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    Para dar Zoom o Fijar la imagen sigue el mismo procedimiento.
    -----------------------------------------------------------
    Slide 1     Slide 2     Slide 3










    Header

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    B8
    B9
    B10
    H
    Controles Desactivar Slide


    T E M A S








































































































    FUNCIONAMIENTO DEL BLOG


    Esta ayuda te permitirá aprovechar las características del Blog.

    Veamos lo que hace cada ícono del MENU:

    Este ícono aparece en todo el blog y permite visualizar las siguientes opciones:

    Guardar Lectura: permite guardar la publicación en la que estás, para ser cargada posteriormente. Opción sólo en las publicaciónes, en Navega Directo no.
    Al aplicar esta opción aparece en el MENU el ícono , el cual indica que hay una publicación guardada. Es visible en todo el blog y al dar click en el mismo una ventana se abre mostrando el o los temas guardados. Das click en un tema y te vas a esa publicación.
    Cuando guardas la publicación, también se guarda la pantalla donde se encuentra el párrafo o la línea que suspendes la lectura. Cuando aplicas esta opción, al entrar a la publicación te desplazarás al punto que suspendiste la lectura, Esta opción es la única forma en que el punto que se guardó cuando se guardó la publicación se hace efectivo. Para que ese párrafo o línea aparezca en el tope de la pantalla, antes de guardar, debes colocarlo en el tope de la misma. Una vez guardado, puedes desplazarte por la publicación sin que el punto o pantalla guardada se altere.
    El punto que se guarda, al guardar la lectura, no se borra cuando regresas a la misma por esta opción. Cuando vuelves a guardar la publicación el punto se actualiza a la pantalla actual.

    Eliminar Lecturas: permite eliminar el registro de las publicaciones guardadas.
    Al aplicar esta opción y al aceptar, se eliminarán todas las publicaciones guardadas.

    Eliminar por Lectura: esta opción aparece cuanto tienes como mínimo dos publicaciones guardadas, y permite eliminarlas por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de publicaciones guardadas.
    Para eliminar una publicación guardada, simplemente selecciona la que desees eliminar.
    Cuando eliminas una publicación guardada y queda solo una, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Guardar Punto: permite guardar un punto específico o la pantalla de la actual lectura. Puedes guardar cuántos puntos desees. Con esta opción puedes crear un índice de la lectura, o marcar la posición de uno o varios párrafos importantes. Cada publicación es independiente. Opción sólo para las publicaciones, no para Navega Directo.
    Al dar click en esta opción se abre una ventana, en la misma hay un recuadro en blanco, el cual sirve para colocar una referencia del párrafo o línea que dejas marcada su posición. Si no colocas una referencia, automáticamente ese punto toma el nombre de "Punto guardado 1", donde 1 es el número del punto que se ha guardado. Si has guardado 5 puntos y el sexto no le pones referencia, tomaría el nombre de "Punto guardado 6".
    Para que el punto o pantalla se guarde con o sin referencia, debes dar click en "Referencia" que se encuentra debajo del recuadro en blanco.
    Cuando aplicas esta opción aparece en el MENU el ícono . Al dar click en el mismo se abre una ventana con el o los puntos guardados. Das click en cualquiera y te desplazas a ese punto o pantalla de la publicación. Aparece sólo en las pubicaciones que tienen al menos un punto o pantalla guardado.

    Borrar Punto(s): permite eliminar el o los puntos guardados. Esta opción aparece cuando has guardado al menos un punto o pantalla. Opción sólo en las publicaciones, no para Navega Directo.
    Cuando aplicas esta opción y aceptas, se borrarán todos los puntos o pantallas que has guardado en esa publicación.

    Borrar por Punto: esta opción aparece cuando tienes como mínimo dos puntos o pantallas guardados, y permite eliminarlos por selección. Cuando presionas esta opción aparece la ventana con la lista de puntos o pantallas guardados.
    Para eliminar un punto o pantalla guardado, simplemente selecciona el que desees eliminar.
    Cuando eliminas un punto o pantalla guardado y queda solo uno, la ventana de esta opción se cierra y esta opción desaparece.

    Ultima Lectura: permite acceder a la última publicación leída. Si entras a otra publicación se guardará en la que estás. Sirve para cuando estás en cualquier parte del blog menos en una publicación.
    Para que la publicación se guarde automáticamente debes haberte desplazado hacia abajo al menos una línea.
    Si al seleccionar esta opción nada ocurre, es porque no has revisado o leído publicación alguna.

    Historial de Nvgc: esta opción aparece en todo el blog y permite ver el Historial de las páginas navegadas.
    Cuando seleccionas esta opción, una ventana se abre mostrando las publicaciones que has navegado. La primera es de fecha más antigua y la última de más reciente.
    Guarda hasta 51 temas o publicaciones. Cuando has llegado a ese límite, se va eliminando desde la más antigua, o sea desde la primera; y se agrega la reciente como última.

    Borrar Historial Nvgc: aparece en todo el blog y permite borrar o limpiar el Historial de Navegación.

    Ocultar TEMAS: permite ocultar el recuadro rectangular, donde dice TEMAS, que se encuentra a mano izquierda de la publicación. Esta opción no está disponible en la página de Inicio ni en las Categorías que seleccionas desde el Menú y tampoco en Navega Directo.
    Cuando das click en esa opción, una ventana se abre con "Otros temas" que te ofrece el blog. Si te desplazas hasta el final de esa ventana, verás dos rectángulos reducidos en su longitud. El primero permite avanzar o retroceder ese grupo de publicaciones. El segundo permite ver los temas desde el último publicado, también verlos de forma aleatoria y ver más temas correspondientes a la categoría de la publicación actual. Cuando entras a una de las listas o por medio de la CATEGORIA que se encuentra en la parte última de la publicación, la opción de "Actual Categoría" no está disponible.

    Mostrar TEMAS: aparece sólo cuando has aplicado "Ocultar TEMAS", y permite mostrar el recuadro rectangular que dice TEMAS, y que se encuentra a mano izquierda de la publicación.

    Mostrar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite mostrar una barra inferior con la paginación. Al hacer esto, en la parte última de la publicación desaparece la paginación.

    Ocultar Barra Inferior: esta opción aparece sólo en las publicaciones y si has aplicado "Mostrar Barra Inferior". Permite ocultar la barra de paginación y la muestra al final de la publicación.

    Ocultar Menú y BI: esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo, y permite ocultar el Menú y la Barra Inferior (si la tienes activa). Cuando aplicas esta opción aparece en la parte superior izquierda un punto negro, el mismo permite restaurar el Menú y la Barra Inferior.

    Mostrar Tema: puedes ocultar las opciones del MENU y ver el tema de la publicación. Esta opción aparece sólo en las publicaciones, no en Navega Directo.

    Abrir ventana de Imágenes: permite ver la o las imágenes de la publicación. Esta opción también la encuentras en la parte derecha superior de la publicación y en Navega Directo.
    Cuando la publicación tiene una sola imagen, aparece a mano izquierda los siguientes íconos:

    Cierra la ventana de las imágenes.
    Para cambiar el tamaño de la imagen según su longitud. Cuando aplicas esta opción desparece ese ícono y aparece éste el cual revierte la función. Esta opción no se graba.
    Quita todos los íconos y deja la imagen sola.
    Para guardar la o las imágenes en uno de los Bancos de Imágenes. Puedes guardar por imagen o todas las de la publicación a la vez.
    Para ver las imágenes guardadas, presiona o da click en el "+" que se encuentra a mano izquierda del MENU, para que se abra la ventana de "Otras Opciones", y buscas la opción "Bancos de Imágenes".

    Cuando hay más de una imagen en la publicación, adicionalmente aparecen los siguientes íconos:
    Ver la imagen anterior.
    Ver la imagen siguiente.
    Activa el slide de las imágenes de la publicación actual.
    Cuando activas el slide aparece en la parte superior izquierda el icono y permite desactivar el slide.
    Cuando activas esta opción, aparece en la parte superior izquierda un punto, el cual restaura los íconos.

    Las imágenes se acoplan al ancho de la pantalla y se aprecian bien según la dimensión de las mismas. Cuando son imágenes largas, el dispositivo debe estar vertical, si son cuadradas o rectangulares, debe estar horizontal.

    Navega Directo: permite revisar las publicaciones del Blog por categoría y sin el refresco de pantalla.
    Con este método puedes leer una revista o categoría específica, desde el último tema publicado hasta el primero.
    Si empleas las opciones que están al final de la publicación: POSTERIOR - INICIO - ANTERIOR, cambias a la publicación posterior o anterior de la categoría que estás actualmente. Inicio te lleva a la última publicación realizada de esa categoría.
    Cuando estás revisando una categoría en la ventana de TEMAS, en el grupo que suspendes la revisión se guarda, para cuando regreses a esta sección y vuelvas a revisar esa categoría lo harás desde ese grupo. Puedes revisar las categorías que quieras y cada una guardará el último grupo que suspendes la revisión.
    Lo del párrafo anterior no se cumple cuando se agregan publicaciones nuevas en la categoría.
    Cuando ves una publicación, por este método, se guarda el punto que suspendes la lectura, la publicación y la categoría. Cuando regreses a esta opción, aparecerá la última categoría con la publicación que leiste, en el punto o pantalla que suspendiste la lectura.
    Por cada publicación que veas se guarda el punto, categoría y tema. Eso quiere decir que, estando en esta opción cambias a una categoría y tema que leiste anteriormente, la pantalla se colocará en el punto que suspendiste la lectura.
    Dando click en el tema de la publicación, se abre en otra ventana la publicación en la sección de publicaciones.
    Dando click en la categoría, se abre en otra ventana la sección de CATEGORIAS con la correspondiente.
    A diferencia de ver la publicación de forma normal, no puedes guardar puntos ni la publicación.

    Bancos de Imágenes: Permite revisar y/o eliminar las imágenes guardadas en los Bancos.
    Estos Bancos de Imágenes también puedes usarlos como slide. Dispones de 10 Bancos.
    Puedes guardar hasta 100 imágenes en cada uno, haciendo un total de 1000.
    Cuando no has guardado imagen alguna, no aparecerá ningún Banco. Sólo verás los Bancos que tengan como mínimo una imagen.
    Cada Banco se presentará por medio de la primera imagen guardada en el mismo. Das click en la imagen y te da las opciones mencionadas en "Abrir ventana de imágenes", más los íconos el cual permite eliminar la imagen en pantalla, y que permite copiar la imagen en pantalla a otro Banco..
    En la parte última aparecerá la opción de "Vaciar el Banco" por cada Banco de Imágenes que tenga al menos una guardada y permite eliminar todas las imágenes guardadas en el mismo.

    Ayuda: permite ver esta Ayuda para conocer el funcionamiento del Blog.


    Este ícono aparece en todo el Blog y permite ver los temas de cualquier categoría con una introducción de las mismas. Su presentación es en orden de publicación de la categoría.
    Si has entrado a alguna CATEGORIA y seleccionas otra, la carga es directa, por lo que no hay refresco de pantalla.
    Si estás revisando alguna categoría en particular, cuando regreses al Blog y revises la misma categoría, comenzarás desde la última revisión hecha; y no desde el comienzo. Lo mismo es para cualquier cantidad de categorías que revises, cada una es independiente.
    Si das click en el tema o en "...más" la publicación se abre en la misma ventana, si lo haces en la imagen se abre en otra ventana.
    Aquí puedes cambiar el estilo de las miniaturas.
    Cuando cambias el estilo de las miniaturas y aplicas "Solo Imagen (para los Libros)", y anteriormente has traveseado en los "Bordes", las imágenes no van a estar centradas. Para que se restaure su posición presiona en "Bordes" la opción "Normal".
    La opción "Solo Imagen (para los Libros)" se hizo especialmente para la categoría de los Libros.


    Permite ver las siguientes listas de todas las publicaciones realizadas:

    Por Categoría: lista alfabética por Categoría
    En estas listas no está incluido Libros y Relatos. Cuando accedes con esta opción, en pantalla aparecen todas las categorías en orden alfabético por categoría y aparece el ícono , en el MENU, el cual te da la opción de seleccionar la categoría a ver con los temas que dispone. No hay refresco de pantalla, es directo.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Libros: lista alfabética de todos los libros.
    Dando click en el tema te vas a la publicación, y dando click en '+' te da una introducción del mismo. Si estás en la introducción puedes ir directamente a la publicación completa dando click en el tema o en '...más'. Dando click en la imagen la publicación se abre en otra ventana.

    Relatos: lista alfabética de todos los Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.

    Por Autor: lista alfabética por autor de los Libros y Relatos.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Alfabético de Todo: lista alfabética de todo lo publicado en el Blog.
    Funciona igual que en la lista de Libros.
    Según la fuerza del wifi será la velocidad de carga de las mismas, debes tener paciencia.

    Lista Gráfica de las Revistas muestras todas las revistas Diners y Selecciones en imagen grande. Das click en la imagen y una ventana se abre mostrando los temas de esa edición. Cuando entras a cualquier publicación, la misma se abre en otra ventana, de esa forma podrás llevar la continuación de los temas de esa revista.
    Cuando navegas por esta sección se guarda el punto o posición en que te has quedado. Si has revisado los temas de una revista, cuando regreses a esta sección, te situarás en la imagen de esa revista.


    Permite cambiar el tamaño de la letra en la páigna de INICIO a las miniaturas de ÚLTIMAS PUBLICACIONES y a las miniaturas al dar click en TEMAS. En las otras secciones que disponen de este ícono sólo a las miniaturas que aparecen al dar click en TEMAS, que se encuentra a mano izquierda en un recuadro azul. Al cambiar el tamaño de la letra, éste afecta a todas las secciones del Blog.


    Permite ver las lista de las publicaciones guardadas. Tocas el tema y se va a la publicación.
    Este ícono solo aparece cuando tienes, al menos, una publicación guardada.


    Este ícono aparece sólo en las publicaciones y permite ver la lista de los puntos o pantallas guardados en esa publicación. Si no has guardado al menos un punto o pantalla el ícono no aparece.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite ver las siguientes opciones que son para desplazamiento automático de la misma:

    Permite activar el desplazamiento automático y aparecen las siguientes opciones:

    Detiene el desplazamiento automático.

    Opción uno para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción dos para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Opción tres para aumentar la velocidad del desplazamiento.

    Para regresar a la velocidad estándar, presiona la opción para detener el desplazamiento y luego la de activar el desplazamiento.

    Cuando activas esta opción, el rectángulo de TEMAS, que se encuentra a mano izquierda, y la BARRA DE PAGINACION desaparecen, permitiendo leer con tranquilidad. Cuando presionas el botón de detener el desplazamiento el rectángulo y la barra aparecen nuevamente. Esto no ocurre en Navega Directo.


    Este ícono aparece solo en las publicaciones y en Navega Directo. Permite visualizar las siguientes opciones:

    Permite las siguientes opciones para el texto:
    ● Alinear el texto: izquierda, centrarlo o justificarlo.
    ● Cambiar el tipo de letra.
    ● Aumentar o reducir el espacio entre las líneas.
    ● Cambiar el tamaño del texto. Afecta a todas las secciones del Blog.
    ● Ampliar el margen derecho e izquierdo.

    Permite las siguientes opciones para el color del texto:
    ● Cambiar el color de todo el texto, incluido la fecha de publicación, la categoría, los links y flechas de paginación. Si has hecho cambios de color en el TEMA, SUBTEMA y/o NEGRILLAS, al cambiar el color del todo el texto éstos no se veran cambiados. Para que tomen el color del texto general cambiado debes presionar la opción ORIGINAL en cada uno.
    ● Cambiar el color sólo del tema.
    ● Cambiar el color sólo de los subtemas.
    ● Cambiar el color del texto en negrillas.

    Cambiar el color del fondo del texto.

    Reducir el tamaño de las imágenes.


    Regresa al MENU principal.

    Aparece sólo en la página de INICIO y si has entrado a ver una categoría por medio del ícono . Permite cambiar la presentación de las miniaturas.

    Te lleva a la página de INICIO.


    OTRAS CARACTERISTICAS

    ● Cuando entras a una publicación, automáticamente se guarda el punto o la pantalla que suspendiste la lectura. Esta opción es diferente a la que se describe en el siguiente ítem. Si navegas por la publicación se guardará el punto o pantalla que te quedas de la misma.

    ● Cuando guardas una publicación se guarda también el punto o pantalla que suspendiste la lectura. Es independiente a la opción del ítem de arriba. Con este método sí puedes navegar por la publicación. Para que el punto o pantalla de retorno funcione debes cargar la publicación desde la opción que aparece en el MENU en PUBLICACIONES GUARDADAS.

    ● Tienes dos formas de ver las CATEGORIAS del Blog:
    La primera es la indicada anteriormente, que se encuentra en el MENU con el ícono
    La segunda es dando click en la categoría que se encuentra en la parte última de la publicación o también al comienzo de la publicación en Navega Directo. Este método te permite ver sólo la categoría de esa publicación. Cuando das click en la imagen y en "Publicación Completa" te vas a la publicación en la misma ventana; y si das click en el título, es en otra ventana.


    OBSERVACIONES

    ● Si guardas Puntos en una publicación no debes hacer cambios en el texto, ya sea aumentando su tamaño como dando más espacio entre líneas; ya que si lo haces después de guardarlos, el retorno no va a ser el correcto. Debes hacer primero los cambios y luego guardar los puntos o pantallas.
    ● Las LISTAS en texto se actualizan cada dos o tres meses, o a su defecto, cada 100 publicaciones.

    MATE DESCABELLADO (Robert Sheckley)

    Publicado el domingo, mayo 25, 2014
    Los jugadores se enfrentaban en el inmenso e infinito tablero del espacio. Las piezas eran destellantes notas que flotaban en sus separados cuadros. Y en esta configuración, al comienzo, antes aun de que se hiciera el primer movimiento, estaba determinado el resultado del juego. Ambos contrincantes lo sabían, y sabían quién ganaría. Pero jugaban. Porque la partida tenía que ser jugada.

    — ¡Nielson!

    El teniente Nielson se hallaba sentado ante su cuadro de disparo, con una sonrisa idílica en el rostro. No alzó la vista.

    — ¡Nielson!

    El teniente se estaba mirando ahora los dedos, con la fijeza de un chiquillo perplejo.

    — ¡Nielson! ¡Espabile ya! —el general Branch advertía severo—. ¿Me oye, teniente?

    Nielson movió la cabeza torpemente. Volvió a mirarse los dedos y, luego, la reluciente colección de botones del panel de disparo le prendió la vista. —Bonito —dijo. El general Branch entró en el camarote, asió a Nielson por los hombros y lo zarandeó. —Bonitos objetos —dijo Nielson, señalando con un ademán de la cabeza al panel. Sonrió a Branch. Margraves, segundo en mando, asomó la cabeza por el umbral. Todavía llevaba los galones de sargento en su guerrera, aunque había sido promovido a coronel sólo hacía tres días. —Ed —dijo—, está aquí el delegado del presidente. Visita de información. —Espere un minuto —respondió Branch—. Quiero completar esta inspección —hizo una mueca; era una inspección infernal, pues había que buscar cuántos hombres válidos le quedaran—. ¿Me oye, teniente? —dijo a Nielson. —Diez mil naves —respondió Nielson—. ¡Diez mil naves... todas desaparecidas! —Lo siento —dijo Branch. Se inclinó y le dio una viva bofetada. El teniente Nielson se echó a llorar. —Eh, Ed... ¿qué hay de ese delegado? A corta distancia, el aliento del coronel Margraves era un denso olor a whisky, pero Branch no le reprendió. Cuando sólo queda un buen oficial, no hay que reprenderle, haga lo que haga. Y por otra parte, Branch aprobaba el whisky. Era un buen alivio, dadas las circunstancias. Probablemente mejor que el suyo propio, pensó, lanzando una ojeada a sus cicatrizados nudillos.

    —Ahora mismo estaré con usted... Nielson, ¿puede comprenderme?
    —Sí, señor —dijo el teniente con voz temblorosa—. Ya me encuentro bien, señor.
    —Bien —dijo Branch—. ¿Puede permanecer en servicio?
    —Por algún tiempo —respondió Nielson—. Pero, señor... no estoy bien. Lo noto.
    —Lo sé —dijo Branch—. Merece un descanso. Pero usted es el único oficial artillero que me ha quedado en esta parte de la nave. El resto está en las enfermerías.
    —Lo intentaré, señor —dijo Nielson, volviendo a mirar de nuevo el panel de disparo— . Pero a veces oigo voces. No puedo prometer nada, señor.
    —Ed —insistió Margraves—, ese delegado...
    —Ya voy. Buen chico, Nielson.

    El teniente no levantó la vista cuando se marcharon Branch y Margraves.

    —Le escolté hasta el puente —dijo inclinándose un poco a estribor mientras andaba— . Le ofrecí una bebida, pero no quiso.
    —Está bien —dijo Branch.
    —Rebosaba de preguntas —continuó Margraves, riendo entre dientes para sí mismo— . Uno de esos serios y estirados hombres del Departamento de Estado, dispuestos a ganar la guerra en cinco minutos. Muy cordial, el muchacho. Deseaba saber por qué yo, personalmente, pensaba que la flota había estado maniobrando en el espacio durante un año sin haber emprendido ninguna acción.
    — ¿Y qué le dijo usted?
    —Le dije que estábamos en espera de un envío de cañones destructores ultrarrápidos —respondió Margraves—. Creo que casi me creyó. Luego empezó a hablar de logística.
    —Hummm —hizo Branch.

    No tenía objeto saber lo que Margraves, medio borracho, habría dicho al delegado. Tampoco importaba. Ya hacía tiempo que era conveniente una encuesta oficial sobre la prosecución de la guerra.

    —Voy a dejarle aquí —dijo Margraves—. Tengo algún asunto por terminar.
    —Está bien —dijo Branch, porque era todo cuanto podía decir.

    Sabía que el asunto por terminar de Margraves era una botella.

    Y se dirigió solo al puente.

    El delegado del presidente estaba contemplando la enorme pantalla de localización posicional. Cubría una pared entera, y tenía una serie de relucientes motas que se movían lentamente. Los millares de luces verdes de la izquierda representaban a la flota de la Tierra, separadas por un negro vacío de las naranjas del enemigo. Mientras la contemplaba, varió lentamente el fluido frente tridimensional. Los ejércitos de motas se apiñaron, se desplazaron, se retiraron, y avanzaron, moviéndose con hipnótica lentitud.

    Pero el vacío negro permaneció entre ellas. El general Branch había estado contemplando este espectáculo durante casi un año. En cuanto a él, creía que la pantalla era un lujo. A través de ella no podía determinar lo que estaba sucediendo en realidad. Sólo las computadoras programadas podían hacerlo, y no las necesitaban.

    — ¿Cómo está usted? —saludó el delegado, adelantándose y tendiendo su mano—. Me llamo Richard Ellsner.

    Branch le estrechó la mano, observando que la descripción de Margraves había sido muy buena. El delegado no tenía más de treinta años. Su piel atezada daba una rara impresión, tras un año de caras pálidas.

    —Mis credenciales —dijo Ellsner, tendiendo a Branch un manojo de documentos. El general los examinó superficialmente, tras tomar buena nota del nombramiento de Ellsner como Voz Presidencial en el Espacio. Un gran honor para un hombre tan joven.
    — ¿Cómo van las cosas en la Tierra? —preguntó sólo por decir algo.

    Indicó con un gesto un sillón a Ellsner, mientras él tomaba asiento en otro.

    —Tensas —respondió Ellsner—. Hemos estado limpiando el planeta de elementos radiactivos para mantener operando a su flota. Por no mencionar el tremendo costo del abastecimiento en alimentos, oxígeno, piezas de repuesto, y todo el suministro que necesita usted para mantener sobre el terreno a una flota de este tamaño.
    —Lo sé —murmuró Branch, sin expresión alguna en su ancho rostro.
    —Prefiero empezar exponiendo de inmediato las quejas del presidente —dijo Ellsner con una risita de excusa—. Sólo para zafarme de ellas.
    —Adelante —dijo Branch.
    —Pues bien —comenzó Ellsner, consultando un cuadernito de notas—, usted ha tenido la flota en el espacio durante once meses y siete días. ¿Es exacto?
    —Exacto.
    —Durante este tiempo se han producido pequeños encuentros, pero no hostilidades reales. Usted, y el comandante enemigo, se han contentado, evidentemente, con darse mutuos bufidos como perros malhumorados.
    —Yo no hubiese empleado esa analogía —dijo Branch, sintiendo un ramalazo de antipatía por el joven—. Pero siga.
    —Dispense. Fue una desafortunada, aunque inevitable comparación. Sea como sea, no se ha entablado ninguna batalla, aun cuando dispone usted de una superioridad numérica. ¿Es eso exacto?
    —Sí.
    —Y usted sabe que el mantenimiento de esta flota supone un gravamen a los recursos de la Tierra. El Presidente desearía saber por qué no ha tenido lugar esa batalla.
    —A mí me gustaría oír primero el resto de las quejas —repuso Branch.

    Apretó sus quebrantados puños, pero, con extraordinario dominio de sí mismo, los mantuvo a ambos costados.

    —Muy bien. El factor moral. Estamos recibiendo informes de usted sobre la incidencia de fatiga de combate... desfallecimiento, en lenguaje claro. ¡Las cifras son absurdas! Un treinta por ciento de sus hombres parecen estar afectados. Eso pasa de la raya, aun en una situación tensa.

    Branch no respondió.

    —Bien, para zanjar esto —prosiguió Ellsner—, desearía la respuesta a esas cuestiones. Luego, su ayuda en la negociación de una tregua. Esta guerra, ante todo, era absurda. Nadie en la Tierra la escogió. El Presidente opina que, en vista de la situación estática, al comandante enemigo se le podría inducir a adoptar la idea.

    El coronel Margraves irrumpió tambaleante y con el rostro encendido. Había resuelto, al parecer, el asunto pendiente... añadiendo otro cuarto a su semiborrachera.

    — ¿Qué es lo que he oído sobre una tregua? —barbotó.

    Ellsner le miró fijamente durante un momento, y luego se volvió a Branch.

    —Supongo que querrá cuidarse de ello usted mismo. Si entra en contacto con el comandante enemigo, yo intentaré llegar a un acuerdo con él. —A ellos no les interesa —dijo Branch.
    — ¿Cómo lo sabe?
    —Yo lo he intentado ya. He estado tratando de negociar una tregua hace meses. Quieren una capitulación completa.
    — ¡Pero eso es absurdo! —exclamó Ellsner, sacudiendo la cabeza—. No tienen ninguna base de sustentación para pretenderlo. Las flotas son del mismo tamaño aproximadamente. Hasta ahora no se han producido grandes enfrentamientos. ¿Cómo pueden...?
    —Muy fácilmente —rugió Margraves, yendo al delegado y escudriñándole truculentamente el rostro.
    —General. Este hombre está borracho —dijo Ellsner poniéndose en pie.
    — ¡Desde luego, pequeño idiota! —farfulló Margraves—. ¿Es que no lo comprende aún? ¡La guerra está perdida! Por completo, sin remisión.

    Ellsner se volvió colérico a Branch. El general suspiró y se puso en pie a su vez.

    —Así es, Ellsner. La guerra está perdida y todas las dotaciones de la flota lo saben. Por eso es que anda tan baja la moral. Sólo estamos pendientes de que nos barran de la existencia.

    Las flotas se desplazaban y entrelazaban. Miles de motas flotaban en el espacio en enroscadas formas casuales.

    Aparentemente casuales.

    Las formas se engranaban, se abrían y se cerraban. Dinámica y delicadamente equilibrada, cada configuración era un movimiento planificado sobre un frente de cien mil millas. Las notas opuestas se desplazaban para acomodarse a las exigencias de la pauta siguiente.

    ¿Dónde estaba la ventaja? Para el ojo inexperto, una partida de ajedrez es una insensata ordenación de piezas y posiciones. Pero para los jugadores... la partida ya puede estar ganada o perdida.

    Los jugadores mecánicos que movían los miles de motas sabían quién había ganado... y quién había perdido.

    —Relajémonos todos —dijo Branch en tono apaciguador—. Margraves, prepárenos un par de combinados. Voy a explicarlo todo.

    El coronel se dirigió a una surtida licorera que estaba en una esquina del camarote.

    —Estoy esperando —dijo Ellsner.
    —Pasemos primero revista. ¿Recuerda usted cuándo se declaró la guerra, hace dos años? Ambas partes subscribieron el pacto Holmstead, acordando no bombardear planetas nacionales. Se dispuso una cita en el espacio, para que se enfrentasen las flotas.
    —Ésa es una vieja historia —dijo Ellsner.
    —Tiene un particular. La flota de Tierra se agrupó y voló a la cita —Branch carraspeó—. ¿Conoce usted los CPC? —prosiguió—. ¿Los Calculadores de Probabilidad de Configuración? Son como jugadores de ajedrez, enormemente extendidos. Disponen a la flota en una óptima formación de ataque-defensa, basada en la configuración de la flota oponente. Así fue cómo se estableció la primera norma.
    —No veo la necesidad... —empezó a decir Ellsner, pero Margraves, volviendo con las bebidas, le interrumpió.
    —Espere, muchacho. Pronto habrá una luz cegadora.
    —Cuando las flotas se encuentran —prosiguió Branch—, los CPC calculan las probabilidades de ataque. Encuentran que hemos perdido aproximadamente el ochenta y siete por ciento de nuestra flota por el sesenta y cinco por ciento el enemigo. De haber atacado ellos, hubiesen perdido setenta y nueve por ciento, por sesenta y cuatro nosotros. Así era la situación entonces. Por extrapolación, su norma óptima de ataque, en ese momento, les había producido un cuarenta y cinco por ciento de pérdidas. Las nuestras habrían alcanzado un setenta y dos.
    —Yo no sé mucho de CPC —confesó Ellsner—. Mi terreno es psíquico.

    Sorbió su bebida, gesteó y sorbió de nuevo.

    —Piense en ellos como jugadores de ajedrez —dijo Branch—. Pueden estimar las probabilidades de ataque en un momento dado, con cualquier norma. Pueden extrapolar los probables movimientos de ambos lados. Ésta es la causa de que no se declarara la batalla en nuestro primer encuentro. Ningún comandante va a aniquilar toda su flota así como así.
    —Pero entonces —repuso Ellsner—, ¿por qué no explotó usted su ligera superioridad numérica? ¿Por qué no obtuvo una ventaja sobre ellos?
    — ¡Ah! —exclamó Margraves, tomando un trago—. ¡Ya aparece la luz!
    —Permítame expresárselo en forma de analogía —contestó Branch—. Si tiene usted dos jugadores de ajedrez de igual destreza, el final del juego está decidido cuando uno de ellos obtiene ventaja. Una vez que ésta se ha impuesto, no hay nada que el otro jugador pueda hacer, a menos que el primero cometa un error. Si todo va como debiera, el final del juego está predeterminado. El punto crucial puede llegar unos cuantos movimientos después de que el juego comienza, si bien el propio juego podría arrastrarse durante horas.
    —Y recuerde —intervino Margraves— que un espectador casual puede que no vea ninguna ventaja. Puede que ni siquiera se pierda una pieza.
    —Esto es lo que ha sucedido aquí —terminó tristemente Branch—. Las unidades CPC de ambas flotas son de la máxima eficiencia. Pero el enemigo dispone de un margen que está explotando cuidadosamente. Y no hay nada que podamos hacer.
    —Pero, ¿cómo sucedió eso? —preguntó Ellsner—. ¿Quién se equivocó? —Los CPC han advertido la causa del fracaso —dijo Branch—. El final de la guerra era inherente a nuestra formación de salida.
    — ¿Qué quiere usted decir? —preguntó Ellsner, dejando a un lado su vaso.
    —Sólo eso. La configuración de la flota estaba trazada, a años luz de la batalla, antes de que hubiésemos contactado con la enemiga. Cuando las dos se encontraron, ellos tenían una ventaja infinitesimal de posición. Era suficiente. Suficiente para los CPC de todos modos.
    —Si le sirve de consuelo —intervino Margraves—, la probabilidad estaba al cincuenta por ciento. Y también podríamos haber sido nosotros quienes dispusiéramos del margen.
    —Tengo que descubrir más sobre eso —dijo Ellsner—. Todavía no comprendo bien todo.
    —La guerra está perdida —gruñó Branch—. ¿Qué más quiere saber?

    Ellsner meneó la cabeza.

    —Me has puesto el cepo de la predestinación —citó Margraves—, ¿e imputas luego mi caída en el pecado?

    El teniente Nielson se hallaba sentado frente al panel de disparo, con sus dedos entrelazados... Lo cual era necesario, porque Nielson sentía un casi irresistible deseo de apretar los botones.

    Los bonitos botones.

    Lanzando un juramento se sentó sobre las manos. Había prometido al general Branch que seguiría en su puesto, y eso era importante. Habían pasado ya tres días desde que le viera, pero estaba decidido a continuar. Fijó resueltamente la mirada en los cuadrantes de disparo.

    Los delicados indicadores oscilaban y temblaban. Los cuadrantes medían la distancia y ajustaban la apertura a alcance. Los gráciles indicadores subían y bajaban cuando la nave maniobraba alzándose hacia la línea roja, pero sin alcanzarla por completo.

    Esta línea roja señalaba emergencia. Ésta se produciría cuando él comenzara a disparar, al cruzar la flechita negra la rayita roja.

    Él llevaba ya casi un año esperando a esa flechita negra. Flechita negra. Flechita negra. Flechita negra.

    Detenía. Eso sería cuando él comenzara a disparar.

    El teniente Nielson alzó sus manos y examinó las uñas. Limpió fastidiosamente algo de suciedad de una de ellas, y volviendo a entrelazar de nuevo los dedos, se quedó mirando los bonitos botones, la flechita negra, y la rayita roja.

    Sonrió para sí mismo. Había prometido quedarse ante el panel, sin hacer nada.

    Por ello aparentaba no oír lo que los botones le estaban cuchicheando.

    —Lo que no puedo ver —dijo Ellsner— es por qué no puede usted hacer algo con respecto a la norma. Retirarse y reagruparse, por ejemplo...
    —Yo lo explicaré —intervino Margraves—. Así le daré la oportunidad a Ed de tomarse un trago. Venga usted aquí —y condujo a Ellsner a un panel de instrumentos.

    Habían estado enseñándole la nave durante tres días, más para aliviar su propia tensión que por cualquier otro motivo. El último día se había convertido en un prolongado asalto a la bebida.

    — ¿Ve usted este cuadrante? —Margraves apuntó a uno. El panel instrumental cubría una superficie de metro y medio de ancho por siete de largo. Sus botones y conmutadores controlaban los movimientos de toda la flota.
    —Observe la superficie ensombrecida. Señala el límite de seguridad. Si empleamos una configuración prohibida, el indicador sobrepasa y se desata el Infierno.
    — ¿Y qué es una configuración prohibida? —preguntó Ellsner.

    Margraves pensó durante un momento.

    —Las configuraciones prohibidas —dijo— son aquellas que darían al enemigo una ventaja de ataque. O, para expresarlo de otra manera, movimientos que cambian el cuadro de ataque-probabilidad-pérdida, como para garantizar un ataque.
    — ¿Así que ustedes sólo pueden moverse dentro de unos límites estrictos? —preguntó Ellsner, mirando el cuadrante.
    —Exacto. Del número Infinito de posibles formaciones, sólo podemos emplear unas cuantas, si queremos jugar a lo seguro. Es como en el ajedrez. Supongamos que le guste a usted poner un peón de la sexta fila tras la fila de su oponente. Ello requeriría dos movimientos. Y después de que se moviese usted a la séptima fila, su oponente tendría un paso despejado, conduciendo inevitablemente al jaque-mate.
    —Desde luego, si el enemigo avanza con demasiada audacia, las probabilidades cambian de nuevo, y nosotros atacamos.
    —Es nuestra única esperanza —intervino el general Branch—. Estamos haciendo votos porque cometan alguna equivocación. La flota está presta para un inmediato ataque, si nuestro CPC muestra que el enemigo se ha extendido demasiado en alguna parte.
    —Y ésa es la razón del desfallecimiento —dijo Ellsner—. Todos los hombres de la flota, con los nervios en punta, están esperando una oportunidad que no ha de llegar nunca. ¿Cuánto tiempo ha de seguir así la cosa? —este movimiento y tanteo puede dilatarse un poco más de dos años —dijo Branch—. Entonces ellos estarán en la formación óptima para el ataque, con un veintiocho por ciento de probabilidades de pérdida por nuestras noventa y tres. Tendrán que atacar entonces, o de lo contrario, las probabilidades se tornarán a nuestro favor.
    — ¡Qué pobres diablos son ustedes! —dijo Ellsner con aire de conmiseración—. Esperando una oportunidad que no ha de llegar nunca. Sabiendo que, tarde o temprano, van a ser barridos del espacio.
    —Nada, pura juerga —dijo Margraves, con instintiva aversión a la simpatía de un civil. Algo zumbó en el tablero de conmutación. Branch se dirigió hacia él e introdujo una clavija en una línea.
    — ¿Hola? —dijo—. Sí, sí... Está bien, Williams. Bien —desconectó la línea—. El coronel Williams —explicó— ha tenido que encerrar a sus hombres en sus camarotes. Es la tercera vez que sucede en este mes. Habré de conseguir del CPC que establezca una formación de forma que podamos retirarlo del frente.

    Se fue a un panel lateral y comenzó a apretar botones.

    —Y así está la cosa —dijo Margraves—. ¿Qué piensa usted hacer, señor representante presidencial?

    Las relucientes motas se desplazaban y desplegaban, avanzaban y se retiraban, manteniendo siempre una barrera de espacio negro entre ellas. Los jugadores mecánicos de ajedrez vigilaban cada movimiento, calculando su efecto en un lejano futuro. Las piezas se movían atrás y adelante en el gran tablero de ajedrez.

    Los jugadores actuaban desapasionadamente, conociendo de antemano el resultado de la partida. En su Universo estrictamente ordenado no cabía ninguna fluctuación posible, ninguna torpeza, ningún fallo.

    Movían las piezas. Y sabían. Y seguían moviéndolas.

    —Oh, sí —dijo el teniente Nielson al sonriente camarote—. Oh, sí.

    Y miró a todos los botones, riendo para su capote.

    Qué cosa tan estúpida. Georgia.

    Nielson aceptaba el azul obscuro de la santidad cubriéndole los hombros. Cantaban los pájaros en alguna parte.

    Desde luego.

    Tres botones rojos. Los apretó. Tres botones verdes. Los apretó también. Cuatro cuadrantes. Lectura marginal.

    Oh, oh. Nielson está chiflado.

    «Tres es para mí», dijo Nielson, tocándose la frente con la mayor cautela. Tendió luego de nuevo la mano al tablero. Un inimaginable tropel de ideas le recorría la mente, producidas por innumerables estímulos.

    Mejor será asirlo. ¡Cuidado!

    Suaves manos me rodean mientras oprimo dos marrones para el principal y uno, el fijante, para todos los demás.

    — ¡Detenedle, qué no dispare todos esos cañones! Soy elevado al aire, vuelo, vuelo.
    — ¿Hay alguna esperanza para ese hombre? —preguntó Ellsner, después de que hubieron encerrado a Nielson en un camarote.
    —Quién sabe —respondió Branch.

    Su ancho rostro se tensó y sobresalieron nudos de músculos en sus mejillas. De súbito, se volvió y asestó un violento puñetazo contra el mamparo metálico, gruñendo y gesteando luego mansamente.

    —Disparatado, ¿no es así? Son las bebidas de Margraves. Las hago evaporar golpeando las paredes. ¡Ea! vamos a comer.

    Los oficiales comían separados de la tripulación. Branch había descubierto que algunos oficiales podían ser asesinados por tripulantes psicópatas. Era preferible apartarlos.

    Durante la comida, Branch se volvió de pronto a Ellsner.

    —Mire, no le he dicho toda la verdad. ¿Le dije que esto seguiría durante dos años? Bueno, los hombres no resistirán tanto. Yo no sé si podré mantener unida esta flota dos semanas más.
    — ¿Qué sugeriría usted?
    —No lo sé —respondió Branch.

    Se negaba todavía a considerar la rendición, aunque sabía que era la única respuesta realista. —No estoy seguro —dijo Ellsner—, pero pienso que puede haber un medio aparte de su dilema.

    Los oficiales dejaron de comer para mirarle.

    — ¿Acaso tiene usted algún superarmamento para nosotros? —preguntó Margraves— . ¿Algún desintegrador en su maleta?
    —Siento no tenerlo. Pero pienso que han estado ustedes tan pegados a la situación, que no la ven en su verdadero aspecto. Un caso algo así como el de los árboles que impiden ver el bosque.
    —Siga —dijo Branch, masticando metódicamente un trozo de pan.
    —Consideran el Universo tal como lo ve el CPC. Un Mundo de estricta causalidad. Un Universo lógico, coherente. En este Mundo, todo efecto tiene una causa. Todo factor puede explicarlo instantáneamente... Y ésa no es una imagen del Mundo real. Realmente, no hay ninguna explicación para todo. El CPC está construido para ver un Universo especializado, y para extrapolar basándose en ello.
    —Así pues, ¿qué es lo que haría usted? —preguntó Margraves.
    —Desquiciar el Mundo —respondió Ellsner—. Llevarlo a la incertidumbre. Introducir un factor humano que no puedan calcular las máquinas.
    — ¿Cómo podría introducir usted la incertidumbre en una partida de ajedrez? — preguntó Branch, interesado, a su pesar.
    —Estornudando en un momento crucial, quizá. ¿Cómo podría una máquina calcular eso?
    —No tendría que hacerlo. Lo clasificaría tan sólo como un extraño ruido, y lo ignoraría.
    —Correcto —Ellsner pensó durante un momento—. Esta batalla... ¿cuánto tiempo durará una vez que comiencen las hostilidades efectivas?
    —Unos seis minutos —respondió Branch—. Veinte segundos más o menos.
    —Eso confirma mi idea —dijo Ellsner—. La analogía que ustedes emplean del juego de ajedrez es deficiente. No existe una comparación real.
    —En una manera conveniente de pensar sobran las circunstancias —objetó Margraves.
    —Pero es falsa —repuso Ellsner—. El dar jaque mate al rey no puede equipararse a destruir una flota. Ni el resto de la situación es como en el ajedrez. Aquí se juega de acuerdo a reglas previamente acordadas por los jugadores. En esta partida se pueden establecer las propias reglas.
    —Esta partida tiene inherentes reglas propias —dijo Branch.
    —No —dijo Ellsner—. Sólo los CPC tienen reglas. Supóngase que prescindiera de los CPC... y que dejase a juicio de cada comandante la decisión de atacar, sin norma alguna. ¿Qué sucedería?
    —Que no serviría —dijo Margraves—. Los CPC pueden totalizar el cuadro, basándose en la capacidad promedio de planeamiento del ser humano. Y todavía más, pueden manejar con facilidad el ataque de unos cuantos miles de calculadores humanos de segundo orden. Sería como disparar contra pichones de arcilla.
    —Pero ustedes han de intentar algo —instó Ellsner.
    —Espere un momento —dijo Branch—. Usted puede soltar toda la teoría que quiera. Yo sé lo que me dicen los CPC, y les creo. Estoy todavía al mando de esta flota, y no voy a arriesgar las vidas de mis subordinados en un plan descabellado.
    —Los planes descabellados ganan a veces las guerras —dijo Ellsner. —Y generalmente las pierden —repuso Branch—. La guerra está ya perdida, según su propia admisión —objetó Ellsner. —Todavía puedo esperar que ellos cometan un error.
    — ¿Todavía cree que pueda suceder?
    —No.
    — ¿Así pues...?
    —Seguiré esperando.

    El resto de la comida transcurrió en taciturno silencio. Después, Ellsner se fue a su camarote.

    — ¿Y bien, Ed? —preguntó Margraves, desabrochándose la camisa.
    —Usted dirá —respondió el general.

    Se hallaba tendido en su cama, tratando de no pensar. Aquello era demasiado.Logística. Batallas predeterminadas. El próximo desastre. Estuvo a punto de golpear su puño contra el mamparo, pero se contuvo. Lo tenía ya dislocado. Decidió dormir.

    En el borde entre el dormitar y el sueño, oyó un golpe seco.

    ¡La puerta!

    Saltó de la cama, fue a ella y empuñó el picaporte.

    Luego le dio un empellón.

    Cerrada.

    —General, haga el favor de sujetarse bien. Estamos atacando.
    —Era la voz de Ellsner por el teléfono interior—. Miré el teclado —prosiguió— y di con el cierre magnético de las puertas. Muy conveniente en caso de motín, ¿no es así?
    — ¡Idiota! —barbotó Branch—. ¡Va usted a matarnos a todos! Ese CPC... —He desconectado nuestro CPC —dijo Ellsner—. Soy una persona sumamente lógica, y me parece que sé cómo les va a sentar un estornudo.
    —Está loco —voceó Margraves a Branch.

    Unieron ambos sus fuerzas para dar un nuevo empellón a la puerta, y de pronto fueron lanzados al suelo.

    — ¡Todos los artilleros... fuego a voluntad! —radiodifundió Ellsner a la flota.

    La nave estaba en movimiento. ¡El ataque estaba en marcha!

    Las motas avanzaban agrupándose y atravesando la tierra de nadie del espacio. Fulguraba la energía, y se encendía la batalla.

    Seis minutos en tiempo humano. Horas para el jugador de ajedrez electrónicamente rápido. Comprobó sus piezas durante un instante, deduciendo la norma del ataque.

    ¡No había norma alguna!

    La mitad de las piezas del jugador adversario se dispararon en el espacio, de manera impropia a la batalla. Flancos enteros avanzaban, se separaban, volvían a unírsele, tiraban adelante, disolvían su formación, la reordenaban de nuevo.

    ¿Ninguna norma? Tenía que haber una norma, una pauta. El jugador de ajedrez sabía que todo la tenía. Era sólo cuestión de descubrirla, de considerar los movimientos ya hechos y, extrapolándose, determinar cuál podía ser el fin.

    El fin fue... ¡el caos!

    Las motas surcaban con celeridad metiéndose y saliendo, se disparaban fuera en ángulos rectos a la batalla, se detenían y volvían a la carga, insensatamente.

    ¿Qué significaba aquello?, se preguntaba el jugador de ajedrez con la calma del metal. Esperaba que surgiera una configuración reconocible.

    Contemplando desapasionadamente cómo conformaban barridas sus piezas del tablero.

    —Voy a dejarles salir —voceó Ellsner—, pero no traten de detenerme. Creo que les he ganado su batalla. Se abrió la puerta, y los dos oficiales se precipitaron por el pasillo al puente, decididos a hacer pedazos a Ellsner.

    Ya en el interior, se rebajó su ímpetu hasta cesar por completo. La pantalla mostraba la gran masa de motas de Tierra abatiéndose sobre un desperdigamiento de motas enemigas, y barriéndolas. Sin embargo, lo que más les dejó parados, fue ver a Nielson riendo mientras sus manos recorrían conmutadores y botones del gran tablero principal de control.

    El CPC estaba ahora anunciando monótonamente las pérdidas. Tierra: dieciocho por ciento. Enemigo: ochenta y tres. Ochenta y cuatro. Ochenta y seis. Tierra: diecinueve por ciento.

    — ¡Mate! —gritó Ellsner; estaba en pie junto a Nielson, con una llave inglesa apretada en la mano—. ¡Falta de norma! Le proporcioné al CPC de ellos algo que no pudo resolver. Un ataque sin norma aparente. ¡Una configuración insensata!
    —Pero, ¿qué es lo que están haciendo? —preguntó Branch, con un ademán a las menguantes motas enemigas.
    —Siguen fiándose de su jugador de ajedrez —respondió Ellsner—. Todavía esperan que les resuelva la norma de ataque de esta mente extraviada. Demasiada fe en las máquinas, general. Este hombre ni siquiera sabe que está precipitando un ataque.

    ...Y empuja tres, eso es para papi en el olivo; yo siempre quería ir a la feria de Dunbury con zapatos marrones de hebilla y botones marrones... Fluían las incoherencias de la boca de Nielson mientras sus manos continuaban revolviendo el tablero.

    — ¿Para qué es esa llave inglesa? —preguntó Margraves a Ellsner.
    — ¿Esto? —Ellsner la sopesó en su mano—. Es para cerrar a Nielson después del ataque...

    Margraves le miró perplejo, mientras Nielson proseguía con sus manipulaciones y sus incoherencias.


    Fin