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    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    IMPOSTOR (Philip K.Dick)

    Publicado el domingo, junio 22, 2014
    Uno de estos días voy a tomarme tiempo —dijo Spence Olham en el desayuno; miró a su mujer—. Creo que me he ganado un descanso. Diez años es mucho tiempo.
    — ¿Y el Proyecto?
    —La guerra será ganada sin mí. Esta bola de arcilla nuestra no está realmente en mucho peligro —Olham se sentó a la mesa y encendió un pitillo—. Las máquinas de noticias alteran los despachos para hacer aparecer que los Extraespaciales están sobre nosotros. ¿Sabes cómo me gustaría pasar mis vacaciones? Me gustaría hacer una excursión de camping a estas montañas en las afueras de la ciudad, donde fuimos aquella vez. ¿Recuerdas? Yo cogí zumaque venenoso y tú casi pisaste una culebra.
    —El Bosque Sutton —Mary comenzó a retirar los platos—. El Bosque se incendió hace unas semanas. Creí que lo sabías. Alguna especie de rayo. Olham se combó.
    — ¿Y no intentaron nunca hallar la causa? —se contrajeron sus labios—. A nadie le importa ya nada. Todo en lo que pueden pensar es en la guerra.

    Apretó las mandíbulas, representándose todo el cuadro en su mente, los Extraespaciales, la guerra, las naves-aguja.

    — ¿Cómo podríamos pensar en otra cosa cualquiera?

    Olham asintió. Ella tenía razón, desde luego. Las pequeñas naves negras de Alpha-Centauri habían desviado fácilmente a los cruceros de Tierra, dejándolos como indefensas tortugas. Habían sido combates unidireccionales, todos en dirección a la Tierra.

    Todos hacia allí hasta que fue demostrada la efectividad de la ampolla protectora de los «Laboratorios Westinghouse». Tendida en torno a las principales ciudades, y finalmente al propio planeta, la ampolla era la primera defensa real, la primera respuesta legítima a los Extraespaciales... como lo etiquetaron las máquinas de noticias.

    Pero ganar la guerra era ya otra cosa. Cada laboratorio, cada proyecto estaba trabajando noche y día, interminablemente, para encontrar algo mejor: un arma de combate positivo. Su propio proyecto, por ejemplo. Durante todo el día, año tras año.

    Olham se puso en pie, dejando a un lado su pitillo.

    —Como la espada de Damocles —dijo—. Siempre pendiente sobre nosotros. Me estoy cansando. Todo lo que deseo es tomar un largo descanso. Pero supongo que todo el Mundo siente lo mismo.

    Cogió la chaqueta del perchero y salió al porche. En cualquier momento aparecería el rápido microvehículo que le transportaría al Proyecto.

    —Espero que Nelson no se retrase —dijo mirando su reloj—. Son casi las siete.
    —Aquí llega ya el micro —dijo Mary, ojeando entre las hileras de casas; el Sol brillaba tras los tejados, reflejándose contra las gruesas planchas de plomo; la colonia estaba tranquila: sólo unas pocas personas parecían afanarse—. Hasta luego. Trata de no excederte en el trabajo, Spence.

    Olham abrió la portezuela del vehículo y se deslizó en su interior, recostándose en su asiento con un suspiro... Había un hombre mayor con Nelson.

    — ¿Y bien? —preguntó Olham—. ¿Algunas noticias interesantes? —Lo acostumbrado —respondió Nelson—. Unas cuantas naves extraespaciales alcanzaron a otro asteroide abandonado por razones estratégicas.
    —Todo irá bien cuando llevemos el Proyecto a la fase final. Quizá sea sólo la propaganda de las máquinas de noticias, pero en el último mes ya me he aburrido de todo eso. Todo parece tan torvo y serio, una vida tan incolora, tan sin motivo...
    — ¿Cree usted que la guerra es en vano? —dijo de pronto el hombre de más edad—. Usted mismo es una parte íntegra de ella. —Aquí el mayor Peters —anunció Nelson. Olham y Peters se estrecharon las manos. Olham estudió al otro.
    — ¿Qué es lo que le trae tan de mañana? —preguntó—. No recuerdo haberle visto a usted antes en el Proyecto. —No, no estoy con el Proyecto —respondió Peters—, pero conozco algo de lo que está usted haciendo. Mi trabajo es completamente diferente.

    Una mirada se cruzó entre él y Nelson. Olham la observó y frunció el ceño. El vehículo estaba ganando velocidad, cruzando como una centella el pelado terreno sin vida hacia el distante borde de los edificios del Proyecto.

    — ¿En qué se ocupa usted? —preguntó Olham—. ¿O no se le permite hablar de ello?
    —Estoy con el Gobierno —respondió Peters—. Con el FSA, el Organismo de Seguridad.
    — ¿Ah? —Olham alzó una ceja—. ¿Es que hay en esta región alguna infiltración enemiga?
    —En realidad estoy aquí para verle a usted, señor Olham.

    Olham quedó desconcertado. Consideró las palabras de Peters, pero no pudo sacar nada en limpio.

    — ¿Para verme a mí? ¿Y por qué? —Estoy aquí para detenerle como espía del Espacio exterior. Por eso me he levantado tan temprano esta mañana. Atrápale, Nelson...

    El arma presionó en el costado de Olham. Las manos de Nelson temblaban de emoción y tenía la cara pálida. Respiró profundamente.

    — ¿Hemos de matarlo ahora? —cuchicheó a Peters—. Creo que deberíamos hacerlo. No podemos esperar.

    Olham miró fijamente a la cara de su amigo. Abrió la boca para hablar, pero no le salieron las palabras. Ambos hombres le tenían clavada una mirada torva, rígida de espanto. Olham se sintió mareado. Le dolía y daba vueltas la cabeza.

    —No comprendo... —murmuró.

    En aquel momento el vehículo dejó el suelo y se elevó en dirección al espacio. Bajo ellos, el Proyecto fue empequeñeciéndose hasta desaparecer. Olham cerró la boca.

    —Podemos esperar un poco —dijo Peters—. Quiero hacerle primero algunas preguntas.

    Olham lanzó una inexpresiva mirada, al precipitarse el vehículo por el espacio.

    —La detención se ha efectuado perfectamente —dijo Peters en el videoteléfono, en cuya pantalla aparecieron las facciones de jefe de Seguridad—. Un peso quitado de cualquier mente.
    — ¿Alguna complicación?
    —Ninguna. Entró en el vehículo sin sospechas. No pareció pensar que mi presencia era demasiado insólita.
    — ¿Dónde se encuentran ahora?
    —En camino exterior, justamente dentro de la ampolla protectora. Nos estamos moviendo a velocidad máxima. Puede decirse que ha pasado el período crítico. Me satisface que los propulsores de despegue hayan funcionado debidamente. De haber habido algún fallo en ese momento...
    —Déjeme verle —dijo el jefe de Seguridad.

    Miró directamente a donde estaba Olham sentado, con las manos en el regazo, y la mirada fija adelante.

    —Así que ése es el hombre —dijo mirando a Olham durante unos momentos; Olham no dijo nada; finalmente, el jefe hizo un gesto de asentimiento a Peters—. Está bien. Ya basta —una débil huella de disgusto arrugó sus facciones—. Ya he visto lo que deseaba. Ha hecho usted algo que se recordará durante mucho tiempo. Están preparando alguna especie de citación para ustedes dos.
    —No es necesario —dijo Peters.
    — ¿Cuánto peligro hay ahora? ¿Existe aún mucha probabilidad de que...? —Hay alguna probabilidad, pero no demasiada. Desde mi punto de vista, esto requiere una frase clave verbal. En todo caso, hemos de correr el riesgo.
    —Notificaré a la base Luna la llegada de ustedes.
    —No —Peters meneó la cabeza—. Posaré el vehículo en el exterior, más allá de la base. No quiero que corra ningún riesgo.
    —Como desee.

    Los ojos del jefe flamearon al mirar de nuevo a Olham. Luego se desvaneció su imagen y la pantalla quedó en blanco.

    Olham desvió la mirada a la ventanilla. El vehículo estaba atravesando ahora la ampolla protectora, precipitándose cada vez a mayor velocidad. Peters se apresuraba en la tarea de la apertura total de los propulsores. Tenía miedo, una prisa frenética, a causa de él.

    En el asiento de su lado, Nelson se agitaba inquieto

    —Creo que deberíamos hacerlo ya —dijo—. Daría cualquier cosa por acabar ya con esto.
    —Tranquilízate —dijo Peters—. Conduce todavía para que pueda hablarle.

    Se deslizó al lado de Olham, mirándole a la cara. Tendió ahora una mano y le tocó cautelosamente, primero en un brazo y luego en la mejilla.

    Olham no dijo nada. Si pudiese hacérselo saber a Mary, pensó de nuevo. Si pudiese hallar algún medio de hacérselo saber... Miró en derredor. ¿Cómo? ¿El videoteléfono? Nelson estaba junto a él, empuñando el arma. No había nada que pudiese hacer. Estaba cogido, atrapado.

    ¿Pero por qué?

    —Escuche —dijo Peters—. Quiero hacerle algunas preguntas. Usted sabe a dónde nos dirigimos. Nos movemos en dirección a Luna. Dentro de una hora alunizaremos en el extremo opuesto, en la parte desolada. Y una vez lo hagamos, usted será entregado inmediatamente a un equipo de hombres que espera allí. Su cuerpo será destruido en seguida. ¿Lo comprende? —consultó su reloj—. Dentro de dos horas sus partes serán desperdigadas por el terreno. No quedará nada de usted.

    Olham pugnó por salir de su letargo.

    — ¿Puede usted decirme...?
    —Seguramente, se lo diré —asintió Peters—. Hace dos días recibimos un informe de que una nave del Espacio exterior había penetrado la ampolla protectora. La nave soltó un espía en forma de robot humanoide. El robot debía destruir un ser particular humano y ocupar su lugar... —Peters miró tranquilamente a Olham, y prosiguió—: En el interior del robot había una Bomba-U. Nuestro agente no sabía cómo sería detonada, pero conjeturó que podría realizarse por una determinada frase hablada, o cierto grupo de palabras. El robot viviría la vida de la persona que mataba, asumiendo sus acostumbradas actividades, su trabajo, su vida social. Había sido construido para parecerse a esa persona. Nadie notaría la diferencia.

    El rostro de Olham se tornó blanco como la tiza.

    —La persona a la que debía personalizar el robot —prosiguió Peters— era Spence Olham, un alto funcionario de uno de los Proyectos de investigación. Y debido a que este proyecto particular estaba aproximándose a su fase crucial, la presencia de una bomba animada moviéndose hacia el centro del mismo...

    Olham se miró fijamente las manos. ¡Pero yo soy Olham!

    —Una vez el robot hubiese localizado y matado a Olham, era una simple cuestión asumir su vida. El robot fue soltado de la nave posiblemente hace ocho días. La substitución se realizó durante el último fin de semana, cuando Olham fue a dar un pequeño paseo por los cerros.
    — ¡Pero yo soy Olham! —repitió, volviéndose a Nelson sentado ante los controles— . ¿Es que no me reconoces tú? Tú me has conocido durante veinte años. ¿No recuerdas cómo íbamos al colegio juntos? —se puso en pie—. Tú y yo estuvimos en la Universidad. Ocupamos la misma habitación —se dirigió a Nelson.
    — ¡Apártate de mí! —gruñó Nelson.
    —Escucha. ¿Recuerdas nuestro segundo año? ¿Recuerdas aquella muchacha? ¿Cómo se llamaba...? —se frotó la frente—. Aquella del cabello negro. La que conocimos donde Ted.
    — ¡Calla! —Nelson agitó frenéticamente su arma—. No quiero oír nada más. ¡Tú le mataste! Tú, máquina.

    Olham le miró fijamente.

    —Estás equivocado —dijo—. No sé lo que sucedió, pero el robot no me alcanzó nunca. Algo debió ir mal. Quizá la nave se estrellara —se volvió a Peters—. Yo soy Olham, lo sé. No se me ha hecho ningún traspaso. Soy el mismo que siempre he sido — recorrió su cuerpo con sus manos—. Debe haber algo para probarlo. Llevadme de nuevo a Tierra. Un examen de rayos X, un estudio neurológico, algo por el estilo os lo demostrará. O quizá podamos encontrar la nave estrellada.

    Ni Peter ni Nelson hablaron.

    —Yo soy Olham —repitió de nuevo—. Sé que lo soy. Pero no puedo demostrarlo.
    —El robot —dijo Peters— no se percataría de que no era el verdadero Spence Olham. Se convertiría en Olham tanto de mente como de cuerpo. Se le habría dado un sistema de memoria artificial, un falso recuerdo. Tendría su mismo aspecto, sus memorias, sus pensamientos e intereses, realizaría su trabajo... Pero habría una diferencia. Dentro del robot habría una Bomba-U, dispuesta a explotar a la frase detonadora —Peters se apartó un poco—. Ésa es la única diferencia. Por eso es que le estamos llevando a la Luna. Ellos le desarticularán y quitarán la bomba. Quizás explote, pero no importará, por lo menos allí.

    Olham volvió a sentarse, lentamente.

    —No tardaremos en llegar —dijo Nelson.

    Se tendió hacia atrás, pensando frenéticamente, al descender la nave. Bajo ellos estaba la superficie de la Luna cubierta de hoyos, la interminable extensión de ruina. ¿Qué podía hacer él? ¿Qué lo salvaría?

    —Prepárese —dijo Peters.

    En pocos minutos estaría muerto. Allá abajo podía ver una motita, un edificio de alguna clase. Había hombres en él, el equipo de demolición, esperando hacerle trizas. Le descuartizarían, le arrancarían piernas y brazos, le harían pedazos. Y cuando no encontrasen ninguna bomba, se sorprenderían; lo sabrían entonces, pero sería demasiado tarde.

    Olham miró en torno a la pequeña cabina. Nelson seguía sosteniendo su arma. No había probabilidad alguna por aquella parte. Si pudiese conseguir un médico, hacer que le examinasen... era la única manera. Mary podía ayudarle. Los pensamientos corrían desolados en su cerebro. Sólo quedaban unos cuantos minutos, un brevísimo espacio de tiempo. Si pudiese entrar en contacto con ella, comunicarse como fuese...

    —Tranquilo —dijo Peters.

    El vehículo descendió lentamente, dando un tope en el áspero suelo.

    —Escuche —dijo con voz estropajosa Olham—. Puedo probar que soy Spence Olham. Consiga un médico. Tráigalo aquí...
    —Allí está la patrulla —apuntó Nelson—. Vienen hacia aquí —lanzó una nerviosa ojeada a Olham—. Espero que no suceda nada.
    —Nos habremos ido antes de que empiecen a actuar —dijo Peters—. Estaremos fuera en un momento —se puso su traje de presión, y tomó el arma de Nelson—. Yo le vigilaré entretanto —dijo.

    Nelson se puso a su vez su traje de presión con torpe apresuramiento.

    — ¿Qué hay de él? —señaló a Olham—. ¿También necesitará uno? —No —respondió Peters meneando la cabeza—. Los robots probablemente no necesiten oxígeno.

    El grupo de hombres estaban casi junto a la nave. Se detuvieron, esperando. Peters los señaló.

    — ¡Adelante! —agitó su mano y los hombres se acercaron cautelosamente; envaradas y grotescas figuras en sus inflados trajes.
    —Si se abre la portezuela —dijo Olham—, será mi muerte. Seré asesinado.
    —Abrid la portezuela —dijo Nelson, tendiendo la mano al picaporte.

    Olham le observó. Vio la mano del hombre apretarse en torno al metal. En un momento, la portezuela se abriría, saldría expelido el aire del interior, él moriría, y entonces ellos se percatarían de su error. Quizás en algún otro tiempo, cuando no hubiese guerra, los hombres no actuarían así, enviando apresuradamente a un individuo a la muerte, porque tuvieran miedo. Todo el Mundo estaba asustado, todo el Mundo estaba dispuesto a sacrificar al individuo debido al miedo del grupo.

    Él iba a morir porque ellos no podían esperar a estar seguros de su culpabilidad. No había tiempo suficiente.

    Miró a Nelson. Había sido su amigo durante años. Habían ido a la escuela juntos. Había sido padrino de su boda. Y ahora Nelson iba a matarle. Pero Nelson no era un malvado; no era su culpa. Era la época. Seguramente pasó lo mismo durante las plagas. Cuando los hombres mostraban una lacra, se les mataba también, sin un momento de vacilación, sin pruebas, por la sola sospecha. En épocas de peligro no había otro medio.

    No los reprochaba. Pero tenía que vivir. Su vida era demasiado preciosa para ser sacrificada. Olham pensó rápidamente. ¿Qué podía hacer? ¿Había algo? Miró en derredor. —Ya va —dijo Nelson.

    —Tienes razón —dijo Olham; el sonido de su propia voz le sorprendió: era la fuerza de la desesperación—. No tengo necesidad de aire. Abre la puerta.

    Nelson y Peters le miraron con alarmada curiosidad.

    —Adelante. Abridla. No supone ninguna diferencia —la mano de Olham desapareció en el interior de su zamarra—. Me pregunto hasta dónde podréis correr.
    — ¿Correr?
    —Tenéis quince segundos de vida —en el interior de su zamarra se retorcieron sus dedos, con su brazo súbitamente rígido, se relajó, sonriendo ligeramente—. Estabais equivocados sobre la frase de disparo. Sí, estabais equivocados al respecto. Catorce segundos ahora.

    Dos rostros impresionados le miraron fijamente desde sus trajes de presión. Luego pugnaron, se apresuraron, abrieron la portezuela. El aire salió rugiendo, esparciéndose en el vacío. Peter y Nelson fueron expelidos de la nave. Olham fue tras ellos, pero asiendo la portezuela tiró de ella cerrándola. El sistema automático de presión produjo un furioso ruido de escape de gases, restaurando el aire. Olham respiró con un escalofrío.

    Un segundo más y...

    A través de la ventanilla vio cómo los dos hombres se unían al grupo que se desperdigaba corriendo en todas direcciones, vio cómo ambos alunizaban, uno tras el otro y, sentado ante el panel de control, reguló los dispositivos de gobierno. Y aún tuvo tiempo, mientras la nave se enderezaba en el aire, de ver cómo los dos hombres abajo se ponían en pie y miraban arriba, con las bocas abiertas.

    —Lo siento —murmuró Olham—, pero yo he de volver a Tierra.

    Y dirigió la nave por donde habían venido.

    Era de noche. Chirriaban los ensamblajes internos de la nave, perturbando la fría obscuridad. Olham se inclinó sobre la pantalla del video. Se formó gradualmente la imagen; la llamada se había efectuado sin dificultad. Lanzó un suspiro de alivio.

    —Mary —dijo.

    La mujer le miraba.

    — ¡Spence! —jadeó—. ¿Dónde estás? ¿Qué ha sucedido?
    —No puedo decírtelo. Escucha. He de hablar rápidamente, pues pueden interrumpir esta llamada en cualquier momento. Ve a las instalaciones del Proyecto y llama al doctor Chamberlain. En caso de que no se encuentre allí, lleva a casa a otro doctor cualquiera. Haz que lleve un equipo completo, rayos X fluoroscopio... en fin, todo.
    —Pero... —Haz lo que te digo. Aprisa. Tenlo dispuesto en una hora —Olham se inclinó hacia la pantalla—. ¿Todo va bien? ¿Estás sola?
    — ¿Sola?
    — ¿Hay alguien contigo? ¿Ha... ha entrado en contacto contigo Nelson o cualquiera?
    —No, Spence. No lo comprendo...
    —Está bien. Te veré en casa dentro de una hora. Y no le digas nada a nadie. Lleva a Chamberlain u a otro con cualquier pretexto. Cortó la comunicación y consultó su reloj. Y poco después abandonaba la nave, introduciéndose en la obscuridad. Tenía media milla de camino. Echó a andar.

    Una luz aparecía en la ventana, la luz del estudio. La contempló, arrodillándose junto a la valla. No había ningún ruido, tampoco movimientos de ninguna clase. Consultó su reloj a la luz de las estrellas. Había pasado casi una hora.

    Un vehículo atravesó la calle, prosiguiendo su rauda carrera.

    Olham miró a la casa. El doctor debía haber llegado ya. Debía estar dentro, esperando con Mary. Un pensamiento le asaltó. ¿Habría podido abandonar la casa? Quizá la hubieran interceptado. Quizá fuera a caer en una trampa.

    ¿Pero qué otra cosa podía hacer?

    Con registros, fotografías e informes de un médico, había una probabilidad de demostrar quién era. Si pudiera ser examinado, si pudiera permanecer con vida el tiempo suficiente para que lo estudiaran...

    Podía probarlo de esa manera. Era probablemente la única forma. Su única esperanza residía en el interior de la casa. El doctor Chamberlain era un hombre respetado. Era el médico del personal del Proyecto. Él lo sabría; su palabra en la cuestión pesaría decisivamente. Podía superar con hechos la histeria, la locura que los dominaba.

    Locura... eso era. Si tan sólo quisieran esperar, actuar despacio, tomarse su tiempo. Pero no podían esperar. Él tenía que morir, morir en seguida, sin pruebas, sin ninguna especie de juicio o examen. El más simple test lo diría, pero ellos no tenían tiempo ni para esto. Sólo podían pensar en el peligro. En el peligro, y en nada más.

    Se puso en pie y se dirigió hacia la casa. Cuando llegó al porche, hizo una pausa, escuchando. Ningún ruido todavía. La casa estaba absolutamente silenciosa.

    Demasiado en silencio.

    Olham permaneció en el porche, inmóvil. Trataban de estar callados en el interior... ¿Por qué? Era una casa pequeña; a muy poca distancia de la puerta, Mary y el doctor Chamberlain deberían estar en pie. Sin embargo, él no podía oír nada, ningún ruido o voces, nada en absoluto. Miró la puerta. Era una puerta que había abierto y cerrado miles de veces, cada mañana y cada noche.

    Puso la mano en el picaporte. Luego, de pronto, apartó la mano y tocó el timbre, que repicó en alguna parte de la casa. Olham sonrió al oír movimiento.

    Mary abrió la puerta. Y tan pronto como la vio se dio cuenta.

    Y corrió, precipitándose a los matorrales. Un oficial de Seguridad apartó del camino a Mary, disparando al paso. Apartando los matorrales, Olham contorneó el costado de la casa, y dando un brinco corrió desesperadamente en la obscuridad. El haz luminoso de un foco trazó un círculo a su paso.

    Atravesó el camino, franqueó una valla y siguió corriendo por un césped. Le perseguían hombres, oficiales de Seguridad, gritándose unos a otros mientras se aproximaban. Olham jadeaba buscando aliento, con restallante vaivén de su pecho.

    El rostro de su mujer... lo había adivinado al instante. Los labios contraídos, y los aterrorizados y lastimeros ojos... ¡Suponiendo que él hubiera seguido adelante, empujado la puerta y entrado...! Ellos habían registrado su llamada y acudido en seguida. Quizás ella creyera lo que ellos le habían contado. Sin duda, también pensaba que él era el robot.

    Olham corrió sin descanso. Estaba despegándose de los oficiales, dejándolos atrás. Al parecer no eran buenos corredores. Trepó una colina y descendió por el otro lado. En un momento volvería a estar en la nave. ¿Pero adónde iría esta vez? Se detuvo. Podía ver la nave, recortada contra el cielo, donde la había aparcado. La instalación del Proyecto estaba a su espalda; él se encontraba en los lindes de la selva, entre los lugares habitados y donde comenzaban los bosques y la desolación. Atravesó un erial y se internó en la arboleda. Al llegar a la nave se abrió la portezuela por donde se asomó Peters, enmarcado contra la luz y llevando en brazos un arma pesada. Olham se detuvo, rígido. Peters miró en torno, en la obscuridad.

    —Sé dónde estás, en algún sitio —dijo—. Ven aquí, Olham. Los hombres de Seguridad te rodean por todas partes.

    Olham no se movió.

    —Escúchame. Te atraparemos muy pronto. Al parecer sigues sin creer que no eres el robot. La llamada a tu mujer indica que te encuentras aún bajo la ilusión creada por tus memorias artificiales. Pero tú eres el robot. Tú eres el robot y en tu interior está la bomba. En cualquier momento puedes pronunciar la frase detonadora, o quizá la pronuncie cualquier otro. Y cuándo eso suceda, la bomba lo destruirá todo en muchas millas a la redonda. El Proyecto, las mujeres, todos nosotros desapareceremos. ¿Lo comprendes?

    Olham siguió callado. Estaba a la escucha. Hombres se movían hacia él, deslizándose a través de los árboles.

    —Si no sales —prosiguió Peters—, te atraparemos. Sólo será cuestión de tiempo. No tratamos ya de trasladarte a la base Luna. Serás destruido a la vista y habremos de correr el riesgo de que detone la bomba. He dado órdenes a todos los oficiales de Seguridad disponibles en la zona. Están registrando toda la región, centímetro a centímetro. No hay ningún lugar donde puedas ir. En torno a este bosque hay un cordón de hombres armados. Te quedan unas seis horas antes de que el último centímetro sea cubierto.

    Olham se apartó de allí y Peters siguió hablando; no le había visto en absoluto, pues estaba demasiado obscuro. Pero Peters tenía razón. No había lugar adonde pudiera ir. Estaba más allá de la instalación, en el lindero donde comenzaban los bosques. Podía ocultarse durante algún tiempo, pero a la larga le atraparían.

    Sólo era cuestión de tiempo.

    Olham echó a andar a través del bosque. Milla a milla, cada parte de la región se estaba midiendo, registrando, estudiando, examinando. El cordón se estrechaba cada vez más, reduciendo el espacio libre.

    ¿Qué le quedaba? Había perdido la nave, la única esperanza de huida. Ellos estaban en su casa; su mujer estaba con ellos, creyendo, sin duda, que el verdadero Olham había muerto. Apretó los puños. Recordó que en algún lugar cercano había una aguja-nave del Espacio exterior estrellada, y entre sus restos, los del robot. En algún lugar cercano se había estrellado y destrozado la nave. Se lo habían dicho.

    Y en su interior yacía destruido el robot.

    Una débil esperanza le agitó. ¿Y si pudiese encontrar los restos? ¿Si pudiese mostrarles, los restos de la nave, el robot...?

    ¿Pero dónde? ¿Dónde podía encontrarlo?

    Siguió adelante, perdido en pensamientos. En algún lugar, no demasiado lejos, probablemente. La nave debía haber esperado aterrizar no lejos del Proyecto y el robot habría esperado hacer a pie el resto del camino. Subió la ladera de una colina y miró en derredor. Estrellada e incendiada. ¿Había alguna pista, alguna sugerencia? ¿Había leído u oído algo? Algún lugar cercano, a distancia de marcha... Algún lugar relativo selvático, un remoto paraje donde no habría gente...

    De pronto, Olham sonrió. Estrellada e incendiada...

    El bosque Sutton.

    Apresuró el paso.

    Era la mañana. Los rayos de Sol se filtraban entre los árboles, hasta el hombre agazapado en el borde del claro. Olham alzaba la cabeza de cuando en cuando, escuchando. Ellos no estaban lejos, sólo a cinco minutos. Sonrió.

    Allá abajo, desperdigada a través del claro y entre los troncos carbonizados de lo que había sido el bosque Sutton, había una enmarañada masa de restos. Destellaban a la luz del Sol, y no le había costado mucho encontrarlos. El bosque Sutton era un lugar que él conocía bien; había recorrido aquellos aledaños muchas veces en su vida, cuando era más joven. Había sabido dónde encontrar los restos. Un pico emergía de sopetón y así, una nave que descendía y no estaba familiarizada con el bosque tenía pocas probabilidades de evitarlo.

    Ahora, agazapado, miraba a la nave o lo que quedaba de ella...

    Olham se puso en pie. Podía oír a sus perseguidores, a poca distancia, juntos, y hablando bajo. Se puso tenso. Todo dependía de quien le viera primero. Si era Nelson, no tendría ninguna opción. Nelson dispararía de inmediato. Estaría muerto antes de que ellos vieran los restos de la nave. Pero si tuviera tiempo de llamarles la atención, de contenerlos por un momento... Esto era todo cuanto necesitaba. Una vez vieran la nave, él estaría a salvo.

    Pero si disparaban primero...

    Crujió una rama carbonizada. Apareció una figura, que avanzaba insegura. Olham respiró profundamente. Sólo quedaban unos cuantos segundos, quizá los últimos segundos de su vida. Alzó los brazos, escudriñando intensamente.

    Era Peters.

    — ¡Peters! —Olham agitó los brazos; Peters alzó su arma, apuntando—. ¡No dispares! —gritó Olham con voz quebrada—. ¡Espera un momento! ¡Mira cerca de mí, a través del claro!
    — ¡Le he encontrado! —gritó Peters a sus compañeros.

    Aparecieron los hombres de Seguridad, surgiendo de la maleza incendiada que los rodeaba.

    — ¡No disparéis! —volvió a gritar Olham—. ¡Mirad cerca de mí! ¡La nave, la nave-aguja! ¡La nave del Espacio! ¡Mirad! Peters vaciló. El arma penduló.
    — ¡Está ahí! —dijo rápidamente Olham—. Sabía que la encontraría aquí. El bosque incendiado. Ahora me creeréis. Encontraréis los restos del robot en la nave. Mirad, ¿queréis?
    —Hay algo allá abajo —dijo uno de los hombres nerviosamente.
    — ¡Disparad! —clamó una voz.

    Era Nelson.

    —Esperad —atajó Peters volviéndose—. Yo estoy al mando. Que nadie dispare. Quizás esté diciendo la verdad.
    — ¡Disparad! —repitió Nelson—. Él mató a Olham. En cualquier momento puede matarnos a nosotros. Si la bomba explota...
    — ¡Cállate! —conminó Peters avanzando hacia el declive—. Fíjate en eso —dijo mirando abajo; llamó a dos hombres, haciendo un gesto con la mano para que se acercaran —. Bajad ahí y ved lo que es eso —les ordenó.

    Los hombres bajaron por el declive, a través del claro. Se inclinaron, hurgando en las ruinas de la nave.

    — ¿Qué hay? —gritó Peters.

    Olham contuvo la respiración. Sonrió un poco. El robot debía estar allí; no había tenido tiempo de mirar, pero tenía que estar. Una repentina duda le asaltó. ¿Y suponiendo que el robot hubiese vivido lo bastante como para ir a otra parte? ¿Y suponiendo que su cuerpo hubiera quedado completamente destruido, reducido a cenizas por el fuego?

    Se pasó la lengua por los labios resecos. El sudor brotó en su frente. Nelson le estaba mirando fijamente, y con el rostro lívido aún. Su pecho subía y bajaba a impulsos de la agitación que le dominaba.

    —Matadlo —repitió—. Antes de que él nos mate a nosotros.

    Los dos hombres se pusieron en pie.

    — ¿Qué habéis encontrado? —dijo Peters, sostenía con firmeza su arma—. ¿Hay algo ahí?
    —Parece que sí. Es una nave-aguja, sí. Hay algo junto a ella.
    —Voy a verlo —Peters pasó ante Olham, y éste le vio descender por el declive e ir hacia donde estaban los hombres; los demás le siguieron, fisgando.
    —Hay una especie de cuerpo —dijo Peters—. ¡Miradlo!

    En el suelo, encorvado y retorcido de forma extraña, había una grotesca figura. Parecía humana, pero estaba encorvada de una manera muy rara, con los brazos y piernas disparados en todas direcciones. Tenía la boca abierta, y los ojos vidriosos y fijos.

    —Como una máquina desvencijada —murmuró Peters.
    — ¿Y bien? —dijo Olham, sonriendo levemente.

    Peters le miró.

    —No puedo creerlo. Estuvo usted diciendo la verdad todo el tiempo.
    —El robot no me alcanzó nunca —dijo Olham; sacó un pitillo y lo encendió—. Quedó destruido al estrellarse la nave. Todos ustedes estaban demasiado ocupados con la guerra para preguntarse por qué un paraje boscoso se había incendiado de repente. Ahora ya lo saben.

    Permaneció fumando y contemplando cómo los hombres arrastraban de la nave los grotescos restos. El cuerpo estaba tieso y los brazos y piernas rígidos.

    —Ahora encontrarán la bomba —dijo Olham.

    Los hombres depositaron el cuerpo en el suelo. Peters se inclinó sobre él.

    —Creo que veo el escondite del artefacto —dijo.

    Tendió una mano tocando el cuerpo.

    El pecho del cadáver estaba abierto. Dentro del boquete brillaba algo metálico. Los hombres lo miraron sin hablar.

    —Eso nos hubiese destruido a todos, si hubiese vivido —dijo Peters—. Ese objeto metálico, ahí.

    Hubo un silencio completo.

    —Creo que le debemos a usted algo —dijo Peters a Olham—. Esto debió haber sido una pesadilla para usted. De no haber huido, le hubiésemos...

    Se detuvo.

    Olham arrojó su pitillo.

    —Yo sabía, desde luego, que el robot no había conseguido alcanzarme nunca. Pero no tenía manera alguna de probarlo. A veces no es posible demostrar debidamente una cosa. Ese fue todo el trastorno. No había medio alguno de que yo pudiera demostrar que era yo mismo.
    — ¿Qué le parecen unas vacaciones? —dijo Peters—. Creo que podríamos destinarle un mes. Podría usted serenarse, relajarse del todo.
    —Creo que lo que más deseo ahora es irme a casa —dijo Olham.
    —Está bien, pues —dijo Peters—. Como prefiera.

    Nelson se había agazapado en el suelo, junto al cadáver. Tendió su mano hacia el brillo del metal visible en el interior del pecho. —No lo toques —dijo Olham—. Podría estallar aún. Será preferible que intervenga en ello el equipo de demolición. Nelson no dijo nada. De súbito asió el metal, metiendo su mano en la cavidad del pecho. Tiró.

    — ¿Qué estás haciendo? —gritó Olham.

    Nelson se puso en pie. Estaba sosteniendo el objeto metálico. Su rostro estaba lívido de terror. Era una navaja metálica, una navaja-aguja del Espacio exterior, cubierta de sangre.

    —Esto lo mató —murmuró Nelson—. Mi amigo murió a causa de esto —miró a Olham—. Tú lo mataste con esto y lo dejaste junto a la nave.

    Olham estaba temblando. Le castañeteaban los dientes. Miró la navaja del cuerpo.

    —Ése no puede ser Olham —dijo, su mente era un torbellino; ¿estaba equivocado?, jadeó—. Pero si ése es Olham, entonces yo debo ser... No completó la frase. La ráfaga del estallido fue visible en todo el trayecto a Alpha Centauri.


    Fin