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    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    NAVE-CUNA (David Campton)

    Publicado el lunes, diciembre 01, 2014
    CUANDO MAGRETTE SE DESPERTÓ SU PRIMER IMPULSO FUE darse media vuelta y volver a dormir; pero, segundos después de que sus grandes párpados se abrieran por primera vez, sus ojos estaban completamente abiertos, asombrados. Estaba mirando hacia arriba, a través de una hoja de plástico claro; y, cuando trató de moverse, se dio cuenta que estaba dentro de una caja acolchada, lo bastante grande como para contenerla a ella. Aunque todavía se notaba un cierto frío en el aire, podía sentir cómo regresaba el calor poco a poco y la neblina formada por su respiración desaparecía con rapidez de los bordes del plástico situado sobre ella. Estuviera donde estuviese, lo cierto era que no se encontraba en su cama habitual.

    Entonces, el recuerdo regresó a su mente, con la lentitud y seguridad con que la circulación empezaba a regresar a los fríos dedos de sus pies. Recordó el puerto espacial; la multitud de hombres con cámaras y magnetófonos que fueron contenidos con firmeza por una hilera de soldados; y la gran sonrisa y los ojos ansiosos del hombre vestido de blanco, que dijo:

    —No tenga miedo, querida. Esto no le va a doler nada.

    Recordó la aguja, introduciéndose en su brazo... y después nada m s hasta ver esta cubierta transparente que casi le tocaba la nariz.

    Poco a poco, sus recuerdos se fueron remontando en el tiempo. Recordó las lecciones... la extraña nueva clase de geografía y aquellos juegos tan peculiares. Recordó lo que se le había enseñado a hacer en cuanto abriera los ojos en el interior de una caja acolchada. Su dedo índice se fue deslizando casi automáticamente hasta que, en una parte lateral de la caja, encontró el botón que ella sabía que tenía que estar allí. Apretó el botón y la cubierta de plástico se apartó, deslizándose. Magrette se incorporó.

    Lo que vio entonces le resultó extraño y familiar al mismo tiempo. Familiar porque, durante varias semanas, había estado ensayando el despertar en un lugar como aquél; pero extraño porque aquélla no era la sala de prácticas, con el reconfortante exterior usual en la Vieja Tierra, sino algo real. Estaba observando por primera vez un compartimento de hibernación de una nave intergaláctica de transporte.

    Las paredes grises y suaves brillaban con luz débil alrededor de una cabina con un techo tan bajo que Magrette podía sentir la parte superior de su cabeza rozando contra él. Era una niña muy grande para sus seis años; de hecho, cuando fue pesada y medida en la Escuela Especial se habían producido sonrisas y ademanes socarrones; pero, por razones especiales, había sido elegida para viajar con los otros.

    ¡Los otros! ¿Dónde estaban? Se le había dicho que cuando la nave espacial llegara a su destino, todo el mundo se despertaría a la vez. Y, sin embargo, ahí estaba ella, tan despierta como una alondra en una mañana de mayo, mientras que todo el resto de la gente que se encontraba en su compartimento seguía durmiendo. No se produjo ningún movimiento en ninguna de las otras cajas acolchadas— y cubiertas de plástico. Quizá fuera inevitable un lapso de tiempo de unos pocos minutos. Si esperaba un poco, los otros dedos apretarían los respectivos botones; uno tras otro se irían deslizando los cobertores de plástico y sus compañeros de viaje se sentarían en sus cajas, parpadeando y desembarazándose de años de sueño. Así pues, esperó. Y esperó. Pero no sucedió nada. No oía ningún sonido, a excepción de un ligero zumbido, únicamente audible para el oído m s fino, procedente de los motores de la nave, que la impulsaban a través de la oscuridad, entre las estrellas. Magrette se sintió entonces terriblemente sola.

    Salió de su caja y permaneció en el estrecho pasillo que conducía hacia la puerta. Aunque el suelo parecía de acero pulimentado, lo sintió blando y cálido bajo sus pies desnudos. Se asomó a la caja que se hallaba más próxima a la suya. Dentro había un chico de color café. Era Duncorn, tan pequeño y quieto que podría haberse tratado de un muñeco. Magrette supo por instinto que no se movería en el transcurso de pocos minutos. Como tampoco lo haría ninguno de los otros. Ella se había despertado antes que le llegara el momento. Era la única persona despierta en una nave espacial, a varios cientos de millones de kilómetros de distancia de cualquier parte.

    Los maestros de la Escuela Especial les habían explicado que su viaje sería tan largo que los niños que quedaban en la Vieja Tierra serían tatarabuelos antes de que la nave atracara. Ningún adulto podría esperar vivir tanto tiempo, como no fuera por medio de la hibernación. La nave estaba pilotada por una computadora, mientras todo el mundo a bordo dormía. No había nadie despierto a quien Magrette pudiera dirigirse.

    Si hubiera sido más joven, podría haberse sentido aturdida y chuparse el pulgar de una mano mientras esperaba una ayuda que nunca había de llegar. Si hubiera sido más madura, la enormidad de su situación podría haberla llevado al pánico. Pero, a los seis años de edad, teniendo justamente la edad adecuada (que era una de las razones especiales por las que fue elegida), se lanzó a la búsqueda de algo que comer y beber. No es que sintiera hambre o sed, ¿pero qué otra cosa podía hacer?

    Más allá de la mampara, se encontró en un estrecho pasillo con aberturas hacia ambos lados a intervalos regulares. Se encontraba en la bodega de la nave, con un cargamento tan precioso que valía la pena transportarlo a través de varios años—luz. Magrette sabía que, sobre ella, estaban las salas de los motores, los paneles de control, los espacios destinados al almacenamiento del equipo especial (Magrette había aprendido a utilizar el equipo especial), la portilla de aire, y la cocina donde la comida se preparaba automáticamente. Había muy poca demanda de comida en una nave cuyos pasajeros estaban todos durmiendo, pero a Magrette se le había dicho que la máquina podía proporcionar cualquier cosa, desde un filete protovegetal hasta un batido de leche, a partir de su provisión de concentrados. Magrette se propuso obtener un batido de leche.

    Al final del pasillo, Magrette descubrió una escalera. El pasillo, por su estrechez, sólo permitía el acceso de una sola persona, y mientras avanzaba a través de él, Magrette se preguntó qué sucedería si dos personas se encontraran allí, procedentes de direcciones opuestas. Una de ellas tendría que retroceder; ¿o es que la rutina de la nave estaría tan organizada que la gente que caminara por ella lo haría únicamente en una sola dirección? Magrette tenía esa clase de mente que piensa en temas bastante diversos al mismo tiempo. Aquella era otra de las razones especiales por la que había sido incluida en la expedición.

    Se detuvo al pie de la escalera de cámara. Por encima del zumbido de los motores, detectó otro sonido: un ligero susurro, como el arrastrarse de unos pies calzados con botas. ¿Sería posible que hubiera alguien despierto además de ella? Subió con precaución, tratando de hacer el menor ruido posible. Siempre había sido una niña muy precavida. (Razón especial número tres.) Sin embargo, y a pesar de su cuidado, la escalera crujió. Magrette se detuvo. El susurro también se detuvo. Respiró profundamente y continuó.

    Salió por la parte opuesta de la cabina de control. En el interior, la estaba esperando alguien vestido con una especie de uniforme. Tanto la niña como el otro quedaron sorprendidos. La persona uniformada presentaba una apariencia poco usual en un hombre. Tenía una mandíbula muy larga, como la de un perro, y, cuando parpadeó, Magrette observó que sus párpados se abrían hacia los lados en lugar de arriba y abajo. Parpadeaba bastante. Sea lo que fuese lo que esperaba que apareciera por la escalera de la cámara, lo que no podía esperar era ver a una niña regordeta, de ojos azules y pelo rubio, con el aspecto de una muñeca cara. Tras un momento de silencio y conmoción se metió rápidamente en el bolsillo algo que había estado sosteniendo.

    No valía la pena regresar, y Magrette siguió avanzando. Abrió mucho sus ojos azules, puso su más dulce sonrisa y saludó:

    — ¡Hola! Aunque no había forma de saber si aquella criatura adoptaría una actitud amistosa o no, Magrette tenía la impresión de que debían empezar a relacionarse en buenos términos.

    Su aproximación sólo tuvo un éxito parcial. La larga mandíbula quedó abierta, haciendo que el extraño ser pareciera un alsaciano necesitado de un trago. Apartó la mirada de Magrette y la dirigió hacia un panel de conmutadores que había a su lado. Aquellos conmutadores controlaban las unidades de hibernación. Todos, excepto uno, estaban dirigidos hacia arriba. Entonces, Magrette supo con certeza que sólo ella había despertado. El único conmutador que estaba apretado hacia abajo había estado controlando su unidad, y la persona con rostro de perro la había despertado.

    El señaló hacia el conmutador, después a Magrette, y de nuevo al conmutador. Emitió entonces un sonido gorgoteante desde el fondo de su garganta. O se estaba burlando, o estaba diciendo algo en un lenguaje muy extraño. Magrette sostuvo su sonrisa, elevando ligeramente los labios y mostrando unos dientes de perla.

    —Yo soy Magrette —dijo—. ¿Quién es usted?

    Apresuradamente, él cogió un equipo traductor de bolsillo, se ajustó los auriculares sobre sus orejas puntiagudas y la caja de resonancia contra su cuello. Magrette nunca había visto un artilugio como aquél, pero un maestro lo había mencionado de pasada, de modo que sabía lo que hacía. Una vez estuvo en su posición, ella repitió amablemente su presentación y su pregunta.

    — ¿Quién soy yo? —el ser con rostro de perro dudó unos segundos—. ¿Si quieres decir cuál es mi nombre...? traducido a tu idioma sería Fido —desde la caja de resonancia surgieron palabras terrestres que no tenían ningún parecido con sus gruñidos anteriores— . Es un instrumento muy útil —comentó—. Permite a los extraños como yo vivir y trabajar entre otros seres como tú; hasta se puede alcanzar una elevada posición en el servicio público.

    Él sonrió, al recordar a Magrette del Lobo vestida como la abuela del Caballero Rojo Hood. Magrette no dijo nada manteniendo su sonrisa de muñeca, y él siguió diciendo:

    —Sí, yo soy... ¿cuál es vuestro equivalente terrestre?... ¡ah, sí!, un oficial de aduanas.

    Magrette era una niña muy observadora (razón especial número cuatro) y previamente había notado a menudo que, cuando los adultos mienten a los niños, adoptan un tono de voz especialmente meloso. El dulzor pegajoso de aquella mentira se filtró incluso a través de la caja de resonancia artificial. Magrette no sabía aún lo que era —aunque incluso después de un período tan corto de conocimiento entre ambos, sospechaba que podría ser algo bastante repugnante—, pero estaba bastante segura de que Fido no era un oficial de aduanas. Ya había cometido demasiados errores. Si ella esperaba, aún podría cometer más. Y Fido se vio inmediatamente obligado a cometerlos.

    —Esperaba encontrarme con tu capitán —dijo, moviendo una mano hacia el conmutador bajado.

    Cada uno de los conmutadores tenía un nombre sobre él.

    — ¿Puede leer terrestre? —preguntó Magrette.
    —Me temo que no lo bastante bien —contestó Fido—. O no estaría hablando ahora con un bebé.
    —Tengo seis años —le corrigió Magrette, con amabilidad, pero con firmeza.
    —Es culpa mía, lo siento —la sonrisa de Fido mostró filas de dientes del tipo del son— para—comerte—mejor—. Sin embargo, esto me conviene mucho más. Dejemos que tu capitán siga durmiendo.

    Tratando de aparentar calma, se metió las manos en los bolsillos donde encontró el voluminoso objeto que no hacía mucho había escondido allí, y volvió a sacar la mano con rapidez.

    — ¿Todos los oficiales de aduanas llevan armas? —preguntó Magrette con inocencia. Él se tomó algún tiempo para considerar su respuesta y después sacó el arma de su bolsillo, con lentitud.
    —Aquí está —dijo alegremente—. Supongo que no habrás visto ninguno hasta ahora.
    — ¡Oh, sí! —contestó Magrette con actitud casual—. Se nos habló de ellos en la escuela. Claro que nunca se me ha permitido utilizar ninguno —añadió con tristeza.
    —Un oficial de aduanas se puede encontrar en situaciones muy comprometidas — insistió Fido.
    — ¿Como ésta? —preguntó Magrette, burlonamente.

    La respuesta de Fido fue una mezcla de ladrido y risa. Volvió a colocarse el arma en el bolsillo

    —Y ahora, pequeña, me vas a contestar unas cuantas preguntas.
    — ¿Por qué ha subido usted a bordo? —preguntó Magrette—. Creía que los oficiales de aduanas no estaban interesados en subir a bordo de una nave hasta que ésta aterrizaba.
    —De acuerdo con vuestro plan de tiempo, deberéis aterrizar dentro de un mes.

    Como si hubiera estado de acuerdo, el calendario digital situado sobre el panel de control produjo un pequeño clic y añadió otro día a su total.

    —He estado dormida durante m s de cien años —murmuró Magrette.

    Desgraciadamente, no había sido el príncipe encantado quien la despertó.

    —Dije que tú contestarías las preguntas, y no yo —gruñó él.

    Magrette pensó que aquello era una lástima, porque había muchas preguntas que estaba deseando hacer. ¿Por qué, por ejemplo, se mostraba Fido tan ignorante con respecto a esta nave? Casi cualquier persona de la Vieja Tierra o de las Nuevas Colonias habría sabido muchas más cosas. ¿Por qué su uniforme le sentaba tan mal? ¿Por qué...?

    — ¿Sabes qué cargamento transporta esta nave? —preguntó él.
    —Todo el mundo lo sabe —contestó Magrette.
    — ¿Qué? —ladró Fido.

    Magrette respiró profundamente y miró hacia sus pies. Suponía que, después de todos aquellos prolegómenos, él no la creería. Eso significaba que podía decirle la verdad, lo que para ella siempre iba a resultar más fácil que mentirle.

    —Bebés —contestó Magrette.

    No parecía el momento más adecuado para entrar en detalles sobre cómo la Vieja Tierra, amenazada por un desastre catastrófico (algo que tenía que ver con la capa de ozono de la atmósfera), había llenado un transporte espacial especialmente cargado con niños, dirigiéndolo hacia las Nuevas Colonias, con la esperanza de que al menos aquellos seres de la Vieja Tierra lograrían sobrevivir. En cualquier caso, Magrette habría tenido dificultades para explicar algo que ella misma sólo entendía a medias.

    — ¿Bebés?
    —Bueno, usted mismo dijo que yo era un bebé. Algunos de nosotros somos más crecidos que otros. Yo soy la más vieja.
    —No tengo tiempo para juegos.
    — ¡Oh, a mí me gustan! —exclamó Magrette, echándose a reír—. Me gustan los disfraces, ¿a usted no?
    —No.
    —Pero ahora usted está disfrazado. Lleva un uniforme de capitán del espacio.
    —Su propietario anterior ya no lo necesita —contestó, con los labios apretados en una sonrisa, o en una mueca—. No creo que podamos seguir hablando así si queremos entendernos. Si sabes qué cargamento transporta esta nave, dímelo. Si no lo sabes, dímelo llanamente.
    —Pero si ya se lo he dicho. Todos son como yo.
    —Puesto que no quieres cooperar, me parece que, después de todo, voy a tener que despertar a tu capitán —y se volvió hacia el panel de conmutadores—. ¿Cuál de estos controles es el de su unidad de hibernación? Muéstrame el correcto, chiquilla. Su nombre y su rango deben estar escritos en él.
    —El capitán es una mujer —corrigió Magrette.
    — ¡Oh! ¿De veras?

    Magrette respiró otra vez profundamente.

    —Soy yo —dijo ella.

    Durante unos segundos pensó que el intruso estaba a punto de morder. Entonces, se apresuró a añadir:

    —El autopiloto se ocupa de la nave. Todo lo que tengo que hacer es conducir a los otros fuera de la nave cuando lleguemos. No será difícil. Sólo tendré que iniciar un juego de seguir—a—mi—jefe. Claro que los bebés de verdad tendrán que ser colocados en un parque de juego. Todo es muy simple. Creo que se me nombró capitán porque soy la más vieja.

    La risa de Fido fue como un aullido.

    — ¡Qué inteligente! —espetó—. Uno puede disparar contra un hombre adulto, y no preocuparse más por ello... ¿pero quién haría daño a un puñado de seres tan delicados?
    —Me cree usted, ¿verdad?
    —Es la forma de pensar que debería haber esperado de una raza que envía a través del universo a una nave desarmada llena de riquezas más allá de todo sueño... riquezas que pueden ser recogidas de los cielos como si se tratara de coger una fruta madura de un árbol. Sí, puedo creer perfectamente que tú eres el capitán.
    —Gracias —replicó Magrette con amabilidad.
    —Pero también te voy a decir otra cosa —siguió diciendo él—. Creo que sabes con toda exactitud el cargamento que lleva esta nave.
    —Y yo le diré lo que creo —le interrumpió Magrette—. Creo que es usted un pirata.
    — ¿Un pirata?

    Los ojos de Fido se estrecharon hasta convertirse en dos hendiduras negras.

    —He leído algo sobre los piratas en un libro –explicó Magrette con amabilidad—. Los piratas eran como duendes y dragones y solían atacar a las naves. En la Tierra, todos ellos murieron junto con los duendes y dragones. Nunca había esperado encontrarme con un pirata frente a frente. Creo que tampoco ninguna otra persona se lo ha encontrado jamás y que ésta es la razón por la que nuestras naves no están protegidas contra ellos. Estamos armados contra los meteoritos, pero no contra los piratas. Sé que los piratas o los dragones solían exhalar fuego, pero he olvidado cuáles de ellos eran los que lo hacían. ¿Puede usted exhalar fuego?

    Por la forma en que el intruso resolló, pareció como si lo estuviera intentando de verdad.

    —Está bien —gruñó al fin—. Tú me dices la verdad y yo también te la diré. Sí, yo soy lo que vosotros llamáis un pirata.
    — ¡Qué interesante! —murmuró Magrette.
    —He robado, y he matado —siguió diciendo el pirata—. Volveré a robar, y quizá tenga que matar de nuevo. Vuestras naves, las que vinieron antes que ésta, estaban cargadas de cosas, pequeñas en tamaño, pero grandes en valor... semillas y sueros, microlibros y herramientas en miniatura. A simple peso valían más que las joyas o los metales preciosos. Me las arreglé para atraparlas. Ahora, soy el hombre más rico de mi mundo.
    —Entonces, ¿por qué sigue siendo un pirata?
    —Porque siempre es posible enriquecerse más. Además me gusta este estilo de vida —la risa le recordó a Magrette los ladridos de un perro loco; se detuvo bruscamente—. Ahora, empezamos a entendernos.
    — ¿Quiere usted robar nuestro cargamento? –preguntó Magrette, suspirando.
    —Y tú me ayudarás a hacerlo.
    — ¿Pero qué utilidad pueden tener los niños para usted?
    —Cuando una broma va demasiado lejos, deja de ser divertida.
    —Supongo que no me va a creer hasta que no se lo demuestre.
    —Muy bien. Demuéstramelo. Pero caminarás delante de mí.

    El pirata hizo asomar el arma de su bolsillo, como para recordarle a Magrette que todavía seguía allí. ¿Qué daño podía hacerle una niña que parecía una muñeca? Él no lo sabía muy bien, pero se olía el peligro: los pelos de su nuca se habían erizado.

    Pero su incomodidad se convirtió en amarga desilusión cuando Magrette le mostró un cubículo tras otro. En cada uno de ellos, durmiendo dulcemente en cunas cubiertas de plástico, había hileras de niños. A cada nueva desilusión, fue aumentando su furia. Desde el fondo de su garganta surgió un ruido rasposo que el equipo de traducción no pudo interpretar. A lo largo de sus labios brillaban hilillos de saliva. Cuando el último compartimento no puso al descubierto más que cunas, parecía tan salvaje como un perro al que se le acaba de quitar el hueso que iba a comerse. Se agarró a la cubierta dura y transparente como si quisiera destrozar en pedazos al pequeño que se encontraba bajo ella. Estaba encogido, con los ojos cerrados, y los sonidos procedentes de sus mandíbulas medio abiertas sonaron como los de una jungla extraña. Magrette sintió el impulso de darse media vuelta y echar a correr, pero no se atrevió a dejarle solo con los otros niños... además, no había ningún sitio donde poder ocultarse, excepto quizás en el compartimento de equipo especial. Al fin, sacudiendo la cabeza y murmurando para sí mismo, Fido se las arregló para dominar su cólera. Hasta expresó una sonrisa, mostrando los dientes.

    —Te pido disculpas —dijo amablemente—. He sido un tonto por haber perdido el control.
    —No importa —replicó Magrette, devolviéndole la sonrisa—. Supongo que ahora querrá marcharse. ¿Está muy lejos su nave?
    —Está adherida a ésta... preparada para transferir el cargamento. Es muy conveniente. Ni siquiera necesitamos trajes espaciales. He adquirido una gran experiencia en trasladar cargamentos de una nave a otra. Normalmente, el capitán podía ser convencido para que ayudara... un arma es un poderoso medio de convencimiento. A veces, hasta temía tener que disparar contra él antes de haber trasladado el cargamento; en tal caso, no tenía más remedio que hacer yo solo todo el trabajo pesado.
    — ¿Qué ocurrió... las otras veces... después de haber trasladado el cargamento? — preguntó Magrette.
    —Haces demasiadas preguntas.
    —Ya me lo pensaba —murmuró Magrette y entonces se le iluminó el rostro—. Pero en esta ocasión no tendrá necesidad de trasladar ningún cargamento.
    —No todo —dijo el pirata con una mueca—. Sólo aquellos especímenes que valgan la pena.
    — ¡No puede! Quiero decir... ¿de qué le serviría eso? Quiero decir... que no tenemos ningún valor.
    —Todo tiene su precio —dijo Fido con una risita—. Hasta tus pequeños amigos, capitán... como muñecos en sus cajas.
    —No podría vendernos.
    —Al contrario, espero un comercio muy activo entre los más babosos de mis clientes millonarios. Tú, en particular, vales tu propio peso en oro, pequeño animal doméstico — y espetó la última frase.
    — ¿Animal doméstico? —repitió Magrette.
    — ¡Qué cosas más maravillosas harás!... Vestirte y desnudarte, alimentarte, andar, irte a la cama. Después, desde luego, los juguetes se rompen; y entonces los animales domésticos se convierten en una molestia... pero no vamos a pensar en eso ahora.

    De repente, Magrette sintió un escalofrío. Sabía que Fido no estaba bromeando. Su cabeza zumbó cuando los pensamientos se abalanzaron unos sobre los otros. Tenía que detenerlo. ¿Pero cómo podía hacerlo? Un pirata con un arma podía apoderarse por sí solo de una nave poco sospechosa. Y éste se había apoderado de otras naves y matado a sus capitanes. Magrette apenas si se daba cuenta de que él seguía hablando.

    —Despertarás a todos aquellos que yo te diga que despiertes. Entonces, llevarás a cabo tu juego de seguir—al—jefe... a través de la escotilla de aire hasta penetrar en mi nave. Ellos confiarán en ti, estoy seguro. Y les mantendrás felices durante todo el camino, hasta que lleguemos al mercado.
    —No —susurró Magrette, sacudiendo la cabeza.

    El pirata bajó la vista, mirando el arma que tenía en la mano. Magrette cerró los ojos, apretándolos con fuerza.

    —No temas —dijo el pirata, echándose a reír—. Eres una muñeca demasiado cara para destrozarla. Pero algunos de estos especímenes más pequeños... no son tan atractivos... —y mantuvo su arma contra una de las cunas—. Sólo tengo que apretar y...
    — ¡No! —gritó Magrette.
    —Entonces, ¿harás lo que yo te ordene?

    Magrette asintió con un gesto.

    —Bien. Cuando lo hayamos dejado, tu nave seguirá su curso normal. Cuando aterrice, faltarán algunos de vosotros, pero siempre es preferible perder una parte que perderlo todo. ¿Qué me dices, capitán? ¿Bajamos unos cuantos conmutadores?

    Como habían andado a lo largo de la nave, la escalera más próxima estaba al extremo opuesto de la cabina de control. Magrette y el pirata subieron y salieron a la cocina. Allí, Magrette se detuvo. Su cerebro estaba trabajando furiosamente. Si por lo menos pudiera pensar con la suficiente rapidez. ¡Qué lástima que el Encuentro con Piratas no fuera uno de los juegos que había practicado en la escuela especial!

    — ¿Y bien? —preguntó Fido, que había notado su ligera duda. —Suponga... —Magrette confió en que sus palabras sonarían correctamente—. Quiero decir... Se me dijo que no lo dijera nunca... Pero si... —a este juego se le llamaba Engaño y uno se tenía que mantener siempre dos saltos por delante del contrincante— . Si le hablara sobre el verdadero valor del cargamento, ¿dejaría a los otros solos?
    —Inténtalo, mi pequeño capitán, pero ya hemos pasado por todos los cubículos. No hay espacio para ningún otro cargamento. Supongo que intentas emplear algún truco, pero si es tan simple, no dará resultado.
    —Entonces, ¿no ha oído hablar nunca del millitignum? —preguntó Magrette, cruzando los dedos y confiando en que el nombre le impresionaría.
    — ¿Millitignum?
    —Ni siquiera yo misma sé mucho sobre eso. Sólo sé que se le utiliza en el Viaje del Tiempo.
    —No me tomes por tonto. El Viaje del Tiempo es imposible.
    —Lo es, sin el millitignum. Es algo muy peligroso... un desliz, y uno se puede encontrar en medio de la semana pasada, únicamente se pueden llevar los paquetes más pequeños. Pero es muy caro. Creo que le oí decir al maestro que costaba un millón de créditos el gramo.

    El pirata apretó los labios. Hubiera querido saber qué estaba sucediendo debajo de aquel pelo rubio. Evidentemente, ella estaba jugando para ganar tiempo. ¿Pero qué importaban unos pocos minutos más o menos, cuando era él quien poseía la fuerza? ¿Y qué significaba el riesgo de ser engañado por una niña de seis años, en comparación con un millón de créditos el gramo?

    —Está encerrado aquí —dijo Magrette, señalando hacia la cocina, donde brillaban un montón de esferas y conmutadores—. Hay que saber qué números hay que marcar antes de que se abra la puerta. Pero no se los voy a decir a menos que me prometa dejar a los otros en paz.
    —Te podría hacer hablar con rapidez —se burló el pirata.
    —Claro que podría —replicó Magrette con descaro—. Pero haga antes esa promesa.
    —No tengo que prometerte nada.
    —Lo hará si quiere usted que le abra esa caja de seguridad.
    —Adelante —espetó—. Te lo prometo.

    En el centro de la pared de la cocina brillaba un cuadro de plastoacero en el que había tres esferas de marcar. Con dedos seguros, Magrette colocó las esferas en posición adecuada y apretó un botón. En el interior del cilindro, algo zumbó y produjo un seco ruido metálico.

    — ¡Mire! —exclamó Magrette y se volvió con rostro triunfante hacia el pirata—. Ya está hecho, y nada puede evitarlo.
    — ¿Qué has hecho? Magrette se dio cuenta de que el dedo de Fido temblaba peligrosamente sobre el gatillo.
    —He destruido esta nave —anunció Magrette simplemente—. Dentro de tres minutos, quedará hecha trizas.

    El cilindro siguió zumbando y produciendo un ruido metálico.

    —Tienes demasiada imaginación —dijo el pirata, burlonamente.
    —No creo que tenga usted la suficiente —replicó Magrette con una voz que, aun cuando ella no la sintió como la de una heroína de novela, trató de que sonara así—. ¿Acaso cree usted que quienes se quedaron en la Vieja Tierra y nos enviaron permitirían que cayéramos en las manos de criaturas como usted? No. Yo tengo mis órdenes. En caso de ser atacados, tenía que poner en marcha esta máquina. Está desprendiendo las juntas de la nave. Ya sabe lo que suceder cuando se rompan... volaremos en pedazos.

    Y la máquina siguió zumbando.

    —No te creo.
    —Tampoco me creyó cuando le dije que las bodegas estaban llenas de bebés — Magrette sabía que su sonrisa debía ser capaz de poner furioso a cualquiera—. Bueno, sólo tiene que esperar otros dos minutos para saberlo. El cilindro comenzó a chirriar entonces. —Trucos. Todo eso son trucos. Vosotros, monos, estáis cargados de trucos.

    El chirrido se hizo más fuerte y estridente.

    —Supongo que estaría usted seguro dentro de su propia nave —dijo Magrette.
    —Si esta nave se deshace en trozos, tú morirás, mi pequeña muñeca. ¿Estás tratando de hacerme creer que deseas morir?
    —Creo que sería mucho mejor morir que ser vendida como un animal doméstico — dijo Magrette—. Pero, por lo visto, a usted tampoco le importa morir, ¿verdad? No le puede importar puesto que, de lo contrario, ya no estaría aquí.

    El cilindro comenzó a vibrar.

    —Ya está empezando —susurró Magrette, mirando fijamente el contenedor, que se agitaba—. Contaré hasta sesenta.

    Escuchó el sonido de las botas arrastrándose. Cuando levantó la mirada, el intruso se había marchado. Respiró profundamente, con alivio. Había durado todo hasta el último momento. El cilindro se estremeció repentinamente y quedó en silencio. Su tapa se abrió con un silbido y desde sus profundidades surgió un espumeante batido de leche con fresas. Magrette sintió la tentación de bebérselo pero sabía que sólo había ganado una ligera ventaja. En cuanto Fido se diera cuenta de que la nave de transporte permanecía entera, no tardaría en regresar.

    Detrás de su propia esclusa de aire, Fido permaneció inmóvil, con los dientes castañeteándole. No había tenido tiempo para desenganchar su propia nave; ¿volaría también en pedazos cuando el transporte se desintegrara? Transcurrieron los segundos. Pasaron los minutos. No sucedió nada. Sin duda alguna, aquella nave tan grande no se había podido fragmentar con tanta rapidez y silencio como para que él no se diera cuenta de nada. Con toda precaución, miró por un visor. La nave de transporte todavía estaba allí.

    La exasperación comenzó a superar todas sus aprensiones. ¿Acaso se había retrasado la destrucción? ¿O aquella muñeca estaba burlándose de él? A medida que pasaba el tiempo, fue inclinándose hacia esta última teoría. Sus dientes ya habían dejado de castañetear y empezó a apretarlos con fuerza. Al cabo de un cuarto de hora, cogió su arma tan furiosamente que se produjo una explosión accidental que destrozó una cara instalación de luz sobre su litera. En el fondo de su mente, sabía que era una tontería destruir una valiosa mercancía; pero también sabía que su ciega cólera sólo podía ser aplacada desmembrando en pequeños trozos a aquella criatura rosada, blanca y rubia. Ella podía dar las gracias de que no tuviera tiempo para descuartizarla con lentitud.

    Manejó las esclusas de aire con torpeza, temblándole las manos. Cuando penetró en el transporte, el pasillo estaba vacío pero algo se movía en el interior de la cocina. El movimiento se detuvo con un ruido metálico y, del extremo del pasillo, una voz apagada le llamó:

    — ¿Eres tú, Fido?

    De unas cuantas zancadas llegó a la cocina y penetró en su interior con el arma preparada. La habitación estaba vacía, pero del cilindro brillante surgía un recipiente con un líquido rosado, cubierto de una capa de hielo. Detrás de él, Magrette preguntó con dulzura:

    — ¿O prefieres tomar whisky escocés a la mantequilla?

    El pirata pegó un salto y descubrió que, en los pocos segundos que había permanecido de espaldas a la entrada, ésta se había llenado de unas tiras finas, doradas, como si se tratara de una cortina brillante. Trató de abrirse paso a través de ellas, pero no lo consiguió, a pesar de que las tiras eran flexibles y cedían algo.

    Desde el otro lado de la barrera, Magrette le dijo:

    —Me oculté entre el equipo especial. Esto es una parte de ese equipo. Es un parque de niño para jugar. Es que, ¿sabes?, algunos de nosotros somos muy pequeños.

    Fido se lanzó contra el brillante tejido, pero fue rechazado, deslizándose hasta quedar sentado en el suelo. Algo frío, húmedo y pegajoso como un batido de leche fue resbalando por su nuca, hacia abajo.

    —No creo que puedas romperlo —rio Magrette—. ¿Sabes? Es para mantener a los niños dentro, y algunos de ellos son muy destructores.

    Fido descargó su arma en la dirección de donde procedía la voz.

    —Eso está mejor —dijo Magrette—. Un arma ya no es tan peligrosa cuando está descargada.

    El pirata comenzó a aullar como un perro a la luna. Cuando se detuvo un momento para respirar, Magrette siguió diciendo:

    —Me temo que vas a tener que quedarte ahí hasta que recibamos ayuda. Sin embargo, se trata de la cocina, de modo que, si quieres comer o beber algo, sólo tienes que apretar el botón adecuado.
    —Así que estoy donde se halla la comida —jadeó el pirata—. Recuerda que no alcanzaréis la órbita de vuestras Nuevas Colonias hasta dentro de un mes. Para entonces, tendrás mucha hambre. Creo que debemos establecer un trato.
    —Ya he pensado en eso —dijo Magrette, mostrándose de acuerdo—. Así es que me he llenado los bolsillos. Además, no será un mes. Llamaremos por radio a las Colonias. Creo que enviarán un interceptor para poder ayudarnos.
    — ¿Radio? —el pirata casi se olvidó de su incómoda posición para reírse—. ¿Y qué sabe una niña como tú sobre el manejo de una radio?
    —Nada —confesó Magrette—. Yo sólo soy el capitán. Pero Duncorn sabe manejar la radio. Era el chico que estaba en la caja situada junto a la mía.
    — ¡Pero si es más joven que tú! —gritó el pirata.
    —Todos nosotros tenemos varias razones especiales para estar aquí —explicó Magrette—. Una de las razones de Duncorn es su conocimiento del manejo de una radio. La respuesta de Fido fue apagada e inarticulada, de modo que Magrette siguió diciendo:
    —Todo se nos explicó en la escuela especial. Aun cuando no lo entendiéramos entonces, se nos dijo que lo entenderíamos con el tiempo. El maestro dijo que cuando se planta un campo se tiene que utilizar la mejor semilla, y que nosotros éramos lo mejor que la Vieja Tierra podía enviar. En cierta ocasión, recuerdo que estaba escuchando en un momento en que se suponía no debía estar haciéndolo, y oí al maestro llamarnos genios. Claro que eso es algo tonto. Yo no me siento ningún genio. En realidad, soy una persona corriente... aunque soy bastante alta para tener seis años.

    Cuando Magrette se echó a reír, en sus mejillas se formaron dos hoyuelos. Quizá no era justo que un genio tuviera el aspecto de una muñeca cara, pero la naturaleza no siempre es justa. Dejó a Fido que reflexionara, mientras ella se dirigía a despertar al experto en radio, de cinco años de edad.


    Fin