de ese pequeño mamífero de hoy… No hubiera podido dejarlo atrás, Kai, aunque se hubiera producido un motín, una vez vi la asustada y perdida confusión en sus ojos. Sin contar la súplica en los de Bonnard y Cleiti. Esos horrores del pantano tenían ojos pequeños en comparación con el tamaño de su cráneo… unos ojos malignos, ansiosos, como cuentas… —Varian se estremeció ante el recuerdo—. Y los ojos de ese nuevo predador… Caracolmillos tiene un perverso apetito. Por supuesto, no se trata de una regla fija e inamovible; los galormis fueron un horrible ejemplo de malignidad camuflada…
    —¿Estuviste en esa expedición?

    Varian hizo una mueca.

    —Sí, era uno de los miembros más jóvenes del equipo en Aldebarán 4 cuando fueron hallados. Mi primera misión fuera de la universidad xenoveterinaria. Tenían unos ojos blandos, ¿recuerdas? —unos ojos que ocasionalmente seguían atormentándola en sueños—, y eran unas criaturas de aspecto apacible, blandas, perfectamente controlables hasta que, cuando se hacía oscuro… ¡bang!
    —Carniceros nocturnos…
    —¡Sangradores! Chupaban la sangre y luego masticaban la carne… como ése que se alimentó de Mabel… No, no podía ser un galormi. Los dientes eran demasiado grandes.
    —¿Por qué demonios lo llamaste Mabel?
    —Conocí una vez a alguien así, un apetito andante, que odiaba el mundo en torno a ella, suspicaz y constantemente confusa. Sin demasiada inteligencia.
    —¿Qué nombre les pondrás a esas aves?
    —No lo sé —dijo tras contemplar el velludo rostro—. No es fácil hasta que te encuentras personalmente con el animal. Pero esta especie posee inteligencia y personalidad. Quiero saber más de ellos.
    —Supuse que sería así, aunque no pudimos clasificarlos. Se movían demasiado aprisa. Se mantuvieron junto a nuestro deslizador a velocidad de crucero.
    —Muy bien. —Un bostezo la cogió por sorpresa—. Todo este aire libre, persiguiendo animales heridos para curarles cuando no desean ser ayudados. —Acarició ligeramente la mejilla de él y le dirigió una mirada de disculpa—. Me voy a la cama. Y tú deberías hacer lo mismo, co-comandante. Sueña con nuestros rompecabezas. Quizá el sueño los resuelva.


    Kai deseó que así fuera, pero despertó a la mañana siguiente sintiéndose descansado, y los grupos, cuando se reunieron, se mostraron con la misma buena disposición que él.

    ―He discutido el asunto de los campamentos secundarios con Varian. Hasta que haya catalogado las costumbres de los predadores, no puede garantizar nuestra seguridad —dijo Kai—, pero va a buscar zonas dentro de las cuales podamos movernos si nos atenemos a las medidas de seguridad que ella indique. ¿De acuerdo? Lo siento, pero lo comprenderéis mejor si habéis visto las señales en el flanco del herbívoro.

    Observó por las hoscas expresiones que todos ellos las habían visto.

    —Jefe, ¿que hay acerca de las interrupciones en la linea de las antiguas sondas, aquí, aquí y aquí? —pregunto Triv, señalando las zonas al sudoeste y al sur.
    —Son fallas —dijo Gaber, deslizando una transparencia a escala sobre el mapa sismológico—. He detectado profundas alteraciones aquí. Es una zona que vale la pena explorar. Las sondas pudieron resultar destruidas por los movimientos, o quedar enterradas demasiado profundas para poder seguir transmitiendo.
    —Triv, tú y Margit exploraréis esa falla hoy. Aulia y Dimenon, vuestro sector sera éste —y les entrego unas coordenadas al sudoeste, y a Berru y Portegin, explicándoles que él y Bakkun intentarían explorar el valle de la hendidura, puesto que había antiguas sondas que conducían hasta él. Insistió en que mantuvieran todos los procedimientos de seguridad, identificaran o registraran a todos los animales que les fuera posible, y anotaran e informaran de todos los carroñeros que vieran merodeando sobre lo que pudieran ser especímenes heridos, para información de Varian.

    Mientras se elevaban en su deslizador, Kai vio a Varian dirigiéndose al corral. Vio al herbívoro Mabel devorando dedicadamente lo poco que quedaba de los árboles que había dentro del recinto.

    Bakkun, que había preferido pilotar, orientó el deslizador hacia el sudeste.

    —¿Como es que los theks no supieron que este planeta había sido explorado? —preguntó el equipo pesado.
    —No he tenido ocasión de preguntarles si lo sabían. Pero sí puedo decir que Ireta no estaba señalado como explorado.
    —Los theks tienen sus razones.
    —¿Como cuáles?
    —No presumo de adivinarlo —respondió Bakkun—, pero siempre tienen buenas razones.

    A Kai le gustaba Bakkun: como companero de equipo era inagotable, sereno como todos los de su raza, concienzudo y de confianza. Pero carecía de imaginación y de flexibilidad, y una vez convencido de algo, se negaba a cambiar de opinión aun frente a los hechos mas evidentes. Los theks eran para él, como para muchas de las especies de corta vida, infalibles y como dioses. Kai no deseaba, sin embargo, enzarzarse en ninguna discusión con Bakkun, particularmente sobre una herejía tal como la falibilidad de los thek… demostrada por la existencia de sondas sismológicas en aquel planeta.

    Afortunadamente, el detector empezó a chasquear. Bakkun corrigió automáticamente el rumbo y Kai observó atentamente la pantalla. Esta vez eran más herbívoros, huyendo asustados del sonido del deslizador a través del denso bosque, golpeando ocasionalmente los troncos con tanta fuerza que las copas se estremecían alocadamente.

    —Da otra pasada, Bakkun —pidió Kai, y pulso el botón de puesta en marcha de la cinta, reclinándose contra las correas de sujeción del asiento mientras Bakkun obedecía rápidamente su orden. Pero maldijo para sí mismo, porque ninguno de los animales cruzó ninguno de los claros, casi como si esperaran un ataque aéreo y se apiñaran bajo cualquier protección que pudieran encontrar.
    —No importa, Bakkun. Prosigamos nuestro camino. Creo que vi otro animal con el flanco herido.
    —Nosotros los vemos cada día, Kai.
    —¿Por que no lo habéis mencionado nunca en vuestros informes?
    —No sabíamos que fuera importante, Kai. Hay demasiadas otras cosas que mencionar relativas a nuestro trabajo.
    —Esto es un esfuerzo conjunto.
    —De acuerdo, pero necesitamos saber cómo debemos contribuir a él. No sabáa que el simple equilibrio ecológico fuera también un conocimiento esencial.
    —Es culpa mía. Pero deberíais informar siempre de cualquier cosa desacostumbrada que observéis.
    —Mi impresión, Kai, es que no hay nada desacostumbrado en Ireta. Llevo varios años estándar como geólogo, y nunca encontré un planeta mantenido constantemente en una era mesozoica e incapaz de evolucionar más allá de ese estadio. —Bakkun lanzó una mirada de reojo a Kai, furtivo y misterioso—. ¿Quién esperaría encontrar antiguas sondas en un planeta así?
    —«Espera lo inesperado». Ése es el lema no oficial de nuestra profesión, ¿no?

    El sol, tras aparecer brevemente en el cielo matutino para observar el nacimiento del día, se retiró ahora tras las nubes. Una neblina local a ras del suelo hizo el vuelo momentáneamente difícil, de modo que la conversación se interrumpió. Kai se ajetreó con el detector, comprobando las antiguas sondas que resplandecían débilmente en la pantalla en respuesta a su señal.

    Las sondas avanzaban más allá de la línea de vuelo, hundiéndose directamente en el valle de la hendedura, descendiendo con el suelo que componía la amplia meseta. Ahora estaban penetrando en el valle, y Bakkun necesitaba toda su atención para dirigir el aparato mientras las corrientes térmicas se apoderaban del deslizador y lo agitaban a un lado y a otro. Una vez pasada la línea de antiguos volcanes, con sus picos parecidos a demacrados dedos tendidos hacia las ahora bajas nubes y sus laderas pobladas por una vegetación marginal, Bakkun condujo el deslizador hacia la hendidura central del valle.

    La cara de la falla mostraba los distintos estratos de la elevación que había formado el valle. Mientras el pequeño deslizador cruzaba rápidamente el paisaje, mancillando irreverentemente la congelada geohistoria, Kai se sintió invadido por una mezcla de maravilla y regocijo: maravilla ante las grandes fuerzas que aún actuaban allí ―y que habían formado las grandes paredes y podían volver a formarlas un número inimaginable de veces en la existencia de aquel planeta―, y regocijo ante el atrevimiento del hombre de disturbar un pequeño momento de aquel inexorable curso de acontecimientos e intentar dejar su marca en ellos.

    —Carroñeros, Kai —dijo Bakkun, cortando sus pensamientos. Señaló ligeramente a proa y estribor. Kai observó la escena a través del visor.
    —Son los pájaros dorados, no los carroñeros.
    —¿Hay alguna diferencia?
    —Por supuesto que la hay, pero… ¿qué están haciendo aquí, a un par de centenares de kilómetros de la extensión de agua más cercana?
    —¿Son peligrosos? —pregunto Bakkun con una muestra de interés.
    —No lo creo. Son inteligentes, mostraron su curiosidad hacia nosotros ayer, pero… no sé qué están haciendo tan tierra adentro…
    —Pronto lo sabremos. Nos estamos acercando aprisa.

    Kai hizo girar el visor para observar a los grupos en el suelo. Los pájaros habían sido alertados por la presencia de un objeto aéreo no familiar, y todas las cabezas estaban vueltas hacia arriba. Kai vio jirones de dura hierba colgando de varios picos. Y, por supuesto, cuando el deslizador dio una vuelta sobre ellos, todas las alargadas cabezas siguieron con curiosidad su curso. Algunos de los ejemplares más pequeños volvieron a dedicarse a la hierba.

    —¿Por qué habrán venido hasta tan lejos? ¿Por la hierba?
    —No soy un xenobotánico entrenado —dijo Bakkun, a su estólida manera. Luego su voz adquirió una nota de urgencia tan innatural que Kai se volvió en redondo, visor incluido, y retrocedió instintivamente en el asiento—. ¡Mire!
    —¿Qué demo…?

    Las paredes del valle se estrechaban ligeramente allá donde emergía un saliente rocoso, y del estrecho desfiladero había brotado una de las más grandes criaturas que Kai hubiera visto nunca, estremecedora en el inexorable avance de sus torpes pasos. Variando el foco del visor para graduarlo a la mayor distancia, Kai observó cómo el coloso penetraba en el pacífico valle con un golpe de sus poderosas patas traseras.

    —¡Demonios! Es uno de esos predadores caracolmillos…
    —¡Observe a los pájaros, Kai!

    Odiando apartar su mirada de la amenaza, Kai alzó la vista hacia las aves doradas. Habían adoptado una formación curiosamente defensiva en el cielo. Aquellas que aún se hallaban en el suelo seguían pastando, sí podía describirse así el rápido picotear con el que arrancaban y engullían la hierba. Varian debía tener razón respecto a sus bolsas, pensó Kai, puesto que los picos de los animales tenían un aspecto alargado. Debían estar almacenando la hierba en las bolsas.

    —¡El predador los ha visto! Los que están aún en el suelo no van a poder alzar el vuelo a tiempo si decide cargar contra ellos… —la mano de Bakkun se cerró sobre la empuñadura de la unidad láser.
    —¡Espera! ¡Mira!

    La pesada cabeza predadora apuntaba ahora en dirección a las aves, como si el animal acabara de darse cuenta de su presencia. Alzó la cabeza, registrando evidentemente la formación de dorados cuerpos allí arriba. Las patas delanteras del animal, ridiculamente pequeñas en comparación con el grueso de sus patas traseras y la longitud de sus huesos, se retorcieron. Su gruesa cola, que le servía para equilibrarse, se agitó como reacción ante la presencia de los seres alados. Casi ávidamente, pensó Kai. El bípedo permaneció inmóvil durante otro largo momento, y luego se dejó caer torpemente hacia delante y empezó a arrancar la hierba con sus ridiculas patas delanteras, llevándose grandes manojos, raíces y tierra incluidos, a sus enormes fauces.

    Mientras los dos geólogos observaban, los pájaros empezaron a correr a lo largo de lo que Kai identificó como un bajo promontorio. Se sumergieron casi entre las hierbas antes de emprender el vuelo hacia la seguridad.

    —Se están llevando más hierba, Kai.

    El comandante enfocó el visor y vio los jirones de hierba que colgaban de sus patas traseras y de las pequeñas garras que remataban las puntas de sus alas mientras los animales voladores se alzaban en el aire alejándose del valle.

    —¿Toman rumbo al mar, Bakkun?
    —Así es. Y contra un fuerte viento de frente.

    Kai volvió su atención al predador, que no había interrumpido su voraz consumo de hierba.

    —¿Para qué necesitarán tanto los pájaros como ese monstruo la hierba?
    —Parece un aditivo poco usual —respondió Bakkun, sin darse cuenta del hecho de que Kai había estado hablando para sí mismo.
    —Haz bajar el deslizador, Bakkun. Al otro lado del valle, lejos de esa bestia. Quiero tomar algunas muestras de la hierba.
    —¿Para Varian, o para Divisti?
    —Quizá para ambos. Es extraño que el predador no intentara atacar, ¿eh?
    —Quizá no le guste la carne de pájaro. O tal vez sean unos formidables antagonistas.
    —No. No hubo ningún asomo de ataque en la actitud del predador, y sólo una débil defensa por parte de las aves. Casi como si… como si ambos reconocieran que éste es un lugar distinto. Que aquí hay una tregua.
    —¿Una tregua? ¿Entre animales? —Bakkun sonaba escéptico.
    —Sea lo que fuere, eso es lo que parecía, aunque el predador es evidentemente demasiado primitivo para actuar sobre una base lógica de este tipo. Debo preguntarle a Varian.
    —Sí, ella es la persona adecuada a quien preguntar —dijo Bakkun.

    Restablecida su compostura, condujo el deslizador hasta un suave aterrizaje en el bajo promontorio que las aves habían utilizado para alzar el vuelo.

    —Nosotros no somos pájaros dorados —dijo el equipo pesado en respuesta a la sorpresa de Kai ante el lugar elegido para el aterrizaje—. Ese animal puede decidir sazonar un poco su hierba con carne humana. —Tomó suavemente el visor—. Usted recoja hierba. Yo vigilaré.


    El monstruo no había dejado de comer ni había prestado ninguna atención al deslizador. Kai bajó con rapidez y, desconectando su pantalla de fuerza, empezó a recoger hierba. Se alegró de llevar guantes, porque algunas de las hojas tenían bordes afilados, parecidos a los de la planta-navaja, decidió. Arrancó todo un matojo, raíces y tierra incluidas, añadiendo un nuevo aroma al maloliente aire. Kai sacudió la tierra, recordando que las aves doradas habían tomado solamente la parte superior, no las raíces.

    Aunque los animales no se habían dedicado a la vegetación de hojas más gruesas, Kai tomo muestras de todo lo que halló en las inmediaciones. Almacenó todo lo recogido en un contenedor y volvió a su asiento en el aparato.

    —No ha dejado de comer hierba, Kai —dijo Bakkun, devolviéndole el visor.

    Mientras Bakkun hacia elevar nuevamente el vehículo, Kai mantuvo el visor enfocado en el predador. Seguía comiendo, y no alzó siquiera la cabeza cuando los dos geólogos pasaron por encima de él.

    Bakkun, al no recibir ordenes de lo contrario, hizo deslizarse el aparato por el estrecho final del valle. Mas allá el suelo descendía de nuevo a un nivel inferior, sin una vegetación tan lujuriante, con un suelo más arenoso y poblado por plantas más propias de un semidesierto.

    —Las sondas prosiguen a lo largo de este valle, Kai —dijo Bakkun, arrancando su atención del monstruo y volviendo a sus asuntos.

    Kai contempló el detector sismológico.

    —La última se halla justo al otro lado de ese saliente de allá.
    —Este valle es muy antiguo —dijo Bakkun. Kai se sintió complacido de detectar una semipregunta en la voz del hombre—. ¿Y las sondas terminan inmediatamente después del saliente?
    —Exacto.
    —¡Oh!

    Era la primera vez que Kai oía inseguridad en la voz del equipo pesado. Lo comprendió y simpatizó con él, porque también se sentía en buena parte del mismo modo.

    Las alteraciones geológicas que sobrevolaban ahora se habían producido al menos un millón de años antes de su llegada a aquel planeta. Sin embargo, la manufactura de la unidad de sondaje era indudablemente thek. A menos que… ―y el pensamiento divirtió ligeramente a Kai― …que los theks hubieran copiado a una civilización mas antigua ―¿los Otros?― el diseño de sus sondas.

    La idea de los theks como copistas restableció el sentido de la proporción en Kai. Al igual que no podía esperar competir con los equipos pesados sobre una base física, tampoco podía esperar competir con los theks en longevidad. El aquí y ahora era importante también: dos veces, tres veces importante para él, teniendo en cuenta el corto lapso de tiempo que podía anticipar, incluso con todos los milagros de la ciencia médica. Él y su grupo tenían un trabajo que hacer ahora en Ireta. No importaba que hubiera sido hecho ya antes, cuando el hombre se hallaba todavía en un estadio unicelular flotando en un medio acuoso en el principio de una larga ascensión evolutiva.


    4


    Con ayuda de Paskutti y Tardma, Varian consiguió vendar el flanco herido de Mabel. El animal había conseguido de alguna forma soltarse los bordes de la película sellante y, pese a la pantalla de fuerza que cubría el corral, los chupadores de sangre se habían pegado a la supuración. El herbívoro se había abierto aún más la herida en su frenesí por liberarse de las cuerdas que los equipos pesados habían utilizado para sujetarlo. Tuvieron que atar su cabeza a su pata trasera no herida antes de que Varian pudiera acercársele.

    Afortunadamente, una vez hubo desprendido a los chupadores de sangre, Varian comprobó que la herida parecía estar curándose.

    —Voy a lavarle y sellarle toda la pierna —le dijo a Paskutti, que estaba ayudándola—. Afortunadamente, estoy curando al mordido en vez de al mordedor. No me gustaría en absoluto encontrarme con él ―y pensó en la maligna cabeza de terribles dientes mirándola desde la imagen que Kai había tomado.
    —Este animal no opuso mucha resistencia —dijo Paskutti.

    Su entonación sorprendió tanto a Varian que le hizo mirarle. No esperaba ver ninguna emoción reflejada en los impasibles rasgos del equipo pesado, pero había una intensidad en sus pálidos ojos que le causó una momentánea punzada de temor. Tuvo la clara impresión de que el hombre estaba excitado ―de alguna forma extraña y revulsiva― por la herida, por la idea de un animal devorando a otro vivo. Volvió rápidamente a su tarea, temerosa de dejar ver a Paskutti que le había observado.

    Completaron la cura de Mabel sin más problemas, pero la cola del animal, cuando lo soltaron de sus cuerdas, restalló tan fuertemente que todos retrocedieron apresuradamente fuera de su alcance. Sin la proximidad de sus cuidadores, Mabel pareció incapaz de proseguir su comportamiento agresivo. Se detuvo a medio bramido y miró a su alrededor, como desconcertado por aquel inesperado respiro. Sus ojos miopes miraban tan fijamente por encima de sus cabezas que Varian, una vez todos se hubieron inmovilizado, se dio cuenta de que Mabel no los vería nunca. Entonces, decidió, el peor enemigo de Mabel era mucho mayor que el propio herbívoro, y generalmente era percibido por el olfato ―a juzgar por la rápida dilatación de las fosas nasales de Mabel― y desde una respetable distancia.

    —¿Y ahora que, Varian? —preguntó Paskutti mientras abandonaban el corral.

    En la propia falta de tono de sus palabras, Paskutti parecía impaciente por saber su respuesta.

    —Ahora comprobaremos qué criaturas habitan las regiones desconocidas mas allá de la placa, de modo que Kai y sus equipos puedan erigir campamentos secundarios. Hoy disponemos del deslizador, Paskutti, de modo que si recoges unas cuantas cintas, podemos salir de prospección.
    —¿Llevaremos armas?
    —Las normales de defensa personal. No vamos a cazar. Vamos a observar.

    Habló más secamente de lo que pretendía, porque había en la inocente pregunta de Paskutti una ávida intensidad que la desconcertaba. Tardma permanecía tan inexpresiva como siempre, pero nunca hacía nada ―ni siquiera sonreír― sin mirar primero a Paskutti en busca de su permiso.

    Cuando entraron de nuevo en el campamento en busca del equipo, Varian vio a los chicos agrupados en torno al recinto de Dandy, observando como Lunzie lo alimentaba. Su gruesa y corta cola se agitaba de un lado para otro con ansiedad o alegría.

    —¿Está comiendo bien?
    —Es la segunda botella —dijo Bonnard con un orgullo posesivo.
    —Lunzie dice que podemos darle nosotros de comer cuando nos conozca un poco mejor —añadió Cleiti, y Terilla asintió, con sus brillantes ojos enormemente abiertos ante la anticipación de la increíble experiencia.

    Pobres muchachos, pensó Varian, atados a una nave desde su nacimiento. Su propia infancia había transcurrido entre animales de multitud de mundos, con sus padres veterinarios. No podía recordar ningún momento en el que no hubiera tenido animales a los que cuidar. Habían pasado muchas veces a su cargo pequeñas criaturas traídas a sus padres para que los curaran u observaran cuando éstos decidieron que ya era lo suficientemente responsable como para asumir la tarea. Las únicas criaturas que nunca le habían gustado eran los galormis. Su instinto hacia los animales le había advertido contra ellos en el mismo momento en que aquellos suaves diablos fueron descubiertos en Aldebarán 4, pero como xenob muy joven que era tuvo que guardarse para sí misma sus sospechas. En eso tuvo suerte: solamente resultó con señales de dientes en su brazo cuando los galormis que atacaron a aquellos que estaban en el domo iniciaron su alimentación nocturna. El animal había matado ya a su cuidador; se demostró luego que sus incisivos contenían un paralizante con el que controlaba a sus víctimas. Afortunadamente, el guardia nocturno, alertado ante la no aparición de su relevo, despertó a toda la expedición, y los galormis fueron atrapados, inmovilizados y exterminados. El planeta fue prohibido.

    —Primero veremos cómo se comporta Dandy, Terilla ―dijo Varian, que creía firmemente en un viejo adagio: «una vez mordido, dos veces cauteloso». El originador de la frase puede que no tuviera a los galormis en mente, pero la aplicación era perfecta.
    —¿Cómo está Mabel? —preguntó Lunzie, lanzando una breve mirada a Varian.


    Varian se lo dijo.

    ―Hoy vamos a explorar el norte. Los equipos de Kai tendrán que instalar pronto campamentos secundarios, pero no deseamos encontrarnos con caracolmillos como los que mordieron a Mabel. Se supone también que los equipos geológicos informarán si han visto animales heridos, así que tendremos que estar preparados. ¿De acuerdo, Lunzie?

    La doctora asintió de nuevo.

    —¿Podemos ir contigo, Varian? —preguntó Bonnard—. ¿Si vas en el deslizador grande? Por favor, Varian…
    —Hoy no.
    —Estás de guardia en el campamento, Bonnard, y tú lo sabes —dijo Lunzie—. Y además están las lecciones.

    Bonnard parecía tan rebelde que Varian le dio un pellizco en el brazo y le dijo que se comportara. Cleiti, más sensible a la desaprobación de los adultos, le dio un codazo en las costillas.

    —Salimos ayer, Bon. Lo haremos de nuevo cuando corresponda. —Cleiti sonrió a Varian, aunque su expresión era pensativa.

    Una chica encantadora aquella Cleiti, pensó Varian, mientras ella y los equipos pesados se dirigían hacia el almacén para recoger sus cosas. Varian comprobó el gran deslizador, pese al hecho de que Portegin lo había revisado aquella misma mañana.


    Estaban en el aire a buena hora, justo después de la primera lluvia matutina. Como parecía ser regla en Ireta, luego las nubes se abrieron reluctantemente, permitiendo a la luz blanco amarillenta del sol llegar hasta el suelo. La máscara facial de Varian se oscureció en respuesta al cambio de luz, y dejó de fruncir los ojos. A veces encontraba la curiosa luz amarilla del nublado día de Ireta más penetrante que los rayos directos del sol.

    Tuvieron que volar diez kilómetros más allá del radio del campamento antes de que el detector empezara a registrar formas de vida, la mayor parte de ellas ya identificadas. El perímetro «muerto» se había ido extendiendo desde su aterrizaje, como si el conocimiento de los intrusos se hubiera ido diseminando lentamente entre los animales indígenas. Aquél era un mundo lento en reacciones, pensó Varian, porque en mundos más… civilizados… ¿era ésa la palabra que necesitaba? Avanzados, ésa era más exacta. En mundos más avanzados, la noticia de la llegada de extraños parecía derivar con el viento de su descenso, y sus habitantes se hacían escasos. A menos, por supuesto, que se tratara de un mundo inteligente y no violento, donde todos sus habitantes se reunieran en torno de los recién llegados para verlos.

    Algunas veces la bienvenida era discreta, ni defensiva ni ofensiva, sino distante. Varian pensó en la pantalla defensiva en torno a los domos y se rió para sí misma. No era necesaria… excepto para mantener fuera a los insectos. Al menos no bajo las actuales circunstancias, con los animales manteniéndose a distancia. Quizá la solución al problema de Kai fuera simplemente establecer físicamente el campamento secundario, completo con su pequeña pantalla de fuerza, darle a la vida salvaje local el tiempo suficiente para alejarse de la zona, y luego trasladar a él los equipos.

    Pero estaba caracolmillos. Y su tamaño. Recordó las copas de los árboles agitándose a su paso en la cinta que había tomado Kai. La pantalla de fuerza principal lo quemaría, y probablemente lo disuadiría. No había mucha vida animal en torno a esos volcanes activos, de modo que los animales de Ireta, grandes y pequeños, conocerían lo que era el fuego y las quemaduras. El problema era que las pantallas más pequeñas no eran lo suficientemente potentes como para detener un intento decidido de caracolmillos si estaba hambriento o asustado, y eso era lo que tenía de averiguar: el apetito de los predadores como caracolmillos.

    Varian había tecleado un rumbo hacia el nordeste, la alta y gran meseta rodeada por las tremendas Montañas de la Luna, como Gaber las había llamado. Dos subcontinentes habían tenido que chocar el uno contra el otro, le había dicho pedantemente Gaber, para producir esos enormes picos de piedra. La meseta debajo de ellos había sido en un tiempo el lecho de un océano. Cualquiera que fuese a esa zona recibía la petición de Gaber y Trizein de buscar fósiles en las rocas. Era allí, a los pies de las nuevas montañas de plegamiento, que Kai esperaba encontrar minerales explotables.

    Aquello estaba mucho más allá de los antiguos sondajes. Por alguna razón, el descubrimiento de las viejas sondas tranquilizaba a Varian. Kai parecía preocupado acerca de ellas, y la mujer no podía imaginar por qué. El CEE no parecía dispuesto a perder un planeta que ya había explorado dos veces. Ademas, los theks vivían lo suficiente como para corregir cualquier error que pudieran haber cometido ―si es que alguna vez habían cometido alguno―. O quizá parecieran infalibles simplemente debido al hecho de que tenían el tiempo suficiente de corregir cualquier error que hubieran cometido alguna vez.

    Entre la meseta hacia la que se dirigían, con su recia maleza ―algo intermedio entre la hierba y los arbustos y matorrales―, se extendía una ampia franja de bosque tropical habitado por la especie de Mabel, y donde era probable que acechara el caracolmillos. Lejos hacia el este se veían nubes y actividad volcánica, y los sensores del deslizador resonaban débilmente con ocasionales truenos, no de origen meteorológico.

    Divisaron un grupo de acechantes carroñeros y aterrizaron para investigar, pero el animal objeto de atención llevaba tiempo ya reducido a una pura osamenta, sin evidencias del predador que primero lo había atacado. Los muertos no duraban mucho en Ireta. Tenaces insectos se dedicaban al esqueleto con industriosas tenazas y mandíbulas, de modo que los huesos habrían desaparecido al día siguiente El cráneo, más resistente, estaba aun intacto, y Varian, tras rociarlo con antiséptico, lo examinó.

    —¿Uno como Mabel? —interrogo Paskutti, y Varian giro el cráneo a uno y otro lado con su bota.
    —Crestado, al menos. Mira, el conducto nasal se extiende. Diría que Mabel y los suyos huelen mucho mejor de lo que ven. ¿Recuerdas su actuación esta mañana?
    —Todo huele en este planeta —respondió Paskutti con la suficiente vehemencia como para hacer que Varian alzara la cabeza y le mirara. Había creído captar una cierta ironía en sus palabras, pero el equipo pesado estaba completamente serio.
    —Si, el lugar hiede, pero si uno se acostumbra a ello puede captar los olores mas importantes y actuar de acuerdo con ellos. Sí, su nariz es su principal línea de defensa.

    Tomó algunas imágenes tridi de los despojos desde corta distancia, y arrancó, con un cierto esfuerzo, una pieza de cartílago nasal y una astilla de hueso, para posterior estudio. El cráneo era demasiado voluminoso para transportarlo entero.

    Los carroñeros permanecieron en el aire, pero tan pronto como Varian hizo despegar el deslizador descendieron, como si esperaran que los intrusos hubieran descubierto algo que se les había pasado por alto en la monda carcasa.

    —No deseamos restos y desechos —murmuró Varian para sí misma.

    La vida y la muerte se movían rápido en Ireta. No era sorprendente que Mabel, por terriblemente herida que estuviese, hubiera luchado por mantenerse en pie. Una vez derribados, los heridos raramente volvían a levantarse. ¿Le habían hecho algún favor al animal, socorriéndolo de aquel modo? ¿O simplemente habían retrasado un poco su prematura muerte? No, has heridas estaban sanando: las dentelladas no habían incapacitado ningún músculo ni roto ningún hueso. Vivía y, a su debido tiempo, estaría de nuevo completamente sana.

    El deslizador se acercaba ahora a la zona general de pastos donde habían encontrado a Mabel. Varian desconectó el motor principal, dejando que el aparato planeara. La horda estaba allí. Varian divisó los moteados lomos bajo las amplias y chorreantes hojas de los árboles, a favor del viento. Antes se habían precipitado y habían asustado a la horda, que había huido, excepto Mabel, incapaz de correr lo suficientemente aprisa.

    Varian se preguntó acerca del nivel de inteligencia de los herbívoros. Cabía imaginar que aquella especie hubiera aprendido a establecer centinelas, de la misma forma que lo hacían los animales en otros mundos hostiles, para advertir al grueso de la horda de la llegada de predadores peligrosos. Pero no, el tamaño del cerebro en aquel cráneo mondo era demasiado pequeño, se dio cuenta Varian, para gobernar a aquel gran animal. ¿Un cerebro secundario, quizá? Hacía mucho tiempo, muy lejos de allí, había oído hablar de esa combinación. No era raro poseer una segunda unidad motora de control en un animal tan grande. Y luego los conductos nasales habían empujado la caja craneana hacia atrás. Más olfato que sentido, ésa era Mabel.

    —Veo uno con el flanco dañado —dijo Tardma, mirando por el lado de babor—. ¡Un ataque reciente!

    Varian avistó el animal indicado por Tardma y reprimió un estremecimiento. Vio el sanguinolento amasijo de aquel flanco y se interrogó acerca del estoicismo del animal herido, que seguía mordisqueando las hojas de los árboles. El hambre trasciende el dolor, pensó. Ésa es la búsqueda dominante en este planeta: el aplacamiento del hambre.

    —Ahí hay otro —dijo Paskutti, tocando a Varian en el hombro para llamar su atención—. Una herida antigua.

    La herida del segundo animal parecía ya encostrada, pero cuando Varian intensificó los aumentos pudo ver la hormigueante vida parasitaria que cubría la herida. El herbívoro interrumpía ocasionalmente su alimentación para mordisquearse el flanco, y masas de parásitos caían al suelo, abandonando su presa sobre la carne desnuda.

    Avanzando lentamente y a favor del viento, siguieron observando. Con pocas excepciones, todos los herbívoros mostraban terribles cicatrices en los flancos. Y las excepciones eran los especímenes más jóvenes y pequeños.

    —¿Acaso pueden correr más aprisa? —preguntó Tardma.
    —No lo suficiente, imagino —respondió Varian.
    —Entones, ¿son protegidos por los adultos? —preguntó Paskutti—. Recuerde que los más pequeños corrían en el centro de la horda cuando nos tropezamos con esa especie por primera vez.
    —Sigo deseando saber por qué…
    —Podemos averiguarlo ahora —dijo Paskutti, señalando hacia abajo.

    En el borde más alejado del bosque, uno de los herbívoros había dejado de comer y se había tensado sobre sus patas traseras, con su crestada cabeza apuntando directamente al norte. Se dejó caer de nuevo sobre las cuatro patas, gimiendo, emitiendo una especie de sonido bufante, mezcla de lamento y silbido, y echó a correr hacia el sur. Otro animal, no alarmado por la partida del primero, pareció captar el mismo olor. También se puso a silbar, se dejó caer sobre sus cuatro patas y echó a trotar hacia el sur. Uno a uno, independientemente, los herbívoros se alejaron, los más pequeños siguiendo a los mayores y rebasándoles gradualmente. Los silbidos se hicieron más ruidosos, asustados.

    —¿Aguardamos? —preguntó Tardma, con sus dedos revoloteando sobre los controles.
    —Sí, aguardaremos —dijo Varian, incómodamente consciente de la reprimida ansiedad en la actitud de Tardma.

    No tuvieron que aguardar mucho. Oyeron la ruidosa aproximación algunos segundos antes de ver al acechante animal, la cabeza baja, las cortas patas delanteras extendidas como para correr, su gruesa y pesada cola equilibrando el pesado cuerpo. La enorme boca llena de dientes estaba abierta y la saliva espumeaba en ella, aunque sin impedir la visión de las hileras de dientes como púas. Cuando pasó por debajo del suspendido deslizador, Varian pudo ver sus ojos, unos voraces y pequeños ojos, los malignos ojos del predador.

    —¿Lo seguimos? —preguntó Tardma, con su voz curiosamente falta de aliento.
    —Sí.
    —¿Para detener el equilibrio ecológico? —preguntó Paskutti.
    —¿Equilibrio? Lo que hace este animal no es equilibrio, no mata por necesidad: mutila por simple placer.

    Varian sintió que la fuerza de sus propias palabras la sacudía internamente. No hubiera debido sentirse tan trastornada.

    —Quizá sí, quizá no —dijo Paskutti, y puso en marcha el motor del aparato para seguir al predador.

    Aunque no siempre estaba en el visor, su camino podía ser seguido fácilmente por los árboles rotos o sacudidos, la brusca agitación de las formas aéreas de vida o el repentino huir de los pequeños animalillos del bosque. Su velocidad era considerablemente mayor que la de los torpes herbívoros, y era sólo cuestión de tiempo el que eliminara la distancia que los separaba. Si bien Varian se descubrió a sí misma respondiendo al estímulo de la caza, la respiración entrecortada, la garganta seca y un ligero estremecimiento interior, se sintió atónita ante la metamorfosis sufrida por los equipos pesados. Por primera vez desde que trabajaba con ellos estaban exhibiendo emociones: sus rostros estaban contorsionados por la excitación, por una ansiedad y una avidez que no tenía nada que ver con ninguna reacción civilizada.

    Varian se sintió atónita ante aquello, y si hubiera sido ella quien estaba a los controles en vez de Paskutti hubiera hecho girar el aparato para alejarse de aquella caza. Pero esto hubiera sido un acto que hubiera minado su autoridad sobre los equipos pesados. Eran tolerantes a las limitaciones físicas que producía la gravedad escasa, pero despreciaban la cobardía moral. Después de todo, se dijo Varian, era ella quien había organizado aquella expedición para descubrir lo peligroso que era el predador para los herbívoros y en consecuencia para los campamentos secundarios. No podía echarse atrás ahora. Y tampoco comprendía sus propias reacciones. Había visto formas de muerte mucho más horribles, peores batallas de animales contra animales.

    El predador había llegado a la altura de la horda. Seleccionó a uno de sus miembros, persiguiendo al aterrado animal hasta un callejón sin salida formado por unos árboles derribados. Frenético, el herbívoro intentó escalar los troncos, pero sus patas delanteras no le servían para ello, y pesaba demasiado para que los troncos lo sostuvieran. Bramando y silbando, cayó en poder del predador. Con un poderoso golpe de una de sus patas traseras, el carnívoro derribó al herbívoro paralizado por el terror. El predador midió la distancia al estremecido flanco; sus garras delanteras, mucho más pequeñas que sus poderosas patas traseras, eran casi obscenas en su gesticulación. El herbívoro chilló cuando los dientes del predador se hundieron en su costado y desgarraron un horrible bocado de carne. Varian sintió una arcada.

    —Quita de en medio a ese horror, Paskutti. ¡Mátalo!
    —No puede rescatar a todos los herbívoros de este mundo matando a un solo predador —dijo Paskutti, con los ojos fijos en la escena de abajo, radiando lo que Varian reconoció como anhelo de sangre.
    —No los estoy rescatando a todos, sólo a ése —exclamo la mujer, tendiendo la mano hacia los controles.

    Paskutti, con el rostro adoptando una actitud más familiar, menos emotiva, hizo girar al deslizador y picó sobre el carnívoro, que estaba preparándose para un segundo mordisco. Cuando los chorros del deslizador rozaron la piel de su cabeza, rugió. Alzándose sobre sus patas traseras, equilibrándose con su enorme cola, intentó agarrar el aparato.

    —Otra vez, Paskutti.
    —Sé lo que estoy haciendo —dijo Paskutti, con voz clara y peligrosa.

    Varian miró a Tardma, pero ella no tenía ojos más que para la curiosa batalla. ¡Y está del lado del predador!, pensó Varian, abrumada.

    Esta vez Paskutti atrapó al predador desequilibrado. Para mantenerse erguido tuvo que soltar al herbívoro.

    —¡Levántate, animal estúpido! ¡Levántate y corre! —exclamó Varian, mientras el gimiente y sibilante comedor de hierba permanecía tendido allá donde había caído, rezumando sangre por el mordido flanco.
    —No es lo bastante listo como para saber que está libre —respondió Tardma, sin asomo de desdén en su voz.
    —Haz retroceder al carnívoro, Paskutti.

    Varian no necesitaba decirlo, porque aquello era precisamente lo que estaba haciendo el equipo pesado. El predador, reconociendo ahora como un enemigo a lo que tenía sobre su cabeza, intentó derribar del cielo a la amenaza con sus patas delanteras y su enorme cabeza. En vez de ello fue empujado hacia atrás, hacia atrás, lejos del herbívoro.

    Paskutti jugueteó con el animal, que intentó impotentemente defenderse. Antes de que Varian se diera cuenta de lo que pretendía Paskutti, el hombre hizo girar el deslizador y arrojó toda la potencia de sus chorros contra la cabeza del predador. Un aullido de dolor retumbó en sus oídos mientras el aparato aceleraba violentamente, arrojando a Tardma y Varian contra sus correas de seguridad. El empuje se invirtió cuando Paskutti cambió la dirección del vuelo para observar el efecto de su castigo.

    El carnívoro estaba intentando llevarse las patas delaneras a su rostro, ahora ennegrecido y sangrante por el golpe de los chorros. Agitaba agónicamente su cabeza de uno a otro lado y se tambaleaba ciegamente.

    —Veamos ahora si ha aprendido la lección —dijo Paskutti, y condujo el deslizador de vuelta hacia el animal.

    Éste oyó el aparato, rugió y echó a correr ciegamente en dirección opuesta.

    —Bien, Varian. Ha aprendido que un deslizador significa dolor. Ese no volverá a molestar cuando oiga el ruido de uno de nuestros aparatos.
    —No es eso lo que yo intentaba hacer, Paskutti.
    —Ustedes los xenob tienen el corazón demasiado blando. Ese asesino es duro. Se recobrará. ¿No desea atender al herbívoro herido?

    Controlando con un tremendo esfuerzo su repentina revulsión hacia Paskutti, Varian asintió y tomó su equipo veterinario. El herbívoro estaba aún tendido de costado, demasiado aterrado para levantarse y huir. Su pierna afectada se estremecía y los músculos puestos al descubierto se tensaban y destensaban, haciendo que a cada movimiento el herbívoro silbara y berreara de dolor. Varian ordenó a Paskutti que inmovilizara el deslizador directamente encima del animal, que no reparaba en nada excepto en sus propios terror y dolor. Era más sencillo rociar el antibiótico y el spray sellante desde arriba. Siguieron flotando, a bastante altura, hasta que el animal se dio cuenta de que ya no había ningún peligro y se puso tambaleante en pie. Luego olisqueó a su alrededor y, tranquilizado, echó a andar, berreando cuando la acción refleja lanzó una oleada de dolor a través de su pata. Arrancó bruscamente unas colgantes ramas y las masticó. Buscó más comida, yendo de un lado para otro, y finalmente echó a andar alejándose de la trampa, olisqueando ocasionalmente al viento y silbando cuando recordaba que estaba herido.

    Varian se dio cuenta de que Paskutti estaba observándola. No quiso mirarle directamente por temor a que él pudiera leer la revulsión en sus ojos.

    —Bien, extenderemos nuestra búsqueda por esta zona. Necesitamos saber qué otras formas de vida hay en estas colinas antes de que los geólogos puedan trabajar seguros aquí.

    Paskutti asintió e hizo girar el deslizador de nuevo hacia el nordeste.


    Encontraron y registraron otros tres tipos de herbívoros en hordas. Varian, aún entumecida por el incidente anterior, fue despertando gradualmente al hecho de que cada una de las nuevas especies debía haber tenido un antepasado común antes de que el desarrollo de las diferencias evolutivas las situara en un subgrupo.

    Cuando regresaron al campamento base, tras el inicio de la lluvia de la tarde, Varian observo que Tardma y Paskutti se sentían tan felices de liberarse del encierro del deslizador como ella. Le dijo a Paskutti que revisara el aparato, a Tardma que llevara a Gaber las cintas, y se dirigió a examinar a Mabel. El herbívoro había reducido los árboles de su recinto a meros tocones. El sellado de la pierna había resistido, y no parecía preocuparse por su herida. Varian se sentía a la vez ansiosa y reluctante de soltar a su paciente, pero la logística de proporcionarle a Mabel suficiente forraje hacía necesaria su independencia.

    Decidió soltarla por la mañana y seguirla a una discreta distancia con el deslizador. Quería establecer si emprendería instintivamente el camino hacia una dirección determinada, o si tenia algún medio de comunicarse con otros miembros de su horda o especie. Hoy, los herbívoros habían respondido a la peligrosa aproximación del predador de una forma individual. Era una lástima que aquellos estúpidos animales no supieran unirse para hacer frente a su atacante. En masa, podrían vencerle si tenían el valor necesario. O algún líder.

    Tal vez pudiera estimular la inteligencia de Mabel de alguna manera, pensó. Pero rápidamente decidió que un programa así sería imposible. Tomaría demasiado tiempo, y las posibilidades de éxito con el espacio cerebral de que disponía Mabel eran demasiado escasas. Mabel necesitaba alguna modificación física para conseguir un cierto grado de inteligencia. No había espacio suficiente en su cráneo mas que para la locomoción esencial. A menos que tuvieran un segundo cerebro de reserva… y dispusieran también de mejor control motor. Naturalmente, había encontrado especies con centros nerviosos auxiliares para el control de las extremidades mientras su inteligencia, o cerebro principal, estaba localizado centralmente en la parte más protegida de su cuerpo. El hombre, se recordó Varian no por primera vez, estaba bastante mal diseñado corporalmente. Comprendía que los theks mantuvieran esa opinión.

    Regresaba pensativamente al campamento cuando oyó el zumbido de un deslizador regresando, y a alguien que la llamaba. Tuvo un atisbo del rostro de Kai; parecía contento por algo. Le hizo señas de que acudiera rápidamente a su encuentro. Cuando lo hizo, su rostro normalmente serio y tranquilo resplandecía de excitación. Incluso Bakkun mostraba una aureola de satisfacción.

    —Hemos conseguido algunas cintas que tienes que ver, Varian. Encontramos a uno de tus caracolmillos…
    —¡No me hables de ellos!
    —¡Eh! ¿Has tenido un mal día? Bueno, esto te alegrará. Necesito tu opinión de experto.
    —Llevaré lo que hemos encontrado a Gaber —dijo Bakkun, dejando a los dos co-comandantes y dirigiéndose a largas zancadas hacia el domo del cartógrafo.
    —Entonces, ¿has tenido un buen día? —Varian echó a un lado su taciturno humor. No tenía derecho a deprimir a Kai, o a estropearle su logro.
    —Muy bueno. Espera a verlo… —la estaba conduciendo hacia la lanzadera—. Oh, y el tuyo, ¿cómo ha ido? ¿Has investigado esa zona del nordeste de las colinas, para ver si podemos instalar un campamento secundario?
    —Veamos primero tus cintas —dijo ella, y ambos penetraron en la lanzadera y se dirigieron rápidamente a la cabina del piloto.
    —Admito que no sé mucho sobre comportamiento animal —dijo, mientras deslizaba la cinta en el visor y lo activaba—, pero esto simplemente no me parece lógico. ¿Sabes?, encontramos a esas aves doradas a unos buenos ciento sesenta kilómetros del mar…
    —¿Qué? Eso no tiene sentido…

    La cinta estaba funcionando ya, y la mujer contempló a los animales voladores aparecer en la pantalla, con los jirones de hierba visibles en sus picos.

    —No pensarás que…

    ―He tomado muestras de todos los vegetales que había allí: hierba, matorrales… Y son verdes, en vez de semipúrpuras o azules. Ahora mira…

    —¡Demonios! ¿Qué está haciendo ahí esa cosa? —El predador había entrado en el valle, una figura enana hasta que las lentes de aproximación aumentaron su tamaño casi al real—. Ése es el animal que mordió a Mabel, y…
    —No puede ser el mismo.
    —Me doy cuenta de ello, pero son doblemente peligrosos. Nos enfrentamos a uno hoy, le pegó un buen bocado a otro hervíboro hasta que intervinimos. ¡Hey, mira eso, está comiendo hierba! —la sorpresa mantuvo a Varian en silencio unos instantes—. Me pregunto qué hay tan esencial en esa hierba. Malditamente curioso. Una creería que tienen todo lo que necesitan en su propio entorno. Bien, puede que sea algo local. Pero las aves no pueden…
    —Eso es lo que creo yo también. Ahora viene la parte realmente asombrosa…

    El visor llegó a la escena en la cual las doradas aves se daban cuenta de la presencia del predador y éste de la suya, la línea defensiva de los animales alados y su ordenada evacuación.

    —¡Kai! ¡Kai! ¿Dónde está? —Era la voz de Dimenon, el geólogo jefe de Kai—. ¡Kai!
    —Hey, Dimenon, estamos en la parte delantera —respondió Kai, cortando el visor.
    —Vinimos aquí en busca de transuránicos, ¿no? —preguntó Dimenon de forma espectacular, mientras entraba en la pequeña cabina con una igualmente excitada Aulia a su lado.
    —Por supuesto…

    ―Encontramos la mena más grande que puedas imaginarte de pechblenda… ¡con una concentración que no podras llegar a creer!

    —¿Dónde?
    —¿Sabes que fuimos a seguir esa línea de viejas sondas, para continuar la exploración allá donde terminaba? Bien, terminaba al borde mismo de un geosinclinal; la orogénesis es muy posterior a la de esta zona. Fue Aulia quien observó la vena, el lustre amarronado, en el único intervalo soleado que tuvimos. Plantamos sismodetectores en una triangulación aproximada, produjimos un falso seísmo de poca intensidad, y estas son las lecturas que conseguimos —blandió el resultado como quien exhibe un tesoro—: rica lo mas arriba posible en la escala. Bueno, sólo esto justifica ya toda la expedición. Y con todas esas nuevas montañas de plegamiento, apuesto a que solamente es el primero de muchos. ¡Lo conseguimos, Kai! ¡Lo conseguimos!

    Kai estaba dándole palmadas a Dimenon mientras Varian abrazaba a Aulia con una completa falta de inhibición, al tiempo que el resto del equipo geológico empezaba a reunirse en el pequeño compartimiento para sumarse a las congratulaciones.

    —Estaba empezando a hacerme preguntas acerca de este planeta. Había huellas, sí, pero tenían que existir más depósitos minerales —estaba diciendo Triv.
    —Triv, olvida usted que nos hallamos en una vieja placa continental, donde probablemente nunca ha habido demasiados —dijo Gaber, con su rostro manchado de tinta reflejando por una vez un genuino buen humor.
    —Todo lo que teníamos que hacer era ir mas allá de la placa, y mirad lo que hemos conseguido —Dimenon inicio de nuevo su danza triunfal, agitando la cinta de sus resultados como una bandera hasta que se enganchó en el hombro de Portegin y empezó a romperse. Inmediatamente detuvo sus giros y empezó a enrollar cuidadosamente la importante cinta, guardándola en el bolsillo de su pechera—. ¡Sobre mi corazón, siempre!
    —Pense que era yo quien estaba ahí —sonrió traviesa Aulia.
    —Creo que esto se merece una celebración —dijo Lunzie, asomando la cabeza por la puerta.
    —¡No me digas que tienes escondido algún brebaje de la felicidad por alguna parte! —exclamó Dimenon, agitando hacia ella un dedo acusador.
    —Las formas en que puede servirse esa fruta son mterminables, ¿sabes? —respondió ella, tan inocentemente que Varian se puso a lanzar vítores.
    —¿Acaso no sabíais que Lunzie era capaz de conseguir cualquier cosa?
    —¡Tres hurras por Lunzie, la dietista destiladora!
    —¿Y como sabéis que las destilé? —pregunto Lunzie suspicazmente.
    —¿Para que otro motivo montaría Trizein una columna de destilación fraccionada?

    Aquello arranco nuevas risas y felicitaciones, y fue eso lo que hizo observar a Varian que los solemnes equipos pesados estaban ausentes. No dijo nada al respecto, aunque no dejó de hacerse preguntas. Seguro que Dimenon no había mantenido en secreto su descubrimiento en la zona de aparcamiento de los deslizadores. ¿Dónde estaban los equipos pesados, que no se reunían con el resto para celebrar el primer auténtico triunfo de la expedición?

    Lunzie estaba diciendo que no estaba segura de lo bueno que podía ser el brebaje. El producto no había tenido tiempo de asentarse ni de envejecer. Pero seguramente, dijo Dimenon con tono lisonjero, todos sabrían apreciarlo, fuera cual fuese su sabor. El grupo empezó a desfilar fuera de la lanzadera y se dirigió hacia el domo central. Varian no vio ninguna señal de los equipos pesados, pero había luz en los compartimientos que ocupaban. Al pasar junto al cuadro central de mandos, hizo sonar la campana de alarma en secuencia de aviso. El iris de los aposentos de los equipos pesados se abrió ligeramente y unos enormes hombros y una cabeza se asomaron, silueteados por la luz interior.

    —¿Sí? —era Paskutti.
    —¿No has oído, Paskutti? Hemos encontrado un enorme deposito de pechblenda. Lunzie ha destilado un poco de bebida de las frutas que trajimos. Vamos a probarla para celebrarlo.

    Una enorme mano hizo un gesto inconcreto, y el iris se cerró.

    —¿Vuelven a mostrarse reservados? —pregunto Kai, haciendo una pausa en su camino al domo central.
    —Tienen distintos entusiasmos que nosotros, es cierto… —y repentinamente Varian recordó el destello de intensa reacción que había visto en Paskutti ante el ataque del predador sobre el herbívoro.
    —Siempre trabajo, nada de diversión… ¡Vamos, Paskutti! —rugió Kai—. ¡Tardma, Tanegli, Bakkum… hatajo de…!

    El iris volvió a abrirse, y los equipos pesados salieron lentamente y cruzaron el campamento para unirse a la celebración.


    5


    Cuando hubieron terminado el primer contenedor del brebaje de Lunzie, Kai sentía un respeto mucho más considerable hacia la versatilidad de aquellas frutas y hacia los recursos de Lunzie, que ya eran una leyenda en la expedición. Casi empezaban a gustarle. Sus preferencias iban hacia las bebidas un tanto ácidas, y aquella tenía un punto que satisfacía su paladar.

    Se sorprendió al ver que Lunzie llenaba gravemente tres jarras pequeñas para los tres muchachos, pero cuando empezó a levantarse para protestar, ella le hizo un plácido gesto con la cabeza. Kai observó mientras Bonnard daba un sorbo experimental y luego hacía una mueca de decepción.

    —Uf, Lunzie, eso es solamente zumo.
    —Exacto. ¿Qué otra cosa esperabas a tu edad?
    —Pero le has añadido algo, ¿verdad, Lunzie?
    —Sí, lo he hecho. Intenta determinar qué.
    —Probablemente algo bueno para nosotros —dijo Bonnard en un murmullo que problablemente Lunzie no oyó, puesto que estaba vuelta hacia otro lado.

    Kai, divertido por el incidente, se dirigió hacia la mesa de la comida y empezó a llenarse un plato. Había una mezcla de productos sintetizados y naturalezas, incluida una empanada hecha con las algas que Trizein había estado cultivando. Sabía débilmente al ácido telurhídrico que lo empapaba todo en aquel planeta. Kai pensó de nuevo que de no ser por aquel hedor, Ireta sería un lugar maravilloso.

    Permaneció un poco apartado mientras comía, observando a los demás miembros de su equipo, calibrando la reacción general al descubrimiento de Dimenon y Margit. Un golpe de suerte como aquél incrementaba automáticamente los beneficios del grupo expedicionario que había hecho el descubrimiento, y esto podía producir algunos resentimientos. Por supuesto, ahora que sabían que la zona de la placa había sido explotada, iban a tener que ir directamente a las más cercanas zonas orogénicas. A partir de ahora los descubrimientos serían la regla, y no la excepción.

    Y eso significaría que Kai tendría que informar de los descubrimientos a la NE. ¿Cuánto tiempo serían Varian y él capaces de seguir ocultando el hecho de que la expedición ya no se hallaba en contacto con el CEE? Los equipos estarían esperando alguna especie de reconocimiento de sus logros por parte de la nave madre.

    Bien, pensó Kai, entraba dentro de los procedimientos estándar el aguardar hasta que hubieran efectuado una concienzuda exploración del lugar y probado el filón. Eso le daba algunos días de gracia. Luego estaba dentro del curso normal de las operaciones el que la NE no recogiera el mensaje del enlace hasta unos ocho o diez días después. Tras lo cual, él y Varian podían verse obligados a reconocer la falta de comunicación. Por supuesto, por aquel entonces quizá la nave hubiera superado la zona de interferencia de la tormenta y recogido los informes enviados hasta entonces. Kai decidió no preocuparse por ese problema en aquellos momentos. Tomó un largo sorbo del brebaje de Lunzie; descendió suavemente por su garganta, con apenas un débil regusto de telurhídrico.

    Mirando a su alrededor, Kai observó que Varian estaba estudiando atentamente a los equipos pesados, con el ceño contraído en una expresión de suave desconcierto. Paskutti estaba riendo, lo cual ya era bastante raro, ante algo que había dicho Tanegli. ¿Era posible que el brebaje de Lunzie tuviera un efecto liberador sobre los equipos pesados? Pero eso no debería desconcertar a Varian. Se acercó a la mujer.

    —¿Nunca habías visto reír a Paskutti antes?
    —Oh. Me has asustado, Kai. Lo siento, pero… no están borrachos, evidentemente… —Miró su propia jarra, examinándola meditativamente—. Han bebido exactamente lo mismo que yo, pero ellos… son diferentes.
    —Yo no veo ninguna diferencia, Varian. Excepto que ésta es la segunda vez en mi vida que veo a Paskutti reír, y llevo tres años estándar trabajando con él. No es nada de lo que preocuparse, o… —la miró intensamente por un momento—. ¿Ha ocurrido algo hoy?
    —Sí y no. Oh, solamente un incidente más bien brutal… un predador atacando a un herbívoro del tipo de Mabel. Fue algo desagradable —agitó la cabeza y le sonrió con decidido buen humor—. No estoy demasiado acostumbrada a los animales domésticos, supongo.
    —¿Como los galormis?

    Ella se estremeció.

    —Sabes como animarme —dijo. Le sacó la lengua y luego se echó a reír cuando él hizo lo mismo—. No, los galormis eran listos, a su manera. Tenían la habilidad de actuar conmovedoramente, como los animales que aprendemos a conocer y a amar a través de las cintas tridi. Mi viejo instructor veterinario siempre nos advertía de que no debíamos confiar nunca en ningún animal, no importaba lo bien que lo conociéramos, amáramos o confiáramos en él. Pero… Oh, bueno. Llevo mucho tiempo con esa sosa gente, y supongo que estoy imaginando cosas. Ésta es una ocasión feliz, de modo que divirtámonos. Mañana vamos a tener mucho trabajo. Y —añadió, girándose ligeramente para ocultar sus palabras de cualquiera que estuviese cerca— ¿qué vamos a hacer respecto al mensaje a la NE?
    —Yo he pensado en lo mismo —dijo Kai, y le explicó cómo se proponía manejar el problema.
    —Me parece bien, Kai; es lo más sensato. Solamente espero oír alguna noticia de ellos dentro de ese período. ¿Sabes?, podrías preguntarles a los theks en nuestro próximo contacto si recuerdan algo acerca de una expedición anterior a este planeta.
    —¿Debo mostrar curiosidad o desaprobación ante el hecho de que aterrizamos sin tener ningún conocimiento de una expedición anterior?
    —¿Apreciarán los theks algún estímulo emocional?
    —Lo dudo, pero el truco es conseguir que piensen activamente en algo.
    —Cuando logremos que se decidan a pensar en algo, es probable que ya estemos muy lejos de aquí. —Varian hizo una pausa y luego, como sorprendida ante sus propias palabras, añadió—: ¿Crees que el thek más viejo pudo formar parte del grupo original?
    —Varian, se necesita un millón de años para producir los cambios tectónicos que enterraron esas antiguas sondas. Ni siquiera un thek vive tanto.
    —¿Su hijo, entonces? ¿Transferencia directa de la memoria? Sé que practican eso de generación en generación.
    —¡Ése puede que sea el motivo!
    —¿De qué?
    —De que se haya perdido todo el conocimiento sobre Ireta. Inadecuada transferencia de memoria.
    —Kai, ya estás acusando de nuevo a los theks de falibilidad. ¡Y han hecho la mitad del trabajo por ti!

    Kai le lanzó una rápida y preocupada mirada, pero se dio cuenta de que ella estaba bromeando.

    —No la mitad peligrosa… simplemente delimitaron la placa. Lo cual me recuerda, si puedes prescindir de ellos, que mañana me gustaría tomar prestados los equipos pesados. Vamos a tener que trasladar un montón de equipo y Dimenon dice que el terreno es malo. Gaber tendrá que acudir al lugar para trazar un mapa detallado.
    —¿Quién se quedará entonces en el campamento?
    —Lunzie prefiere quedarse de guardia. Divisti desea efectuar algunas pruebas, y Trizein no saldrá de su laboratorio. Oh, mierda, los jóvenes…
    —No te preocupes por ellos. Yo me haré cargo. Me gustará ir a echarle una ojeada a la veta. Y les hará bien venir conmigo. Podemos dar una vuelta y luego dejarte trabajar en paz. Creo que Bonnard podrá ocuparse del detector, aunque tú no consideres…
    —Sabes mis motivos, Varian.
    —Estaba bromeando, Kai. Pero los chicos pueden ayudarme tanto como los equipos pesados comprobando las inmediaciones en busca de las deposiciones de la vida salvaje. Siempre que permanezcamos en el deslizador —añadió, cuando se dio cuenta de que Kai iba a decir algo.

    Lunzie se reunió con ellos en aquel momento, y Kai la felicitó por la bebida. Lunzie frunció el ceño mientras contemplaba dubitativamente la jarra.

    —Todavía no está bien del todo. Debo destilarla de nuevo, ver si puedo filtrarla para eliminar ese regusto telurhídrico.
    —Sí, hazlo, Lunzie, por todo lo que quieras —dijo Kai, y tendió su jarra para que volviera a llenársela, quejándose cuando ella no lo hizo.
    —No necesitas una resaca para mañana. Esta fruta es potente. —Lunzie señaló hacia los equipos pesados, cuyas profundas risas resonaban en el domo con creciente frecuencia—. Ellos sienten sus efectos, y su metabolismo puede tolerar más alcohol que el nuestro.
    —¿Parecen borrachos, Varian?
    —¿Borrachos? Quizá.

    Era posible, pensó Varian, atribuir a aquello la forma en que se estaban comportando entre sí, acariciándose y sobándose. El alcohol era un afrodisíaco ligero para algunas especies, aunque nunca había oído que afectara de aquella forma a los equipos pesados. Estaba preguntándose si debía decirles algo al respecto cuando de pronto, como movidos por una señal espontánea, los equipos pesados abandonaron al unísono el domo.

    —Es bueno ver a alguien que sabe reconocer sus limitaciones —dijo Lunzie—. Tomaré su tácito consejo y resistiré a la tentación.

    Varian protestó diciendo que ella solamente se había servido una vez: Kai lo había hecho dos veces. Lunzie le echó un poco más y luego salió del domo. Gaber fue a seguirla, pero una seca observación lo detuvo en la puerta. Con el ceño fruncido, el cartógrafo regresó junto a Varian y Kai.

    —La velada apenas ha comenzado —dijo con tono agraviado—. ¿Por qué tiene que llevarse la bebida?
    —Está preocupada por su fuerza. —Varian estudió el líquido verde pálido de su jarra con marcada suspicacia—. Seguro que causó efecto en los equipos pesados.

    Gaber lanzó un bufido.

    —No tiene por qué privarnos a nosotros por el hecho de que ellos posean cabezas blandas pese a sus duros músculos.

    Kai y Varian intercambiaron miradas, porque Gaber se trabucaba en algunas de sus palabras, se diera cuenta del hecho o no. El cartógrafo dio un cuidadoso sorbo, cerrando los ojos para concentrarse en la apreciación del sabor.

    —Es la primera cosa decente en este planeta —dijo—. La única que no hiede. Y Lunzie se la lleva. No es justo. No es justo en absoluto.
    —Mañana vamos a tener un día duro, Gaber.
    —¿Le ha dicho usted que nos racionara? —Gaber estaba completamente dispuesto a transferir su irritación de Lunzie a Kai y Varian.
    —No. Ella es la dietética y la doctora, Gaber. Este brebaje ha de tratarse al parecer con cuidado. Pueden producirse reacciones adversas, y mañana…
    —Lo sé, lo sé. —Y Gaber agitó irritadamente su mano para cortar la frase de Kai—. Mañana vamos a tener un día duro. Es bueno que tengamos algo como esto para consolarnos cuando estemos… —Cortó bruscamente su frase, mirando aprensivamente a Kai, que fingió no darse cuenta—. He de reconocer que tiene un curioso sabor —concluyó, y se alejó apresuradamente.
    —¿Consolarnos cuando estemos… qué, Kai? —preguntó Varian, preocupada.
    —Gaber me vino con la estúpida idea de que habíamos sido plantados.
    —¿Plantados? —Varian reprimió la palabra tras su mano, y luego dejó escapar libremente la risa—. Lo dudo. No en un planeta tan rico en transuránicos como éste. En absoluto. Se necesitan demasiado esos elementos. Y no han bajado al planeta ningún tipo de equipo pesado para que podamos efectuar ninguna clase de extracción minera. Y mucho menos para el refinado de elementos transuránicos. Gaber siempre ha sido un tipo pesimista. No sabe ver el lado bueno de las cosas.
    —Yo también me reí de él, Varian. Sólo que…
    —Co-comandante Kai —Varian le miró fijamente—, por supuesto que lo hiciste. Es estúpido, absurdo, y lo único que deseo es que los demás informes hayan sido recogidos del satélite para que nadie pueda tener ninguna duda. —Lanzó a Kai una frenética mirada, luego agitó la cabeza—. No, no encaja. No fuimos plantados. Pero, si no tenemos noticias de la NE, no confío en que Gaber no difunda el rumor. —Contempló su vacía jarra—. ¡Maldita Lunzie! Justo cuando necesitaba otro sorbo.
    —Creí que habíamos decidido no preocuparnos acerca de la NE.
    —No estoy preocupada. Sólo refunfuño. ¡Me gusta este brebaje! Hay algo curioso en él.
    —Probablemente algún aditivo alimenticio —dijo Kai, recordando la queja de Bonnard.

    Varian estalló en una carcajada.

    —Apuesto a que sí: es muy propio de Lunzie. Nuestra salud es su principal preocupación.

    Dimenon, rodeando posesivamente a Margit con el brazo, avanzó hacia ellos. No podía haber bebido más que cualquier otro, pues Lunzie había mantenido muy controladas las dosis, pero su rostro estaba enrojecido y se mostraba decididamente alegre. Informó a Kai que insistía en que la mina de pechblenda fuera bautizada Margit. Se mostró también insistente en que compartieran el triunfo, como era costumbre, y los dos se enzarzaron en un benevolente altercado, cada cual llamando en su apoyo a sus correspondientes amigos del equipo hasta que todos se vieron implicados en la discusión.

    Gaber no era el único irritado por la precipitada partida de Lunzie con la bebida, y Kai se sintió sorprendido al recibir toda una serie de veladas quejas acerca de los equipos pesados. Aquello le preocupó, pues siempre había sido muy sensible a las fricciones entre los grupos geológicos.


    A la mañana siguiente tuvo otros motivos adicionales para pensar en los equipos pesados, puesto que no estaban actuando de su habitual forma estólida y digna de confianza: se movían torpemente, casi arrastrándose, parecían cansados, y permanecían hoscamente inmóviles.

    —No pueden haberse emborrachado con dos medias jarras —murmuró Varian a Kai, tras observar ella también la taciturna actitud del grupo—. Y sus aposentos estaban a oscuras muy temprano. Han dormido lo suficiente.
    —Si es que fueron a dormir —respondió Kai, sonriendo.

    Varian abrió mucho la boca, sorprendida, y luego soltó una risita.

    —Tiendo a olvidar que ellos también poseen impulsos sexuales. Es un ciclo extraño, compulsivo en la época de celo, por decirlo así, sobre su propio planeta. Generalmente no se comportan así cuando se hallan en una misión.
    —¿Acaso hay alguna ley prohibiéndoselo?
    —No, simplemente ellos no… —Pareció encontrar aquello embarazoso—. Bien, sudarán lo que tengan en esas laderas, esta mañana —añadió, mirando hacia las colinas que se alzaban altas y más altas hasta las enormes montañas que dominaban el horizonte.

    Estaban en la base de la depresión de la cordillera donde se hallaba la pechblenda, contemplando el plegamiento. La lustrosa vena amarronada era visible allá donde el suelo había sido marrón claro.

    —Es un depósito fantástico, Kai. Del mismo modo que su localización. Una de las grandes naves mineras puede descender simplemente encima e iniciar la extracción sin apenas moverse.

    Reforzó enfáticamente sus palabras con gráficos gestos de sus manos, curvando los dedos como si arañara la tierra.

    —No sabía que hubieras trabajado con un grupo geológico antes.
    —Galorm fue explorado por sus minerales, no por su vida salvaje, Kai. De acuerdo, fue su vida salvaje lo que lo hizo célebre, pero los xenob bajamos allí solamente para catalogar otra variación de la vida.
    —¿Y no te importó?
    —¿El qué? ¿Que mi misión fuera secundaria? —se alzó de hombros y sonrió para tranquilizarle—. No, Kai. La energía es mucho más importante que la vida salvaje.
    —La vida —y Kai hizo una pausa para reforzar la inclusividad de la palabra— es mucho más importante que cualquier objeto inanimado —e hizo un gesto hacia la pechblenda.
    —Que resulta ser esencial para sustentar la vida, en otros planetas y en el espacio. Tenemos que sustentar, proteger e investigar. Yo estoy aquí para inspeccionar la vida que existe en Ireta, y tú estás aquí para asegurar que la vida en otros lugares pueda continuar en su gran y gloriosa escala. La experiencia que yo consiga aquí puede situarme algún día donde realmente deseo estar.
    —Que es… —Kai estaba intentando ver al mismo tiempo lo que Paskutti y Tardma estaban haciendo con un sismógrafo.
    —Conservación planetaria. Ahora —prosiguió, dándose cuenta de que la atención de él se desviaba hacia otro lado—, será mejor aumentar la reputación necesaria para conseguirlo estudiando esas aves tuyas. Primero puedo examinar esta zona.

    Ambos contuvieron la respiración cuando Tardma vaciló, luchó por recobrar el equilibrio de su cuerpo y de la pesada mochila de delicados instrumentos que estaba subiendo por la ladera.

    —¿Qué diablos puso Lunzie en ese brebaje para afectarles de tal modo?
    —¡Es Ireta el que les está haciendo esto! La bebida no nos afectó a nosotros de este modo. Ahora me voy, Kai. Sólo para tener un poco entretenidos a los chicos.
    —Necesitaré el deslizador grande aquí, ya sabes.
    —Sí, al atardecer. Silba si lo necesitas antes —dijo ella, haciendo un gesto hacia su comunicador de pulsera.

    Bonnard se mostró decepcionado de tener que alejarse antes de la primera sacudida sísmica, pero cuando Dimenon le dijo que iba a tomar varias horas prepararlo todo, se fue de buen grado con Varian.

    Terilla se había mostrado encantada con las sorprendentes enredaderas en flor y, enfundándose cuidadosamente sus gruesos guantes, había reunido varios tipos, que fue colocando en las bolsas que Divisti le había proporcionado para este fin. Cleiti, que tendía a ser la ayudante de Bonnard en todo, contempló la actividad de la otra muchacha, más joven que ella, con un altanero desdén. Varian los condujo a todos hacia el gran deslizador y les dijo que ocuparan sus puestos y aseguraran sus cinturones.

    Estaba comprobando el tablero de a bordo cuando se sorprendió ante las horas de uso del aparato. Evidentemente, ella no lo había utilizado doce horas el día anterior. Incluso restando las dos horas necesarias para alcanzar esas colinas, no podía haber estado funcionando durante más de seis horas ayer. Eso dejaba un enorme lapso sin explicar… y hacía que el deslizador necesitara una revisión y una recarga.

    Le preguntaría a Kai al respecto cuando regresara. Quizá simplemente ella no había anotado correctamente las cifras, o tal vez el deslizador había sido utilizado cuando ella estaba atareada en otras cosas.

    Mostró a Bonnard cómo operar el detector, a Cleiti cómo leer las indicaciones del rastreador de formas de vida, y a Terilla cómo asegurarse de que la grabadora estaba funcionando mientras pasaban por encima de un terreno relativamente poco interesante. Los jóvenes se sintieron encantados de tener algo de responsabilidad y escucharon atentamente mientras Varian explicaba el esquema en cuadrícula que iban a seguir mientras exploraban las inmediaciones generales en busca de formas de vida peligrosas. Aunque Varian era escéptica respecto a la duración de su entusiasmo una vez las tareas se convirtieran en rutina, la exuberancia de los muchachos constituyó un agradable cambio respecto a la sobria compañía de los equipos pesados.

    Los tres jóvenes no habían tenido mucha ocasión de ver la vida salvaje de un planeta virgen, y solamente habían efectuado una salida desde su aterrizaje en Ireta. Empezaron a charlar alegremente mientras Varian elevaba el deslizador y trazaba un círculo sobre el emplazamiento geológico.

    Al principio no hubo mucho que detectar o registrar. La mayor parte de la vida animal era pequeña y permanecía oculta de la vista. Bonnard se mostró jubiloso cuando detectó algunos animales arborícolas que Varian supuso debían ser nocturnos, puesto que apenas se movieron de sus lugares en los árboles cuando el aparato pasó por encima de ellos. Terilla informaba periódicamente que la grabadora seguía funcionando, pero la vegetación que cubría el suelo hacía los detalles de la zona difíciles de interpretar.

    En las colinas bajas, cuando dieron la vuelta para regresar al emplazamiento de la pechblenda, el ruido del deslizador ahuyentó a un grupo de pequeños animales huidizos que Bonnard localizó con alegría y Terilla registró triunfante. Ligeramente mohíno por el éxito de los otros, el turno de Cleiti llegó cuando localizó una forma de vida que vivía en cuevas. No pudieron verla, pero las lecturas de los aparatos eran lo suficientemente bajas en la escala como para sugerir criaturas pequeñas, subterráneas o tímidas bestezuelas nocturnas que era difícil que causaran problemas a un campamento secundario.

    De hecho, Varian tuvo que llegar a la conclusión de que no podía hallarse nada de un tamaño potencialmente peligroso en las colinas que rodeaban el descubrimiento de la pechblenda. De todos modos, como señaló a los muchachos, el tamaño no estaba relacionado con el peligro potencial de una criatura. Algunos de los animales más pequeños eran los más mortíferos. Aquel cuya llegada podías oír era el más seguro: podías tomar una acción evasiva. Bonnard lanzó un bufido ante la idea de echar a correr.

    —A mí me gustan más las plantas que los animales —dijo Terilla.
    —Las plantas también pueden ser peligrosas —respondió Bonnard con tono de censura.
    —¿Como esa planta-navaja? —preguntó Terilla, con tal inocencia que Varian, que estaba reprimiendo su risa ante la pregunta de la muchacha, no pudo llegar a creer que estuviera burlándose.

    Bonnard gruñó ante el recuerdo de su doloroso encuentro con aquella planta en particular, e intentó ostensiblemente pensar en algo para devolverle la pelota a Terilla.

    —Vuestros instrumentos están transmitiendo —dijo Varian, previendo una pelea.

    El deslizador estaba sobrevolando una zona de achaparrados árboles y densa maleza que disparó el detector a una escala y con una concentración suficientes como para merecer una investigación. El terreno era rocoso y empinado, lo cual sugería que sus moradores no eran rumiantes. De todos modos, tras dar unas vueltas sin poder detectar a los animales, Varian decidió que la zona estaba lo suficientemente lejos del depósito mineral como para constituir un peligro prescindible. Marcó las coordenadas para un estudio posterior, cuando pudiera establecerse un grupo expedicionario.

    Pese al nivel generalmente alto de vida y muerte violentas en Ireta, uno podía ser demasiado cauteloso. Si Kai emplazaba el campamento secundario lo suficientemente alto en las colinas como para evitar lo peor de la vida predadora, la pantalla de fuerza sería suficiente para detener a los insectos venenosos y a los animales pequeños peligrosos. No lo sería si una horda de Mabeles podía presentarse en cualquier momento por las laderas y penetraba cruzando en estampida la pantalla de fuerza.

    Terminada la exploración, advirtió a los muchachos que comprobaran sus cinturones de seguridad ―que habían aflojado para ocuparse de los instrumentos― y, tecleando las coordenadas del mar interior, dio toda la potencia al aparato.


    Incluso así, les tomó una buena hora y media llegar a su destino. Deseó que Divisti hubiera tenido posibilidad de efectuar un análisis de las plantas que habían recogido Kai y Bakun en el valle de la hendidura. El informe hubiera podido darle a Varian algún indicio de las costumbres de los animales alados, pero quizá fuera más juicioso observar aquellas fascinantes criaturas sin nociones preconcebidas.

    Varian se sintió complacida con el comportamiento de los jóvenes durante el viaje: hicieron preguntas más inteligentes de las que había sido conducida a esperar de ellos, relativas ocasionalmente a temas sobre los que poseía pocos conocimientos. Parecieron irritados de que no llevara consigo una unidad portátil de consulta de datos.

    Cleiti fue la primera en descubrir a las aves, y se vanaglorió más tarde de ello. Los animales no se hallaban, como inconscientemente había esperado Varian, perchados en los farallones y las rocas de su habitat natural, ni tampoco pescando. Un amplio grupo —no una bandada, porque eso era un conjunto de individuos aislados, y esas aves daban la apariencia de una organización— se hallaba reunido sobre el extremo mas amplio del agua interior, en su parte más profunda, allá donde los farallones se estrechaban para formar un angosto istmo a través del cual el mar madre empujaba las aguas de la marea para alimentar el extenso mar interior; una marea que raramente tenía la fuerza suficiente para trepar más que unos pocos centímetros en la más lejana orilla, a cincuenta kilómetros de distancia.

    —Nunca he visto a los pájaros hacer esto —exclamó Bonnard.
    —¿Cuándo has visto pájaros volando en libertad? —preguntó Varian, lamentando que su tono brotara un poco más incisivo de lo que pretendía.
    —He bajado a los planetas, ¿sabes? —dijo Bonnard, con un ligero reproche—. Y hay cosas como las cintas de entrenamiento. Las veo muy a menudo. Así que puedo decir que ésos no están actuando como ninguna otra especie que haya visto nunca.
    —Aceptadas tus calificaciones, Bonnard; yo tampoco.

    Las doradas aves estaban planeando bajas en lo que podía considerarse como una formación planificada. El deslizador estaba un poco demasiado lejos para que los observadores pudieran percibir a ojo desnudo lo que ocurrió exactamente para que la hilera de aves redujera de pronto a la mitad su velocidad anterior. Algunas de ellas fueron atraídas brevemente hacia abajo pero batieron violentamente sus alas para compensar, recuperaron sus posiciones en la línea y, lentamente, todo el conjunto empezó a elevarse, alejándose de la superficie del agua.

    —Hey, llevan algo en sus garras —dijo Bonnard, que se había apropiado de la pantalla de Cleiti y había ajustado el factor distancia—. Juraría que es una red. ¡Lo es! Y están arrastrando peces fuera del agua. ¡Hey! ¡Y mirad lo que está ocurriendo debajo!

    Varian había tenido tiempo de ajustar los aumentos de su máscara, y las chicas se habían apiñado sobre la pequeña placa visora junto a Bonnard. Todos pudieron ver claramente las ondulaciones del agua, y los frenéticos tirones y saltos de la vida acuática que intentaba sin éxito penetrar en la red y apoderarse de las presas capturadas.

    —¡Redes! ¿Cómo demonios pueden conseguir redes esas aves? —el comentario de Varian fue más para sí misma que para los muchachos.
    —He visto garras a media altura de sus alas, ahí donde se vuelven triangulares. No puedo verlas claramente, Varian, pero si poseen un dedo oponible, pueden hacer redes.
    —Pueden y tienen, porque no hemos visto ninguna otra cosa en Ireta lo suficientemente lista como para hacerlas por ellos.

    Cleiti lanzó una risita, ahogando el sonido con su mano.

    —A los ryxis no va a gustarles esto.
    —¿Por qué no? —preguntó Bonnard, mirando a su amiga con el ceño fruncido—. La vida alada inteligente es muy rara, dice mi xenob.
    —A los ryxis les gusta ser los únicos listos —dijo Cleiti—. Ya sabes cómo es Vrl…

    De alguna forma, la muchacha consiguió alargar el cuello, echó los hombros hacia delante, echó las manos y los brazos hacia atrás como unas alas dobladas, y adoptó una expresión tan altiva frunciendo su boca y adelantando su barbilla que hizo una perfecta imitación del arrogante Vrl.

    —Nunca les dejes ver eso —dijo Varian, notando que los ojos se le llenaban de lágrimas—. Pero es una magnífica imitación, Cleiti. Magnífica.

    Cleiti sonrió ante su éxito mientras Bonnard y Terilla la observaban con expresiones rayanas en la admiración.

    —¿A quién más puedes imitar? —preguntó Bonnard.

    Cleiti se alzó de hombros.

    —¿A quién quieres?
    —Ahora no, muchachos. Luego. Quiero grabar este fenómeno.

    Los tres jóvenes ocuparon inmediatamente sus puestos asignados, y el deslizador siguió a las cargadas aves hacia los distantes acantilados.

    Varian tuvo tiempo de meditar en las más sutiles implicaciones de la pesca de aquellos alados animales. Eran a todas luces la especie más inteligente que habían hallado en Ireta. Tampoco había tropezado nunca hasta entonces con otra raza alada cooperativa: al menos, no a tal nivel. El xenob de Bonnard no era exacto sin embargo al decir que la vida alada inteligente era rara: la vida alada inteligente dominante sí lo era, sin embargo. La vida alada se hallaba a menudo en una competencia tan desesperada con la basada en tierra firme para la obtención de los mismos alimentos, que todas sus energías debían ser dirigidas a conseguir comida, o a la conservación del nido y a la protección de los jóvenes. Cuando una forma de vida especializada desechaba el antebrazo con cualidades manipuladoras a favor del ala, perdía una tremenda ventaja en la batalla por la supervivencia.

    Las aves doradas de Ireta parecían haber conseguido retener la mano vestigial sin renunciar al ala, con lo cual utilizaban magníficamente su ventaja del vuelo.

    Ocasionalmente los peces más pequeños caían de las redes y volvían al agua, para causar más agitación cuando los moradores submarinos luchaban por apoderarse de aquellas presas. En dos ocasiones enormes cabezas se asomaron ávidamente desde las profundidades, agitándose fútilmente mientras las aves pasaban por encima con su tentadora carga.

    Ahora los cuatro observadores vieron materializarse más aves que surgieron del nublado cielo, descendiendo en picado para ocupar posiciones a lo largo de los bordes de las redes, ayudando a cargar el peso y aliviando a los primeros pescadores. Así auxiliada, la formación ganó rapidez.

    —¿A qué velocidad están yendo ahora, Varian? —preguntó Bonnard, puesto que la xenob había estado manteniendo cuidadosamente la velocidad del grupo, situándose detrás pero por encima de las aves.
    —Con este viento de cola, vamos a veinte kilómetros por hora, pero creo que aumentarán la velocidad con todos estos refuerzos.
    —Son tan hermosos… —dijo Terilla suavemente—. Incluso en pleno trabajo son graciosos en sus movimientos, y mirad cómo relucen.
    —Parece como si estuvieran viajando con su propia luz solar —dijo Cleiti—. Pero no hay sol.
    —Sí, este es un planeta completamente loco —dijo Bonnard—. Apesta, y nunca hay sol. Me gustaría ver el sol en alguna oportunidad.
    —Bien, aquí lo tienes —dijo Terilla, lanzando un gritito de deleite cuando ocurrió lo impredecible y las nubes se abrieron para ofrecer un atisbo del verde cielo y el amarillo sol al rojo blanco.

    Varian se echó a reír con los otros y casi deseó que las máscaras faciales no se ajustaran instantáneamente al cambio de luz. El único indicio por el que supo que había sol en aquel momento fue por las sombras en el mar.

    —¡Estamos siendo seguidos! —el divertido tono de Bonnard tenía una nota de asombro.

    Enormes cuerpos submarinos surgieron ahora a la superficie y volvieron a hundirse en la sombra que arrojaba el deslizador sobre el agua, a sus espaldas.

    —Me alegro que estemos por delante de ellos —dijo Cleiti con una débil voz.
    —¡Ésta es la mayor locura que haya visto nunca! —Bonnard sonaba tan sorprendido que Varian se volvió en redondo.
    —¿Qué ocurre, Bonnard?
    —No sabría decírtelo. Nunca he visto nada parecido en toda mi vida, Varian.
    —¿Estaba enfocada la grabadora en ello?
    —No en eso —dijo Terilla, como disculpándose—. Estaba apuntando hacia delante, a los pájaros.
    —Espera, déjamelo a mí. Sé dónde apuntar. —Bonnard tomó el control, y Terilla se apartó a un lado.
    —Es como un trozo plano de tela, Varian —estaba diciendo Bonnard, mientras miraba por la popa del aparato—. Los bordes aletean y luego… se hunde o gira sobre sí mismo. ¡Ahí viene otro!

    Las chicas lanzaron débiles grititos de excitada revulsión y temor. Varian hizo girar en redondo el asiento del piloto y captó un atisbo de algo de color gris azulado que, como había dicho Bonard, se agitaba como un trozo de tela en una fuerte brisa. Vio algo como dos puntos a medio camino en un lado (¿algo parecido a garras?), luego la criatura dio una voltereta sobre sí misma y penetró de nuevo en el agua más con un silbido que con un chapoteo, como lo definió Cleiti.

    —¿Cuál dirías que era su tamaño, Bonnard?
    —Calcularía un metro por cada lado, pero no dejaba de retorcerse. He obtenido una buena grabación de este último salto. Puse la velocidad al doble, para que así puedas reproducirlo con mayor detalle.
    —Eso es usar la cabeza, Bonnard.
    —¡Ahí viene otro! ¡Demonios! ¡Mirad la velocidad de esa cosa!
    —Prefiero no hacerlo —dijo Terilla—. ¿Cómo sabe que estamos aquí? No veo ningún tipo de ojos, ni antenas, ni nada. No puede ver las sombras.
    —¿Los flecos? —preguntó Bonnard—. ¿Una especie de sonar?
    —No para saltar fuera del agua —respondió Varian—. Posiblemente descubramos cómo nos percibe cuando reproduzcamos la grabación. Es muy interesante. ¿Y eran garras eso que vi? ¿Dos de ellas?
    —¿Es eso malo? —había una nota de desconcierto en la voz de Bonnard.
    —No malo, Bonnard, pero condenadamente raro. Las aves, los herbívoros y los predadores son pentandáctilos, lo cual no es una evolución improbable, pero ¿dos dedos en un reborde lateral?
    —Vi unas cosas volantes parecidas en una ocasión —dijo Cleiti, con voz deseosa de ayudar—. Tenían como un metro de largo y ondulaban. No tenían pies, pero podían ondular por el aire durante kilómetros.
    —¿En un planeta de baja gravedad?
    —Sí, Varian. ¡Y muy seco!

    El sol había vuelto a ocultarse tras las nubes, y la fina llovizna del mediodía empezó a caer a su alrededor, haciendo que todos los demás se rieran de su melancólico comentario.

    —Los dedos son importantes en la evolución, ¿verdad, Varian? —preguntó Bonnard.
    —Mucho. Puedes encontrar vida inteligente, como esas aves, pero hasta que una especie no empieza a poder utilizar herramientas no tiene muchas posibilidades de elevarse por encima de su entorno.
    —Esos pájaros sí las tienen, ¿verdad? —preguntó Bonnard, con una amplia sonrisa ante su exhibición de perspicacia.
    —Sí, Bonnard, las tienen —respondió la mujer con una sonrisa.
    —He oído que los vieron en el valle de la hendidura, con hierbas —siguió Bonnard—. ¿Es para eso para lo que recogían aquel tipo de hierba? ¿Para hacer las redes?
    —Había mucha hierba dura y resistente en el lugar donde salvamos a Dandy, y estaba mucho más cerca de ellos —dijo Cleiti.
    —Tienes razón en eso, Cleiti. Yo había pensado que esos animales necesitaban la hierba del valle de la hendidura para alguna necesidad dietética.
    —Tengo algo de la vegetación del bosquecillo de frutales, Varian —dijo Terilla.
    —¿De veras? Eso es estupendo. Podremos efectuar una auténtica investigación. Eres muy lista, Terilla.
    —No tan lista, ya me conoces a mí y a las plantas —dijo la muchacha, pero sus mejillas enrojecieron como reacción a la alabanza.
    —Retiro todo lo que dije acerca de tus estúpidas plantas —dijo Bonnard, con magnanimidad poco habitual.
    —Siento gran interés por saber lo maduras que son sus crías —dijo Varian, tras examinar atentamente los curiosos hábitos de las criaturas doradas durante unos minutos.
    —¿Maduras? ¿Sus crías? ¿No es eso una contradicción? —preguntó Bonnard.
    —Realmente no. Pensad que vosotros nacisteis muy jóvenes…

    Cleiti dejó escapar una risita.

    —Todo el mundo nace, o debería nacer, muy joven.
    —No me refiero a la edad, sino a la habilidad, Cleiti. Ahora veamos qué comparaciones podemos sacar para vosotros, los nacidos en las naves…
    —Yo viví mis primeros cuatro años en un planeta —dijo Terilla.
    —¿De veras? ¿En cuál?
    —Arthos, en la sección de Auriga. Bajé a otros dos y permanecí varios meses en ellos.
    —¿Y qué animales viste en Arthos? —Varian lo sabía, pero Terilla tenía pocas ocasiones de ofrecer su información, ante unas personalidades tan agresivas como las de Cleiti y Bonnard.
    —Teníamos vacas lecheras, y perros de cuatro patas, y caballos. Luego había perros de seis patas, zorrunos, cantílopes y espurgues.
    —¿Habéis visto vosotros alguna cinta con vacas, perros y caballos, Cleiti y Bonnard?
    —¡Por supuesto!
    —Bien, vacas y caballos dan a luz hijos que son capaces de mantenerse en pie aproximadamente a la media hora de haber nacido y, si es necesario, correr junto a sus madres. En consecuencia, han nacido maduros y programados ya para algunas acciones y respuestas instintivas. Los humanos nacemos muy pequeños y físicamente inmaduros. Tenemos que ser enseñados por nuestros padres o cuidadores a comer, andar, correr, hablar y cuidar de nosotros mismos.
    —¿De veras? —Bonnard miró fijamente a Varian, aguardando para averiguar a dónde quería ir.
    —Así, el caballo y la vaca no aprenden mucho de sus padres: no se les pide mucha versatilidad o adaptabilidad. En cambio, los niños humanos…
    —Tienen que aprender demasiadas cosas, demasiado pronto, demasiado bien y durante todo el tiempo —dijo Cleiti, con un suspiro tan exagerado de resignación que Varian se echó a reír.
    —Y cambiar la mitad de lo que has aprendido cuando la información ha quedado superada —añadió con simpatía—. La principal ventaja que tenemos los humanos es que aprendemos, somos flexibles y podemos adaptarnos. Adaptarnos a algunas condiciones más bien extrañas…
    —Como lo mal que huele aquí —señaló Bonnard.
    —Es por eso por lo que siento curiosidad hacia la madurez de esos animales en su nacimiento.
    —Son ovíparos, ¿verdad? —preguntó Bonnard.
    —Es muy probable. No veo por qué tengan que ser ovo-vivíparos… demasiado peso para la madre si tiene que llevar a su hijo durante un cierto tiempo. No, diría que tienen que ser ovíparos, y que los polluelos tienen que ser inexpertos, incapaces de volar durante cierto tiempo. Lo cual puede explicar también lo de la pesca. Es más fácil alimentar a los hambrientos jóvenes si todo el mundo coopera.
    —Hey, mira, Varian —exclamó Bonnard, que no había dejado de observar por la pantalla—, ha habido un cambio en los que llevan la red. ¡Demonios! Pero están organizados. Ha sido un cambio más perfecto de lo que nunca haya visto. Apostaría a que estos pájaros son la especie más inteligente de Ireta.
    —Muy probable, pero no te precipites a hacer ninguna conclusión. Apenas hemos empezado a explorar este planeta.
    —Oh, ¿vamos a tener que pasar por todo el proceso? —Bonnard pareció desanimado.
    —Oh, tanto como podamos mientras estemos aquí —dijo la mujer con tono casual. ¿Y si habían sido realmente plantados?—. Aparte el olor, Ireta no es un lugar tan malo. He estado en otros peores.
    —Realmente no me importa el olor… —empezó Bonnard, medio disculpándose, medio a la defensiva.
    —Yo ya ni siquiera lo noto —dijo Terilla.
    —Y no me importa la lluvia… —prosiguió Bonnard, ignorando el comentario de Terilla—. Ni el cielo siempre encapotado.

    En aquel momento salió el sol.

    —¿Puedes hacer eso otra vez siempre que sintamos la necesidad de un poco de luz solar? —preguntó Varian, mientras las chicas reían ante la oportunidad.
    —¡Te aseguro que me gustaría!

    De nuevo el ángulo del sol proyectó una sombra distorsionada del deslizador sobre el agua y los peces, grandes y pequeños, rompían la superficie en vanos intentos de apoderarse de su sombra. Varian y Bonnard grabaron los ataques para visionarlos más tarde. Era una forma sencilla de catalogar la vida submarina, dijo la mujer.

    —Una vez navegué durante un permiso de estancia en Boston-Betelgeuse —dijo Bonnard después de que el sol, y los peces predadores, desertaran.
    —¡No me convencerás de que navegue ahí! —dijo Cleiti, señalando el agua.
    —Ni a mí tampoco, pero alguien sí puede hacerlo, ¿no?
    —¿Eh?
    —¡Oh, cállate, tonta!
    —¡Tú eres el tonto!

    Surgieron más aves doradas de entre las nubes para relevar a los transportadores de la red, que se alejaron remontándose, como felices de verse libres de su tarea. El convoy, reforzado por el relevo, ganó velocidad, girando ligeramente al este, hacia la más alta de las prominencias. No iban a tener que cruzar todo el mar, como había supuesto Varian, para llegar a su hogar.

    —Hey, se encaminan hacia allí. Puedo ver otros pájaros en la parte de arriba del acantilado, ¡y la parte frontal está horadada, llena de cuevas! —exclamó Bonnard, encantado.
    —Viven en cuevas para mantener su pelaje seco y sus polluelos a salvo de los animales marinos —dijo Terilla, con una sorprendente autoridad.
    —Los pájaros tienen plumas, estúpida.
    —No siempre —respondió Varian—. Y esas aves parecen tener pelaje, que a veces es una variante de las plumas, en algunos animales.
    —¿Aterrizamos y nos aseguramos? —preguntó Bonnard, con un osado tono de voz que todo el mundo captó como una baladronada. Cleiti le lanzó un golpe y Varian gruñó, agitando la cabeza.
    —No, no nos posaremos ahora. Es peligroso acercarse a los animales cuando están comiendo. Ahora sabemos dónde viven. Ya es suficiente por un día.
    —¿No podemos quedarnos un rato, simplemente flotando? Eso no les molestará.
    —Sí, eso sí podemos.

    Más criaturas doradas emergieron de las hendiduras y cuevas del acantilado, y planearon graciosamente hacia la cima, que Varian pudo comprobar que era relativamente plana a lo largo de unos quinientos metros, antes de hundirse en una empinada ladera escabrosa y llena de peñascos.

    —¿Qué van a hacer ahora? —preguntó Bonnard—. Esa red es demasiado grande para meterla en una de esas cuevas. Oh…

    La pregunta de Bonnard quedó contestada cuando todo el grupo de aves que ahora llevaba la red rebasó el borde del acantilado y repentinamente soltó uno de los lados, derramando los peces sobre la meseta superior.

    Las aves convergieron desde todas direcciones. Algunas se posaron, con las alas ligeramente abiertas, para caminar de una manera algo torpe hacia los resplandecientes montones de peces. Otras picaron, llenaron las bolsas de su garganta y desaparecieron en los agujeros del acantilado. Pese a las variadas formas de aproximarse a la comida, no se produjo ninguna disputa sobre la elección de las presas. Mientras los cuatro observaban, hubo períodos en los cuales ningún animal recogía peces. Parecían ser selectivos.

    —Enfoca el visor, Bonnard —dijo Varian—. Tomemos algunas imágenes de lo que no comen…
    —Esas cosas planas con flecos, las pequeñas.
    —Quizá por eso nos perseguían e intentaban atraparnos. Se llevaron a sus pequeños… —dijo Terilla.
    —¡Bah! —Bonnard se mostró despectivo—. Esas cosas no tenían ojos, y mucho menos cerebros, de modo que ¿cómo podían sentirse sentimentales hacia sus pequeños?
    —No sé. Pero ignoramos lo que son exactamente. Tal vez los peces tengan emociones. Leí en alguna parte que…
    —¡Oh, vamos! —Bonnard le hizo un gesto perentorio de que se callara.

    Varian se volvió, preocupada de que la actitud del muchacho pudiera molestar a la chica, puesto que su tono era injustificado, pero la muchacha parecía imperturbada. Varian se prometió tener una charla con Bonnard. Y luego se vetó a sí misma. Los jóvenes de todas las especies parecían arreglar las cosas muy bien entre ellos.

    Miró por el visor, observando lo que era rechazado.

    —Algunos animales marinos son capaces de lealtad y amor hacia su propia especie, pero diría que ese organismo aplanado es todavía demasiado primitivo. Probablemente depositan millones de huevos a fin de que algunos de ellos sobrevivan hasta la madurez… para poner más huevos. Nuestras aves no los incluyen en su dieta, sin embargo. Como tampoco a ese otro tipo, de aspecto espinoso. Bonnard, tú has estado ayudanto a Trizein y Divisti: echa una buena mirada. ¿Ves algunos de los que tomamos como muestras?
    —No. Todos son nuevos para mí.
    —Naturalmente, cogimos las muestras en los océanos principales…

    Por entonces la mayor parte de las aves habían desaparecido, y solamente quedaban los especímenes desechados, para que se pudrieran sobre las piedras.

    —¡Varian, mira! —Bonnard, de nuevo a la pantalla, hizo un gesto de urgencia—. Lo tengo enfocado… ¡mira!

    Varian apartó a un lado la mano del muchacho, que estaba tan excitado que oscurecía con ella la pantalla. Una de las pequeñas criaturas planas estaba moviéndose, de aquella extraña manera suya, hundiendo un lado y dando así media vuelta sobre sí mismo. Entonces vio lo que había excitado a Bonnard: sin el sostén del agua, su elemento natural, el esqueleto interno de la criatura se veía silueteado a través de su cubierta. Pudo ver claramente las articulaciones en cada esquina. Se movía a través de una deformación de paralelogramos. Se movió una vez, otra, otra, y luego se quedó quieto, sus flecos apenas ondulando, luego inmovilizándose por completo. ¿Cuánto tiempo había sobrevivido sin agua?, pensó Varian. ¿Estaba equipado con un par de pulmones para sobrevivir durante tanto tiempo fuera de lo que era su elemento natural? ¿Se hallaba aquella criatura en el camino de salida de su fase acuática, avanzando hacia tierra firme?

    —Lo has grabado todo, ¿verdad? —preguntó Varian a Bonnard.
    —Por supuesto, desde que empezó a moverse. ¿Puede respirar oxígeno?
    —Espero que no pueda —dijo Cleiti—. No me gustaría encontrarme con esta sábana mojada en un oscuro bosque chorreante… —se estremeció y cerró fuertemente los ojos.
    —A mí tampoco —dijo Varian, y era sincera.
    —¿No es posible que sean amistosos? ¿Si no están hambrientos todo el tiempo? —preguntó Terilla.
    —Húmedos, viscosos, envolviéndote con sus flecos y asfixiándote hasta la muerte —dijo Bonnard, haciendo movimientos descriptivos de la terrible imagen evocada.
    —No podría envolverme —dijo Terilla, sin dejarse impresionar—. No puede doblarse por la mitad. Sólo por los bordes.
    —Ahora no se mueve en absoluto —dijo Bonnard, y sonó decepcionado y triste.
    —Hablando de moverse —dijo Varian, mirando un punto brillante en el grisáceo cielo—, el sol se esta poniendo.
    —¿Como puedes asegurarlo? —pregunto Bonnard sarcásticamente.
    —Estoy mirando el crono.

    Cleiti y Terilla rieron.

    —¿No podemos aterrizar y echar una mirada a los pájaros desde más cerca? —preguntó Bonnard, ahora pensativo.
    —Regla numero uno, nunca molestes a los animales cuando están comiendo. Regla numero dos, nunca te acerques a animales desconocidos sin observar primero de cerca sus hábitos. El que esas aves no hayan intentado hasta ahora despedazarnos no quiere decir que no sean tan peligrosas como esos estúpidos predadores.
    —Entonces, ¿no vamos a observarlos más de cerca? —Bonnard era insistente.
    —Por supuesto, cuando hayamos aplicado la regla numero dos, pero no hoy. Regresamos al emplazamiento de la pechblenda.
    —¿Podré venir contigo cuando vuelvas aquí?
    —Es posible.
    —¿Prometido?
    —No. Simplemente he dicho que era posible, Bonnard, y eso era precisamente lo que quería decir.
    —No voy a aprender nada en este viaje si no salgo y efectúo un poco de trabajo de campo, fuera de pantallas y…
    —Si te devolvemos a la nave con un miembro amputado, dejado entre los flecos de uno de esos rectángulos o en el buche de un ave dorada, tu madre la va a montar. Así que tú tranquilo.

    Varian utilizó un tono más seco del que empleaba normalmente con Bonnard, pero la insistencia del muchacho, su aire de que lo único que tenía que hacer era insistir lo suficiente para conseguir lo que deseaba, la irritaban. Comprendía su frustración ante las constantes restricciones. Para los nacidos en las naves, los planetas daban ilusión de seguridad porque los peligros aprendidos en la nave quedaban aislados de uno por una atmósfera de kilómetros de espesor, mientras que en el espacio tan sólo un delgado cascarón de metal impedía el desastre, y cualquier rotura en ese cascarón podía ser mortal. En términos sencillos, desaparecido el cascarón, desaparecido el peligro.

    —¿Quieres revisar esa cinta, Bonnard, y ver si hemos obtenido unas buenas tomas de los chicos de los flecos? —pidió tras una larga pausa, rebelde por parte del muchacho, firme por la de ella—. Hay algo que quiero comprobar con Trizein cuando volvamos al campamento. Mierda, cómo me gustaría tener acceso a los bancos de datos de la NE.

    Tras otra larga pausa, durante la cual escuchó el ligero zumbar de las cintas siendo pasadas rápidamente, Bonnard dijo:

    —¿Sabes?, esos pájaros me recuerdan algo que vi en una ocasión. Casi puedo ver la etiqueta impresa en el lomo de la cinta…
    —¿Qué hay con esa grabación?
    —Oh, unas imágenes claras, Varian.
    —A mí también me recuerdan algo, Bonnard, pero tampoco puedo extraerlo del almacenamiento de mi cabeza.
    —Mi madre siempre dice que si algo te preocupa, vete a dormir pensando en ello y lo recordarás por la mañana —dijo Terilla.
    —Buena idea, Terilla. Lo haré, y tú también puedes hacerlo, Bonnard. Mientras tanto, estamos otra vez sobre territorio nuevo. Adelante con los detectores, muchachos.

    Obtuvieron unas buenas tomas de un rumiante de cortas y macizas piernas, localizaron pero no pudieron grabar más mamíferos pequeños como Dandy, y sorprendieron varias bandadas de carroñeros en pleno trabajo.


    Regresaron al emplazamiento de la mina justo en el momento en que «se espesaban las sombras», como dijo Terilla. Kai estaba aguardando con Dimenon y Margit y el equipo que debía transportar el deslizador.

    —Es una veta tremendamente rica, Varian —dijo Dimenon. Parecía muy cansado y enormemente satisfecho. Fue a decir algo más, pero se detuvo y se volvió hacia Kai.
    —Y el siguiente valle muestra otro depósito tan grande y rico como éste —dijo Kai, con una sonrisa cruzando su sucia y sudorosa cara.
    —Y probablemente el otro también —dijo Margit, suspirando débilmente—. Pero eso puede esperar hasta mañana.
    —La NE hubiera debido proporcionarnos al menos una unidad exploradora a control remoto, Kai —dijo Dimenon, mientras ayudaba a cargar los instrumentos. Aquello le sonó a Varian como la continuación de una discusión.
    —Pedí una, estándar. Pertrechos me dijo que ya no había ninguna en stock. Si lo recuerdas, pasamos por unos cuantos sistemas prometedores durante el último año estándar.
    —Cuando pienso en el trabajo que nos hubiéramos ahorrado…
    —Yo prefiero no pensarlo —dijo Margit, interrumpiendo a Dimenon. Colocó un rollo de cable en la cubierta del deslizador—. Hubiéramos podido hacer todo a control remoto. Sé muy bien lo que he hecho hoy —gruñó—. Lo siento en cada hueso y músculo de mi pobre cuerpo. Somos blandos. No me sorprende que los equipos pesados se burlen de nosotros.
    —¡Ellos! —había todo un mundo de desdén en aquella palabra de Dimenon.

    Kai y Varian intercambiaron una rápida mirada.

    —Sé que estaban malditamente borrachos o algo así hoy por la mañana, pero me alegró poder disponer de los músculos de Paskutti esta tarde —prosiguió Margit, subiendo al deslizador y dejándose caer en un asiento detrás de Terilla—. Vámonos, Di, me muero por un baño, y espero que Portegin haya conseguido instalar ese desodorizador en los depósitos del agua. Los telurhídricos no hacen nada por mejorar el cuerpo. ¿Cómo habéis pasado el día vosotros, muchachos? —preguntó a Terilla.

    Mientras los tres jóvenes mantenían viva la conversación, Varian se preguntó, al tiempo que orientaba el aparato hacia la base, qué había ocurrido exactamente para motivar la actitud crítica de Dimenon. Quizá no fuera más que irritación hacia el comportamiento de los equipos pesados por la mañana y excitación por el descubrimiento. Se lo preguntaría más tarde a Kai. No deseaba que su grupo entrara en discusiones a causa de ello, y ella era la primera en admitir que los equipos pesados habían sido menos que eficientes. ¿O acaso Dimenon estaba molesto todavía por el racionamiento de alcohol de la noche pasada?

    Había peligros inherentes en mezclar grupos de nacidos en naves y nacidos en planetas, y las NE procuraban mantener esa mezcla al mínimo siempre que era posible. La expedición iretana había necesitado la fuerza muscular de los equipos pesados, y Varian y Kai no tenían más remedio que hacer frente a los problemas secundarios.

    Varian se sentía un tanto deprimida. Un ordenador puede proporcionarte un índice de probabilidades sobre cualquier situación. Esta misión había sido buena. Pero un ordenador no podía ajustar su input a detalles tan inesperados como un olor hediondo del aire y un cielo constantemente encapotado y una lluvia permanente afectando al temperamento de los miembros de la expedición, o una tormenta cósmica interrumpiendo las comunicaciones con la nave madre: ciertamente no había previsto el hecho de que un planeta señalado como inexplorado estuviera ofreciendo ahora pruebas innegables de una exploración anterior, sin mencionar anomalías como… Pero si había habido una exploración anterior, pensó Varian, entonces quizá cosas tales como el desarrollo de los pentadáctilos y los paralelogramos acuáticos fueran enteramente posibles. Sin embargo, ¿cuáles eran indígenas? ¡Ambas no podían serlo!

    ¿Tenían que ir a buscar las aves su hierba tan lejos de su habitat natural? Los ánimos de Varian se elevaron de nuevo con la excitación. Y si las aves doradas, que eran pentadáctilas, no eran indígenas, entonces los hervíboros y los predadores encontrados hasta entonces no lo eran tampoco. No se trataba de anomalías, sino de un acertijo. ¿Cómo? ¿Por quiénes? ¿Los Otros? No, no los ubicuos Otros. Ellos destruían toda vida, si había que dar crédito a los rumores de que existían tales seres sentientes.

    Los theks puede que supieran de la antigua exploración… si Kai podía conseguir impulsarles a un intento serio de recordar. ¡Por cierto! ¡Ella también tenía una noticia que comunicar! ¡Espera a que se lo contara a Kai!


    6


    Tanto como Varian, Kai tenía cosas en las que pensar mientras el aparato regresaba al campamento. Por una parte, habían perdido un equipo irreemplazable, que Paskutti y Tardma habían dejado caer por una grieta. La NE les había concedido solamente el mínimo de repuestos sismológicos, y el último grupo que esperaba que fuera descuidado con el material era los equipos pesados. Se movían de una forma tan deliberada que evitaban la mayor parte de los accidentes. No podía prohibirles que bebieran la destilación, pero tendría que pedirle a Lunzie que diluyera todo el que les proporcionara a partir de ahora. No podía permitirse más pérdidas.

    Una fuerza expedicionaria tenía adjudicado un margen de pérdidas en equipo debido a accidentes imprevisibles, pero por encima de ese margen, los comandantes verían cargadas las pérdidas en sus cuentas personales. Pero era la pérdida del equipo en sí, y no la posible resta en su cuenta de crédito, lo que preocupaba a Kai: era una pérdida causada por pura y simple negligencia. Eso lo irritaba. Y esta irritación lo molestaba aún más porque aquel debería haber sido un día de satisfacción personal y de grupo: habían conseguido lo que habían ido a buscar. Reprimió bruscamente los sentimientos negativos.

    A su lado, Gaber estaba charlando con el mejor ánimo que el cartógrafo había exhibido desde el aterrizaje. Berru y Triv estaban discutiendo el trabajo del día siguiente, en términos de cuál de los lagos coloreados sería más rico en menas minerales. Triv deseaba poder disponer al menos de un sensor a distancia, con un ojo infrarrojo decente para atravesar las perennes nubes. Una semana de filmación desde una órbita polar, y el trabajo estaría terminado.

    —Tenemos las cintas de la sonda —dijo Berru.
    —Pero ésa tan sólo sondeó las masas continentales y las profundidades de los océanos. Sin definición, sin infrarrojos para penetrar la eterna envoltura de nubes.
    —Yo pedí una exploración a control remoto pre-aterrizaje adecuada —dijo Gaber, de nuevo con una nota de petulancia en su voz.
    —Yo también —dijo Kai—, y se me dijo que no había satélites adecuados en reserva. Que teníamos que hacerlo a la manera difícil, en persona.
    —Ése parece que fue desde un principio el criterio para esta expedición —dijo Gaber, lanzando a Kai una mirada de soslayo—. Hacerlo todo a la manera difícil.
    —Te has vuelto blando, Gaber, eso es todo —dijo Triv—. No pasaste el tiempo suficiente en el gimnasio gravitatorio de la nave. A mí, francamente, me gusta el desafío. Yo también me he vuelto blando. Este viaje es bueno para todos nosotros. Nos hemos estropeado con un cómodo sistema aprietabotones. Necesitamos volver a la naturaleza, probar nuestro vigor, hacer que nuestra sangre circule y…
    —¿Inspirar profundamente este hediondo aire? —preguntó Gaber cuando Triv, arrastrado por su propia elocuencia, dudó brevemente.
    —¿Qué, Gaber? ¿Has vuelto a perder tus filtros nasales?

    Era fácil tomarle el pelo a Gaber, y Triv prosiguió haciéndolo burlonamente hasta que Kai hizo girar el deslizador para cruzar el paso entre las colinas que conducía a su campamento. Kai había fingido no darse cuenta de la mirada de soslayo de Gaber, relativa a la idea de Gaber de que habían sido plantados, y de que el tener que hacerlo todo «del modo difícil» podía ser muy bien un preludio al abandono que eufemísticamente denominaba «plantarles» en el planeta para que echaran raíces en él.

    Eso se correspondía también con un cierto número de tachaduras en la lista original de peticiones de Kai. Los sensores a control remoto eran un equipo caro para abandonarlo en una colonia plantada. Pero, si se suponía que la colonia debía ser autosuficiente, seguro que se incluirían algunos pertrechos de minería para que pudieran refinar los metales necesarios para construir edificios y fabricar repuestos para las piezas gastadas de su maquinaria, como los componentes de los deslizadores. Podía ser… Hacerlo todo del modo difícil, resonó ominosamente en la mente de Kai. Sería mejor que tuviera una larga charla con Varian tan pronto como le fuera posible.

    Sin embargo, si esta expedición era genuina —la urgente necesidad de transuránicos era una condición crónica para los PSF—, entonces alguien, si no su propia NE ARTC-10, recogería el mensaje del satélite de enlace y tomaría las medidas necesarias para acudir a Ireta a extraer los importantes minerales e, incidentalmente, rescatarles. Aquel pensamiento positivo animó a Kai, y empleó el resto del viaje en formular mensajes; primero a los thek y luego a la cápsula de larga distancia.

    No, retendría el de la cápsula. Dos depósitos grandes no constituían realmente motivo para enviarlo. Primero redactaría un mensaje para su próximo contacto con los theks respecto a las viejas sondas y los depósitos de uranio. Retendría todo lo demás hasta que pudiera justificarlo. Las vagas sospechas de un viejo cartógrafo no eran causa suficiente de alarma.

    Para su sorpresa, los equipos pesados, que habían abandonado la prospección mucho antes que ellos para regresar utilizando sus cinturones, aún no habían llegado al campamento. Todos los demás deslizadores habían regresado sin problemas. Los muchachos estaban mimando a Dandy bajo la atenta mirada de Lunzie. Utilizó esa vigilancia como una disculpa para no responder a las peticiones de Portegin y Aulia de un poco más de su brebaje. No vio ni a Varian ni a Trizein, y supuso que la mujer estaría en el laboratorio del xenoquímico en la lanzadera.


    Los equipos pesados llegaron, en perfecta formación, desde el norte. ¿El norte? Echó a andar hacia Paskutti para preguntarle los motivos de aquel rodeo cuando Varian lo llamo desde la lanzadera. Sonaba excitada, así que acudió rápidamente a su encuentro, dejando a Paskutti para otra ocasión.

    —Kai, Trizein cree saber por qué las aves necesitan la hierba —dijo Varian cuando el hombre estuvo lo suficientemente cerca—. Está llena de caroteno… vitamina A. Deben necesitarla para mantener su agudeza visual y su pigmentación.
    —Es extraño que tengan que ir hasta tan lejos para proveerse de un elemento básico para ellas.
    —Pero sostiene mi teoría de que los pentadáctilos no son indígenas de este mundo.

    Kai estaba cruzando el iris; trastabilló, sujetándose a los lados para mantener el equilibrio.

    —¿Qué no son indígenas? En nombre de Dios… ¿qué quieres decir con eso? Tienen que ser indígenas. Están aquí.
    —No se originaron aquí —y Varian le hizo un gesto para que penetrase en la lanzadera—. Más aún, esos paralelogramos con flecos que vi hoy no son ni siquiera vagamente artrópodos, lo cual no encaja con los vertebrados que hemos descubierto, como los herbívoros, los predadores e incluso las aves.
    —Lo que dices no tiene ningún sentido.
    —Sí lo tiene. Es este planeta el que no tiene ningún sentido. No se encuentran animales obligados a recorrer cientos de kilómetros desde su entorno natural para proveerse de una necesidad dietaria. ¡Generalmente disponen de lo esencial en el mismo lugar donde viven!
    —Espera un minuto, Varian. Piensa. Si tus pentadáctilos no son indígenas, entonces fueron traídos hasta aquí. ¿Quién y por qué querría realojar animales tan grandes como ese predador o tu Mabel?

    Ella le miró firmemente, como si esperara que él supiera la respuesta a su pregunta.

    —Deberías saberlo. Ya hemos tenido un indicio de ello. Los theks, torpe —dijo con cierta aspereza cuando él permaneció en silencio—. Los inescrutables theks. Han estado aquí antes. Ellos fueron los que dejaron esos dispositivos sísmicos.
    —No tiene sentido, Varian.
    —Tiene mucho sentido.
    —¿Qué razón pudieron tener los theks para una acción así?
    —Probablemente la han olvidado —dijo Varian, sonriendo maliciosamente—. Junto con el hecho de que exploraron este planeta antes.

    Habían alcanzado el laboratorio de Trizein, y éste estaba contemplando la imagen ampliada de algunas fibras.

    —Por supuesto, necesitamos disponer de una de esas aves, Varian, para descubrir si necesita caroteno —estaba diciendo Trizein, como si no se hubiera dado cuenta de que Varian había abandonado el laboratorio.
    —Tenemos a Mabel y al pequeño Dandy —dijo Varian.
    —¿Tienes animales en este campamento? —Trizein parpadeó, desconcertado.
    —Te lo dije, Trizein. Las muestras que analizaste ayer y anteayer…
    —Oh, sí, ahora lo recuerdo. —Pero resultaba obvio para sus oyentes que no recordaba nada de aquello.
    —Mabel y Dandy no son aves —dijo Kai—. Son especies completamente distintas.
    —Por supuesto que lo son, pero también pentadáctilas. Como también lo es el caracolmillos, y necesita la hierba.
    —Mabel y Dandy son herbívoros —dijo Kai—, y el predador y las aves no lo son.

    Varian meditó en el asunto.

    —Sí, pero hablando de un modo general, los carnívoros absorben suficiente vitamina C de los animales que devoran para tener que buscarla suplementariamente en su dieta. —Agitó la cabeza al pensar en el dilema—. En consecuencia, caracolmillos no necesitaría ir al valle. Tendría suficiente con masticar el flanco de Mabel. No veo sentido en todo eso… todavía. Además, las aves puede que tengan otra razón para acumular hierba, como Terilla señaló hoy.
    —Me he perdido —dijo Kai, y dirigió la atención de Varian hacia Trizein, que había vuelto a su microscopio y había olvidado de nuevo su presencia.
    —Lo comprenderás cuando veas las cintas que obtuvimos hoy de esas aves, Kai. Vamos, a menos que tengas alguna otra cosa más importante que hacer.
    —Redactar mensajes para los theks, pero déjame ver primero lo que grabaste.
    —Por cierto, Kai —dijo Varian, mientras le seguía fuera del laboratorio—, no encontramos ninguna forma de vida en las inmediaciones del yacimiento de pechblenda que pudiera constituir un peligro para un campamento secundario. Si es erigido adecuadamente, preferiblemente sobre una prominencia, y la pantalla de fuerza hundida profundamente, tu grupo tiene que estar suficientemente seguro.
    —Ésas son buenas noticias. Aunque no creo que hayas conseguido asustar a nadie con esos relatos de hordas de caracolmillos.
    —Para tu información, los caracolmillos son cazadores solitarios.

    Habían alcanzado la cabina del piloto, y Varian insertó la cinta para visionarla, explicando sus conclusiones y su deseo de investigar más de cerca la colonia de las velludas criaturas aladas de color dorado a la primera oportunidad.

    —¿Qué tan cerca, Varian? —preguntó Kai—. Esos animales no son pequeños y, según creo recordar, sus alas son fuertes y pueden ser peligrosas. Y no me gustaría ser atacado por ese pico.
    —A mí tampoco, de modo que no voy a precipitarme. Iré lentamente, Kai, pero si son tan inteligentes como sugieren las evidencias, incluso puedo ser capaz de aproximarme a ellos sobre una base personal. —Cuando Kai empezó a protestar, ella alzó una mano—. Esas aves no son estúpidas como Mabel, ni están asustadas como Dandy, ni son peligrosas como los caracolmillos. No puedo perderme la oportunidad de investigar una especie alada que actúa de una forma tan organizada.
    —De acuerdo, pero no hagas nada por tu cuenta, co-comandante. Quiero equipos pesados contigo durante todo el tiempo.
    —¡Eres un amigo! ¿Han mejorado a lo largo del día?
    —Nunca los había visto tan torpes: lentos, sí, pero nunca como si tuvieran los dedos llenos de grasa. Paskutti y Tardma dejaron caer uno de esos aparatos sismográficos en una grieta. No dispongo de tantos como para permitirme perder uno, no si debo completar la investigación. —Agitó de nuevo la cabeza al pensar en la pérdida—. No estoy culpándote, ni a ti ni a ellos; pero es un engorro. ¿Y qué vamos a hacer con esa destilación de frutas? No comprendo por qué les ha afectado tanto cuando nosotros, que somos mucho más débiles, no hemos sufrido ningún trastorno.
    —Puede que no haya sido la bebida.
    —¿Qué quieres decir?

    Varian se alzó de hombros.

    —Sólo una idea. Nada específico.
    —Entonces hagámosla específica, y que Lunzie realice algunas pruebas. Puede que se trate de alergia mutativa. Dime, ¿enviaste a los equipos pesados a alguna misión hoy? ¿Al norte?
    —¿Al norte? No. Hoy estuvieron todo el día a tu disposición. Bien, respecto al emplazamiento de la pechblenda, ¿trabajaréis también allí mañana? De acuerdo, entonces enviaré un grupo para efectuar una inspección más detallada del terreno. Parece que solamente hay animales pequeños, pero, como les he dicho a los chicos, el tamaño no es una indicación de peligrosidad potencial. ¿Qué otra zona quieres que revisemos xenobiológicamente como posible base secundaria?

    Kai tecleó en el ordenador pidiendo una copia del mapa de Gaber, puesto ahora al día con el emplazamiento de la pechblenda y las viejas sondas.

    —El borde de la placa se halla solamente a doscientos kilómetros al noroeste de aquí, de modo que todavía no necesitaremos un segundo campamento allí. Pero Portegin y Aulia desean examinar esos lagos e ir más allá en esa zona llana. Está previsto que Berru y Triv vayan hacia el oeste, donde parece que hay una amplia cuenca continental. Es posible que encontremos depósitos petrolíferos: no es que sean muy interesantes como fuente energética, naturalmente, pero el petróleo crudo tiene sus usos. Puede que seamos capaces de refinar el suficiente como para utilizarlo como combustible auxiliar para los…
    —Kai, ¿ha utilizado alguien el deslizador grande esta mañana?
    —Sólo para ir a la pechblenda. Luego te lo llevaste tú. ¿Por qué?
    —Porque su tiempo de vuelo registrado es mucho más largo del que debería haber sido. Necesita urgentemente una recarga.
    —¿Sí?
    —Puedes jurarlo. Ya sabes que no acostumbro a cometer errores con las cifras.
    —Ya tenemos bastantes problemas, Varian, sin imaginar más.

    Varian hizo una mueca.

    —Como no tener contacto con la NE. Tus equipos aguardarán algún reconocimiento…
    —Disponemos de un cierto margen de tiempo, y pienso utilizar cada uno de sus días.
    —Sí, tenemos un período de gracia. Por cierto, los jovencitos me resultaron muy útiles. Creo que me los llevaré de nuevo cuando no tenga necesidad de aterrizar. —Al ver las objeciones que se formaban en el sorprendido rostro de Kai, se apresuró a añadir, con una taimada sonrisa—: Creo que deberías tomar en consideración el llevarte contigo a Bonnard en tus expediciones de sondeo.
    —Hey, espera un minuto, Varian…
    —Dicen que la sobreexposición cura un montón de falsas creencias.
    —Cierto. ¿Qué te parece si me ayudas con ese mensaje a los theks?
    —Lo siento, Kai, pero tengo que soltar a Mabel, comprobar con Lunzie y darme una ducha antes de comer. —Varian abrió rápidamente el iris—. Pero me gustará echarle una mirada a lo que piensas decirles.

    Él hizo como si le arrojara algo; ella se marchó, riendo.


    Una hora más tarde Kai estaba convencido de que Varian, aún en sus peores momentos, hubiera podido construir un mensaje mucho mejor a los theks. Al menos, cubría todos los puntos principales, y pedía información en la respuesta.

    Radió el mensaje, confirmando un contacto para dos días más tarde. No les daba a los theks mucho tiempo para meditar sus respuestas, pero había especificado solamente sí, no o respuesta diferida.

    El día siguiente transcurrió como estaba previsto, y los equipos pesados volvieron a trabajar eficientemente. Tardma y Tanegli efectuaron una exploración sobre el terreno de la zona densamente poblada vegetalmente cuyas formas de vida habían sido registradas por Varian y los jóvenes. Los animales había mantenido su anonimato, pero los restos de esqueletos no desintegrados todavía por insectos y carroñeros indicaban que como carnívoros, los animales eran probablemente cazadores nocturnos y no lo suficientemente grandes como para constituir un auténtico peligro. Además, era improbable que fueran descubiertos tan lejos de su propio territorio como el campamento secundario. Kai pasó la tarde con Dimenon y Margit eligiendo un emplazamiento. Se decidió que Portegin y Aulia podían utilizar también el campamento para sus investigaciones al oeste.

    Lunzie les dijo confidencialmente a Kai y Varian que los equipos pesados, por el hecho de ser originarios de planetas con fuertes gravedades, deberían poseer una mayor tolerancia hacia la bebida extraída de la fruta que aquellos nacidos en gravedades ligeras o en la nave. No podía comprender sus reacciones. Sin embargo, no recomendaba racionar o aguar la bebida. Llamaría a los equipos pesados para someterlos a un examen médico de rutina, e indicó que eso era una buena medida para todos los miembros de la expedición, a fin de averiguar si existía alguna tendencia alérgica o infecciones sutiles adquiridas desde la llegada al planeta.

    Aquella noche Lunzie suministró suficiente bebida de fruta como para hacer la velada extremadamente agradable. Los equipos pesados no bebieron más que los otros, rieron con poca frecuencia como era su costumbre, y se retiraron al mismo tiempo que los demás. Al día siguiente no hubo ninguna alteración en su eficiencia, lo cual incrementó el misterio de su comportamiento aquella primera mañana.

    La hora del contacto con los theks fue debidamente observada por Kai. Varian llegó a la mitad de la laboriosa y lenta respuesta.

    «No», era la respuesta a su pregunta respecto a si sus mensajes habían sido recogidos del satélite y se había establecido contacto con la NE. Recibió el esperado aplazamiento de respuesta en lo relativo a si tenían algún conocimiento de una exploración anterior y al descubrimiento de las antiguas sondas. «Excelente» fue su respuesta a las noticias del depósito de pechblenda, con un «prosigan» a continuación. A su comentario de que habían recibido noticias de los ryxis recibió un «enterados». Los theks eran reputadamente tolerantes con todas las especies, de una forma benévola e imparcial, pero Kei se quedó con la impresión de que a los theks no les importaba en absoluto si los ryxis mantenían o no el contacto.

    Su opinión respecto a la dilación de su respuesta sobre una anterior investigación era ambivalente. Por una parte, medio había esperado que hubieran hallado alguna referencia al asunto, aunque desconocía cómo podían hacerlo, fuera de contacto con su propia raza y los bancos de datos de la NE. Por otra parte, se hubiera sentido oscuramente aliviado si los theks hubieran demostrado su falibilidad. Sin embargo, si este caso destruía su reputación, algo estable y seguro quedaría perdido para siempre.

    —Así que no lo saben —dijo Varian, ostensiblemente complacida.
    —No activamente, en cualquier caso —respondió, dispuesto a tomar la parte de los theks para compensar su deslealtad mental—. Por supuesto, sólo hay varios millones de planetas en el universo en los cuales ha evolucionado algún tipo de vida…
    —De modo que estamos constantemente informados —dijo Varian—, pero nuestra esfera de intereses está normalmente limitada a esta hedionda bola de tierra. Por cierto, a fin de establecer un campamento secundario, vamos a tener que formular algunos planes. Según el viejo esquema de sondajes, la placa se extiende unos dos mil kilómetros en punta hacia el sudeste. Eso hace que el trasladarnos cada vez desde aquí sea irrealizable. Quiero llevarme a Tanegli, Paskutti, Tardma y Lunzie y comprobar esa zona.

    Desenrolló varios mapas de la zona, donde algunos de los rasgos topográficos estaban ya señalados por la evidente maestría de Gaber: recubiertos con colores a la aguada, y con la clave a su lado.

    —He marcado aquí los territorios de los animales que hemos clasificado. Creo que la guía es adecuada, pero hay tanta vida animal en esta zona —y señaló la meseta y el bosque tropical justo más allá de los parámetros muertos junto al campamento—, que solamente me he ocupado de los grandes y los peligrosos. Hay un esquema para cada tipo que hemos podido observar lo suficientemente bien como para identificarlo como hervíboro, carnívoro u omnívoro. Como puedes ver, queda aún mucho por hacer antes de que podamos elaborar un catálogo incluso de lo más superficial —golpeó con el dedo enormes zonas de la masa continental silueteada que estaban completamente en blanco—. ¡Aquí hay dragones! —añadió con voz sonora.
    —¿Dragones?
    —Bueno, eso es lo que decían los antiguos cartógrafos cuando no sabían ni un bit binario acerca de la vida indígena.
    —¿Alguna otra noticia de cuál especie es cuál aquí? —preguntó Kai.

    Ella agitó la cabeza, tendiéndole varias copias de los mapas.

    —Eso no es tan urgente como tu trabajo geológico, y necesitabas alguna especie de guía.
    —Este mapa es estupendo, Varian. Pensé que habías salido con tus equipos…
    —No, los envié a recoger esta información, y llené algunas de las lagunas en nuestra exploración. Terilla y yo colaboramos en la composición.
    —¿Terilla hizo esto contigo? —impresionado, Kai miró los mapas.
    —Sí, por supuesto. Ya sé que los jóvenes nos cayeron en el último momento, pero me hubiera gustado que alguien hubiera pensado en facilitarnos sus historiales. Terilla ha sido un auténtico descubrimiento, y hubiera podido aprender junto a Gaber al tiempo que le impedía retrasarse tanto. El mismo aprueba con entusiasmo su trabajo. —Varian sonrió descaradamente a Kai—. Te alegrará saber que los intereses de Bonnard han sufrido una transferencia.
    —¿A Dandy, o a Mabel? En ninguno de los dos casos me siento halagado.
    —Mabel ya no está desde hace tiempo. No, Bonnard quiere participar en mi expedición a las aves doradas.
    —Al menos ha elegido algo demostrablemente inteligente.
    —Nunca dije que no tuviera buen gusto.
    —¡Varian!
    —¿Cuándo es el contacto con los ryxis?
    —Esta tarde a las 15:30 horas. Si lo recuerdan.
    —Tenemos problemas de memoria en este viaje, ¿eh? Los ryxis que olvidan comunicarse con nosotros, los theks que olvidan pensar y la NE que olvida permanecer en contacto. Bien, volveré a mi mesa de trabajo… —Empezó a salir de la cabina—. Oh, hola, Gaber…
    —Varian, ¿se llevó todas las copias de mi mapa?
    —Excepto aquella en la que estaba trabajando Terilla. ¿Por qué?
    —No lo sabía. No lo sabía, y estaba…
    —Se lo dije, Gaber, pero supongo que estaba demasiado enfrascado con la cinta y no me oyó. Lo siento. Le he dado copias a Kai, y ahora iba de vuelta a su cubil con ésta.
    —Oh, muy bien entonces. Y lamento no haberle oído antes.

    Kai tuvo la impresión de que Gaber no lo sentía en absoluto. Se dedicó de nuevo al estudio de los esquemas de animales. Los mayores herbívoros, como Mabel y otros tres tipos de gran tamaño, podían encontrarse en todos los bosques tropicales, con sus pasos probables a través de las cordilleras montañosas claramente señalados con pequeños dibujos de los animales. Los predadores, como los caracolmillos, cazaban en solitario: solamente habían sido descubiertos un par, que se hallaban envueltos en una feroz lucha, la que se había deteriorado, en palabras de Paskutti, a un apareamiento. El alcance de los mapas se veía obstaculizado por las grandes zonas no cartografiadas, sobre las que se había situado una transparencia señalando los rasgos topográficos generales tal como habían sido registrados por la sonda inicial.

    Se habían concentrado principalmente en la parte relativamente fría de la masa continental, puesto que la región polar era mucho más cálida que la ecuatorial debido al caliente núcleo termal del planeta. Pronto tendrían que penetrar en aquellas junglas llenas de vapores, una tarea que a Kai no le gustaba en absoluto. La proliferación y diversidad de formas de vida debía ser increíble en aquel calor, según le había advertido Varian durante sus sesiones previas a bordo de la nave. Las lujuriantes junglas tropicales alimentaban la vida, proporcionando grandes cantidades de comida, así como una inmensa competencia para todas y cada una de las sustancias comestibles. En climas más fríos ―aunque Ireta no podía alardear de zonas muy templadas― tendía a haber menos especies, puesto que la provisión de alimentos se veía limitada por las condiciones de vida mucho más severas.

    Con comprensible satisfacción, Kai tomó sus propios mapas y los marcó con los dos depósitos de pechblenda, y aquellos del día anterior donde Portegin y Aulia habían señalado dos extensos depósitos de cobre y Berru y Triv habían marcado tres montañas de mineral de hierro. Quienquiera que fuese el que había estado allí antes había despojado las zonas de la placa continental, pero la acción geológica de los siguientes milenios había convertido las zonas inestables en doblemente ricas. Aquella era realmente la primera expedición de búsqueda de Kai: sus otras misiones habían sido remediadoras… encontrar vetas que se habían quebrado, o controlar la extracción de manganeso en zonas inundadas o en las profundidades marinas: todo ello experiencias valiosas y destinadas a ayudarle en una exploración planetaria a escala total como ésta.

    Estaba tan profundamente sumido en sus pensamientos que la alarma de su crono le sobresaltó, haciéndole pensar, entre desconcertado y asustado, en para qué había ajustado la alarma.

    ¡El contacto con los ryxis! Demasiado tarde se dio cuenta de que hubiera debido preparar un mensaje para ellos. Era más fácil leer con rapidez un mensaje escrito que fa